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martes, mayo 06, 2008

JOSÉ RAMÓN EIZMENDI: “¿SI NO SE SUBE? COMO SE VA A SUBIR, NO HA LUGAR A LA PREGUNTA”

Estuvo trece partidos sentado en el banquillo del primer equipo de la Real. Vino del Sanse y al Sanse volvió cuando Iñaki Badiola decidió buscar un último revulsivo en la figura de Juan Manuel Lillo. José Ramón Eizmendi es un hombre de fútbol, convencido de la valía del trabajo que hace y dispuesto a dar la cara por la Real. Por su Real. Por nuestra Real. Ya sin la presión de ese banquillo que tantos entrenadores ha devorado en las últimas temporadas, Eizmendi se muestra convencido de que el año que viene volveremos a estar en Primera División. Cree en las armas actuales de la Real, en su vestuario, y también en lo que él mismo está ayudando a que sea la Real del futuro.

- ¿Por dónde anda José Ramón Eizmendi después de entrenar al primer equipo?
- Bueno, pues estamos con el segundo equipo, entrenando al segundo equipo e intentando seguir en el fútbol.

- ¿Qué tal el Sanse este año?
- Bien. Estamos en un equipo de formación, un equipo que continuamente tiene que ir mejorando y nos dedicamos a ello, a procurar que cada día los chavales sean mejores.

- Es el eterno debate, si Zubieta da jugadores suficientes para la Real o no.
- Yo creo que sí, yo creo que Zubieta da muchísimos jugadores. Sabemos que cada día el fútbol está más difícil. Antes se competía sólo contra jugadores nacionales, luego empezaron dos extracomunitarios, luego extranjeros, y ahora hay que competir contra todo el mundo. Cada vez es más difícil, somos una provincia muy pequeña y no es fácil sacar muchos jugadores.

- Creo que no me vas a dar ningún nombre, pero ¿hay algún jugador en el que tengáis muchas esperanzas puestas?
- No, nombres sabes que nada. Hay varios jugadores en el equipo que creo que tienen. Pero ya sabes que esto del fútbol es complicado y lo que hoy parece blanco mañana es gris y pasado mañana no sabes de qué color va a ser. Creo que hay cantera y hay jugadores con condiciones para poder llegar al primer equipo.

- ¿Cómo fue tu experiencia con el primer equipo?
- Buena, muy buena. Estoy contento de cómo fue la experiencia. Lo único que queda es que la Real Sociedad consiga el ascenso, y si al final lo consigue daremos todo por bien empleado.

- ¿Y se va a conseguir?
Espero que sí. Yo confío en que sí.

- ¿Cómo ves al equipo con respecto a sus rivales directos?
- Bien, yo lo veo bien, con posibilidades, con ilusión y con ganas y espero que logren la meta. Han pasado un año complicado y ellos han sabido sobreponerse, día a día, día a día, y espero que eso obtenga su premio.

- Hubo un momento en la temporada, todavía contigo en el banquillo, después de ganar en Albacete, que todo el mundo pareció dar por hecho el ascenso.
Las cosas son muy dadas a los polos opuestos y a llevarlas a los extremos. O muy bien o muy mal. Y ni tan bien, ni tan mal. Las cosas son complicadas, son difíciles y se está viendo que hasta el final no va a haber nada decidido. Hay que esperar hasta el final y ya veremos cómo queda todo.

- ¿Qué tal es la relación con Lillo desde que llegó?
- Buena, muy bien, fenomenal. Espero que tenga toda la suerte del mundo y que consigamos, y consiga, ascender al equipo.

- ¿Se está pensando ya en algún aspecto en el año que viene?
- ¿Qué va ser de éste? Siempre estás pensando, programando y haciendo cosas, pero todavía están en el aire muchas cosas.

- ¿Tienes algún papel en la elaboración de los planes del primer equipo?
- No, en absoluto. Yo soy entrenador del segundo equipo y nada más.

- Martí ha supuesto un salto de calidad enorme para la Real, ¿no?
- Sí, Martí es un gran jugador, uno más dentro de la plantilla de la Real Sociedad que está dando todo lo que tiene para ayudar a la Real, como creo que todos sus componentes. Es muy importante la dinámica de grupo. En la Real Sociedad creo que hay una gran dinámica de grupo, se ayudan y se apoyan mutuamente y eso es muy positivo.

- Todos los entrenadores que habéis pasado por la Real recientemente, tanto esta temporada como en las anteriores, destacáis siempre el vestuario...
- Sí, realmente es de destacar. Lo que hace falta es que eso dé sus frutos.

- ¿Y si no se sube a Primera?
- Como se va a subir, pues no ha lugar a la pregunta (risas).

- Antes del partido ante el Numancia, dijiste que se apoya menos al de casa. ¿Por qué lo dijiste y por qué en aquel momento?
- Todo partió de una entrevista que le hicieron a Gonzalo Arconada (entrenador del Numancia, ex entrenador de Sanse y Real), en la que comentó que se valoraba menos a los de casa que a los de fuera. Entonces, en una rueda de prensa me comentan a mí qué opinaba de eso y dije que estaba de acuerdo con Gonzalo Arconada en que se valora menos a los de casa que a los de fuera. No dije que no se les valore, dije que se les valora menos, que es completamente distinto. Ni sabía que me iban a preguntar. Y después, yo quería dar ánimos al equipo y pedir la unidad de todos y ponía muchas palabras técnicas, tanto en euskera como en castellano. Para eso escribí una nota, para no equivocarme a la hora de decirlo. Algún malintencionado, entre comillas, o alguna persona que no quería ver las cosas como yo las quería decir lo interpretó como si yo hubiera lanzado un panfleto. Nada más lejos de la realidad. Lo único que intentaba era decir lo mismo en euskera y en castellano y ser estrictamente correcto. Empezaron a mezclar temas, lo de la no valoración con lo de la nota, que no tiene nada que ver, porque yo no sabía que me iban a preguntar y empezaron a hacer cábalas y cuestiones. Yo creo que no me equivoqué, creo que cada uno tiene que pensar lo que ha hecho y ha dicho y ser responsable y consecuente con eso. El que haya pensado lo que haya pensado, él sabrá por qué lo ha pensado.

- ¿Y crees que hay algún motivo concreto para que se valore más lo de fuera, y más en un club como la Real, que vive de lo de casa?
- Yo he dado mi opinión y que cada uno analice por qué es así, o si es así o no. Yo creo que lo de casa tiene su valor y hay que dárselo, y creo que a veces le damos menos valor del que tiene.

- ¿José Ramón Eizmendi volverá alguna vez al banquillo del primer equipo de la Real? ¿O quiere volver al primer equipo?
- José Ramón Eizmendi es entrenador de la casa, es entrenador de la Real Sociedad y estoy encantado de seguir siendo entrenador de todo lo que es la Real Sociedad. A mí me gusta el fútbol y en estos momentos con la labor que estoy haciendo en el Sanse estoy encantado y no aspiro más que a seguir en el fútbol.

Entrevista realizada en las gradas del campo Alberto Ruiz de Colmenar Viejo (Madrid), el 5 de mayo de 2008. Eizmendi acudió hasta Madrid para ver al equipo juvenil de la Real, que juega allí esta semana la Copa de Campeones de la División de Honor de la categoría.

martes, abril 22, 2008

Lillo, más cambios que Coleman y Eizmendi pero con menos jugadores

Analizar los datos de los tres primeros partidos de los técnicos que ha tenido la Real en esta temporada deja algunas conclusiones curiosas. No es descabellado decir que el recuerdo que tenemos de los tres primeros partidos de Chris Coleman es que el entrenador galés probó muchas cosas ante la falta de resultados. Que Eizmendi apostó por unos nombres más o menos fijos. Y que Lillo ha hecho más cambios que nadie. Las cifras confirman en parte esas visiones, pero también ofrecen más ángulos de análisis.

Para empezar, y aunque parezca lo contrario, Lillo es el entrenador que menos jugadores ha utilizado en sus tres primeros onces titulares, 14. Coleman empleó 17 e Eizmendi usó uno menos, 16. Pero hay que hacer salvedades importantes. Lillo ha tenido a toda la plantilla de la Real a su disposición desde el principio, a excepción de Gerardo (lesionado en los dos primeros encuentros) y Xabi Prieto (baja en el último). El único cambio no obligado que ha introducido el técnico realista ha venido motivado por un cambio de esquema: Garitano, mediocentro, ha ocupado el lugar de Nacho, extremo izquierdo.

Coleman, tras la debacle de la primera jornada ante el Castellón, tuvo que revolucionar el once ante el Eibar en Ipurúa e introdujo nada menos que cinco cambios no obligados. No obstante, en este segundo partido contó con un jugador nuevo, el galés Vaughan, y en su tercer partido tuvo la baja de Carlos Martínez. Eizmendi, por su parte, tenía el once tipo en su cabeza desde el principio y si utilizó 16 jugadores fue porque Martí y Mérida no estuvieron para ser titulares hasta su segundo partido y Víctor y Nacho llegaron ya para el tercero. Víctor López fue el único jugador que sacrificó Eizmendi sin tener que dar entrada a uno de los fichajes. La apuesta del segundo entrenador realista fue Mikel González.

Ninguno de los tres entrenadores ha tocado la portería. Riesgo ha sido el titular para todos ellos. Para Coleman hubo otros tres indiscutibles: Garitano, Aranburu y Labaka. Eizmendi repitió siete titulares en sus tres encuentros: Riesgo, Gerardo, Ansotegi, Castillo, Prieto, Aranburu y Díaz de Cerio. Pero todo hace indicar que habrían podido ser diez de haber contado con Martí, Víctor y Nacho desde el principio. Ellos, más Mikel González, formaron ese once tipo que sacó durante cinco jornadas consecutivas. Lillo también tiene siete intocables: Riesgo, Mikel González, Labaka, Castillo, Martí, Aranburu y Mérida. Serían ocho con Xabi Prieto, pero la lesión ha truncado los planes del técnico.

Analizar esa lista de intocables deja algunas conclusiones interesantes. La primera y más importante, que la Real no ha dado todavía con la fórmula perfecta para la delantera. Sólo Díaz de Cerio fue titular siempre para Eizmendi y el cambio de acompañante fue por no tener a Víctor disponible desde el principio. La segunda, que esta temporada es difícil sacar un once claro de la Real, porque, por ejemplo, el central intocable para Coleman (Labaka) es precisamente el que no alineó Eizmendi, y el de Lillo (Mikel González) es quien no tenía el puesto al principio ni con Coleman ni con Eizmendi. Y otra conclusión importante es que Aranburu es imprescindible para todos. No importa que no haya demostrado el nivel que le suponemos más que con Martí al lado y Eizmendi de entrenador, siempre ha sido titular.

En cuanto a esquemas, a pesar de que Lillo ha dicho que eso es un divertimento de los periodistas más que una preocupación de los entrenadores, lo cierto es que él ha sido el único que ha variado. Coleman apostó de inicio por un 4-2-3-1 y lo mantuvo en las cuatro primeras jornadas. Después lo cambió a un 4-4-2, manteniendo los dos mediocentros y sin mediapunta, sistema que heredó Eizmendi y en el que colocó de maravilla a su once tipo. Lillo comenzó con un esquema similar al de Coleman, cambió para colocar un trivote y dos extremos y acabó el pasado domingo con cuatro jugadores por el centro del campo, dos de ellos falsos extremos, renunciando a tener jugadores ofensivos de banda y dejando todo ese espacio para los laterales.

Los cambios también dejan un análisis curioso. Coleman introdujo a sólo seis jugadores en sus tres partidos (lo peor fue su incapacidad para reaccionar el día de la debacle inicial ante el Castellón, partido en que sólo gastó uno de los tres relevos) y sólo dos de ellos no jugaron ninguno de los tres encuentros como titular, Skoubo y Agirretxe, ambos delanteros, síntoma claro de lo que no funcionó en esas primeras jornadas. El galés no hizo ni un sólo cambio en la defensa o en los mediocentros. Eizmendi, por su parte, hizo ocho cambios y, salvo los centrales, optó por modificar todas las demás líneas. Tres fueron los jugadores que empleó desde el banquillo sin colocarles nunca en la alineación titular: Estrada, Larrea y Gari.

Lillo es el único de los tres que ha hecho los nueve cambios posibles en sus tres primeros partidos. La mayor sorpresa que nos ha dejado hasta ahora ha sido la de volver a poner a Novo sobre el campo, después de unos cuantos meses sin disputar un solo minuto. Gari y Delibasic también han tenido minutos sin salir en el once inicial. El ahora técnico realista no ha mantenido nunca el esquema con sus cambios, obligado por los resultados. En los dos partidos de casa hubo que buscar la victoria de forma desesperada y eso supuso una acumulación de hombres en los puestos más ofensivos. Donde más mantuvo el dibujo fue en Vigo, aunque los cambios con ellos dio más poder a la banda izquierda que a la derecha.

Lo sorprendente es que quien más cambios ha hecho es Lillo, precisamente quien apostó en sus ruedas de prensa por mantener lo que funcionaba y no volver locos a los jugadores con demasiadas novedades. Pese a la sensación de desánimo que nos han dejado los dos últimos empates, se da una paradoja clave en la aspiración de la Real de volver a Primera: Lillo es el entrenador que más puntos ha sumado esta temporada en sus primeros tres partidos, los cinco que salen de la victoria ante el Hércules y los empates ante Celta y Nastic. Eizmendi sumó cuatro, los de la victoria en Córdoba y la igualada en Anoeta frente al Eibar, ya que perdió en Castellón. Coleman, por su parte, sólo sumó los tres puntos de Ipurúa, ya que sus dos partidos en casa, ante Castellón y Poli Ejido, se saldaron con derrota. Ojalá Lillo siga mejorando los números de sus predecesores, eso garantizaría prácticamente el ascenso.

jueves, abril 03, 2008

Ezimendi empata con Periko Alonso como el tercer entrenador que menos partidos ha dirigido a la Real

El breve periodo de José Ramón Eizmendi al frente del primer equipo de la Real Sociedad le ha colocado como el tercer técnico que menos partidos ha dirigido en la historia del club, empatado con Periko Alonso. Han sido once los encuentros en los que Eizmendi se ha sentado en el banquillo, con un saldo de cinco victorias, dos empates y cuatro derrotas. Con él, la Real dio una lección en Córdoba y Elche. Pero los tres partidos consecutivos que se saldaron con derrota le han dictado sentencia. Ahora muchos dicen que no debió seguir más allá del partido de Córdoba, pero después de aquel día pocos lo dijeron. La típica hipocresía del fútbol.

Eizmendi ha evidenciado un carácter muy seco con los medios de comunicación y se ha demostrado como un hombre muy parco en palabras en las ruedas de prensa. Seguro que eso no le ha dado muchas simpatías. Lo de ayer, en todo caso, debió ser muy duro para él. Realizar un último entrenamiento sabiendo que no sigue y comparecer en la rueda de prensa en la que se presenta a su sustituto. Para él, lo peor es el mensaje que transmitió Badiola, el mismo que durante la campaña electoral transmitió a los jugadores. Entonces dijo que con esa plantilla no se podía subir. Ahora ha dicho, aunque con actos y no con palabras, que con Eizmendi la Real no volvería a Primera.

Del cese de Eizmendi se puede sacar otra conclusión. Lo apuntaba ayer, lo desarrollo hoy. Los principales damnificados de esta fábrica de quemar entrenadores en que se ha convertido la Real no son aquellos que llegan al club desde fuera y con un nombre consolidado. Lotina o Irureta no triunfaron precisamente en la Real (aunque de mucho peor recuerdo es el primero, claro está, por ser el entrenador que nos llevó a Segunda), pero nunca fueron cesados. Uno mira la lista de los técnicos a los que se ha despedido recientemente y ve muchos nombres de la casa. No hay paciencia con el de casa y sí la suele haber con el de fuera. Eizmendi lo dijo en su polémica nota antes del partido del Numancia. Si hablaba de su caso concreto, entonces no tenía razón. Pero el tiempo y la historia dictan un mensaje muy distinto.

Desde que Luis Uranga cometió el grave error de cesar a Bern Krauss en la temporada 99-00 (seguramente el mayor error de su presidencia), sólo dos entrenadores han logrado la proeza de terminar una temporada en la Real. Raynald Denoueix lo hizo dos veces, en la involvidable campaña del subcampeonato y en la siguiente, 02-03 y 03-04. José Mari Amorrortu continuó esa tradición en la temporada 04-05, en el mayor periodo de estabilidad de esta convulsa época. Pero fue cesado al año siguiente. Lillo es ya el duodécimo entrenador desde el cese de Krauss, hace apenas nueve años. Sólo Denoueix y Lotina se marcharon al final de una temporada. Por el camino se han quedado cinco técnicos formados en la Real. Y esos cinco son, precisamente, los que menos partidos han dirigido a la Real desde el banquillo desde que el equipo volvió a Primera hace 41 años. El quinto lugar lo ocupa Bakero (20 partidos), un nombre histórico del club aunque el único no formado como técnico en Zubieta.

Eizmendi y Periko Alonso comparten número de partidos en el banquillo del equipo txuri urdin, once, aunque los números del de nuevo técnico del Sanse son bastante mejores que los del padre de Xabi y Mikel Alonso. Periko dirigió diez partidos de Liga y uno de Copa. En la primera competición, sólo ganó dos y perdió nada menos que siete. En la segunda competición, cosechó una nueva y sonrojante eliminación, esta vez ante el Beasain de (casualidades de la vida) Gonzalo Arconada, hoy entrenador de un Numancia que ya tiene prácticamente asegurado el ascenso. Esa derrota copera, por cierto, provocó que Luis Uranga anunciara su marcha de la Real y la convocatoria de elecciones. La experiencia en el banquillo realista fue tan traumática para el bueno de Periko Alonso, que ya había hecho antes un muy buen trabajo en el Eibar, que dimitió anunciando que dejaba para siempre el oficio de entrenador. Y hasta hoy ha cumplido.

Roberto Olabe es el único técnico de esta lista que acabó su corta andadura en el banquillo con éxito. Tras el cese de Toshack, el club, entonces presidido por Astiazarán, tomó una decisión muy arriesgada. Dio el mando del equipo a quien era el técnico del juvenil, que ni siquiera tenía el título de entrenador nacional. Se colocó como segundo a Zamora para utilizar su título y hacer legal la fórmula (pese a todo, hubo sanción a posteriori para Olabe y Zamora). A nueve partidos del final, se le dio la difícil misión de ganar cinco partidos para salvar a la Real. Y los ganó. Tan buen trabajo hizo que le sobró incluso el último partido. Consiguió 17 puntos en esas nueve jornadas. El premio a su buen trabajo fue la secretaría técnica del club. Desde allí, dio los últimos retorques a la plantilla subcampeona que Toshack también había ayudado a preparar, pero su bagaje final no fue excesivamente satisfactorio y dejó la Real por la puerta de atrás. Como casi todos en los últimos tiempos.
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El entrenador que menos partidos ha dirigido a la Real en toda su historia, apenas ocho, es Gonzalo Arconada. Venía directamente del Sanse para sustituir a Amorrortu y, de nuevo, con la misión de salvar a la Real del descenso. Comenzó muy bien, ganando en Anoeta al Mallorca, gracias a la aportación de los nuevos, Skoubo y Mark González. Pero después de la euforia inicial, el equipo entró en barrena. Cosechó cuatro derrotas consecutivas, vivió el espejismo de la victoria en Riazor y dos derrotas más le sentenciaron. De sus ocho partidos, la Real perdió seis y ganó dos. Fue cesado y el director deportivo que le había confiado el futuro del primer equipo, Bakero, fue quien se sentó en su lugar. Bakero consiguió evitar el descenso, pero no la entrada en el torbellino que acabó con los huesos del equipo en Segunda. Donde sigue, por cierto, y donde nadie ha sido capaz todavía de poner el orden necesario en un club como la Real.

martes, marzo 18, 2008

El valor de los de casa y la nota de Eizmendi

Uno de los eternos debates que se suscita en torno a la Real Sociedad es el distinto valor y reconocimiento que se da al producto de Zubieta y al que viene de fuera. Cada cierto tiempo se produce alguna situación que nos lo recuerda. Esta temporada ya hemos tenido este debate en varias ocasiones. En realidad, lo tenemos sobre la mesa desde el principio, cuando se apostó (por el motivo que fuera, ya sea deportivo o económico) por conformar una plantilla basada casi exclusivamente en canteranos, muchos de ellos con apenas rodaje en el fútbol profesional, y con sólo dos fichajes de fuera, Delibasic y Vaughan.

El técnico de la Real, José Ramón Eizmendi, ha vuelto a sacar el tema. Lo hizo el pasado jueves, con la lectura de un comunicado en su habitual rueda de prensa antes de los partidos. En él, pedía "la unidad de todos en busca de un objetivo común", el ascenso. Decía que había que valorar a los técnicos de casa, a él mismo o a Gonzalo Arconada (ex entrenador del Sanse y de la Real, ahora en el Numancia, rival del pasado sábado), "igual que a otros, algo que creemos que no se produce". El propio Arconada se sumó a estas reivindicaciones al hablar de continuas críticas a Eizmendi.

Lo primero que provocan estas declaraciones es sorpresa. Sorpresa porque ahora mismo en la Real se respira mucho unidad. El Consejo ha fichado bien, el vestuario ha recibido de maravilla a los nuevos, los suplentes no provocan cismas, la afición ha vuelto a Anoeta, el presidente trabaja mucho y la prensa no parece que se esté cebando con nadie. Ya hay unidad. ¿Era necesario pedirla de esa forma, además por parte de un técnico que no destaca por su nivel comunicativo con la prensa (un ejemplo: tras el partido del Numancia le preguntan qué le faltó a la Real y le piden expresamente que no dijera que el gol, algo obvio; la respuesta de Eizmendi fue "el gol, y que nos han marcado en el último minuto")? ¿A qué se refería Eizmendi?

Eso queda de momento en el aire. Es imposible escuchar y leer todo lo que se dice y escribe sobre la Real en general y sobre el trabajo de Eizmendi en particular, pero la verdad es que no veo motivos para la queja del técnico. Y el referente es claro. A Chris Coleman le llovieron bastates palos en los meses que estuvo al frente de la primera plantilla. Por sus planteamientos, por sus convocatorias, por los puntos perdidos en los últimos minutos... y por la famosa lavadora en la que se escudó para tapar una noche de juerga y un retraso inadmisible a una rueda de prensa. El galés, que no era precisamente un profesional de la casa, recibió muchas críticas, algunas exageradas desde mi punto de vista. Pero Eizmendi no creo que pueda decir que se ha visto en una situación como aquella. Por eso mi sorpresa al leer sus quejas.

Quizá Eizmendi se refiera a los rumores que le colocan fuera del banquillo de la Real la próxima temporada, incluso aunque él sea el técnico que logre el ascenso a Primera. Badiola, al llegar a la Real, habló con muchos entrenadores e incluso Aiestaran cerró la después frustrada llegada de Juan Carlos Oliva a San Sebastián para suplir a Coleman. Eizmendi llegó después. En principio iba a ser un recambio de emergencia, pero Badiola apostó por él hasta final de temporada. En las últimas semanas se han oído, en cambio, otros nombres para el año que viene. Jon Trueba, en El Diario Vasco, ha apuntado dos: Unai Emery y Quique Sánchez Flores. No debe ser agradable para Eizmendi que se hable de su relevo pero, como hombre de fútbol que es, debiera saber que es normal en este mundo pensar en clave de futuro, y más si se trata de un banquillo.

Ahora bien, sobre el debate de fondo, el valor que se da a los de casa y a los de fuera, tenemos ejemplos de esta misma temporada que le dan la razón a Eizmendi. No hay más que recordar las declaraciones de Aiestaran en el mes que estuvo en San Sebastián, que llegó a decir que para un canterano estaba muy barato llegar y jugar en la Real (palabras que no sentaron muy bien en el vestuario y que tuvieron contestación del capitán del equipo, Mikel Aranburu). O las del propio Iñaki Badiola, que aseguró que con este equipo, el que inició la temporada con Zubieta como base, no se podía ascender a Primera, a pesar de que esos jugadores estaban a un punto de los puestos que daban derecho a volver a la máxima categoría.

Eizmendi se equivoca en la forma y en el tiempo. Lo único que puede provocar un técnico que desde el principio se ha centrado en hablar de la importancia de los tres próximos puntos que hay en juego cada fin de semana es, precisamente, que se desvíe la atención de eso. Ahora lo esencial es sacar adelante el próximo partido. Entendería sus quejas si viviéramos en un ambiente irrespirable, pero es todo lo contrario. Se ha puesto fin a ese ambiente. Ahora se da valor a lo que tenemos. Y aireando un debate que en este momento no ha surgido de forma natural, el técnico sólo conseguirá que alguien le lance dardos personales por la presencia en el once de Gerardo en lugar de Carlos Martínez o o la de Fran Mérida en las convocatorias dejando fuera a Elustondo o Larrea, por citar ejemplos de canteranos ahora relegados.

Zubieta es la base de la Real. Y lo es para todo. Sí es cierto que hay veces que no se ha valorado como merecía a algún producto de la casa, y ahora que se ha homenajeado en Anoeta a Javi de Pedro se ha recordado que él fue quien más claro había hablado de este asunto en los últimos tiempos. Pero echemos la vista atrás. El monumento que hay frente a Anoeta es de Alberto Ormaetxea. ¿Hay alguien que represente mejor los valores de la cantera txuri urdin que un hombre que jugó 280 partidos con la Real, que formó parte del equipo que devolvió al equipo a Primera en Puertollano y que después, ya como entrenador, nos llevó a la gloria de ganar dos veces la Liga? Él representa la historia, la esencia y el futuro de este equipo. Lo que la Real es y debe seguir siendo. Centrémonos en eso. Y en volver a Primera, que es donde la Real debe estar.

jueves, enero 24, 2008

"La Real soy yo"

Ayer dormí mucho más tranquilo. Después de tantas convulsiones y turbulencias, de tantas polémicas y disputas, de tantas cosas que nos distraen del objetivo de volver a Primera, ayer escuché, por primera vez en demasiado tiempo, palabras que invitan a la tanquilidad, al optimismo y al entusiasmo. Y las pronunció el nuevo entrenador de la Real, Joserra Eizmendi, alguien que influye en lo que de verdad importa, en lo que sucede cada fin de semana en el terreno de juego, alguien que de verdad puede darnos esas alegrías que tanto ansiamos.

"La Real es mi vida y mi sentimiento. La Real soy yo. Cuesta imaginarse poder dirigir al equipo de mis sueños, pero ya es realidad. Si ascendemos podré dormir tranquilo y les contaré a mis nietos que se ha cumplido mi sueño", dijo Eizmendi en la rueda de prensa en la que se le confirmó como entrenador del primer equipo hasta final de temporada. Qué bonito, ¿no os parece? ¿No es una frase que podríamos haber dicho cualquiera de los que tenemos el corazón txuri urdin si hubiéramos estado sentados en esa silla de la sala de prensa de Anoeta? Por fin un realista dirigiendo la nave blanquiazul. Por fin.

Pese a esa tranquilidad relativa que Eizmendi está llamado a aportar con más victorias como la de Córdoba, esperaremos con interés las aclaraciones del presidente, Iñaki Badiola, sobre la marcha de Paco Aiestaran, que ha pospuesto hasta el fin del mercado de invierno, hasta el 1 de febrero, para no distraer más la atención. Y esperamos conocer esas dos nuevas incorporaciones que ha prometido. Mientras tanto, después de mis últimas entradas críticas con el presidente y para que no se piense que mi intención es sólo criticar a Badiola (ni mucho menos), felicitarle por dos cuestiones.

La primera por anunciar que ya hay conversaciones con Mediapro y Audiovisual Sport para que se puedan ver más partidos de la Real por televisión. Es un tema que he tratado aquí y que me parece muy importante, en especial para la legión de aficionados realistas que viven fuera de Euskadi. La segunda, que el elegido para suplir a Aiestaran sea Francis Cagigao, ojeador del Arsenal que ha contribuido a los fichajes de jugadores como Cesc o Van Persie. En la Real hace falta gente con nivel. Lo dije cuando llegó Aiestaran y lo digo si llega Cagigao.