viernes, junio 28, 2019

Oyarzabal, Merino y Zubeldia, a un paso de hacer historia

Oyarzabal, goleador en la semifinal.
Mikel Oyarzabal, Mikel Merino e Igor Zubeldia están a un paso de hacer historia. El domingo jugarán la final del Europeo Sub-21 y, si logran el triunfo, entrarán en el selecto grupo de realistas que son campeones de la categoría. Hasta ahora, la selección española ha logrado cuatro títulos y hubo representantes realistas en tres de los cuatro campeonatos en los que la ahora conocida como la Rojita se llevó el título.

Cuando el combinado español ganó su primer título, en 1986, el formato de la competición no tenía nada que ver con el actual. Entonces todas las eliminatorias, incluida la final, se jugaba a doble partido y en las sedes escogidas por los contendientes. Como el torneo se disputó entre noviembre de 1984 y octubre de 1986, los jugadores no formaron una lista única. Eso posibilitó que hasta cinco realistas estuvieran en el grupo, Agustín Elduayen, Juan Antonio Larrañaga, Musti Mujika, Txiki Begiristain y José Mari Bakero. Ninguno de ellos estuvo en la final a doble partido ante Italia, que se saldó con 2-1 en cada uno de los encuentros y que terminó con victoria española en los penaltis por 3-0. Txiki, no obstante, fue uno de los máximos goleadores del torneo con tres tantos, solo uno por detrás del mejor artillero, el italiano Gianluca Vialli.

En 1998, el Europeo Sub-21 ya se jugaba en una única sede y en una competición que busca emular el formato de las de los mayores. La fase final del torneo de la categoría de aquel año se celebró en Rumanía y un realista estuvo presente allí, Aitor López Rekarte, titular indiscutible además. Óscar de Paula disputó encuentros de la fase de clasificación pero no se coló en la convocatoria final. En la lista definitiva sí estaba otro jugador que acabó vistiendo la camiseta de la Real Sociedad, José Félix Guerrero. España logró el título superando en la final a Grecia por 1-0, gol de Iván Pérez.

En 2011 la selección española volvió a proclamarse campeona de Europa, pero no hubo ningún jugador txuri urdin en la lista. Cuando el torneo comenzó, en 2009, la Real estaba en Segunda, por lo que no era fácil colar a alguno de sus jugadores entre los convocados. Sí hubo dos en la edición de 2013. Asier Illarramendi e Iñigo Martínez estuvieron en Israel, donde la selección española logró el título suoerando a la italiana por 4-2. Pudieron ser tres, pero Rubén Pardo, que sí participó durante la clasificación, no entró en la convocatoria definitiva.

Oyarzabal afronta ahora su segunda opción de entrar en este grupo de campeones realistas, ya que estuvo en el anterior Europeo Sub-21, en 2017. Con Polonia como escenario, Alemania venció en la final a España por 1-0, privando a la estrella realista de este honor. Odriozola, antes de fichar por el Real Madrid, también estuvo el ese torneo.

miércoles, junio 26, 2019

Una cantera de porteros que apenas pasa de Segunda B

Toño Ramírez, Sisniega, Royo, Mandalúniz y Bardají.
Con el fichaje ya confirmado de Remiro, y a la espera de ver si es Rulli o Moyá quien finalmente abandona la plantilla del primer equipo, la Real afronta una nueva temporada en la que no habrá un portero del Sanse como auténtico competidor del puesto que otrora era la envidia de todo el fútbol español. Lejos quedan aquellos años en los que arqueros formados en Zubieta ocupaban nada menos que cuatro porterías de Primera División al más alto nivel (Arconada, por supuesto, en la Real, Urruti en el Español, Artola en el Barcelona y Esnaola en el Betis), incluso aquellos en los que Alberto, el último canterano que puede haber presumido de una larga carrera con la camiseta txuri urdin, daba el relevo a Asier Riesgo. La realidad es que Zubieta ya no da porteros de nivel. No los ha dado desde que la Real volvió a Primera División en 2010.

Desde entonces, solo un guardameta del Sanse ha debutado en el primer equipo, Toño Ramírez, y su historia evidencia que las cosas no se están haciendo bien ni están dando los resultados esperados. Toño salió de la Real al finalizar la temporada 2011-2012, con Claudio Bravo y Eñaut Zubikarai (el último en debutar en Segunda) cerrándole el paso. Buscó su suerte en Segunda, en el Guadalajara, con el que disputó 16 partidos, y después en Segunda B, en la Cultural Leonesa, donde llegó a jugar en 17 ocasiones. Donde hizo y sigue haciendo carrera es en el AEK Larnaca chipriota, equipo con el que ha saltado al campo ya en 100 encuentros en sus dos etapas. La primera finalizó, precisamente, con su regreso a la Real, donde apenas apareció en siete partidos, todos ellos en la segunda de las dos temporadas en las que estuvo en su regreso a Donostia y con actuaciones no demasiado afortunadas.

Al margen de Toño, solo uno de los otros nueve guardametas que han tenido presencia en el Sanse ha fichado por un equipo de cierto nivel, y no precisamente en España. Se trata del mexicano Pablo Sisniega, que esta misma temporada dejó el Sanse con 38 partidos disputados para fichar por Los Ángeles FC, el mismo equipo en el que milita Carlos Vela, y donde ha jugado apenas dos encuentros. Más allá de eso, la Segunda División B española es el techo que los guardametas formados en Zubieta no han sido capaces de traspasar. De hecho, no muchos pueden presumir siquiera de tener una presencia destacada en sus equipos desde que salieron de la Real.

Enrique Royo, que estuvo en el Sanse hasta la temporada 2013-2014 y defendió su camiseta en 52 ocasiones, es quien más fortuna ha tenido en su carrera, siempre en 2ªB y siendo titular en sus equipos, Mallorca B, Guijuelo y Badajoz. En estas cinco temporadas ha jugado un total de 181 partidos, y en la temporada recién finalizada ocupó la portería del Badajoz en 37 encuentros. Javier Mandaluniz, que fue portero del filial realista hasta la temporada 2011-2012 y tiene 52 partidos en su trayectoria como realista, ha llevado su carrera a caballo entre Segunda B y Tercera, firmando contratos con hasta siete equipos diferentes. En Segunda B ha alcanzado los 131 partidos tras su etapa de txuri urdin. La última temporada ha militado en el Somorrostro, de Tercera, donde apenas ha jugado once partidos.

Tras Toño, que fue titular con el filial realista en 82 partidos, el portero que más veces ha estado en la portería del Sanse es Asier Bardají. Disputó 74 encuentros en Segunda B, ninguno con el primer equipo. Y no ha sido capaz de hacerse con otra portería después de salir de la Real. En las dos temporadas que siguieron a su marcha del club, que tuvo lugar al final de la 2016-2017, solo ha jugado siete partidos. Uno con el Huesca en Copa en la primera de esas campañas y seis más en el Fuenlabrada en la siguiente (dos, respectivamente, en Liga, en Copa y en la fase de ascenso que ha terminado con el equipo madrileño a Segunda División).

Una de las espinas clavadas con fuerza en el club dentro de este grupo de arqueros que no han dado el salto esperado es Tanis Marcellán. Con 16 años rechazó una oferta del Barcelona y apostó por la Real. Y después de dos cesiones a Berio y Peña Sport para tratar de darle experiencia, nunca llegó a debutar, ni siquiera fue convocado con el primer equipo txuri urdin. Salió del club al acabar la temporada 2016-2017 y no ha encontrado estabilidad. Ha militado en los filiales de Granada y Valladolid, en el Melilla y la pasada campaña en el Murcia, donde apenas ha estado en el césped en tres encuentros.

Jon Tena, realista hasta la campaña 2013-2014, ha tenido una presencia aceptable primero en el Real Unión y después en el Amorebieta. Ha jugado 70 partidos lejos de la Real, no llega a una media de quince por temporada, pero la pasada alcanzó 20 con el equipo vizcaíno. Gorka Giralt y Juanjo Garrancho, ambos con once partidos en el Sanse, tampoco han destacado. El primero sí ha tenido relativa suerte lejos de la Real, 24 partidos cedido en el Portugalete y otros 20 la pasada temporada en el filial del Oviedo. El segundo, ha jugado 16 partidos en su cesión al Gernika.

El siguiente en afrontar el reto de dar el salto al primer equipo es Andoni Zubiaurre, que lleva 52 partidos en el Sanse, 28 la pasada temporada. Con el fichaje de Remiro, no parece que lo vaya a tener fácil. La cantera de la Real no para de producir jugadores. Zubieta funciona. Pero en la portería no. Sus guardametas apenas pasan de Segunda B, ese es el nivel habitual que dan y en el que se han movido lejos del paraguas de la casa madre, y en un club con una portería tan mítica como la de la Real eso es algo que hay que remediar.

miércoles, mayo 29, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (y 10) Detalles

· El once tipo
Con tantas lesiones y ausencias, además del cambio de entrenador, es difícil trazar un once tipo. Pero, por minutos jugados, ese once lo formarían Rulli en la portería, con una defensa compuesta por Zaldua y Theo en los laterales y Aritz Elustondo y Héctor Moreno como centrales, un centro del campo integrado por Zubeldia, Illarramendi y Merino, y un ataque con Oyarzabal, Juanmi y Willian José.

· Oyarzabal, el jugador con más minutos
Con mucha diferencia, el jugador más utilizado de la temporada ha sido Mikel Oyarzabal, que ha jugado en 41 de los 42 partidos del curso. El único encuentro que se perdió fue el que la Real jugó en el Wanda Metropolitano ante el Atlético de Madrid. En total, 3.500, casi 650 más que el siguiente jugador en la lista, Zubeldia. Fue titular en 40 partidos, de los cuales fue sustituido en nueve, y solo apareció desde el banquillo en la victoria ante el Espanyol por 3-2.

· 30 jugadores utilizados
En total, Garitano e Imanol han llegado a utilizar a 30 jugadores, desde los 3.500 minutos hasta los apenas cinco que pudo jugar Merquelanz. Pudieron llegar a ser 33, ya que otros tres jugadores del filial llegaron a entrar en algún convocatoria sin llegar a saltar al césped: el portero Zubiaurre y los extremos Zourdine Thior y Näis Djouahra.

· Juanmi, el revulsivo preferido, Pardo el más sustituido
Es bastante significativo que los tres jugadores que más partidos han jugado este año saliendo desde el banquillo sean tres jugadores de ataque. Juanmi fue uno de los revulsivos en 16 partidos de los 34 que jugó; Sandro salió como suplente en un partido menos, 15, pero el porcentaje es mayor, pues solo disputó 26 partidos; y les sigue Bautista con 14 apariciones desde el banco de los 19 duelos en los que tuvo minutos. Por contra, el jugador que más veces sacaron Garitano e Imanol del campo es Rubén Pardo. Hasta en 14 de las 17 veces que salió de inicio tuvo que dejar el partido por decisión del técnico sin llegar a cumplir los 90 minutos de juego.

· Cuatro jornadas en Europa, nunca en descenso
La Real se ha pasado buena parte de la temporada en la zona media de la clasificación. Su mejor clasificación fue la cuarta plaza que alcanzó con cuatro puntos en la segunda jornada, con el mérito de que los dos primeros partidos los jugó fuera de casa. Tres, en realidad, y curiosamente en las tres primeras jornadas acabó en puesto europeo, era sexta tras el primer encuentro y quinta tras el tercero. A la zona europea solo volvió en la jornada 24, cuando se colocó séptima tras vencer 3-0 al Leganés. Nunca llegó a entrar en puestos de descenso y su peor clasificación fue la decimoquinta plaza que ocupó en dos jornadas consecutivas, la decimosexta y la decimoséptima, tras las dos últimas derrotas que propiciaron el cese de Garitano.

· Oyarzabal, máximo goleador
Si Mikel Oyarzabal ha sido el jugador con más minutos, también ha sido el máximo goleador de la temporada. En total ha anotado catorce goles, trece de ellos en Liga y uno en Copa del Rey. Tres de ellos los consiguió desde el punto de penalti, opositando a convertirse en el lanzador oficial.

· Número de goleadores
Hasta 16 jugadores han sido capaces de marcar un gol esta temporada con la camiseta de la Real, aunque han estado muy poco repartidos. Mientras que Oyarzabal y Willian José (con un total de once goles, todos ellos en Liga y cinco de ellos de penalti), han acaparado un total de 25, justo la mitad de los 50 goles que marcó la Real entre Liga y Copa, diez de esos futbolistas solo han sido capaces de anotar uno: Zubeldia, Héctor Moreno, Bautista, Aritz Elustondo, Illarramendi, Pardo, Zaldua, Theo, Sangalli y Barrenetxea. Para los cuatro últimos, además, fue su primer gol con la camiseta txuri urdin. Completan la lista Juanmi con seis goles, Merino con cuatro, y Januzaj y Zurutuza con dos. Entre la lista de los que no se han estrenado está, cómo no, Sandro, que deja la Real sin marcar un solo gol, y los centrales Llorente y Navas, acostumbrados hasta ahora a ver portería con facilidad.

· Juanmi, el gol más rápido de la temporada
Solo hicieron falta once segundos para que Juanmi convirtiera el gol más rápido de toda la Liga. Fue en el partido disputado en Anoeta con el Eibar como rival. El propio Juanmi sacó de centro y lanzó el balón a su defensa, Llorente trazó un envío largo para que Oyarzabal lo peleara de cabeza. El balón cayó a los pies de Juanmi que, de espaldas a la portería del Eibar, buscó una pared que Sangalli le devolvió a la perfección, para que el malagueño cruzara el balón con su pierna derecha para salvar la salida de Dmitrovic. El gol no sirvió más que para empatar, pero quedó como el más veloz de la temporada.

· Ganó los dos partidos a Real Madrid y Athletic
Asombra que la Real solo le ganara los dos partidos de la Liga a dos rivales. Pero asombra todavía más que esos rivales a los que superó en ambas ocasiones fueran el Athletic (séptima vez en toda la historia de la Liga que lo consigue) y Real Madrid (tercera ocasión en que se logra el doblete). Por contra, la Real perdió sus dos partidos ante Fútbol Club Barcelona y Atlético de Madrid. Además, la Real no logró tres puntos en ninguno de los dos encuentros ante Rayo Vallecano (dos empates), Eibar, Valencia, Girona, Sevilla y Valladolid (un punto). Ocho rivales a los que no se ganó son demasiados.

· Willian José y Merino, máximo asistentes
El delantero brasileño y el centrocampista navarro han compartido el honor de ser los máximos asistentes de la temporada, con cinco pases de gol cada uno. Tanto Willian José como Merino dieron esas asistencias en Liga. Destacan los cuatro pases definitivos que dio Luca Sangalli, los mismos que Oyarzabal aún jugando menos de la tercera parte de los minutos de los que dispuso el 10.

· El mejor en los derbis
En una temporada más con cuatro equipos vascos en Primera, los derbis fueron una de las pocas alegrías para la Real. Fue el equipo que más puntos sumó en estos duelos regionales, diez en total. Ganó los dos al Athletic de Bilbao por el mismo resultado, 3-1, y logró la victoria en Mendizorroza por 0-1, además de empatar en Anoeta con el Eibar a cero goles. Los otros dos derbis, para olvidar. El Alavés ganó en Donostia en la jornada que supuso la despedida de Garitano y la derrota en Eibar se por 2-1, en el tiempo de descuento, se cobró además dos lesionados importantes, Merquelanz y Llorente.

· Ocho canteranos debutantes, nueve en Liga
Sorprende que haya tanta ceguera general ante la impresionante labor de cantera que hace la Real. Mientras los premios se los llevan otros, el equipo txuri urdin vivió esta temporada el debut con el primer equipo de ocho jugadores. Sangalli y Merquelanz jugaron su primer partido en la élite ya con dorsal del primer equipo. Con ficha del filial después debutaron Le Normand, Barrenetxea, Aihen Muñoz, Roberto López, Sola y Zubimendi. Además, Guevara, que ya había jugado en Copa con Eusebio como entrenador, vivió su primer partido en Liga.

· Cuatro expulsiones
La Real sufrió dos expulsiones por roja directa. La primera, la de Theo Hernández en Huesca, fue muy justa, por dar una bofetada a Musto. La gracia le costó cuatro partidos de sanción. La segunda, la de Willian José en Vigo, que le costó un partido de sanción, fue una invención arbitral a la que los comités dieron una incomprensible coartada (agravada por el TAD, que negligentemente no se reunió para debatir la suspensión cautelar pedida por la Real). Juanmi, también en Huesca, y Merino en Anoeta ante el Espanyol, vieron dos amarillas y también enfilaron los vestuarios antes de tiempo.

· 23ª derrota consecutiva en el Camp Nou
Es un récord tremendo y que ya roza lo vergonzoso. La Real acumula ya 23 derrotas consecutivas en el Camp Nou, por mucho que la última, por 2-1, haya sido de las más honrosas de las últimas décadas. La última vez que puntuó fue en la temporada 1994-1995, con un gol de Imaz en los últimos instantes del encuentro. La última victoria, en la 1990-1991, con un gol de Atkinson y dos de Aldridge. Ningún otro equipo ha perdido jamás en 23 ocasiones consecutivas en el estadio del Barça.

martes, mayo 28, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (9) Ellas son fantásticas... pero siempre lo han sido


La Real ha sido campeona por primera vez en 32 años, pero no ha sido el equipo masculino el que ha conquistado un trofeo ni el que ha llenado Alderdi Eder con el fervor de la gente txuri urdin. No, la gloria ha sido el equipo femenino, el joven equipo femenino que se fundó en 2004 y que ha ido cubriendo etapas hasta llegar a un título de Copa de la Reina histórico en muchos sentidos. Sobre todo, porque es el primero de la sección, y porque hoy no parece el techo de este equipo sino el punto de partida de algo mucho más grande. Ha sido uno de los momentos grandes de la temporada, el más grande.

Ellas son fantásticas, pero en honor a la verdad hay que decir que siempre lo han sido. El fútbol femenino no se acerca, ni en sueños, al grado de profesionalidad del masculino, y en esto tenemos la culpa todos. Salvo en contadas ocasiones, cuando el club ha cedido Anoeta para encuentros muy especiales como los derbis o la misma semifinal copera, la Real femenina no juega en un gran estadio, sino en Zubieta. No reúne al mismo número de aficionados, no suscita el mismo interés en patrocinadores.

Es por eso las jugadoras no ganan lo que realmente tendrían que ganar, por mucho que hayan sido ellas las que han protagonizado una ola de realismo que el equipo masculino no ha podido generar en los últimos años. La Real, esta Real tiene ahora el dulce aliado de la ilusión, y eso es algo que bien podría ser, como decíamos, un punto de partida maravilloso de algo especial. Tarde o temprano, el fútbol femenino será totalmente profesional y estas mujeres ahora entrenadas por Gonzalo Arconada, que ha tocado el cielo con ellas de una forma que quedo lejísimos de haber con el equipo masculino, han demostrado que se tiene que confiar en ellas. La Real, desde la piedra angular que es la renovación de Nahikari García que se daba por imposible, está obligada a crecer.

La Real finalizó la Liga en séptima posición, pero fue en la copa de la Reina donde logró hacer historia. El torneo cambió de formato esta temporada, jugándose el título los 16 equipos de la máxima categoría desde octavos de final y a partido único. La Copa en su formato más puro, ese que el fútbol masculino ya no quiere por intereses de vaya a saber quién. El equipo txuri urdin superó en octavos al Valencia por 1-2 y en cuartos al Rayo Vallecano por 4-0. Las semifinales, ya con Anoeta como escenario, vieron la clara victoria de las realistas por 3-1. Y en la final se conquistó la gloria contra pronóstico ante el Atlético de Madrid, remontando el gol inicial de las colchoneras con los tantos de Gallardo y Nahikari.

Ellas son fabulosas, sin duda, pero lo han sido siempre, cuando consiguieron los dos ascensos en tres años que llevaron al equipo a la élite, pero también en el proceso de asentamiento en la máxima categoría. Es decir, cuando la Real no era campeona. Todo este fervor generado por la Copa es maravilloso. Pero no olvidemos que antes de ser campeonas ya eran de la Real. Y lo serán siempre, también cuando los mayores éxitos deportivos no lleguen, aunque ojalá estén todavía por llegar.

Sí, ellas son fabulosas, pero ellas ya lo eran desde el otro gran equipo femenino que tiene la Real, el de hockey sobre hierba, que ha protagonizado otro momento glorioso de la temporada, aunque haya pasado algo más desapercibido. Nuestras chicas han sido subcampeonas de Europa. No importa que la final acabara con un contundente 7-0 contra el Amsterdam, anfitrión del torneo y uno de los favoritos, la Real hizo algo grande solo con su presencia y con la formidable victoria en la semifinal ante el Alster alemán, otro de los pesos pesados de este deporte. Ellas llevan años dignificando el deporte y engrandeciendo a la Real, por esfuerzo, por historial y por el orgullo con el que llevan el escudo y los colores blanco y azul.

Desde luego que son fantásticas. ¿Cómo podrían no serlo si cada día nos dan razones para creer en ellas? Son la Real, tanto como cualquier otro estamento del club.

lunes, mayo 27, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (8) La temporada del VAR


Cuando Rulli se lanzó al suelo para cortar el avance de Vinicius en el Santiago Bernabéu se desató la mayor tormenta mediática que se ha vivido en esta primera temporada del VAR. Fue la mayor demostración de que la Liga está en manos de demasiada gente, en los estamentos organizativos y en la esfera mediática que los condiciona, que no tiene interés en que las cosas vayan bien. El VAR es un buen preciado que hay que cuidar y mejorar. La Real puede dar fe de ello, porque ha sido el equipo más justamente compensado de la Liga con esta herramienta tecnológica. Cuatro consultas, cuatro decisiones a favor. Pero el problema no es la tecnología, sino quién y cómo se aplica.

Podríamos entrar, por supuesto, es si es necesario que un árbitro necesite ayuda de nadie para ver la patada en la cabeza de Iñigo Martínez a Sangalli que en San Mamés no se hubiera señalado como penalti sin la mediación del VAR, justó lo que decidió Hernández Hernández obviando lo que todo el mundo sí apreció en directo. O cómo Del Cerro Grande fue el único en no ver una clamorosa mano del Espanyol en Anoeta, que tras consulta con los árbitros ante los monitores se convirtió en el 2-0 en aquel encuentro. Si entráramos en eso, seguramente nos llevaría a la conclusión de que el estamento arbitral sigue sin estar tan bien preparado como debiera en muchos sentidos.

Pero, claro, es que hay algunos árbitros que mi con la ayuda de la televisión. Cuando Melero López expulsó a Willian José en Vigo, el protocolo del VAR invitaba al colegiado a consultar la jugada. Lo que él señaló en el campo no existió, lo que escribió en el acta fue, por tanto, una mentira inducida. Pero el VAR, que está obligado por protocolo a revisar la jugada, no quiso corregirle o a él, sencillamente, no le dio la gana revisar su decisión aunque así se lo indicaran, él sabrá por qué. Como tampoco lo hizo con la agresión de Giménez a Bautista en la visita a Anoeta del Atlético de Madrid que González González, qué raro, no pitó sobre el césped ni González Fuertes le indicó con el vídeo.

Esto, lógicamente, no se trata de una conspiración. Desde el otro punto de vista, el del rival, resulta increíble que la ayuda tecnológica no se aplicada en los dos clamorosos penaltis que Willian José primero y sobre todo Rulli después cometieron en la visita del Getafe a Anoeta. No ha sido la tónica habitual, porque pocas veces da la sensación la Real de ser un equipo beneficiado en el campo por las decisiones grandes o pequeñas de los árbitros, pero cuando se da uno de esos partidos que desde pequeños hemos aprendido a calificar como atracos, aunque la corrección política de nuestros días se lo tome a mal, se dice y no pasa absolutamente nada.

Con VAR o sin VAR, los problemas de la Real con los árbitros han sido más o menos los mismos de siempre, aunque la ayuda tecnológica ha aupado al equipo txuri urdin a ser el que más penaltis a favor ha tenido en la Liga. Pero los problemas, decíamos, se mantienen. Primero, hemos visto mucha dureza en los castigos para tan pocas acciones antideportivas, como se vio por ejemplo en la visita al Huesca, cuando Iglesias Villanueva decidió dejar a la Real con nueve jugadores, expulsando acertadamente a Theo y quisquillosamente a Juanmi para que después los comités se ensañaran con ellos de una forma tremendamente injusta. Y después, muy poca dureza cuando el rival se aplicó con artes poco elegantes. ¿Qué vería Mateu Lahoz para no mandar al vestuario a Savic, exponiéndole además a una sanción durísima, por la salvaje entrada karateca a Sangalli en el Wanda Metropolitano?

Los 38 partidos de Liga y cuatro de Copa (que fácil es decidir tiempos de añadido en Anoeta cuando es la Real la que tiene que luchar por marcar un gol, como le pasó a González Fuertes en la vuelta copera de un Betis que manejó las artes subterráneas de maravilla para que los de Imanol apenas tuvieran opciones) dejan las sensaciones de siempre. Pero con el VAR ahora al menos los árbitros quedan retratados. Antes podíamos suponer que un árbitro no pira porque no lo ve. Pero ahora los goles, los penaltis y las expulsiones se ven. Con la misma comodidad que en casa e incluso con más medios. Si no se pita, ya no hay excusa.

Y por cierto, lo de Rulli y Vinicius no solo no es penalti, hay una toma en la que se perfectamente como el portero argentino roza la pelota, es que además es una perfecta aplicación del protocolo del VAR, pese a que sólo está jugada provocó que Velasco Carballo, mandamás arbitral, saliera a dar explicaciones que no da cuando los perjudicados son otros, con menos atención mediática. No lo hjzo con las decenas de errores clamorosos que no se han corregido ni siquiera con la tecnología. Solo habló con esta. Qué pena que ni con este gran avance estemos libres de la incompetencia. 

domingo, mayo 26, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (7) La grada Aitor Zabaleta, la estrella de la temporada


Los campos de fútbol tienen olores y sonidos propios. No hay dos campos iguales, y eso lo sabe quien haya viajado siguiendo a un equipo. Por eso, la mayor revolución que ha vivido este año la Real no ha estado en la forma de Anoeta, en esa tan deseada remodelación que culminará en pocos meses. Ha estado en su sonido. Anoeta ya no es un estadio de charanga o en el que resuene el vacío que las pistas de atletismo hacían sentir. Anoeta suena distinto, suena a fútbol del de antes. No es Atotxa, nunca podrá serlo, pero qué gozaba recuperar sensaciones que se habían quedado en la memoria de 1993, el año en el que se despidió al viejo campo, y que parecían reservadas a los santuarios de otros equipos.

La transformación tiene un nombre: la grada Aitor Zabaleta. Es de justicia reconocer que la decisión de la directiva presidida por Jokin Alerribay de darle a la nueva grada el nombre del hincha txuri urdin asesinado a las puertas del Vicente Calderón es un acto de justicia que engrandece a la Real en todo su ser. Y también es de justicia reconocer el esfuerzo que hace cada una de las personas que se sienta cada jornada en esa grada es lo que hace que Anoeta suene diferente. En ocasiones ha habido críticas en las redes sociales por su forma de seguir los partidos, aunque qué no se critica hoy en día en las redes sociales, pero lo importante es que contagia. A la grada y al equipo. Es puro fútbol. Y eso escasea en el fútbol moderno, por lo que resulta aún más impresionante poder celebrar el nacimiento de algo así a finales de la segunda década de este siglo XXI que transitamos.

Las cifras de asistencia a Anoeta a lo largo de la temporada no han sido especialmente buenas. Los mejores datos se registraron en los partidos habituales. En la visita del Real Madrid hubo 27.322 espectadores; 27.073 en la del Athletic; y 26.756 en la del Barcelona, primer partido del nuevo y todavía inconcluso Anoeta. En ningún otro partido se sobrepasaron los 20.000 espectadores, y sí hubo x en los que hubo menos de 20.000, los 17.744 que vieron el encuentro ante el Celta, los 17.301 que contemplaron la victoria ante el Espanyol, los 19.386 que acudieron para el triunfo ante el Getafe y los 16.417, la peor entrada de la temporada, que acudieron a Anoeta para ver el choque ante el Betis. Hasta en los dos partidos de Copa se superaron los 21.000 espectadores, lo que habla bien claro de este mal dato.

Pero más allá de Anoeta también hay más cosas que decir sobre la afición. Es de justicia reconocer que la Real es uno de esos equipos que moviliza gente allí donde va. En todos los rincones de España hay realistas con el corazón tanto o más txuri urdin que los que se sientan en Anoeta. Realistas que sufren en la distancia y que hacen que los partidos en Sevilla, en Vigo, en Valencia o cualquier lugar sean el acontecimiento más grande. Ellos, que se unen a aquellos que viajan desde Gipuzkoa entera, hacen que la Real sea algo tan grande que no se puede explicar con palabras, porque es algo que no depende de triunfos y éxitos deportivos. No, la Real podrá decepcionarnos una y mil veces, pero sus gentes siempre estarán ahí.

Y como esta, a pesar de su final, ha sido una temporada de muchas decepciones, de etapas áridas muy prolongadas y sobre todo de un caminar como local que nadie esperaba que fuera tan desesperante por momentos, es de justicia reconocer también al abonado de a pie, al que va al campo contra viento y marea, al que sufre los horarios de Tebas y su calendario asimétrico, al que se pelea contra sus propios instintos por llevar a su terreno aquella maravillosa máxima de los mismos once cabrones de Toshack. Y por eso mismo, también hay que reconocer al desencantado, porque ese es tan realista como todos los demás y acabará volviendo porque la Real es una droga, nuestra droga, y tarde o temprano vuelve a hacernos sentir sus efectos con toda la fuerza de antaño.

La Real es su gente, la gente es la Real. Y todos, pensemos como pensemos, vamos en el mismo barco, uno de velas blancas y azules con el que nos dirigimos a la conquista de nuestros sueños, sin dejar a nadie atrás. La gente es el auténtico gran patrimonio txuri urdin, y es obligado decirlo un año más. Ha sido el año de la Aitor Zabaleta, sin duda, pero todos sumamos, todos somos Real. 

sábado, mayo 25, 2019

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2018-2019 (6) Aperribay, Anoeta como cumbre y como paraguas


Entrar a valorar la acción del presidente de la Real en la temporada recién finalizada es sumamente complicado. Cada vez lo es más, sobre todo por la enorme cantidad de blancos que puede tener una crítica cuando las cosas no van sobre el césped todo lo bien que nos gustaría a todos. ¿Quién es el responsable máximo de todo lo que sucede en la Real? Es obvio, su presidente. Jokin Aperribay. ¿Pero en qué medida? Ahí radica la dificultad de esta evaluación, que quizá, más que en el caso de jugadores, técnicos y director deportivo queda mucho más a expensas del juicio personal de cada realista.

Sí hay varios elementos que pueden entrar en el terreno de los hechos. El primero, que Alerribay está a punto de culminar la piedra angular de su mandato una vez que el primer equipo se estabilizó en Primera, la remodelación de Anoeta. El tiempo dirá si sus amplios graderíos terminados se ocuparán en el porcentaje suficiente para justificar su crecimiento, pero a nadie se le escapa que enterrar las pistas de atletismo ha supuesto una revolución sin precedentes en el devenir moderno de la Real, al menos en cuanto se refiere a nivel social. Esto, dicho claramente, es algo que hay que calificar de histórico y que otros intentaron sin éxito antes de Alerribay.

El segundo hecho es que la Real es un club económicamente holgado. El más pobre de los ricos, por continuar con aquella analogía que catalogan a la Real como el más pequeño de los grandes (y el más grande de los pequeños), es el noveno presupuesto más grande de Primera. No tiene agobios de dinero, ni siquiera con la fuerte inversión acometida en Anoeta, que se ha sustentado también gracias al dinero que ha ingresado el club con la venta, deseada o no, de varios jugadores importantes en los últimos años. Esa posición se apuntalará con la jugada maestra de colocar al Atlético de Madrid la cláusula por la cual un cuantioso porcentaje de su en teoría próximo traspaso irá a las arcas realistas.

El problema está, y ahí radica la dificultad de la cuestión, en que estos logros no se trasladen al terreno de juego. Muchos piensan, y no les faltan razones, que la ambición que se tuvo para colocar a la Real en otro plano económico muy distinto al que tenía el club hace una década no ha tenido todavía correspondencia en lo deportivo. Los pasos ambiciosos de Aperribay, como por ejemplo el fichaje de todo un ex técnico del Manchester United como David Moyes no dieron el fruto debido. Y ha habido unos criterios sumamente dispares a la hora de fichar, tanto jugadores como técnicos. La pregunta es si la Real puede dar ese salto, pero sí parece obvio que Aperribay no ha acertado en algunos de sus movimientos para darlo.

En realidad, esto no pasa del terreno de la elucubración, porque Aperribay no se prodiga demasiado en hacer balances o en dar explicaciones. Quizá ahí si convendría algo más de esfuerzo, también a la hora de evitar líos innecesarios como el que se montó con el cambio del himno, algo que debió consultar con la masa social por tratarse de un símbolo del club y sobre lo que al menos rectificó a tiempo, después de unos cuantos partidos en los que el Txuri Urdin sonó con un ritmo adormecedor en Anoeta, para tristeza de quienes siempre hemos pensado que tendría que ser el mejor grito de guerra de la afición. Y eso sorprende porque no podemos olvidar lo presto que está Aperribay para detalles y homenajes, desde el añorado Agirretxe al mítico Pato Reizabal, la última de esas celebraciones de realismo que acogen el campo y el palco de Anoeta para deleite de quienes tenemos el corazón txuri urdin. 

Una vez Aperribay dé por concluidas las obras de Anoeta, ya no tendrá paraguas y los focos miraran de manera exclusiva al campo. Ahí, una Real que había cosechado resultados notables desde el ascenso, corre el riesgo de adormecerse a la vista de las últimas temporadas. El hecho de haber cambiado de rumbo, a veces con radicalidad, deja a Aperribay ya como el primero en la línea de fuego. Y quizá la próxima temporada, con la faraónica tarea de Anoeta ya cumplida, sea bastante trascendental en el devenir de Aperribay como presidente. Esta, desde luego, no lo ha sido en lo deportivo.