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lunes, octubre 17, 2016

El enigma Pardo

Rubén Pardo.
El caso de Rubén Pardo se ha convertido ya en el mayor expediente X de la historia reciente de la Real Sociedad. Quedarse fuera de la convocatoria para el partido ante el Athletic, un partido que curiosamente se perdió entre otras razones por no tener el más mínimo control del centro del campo tras el 0-1 que logró Zurutuza, es el último episodio de una historia que demuestra que el riojano es, con diferencia, el canterano peor gestionado de los tiempos recientes. Apuntaba a estrella, el Real Madrid preguntó por él antes incluso de que debutara en Primera División, fue el auténtico líder de la selección española que se proclamó campeona de Europa sub-19 en el año 2011. Pero han pasado ya cinco años de aquello, de su maravillosa irrupción en el primer equipo, y ya han pasado cuatro entrenadores de perfiles muy diferentes sin que ninguno haya sabido sacar partido de sus cualidades.

Lo más inmediato es analizar los datos de la presente temporada y estos son muy poco alentadores para Pardo. Eusebio le ha convocado en seis de los ochos partidos de Liga que ya hemos consumido. Jugó el partido completo en El Sadar, donde la Real ganó 0-2, y jugó 67 minutos contra el Betis en Anoeta. Jornadas 2 y 3. Desde entonces, desde hace ya más de un mes, Pardo no ha pisado el verde sin que se entienda muy bien por qué. Curioso que siempre parezca responsabilizársele de los males del juego de la Real, sobre todo si tenemos en cuenta que la estadística con él en el campo es de cuatro puntos de seis posibles, sin conocer la derrota, y eso que la Real ya ha perdido la mitad de sus partidos ligueros. Es verdad que Eusebio ha querido dar continuidad al centro del campo que forman Illarramendi, Zurutuza y Oyarzabal, y que a la par que Pardo han caído en el ostracismo un Markel Bergar que en todo caso ha jugado más que el riojano (192 minutos en cuatro partidos) a o un Gaztañaga que ni siquiera ha llegado a entrar en convocatoria alguna. Pero aún así es difícil de entender.

Esta situación de Pardo con Eusebio, no obstante, no sorprende si se analiza lo que ha vivido el jugador desde que se asomó al primer equipo. Los datos globales así lo indican. Pardo debutó con el primer equipo en la jornada 11ª de la temporada 2011-2012, en el 0-1 ante el Real Madrid de aquella Liga. Contado ese encuentro y hasta el día de hoy, la Real ha jugado 188 partidos de Liga. El riojano ha estado convocado en 171. Es decir, es un jugador fiable que apenas se ha perdido encuentros por lesión y que en las tres pasadas temporadas estuvo en las convocatorias para 36 de los 38 partidos de Liga. Sin embargo, se quedó en el banquillo mirando el partido en nada menos que 38 de esos 171 encuentros. Jugó en 133, un 77,7 por ciento de los que fue convocado. Fue titular en apenas 75, un 43,8 por ciento. Y disputó los 90 minutos sólo en 40, el 23,3 por ciento. Su media de minutos por partido apenas supera los 54.

Dicho de otra manera, Pardo nunca ha sido titular en la Real. Ha tenido buenas rachas y cierta continuidad en algunos momentos, sobre todo cuando David Moyes y el propio Eusebio Sacristán llegaron a la Real. Pero ningún entrenador ha confiado plenamente en él. Y eso que en lo más medible de su juego, los asistencias, temporada tras temporada ha estado entre lo mejor de la Real. Pardo lleva ya 28 pases de gol desde que se asomó al primer equipo. Su punto más álgido en esta estadística, los 11 que dio en la temporada 2013-2014, la que dirigió de forma completa Jagoba Arrasate, un entrenador que en todo caso apostó por fortalecer físicamente al jugador cuando eso mismo pareció llevarse por delante la frescura y el desparpajo con los que irrumpió en Primera. Puede, en todo caso, que no sea casualidad que fuera en esa Liga 2013-2014 cuando más partidos jugó, 35, 21 de ellos como titular y 16 completos. La única estadística que ha mejorado en algún otro campeonato liguero es la de minutos, puesto que en la siguiente campaña, la 2014-2015, jugó 1.919 minutos, 23 más que en la 2013-2014.

El enigma Pardo continúa y pierden a la vez tanto el jugador, que a estas alturas parece que se va a quedar la etiqueta de eterna promesa, como el club, que no ha sabido sacar partido de un diamante en bruto. Probablemente, el hecho de que se está hablando de él le ayudará a que Eusebio le devuelva a la lista la próxima jornada e incluso le dé minutos, sea como titular o partiendo desde el banquillo. Pero el jugador parece abocado a que la historia se le repita una y otra vez, incluso aunque ahora encadenara cinco partidos seguidos como titular. Y así, la Real está perdiendo ya, si no lo ha perdido, a uno de los jugadores más prometedores que se han asomado desde su cantera sin que nadie sea capaz de explicar el motivo.

lunes, agosto 31, 2015

A la primera, Illarra-Pardo

Illara y Pardo, al fondo, el doble pivote de Moyes.
Dos temporadas estuvo en la Real Philippe Montanier, y si en esta etapa que finalizó con la felicidad de Champions hubo una espina que se quedó clavada en gran parte de los aficionados fue no ver juntos a Asier Illarramendi y Rubén Pardo formando con asiduidad el doble pivote del equipo txuri urdin. El francés nunca llegó a confiar del todo en Pardo, y aunque al final no quedó ninguna duda sobre Illarra lo cierto es que en sus primeros partidos en San Sebastián también parecía tener más esperanzas en Mariga que en el ahora ex jugador del Real Madrid, algo que afortunadamente sólo duró hasta que la Real pudo librarse del keniano en el mercado invernal. David Moyes, en cambio, lo ha tenido claro desde el primer momento y a pesar de que Illarra apenas ha entrenado tres días con el equipo y ha dado el mando del centro del campo a estos dos jugadores.

Montanier tardó nada menos que 30 partidos en colocar juntos a Pardo e Illarra. Es cierto que en su primera temporada en la Real, la 2011-2012, el riojano tenía ficha del filial, pero estuvo entrenando con los mayores toda la campaña y si ese feliz encuentro no se produjo antes fue porque el francés confiaba más en Markel, Elustondo, Zurutuza o incluso el mencionado Mariga. El debut de Pardo con el primer equipo, de hecho, había llegado exactamente una vuelta antes que el partido en el que el francés le dio sus primeros minutos junto a Illarra. Y fue en un partido que la Real, como de costumbre en el Santiago Bernabéu, no disputó. El Real Madrid aplastó a la Real con un contundente 5-1, marcador que ya lucía en lo alto del coliseo madridista cuando Montanier sacó a Pardo al campo en el minuto 74 por Cadamuro.

En esa primera temporada, Montanier sólo volvió a hacer coincidir a estos dos futbolistas en un partido más, en la última jornada, en Anoeta y ante el Valencia, y fue durante apenas 15 minutos más. Eso sí, fue un momento que para muchos tuvo un enorme simbolismo. Fue el día de la retirada de Mikel Aranburu y Pardo saltó al terreno de juego por el capitán. Sin embargo, la campaña 2012-2013, de muy feliz recuerdo por la cuarta plaza y la clasificación para la Champions, no sirvió para que esta pareja se consolidara. A los paupérrimos 31 minutos que en la primera tentativa hubo que sumar otros 555 en la segunda, los dos fueron titulares juntos en apenas cinco encuentros y apenas llegaron a coincidir en un total de 13 en esa extraordinaria Liga.

Lo curioso es que, al margen de aquel primer día en el Bernabéu, la Real sólo ha perdido dos partidos con ellos dos en el campo, y fue precisamente en los dos primeros en los que ambos coincidieron. La primera derrota fue en la tercera jornada de la 2012-2013, el primer día en el que tanto Illarra como Pardo fueron titulares juntos, cuando el Mallorca superó a la Real por 1-0. En la octava jornada, de nuevo con ellos en el campo aunque sólo Illarra fuera titular, la Real cayó 0-1 ante el Atlético de Madrid, con aquel postrero gol de Falcao tras una inocente falta precisamente cometida por Illarramendi, diez minutos después de que Pardo entrara en el campo. Desde entonces, el equipo txuri urdin no conoce la derrota con Illarra y Pardo en el campo, con seis victorias y cinco empates.

Los datos son aún más contundentes y favorables a su presencia en el campo cuando ambos fueron titulares. Con ellos dos desde el inicio y contando con el que se perdió en Mallorca, la Real de Montanier jugó sólo cinco partidos, con tres victorias, un empate y la mencionada derrota en territorio balear. Así, el técnico galo puso a Illarra y Pardo como titulares en el 4-0 al Rayo Vallecano de la jornada 12ª (Pardo fue sustituido por Zurutuza en el minuto 79), en el 2-1 al Sevilla de la 17ª (de nuevo, el mismo cambio en el 66), en el 1-1 en Anoeta ante el Depor de la 19ª (otra vez Pardo al banco en el 69, esta vez relevado por Chory Castro) y en el 3-0 de la 22ª ante el Mallorca, el único partido que los dos jugadores disputaron juntos e íntegro.

Hasta alcanzar los once encuentros en los que la Real no conoce la derrota con ellos dos sobre el césped, siempre con Illarra como titular y con Pardo entrando desde el banquillo, hay que sumar el 2-2 en Valladolid de la novena jornada (once minutos tuvo el riojano, entrando por Griezmann), el 0-0 en Anoeta ante Osasuna de la 13ª (17 minutos más, siendo el relevo de Zurutuza), la igualada también sin goles en Granada en la 16ª (veinte minutos, de nuevo Zurutuza fue el sustituido), el memorable 3-2 al Barcelona de la 20ª (Pardo entró al campo por Xabi Prieto en el minuto 78), el empate a uno en casa ante el Levante en la 24ª (27 minutos, entrando por Markel), el 4-1 al Valladolid de la 28ª jornada (una presencia testimonial de tres minutos, entrando por Xabi Prieto), y el 4-2 al Málaga del 30º partido de Liga (60 minutos, gracias a la lesión de Zurutuza).

Por ahora, Moyes sólo ha dirigido a ambos jugadores en un partido y ha tenido claro que ese es su doble pivote. Duró los 74 minutos que pudo mantener a Illarramendi en el campo hasta que se notó que su irregular pretemporada le impedía completar el encuentro, pero está llamada a ser la pareja que guíe el fútbol de la Real en esta campaña. Si en su segundo debut con la camiseta txuri urdin Illarra se comportó, sobre todo en la primera mitad, como si nunca se hubiera marchado, Pardo tendrá que aprovechar la ocasión que le brinda tener un compañero de línea de este calibre para dar el salto de calidad definitivo que todavía no ha dado. Lo que está claro es que esta es la pareja de mediocentros con la que muchos han soñado desde hace cuatro años. Es el momento de saber si la realidad está a la altura de ese sueño.

miércoles, abril 29, 2015

Pardo cumple 100 partidos en Primera siendo imprescindible para Moyes

Pardo cumplió en San Mamés 100 partidos en Primera.
Rubén Pardo sigue sumando y San Mamés fue el escenario de su partido número 100 en Primera División. A sus 22 años, cumplirá 23 en octubre, esa cifra que llega hasta los 121 partidos en todas las competiciones es importante. Lo es aunque sea difícil quitarse de la cabeza la idea de que tendrían que ser mucho más partidos los que figuraran en las estadísticas del riojano. Y es que hasta la llegada de David Moyes, ningún técnico ha parecido confiar del todo en él para darle el mando de la Real que siempre ha estado dispuesto a asumir y a pesar de las espléndidas actuaciones que protagonizó en sus primeras apariciones con el primer equipo, con el que debutó una semana después de haber cumplido 19 años, en octubre de 2010. El escocés ha sido quien le ha dado por fin galones, superando así debates sobre su posición en el campo, su capacidad para jugar de mediocentro defensivo o incluso sobre la posibilidad de que no llegara a explotar con la categoría que muchos le adjudicamos en cuanto irrumpió en la élite. Pardo es hoy un imprescindible para Moyes.

Gracias al escocés, esta ya es la temporada en la que más minutos ha jugado, récord que superó hace unos días, en el encuentro en Anoeta ante el Villarreal. Entre todas las competiciones, el riojano suma 2.334 minutos en la campaña 2014-2015, superando los 2.229 que estuvo sobre el césped en la 2013-2014, con Jagoba Arrasate como único entrenador. Pero la situación actual es completamente diferente a la de hace sólo unos meses, porque Pardo tiene ahora un papel mucho más trascendente en el equipo. En su primera temporada en el banquillo, Arrasate le dio 35 partidos en Liga, pero sólo en 21 fue titular. Moyes ya le ha utilizado en otros 21, sólo se quedó sin jugar un sólo minuto en el derbi contra el Athletic de la primera vuelta y en Elche. En ambos partidos estuvo en el banquillo, aunque a tierras alicantinas viajó con molestias. Pero de esos 21 encuentros, en 15 actuó como titular. Traducido en minutos, Pardo ha jugado con Moyes en Liga 1.816 minutos de los 2.070 posibles, es decir, el 87 por ciento del tiempo total. Con Arrasate fueron 1.896 minutos de un total de 3.420, sólo el 55,4 por ciento.

Fue toda una sorpresa que Arrasate relegara a Pardo a un papel tan secundario en su segunda temporada al frente del primer equipo, sólo jugó cuatro de los diez partidos de Liga que el ex técnico realista llegó a dirigir antes de su cese. Sorprendió sobre todo porque los números del futbolista con él habían mejorado muchísimo con respecto a los que tenía con Philippe Montanier. Basta decir que la suma de minutos que jugó Pardo en las dos temporadas del francés en el banquillo realista es claramente inferior incluso a la de los minutos que ya le ha dado Moyes en esta Liga. Con Montanier, Pardo jugó 346 minutos en la temporada 2011-2012 (repartidos en quince partidos, sólo dos como titular) y 1.086 en la 2012-2013 (25 partidos, apenas diez en el once inicial). Contando la Copa de ambas temporadas, en la que Pardo sí jugó como titular precisamente por ser suplente en Liga, Montanier le dio un total de 1.910 minutos, una cifra que está ya a punto de rebasar con Moyes, con quien suma 1.816 entre Liga y Copa.

lunes, abril 07, 2014

Rubén Pardo sigue sin contar en los partidos grandes

El único partido grande completo de Pardo, con gol en el 90'.
La situación de Rubén Pardo en la Real se está convirtiendo en todo misterio que nadie termina de explicar. Cumple su tercera temporada con el primer equipo, la primera de ellas con dorsal del filial pero como miembro en realidad de pleno derecho, y es inevitable seguir sintiendo todavía hoy que no tiene la condición de titular, o al menos de hombre importante, que su calidad y sus números merecerían. Es indudable que cada temporada ha ido contando más que la anterior, pero sigue sin ser una opción preferente. En la temporada 2011-2012, Phillipe Montanier le dio sólo 346 minutos en quince partidos, apenas dos de ellos como titular. El francés siguió infrautilizando al riojano en la siguiente Liga, con 1.086 minutos en 25 partidos disputados pero sólo diez de ellos como parte del once inicial. Y aunque con Jagoba Arrasate sigue mejorando sus números y superando los precedentes, acumulando ya 1.645 minutos en la Liga, con 30 partidos jugados y 18 como titular, nunca es una opción fija para el técnico realista en los partidos grandes.

Esos datos generales, escasos para el potencial del jugador y las esperanzas que hay puestas en él, tienen un claro reflejo en esos partidos. Se han jugado ya 23 partidos ante el Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid (hoy los tres grandes de la Liga de forma indiscutible) y Athletic de Bilbao (el derbi tiene esa misma consideración de partido destacado) y los datos son demoledores. Pardo ha tenido minutos en poco más de la mitad, en catorce, sólo ha sido titular en tres de ellos, apenas ha jugado uno de forma completa y no llegó a saltar al campo en nueve, estando en el banquillo en ocho de los que no disputó (no estuvo convocado por molestias en el Bernabéu esta presente temporada). Obviamente, tampoco se pueden considerar minutos trascendentes, ni para su consolidación en el juego del equipo ni para ayudar en su formación (si es que todavía se puede pensar que está en esa etapa) los cambios para perder tiempo o con resultados ya cerrados, algo que sucedió en cinco de esos duelos.

No parece casualidad que su único partido completo en este grupo de encuentros fuera el derbi en Anoeta de esta temporada, en el que marcó el definitivo 2-0 ya en el descuento. O que los otros dos en los que también fue titular, la visita al Camp Nou de la temporada 2011-2012 y la del Bernabéu de la 2012-2013, fueran las dos únicas derrotas honrosas en esos estadios desde que la Real regresó a Primera, 2-1 y 4-3 respectivamente, aunque la Real no diera una imagen del todo buena en ninguno de esos dos partidos. O, por poner la mirada en los dos técnicos que han manejado la presencia de Pardo en el campo desde que alcanzó el primer equipo, que sólo en el mencionado choque ante el Athletic fuera titular por delante de algún centrocampista apto (Elustondo estuvo en el banquillo). Todos los centrocampistas del equipo, a excepción de Ros, han jugado estos partidos por delante de él. Incluso Mariga fue titular en el primer derbi en Anoeta de Montanier.

Parece evidente que Pardo sigue sin ser una de las elecciones predilectas de Arrasate como no lo era de Montanier, ni en general ni, como apuntan estos datos, en los partidos grandes. Es verdad que el técnico vizcaíno ha dado algo más de confianza al jugador riojano, pero también que cuando tiene a todos sus centrocampistas disponibles es mucho más proclive a alinear a Markel, Elustondo y Zurutuza en posiciones en las que podría jugar Pardo, por mucho que éstos no mejoren las prestaciones de Pardo, sea por calidad o por estado de forma. Y cada vez que se intuye un partido físico, incluso sin grandes rivales de por medio, se prescinde con mucha facilidad del 14 realista. Ahí radica el misterio. Pardo es un jugador que ha demostrado que cubre mucho campo, que tiene buenos números en la recuperación del balón, y que además aporta en el juego ofensivo del equipo, nada menos que con ocho asistencias de gol (el segundo mejor del equipo en esta faceta, dos por detrás de las diez de Vela) y tres tantos. Y sin embargo, por mucho que demuestre, Pardo sigue sin disfrutar de los partidos grandes desde donde debería hacerlo, desde el campo.

viernes, julio 19, 2013

Cinco jugadores que tienen que dar un paso adelante

En pleno debate sobre la necesidad o no de hacer fichajes, y cuántos, y de la pérdida de potencial o no con respecto al equipo que materializó la clasificación para la previa de la Champions League, cabe recordar que no toda la plantilla alcanzó niveles sublimes la pasada temporada, bien por no haber dispuesto de los minutos para ello o bien porque so alcanzaron su tope futbolístico. Hay jugadores que están obligados a dar un paso adelante en esta campaña 2013-2014, y que se vayan a disputar al menos ocho partidos en el curso dará más oportunidades a todos. Estrada, Zurutuza o Ifrán bien podrían haber entrado en ese grupo, pero los cinco jugadores que tienen un mayor margen de mejora y posibilidades de conseguirlo son Cadamuro, José Ángel, Pardo, Elustondo y Ros. El hecho de que la Real anotase 70 goles en Liga hace que esa mejora sea más probable en algunos efectivos de la defensa y del centro del campo, las líneas que menos gustaba de tocar Philippe Montanier.

· Cadamuro
La pasada fue una temporada prácticamente en blanco para él por las lesiones. Apenas disputó 192 minutos repartidos en cuatro partidos, sólo dos de ellos como titular. Subió al primer equipo como defensa central y ha jugado prácticamente en todas las posiciones menos en esa. Montanier le hizo debutar sustituyendo a Xabi Prieto como extremo derecho en el segundo partido de su primera temporada, ante el Barcelona. Incluso ha pasado por el mediocentro en minutos finales de algún encuentro, pero el puesto en el que más le alineó en aquella primera campaña fue de lateral izquierdo, zona que alternó bastante con De la Bella. Sin apenas jugar con la Real se convirtió en un fijo en las convocatorias de las selección argelina. La lesión de Mikel González le da una oportunidad de oro para empezar la temporada jugando, aunque se disputará con Ansotegi esa plaza en el centro de la defensa junto a Iñigo Martínez. Si las lesiones no se lo impiden, es el momento de averiguar si tiene nivel para estar en el primer equipo de la Real.

· José Ángel
Ante esa alternancia entre De la Bella y Cadamuro en el lateral izquierdo durante la primera temporada de Montanier, y a pesar de que el catalán se salió en la pasada Liga, nadie podía imaginar que José Ángel jugaría tan poco en su primer año como realista. Montanier le concedió 420 minutos en trece partidos, sólo dos de ellos en el once inicial, con una media de 32 minutos por partido. Él fue el primer jugador sustituido por Montanier en el descanso de un encuentro sin mediar lesión, lo que sorprendió dada la habitual tardanza del francés en decidir los relevos, y no jugó como titular ni siquiera cuando De la Bella se perdió un partido por lesión. Casi siempre que jugó con el técnico francés, fue de extremo. Si ha decidido volver a la Real, cabe pensar que Loren y Jagoba Arrasate le han asegurado que, si está en forma, partirá con igualdad de oportunidades con respecto a De la Bella. Y si las rotaciones se convierten en norma en la exigente primera mitad de la temporada, seguro que José Ángel puede convertirse en un jugador importante. Él fue uno de los motivos de la ilusión despertada en la afición hace un año. Parte de cero.

· Pardo
El deseo de Illarramendi de no seguir en la Real le hace ostentar, con todo el derecho, el título de perla de la cantera en el primer equipo. El debate que se instaló la pasada temporada, quizá algo artificialmente, es si está verde o por el contrario preparado para asumir los galones en el equipo. Ya en su primera temporada, también la primera de Montanier, demostró estar más que capacitado para ser el timón de la Real. Que Montanier no quisiera nunca alinear a Illarra de 4 le cerró muchas puertas, pero la salida del ya madridista le pone en perfecta disposición para hacerse con un puesto en el once tipo de Jagoba, del que sólo cabe esperar que corrija la deficiencia de Montanier de no premiarle con las oportunidades que el jugador se ganó en el campo. Tiene calidad de sobra para convertirse en el mejor jugador del equipo. Lo que él tiene que poner de su parte es la superación de los nervios con los que jugó en la segunda mitad de la pasada temporada. Si se parece al jugador que deslumbró en el comienzo del crecimiento futbolístico de la Real, el de las victorias en Málaga y Valencia y la goleada en Anoeta al Rayo, el mando es suyo.

· Elustondo
Después de que la pasada temporada Markel ganara muchos adeptos, Elustondo se ha convertido sin duda en el jugador realista más discutido. Después de seis temporadas y media en el primer equipo, aún no ha explotado. ¿Se puede seguir esperando que lo haga? Para Montanier habría sido un jugador más importante si las lesiones no lo hubieran impedido (sólo ocho partidos y 442 minutos). No hay que olvidar que la pasada temporada arrancó como titular en Barcelona, en un trío de pivotes completado con Illarramendi y Markel, incluso forzando puesto que ya estaba lesionado. Y aunque no se recuerda demasiado, en la primera temporada de Montanier en el banquillo txuri urdin, la mejora del equipo tras caer al farolillo rojo en Vallecas, llegó con un doble pivote formado por Aranburu y Elustondo. Esa fue, en realidad, la segunda ocasión en la que Elustondo mostró brevemente que podía ser una pieza importante. La anterior fue con Juanma Lillo de entrenador, en Segunda, y quedó truncada por una grave lesión en el tobillo. Da la sensación de que Markel y Elus se disputarán el puesto de 4 en el once tipo. Y a pesar de haber renovado su contrato hasta 2015, da la impresión de que esta es la última oportunidad de Elustondo, un jugador que sólo en una temporada ha jugado más de 20 partidos.

· Ros
Javi Ros fue, junto con José Ángel, el más flagrante caso de los problemas de comunicación que protagonizaron la Dirección Deportiva y el entrenador. Loren decidió subirle al primer equipo, pero Montanier contó muy poco con él al principio y fue el señalado con más claridad tras la eliminación copera ante el Córdoba. Lillo le dio la alternativa en el primer equipo en la temporada 2008-2009, haciéndole debutar en Salamanca, y fue un agradecido soplo de aire fresco en un equipo que lo pasó mal en su ya entonces imposible lucha por el ascenso. Sin embargo, esos partidos no encontraron continuidad y no volvió a jugar con la Real ni en las dos temporadas de Martín Lasarte ni en la primera de Montanier. Parecía que el tren se le había escapado pero, como le había sucedido a Agirretxe años antes, pasó de un par de temporadas sin contar en los planes del primer equipo a dar el ansiado salto. En lo poco que jugó no demostró ni mucho menos estar tan por debajo de algunos de sus compañeros como para ser la sexta opción en el centro del campo. Es uno de los tres jugadores que acaba contrato en junio del año que viene, junto a Estrada y Ansotegi. Si no explota esta temporada, y tiene condiciones para aportar bastante al equipo, ya no tendrá más oportunidades.

jueves, mayo 02, 2013

Las lesiones y las oportunidades

Zurutuza, lesionado en el Benito Villamarín.
Hay un fenómeno curioso en esta Real que roza ya la Champions. Las lesiones son abundantes pero no le afectan. Es más, me atrevería a decir que fueron una de las claves del despertar futbolístico del grupo. Retrocedamos unos meses, hasta el día en que la Real jugó en Málaga. Aquel día, con la amenazante sombra de los puestos de descenso como compañera de viaje, Montanier tuvo las bajas de Bravo, Cadamuro, Markel, Elustondo, Zurutuza y Griezmann, más las dudas de Illarramendi y Agirretxe. Al menos cuatro de las seis ausencias forman parte del once que hoy elegiría Montanier de tener a toda su plantilla disponible. Y aquel día, pese a las bajas, la Real despegó. No sólo por la victoria sino por cómo la consiguió. Desde entonces, prácticamente todos los jugadores han pasado por la enfermería, y el nivel del equipo se mantiene. Los que juegan están siempre como motos pero se paga un precio elevado en forma de lesiones. Con Pablo Balbi en la parte física en la etapa de Martín Lasarte apenas hubo lesiones musculares, pero el equipo llegaba a los finales de temporada más tocado. Modelos diferentes, riesgos diferentes.

Aunque puede ser un talón de aquiles en el caso de no tener suerte con los recambios, no notar las ausencias es una de las razones por las que la Real está ahora donde está. Las bajas, que han llegado en muchos casos en el mejor momento de los futbolistas, no merman su potencial. Montanier ha hecho auténticos ejercicios de equilibrista para solventar este problema, ha movido sus piezas, eludiendo tener que tirar del Sanse o dar minutos a los jugadores que más apartados tienen de su núcleo duro. Ha sobrevivido incluso a las ausencias de sus dos centrales sin que haya habido consecuencias más allá de alguna jugada puntual. En el ataque, todos los jugadores han rotado sin que la eficacia goleadora del grupo se haya resentido. E incluso en el centro del campo se ha mantenido casi siempre el caudal de juego txuri urdin aún produciéndose alteraciones muy significativas en el doble pivote. Sin embargo, es ahí donde la Real tiene su mayor quebradero de cabeza. La ausencia de Illarramendi es, hoy por hoy, la más difícil de cubrir para Montanier.

Illarra ha jugado 29 partidos en la presente Liga, todos ellos como titular. En los cuatro que se ha perdido hasta la fecha ocuparon el doble pivote Pardo y Zurutuza (Mestalla y Santiago Bernabéu), Markel y Zurutuza (Betis en Anoeta) y Elustondo y Markel (Reyno de Navarra) Fue en Pamplona, precisamente el más reciente de esos precedentes y con la pareja que más dudas suscitó, donde más se acusó la baja de este futbolista, entonces por sanción. Las ausencias para Getafe del propio Illara, Elustondo, Xabi Prieto y más que probablemente Ros, dejan al técnico francés sólo tres posibilidades para el doble pivote. Y esto, una vez más, supone reabrir el debate sobre Pardo. Da igual que hablemos de la etapa en la que la situación del equipo generaba preocupación o la actual, en la que lo que provoca es ilusión, éste es uno de los temas de la temporada. Y es bastante evidente que hay un problema, por mucho que el chaval no haya lanzado quejas en público o que el entrenador siga echándole flores a pesar de no ponerle en el once.

¿Tendrá Pardo una oportunidad?
Debido a la ausencia de confianza previa, hemos llegado a un punto en el que la no titularidad de Pardo tiene razones lógicas. No es fácil dar la manija del equipo a un jugador que no tiene tono de competición por su prolongada ausencia, aunque Montanier no ha tenido miramientos en que Elustondo, Markel o Zurutuza pasaran directamente de la enfermería al terreno de juego. Pero tiene que quedar claro que jugar minutos de la basura o ser un cambio para perder tiempo no es dar la oportunidad de competir a un futbolista. Las oportunidades llegan con las ausencias de quienes forman el once tipo, escogido lícitamente por el entrenador en función de sus preferencias. Ausencias como las de ahora. Como la que sí aprovechó Pardo en Málaga y después aunque no redundara en más minutos para él cuando regresaron los ausentes.

No sé qué hará Montanier en Getafe, pero creo que casi todos intuimos que Pardo se quedará en el banquillo viendo a un doble pivote formado por Markel y Zurutuza. Y no es una opción criticable, viendo el rendimiento que ambos dieron en la espectacular victoria ante el Valencia, el primero desde el inicio y el segundo como primer recambio en la segunda mitad. Pero si Pardo siempre es el que se queda fuera, estamos desperdiciando su potencial. ¿Hasta cuándo? Buena pregunta.

martes, abril 09, 2013

Pardo me preocupa

En este momento de absoluta felicidad que vive la comunidad txuri urdin, mi principal preocupación es Rubén Pardo. Aunque precisamente por ese estado idílico del equipo se le ha quitado trascendencia, lo cierto es que el canterano hizo el pasado sábado el que probablemente haya sido su peor partido con la camiseta del primer equipo de la Real. En cierto modo, y aunque sea una sensible duda para el partido del domingo en Vallecas, me tranquiliza que el parte médico emitido hoy hable de una sobrecarga muscular en la región posterior del muslo derecho, y que se vea al jugador hablando precisamente de eso con Markel en el descanso en el espléndido vídeo que emitió ayer El día después, porque eso quiere decir que no estaba al cien por cien (otra pregunta sería entonces por qué no estaba Javi Ros en la convocatoria, pero ese debate sobre la gestión de la plantilla y el banquillo que hace Montanier parece que no se va a tener en lo que queda de temporada).

Pero es una tranquilidad efímera porque, en un análisis que se alarga más en el tiempo, creo que no se está llevando bien al jugador. Ayer Loren decía en Teledonosti que "el debate de fuera y todas las historias" están perjudicando al jugador y que eso en el club lo están notando. Es decir, que el club sí tiene la sensación de que hay un problema en torno a Pardo, que en algún momento se ha convertido en un arma arrojadiza entre los que respaldaron a Montanier incluso en los peores momentos y quienes siguen (seguimos) encontrando defectos en esta etapa de bonanza deportiva. Y por eso vuelvo al partido del pasado sábado. Pudo ser un mal día, pero Pardo estuvo fallón con la pelota, despistado en las conducciones y cayó muy fácil en las provocaciones de algunos jugadores del Málaga, hasta el punto de que se llevó una tarjeta amarilla por una trifulca. No robó ni un solo balón en todo el encuentro, cuando, por ejemplo, en el choque de ida en La Rosaleda robó cuatro y nada menos que siete en Mestalla, cuando el total del equipo recuperó menos en aquellos dos días que en la última jornada.

Montanier suele decir que él conoce mejor que nadie al jugador, que fue él quien insistió en que se quedara en el primer equipo después de incorporarse tarde a la pretemporada de hace dos veranos tras proclamarse campeón de Europa sub-19 con el primer equipo. Pero lo cierto es que no ha sacado del canterano todo lo que podría haber dado. No es un deseo o una ilusión. Es lo que se ha visto cuando se le ha colocado sobre el césped. No se puede negar que Pardo sólo ha tenido acomodo en el once cuando Montanier no ha tenido otra alternativa. Nunca ha sido una elección del técnico francés cuando otros jugadores, Ros aparte (incluso Zurutuza ha jugado antes que él como segundo pivote al lado de Illarramendi), han estado disponibles. Y últimamente sus minutos llegan muy pocas veces para jugar en su mejor posición o con el esquema que mejor podría explotar sus cualidades, como quedó claro en los dos últimos partidos en Anoeta.  Sus méritos no han contado para darle continuidad como sí lo han hecho en el caso de otros jugadores. No hay que olvidar que Pardo fue clave en el despertar futbolístico del equipo esta temporada, con las victorias ante Málaga y Valencia a domicilio o Rayo en Anoeta.

El pasado fin de semana, Marca relacionó a Pardo con el Real Madrid. Imagino que el Madrid se fija por algo en un jugador y hace una oferta por él incluso sin haber debutado en Primera . Y hoy mismo se ha conocido que Pardo está entre los 55 futbolistas seleccionados por Fútbol Draft 2013, que busca a los mejores jugadores jóvenes. En su puesto, por ejemplo, compite con Koke, del Atlético de Madrid, que ha jugado prácticamente el doble de minutos que el realista (1.904 por 1.014), cifras en las que se mueven otros de los seleccionados que juegan en Primera como Jordi Amat (Rayo Vallecano), e incluso jugadores que no tienen ficha del primer equipo como Víctor Álvarez (Espanyol) han jugado más que el realista. Es cierto que supera a la gran mayoría de los aspirantes, en minutos y en la categoría en la que juega. Pero Pardo nos ha deslumbrado ya en el primer equipo y no le hemos visto lo que se merecía y cuando lo merecía. Cuando Pardo salta al campo en las segundas partes, se le nota acelerado. Normalmente, su categoría compensa esa precipitación. El sábado pasado no, incluso aunque diera la asistencia del cuarto gol desde la esquina.

No se trata de exigir la titularidad de Pardo, como de forma simplista se ha querido reducir este argumento en demasiadas ocasiones. Se trata de ser justos con la capacidad y el rendimiento de los jugadores, de sacar lo mejor de todos para que sea la Real la mayor beneficiada del rendimiento de sus integrantes. Ahora parece evidente que Martín Lasarte cometió un error al no confiar en Asier Illarramendi y Montanier puede estar cometiendo un error similar con Pardo, sólo que el éxito del equipo oculta ese debate. Pero en el futuro de los canteranos no cuenta el resultadismo. Nunca lo ha hecho y sería un error que lo hiciera ahora. Por alguna razón, Pardo no está encontrando los minutos que se ha ganado. Se habla de su físico o de que no está hecho, pero eso no es lo que se ve de él cuando juega en su puesto y desde el principio. Y estoy preocupado por él, incluso con la Real luchando por la Champions, porque no quiero que se malogre un diamante como él. O que triunfe en un grande sin haberle disfrutado aquí.

martes, enero 29, 2013

¿De verdad confía Montanier en Pardo?

Sus razones tendrá Philippe Montanier para no haberle alineado, no sé cuáles porque le cuesta dar explicaciones coherentes sobre este asunto, pero no ver a Rubén Pardo en el equipo titular de la Real que saltó el pasado sábado al césped de Balaídos a mí me dolió. Y es un dolor más que habitual, pues el chaval no encuentra el papel que seguramente tendría que tener en el equipo por calidad, por progresión y por méritos cada vez que se asoma al césped. En todas las ocasiones en que se le ha preguntado a Montanier por este jugador, ha utilizado evasivas e incluso ha asegurado que confía en el futbolista, que fue él mismo quien pidió que se incorporara en la pretemporada del verano de 2011 y que es un jugador muy valioso. Sin embargo, los datos no engañan. Pardo no es titular en la Real, y sólo lo ha sido cuando las lesiones se convirtieron en una plaga. Si se quedara ahí, la situación no sería tan grave. Sería una simple elección de futbolistas por parte del entrenador. Pero comparando los datos de Pardo en estas dos últimas temporadas con los de las dos primeras temporadas en la Real de Markel y Elustondo es evidente que algo no está bien.

Vamos primero con los datos que servirán para entender la situación. Elustondo debutó en el primer equipo en la temporada 2006-2007, con Miguel Ángel Lotina de entrenador y con la Real luchando por seguir en Primera División, algo que no consiguió. En esa temporada, fue convocado en diez partidos y jugó seis, cinco de ellos como titular. La siguiente temporada, ya en Segunda y con tres entrenadores diferentes (Chris Coleman, José Ramón Eizmendi y Juan Manuel Lillo), entró en 27 convocatorias, disputó 19 encuentros y en 15 de ellos figuró en el once inicial. Esta Liga 2007-2008, con Coleman todavía en el banquillo, fue la del debut de Markel. Estuvo entre los 18 elegidos en 12 ocasiones, y apenas jugo cuatro choques, siendo titular en tres de ellos. La siguiente campaña, la 2008-2009, le fueron mucho mejor las cosas a Markel, convocado en 30 partidos, de los que jugó 26 y 24 de ellos como titular.

Markel y Elustondo son dos jugadores que han tenido largas lesiones. Sin embargo, en esas dos temporadas, el primero acumuló 42 convocatorias, 30 partidos y 27 titularidades, con 2.204 minutos de juego. Elustondo entró en la lista en 27 ocasiones, 25 saltó al césped y 20 lo hizo desde el principio, sumando 1.784 minutos. Los números de Pardo son muy distintos. El riojano no se ha enfrentado ni con situaciones clasificatorias al límite que recorten la confianza en jugadores inexpertos, con cambios de entrenador o con lesiones. En su primer año entró en 24 convocatorias, jugó 15 partidos pero sólo dos como titular. En la presente temporada, ha estado en la lista de 17 de los 21 partidos disputados, habiendo jugado en 15 de ellos y en ocho como titular. Total, 40 convocatorias, 30 jugados y 10 de ellos como titular. ¿Los minutos de Pardo? Una cifra sensiblemente inferior a la de sus dos compañeros cuando daban sus primeros pasos en el primer equipo: 1.113. Este último dato es el que produce enorme sorpresa.

Rubén Pardo sólo ha tenido como entrenador a Philippe Montanier, quien proclamó a su llegada a San Sebastián que no miraría la edad de los futbolistas si merecían jugar y poco a poco ha ido matizando aquella declaración. El canterano ha sido titular en diez ocasiones cuando en un número de convocatorias muy similar Elustondo le dobla y Markel casi le triplica. Ellos dos tuvieron que convencer a cuatro entrenadores diferentes y, cuando las lesiones se lo permitieron, se hicieron hueco con todos ellos de forma más o menos continuada. Y eso teniendo en cuenta el gran número de jugadores que ha tenido la Real en esas temporadas en las posiciones del centro del campo. Cuando la Real bajó, Elustondo tuvo que compartir demarcación con Juanito, Diego Rivas, Mikel Alonso, Garitano y Aranburu. En el primer año en segundo, tanto Elustondo como Markel se sumaron a la nómina de centrocampistas defensivos junto a los mencionados Garitano y Aranburu, además de Larrea y Martí. Pero en el fondo da igual.

Desde que Markel y Elustondo coinciden en el primer equipo, ambos jugadores han formado juntos en el once inicial de la Real apenas en diez ocasiones, de las cuales la mitad acabaron con derrota txuri urdin. Parecen muy pocas para cinco temporadas y media, incluso contando con esos largos periodos de inactividad. Pardo ha jugado como titular los mismos partidos, diez, en esta temporada y media que lleva con el primer equipo, y la mitad de ellas fueron triunfos de la Real. Supongo que todo queda dicho si recordamos que Mariga estuvo convocado en 17 partidos, jugó 14, 10 como titular y sumó 949 minutos. Hasta hace sólo cuatro jornadas, y a pesar de haber estado nada más que cuatro meses de competición en San Sebastián, Mariga había jugado más minutos que el riojano. ¿Confianza en Pardo? La confianza es otra cosa. Markel y Elustondo, incluyendo sus lesiones, sí tuvieron confianza. Pardo no. Y lo demás son excusas mal explicadas.

lunes, diciembre 31, 2012

Diez momentos inolvidables para la Real en 2012

Se acaba 2012. Para la Real ha sido un año de transición, como lo fue 2011. No se consiguieron grandes logros, pero sí una permanencia en Primera algo más holgada que la obtenida un año antes. Hubo pequeños grandes momentos para recordar, pero falta todavía por dar ese ansiado salto de calidad que se viene prometiendo (y frenando) desde hace demasiado tiempo. 2012 ha sido un año con momentos extraordinarios, con otros terribles, con muchos debates en torno a la figura del entrenador y que acaba, eso sí, con la posibilidad de que 2013 sea un año mejor. A la espera de ver su resultado dentro de algunos meses, con el final de la temporada, estos son los diez momentos que marcan el año que está a punto de acabar.
· El deplorable 6-1 en Mallorca (10 de enero)
No pudo empezar peor el año. Una eliminatoria de Copa que parecía encarrilada con el 2-0 de la ida, y después de haber eliminado previamente al Granada para romper una maldición de 23 años sin superar a un equipo de Primera en esta competición, se emborronó de la forma más vergonzosa posible. Porque Ifrán adelantó a la Real en aquel partido de vuelta, poniendo un 3-0 en la eliminatoria que casi todos vimos como definitivo, soñando con una Copa gloriosa por el derbi con el Athletic que esperaba en la siguiente ronda y un camino relativamente fácil hasta la final. Pero cuatro goles en seis minutos le dieron la vuelta al marcador antes del descanso. En la segunda mitad cayeron dos más sin que ni los jugadores ni Montanier fueran capaces de reaccionar. Y así la Real sumó otro deshonroso episodio en esta competición. Nada nuevo en el horizonte, pero sí más vergonzoso.
· La irrupción definitiva de Pardo (13 de febrero)
Tras incorporarse al primer equipo en pretemporada, aún con dorsal del Sanse y después de ser campeón de Europa sub-19 con España, la afición ardía en deseos de ver a Pardo con la camiseta txuri urdin. Montanier le ocultó durante demasiado tiempo, hasta que las lesiones no le dejaron más opción que ponerle en el once. Jugó primero en el Camp Nou, donde la Real perdió por 2-1 aunque no creyó en la posibilidad de sacar algo. Fue unos días más tarde, en Anoeta y contra el Sevilla, cuando Pardo se destapó como lo que es, un jugadorazo. Lo hizo todo bien, maravillosamente bien, enamoró a la afición realista con su técnica, sus cambios de juego, su visión y su fútbol, y coronó una gran actuación con un golazo desde fuera del área. Su celebración, la de un chaval de 19 años cumpliendo un sueño, fue un momento inolvidable. Por sorprendente que pueda parecer desde fuera, Pardo ya no volvió a ser titular en toda la temporada y solo una nueva plaga de lesiones le colocó en el once en la actual.
· Otro atraco en el derbi (4 de marzo)
Empieza a ser tristemente habitual, y no hay más que revisar la hemeroteca para comprobarlo, que en el derbi contra el Athletic de Bilbao, especialmente en San Mamés, pasen cosas raras que alteran el marcador y no precisamente a favor de la Real. Así ha sucedido en cinco de los últimos ocho jugados al otro lado de la autopista. Mateu Lahoz, un árbitro ensalzado por difícil que sea comprender las razones, rizó el rizó en el derbi de este año en Bilbao. Con el Athletic ya por delante en el marcador, y nada más iniciarse la segunda mitad, Vela marcó el empate. Como se pudo comprobar en algunas imágenes emitidas después, Mateu Lahoz lo vio. Pero decidió hacer caso a un asistente que, según él mismo dijo, ya se la había liado en otros partidos en jugadas similares. No dio el gol aunque el balón entró. Unos minutos después, el jugador más expulsado de la historia del Athletic, Amorebieta, golpeó en un salto a Xabi Prieto, pero Mateu no pitó falta, la jugada continuó y Mikel González derribó a Muniain. En esa falta, sí señalada, el Athletic marcó el 2-0 definitivo.
· La ola de Anoeta (1 de abril)
Minuto 52 de la jornada 31 (aunque partido número 30 de la temporada por la huelga de la jornada inaugural). Vela hace el 4-0 ante el Rayo Vallecano y Anoeta lo celebra haciendo la ola. La afición realista necesita muy poco para arropar al equipo. Aquel día estaba viendo una contundente goleada lograda con mucho sentido común en su alineación y en su juego, algo que no había visto demasiado en toda la temporada. Esa ola sorprendió porque llegó en plena marejada. Se armó un considerable revuelo durante la semana anterior porque muchos jugadores realistas salieron de juerga por Madrid tras caer en el Santiago Bernabéu por 5-1. Montanier como entrenador y Aranburu como capitán tuvieron que dar una rueda de prensa para dar explicaciones. Y en el campo la respuesta fue este 4-0, en el que Griezmann, autor del tercero, celebró su gol con Montanier y, después, la piña de todo el equipo. La Real, como casi siempre, respondió con fútbol en un momento desesperado, cuando la temporada en realidad estaba ya prácticamente acabada, sin sustos por abajo y sin aspiraciones por arriba.
· "Montanier, dimisión" (10 de abril)
No hubo que esperar mucho, apenas nueve días, para comprobar que la grada está con su equipo en todas las circunstancias, pero discute a su actual entrenador con bastante intensidad. Jugaba la Real contra el Betis, sin hacer un buen partido. Pudo adelantarse de penalti, pero sin Xabi Prieto en el campo fue Agirretxe quien lo lanzó. El portero bético no se tragó su paradinha. Ya en la segunda parte, compensó su error haciendo el 1-0 en una bonita jugada colectiva. Pero poco después el Betis empató, sin que pudiera hacer nada para impedirlo Zubikarai, que jugó por una injusta sanción a Bravo. Anoeta respondió a ese empate con los conocidos gritos de "Montanier, dimisión". No era la primera vez que se escuchaban, ni tampoco fue la última a lo largo del año, pero sí fue la ocasión en que se sintieron con más fuerza y parecieron más mayoritarios. El técnico de la Real estaba en entredicho, sigue estándolo en realidad. Aquello provocó que, al finalizar la temporada, el club tuviera que emitir un comunicado para confirmar su continuidad, aunque tenía contrato en vigor.
· Agur, Aranburu (12 de mayo)
Con el final de la Liga, llegó una noticia que en cierto modo era esperada pero no por ello resultó menos emotiva. Aranburu, capitán de la Real, colgaba las botas después de 14 temporadas en la Real y 427 partidos. Su despedida fue sencilla, humilde, como corresponde a un jugador así de un club como el nuestro. Pero fue hermosa y casi perfecta. Casi porque Aranburu estuvo muy cerca de conseguir un gol, el que hubiera sido el número 33 de su carrera, ante un Valencia que llegó a Anoeta con la temporada ya terminada. Aranburu no marcó pero hizo un último partido grande. Estuvo entre lo mejor de la Real, demostrando que, a pesar de la gravísima lesión de rodilla que sufrió, se fue porque quiso, no porque el fútbol le retirase. Se marchó del terreno de juego en medio de una ovación inolvidable y dejó su puesto en el campo a Pardo, lo que fue difícil no entender como el más hermoso relevo generacional de un club de cantera como siempre será la Real. Fue manteado y dio la vuelta de honor al campo que solo los más grandes tienen derecho a hacer. Y la gente no dejó de aplaudir para agradecerle tantos años en la Real.
· Vela y la ambición de la dirección deportiva (19 de julio)
Que la temporada 2011-2012 acabara plácidamente para la Real es algo unido al rendimiento que ofreció Vela. El jugador cedido por el Arsenal tardó en arrancar, pero, tras romper su mal fario de cara a la portería contraria, marcó doce goles en 26 partidos y fue el máximo goleador de la Liga en la segunda vuelta solo por detrás de los monstruosos Messi y Cristiano Ronaldo. Al estar cedido, en junio se marchó. Pero la dirección deportiva y el Consejo de la Real fueron ambiciosos. Loren y Aperribay lucharon por el regreso de Vela. Y lo consiguieron, además, por un precio ridículo en función del rendimiento que había mostrado y los precios actuales del mercado. La Real este verano tiró por elevación y consiguió lo que buscaba. Los fichajes generaron entusiasmo en la afición. Pero dados los antecedentes, lo que casi nadie esperaba es que Vela se convirtiera en un jugador propiedad de este equipo que tan poco tiempo atrás estaba penando en Segunda División y en pleno proceso concursal. Y es que en el verano de 2012 la dirección deportiva hizo un trabajo espléndido.
· Aplastante victoria en el derbi (29 de septiembre)
Ganar el derbi es siempre una de las mejores noticias del año. Pero ganarlo como lo ganó la Real es un plato mucho más placentero. La superioridad con respecto al Athletic fue brutal, absoluta y contundente. Zubikarai suplió al lesionado Bravo y el equipo bilbaíno no fue capaz ni de disparar entre los tres palos para probarle. La clave estuvo en la intensidad que tantas veces se ha reclamado a este equipo. La Real salió a morder desde el minuto 1. Y tardó en hincar sus dientes en los bilbaínos, a pesar de que tuvo sobradas ocasiones de marcar. Tras el descanso, la Real metió una marcha más al ya revolucionado ritmo de la primera mitad y entonces cayeron los goles. Griezmann, que por fin tuvo un derbi en el que fue decisivo, culminó una preciosa jugada en combinación con Agirretxe para hacer el primero. Poco después Amorebieta despejó un buen disparo de Xabi Prieto con el codo. Penalti y segunda amarilla. Vela le pidió el balón al capitán y el mexicano hizo el 2-0 final. Pudo marcar más goles la Real, los mereció, pero el derbi acabó con 2-0 y una sensación de aplastante superioridad sobre el rival.
· La Real descubre su verdadero potencial (19 de noviembre)
Algunas de las decisiones más controvertidas de Montanier en sus dos años en la Real pasan por la elección de los jugadores que tienen que mandar en el centro del campo del equipo. Su preferencia por Elustondo y Markel see encontró con la lesión de ambos. No le quedó más remedio que colocar a Illarramendi de cuatro (en su primer año, prefirió incluso a Mariga) y a Pardo a su lado. Y con esa fórmula la Real encontró el fútbol que muchos pensaban que tenía y que no había mostrado más que a cuentagotas. El Rayo Vallecano lo sufrió en sus carnes y nunca supo cómo parar semejante vendaval. El partidazo de Pardo fue descomunal y comenzó dando una asistencia a Ifrán, que marcó, pero Mateu Lahoz vio mano y lo anuló. Ifrán le dio a Vela el 1-0 y Pardo asistió para que el mexicano lograra el segundo. Ya en la segunda parte, Mikel González coronó un contragolpe que él mismo inició y Pardo, otra vez Pardo, le dejó en bandeja el 4-0 a Chory Castro. Qué fútbol tiene esta Real.
· El gol de De la Bella en el 2-5 en Mestalla (1 de diciembre)
Otra muestra de la capacidad de la Real llegó en Mestalla. Después de diez meses sin conocer la victoria fuera de casa, la Real ganó, y ganó bien, en Málaga. Su siguiente salida, Valencia. Que Soldado marcara en el primer minuto hizo temer lo peor. Pero el equipo txuri urdin reaccionó con una inmensa categoría y con el carácter que muchas veces se dice que no tiene. Mereció empatar, se ganó remontar, pero no tuvo suerte en la práctica totalidad de la primera mitad, hasta que el Valencia se quedó con diez por la autoexpulsión de Jonas. Empatar antes del descanso tuvo efectos impresionantes en el conjunto de Montanier. Y más teniendo en cuenta cómo empató. De la Bella encaró a Alves y le dejó roto con un regate sin tocar el balón para marcar a placer. Qué golazo. Qué obra de arte. Luego cayeron cuatro goles más, de Mikel González, Ifrán, Agirretxe y Vela de penalti. Pero todo empezó con la maravilla de De la Bella, comparable a la de quienes copan los titulares de los medios con goles mucho menos bonitos.

jueves, noviembre 15, 2012

¿Qué va a hacer Montanier con Illarra y Pardo?

Uno de los detalles más trascendentes que dejó la gran victoria en Málaga fue que se consiguió con Illarramendi y Pardo coincidiendo por primera vez en Liga en el once titular de la Real. Es trascendente porque ambos tienen mucho fútbol en sus botas, son canteranos, cuentan con el cariño de la afición, ya son internacionales sub-21 y ya han llamado la atención de los grandes. Pero hagamos memoria. Uno de los motivos, más o menos confesados, por los que se cesó a Martín Lasarte fue su apuesta por Diego Rivas y no por Asier Illarramendi en la temporada del regreso de la Real a Primera. El canterano solo juega tres partidos en toda la Liga 2010-2011 y cuando está en el campo deja la sensación de ser de los mejores. La decisión del técnico uruguayo, compartida o no, se basa en que el manchego fue, indiscutiblemente, uno de los mejores jugadores de la Real tanto en la temporada del ascenso como en la del regreso a la Primera División. Montanier le dio la titularidad desde el principio, aunque las lesiones le impidieron pasar de 18 partidos, 16 de ellos como titular.

A Rubén Pardo le descubrimos la mayoría de los aficionados realistas, los que no tenemos la oportunidad de ver en Zubieta al Sanse, hace poco más de un año, cuando le vimos comandar con una maestría, tantas veces impropia de un chaval de su edad, a la selección española que se proclamó campeona de Europa sub-19. Dadas las absurdas fechas en las que se jugó el torneo, muchos pensábamos que la posibilidad de hacer la pretemporada con el primer equipo se le había escapado. Pero no fue así. Aún con dorsal del Sansen, Montanier le incorporó al primer equipo en el stage de Italia y tuvo minutos contra el Bari y el Catania. El técnico francés, no obstante, no le dio confianza durante la temporada e incluso cada vez que hablaba de él lo hacía para minimizar su aportación al equipo (llegó a decir que la afición que le pedía no le había visto). Solo jugó dos partidos como titular, en ambos para cubrir una plaga de lesiones en el centro del campo. Uno fue en el Camp Nou. El otro, en Anoeta ante el Sevilla, partido que aún se recuerda por la actuación y el golazo del canterano.

Son dos de los mejores jugadores que han salido de Zubieta en muchos años. Creo que en eso estamos de acuerdo prácticamente todos los realistas Y Montanier ha tardado 49 partidos de Liga en colocarles juntos en un once inicial, a pesar de que era uno de los sueños ampliamente confesados por un sector de la afición que parece bastante mayoritario (sueño que se completaba con Zurutuza por delante de ambos). Pero, ojo, que si lo ha hecho ha sido por necesidad y no por convicción. No olvidemos que Markel, Elustondo y Zurutuza están lesionados. Tampoco sería conveniente olvidar que Mariga, un jugador de infausto recuerdo aunque no llegó ni a la mitad de la temporada pasada, llegó a jugar solo cuatro partidos menos que Illarra en todo la temporada ¡y casi tres veces más minutos que los que dispuso Pardo en toda la Liga (949 por 346)! Y, por si fuera poco, Montanier se ha resistido contra viento y marea a colocarles en sus posiciones ideales, las que ocuparon en Málaga. Illarra y Pardo jugaron unos días antes como titulares en la Copa, en Córdoba, con Ros por detrás, adelantando la posición de ambas y sacándoles de sus mejores ubicaciones.

Considero bastante indefendible que no se apueste por los mejores. Lasarte se equivocó con Illarramendi, pero al menos apostó por un jugador de condiciones muy diferentes pero de rendimiento indiscutible. Montanier ha hecho de todo para no colocar a Illarra de 4. Y ha hecho de todo para no darle la titularidad a Pardo. Málaga evidenció que se ha equivocado con los dos y ahora es cuando viendo lo interesante. ¿Qué hará el técnico francés cuando recupere a Markel y Elustondo? Estos dos centrocampistas han sido sus hombres de confianza. Con bastantes lesiones, la temporada pasada Markel ya dobló los minutos de Pardo sobre el campo y en esta ha sido titular indiscutible. Colocando a Elustondo en el centro del campo, con Illarra lesionado y Mariga ya olvidado, fue como Montanier logró su mejor racha de resultados, y esta temporada le puso en el Camp Nou sin que todavía se haya aclarado si se le forzó demasiado con ello. Illarra tiene sitio en su centro del campo, pero hasta ahora siempre más adelantado. Pardo no lo tenía hasta Málaga. Los dos jugarán con casi total seguridad ante el Rayo, pero la duda es a medio y largo plazo.

¿Qué va a hacer ahora Montanier? En la respuesta a esa pregunta está, posiblemente, una de las últimas oportunidades para que la afición recupere algo de confianza en el francés.

miércoles, agosto 22, 2012

El peligro de Montanier

Philippe Montanier viene siendo discutido desde que aterrizó en la Real. Desde que se convirtió, sin quererlo, en damnificado por las malas formas con las que el club cesó a Martín Lasarte hasta los gritos de "Montanier dimisión" que se escucharon la pasada temporada durante el partido contra el Betis. Con contrato en vigor tuvo que ser ratificado por el Consejo de Administración, eso dice mucho de la situación. Pero, ya pensando en esta su segunda temporada, Montanier contaba con una ventaja, y es que el equipo consiguió la salvación de forma holgada, mejorando lo que se hizo con Lasarte en el banquillo en la primera temporada tras el regreso a la élite. Se habló de borrón y cuenta nueva. De empezar de cero. De aprovechar el conocimiento de los errores cometidos y de la propia plantilla de la Real para que ésta fuera una temporada totalmente diferente a la primera en lo que se refiere a la confianza de los aficionados realistas en su entrenador.

El caso es que sólo ha pasado una jornada de Liga y el propio Montanier se ha ocupado de dilapidar los beneficios de esa situación y la buena voluntad de la afición. Y no tiene nada que ver con perder 5-1 en el Camp Nou o arrancar desde la última posición de la tabla. Eso es circunstancial, pero hay otras cosas que son mucho más definitorias. No es el francés un entrenador especialmente estimulante cuando toma la palabra. No se le recuerdan grandes discursos ni pasará a la historia por sus ruedas de prensa. Pero a veces deja frases molestas, de esas que pueden cabrear a jugadores y aficionados a partes iguales. Y eso es lo que ha hecho Montanier, no sé si inconscientemente o como parte de alguna estrategia que se me antoja ahora mismo ininteligible, cuando el pasado lunes dijo en Teledonosti que la mayoría de quienes piden que Rubén Pardo tenga un hueco en el once de la Real no le han visto jugar.

Antes de entrar en materia, retrocedamos unas semanas. Ya durante la pretemporada, Montanier hizo unas declaraciones que me gustaron muy poco. Dijo que en Anoeta había una mayoría silenciosa que estaba contenta con el equipo y con su trabajo. De esa forma, despreció las críticas que se escuchan entre los aficionados y ninguneó aquella protesta ante el Betis (que tuvo un tibio precedente en la primera vuelta, en Vallecas, cuando la Real llegó a ser colista de Primera; aquel día, no obstante, desde la grada que ocupaba la afición txuri urdin se cargó más contra la labor de Loren en la dirección deportiva que contra la de Montanier en el banquillo). Con esas palabras, Montanier evidenció que no le gustan las voces discrepantes. No las escucha. Nunca le han llevado a hacer autocrítica, porque eso es algo que todavía no ha demostrado en sus análisis posteriores a los encuentros o, ya puesto, a su primera temporada.

Volvamos a Pardo. El problema no está en la confianza que pueda tener el técnico en el chaval. Él es el entrenador, y si cree que no tiene que ponerle en el once, tendrá sus motivos. Yo no los entiendo, entre otras cosas porque no los ha explicado, y tengo derecho a decirlo, pero él manda. Como manda a la hora de defenestrar a Llorente o Ifrán. Puedo estar de acuerdo o no, pero la decisión es suya. Lo que no entiendo es que la defensa de sus decisiones sea siempre echar balones fuera. Que no le hemos visto jugar, dice. Todos pudimos verle antes incluso de que debutara con el primer equipo, comandando a la selección sub-19 que se proclamó campeona de Europa el pasado verano. Y todos le vimos en los pocos minutos que le dio en la Liga, en especial en el partido contra el Sevilla, en el que marcó su primer gol con el primer equipo. Le vimos, no lo soñamos. Y yo dije entonces que estaba seguro de no haber visto el mejor partido posible de Pardo, que tenía margen de mejora. Pero estuvo francamente bien. Por eso es delirante que el entrenador de la Real se escude en que no le hemos visto para argumentar una de sus decisiones.

Frases como ésta evidencian un individualismo por parte del técnico que pone en peligro la estrategia del club, que no comulga con lo que intentan impulsar Aperribay y Loren, y eso a largo plazo puede ser un problema mayor. No es compatible que el presidente trace comparaciones entre este equipo y el campeón de los años 80 para que después llegue el entrenador y diga que no entiende la euforia de la afición. No es lógico que la Real haga una apuesta de futuro por Pardo y rechace una oferta de 10 millones de euros del Real Madrid por un jugador que ni siquiera había debutado en Primera División para que luego llegue el técnico y diga que los que pedimos una oportunidad no le hemos visto jugar. Y no termina de ser normal que, al mismo tiempo que justifica así la ausencia de Pardo, diga que los centrocampistas de la Real en el Camp Nou hicieron un gran trabajo oscuro, porque todos vimos (y sufrimos) el partido y la goleada.

Lo cierto es que Montanier emite señales de no enterarse de lo que sucede en su equipo, y eso es lo preocupante. En la mismo entrevista, dijo también que no deja en el banquillo al goleador de la jornada anterior, que eso no ha sucedido nunca. Curioso. La Real marcó 46 goles en la Liga y diez autores de un tanto se quedaron fuera del once en la siguiente jornada. Le sucedió a Agirretxe tras golear a Barcelona, Mallorca, Zaragoza y Rayo; a Vela, tras marcar al Sevilla y al Levante; a Estrada tras anotar frente al Granada; a Ifrán después de su gol al Málaga; a Zurutuza y Elustondo tras participar en la goleada al Sporting; y al propio Pardo tras su único gol de la temporada ante el Sevilla. Diez de 46 parece un porcentaje demasiado amplio como para que el entrenador o sus ayudantes no lo noten. Para mí, eso es sólo una muestra de las muchas cosas que el técnico no ve. Y si no ve los problemas, no los puede solucionar. Ese es el peligro de Montanier.

sábado, junio 23, 2012

El auténtico reto del verano

El verano es esa época del año en el que la inquietud del seguidor txuri urdin pasa necesariamente por lo que puede pasar con los mejores jugadores de la plantilla de la Real y los cantos de sirena que provengan de otros equipos, y, por otro lado, por los fichajes que puedan venir. Este año, aún con la Eurocopa de por medio, se está hablando mucho de ambas cosas y yo tengo que reconocer que no siento demasiada inquietud en ninguno de estos dos terrenos y sí en otros aspectos. Pero vayamos por orden. Me sorprende que haya nombres de jugadores realistas en tantas listas de intereses de otros equipos. No, por supuesto, por su calidad, porque llevo tiempo defendiendo que tenemos muy buenos futbolistas en la plantilla, pero sí por la casi absoluta imposibilidad de que se vayan a otros equipos.

La totalidad de los realistas del primer equipo tienen una cláusula de rescisión de 30 millones de euros. Lo primero que hay que tener claro es que, salvo bombazo inverosímil, nadie va a pagar esa cantidad por ningún jugador txuri urdin. Nadie. No está el horno para bollos y de ahí que apenas se hayan producido movimientos, y todos muy económicos, en el largo mes transcurrido desde el final de la Liga. Económicamente, sólo supondría una amenaza la posibilidad de que el Athletic ingresara los millones que se dice que podría dejar Javi Martinez si se marcha a Alemania. Clarificado esto, y a tenor de lo que han ido expresando y demostrando con sus actos los realistas que aparecen en la lista de los vecinos (Iñigo Martínez, Illarramendi, Zurutuza y, sí, Griezmann), no parece probable que ningún realista dé ahora el paso de tomar la A8.

Gracias a la buena gestión económica de los últimos años (y, menos mal, al ansiado alivio que supondrá el pago de la deuda de Mediapro con el club, una noticia que todos hemos recibido con satisfacción), lo cierto es que la Real no necesita vender. Ni quiere hacerlo. Aperribay lo ha dicho por activa y por pasiva. También sabe que sería muy difícil que el aficionado entendiera una venta consentida, y más al Athletic, por mucho que se le ocurriera presionar a algún jugador. El año pasado ya se mostró firme ante la insuficiente oferta del Atlético de Madrid por Griezmann, y eso que los coqueteos públicos del francés hicieron que buena parte de la afición se pusiera en contra del jugador en aquellas fechas, lo que sin duda hubiera facilitado al presidente la explicación de su venta.

También se dice que el Real Madrid vuelve a la carga por Pardo. Dado que descarto por completo que el club aceptara una oferta de diez millones de euros por él, el único motivo para la reflexión que me produce este asunto es que, según algunas fuentes, lo quieran en las oficinas del Bernabéu para el Castilla, recién ascendido a Segunda, y no para el primer equipo blanco. Casi resulta insultante esa perspectiva, pero no hay que perder de vista que Montanier no le dio a Pardo en Primera los minutos que se mereció con sus actuaciones en la máxima categoría. Quizá la visión del Madrid esté vinculada a este hecho. ¿Iñigo Martínez? Quizá en algún momento Madrid o Barça sí se vuelvan locos y paguen su cláusula, pero no veo probable que lo hagan este verano. El equipo culé sí necesita centrales, pero no creo que se lance ahora a por Iñigo por ese precio.

No me inquieta tampoco el tema de los fichajes. Sigo pensando en la debilidad que tiene la Real en el lateral izquierdo, pero el club ya ha descartado moverse por ese lado, así que sería una inquietud baldía. Creo que perdemos una oportunidad de mejorar, pero eso no se podrá evaluar hasta que comience la Liga. Evidentemente, me gustaría que Vela siguiera siendo txuri urdin. Conoce la Liga, conoce al entrenador y conoce el vestuario. Si vuelve, sería un gran fichaje, porque ésta vez volvería en propiedad, no como cedido. Y si no vuelve, lo cierto es que, en cuanto a efectivos, el ataque está bien cubierto con el fichaje de Chory Castro, que dejaría a Montanier, incluso sin el mexicano, con el mismo número de atacantes de los que disponía la temporada pasada. Curiosamente, es ahí donde sí siento inquietud.

Una de las teorías que Montanier sostuvo durante la pasada temporada es que disponía de seis atacantes (Xabi Prieto, Griezmann, Vela, Agirretxe, Llorente e Ifrán), de los que sólo cinco tenían cabida en sus convocatorias y sólo tres disfrutarían en su esquema de una plaza en el once inicial. Si vuelve Vela, eso quiere decir que dos se quedarán fuera siempre. Y no hay que ser demasiado intuitivos para saber que esos dos serán Llorente e Ifrán (Sarpong, obviamente, ni siquiera cuenta en estos pensamientos). Mi inquietud viene por el hecho de que no se ha sido claro desde ninguna de las partes implicadas a la hora de explicar el papel que jugaron estos dos delanteros la pasada temporada y el que están destinados a desempeñar en la próxima.

Inquieta que se publique que Montanier les ha dicho a ambos que no cuenta con ellos y que Ifrán afirme después que el presidente le ha dicho que sí cuentan. Inquieta que nadie haya sido capaz de explicar si Llorente no jugaba por su estado físico o porque no era del gusto del entrenador. Montanier se equivocó mucho con ellos la pasada temporada. Les alineó poco y cuando les puso lo hizo casi siempre mal, y dio explicaciones muy insatisfactorias y a menudo contradictorias para razonar sus ausencias. Habrá que confiar en que haya aprendido la lección, pero sería interesante saber desde el primer momento qué piensa el técnico txuri urdin y cuáles son las posibilidades reales que tienen Llorente e Ifrán en la Real 2012-2013, vuelva o no Carlos Vela. Porque la Real no es precisamente un equipo que se pueda permitir el lujo, ni económico ni deportivo, de desperdiciar jugadores. Clarificar esta situación es el auténtico reto de este verano.

jueves, febrero 16, 2012

La realidad es tozuda

La realidad es tozuda y acaba dando la razón a quienes quieren verla. De hecho, es fácil tratar de dar una explicación a todo lo que sucede. Facilísimo. Lo que no es tan fácil es darla cuando nos vale tanto esa explicación como la contraria. Y hablando de la Real llevamos demasiado tiempo colocados en esa situación. Lo difícil es mantener una teoría aunque todos los que mandan, en los medios de comunicación y en el campo, defiendan lo contrario. Pero la realidad, ah, la realidad, es tan tozuda que acaba poniendo a todo el mundo en su sitio. El partido contra el Sevilla viene a marcar un antes y un después en la temporada del equipo txuri urdin, porque ha servido para desenmascarar demasiados de los tópicos con los que se razonaban bastantes realidades de la Real. Y la primera de ellas, como no podía ser de otra manera, lleva el nombre de Rubén Pardo.

Este fútbol globalizado en el que vivimos hace que no podamos vivir engañados. Antes no podíamos ver al Sanse y no veíamos los partidos de las categorías inferiores de la selección. Hoy sí. Y todos vimos la exhibición de Pardo en el Europeo Sub-19 del pasado verano. Todos vimos ahí un jugador más que preparado para dar el salto al primer equipo, como hace poco más de dos años vimos a Griezmann preparado para ser titular en la Real. A Lasarte se le recriminó que empezará la temporada desde el banquillo y no tardó más que dos partidos en ver la realidad. Montanier ha querido ser más tozudo que la realidad y ha acabado sucumbiendo. Pardo ofrecía cosas que la primera plantilla no tenía, y Montanier no las supo aprovechar desde el inicio.

Hoy todo el mundo se congratula de la irrupción de Rubén Pardo y yo sigo lamentando los meses que hemos perdido con él. Nada grave, por supuesto, porque le queda una larguísima carrera como futbolista profesional en la que, ojalá, dé muchas alegrías a la Real. Pero no puedo olvidar que el entrenador de la Real, después de hacer la pretemporada, después de ver el Europeo Sub-19 y después de tener a Pardo un par de semanas bajo su mando decidió seguir adelante con la petición de un fichaje. Para mayor escarnio, con el fichaje de Mariga. Me sigue pareciendo indecente que en un equipo como la Real Mariga haya jugado 14 partidos como titular, con un resultado ínfimo, mientras Pardo guardaba intacta toda su ilusión en el banquillo o en la grada. Pero al menos la realidad ha ganado el pulso. Ha tardado seis meses, pero ha ganado.

La de Pardo no es la única realidad que ha puesto al descubierto la victoria ante el Sevilla. Demasiadas veces hemos justificado la derrota en la edad de la plantilla. Que si es demasiado joven, que si es demasiado inexperta, que si tiene que aclimatarse a la Primera División. A Espanyol o Athletic nadie les dice eso, a pesar de ser incluso más jóvenes que la Real en muchos partidos. Ante el Sevilla jugaron Cadamuro, Iñigo Martínez, Carlos Martínez, Markel Bergara, Pardo, Griezmann, Vela y Agirretxe. Ninguno de ellos llega a los 25 años. Y ganamos. Ganamos bien. Y con participación decisiva de unos cuantos de estos jugadores. ¿Si hubiéramos perdido lo hubiéramos justificado en la edad? Seguramente sí. ¿O en que jugaron nueve canteranos de inicio? Puede que también. Pero Zubieta no es una limitación, al contrario. Es de lo que más le agradezco a Aperribay, su confianza en el equipo que tenemos. Otra realidad al descubierto.

No es el único que cree en las posibilidades de lo que tenemos. "Nosotros siempre miramos hacia arriba. Mirar hacia abajo puede inducir a señales equívocas. Tenemos potencial para mirar hacia arriba, pero no podemos descuidarnos ni relajarnos". Eso lo dijo ayer Bravo. Contrasta con lo que dijo Markel antes del partido. Que el Sevilla no era de nuestra Liga. Como si por eso perder fuera lo normal. Y no, no lo es. No lo es en ningún caso, pero mucho menos en Anoeta. Hay que ser ambiciosos. Realistas, pero ambiciosos. Y de nuestra Liga son 19 equipos más. ¿Habríamos ganado cuatro puntos en las dos últimas visitas del Barcelona en Anoeta si pensáramos que no es de nuestra Liga? Pensemos en llegar a 45 cuanto antes, sí, pero con margen para hacer más cosas. La falta de ambición es lo que nos costó la Copa más fácil que tendremos en décadas. La falta de ambición es lo que ha estado a punto de tirar esta temporada por la borda.

Pero la realidad es tozuda. Y ahora nos sonríe más de lo que nos ha sonreído en toda la temporada. Porque ahora las lesiones no impiden que la gente crea que la Real tiene una buena plantilla, y eso que ante el Sevilla faltaron Elustondo, Zurutuza, Illarramendi y De la Bella, además de un Griezmann que empezó en el banquillo tocado. Nadie se escuda en la edad de nuestros futbolistas para anticipar una debacle. Nadie teme ya que un jugador de fuera mediocre le pueda quitar el puesto a Pardo. Y nadie ve un lastre en Zubieta, en la falta de dinero, en tener un único fichaje que se mantiene en el equipo desde el verano o en no haber recurrido al mercado de invierno. Claro, hemos ganado el último partido. ¿Cómo se explicaría una derrota en Granada? Volveríamos a los tópicos. No lo dudo. Así que me conformaré con que Montanier no intente ser más tozudo que la realidad para así aspirar a más de lo que tenemos. Porque podemos llegar.

martes, agosto 02, 2011

Entradas y salidas

A esto me refería cuando hace unos días decía que la Real ya tenía fichajes. Me refería, ente otros, a Rubén Pardo. Si se confirma lo que se vio ayer en la final de la Eurocopa Sub-19, tenemos otro centrocampista espectacular que está en condiciones de jugar en el primer equipo. No infravloremos ni un ápice lo que ha conseguido este chaval de Logroño (a pesar de que el comentarista de Cuatro-Telecinco Ramón Fuentes se empeñara en llamarle "donostiarra" durante toda la retransmisión; ya sabéis que entre quienes sólo saben hablar de Madrid y Barça, "donostiarra" equivale a "realista", como bien sabe Xabi Alonso, aunque ahora ya se hayan aprendido que es tolosarra), porque la Real no ha tenido a muchos jugadores entre las selecciones españolas que se proclamaron campeonas de Europa de la categoría. Asier Riesgo, Zubiaurre, Elustondo y Markel Bergara son quienes ostentan ese título. Además de ellos, Gaztañaga, que ahora está en el Sanse, fue campeón continental sub-16 en 2008 y Aitor López Rekarte lo fue sub-21 en 1998. Poco bagaje en realidad para una cantera tan espléndida como la de txuri urdin.

Pardo, además, ha brillado, y por eso todos tenemos que felicitarnos y felicitarle. Además del recital que dio durante toda la final, sobre todo en la segunda mitad y en la prórroga, cuando se libró de lastres defensivos del planteamiento inicial de la selección española, participó en los tres goles del equipo. Disparó en el primero, tras el rechace de un corner, antes de que Aurtenetxe desviara el balón. Inició la jugada al primer toque del segundo. Y dio el pase del tercero. Los más entusiastas ya han puesto el nombre de Xabi Alonso en la misma frase que el del Rubén Pardo. Ya empezamos con las comparaciones, por supuesto siempre injustas pero que sirven para hacerse a la idea de lo que podemos esperar. Yo vi a un futbolista casi hecho y de fuerte carácter, con gran toque de balón, de preciso pase en largo, que cubre una gran cantidad de terreno y que hasta tiene buen disparo y lo intentó en varias ocasiones. También perdió el balón que dio origen al primer gol checo. Pero qué partidazo. Qué futuro. Y qué presente, porque estará con el equipo en Italia para los tres últimos amistosos de la pretemporada.




Allí ya no estará Sutil, que ha dejado de ser jugador de la Real. Lo cierto es que me quedan sensaciones extrañas con esta marcha. Quizá muchos no lo vean como una de las grandes gestas de la historia txuri urdin, pero fue Sutil quien marcó el gol de la permanencia la pasada temporada. Fue el héroe de aquel día. Y fue su último partido en la Real. No sé si es una salida muy digna, pero, no nos podemos llevar a engaño, también era esperada. Como se espera también la de Labaka (no hay sitio para tanto central y da la sensación de que Iñigo Martínez se ha ganado ya con creces una plaza en el primer equipo) y la de Albistegi. Me da mucha pena que este chaval no llegue a triunfar de txuri urdin, porque, sin haberle visto demasiado, reconozco que Lillo me dejó expectativas muy altas cuando confió en él antes de que una lesión de rodilla le truncara el futuro profesional tan drásticamente. El caso es que sospecho que en el centro del campo sobra más gente, sobre todo si Pardo confirma en Italia lo que ha demostrado con la selección española. No sé si sobrará ahora o si eso lo veremos durante la temporada. Pero no hablo de Ros, no, que el potrillo parece que seguirá en el Sanse. Veremos qué pasa en las próximas fechas.



Sobre la salida de Sutil, me quedan más dudas. Me ha sorprendido muchísimo que deje la Real con la carta de libertad. No suele ser lo habitual, desde luego, y menos cuando queda un mes para el cierre del mercado. Muy claro debían de tener los regidores realistas que no se podía sacar ni un euro con su traspaso para tomar esa decisión. Mejor para Sutil, desde luego, que así ha podido elegir destino sin ataduras, y ojalá tenga suerte en Murcia. También deben tener muy claro en las oficinas de Anoeta que Griezmann no dejará finalmente la Real (o que sí se va a fichar a alguien que ocupe la banda izquierda), porque si no es difícil entender que Sutil sea el primero en salir. Y muy claro deben tener igualmente que Sarpong puede dar más que el año pasado. Cierto es que sus características son diferentes a las del resto de hombres de banda del equipo. Pero también es cierto que Sutil superó con creces a Sarpong en su primera temporada. Ambos fueron fichajes de esos que ahora se llaman de la dirección deportiva, no de un entrenador u otro. Pero da la sensación de que la confianza en uno y en otro no ha sido la misma. Lástima por Sutil, pero ojalá le sirva de toque de atención a Sarpong, que tendría que estar ante su última oportunidad.