viernes, noviembre 06, 2009

PREVIA Real Sociedad - Recreativo. A por el récord y la revancha

La Real busca revancha tras la goleada encajada en Alicante. Lo hace ante otro aspirante a subir a Primera División, el Recreativo de Huelva (sábado, 16:00 horas, Anoeta; Canal+ Liga y Gol TV), un equipo que descendió la temporada pasada y que mantiene bastantes de los jugadores con los que luchó en la división de honor. Pero no sólo busca revancha el equipo que dirige Martín Lasarte. También juega para conseguir la cuarta victoria consecutiva en Anoeta, lo que supondría un récord desde que se produjo el descenso en el verano de 2007. No sería un mal dato para contestar a todos aquellos que han querido hacer una montaña de la segunda derrota liguera del conjunto txuri urdin.

Martín Lasarte ha introducido dos cambios en la convocatoria, pero podrían ser más, hasta tres, los que haga en la alineación inicial. Vuelven a la lista dos de los que han sido titulares indiscutibles cuando han estado disponibles, Dani Estrada y Gorka Elustondo. El primero recuperará el lateral derecho, toda vez que el técnico txuri urdin ya ha demostrado que, por el momento, no tiene intención de confiar en Carlos Martínez (que verá el partido desde la grada). En cuanto al segundo, lo normal es que empiece el partido desde el banquillo, ya que es la primera lista en la que entra desde que cayera lesionado tras el encuentro en Soria, y no parece necesario forzar su vuelta. Lo normal es que en el once pierdan su sitio Labaka, Markel y Bueno.

Se ha criticado, y mucho, el cambio de planes de Lasarte en Alicante, por lo que tanto la táctica como los nombres se parecerán más a lo que se vio en Anoeta hace quince días, ante el Córdoba. Así, el once titular más probable será el que formen Bravo en la portería, Estrada, Mikel González, Ansotegi y De la Bella en defensa; Diego Rivas (como pivote único), Aranburu, Xabi Prieto, Nsue, Griezmann y Agirretxe. De esta forma, los dos máximos goleadores del equipo, el joven potrillo francés y el nueve txuri urdin, estarían de nuevo en el equipo inicial. Agirretxe busca romper una sequía de seis semanas, después de haber anotado cuatro goles en las cuatro primeras jornadas. No le vendría nada mal un gol.

Quizá la gran duda que mantenga Lasarte en estos momentos sea el nombre del jugador que se moverá en la mediapunta. Si el once inicial es el arriba referido, lo normal es que sea Xabi Prieto, y que su posición se conjugue con la movilidad de Nsue y Griezmann en la línea de tres mediapuntas. Sergio, de quien el técnico habló muy bien en la rueda de prensa anterior al partido, también cuenta con alguna opción, aunque parece menos probable esta solución. Bueno no se ganó el puesto en Alicante, lo que también resta posibilidades a la opción de que comparta ataque con Agirretxe.

La Real comienza la jornada en puestos de ascenso, en la tercera plaza, con 18 puntos y a dos del líder, el Cartagena, único equipo invicto de la categoría. El conjunto txuri urdin tiene opciones de recuperar el liderato que perdió en Alicante. Para ello, tendría que ganar su partido, que el Hércules no gane en su visita al Huesca y que el Cartagena pierda como visitante en Murcia (el empate dejaría al líder con los mismos puntos que la Real, pero con un gol average claramente superior, gracias sobre todo a la goleada encajada por los realistas en Alicante). Pero, ojo, que la igualdad de la Segunda División puede dar un disgusto en caso de derrota. El décimo clasificado, el Córdoba, está a tres puntos de la Real, por lo que un tropiezo en Anoeta podría hacer descender a los de Lasarte bastantes posiciones en la tabla.

Real y Recreativo jamás se han visto las caras en Segunda División. Y en Primera sólo lo han hecho en tres ocasiones, además con un balance claramente favorable al conjunto andaluz, que se ha llevado dos victorias de San Sebastián, ambas por 2-3. La primera fue en la temporada 78-79 (en la que la Real se clasificó para la Copa de la UEFA al final de la temporada), en la única ocasión en que estos dos equipos jugaron en el viejo Atotxa, y la segunda en la 06-07 (la del descenso a Segunda). El Recre, de hecho, fue el equipo que con más merecimiento venció en Anoeta en la última campaña de la Real en Primera, y debió hacerlo por un marcador mucho más claro y sin esperar hasta el descuento.

La única victoria txuri urdin se produjo en la campaña del último subcampeonato, la 2002-2003. Un solitario gol de Nihat a los pocos minutos de empezar el partido le dio los tres puntos y el liderato a una Real que soñaba, con los pies en la tierra, con ganar su tercera Liga. Sólo quedaban cuatro jornadas para acabar la competición. El liderato, con la ilusión y probablemente el título, lo perdió en la triste noche de Vigo.

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martes, noviembre 03, 2009

Resultadismo mal entendido

Vivimos en la era del resultadismo. Vaya novedad que acabo de escribir, ¿verdad? Bueno, pues ahí va un concepto nuevo. Vivimos en la era del resultadismo mal entendido. Este fenómeno, ajeno a la Real hace no tantos años, nos ha golpeado de lleno cuando los resultados nos han colocado donde nunca esperábamos volver a vernos: en Segunda División y sin la capacidad necesaria para regresar a Primera. El resultado siempre ha sido lo más importante en el mundo del fútbol, y ahí el equipo txuri urdin nunca ha sido una excepción, claro. Lo que recordamos es el ascenso a Puertollano, el triunfo en Gijón, la Copa en Zaragoza y, en el lado negativo, las Ligas que se esfumaron en Sevilla y Vigo, el descenso de Valencia, el no ascenso de Vitoria. Resultados, al fin y al cabo.

Pero en la Real siempre había algo para matizar los resultados. Se hablaba de cantera, de futuro, de ilusión, de un partido concreto que nos dejó un gran sabor de boca. Ya no sucede así. Ahora, una derrota de la Real desata un furibundo torrente de calificativos a cual más dañino. Ya no hay nada positivo. Ya se ve cada derrota como una afrenta casi personal, como una negligencia imposible de asumir o redimir, como un insulto a muertos y vivos. ¿Por qué digo que es un resultadismo mal entendido? Porque este resultadismo sólo ve lo que quiere ver. Desde el domingo y durante toda la semana sólo se va a ver una cosa: Hércules 5 - Real Sociedad 1. Nada más que eso. Sin análisis, sin visión de conjunto, sin crítica seria. Sólo se ve el efecto del resultadismo. Del mal entendido.

La Real perdió 5-1 en Alicante, sí. Lo vi y lo sentí, no creáis que escribo desde un lugar en el que no lleguen al corazón como puñaladas los goles contrarios. Pero me asombra la crítica feroz, que está siempre ahí, agazapada y a la espera de que el equipo tenga un tropiezo para saltar a la yugular y destrozar todo lo destrozable. Y ahí es donde yo me rebelo, y lo hago con datos. Si a la Real lo que se le pide es ascender, a estas alturas de la temporada no se puede lanzar semejante ataque, porque el equipo de Martín Lasarte ocupa uno de los tres primeros puestos y tiene el camino bien trazado. Es más, tras la décima jornada, ya ha estado en zona de ascenso durante más tiempo que en las dos temporadas anteriores. Ha sido líder dos jornadas, y eso no lo había conseguido hasta el momento. Ahora mismo lleva 18 puntos, cuando en las dos anteriores tentativas de ascender tenía a estas alturas 14. Es tercera, cuando hace un año era décima y hace dos decimotercera.

Pero mi rebeldía va mucho más allá de los datos generales y se enfoca incluso en el partido. Ya sé que no es fácil discutir la contundencia de un 5-1, pero lo tengo que hacer. Olvidaros por un momento del resultado y decidme que con el 1-0 no veíais a la Real en condiciones de empatar y jugando de igual a igual ante el Hércules. Decidme que el 3-1 de Griezmann no os provocó ninguna sensación de que la remontada era posible, aunque muy difícil. Aunque tendemos a infravalorar a los rivales, yo vi a un muy buen contrario, que protagonizó un notable inicio de partido y que se vio frenado primero y dominado después por la Real.

Ahí, en ese instante en que el partido era txuri urdin y comenzaron a llegar ocasiones, llegó el primer gol local. El equipo de Lasarte hincó la rodilla por unos minutos. Pero volvió a levantarse y las apuestas eran para el 1-1, no para el 2-0. Éste llegó por un fallo individual, de Diego Rivas, no como producto del juego de uno y otro equipo. Podemos reprochar que el equipo tirara el partido tras el 3-1, pero no podemos dejar que eso contamine todo lo anterior. No si lo que se pretende es hacer una crítica veraz y constructiva. Si lo que se busca es otra cosa, allá cada cual.

Bien pensado, es imposible sortear la crítica endiablada o el resultadismo mal entendido. A Lillo se le censuraba el año pasado que el equipo empataba demasiado, que era mejor perder algo y ganar mucho que sumar siempre y quedarse en no conocer la derrota. Este año, la Real gana más, pero cuando pierde vuelan los cuchillos. Eso es incongruente, o bien un síntoma de que nunca se harán bien las cosas. Sé que el equipo hizo algunas mal en Alicante (no tantas como algunos pretenden ver), y que eso ante un buen equipo se puede pagar tan caro como lo pagamos ante el Hércules. Pero de ahí a valorar a la Real como "paupérrima", "sonrojante" o "patética" va un trecho muy largo. Yo no pienso sumarme a la lapidación que ha sufrido el equipo tras su último partido. Un gran rival nos ha ganado un partido por un marcador excesiva e injustamente abultado, gracias a errores individuales. Eso es todo.

Yo, como Griezmann, corro a por el balón en el fondo de las mallas porque siempre hay tiempo para remontar. Siempre. Y más cuando el equipo ha dado señales de vida y síntomas de buen fútbol. ¿Para cuándo un mínimo de confianza en los jugadores y técnicos...?

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domingo, noviembre 01, 2009

HÉRCULES 5 - REAL SOCIEDAD 1 Un castigo tan injusto como fácil de explicar

Castigo durísimo el que se ha traído la Real del, ya se puede decir con toda tranquilidad, campo más maldito para este equipo de toda la geografía española. En veinte visitas, ni una sola victoria. Y doce años que, pese a todo, llevaba sin perder, se han visto quebrados por la mayor goleada que ha encajado el conjunto txuri urdin en esta andadura en Segunda División que transita ya por su tercera etapa. El castigo ha sido, decía, duro. Pero tan duro como ha sido, y sin atender al desasosiego que genera un marcador así, se puede afirmar que ha sido muy injusto, porque no refleja en absoluto lo que ambos equipos mostraron sobre el terreno de juego. Y, a la vez, se puede decir que es muy fácil de explicar visto lo visto sobre el césped del Rico Pérez, en mucho mejor estado de lo que se temía en las horas previas al encuentro.

La Real ha perdido 5-1 ante el Hércules fundamentalmente por cuatro motivos. El primero, el agujero en el centro del campo que ha permitido maniobrar al conjunto local. El segundo, la carencia que tiene este equipo en los laterales, independientemente de quién juegue o lo bien que lo pueda hacer. El tercero, los despistes individuales, que a este equipo le suelen costar muchos puntos. Y el cuarto, la falta de acierto ante la portería contraria. La parte menos preocupante de una derrota tan contundente como ésta es que dos de los cuatro errores tiene fácil solución en el trabajo semanal que se hace en Zubieta. Con el último vamos a tener que convivir durante un tiempo, quizá durante toda la temporada. Y el otro, el tercero de ellos, encontrará remedio con un mayor compromiso o, en caso de no lograrse, con el cambio de piezas en el once inicial. Martín Lasarte, como tipo sensato que es (acierte o se equivoque), asumió tras el partido toda la responsabilidad de la derrota. La tiene en parte y, si aplica esa sensatez, encontrará fácil solución para muchas cosas.

El técnico desplegó un once muy novedoso y decidió prescindir de Agirretxe y Griezmann. Con ello, y gracias a la derrota, Lasarte se convertirá en protagonista de un debate muy difícil de digerir, y es si la Real está en condiciones de prescindir de dos jugadores de sus características (sobre todo en el caso del francés, ya que su recambio natural, Johantan Estrada, volvió a quedarse sin minutos; fue Nsue quien ocupó la banda izquierda). Desde fuera da la sensación de que Lasarte ha querido poner músculo sobre el campo para evitar lo que sucedió en Valencia contra el Levante. Lo ha conseguido a medias, porque la primera mitad, quizá incluso los primeros 60 minutos, han sido un precioso enfrentamiento futbolístico, de poder a poder entre dos de los mejores equipos de la categoría. La Real consiguió frenar la arrancada inicial del Hércules y se metió pronto en el partido, generando ocasiones de gol que podrían haber escrito un guión muy diferente. Sobre todo un cabezazo franco de Bueno, titular hoy por delante de Agirretxe, que se marchó elevado.

Entramos aquí en el primero de los errores. El Hércules se ha manejado con cierta comodidad en el campo de la Real, con lo que ha podido llevar peligro al área txuri urdin (que no a la portería de Bravo, que apenas se ha tenido que emplear en todo el partido más que para sacar el balón del fondo de la red). La explicación hay que encontrarla en el mal partido de Markel, titular hoy. Si no endereza su rumbo, Markel lleva camino de convertirse en una eterna promesa, y más teniendo en cuenta que la Real de esta temporada cuenta en su mediocentro con Elustondo y que desde el Sanse vienen pujando muy fuerte Ros (hoy en el banquillo), Illarramendi o Albistegi. Markel venía de hacer buenas actuaciones en segundas partes, pero su regreso al once ha sido tan desafortunado que el regreso de Elustondo le condenará seguramente al banquillo, quizá incluso a la grada, durante un tiempo. Lasarte lo vio claro y Markel se quedó en el vestuario en el descanso, para dar entrada a Agirretxe y reforzar el ataque.

Ese cambio, aunque no sirvió para solucionar el problema en el centro del campo, fue muy acertado porque le dio al equipo mayor potencial ofensivo estando por detrás en el marcador. Agirretxe hizo suya la frontal del área, de una forma que Bueno (acabó sustituído por Sergio) no había sido capaz de lograr. El nueve realista tuvo una muy buena ocasión para marcar, a la que respondió el meta Calatayud con una notable estirada. Para entonces el Hércules ya ganaba 1-0, tanto que había materializado mediada la primera mitad. Aquí entramos en el segundo de los errores que ha motivado la derrota: la falta de laterales. El primer gol alicantino es producto de un error de los dos jugadores de banda. De la Bella cierra en la jugada la línea de fondo, pero permite el centro desde fuera hacia el segundo palo. Allí, un Mikel González muy desplazado hacia el centro, no en vano es central, deja demasiado espacio al atacante para que anote el 1-0.

Carlos Martínez estaba señalado como el lateral derecho titular y único de este equipo tras la marcha de Gerardo, pero su lesión en el primer entrenamiento de la pretemporada abrió el debate. Dani Estrada, con algunos altibajos, había cubierto con soltura la carencia de la Real en el lateral. Su primera sanción por tarjetas ha demostrado que falta algo en la plantilla. O quizá que Lasarte tendría que haber ido metendo a Carlos Martínez poco a poco, ya que hoy se estrenaba en una convocatoria, por lo que es probable que también se hubiera visto como precipitado el darle los 90 minutos. Pero en la izquierda también hay un problema. De la Bella no termina de responder del todo y parece que el técnico no confía en Sarasola (como tampoco en otros dos de los potrillos subidos del Sanse este año, el central Esnaola y el delantero Viguera). Este problema parece tener mala solución si no es con un fichaje de invierno.

La Real en todo caso, demostró coraje con el marcador en contra y, con el cambio ofensivo introducido por Lasarte en el descanso, se fue a por el partido. No sólo a por el empate, sino que también parecía claro que se pensaba en ganar. Y ahí entraron en juego los otros dos errores. Primero, porque a la Real le ha faltado pegada. Ha llegado al área rival con facilidad, con buenas combinaciones en el centro del campo, pero sus tiros apenas han tenido peligro. Ni Xabi Prieto ni Aranburu han generado el miedo en la grada o en el equipo rival a pesar de sus buenas posiciones de tiro. El segundo de los errores ha sido el más decisivo de todos: el de los despistes individuales. Cuando más hacía la Real por empatar, Diego Rivas ha perdido un balón absurdo en el centro del campo y ha permitido el contraataque herculino que ha acabado con el 2-0. Y probablemente con el partido.

Griezmann ha saltado al campo por Nsue (muy activo pero sin mucha suerte) para solventar el problema en ataque. Y ha marcado un gol que, pese a todo, ha devuelto a la Real al partido. Digo pese a todo porque cuando el francés marcó el equipo txuri urdin ya perdía 3-0. El tercero fue una reproducción del problema del primer gol: Mikel González no es lateral (y hay que tomar nota de ello; aunque le salga alguna buena actuación en la banda, su rendimiento bajó mucho el año pasado porque se le sacó con demasiada frecuencia del centro de la zaga, entonces para la defensa de tres con la que jugó Lillo durante buena parte de la campaña), no siguió una pared bien trenzada por el Hércules y el delantero remató a placer. El 4-1 revivió el error del lateral, y el 5-1 el de concentración individual. Esta vez fue Labaka quien regaló un balón franco para que el resultado se convirtiera en la mayor goleada recibida por la Real en Segunda desde 1966 (el Deportivo le venció entonces por el mismo resultado).

Anunque la crónica deportiva tiene la costumbre (y el defecto) de magnificar lo que sucede en el campo, sea a favor o en contra, en función del resultado, lo cierto es que el 5-1 que señalaba hoy el marcador fue profundamente injusto. El partido fue igualado y se decidió por el buen hacer en el contragolpe de un magnífico equipo, el Hércules, que será sin duda uno de los rivlaes en la lucha por el ascenso, como ya lo fue el año pasado (cuando se convirtió en el equipo que más puntos sumó en la Segunda de 22 equipos sin lograr una de las tres primeras plazas y, por tanto, el billete a Primera). Lo que más duele, de hecho, no es ni la derrota ni la goleada, sino precisamente eso, que ha sido ante un rival directo. La Real ha tirado a la basura el gol average particular contra el Hércules, lo que ya le obliga, mirando a junio, a sumar un punto más que los alicantinos o a al menos igualar la goleada en su visita a Anoeta.

A la espera de lo que haga el Numancia esta tarde en su visita al Levante, la Real mantiene la tercera posición, y eso sigue siendo una buena noticia. Tan buena como mala es que las dos defensas del liderato que ha tenido que hacer el conjunto de Lasarte hasta ahora se hayan convertido en las dos derrotas realistas en esta Liga. El comienzo del tramo más duro de la campaña ha sido malo. Muy malo. Toca responder con autoridad en la segunda etapa, el sábado que viene ante el Recreativo en Anoeta. El 5-1 obliga a Lasarte a reflexionar para encontrar solucionar a los evidentes problemas que ha manifestado la Real hoy en Alicante. Pero que nadie se vuelva loco. Aunque la factura ha sido elevada, los problemas han sido cuatro. Muy fácilmente localizables y, algunos, subsanables con trabajo. Este equipo sigue mostrando detalles positivos y esos son los que nos pueden llevar a Primera. Si sabemos aprovecharlos y rentabilizarlos. El sábado, otra oportunidad de este larguísimo trayecto hasta junio de 2010.

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sábado, octubre 31, 2009

PREVIA Hércules - Real Sociedad. Empieza el examen de nivel

Empieza el examen de nivel que la Real pasará durante las próximas cinco semanas (domingo, 12.00 horas, Rico Pérez; Canal +). En ese espacio de tiempo, el equipo de Martín Lasarte se va a enfrentar con cuatro de los siete primeros clasificados, y el primero será el Hércules. Quizá el más difícil por el presente del equipo alicantino y por el pasado realista en estadio. El rival txuri urdin no pierde como local desde hace un año y, para añadir más morbo estadístico al encuentro, la Real nunca ha sido capaz de ganarle allí en las 19 visitas que le ha rendido. Para este examen de nivel, además, Lasarte está obligado a presentar variaciones con respecto al once que ha venido jugando en los últimos partidos, en los que la Real ha encontrado el juego y el camino a seguir.

Dos son las bajas esenciales, que hay que sumar a la de Elustondo (que parece que podrá volver la próxima semana). Dani Estrada vio ante el Córdoba su quinta tarjeta amarilla de la temporada, síntoma de que todavía está aclimatándose al puesto de lateral y abusa de las faltas, pero también de que los árbitros amonestan a la Real con excesiva facilidad, demasiada teniendo en cuenta que este equipo es de todo menos violento. Zurutuza también causa baja, pero éste debido a una lesión que, además de motivar su cambio hace una semana en Anoeta, podría tenerle lejos del equipo entre dos y cuatro semanas. Cómo resolverá Lasarte estas dos ausencias es una incógnita que abre la puerta a un cambio de sistema además del obligado de nombres.

El técnico aseguró en su última rueda de prensa que el equipo podría jugar con tres centrales (como hizo Lillo la pasada campaña) a lo largo de la temporada, pero que no tener a Dani Estrada disponible limita las posibilidades de hacerlo en Alicante. En caso de salir con este esquema, Labaka, Ansotegi y Mikel González estarían atrás, con De la Bella y Carlos Martínez (que entra en la convocatoria por primera vez en la temporada; la duda es saber si está para aguantar los 90 minutos) en las bandas. Si siguen siendo cuatro los defensores, Mikel González y Carlos Martínez se jugarían el puesto de lateral derecho. Si gana el de Lodosa, el sacrificado en el centro volvería a ser Labaka.

La elección de la defensa condicionará lo que se vea en la faceta ofensiva. Parece seguro que Diego Rivas, Xabi Prieto, Griezmann y Agirretxe estarán sobre el campo. Pero eso deja una o dos plazas todavía por cubrir, en función del esquema. Markel Bergara podría tener su oportunidad, aunque Lasarte también podría optar por dar continuidad a Aranburu. La apuesta por Javi Ros (que se estrena en una lista esta temporada tras ilusionarnos en los últimos partidos de la pasada) parece más dudosa. En la mediapunta, el buen partido de Nsue hace una semana le da ventaja, aunque no hay que descartar que jueguen juntos Agirretxe y Bueno. Que el técnico hablara bien de Johnatan Estrada en la rueda de prensa previa al partido también hace pensar que podría tener su oportunidad, aunque parece más probable que sea en la segunda mitad antes que de inicio.

Cuando la Real bajó a Segunda, uno de los fantasmas que se esgrimieron fue el partido de las doce de la mañana. En ese horario, la Real sólo tiene el recuerdo de haber jugado alguna vez en Vallecas, y hace ya una década de aquello. El Rayo utilizó esa franja horaria para disputar sus partidos también en Primera, y así poder llevar gente al campo sin la competencia de Bernabéu o Calderón. El conflicto televisivo de los últimos años impidió que Canal + televisara partido alguno de la Real, que había firmado contrato con Mediapro (operador que, hasta esta temporada, no había ofrecido partidos de Segunda). Hasta hoy. La Real debuta en este horario casi dos años y medio después de consumar su ascenso, tras haber jugado ya 93 partidos en la división de plata.

El estado del terreno de juego del Rico Pérez también ha sido objeto de comentarios durante la semana y ojalá que no tenga que serlo durante y después del partido. Parece que ha mejorado en los últimos días gracias a una nueva siembra, pero el temor era encontrarse algo parecido al césped del Levante, campo en el que la Real cosechó su primera y hasta ahora única derrota de la temporada. El Hércules, invicto en los últimos quince partidos jugados como local, parece haberse aclimatado bien a un terreno en no muy buenas condiciones. Los alicantinos, además, tendrán en el once a un viejo conocido para le equipo txuri urdin, Delibasic.

Estadísticamente, Alicante es de las peores plazas para la Real. Allí jamás le ha ganado al Hércules (aunque el Rico Pérez vio una victoria txuri urdin el año pasado, ante el Alicante, este año en Segunda B) en los 19 partidos que ha disputado. De los catorce que jugó en Primera, sólo consiguió arrancar seis empates, todos ellos a cero o a uno y el último conseguido en la temporada 84-85. En Segunda, la estadística es algo más benévola con la Real, ya que logró dos igualadas en los cinco partidos jugados y, además, fue en sus dos últimas visitas. Viendo los datos con un prisma positivo, la Real no pierde en Alicante desde 1997 en la máxima categoría y desde 1948 en la división de plata. El peor resultado encajado allí por el conjunto donostiarra es el 4-1 que cosechó en Primera en la temporada 54-55 y en Segunda en la 46-47. La Real sólo ha conseguido marcar dos goles en Alicante en una ocasión, en el 4-2 de la campaña 48-49, que, eso sí, acabó en ascenso txuri urdin.

La pasada temporada, la Real debió romper ese maleficio alicantino y regresar del Rico Pérez con una victoria. No la mereció por juego, influído por la ausencia por lesión de Xabi Prieto, pero sí debió lograr los tres puntos gracias al gol de Labaka. El Hércules hizo mucho por empatar el partido, quizá incluso por ganarlo, pero ahí apareció Bravo. El partidazo del chileno es de los de recordar. Él debió ser el artífice de la victoria, el jugador que se habría llevado todos los titulares de la prensa al día siguiente. De la donostiarra alabándole, de la alicantina maldiciéndole. Pero apareció el árbitro. Hernández Hernández. Primero se inventó un penalti que Diego Rivas jamás cometió. Y como Bravo cometió la osadía de agrandar su espléndida actuación deteniéndolo, lo mando repetir. Ahí ya fue gol, el empate a uno definitivo. Fue la primera de unas cuantas actuaciones arbitrales perjudiciales para la Real. Aquel día se escapó el liderato para el equipo de Lillo. Casualmente, la condición con la que se presenta en Alicante el conjunto de Lasarte.

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martes, octubre 27, 2009

Una foto histórica

Claudio Bravo recogió ayer lunes en Madrid el Trofeo Zamora de Segunda División correspondiente a la temporada pasada y compartido con el rayista Cobeño. También recibió el premio al mejor portero de la categoría de plata, designado por los entrenadores que la pasada temporada entrenaron a los 22 equipos que la componen. Se mire como se mire, es una foto histórica para la Real Sociedad, y así hay que decirlo. Bien alto, para que se escuche entre todo el ruido que rodea a este equipo desde hace demasiado tiempo.

El chileno es el primer portero que gana el trofeo al menos goleado vistiendo la camiseta txuri urdin en Segunda. Eso ya convierte el premio en histórico. Pero es que en Primera sólo hay uno que lo haya consehguido. Nada menos que Luis Arconada, en tres ocasiones consecutivas, las tres temporadas más gloriosas de la Historia de nuestro club. El precedente ya tendría que dejarnos claro que lo que ha conseguido Bravo, aunque sea en Segunda, es memorable. Pero no es así. Encuentra más eco una extraña condena a nuestro ojeador en Francia y descubridor de Griezmann que el hito logrado por Bravo.

Llevamos demasiados años en los que tendemos a restar importancia a lo bueno que le acontece a la Real. Lo negativo lo inunda todo. Es comprensible, teniendo en cuenta que en las tres últimas temporadas hemos vivido sobre todo frustraciones, y algunas de carácter gigantesco como el descenso en Valencia o la negra tarde de Vitoria. Pero en la Real también están pasando cosas de las que nos podemos enorgullecer. El logro de Bravo es una de ellas. Y no parece que tuviera el reconocimiento que mereció al final de la pasada campaña, ni que ahora la noticia haya encontrado demasiado eco.

Para muchos, el Zamora es un premio menor. Para mí, ver al portero de la Real en la misma foto que el delantero que ha ganado la Bota de Oro o el portero del equipo tricampeón, ya es un orgullo. Sí, lo es, aunque estemos en Segunda. Quizá se pueda decir que sobre todo porque estamos en Segunda, e incluso desde allí la Real sigue teniendo la capacidad de brillar con luz propia. Es obvio que el Zamora no compensa que no se lograra el ascenso. Pero no por eso hay que dejar de proclamar bien alto que tenemos al mejor portero de Segunda. El año que viene, si siquiera en la Real y si el fútbol nos sigue sonriendo como hasta ahora, ya tendremos tiempo de colocarle entre los mejores de Primera.

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sábado, octubre 24, 2009

REAL SOCIEDAD 1 - CÓRDOBA 0 Reacción y victoria

La Real ha logrado la victoria ante el Córdoba gracias a la reacción del técnico y de los jugadores tras el descanso. Una primera mitad de ritmo lentísimo y escasísimas ocasiones de gol encontró una rápida respuesta tras regresar de los vestuarios. Incrementando la velocidad, este equipo tiene mucho más peligro. Y si de velocidad se trata, Nsue es nuestro hombre. Suyo fue el gol y muchas de las acciones más destacadas del partido, a pesar de haber jugado sólo los segundos 45 minutos. Su tanto ha servido para desatascar un partido competido pero de neta superioridad txuri urdin, para sumar la tercera victoria consecutiva en Anoeta, que ahora ya por fin empieza a parecer un fortín de verdad, y para recuperar momentáneamente un liderato que dependerá de lo que hagan mañana Cartagena y Rayo.

Lasarte ha optado por lo que se esperaba más probable antes del partido: un solo cambio en su alineación, De la Bella por Labaka. El equipo parece mejor armado de esta forma, aunque lo cierto es que el lateral apenas ha subido su banda y ha provocado cierto desequilibrio con la constante presencia en ataque de Dani Estrada. La Real sigue teniendo debate abierto en sus laterales. El Córdoba salió bien plantado, con una fuerte presión en el centro del campo (aunque sin peligro efectivo en el juego) y a la Real le costaba mucho sacar el balón jugado. Tanto es así, que el pase largo a cargo de los centrales, y ocasionalmente de Bravo, era la opción preferente para iniciar la jugada. De esta forma, el nivel de juego que se exhibió ante el Salamanca, en el anterior partido en Anoeta, era poco menos que imposible.

Con este panorama, no es difícil de creer que el escaso peligro de la Real en la primera mitad llegara a balón parado (un cabezazo de Ansotegi) o en disparos lejanos, con los que ni Griezmann, ni De la Bella ni Zurutuza consiguieron encontrar puerta y hacer que el portero del Córdoba tuviera que trabajar. Sí lo hizo Bravo, segurísimo y decisivo una tarde más, sobre todo con una mano que evitó que el balón entrase a su derecha por toda la escuadra. El lunes recibe el premio al mejor portero de Segunda de la temporada pasada. Merecidísimo premio. Los andaluces, como la Real, también llevaron casi todo su peligro en las jugadas de estrategia, que no siempre parecieron bien defendidas por la zaga realista. Y en ataque, las jugadas realistas morían pronto, puesto que ni Aranburu ni Zurutuza conseguían llevar el balón hasta el área. Sólo las constantes subidas de Dani Estrada daban cierta sensación de peligro.

En el descanso, Lasarte decidió mover sus fichas. Y si el juego había sido lento en la primera mitad, la solución pasaba irremediablemente por la velocidad. Nsue era el hombre adeucado. En una de estas casualidades que dan la razón a los entrenadores, a los tres minutos la Real marcó. Por las dos variantes con las que la Real salió de los vestuarios, más velocidad y Nsue. Aunque fuera por las molestias que le hicieron ser duda durante buena parte de la semana, el cambio por Zurutuza fue lógico. El canterano es un jugador de mucha calidad, como ya ha demostrado en los partidos ante Numancia y Salamanca, pero tiene en la velocidad su punto débil. Y eso era lo que justo hoy parecía necesitar el equipo.

La entrada de Nsue, por la banda derecha (acabó en la izquierda y allí pareció tener menos protagonismo), desplazó a Xabi Prieto al centro y así gozó el equipo de sus mejores minutos. El 10 txuri urdin hizo una segunda parte formidable y se convirtió en una pesadilla constante para la defensa del Córdoba, con sus conducciones desde el centro del campo y con sus caracoleos dentro del área. Tras uno de ellos, Nsue estuvo a punto de hacer el segundo. Pero las ocasiones más claras fueron para Agirretxe (tras una sensacional jugada de Markel, que ya había saltado al terreno de juego por un Griezmann que volvió a dejar detallitos de clase) y para Bueno, que sustituyó precisamente a Agirretxe. El 9 de la Real sigue siendo el máximo goleador del equipo pero su trabajo no ha tenido en las dos últimas semanas la misma efectividad de otras tardes. Quizá, y aprovechando que lleva cinco semanas sin marcar, sea el momento de darle una oportunidad desde el inicio al uruguayo.

Junto a la lentitud del juego de la primera parte, hay que destacar otro defecto de la Real, que no por conocido deja de ser menos dañino. Los últimos minutos, sobre todo un descuento exageradamente largo, fueron de sufrimiento. El Córdoba no tuvo ocasiones de gol en toda la segunda parte, en la que el dominio txuri urdin fue aplastante. De hecho, la Real no debió llegar con sólo un gol de ventaja a los últimos instantes, de sobra es conocido lo que a este equipo le ha costado cerrar partidos en los últimos años. Pero una vez llegados a ese punto, no había razón alguna para sufrir. El Córdoba no lo estaba provocando. Pero se sufrió. Como en tantas otras tardes de marcadores cortos que ha vivido Anoeta desde que su equipo descendió a Segunda División. Sólo Prieto pareció entender el tempo que requería el partido en ese tramo final, y a base de balones largos hacia la defensa del Córdoba el equipo se limitó a perder tiempo en lugar de matar el partido.

Pese a que el juego no se acercó a la brillantez de otras tardes, la Real sumó de nuevo tres puntos. Dio así una buena respuesta a la bofetada recibida en Valencia, donde el Levante le endosó su primera derrota liguera. El equipo txuri urdin sigue sin perder en su estadio, y esa quizá es la mejor noticia de este primer tramo de la temporada. Además duerme líder, a la espera de lo que hagan mañana los dos equipos que comenzaron la jornada por delante, Cartagena y Rayo. Los resultados del domingo podrían empezar a abrir ya un pequeño colchón, que eso sí todavía no será decisivo. No es mal escenario para afrontar la segunda gran salida de la primera vuelta. Espera el Hércules (que hoy empató en Girona) en Alicante, en un césped en tan mal estado como el que ofreció el Levante hace seis días. Espera un equipo que duerme tercero a dos puntos de los de Lasarte. Espera un aspirante al ascenso. Espera, en definitivo, un reto más para la Real.

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viernes, octubre 23, 2009

PREVIA Real Sociedad - Córdoba. A prolongar la buena racha en Anoeta

Una vez cosechada la primera derrota de la temporada, la Real tiene la oportunidad de prolongar su buena racha en casa (sábado, 18.30 horas, Anoeta; ETB-1, Telemadrid-La Otra), donde ha ganado los dos últimos partidos disputados y, obviamente, todavía no ha perdido. El equipo de Martín Lasarte, pese a caer en el campo del Levante, defiende en esta jornada una posición de ascenso y tiene la intención de recuperar al menos parte del espectacular juego que desplegó en su última aparición en su estadio, ante el Salamanca. El liderato no es vital, pero sumar puntos sí. Y más en casa. La experiencia ya se lo ha dejado claro a la Real, un equipo que si algo ha demostrado en su actual periplo por la Segunda División es que responde bien a las bofetadas que recibe. El Levante le dio una. Ahora toca responder.

Para hacerlo, Lasarte cuenta con prácticamente los mismos hombres que se llevó hace una semana a Valencia y es posible que repita el once que saltó al terreno de juego levantino. En la lista de 18 sólo hay un cambio. Entra Zubikarai y sale Riesgo. Esto confirma que el técnico tiene la intención de rotar a sus porteros suplentes cuando ambos estén en condiciones y Bravo, titular indiscutible, esté con el equipo. Hay un cambio en la alineación que figura en todas las quinielas, y es la entrada de un lateral izquierdo específico. De la Bella, que reapareció la pasada semana, tiene todas las papeletes de volver al once, lo que probablemente desplazará a Mikel González al centro de la defensa y a Labaka al banquillo.

El resto del equipo, en principio, sería el mismo. Dani Estrada en el lateral derecho y Ansotegi en el centro completarían la defensa. Diego Rivas jugaría por delante (Elustondo sigue de baja, y es posible que tampoco esté para el próximo partido, ante el Hércules), con Aranburu, Xabi Prieto, Zurutuza y Griezmann en el centro del campo y Agirretxe en punta. Ante las cuatro jornadas sin marcar del nueve realista, Bueno tiene opciones de entrar en el once. Si así fuera, las combinaciones son múltiples, y podrían dar una oportunidad a Nsue (de lo mejor ante el Levante) o incluso a Johnatan Estrada, que lleva ya algunas semanas sin entrar en el equipo, ni siquiera en las segundas partes.

La Real comienza la jornada con quince puntos y en tercera posición, a un solo punto del líder y ya único equipo invicto de la categoría, el Cartagena. Para recuperar el liderato que se dejó en Valencia, el conjunto de Lasarte tendrá que ganar su partido por dos goles más de los que haga el Rayo (empatado a puntos con el equipo txuri urdin) en Vigo ante el Celta, y esperar un pinchazo del Cartagena en su visita al Elche. La semana pasada se dejaron puntos los cinco primeros clasificados, con lo que la Real perdió una gran oportunidad de escaparse. Pero esta semana hay una nueva ocasión, puesto que, de los siete primeros, sólo el equipo donostiarra y el Numancia juegan en casa. De lo apretada que está la Segunda División da fe el hecho de que el Córdoba, décimo en la tabla, está a sólo tres puntos de la Real. En las filas del conjunto cordobés milita Gerardo, que regresa a Anoeta tras los tres años que vistió la camiseta txuri urdin.

Hasta este paso txuri urdin por la Segunda División, el Córdoba sólo conocía la derrota en San Sebastián. De allí se había llevado tres derrotas en Primera (dos goleadas por el mismo resultado, 5-1, en las temporadas 67-68 y 68-69, y un 2-1 en la campaña 71-72) y dos más en la categoría de plata (3-1 en la 45-46 y 4-1 en la 46-47) en los cinco partidos que había disputado. Sin embargo, desde el descenso txuri urdin en 2007, los cordobeses no sólo no conocen la derrota en Anoeta sino que pueden considerar el estadio donostiarra como un lugar de fortuna. En la 07-08, Real y Córdoba se vieron las caras en la última jornada de Liga, después del varapalo del descuento en Vitoria. Y fue una tarde de contrastes. Los de Lillo dijeron adiós a sus opciones de subir a Primera, pero el equipo andaluz logró una sufrida permanencia.

Curiosamente, el Córdoba fue el rival que también dejó a la Real sin opciones matemáticas de ascenso la pasada temporada, a tres jornadas del final de la Liga. El equipo andaluz no certificó en Anoeta su permanencia, pero sí dio un paso de gigante para lograr lo que finalmente consiguió, seguir un año más en Segunda. La Real no planteó batalla al Córdoba, saltó al campo sin ilusión ni motivación alguna, pensando que el ascenso era, efectivamente, una quimera. El Córdoba, en cambio, quiso ganar para sobrevivir. Y lo hizo por 0-2, ambos goles conseguidos en la segunda mitad y a balón parado. La Real sólo sacó dos notas positivas de aquella triste tarde. La primera, Zubikarai, que se lució en bastantes ocasiones y evitó una goleada mayor. La segunda, el juvenil Javi Ros, que había debutado una semana antes en Salamanca y que fue casi el único jugador que derrochó ilusión sobre el campo.

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