viernes, noviembre 30, 2012

PREVIA Valencia - Real Sociedad. Mestalla para cerrar heridas... ¿o para agrandarlas?

Tras el enésimo fiasco copero, la Real busca cerrar heridas en Valencia (sábado, 18.00 horas, Mestalla, Canal + Liga, Gol TV). Pero el riesgo de que se agranden también está ahí. Y es que el equipo txuri urdin está empezando a afrontar demasiados partidos en esta tesitura, la de dar una alegría a sus aficionados o la de justificar sus protestas, la de afrontar la posibilidad de crecer (un verbo que empieza a resultar cansino viendo lo que hace la Real) o la de seguir instalados en tierra de nadie. Eso es lo que afronta la Real en Mestalla, curiosamente en una repetición de lo que sucedió hace un año. Entonces, el equipo de Philipe Montanier había conseguido remontar el horrendo arranque liguero pero sufrió el durísimo varapalo del 6-1 copero en Mallorca. La nueva eliminación, esta vez ante un Córdoba de Segunda ante el que no se ha podido ganar ninguno de los dos partidos, lleva de nuevo a los realistas de resaca a Valencia. ¿Qué sucederá este año? ¿Habrá consecuencias si no se repite victoria?

Las bajas siguen produciendo que Montanier se quede sin mucho margen para cerrar una convocatoria. A las ausencias ya anunciadas de Cadamuro, Markel y Elustondo (aunque se llegó a dar por seguro de que reaparecería en Valencia), hay que sumar a José Ángel, que no se ha recuperado de una contusión sufrida en el partido de vuelta de la eliminatoria de Copa contra el Córdoba, y a Illarramendi, aunque este último por acumulación de tarjetas amarillas, tras ver la quinta contra Osasuna la pasada jornada. Con tantas ausencias en el centro del campo, y específicamente en el puesto más retrasado de esa línea de tres, Montanier ha decidido de nuevo llamar a su compatriota Fuchs. La otra novedad de la lista es De la Bella, que descanso por primera vez en la temporada el pasado martes y que, ante la ausencia de José Ángel, regresará al equipo como titular.

Bravo estará bajo palos. En la defensa solo cabe una duda, el lateral derecho, que como siempre se juegan Carlos Martínez, titular en los últimos partidos ligueros, y Estrada, que estuvo en el once ante el Córdoba. De la Bella en la izquierda y Mikel González e Iñigo Martínez en el centro de la saga son seguros, con lo que Ansotegi estará en el banco. En el centro del campo no parece que Montanier vaya a darle la alternativa a Fuchs como pivote y es más probable que Pardo juegue en esa posición (en la que acabó el partido ante Osasuna). Ros también ha jugado allí, pero lo hizo en la aciaga noche en Córdoba. Ante la evidente falta de forma de Zurutuza, el francés podría optar por Ros y Griezmann para completar el centro del campo. Delante lo único que se puede dar por seguro es que Vela será titular. Ifrán, tras descansar el martes, tiene opciones de seguir en el once liguero. Xabi Prieto, también suplente en Copa, podría completar el once en la banda derecha, aunque tienen idénticas opciones de jugar Chory Castro o Agirretxe.

Que la Real presuma de un ya irreal fortín de Anoeta y salga a lamer sus heridas lejos de su estadio es curioso, pero es lo que toca. La eliminación copera vuelve a llevar a la Real a Mestalla, como hace un año. En Liga, el equipo de Montanier ocupa una insulsa duodécima posición, con 17 puntos, seis por encima del descenso y tres por debajo de las plazas europeas. El Valencia, que empieza a echar de menos a un Emery al que tanto protestó, apenas tiene un punto más, 18, y ocupa la undécima plaza en la clasificación. El equipo txuri urdin solo ha ganado uno de los seis partidos que ha disputado como visitante, el último, en Málaga, por 1-2, pero acumula dos seguidos sin perder tras el empate en Valladolid y ha cosechado ya cuatro derrotas. El conjunto che, decepcionante hasta ahora por su deficiente marcha lejos de su estadio, solo dos puntos, prácticamente ha logrado un pleno de victorias como local, donde lleva cinco consecutivas tras empatar en la segunda jornada ante el Deportivo. Después derrotó al Celta (2-1), Zaragoza (2-0), Athletic (3-2), Atlético (2-0, la única derrota de los colchoneros) y Espanyol (2-1).

Valencia no es precisamente una plaza sencilla para la Real, ya que su primer triunfo no llegó hasta disputar en aquel campo su partido número 27, y en esos 26 primeros solo consiguió sumar seis empates. Ha jugado allí en 61 ocasiones, todas ellas en Primera División, de las que 41 se saldaron con victoria local, solo nueve con triunfo visitante y las once restantes con empate. La Real solo ha ganado en una de sus últimas doce visitas a Mestalla, precisamente la de la temporada pasada. Descontado esta última, las dos anteriores veces que la Real ganó en Valencia lo hizo en dos temporadas consecutivas, 0-1 y 1-2 en las temporadas 90-91 y 91-92, y 0-1 tanto en la 95-96 como en la 96-97. Solo una vez consiguió marcar tres goles, pero no le sirvió para ganar. Fue en el 4-3 de la temporada 1953-1954. Nunca ha ganado la Real por más de un gol en Valencia, siendo el resultado más abultado el 1-2 de las temporadas 73-74 (los dos goles de Satrústegui), 81-82 (los dos de Uralde) y 91-92 (Carlos Xabier y Kodro). El triunfo más goleador del Valencia fue el 7-1 de la temporada 34-35, que finalizó con el descenso de la Real a Segunda.

Como está dicho, la pasada temporada, la 2011-2012, la Real ganó en Mestalla por 0-1. El equipo de Philippe Montanier había conseguido enderezar medianamente en la Liga la nefasta racha de ocho partidos sin ganar que le llevó al farolillo rojo con otra de seis sin perder, aunque los tres últimos encuentros acabaron con empate. Pero el viaje a Valencia se produjo tras el humillante 6-1 en Mallorca que supuso su eliminación de la Copa. Montanier apostó por dar continuidad al equipo que había colocado ya en la Liga y el funcionamiento fue bueno. A balón parado se pudo ir el partido, porque el Valencia, con Aduriz, remató todas las jugadas de estrategia, pero Bravo estuvo seguro y contó con la ayuda del larguero. Al poco de arrancar la primera mitad, Griezmann marcó un gol que mezcló talento, garra y mucha suerte. Su vaselina se envenenó al tocar en la pierna de un defensor y Guaita no la pudo detener. Con el 0-1, la Real jugó sus mejores minutos pero no fue capaz de ampliar su renta. El Valencia de Emery, pensando en la Champions, con varios suplentes y con Mestalla de uñas, solo estuvo cerca del gol aprovechando un fallo de Mariga. Y así, la Real consiguió su última victoria como visitante de la temporada.

martes, noviembre 27, 2012

REAL SOCIEDAD 2 - CÓRDOBA 2 El desprecio a la ilusión del aficionado

Que la Real pierda en Copa no es noticia. Ya casi ni duele. No es verdad, pero es algo de lo que nos hemos ido convenciendo los aficionados con los años. Con los golpes al corazón txuri urdin. Con el Numancia, el Logroñés, el Hospitalet, el Beasain, o, ya para culminar una vergonzosa trayectoria, el 6-1 en Mallorca de hace un año. Las eliminaciones coperas ya no dolían tanto porque las dábamos por asumidas. Pero esta vez es diferente. Esta vez la afición en bloque había decidido creer en la Real. En las redes sociales se había volcado con el #aurreraKopan y ha acudido al estadio de Anoeta en número considerable (más de 16.000 espectadores) en una tarde de perros, entre semana y en un horario infame para ver a su equipo. Da igual. Todo da igual. Todo les da igual No parece tener importancia que cada año la afición realista tenga que aguantar la vergüenza que se ganan su entrenador y su equipo con tanto empeño de hacer el ridículo. La única forma de traducir lo que ha sucedido hoy en Anoeta es que se trata de un absoluto desprecio a la ilusión que el aficionado pone en su equipo. Otra noche infame en la Copa. Otra resaca amarga que devora la pasión que sentimos por la Real. Y sin consecuencias, por supuesto. Lamentable.

Hay hechos que no pueden pasar sin respuesta. No puede ser que no pase nada en un equipo que quiere crecer cuando se hunde en el fango de una forma tan escandalosa como la de esta noche. La Real casi siempre ha podido tener excusas para justificar sus eliminaciones coperas. Que si los penaltis, que si era a un partido, que el estado del campo... Casi siempre encuentra una razón por la que justifica a un entrenador mediocre y a unos jugadores sin alma. Hoy hemos superado casi todos los registros. Como solemos hacer cada temporada. Una Real a la que los aficionados y, ojo, también sus rivales, le ven nivel para luchar por la Champions ha caído ante un Segunda División a doble partido. Y lo ha hecho sin ganar ninguno de los dos, jugando la vuelta en Anoeta y sacando un equipo en ambos partidos plagado de titulares. Lo ha hecho sin estar clasificada en el marcador ni un solo de los 180 minutos. Con un espíritu tan inexistente que uno se plantea cómo podrían mirar hoy los jugadores a Górriz cuando dijo en ese vídeo de ánimo aquello de "por nuestra historia". Y con una preparación tan lamentable que, dentro de unos años, será materia de estudio en los libros de fútbol entender que Montanier lleve ya 17 meses como entrenador de este equipo.

El técnico francés ha colocado un buen once sobre el césped, tampoco nos vamos a engañar. Quizá descompensando y desde luego no tan fresco como presumía en la víspera, pero bueno. Lo que sí queda fuera de toda duda es que no conoce a sus jugadores ni entiende lo que demanda cada partido. El once no es malo, no, pero pronto se evidenció que no era el mejor posible para sacar adelante la eliminatoria. El fallo más evidente es que Zurutuza sigue sin estar al nivel deseado para jugar de titular. Lo evidenció la semana pasada en Liga y cabía pensar que  estaría en condiciones, sobre todo después de escuchar el razonamiento de Montanier para sentar entonces a Pardo. Pero no lo estaba. Fue evidente desde el principio. Y eso, más el mal partido de Illarramendi, acabó por lastrar a ese centro del campo soñado por todos, el formado por Illarra, Pardo y Zurutuza. Solo Pardo, aunque más fallón que otros días, estuvo al nivel deseado para luchar por la remontada. Por delante, Montanier sorprendió con la colocación Griezmann, por la derecha, y Chory Castro, por la izquierda, por detrás de un Agirretxe que ha olvidado como se marca un gol.

Con el arranque del partido quedó claro que la Real no lo estaba dominando, que la presión del Córdoba y su defensa adelantada estaba ahogando las intentonas realistas de salir con el balón jugado. Pero esta vez ni siquiera hubo rastro del patadón del que tanto se abusó contra Osasuna. El equipo txuri urdin intentó jugar y lo que conseguía era perder muchos balones. Eso permitió al equipo visitante probar fortuna desde lejos, pero siempre muy desviado. Pero, claro, de tanto intento de sacar el cuero por abajo algunas veces sí se conseguía el objetivo. Muy lejos de ofrecer una actuación brillante, la Real sí tuvo sus ocasiones para adelantarse. Como tantos otros días, por cierto. Agirretxe estuvo cerca del gol con una vaselina, un centro chut de Pardo botando una falta desde la izquierda, cuando Saizar sacó con el pie un uno contra uno de Chory Castro, y en un cabezazo de Griezmann ya hacia el final de la primera parte y provocándose una brecha en la ceja. Algo es algo, al menos se puso sangre en el césped.

Para entonces, ya había quedado claro que Ayza Gámez es un árbitro muy, muy malo que venía a protagonizar el clásico arbitraje anticasero que suele dejar en Anoeta. Se vio en las faltas que señalaba en contra, en las que no pitaba a favor, en los fueras de juego que señaló tras el gol que privaron a la Real de dos uno contra uno, y en las leyes de la ventaja que no concedía, impidiendo a Chory gozar de una entrada limpia en el área. Pero, curiosamente, y rizando el rizo de los despropósitos coperos que protagoniza año tras año la Real, el equipo txuri urdin se adelantó con un gol en flagrante fuera de juego. Eso sí, con otro pedazo de pase de Pardo, insisto, el que mejor sostenía los esfuerzos de la Real, que dejó solo a Griezmann. El gol llegó aprovechando una inferioridad del Córdoba. Su lateral derecho tuvo que ser atendido por una brecha que sufrió tras entrar Iñigo Martínez a rematar de cabeza. Y cuando los cordobeses parecían estar debatiendo cómo colocarse, Pardo y Griezmann, los mejores de la primera mitad, demostraron ser también los más listos de la clase y lo aprovecharon.

Ojo, que el Córdoba no vino a pasearse a Anoeta y en la primera mitad hicieron muchas cosas bien. Es verdad que encontraron la complicidad de Ayza Gámez en sus constantes pérdidas de tiempo pero incluso probaron a Zubikarai, que con su en ocasiones poco ortodoxo estilo, solventó el peligro con seguridad. A la Real, aún dominando, le faltaron muchas cosas en la primera mitad. Se jugó con una precipitación exagerada, se perdieron muchos balones fáciles y no hubo mucho acierto en las acciones que podían marcar una diferencia. Parecía evidente que en el descanso tenían que llegar los cambios. Al menos, el evidente de Zurutuza, que no estaba para ser titular. Montanier decidió esperar y tiró a la basura cuatro minutos y medio de la segunda parte, los que tardó en quitar al pelirrojo para colocar sobre el césped a Xabi Prieto. Ya es toda una mejora con respecto al minuto 70 en el que habitualmente mueve el banquillo por primera vez, pero sigue siendo igual de difícil de explicar. Y cuando cabía esperar que fuera el capitán el que se colocara en la banda derecha para que Griezmann recuperara esa posición centrada en la que deslumbró en los primeros compases de la temporada, el técnico galo decidió que fuera al revés.

A pesar de todo, el cambio le sentó bien a la Real, que estuvo diez minutos largos embotellando al Córdoba en su área. Los andaluces ya no eran capaces de salir al contragolpe y se acumulaban las llegadas de la Real. Pardo probó fortuna desde fuera del área para que Saizar enviara a córner su disparo centrado y José Ángel, en su mejor acción de una decepcionante actuación, puso un preciso centro al segundo palo para que un Estrada no excesivamente valiente se topara con su remata de cabeza con el guardameta visitante. Los córners, sí. Incontables los que forzó la Real en este partido por enésima vez. E insondable es el pozo en el que se sumerge el equipo en las acciones de estrategia. Las defiende mal, pero es que en ataque no remata ni una. Los sacó Griezmann, Pardo, Chory... Faltó que subiera Zubikarai y sacara uno. Ni un remate. Pero es que ni cerca. Me sigue asombrando que este hecho no forme parte de las primeras explicaciones de por qué Montanier no puede ser entrenador para la Real. Los diez minutos en los que el equipo txuri urdin pudo sentir que estaba cerca de pasar la eliminatoria, nunca en realidad por fútbol pero sí por insistencia, tocaron a su fin de la forma más abrupta, con un gol del Córdoba. ¿Cómo llegó? A balón parado.

Una falta lateral provocó el error de la defensa realista, que siguió con la mirada la entrada de dos delanteros atacantes, obnubilada por la presencia de otro jugador en fuera de juego colocado allí para despistar. Por supuesto, la realización no ofreció una repetición aclaratoria, porque esto no es un partido del Madrid ni del Barcelona, pero dio la impresión de que Kiko Olivas también estaba en fuera de juego para hacer el 1-1 en el partido y 3-1 en la eliminatoria. Quedaba media hora, pero con ese gol se acabó la eliminatoria. Sorprendente, pero así fue. Los jugadores que estaban en el césped bajaron los brazos de una forma desesperante. A ninguno se le pasó por la cabeza la posibilidad de marcarle tres goles en 30 minutos que quedaban y en su propio estadio a un equipo de Segunda División. A fuerza de cortarle las alas a este equipo cuando más fácil parecía que echara a volar, hemos conseguido que tampoco crea en lo imposible. Y por eso, seis minutos después llegó el segundo gol del Córdoba. Llegó, no podía ser de otra forma, en un contragolpe montado por los andaluces tras un córner a favor de la Real. Tres cuartas partes del equipo decidió que no había que bajar ni siquiera cuando la defensa cortó el balón en primera instancia. Y Dubarbier, por si acaso no lo estaba ya, sentenció la eliminatoria con veinte minutos todavía por jugar.

El gol llegó justo después del segundo cambio de Montanier. Ni siquiera sabe jugar a la heroica el francés. Retiró a un desafortunado Illarramendi para meter a Ifrán arriba. Quizá la ausencia del pivote tenga algo que ver en el agujero por el que el Córdoba perpetró el contragolpe en el que acabó el segundo gol. La defensa de cuatro, no obstante, permaneció inalterable durante todo el encuentro, defendiendo no se sabe muy bien qué. Y para colmo de despropósitos, cuando el partido ya iba 1-2, y la Real tenía que marcar cuatro goles más en once minutos, Montanier decidió sentar a Griezmann para sacar a Vela. Es difícil saber qué pretendía con ese cambio. Los últimos minutos solo dieron para alguna intentona más de la Real y para que Agirretxe pusiera el empate a dos en el marcador, aprovechando un pase de Estrada. El gol no servía absolutamente para nada y nadie lo celebró. Es duro que la Real marque un gol y que eso suceda. Eso tendría que bastar para que se iniciara una reflexión en la que nadie ya confía.

La Real ha perdido esta eliminatoria porque ha sido peor que el ahora undécimo clasificado de la Segunda División. La ha perdido porque su entrenador, perdido en tópicos y lugares comunes en sus explicaciones, no entendió ni el partido de ida ni el de vuelta. La ha perdido como producto de una dinámica futbolística decepcionante, que engaña por los puntos que puede ir sumando el equipo, porque a veces el talento de sus jugadores bsta para sumarlos o porque los equipos rivales deciden exhibir su propia mediocridad La ha perdido porque sus jugadores han decidido una temporada más mancillar la camiseta que visten con un ridículo copero, despreciando una competición que tantos días de gloria ha dado a este club y con la que, año tras año, hay gente que seguimos intentando ilusionarnos. Y la ha perdido porque su actuación ha sido vergonzosa a todos los niveles en los dos partidos. El Córdoba ha sido mejor, se merece nuestra felicitación. Pero que no se pase por alto ese detalle de los seguidores del hoy equipo rival, que se han metido muchas horas de autocar y merecen nuestro aplauso, coreando con los nuestros el consabido, merecido y necesario "Montanier dimisión".

Y lo que sorprende es que no hay reacción del club. Aperribay dijo con contundencia que esta eliminatoria había que pasarla. Pues no la hemos pasado. Es más, la hemos perdido con contundencia, 4-2. El mismo resultado con el que la Real machacó al Madrid galáctico en la temporada del subcampeonato. Solo hemos pasado cuatro eliminatorias en los últimos quince años. Y como esos años ya no los vamos a recuperar, lo que hay que hacer es evitar que siga sucediendo. Pero es que con Montanier hemos perdido todos los partidos de Copa jugados lejos de Anoeta y es que lo del fortín de nuestro estadio es un mito que nadie se puede creer, a pesar de la casualidad de ganar los tres primeros partidos, cuando de los últimos cinco solo hemos ganado uno, habiendo jugado en ese tramo contra un Segunda División y contra los dos últimos clasificados de Primera. ¿Seguimos? No, mejor no. Unos rumiaremos la decepción, otros tendrán que ir a Valencia exactamente igual que la temporada pasada, a redimir los pecados de la Copa. ¿Y si no ganamos allí esta vez? Basta ya de tener que esconder la cabeza. Basta de naufragios sonrojantes. Basta de despreciar la ilusión del aficionado.

lunes, noviembre 26, 2012

PREVIA Real Sociedad - Córdoba. Por nuestra historia, por nuestro futuro

La Real se enfrenta a otra noche de esas que pueden marcar un antes y un después en la temporada, una noche en la que está en juego el presente, el futuro y también el respeto a la historia (martes, 19.30 horas, Anoeta, Canal + Liga, multifútbol en Gol TV). Esa es la única manera de afrontar el partido de vuelta de la eliminatoria de Copa ante el Córdoba, como si hubiera algo grande en juego. La triste derrota por 2-0 en tierras andaluzas obliga a la remontada. Una que nunca ha conseguido la Real, que jamás levantó ese resultado en contra. Pero está en la obligación de hacerlo por muchos motivos. En primer lugar, porque no se puede consentir un nuevo ridículo copero. Después, porque sería una inyección de moral para una afición que se merece ver a su Real compitiendo de verdad por algo contra el Barcelona, rival de la siguiente ronda salvo imposible debacle culé. Y finalmente porque servirá para medir si esta Real está dispuesta a asumir el papel que por calidad le corresponde. La Real no puede ganar ante el Córdoba ningún título, pero sí puede generar ilusión. Y eso en el fútbol no tiene precio. Hay que ganar. Por nuestra historia y por nuestro futuro.

Philippe Montanier ya dejó claro en el partido de ida ante el Córdoba, y también la temporada pasada, que se jugará la Copa, como la Liga, con el primer equipo, sin recurrir al Sanse ni dar descanso a muchos de sus teóricos titulares. En la rueda de prensa de este lunes confirmó que sacará al campo el once que entienda como el mejor posible, sin reservar nada, para intentar remontar la eliminatoria ante el equipo andaluz. La convocatoria ya da pistas de que será así, pues solo ha habido un cambio con respecto a los 18 que llamó el técnico francés para el encuentro frente al Osasuna. De la Bella entra por fin en las rotaciones y no está entre los escogidos para este choque copero. En su lugar vuelve a la lista Javi Ros, después de algunas semanas de ausencia, precisamente tras el partido de Córdoba. Markel, Elustondo y Cadamuro son los tres jugadores que tiene todavía Montanier en la enfermería.

Con esos jugadores, y asumiendo que Montanier ha hablado de no prescindir de nadie, las dudas arrancan desde la portería. Bravo podría mantener la plaza y sentar a Zubikarai, portero habitual de la Copa. José Ángel debutará por fin como lateral izquierda y, siendo la defensa la línea que más rotaciones permite quizá Dani Estrada y Ansotegi tengan su oportunidad en lugar de uno de los centrales titulares, Mikel González o Iñigo Martínez. Illarramendi y Pardo, que no fue titular ante el Osasuna, parecen fijos en el centro del campo. Se especula con que Montanier podría alinear a Agirretxe e Ifrán en punta, con dos extremos abiertos, que podrían ser Griezmann y Vela, aunque tampoco hay que desdeñar las opciones de Xabi Prieto y Chory Castro. Si se mantiene el esquema habitual, Ifrán es el que más papeletas tiene para quedarse en el banquillo y Zurutuza ganaría opciones como mediapunta. Montanier, por cierto, ha avisado de que el partido puede durar más de 90 minutos y ha ensayado penaltis en Zubieta.

Ya no es necesario incidir en el ridículo que se hizo en el partido de ida ante un Córdoba de Segunda. Es hora de saber si el equipo se toma tan en serio como el club la tarea de pasar de ronda. El presidente, Jokin Aperribay, aseguró que había que hacerlo. Y la Real elaboró un hermoso vídeo para concienciar a la afición de que es posible. No espera un camino de rosas en la Copa, no está en juego la oportunidad de plantarse con facilidad en la final, pero sí la de jugar en la siguiente eliminatoria contra el Barcelona, un hermoso duelo de nivel que la Real no ha vivido nunca en Anoeta. Para algo parecido, habría que remontarse a la última batalla de Atotxa, el 4-1 al Real Madrid de 1993. Esta temporada, la Real ha jugado siete partidos como local, de los cuales ha ganado cuatro, ha empatado uno y ha perdido dos. De sus resultados, para pasar esta eliminatoria solo le valdría el 4-0 que consiguió ante el Rayo Vallecano y el 2-0 contra el Zaragoza para forzar la prórroga. El Córdoba ha jugado este año en Liga ocho partidos como visitante, ha ganado uno y ha empatado tres. De los cuatro que ha perdido, tres de ellos fue por resultados que le bastarían a la Real: 2-0 en Villarreal, 3-0 en Almería y el mismo resultado, el pasado fin de semana, en Las Palmas.

La Real nunca ha levantado un 2-0 en Copa sufrido en el partido de ida. Es un resultado que se ha registrado en seis ocasiones y la vez que más se cerca se estuvo de superar la ronda fue en la primera, en la temporada 1934-1935, ante el Real Unión. La Real logró un 2-0 también en la vuelta y forzó un desempate en el que ganaron los iruneses por 3-0. Mallorca en la 65-66, Sabadell en la 69-70, Barcelona en la 82-83, Athletic en la 84-85 y Numancia en la 95-96 ganaron por 2-0 el partido de ida y eliminaron a la Real. Con 3-1, y en épocas donde no valían doble los goles conseguidos en campo contrario, el equipo txuri urdin cayó en otras tres ocasiones: en la 39-40 ante el Valencia, en la 60-61 ante el Athletic y en la 66-67 ante el Sabadell. Sin embargo, fue con 3-1 en la ida, dos goles de diferencia como ahora, cuando el equipo txuri urdin superó por única vez una eliminatoria en la que perdió por más de un gol. Fue en la campaña 1975-1976, cuando al 3-1 en Las Palmas se respondió con un 2-0 en la vuelta y la posterior clasificación en la tanda de penaltis. Al margen de esta excepción, toda derrota por más de un gol en la ida como visitante ha supuesto la eliminación de la Real.

Nunca se habían enfrentado Real Sociedad y Córdoba en la Copa del Rey, pero sí lo hicieron en una eliminatoria, la promoción de la temporada 1959-1960. Entonces el equipo txuri urdin ganó 2-1 en Atotxa, perdió 1-0 en El Arcángel y superó la eliminatoria en el partido de desempate, en el Bernabéu, por 0-1. En Primera División se han enfrentado en tres ocasiones, y las tres fueron triunfos de la Real. Los 5-1 de las campañas 1967-1968 (cuatro de Arregui y uno de Silvestre) y 1968-1969 (tres de Arregui, uno de Arambarri y otro de Silvestre) son sus mayores goleadas. En Segunda se han cruzado en cinco encuentros, con tres victorias de la Real (la más abultada, el 4-1 de la temporada 1946-1947 que hicieron posible dos goles de Campos y uno más tanto de Hériz como de Vázquez), uno del Córdoba y un empate. De los nueve resultados que se han dado en toda la historia en los Real Sociedad - Córdoba, tres le valdrían para pasar esta eliminatoria.

La última vez que el Córdoba visitó Anoeta fue en la temporada 2009-2010, la del ascenso txuri urdin a Primera. Y lo hizo en la primera vuelta, en plena racha de resultados y una vez que el equipo de Martín Lasarte comenzó a creer en sus posibilidades de llegar a lo más alto. No fue un partido en absoluto sencillo y, de hecho, tardó mucho en desatascarse. La primera parte fue trabada y solo pudieron marcar ambos equipos, en más ocasiones la Real, en jugadas a balón parado. Martín Lasarte no quiso perder tiempo y en el descanso apostó por la velocidad de Nsue. Su entrada fue decisiva en el partido, ya que a los tres minutos de la reanudación hizo el único gol del partido, de cabeza. Con Xabi Prieto ya en la mediapunta y Nsue en la derecha, aunque acabó en la izquierda, el juego fue más fluido. Agirretxe estuvo cerca del gol y también su posterior sustituto, Bueno. En la segunda mitad el dominio fue tan abrumador que el Córdoba no inquietó a Bravo. Una victoria solvente. Para esta Copa se necesita algo más.

domingo, noviembre 25, 2012

Que la Copa deje de ser este suplicio

Desde la temporada 1995-1996, la Real acumula demasiadas noches tristes en la Copa del Rey, un torneo que para casi todos los equipos tiene algún recuerdo hermoso. Demasiadas eliminaciones sonrojantes. Demasiadas humillaciones ante equipos de inferior categoría. Demasiados minutos fatídicos y demasiados goles en el último suspiro. Demasiadas tantas de penaltis perdidas en las circunstancias más lamentables. Demasiado deshonor. Tras la gran iniciativa del club para llevarnos a creer en la remontada, ha llegado la hora de romper con todo esto y demostrar que la Copa puede volver a ser esa competición emocionante, competida con dignidad y de grandes noches entre semana. Ha llegado la hora de hacerlo dejando en el olvido el registro histórico de no haber remontado nunca un 2-0 en el partido de ida. Y ha llegado la hora de hacer historia en el mejor de los sentidos. Estos que siguen son los vergonzosos recuerdos que tiene de la Copa del Rey toda una generación de realistas, recuerdos que hay que refrescar para no tropezar en la misma piedra por enésima vez. Que los realistas que jueguen este martes contra el Córdoba tengan muy presentes estas eliminaciones.
· Temporada 1995-1996, Numancia - Real Sociedad
La Real hizo el ridículo en Soria ante un Numancia de Segunda División B, entrenado por Miguel Ángel Lotina, y perdió 2-0 en el partido de ida. En los trece primeros minutos del partido encajó los dos goles a balón parado, el primero de penalti y el segundo en una jugada de estrategia, y apenas disparó entre los tres palos del equipo soriano. En la vuelta, parecía que se iba a remontar. De Pedro marcó en el minuto 8, Karpin igualó la eliminatoria en el 30. Y ahí desapareció el equipo de Salva Iriarte, que incluso se quedó con diez en el minuto 86, por expulsión de Aranzabal. Incapaz la Real de marcar un gol, se llegó a la tanda de penaltis. Imaz falló el último de los cinco primeros y prolongó el empate. La Real acabó perdiendo en el décimo. Por la expulsión, el lanzador fue Alberto, no había otro. Echeverría, portero del Numancia, confesó después que se tiraba alternativamente a la derecha y a la izquierda. Y así paró dos.
· Temporada 1996-1997, Osasuna - Real Sociedad
Con un Osasuna de Segunda, a doble partido y sin ganar ninguno de los dos choques. Así cayó en la Copa la Real de Jabo Irureta, que en Liga estuvo luchando por clasificarse para la Copa de la UEFA durante prácticamente toda la temporada. El partido de ida comenzó torcido, con un gol de Gane en el minuto 2. Era noviembre ya y Osasuna ganó aquel día su primer partido en casa de la temporada ante una Real con un trivote formado por Yaw, Imaz y Mild. Osasuna pudo sentenciar en la ida. En la vuelta, ya con el equipo titular, los navarros resistieron los ataques de una Real muy desdibujada gracias a la gran actuación de su guardameta, López Vallejo. En un contraataque mediada la segunda mitad De Freitas sentenció la eliminatoria. El gol de Kovacevic en el minuto 83 no sirvió para nada.
· Temporada 1999-2000, Logroñés - Real Sociedad
Tras dos años consecutivos siendo eliminados por un equipo de Primera, sin acierto pero con algo más de honor, la Real volvió a las andadas ya con Javier Clemente de entrenador, pero con una nueva forma de hacer el ridículo ante el Logroñés, de Segunda B, y con Marco Antonio Boronat en su última aventura como entrenador. Esta vez no encajó el primer gol en el partido de ida. Las Gaunas vio el 0-1 de Idiakez a la media hora y cómo los locales remontaron en una segunda mitad horrenda de la Real. El segundo gol, para colmo, vino en el descuento. Un 2-1 fuera no es un mal resultado, pero la debacle llegó en la vuelta. Una Real incapaz, que no generó apenas ocasiones de peligro, acabó perdiendo 0-1 en el minuto 90, con un gol encajado en un córner. El Logroñés ganó los dos partidos de la eliminatoria. Lo único bueno que dejó el partido de vuelta fue el debut con el primer equipo de un jovencísimo Xabi Alonso.
· Temporada 2000-2001, Beasain - Real Sociedad
Se cambió el modelo de la Copa y se pasó a jugar a partido único contra los rivales de menor entidad para que los clubes se concienciaran y así evitar ruinosas experiencias como la de la Real. Pero el equipo txuri urdin no se dio por aludido y añadió un fracaso más en la lista ya entonces sangrante de desastres. Cesado ya Clemente, se hizo cargo del equipo Periko Alonso. Y él apostó por un once bastante titular, pero con una defensa de tres centrales, para jugar contra el Beasain de Gonzalo Arconada. Otra vez encajó un gol pronto, en el minuto 6, y el Beasain pudo aumentar más el tanteo en esos primeros minutos. Pero la Real reaccionó y empató a la media hora por medio de Khokhlov. Aún así, nada cambió. El Beasain fue mejor y el segundo gol, en el minuto 63, de penalti, anotado como el primero por Sukia, hizo justicia y prolongó la leyenda negra de la Real.
· Temporada 2001-2002, Hospitalet - Real Sociedad
Otro contundente fracaso ante un Segunda B y a partido único. La excusa esta vez fue el césped artificial del Nou Municipal de Hospitalet. Pero fue eso, una excusa. Con Toshack de entrenador y un equipo en el que lo más llamativo fue el debut del portero del Sanse Llorca, el equiupo txuri urdin hizo el ridículo en tierras catalanas.Encajó un gol de falta directa, convertido por Javi García, en el minuto 15, y después otro de contragolpe, de Siscu, en el 64 para acabar con la tímida reacción de la Real. Y a partir de ahí, el juego se niveló, se volvió insulso y la Real pareció tirar el partido. Que Gabilondo acabara marcando en el minuto 90 el 2-1 definitivo no hizo sin agrandar la herida de haber perdido de nuevo contra un equipo de inferior categoría.
· Temporada 2002-2003, Zaragoza - Real Sociedad
Ni siquiera la brillante Real subcampeona de Liga fue capaz de romper el mal fario copero. Cierto que en un sorteo dirigido le tocó el peor rival posible, un Zaragoza recién descendido a Segunda, pero las circunstancias de la eliminación llevaron a pensar en que la Real tiraba sistemáticamente la Copa. Soriano hizo el 1-0 al cuarto de hora, rematando un córner sin oposición alguna. Pero cinco minutos después todo se puso de cara. Komljenovic comete penalti sobre Kovacevic y, de forma muy rigurosa, López Nieto expulsa al zaragocista. De Pedro, infalible, pone el 1-1. Pero en el minuto siguiente, un Zaragoza ya con diez, puso el 2-1, también de penalti, gracias a una mano de Rekarte. A partir de ahí, la Real protagonizó un sublime ejercicio de impotencia que se coronó en el minuto 88 con el 3-1 definitivo, obra de Drulic. 70 minutos contra un Segunda División con un jugador menos no fueron suficientes para que la Real rompiera su nefasta racha en la Copa.
· Temporada 2003-2004, Alavés - Real Sociedad
Con canteranos y suplentes afrontó la Copa la Real de Champions entrenada por Raynald Denoueix. La fórmula bastó para pasar la primera eliminatoria ante el Oviedo, con el 1-2 de Gabilondo en el último minuto, pero no para superar al Alavés en la siguiente ronda. Y el caso es que una joven Real en la que jugaron seis futbolistas con dorsal del filial (Zubiaurre, Azpilikueta, Garrido, Xabi Prieto, Oskitz y Domínguez) no hizo un mal partido. De hecho, se adelantó pronto en el marcador, con un gol de Mikel Alonso en el minuto 17. Pero en tres minutos fatídicos, muy cerca del final, la Real tiró de nuevo la eliminatoria. En el minuto 81 Rubén Navarro hizo la igualada tras un mal despeje en un córner y solo dos minutos después Kiko hizo el segundo. La Real acumulaba entonces ocho jornadas sin ganar en la Liga y estaba clasificada para los octavos de la Champions, por lo que obviamente no estaba pensando en la Copa.
· Temporada 2004-2005, Mirandés - Real Sociedad
Eliminar al Burgos en primera ronda, por 1-3 y remontando gracias a la entrada en el campo de Kovacevic, solo sirvió para pasar una eliminatoria, pero no para evitar un nuevo ridículo. El verdugo fue el Mirandés, que en aquel momento ocupaba la última posición en su grupo de Segunda B. A pesar de que Anduva recibió el diluvio universal, Mejuto González se empeñó en jugar. Un campo tan encharcado como embarrado, propio de otras épocas y no de la primera década del siglo XX, condicionó por completo el partido, que acabó con 0-0, e igualó mucho las fuerzas de ambos contendientes llevando el choque a la vertiente más física del fútbol. La prórroga tampoco vio goles de ninguno de los dos equipos y el ganador tuvo que dilucidarse en la tanda de penaltis. Kovacevic y Mikel Alonso fallaron los dos primeros de la Real. Pero el Mirandés también falló su tercer y quinto lanzamientos, con lo que Arteta forzó el desempate. El Mirandés marcó, De Paula falló y la Real fue eliminada.
· Temporada 2005-2006, Zamora - Real Sociedad
Una de las eliminaciones más sangrantes de una larguísima lista de fracasos fue esta. La Real hizo una primera parte paupérrima y encajó el 1-0 a la salida de un corner, obra de San Miguel en el minuto 36. Pero tres minutos después se encontró con un golpe de fortuna. El portero local, Vilches, derriba a Gari Uranga dentro del área. Penalti y expulsión. De Paula lanza el penalti y lo falla, pero queda por delante toda la segunda parte. La Real sale arrolladora tras del descanso y marca el propio De Paula, de cabeza, en el minuto 56. Pero el equipo de Amorrortu, incomprensiblemente, se frena y deja pasar los minutos por una superioridad que no llega a plasmar en el marcador. Tras 80 minutos con diez jugadores, el Zamora llega al premio de los penaltis. Y ahí la Real supera sus desastres. A Boris se lo para José Luis. Novo lo tira fuera. Agirretxe al larguero tras tocar el guardameta. Y Garrido al poste. Cuatro tiros. Ningún gol. Cinco penaltis en el encuentro y los cinco desperdiciados. El Zamora gana la tanda fallando tres de sus cinco lanzamientos y sin que la Real agote el quinto. Un sainete impensable.
· Temporada 2006-2007, Málaga - Real Sociedad
La eliminación de esta temporada no fue culpa de la Real, pero suma en esta lista. Los culpables fueron dos árbitros, Rubinos Pérez y Megía Dávila, pero dolió igual. La Real perdió contra un Málaga de Segunda por 4-1 en el partido de ida. No recibía cuatro goles fuera en Copa desde 1979, y fue el Valencia de Kempes el que se los hizo. Díaz de Cerio adelantó a la Real, pero Rubinos concedió el empate de Salva en falta y en las protestas expulsó a Rekarte y Novo. Con nueve durante 45 minutos, la goleada parecía inevitable. La debacle le costó el puesto a José Mari Bakero. Ya con Lotina en el banquillo, la Real planteó el partido para remontar. Marcó Díaz de Cerio en el minuto 7. Lo hizo de nuevo en el 75. Quedaban quince minutos para marcar un gol más y eliminar al Málaga. Pero Megía Dávila no quiso. Perdonó incontables tarjetas al Málaga y, ya en el minuto 80, concedió el 2-1, convertido por Chengue Morales, a pesar de que lo había conseguido tras una clarísima falta a Mikel González.
· Temporada 2007-2008, Las Palmas - Real Sociedad
Que la Real estuviera en Segunda solo sirvió para mejorar un aspecto de las habitualmente trágicas eliminaciones: que sus rivales ya no eran de inferior categoría sino también de Segunda. Pero nada más. Al equipo txuri urdin le tocó en suerte Las Palmas cuando todavía se estaba aclimatando a la categoría. Y en el minuto 2 de partido todo parecía ponerse de cara, cuando Juanpa era expulsado con roja directa por una brutal patada sobre Castillo. Pero la Real ni cogió el mando del partido ni creó ocasiones de gol en la portería de Nacho González. Y, jugando contra diez durante 88 minutos, acabó perdiendo el partido al marcar Juanma un gol de cabeza tras un saque de esquina mediada la primera parte. A partir de ahí, estuvo mucho más cerca el 2-0 de Las Palmas que el 1-1 de la Real, que incluso acabó con nueve por las autoexpulsiones de Skoubo y Xabi Prieto. El equipo dirigido por Coleman tampoco se sacaba la espina de la Copa, perdía el segundo de los tres partidos que había disputado y solo había marcado un gol de penalti.
· Temporada 2008-2009, Celta - Real Sociedad
Lillo parecía que sí se iba a tomar la Copa en serio. En el arranque de la temporada, su Real eliminó con brillantez al Zaragoza, a partido único y en Anoeta, con un gol de Marcos. A Lillo, por cierto, le expulsaron ese día por primera vez en su carrera. Pero en la segunda ronda regresaron las peores sensaciones, jugando contra el Celta y en Balaídos. Dinei marcó los dos goles del equipo gallego, haciendo fácil la victoria. El primero llegó en el minuto 22, el segundo en el 64. El equipo txuri urdin, con un partido horrendo, no llegó a disparar ni una sola vez entre los tres palos que defendía Falcón. Y así es imposible marcar un gol. El mejor, de largo, fue Zubikarai, que con cinco paradas de mérito evitó que la Real saliera goleada de esta edición de la Copa. Alguno recordará aquel partido como el del debut de Dramé, un sospechoso fichaje que apenas jugó dos encuentros con la camiseta realista.
· Temporada 2009-2010, Real Sociedad - Rayo
Si en los dos primeros años en Segunda se perdió en la Copa fuera, a la tercera se probaron las mieles del fracaso en Anoeta. Cierto es que el Rayo jugó un buen partido y que era un conjunto mucho más rodado y conjuntado que el de Martín Lasarte, pero hubo un detalle que agravó el nuevo fiasco copero, y es que el partido se jugó solo cinco días antes de la fecha en la que el club cumplió cien años de vida. Fue el fracaso del centenario, afortunadamente solventado meses más tarde con el ascenso a Primera. Sería injusto colocar esta derrota al nivel de otras de las que aparecen aquí, porque la Real tuvo ocasiones para disputar la clasificación, sobre todo en los pies del debutante Griezmann, y encajó el segundo gol cuando más cerca parecía el empate. Pero los goles de Pachón en el minuto 20 y de Rubén Castro en el 85 dictaron el nombre del ganador.
· Temporada 2010-2011, Almería - Real Sociedad
Con el regreso a Primera tampoco cambió el panorama. Tocó en suerte el Almería de otro viejo conocido, Juanma Lillo. Con el primer partido en casa y con un claro 2-0 a la media hora de juego, tantos de Sarpong y Elustondo, parecía imposible vaticinar la debacle. Pero la Real de la segunda mitad fue irreconocible y el Almería remontó el partido hasta ganarlo por 2-3. Primero se marcó Ansotegi en propia puerta y después Ulloa hizo dos goles, el primero de ellos ayudándose de la mano y el segundo en un contragolpe tras disparar Xabi Prieto al palo. Fue un mazazo difícil de explicar. En el partido de vuelta no se puede decir que la Real no intentara ganar en Almería por los dos goles de diferencia que necesitaba, pero le faltó convicción y fue muy blanda. Dejó que los de Lillo se pusieran 2-0, 5-2 en la eliminatoria, y el gol de Agirretxe a falta de 40 minutos solo sirvió para que, con el 2-1 y todavía dos goles más por marcar para forzar la prórroga, algún iluso imaginara una remontada que nunca llega.
· Temporada 2011-2012, Mallorca - Real Sociedad
La Real de Montanier se quitó un lastre histórico descomunal eliminando al Granada. Desde 1988 no superaba a un equipo de Primera División, desde aquel histórico 0-4 en el Bernabéu en semifinales. Sin embargo, la ilusión se rompió en la siguiente eliminatoria. Esperaba un derbi en cuartos y un camino sencillo hasta la final, pero la Real despreció de nuevo la competición. Con el Mallorca como rival, la Real logró un 2-0 en el partido de ida gracias a Aranburu y Agirretxe. Cuando Ifrán marcó en la isla el 0-1, la eliminatoria parecía sentenciada. Pero la Real superó todos los bochornos precedentes y encajó cuatro goles en los últimos seis minutos de la primera mitad, incluyendo un robo de Chory Castro a Zubikarai por la espalda cuando el guardameta realista había depositado el balón en el suelo. En la segunda parte, el marcador llegó hasta el 6-1 antes de que Montanier reaccionara para salvar la eliminatoria. La noche copera más negra de la historia de la Real.

sábado, noviembre 24, 2012

REAL SOCIEDAD 0 - OSASUNA 0 Montanier tenía razón

Montanier tenía razón. A pocos días de empezar la Liga dijo que no entendía por qué la afición se había ilusionado tanto este año. Y tenía razón. Con él en el banquillo de la Real, no hay ilusión posible, aunque de vez en cuando haya alegrías como la del pasado lunes. El del Osasuna es un partido que no pasará a la historia por su responsabilidad directa en el empate a cero final, pero es, sin embargo, la consecuencia lógica de su forma de dirigir el equipo. La Real hizo un mal encuentro, y encontrará una explicación lógica en el aberrante calendario que tiene este fútbol español, que por algún extraño motivo se sigue creyendo el mejor del mundo. Sin embargo, la alineación de Montanier fue un golpe directo e inmisericorde a la ilusión de la afición. Como lo fue la táctica de pelotazo y tentetieso con la que Montanier quiso solventar este choque anunciado como físico. Y como lo fueron los cambios, tan escasamente ambiciosos como siempre. Y así, Osasuna, con un poquito de orden y presión, consiguió sacar un empate a cero que es justo. Ni salto de calidad, ni nada. Lo de siempre. Montanier tenía razón. Solo en eso, pero tenía razón.

Aunque nadie quisiera asumirlo tras la exhibición que dio Pardo ante el Rayo, era evidente que Montanier solo estaba esperando la oportunidad de sentarle. Es así, y negarlo forma parte de una cerrazón imposible de explicar. Pardo jugará cuando no quede más remedio, sin importar lo mucho que se merezca el puesto. Yo no defenderé que sea titular por decreto, pero no se puede frenar a quien tiene fútbol y lo enseña cada vez que sale. Ni por edad, ni por táctica, ni por nada. Explicar su suplencia por cansancio es absurdo, pues Montanier dejó en el campo a jugadores más castigados y mantuvo más tiempo del aconsejable a otros que han reconocido que no estaban para jugar tanto (Zurutuza avisó el lunes que no tenía ritmo y lo evidenció con creces ante Osasuna, Griezmann dijo tras el empate que le costó llegar al final). Para sentar a Pardo, Montanier retrasó a Zurutuza a una posición que no es la suya y sin capacidad física para responder a Osasuna, mantuvo a los jugadores de la línea de tres mediapuntas en posiciones que no son las mejores para ellos y colocó a Griezmann por la izquierda en lugar de Chory Castro. Visto lo visto, casi habrá que darle las gracias por mantener a Ifrán de delantero... aunque esto también lo hizo de forma incongruente.

El partido empezó descontrolado y la Real no tenía el mando en el centro del campo desde el que se construyó el partidazo ante el Rayo. Insistir en dónde estaba la diferencia viene a ser inútil. Los primeros minutos del equipo txuri urdin fueron más o menos decentes, con un Carlos Martínez que conectó varios centros de mucho peligro, en especial uno que remató de cabeza Vela para que Andrés se acordara del partidazo que hizo el año pasado en Anoeta y sacara el balón a córner. A pesar de todo, fue Osasuna el que más veces probó fortuna con disparos desviados y sin excesivo peligro. Con el paso de los minutos se hizo evidente que Mendilibar había entendido mejor que Montanier el partido. Y más que el partido, las armas de las que disponía para intentar sacar algo productivo del mismo. Con un poco de presión, consiguió que la Real apostara, y lo hizo por convicción, por el pelotazo. Fueron incontables los balones largos que Bravo envió en dirección a sus atacantes, labor a la que se sumaron centrales y laterales. ¿Recordamos cuándo apostó la jugada por salir con el balón jugado? Fue el lunes pasado. La diferencia ya la sabemos.

Para jugar así, e insisto en que creo que la Real lo hizo por convicción, quizá hubiera sido mejor opción alinear a Agirretxe y no a Ifrán. Aún así, nada que reprochar al uruguayo, que combatió todos los balones, que peleó incluso por arriba (se notó que le faltan centímetros para eso), y fue el autor del pase de la otra gran ocasión de gol de la Real durante la primera mitad. Griezmann, con un buen desmarque en diagonal dentro del área, no acertó a colocar el balón entre los tres palos. A partir de ahí, Velasco Carballo reclamó un protagonismo que no le corresponde. Sacó tarjetas amarillas a jugadores de la Real en tres de las cuatro primeras faltas cometidas por el equipo txuri urdin y llegó a hacer pensar a los realistas que sería un milagro acabar el partido con once. El Osasuna, que llegó a doce faltas en los primeros 45 minutos, se fue al descanso con las mismas amonestaciones. Algo falla en la actuación de los colegiados en Anoeta. Da igual el nombre, el resultado viene a ser el mismo. La única consecuencia que dejó la nefasta actuación del árbitro fue la quinta amarilla para Illarra, que no estará en Valencia. Y se sabía que Osasuna iba a morder, pero Montanier no dio a su equipos las armas necesarias para afrontar ese partido.

Mendilibar vio que la victoria era una posibilidad, movió ficha en el descanso y colocó a Lamah en el campo. De Montanier no se esperan ya noticias a esas alturas de partido salvo para retirar a José Ángel (que hoy, una vez más no jugó ni un minuto). Sería interesante saber, aunque nadie le hace nunca preguntas de ese estilo, qué estaba viendo el técnico para considerar que no hacían falta cambios en un partido tan anodino como este. O, mejor dicho, qué le hace falta para mover el banquillo. La Real tenía un problema evidente en el centro del campo. Sin Pardo para hacer crecer a los demás, ante el mal partido de Illarramendi y ante el completo error de colocar a un Zurutuza falto de forma en una posición que de momento no parece ser la suya, el atasco en el centro del campo era evidente. Ante esas carencias, sorprende la falta de iniciativa del técnico txuri urdin tanto como el ostracismo de Ros. Lo primero lo ve cualquiera, para lo segundo sigue quedando la coartada de que el técnico es quien mejor conoce el estado de sus jugadores. Con la idea de Mendilibar, el partido cambió. Osasuna dominaba algo más y la Real buscó ya descaradamente el contragolpe. Cabe recordar que el equipo navarro es penúltimo en la tabla.

Osasuna nunca tuvo puntería y hay que reconocer que jamás puso en apuros a Bravo, con la única excepción de un par de faltas laterales, una que se quedó sin rematador y otra que llegó a sus manos sin demasiada fuerza. De haber contado con algún delantero más efectivo, hoy la Real habría sufrido mucho. Y es que la sensación no dejaba de ser parecida a la del partido contra el Espanyol, que la Real era mejor que el rival en un partido espeso, pero a nadie le hubiera extrañado un gol visitante. Sin embargo, y como el realista se ha convertido en un equipo de paradojas, las mejores ocasiones fueron de color txuri urdin. Ifrán cruzó un balón que se paseó por delante de la portería sin llegar a entrar y unos minutos más tarde el uruguayo mandó un disparo arriba desde una posición algo escorada tras su control dentro del área. Vela provocó una buena intervención de Andrés con un disparo con rosca similar al que sí convirtió ante el Rayo y Agirretxe tuvo la última, cuando se quedó a un palmo de tocar un cabezazo del mexicano en dirección al segundo palo.

Montanier nunca llegó a solventar el problema de fútbol que tenía el equipo en el centro del campo. Su primer cambio, de hecho, no buscaba resolverlo, sino incidir en el juego de contragolpe, en casa y ante el penúltimo clasificado. Retiró (¿adivina alguien el minuto? Efectivamente, en el 70; otros 25 minutos de la segunda mitad desperciados, como suele ser habitual) a un Xabi Prieto que sí comenzó la segunda mitad intentando buenos pases desde la mediapunta pero algo fundido físicamente y colocó en el campo a Chory Castro. El uruguayo sorprendió al acobardarse ante una salida de Andrés tras un magnífico pase largo de Pardo. El canterano había sido, momentos antes el segundo cambio del partido, seguramente por el agotamiento de Zurutuza. Para colmo, en otro baile incomprensible, le colocó de 4 y adelantó a Illarra. Y la última bala evidenció la falta de convicción ofensiva y de ambición del técnico realista, pues quitó a Ifrán, al que ya había relegado a la banda para insistir en el error de colocar a Vela como delantero, para dar minutos, pocos, a Agirretxe. Los cambios, una vez más, no mejoraron a la Real aunque no fuera una tarea difícil con lo que había hecho el equipo hasta entonces.

Son muchos los detalles tristes que deja el partido. Montanier cometió varios errores graves desde el inicio, pero el principal es que sacó del equipo a su jugador más en forma para colocar a otro recién salido de una lesión y encima fuera de puesto. Además, confundió soluciones de emergencia válidas (dejar a Prieto en la mediapunta o sacar de nuevo a Griezmann a la izquierda) con métodos válidos para que sean el patrón de juego del equipo. Los jugadores que debían dar un paso al frente para solventar las carencias de su entrenador, no lo dieron. Griezmann y Vela no tuvieron incidencia en el partido, Xabi Prieto tampoco demasiada aunque fue el mejor de esa línea. Es evidente que la Real ni trabaja ni sabe ejecutar la estrategia, y son incontables los córners que desprecia este equipo. Hoy incluso regaló dos contragolpes a Osasuna tras un lanzamiento de esquina. Los resultados con los que se sostiene Montanier vienen a ser engañosos, porque cabe recordar que la Real ha ganado uno de sus últimos cuatro partidos en casa y ha sido incapaz de vencer a los dos últimos clasificados. Y lo más grave: cuando llega la oportunidad de dar el odioso por frustrante salto de calidad, el equipo no da la talla.

Por supuesto, habrá quien vea el vaso medio lleno. Que si Bravo lleva dos semanas sin encajar un gol, que si la Real lleva tres partidos sin perder... Yo veo un equipo frenado desde el baqnuillo que de vez en cuando se suelta la melena y demuestra lo que es capaz de hacer. Incluso con partidos tan descorazonadores como este, si tuviéramos, por ejemplo, el trabajo en la estrategia de Emery, tendríamos cinco o seis puntos más. Y si tuviéramos el sentido común de técnicos como Pepe Mel, los jugadores en forma, los que evidencian que tienen que seguir en el equipo, no saldrían del once. Y tendríamos sobre el campo a los más adecuados para la forma de jugar los partidos que se elijan desde el cuerpo técnico. En todo eso falla la Real. Y, sí, falta carácter en los jugadores, sobre todo en los que están llamados a marcar diferencias, porque carácter de verdad hoy solo lo puso Carlos Martínez. Pero sin un general al mando, los soldados no saben hacia donde ir. Aunque de vez en cuando acierten y ganen alguna batalla. La del martes, por cierto, es de órdago. Pero mientras tanto a seguir languideciendo en la Liga con un equipo que tendría que aspirar a mucho más que pasearse por la mitad de la tabla.

jueves, noviembre 22, 2012

PREVIA Real Sociedad - Osasuna. El espectáculo debe continuar

Segundo partido consecutivo en casa (viernes, 21.30 horas, Anoeta, Marca TV) y el espectáculo debe continuar. Ante un rival propicio al que se tendría que esperar con ganas (por el año del descenso, por los cinco lesionados en el amistoso de hace pocas fechas...) y en el mejor momento futbolístico desde que Philippe Montanier se hizo cargo del equipo, la Real se enfrenta a la más nítida posibilidad de dar el ansiado salto de calidad del que tanto se viene hablando desde hace dos años. Ganar le supondría dormir en la noche del viernes en la sexta posición, en puestos europeos, con tres victorias consecutivas y con la moral por las nubes para remontar la eliminatoria copera contra el Córdoba. Ganar sería, además, la consolidación definitiva de jugadores a los que hasta ahora Montanier no había liberado por razones todavía inexplicadas y que han demostrado que se estaba perdiendo el tiempo con ellos. Y ganar dispararía en la afición el estado de euforia con el que comenzó esta semana después de la exhibición ante el Rayo. El espectáculo debe continuar ante Osasuna, desde luego que sí.

La convocatoria de 18 no permite conocer mucho sobre los planes de Montanier, aunque él habló en rueda de prensa de hacer dos o tres cambios con respecto al once que maravilló ante el Rayo, en función del cansancio acumulado que mostraran sus futbolistas en la última sesión de entrenamiento. La lista para recibir a Osasuna solo ofrece una variación, y es obligada. Markel Bergara sale de la convocatoria y deja su sitio a José Ángel, polémico descarte del anterior encuentro. Lo demás sigue todo igual, pues, junto a Markel, en la enfermería realista ya solo quedan dos jugadores, Elustondo y Cadamuro. Ros es el único futbolista descartado por motivos técnicos y esa ausencia viene a explicar que nuevamente haya una ya habitual descompensación de líneas. Los dos centrocampistas más defensivos del equipo no tienen un relevo claro en el banquillo, por lo que un problema imprevisto obligaría a Montanier a improvisar alguna solución de emergencia que no hemos visto todavía.

Bravo estará bajo palos. Iñigo Martínez y Mikel González ocuparán el centro de la zaga, con Carlos Martínez a la derecha. Se especula con la posibilidad de que José Ángel debute como lateral en la izquierda dando el primer descanso de la temporada a De la Bella. Tras su partidazo ante el Rayo y la ilusión que han generado entre los aficionados, sería difícil entender que no repitieran Illarramendi y Pardo en el centro del campo. Solo Zurutuza se antoja como posible relevo de Pardo. Zuru y Griezmann, que no jugó ningún minuto ante el Rayo, tienen muchas opciones de volver al once. Los sustituidos, si no altera los dos medios más defensivos para sentar a Pardo, serían Chory Castro y Xabi Prieto. Vela y presumiblemente Ifrán (que jugaría así por primera vez tres partidos consecutivos como titular) ocuparían las dos posiciones restantes. Para el banquillo, además de los dudosos ya mencionados, quedarían Zubikarai, Estrada, Ansotegi y Agirretxe.

Nuevo atropello a la afición realista con el horario del partido. Los de Montanier jugarán tres veces en Anoeta en seis días, ninguna en fin de semana, con dos días menos de descanso que Osasuna. Buena forma de destrozar el fútbol en España y de perjudicar a la Real. El equipo txuri urdin arranca la jornada en la novena posición con 16 puntos. Ganar le colocaría con 19, con lo que adelantaría por golaverage al Betis y dormiría en la sexta posición, que da derecho a jugar la Europa League. Tres puntos es, por tanto, la distancia que le separa de Europa y cuatro de la Champions. Osasuna, que vendrá con bajas y sin Llorente (que no puede jugar contra la Real por contrato, eliminando un indudable factor de morbo) sigue en las profundidades de la tabla, en la penúltima posición y con nueve puntos. Los realistas suman cuatro victorias y dos derrotas en sus partidos como local, los osasunistas nada menos que cinco derrotas en sus seis salidas, y solo vencieron en la última, 0-3 al Espanyol. Ni guipuzcoanos en casa ni navarros fuera conocen el empate.

Real Sociedad y Osasuna se han visto las caras en San Sebastián en 36 ocasiones. De ellas, 29 han sido en Primera División, con 19 triunfos locales, cuatro visitantes y seis empates. Diez de esos encuentros se han jugado en Anoeta, con siete victorias para la Real y una sola derrota, la de la última jornada de la temporada 2000-2001, cuando el equipo txuri urdin se dejó perder y permitió la permanencia de Osasuna. Los siete partidos que se jugaron entre las campañas 1980-1981 y 1986-1987 se saldaron con victoria para la Real, logrando así la mejor racha de triunfos de la historia ante Osasuna, que además no logró marcar en los seis últimos encuentros de esa tanda. La mayor goleada txuri urdin es el 4-1 de la temporada 1959-1960, con goles de Gallastegui, dos de Aznar y Paz. El Osasuna logró su mayor triunfo en el último partido que jugó en Atotxa, en la temporada 1992-1993, por 1-3. En Segunda División han sido siete los enfrentamientos, con seis victorias para la Real y una derrota, la que sufrió en la temporada 1940-1941 por 1-2. La victoria más abultada en la categoría de plata es el 3-0 de la temporada 1966-1967, la que culminó con el ascenso de Puertollano.

La pasada temporada, la 2011-2012, se registró el único empate que Osasuna ha sacado de Anoeta desde su inaguración. Y fue un empate inverosímil que no mereció. La Real hizo un espléndido partido, muy bien gobernada por Elustondo aunque perdiera algún balón peligroso, y se comió al equipo osasunista, sobre todo en una primera mitad en la que creó un torrente de ocasiones de gol. Andrés Fernández hizo su mejor partido en Primera, parándolo absolutamente todo. Zurutuza, Agirretxe, Vela, Griezmann y algunos de ellos en más de una ocasión pudieron marcar en esos primeros 45 minutos. En la segunda mitad el rimo fue más inconstante y se generaron menos llegadas a la portería rival, pero hubo una última de Ifrán, casi al final del partido, que mereció el tanto. Montanier sorprendió retirando al delantero centro, Agirretxe, cuando se escapaban dos puntos jugando como local, y ni siquiera agotó sus cambios. Este empate fue el tercero consecutivo y el sexto encuentro sin conocer la derrota después de haber tocado fondo en Vallecas.

martes, noviembre 20, 2012

REAL SOCIEDAD 4 - RAYO VALLECANO 0 Al son de Pardo este equipo es de Champions

Hay que proclamarlo bien alto: al son de Pardo, y más con Illarramendi a su lado, este equipo es de Champions y tendría que dejar de mirar para abajo de una vez por todas. Con estos dos jugadores formando el centro del campo txuri urdin este parece otro equipo. Lo es. No tiene nada que ver con lo que Montanier nos ha venido mostrando en los 14 meses anteriores. Cada vez que se les vea en el campo, quedará como una losa imperdonable ese medio centenar de partidos que, sin motivo alguno, se ha tardado en darles el mando de una Real que, con ellos, puede y debe optar a lo más alto. Hoy la Real ha ganado 4-0, pero el partido podría haber acabado con una goleada de otra época si entran algunas ocasiones más y si Mateu Lahoz no vuelve a dejar otro arbitraje lamentable, terriblemente influyente cuando el partido todavía registraba el 0-0 inicial. La Real ha brillado, por momentos de forma deslumbrante, porque, al fin, su entrenador ha apostado por aquello que muchos veníamos proponiendo. Y no lo proponíamos por capricho, sino por fútbol. Illarra y Pardo nos da la razón y verles jugar es la gloria.

Montanier apostó por la continuidad, con un único cambio con respecto al equipo que venció en Málaga, el regreso de Bravo a la portería devolviendo a Zubikarai a la realidad de su papel en esta plantilla. Y si esa opción continuista es debatible, como todo en el fútbol (mi yo entrenador hubiera devuelto la titularidad a Griezmann), lo que está claro es que es perfectamente argumentable, a diferencia de muchas de las decisiones que ha venido adoptando hasta ahora el entrenador francés. Lo grandioso de la situación de necesidad que ha obligado a Montanier a apostar por Illarra y Pardo, es que los dos chavales han aprovechado la oportunidad a lo grande. Y hoy, por si acaso quedaba alguna duda, lo han hecho en el partido en abierto, así que lo ha podido ver todo el mundo. Hoy Pardo jugó algo más adelantado que en Málaga y eso, ante un equipo abierto como el del Rayo, le dio un papel mucho más protagonista que en La Rosaleda, donde el papel estelar fue el de Illarramendi. Cabe pensar que hoy se habrán acabado para siempre los debates sobre la capacidad de este mediocentro.

Con ellos, la Real crea al fútbol, domina todos los aspectos del juego, multiplica su capacidad defensiva y de robo de balones y consigue lo que la apuesta de Montanier hasta ahora era incapaz de conseguir, salida de balón, con soltura, con opciones, con categoría. El espectáculo que dieron hoy Pardo e Illarramendi fue antológico. Y la única pega que se puede poner es el deseo de haberles visto contra un equipo de los punteros. Ardo en deseos de ver esa prueba. Pero hoy el rival era el Rayo, un equipo ofensivo con problemas atrás. Pardo e Illarra fueron los primeros en ver por dónde se podía meter mano a un equipo así, pero no los únicos. Porque si Pardo metió un balón maravilloso al interior del área nada más comenzar el partido, Ifrán lo entendió perfectamente con un muy buen desmarque, un control con el pecho para librarse de Cobeño y y un remate a puerta vacía. El gol habría sido un gran espaldarazo para Ifrán, pero Mateu Lahoz, que tiene problemas en dar por válidos los tantos de la Real como demostró en San Mamés, vio mano y lo anuló.

Pocos minutos después, Gámez envió a córner un centro desde la banda izquierda con la mano. Mateu Lahoz vio córner y se dejó engañar por el antideportivo gesto del jugador rayista de disimular llevándose las manos a la cara. En apenas veinet minutos, el colegiado se llevó por delante dos posibilidades de gol. Hasta ahí, la Real había dominado. A partir de entonces, comenzó a arrollar. En apenas dos minutos, Vela machacó al Rayo con dos goles. El primero aprovechando la pelea de Ifrán dentro del área, el segundo con un gran disparo junto al palo tras recibir un perecto balón de Pardo. Los dos tantos llegaron después de buenas jugadas de toque, de muy buenos movimientos de todos los jugadores ofensivos. Xabi Prieto, Chory, Illarra, Pardo... Y Vela, que parecía el más desconectado del juego del equipo, o si acaso el menos acertado hasta ese momento (aun con una gran capacidad de sacrificio), de repente apareció como lo que se espera de él, la gran estrella que decide partidos. Y dos goles. Dos golazos. Y el partido estaba prácticamente finiquitado.

Cobeño fue, de largo, el mejor del Rayo en la primera mitad, y tras el 2-0 sacó grandes balones de gol a Iñigo Martínez e Ifrán, pero sobre todo un voleón a Pardo que si llega a entrar derrumba Anoeta hasta los cimientos de la emoción. El equipo rayista apenas dio señales de vida en la primera mitad, solo tuvo un par de arrancadas de Baptistao que, por su velocidad, pusieron en aprietos a De la Bella. Paco Jémez arriesgó en el descanso y trató de cambiar el partido. Eso es algo digno de elogio. Quitó a un lateral con tarjeta, Casado, y colocó a un delantero, Delibasic. Con esa disposición en el campo, y ante una leve displicencia habitual en la Real cuando las cosas parecen sentenciadas, el equipo visitante gozó de sus mejores minutos, pero no fue capaz de probar a Bravo, casi un espectador en su regreso al once. Lo malo para el Rayo es que enfrente estaba un equipo en estado de gracia. Y es que, viendo lo que uno y otro estaban poniendo en juego, el partido estaba para golear.

Pasado el empuje inicial del Rayo, una Real en la que todo salía bien, también el trabajo de los laterales tanto en defensa como en ataque, buscó contragolpes que finiquitar el encuentro. Mikel González culminó uno de ellos con uno de esos goles para los que los centrales realistas tienen sobrada capacidad. Él empezó la jugada y él la acabó, después de un gran pase de Vela que Ifrán devolvió al centro del área para que el central anotara. Fue el colofón de otro espléndido encuentro del central, puede que en su mejor temporada en el primer equipo. Casi a continuación, Mateu Lahoz anuló a Delibasic un gol por fuera de juego, muy justo pero algo adelantado. A partir de ahí, la única duda era saber por cuántos goles iba a ganar la Real. Pudo marcar Chory Castro con un buen disparo, Ifrán en alguna otra ocasión e incluso De la Bella de cabeza sumándose muy bien al ataque. Y Chory Castro cerró la cuenta con el cuarto después de una jugada, otra más, en la que la visión de juego de Pardo, le dio toda la ventaja para conectar un zurdazo sensacional.

Para entonces, Montanier ya había movido ficha. Y su primer cambio fue tan raro como casi siempre. Quitó a Ifrán, al que solo le faltó el premio del gol para culminar un magnífico trabajo de presión, de espaldas a la portería y de apertura de espacios, para colocar sobre el césped a Markel Bergara. Quién iba a decir que sería el propio Markel quien gozaría de la mejor ocasión de ahí al final, mandando el balón al larguero con todo a favor. No deja de ser significativo que Ifrán fuera el primer sustituido y que el segundo fuera Pardo, después de adelantar la posición de este y pocos días después de que dijera en una entrevista que él es pivote y no mediapunta. La ovación a ambos fue atronadora, de las que sirven para tomar nota y más después de un partido tan magnífico que Montanier dijo tajantemente que no es el mejor que ha hecho su equipo. El regreso de Zurutuza también fue muy aplaudido. El último cambio sirvió de homenaje a Vela y para dar minutos a un Agirretxe al que aún no le entran las que sí le han entrado en otros momentos. Le dio tiempo a enganchar una buena volea, algo centrada, que sacó Cobeño.

El resultado fue de 4-0, pero pudo ser mucho más abultado. El gol y el penalti que escamoteó Mateu Lahoz, el larguero de Markel, las paradas de Cobeño... Hoy la Real dio un absoluto recital porque eso es lo que cabe esperar de un equipo comandado por Illarra y Pardo y con una pólvora descomunal arriba. Porque, ojo, hoy Griezmann no tuvo ni un minuto, Prieto jugó lejos de su mejor posición (pero ofreció una ingente capacidad de trabajo y apoyos) y Zurutuza, que también pudo marcar, apenas disfrutó de unos minutos. Sigue siendo un misterio inexplicable el hecho de que esta Real no se haya visto antes, porque es evidente que el motivo era caprichoso. Casi todos veíamos que Pardo merecía más minutos, que Ifrán era un jugador aprovechable, que Illarra debía ser el 4 de este equipo, que Carlos Martínez no merecía el ostracismo... como vemos que José Ángel también merece entrar en las rotaciones que han afectado ya a todos los suplentes. Las lesiones llevaron a Montanier a colocar sobre el campo una solución que había luchado mucho por no poner. Ahora la tiene. Y ya ha visto que funciona. Que funciona de maravilla. Y esta Real, lo digo como lo creo y mientras se mantengan lucha y trabajo, es una Real capaz de llegar a la Champions.

domingo, noviembre 18, 2012

PREVIA Real Sociedad - Rayo Vallecano. Buscando un objetivo

La indefinición clasificatoria es un mal endémico en el fútbol español para muchos equipos, que en octubre pueden estar luchando por la Champions y en abril por el descenso. O viceversa. La Real busca un objetivo (lunes, 21.30 horas, Anoeta, Marca TV) porque todavía no lo tiene. Montanier frena la ilusión que algunos jugadores, Griezmann o Bravo esta semana, no paran de alimentar. El buen triunfo en Málaga hizo crecer de nuevo esas ilusiones, las que Anoeta vuelve a tener la obligación de refrendar después de dos derrotas consecutivas del equipo txuri urdin jugando como local. La enfermería se va vaciando y eso tiene un doble efecto. Por un lado, Montanier deja claro, sin tapujos y ya desde la convocatoria, por qué jugadores apuesta después de haber visto ya el rendimiento y las expectivas de casi toda su plantilla sobre el césped (Cadamuro es el único que tiene ya una presencia testimonial). Por otro, se comprobará definitivamente si el equipo ha crecido o si nos esperan seis meses más de competición sin grandes aspiraciones.

Recuperar lesionados significa que Montanier vuelve a tener margen para hacer sus convocatorias, lo que parece inevitablemente unido a que haya sorpresas. El técnico francés ha recuperado prácticamente a todos los ausentes y en la enfermería apenas quedan Cadamuro y Elustondo. Por eso hay muchos cambios en los 18 elegidos con respecto a la semana pasada. Vuelven Bravo, Markel, Griezmann y Zurutuza, que era quien parecía que lo tenía más complicado. Y se caen Ros y José Ángel, además de los dos jugadores del Sanse, Royo y Hervías. La ausencia del lateral, fichaje de este verano, no lo olvidemos, sigue siendo lo más asombroso y todavía inexplicado. Con el canterano, la falta de confianza que tiene en él Montanier es evidente. Vela, que había sido duda hasta última hora, también figura en la lista para hacer frente al Rayo Vallecano. Ante las dudas sobre el estado físico de algunos jugadores, las siempre enigmáticas comparecencias del técnico galo y sus habituales sorpresas, adivinar el once parece casi imposible.

Bravo regresará a la portería, con la habitual pareja de centrales por delante, Mikel González e Iñigo Martínez, con Ansotegi en el banquillo. De la Bella estará en la izquierdo y a partir de ahí empiezan las dudas. Carlos Martínez ha sido el lateral derecho de los últimos encuentros, pero no es descartable que Estrada recupere el puesto. El centro del campo es el foco de atención más claro. Tras triunfar en Málaga Illarramend y Pardo, habrá que ver qué hace Montanier. El primero tiene un puesto fijo, pero no necesariamente de 4, donde Markel es la otra opción. Si este juega, Pardo irá al banquillo (y habrá que ver cómo reacciona la grada), porque la mediapunta parece que se la jugarán Griezmann y Zurutuza. Si Montanier optase por el segundo, el primero podría ir a la banda izquierda. Y los cinco jugadores restantes (Xabi Prieto, Chory, Ifrán, Agirretxe y Vela) se juegan las dos posiciones restantes. Lo único que parece claro es que si Vela está para 90 minutos, jugará, pues es el futbolista predilecto de Montanier.

El maltrato a la Real con los horarios continúa y protagonizará el partido que nadie quiere jugar. Eso impedirá el bonito reencuentro de dos aficiones formidables y dará información a los realistas sobre la tabla. Al comienzo de la jornada ocupaba la decimotercera posición con trece puntos, a tres del descenso, a cuatro de Europa (aumentada ya a seis) y a seis de la Champions (entre siete y nueve en función de lo que haga Betis en el derbi sevillano). El Rayo, por su parte, es séptimo con 16 puntos y, a pesar de la fragilidad defensiva que ha mostrado en algunos partidos, es una de las revelaciones de la temporada a estas alturas. El equipo vallecano no ha empatado fuera de casa, pero, ojo, ha ganado dos de sus cinco partidos, y en dos campos importantes (1-2 tanto al Betis como al Málaga, cuarto y quinto clasificados al inicio de la jornada). La Real tampoco conoce el empate como local, ganó sus tres primeros partidos y viene de perder los dos últimos, por el mismo resultado, 0-1 ante Atlético de Madrid y Espanyol. En la plantilla rayista hay dos ex realistas, Mikel Labaka, que será titular y que afirmó que podría ser su última visita a Anoeta, y Delibasic.

Real Sociedad y Rayo se han visto las caras en San Sebastián en partido de Primera División en trece ocasiones, con un balance aplastante a favor del equipo txuri urdin: nueve victorias, tres empates y una sola derrota. En Segunda, solo tres enfrentamientos, con dos victorias, un empate y una curiosidad: ganar al Rayo era sinónimo de ascenso. Sucedió en la temporada 1966-1967 y en la 2009-2010. La única victoria de los vallecanos se produjo con el 1-2 de la temporada 1992-1993, el último duelo entre ambos equipos en el viejo Atotxa. Dicho de otra forma, el Rayo no conoce la victoria en Anoeta, donde ha perdido siete de los diez partidos que ha jugado. La mayor victoria realista es el 5-0 de la Liga del subcampeonato, la 2002-2003, con goles de De Pedro y Karpin, ambos de penalti, dos de Nihat y uno más de Tayfun. La Real lleva 19 temporadas sin perder en San Sebastián contra el Rayo y ha ganado en seis de sus últimos siete visitas a Anoeta en Primera.

La pasada temporada, la 2011-2012, la Real goleó al Rayo con mucha facilidad. Venía el equipo de caer con estrépito en el Bernabéu, 5-1, de protagonizar una salida nocturna por la capital que enfadó a muchos seguidores y de ver una rueda de prensa de Montanier defendiendo a los suyos por sus discutibles actividades de ocio en los días libres que les concedió. Tras dos avisos del Rayo, la Real se adelantó pronto por medio de Agirretxe, que marcó de cabeza y sin marcaje. El segundo llegó a la media hora, obra de Zurutuza, también de cabeza. La Real cedió algunos metros al Rayo y buena parte de la posesión de la pelota para finiquitar el partido al contragolpe ya en la segunda mitad. A los seis minutos de la reanudación marcó Griezmann el tercero y se lo dedicó al entrenador, se supone que por defenderles durante la semana de las críticas por la juerga. Dos minutos después, Vela convirtió el cuarto. Anoeta hizo la ola y la Real dio el partido por acabado con el 4-0, el mismo resultado que le hizo el Rayo en el partido de ida. La nota triste la puso la grave lesión de Iñigo Martínez.

jueves, noviembre 15, 2012

¿Qué va a hacer Montanier con Illarra y Pardo?

Uno de los detalles más trascendentes que dejó la gran victoria en Málaga fue que se consiguió con Illarramendi y Pardo coincidiendo por primera vez en Liga en el once titular de la Real. Es trascendente porque ambos tienen mucho fútbol en sus botas, son canteranos, cuentan con el cariño de la afición, ya son internacionales sub-21 y ya han llamado la atención de los grandes. Pero hagamos memoria. Uno de los motivos, más o menos confesados, por los que se cesó a Martín Lasarte fue su apuesta por Diego Rivas y no por Asier Illarramendi en la temporada del regreso de la Real a Primera. El canterano solo juega tres partidos en toda la Liga 2010-2011 y cuando está en el campo deja la sensación de ser de los mejores. La decisión del técnico uruguayo, compartida o no, se basa en que el manchego fue, indiscutiblemente, uno de los mejores jugadores de la Real tanto en la temporada del ascenso como en la del regreso a la Primera División. Montanier le dio la titularidad desde el principio, aunque las lesiones le impidieron pasar de 18 partidos, 16 de ellos como titular.

A Rubén Pardo le descubrimos la mayoría de los aficionados realistas, los que no tenemos la oportunidad de ver en Zubieta al Sanse, hace poco más de un año, cuando le vimos comandar con una maestría, tantas veces impropia de un chaval de su edad, a la selección española que se proclamó campeona de Europa sub-19. Dadas las absurdas fechas en las que se jugó el torneo, muchos pensábamos que la posibilidad de hacer la pretemporada con el primer equipo se le había escapado. Pero no fue así. Aún con dorsal del Sansen, Montanier le incorporó al primer equipo en el stage de Italia y tuvo minutos contra el Bari y el Catania. El técnico francés, no obstante, no le dio confianza durante la temporada e incluso cada vez que hablaba de él lo hacía para minimizar su aportación al equipo (llegó a decir que la afición que le pedía no le había visto). Solo jugó dos partidos como titular, en ambos para cubrir una plaga de lesiones en el centro del campo. Uno fue en el Camp Nou. El otro, en Anoeta ante el Sevilla, partido que aún se recuerda por la actuación y el golazo del canterano.

Son dos de los mejores jugadores que han salido de Zubieta en muchos años. Creo que en eso estamos de acuerdo prácticamente todos los realistas Y Montanier ha tardado 49 partidos de Liga en colocarles juntos en un once inicial, a pesar de que era uno de los sueños ampliamente confesados por un sector de la afición que parece bastante mayoritario (sueño que se completaba con Zurutuza por delante de ambos). Pero, ojo, que si lo ha hecho ha sido por necesidad y no por convicción. No olvidemos que Markel, Elustondo y Zurutuza están lesionados. Tampoco sería conveniente olvidar que Mariga, un jugador de infausto recuerdo aunque no llegó ni a la mitad de la temporada pasada, llegó a jugar solo cuatro partidos menos que Illarra en todo la temporada ¡y casi tres veces más minutos que los que dispuso Pardo en toda la Liga (949 por 346)! Y, por si fuera poco, Montanier se ha resistido contra viento y marea a colocarles en sus posiciones ideales, las que ocuparon en Málaga. Illarra y Pardo jugaron unos días antes como titulares en la Copa, en Córdoba, con Ros por detrás, adelantando la posición de ambas y sacándoles de sus mejores ubicaciones.

Considero bastante indefendible que no se apueste por los mejores. Lasarte se equivocó con Illarramendi, pero al menos apostó por un jugador de condiciones muy diferentes pero de rendimiento indiscutible. Montanier ha hecho de todo para no colocar a Illarra de 4. Y ha hecho de todo para no darle la titularidad a Pardo. Málaga evidenció que se ha equivocado con los dos y ahora es cuando viendo lo interesante. ¿Qué hará el técnico francés cuando recupere a Markel y Elustondo? Estos dos centrocampistas han sido sus hombres de confianza. Con bastantes lesiones, la temporada pasada Markel ya dobló los minutos de Pardo sobre el campo y en esta ha sido titular indiscutible. Colocando a Elustondo en el centro del campo, con Illarra lesionado y Mariga ya olvidado, fue como Montanier logró su mejor racha de resultados, y esta temporada le puso en el Camp Nou sin que todavía se haya aclarado si se le forzó demasiado con ello. Illarra tiene sitio en su centro del campo, pero hasta ahora siempre más adelantado. Pardo no lo tenía hasta Málaga. Los dos jugarán con casi total seguridad ante el Rayo, pero la duda es a medio y largo plazo.

¿Qué va a hacer ahora Montanier? En la respuesta a esa pregunta está, posiblemente, una de las últimas oportunidades para que la afición recupere algo de confianza en el francés.

domingo, noviembre 11, 2012

SPV 0 - REAL SOCIEDAD 3 Gran victoria de las neskak

Enorme victoria la que han conseguido nuestras neskak en el terreno del SPV. 0-3 ha sido el resultado, y es lo que permite a la Real seguir al frente de la clasificación. Pero lo mejor ha sido la imagen que ha dejado el equipo. No era fácil recuperarse en solo un día del golpe moral que supuso la derrota contra el Club de Campo en esta jornada doble en Madrid, y el equipo lo ha conseguido a base de buen juego y dominando prácticamente todo el partido ante uno de los equipos que dominan la Liga. Las jugadoras realistas han movido la bola con mucha más consistencia que en el Club de Campo y se han mostrado mucho más incisivas cuando rondaban el área. En la primera mitad, la mejor jugadora local ha sido la portera, que ha evitado un tanteo más abultado que el 0-1 con el que se llegó al final de los primeros 35 minutos. Un gol que, por cierto, tardó mucho en subir al pequeño marcador electrónico del campo municipal de San Sebastián de los Reyes.
A la Real ni siquiera le hizo falta recurrir a los penalti córners para plasmar su superioridad en el marcador y marcó sus dos primeros goles en jugada. El único penalti córner de que dispuso, aún en la primera mitad, fue una de las mejores intervenciones de la portera del SPV. Los locales gozaron también de su mejor ocasión de esta forma, pues tienen una espléndida lanzadora, pero su disparo lo repelió el larguero, evitando lo que entonces habría sido el empate a uno. El inicio de la segunda mitad fue el tramo en el que peor lo pasaron las neskak, que vieron cómo el Valdeluz aprovechó algunos robos de balón cerca de la portería realista para meter el miedo en el cuerpo y buscar el empate. Sin embargo, la Real marcó el segundo gol con calidad y a partir de ahí dominó el partido con bastante comodidad, hasta que certificó la victoria con un tercer tanto, logrado al transformar un stroke.
Los detalles hacen de esta una victoria grande. La Real sumaba sus partidos por victorias hasta llegar al Club de Campo. Fue una actuación decepcionante en la que no se pudo superar el cerrojo del equipo madrileño, pero la contundente respuesta no tardó en llegar ni 24 horas. No olvidemos que el SPV, quizá la gran sorpresa hasta el momento de esta Liga, ocupaba la segunda posición de la tabla con los mismos puntos que la Real, que han dejado a su rival de hoy sin marcar siendo el máximo goleador de la liga quitando a la propia Real y que la victoria ha llegado en Madrid. Y si se gana dando como se ha dado hoy una demostración de coraje y fuerza, de dominio técnico y físico, queda claro que hay que confiar en que este equipo puede dar una gran alegría al final de la temporada. Queda todavía mucha liga regular y después el play off entre los cuatro primeros, pero hoy las neskak arrasaron en Madrid.

Aquí, más fotografías del SPV 0 - Real Sociedad 3.

MÁLAGA 1 - REAL SOCIEDAD 2 Una victoria para sacar conclusiones

Hacía tiempo que no veía un partido del que se podían sacar tantas conclusiones sobre el momento que vive la Real Sociedad. Gran victoria en Málaga, terreno abonado para el equipo txuri urdin, que solo ha perdido en una de sus últimas ocho visitas a La Rosaleda, y sumando nada menos que seis triunfos. Hemos ganado en terreno de un equipo de Champions. Se puede, sí, a pesar del tan manido argumento de que algunos partidos "no son de nuestra Liga". Hemos dominado en el centro del campo, con Illarra de 4 y con Pardo como su escudero. Sí, pueden jugar juntos. Deben jugar juntos. Ifrán ha sido el delantero titular, y ha dado una asistencia de gol. Sí, el uruguayo es un jugador válido y por tanto es imposible entender el ostracismo radical al que le ha venido sometiendo Montanier. Sí, hemos encajado el gol a balón parado. Y eso sigue siendo una gran asignatura pendiente de este equipo bajo el mando del francés. Tenemos laterales, tenemos centrales, y tenemos pólvora arriba, incluso estando mojada como está. Y, sí, puede ganar la Real sin tener a Bravo, Zurutuza y Griezmann en el campo. ¿Es o no es un equipazo la Real? Pues eso, dejémosle crecer de una maldita vez.

Montanier puso un once que daba para muchas lecturas. Illarramendi y Pardo juntos por fin en el centro del campo, el segundo algo más adelantado. Eso era la noticia antes del partido, eso fue la clave para entender su desarrollo. Fuchs fue el descartado, lo que ya abría debates, porque se quedaron en la convocatoria solo tres centrocampistas claros. Era evidente que habría sorpresa. Esa fue que por delante insistió con Xabi Prieto, a pesar de que naufragó contra el Espanyol. Y mejoró, pero no puede ser más que un parche por las ausencias de Zurutuza y Griezmann. Carlos Martínez se mantuvo en la derecha y como delantero el técnico francés colocó a Ifrán. Curiosamente, en la semana en la que llegó al partido siendo duda acabó siendo titular el uruguayo. Cosas de Montanier, indudablemente. Y es que hay que decir que la sensación es que todo esto no fue una apuesta en la que creyera, sino una ausencia de elección. Hoy no había más 4 posible que Illarra o una barbaridad. Y jugó Illarra de 4. Hoy solo podía salir Pardo a su lado o inventarse un centrocampista. Y jugó Pardo. Ganamos, por cierto. ¿Casualidad? Que jueguen veinte partidos juntos a ver cuánta casualidad hay ahí.

Obviamente, el partido se puso muy de cara desde el principio. Marcar en el primer minuto de juego no es algo que se haga habitualmente y la Real lo fue a hacer en un partido que seguro que muchos daban por perdido de antemano. Fue un robo de Chory por la banda izquierda, que cedió el balón a Ifrán para que se internara en el área, levantara la cabeza y se la pusiera en bandeja a Vela. Primera titularidad de Ifrán, primera jugada relevante del uruguayo. Y, de paso, primer gol en jugada del mexicano, que de aquella manera venía a recordar el primero que hizo el año pasado en Sevilla y contra el Betis, entonces a pase de Agirretxe. Bastó una jugada para recordarle a Montanier que tenía un delantero en la grada, alguna vez en el banquillo, y que es un jugador válido. Lo es, por mucho que se le quisiera negar esa condición al margen de las preferencias por uno u otro jugador. No es cuestión de exigir titularidades o minutos. Es cuestión de gestionar con acierto una plantilla que encima es corta.

A partir de ahí tomaron protagonismo Illarra y Pardo. Ver los primeros quince o veinte minutos del partido en Málaga obligaba a pensar que este equipo es otro. No se trata de decir quién es mejor y quién es peor, sino de saber qué cualidades te ofrecen los jugadores a disposición del técnico. Markel no da salida de balón y sus pases son siempre horizontales o hacia atrás. Con Illarra (el mejor del partido, ¡12 balones recuperados!), y Pardo, el centro del campo era una armonía de movimientos, desmarques, giros y pases como no se han visto en toda la temporada. Y no es cuestión de extasiarse, porque al final no hicieron un partido tan perfecto, estoy seguro de que los harán mejores en el futuro. Pero ofrecen cosas impresionantes. Tampoco se les quería poner juntos por una inexplicable cabezonería que encontraba las más peregrinas justificaciones. Podían jugar juntos. Y hemos tardado en verlo 49 partidos de Liga más cinco de Copa. Eso, a corto plazo, es dar ventaja a los rivales y, a largo, perder el tiempo con dos diamantes de nuestra propia cantera que ya han llamado la atención de los grandes antes de que su propio entrenador les viera. Eso ha pasado. Eso es criticable.

Durante la primera media hora, lo único que se le podía reprochar a la Real es que no buscó el segundo gol y se contentó con contener al Málaga. Eso sí, lo hizo con una brillantez, una madurez y un oficio que desmiente a todos aquellos que quieren escudarse en la juventud de algunos de sus jugadores para cortarle las alas a esta Real. No se trata tampoco de compararse con nadie, pero estaban jugando en un campo en el que hace un par de semanas cayó el Milán. ¿Y cómo encajó el gol del empate la Real? En un córner. Sin haber mirado si quiera a Zubikarai, era evidente que el Málaga, si empataba, lo haría así. Es un gravísimo problema de este equipo que amenaza con echar por tierra muchas opciones. Hay que decirlo cuando encaja goles, y también cuando no, porque la defensa de estas jugadas es casi siempre igual de deficiente. Después de un primer rebote, Carlos Martínez no llega a despejar un balón que le acaba cayendo a Saviola, que se gira y dispara a gol. ¿La marca de Saviola? Perdida en combate, creo que le correspondía a Chory. De haberla seguido, incluso con la patada al aire de Charly, no habría sido gol. Trabajo, trabajo, trabajo. Pero en Zubieta. Porque en La Rosaleda se estaba haciendo casi todo bien.

La primera parte terminó con una ocasión por bando. Isco tuvo la del Málaga, repelida por Zubikarai tras rebotar en un defensa. Mikel González protagonizó la de la Real, con un cabezazo que envió fuera a pesar de que fue claro, en el primer palo y a la salida de un córner. La actitud convertía en justo el punto que estaba sacando el equipo txuri urdin, a pesar de los sustos del último cuarto de hora. En el descanso, Pellegrini introdujo un cambio. Metió en el campo a Iturra y retiró a Jesús Gámez. Lección de la que Montanier tendría que tomar nota. El chileno vio que Illarra y Pardo le estaban ganando la partida a su centro del campo y movió ficha. ¿Qué hizo Montanier para contrarrestar ese cambio? Nada. Por eso el primer cuarto de la segunda mitad fue de claro dominio del Málaga y es cuando la posesión del balón se decantó con nitidez para los locales. Si hubiera marcado, el partido se hubiera parecido a tantos otros. Pero ahí tuvo la Real, la suerte que no ha tenido en otros partidos. Onyewu le entregó el balón a Xabi Prieto en el interior del área. El capitán, con el temple habitual, regateó a Caballero y puso el balón en el interior de la portería. Qué clase tiene Xabi Prieto. Aunque no aparezca en un partido y solo ofrezca compromiso tiene genialidades que no aporta ningún otro. A ver si con el gol espabila y crece esta temporada.

La Real tuvo un mérito añadido, y es que supo leer el partido incluso sin asistencia desde el banquillo. Vela se convirtió en un puñal por cualquier zona del campo que pisaba, y hay que confiar en que está ya acercándose al nivel de la temporada pasada. Chory Castro se movió con habilidad y participó activamente del juego. Y ambos echaron una mano con frecuencia a sus dos laterales, Carlos Martínez y De la Bella, que también subieron con mucha frecuencia (Charly, de hecho, obligó en la primera mitad a Caballero a hacer una muy buena salida para sacar un formidable centro que clamaba al cielo por un rematador). Mikel González e Iñigo Martínez, dos jabatos que lo cortaban todo. Con este escenario, había dos posibles lecturas para el partido. Se podía fortalecer el centro del campo para contener las jugadas del Málaga y evitar ocasiones claras de los locales o se podía colocar a jugadores rápidos para buscar el tercero. Ros era el único jugador posible para lo primero y Hervías parecía el indicado para lo segundo. Montanier no optó por ninguna de las dos soluciones y reincidió en errores conocidos. Su primer cambio, José Ángel de nuevo como extremo en lugar de Chory Castro. Era el minuto 69.

Que levante la mano quien no sintió una especie de ya conocida congoja al ver ese primer cambio. No fue nada tranquilizador que tres minutos después, con Pellegrini tocando la corneta con sus cambios, tuviera que hacer Zubikarai la parada del partido con el pie, para atrapar el balón en dos tiempos. Por fortuna, y aunque el cansancio del centro del campo txuri urdin era otro temor a tener en cuenta en esos últimos minutos, Illarra se creció y Pardo aguantó como un jabato (que no tiene físico, decían), con lo que el Málaga acabó diluido y desesperado, sostenido apenas por la escasa diferencia en el marcador. De hecho, de ahí al final solo quedó tiempo para que José Ángel estrellara el balón en el larguero después de que el cuero tocara en el desafortunado Onyewu y para que Montanier incidiera en lo mal gestor de partidos que es. Menos mal que su tercer cambio llegó en el minuto 92, con tres de descuento, y no dio tiempo a ver que Estrada se había colocado, sustituyendo a Pardo, en el centro del campo. Supongo que a Ros no le habrá hecho mucha gracia que Cadamuro y Estrada le cojan la delantera para jugar en el medio. Sigo sin entender el propósito de ese cambio ni la elección de su protagonista.

La victoria de la Real ha sido grande, por el escenario, por el rival, por la actitud y por la calidad demostradas. Han funcionado muchas más cosas que las que han ido mal, eso es indudable. Pero el problema que sigue teniendo la Real es que mucho de lo bueno desmiente otras tantas de las teorías de su entrenador. Las lesiones nos han llevado a ver lo que hemos visto hoy. Seguramente también empezar el partido en puestos de descenso, y esa es la parte que también debe tocarle a los jugadores, que parece obvio que reaccionan cuando le ven las orejas al lobo. Pero ahora es cuando tengo curiosidad por saber qué va a hacer Montanier cuando recupere efectivos. Si colocará de nuevo a Markel como titular insustituible después de haber visto a esta pareja de mediocentros. Si seguirá manteniendo en el olvido a Ifrán y se le cederá en el mercado de invierno. Si insistirá en que "es muy difícil ganar fuera de casa", sin ver el auténtico potencial de su equipo. Ese que algunos sí veíamos desde hace tiempo. Ese que hoy han podido ver todos los realistas. El de hoy, sin duda, es un partido que invita a sacar conclusiones. Y sigo creyendo que Montanier no las va a sacar. Ojalá me sorprenda. Mientras tanto, a celebrar un buen triunfo. Que estemos fuera del descenso no, porque yo sigo aspirando a cotas más altas.