domingo, julio 15, 2018

Januzaj, el realista mejor clasificado en la historia del Mundial

Januzaj, celebrando su gol ante Inglaterra.
Aunque el Mundial sigue siendo una asignatura pendiente para la Real Sociedad, Rusia 2018 ha finalizado con un dato histórico para el club. Nunca uno de sus jugadores había finalizado la competición entre las tres mejores selecciones de una Copa del Mundo. Adnan Januzaj ha conseguido ese honor al formar parte de la Bélgica de Roberto Martínez que cayó en semifinales ante Croacia y ganó el partido por el tercer puesto ante Inglaterra. Hasta ahora, el jugador txuri urdin mejor clasificado en una Copa del Mundo había sido Ignacio Eizaguirre, que fue el portero suplente de España en el Mundial de Brasil 1950, en el que la selección ocupo la cuarta plaza final. Cabe recordar que en aquel entonces no se jugaban semifinales, sino una fase final con cuatro equipos.

Januzaj no ha tenido una participación excesivamente estelar en Rusia 2018, no ha formado parte del grupo de la máxima confianza de Martínez, pero sí ha brillado. Jugó un solo encuentro, el último de la primera fase ante Inglaterra y fue el autor del primer gol del partido. Fue sustuido en el minuto 86, y ya no volvió a pisar el césped en el resto de la competición. Januzaj recogió el testigo goleador de Haris Seferovic, autor del último gol mundial insta de un jugador txuri urdin en la edición de 2014.El suizo marcó en la victoria de su país ante Ecuador hace cuatro años, solo unas semanas antes de que se anunciara su traspaso al Eintracht de Frankfurt.

Los otros dos jugadores realistas que estuvieron en el Mundial tuvieron una participación desigual. Alvaro Odriozola no llegó a debutar con España. Nacho y Carvajal ocuparon la demarcación de lateral derecho en los cuatro partidos disputados por el combinado dirigido por Fernando Hierro. Quién sabe lo que habría pasado si hubiera seguido como seleccionador Julen Lopetegui, al parece su gran valedor para fichar por el Real Madrid. Héctor Moreno sí fue uno de los titulares de México. Jugó completos los tres partidos de la primera fase y se perdió por acumulación de amonestaciones el de octavos de final, en el que Brasil superó a la tricolor. Esas dos amarillas las vio habiendo cometidos solo cinco faltas, una de ellas un penalti.

El otro dato que habla de la Real en este Mundial es que por segunda vez un canterano txuri urdin alcanzó la final y se alzó con el título. Antoine Griezmann ya puede presumir de ser campeón del mundo, del mismo modo que Xabi Alonso logró el título con España en el Mundial de Sudáfrica 2010. Griezmann, eso sí, añade que es el primero que marca un gol, el que hizo de penalti para poner el 2-1 en el marcador ante Croacia. Aunque ninguno de los dos vistiera ya la camiseta txuri urdin cuando se convirtió en campeón del mundo, no está mal esa infalibilidad de nuestros canteranos en las finales de la mayor competición de selecciones.

martes, junio 05, 2018

El Mundial tendrá tres representantes realistas

A pesar de la decepcionante temporada que ha hecho la Real Sociedad, tres de sus futbolistas estarán presentes en el Mundial de Rusia que comenzará en pocos días. Álvaro Odriozola está entre los 23 elegidos de Julen Lopetegui en la selección española, Héctor Moreno cumplió los pronósticos y estará con el combinado mexicano de Juan Carlos Osorio y finalmente Adnan Januzaj ha conseguido el objetivo de ser uno de los escogidos por Roberto Martínez para jugar en la selección belga. La Real es el séptimo equipo de la Liga española que más internacionales aportará a la cita mundialista, por detrás de los 15 del Real Madrid, los 14 del Barcelona, los 9 del Atlético de Madrid, los 6 del Sevilla, los 5 del descendido Deportivo de la Coruña y los 4 del Villarreal.

Este dato demuestra la buena salud internacional que tiene la Real desde hace ya algún tiempo. Es una buena cifra que da continuidad a la del pasado Mundial, el que se celebró en 2014 en Brasil, una cita que llegó después de una temporada en la que el equipo txuri urdin disputó la Champions League. Entonces fueron cuatro sus representantes en la mayor cita futbolística a nivel de selecciones: Antoine Griezmann (Francia), Claudio Bravo (Chile), Haris Seferovic (Suiza) y Liassine Cadamuro (Argelia). En este Mundial, Bravo superó el récord de minutos y partidos mundialistas de un jugador de la Real que hasta ese mundial compartían Luis Arconada y Periko Alonso con los cinco encuentros completos que jugaron en el Mundial de España 82.

Aquella Copa del Mundo que se jugó después de que la Real lograra su segundo título liguero sigue siendo la que más representantes del equipo txuri urdin tuvo. Hubo un total de seis realistas en aquella selección española que dirigió José Santamaría. Además de los dos mencionados, acudieron a la cita mundialista Roberto López Ufarte, Jesús Mari Satrústegui y Peio Uralde. Por aquel entonces, la Real, como es sabido, no tenía jugadores extranjeros que pudieran engrosar la lista de mundialistas en otros combinados. Desde España 1982 hasta Brasil 2014 la Real no había podido presumir de tener más de un representante en esta competición. El último jugador txuri urdin que jugó en un Mundial con la selección española fue Javi De Pedro, que estuvo presente en la Copa del Mundo que se jugó en 2002 en Corea del Sur y Japón.

domingo, mayo 27, 2018

RESUMEN DE LA TEMPORADA (y 7) Detalles

· Illarramendi, el más utilizado
Si hay un jugador indiscutible en la Real, ese es Asier Illarramendi. El centrocampista es, con diferencia, el que más ha jugado entre las tres competiciones que ha disputado la Real, un total de 3.738 minutos repartidos en 44 partidos, de los que solo inició como suplente en tres y apenas fue sustituido en dos. Más de 3.000 minutos jugaron otros cuatro integrantes de la plantilla realista, Odriozola, Oyarzabal, Willian José y Rulli. En el otro extremo, el jugador de la primera plantilla que menos tiempo ha tenido sobre el césped ha sido Guridi, apenas 49 minutos repartidos en cuatro encuentros. Por número de partidos, el que menos ha jugado es Carlos Martínez, solo dos, para un total de 92 minutos. Son los dos únicos que no llegaron a los 100 minutos vestidos de corto.

· El once tipo
Ha sido una temporada extraña en muchos sentidos, por salidas y entradas, por el cambio de entrenador y por la modificación del esquema, pero si atendemos al número de minutos jugados de los 25 jugadores utilizados por Eusebio e Imanol a lo largo del curso, el once tipo estaría formado por Rulli en la portería, Odrizola y De la Bella en los laterales, Llorente y Navas en el centro de la defensa, Illarramendi, Zurutuza y Xabi Prieto en el centro del campo y Oyarzabal, Canales y Willian José en ataque.

· Canales, el revulsivo preferido, Januzaz, el más sustituido
Si miramos las cifras de los cambios, sacamos dos conclusiones. Canales, el jugador que más partidos jugó, un total de 45, no pasa de ser el séptimo jugador de la plantilla por minutos porque la mitad de las veces que jugó, 17 de sus 34 partidos, lo hizo entrando desde el banquillo. Fue el cambio predilecto, aunque seguido muy de cerca por Juanmi y Bautista, que entraron al campo por un compañero en 16 ocasiones. Por contra, el jugador que más veces salió del partido para dar entrada a un compañero fue Januzaj, lo hizo también en casi la mitad de los días que jugó, en 17 de sus 35 participaciones de la temporada. Le siguieron Juanmi (que solo jugó completos siete de los 39 partidos en los que tuvo minutos) y Xabi Prieto, ambos con 16 sustituciones.

· Líder de Primera
El triste resultado de la temporada ha enterrado este hecho, pero la Real fue líder de Primera División tras finalizar la tercera jornada de Liga. Es importante destacarlo porque no es habitual. De hecho, es algo que no se producía desde la 36ª jornada de la temporada 2002-2003, justo antes del por muchos motivos inolvidable viaje a Vigo que acabó costando una Liga más que merecida.

· Willian José, máximo goleador
En una temporada de muchísimos goles, el nombre que ha vuelto a destacar es el de Willian José. En total, marcó 20 goles, 15 de ellos en Liga y los cinco restantes en la Europa League. Fue el máximo goleador txuri urdin en las dos competiciones. Oyarzabal hizo 14 goles y cierra el Top 3 Juanmi, que llegó a 10.

· 19 goleadores, cifra histórica
Nunca antes en la historia de la Real tantos jugadores habían celebrado al menos un gol en partido oficial. Han sido 19. A los ya mencionados Willian José, Oyarzabal y Juanmi hay que sumar a Illarramendi, Llorente (ambos con siete), Canales (cinco), Januzaj (cuatro), Elustondo, Xabi Prieto (ambos con tres), De la Bella, Bautista (dos cada uno), Odriozola, Zubeldia, Zurutuza, Kevin, Navas, Vela, Iñigo Martínez y Héctor Moreno (uno cada uno). Los jugadores del primer equipo que no llegaron a marcar ningún tanto son Carlos Martínez, Rubén Pardo, Guridi y Agirretxe.

· Tercer máximo goleador de la Liga
Parece mentira viendo la duodécima posición en la clasificación final, pero la Real ha sido el tercer equipo más goleador de la competición. Sus 66 goles solo los superan los 99 del Barcelona, campeón, y los 94 del Real Madrid, tercero. El problema ha estado en que, aunque la etapa de Imanol ha aliviado un poco esa carga,el equipo txuri urdin ha sido el sexto más goleado, con 59. Sus guardametas solo han recogido menos balones del interior de sus porterías que los de Celta (60), Betis, Málaga (ambos con 61), Las Palmas (74) y Deportivo (76).

· Anoeta nunca vio tantos goles
Y además, por partida doble. La Real nunca había marcado tantos goles en Anoeta como lo ha hecho en esta Liga, un total de 47. 56 en total si contamos todas las competiciones, gracias a los 10 que marcó en sus cuatro partidos de la Europa League y los dos del único encuentro de la Copa que acogió el estadio donostiarra. La otra parte está en los goles totales, ya que ningún estadio de Primera ha visto en los 19 encuentros de Liga tantos goles como Anoeta, un total de 76, una media de cuatro tantos por encuentro.

· El Depor, el mejor rival
No fueron muchos los equipos contra los que la Real logró ganar los dos partidos de Liga, solo dos, Alavés y Deportivo. Pero el gallego, descendido a Segunda, se llevó además las dos mayores goleadas de la Real en la Liga. En Anoeta los gallegos cayeron por 5-0, correctivo que también se llevó el Girona, y en Riazor el resultado fue de 2-4. La Real no perdió ninguno de sus dos encuentros ligueros contra Betis (dos empates)., Eibar, Girona, Athletic (empate fuera y victoria en Anoeta en todos los casos) y Las Palmas (empate en Anoeta y victoria como visitante). Por contra, perdió los dos partidos contra Real Madrid, Valencia, Getafe, Málaga y Barcelona.

· Las dos mayores goleadas de la historia en Europa
Aunque la despedida de Europa fue amarga, la Real dejó para la historia sus dos mayores goleadas en competición continental. El 0-6 ante el Vardar fue el mejor resultado logrado jamás por el equipo txuri urdin en sus viajes por el Viejo Continente. Y el 4-0 al Rosenborg en Anoeta, la victoria más clara lograda en casa. Ambos registros estaban en poder de la Real de Bernd Krauss que jugó la Copa de la UEFA de la temporada 1998-1999, con el 2-4 ante el Sparta de Praga y el 3-0 ante el Spartak de Moscú.

· Canales, máximo asistente
A nadie se le escapa que, aún dentro de su irregularidad, ha sido la mejor temporada en la Real de Canales. Y eso se nota, por ejemplo, en el número de asistencias que ha repartido en partido oficial, un total de 11. Nadie ha dado tantas como él, aunque Oyarzabal y Xabi Prieto se han quedado cerca, con ocho cada uno. En esta clasificación se repite lo que sucede con los goleadores, porque todos los integrantes del primer equipo han logrado dar al menos un pase de gol menos Carlos Martínez, Rubén Pardo, Guridi y Agirretxe. Cuanto menos, curioso.

· Ni una sola derrota en los derbis
En una temporada tan irregular como la recién finalizada, sorprenda la precisión que ha tenido la Real en los derbis. Ni una sola derrota en los seis disputados. Al Alavés le ganó los dos partidos, 0-2 en Mendizorroza y 2-1 en Anoeta, mientras que ante Eibar y Athletic sumó cuatro de los seis puntos en juego, ganando como local y empatando como visitante, además con el mismo resultado, 3-1 en San Sebastián y 0-0 lejos de la capital guipuzcoana. No obstante, la Real no ha sido el mejor equipo vasco de Primera, honor que se ha llevado el Eibar.

· Dos canteranos debutaron
No ha sido un año especialmente prolífico para las irrupciones desde la cantera, pero dos potrillos vivieron su primera aparición con el primer equipo, los dos todavía con Eusebio en el banquillo, que en su etapa ha dado la alternativa a ocho futbolistas del Sanse. Gorosabel fue el primero en hacer acto de presencia, en Liga y ante el Levante. El lateral derecho fue un buen recambio de Odriozola durante el primer tercio de la temporada. El segundo y último en debutar fue Guevara, aunque este lo hizo de manera testimonial en la Copa y ante el Lleida.

· Una roja directa, cinco dobles amarillas
La única expulsión por roja directa fue la que sufrió Rubén Pardo en el derbi ante el Athletic en Anoeta. Además de ese castigo, otros cinco jugadores realistas vieron el final del partido desde los vestuarios tras ser expulsados por doble amarilla: Illarramendi, Llorente, Odriozola, Zubeldia y Navas, este en el partido europeo ante el Salzburgo. Illara, por cierto, fue el jugador que más tarjetas amarillas vio en toda la temporada, un total de once, superando en tres las ocho que vio Llorente.

sábado, mayo 26, 2018

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2017-2018 (6) El intenso curso del reelegido Aperribay


Es francamente difícil saber qué puede pasarle por la cabeza al presidente de la Real, Jokin Aperribay, después de una temporada como la que ahora finaliza. En su pretemporada, el escenario era inmejorable. La Real estaba en Europa, la posición del club era más ambiciosa que nunca y se hablaba de volver a ser campeones, económicamente la fortaleza era innegable, el gran sueño del presidente de reformar Anoeta parecía ya imparable y para colmo el arranque ligero fue tan perfecto que hasta los más escépticos se pudieron plantear si las cosas iban a salir a las mil maravillas. Pero todo lo que le pudo salir mal a Aperribay a partir de ese momento, le salió incluso peor. Menos mal que la estructura de Anoeta fue cayendo para dar paso a esa ilusión que durante tanto tiempo ha perseguido, porque de no haber sido así la figura del presidente podría haber quedado en muy mal lugar en la temporada en la que seguramente ni se le hubiera pasado por la cabeza que iba a vivir con tanto sufrimiento.

Lógicamente, lo deportivo manda incluso para juzgar lo que sucede en los despachos. Hablamos de un club de fútbol, no hay otra forma de verlo. Y ahí, hay que reconocer que Aperribay tuvo la suerte de acertar en el tramo final de la temporada, porque la ola de ilusión generada por Imanol ha frenado muchos descontentos. Podremos discutir si se acierta devolviéndole al Sanse, como en realidad es deseo del técnico, pero eso es una cuestión que dependerá mucho del éxito o el de fracaso de su sucesor en el banquillo, Asier Gartiano. La gestión de la despedida de Xabi Prieto, por discutible que pueda resultar la cuestión de la sustitución del escudo, también ha jugado a su favor. A las leyendas se las despide como lo que son, y la Real lo está haciendo. No es poca cosa, sobre todo si tenemos en cuenta que se han roto varias de las líneas rojas que a Aperribay le ha costado tanto mantener. E incluso ha tenido que dar algún volantazo bastante radical para lo que estamos acostumbrados. Lo que sí es evidente es que al presidente realista hay que juzgarlo por los hechos y no tanto por sus palabras, en algunas ocasiones huidas hacia adelante poco defendibles.

Si la temporada hubiera terminado peor, a Aperribay le hubiera perseguido durante mucho tiempo el deseo expresado en público de que Eusebio continuara muchos años en la Real pocos días antes de destituirle. La paciencia con el técnico, cuando los síntomas de deterioro era tan claros, queda como el gran error de la temporada. Si Imanol, con solo nueve partidos por delante, pudo reavivar la llama europea apagada en realidad con los terribles dos primeros tercios del campeonato, qué no habría hecho en Liga y Europa League de haber tenido tiempo. Y la defensa a ultranza de su director deportivo, Loren Juarros, contrastó con la recuperación de Roberto Olabe para sucederle apenas unos meses después de que el ex portero saliera del club precisamente porque la presencia de Loren era un obstáculo insalvable en su idea de modernizar el club. Técnico y director deportivo cayeron el mismo día, en una jornada inusitada para el presidente, y sin que ninguno de los dos diera la cara en rueda de prensa para despedirse.

Puede que, con todo, lo más difícil para Aperribay haya sido la marcha de Iñigo Martínez al Athletic. Uno de sus grandes logros al frente de la entidad, uno que no ha perdido valor, no nos engañemos, es que ha sido capaz de frenar los cantos de sirena desde el otro lado de la A-8. El Athletic ha tocado lo tocable y lo intocable, y lleva años pinchando en hueso. Aperribay ha construido una Real en la que tiene mucha importancia la cantera, incluso en una temporada en la que los foráneos han tenido una presencia más importante que la de años anteriores. El canterano juega en la Real porque así lo desea. El club no puede llegar a las cifras monetarias del vecino, pero ofrece algo más. Esa labor tiene mérito, por mucho que luego surjan jugadores que enmascaren sus ambiciones económicas en argumentos de anhelos deportivos que el fútbol niega. Pero sí, la marcha de Iñigo le hizo mucho daño a Aperribay, por mucho que supiera aprovechar el fervor txuri urdin que generó su huida por ejemplo renovando a Elustondo, uno que sí valora el escudo que lleva. Y apostando, porque es obvio que hay que hacerlo ante el depredador natural de la Real, por cláusulas anti-Athletic.

Toda la tranquilidad que tuvo Aperribay en materia deportiva, excesiva a todas luces en el mantenimiento del técnico, contrastó con la rápida respuesta ante problemas de calado que también ensombrecieron la temporada. Adidas falló por última vez a la Real con una camiseta polémica que multiplicó las rayas como nunca a lo largo de la historia de la Real, y el presidente respondió cerrando la segunda etapa de la multinacional vistiendo al club y anunciando el cambio de marca deportiva para el próximo curso. Qbao tiñó de vergüenza el patrocinio de la camiseta, y la Real tuvo reflejos para eliminar su presencia, favor incluido de un Leganés que se ha ganado la admiración de todos, e incluso encontrar un nuevo patrocinador con el que terminar la temporada. Y, también hay que decirlo, acertó dando al equipo femenino la oportunidad de jugar el último partido del ya viejo Anoeta antes de que su anhelada remodelacion, de lo que más orgulloso estará Aperribay con diferencia, le comenzara a dar el aspecto qué lucirá la próxima temporada.

Y además, el presidente fue reelegido sin oposición, producto del ya conocido control de facto que tiene entre el accionariado y con una ausencia total de oposición, algo que, todo sea dicho, es tradición en el club. No hay que pasar por alto esta cuestión, porque en no pocos mentideros se hablaba de que, una vez puesta en marcha la reforma de Anoeta, el presidente daría un paso a un lado. No lo hizo y tiene ante sí un nuevo mandato de cinco años. Desde luego, ha sido un año realmente intenso para Aperribay, uno de luces y sombras. Y en general las sombras se las ha dado el césped y las luces los despachos.

viernes, mayo 25, 2018

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2017-2018 (5) Loren, la caída que parecía que nunca iba a llegar

Una de las noticias de la temporada ha sido la salida del club de Loren Juarros, el director deportivo. Se podría decir que ha sido incluso la más trascendente, aunque los fichajes, las despedidas y los entrenadores atraen más la atención de medios y aficionados. Loren era el que más tiempo llevaba en ese cargo de entre todos los clubes de Primera. Se hizo con el puesto en Segunda División, tras el brevíismo paso por el club de Pako Aiestarán, y aguantó hasta el tormentoso domingo de abril en el que también se despidió a Eusebio Sacristán. Si hay una figura que Jokin Aperribay ha protegido hasta la extenuación, esa ha sido la de Loren. Si hay alguien que ha esquivado la responsabilidad de todos los errores y problemas que ha tenido el club en su gestión deportiva de la última década, ese ha sido Loren. Y sin embargo, cayó. Parecía que nunca iba a llegar ese momento, pero se produjo. Y el problema es que no es nada fácil hacer un juicio sobre las circunstancias que envuelven a su salida porque nadie las ha querido aclarar convenientemente.

Resulta evidente que su poder en la Real era grande. Si no, es imposible explicar que la pasada temporada Roberto Olabe llegara al club y saliera con la misma velocidad para después ser repescado, con palpable satisfacción por ambas partes, en cuanto Loren salió de la estructura deportiva txuri urdin. Pero al mismo tiempo nunca se le ha colocado como el hombre que tomaba las decisiones. Todas, fichajes, altas, bajas y ratificaciones, eran "de club". Así se vendían. ¿Fue Loren quien apostó por mantener a Eusebio contra viento y marea? ¿Fue él quien fichó a Januzaj? ¿Tomó las decisiones de no traspasar a Pardo o de ceder a Zaldua y Markel? La responsabilidad compartida ha evitado muchos juicios de valor directo sobre Loren que, en todo caso, nunca terminó de gozar del cariño de la afición.

Y el caso es que el balance de su gestión, a grandes rasgos, tendría que ser muy positivo. Con luces y sombras lógicamente (cuánto daño le hicieron sus fichajes de delanteros hasta acertar con el de Willian José), pero el periodo histórico que abarca su gestión arranca con una Real deprimida y arruinada, en el pozo de la Segunda División, y concluye con el equipo asomándose a Europa con cierta frecuencia y consolidado en Primera, con traspasos millonarios para sustentar la economía del club (Illarramendi, Griezmann, Iñigo Martínez y en menor medida Bravo o Yuri, todos ellos han dejado buenos millones en las arcas realistas) y con una continua afluencia de potrillos al primer equipo, que es algo que hay que exigir a cualquier director deportivo de la Real. Contado así, no suena nada mal. Pero razones había para acabar su etapa. No solo por el juicio entre aciertos y errores, sino por la evidente desconexión con el entrenador, más de facto que de palabra, que está en la base del fracaso de la temporada recién finalizada. Lo que al final le costó el puesto tanto a Loren como a Eusebio es que no pudieron o no supieron entenderse.

Un director deportivo está obligado a tomar las mejores decisiones para que una temporada vaya bien. Y en esta no lo hizo. Mantener a Eusebio desde la eliminación copera fue un error que rozó el desastre, y Loren tiene su responsabilidad en ello, por acción o por omisión. No se entienden decisiones como la continua apuesta por Pardo si era de sobra conocido que su entrenador no contaba con él. No tiene sentido subir a Bautista al primer equipo si va a ser un tercer delantero que juegue los minutos de la basura. No parece lógico ceder a un centrocampista como Markel si eso va a provocar que las convocatorias del entrenador se queden siempre cojas en el centro del campo. Tampoco una inversión de más de diez millones de euros en un jugador llamado a ser estrella al que el entrenador no sabe sacar rendimiento. O que no se lograra renovar a un jugador como Canales, que nunca contó tanto para los entrenadores de la Real ni dio tanto rendimiento como cuando ya todo el mundo sabía que se iba. Ni siquiera la salida a plazos de Vela, que no llegó a dar buen rendimiento hasta el mercado invernal en el que ya sabía que se iba a marchar. O incluso dar una de las capitanías del equipo a un jugador que, internamente, todos debían saber que tenía la cabeza en marcharse.

La falta de entendimiento entre Loren y Eusebio hizo que una plantilla que a priori parecía mejor que la que llevó a la Real a Europa dejara en todo momento la sensación de estar descompensada. Y lo está por otro problema de calado que el aficionado de a pie no consigue comprender, la gestión médica. Si se piensa fríamente, el equipo txuri urdin ha teniendo en su plantilla cinco fichas de menos. Las de los ausentes Vela e Iñigo Martínez y las de los lesionados Carlos Martínez, Guridi y Agirretxe. Las aportaciones de cinco jugadores, cuatro de ellos pilares de la Real que llegó a Champions, fueron nulas. Y la dirección deportiva nunca tomó cartas en el asunto. Eso acabó minimizando buenos movimientos a la hora de fichar, porque Llorente y Januzaj en verano y Héctor Moreno en el mercado de invierno fueron aciertos, independientemente de que su resultado pudiera haber sido mejor, y sobre todo porque se logró mantener a casi todo el equipo que logró el pase a la Europa League. Lo de Yuri. eso sí, fue inexplicable. Vender a precio de saldo (a eso hemos llegado en este mareante fútbol moderno) a un titular indiscutible a un equipo que rompió la banca por Neymar es absurdo. Nadie va a tener esa consideración de rebajar activos con la Real, y no se entiende por qué el club la tuvo con el PSG.

Y ahora llega Olabe. Si Loren y su sustituto eran incompatibles, y eso quedó claro aunque no se dijera en su momento, se entiende que muchas cosas van a cambiar en la Real.

jueves, mayo 24, 2018

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2017-2018 (4) Imanol, un revulsivo memorable

Cuando Eusebio Sacristán fue cesado, la Real tomó una decisión complicada. No fichó a su verdadero sustituto, sino que optó por darle el mando del equipo de manera interina a Imanol Alguacil, entrenador de un Sanse que luchaba entonces por clasificarse para el play off de ascenso a Segunda División B. Si hubiera salido mal, el daño podría haber sido descomunal, con el primer equipo sufriendo, el filial descabezado y un entrenador de futuro quemado demasiado pronto precisamente porque parte del acuerdo era que regresara al segundo equipo para la próxima temporada. Pero gracias al trabajo de Imanol, nada salió mal. Al contrario. Para comprobar el espléndido resultado de la maniobra, no hay más que ver cómo recibió la afición a Imanol en Zubieta cuando acudió a ver el último partido del Sanse en la temporada regular, entre vítores y aplausos. Imanol, de manera casi inesperada, ha generado una ola de entusiasmo que parecía impensable hace apenas dos meses.

No hace falta ahondar más en la situación que se encontró Imanol al llegar al primer equipo, pero sí merece la pena detenerse en los grandes logros del técnico, que son muchos y que cobran más valor precisamente por la depresión por la que pasaba el equipo cuando cayó en sus manos. Quienes hubieran seguido su trayectoria previa en el Sanse sabían que la manera en la que Imanol construye sus equipos es desde la defensa. Dejar la portería a cero se convirtió en su primera obsesión. Y consiguió tan buen resultado que tardaron cinco partidos en hacerle un gol a su Real. Puede que eso mismo impidiera un triunfo en Eibar, en su partido de debut, en el que claramente priorizó no encajar a acabar marcando, pero después, con Anoeta como punto fuerte (cuatro victorias en los cuatro partidos que dirigió en el estadio realista), encontró la clave para hacer que el equipo mostrara todo lo que no había sido capaz de hacer hasta entonces.

Para empezar, Imanol cambió el esquema de juego. Del 4-3-3 de Eusebio se pasó al 4-2-3-1 que durante tanto tiempo ha usado la Real con éxito. De una manera inesperada y poco deseada, la lesión de Xabi Prieto puso fáciles las cosas para Imanol, porque dejó el mando del equipo a Illarramendi y Zurutuza. Pero, y ahí está el segundo gran acierto del técnico interino, probablemente el fundamental, integró a todos los jugadores en su plan. En apenas nueve partidos usó a toda su plantilla, exceptuando al lesionado Guridi e incluyendo al propio Prieto y a Carlos Martínez para que pudieran despedirse sobre el césped. Pero, además, utilizó a muchos jugadores de una manera mucho más inteligente de lo que lo hizo Eusebio. Aunque se vieran sus preferencias, nunca sintió la necesidad de repartir galones de titularidad ni de hacer que nadie se sintiera marginado. Recuperó a Pardo y a Elustondo, despreciados por su predecesor en el banquillo, tuvo tiempo hasta para intentar rehabilitar a Rulli, mostró lo que Januzaj puede hacer para convertirse en la estrella que tenía que ser o en lo que Juanmi, Oyarzabal o Canales pueden hacer si se les saca su máximo nivel.

Si en lo futbolístico Imanol supuso un salto hacia adelante, en lo emocional lo ha sido con mucha más claridad. Él mismo se descartó para continuar la próxima temporada, a pesar de que sus buenos números, y el hecho de recuperar la ilusión por luchar por la última plaza europea hasta la jornada 36, le convirtiera a ojos de muchos en candidato para seguir en el banquillo txuri urdin. Eso le hace ganar puntos por humildad. Su ambición es la Real, no el banquillo del primer equipo. Y quizá por eso celebra los goles casi como un aficionado más. O saluda a los jugadores a los que sustituye como lo haría un seguidor a la salida de Anoeta. Imanol ha logrado una implicación emocional con la Real que hacía mucho tiempo que no se veía. Y eso, aunque su aportación haya sido solo de nueve partidos, tiene un valor inmenso. Entre otras cosas porque resulta evidente que cualquier potrillo que llegue al primer equipo después de pasar por sus manos va a dar el salto sabiendo exactamente lo que es la Real. No se puede hacer más en menos tiempo, y por ello Imanol es, con diferencia, el mayor triunfador de la temporada txuri urdin.

miércoles, mayo 23, 2018

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2017-2018 (3) Eusebio dilapida su propio éxito

Dicen que el fútbol es un deporte sin memoria, y puede que sea cierto. Eusebio Sacristán, desde luego, puede sentir que esa máxima se cumple por la forma en la que se puso fin a su etapa en la Real Sociedad, pero nadie podrá negar que fue él mismo quien dilapidó su propio éxito. Porque lo tuvo, y al margen del nivel de aceptación que tuviera su modelo futbolístico no se puede negar que iluminó a un equipo que estaba en una espiral bastante oscura. Cuando cogió el banquillo del que el club sacó a David Moyes, se encontró con un equipo con buena materia prima, no en vano seguía buena parte de la plantilla que había llegado a la Champions League un par de años antes, pero que estaba anímica y futbolísticamente hundido. En media temporada le devolvió la autoestima. En la siguiente, con tramos de muy buen fútbol, llevó a la Real a la parte alta de la tabla y a Europa. Pero ahí, en la siempre difícil temporada de tres competiciones, falló en casi todo.

Eusebio arrancó la temporada con un mensaje claro: el once tipo de la 2016-2017 era historia. Jugar Liga, Copa y Europa League obligaba a estirar la plantilla. Pero el técnico hizo de la política de rotaciones su primer problema. No solo no fue capaz de implicar a toda la plantilla, dejando un grupo de marginados bastante amplio y constantemente señalado, de lo que puedan dar fe por ejemplo Rubén Pardo o Aritz Elustondo, sino que además no fue capaz de replicar el nivel que dieron los puntales del equipo para llegar a la competición continental. En realidad, casi ningún jugador alcanzó lo que puede dar, y en eso, cuando es algo tan extendido en una plantilla, algo tiene que ver el entrenador. Esa falta de confianza en el grupo hizo que en sus últimos meses, ya sin la Copa, apostara de nuevo por un once tipo, pero eso acabó sobrecargando y agotando sobre todo a su centro del campo ideal, Illarra, Zurutuza y Xabi Prieto. Los tres tuvieron lesiones y problemas para llegar al minuto 90 con demasiada frecuencia.

Eso era, además, un mal endémico del equipo. A la Real de Eusebio le pesaba todo en los partidos. El técnico nunca fue capaz de frenar la sangría de goles que destrozó su esquema táctico primero y a sus dos porteros después. Falló en el cambio de sistema, cuando apostó por una defensa de cinco que naufragó en Villarreal, y no supo gestionar con qué hombres podía sustentar sus apuestas. El ejemplo claro es el momento en el que sentó a Rulli en aquel encuentro en el Estadio de la Cerámica y dejó a Toño a los pies de los caballos, con un sistema nuevo que apenas ensayó, ante un rival que olía la sangre y debajo de una portería que estaba siendo examinada con lupa después de los constantes errores de Rulli. No hay más que ver lo que dijeron, tras su cese, algunos jugadores de la plantilla como Juanmi o Elustondo, o la sangrante comparación de la exigencia física de sus entrenamientos que hicieron los cedidos Markel Bergara o Joseba Zaldua.

Pero lo que realmente cavó la tumba de Eusebio fue su falta de autocrítica. En su primera temporada fue capaz de amoldar su apuesta de toque a una mayor fortaleza defensiva, y eso de hecho fue lo que propició su mayor racha de victorias consecutivas, incluyendo una en San Mamés, pero en su campaña final siguió avanzando sin parecer darse cuenta de que lo hacía en dirección a un precipicio. Siempre hablaba de que la Real estaba en el camino correcto, de que perseverando se iban a lograr resultados. Y eso tenía su sustento en el gran poderío ofensivo que ha mostrado la Real, indudable por cantidad y por variedad de goleadores, pero no en un fútbol real. Cada balón a la espalda de la defensa era un drama. Con demasiada frecuencia asistíamos a partidos en los que un dominio abrumador de la pelota apenas se traducía en ocasiones de peligro. El primer tiro a puerta del rival era gol con frecuencia. Y los cambios rara vez servían para algo positivo. El ocasional espectáculo ofensivo no tenía el equilibrio necesario para que eso redundara con regularidad en éxitos en forma de triunfos y puntos.

Se puede decir que el resto de los entrenadores sabía cómo jugaba la Real mejor que el inquilino del banquillo de Anoeta. Cuando la fórmula funcionaba, era espléndida. Es lo que llegó al equipo txuri urdin a Europa, y lo que provocó picos de gran fútbol, como ante el Villarreal o en la primera parte ante el Barcelona. Pero Eusebio no supo aprender, no tuvo la capacidad de adaptarse, ni siquiera gestionó correctamente con la dirección deportiva la composición de una plantilla que para él tenía diferentes niveles, y perdió el rumbo que tan claro decía tener. Su apuesta fue una huida hacia adelante, un cerrar los ojos y confiar en los astros volvieran a alinearse por sí solos. Y con eso desplazó a algunos jugadores, quemó a otros y no fue capaz de mantenerse a flote. Tan dura fue su caída que Aperribay, un presidente tan poco incisivo con sus entrenadores, acabó cesándole después de desear que se mantuviera durante años en el equipo. Y, aunque le pese al técnico, fue un cese tan justo como necesario viendo la deriva en la que había caído la Real.