lunes, julio 13, 2009

El rival del centenario

Cuando uno repasa la Historia de la Real, se da cuenta de que no son muchos los equipos que han tenido una verdadera presencia, que han estado en los momentos más importantes de la ya casi centenaria trayectoria de este club, que han definido lo que es de verdad el equipo txuri urdin. El Athletic de Bilbao podría ser uno de ellos, además de por la rivalidad geográfica porque estuvo en la inauguración de Atotxa y fue el primer rival en Liga. El Barcelona es otro, como rival de todas las finales de Copa que disputó el equipo txuri urdin, excepción hecha de la de 1987, en la que derrotó al Atlético de Madrid. Pero mi percepción siempre ha sido que el equipo que marca la Historia de la Real, por completo y por encima de todos los demás, es el Real Madrid. Fue el equipo madridista el rival de las Ligas que se escaparon en 1980 y 2003. Fue el que sucumbió al poder de los Arconada, Zamora, Satrústegui y López Ufarte en 1981. Fue el que cayó derrotado en la primera Supercopa de la Historia, la que está en las vitrinas de la Real. Y fue el equipo contra el que se inauguró Anoeta.

Para mí, esos son motivos más que suficientes para justificar la presencia del Real Madrid en el partido que servirá para conmemorar el centenario del club, a pesar de que me consta que no ha sentado bien a algunos realistas. Si se piensa en frío, lo cierto es que es un inmenso acierto, un logro y un alivio la presencia del Madrid. Quizá no era para algunos el rival soñado, pero dadas las circunstancias actuales en las que vive la Real, es lo mejor que se podía conseguir. Y no es un rival precisamente malo. A los motivos históricos hay que unir el millonario proyecto de Florentino Pérez, lo que servirá para que Anoeta vea a un equipo con figuras de talla mundial como Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema, Casillas... y los que quedan por venir. Si Xabi Alonso ficha finalmente por el Madrid (o Claudio Bravo, cosa que no parece que esté todavía descartada), el partido servirá también para saludar a viejos conocidos (Manzisidor el primero), profesionales que mantienen el respeto de los realistas porque supieron salir del club txuri urdin como sólo lo hacen los grandes.

Hay gente que no entiende que el rival sea el Real Madrid. Para mí, la relevancia del club blanco en nuestra Historia y en la del fútbol mundial le convierten en uno de los rivales ideales para un encuentro de estas características. Pero hay más. Hoy por hoy el Real Madrid es un equipo inalcanzable para la Real. Así de claro, así de cierto, así de triste. No juega en Anoeta desde 2007 porque ese es el año en el que la Real bajó al pozo de la Segunda División. Toda la historia que hemos tenido contra el club blanco le ha convertido, probablemente para casi todos los realistas, en el rival al que más gusta vencer. Hace dos años que no tenemos la oportunidad de retarnos con ellos sobre un campo de fútbol. Dos larguísimos años. Y no le vencemos desde aquella gloriosa tarde de 2003. Entonces jugaban Ronaldo, Zidane, Figo y los demás galácticos. Quien diga que no guarda aquella tarde como una de las más grandes de su vida txuri urdin por lo que pueda pensar del Real Madrid, se engaña. Aquella tarde fue de las grandes porque el rival era de los grandes.

Hay quien piensa que el rival tendría que haber sido extranjero, para dar así más renombre a esta cita. Pero ahí nos encontramos con varios problemas. Se habló de Boca Juniors (que fue el rival del partido con el que se conmemoró el 75 aniversario del club), pero todos sabemos que el tirón de este equipo no es el mismo que el de otros conjuntos europeos. Se habló del Liverpool (y hubiera sido algo emotivo porque, junto con el Inter, es el rival europeo más recordado de la trayectoria de la Real por el Viejo Continente), pero en las fechas que se barajaban los equipos ingleses están ya con la temporada iniciada. Y en cuanto al dinero, hay que ser conscientes de que casi nadie hace favores a cambio de nada. La Real no puede permitirse el lujo de pagar lo que un equipo de nivel está acostumbrado a recaudar, porque no tiene ese dinero, y los administradores concursales, si están en su sano juicio, no pueden autorizar el pago de una ingente cantidad de euros a cambio de una apuesta por recuperar algo de dinero con los derechos televisivos y la taquilla.

Y ahí entramos en la parte más esencial de lo que significa la elección del Real Madrid. No se conocen los pormenores del acuerdo firmado con el Real Madrid (todavía; espero que se hagan públicos los detalles de este partido, y las presentaciones de los nuevos jugadores realistas son buenas oportunidades para interrogar sobre ello al presidente, Jokin Aperribay), pero lo que todo el mundo da por seguro es que el club blanco no cobra un euro por su presencia en Anoeta. Sí se llevará, siempre según todas las informaciones que se han publicado, un porcentaje de taquilla y derechos televisivos. Hay que ser claros y decir que este partido no se podría jugar si el equipo invitado quisiera cobrar, luego la presencia del Real Madrid es algo que tiene que ser agradecido. Además, por mucho que se lleve de taquilla y televisión, las ganancias de Florentino Pérez se quedarán muy lejos de lo que su equipo podría conseguir jugando un amistoso en cualquier otro lugar el día 15 de agosto. Y en las arcas de la Real también se quedará algo, que por poco que sea es siempre una buena noticia habida cuenta de la situación de las finanzas del club. El Madrid prácticamente garantiza el lleno, como lo hacía en sus visitas ligueras y como lo hizo en la inauguración de Anoeta.

Se ha publicado que el Barcelona (que, por cierto, tiene como director deportivo al ex realista Txiki Begiristain sin que eso se haya notado en ningún aspecto de las relaciones con la entidad culé) sí quería cobrar por anticipado para venir al partido del centenario. Es de dominio público que hay mayor simpatía entre el aficionado realista por el Barcelona antes que por el Madrid, y que sean los blancos los que vengan a este partido no va a cambiar nada, eso es evidente. Pero lo cortés no quita lo valiente. El Barça tricampeón, siendo también otro rival de primerísimo nivel para este evento, no ha querido mojarse tanto como lo ha hecho el Real Madrid. Llevo años oyendo hablar a gente de la Real del magnífico trato que siempre reciben en la casa blanca (el Real, y eso no es de dominio público, prestó toda su colaboración a la Real en tareas logísticas y organizativas cuando los nuestros dieron el salto a la Champions League y me consta que en la Ciudad Deportiva, como ahora en Valdebebas, siempre se ha tratado de maravilla al equipo txuri urdin), y añado esta gentileza a esos comentarios.

Para mí, y al margen del porcentaje de los beneficios que se lleve, es un detalle imprescindible de agradecer y recordar que el Real Madrid esté en una fecha que debe ser simbólica y hermosa para todos. Para mí, será como un partido de competición, en el que una vez más querré ganar al Real Madrid como sea. Y espero que el mejor acto del centenario sea el ascenso en 2010, para que ésta del 15 de agosto sea la última vez que tengo que imaginarme que el Real Madrid es un rival en partido oficial.

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viernes, julio 10, 2009

Elche, 20 de junio

Estamos ya con Martín Lasarte a punto de aterrizar en San Sebastián y sin fichajes totalmente cerrados y confirmados, pero con un objetivo muy claro. Tercera temporada en Segunda División y el mismo final deseado: el ascenso. Como la Real vive en un universo en el que las casualidades están a la orden del día, comenzará y finalizará la temporada 2009-2010 ante los mismos rivales que los que inició y acabó la 2008-2009, Las Palmas y Elche. La ciudad alicantina, nuevamente, vuelve a ser el lugar en el que se ansía la fiesta final por el ascenso, la que este año no pudo ser a pesar de la victoria con goles de Agirretxe y Elustondo. Y puestos a buscar curiosidades que nos permitan mirar el futuro con optimismo, resulta que el Elche no le ha ganado a la Real desde que volvimos a Segunda y Las Palmas es el único equipo ante el cual el conjunto txuri urdin sólo conoce la victoria en los cuatro enfrentamientos disputados desde el descenso.

Me gusta mirar con optimismo esa pequeña curiosidad y me gusta mirar con optimismo el calendario. El inicio, excepción hecha del partido en Las Palmas (que va a ser complicado), me parece asequible. Tras los canarios, jugaremos en casa ante Murcia, Girona y Huesca, y fuera ante el Nastic. La temporada pasada la Real ganó esos cinco partidos, y, teniendo tres encuentros en casa, no sería descabellado pensar en un objetivo de al menos doce puntos a finales de septiembre. No, desde luego, si queremos ser ambiciosos. La primera vuelta nos deja las visitas a Soria, Alicante y Vallecas, las plazas más difíciles del campeonato. Numancia, Hércules y Rayo tendrán que venir a Anoeta cuando los puntos empiecen a ser ya vitales. El Betis jugará ante la Real primero en San Sebastián y después como local. Para el derbi contra el Real Unión habrá que esperar hasta el 6 de diciembre. Y mucho ojo con el complicado final de Liga que, siempre a priori, nos espera: en las cinco últimas jornadas visitaremos a Betis y Cádiz y recibiremos al Celta antes del final en Elche.

El objetivo es claro y mi mirada sigue mantiendo el optimismo, pero el ambiente general sobre el club sigue siendo el mismo. Sigo pensando que Chris Coleman tenía más razón que un santo cuando lamentó la negatividad que rodeaba al equipo cuando él ocupaba el banquillo de Anoeta. Esa sensación lleva presente mucho tiempo en la Real, quizás desde la segunda campaña de Bernd Krauss (con el breve y hermosísimo paréntesis de la temporada del subcampeonato). Demasiado tiempo. Y eso lastra, aunque muchos prefieran ponerse la venda sobre los ojos o mirar hacia otro lado. No consigo quitarme de encima la sensación de que muchos prefieren un fracaso (más) que achacar a sus enemigos antes que un triunfo de la Real que esas mismas personas puedan apuntarse. Y eso es algo que ya hemos vivido y que sabemos de sobra que no ayuda.

Hay gente ávida de sacar las garras para despedezar a todo aquel que tenga algo que ver con el fichaje aún no concretado de Estrada. Es obvio que cuesta creer que un jugador con el que se cerró un acuerdo hace 20 días todavía no esté en San Sebastián y haya firmado su contrato. Pero la situación se me asemeja mucho a la que vivimos hace un año con Villanueva, el chileno que quiso traer Badiola, que incluso pasó reconocimiento médico en tierras guipuzcoanas y que al final, por motivos económicos derivados del no ascenso a Primera y la entrada en proceso concursal, no vino. ¿Salió ganando la Real de aquellos dardos cruzados? Seguro que no. Tampoco saldrá ganando de todo lo que se está diciendo sobre Estrada, máxime cuando todavía no sabemos si estará o no en la Real, si ha sido él culpable del retraso y si son realmente suyos actos y manifestaciones que se le han atribuído desde la distancia. Esperemos a ver qué pasa y después valoraremos.

También hay gente dispuesta a criticar la situación de Castillo, sea cual sea la resolución de este asunto. ¿Que se queda? Malo. ¿Que se va al extranjero? Malo. ¿Que se va al Racing o al Depor? Malo. No puede ser que todo lo veamos desde un prisma negativo. Que saquemos cerca de medio millón por un jugador que se va a ir gratis al extranjero ahora o donde quiera dentro de un año es una buena noticia, se mire por donde se mire, y al margen de la tasación de dos millones que se le impuso para valorar los derechos de formación. Hace apenas siete meses, se dijo de todo cuando Badiola traspasó a Balenziaga al Athletic por un millón. Y ahora resulta que Caparrós no cuenta de momento con él y busca un lateral izquierdo en el mercado. Fue una operación necesaria en su momento y ahora, visto el resultado, fue una buena operación. Aunque en su momento fuera un arma arrojadiza más en esta absurda guerra. Castillo y Balenziaga debieran hacernos abrir los ojos, pero no hay manera.

No nos calentemos la cabeza todavía con el futuro de Bravo, de Riesgo, de Bueno, de De la Bella o de cualquiera que pueda llegar o salir de este equipo. Lo dije el año pasado y lo dije hace dos: creo que la Real tiene una buena base para luchar por el ascenso, pero ese objetivo depende de muchas cosas que no están en manos de la Real. Por ejemplo, de los arbitrajes (espléndida noticia que González González haya subido a Primera, pero... ¿por qué demonios sube a Primera un árbitro tan incompetente y poco preparado? Demasiadas veces se nos empuja a pensar mal...). Por ejemplo, de los golpes de suerte del calendario (este año la Real tiene en dos ocasiones dos partidos seguidos en casa, y seis puntos consecutivos relanzan mucho, como hemos podido comprobar este año... precisamente por no haberlos conseguido durante buena parte del campeonato). Y por ejemplo de la fortuna que tengan los buenos fichajes (porque Necati era un fichaje a priori objetivamente bueno y su resultado ha sido nefasto).

Manteniendo la fortaleza defensiva que deja Lillo como legado y con un delantero que se acerque a los 20 goles (los 16 de Díaz de Cerio hace dos nos dejaron a las puertas del ascenso; si los once de Abreu en medio año hubieran sido 22 en toda la campaña, quién sabe...), el objetivo de subir a Primera estará mucho más cerca. Elche, 20 de junio. Ya está anotada la fecha en rojo en mi calendario. Es el día del ascenso. Tiene que serlo. Ya nos lo vamos mereciendo después de tantos golpes.

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jueves, julio 02, 2009

Oscurantismo y confusión

Cuando se ha hablado del oscurantismo que ha rodeado a la Real en los últimos años, se suele hacer referencia a la propia institución, a las cuentas, a la economía. Creo que ese mal que ha aquejado al club desde hace demasiado tiempo está ya fuera de toda duda. Todos asumimos que, en mayor o menor medida, ha existido desde que Luis Uranga dejó la Presidencia y seguirá existiendo en el futuro, y no nos queda más remedio que considerarlo parte del paisaje (más allá del recurso del pataleo). Por desgracia, claro. Pero el oscurantismo y la confusión también han dado el salto a la parcela deportiva, a lo que más nos tiene que preocupar a quienes vivimos la Real desde fuera, a quienes nos dejamos la voz, el alma y el corazón por los once jugadores que defienden la camiseta txuri urdin sobre el campo a lo largo de cada temporada.

Casi parece obvio decir que ha habido mucho oscurantismo en el caso de Iñigo Díaz de Cerio, y suena casi a cachondeo que el ya jugador del Athletic diga que siempre ha ido de frente con la Real (es casi tan hilarante como escuchar a un producto de Zubieta afirmar sin rubor alguno que en Bilbao está como en casa). Nunca hemos sabido cuándo se interesó el Athletic por él, cuándo decidió escucharles, si el club le dijo que pensaba venderle en el mercado de invierno en el caso de que no quisiera renovar, ni los motivos por los que ha retrasado tanto el anuncio de su destino, cantado para todo el mundo desde el día en que afirmó que no seguiría en la Real, e incluso mucho antes. También es oscurantista que nadie detalle las razones por las que no renovó. Dimes y diretes, apuntes más o menos maliciosos de un bando u otro, pero nadie nos lo aclara. Ni el jugador, ni el club, ni quienes conocen la historia. Oscurantismo puro.

Hablaba recientemente de la sorpresa que me causó que los nombres de Oskitz Estefanía y Giovanni Sio estuvieran en la lista de bajas del Sanse. Sobre el primero se ha llegado a insinuar que había orden de arriba de que no diera el salto al primer equipo. ¿Orden de quién? ¿Por qué motivo? Del segundo, hay que rebuscar en foros para encontrar que podría haber sido el protagonista y causante de alguna pelea en el vestuario de Zubieta y que la razón para su salida del club es completamente extradeportiva y disciplinaria. ¿Tan difícil es salir a explicar los motivos por los que se prescinde de cada jugador? ¿No piensan el Consejo y el director deportivo que la gente se quedaría más tranquila si supiera por qué toman determinadas decisiones? El oscurantismo no ayuda, más bien al contrario. Pongamos por caso ahora que estos dos jugadores fichan por un equipo de Segunda y consiguen metas personales y colectivas como las que ansía la Real. ¿Quién saldrá entonces a explicar por qué se prescindió de ellos? La respuesta es obvia: nadie. Llegado el caso, veremos más oscurantismo.

La confusión se extiende sin control y, como siempre, el gran perjudicado es el equipo. A día de hoy no sabemos si la Real quiere que Gerardo continúe, si depende de que venga algún otro jugador o si directamente no quieren saber nada de él. Si no viste la camiseta txuri urdin la próxima temporada, será uno de los muchos jugadores que se han marchado del club sin poder despedirse de la afición. Y un profesional de los pies a la cabeza como Gerardo merecía sin duda esa oportunidad, la misma que no tuvieron tipos que han jugado en la Real durante mucho más tiempo, gente como Aranzabal o Kovacevic. Todavía resuenan en mi cabeza las palabras que dijo Darko al marcharse: "Me han tratado como una bolsa de basura". Esas son las cosas que engrandecen o destrozan la imagen de un club, y la nuestra ahora mismo no pasa por su mejor momento. Y todo por no ir con la verdad por delante. Si a Darko le hubieran dicho que no contaban con él, se podría haber despedido de la afición. Y todo el mundo habría quedado bien.

En el mercado de fichajes, la confusión es prácticamente inevitable, y en ese terreno suele ser hasta un punto a favor. No es bueno enseñar las cartas antes de que acabe la partida, y ese fue el motivo por el que se criticó que el Consejo tasara a Riesgo y Bravo en 1,6 millones (la pregunta ahora mismo no parece ya si se llegará a esa cifra, sino si la Real conseguirá que ambos porteros salgan de la plantilla; de no hacerlo, se encuentra con el problema de contar con cuatro guardametas). Pero hasta para eso la Real es especial. Hoy dos periódicos distintos ofrecen declaraciones de dos representantes igualmente diferentes del sevillista Armenteros para decir, y esto ya es el colmo, cosas diametralmente opuestas. En Mundo Deportivo leemos a un representante diciendo que no sabe nada y que, de haber algo, él sería el primero en enterarse. En Noticias de Gipuzkoa leemos a otro representante que habla incluso de una reunión con la Real (¡y al propio Armenteros halagado por el interés!).

Vivimos instalados en el oscurantismo y la confusión. Y de ahí nada bueno puede salir. Nada bueno ha salido de ahí en los últimos años, algo de lo que puede dar fe la situación en la que se halla el club: con el equipo en Segunda División, en proceso concursal y con una plantilla a medio construir y con demasiados temores de miembros que decidan seguir el mismo camino de Díaz de Cerio o Castillo en el futuro (¿Asier Riesgo, Mikel González...?). Pero parece que todavía no hemos aprendido. Desde fuera sólo podemos gritar lo que pasa, no vaya a ser que alguien, por fin, escuche nuestras peticiones de ayuda.

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martes, junio 30, 2009

Formas de despedirse

La Real Sociedad 2008-2009 pasa hoy a la Historia. Hoy se acaba oficialmente la temporada, hoy finaliza el contrato de muchos integrantes de la plantilla y hoy comienza el futuro, la Real 2009-2010, la que debe asumir el reto, por tercera temporada consecutiva, de volver a la Primera División. Y con el fin de la temporada, afrontamos una nueva remodelación inmensa de la plantilla. Desde que el equipo dio con sus huesos en la categoría de plata, los grandes cambios han estado a la orden del día, y este verano no va a ser una excepción. Con seguridad, dejan el equipo ocho jugadores y podría irse alguno más. Lo dije hace tiempo y lo repito ahora, a mí no me preocupa que a día de hoy la Real tenga sólo 16 jugadores. Cuando empiece la temporada, tendrá los 22 que ha puesto como mínimo Martín Lasarte, aunque haya que recurrir a más chavales del filial. Pero sí me llama la atención la forma en que algunos se van. Siempre ha habido clases.

Si alguien merece abrir esta entrada y ser el primero en recibir mis elogios, ese es Juanma Lillo. "Estoy muy orgulloso de haber pertenecido a la historia de la Real, pero me da mucha pena no haber pasado a la historia de la Real, desde la perspectiva del ascenso", dijo el técnico en su última rueda de prensa en Zubieta. Lo dijo y lo siente, a diferencia de otros técnicos que han pasado por la Real como, sin ir más lejos, Miguel Ángel Lotina, quien se despidió con lágrimas en los ojos pero con un contrato ya firmado con el Depor y sin echar nunca la mirada atrás a ver cómo nos iba. Por descontado, ser realista (de la Real) no te hace mejor entrenador ni garantiza resultados, pero sí es algo que gusta ver de vez en cuando en un club de honda tradición y sentimentalismo como el nuestro. Y más en tiempos oscuros, cuando parece que demasiada gente se mueve por interés propio y no por el bien del equipo que tendría que unirnos a todos. Lillo no quiere jugar contra la Real el año que viene. Yo tampoco quiero jugar contra él. Y la razón es la misma.

Sin haberse ido todavía (y quién sabe a estas alturas si se marchará), es también obligado hablar de Bravo. "Ojalá salga lo que sea lo mejor para la Real, porque también se lo merece. Espero que sea bueno para ambas partes. No quiero ser egoísta, que nos beneficie a los dos y, si no, me quedo tan bien como he estado siempre. Quiero ayudar porque las cosas no están bien en el plano económico", afirmó antes de que acabara la temporada y cuando su nombre se vinculó a equipos como el Real Madrid. Pocas veces veremos a alguien tan profesional (y a la vez tan buen futbolista) como Claudio Bravo. Encajó su suplencia en Segunda, siendo un portero internacional, como nunca habríamos imaginado. Y cuando tuvo que jugar nos demostró que tiene muchísimo nivel sin ponerse por encima de nadie. Por eso ha encajado tan bien en la Real siendo como es un portero extranjero. En ocasiones hace falta que alguien de fuera nos recuerde los valores de esta casa, lo importante que es la supervivencia de la Real sin que eso frene lo más mínimo las legítimas aspiraciones de los jugadores que visten en algún momento la camiseta txuri urdin.

Eso es lo que nos han enseñado, pero desde el lado más triste, Iñigo Díaz de Cerio y Xabi Castillo. Para el primero, la Real no era la mejor opción. Para el segundo, seguir vistiendo su camiseta en Segunda es inviable. El primero ya es jugador del Athletic de Bilbao y, aunque podía haberlo anunciado el 1 de enero, no lo ha hecho hasta ahora, él sabrá por qué. El segundo negocia con varios equipos, pero no tenía nada firmado cuando anunció su marcha porque hasta el paro debía ser mejor que la Real. Ni uno ni otro se han despedido de la afición txuri urdin. Y lo que es más triste, la afición de la Real no ha sentido necesidad alguna de despedirse de ellos. Es indudable que van a dar un paso adelante en sus carreras y, probablemente, ambos jueguen competición europea la próxima campaña. Pero los realistas no van a seguir a sus nuevos equipos ni se van a alegrar de sus éxitos. No han sabido salir de la Real y eso les perseguirá siempre, porque algún día volverán a Anoeta y no serán aplaudidos.

Tampoco supieron marcharse Necati y Abreu. El turco se borró del último partido, aduciendo que le reclamaba su equipo de origen, el Galatasaray. El uruguayo también se borró, con unas molestias y un viaje a Grecia para ser presentado por su nuevo equipo. Está claro que nada se jugaba la Real en Elche, pero los dos demostraron poco compañerismo hacia quienes han compartido vestuario con ellos en la última temporada. Gerardo, Marcos y Moha tampoco continúan en la Real (aunque los dos primeros todavía tienen posibilidades de vestir la camiseta del centenario), y sin embargo estuvieron en el Martínez Valero, jugando de txuri urdin. ¿Por qué? Porque sí, porque el simple hecho de llevar ese escudo tiene que significar algo. O, como poco, tendría que moverles la necesidad de cumplir los contratos, porque ni Necati ni Abreu tenían cláusulas que les liberasen en algún momento en caso de perder las opciones de subir.

Si hablamos de despedidas, es también obligado mencionar a Xabier Manzisidor. Que la Real tenga en la portería su mejor línea de los últimos años es en buena medida gracias a él. Es un pedazo de profesional que se va de la Real sin hablar mal del club y con una evidente mejora profesional en el horizonte: el Real Madrid. Llevo una semana augurando que Iker Casillas va a jugar la mejor temporada de su vida. Y en el Sanse también hay noticias sorprendentes. Deja el club Oskitz Estefanía. Algo hemos hecho mal si un chaval del que llevamos oyendo hablar desde que tenía quince años se va con 22, sin haber dado nunca el salto y habiendo jugado sólo nueve partidos con el primer equipo. Y también se va Giovanni Sio, al que Lillo sacó tres veces esta temporada. Me sorprendió que no jugara más entonces y ahora me sorprende su baja. Me dejan un sabor amargo estas dos despedidas. Y alguna que otra incógnita sobre lo que no sabemos.

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sábado, junio 27, 2009

Resumen de la temporada (y 6). Bendita afición

En demasiadas ocasiones parece que no somos conscientes del patrimonio que constituye para la Real su afición. Y yo no me canso de recordarlo cada vez que tengo la ocasión. En cada campo de la Segunda División y a lo largo de esta temporada 2008-2009, como en años anteriores e inasequibles al desaliento, el equipo se ha encontrado camisetas blancas y azules. En mayor o menos cantidad dependiendo de la presencia de peñas en la zona o de la cercanía con San Sebastián que facilite los desplazamientos en el mismo día del partido, pero siempre hay gente de la Real viendo a sus jugadores. No importa que llueva, que haga un sol de justicia, que haya opciones de subir a Primera o que sea un partido intrascendente. Siempre hay realistas, siempre hay afición de la Real. Y eso, en la situación en la que está inmerso el club deportiva y económicamente, no tiene precio.

Los desplazamientos de la Real a los distintos campos de Segunda División han tenido un aliciente más, el centenario del club. Las pequeñas celebraciones con las peñas de cada zona han demostrado que el sentimiento txuri urdin está muy vivo en todas partes, que estar en Primera o cosechando éxitos no define al realista de corazón. Y eso, comparándolo con la situación que han vivido otros equipos en su paso por Segunda o en épocas de vacas flacas, tampoco tiene precio. Los realistas anteponen el interés de los suyos y el amor por unos colores a cualquier circunstancia. Sobrados ejemplos ha habido en la Liga de lo contrario, desde el abandono total a los suyos de aficiones como la del Celta o de conflictos sociales como los que acaba de vivir el Betis en su descenso a Segunda. Los realistas no. Los realistas siempre están ahí.

No siempre se valora como se debiera este seguimiento incondicional del equipo y parece que gusta más recrearse en lo malo que en lo bueno. Y lo malo, sin duda alguna, es que la asistencia a Anoeta ha tocado fondo. El último partido de Liga en casa, ante el Levante, fue el de menor asistencia en la todavía corta historia del recinto del barrio de Amara, menos de 10.000 espectadores. Pero yo prefiero mirarlo desde el otro lado. Casi 10.000 realistas decidieron que, en una tarde veraniega que invitaba más a ir a la playa que a un campo de fútbol, sin nada en juego sobre el césped y con media plantilla de baja, decidieron ir a ver a su Real. Porque sí, simplemente porque jugaba la Real. Casi 10.000 ese día, pero una media de 17.000 a lo largo de toda la temporada, más que en bastantes campos de Primera División. Está claro que eso no es más que media entrada del recinto realista, pero la cifra no puede ser tan desdeñada como se ha hecho en demasiadas ocasiones.
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La temporada pasada Iñaki Badiola apostó por llenar el campo a cualquier precio y esta campaña Jokin Aperribay prefirió lanzar una campaña de abonos para los últimos partidos que dejó un dinero interesante, y más en la situación económica en la que se mueve la entidad, pero que no pobló las gradas. Al menos, no marcó diferencias con lo que ya había, porque en un estadio de 32.000 espectadores no se nota que haya 300 personas más o menos. Para el espectador es indudablemente más bonito ver abarrotado un estadio como el de Anoeta, que ha acogido partidos de Champions, y por eso deja una cierta sensación de vacío que sólo haya media entrada. Pero hay que valorar esa media entrada como se merece. En Segunda, sólo el éxito de los equipos que han subido a Primera División ha catapultado la asistencia a otros campos a cifras mayores que las de Anoeta. Sólo eso. En Segunda hay estadios con mucha capacidad pero mucho más vacíos que Anoeta.
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Y cuando se acaba la temporada con partidos todavía por jugar, el abandono a los equipos es mucho más acusado fuera de Donosti, no hay más que ver el triste estado de las gradas en el último partido de la Real, en el Martínez Valero de Elche. Insisto: 10.000 personas vieron el intrascendente Real Sociedad - Levante. A eso hay que sumar que el número de abonados se mantiene más o menos inalterable desde que este equipo sufrió el golpe más duro en décadas, el descenso a Segunda, y la próxima temporada no tengo ninguna duda de que 17.000 fieles seguirán manteniendo la media de asistencia a Anoeta. Y centenares de realistas viajarán con el equipo para demostrarle su apoyo incondicional. Si una segunda temporada en Segunda sin posibilidades reales de alcanzar el objetivo del ascenso durante tantos meses no ha podido con ellos, nada lo hará. Y como la Real cumpla el sueño de volver a Primera en junio de 2010, habrá más realistas. Y se harán notar. Bendita afición.

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viernes, junio 26, 2009

Resumen de la temporada (5). Detalles

· Anoeta, más lejos de ser un fortín
La Real nunca consiguió hacer de su propio estadio el fortín necesario para subir a Primera División. Nada menos que 30 puntos (el año pasado fueron 27, con lo que se puede concluir que es un problema conocido que está más lejos de encontrar solución) dejó escapar jugando como local, lo que se traduce en cuatro derrotas y nueve empates. Ganar sólo ocho partidos como local entierra las opciones de cualquier. En casa, la Real sólo ha sido capaz de marcar 20 goles, menos de uno por partido. Las primeras partes han sido especialmente aburridas en este aspecto, y es que Anoeta vio un 0-0 al descanso en 13 de los 21 partidos jugados Y, para rematar esta nefasta estadística, ha sumado más puntos como visitante (34) que como local (33)

· Ni contra los de arriba, ni contra los de abajo
A la Real le fallaron las fuerzas en los enfrentamientos directos y en los duelos contra los equipos de peor nivel. Contra los tres equipos que subieron, los de Lillo apenas fueron capaces de sumar una victoria, ante el Xerez, aunque también es cierto que sólo el Tenerife fue capaz de derrotar a los realistas. Pero cuatro empates en seis partidos contra estos oponentes son demasiados, a lo que hay añadir el lastre de no tener averages a favor. Si a los tres ascendidos sumamos los dos siguientes equipos en la tabla (Hércules y Rayo), el dato es aún peor: sólo nueve puntos de 30 posibles.

Algo parecido ha sucedido con los peores equipos de la tabla. Contra los cuatro descendidos, la Real sólo fue capaz de vencer en tres de los ocho partidos jugados, ante el Alicante los dos (1-2 fuera) y el Sevilla Atlético, los dos de Anoeta por 1-0, sumando un total de trece puntos de 24 posibles. Pocos para la diferencia de nivel con respecto a estos conjuntos. La Real venció sus dos partidos de la temporada ante Las Palmas, Huesca, Alicante y Salamanca. En el otro lado de la balanza, y es un dato a destacar y aplaudir, no hay ningún equipo que venciera en ambas ocasiones a los de Lillo. Eso sí, los realistas no pudieron ganar a demasiados equipos, nada menos que ocho: Zaragoza (sí le derrotó en la Copa), Hércules, Alavés, Eibar, Tenerife, Celta, Córdoba y Rayo Vallecano.

· Cayeron dos líderes
A pesar de las malas estadísticas que presenta la Real contra los equipo de arriba, lo cierto es que logró vencer a dos equipos que se presentaron ante los realistas como líderes. En la primera vuelta el que sucumbió ante el conjunto txuri urdin fue el Salamanca (equipo que se desplomó y acabó más lejos que la Real de los puestos de ascenso), 1-0 con gol de Ansotegi en el descuento. En la segunda vuelta, el Xerez (que terminó ascendiendo como campeón de la categoría) sufrió una severa derrota en casa ante la Real por 1-3, los tres tantos anotados por Abreu, los tres a pase de Marcos.

· Bravo, Zamora de Segunda
La mejor noticia individual que deja la temporada es que el portero titular de la Real, Claudio Bravo, se proclamó Zamora de Segunda junto con el meta del Rayo Vallecano, Cobeño. Ambos comparten coeficiente, 0,88 goles por partido jugado, aunque el realista jugó sólo 32 partidos y el rayista 40. Nunca antes un portero txuri urdin había sido el menos batido en su paso por la Segunda División, y en la máxima categoría del fútbol español sólo Luis Arconada se había alzado con este galardón, en tres ocasiones consecutivas (79-80, 80-81 y 81-82), una racha que ningún portero ha conseguido igualar nunca.

· Doce goleadores diferentes
Hasta doce realistas han marcado al menos un gol. Y es sintomático que haya catorce jugadores de campo que han disputado más minutos que los dos máximos goleadores del equipo, Abreu (11) y Agirretxe (8). Ha pesado demasiado la escasez de aportación, apenas cinco goles en total, de dos de los delanteros del equipo, aunque los motivos de uno y otro han sido bien distintos (Díaz de Cerio por lesión, Necati por falta de efectividad). Con estas cifras tan bajas, es lógico que ningún realista haya luchado por el Pichichi de Segunda, premio que logró el tinerfeñista Nino con 29 tantos.

· Muchos goles en los cinco últimos minutos
Los finales de partido esta temporada han sido de todo menos tranquilos. Además de ser la Real un equipo de marcadores cortos, hasta en doce partidos se registró algún gol en los últimos cinco minutos. Y la estadística, al final, ha sido más pareja de lo que pareció en algún momento de la temporada, en el que se le fueron demasiados puntos a los realistas. Los de Lillo consiguieron nueve puntos con algún gol en esos cinco minutos decisivos, deshaciendo las tablas que campeaban en el marcador ante Salamanca, Albacete (estos dos en Anoeta) Nastic y Elche (como visitantes), y logrando la igualada en Tenerife. Por el contrario, a los realistas se les escaparon diez puntos en ese tramo final de los encuentros, con las derrotas ante el Castellón en Anoeta, Albacete y Murcia (que le anotó sus dos goles al final), y los empates en Córdoba y Rayo y Zaragoza en San Sebastián.

· 29 jugadores utilizados
A pesar de lo corta que era la plantilla que inició la temporada, Lillo acabó utilizando a 29 jugadores, ocho de ellos con ficha del filial (contando entre ellos a Agirretxe, que se convirtió en jugador de la Real a todos los efectos menos en la ficha tras la lesión de Díaz de Cerio). Debutaron con la camiseta del primer equipo los potrillos Eizmendi, Ramírez, Ros, Sio y Zurutuza, además de Zubikarai, que ya tenía ficha de Segunda aunque no había disputado un solo minuto con el equipo antes de esta temporada. Otros cuatro canteranos fueron convocados en algún partido pero no llegaron a debutar (Camaduro, Iturrioz, Esnaola e Illarramendi). El jugador más utilizado ha sido Mikel Labaka, con 3.127 minutos repartidos en 35 partidos, todos ellos como titular. El menos visto, Boukary Dramé, que apenas jugó 180 minutos repartidos en un encuentro de Liga y otro de Copa.

· Más penaltis y expulsiones en contra
Lo del arbitraje este año ha sido terrorífico, incluso con las frías estadísticas en la mano y sin tener en cuenta la justicia de lo pitado (si nos atuviéramos a eso, la estadística a publicar es el imposible e hipotético dato de los puntos perdidos, más de diez según todas las cuentas). A la Real le han señalado en contra seis penaltis y todos ellos fueron transformados. Es curioso que cuatro de los cinco primeros clasificados tuvieran penas máximas a favor jugando contra el equipo txuri urdin (Tenerife, Zaragoza, Hércules en los dos partidos y Rayo). Bravo detuvo el que le lanzó el Hércules en Alicante, pero se mandó repetir sin motivo y entonces sí acabó en gol. A favor sólo ha tenido cuatro, y uno de ellos lo falló Abreu ante el Nastic. El uruguayo marcó dos (Las Palmas y Celta) y el otro lo anotó Xabi Prieto (Murcia).

En cuanto a las expulsiones, la Real sufrió nueve, y no es exagerado decir que la mayoría de ellas fueron injustas. Para colmo de males, dos de ellas se produjeron en el tiempo de prolongación (las dos a Marcos), otra con el partido ya finalizado (Moha, ante el Zaragoza en Anoeta) y una más con el jugador en el banquillo (Carlos Martínez ante el Eibar). Es como para estudiar este fenómeno. En total, la Real jugó 154 minutos con un jugador menos, aunque esto apenas tuvo una factura en cuanto a puntos. Sólo perdió dos, los que se quedaron en el camino ante el Rayo al transformar el equipo madrileño el penalti que supuso la roja para Markel. En el otro lado, la Real se benefició de ocho expulsiones rivales y sí consiguió sacar tajada de ello, nada menos que siete puntos (tres ante el Salamanca y Córdoba y uno ante el Celta). Sólo tuvo 145 minutos en superioridad, veinte de ellos contra nueve jugadores del Celta.

· Dos jornadas en ascenso
La Real sólo estuvo entre los tres mejores tras la disputa de dos jornadas, y ambas al comienzo de la temporada. Tras vencer en la tercera jornada al Murcia, el equipo de Lillo se colocó tercero. Una semana después, con el empate en Alicante ante el Hércules se alcanzó la segunda posición. Nunca más regresó al trío de cabeza. La puntuación final de la Real alcanzó los 67 puntos, uno menos que la pasada temporada. No obstante, el ascenso quedó mucho más lejos, a 14 puntos, por los cuatro que le sacaron Sporting y Málaga hace un año. Y es que se ha igualado el récord de puntuación logrado en la temporada 06-07 por los tres equipos que ascendieron (Valladolid, Almería y Murcia). Entre los tres sumaron 244 puntos, los mismos que han logrado este año Xerez, Tenerife y Zaragoza. Y nunca antes se había quedado sin ascender un equipo con tantos puntos, el Hércules, con 78. La anterior marca era del Atlético de Madrid con 74.

· Poca estrategia
No ha sido un año pródigo en goles de estrategia, ni a favor ni en contra, aunque esta estadística es perjudicial para el equipo txuri urdin. La Real anotó dos goles de falta directa (ambos marcados por Sergio) y dos al rematar una falta (ambos de Labaka), lo que ayudó a conseguir ocho puntos. Por el contrario, la Real encajó tres goles de falta directa (Nastic, Albacete y Córdoba), otros dos en jugada de estrategia (el Córdoba, auténtica bestia negra de la Real este año en este apartado del juego, tras un saque de banda en su campo, y en Xerez) y tres más en córners (los dos que le anotó el Alavés en Mendizorroza y el primero del Rayo en Vallecas). Trece puntos volaron de esta forma.

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jueves, junio 25, 2009

Resumen de la temporada (4). Demasiadas convulsiones institucionales

La segunda temporada en Segunda División no ha servido para calmar los ánimos en torno al club. Más bien al contrario. Otra temporada más, la presidencia ha cambiado de manos con gran convulsión social y llegamos a finales de junio sin saber muy bien hacia dónde camina la Real Sociedad. La temporada 2008-2009 no ha servido para que quienes se mueven en torno al club entiendan el daño que se le está haciendo a esta entidad que, hace no tanto tiempo, era única y especial. Todo el mundo habla de unidad, pero al segundo siguiente está clavando un cuchillo en la espalda del otro. Unidad, sí, pero en torno a lo que uno dice. Quien no lo acepte, no cabe en esa unidad. Y ese es el camino equivocado, aunque muchos todavía no lo hayan querido ver. Hay demasiadas convulsiones institucionales y nadie hasta el momento ha demostrado tener la altura de miras necesaria para sacar a este club del agujero negro en el que está inmerso. Todos debiéramos trabajar juntos, pero, a día de hoy, eso sigue pareciendo imposible. Y el gran perjudicado no puede ser otro que el equipo.

Iñaki Badiola comenzó la temporada como presidente. Apostó muy fuerte por subir al primer intento, a pesar de que llegó al club en enero y los dos minutos de Vitoria le obligaron a trazar un plan B. Tal es la intoxicación informativa que aqueja a la Real que es muy difícil saber si ese plan B existía y estaba bien calibrado. Lo que sí parece obvio es que, en Segunda División, la Real no podía permitirse el lujo de esquivar la Ley Concursal. Badiola, en todo caso, tuvo que enfrentarse a demasiados enemigos. Demasiada gente, que se proclama realista, que no dudó en anteponer la caída del presidente al futuro del club. Como ejemplo, hoy podemos decir con claridad, y sin miedo a equivocarnos, que Díaz de Cerio no renovó por la Real gracias a este asedio a Badiola. También cometió errores, tanto la pasada temporada como ésta. No hay nadie perfecto. Pero eso no significa que deba ser masacrado sin importa que lo que se pisotea es precisamente a la Real.

El relevo en el sillón fue una muestra más de lo mal que se han hecho demasiadas cosas en la Real. La Junta de Accionistas del 20 de diciembre dejó una imagen tristístima, a la Ertzaintza teniendo que proteger al nuevo presidente de la Real, Jokin Aperribay, después de una asamblea tensa en la que éste ni siquiera pudo dirigirse a los accionistas. Los silbidos y los gritos de desaprobación de los realistas lo impidieron. Esa desaprobación tuvo mucho que ver con la forma en la que Aperribay se dio a conocer. Sólo parece haber dos opciones, o fue oscurantista o fue improvisada. La primera es mala porque, para variar, se hacía de espaldas al realista y, sobre todo, al pequeño accionista. La segunda es quizá peor porque demuestra que el único objetivo era derrocar a Badiola. Nadie le ponía cara antes de la Asamblea, puesto que dio a conocer su candidatura el día anterior a la Junta. Y le costó mucho tiempo dar a conocer sus planes tras ser elegido presidente. Pero hoy es el presidente de la Real, y eso tiene que contar para algo. No hay que omitir la crítica, pero hay que saber cómo y dónde hacerla.

En la Real hay hoy en día un frentismo salvaje, y la presidencia de Badiola lo destapó. Había que elegir bando. Ya no valía con ser de la Real por encima de todo y, si defendías a uno estabas automáticamente obligado a criticar lo que hiciera el otro. Ese es el mismo error que se viene cometiendo desde los tiempos de José Luis Astiazarán. Denonerrela, con Miguel Fuentes a la cabeza, borró de un plumazo todo lo que hizo el anterior Consejo, por acertado que fuera. Lo mismo hizo Badiola (con mucha más razón, eso sí, que Fuentes y compañía) y lo mismo ha hecho Aperribay, quien incluso ha vendido como grandes ideas para salvar a la Real (que lo son) medidas defendidas en su día por el propio Badiola (la necesidad del ERE, por ejemplo). Mientras no nos demos cuenta de que la Real debe estar por encima de todos, seguiremos inmersos en esta situación. Y seguirán surgiendo plataformas que, por nobles que puedan ser sus objetivos, seguirán alimentando ese frentismo que tanto hace daño al club. Es hora de que todos los que tengan algún interés se sienten a trabajar juntos. Todos. Ni plataformas, ni oposiciones, ni oscurantismo. El futuro de la Real es lo que está en juego.

Eso incluye a los medios de comunicación, que parecen vivir encantados en ese mundo frentista en el que se ha sumergido la Real. Para conocer la realidad del club, los realistas estamos obligados a leer cuatro o cinco periódicos y entrar en dos o tres foros diferentes. En cada lugar uno encuentra información necesaria. En cada uno encuentra detalles para complementar o contextualizar lo que ha leído en otro. Hasta el propio Badiola ha dado el salto a la trinchera informativa con un portal propio, después de haber tenido sus medios afines y contrarios (han perjudicado muchísimo los segundos) en el tiempo que ocupó la presidencia. Y todos, sin excepción, parecen haber escogido un bando. Alguno, de vez en cuando, parece darse cuenta de que el único bando posible es el txuri urdin, pero de momento predominan las orejeras que llevan a todos y cada uno de los actores en línea recta y sin salirse del camino marcado.

Y en medio de todo esto, la Real tendría que estar celebrando su centenario. Lo está celebrando, sí, pero seguro que no como a todos nos habría gustado. Quizá Badiola tenía asuntos mucho más trascendentes en su cabeza, quizá Aperribay sabe que no tiene dinero para celebrarlo y le ha faltado imaginación (aunque hay que aplaudir con entusiasmo su búsqueda de patrocinio de cien empresas, una por año, una gran inyección de dinero para este evento) para hacernos más partícipes a todos los realistas de este evento que no volveremos a vivir. Pero lo cierto es que el centenario está siendo algo pobre. Ni siquiera hemos podido ir a un partido a Anoeta este año con una camiseta oficial del centenario, puesto que el merchandising ha llegado a las tiendas hace escasas fechas. Todavía no conocemos el rival del partido con el que se conmemorará la fecha, ni muchas otras cosas que nos hubiera gustado ver. Nos queda, eso sí, la ilusión del Mueso de la Real que se instalará en los bajos de Anoeta y que veremos en septiembre.

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