lunes, marzo 31, 2008

¡Qué grande eres, Bixio!

Alberto Bixio Górriz jugó ayer por fin en Anoeta su partido 600. El que le faltaba para redondear su impresionante número de partidos oficiales. Pocos saques de honor serán tan merecidos como el que vivió ayer el estadio realista (por desgracia, ya nunca podremos ver el de Alberto Ormaetxea y debiéramos ver el de Arconada, por mucho que no le entusiasmen las apariciones públicas a nuestro mítico portero). Górriz es el jugador que más veces ha vestido la camiseta de la Real. Lo hizo nada menos que en 599 partidos oficiales. Se despidió de la afición el mismo día que Atotxa, en aquella victoria ante el Tenerife que se cerró con el gol de Oceano, su segundo de la tarde. El primero se lo había dedicado a Bixio, que acabó el partido dando una vuelta de honor al césped del viejo estadio y subido en hombros de sus compañeros.

No llegaron a ser 600 por un capricho de Toshack. El propio Górriz recordaba esta semana que fue convocado para el último partido de Liga, en el Nou Camp, el mismo día que se despedía Alexanco, incluso pasó en la banda muchos minutos preparándose para un eventual cambio. Pero no jugó ese partido 600. "Sólo él sabe por qué no salí al campo después de calentar una hora. Conociéndole un poco, supongo que pensó que así pasábamos los dos a la historia: yo por mi partido 599 y él por no haberme puesto. No he coincidido demasiado con él, pero si tengo la oportunidad le preguntaré, por curiosidad". Ya que Toshack escribe una columna semanal en El Diario Vasco, podría aprovechar para sacarnos a todos de dudas...

Pero ayer Bixio Górriz jugó en Anoeta ese partido 600. Si hubiera podido tener un papel más activo, seguro que la Real no habría perdido. Porque él era un grande que sigue teniendo el cariño de la afición realista. Incluso el de aquellos que nunca le vieron jugar. Porque a una leyenda no hace falta haberla visto jugar para apreciarla. Y yo que he tenido la suerte de verle en el campo y de conversar un par de veces con él, puedo confirmar que fue un gran jugador y que es un tipo fantástico. ¡Qué grande eres, Bixio, y que aplauso tan merecido te llevaste ayer!

(La fotografía es de Tati, amiga y lectora habitual de este blog. Muchas gracias por la contribución)

Ayer fue el día

En todas los temporadas hay un día, normalmente sólo un día, en el que mi vista se nubla y pienso que el objetivo no se va a conseguir. Suele ser sólo un día, aunque la pasada temporada rompió esa norma. Fueron muchos los días en los que pense que era posible el descenso (hasta cuatro, desde la derrota en Anoeta frente al Athletic al momento en que Savio falló el penalti ante el Racing). Una señal a la que, y fue un error por mi parte, no hice mucho caso, en mi absoluta confianza en las posibilidades de la Real, sean cuales sean sus circunstancias.

Pero en las temporadas anteriores sólo fue un día. De verdad. Por mal que estuviera la Real, sólo hubo un día en que la posibilidad del descenso cruzó mi mente con absoluta nitidez. En la temporada 2005-2006, por ejemplo, fue el día que se perdió en Getafe por 2-1. Era la jornada 30, la Real encadenaba una nefasta racha de tres puntos de 24 posibles y el equipo estaba en la 18ª posición, tenía 28 puntos y estaba a tres de la salvación. Aquel día pensé que era posible que la Real bajara. Muy posible. Pero después la Real consiguió tres victorias, tres empates y dos derrotas. Y se salvó.

Ayer fue el día de desánimo de esta temporada. Ayer pensé que no se puede subir encadenando tres derrotas consecutivas en el tramo decisivo de la competición, que no se puede entrar en el terceto de cabeza sin crear ocasiones de gol o marcando un solo gol en tres partidos, que es imposible lograr el objetivo de toda una temporada si un árbitro nos masacra y no mostramos carácter para hacer frente a su arbitrariedad e injusticia más que cuando el partido ha acabado, que no hay forma de ser al menos terceros si tantos puntos se escapan de ese imaginario fortín que debía ser Anoeta en Segunda.

Ayer, y lo digo con firmeza, pensé que la Real no va a subir al final de esta temporada. Pero eso fue ayer. Hoy ha salido el sol. Y la confianza ha vuelto. El partido contra el Hércules lo debe confirmar.

domingo, marzo 30, 2008

REAL SOCIEDAD 1 - RÁCING DE FERROL 2 Digan lo que digan, esto es un escándalo (y el fútbol se analiza después)

No voy a engañaros. Cuando el Rácing de Ferrol marcó el segundo gol, comencé a escribir la crónica. Pensaba hablar del mal juego, de la falta de ideas en ataque, del nerviosismo atrás y de todo lo que la Real ha hecho mal a lo largo del partido, como consecuencia de una mala racha deportiva que dura ya tres semanas. Pero no. No puedo. Digan lo que digan, porque es una parte decisiva de este deporte. Me una rabia tremenda tener que analizar sólo el juego de la Real cuando la actuación arbitral ha sido tan determinante, y no lo voy a hacer. No es ocultar lo que ha hecho mal la Real. Es abrir los ojos y ver todo lo que nos rodea.

Hay que reconocer (y decir, estamos obligados a ello como parte del análisis) que lo de hoy ha sido un escándalo. Y sumado a lo que llevamos viendo en los últimos tiempos, huele muy mal. El árbitro ha hundido a la Real. Así de claro. Por muy mal que haya jugado el conjunto txuri urdin, que lo ha hecho, ese es el análisis esencial que debe hacerse de este partido. Por muchos motivos que se han ido viendo a lo largo del partido, pero esencialmente, es lo que afecta al final al resultado que refleja el marcador, porque el árbitro dio la ventaja al Rácing de Ferrol con un penalti inexistente y, en el arreón final de la Real, le anuló un gol sin que nadie sepa muy bien por qué.

Lo de hoy no es un hecho aislado. No lo es y cada vez es más indignante. No es un cabreo en caliente de una mala tarde arbitral, es el momento álgido de una horrenda temporada de los colegiados con este equipo. Son muchos puntos los que se han quedado en el limbo por cuestiones que nada tienen que ver con los méritos futbolísticos de la Real o de sus rivales. Ya son demasiados y tendrían a la Real en una situación bien distinta a la que vive hoy. Además del gol anulado en el descuento y del penalti de los últimos minutos de la primera parte, Díaz De Cerio fue objeto de una agresión en la primera parte. Nadie la vio. Vaya por Dios. Y en la segunda mitad, bien es verdad que ya con el 0-2, Delibasic sufrió una patada (con el balón en juego aunque en manos del portero) que, en lugar de saldarse con penalti y roja, finalizó con amarilla al delantero realista. Y Nacho se fue lesionado por una dura entrada que no fue castigada.

Todo es bastante inexplicable. Pero comienza a ser rutinario, durante toda la temporada y, sobre todo, en los últimos partidos. Para ganar parece a veces que hay que superar el rival y demasiadas decisiones arbitrales. A lo mejor es demasiado para esta Real que se ha sobrepuesto a muchas situaciones extrañas en esta temporada. Hoy nos ha pitado un árbitro que tenía una media de más de siete tarjetas por partido y que sólo ha sacado una al Rácing de Ferrol, que contaba sus partidos por victorias locales y que hoy ha acabado con triunfo visitante. No deja de ser curioso, y así lo reflejo. Eizmendi ha llegado a pedir una reflexión a fondo para conocer de verdad por qué se genera violencia en los campos de fútbol. Más claro, agua.

Y es triste tener que hacerlo cuando tenemos un equipo en el que nadie finge penatis, nadie se tira ni exagera entradas, nadie se emplea con violencia, nadie complica la vida a los árbitros con sus protestas y, además, tenemos una afición que no ha generado ningún incidente, ni en casa ni en los desplazamientos fuera de San Sebastián. Como decía Eizmendi después del partido, esto no debe entenderse como una reacción a una derrota. No tiene nada que ver con eso (como admitía Aranburu, "igual suena a excusa barata" por el resultado), sino que es una situación mucho más profunda ante la que demasiada gente se tapa los ojos.

Dicho esto, es cierto que hay que mirar a muchos sitios, más allá de la actuación arbitral, para entender el varapalo que se ha vivido hoy en Anoeta, a pesar de que Eizmendi dijo en rueda de prensa que "no hemos jugado tan mal". Lo primero, lógicamente, es analizar lo que se ha hecho desde el banquillo. Eizmendi no ha sabido atajar la depresión futbolística y de resultados que arrastra la Real desde hace dos semanas. En Albacete, hace ya cuatro jornadas, se acabó el vendaval ofensivo realista que nos había ilusionado desde el comienzo de 2008, y ha desaparecido de forma preocupante. El técnico realista ha mantenido el esquema (aunque haya superioridad numérica del rival, el Rácing de Ferrol no puede superar a fútbol al centro del capo realista) y, prácticamente, los jugadores. Los cambios realizados durante los partidos no funcionan, como no han funcionado en realidad en ningún momento de la temporada.

Sólo se pueden destacar un par de detalles que ha dejado Mérida (hoy, finalmente, primer cambio en la segunda parte, 35 minutos que no han sido determinantes pero algo sí se ha visto). Otro día más, la Real ha acabado sin zurdos en la banda izquierda. La escasez de ocasiones claras de gol se agrava cuando no se es capaz de rematar con peligro ni uno solo de casi una decena de córners a favor. Sin fútbol, eso hay que reconocerlo, la Real ha vuelto a tirar de orgullo y eso ha permitdo el gol de Carlos Martínez y el arreón final que acabó con la protesta tumultuosa al árbitro por el empate anulado. Pero llegó muy tarde. Muy, muy tarde. La Real tiró demasiados minutos a la basura. Eizmendi despreció los diez primeros de la segunda parte (que fueron, además, los mejores del Rácing de Ferrol, con claras llegadas al área de Riesgo), y los jugadores no sacaron ese orgullo hasta que vieron el doloroso 0-2 en el marcador de Anoeta.

Y es que no hay que mirar sólo a la banda, también hay que hacerlo al campo. En la primera parte, Nacho ("está mejor", se limitó a decir Eizmendi en la rueda de prensa posterior al partido, lo que apunta a que no será una lesión importante) y Xabi Prieto tuvieron alguna incursión, pero nada más. El resto de jugadores no existieron en ataque. Víctor fue sustituido y si Eizmendi busca cambios quizá sea él el sacrificado la semana que viene ante el Hércules. Díaz de Cerio sigue dejándolo todo en el campo, pero no acierta de cara a puerta. Si Skoubo fuera una opción realista... Y Prieto, con toda su calidad, no puede permitirse el lujo de desaparecer de los partidos como lo ha hecho en la segunda parte de hoy. Es el jugador de más clase de Segunda, pero si no lo demuestra, es un valor inútil. Encima, el segundo gol es un error del mejor defensor de la temporada, Mikel González. Quizá un error aislado, quizá algo que deba entenderse en el rendimiento general de todo el equipo.

Hoy la situación es complicada. Son tres derrotas consecutivas, algo que no habíamos vivido todavía en toda la temporada y son cuatro puntos (tres reales y el gol average particular) los que nos separan de los puestos de ascenso. Ni siquiera los demás resultados pueden consolar a los realistas en la una tarde muy mala. Ni Sporting, ni Elche ni Castellón han podido ganar sus partidos, pero todos ellos han sacado en esta jornada un punto más que el conjunto txuri urdin. Los ilicitanos han empatado ya a puntos a la Real y el Celta, rival realista dentro de dos semanas, también recorta un punto y todavía podría soñar con el ascenso. Se pierde el primero de los dos partidos consecutivos en casa que muchos esperábamos como el aldabonazo definitivo para el asalto a los tres primeros puestos.

Nada está perdido. Hay que mirar ya al Hércules. Pero hoy es un día nefasto. Por todo.

sábado, marzo 29, 2008

PREVIA Real Sociedad - Racing de Ferrol. Ganar o ganar

Ganar o ganar. Eso es lo que tiene que hacer la Real ante el Racing de Ferrol (domingo, 17.00 horas, Anoeta, sin televisión). No tiene otra salida. Para subir a Primera, y para recuperarse de las dos derrotas consecutivas ante Numancia y Sporting de Gijón, no hay mejor bálsamo que los tres puntos. Y, además, es hora ya de hacer de Anoeta ese fortín que se ha anhelado durante toda la temporada y que, por unos u otros motivos, todavía no se ha conseguido visualizar. Ganar es el único objetivo posible mañana para el equipo de José Ramón Eizmendi. Delante estará un equipo que lucha por no descender a Segunda B, pero daría igual que estuviera el Madrid o el Barcelona. Es necesario ganar y demostrar que esta Real merece ser de Primera.

Para lograr los tres puntos, y a pesar de los dos últimos varapalos, Eizmendi contará con las mismas armas. Es muy probable que no haya grandes cambios en el once inicial. Lo único que está claro es que Ansotegi no jugará junto a Mikel González en el centro de la zaga, ya que se ha caído de la convocatoria. Labaka será el segundo central, ya que no hay más defensores en la convocatoria. Apuesta arriesgada la de Eizmendi, que parece querer transmitir un mensaje: la Real saldrá a ganar y no tendrá que pensar en defender el resultado. La opción de emergencia más clara para el central en caso de tener un imprevisto en forma de lesión o expulsión parece ser Garitano.

El resto del once, salvo sorpresa mayúscula, será idéntico al que jugó en Gijón. Riesgo estará, cómo no, en la portería. Los laterales seguirán siendo Carlos Martínez y Gerardo, ya que Castillo no ha entrado en los 18 elegidos, a pesar de que ya ha cumplido su sanción. Martí y Aranburu dirigirán el encuentro desde el medio del campo. Nacho y Prieto ocuparán las bandas y Víctor y Díaz de Cerio estarán en el ataque. Se ha especulado durante la semana con que Fran Mérida podría tener más minutos que de costumbre en este partido, pero eso no podremos verlo hasta el mismo partido. Y Elustondo vuelve a una convocatoria después de algunas semanas de ausencia. Mérida y Elustondo se han ganado en los entrenamientos que el técnico cuente más con ellos.

Eizmendi, aunque no haga cambios de inicio después de una semana en la que han arreciado las críticas contra él (algunas injustas y oportunistas, otras muy bien razonadas), ha entendido que el mensaje debe ser arrollador. Sólo vale ganar. Y no hay más que mirar a la convocatoria para darse cuenta de ello. En la convocatoria hay ocho jugadores de corte netamente ofensivo. Quitando a los porteros, eso supone la mitad. Y es que la Real necesita atacar, generar ocasiones y marcar goles. Porque lleva dos partidos y medio sin ver puerta, desde que Díaz de Cerio anotara el entonces 0-2 en Albacete mediada la primera parte.

Enfrente estará un Rácing de Ferrol que mantiene la duda de Jonathan Pereira (un jugador que ha sonado durante la semana como futuro refuerzo de la Real) y que está en posición de descenso a pesar de que en las últimas cinco semanas sólo ha perdido contra el líder Numancia. Una victoria podría devolver a la Real a los puestos de ascenso sólo si el Sporting de Gijón pierde en su visita a Balaídos, partido que se disputará al mediodía del domingo. El Celta está ahora mismo en X posición, a seis puntos de la Real y no hay que olvidar que, tras el partido en casa ante el Hércules, Vigo será la siguiente salida de la Real. Además del Celta, los dos perseguidores que mantienen más opciones de cara a la lucha por el ascenso a Primera juegan fuera de casa. El Elche lo hace en Cádiz y el Castellón en Vitoria frente al Alavés.

Todos los precedentes de este encuentro se celebraron en Segunda División. El equipo ferrolano ha visitado San Sebastián en seis ocasiones. Y las seis han acabado con victoria de la Real, algunas con grandes goleadas como el 5-1 del primer enfrentamiento, en la temporada 40-41, o el 7-1 de la campaña 44-45, un día en el que Ontoria marcó tres goles. La última vez que el Ferrol visitó a la Real fue hace nada menos que casi 42 años, en el año que culminó con el ascenso de Puertollano. Aquel día la victoria fue mínima y sufrida. Marco Antonio Boronat anotó el único gol del partido en el minuto 78.

El partido de la primera vuelta fue malo, muy malo. Y acabó como empezó, con empate a cero. Alguna que otra ocasión hubo en el partido, alguna gran parada de Riesgo, un disparo al palo de Pereira, y un jugadón de Castillo que acabó con un disparo rechazado por la madera. Nada más empezar el partido, Díaz de Cerio fue objeto de un clamoroso penalti no pitado y apenas protestado, sorprendentemente, ni siquiera por el autor de la jugada. Aunque hoy la gente no se lo pueda creer, dos de los cambios que Chris Coleman introdujó aquel día en la segunda mitad fueron Stevanovic y Skoubo. El de Ferrol fue el primero de cuatro empates consecutivos y la tercera jornada sin ganar, después de las derrotas en Soria y ante el Sporting en Anoeta.

jueves, marzo 27, 2008

El convencimiento propio es el primer paso

Los que pasáis por aquí habitualmente conocéis mi optimismo con la Real. Lo que a lo mejor no sabéis, o puede que incluso penséis lo contrario o que no queráis creerme, es que mi optimismo suele ser razonado. No creo en el optimismo irracional, pero en la mayoría de las ocasiones encuentro motivos para tener una mirada positiva. ¡Es muy difícil pillarme diciendo algo como "este partido no lo ganamos"! Y, por eso, he creído desde antes de que empezara la temporada que la Real iba a regresar a Primera División en este su primer intento. Tanto es así, que, allá por agosto del año pasado, hice una apuesta con una amiga y lectora habitual de este blog. Mi apuesta es que la Real será equipo de Primera División, como tarde al finalizar el partido frente al Alavés de la jornada 41. Es decir, que me veía en la fiesta de la última jornada en Anoeta frente al Córdoba.
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La apuesta no la hice sólo con el corazón, aunque también tiró lo suyo. La hice por muchos motivos racionales. A mí me ilusionó la apuesta por la cantera, por muy obligada que fuera y estaba seguro de que Zubieta podía dar un equipo campeón con la base del Sanse que se quedó hace un par de años a las puertas del ascenso a Segunda. Creía en el margen de mejora de los más jóvenes, como Castillo, Carlos Martínez, Elustondo o Markel Bergara. Pensaba que, al lado de Markel, Aranburu podría recuperar el nivel que dio junto a Xabi Alonso. Estaba convencido de que Xabi Prieto iba a dar el plus de calidad que la mayoría de equipos de Segunda no tiene. Confiaba en que Coleman fuera el entrenador que hiciera de Anoeta un fortín, porque esa era la fama que traía de la Premier League. Veía a Riesgo como el mejor portero de la categoría. Y estaba seguro de que uno de los delanteros txuri urin lucharía por el Pichichi, aunque, confieso, pensaba entonces que ese sería Delibasic o un Skoubo recuperado (¿tan imposible es?).
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Hoy algunos de esos argumentos racionales se han cumplido, otros se han desvanecido. Y han aparecido otros nuevos. Hoy ratificaría la apuesta porque creo que el fútbol de la Real es superior al de la mayoría de equipos de la categoría. Porque ni siquiera los equipos que están por encima en la clasificación han demostrado ser mejores que la Real. Porque no se pueden perder muchos partidos en los que se crea una decena de ocasiones de gol. Porque los fichajes de invierno han ofrecido un salto de calidad a la plantilla. Porque el margen de mejora de los canteranos que todavía tienen un hueco en el equipo es todavía grande (y pienso sobre todo en los laterales, Castillo y Carlos Martínez). Porque nadie en Segunda tiene un doble pivote que pueda presumir de haber jugado la Champions League. Porque la Real hoy, gane o pierda, salta a los campos dispuesta a mostrar que es un equipo bicampeón de Liga.
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Mi optimismo suele chocar, y además frontalmente, con muchos comentarios de periodistas y aficionados. Gusta ver siempre la parte más catastrófica de la realidad, y las dos derrotas ante Numancia y Sporting ha sacado esa faceta de mucha gente. La respeto, pero no la comparto. Hoy la Real es cuarta y está dos puntos por detrás del tercer clasificado, pero las críticas que se están escuchando parecen indicar que estamos en novena o décima posición y con el ascenso como una quimera. Y tengo claro que el convencimiento propio es el primer paso para creer que el objetivo es posible. Por eso hago esos razonamientos que convergen con lo que me dice el corazón. Por eso los hice en agosto, cuando había gente que miraba más a la permanencia ajustada que al ascenso a Primera. Por eso los hago ahora que estamos metidos de lleno en la pelea por el ascenso.
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Cuando no hacíamos ocasiones, era justo eso lo que le faltaba a la Real, porque alguna, decían, acabaríamos metiendo. Ahora que se hacen ocasiones, eso ya no vale. Hay que tener una y meterla. Cuando resulta que Díaz de Cerio es el máximo goleador de Segunda quitando los goles de penalti, ahora le reprochamos que falle ocasiones. Cuando Riesgo es el Zamora de Segunda, estamos esperando que haga una mala salida para echarle a los perros. Ahora se dice que la Real falla siempre en los momentos clave, y se amparaban en esta y en la pasada temporada para sostener ese argumento. ¿Por qué nadie quiere acordarse del partidazo ante un Málaga líder en la primera vuelta o de la remontada ante el Celta el año pasado, cuando en el descanso de aquel partido casi todo el mundo se veía ya en Segunda?
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¿Que se hacen cosas mal? Por supuesto, la Real no es un equipo perfecto, ninguno lo es. A mí tampoco me han entusiasmado muchos de los cambios que ha hecho Eizmendi (a Coleman se le criticó lo mismo en su día y cuando se marchó muchos de los que hacían esas observaciones lloraron su dimisión). Sin haberle visto todavía jugar (como la mayoría; ¿o es que ahora todo el mundo es un experto en el equipo B del Arsenal o en la selección española sub-17?), yo también pensé que Fran Mérida podría haber desatascado el partido del Numancia o incluso el del Sporting. Yo tampoco veo que algunos jugadores estén dando todo lo que pueden (Víctor a veces pasa de los partidos, Xabi Prieto sigue teniendo la obligación de hacer más). La crítica es necesaria, pero hay que adecuarla a la situación. Algunas de las cosas que he oído y leído estos últimos días son más propias de un equipo que ha dado carpetazo a la temporada con un sonoro fracaso. Y no es así.
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La Real Sociedad va a ser uno de los tres equipos que, a mediados de junio, celebre el ascenso a Primera División. No tengo la más mínima duda. A lo mejor en junio me tengo que comer estas palabras, porque esto es un deporte impredecible. Pero es lo que pienso, lo que siento y lo que razono. Por eso no entiendo la desmesura en algunas apreciaciones, no entiendo que se obligue a los jugadores a tener que hacer una defensa del entrenador como la que hemos tenido que ver estos días, que se hable de fichajes para reforzar al equipo porque si no es imposible subir. Crítica constructiva siempre. Los argumentos que ayuden a mejorar son siempre bienvenidos. Pero ¿tirar la toalla cuando quedan doce partidos...? Esto es la Real. Aquí no se tira la toalla nunca. Si los jugadores y los técnicos lo saben, si están convencidos de que es posible, el ascenso está en la mano. Y creo que están convencidos. Dadles la oportunidad de demostrarlo y en junio hablamos.

miércoles, marzo 26, 2008

No era márketing, fue el de negro

El domingo expuse mi malestar por ver a la Real jugando en Gijón con la camiseta verde y amarilla, en lugar de la equipación txuri urdin. Expresé mi temor de que fuera una decisión tomada desde el punto de vista del márketing, para meternos por los ojos una equipación más que vender en la tienda del club. Y no estaba ahí el auténtico motivo por el que la Real no vistió de blanzo y azul en un campo tan importante en el sentimiento txuri urdin. Por ello, y sin necesidad de considerarme más sabio por ello, me veo en la obligación de rectificar lo que escribí hace sólo tres días. Y, si es preciso, pedir disculpas al club por mis insinuaciones.

Y es que resulta que el culpable de que se nos fuera un poquito de la ilusión que generaba un partido tan hermoso como es el que la Real juega en Gijón fue el de negro, el árbitro del partido. Carlos del Cerro Grande cree que la equipación realista se confundía con la del Sporting. Pero no las camisetas, no, que ya sería grave no saber distinguir una camiseta blanquiazul de otra rojiblanca. Lo que Carlos del Cerro Grande confundía era el pantalón y las medias. El blanco de la Real le debía parecer muy similar al azul del Sporting.

Lo cierto es que es bien fácil demostrar, le moleste a quien le moleste, que el argumento de Carlos del Cerro Grande es una absolura memez, un capricho impropio del fútbol profesional, de una Liga, aunque sea de Segunda, como la española. La fotografía de abajo es del partido que jugó la Real en El Molinón en la temporada 90-91. El Sporting jugó con su equipación de toda la vida, camiseta rojiblanca y pantalón azul, y la Real también, con su camiseta blanquiazul y pantalón blanco. ¿Alguien tiene dificultades para distinguir a los jugadores de uno y otro equipo, incluso en una imagen borrosa por el movimiento como ésta? La respuesta es obvia.

Pero otro imagen más, la de abajo, demuestra más cosas todavía. Partido de la temporada 96-97. Por aquel entonces, el Sporting había cambiado el color de su pantalón y lo llevaba blanco. Para evitar la confusión, la Real utilizó aquel día pantalón azul. Un pantalón azul y otro pantalón blanco. Precisamente lo que Carlos del Cerro Grande no permitió utilizar el pasado sábado en El Molinón. Por lo visto, lo que en a mediados de los años 90 no se confundía, en el momento actual sí se presta a error.

Los árbitros suelen excederse demasiado en sus funciones, se creen los dueños del deporte y las figuras esenciales. Y en realidad debieran limitarse a ser lo que deben ser, los jueces sobre el campo, una parte del deporte pero ni mucho menos la que lleva a los aficionados a pagar una entrada por ver un partido. Se creen que lo tienen que dominar todo y que su palabra es sagrada. Por ello, la Real ya sufrió la humillación hace unos años de tener que jugar en Montjuic, frente al Espanyol, con una vieja camiseta suplente roja del equipo catalán. Al Deportivo le ocurrió lo mismo hace dos temporadas en Anoeta. O al Athletic de Bilbao en Mallorca, donde un árbitro le obligó hace un tiempo a jugar con un pantalón verde.

Hace unos años me contaron que otro árbitro, otro de esos supuestos profesionales que tan cierta hacen la leyenda de que el poder (por ínfimo que sea) corrompe, estuvo a punto de no dejar jugar a la Real de blanquiazul en el Vicente Calderón. La reglamentación obliga al equipo visitante a llevar dos equipaciones diferentes. Pero aquel día la Real no las llevaba, confiada en jugar con una camiseta que nunca dio problemas antes a ningún árbitro. Aquel colegiado decidió hacer llamar a un jugador de cada equipo, vestido ya con la equipación deportiva, para hacer varias carreras cruzadas dentro del vestuario, para ver si confundía la visión del árbitro. Un esperpento. Al final, la Real jugó de blanquiazul aquel día y la cosa no pasó a mayores.

Estos árbitros, supuestos profesionales que no hacen nunca autocrítica de su propio trabajo porque a nadie parece que tengan que rendir cuentas, no se dan cuenta de que están jugando con el trabajo de un equipo, pero también con el sentimiento de una afición. La Real debió salir de blanquiazul el sábado en El Molinón. No había ningún motivo para que la Real no sacara la elástica txuri urdin. Pero no lo hizo por el capricho de un árbitro, el mismo que no cortó las faltas del Sporting con tarjetas amarillas y el mismo que permitió la victoria local con un gol en fuera de juego. ¿Casualidad? Ah, pero, ¿existen las casualidades...?

martes, marzo 25, 2008

Es obligatorio mejorar el final de la primera vuelta para garantizar el ascenso

Después de perder la tercera posición el pasado sábado, tras caer en Gijón ante el Sporting, lo más importante ahora es que no cunda el desánimo, porque nada se ha perdido. La historia lo demuestra. De las doce temporadas que la Segunda División ha tenido 22 equipos, sólo en dos han subido los tres conjuntos que a estas alturas de campeoanto ocupaban las tres primeras plazas en la tabla. Pero la historia también evidencia que, para garantizar el ascenso a Primera a mediados de junio, la Real, que ahora mismo tiene 48 puntos, tendrá que mejorar los registros del final de la primera vuelta, ante los mismos doce rivales con los que culminó la primera mitad del campeonato.
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En esos doce partidos (los once primeros con Chris Coleman en el banquillo, el último supuso el debut de José Ramón Eizmendi), la Real sumó 21 puntos. Eso colocaría a la Real con 69 puntos en la jornada 42. Esa cifra sólo ha servido para subir en dos de estas diez temporadas, en la 99-00 y en la 01-02. La primera de esas temporadas es el referente más caótico al que se puede agarrar la Real. El tercero al final de aquel año fue el Villarreal con apenas 66 puntos, la cifra más baja con la que se ha subido a Primera en este periodo. Después de la jornada 30, los castellonenses eran nada menos que novenos. Y no tuvieron que hacer un sprint final arrollador para subir, puesto que sumaron 22 puntos. En la 01-02, el Recreativo fue tercero con esos 69 puntos y tenía tras la jornada 30 los mismos que tiene ahora mismo la Real, 48, aunque era segundo en la tabla.
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Si hay una temporada que permita a la Real agarrarse con fuerza a la historia y a la estadística es la 03-04. El Sporting, curiosamente el Sporting, salió de la jornada 30 en tercera posición con 52 puntos, dos más de los que tiene ahora mismo. Pero los gijoneses perdieron al final la plaza de ascenso en favor del Getafe, que estaba nada menos que cuatro puntos por detrás del equipo que hoy parece el gran rival de la Real por la tercera plaza. Ese Getafe puede ser el referente más claro para la Real, ya que partiendo de esos 48 puntos acabó con 76 y en segunda posición. Para llegar a esos registros, el equipo txuri urdin tendría que lograr 28 puntos más, o lo que es lo mismo nueve victorias en los doce partidos que quedan.
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La Real, en todo caso, juega con una pequeña ventaja. Si en la primera vuelta disputó siete de los doce últimos partidos fuera de casa, en esta segunda vuelta será lógicamente al revés. Ganar los siete partidos de casa colocaría al conjunto de Eizmendi con esos 69 puntos. Si se lograra el pleno en casa (algo que no será fácil ante la irregular trayectoria de la Real en Anoeta), una victoria más en los cinco que jugará como visitante haría bastante factible el ascenso. Y la esperanza hay que mantenerla porque son muchos los equipos que se colocaron en puesto de ascenso partiendo desde la cuarta posición en la jornada 30. Lo hicieron el Racing (01-02), Zaragoza (02-03), Alavés (04-05) y Levante (05-06), además del mencionado Getafe en la 03-04.
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Hay incluso ejemplos de equipos que se colaron entre los tres primeros al final de la temporada partiendo incluso desde más abajo de la cuarta posición. Además del mencionado Villarreal de la temporada 99-00, el Betis logró el ascenso partiendo de la quinta plaza (con 49 puntos, subió con 75) en la campaña 01-02 y el Numancia lo hizo desde la sexta posición en la 98-99 (también con 49 puntos, pero sólo necesitó 73 para ascender). Otro dato para la esperanza: en las ocho temporadas en las que no subieron los tres primeros a estas alturas de campeonato, al menos un equipo que no subió tenía los 50 puntos que tiene el Sporting ahora mismo o incluso alguno más.
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Aunque nadie parece dar todavía por ascendido al Málaga, que ahora mismo es segundo con 56 puntos, lo cierto es que nadie que tras la jornada 30 hubiera llegado a esa cifra en la clasificación ha dejado escapar el ascenso. El ejemplo más cercano es el Rayo Vallecano de la temporada 98-99 y el Eibar de la 04-05. Ambos conjuntos tenían a estas alturas 54 puntos. El Eibar perdió el ascenso por tres puntos de diferencia ante un Alavés que sumó al final 76 puntos (la Real tendría que sumar 28 puntos para llegar a ese registro, nueve victorias, un empate y dos derrotas o bien ocho victorias y cuatro empates) y el Rayo lo hizo por sólo dos puntos ante un Numancia que se quedó en 73 (ocho victorias y un empate bastarían, o siete victorias, cuatro empates y una derrota).
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El Numancia, sobre todo desde que ganó en Anoeta hace quince días, sí que ya no entra en las quinielas de posibles descalabros de ninguno de los demás aspirantes a subir a Primera División. La historia, además, certifica que el equipo que entrena Gonzalo Arconada tiene el ascenso en la mano. El líder a estas alturas subió en todas las temporadas menos en la 99-00. Las Palmas era líder con 48 puntos (nada menos que doce menos de los que ahora mismo tiene el conjunto soriano) y no consiguió llegar a los 66 que dieron el ascenso final, marcado por la tercera plaza del Villarreal.
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No dejan de ser cuentas que dependen de lo que haga la Real y también de los resultados de los rivales, pero está claro que pueden servir como indicativo.

domingo, marzo 23, 2008

La Real es blanquiazul

La foto de la izquierda es la de la alineación que nos hizo campeones en Gijón en la temporada 80-81. La de la derecha es la del equipo que jugó ayer, en el mismo campo, El Molinón, y contra el mismo equipo. Las miro y confieso mi incredulidad y mi sorpresa. ¿Por qué la Real no jugó ayer de blanquiazul? Esos son los colores de su camiseta y esos son los que siempre había sacado hasta ayer en Gijón, incluso en las temporadas en las que el Sporting jugaba con pantalón blanco (ahora, como durante casi toda su historia, es azul). Fue un palo que, en el partido más bonito que íbamos a jugar esta temporada, la Real no fuera txuri urdin.

Hago memoria y recuerdo que, en la temporada 2004-2005, la Real presentó a bombo y platillo la que era su nueva camiseta suplente, esta blanca con la que posaron Aranburu y Mikel Alonso. Aquel año me contaron que algún lumbreras de marketing había recomendado que se jugaran de blanco todos los partidos como visitante de aquella temporada. Al final sólo fueron cuatro (Deportivo, Atlético de Madrid, Mallorca y Getafe) los días que la Real salió con esa camiseta blanca, descartando tan descabellada idea. De hecho, aquel año se alternó como camiseta suplente la blanca y la negra.

En esta temporada 2007-2008, el equipo donostiarra ya ha jugado con la camiseta verde y amarilla en las mismas ocasiones, cuatro (Castellón, Elche, Albacete y Sporting). Todos los que ha jugado como visitante desde que se creó esa camiseta, a excepción de la visita al Poli Ejido. Y no diré que es una camiseta gafe, pero de esos cuatro partidos sólo se consiguió ganar en Albacete, sufriendo sendas derrotas en Castellón y Gijón. Lo que sí voy a decir es que da toda la sensación de que estamos ante una cuestión de marketing, algo que no siempre casa bien con el sentimentalismo que impera en los aficionados al fútbol.
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A día de hoy, la camiseta verde y amarilla todavía no puede comprarse en las tiendas de la Real. Pero da la sensación de que lo que se busca es pasearla por los campos de Segunda División, meterla por los ojos a todos los aficionados, para que nos la acabemos comprando. Incluso aunque eso suponga perder parte de nuestra ilusión por ver a la Real con sus colores. Porque la Real, como nuestro corazón, es txuri urdin, es blanquiazul. Y debe seguir siéndolo, más aún si cabe en los partidos más bonitos que tenemos que jugar en esta triste travesía por la Segunda División, como era el caso de la visita a Gijón.
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Pero es que, además, es un debate inútil. No hay más que mirar a los aficionados que estuvieron en Gijón. Mirad la foto. ¿Cuántas camisetas suplentes hay en la imagen y cuantas blanquiazules? Siempre se ve alguna de las suplentes en diferentes tonos de azul, se ve alguna roja, la negra de la Champions o incluso alguna blanca de aquella temporada que mencionaba. Pero todos queremos la blanquiazul. Está muy bien vender camisetas, y seguro que eso le da a la Real un dinero que necesita con urgencia, pero la Real tiene que seguir siendo la Real. Si se lo exigimos a los jugadores, también se lo tenemos que exigir a sus responsables. La Real es blanquiazul. Si no puede serlo por coincidencia de colores con el rival, que la camiseta sea como sea. Pero cuando no haya impedimentos, no le quitemos la esencia a este equipo.

sábado, marzo 22, 2008

SPORTING 1 - REAL SOCIEDAD 0 Cansado de los arbitrajes

Se veía desde el principio. El Sporting abusaba de las faltas para cortar las jugadas de ataque de la Real. La mitad de las infracciones quedaban sin señalarse. La mitad que sí se señalaban no tenían sanción disciplinaria. Sólo una tarjeta amarilla vieron los jugadores gijoneses por esta clase de acciones. Martí se desesperaba pidiendo más al árbitro. Por supuesto, el árbitro miraba para otro lado. Y así llegamos al minuto 81. Bilic recibe el balón en fuera de juego y marca gol. El colegiado da el tanto por válido y el partido de Gijón vuela. Entonces me pongo a pensar en lo que le ha sucedido a la Real en su andadura en la Segunda División. Y no me gusta lo que pienso porque empiezo a estar cansado de los arbitrajes.

Hay quien dice que escudarse en los arbitrajes es de mediocres. Que no es deportivo. Pero reviso datos. Y veo que en 2008 la Real ha jugado doce partidos. Ha ganado seis, ha empatado dos y ha perdido cuatro. Y repaso esos partidos en los que el equipo txuri urdin se ha dejado puntos. Penalti injusto en Salamanca, vuela un punto. Dos penas máximas a favor no señaladas ante el Eibar en Anoeta, dos puntos menos para la Real. Gol anulado a Víctor en Elche, otro punto menos. Y lo de hoy. En total, las decisiones arbitrales le han costado cinco puntos sólo en lo que llevamos de año. Cinco puntos. Con esos cinco puntos, la Real sería todavía tercera y tendría al Málaga más o menos cerca. Ha habido cosas raras en cuatro de los seis partidos que ha perdido la Real en este tramo de la Liga, en el que quedan más o menos definidos los equipos que lucharán por algo en esta temporada.

Y podemos analizar lo que queramos de los partidos, pero esa es también una verdad que nada va a cambiar. Porque empieza a cansar. No sólo lo digo por ese gol en fuera de juego que ha marcado Bilic, no. Lo digo por las sensaciones que transmitió el colegiado durante todo el encuentro. A Mikel González le desesperó a base de faltas que no eran. A Martí lo mismo sin sancionar las que eran. No soporto que un juez decida una contienda deportiva entre dos buenos equipos, nobles y deportivos. No lo soporto. Cada día me cansa más. Porque quieren ser profesionales y arruinan la profesionalidad de la competición, la adulteran, la envilecen. Y no sé por qué parece que no se puede decir. Al final de la temporada, felicitaré a los equipos que suban, que a nadie le quepa la más mínima duda, pero la labor de los árbitros sigue siendo horrenda. ¿Premeditada? No tengo ni idea y por eso no lo voy a decir. Pero siempre destacaré lo que vea sobre el campo. Y lo que he visto hoy es para llorar.

El arbitraje es una parte más del juego a analizar. Pero no voy a quedarme ahí, no. El jkuego también es importante, de hecho es lo más importante. No es nada mal equipo el Sporting, y por eso está luchando por el ascenso. A los puntos, el partido fue de la Real, sobre todo en cuanto a ocasiones. Durante la primera parte, las únicas llegadas de peligro fueron de color txuri urdin. De haber llegado el gol, habría sido del conjunto de Eizmendi, mejor asentado en el cesped y con mucho más peligro arriba. Pero no hubo fútbol por ninguno de los dos equipos. Llovió con insistencia sobre El Molinón, y parecía que donostiarras y gijoneses esperaban que el campo se embarrara, como en aquella tarde en que Zamora nos elevó al olimpo de los campeones. Pero no hubo barro. Y los dos contendientes tuvieron que cambiar de forma de jugar en la segunda mitad.

Ahí la Real no empezó mal, pero el partido se empezó a torcer con los cambios, casualidades de la vida, como ya sucedió en el partido de ida frente al Sporting. Aquel día se perdió el partido porque los cambios de la Real no funcionaron. Hoy fue más porque los de Manolo Preciado, técnico local, sí tuvieron efecto. El Sporting se creció y buscó más la portería de la Real, forzando una espléndida parada, una más, de Asier Riesgo. Pero eso no limitó la capacidad de llegada de la Real. El equipo txuri urdin (que hoy, inexplicablemente, no saltó al campo con esos colores, sino con la nueva equipación verde y amarilla) gozó de numerosas ocasiones. Como en Elche. Pero con un matiz. Hoy la mayoría de los disparos se han ido fuera de los tres palos. No se ha probado mucho al portero del Sporting. Y eso es un importante debe en el quehacer de la Real. No se pueden dejar pasar tantas oportunidades, y menos ante rivales directos.

Dos derrotas seguidas. La Real decepcionó frente al Numancia y no mereció ganar. Pero hoy la Real ha hecho mucho para ganar. Lo más negativo del resultado de hoy no es la derrota, sino que el Sporting se queda con el gol average particular. Ojalá no haga falta al final de la temporada. Estos dos resultados harán florecer a aquellos que piensan que la Real no va a subir. Pero las opciones siguen intactas, más allá de ese déficit que ahora tiene el equipo txuri urdin con respecto a los gijoneses. Quedan todavía doce jornadas y serán doce jornadas a cara de perro. Parece que los rivales serán Sporting y Elche (con quien tiene el average ganado), después de que los ilicitanos ganaron hoy al Sevilla Atlético y se coloque un punto por detrás de la Real.

Ahora el reto es recuperar la moral, porque han sido dos derrotas dolorosas contra dos rivales directos. El Numancia ya está escapado y el Sporting ha recuperado la tercera plaza. La Real lleva dos partidos sin marcar gol, después de haber metido nada menos que diez en los cuatro anteriores. Eizmendi tiene trabajo que hacer. Tiene que levantar otra vez a este equipo. Y seguro que lo va a hacer, porque la Real ya ha vivido malas situaciones en esta temporada y se ha levantado. Y esta Real tiene fútbol de sobra para levantarse. Pero hay que meter goles. Sin ellos, el fútbol es menos fútbol.

Y un apunte más. Qué maravilla ver la grada de El Molinón, repleta de aficionados sportinguistas y realistas, jelando a los suyos. Qué maravilla ver a tanta gente que se implica tanto con sus equipos disfrutando de un buen espectáculo deportivo. Y qué pena me da que no haya sido el buen hacer de unos deportistas lo que haya decidido el resultado, sino que haya sido un nefasto profesional vestido de negro.

viernes, marzo 21, 2008

PREVIA Sporting - Real Sociedad. Que la magia de Gijón muestre el camino del ascenso

La tercera plaza y el ascenso están en juego, en este partido más que en todo lo que llevamos de temporada. Sporting de Gijón y Real Sociedad se enfrentan (sábado, 18.30 horas, El Molinón; ETB-1, Telemadrid-La Otra, Televisión Asturiana, TVG y Televisión de Murcia) en un hermoso duelo directo. Para el equipo txuri urdin, Gijón siempre será un lugar mágico. Lo es desde que Zamora marcara aquel gol que nos convirtió en el más pequeño de los grandes y en el más grande de los pequeños con ese primer título de Liga. Aquel gol que nunca olvideramos, ni siquiera quienes no pudimos verlo u oírlo en directo. Y ahora será Gijón, de nuevo Gijón, la ciudad que tendrá que iluminar con su magia el camino de regreso a la Primera División. No será un triunfo como el de 1981. No significará tanto ni será tan decisivo. Pero ganar al Sporting vale muchísima en esta temporada de penitencia en la categoría de plata.

José Ramón Eizmendi presentará un once muy similar a su equipo tipo, con sólo una baja. Castillo está sancionado por acumulación de tarjetas. Gerardo se cambiará de banda en Gijón y pasará a la izquierda. Carlos Martínez, por fin, contará con la primera oportunidad desde que Eizmendi se hizo cargo del banquillo realista. Mikel González volverá al equipo tras el partido de suspensión que cumplió ante el Numancia. Y el resto del equipo será el que tiene la confianza absoluta del entrenador: Riesgo, Ansotegi, Martí, Aranburu, Xabi Prieto (ojalá celebre su renovación con un gran encuentro), Nacho, Víctor y Díaz de Cerio. El Pichichi del equipo, por cierto, buscará marcar de nuevo tras no hacerlo la pasada semana. Hasta ahora todos sus goles salvo uno, el que marcó en Soria ante el Numancia, han servido para sumar puntos.

En el resto de la convocatoria, no hay grandes cambios. Sigue estando muy caro formar parte de los 18 elegidos de Eizmendi para cada partido, ya que el técnico demuestra semana tras semana su confianza absoluta en los mismos hombres. Y es que esos hombres han respondido casi siempre. A pesar de la derrota en Anoeta ante el Numancia de hace seis días, ese equipo viene de lograr cuatro triunfos y un empate. Se siguen quedando fuera de la lista de convocados hombres como Larrea (que sí estuvo en el banquillo ante el Numancia) o Elustondo, a pesar de que éste último llegó a entrenar durante la semana con el supuesto equipo titular. Víctor López también sale de la lista de 18, a pesar de ser titular la pasada semana Skoubo y Vaughan siguen siendo baja por lesión.

El Sporting, que comenzó la temporada destacándose junto a Numancia y Málaga, está viviendo una segunda vuelta muy irregular. Lleva cinco semanas sin perder, incluyendo la victoria frente al Numancia en El Molinón. Pero también lleva dos jornadas consecutivas empando ante rivales de menor entidad, Hércules en casa y Racing de Ferrol como visitante. En los ocho partidos que llevamos de segunda vuelta, ya ha dejado escapar doce puntos (dos más que la Real). Y, además, tiene bajas sensibles. Sobre todo las de Barral y Kike Mateo, autores de 20 de los 42 goles que lleva el Sporting. En las seis victorias como local del equipo rojiblanco, al menos uno de los dos marcó. De los otros ocho partidos, siete se saldaron con derrota sportinguista y sólo uno, ante el Racing de Ferrol, acabó en empate. Mañana no podrán marcar.

Casi sobra decir que el partido es vital. Eizmendi dijo que "muy importante, pero no de vida o muerte". La importancia radica, sobre todo, en la situación en la tabla de ambos equipos. La Real es tercera con 48 puntos y el Sporting es cuarto con sólo uno menos. La plaza de ascenso está en juego esta semana. Tan importante como los tres puntos será el resultado, por el 0-1 de la ida. El equipo de Eizmendi está obligado al menos a ganar para igualar el gol average particular y depender del general, y por dos goles de ventaja si quiere garantizarse la victoria en un empate final a puntos. Y es que en la primera vuelta, la Real entonces todavía de Coleman no pudo aprovechar las claras oportunidades que tuvo para marcar en la primera parte. En la segunda, y a raíz de los cambios, la Real perdió el rumbo y se vio avasallada por un Sporting que pudo marcar en varias ocasiones. Lo hizo en el minuto 84 y la Real no pudo reaccionar.

Los precedentes en Segundas División como visitante frente al equipo rojiblanco asturiano son malos, bastante malos. De las siete ocasiones que Sporting y Real han coincidido en la división de plata, los locales ganaron en cinco ocasiones. Los dos restantes fueron empates. Aunque la Real nunca ha logrado la victoria en Gijón siendo ambos equipos de Segunda, lo cierto es que el equipo donostiarra consiguió volver a Primera en tres de las siete temporadas en las que se disputó este partido. En la última, la que culminó con la tarde de Puertollano, el equipo txuri urdin cayó por 2-1. Solabarrieta anotó los dos goles locales y Arregui hizo el visitante. Hoy Sporting y Real son rivales directos por el ascenso. En aquella temporada 66-67 también lo fueron. Y entonces subió la Real. Que se repita, sea cual sea el resultado en El Molinón.

En Primera el balance es bien distinto. La Real consiguió traerse diez victorias y siete empates de los 33 partidos disputados. Entre esos empates está, como todo el mundo sabe, el que dio el título de Liga de la temporada 80-81. Los datos de la Real en Gijón mejoran en los últimos tiempos. De las últimas 20 visitas a El Molinón, sólo cinco se saldaron con victoria sportinguista. Para ver un triunfo del equipo asturiano hay que remontarse a la temporada 93-94, 3-2. El último encuentro que disputó allí el equipo txuri urdin fue en la 97-98. Una Real que acabó tercera y aún luchaba por el subcampeonato ganó con holgura, 0-2, ante un Sporting ya descendido. Cvitanovic y Aldeondo marcaron los goles después de que Kovacevic fallara un penalti en la primera parte.

jueves, marzo 20, 2008

GRANDES GOLES: URÍA (Sporting 2 - Real Sociedad 4, 92-93)

La temporada 92-93 fue de transición. La Real jugó la Copa de la UEFA aquella campaña, pero fue eliminada a las primeras de cambio por el Vitoria de Guimaraes portugués. En tierra de nadie durante todo el año, la Real finalizó la Liga en 12ª posición. Toshack era el entrenador de una plantilla muy joven, completada con tres extranjeros de nivel, Kodro, Carlos Xabier y Oceano. Pero no se pudo repetir el éxito de la 91-92 y lo más destacado de aquel año fue el adiós a Atotxa y al gran Bixio Górriz. Y en mitad de aquella competición, tocaba la visita a El Molinón, la siempre hermosa visita a tierras gijonesas.

Se había adelantado la Real con gol de Luis Perez en el minuto 29 de la primera parte. Pero a los siete minutos había empatado Juanele de penalti, un penalti que él mismo forzó ante Pikabea. Pero fue sacar de centro y poner de nuevo las cosas en su sitio. Alkiza recoge el balón en el centro del campo, realiza un precioso quiebro con su pierna derecha y se acomoda el balón con la izquierda. Avanza unos metros y ve el desmarque del lateral zurdo, Jokin Uría, por su banda. Le pasa el balón, que llega al pico del área. Uría, con la pierna izquierda, recorta hacia fuera, dejando sentado a su marcador. Y antes de que llegue otro defensa sportinguista, calza un buen disparo con la derecha que se cuela, golpeando el palo, a la izquierda del meta Rodri. Un golazo.
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Y eso que Uría no acostumbraba precisamente a marcar muchos goles. La mayor parte de su carrera jugó de lateral, aunque el debut de Aranzabal le llevó también a jugar algunos partidos de extremo antes de su retirada. Aún así, en sus doce años con la camiseta txuri urdin, en sus 273 partidos con la Real, marcó once goles. Aquella tarde en Gijón, en la que la Real se llevó la victoria por un contundente 2-4, Uría anotó dos de esos tantos. Suyo fue también el que ponía el 1-3 en el marcador, culminando un contraataque lanzado por Imaz. Luis Pérez, por cierto, también marcó dos goles aquel 7 de febrero de 1993. Dos dobletes. Y la Real ganó. Que al menos la victoria se repita este sábado.

miércoles, marzo 19, 2008

"Mi club de toda mi vida"

Xabi Prieto por fin ha renovado. Será jugador de la Real hasta junio de 2013. Aunque no todo el mundo esté satisfecho con el rendimiento de Prieto, el acuerdo es una noticia espléndida. Es uno de los jugadores más emblemáticos que ha dado la cantera de Zubieta en los últimos tiempos. Es uno de los de más clase. Es uno de los pocos que puede ser traspasado por una buena cantidad de dinero. Pero, sobre todo, es uno que puede reforzar las opciones futbolísticas de la Real, esta temporada y en el futuro.

La noticia de la renovación ofrece varias conclusiones. La primera de ellas, la más evidente, es que Xabi Prieto no se había comprometido con ningún otro equipo. Obvio, ¿verdad? Pues no tanto. Desde hace mucho tiempo se ha criticado a Prieto por no renovar, se le puso en el disparadero, acusándole de tener ya precontratos con otros equipos. Se habló del Betis, del Valencia y, cómo no, del Athletic. Pero Prieto, a pesar de que desde el 1 de enero podría haber firmado con quien hubiera querido, ha esperado a la Real. "Mi club de toda mi vida", dijo en la rueda de prensa en la que se anunció la renovación. Y firmó sin supeditar el acuerdo al ascenso a final de temporada. Qué alegría seguir teniendo canteranos que piensan y actúan así. Gracias, Xabi.

La segunda conclusión es que de Iñaki Badiola ha cumplido una promesa electoral. Se comprometió a renovar a Xabi Prieto y Xabi Prieto ya está renovado, además con un contraro largo y con una elevada cláusula de rescisión que se acerca a los 50 millones de euros. Y ha demostrado que sabe adaptarse a las circunstancias. El jugador no quería ser contratado por Lighthouse, la empresa de Badiola, a pesar de que eso era lo que proponía el presidente. Y Badiola ha sabido reaccionar sin imponer condiciones sine qua non. Xabi Prieto es y seguirá siendo jugador de la Real, aunque Lighthouse ponga el dinero que las maltrechas arcas de la Real no tienen. Badiola se sigue jugando su propio dinero, y eso es digno de reconocerse. Nos guste o no nos guste lo que haga o diga Badiola.

Y hay una tercera conclusión, en línea con lo que escribía ayer. La cantera realista tiene y recibe el valor que se merece. A Xabi Prieto se le ha renovado con un sueldo de los más altos de la plantilla (se habla de cantidades cercanas al millón de euros). Se le ha presentado con rango de estrella. Pero hay más. En la rueda de prensa en la que se anunció el acuerdo estuvo también presente el entrenador, José Ramón Eizmendi. Una simple imagen, pensarán algunos. Pero no. Su asistencia va más allá. Es la forma de vincular al entrenador de la Real, a un técnico de la casa, al futuro del club. Quizá el próximo año no esté sentado en el banquillo del primer equipo, pero cuenta para el presente y para el futuro de la Real. Badiola lo ha querido dejar claro con su presencia en esta convocatoria.

Dice Xabi que su situación contractual no ha influido en su rendimiento en el campo a lo largo de la temporada. Los números de Prieto en esta andadura en Segunda no son malos. Decir lo contrario sería faltar a la verdad. Con más de 2.400 minutos de juego, es el segundo jugador más utilizado de la plantilla, sólo superado por Asier Riesgo. Fijo en las alineaciones de Coleman y de Eizmendi, ha jugado todos los partidos, aunque en dos lo hizo saliendo desde el banquillo, ambos bajo el mando del galés. Lleva cuatro goles (uno de ellos de penalti) y cinco asistencias, y participó en las jugadas de cuatro goles más. Es decir, ha colaborado en 13 de los 36 goles que ha marcado la Real en las 29 jornadas que llevamos de Liga, algo más de la tercera parte de la cuenta anotadora del equipo.

Pero todos sabemos que Xabi Prieto puede dar mucho más de sí. Tiene más calidad que la práctica totalidad de los jugadores con los que nos hemos enfrentado. Y, aunque se le han visto buenas cosas, ha sido de forma muy intermitente. Todos sabemos que tiene una capacidad mucho mayor para influir en los partidos que lo que ha enseñado hasta ahora. Tiene magia en las botas, pero la vemos con cuentagotas. Alguna aparición en los partidos, pero no ese jugador desbordante y decisivo que intuíamos cuando debutó en el primer equipo, allá por octubre de 2003. A los mejores se les exige más, Xabi. Es el precio que hay que pagar por tener tanta clase. Enséñala más. Te estamos esperando.

martes, marzo 18, 2008

El valor de los de casa y la nota de Eizmendi

Uno de los eternos debates que se suscita en torno a la Real Sociedad es el distinto valor y reconocimiento que se da al producto de Zubieta y al que viene de fuera. Cada cierto tiempo se produce alguna situación que nos lo recuerda. Esta temporada ya hemos tenido este debate en varias ocasiones. En realidad, lo tenemos sobre la mesa desde el principio, cuando se apostó (por el motivo que fuera, ya sea deportivo o económico) por conformar una plantilla basada casi exclusivamente en canteranos, muchos de ellos con apenas rodaje en el fútbol profesional, y con sólo dos fichajes de fuera, Delibasic y Vaughan.

El técnico de la Real, José Ramón Eizmendi, ha vuelto a sacar el tema. Lo hizo el pasado jueves, con la lectura de un comunicado en su habitual rueda de prensa antes de los partidos. En él, pedía "la unidad de todos en busca de un objetivo común", el ascenso. Decía que había que valorar a los técnicos de casa, a él mismo o a Gonzalo Arconada (ex entrenador del Sanse y de la Real, ahora en el Numancia, rival del pasado sábado), "igual que a otros, algo que creemos que no se produce". El propio Arconada se sumó a estas reivindicaciones al hablar de continuas críticas a Eizmendi.

Lo primero que provocan estas declaraciones es sorpresa. Sorpresa porque ahora mismo en la Real se respira mucho unidad. El Consejo ha fichado bien, el vestuario ha recibido de maravilla a los nuevos, los suplentes no provocan cismas, la afición ha vuelto a Anoeta, el presidente trabaja mucho y la prensa no parece que se esté cebando con nadie. Ya hay unidad. ¿Era necesario pedirla de esa forma, además por parte de un técnico que no destaca por su nivel comunicativo con la prensa (un ejemplo: tras el partido del Numancia le preguntan qué le faltó a la Real y le piden expresamente que no dijera que el gol, algo obvio; la respuesta de Eizmendi fue "el gol, y que nos han marcado en el último minuto")? ¿A qué se refería Eizmendi?

Eso queda de momento en el aire. Es imposible escuchar y leer todo lo que se dice y escribe sobre la Real en general y sobre el trabajo de Eizmendi en particular, pero la verdad es que no veo motivos para la queja del técnico. Y el referente es claro. A Chris Coleman le llovieron bastates palos en los meses que estuvo al frente de la primera plantilla. Por sus planteamientos, por sus convocatorias, por los puntos perdidos en los últimos minutos... y por la famosa lavadora en la que se escudó para tapar una noche de juerga y un retraso inadmisible a una rueda de prensa. El galés, que no era precisamente un profesional de la casa, recibió muchas críticas, algunas exageradas desde mi punto de vista. Pero Eizmendi no creo que pueda decir que se ha visto en una situación como aquella. Por eso mi sorpresa al leer sus quejas.

Quizá Eizmendi se refiera a los rumores que le colocan fuera del banquillo de la Real la próxima temporada, incluso aunque él sea el técnico que logre el ascenso a Primera. Badiola, al llegar a la Real, habló con muchos entrenadores e incluso Aiestaran cerró la después frustrada llegada de Juan Carlos Oliva a San Sebastián para suplir a Coleman. Eizmendi llegó después. En principio iba a ser un recambio de emergencia, pero Badiola apostó por él hasta final de temporada. En las últimas semanas se han oído, en cambio, otros nombres para el año que viene. Jon Trueba, en El Diario Vasco, ha apuntado dos: Unai Emery y Quique Sánchez Flores. No debe ser agradable para Eizmendi que se hable de su relevo pero, como hombre de fútbol que es, debiera saber que es normal en este mundo pensar en clave de futuro, y más si se trata de un banquillo.

Ahora bien, sobre el debate de fondo, el valor que se da a los de casa y a los de fuera, tenemos ejemplos de esta misma temporada que le dan la razón a Eizmendi. No hay más que recordar las declaraciones de Aiestaran en el mes que estuvo en San Sebastián, que llegó a decir que para un canterano estaba muy barato llegar y jugar en la Real (palabras que no sentaron muy bien en el vestuario y que tuvieron contestación del capitán del equipo, Mikel Aranburu). O las del propio Iñaki Badiola, que aseguró que con este equipo, el que inició la temporada con Zubieta como base, no se podía ascender a Primera, a pesar de que esos jugadores estaban a un punto de los puestos que daban derecho a volver a la máxima categoría.

Eizmendi se equivoca en la forma y en el tiempo. Lo único que puede provocar un técnico que desde el principio se ha centrado en hablar de la importancia de los tres próximos puntos que hay en juego cada fin de semana es, precisamente, que se desvíe la atención de eso. Ahora lo esencial es sacar adelante el próximo partido. Entendería sus quejas si viviéramos en un ambiente irrespirable, pero es todo lo contrario. Se ha puesto fin a ese ambiente. Ahora se da valor a lo que tenemos. Y aireando un debate que en este momento no ha surgido de forma natural, el técnico sólo conseguirá que alguien le lance dardos personales por la presencia en el once de Gerardo en lugar de Carlos Martínez o o la de Fran Mérida en las convocatorias dejando fuera a Elustondo o Larrea, por citar ejemplos de canteranos ahora relegados.

Zubieta es la base de la Real. Y lo es para todo. Sí es cierto que hay veces que no se ha valorado como merecía a algún producto de la casa, y ahora que se ha homenajeado en Anoeta a Javi de Pedro se ha recordado que él fue quien más claro había hablado de este asunto en los últimos tiempos. Pero echemos la vista atrás. El monumento que hay frente a Anoeta es de Alberto Ormaetxea. ¿Hay alguien que represente mejor los valores de la cantera txuri urdin que un hombre que jugó 280 partidos con la Real, que formó parte del equipo que devolvió al equipo a Primera en Puertollano y que después, ya como entrenador, nos llevó a la gloria de ganar dos veces la Liga? Él representa la historia, la esencia y el futuro de este equipo. Lo que la Real es y debe seguir siendo. Centrémonos en eso. Y en volver a Primera, que es donde la Real debe estar.

lunes, marzo 17, 2008

Las 7.000 sillas y la invasión soriana

El marco era el más bonito posible. Anoeta se llenó de niños que ocuparon las famosas 7.000 sillas que Badiola mandó instalar en los dos fondos y uno de los laterales de la pista de atletismo. Lástima que la lluvia se empeñó en aparecer a lo largo de todo el día. Llovió durante la mañana, y eso seguro que desanimó a algunos y les dejó en casa, viendo el partido por la tele. Y llovió mediada la segunda parte del encuentro. Pobres chavales, no dejaba de pensar. Aguantaron como campeones por ver a su Real. Qué pena que muchos no pudieran venir por el tiempo y que los que habían venido se mojaran y vieran perder al equipo. Pero se lo pasaron como enanos, eso seguro.

Los niños vinieron y contagiaron su entusiamo a los padres, algo que también es necesario de vez en cuando al llegar a la escéptica edad adulta. ¿Qué mejor que la inocente mirada de un crío para disfrutar del deporte? Y con los niños, los colores txuri urdin. Hace no mucho tiempo me lamentaba de que no se vieran camisetas de la Real por San Sebastián en día de partido. Ahora se ven, ya lo creo que se ven. Y se ve ambiente de fútbol en los alrededores de Anoeta desde mucho tiempo antes de que empiece el partido. Las cosas han cambiado, hay un ambiente muy distinto. Lo que puede movilizar el simple hecho de que una pelotita entre de vez en cuando en la portería...

Fue la lluvia la que evitó que se llenaran las sillas y no se pudiera batir el récord histórico de asiatencia a Anoeta. Pero fuimos casi 29.000 los que entramos en Anoeta para ver un Real Sociedad - Numancia de Segunda División, televisado y en día de lluvia. Y eso merece un aplauso para todos los realistas y, sobre todo, para Badiola. De entre lo que ya ha hecho el presidente en los dos meses y medio que lleva en el club merece la pena destacar que ha conseguido que la gente vuelva a Anoeta. Sus medidas de rebaja de precios para socios y diversos colectivos funcionan. Acercar a los chavales a la Real, también. Seguro que repite. Pero que sea en una tarde soleada...
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Badiola, por cierto, fue saludando uno por uno a todos los niños que entraron en Anoeta. Un recuerdo imborrable para estos jóvenes realistas, sin duda. Este será, para todos ellos, SU presidente, el que les dejó ver un partido gratis desde las pistas, y el que bajó a darles la mano. Y Badiola feliz. No era para menos. Está en todas partes y hace muchas cosas. De la comida de las directivas se vino a saludar a los chavales, de ahí a buscar a De Pedro para que hiciera el saque de honor (merecida ovación la que se llevó nuestro 10, el mejor extremo izquierdo que se ha visto en la Liga española en años). Badiola no para. Que siga, que todo esto a la Real le viene de maravilla.

Y también viene de maravilla el ambiente de fútbol que trae consigo la afición rival. Lo vi hace unas semanas con la invasión eibarresa y lo vi este fin de semana con la numantina. Soria siempre se ha portado bien con la Real y Donosti hace lo propio con el Numancia. Dio gusto ver tanta camiseta roja en la Parte Vieja en las horas previas al partido. Nos invadieron, llenaron todo un fondo de Anoeta, trajeron fiesta... y de fiesta se fueron con los tres puntos que se llevaron. ¿Importa el resultado para llevarse bien entre aficiones? Por supuesto que no. Y la capital guipuzcoana vivió un hermoso ejemplo el sábado. Ojalá en todos los sitios y en todos los partidos fuera igual.

REAL SOCIEDAD 0 - NUMANCIA 1 La Real no fue la Real

Decepción. Ese es el sentimiento que deja el partido del sábado. Todos esperábamos un golpe de mando de la Real. Un buen partido ante el mejor rival posible y en un escenario inmejorable. Y, al final, lo que vio Anoeta fue una derrota del equipo txuri urdin. La primera derrota en Donosti desde hace cinco meses, desde aquel lejano día, hace una vuelta ya, en que el Sporting consiguió el mismo resultado que el Numancia, 0-1. La derrota dolió porque llegó de la forma más impensable. La Real no fue la Real. Se traicionó. No jugó a lo que sabía, a lo que había mostrado en las últimas semanas. El Numancia sí lo hizo en un partido intenso, de poder a poder. Fútbol vistoso hubo poco, pero seguro que los viejos aficionados pensaron durante el partido en el parecido que tuvo este duelo con otros muchos jugados hace años en Atotxa.

No es que la Real jugara un mal partido. Es que no jugó a lo que sabía y se dejó dominar. Perdió el balón y buena parte de su fuerza futbolística. Gonzalo Arconada triunfó porque sabía cómo frenar a la Real y consiguió frenarla. Y Eizmendi no supo contrarrestar primero ese mayor conocimiento del rival que tenía el técnico del Numancia y, después, darle la vuelta a esa situación adversa. No hacer cambios hasta el minuto 83 y hacer dos en el descuento, ya con el 0-1, fue casi aceptar esa superioridad táctica de los sorianos. Fue restarle valor a los cambios y a la capacidad de sus jugadores para darle la vuelta a un partido. El técnico realista no estuvo fino durante el partido. No supo ver los problemas y no supo arreglarlos. Quizá el del sábado era un buen partido para haber dado minutos a Fran Mérida. Las defensas rocosas se rompen entre líneas y con talento. Fran Mérida, dicen, reúne ambos requisitos. Pero todavía no lo hemos podido ver.

Nada en la Real fue lo que era en las últimas jornadas. La avalancha de ocasiones que creaba la Real se quedó en un par de tímidos acercamientos y ninguna parada de mérito del meta soriano. La presión de los atacantes no se vio por ningún lado, y fue más sangrante en el caso de Víctor, quizá mermado por las molestias que le hicieron ser duda hasta el mismo día del partido. La fortaleza defensiva se quedó en una sucesión de balones ganados por el delantero centro visitante. El control en el medio del campo fue una continua carrera sin demasiado sentido de Martí y Aranburu, éste último sumando además una sucesión de pases errados. Las bandas perdieron su carácter incisivo. Nacho lo intentó sin mucha fortuna en la primera parte, y Xabi Prieto apenas apareció con éxito, más allá de forzar un puñado de faltas. Y la estrategia fue un continuo querer y no poder. Balones al área sin mucho propósito que la defensa numantina (no tanto en realidad) sacaba sin demasiados aprietos.

Y en eso llegó la última y desgraciada jugada que costó el partido. Riesgo, hasta entonces muy seguro, falló en el despeje de puños. La defensa mostró unos nervios que hacía meses que no desmotraba y el Numancia marcó. Se adelantó cuando menos lo estaba buscando. El equipo de Gonzalo Arconada demostró muchas hechuras futbolísticas. Dominó el tempo del partido a su antojo y frenó las escasas acometidas realistas. Pero marcó cuando ya no lo estaba buscando. Demasiado premio. Sí lo buscó en la primera parte, pero en los segundos 45 minutos evidenció que el punto inicial era muy bueno para sus intereses. Esa fue la injusticia del resultado. La Real no mereció ganar, pero tampoco perder. De hecho, no mereció el cruel castigo de perder en el último minuto dos puntos tan sudados en los dos encuentros ante el Numancia.
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Eizmendi, al final, sólo metió un cambio de inicio en su once tipo. Aunque casi todo el mundo apostaba por Labaka para suplir a Mikel González, finalmente fue Víctor López quien salió. El argentino pareció acusar la inactividad y Ansotegi pareció echar de menos a su compañero habitual. Víctor jugó de inicio, aunque apenas se le vio, y Delibasic apenas tuvo unos minutos al final. Poco balón pudo tocar. Carlos Martínez fue al final el descartado de los 19 convocados, aunque lo más probable es que tenga su oportunidad la próxima semana, ya que Castillo vio su quinta amarilla y no podrá jugar en Gijón. Pocos cambios pero la Real no se pareció a ese equipo que goleó a Las Palmas y Xerez, que arrolló en la primera parte en Albacete o que sentó cátedra en Elche.
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La lectura del partido arroja un punto de preocupación porque la Real no termina de dar la talla ante los grandes de Segunda, excepción hecha de aquel gran partido del equipo canterano que Coleman dispuso ante el Málaga y de la enorme superioridad de los dos encuentros ante el Elche(y a pesar de todo, dos puntos se quedaron en el camino en los duelos contra los ilicitanos). El Numancia no fue abiertamente superior en ninguno de los dos encuentros ante el equipo txuri urdin, pero se llevó los seis puntos en liza. El Sporting ganó en Anoeta. En Sevilla sólo se pudo empatar. Y el Castellón, como el Numancia, también ganó sus dos partidos ante la Real. Mucho ojo a este dato, porque, además, los gol averages pueden tener mucha importancia al final. Numancia y Castellón nos ganan en ese terreno, mientras que superamos al Elche y hemos obligado al Málaga a buscar dos goles de diferencia en el partido de vuelta.


Eso sí, a pesar del revés la mirada sigue siendo positiva. La Real mantiene la tercera posición. La derrota ante el Numancia fue un traspiés que no pasó a mayores gracias a que el Sporting sólo pudo empatar en Ferrol. Ahora el duelo entre gijoneses y donostiarras del próximo sábado cobra una importancia capital. Está en juego la tercera plaza, a día de hoy la verdaderamente asequible para ambos equipos (el Numancia se escapa ya a doce puntos y el Málaga coge ocho de ventaja). Y la Real no puede permitirse otro fallo. Ganar en Gijón tendría un valor importantísimo, porque sería meter ya cuatro puntos sobre los sportinguistas y al menos igualar el gol average particular. A por ellos.

jueves, marzo 13, 2008

PREVIA Real Sociedad - Numancia. El mejor partido posible


Anoeta acoge (sábado, 18.30 horas, Anoeta; televisado en directo por ETB, Televisión pública de Asturias, TV3, Telemadrid, Televisión de Galicia, Televisión autonómica canaria y Televisión murciana) el mejor partido que hoy se puede ver en Segunda División. Se enfrentan el líder, un sólido Numancia fuera de casa (sólo ha perdido en una ocasión), y el tercero, una Real Sociedad en alza y que practica el mejor fútbol de la categoría. Jugarán en un Anoeta lleno a rebosar. Hace dos semanas, el estadio donostiarra registró el tercer mejor aforo de todo el fútbol profesional español, y eso que el partido era de Segunda y ante el penúltimo clasificado. Para la visita del Numancia, además de la llegada de muchísimos seguidores sorianos, la Real dispondrá 7.000 sillas en las pistas de atletismo del estadio que estarán ocupadas en su mayoría por chavales. Si las gradas se llenan también, estaremos ante el récord de asistencia de Anoeta. Y en un partido televisado, lo que da mucho más mérito a la afición realista.
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José Ramón Eizmendi se verá obligado a cambiar de once tras cinco semanas repitiendo la alineación titular. La expulsión de Mikel González es el primer cambio obligado. Lo más normal es que sea Labaka (que ya jugó los minutos finales en el Carlos Belmonte) quien ocupe su lugar, aunque Víctor López también tiene opciones. Labaka no es titular desde el partido en Anoeta frente al Celta, hace nada menos que 14 jornadas. Por lo visto esta semana en Zubieta, Carlos Martínez también tiene opciones de volver al once inicial (del que no forma parte desde el encuentro ante el Alavés, hace ocho semanas. Lo que no se sabe es si jugará por Gerardo, o si éste pasará a la izquierda y será Castillo quien se caiga del equipo. En cualquier caso, sería una buena noticia que Eizmendi dé minutos por primera vez al bravo lateral derecho navarro.
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En ataque también es más que probable que haya un cambio. Víctor es seria duda en estos momentos incluso para entrar en la convocatoria (que se conocerá el viernes por la mañana, tras el entrenamiento a puerta cerrada). Delibasic parece que tendrá una nueva oportunidad, después de haberse quedado fuera del equipo titular tras la visita del Eibar a Anoeta, y muchos días incluso sin jugar en las segundas partes. Deli no ha jugado de titular tras la llegada de Víctor a la Real, y si algo ha gustado de la nueva incorporación es su compenetración con Díaz de Cerio. Con Delibasic no parece que Iñigo tenga la misma sintonía. Han jugado juntos como titulares en ocho partidos, con un saldo de cuatro victorias, dos empates y otras tantas derrotas. Sin embargo, el resultado anotador no es bueno. Con ambos en el campo, De Cerio sólo ha marcado dos goles y Delibasic ninguno.
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El resto del equipo será el mismo de pasadas semanas. Riesgo, Ansotegi, Martí, Aranburu, Xabi Prieto, Nacho y Díaz de Cerio tienen sitio fijo para el encuentro frente al Numancia. A Eizmendi, en todo caso, no parecen preocuparle las ausencias. Ya lo dijo en la rueda de prensa posterior al partido en Albacete, cuando sólo se conocía con seguridad que Mikel González no podría estar en el once: "Saldrán otros que responderán tan bien o mejor que los anteriores. Todos unidos, podremos lograr grandes cosas. Yo creo en mi equipo". Eizmendi, por cierto, se reencontrará con Gonzalo Arconada, técnico hoy del Numancia, con quien coincidió seis meses como segundo entrenador en el Sanse. Arconada conoce bien a buena parte de la plantilla txuri urdin, por su efímero paso por el primer equipo y, sobre todo, por sus años en el filial. Trece jugadores de la Real estuvieron a sus órdenes en uno u otro momento.
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La Real recuperó la pasada semana la ansiada tercera plaza que da derecho al ascenso. De ganar el sábado al Numancia se colocaría a sólo seis puntos de los sorianos (que seguirán siendo líderes pase lo que pase en Anoeta) y con el average particular como poco igualado. El segundo clasificado es el Málaga, cinco puntos por encima de la Real. Recibe al Elche, que es quinto con cuatro puntos menos que el conjunto txuri urdin. El Sporting, ahora mismo principal rival de la Real por la tercera plaza (dos puntos por debajo), visita Ferrol, donde un necesitado Racing debe sacar algo para no caer en puestos de descenso. Una victoria de la Real ante el Numancia encarrilaría definitivamente el camino del ascenso. En cualquier caso, el partido de la próxima semana en Gijón será una final.
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Real Sociedad y Numancia nunca se han visto las caras en San Sebastián en un partido de Segunda División. En Primera, los sorianos han visitado Anoeta en tres ocasiones. Y en las tres se fueron con una derrota. En la temporada 2000-2001 se produjo la mayor goleada, 4-1. En las otras dos visitas, el resultado fue el mismo, 2-1. La última vez que el Numancia jugó en Donosti fue en la campaña 2004-2005. Kovacevic adelantó a la Real aquel día, Tevenet empató para los sorianos a poco de comenzar la segunda parte y, cuando sólo quedaban cuatro minutos para el final del partido, Barkero anotó el gol de la victoria txuri urdin. El Numancia cayó derrotado en Anoeta incluso en aquella eliminatoria copera, de bochornoso recuerdo para los realistas, de la temporada 1995-1996. El resultado, tanto en Soria como en Donosti, fue de 2-0. Pero los penaltis llevaron al Numancia a la siguiente ronda.
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En el partido de ida en esta temporada 2007-2008, la Real Sociedad salió derrotada de Soria. Fue el primer partido que perdía el conjunto txuri urdin como visitante en su andadura en Segunda División y rompía una racha de cuatro partidos sin caer derrotada. Y fue una derrota dolorosa por la forma en la que llegó, con un gol en el minuto 92. El Numancia se aprovechó de un clamoroso error defensivo tras el saque de una falta inexistente. La Real había merecido llevarse ese punto de Soria, tras saber reaccionar al tempranero tanto de Nagore. Díaz de Cerio había puesto el empate en el marcador con su tercer tanto de la campaña, un buen tanto en una jugada de estrategia. Falta botada por Prieto, cabezazo atrás de Garitano y empalme preciso de Iñigo. Pero no fue suficiente y la Real perdió de forma cruel y, seguramente, injusta.
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(Nota: la previa se adelanta al jueves porque mañana pongo rumbo a San Sebastián para ver el partido en directo. La crónica, con las habituales fotos, la publicaré el lunes)

miércoles, marzo 12, 2008

Más confrontaciones dialécticas que no benefician a la Real

La Real Sociedad está en tercera posición, un puesto que le da derecho a volver a la Primera División a final de temporada. Está desplegando el mejor juego de la campaña, el mejor de la categoría. Los fichajes funcionan bien. La situación institucional parece haberse normalizado, el club funciona y avanza con nuevas ideas. Anoeta presenta cada fin de semana un muy buen aspecto, impensable allá por septiembre del año pasado. Pero no hay forma de disfrutar de todo esto, no. Las polémicas y los enfrentamientos dialécticos siguen sucediéndose (no hace mucho fue con el diputado general de Gipúzcoa por la pretensión de Iñaki Badiola de fusionar a la Real y al Bruesa, algo que la Ley impide según el responsable político).
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Badiola se ha enzarzado en una nueva polémica. Esta vez el rival es John Toshack. No es la primera vez que el presidente choca con el galés, pero esta vez me ha llamado mucho la atención el ataque del técnico y la respuesta del dirigente realista. Toshack, en el artículo que escribe cada semana en El Diario Vasco (primer punto claro de fricción, ya que es conocido el enfrentamiento entre el presidente y este medio de comunicación; ¿o habría que decirlo al revés...?), se ha referido en varias ocasiones a la presencia de Fran Mérida en la Real, a esos minutos finales que ha disputado en algunos encuentros, apenas cinco o seis, y que el galés entendía que obedecen a una obligación contractual para que la cesión saliera gratis. En román paladino, que Mérida (del que, por cierto y a pesar de que su fichaje no termina de convencerme, me ha hablado maravillas alguien que le ve entrenar) sale al campo por decreto.
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El presidente explicó después de la primera alusión de Toshack al tema que para que contabilizara un partido a efectos contractuales con el Arsenal, Mérida tenía que jugar al menos 45 minutos. Hoy mismo, Toshack vuelve a tocar el tema. "Tengo entendido que al presidente de la Real no le gustan mucho mis observaciones sobre el fichaje y los pocos minutos de juego de Fran Mérida. Pues él mismo explicó en una rueda de prensa el día 4 de febrero que el jugador tenía que participar en dieciséis partidos, dejando claro que no tenía que jugar un número determinado de minutos. Por ello, hablar ahora de 45 minutos por encuentro no tiene sentido. O estaba equivocado hace seis semanas o está equivocado ahora. Se puede saber la verdad sacando el contrato", afirma el galés.
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Y finaliza Toshack: "Como otros accionistas, también tengo interés en saber todo lo que concierne a la due diligence y será muy interesante si están incluidos en ella los últimos tres meses y, entre otros temas, los detalles de las nuevas incorporaciones. Esperamos noticias". Y la respuesta de Badiola, a través de la web oficial, ha sido tan contundente como cabía esperar de él. Acusa a Toshack de "deslizar sibilinamente en sus columnas de El Diario Vasco que yo le impongo las alineaciones al entrenador". "De ahí que considere que sus manifestaciones estuvieron fuera de todo tono. Léase Sr. Toshack las ruedas de prensa e infórmese bien antes de escribir. Y van ya... muchas veces", añade.
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Pero aún queda el mayor ataque de Badiola: "¿Por qué no se dedica a entrenar al equipo de su país que tanto lo necesita, en vez de molestar a profesionales que estamos intentando sacar la Real adelante con trabajo y aportaciones importantes de dinero estos últimos 3 meses (fichajes incluidos), frente a otros que la bajaron a Segunda y se dedicaron a drenarla, sangrarla y dejarla famélica? Le aseguro que entre usted y yo, y sin ningún género de dudas, soy el que más tranquilo estoy en lo que a las conclusiones del due diligence se refiere. Cuando quiera quedamos a tomar un té chino y se lo explico con detalle; pero, eso sí, a diferencia de lo que tiene usted por costumbre, en esa ocasión paga usted...".
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Siempre he tenido un inmenso respeto por Toshack. Creo que conoce muy bien a la Real, creo que quiere a este club de verdad y siempre me ha parecido un muy buen entrenador. Yo comencé a conocer de verdad a la Real cuando el galés se sentaba en el banquillo de Atotxa. De Badiola he expresado algunas dudas, pero también le veo sincero, creo que tiene ganas de verdad de devolver a la Real a la élite deportiva, económica y social. Creo que ha acertado en muchas de las medidas que ha adoptado, desde los fichajes hasta sus decisiones para tratar de llenar Anoeta cada quince días. Así que no voy a tomar partido por uno u otro. No creo que sea lo que necesita la Real en este momento.
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Y ya que espero que la publicación de la due diligence acabe con todos los enfrentamientos de los últimos años para siempre, sí me aventuro a decir que creo que tanto Toshack como Badiola se equivocan manteniendo este pulso a través de los medios de comunicación. Creo que los dos debieran centrarse en lo bueno que tenemos en lugar de lanzarse tantos cuchillos indiscriminados. Quizá lo que apunte Badiola sea la solución. Ojalá los dos se tomen ese te chino y hablen largo y tendido. Por el bien de la Real. Y si supone un problema quién tiene que pagar la cuenta, estoy dispuesto incluso a pagarla yo. Pero disfrutemos de la Real, que eso es lo que verdaderamente queremos todos.

martes, marzo 11, 2008

Gran iniciativa de Badiola: un canal de la Real Sociedad en Youtube

La Real Sociedad abrió el pasado día 3 un canal en la web Youtube (http://es.youtube.com/RealSociedadFutbol). Es una buena noticia que Iñaki Badiola lleve al club a explorar las posibilidades de las nuevas tecnologías. En este canal, se podrán ver vídeos de todo tipo y de todas las secciones del club, desde los equipos inferiores a otros deportes como el hockey sobre hierba. Parece que va a estar muy presente la acción de gobierno del propio Badiola.

También se podrán ver imágenes del primer equipo de fútbol de la Real en juego, que, al final, sigue siendo lo que más nos importa a quienes seguimos estos colores txuri urdin con tanto cariño. Y estas imágenes son ahora más necesarias que nunca, porque no se televisan todos los partidos de la Real y no se podrán ver hasta que no volvamos a Primera. Como ejemplo, ya está colgado en la web un resumen del partido en Albacete.

Me gusta mucho la iniciativa. La anterior directiva, la presidida por Miguel Fuentes, María de la Peña y finalmente Juan Larzabal, no cuidó mucho la difusión de la Real a través de Internet. José Luis Astiazarán sí dedicó más tiempo a la comunicación. No se centró tanto en Internet, pero creó el Canal Real Sociedad (un programa de televisión semanal en Localia) y la desaparecida revista RS+. Pero todo eso se acabó cuando Denonerreala se hizo con el poder en el Real. Ahora Badiola parece dispuesto a dar un impulso muy serio al terreno de la comunicación. Lo ha demostrado con la web oficial y con este canal en Youtube.

Una buena medida, que servirá para que los realistas, sobre todo los que estamos fueran de Euskadi, vivamos más de cerca la actualidad de la Real.

lunes, marzo 10, 2008

"Trátame de tú"

Ayer conocí al presidente de la Real. Ayer crucé unas palabras por primera vez con Iñaki Badiola. Y la impresión fue muy buena. Le saludé en el descanso del partido. Le conté que era ya la quinta vez que viajaba para ver a la Real esta temporada, que venía desde Madrid, que en su día fundé una Peña y que hoy tengo este blog. Y me escuchó con atención y con interés. Me gustó su actitud hacia mí. No rehuyó la conversación con alguien a quien no conocía y lo primero que me dijo que me encantó: "Trátame de tú". Utilizo el usted cuando no conozco a alguien porque hay gente que se toma a mal que no le des ese trato. Pero no me gusta usarlo. Me gusta la familiaridad y la cercanía del tuteo. Iñaki Badiola me lo ofreció y me escuchó. Me gustó, la verdad es que me gustó...

Charlar unos momentos con el presidente de la Real (que no dudó en decirme que subimos "seguro", con la misma confianza con la que lo proclama en los medios de comunicación) es una de las ventajas de haber visto el partido desde el palco del Carlos Belmonte, una experiencia en la que también debuté. ¡Qué gozada (por utilizar la misma expresión que tanto le gusta a Badiola) el trato de la directiva del Albacete! No llevan mucho en el cargo y se han encontrado serios problemas económicos y directivos. Son buena gente y reciben a todo el mundo con los brazos abiertos. Ojalá tengan suerte y el Alba no baje a Segunda B. Lo tiene difícil, pero no imposible.

Albacete, su estadio y su gente son otro motivo por los que no me gustaría que bajara el equipo. Es la segunda vez que voy y es la segunda vez que vuelvo encantado. El trato es magnífico y se puede animar a la Real con total libertad. Sí, hay cuatro energúmenos que mezclan deporte y política con un desconocimiento absurdo, pero en general es una ciudad maravillosamente acogedora con la Real y sus gentes. Es muy fácil ver camisetas txuri urdin por las calles durante todo el día, por el centro de la ciudad y en las cercanías del estadio. Y el club tuvo la deferencia de poner las entradas para la afición visitante a diez y quince euros, facilitando que se acercara mucha gente. ¡Qué gozada!

Y el respeto a la Real era absoluto. Va a ser verdad que ahora metemos miedo... "Si les dejamos tocar, no tenemos nada que hacer", decía un portero antes de que empezara el partido. "Qué diferencia de juego", decía un aficionado durante el partido, ya en el mismo palco, comparando a su equipo con el txuri urdin. "Con lo que ha jugado en la primera parte, que nos han barrido, y qué forma de complicarse el partido", dijo otro (al que, por cierto, no le gustó esta camiseta de la Real...) al ver la expulsión de Mikel González. La Real deja huella allí por donde va. No hay más que ver la foto del equipo. Tres críos vestidos de txuri urdin se inmortalizaron con la Real. Sólo uno con el Albacete. Pero que tengan suerte los manchegos. Ojalá que la próxima vez que vuelva sea en Primera.

ALBACETE 1 - REAL SOCIEDAD 2 Una exhibición... y una pájara

Una exhibición. Eso es lo que ofreció ayer la Real en Albacete. Fútbol de muchos kilates, jugadas de todo tipo, ocasiones de todos los colores y un acierto anotador contundente. Cada llegada al área era un incendio en la grada del Carlos Belmonte, que dedicaba sonoras pitadas a los suyos al ver la manifiesta inferioridad de su equipo. Pero algo pasó al poco de comenzar la segunda parte. El juego cambió y la Real reculó. La solvencia dejó paso al temor. Y en esto que marcó el Albacete y se temió por el triunfo. Pero no por el empuje honesto pero sin muchos argumentos del Alba, sino por la suficiencia de la Real. La misma que le llevó a dejarse empatar hace una semana en Anoeta frente al Xerez, la misma que puso en peligro la victoria en Albacete. El equipo, que, por cierto, ganó su primer partido con la camiseta amarilla y verde, debió pensar que estaba ganado. Y no lo estaba. Nunca lo está hasta que pita el árbitro.

Hay que reconocer que estamos en el mejor momento de esta atípica temporada que está ofreciendo la Real en Segunda. El equipo recuperó la tercera posición, la que le da derecho a regresar a la Primera División. El juego es muy bueno y se generan suficientes ocasiones como para pensar que el triunfo siempre estará a tiro. Los fichajes funcionan mejor incluso de lo esperado (Nacho marcó en Albacete su primer gol, con dedicatoria incluida para su hijo recién nacido; Víctor dio otra asistencia y estuvo muy bien en tareas ofensivas; y Martí... lo de Martí es de otro mundo, juega otra Liga distinta a la de los demás). Tenemos al máximno goleador en jugada de Segunda (gran partido y gran gol de Díaz de Cerio) y al mejor portero. Todo parece que marcha bien y por eso la euforia y la alegría son constantes en el sentimiento realista.

Pero no todo es oro. La suficiencia tiene un peligro. Cuando no se mata un partido, se vive con problemas. Incluso cuando se tienen dos goles de ventaja. Elche fue un problema, porque el mejor partido de la temporada a todos los niveles no sirvió para que la Real sumara tres puntos. El encuentro en Anoeta ante el Xerez obligó a empezar de nuevo el partido cuando quedaban sólo quince minutos y había que volver a comandar el marcador. Y Albacete ofreció la cara más defensiva de este dilema. La Real aguantó el marcador. Pudo marcar el tercero en innumerables ocasiones de casi todos sus jugadores de ataque. Pero no lo marcó. Y sufrió atrás. Ya lo que creo que sufrió (y los muchísimos realistas que había en la grada con el equipo). Sobre todo cuando a pocos minutos del final la Real se quedó con diez. Técnico y jugadores niegan que sea relajo, que sea suficiencia, y ojalá tengan razón. Pero ojo. Algún día una de estas pájaras puede costar un disgusto y los puntos tienen muchísimo valor ya.

Lo que está claro es que el once mágico de Eizmendi se tiene que tomar un descanso y se va a quedar en cinco jornadas consecutivas sobre el campo. La expulsión de un Mikel González que pareció más dubitativo que de costumbre obligará a cambiar el centro de la defensa. Labaka fue quien ocupó su lugar en el descuento en Albacete y estuvo muy enchufado en el partido en unos minutos difíciles. Parece evidente que se ha ganado un puesto en el once titular de la semana que viene. Y la duda estará de nuevo en los laterales. Atrás no acaban de cerrar bien ni Gerardo ni Castillo, sobre todo el primero. De hecho, Gerardo fue el primer sustituido en el partido, aunque esto se pudo deber, sobre todo, a que ya tenía una tarjeta amarilla (recordemos que Eizmendi acostumbre a sacar del campo a jugadores amonestados). Estrada fue su recambio. Para mí Carlos Martínez sigue siendo un nombre imprescindible, aunque sea en la convocatoria.
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La brillante aparición de Labaka y de Garitano (fundamental en el tramo final del partido en la parcela defensiva) demuestra que la Real tiene plantilla y debe emplearla. La pájara de la segunda mitad debe ser, también, un toque de atención a los que juegan, que no se sientan con el puesto asegurado a pesar de la apuesta de Eizmendi por ese once. El centro del campo perdió el dominio del juego, tanto ofensivo como defensivo. Víctor se olvidó de la tarea de presionar la salida del rival y eso habría muchas posibilidades al Albacete en el centro del campo. Los laterales vivieron demasiado alegremente y los huecos, no especialmente bien aprovechados por el ataque manchego, fueron una constante. A esa pájara sobrevivieron los dos mejores hombres de la Real esta temporada. Díaz de Cerio siguió a lo suyo, siguió generando fútbol ofensivo y ocasiones. Acabó muerto. Y el segundo nombre es el de Riesgo. Apenas tuvo que intervenir pero cazó un balón fundamental cerca del final, de esos que te comes con facilidad cuando estás frío. También hay que destacar la labor de Nacho, el jugador que mejor retuvo el balón en ese final de nervios.
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La Real acumula seis jornadas ya sin perder. Pero ojo, que en cuatro de esas seis jornadas los rivales eran los cuatro equipos que ahora mismo ocupan las plazas de descenso a Segunda B. Sí, no hay rival pequeño en Segunda y cualquiera puede darte un disgusto, pero la diferencia futbolística entre la Real y esos cuatro equipos es abismal. El único rival más o menos directo al que se ha enfrentado el equipo txuri urdin en esta exitosa tanda es el Elche. Y no se pudo ganar. Este análisis cobra mayor importancia si cabe ante el calendario que le espera a la Real. La próxima semana, Anoeta recibe la visita del líder, un Numancia que parece sólido y que defiende, además, el 2-1 que consiguió frente a los blanquiazules en Soria. Y después será el equipo de Eizmendi el que rinda visita al Sporting, que parece el principal rival por el ascenso. Ganar estos dos partidos coloca a la Real casi en Primera División. Casi. No caigamos en la suficiencia.
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