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lunes, agosto 02, 2021

Los retos de la Real para la temporada 2021-2022

Cada temporada es un reto para cualquier equipo, pero para uno que está saboreando las mieles del éxito como la Real Sociedad los retos son cada vez más ambicioso, e incluso históricos en algún caso. Estos son algunos de los retos esenciales que asume el equipo txuri urdin en la temporada que está a punto de comenzar.

· Clasificarse tres veces seguidas para competiciones europeas por segunda vez

Hasta la fecha, la Real Sociedad solo ha conseguido una vez el hito de encadenar tres clasificaciones para una competición europea en tres temporadas consecutivas. Lo hizo en los años gloriosos, tras el subcampeonato de Liga de la temporada 1979-1980 y los dos títulos de 1981 y 1982. Desde entonces, solo en dos ocasiones logró el doblete, primero con la Copa de la temporada 1986-1987 que le permitió jugar la Recopa y con el subcampeonato de la 1987-1988 que le llevó a la Copa de la UEFA, y después con el pase a la Champions League en la 2012-2013 y para la Europa League en el curso siguiente. Imanol ha llevado a la Real a Europa en las dos últimas campañas, en ambas ocasiones a la Europa League y busca un registro histórico que le colocaría, aunque lógicamente con puestos más bajos, a la altura de Alberto Ormaetxea.

· Volver a mejorar en la clasificación

Imanol llevó al equipo en la temporada 2018-2019 a la novena posición, mejorando la duodécima del curso anterior. Mejoró el resultado del equipo en la Liga un año después, con la sexta plaza de 2020, y repitió esa mejora en 2021 cuando cerró la Liga en quinta posición. Mejorar una vez más supondría nada que dar el salto a la Champions, a las cuatro primeros posiciones de la Liga.  La única vez en toda su historia que la Real acumuló tres temporadas consecutivas mejorando su clasificación en el torneo de la regularidad fue coincidiendo con su era más gloriosa, partiendo de la décima posición de la temporada 1977-1978, pasando a la cuarta de la 1978-1979 en el debut de Ormaetxea como entrenador txuri urdin, la segunda plaza de la 1979-1980 y la ya inmejorable primera de la 1980-1981.

· Superar los octavos de final en Europa después de 33 años

Con la Copa de la temporada 2019-2020 que finalmente se celebró en 2021 se puso fin a 34 años sin que la Real levantara un título, tras la Copa de 1987. Y son 33 los que habrán pasado cuando la Real aspire esta temporada a meterse en los cuartos de final de la Europa League desde la última vez que alcanzó esa ronda en un torneo continental. Lo logró en la temporada 1988-1989, en la Copa de la UEFA, tras superar siempre en eliminatorias a doble partido a Dukla de Praga, Sporting de Lisboa y Colonia. El equipo txuri urdin sucumbió en cuartos ante el Sttutgart alemán, que finalmente llegó a la final para perderla en los penaltis contra el Nápoles de Diego Armando Maradona.

· Jugar una final de Copa dos años seguidos.

Dado que la final de Copa que jugó y ganó en 2021 era la correspondiente a la temporada 2019-2020, es un quiebro algo tramposo de la historia, pero sigue siendo cierto que si la Real jugara la final de esta competición en el curso 2021-2022 serían dos años consecutivos participando en el último partido copero. Y eso es algo que la Real solo ha hecho en dos ocasiones en su historia. Lo hizo en sus orígenes, cuando ganó la Copa de 1909 bajo la denominación de Club Ciclista San Sebastián y disputó la de 1910 como Vasconia para poder cumplir con la antigüedad obligada por el reglamento, y lo repitió en los años 80 del pasado siglo, en 1987 saliendo victoriosa de La Romareda en la tanda de penaltis ante el Atlético de Madrid y cayendo derrotada con el gol de Alexanco contra el Barcelona en la de 1988, en el Santiago Bernabéu.

· Hacer que la vuelta del público convierta Anoeta en un fortín

A nadie se le escapa que la ausencia de público le ha hecho mucho a daño a unos equipos más que a otros, y la Real ha sido de los que más ha añorado a su gente. La pasada temporada la Real apenas sumó 26 puntos en casa, nueve victorias en 19 partidos, y si añadimos los partidos a puerta cerrada de la campaña anterior, la 2019-2020, cuando comenzó la pandemia, el equipo txuri urdin tiene incluso peores números. En total, los de Imanol han jugado en Anoeta 25 partidos sin público, de los que han ganado diez (apenas el 40 por ciento), ha empatado ocho y ha perdido siete (el 28 por ciento). Y ha sumado por tanto 31 puntos de los 75 que había en juego, apenas el 41,3 por ciento de los mismos. Tardaremos en ver un Anoeta cerca del lleno por las normas derivadas de la pandemia, pero el público se tiene que hacer notar, también en los resultados del equipo.

· Romper la tremenda racha negativa del Camp Nou

La Real ha salido derrotada del Camp Nou en los últimos 23 encuentros de Liga en los que ha visitado al equipo de la Ciudad Condal, un registro dramático que no ha igualado ningún otro equipo en la Historia de la Liga. Nadie ha perdido 23 veces seguidas en ese campo, solo la Real. La última vez que el equipo txuri urdin puntuó en el coliseo blaugrana fue en la temporada 1994-1995, con un empate postrero logrado por Imaz. Los hoy entrenadores de los dos equipos, Koeman e Imanol, estaban en el campo aquel día. Para comprobar si se prolonga la dramática racha negativa de la Real en el Camp Nou no habría que esperar mucho, ya que es el primer desplazamiento que hará el equipo de Imanol, en la primera jornada de Liga.

· Recuperar a Asier Illarramendi

Un capitán tiene que tener un papel protagonista, y el de la Real no lo está teniendo por las lesiones. En las dos últimas temporadas, Asier Illarramendi ha jugado apenas 726 minutos repartidos en doce partidos, a una media de sesenta minutos por encuentro. Es muy poco tiempo en el terreno de juego para un jugador de la categoría de Illarra y, sobre todo, es una alerta de primer nivel para un futbolista por el que la Real hizo un gran esfuerzo económico para traerle de vuelta y que pelea para no sufrir una retirada prematura, como le sucedió hace no tanto tiempo a Imanol Agirretxe. Esta temporada, desde luego, es clave para saber cuál será el papel de Illarra en la Real y en el mundo del fútbol.

· Rentabilizar la nueva posición del Sanse

La Real afronta una situación inédita en su historia moderna con la presencia del Sanse en Segunda División. Gestionar esa posición será vital para el éxito de la temporada. El Sanse tiene que competir en la categoría de plata, pero no debe olvidar su papel de formación. No hay que olvidar que en las dos últimas campañas, los cinco potrillos debutantes lo hicieron de manera testimonial. Robert Navarro y Jon Pacheco han sado el salto a la primera plantilla este verano, con solo uno y dos partidos respectivamente. Hay chavales en el Sanse que apuntan a llegar al primer equipo, y dos del primer equipo, Sangalli y Roberto López, que han apostado por bajar un peldaño para volver con más fuerza, y el trabajo conjunto de Xabi Alonso e Imanol será fundamental para que se les saque el mayor provecho a los futbolistas en una u otra categoría.

martes, mayo 26, 2020

Los cinco retos de la Real en el reinicio liguero

Parece que vuelve la Liga. Si el maldito virus que ha parado nuestras vidas en tantos aspectos lo permite, en breve tendremos de nuevo en acción a la Real para afrontar el último tramo de la temporada, aquel en el que tiene que jugarse la clasificación europea y defender la cuarta plaza que ahora mismo ostenta y que le daría la opción de volver a la Champions League siete años después de su última presencia, en la 2013-2014. Son muchas las incógnitas que asaltan a un fútbol tan extraño como el que vamos a ver, después de un parón tan largo que va a ser de casi tres meses cuando vuelva a rodar el balón y son varios los retos a los que tendrá que hacer frente el equipo de Imanol de manera específica.

· Sobrevivir sin el Reale Arena
Uno de los motores de esta Real es el remozado Anoeta y el ambiente que se ha generado desde sus gradas. Jugar sin público, un activo fundamental siempre pero más en la presente temporada, va a alterar de una manera sustancial el factor campo y, por extensión, una de las ventajas que tenía el equipo txuri urdin de aquí al final de la temporada, ya que le quedaban seis partidos como local y cinco como visitante. Es verdad que Real y Eibar son los únicos que ya han jugado a puerta cerrada y conocen esas sensaciones, pero para los de Imanol fue una experiencia como visitantes, no como locales. Mucho tendrá ganado la Real si sabe adaptarse al silencio de las gradas de Anoeta, sobre todo después de las cuatro victorias consecutivas en Liga que había acumulado antes del parón, siete si contamos los partidos de Copa.

· Incorporar a Illarra... y a Zurutuza
La baja de Illarramendi, que no juega desde la tercera jornada, desde que se lesionó en San Mamés en un ya lejanísimo 31 de agosto del pasado año, parecía que iba a ser de una enorme trascendencia, pero entre Zubeldia y Guevara han conseguido que apenas se note, hasta el punto de que muchos ven complicada la incorporación del capitán en el equipo. Pero seguro que Imanol ya está pensando la manera de que Illarra vuelva a tener un papel importante, acorde a su estatura como futbolista... y quién sabe si también para Zurutuza. Viendo la calidad que tienen ambos, son dos enormes refuerzos para el técnico realista, que tendrá así muchas más bazas para un centro del campo al que llegó a agotar bastante. Parece lógico, eso sí, que el de Mutriku tenga mucho más protagonismo que el de Rochefort en el tramo final de la que en teoría sería su última temporada en la Real.

· El impacto psicológico de una final ausente
Ha sido el gran tema de conversación durante el parón... y sigue todavía muy abierto. ¿Cuándo se va a jugar la final de Copa? La Liga se jugará a puerta cerrada, las competiciones europeas también, y parece que la Copa esperará lo que haga falta, meses si es necesario, para jugarse con público, porque ni tiene fecha todavía ni parece que haya urgencia por buscársela a este encuentro histórico. ¿Será la misma Real arrolladora la que juegue esa final? ¿Habrá jugadores que le den vueltas a la cabeza por el hecho de no saber si la podrán jugar cuando vaya a disputarse? ¿Afectará al ánimo del grupo ese probable éxito que no sabemos si llegará en el caso de que la clasificación europea se complique en las próximas jornadas?

· Recuperar a Willian José
Sería algo aventurado decir que está cerrada la convulsión que generó Willian José con su decisión de no jugar en Copa ante el Espanyol para forzar su traspaso al Barcelona, fichaje frustrado por las tantas veces equivocadas artes del club blaugrana, que en este caso sirvieron para dejar al brasileño tirado y tocado. Hubo perdón explícito del público en el Bernabéu, tras la gloriosa gesta copera allí vivida, pero la recuperación de Willian José es uno de los trabajos más importantes que tiene por delante Imanol. Cierto que Isak ha asumido un rol de estrella fundamental en el tramo de competición más reciente, pero no hay que olvidar que el brasileño sigue siendo el máximo goleador realista en la Liga con nueve tantos, y que la cercanía entre sí de los partidos que quedan por jugar obligará a tener profundidad de armario. El gol que marcó en Eibar tiene que ser un nuevo punto de arranque.

· Odegaard como pilar
Hay muchos jugadores en esta Real que han mostrado un nivel soberbio, desde Remiro a Portu, pasando por Merino, Oyarzabal... y por supuesto Odegaard. El problema con el noruego es que demasiada gente está hablando de él y de su futuro. Si hay algo que desestabiliza en el fútbol es el rumor, y ahora mismo no sabemos si Odegaard cumplirá ese segundo año de cesión apalabrado, si jugará la final de Copa o si su futuro más inmediato está vestido de blanco. Dicen que el Real Madrid apenas gastará por la crisis económica que protagonizará el movimiento de fichas de cara al próximo curso, y eso haría muy valiosa su recuperación a coste cero. Pero también dicen, y el propio Odegaard lo ha dicho, que el jugador está muy a gusto en Donostia y quiere cumplir ese segundo año. Si está centrado, la Real tendrá mucho ganado.

lunes, agosto 31, 2015

A la primera, Illarra-Pardo

Illara y Pardo, al fondo, el doble pivote de Moyes.
Dos temporadas estuvo en la Real Philippe Montanier, y si en esta etapa que finalizó con la felicidad de Champions hubo una espina que se quedó clavada en gran parte de los aficionados fue no ver juntos a Asier Illarramendi y Rubén Pardo formando con asiduidad el doble pivote del equipo txuri urdin. El francés nunca llegó a confiar del todo en Pardo, y aunque al final no quedó ninguna duda sobre Illarra lo cierto es que en sus primeros partidos en San Sebastián también parecía tener más esperanzas en Mariga que en el ahora ex jugador del Real Madrid, algo que afortunadamente sólo duró hasta que la Real pudo librarse del keniano en el mercado invernal. David Moyes, en cambio, lo ha tenido claro desde el primer momento y a pesar de que Illarra apenas ha entrenado tres días con el equipo y ha dado el mando del centro del campo a estos dos jugadores.

Montanier tardó nada menos que 30 partidos en colocar juntos a Pardo e Illarra. Es cierto que en su primera temporada en la Real, la 2011-2012, el riojano tenía ficha del filial, pero estuvo entrenando con los mayores toda la campaña y si ese feliz encuentro no se produjo antes fue porque el francés confiaba más en Markel, Elustondo, Zurutuza o incluso el mencionado Mariga. El debut de Pardo con el primer equipo, de hecho, había llegado exactamente una vuelta antes que el partido en el que el francés le dio sus primeros minutos junto a Illarra. Y fue en un partido que la Real, como de costumbre en el Santiago Bernabéu, no disputó. El Real Madrid aplastó a la Real con un contundente 5-1, marcador que ya lucía en lo alto del coliseo madridista cuando Montanier sacó a Pardo al campo en el minuto 74 por Cadamuro.

En esa primera temporada, Montanier sólo volvió a hacer coincidir a estos dos futbolistas en un partido más, en la última jornada, en Anoeta y ante el Valencia, y fue durante apenas 15 minutos más. Eso sí, fue un momento que para muchos tuvo un enorme simbolismo. Fue el día de la retirada de Mikel Aranburu y Pardo saltó al terreno de juego por el capitán. Sin embargo, la campaña 2012-2013, de muy feliz recuerdo por la cuarta plaza y la clasificación para la Champions, no sirvió para que esta pareja se consolidara. A los paupérrimos 31 minutos que en la primera tentativa hubo que sumar otros 555 en la segunda, los dos fueron titulares juntos en apenas cinco encuentros y apenas llegaron a coincidir en un total de 13 en esa extraordinaria Liga.

Lo curioso es que, al margen de aquel primer día en el Bernabéu, la Real sólo ha perdido dos partidos con ellos dos en el campo, y fue precisamente en los dos primeros en los que ambos coincidieron. La primera derrota fue en la tercera jornada de la 2012-2013, el primer día en el que tanto Illarra como Pardo fueron titulares juntos, cuando el Mallorca superó a la Real por 1-0. En la octava jornada, de nuevo con ellos en el campo aunque sólo Illarra fuera titular, la Real cayó 0-1 ante el Atlético de Madrid, con aquel postrero gol de Falcao tras una inocente falta precisamente cometida por Illarramendi, diez minutos después de que Pardo entrara en el campo. Desde entonces, el equipo txuri urdin no conoce la derrota con Illarra y Pardo en el campo, con seis victorias y cinco empates.

Los datos son aún más contundentes y favorables a su presencia en el campo cuando ambos fueron titulares. Con ellos dos desde el inicio y contando con el que se perdió en Mallorca, la Real de Montanier jugó sólo cinco partidos, con tres victorias, un empate y la mencionada derrota en territorio balear. Así, el técnico galo puso a Illarra y Pardo como titulares en el 4-0 al Rayo Vallecano de la jornada 12ª (Pardo fue sustituido por Zurutuza en el minuto 79), en el 2-1 al Sevilla de la 17ª (de nuevo, el mismo cambio en el 66), en el 1-1 en Anoeta ante el Depor de la 19ª (otra vez Pardo al banco en el 69, esta vez relevado por Chory Castro) y en el 3-0 de la 22ª ante el Mallorca, el único partido que los dos jugadores disputaron juntos e íntegro.

Hasta alcanzar los once encuentros en los que la Real no conoce la derrota con ellos dos sobre el césped, siempre con Illarra como titular y con Pardo entrando desde el banquillo, hay que sumar el 2-2 en Valladolid de la novena jornada (once minutos tuvo el riojano, entrando por Griezmann), el 0-0 en Anoeta ante Osasuna de la 13ª (17 minutos más, siendo el relevo de Zurutuza), la igualada también sin goles en Granada en la 16ª (veinte minutos, de nuevo Zurutuza fue el sustituido), el memorable 3-2 al Barcelona de la 20ª (Pardo entró al campo por Xabi Prieto en el minuto 78), el empate a uno en casa ante el Levante en la 24ª (27 minutos, entrando por Markel), el 4-1 al Valladolid de la 28ª jornada (una presencia testimonial de tres minutos, entrando por Xabi Prieto), y el 4-2 al Málaga del 30º partido de Liga (60 minutos, gracias a la lesión de Zurutuza).

Por ahora, Moyes sólo ha dirigido a ambos jugadores en un partido y ha tenido claro que ese es su doble pivote. Duró los 74 minutos que pudo mantener a Illarramendi en el campo hasta que se notó que su irregular pretemporada le impedía completar el encuentro, pero está llamada a ser la pareja que guíe el fútbol de la Real en esta campaña. Si en su segundo debut con la camiseta txuri urdin Illarra se comportó, sobre todo en la primera mitad, como si nunca se hubiera marchado, Pardo tendrá que aprovechar la ocasión que le brinda tener un compañero de línea de este calibre para dar el salto de calidad definitivo que todavía no ha dado. Lo que está claro es que esta es la pareja de mediocentros con la que muchos han soñado desde hace cuatro años. Es el momento de saber si la realidad está a la altura de ese sueño.

viernes, julio 12, 2013

Y ahora sí, el juicio a la salida de Illarramendi

Illarra, en su despedida.
Se acabó. Asier Illarramendi ya no es jugador de la Real y ha puesto fin a una etapa inesperadamente breve. 56 partidos, 50 en Primera, uno en Segunda y cinco en Copa del Rey. Y ahora sí, ya con casi todos los elementos de juicio sobre la mesa y no en el maremagnum de rumores, intoxicaciones e invenciones de la última semana, toca evaluar todas las consecuencias y razones de este caso. Que son profundas. Lo primero que es evidente, pero quizá por eso conviene recalcarlo, es que Illarra deja la Real porque quiere hacerlo. Sin eso, nada de esto habría sucedido. Absolutamente nada. Y eso merece todo el respeto del mundo. Cada persona es dueña de sus decisiones y de sus ambiciones. En este caso concreto, es evidente que el Real Madrid ofrece más que la Real a nivel deportivo y a nivel económico, y si el jugador considera que su carrera profesional debe seguir ese camino, tenía en su contrato la forma de seguirlo: la cláusula de rescisión.

Pero eso no quiere decir que valore positivamente la decisión de Illarra o las formas en que ha llegado su adiós. No lo hago. Ni mucho menos. Y me explico. Se habla de ofertas irrechazables, de oportunidades únicas. Lo siento, pero no creo en esas expresiones. El último que habló en Zubieta de trenes que sólo pasan una vez en la vida fue Xabi Castillo y ahora está firmando por Las Palmas mientras la Real juega en un mes competiciones europeas. Puede ser un ejemplo exagerado, pero hay que valorar las cosas como son, y eso pasa por tener prioridades en la vida. Cada uno tiene las suyas. Y cualquiera de las dos respuestas posibles a una oferta es respetable, pero a todas se les puede decir que no. Muchos han dicho que no a ofertas. Puede que no tan cuantiosas económicamente como la que ha recibido Illarra, pero si él hubiera querido seguiría siendo jugador de la Real y ganando mucho dinero. Menos, pero mucho.

"Me gustaría estar muchos años aquí".
Illarra se ha equivocado en dos cosas. La primera, su renovación. La segunda, sus manifestaciones públicas. No seamos ingenuos. El Real Madrid ya preguntó por Asier Illarramendi en el verano posterior al regreso a Primera, sin haber debutado en la máxima categoría, y en un pack del que formaban parte Iñigo Martínez y Rubén Pardo. Sin ánimo de descalificar al ya jugador madridista, hay que ser muy ingenuo o muy tramposo como para pensar que esa llamada no se iba a repetir en algún momento, y más del impresionante ejercicio que hizo en la Real y con la clasificación final del equipo. En esa tesitura, no parece entonces muy elogiable negociar un contrato hasta 2018, el último que firmó con la Real, sabiendo que vas a aprovechar esa oferta "irrechazable" en cuanto llegue o proclamar a los cuatro vientos que sólo te ves con la camiseta de la Real, que quieres jugar aquí toda la vida, que ojalá Xabi Alonso vuelva para jugar con él y tantas otras cosas. No. Basta ya de engañar a la gente y de jugar con sus sentimientos.

De esta forma, la salida de Illarramendi daña la ilusión que mueve el fútbol, la del aficionado. ¿Cómo creer al próximo canterano que proclame amor eterno a la Real si un chaval de 23 años del que nadie se esperaba una salida así se ha marchado justo cuando arrancaba la temporada más ilusionante para el conjunto txuri urdin en una década? Xabi Prieto siempre habló de esa fidelidad y pasaron años antes de que alguien le creyera, entre rumores de precontratos con el Athletic y otras ofertas, pues el daño que hicieron salidas anteriores como la de Joseba Etxeberria estaba muy presente en el ánimo del aficionado. ¿Cómo ilusionarse con el próximo canterano que despunte si ni siquiera jugar la Champions League con la camiseta txuri urdin es capaz de disuadir a un jugador tan joven de la idea de que la oferta del Madrid es "irrechazable"? Y lo que es peor: ¿cómo explicar a un chaval que juega en la cantera de la Real que lo más ilusionante es vestir la camiseta txuri urdin?

A Illarra le ha faltado claridad para explicar a la gente, a la que ha sido su gente desde que su nombre comenzó a ilusionar desde las categorías inferiores de la Real. Porque o bien eran mentira sus fidelidades proclamadas al escudo (que las proclamó, aunque hoy insinuara que la prensa saca de contexto o malinterpreta sus palabras) o bien simplemente eran el mensaje que tocaba dar por propio interés y no por sentimiento. Las dos son opciones que entristecen. Cuando el Barcelona llamó a la puerta de Kodro, era evidente que iba a aceptar la oferta por los mismos motivos por los que Illarra aceptó la del Madrid. Pero, en una época en la que no había tantas posibilidades de comunicación, se encargó de dejar claro que la transacción tenía que ser positiva para la Real. Bravo, por citar un ejemplo más actual, jamás ha ocultado que una oferta de un grande le llevaría a intentar dejar la Real, y su honestidad ha sido siempre agradecida por la mayor parte de la afición. Con Illarra el bofetón ha sido inmenso, porque además es canterano. No es el primero que daña así la ilusión txuri urdin, a veces más respetada por quien viene de fuera.

Pero este asunto va mucho más allá. El fútbol está muriendo y lo único auténtico que le queda está en la gente. Recordémoslo la próxima vez que un futbolista manipule, con o sin razón, los sentimientos de un aficionado. Aperribay lo dijo en la rueda de prensa que sirvió para despedir a Illarra, estamos condenados a que los jugadores se vayan. Ya no bastan una economía saneada, la opción de estar cerca de los inalcanzables o el sentimiento de afecto a un equipo. Y por eso era tan importante que el Real Madrid no consiguiera rebajar el dinero fijado en la cláusula. Da un poco igual que se hayan negociado condiciones, eso no empaña en absoluto el acertado papel en esta historia de Aperribay (a quien, no obstante, habría venido bien salir a la palestra cuando arrancó este asunto, porque su tardanza ha motivado durísimos juicios de valor en su contra de los que no escapará fácilmente), porque lo que no se puede hacer ya es poner alfombras rojas.

Arconada sí dijo "no".
Aperribay dio la clave: para sacar rendimiento deportivo a un jugador joven, incluso si el destino irremediable es que acabe en otro lugar, es que las cláusulas sean mayores al comienzo de su carrera. No creo en eso, y lo digo abiertamente. Pero las ventajas económicas y de otros ámbitos que tienen equipos como el Madrid y el Barça obligan a estas soluciones. No creía en el derecho de retención, pero es lo que permitió que la Real fuera campeona de Liga, y no creo en las cláusulas de rescisión, pero es lo que nos hizo campeones de Copa. El futuro exige medidas adicionales, aunque no creamos en ellas. Todo eso y un compromiso de los grandes jugadores superior al que ha mostrado Illarramendi ahora (que, por cierto, ha firmado con el Madrid un año más de lo que firmó con la Real). Lo que no me ha gustado es la comprensión con su caso que mostraron tanto el presidente como el director deportivo, Loren, compareciendo junto a él ante la prensa. No lo hicieron con Montanier, que en absoluto es santo de mi devoción, pero hoy sí han estado allí. Ese mensaje es peligroso y puede pasar factura, sobre todo si el equipo no es capaz de encontrar soluciones a la ausencia de Illarra en el arranque de la temporada.

El fichaje de Illarramendi es un durísimo mensaje a quienes creen en la cantera. Cantera no significa criar a los jugadores para que se los lleven los grandes, aunque eso pueda suceder en algún caso. Cantera significa forjar un equipo con chavales a los que les has inculcado un sentimiento de pertenencia, un amor a una camiseta, un orgullo al vestirla. Si todo eso se esfuma a las primeras de cambio, por importante que sea la oferta que reciba, ¿qué tiene de especial el trabajo de cantera? A mí no me va a quitar la ilusión que alguien se vaya, se llame Illarramendi o se llame como se llame. Pero los efectos de su salida todavía se verán durante mucho tiempo. A lo que hay que encomendarse es a que no se sigan viendo este mismo verano, porque en caso contrario sí se podría convertir en un rejón de muerte a la ilusión de esta temporada y del futuro.

Una de las portadas de Marca.
Al Real Madrid no le reprocho absolutamente nada, pues dejando al margen esa absurda regla de no poder negociar con un jugador hasta seis meses antes del final de su contrato (vox populi es que no se respeta), su comportamiento ha sido lógico y hasta elogiable. Hay un jugador que mejora lo que tiene, joven y prometedor. Lo quiere e intenta ficharlo, convenciendo primero a sus agentes y después hablando con su club de pertenencia. La única responsabilidad que tiene el Madrid en la parte negativa de este asunto está en la inagotable cantera de voceros que tiene y, en el sentido que sea, consiente. Son ellos más que el club los que generan antimadridismo. Y además, hay que decirlo, con razón. La prepotencia con la que hablan de ellos mismos y el desdén con el que tratan a los demás merece el más absoluto desprecio de las aficiones que no contamos con su beneplácito y tendría que recibir una respuesta igual de quien sale beneficiado. Esa será la gran revolución que algún día tendrá que acometer un presidente del Real Madrid o del Barcelona, acabar con la despreciable caterva de voceros interesados que desdeñan a los demás desde su pedestal.

Illarra ya es pasado. Hay quien cree que no va a triunfar en el Madrid, pero yo no me encuentro entre ellos. Es muy bueno y, aunque nunca se sabe que nos deparará el futuro, estoy convencido de que va a triunfar con la camiseta blanca. Eso no me producirá ningún tipo de emoción, como sí me la causó por ejemplo, y no tengo problemas en reconocerlo, el éxito de Xabi Alonso vistiendo de rojo o de blanco. Porque mientras Xabi Alonso salió principalmente porque la Real necesitaba el dinero, Illarra se va sobre todo porque ha querido irse y sin completar la ilusionante obra que comenzó hace algo más de dos años. Y digan lo que digan quienes defiendan la operación, sin sentimiento no hay fútbol que merezca la pena. Illarra, aún con lágrimas en los ojos, ha aniquilado una parte importantísima de esa ilusión, y todo el mundo, especialmente quienes dicen que todos haríamos lo mismo en su situación (no, no lo haríamos) o de los colores que defiendan, tiene que entender la inmensa e irreparable decepción que sentimos los que vemos a la Real como algo más que un pasatiempo de fin de semana.

lunes, diciembre 31, 2012

Diez momentos inolvidables para la Real en 2012

Se acaba 2012. Para la Real ha sido un año de transición, como lo fue 2011. No se consiguieron grandes logros, pero sí una permanencia en Primera algo más holgada que la obtenida un año antes. Hubo pequeños grandes momentos para recordar, pero falta todavía por dar ese ansiado salto de calidad que se viene prometiendo (y frenando) desde hace demasiado tiempo. 2012 ha sido un año con momentos extraordinarios, con otros terribles, con muchos debates en torno a la figura del entrenador y que acaba, eso sí, con la posibilidad de que 2013 sea un año mejor. A la espera de ver su resultado dentro de algunos meses, con el final de la temporada, estos son los diez momentos que marcan el año que está a punto de acabar.
· El deplorable 6-1 en Mallorca (10 de enero)
No pudo empezar peor el año. Una eliminatoria de Copa que parecía encarrilada con el 2-0 de la ida, y después de haber eliminado previamente al Granada para romper una maldición de 23 años sin superar a un equipo de Primera en esta competición, se emborronó de la forma más vergonzosa posible. Porque Ifrán adelantó a la Real en aquel partido de vuelta, poniendo un 3-0 en la eliminatoria que casi todos vimos como definitivo, soñando con una Copa gloriosa por el derbi con el Athletic que esperaba en la siguiente ronda y un camino relativamente fácil hasta la final. Pero cuatro goles en seis minutos le dieron la vuelta al marcador antes del descanso. En la segunda mitad cayeron dos más sin que ni los jugadores ni Montanier fueran capaces de reaccionar. Y así la Real sumó otro deshonroso episodio en esta competición. Nada nuevo en el horizonte, pero sí más vergonzoso.
· La irrupción definitiva de Pardo (13 de febrero)
Tras incorporarse al primer equipo en pretemporada, aún con dorsal del Sanse y después de ser campeón de Europa sub-19 con España, la afición ardía en deseos de ver a Pardo con la camiseta txuri urdin. Montanier le ocultó durante demasiado tiempo, hasta que las lesiones no le dejaron más opción que ponerle en el once. Jugó primero en el Camp Nou, donde la Real perdió por 2-1 aunque no creyó en la posibilidad de sacar algo. Fue unos días más tarde, en Anoeta y contra el Sevilla, cuando Pardo se destapó como lo que es, un jugadorazo. Lo hizo todo bien, maravillosamente bien, enamoró a la afición realista con su técnica, sus cambios de juego, su visión y su fútbol, y coronó una gran actuación con un golazo desde fuera del área. Su celebración, la de un chaval de 19 años cumpliendo un sueño, fue un momento inolvidable. Por sorprendente que pueda parecer desde fuera, Pardo ya no volvió a ser titular en toda la temporada y solo una nueva plaga de lesiones le colocó en el once en la actual.
· Otro atraco en el derbi (4 de marzo)
Empieza a ser tristemente habitual, y no hay más que revisar la hemeroteca para comprobarlo, que en el derbi contra el Athletic de Bilbao, especialmente en San Mamés, pasen cosas raras que alteran el marcador y no precisamente a favor de la Real. Así ha sucedido en cinco de los últimos ocho jugados al otro lado de la autopista. Mateu Lahoz, un árbitro ensalzado por difícil que sea comprender las razones, rizó el rizó en el derbi de este año en Bilbao. Con el Athletic ya por delante en el marcador, y nada más iniciarse la segunda mitad, Vela marcó el empate. Como se pudo comprobar en algunas imágenes emitidas después, Mateu Lahoz lo vio. Pero decidió hacer caso a un asistente que, según él mismo dijo, ya se la había liado en otros partidos en jugadas similares. No dio el gol aunque el balón entró. Unos minutos después, el jugador más expulsado de la historia del Athletic, Amorebieta, golpeó en un salto a Xabi Prieto, pero Mateu no pitó falta, la jugada continuó y Mikel González derribó a Muniain. En esa falta, sí señalada, el Athletic marcó el 2-0 definitivo.
· La ola de Anoeta (1 de abril)
Minuto 52 de la jornada 31 (aunque partido número 30 de la temporada por la huelga de la jornada inaugural). Vela hace el 4-0 ante el Rayo Vallecano y Anoeta lo celebra haciendo la ola. La afición realista necesita muy poco para arropar al equipo. Aquel día estaba viendo una contundente goleada lograda con mucho sentido común en su alineación y en su juego, algo que no había visto demasiado en toda la temporada. Esa ola sorprendió porque llegó en plena marejada. Se armó un considerable revuelo durante la semana anterior porque muchos jugadores realistas salieron de juerga por Madrid tras caer en el Santiago Bernabéu por 5-1. Montanier como entrenador y Aranburu como capitán tuvieron que dar una rueda de prensa para dar explicaciones. Y en el campo la respuesta fue este 4-0, en el que Griezmann, autor del tercero, celebró su gol con Montanier y, después, la piña de todo el equipo. La Real, como casi siempre, respondió con fútbol en un momento desesperado, cuando la temporada en realidad estaba ya prácticamente acabada, sin sustos por abajo y sin aspiraciones por arriba.
· "Montanier, dimisión" (10 de abril)
No hubo que esperar mucho, apenas nueve días, para comprobar que la grada está con su equipo en todas las circunstancias, pero discute a su actual entrenador con bastante intensidad. Jugaba la Real contra el Betis, sin hacer un buen partido. Pudo adelantarse de penalti, pero sin Xabi Prieto en el campo fue Agirretxe quien lo lanzó. El portero bético no se tragó su paradinha. Ya en la segunda parte, compensó su error haciendo el 1-0 en una bonita jugada colectiva. Pero poco después el Betis empató, sin que pudiera hacer nada para impedirlo Zubikarai, que jugó por una injusta sanción a Bravo. Anoeta respondió a ese empate con los conocidos gritos de "Montanier, dimisión". No era la primera vez que se escuchaban, ni tampoco fue la última a lo largo del año, pero sí fue la ocasión en que se sintieron con más fuerza y parecieron más mayoritarios. El técnico de la Real estaba en entredicho, sigue estándolo en realidad. Aquello provocó que, al finalizar la temporada, el club tuviera que emitir un comunicado para confirmar su continuidad, aunque tenía contrato en vigor.
· Agur, Aranburu (12 de mayo)
Con el final de la Liga, llegó una noticia que en cierto modo era esperada pero no por ello resultó menos emotiva. Aranburu, capitán de la Real, colgaba las botas después de 14 temporadas en la Real y 427 partidos. Su despedida fue sencilla, humilde, como corresponde a un jugador así de un club como el nuestro. Pero fue hermosa y casi perfecta. Casi porque Aranburu estuvo muy cerca de conseguir un gol, el que hubiera sido el número 33 de su carrera, ante un Valencia que llegó a Anoeta con la temporada ya terminada. Aranburu no marcó pero hizo un último partido grande. Estuvo entre lo mejor de la Real, demostrando que, a pesar de la gravísima lesión de rodilla que sufrió, se fue porque quiso, no porque el fútbol le retirase. Se marchó del terreno de juego en medio de una ovación inolvidable y dejó su puesto en el campo a Pardo, lo que fue difícil no entender como el más hermoso relevo generacional de un club de cantera como siempre será la Real. Fue manteado y dio la vuelta de honor al campo que solo los más grandes tienen derecho a hacer. Y la gente no dejó de aplaudir para agradecerle tantos años en la Real.
· Vela y la ambición de la dirección deportiva (19 de julio)
Que la temporada 2011-2012 acabara plácidamente para la Real es algo unido al rendimiento que ofreció Vela. El jugador cedido por el Arsenal tardó en arrancar, pero, tras romper su mal fario de cara a la portería contraria, marcó doce goles en 26 partidos y fue el máximo goleador de la Liga en la segunda vuelta solo por detrás de los monstruosos Messi y Cristiano Ronaldo. Al estar cedido, en junio se marchó. Pero la dirección deportiva y el Consejo de la Real fueron ambiciosos. Loren y Aperribay lucharon por el regreso de Vela. Y lo consiguieron, además, por un precio ridículo en función del rendimiento que había mostrado y los precios actuales del mercado. La Real este verano tiró por elevación y consiguió lo que buscaba. Los fichajes generaron entusiasmo en la afición. Pero dados los antecedentes, lo que casi nadie esperaba es que Vela se convirtiera en un jugador propiedad de este equipo que tan poco tiempo atrás estaba penando en Segunda División y en pleno proceso concursal. Y es que en el verano de 2012 la dirección deportiva hizo un trabajo espléndido.
· Aplastante victoria en el derbi (29 de septiembre)
Ganar el derbi es siempre una de las mejores noticias del año. Pero ganarlo como lo ganó la Real es un plato mucho más placentero. La superioridad con respecto al Athletic fue brutal, absoluta y contundente. Zubikarai suplió al lesionado Bravo y el equipo bilbaíno no fue capaz ni de disparar entre los tres palos para probarle. La clave estuvo en la intensidad que tantas veces se ha reclamado a este equipo. La Real salió a morder desde el minuto 1. Y tardó en hincar sus dientes en los bilbaínos, a pesar de que tuvo sobradas ocasiones de marcar. Tras el descanso, la Real metió una marcha más al ya revolucionado ritmo de la primera mitad y entonces cayeron los goles. Griezmann, que por fin tuvo un derbi en el que fue decisivo, culminó una preciosa jugada en combinación con Agirretxe para hacer el primero. Poco después Amorebieta despejó un buen disparo de Xabi Prieto con el codo. Penalti y segunda amarilla. Vela le pidió el balón al capitán y el mexicano hizo el 2-0 final. Pudo marcar más goles la Real, los mereció, pero el derbi acabó con 2-0 y una sensación de aplastante superioridad sobre el rival.
· La Real descubre su verdadero potencial (19 de noviembre)
Algunas de las decisiones más controvertidas de Montanier en sus dos años en la Real pasan por la elección de los jugadores que tienen que mandar en el centro del campo del equipo. Su preferencia por Elustondo y Markel see encontró con la lesión de ambos. No le quedó más remedio que colocar a Illarramendi de cuatro (en su primer año, prefirió incluso a Mariga) y a Pardo a su lado. Y con esa fórmula la Real encontró el fútbol que muchos pensaban que tenía y que no había mostrado más que a cuentagotas. El Rayo Vallecano lo sufrió en sus carnes y nunca supo cómo parar semejante vendaval. El partidazo de Pardo fue descomunal y comenzó dando una asistencia a Ifrán, que marcó, pero Mateu Lahoz vio mano y lo anuló. Ifrán le dio a Vela el 1-0 y Pardo asistió para que el mexicano lograra el segundo. Ya en la segunda parte, Mikel González coronó un contragolpe que él mismo inició y Pardo, otra vez Pardo, le dejó en bandeja el 4-0 a Chory Castro. Qué fútbol tiene esta Real.
· El gol de De la Bella en el 2-5 en Mestalla (1 de diciembre)
Otra muestra de la capacidad de la Real llegó en Mestalla. Después de diez meses sin conocer la victoria fuera de casa, la Real ganó, y ganó bien, en Málaga. Su siguiente salida, Valencia. Que Soldado marcara en el primer minuto hizo temer lo peor. Pero el equipo txuri urdin reaccionó con una inmensa categoría y con el carácter que muchas veces se dice que no tiene. Mereció empatar, se ganó remontar, pero no tuvo suerte en la práctica totalidad de la primera mitad, hasta que el Valencia se quedó con diez por la autoexpulsión de Jonas. Empatar antes del descanso tuvo efectos impresionantes en el conjunto de Montanier. Y más teniendo en cuenta cómo empató. De la Bella encaró a Alves y le dejó roto con un regate sin tocar el balón para marcar a placer. Qué golazo. Qué obra de arte. Luego cayeron cuatro goles más, de Mikel González, Ifrán, Agirretxe y Vela de penalti. Pero todo empezó con la maravilla de De la Bella, comparable a la de quienes copan los titulares de los medios con goles mucho menos bonitos.

jueves, noviembre 15, 2012

¿Qué va a hacer Montanier con Illarra y Pardo?

Uno de los detalles más trascendentes que dejó la gran victoria en Málaga fue que se consiguió con Illarramendi y Pardo coincidiendo por primera vez en Liga en el once titular de la Real. Es trascendente porque ambos tienen mucho fútbol en sus botas, son canteranos, cuentan con el cariño de la afición, ya son internacionales sub-21 y ya han llamado la atención de los grandes. Pero hagamos memoria. Uno de los motivos, más o menos confesados, por los que se cesó a Martín Lasarte fue su apuesta por Diego Rivas y no por Asier Illarramendi en la temporada del regreso de la Real a Primera. El canterano solo juega tres partidos en toda la Liga 2010-2011 y cuando está en el campo deja la sensación de ser de los mejores. La decisión del técnico uruguayo, compartida o no, se basa en que el manchego fue, indiscutiblemente, uno de los mejores jugadores de la Real tanto en la temporada del ascenso como en la del regreso a la Primera División. Montanier le dio la titularidad desde el principio, aunque las lesiones le impidieron pasar de 18 partidos, 16 de ellos como titular.

A Rubén Pardo le descubrimos la mayoría de los aficionados realistas, los que no tenemos la oportunidad de ver en Zubieta al Sanse, hace poco más de un año, cuando le vimos comandar con una maestría, tantas veces impropia de un chaval de su edad, a la selección española que se proclamó campeona de Europa sub-19. Dadas las absurdas fechas en las que se jugó el torneo, muchos pensábamos que la posibilidad de hacer la pretemporada con el primer equipo se le había escapado. Pero no fue así. Aún con dorsal del Sansen, Montanier le incorporó al primer equipo en el stage de Italia y tuvo minutos contra el Bari y el Catania. El técnico francés, no obstante, no le dio confianza durante la temporada e incluso cada vez que hablaba de él lo hacía para minimizar su aportación al equipo (llegó a decir que la afición que le pedía no le había visto). Solo jugó dos partidos como titular, en ambos para cubrir una plaga de lesiones en el centro del campo. Uno fue en el Camp Nou. El otro, en Anoeta ante el Sevilla, partido que aún se recuerda por la actuación y el golazo del canterano.

Son dos de los mejores jugadores que han salido de Zubieta en muchos años. Creo que en eso estamos de acuerdo prácticamente todos los realistas Y Montanier ha tardado 49 partidos de Liga en colocarles juntos en un once inicial, a pesar de que era uno de los sueños ampliamente confesados por un sector de la afición que parece bastante mayoritario (sueño que se completaba con Zurutuza por delante de ambos). Pero, ojo, que si lo ha hecho ha sido por necesidad y no por convicción. No olvidemos que Markel, Elustondo y Zurutuza están lesionados. Tampoco sería conveniente olvidar que Mariga, un jugador de infausto recuerdo aunque no llegó ni a la mitad de la temporada pasada, llegó a jugar solo cuatro partidos menos que Illarra en todo la temporada ¡y casi tres veces más minutos que los que dispuso Pardo en toda la Liga (949 por 346)! Y, por si fuera poco, Montanier se ha resistido contra viento y marea a colocarles en sus posiciones ideales, las que ocuparon en Málaga. Illarra y Pardo jugaron unos días antes como titulares en la Copa, en Córdoba, con Ros por detrás, adelantando la posición de ambas y sacándoles de sus mejores ubicaciones.

Considero bastante indefendible que no se apueste por los mejores. Lasarte se equivocó con Illarramendi, pero al menos apostó por un jugador de condiciones muy diferentes pero de rendimiento indiscutible. Montanier ha hecho de todo para no colocar a Illarra de 4. Y ha hecho de todo para no darle la titularidad a Pardo. Málaga evidenció que se ha equivocado con los dos y ahora es cuando viendo lo interesante. ¿Qué hará el técnico francés cuando recupere a Markel y Elustondo? Estos dos centrocampistas han sido sus hombres de confianza. Con bastantes lesiones, la temporada pasada Markel ya dobló los minutos de Pardo sobre el campo y en esta ha sido titular indiscutible. Colocando a Elustondo en el centro del campo, con Illarra lesionado y Mariga ya olvidado, fue como Montanier logró su mejor racha de resultados, y esta temporada le puso en el Camp Nou sin que todavía se haya aclarado si se le forzó demasiado con ello. Illarra tiene sitio en su centro del campo, pero hasta ahora siempre más adelantado. Pardo no lo tenía hasta Málaga. Los dos jugarán con casi total seguridad ante el Rayo, pero la duda es a medio y largo plazo.

¿Qué va a hacer ahora Montanier? En la respuesta a esa pregunta está, posiblemente, una de las últimas oportunidades para que la afición recupere algo de confianza en el francés.

lunes, septiembre 10, 2012

Illarra pone en evidencia a Montanier

El partidazo de Illarramendi con la selección española sub-21 ha puesto en evidencia a Montanier. Así de claro. Y lo explico. El técnico francés siempre ha encontrado argumentos, compartidos o no (y generalmente no, porque las explicaciones no son el fuerte del francés), para justificar algunas de las decisiones que menos ha entendido la afición txuri urdin. Desde la suplencia de Pardo a la insistencia en el 4-3-3, pasando por el ostracismo de Llorente e Ifrán (el del uruguayo todavía continúa), los cambios tardíos o su apuesta por Elustondo o Markel. Como vivimos en un país en el que no se habla de otra cosa que del Real Madrid o del Barcelona, si acaso algún que otro día de la selección, las críticas que escucha Montanier proceden todas del ámbito txuri urdin. Fuera a veces nos miran con extrañeza, porque ven que la Real se salvó el año pasado con holgura y piensan que pedimos demasiado. Y esas críticas las ha despachado ya desde la pretemporada el entrenador galo diciendo que la minoría silenciosa de Anoeta es la que está contenta.

¿Pero qué sucede cuando algo pasa con los realistas fuera de su entorno? Los tres primeros partidos de Llorente en Osasuna fueron un aviso en este sentido. El delantero, todavía con contrato en vigor con la Real, sólo ha necesitado tres partidos para demostrar que tiene fuerza, que tiene garra y que tiene gol después de la gravísima lesión que sufrió hace dos temporadas. Y, ojo, lo ha demostrado en un Osasuna que va colista y ha perdido sus tres partidos. Pero él ya ha marcado un gol, ha dado un larguero y ha provocado un penalti no pitado. Puede que no esté para jugar los 90 minutos todas las semanas, y de hecho ha sido sustituido por Mendilibar en los tres encuentros, pero sin duda era y es un jugador mucho más válido de lo que nos quiso hacer creer Montanier durante toda la pasada temporada. Y quizá con ese ritmo de juego que le va a dar Mendilibar acabe pareciéndose al mejor Joseba. Eso lo sabremos en la segunda vuelta.

Ahora resulta que Illarramendi es titular, al menos lo ha sido en este último encuentro ante Croacia, con la selección sub-21. Y juega de cuatro, esa posición en la que Montanier apenas le puso un par de encuentros de la temporada pasada, antes de que las lesiones le apartaran del equipo y el francés entregara a Elustondo ese puesto en el equipo. Resulta que Illarra hace un partido formidable y España gana 6-0. Resulta que en Twitter está la gente revolucionada con él. Resulta que le empiezan a considerar el sucesor de Xabi Alonso. Y resulta que todo esto sucede después de jugar un solo partido que haya podido ver el aficionado no realista en una posición en la que Montanier se resiste a utilizarle. Prefiere a Elustondo. Pero es que también prefiere a Markel. Los que no formamos parte de la minoría silenciosa pensamos que Illarra puede rendir de cuatro mucho mejor que sus dos compañeros de equipo, sin duda mucho mejor de lo que lo está haciendo él mismo jugando por delante (e Illarra ya ha reconocido que no está contento con el rendimiento que está dando ahí).

Montanier no lo ve así. Totalmente respetable, que para eso es el entrenador y en cuestión de nombres es difícil entrar. Lo malo es cuando te das cuenta de que la de Illarra no es la única situación que puede levantar recelos sobre la capacidad de Montanier para encontrar el mejor lugar a los suyos. O cuando te das cuenta de que los hechos responden con contundencia a su tozudez de no probar cosas que podrían salirle bien (¿recordamos la tarde en la que el equipo puso a todos sus delanteros sobre el campo? Seguro que en Málaga sí se acuerdan). Toda vez que la explicación oficial de la salida de Mariga de la Real fue económica (ahorrarse el coste de una cesión cara por un jugador discutido), no dejo de preguntarme si el keniata seguiría jugando hoy en la Real. Puede parecer un chiste, pero lo cierto es que me lo planteo. Y casi estoy convencido de que Montanier seguiría contando con él. Su caso ya puso en evidencia la capacidad del entrenador realista para comprender lo que tiene en el vestuario y cómo gestionarlo. Pero lo de Illarra, a poco que se consolide en la selección sub-21, acabará clamando al cielo fuera de nuestro ámbito también. Y la gente se acabará preguntando por qué ese jugador tan deslumbrante cuando viste de rojo no es el líder del fútbol de su equipo cuando lleva la txuri urdin.

Ya expresé hace tiempo mi convencimiento de que Montanier era parcialmente responsable de que Illarra fuera el descartado de la lista para los Juegos Olímpicos, por no haberle sabido explotar donde creo que ya estaría consagrado como uno de los mejores centrocampistas de la Liga. Las lesiones, obviamente, truncaron su temporada, pero en la segunda vuelta, ya recuperado, no jugó de cuatro. Ojalá que la tozudez del técnico galo no se lleve por delante la progresión de este excepcional futbolista. Y, ya que estamos, ojalá algún día podamos ver ese centro del campo que tercamente nos escamoteó Montanier durante toda la temporada pasada, el formado por Illarra, Pardo y Zurutuza. Este fin de semana tiene la primera ocasión de alinear a estos tres jugadores juntos por primera vez. ¿Lo hará? Obviamente, no lo creo. Y, así, seguiremos perdiendo un tiempo que a lo mejor los grandes dejan de darnos algún día de estos. Que Madrid y Barça no son tontos.