domingo, agosto 29, 2010

REAL SOCIEDAD 1 - VILLARREAL 0 Enorme prueba de valor

La Real ha dado una enorme prueba de valor. La prueba de que es un equipo hecho y preparado para competir en Primera División. Primer partido, primera victoria y Anoeta sigue en el estado de gracia con que finalizó la pasada temporada. El triunfo ante el Villarreal deja tantísimas lecturas positivas que hoy la nota predominante es la satisfacción absoluta. El equipo de Martín Lasarte ha demostrado que en su regreso a la Primera División va a ser un equipo duro, serio y competitivo. Como lo fue en Segunda. Su carácter no ha cambiado, y una vez que se dio cuenta de que la Primera División no se come a nadie, al menos a un partido, abrazó con fuerza sus opciones de ganar el partido. Y lo ganó, en muy buena lid y con todo merecimiento. Contra un rival de los importantes de la Liga (juega la Europa League), al que no permitió cantar un "uy" con auténtico peligro de gol hasta el minuto 86 de partido. Eso vale mucho. Casi tanto como los tres puntos que ya suma en el casillero.

Martín Lasarte presentó una alineación más o menos esperada y muy fácilmente reconocible. Fue casi la misma que logró el ascenso ante el Celta en junio, con la excepción de Bravo (aquel día, con el chileno en el Mundial, jugó Zubikarai), Sutil (por un Griezmann sin apenas vacaciones, que se asomó en la segunda parte tras la atronadora ovación de un Anoeta feliz) y Llorente (aquel día estuvo Bueno en punta). Con Zurutuza en plena forma, la única duda estaba en el doble pivote, y Lasarte decidió confiar en el que ascensió a Primera División, Rivas-Aranburu, en lugar de darle al manchego la pareja con la que comenzó la temporada, Elustondo. Y con ese once, la Real optó por conocer poco a poco el nivel de Primera, con tranquilidad, sin perder la cabeza. Dejó que el Villarreal manejara el balón y buscó la salida en contraataque (el mejor en estos minutos fue un Aranburu notable conduciendo y desplazando el balón) y con balones largos desde atrás. Llorente, Sutil (al que pareció pesarle el salto de dos categorías, hasta que empezó a cogerle el tacto al balón en jugadas de estrategia) y un entonces desaparecido Xabi Prieto no consiguieron bajar ninguno con peligro.

El panorama empezó a cambiar, curiosamente, con un defecto de la Real. Un libre indirecto al borde del área pequeña es una de esas ocasiones que no se pueden dejar pasar. Puede pasar factura no aprovechar algo así en otros partidos, pero hoy, afortunadamente para el equipo txuri urdin, no fue así. Prieto le tocó el balón a Sutil y su disparo lo repelió en su salida Diego López. Hubo un segundo disparo del propio Xabi, pero también fue despejado. El libre indirecto llegó por una debatible cesión al portero tras una magnífica internada de Aranburu. Y a pesar del error en la ejecución, la jugada demostró que la Real podía estar al mismo nivel que un equipo que sólo había perdido una vez en Anoeta y que presentó una alineación con dos campeones del mundo. Casi nada. Pues la Real no sólo no fue inferior, sino que tuvo grandes momentos en los que le demostró al Villarreal que puede ser bastante mejor.

La clave, como la temporada pasada, hay que buscarla desde atrás. Espléndido partido defensivo de la Real, con un Mikel González de nuevo imperial y con un Carlos Martínez al que la Primera División le da un plus. Y se lo da porque sigue siendo el mismo: serio atrás y muy atrevido en ataque. Sigue siendo un apoyo imprescindible para Xabi Prieto y no ha perdido por ello un ápice de su fuerza defensiva. Esa es, quizá, una de las mejores noticias que deja el partido. La fortaleza defensiva es tan grande que los tres cambios de Lasarte fueron ofensivos. Y eso es magnífico, porque si se mantiene permitirá siempre al técnico uruguayo buscar solucionar para ganar un partido, no para defenderlo. Diego Rivas también se enchufó al partido en los minutos que rodearon a esa jugada, y el Villarreal dejó de manejar el balón con tanta soltura. El centro del campo pasó a ser txuri urdin y Zurutuza empezó a crecer. Y con él, la Real. Xabi Prieto estuvo a punto de marcar tras una falta botada por Sutil que no llegó a peinar por poco. No se movió el marcador antes del descanso.

El gol llegó pasados los diez minutos de la segunda mitad. Y llegó como solía llegar la pasada temporada: por la calidad de los jugadores de ataque de la Real. Un jugadón entre Llorente (¡qué capacidad de pelea, lucha y presión la suya!) y Xabi Prieto, que éste remató con una sangre fría sencillamente maravillosa. Un golazo. Lo más difícil parecía hecho. Pero en realidad no era así. Lo más difícil fue saber sufrir en Primera. Fue aguantar al Villarreal durante media hora, con un esfuerzo titánico en el que participaron todos los jugadores al unísono. Nadie desentonó. Es complicado saber si el equipo reculó unos metros o si fue el rival el que dio un paso adelante, pero los últimos minutos tuvieron una constante presencia en la frontal del área de Bravo. El chileno, en todo caso, no tuvo más que estar seguro en su colocación, atento en los centros y detener con una maestría inisual un tiro a bocajarro de Jefferson Montero en una jugada que ya estaba anulada por fuera de juego. El partido tuvo similitudes con el que se jugó hace unos meses ante el Villarreal B. Acabó de la misma forma. Y con triunfo de la Real.

Decía que son muchos los méritos de la Real hoy, y es verdad. El más obvio es el triunfo, sumar tres puntos. Pero ojo a otras cosas. Le ha dado la vuelta al sentido de un partido que comenzó con dominio del Villarreal. Se plantó sobre el césped con seis debutantes en Primera División, y no creo que nadie notara menos oficio en los realistas que en los castellonenses. Siete canteranos en el once inicial. Nueve después de los cambios. Por convencimiento de que es la filosofía con la que tiene que vivir y morir la Real y porque son buenos jugadores que se merecen la camiseta que han vestido. No concedió más que un par de ocasiones claras de gol del rival, un disparo de Nilmar que se marchó rozando el palo a la izquierda de Bravo y un pie que tuvo que meter el arquero chileno ya en el descuento. La portería a cero una vez más, como en tantos partidos de la pasada campaña. Una victoria sobreviviendo a un mal arbitraje de un mal árbitro, que entre otras cosas se tragó un penalti por manos tras un cabezazo de Llorente.

Y una entrega brutal de absolutamente todos los que han vestido hoy la camiseta txuri urdin. Hoy la Real quiso ganar y ganó. En el campo y en la grada. Eso es lo que siempre ha sido este equipo. Habrá días en que el rival sea mejor, incluso que gane sin superar en el juego a la Real, pero hoy no era uno de esos días. Le preguntaron a Lasarte por algún pero, y citó la euforia. Falta mucho, cierto. Yo veo algún problema claro más, como el poco provecho que se sacó del balón parado (a Carlos Martínez hay que enseñarle a rematar mejor de cabeza, puede dar muchos goles), y Lasarte lo reconoció. Además, se puede hablar de no haber buscado el segundo gol en jugadas que podrían haber acabado en gol. El técnico habló de dudas en la salida rápida del balón, pero expresó que Griezmann mejoró ese aspecto del equipo. Yo creo que en los últimos minutos se pudo matar el partido. Pero da igual. El 1-0 da tres puntos. El primer día no es el mejor para mirar a la clasificación. Ya tendremos tiempo. De momento, vamos a disfrutar de este magnífico arranque. Que nos lo merecemos.

sábado, agosto 28, 2010

PREVIA Real Sociedad - Villarreal. Un día más, un día especial

Es un día más, pero es un día especial. La Real debuta en Primera División (domingo, 17.00 horas, Anoeta, PPV), pero en realidad no es un debut, pues es el sitio natural del equipo txuri urdin. Estaba allí cuando la competición arrancó en 1928. La comenzó dos veces recibiendo la copa de campeón. Y no vive un partido como el de este fin de semana desde hace 43 años. Pero es un debut, o más bien un regreso, y eso lo convierte en un día especial. Porque los últimos tres años los ha pasado la Real sufriendo por volver a este lugar. Tanto trabajo, tanto esfuerzo, tantos gritos, tantos jugadores sólo cobrarán sentido a partir de las cinco de la tarde del domingo, cuando comencemos a disfrutar de lo que nos hemos ganado con nuestro sudor, cuando veamos y saboreemos el merecido premio. Hay quien dice que esta temporada se va a sufrir más que las anteriores. No estoy de acuerdo. Es el momento de disfrutar. Empezando con un día más, pero con un día especial.

Martín Lasarte, quien dijo el viernes que ya tiene escogido el once con el que abrirá la competición, ya ha dado algunas pistas con la primera convocatoria de la temporada. Sigue viejos patrones, como el de no tener un lateral en el banquillo. Pero también habrá nuevos hábitos. Entran tres de los cinco fichajes, y el único disponible que de momento se queda fuera es Sarpong, quien también es verdad se incorporó al equipo sólo hace unos días. La gran novedad entre los 18 escogidos es, en realidad, Borja Viguera, que se ha convertido en lo que no fue la temporada pasada: miembro de pleno derecho de la primera plantilla de la Real. En el año del descenso tuvo número pero no presencia. Ahora está ante su gran oportunidad. De momento, y como era previsible, no se cuela entre los 18 ninguno de los canteranos que entrenan con el primer equipo. La gran sorpresa es la ausencia de Agirretxe, quien a pesar de ser el máximo goleador de la pretemporada ve su camino cerrado, al menos de momento, por los nuevos fichajes.

Pese a tenerlo ya decidico, el técnico uruguayo no adelantó cuál será el once que saltará al cesped de Anoeta, pero hay cosas que parecen bastante claras a tenor de lo visto en los amistosos de pretemporada, en los entrenamientos y también con sus declaraciones. La defensa será la misma que facilitó el ascenso con sus grandes actuaciones de la temporada pasada. Bravo estará en la portería, con Carlos Martínez (Estrada se ha quedado fuera de la lista) y De la Bella en los laterales y Mikel González y Ansotegi en el centro. El primero de los centrales será el recambio si hay un percance en alguna de las bandas y Labaka esperará en el banquillo. Si Lasarte mantiene, como parece que hará, el 4-2-3-1 habitual de la pasada campaña, Llorente es el delantero que parte con ventaja. No hay sorpresa ahí. Tamudo esperará en el banquillo. En el centro del campo, y por uno u otro motivo, el único jugador que parece tener asegurado un lugar en el once y un puesto concreto sobre el campo es Xabi Prieto, que ocupará como es habitual la banda derecha.

Los dos puestos de mediocentro se lo disputan cuatro jugadores. Tres, en realidad, porque no parece que Markel cuente con las mismas posibilidades de ser titular. Elustondo, Diego Rivas y Aranburu pugnan por esos lugares, y aunque parece que la apuesta es dejar al manchego en el banquillo hay varias dudas, debidas sobre todo al estado físico de Zurutuza. Si el canterano está en condiciones de jugar, será titular en la mediapunta. Si no, el capitán podría adelantar su posición, permitiendo que Rivas y Elustondo repitieran el doble pivote más habitual de la pasada campaña. La otra alternativa para el enganche con Llorente sería Viguera, con lo que Lasarte respondería a la gran pretemporada que ha hecho el canterano. Por la izquierda, Sutil y Griezmann se disputan el último puesto en el once titular. El jienense ha tenido molestias durante la semana, pero ha tenido toda la pretemporada para ponerse a punto, mientras que el joven canterano francés llegó tarde debido a la disputa del Campeonato de Europa sub-19 y apenas pudo tener minutos en los dos últimos partidos amistosos. Lo normal es que juegue Sutil, pero no se puede descartar la presencia de Griezmann.

Anoeta presentará una gran entrada para abrir el campeonato y para ver fútbol de Primera División tres años después. Si contemplar el estadio donostiarra con 20.000 personas todos los días en Segunda y ante rivales que no despiertan expectación alguna ya era impresionante, rozar los 30.000 en Primera será aún más fabuloso. Los casi 26.000 abonados y los aficionados que puedan estar en partidos puntuales lo harán posible semana a semana. El otro gran centro de atención, por paradójico que parezca en la primera jornada de un campeonato liguero, será el árbitro. La Federación ha decidido dar la bienvenida a la Real designando para su partido a González González, un árbitro que se distinguió en Segunda por perjudicar notablemente al equipo txuri urdin (el gol en fuera de juego del Sporting en Gijón o sus polémicas decisiones en el duelo ante el Eibar en Anoeta) y para el que Lillo llegó a pedir públicamente que lo desterraran de los partidos de la Real. Pese a sus nefastas actuaciones, ascendió a Pimera. A ver de qué pie cojea en esta categoría.

Real Sociedad y Villarreal sólo se han visto las caras en Primera División (en Segunda sólo huboi un duelo con el filial castellonense, el año pasado, con victoria realista por 2-1). Y los datos son muy negativos para el conjunto txuri urdin: sólo una victoria en nueve partidos, por cuatro triunfos del equipo amarillo y tres empates. La Real apenas fue capaz de ganar en la temporada 2001-2002, por la mínima e in extremis, 2-1, con goles de Aranburu y De Paula. Las tres últimas visitas del Villarreal se cuentan por derrotas realistas, incluyendo la más abultada de la historia de estos enfrentamientos, la que aconteció en la campaña 2004-2005, cuando el Villarreal logró un rotundo y comodísimo 0-4, con Riquelme como estrella. El empate más doloroso se produjo en la temporada del subcampeonato, la 2002-2003. La Real llegó al descuento ganando 2-0 gracias a dos goles de Kovacevic, uno de ellos de penalti, pero el Villarreal acabó empatando un partido que el árbitro prlongo hasta el exceso, hasta el gol del empate.

La última visita del Villarreal, que llegó a Anoeta con una delantera formada por Forlán y Nihat, fue el año en que la Real bajó a Segunda, en la temporada 2006-2007. El conjunto amarillo venció por 0-1 y la derrota txuri urdin llegó además de forma cruel. No sólo jugó un buen partido, sino que además perdió el punto que al menos mereció de forma injusta: a nueve minutos del final y por culpa de un gol que Arruabarrena marcó con la mano sin que Clos Gómez señalara la infracción o atendiera las protestas de los realistas, sobre todo de un Claudio Bravo que, sin poder llegar al centro desde la banda izquierda del ataque visitante, tuvo una visión privilegiada del tanto. Cinco jugadores que saltaron al cesped aquel día siguen en la Real (Bravo, Labaka, Ansotegi, Rivas y Aranburu). Aquella derrota fue el primer partido de Miguel Ángel Lotina al frente de la Real, después del cese de José Mari Bakero. El partido se jugó a finales de octubre y la situación del equipo ya era dramática: colista, con seis derrotas en ocho partidos y todavía sin conocer la victoria. Que este fin de semana no se repita la historia y podamos celebrar el regreso a Primera con un triunfo.

lunes, agosto 23, 2010

Confianza absoluta

Qué cosas. Durante buena parte de la temporada pasada, la parte en la que todavía algunos sectores de aficionados y medios de comunicación dudaban de que la Real pudiera consiguier el ascenso, el argumento era que ese equipo no duraría en Primera. Que sí, que podíamos subir, pero que el descenso un año después era una realidad mucho más que probable. Yo no estuve de acuerdo entonces, tampoco lo estoy ahora. Tengo una confianza absoluta en los jugadores que conforman la plantilla de la Real, como la tenía hace un año. Porque yo hace un año sí creía que el equipo de Martín Lasarte acabaría entre los tres primeros, por razones que van más allá del confesado amor que profeso a estos colores y a este escudo. Tendemos a infravalorar demasiado lo que tenemos y a sobrevalorar lo que hay ahí fuera. Y por eso este año repito un mensaje de ilusión: tengo confianza absolua en que la Real no estará entre los tres últimos y creo que, si se dan los detalles necesarios, la temporada puede ser muy buena para el equipo.

A una semana del comienzo de la Liga, hay algo en lo que apenas se está reparando, y es que el once inicial con el que la Real se enfrentará en Anoeta al Villarreal, al menos con el que seguro le gustaría comenzar a Lasarte, es casi el mismo que logró el ascenso. Sólo cambiaría el delantero. Llorente por Carlos Bueno. Pero el resto del equipo sería el mismo que ganó al Celta en Anoeta y que maravilló en Cádiz para lograr el ascenso. No estarán seguramente Zurutuza por lesión y Griezmann porque casi se acaba de incorporar al equipo tras sus exiguas vacaciones, pero no se enfrentarán al Villarreal muchos jugadores que no estuvieran hace pocos meses en el encuentro ante su filial. Confiaba en ellos hace un año y confío en ellos ahora. Y, además, sostengo que la plantilla está mejor configurada que la de la temporada 2009-2010. Es lo que permite tener algo de dinero. No mucho, porque la inversión de la Real apenas supone algo más de cutro millones de euros (la mitad de lo que gana en bruto Xabi Alonso al año en el Madrid, por dar una referencia), pero eso marca la diferencia. La diferencia entre penar en Segunda y vivir en Primera.

Lasarte cuenta, este año sí y al menos sobre el papel, con dos jugadores por puesto. Pero dos jugadores, en algunos puestos incluso más, que sí van a luchar por jugar con dignidad e igualdad. El año pasado había jugadores que no tenían recambio y hay que reconocer que hubo algo de suerte. Suerte en que De la Bella apareciera cuando lo hizo. En que Griezmann deslumbrara como lo hizo. En que no se echaran en falta los goles de Agirretxe cuando no estaba Bueno y los de Bueno cuando no estaba Agirretxe. En que apenas nos diéramos cuenta del fracaso estrepitoso de dos de los fichajes, Johantan Estrada y Songo'o. O en que las muchas lesiones de Zurutuza fueran encontrando diferentes relevos de garantías en el once inicial. Esas circunstancias, pese a producirse, no mermaron a la Real. Pero esos son los detalles que pueden decidir el destino de un equipo cada temporada. El destino es impredecible, pero a estas alturas de la temporada lo que se puede decir es que la Real ha puesto mucho de su parte para que el destino no le amargue el regreso a Primera.

Puestos a encontrarle un problema a la plantilla de la Real, echo de menos carácter sobre el césped. Y con carácter no quiero decir que no haya capacidad para enfrentarse a las adversidades o que vea blando al equipo. Pero echo en falta el liderazgo, la mala leche y el conocimiento absoluto del fútbol (de todo tipo de fútbol) que, por recordar a la última gran Real, ponían en el campo Karpin y Schürrer, sobre todo el ruso. Eso le falta a esta Real. En alguna medida lo aportó la temporada pasada Carlos Bueno y quizá coja el relevo en este terreno Joseba Llorente. Quizá. Pero faltan Karpin y Schürrer. Lo digo como si todos los equipos lo tuvieran, pero no es verdad, y esa es la ventaja de la Real. Lo de Schürrer quizá lo supliremos con la categoría que tienen los centrales de este equipo (confianza absoluta, sí, en Mikel González y Ansotegi), pero si tuviéramos a Karpin yo no me conformaría con escuchar que el objetivo de esta Real es sólo la permanencia. ¿Lo es? Partido a partido, que es lo que funciona.

martes, agosto 17, 2010

Delanteros de Zubieta

Orgullosos de la cantera de porteros que siempre hemos tenido (Zubikarai ya se ha ganado un lugar en el corazón de todo realista aunque el titular sea Bravo), tranquilos por la fortaleza de los defensores que forjamos (punto fuerte del equipo en los últimos tiempos) y algo abrumados por la enorme cantidad de centrocampistas que llegan al primer equipo de la Real (o que suenan, porque a los Elustondo, Markel o Aranburu, hace años que venimos sumando a Illarramendi, Albistegi o Ros), quizá no seamos conscientes de los muchos delanteros que están saliendo de Zubieta. Desde que Aldridge llegó a San Sebastián en 1989, el delantero siempre ha sido el fichaje foráneo más recurrente de la Real. Pero desde que se marcharon Nihat y Kovacevic (y a pesar de que también han vestido la camiseta txuri urdin Germán Herrera, Delibasic, Abreu y Carlos Bueno), algo ha cambiado. Quizá la situación económica ha tenido algo que ver, pero ya no extraña que un delantero de casa llegue al primer equipo. Y eso me parece una gran noticia.

Todavía no hay decisión oficial sobre Borja Viguera, si se quedará en el primer equipo de la Real o se le buscará acomodo en algún equipo de Segunda o, como se dijo al comienzo de la pretemporada, Segunda B. Hoy Mundo Deportivo dice que se quedará. Ojalá. El caso es que la pasada temporada, la de su debut en el primer equipo, fue nefasta para él. Probablemente no habría tenido ficha si la situación económica del club hubiera permitido un fichaje. Era obvio que Lasarte no confiaba en él y fue el último jugador de la plantilla en saltar al campo durante la temporada. No marcó ni un gol en los escasos minutos que jugó. Y resulta que ahora está siendo la sensación de la pretemporada, como el año pasado lo fue Griezmann. Se ha fichado a Llorente, a Tamudo, a Ifrán. Y Viguera, pese a todo, se está dejando la vida por seguir en la Real. No sé si se quedará. No sé si jugará mucho o poco. No sé si se le desplazará a alguna de las bandas para facilitar su entrada en el equipo (¿como recambio de Prieto?). Lo que sí sé es que me encanta que a la Real lleguen jugadores como Viguera. Ojalá tenga suerte. Aquí o donde esté.

Llorente es, seguramente, el delantero canterano que más sufrió la presencia de delanteros foráneos. Kovacevic y Nihat fueron mucho para la Real y Joseba les pilló en su mejor momento. Y estaba también De Paula, que con la excepción de la temporada del subcampeonato acostumbraba a marcar un buen número de goles todos los años. Llorente aceptó cesiones y nunca se le escuchó queja alguna. Importaba más la Real y sólo se vio su trabajo. Y sus goles. Se ganó a pulso que durante muchos años algunos nos preguntáramos por qué no se dio una oportunidad real a este chico en el primer equipo. No la tuvo, no nos engañemos. Cierto que era difícil sentar al serbio o al turco, pero los dos tuvieron lesiones largas y ahí Llorente ya no estaba (qué bueno que Martín Lasarte no va a cometer ese error y haya apostado por tener una delantera amplia). Sé que es imposible que la Real le hubiera repescado antes por cuestiones económicas, pero también ha quedado claro que, si ha vuelto, es porque lo que quiere Llorente es vestir la camiseta txuri urdin y triunfar con ella. Más vale tarde que nunca. Y es que no se me olvida esa cara de felicidad cuando, siendo casi un niño, marcó su primer gol con la Real. Así da gusto ver a un jugador con esa camiseta.

El de Agirretxe es un caso singular. Iba para estrella cuando marcó su primer gol con la Real, con 17 años, allá en 2005. Nadie se atrevió a darle la alternativa real en el primer equipo. Quizá dio el salto muy pronto y no estaba listo, quizá también porque ahí empezaron los peores años de la Real en Primera. Al final llegó. Y llegó, en realidad, gracias a la lesión de Díaz de Cerio. Se ganó primero la oportunidad de jugar y después la de llevar el 9 a la espalda logrando un mejor promedio de goles por minuto que Abreu. El espectacular comienzo de la pasada temporada y la noable primera vuelta parecían consolidarle como el delantero de la Real, pero en la segunda vuelta todo cambió para él. Por eso, ahora ya no es el 9 de la Real aunque mantenga el número. Por eso, no sabemos cuánto va a jugar esta temporada y no son muchos los que creen que podrá adelantar a Llorente o Tamudo (no digamos ya cuando Ifrán se recupere, si es tan bueno como dicen). Agirretxe está en el momento más crucial de su carrera. La próxima temporada determinará si va a ser un jugador importante para el equipo txuri urdin o si, por el contrario, se deja adelantar por otros delanteros de casa y de fuera. Yo no creo que hayamos escuchado su última palabra, tengámosle fe.

Como teníamos fe en un chaval llamado Oskitz Estefanía. Cuando tenía quince años, ya se hablaba de él como la nueva perla de Zubieta y llegó a saltar a las páginas de los medios deportivos más importantes por el siempre presunto interés del Athletic en él. Debutó con el primer equipo de la Real muy pronto, con diecisiete años y en su segunda temporada en el Sanse. Y nunca más se volvió a saber de él. Nunca llegó a hacerse la foto oficial con el primer equipo. Nunca jugó más que los partidos de relleno, las eliminatorias pobres de la Copa y poco más. Hasta que al final de la temporada 2008-2009 la Real anunció que Oskitz quedaba desvinculado del club. Quienes no podemos seguir la actualidad del filial más de cerca, no sabremos nunca qué pasó con este chaval. Dicen que ha tenido lesiones que le impidieron llegar a la élite. Tras pasar por el Écija, acaba de fichar por un equipo de Tercera División, la Arandina. El caso es que se nos ha quedado por el camino. Y no sé muy bien de quién es la culpa, si es que se le puede echar la culpa a alguien.
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Y aunque salen muchos nombres de delanteros canteranos, el único que ha sido titular indiscutible en algún momento y hasta ahora es Iñigo Díaz de Cerio. Me imagino lo que habrán sentido la amplia mayoría de aficionados de la Real cuando se hayan enterado de que jugará cedido en el Córdoba. Él, que cambió el equipo txuri urdin por el Athletic de Bilbao porque su única pretensión, dijo, era deportiva, la de jugar en Primera División. Qué cosas. La Real ya está en Primera y él se va a Segunda, después de verse relegado la pasada temporada a ser el quinto o sexto delantero del Athletic. Fue una decepción importante la actitud de Díaz de Cerio cuando se estaba hablando de su renovación. No sé qué habría pasado de haber seguido él en la Real, pero vistos los resultados creo que podemos decir que no se le ha echado de menos. Lo que me da pena es que no todos los jugadores que salen de Zubieta demuestren lo mismo que Llorente cuando marcó aquel primer gol. O que Agirretxe cuando ha trabajado tanto por llegar al primer equipo. O que Viguera cuando logre triunfar aquí. Distintos caminos, desde luego. Que cada cual siga el suyo.

sábado, agosto 07, 2010

¿Puede ser un escándalo si todos lo conocemos?

Otro año más, las primas a terceros, tan ilegales por ganar como por perder, se ponen de moda. Y digo de moda, que no de actualidad. La actualidad es lo que todos vemos, lo que sabemos, lo que conocemos. Y todos sabemos desde hace ya mucho tiempo, de un modo u otro, con más o menos certeza, que esas primas existen. La moda es que todos los veranos, desde el final de las competiciones hasta casi el arranque de la siguiente temporada, se habla de este asunto. Ahora lo hacemos por una de esas benditas casualidades que siempre, en algún momento, acaban por destapar asuntos turbios como éstos. Resulta que un juez anda investigando un delito que nada tiene que ver con esto y caza unas conversaciones telefónicas en las que el presidente del Hércules habla con total tranquilidad de la compra de partidos, de los que ha intentado y del que, se supone, ha conseguido. ¿Algo nuevo? No. Sólo que se trata de una escucha policial ordenada por un juez, aunque sea por otro asunto que nada tenía que ver con el fútbol o el Hércules.

Lo de las primas es uno de los cuentos más viejos del fútbol español. Y tan viejo es, que si no se ha puesto remedio ya es única y exclusivamente porque no se quiere hacerlo. A la Real le birlaron (sí, es el término adecuado por mucho miedo que haya a decir las cosas con total claridad) la que debió ser su primera Liga, la de la temporada 1979-1980, la que al final se quedó como la campaña del récord de imbatibilidad, porque Betis y Sevilla cobraron primas por empatar y ganar respectivamente al conjunto txuri urdin. Entonces hubo sanciones, reconociendo la trampa (aunque sólo la del día del Betis), pero quedaron sin efecto. Pasaron los años y se habló mucho de aquellas ligas que ganó el Barcelona y que el Madrid se dejó en Tenerife. O la alegría descomunal de González, en el Valencia, al parar aquel famoso penalti al deportivista Djukic. A nadie le interesó investigar. El anterior ascenso a Primera del Levante estuvo siempre envuelto en rumores, pero ni a la Liga, ni a la Federación, ni al Consejo Superior de Deportes le dio por indagar. Y así llegamos a los sucesos más recientes que atañen a la Real.

Cuando el equipo txuri urdin descendió, había muchos equipos implicados en esa batalla. Hasta cinco se jugaban las dos plazas de descenso que quedaban por adjudicar en la última jornada. Y no hay pruebas, no. Y por eso cuando se habla de compra de partidos hay que utilizar ese odioso vocable, "supuestamente", porque si no hay amenazas constantes de denuncias. Y la denuncia tendría que salir de quien no compra, de quien aspira a una competición limpia, pero el fútbol español es, desde hace mucho, el mundo al revés. Porque nadie le da importancia. Los jugadores y entrenadores tienen toda la libertad del mundo para aparecer en rueda de prensa y decir que les parecen estupendas las primas por ganar (de ahí a las primas por perder hay sólo un paso... o una diferencia entre la cantidad que pagan unos y la que pagan otros), los estamentos deportivos pasan olímpicamente de las denuncias y las archivan, quienes mueven dinero en torno al fútbol (como las casas de apuestas) todavía no han reaccionado. Y eso que la sospecha es tan grande como la de vivir con competiciones adulteradas.

Y, repito, la Real tiene experiencia en estas lides. Todos vimos cómo corrían algunos jugadores de Osasuna en la antepenúltima jornada, a pesar de ir ganando claramente por 2-0 en un día en el que la Real falló estrepitosamente. O cómo el portero del Racing, Calatayud, destrozaba el punto de penalti antes de que Savio errara el lanzamiento, o celebrara su parada como si de la final de la Champions se tratara a pesar de que su equipo ya nada tenía en juego aquel día. Todos recordamos lo que se publicó un año después acerca del último partido de Liga de aquella campaña que jugaron en San Mamés el Athletic y el Levante, con los bilbaínos todavía por salvarse y los valencianos ya libres de peligro. Y todos recordamos el año de Iñaki Badiola en la presidencia de la Real. Seamos claros. Badiola pudo ser un buen o un mal presidente para el club, pero si un legado dejó fue el de dejar bien claro que en Segunda División se compran partidos y ascensos. Aquella conversación con Jesuli que nadie quiso convertir en una declaración judicial o que nadie quiso elevar a las instancias deportivas correspondientes era, hasta ahora, la prueba más clara de que algo había.

En aquel Tenerife que, según explicó Jesuli, cobró por dejarse perder ante el Málaga, el portero era Raúl Navas. El mismo, ahora en el Córdoba, al que ahora se apunta con las informaciones sobre el Hércules. La pregunta es si creemos en las casualidades. La verdad es que yo no creo mucho en ellas. Pero no tengo pruebas. Tampoco soy quien debe tenerlas. Han pasado por las manos de un juez y se han publicado en un medio de comunicación. Y lo que me fastidia es que esto no genere un escándalo de proporciones épicas que haga tambalear los cimientos del fútbol español. El año pasado se publicaron de tapadillo algunas informaciones que decían que la Liga estaba alertando a los equipos que luchaban por el ascenso (incluída la Real a pesar de que siempre viajó por detrás en la clasificación) de movimientos irregulares del Zaragoza. Ahora dicen que el Hércules ya se movió por ahí el año pasado. Todos recordamos al Málaga y a la familia Sanz (¡qué gran noticia que hayan dejado el club andaluz!). Y como miremos la última jornada de la pasada Liga, esa en la que todos los que tenían que ganar iban goleando a la media hora de juego, es para echarse a llorar.

Pero sólo se investiga, y más bien poquito, cuando aparece alguien que no tiene miedo a los linchamientos públicos (como Badiola) o cuando la casualidad pone sobre la mesa estos hechos (como en el actual caso del Hércules). Los medios son reticentes a abordar este tema en serio y en profundidad, salvo que cacen una exclusiva que se olvide en una semana. Ahora el CSD parece que sí planta un poco de batalla judicial, pero nunca hasta ahora lo había hecho a pesar de que ya hemos visto claras evidencias en otros casos. Y resulta que no hay un escándalo, a pesar de que ya se empieza a decir que puede haber ascensos ganados a base de dinero en los despachos. ¿Pero puede ser un escándalo si todos conocemos lo que pasa? Seguramente no. A ver qué va pasando, pero no soy optimista. Lo único bueno de todo esto es que el nombre de la Real no se ha visto salpicado.

miércoles, agosto 04, 2010

Comprando gol

El gran problema de la Real en los últimos años ha estado en la delantera. El gran rendimiento que ha dado el equipo atrás, tanto en la portería como en la defensa, es indiscutible y además Bravo, Zubikarai, Ansotegi o Mikel González han ido creciendo con los partidos y con los años. Y aunque mucho se podría hablar sobre su centro del campo y su capacidad para generar juego, creo que la mayoría convendremos en que la gran carencia de la Real ha sido la suerte suprema del fútbol, el gol. Los datos lo avalan. El equipo txuri urdin bajó a Segunda en la temporada 2006-2007 marcando sólo 32 goles. Se salvaron Athletic con 44, Betis con 48 o Levante con 37. En Segunda, la Real no consiguió subir en la temporada 2007-2008 con 55 goles anotados (sexto goleador de Segunda, a seis de los 61 del Sporting, y en una temporada que fue en general bastante pobre desde el punto de vista anotador) y en la 2008-2009 con 48 (décimo equipo de la categoría, lejísimos de los ¡¡¡82!!! que marcó el Hércules).

Colectivamente, se hace difícil recordar una goleada de la Real. Partidos en los que ha habido muchas ocasiones sí perduran en la memoria reciente de los realistas, pero con muchos goles convertidos no. Y ese que la primera vuelta de la Real de Lasarte se ha quedado en el imaginario colectivo como bastante goleadora Con Lillo como entrenador, se marcaron cuatro goles a Xerez y Las Palmas en la primera campaña en Segunda. Ese es el topetxuri urdin en la división de plata. Pero es que, excepción hecha del oasis que fue la temporada del subcampeonato de 2003, la Real no superaba los cuatro goles a favor en un partido desde que metió cinco en Málaga a finales de 2004. Y entonces marcaron dos goles cada uno Kovacevic y Nihat, dos de los mejores delanteros que ha tenido la Real en toda su historia. Con su marcha (incluso todavía con la presencia de Darko) acaba la Real goleadora de comienzos de siglo y da comienzo este oscuro periodi del que hablamos.

Y es que el análisis colectivo bien podría encontrar un análisis paralelo en lo indiviudal. Desde que Kovacevic y Nihat lucharan por la Liga, el Pichichi y hasta el Balón de Oro (ambos estuvieron entre los 50 nominados, el turco recibió dos puntos), sólo un delantero realista ha luchado por ser el máximo goleador de la competición (y no olvidemos que hemos pasado tres años en Segunda siendo, sobre el papel, uno de los equipos más fuertes). Fue Díaz de Cerio en la temporada 2007-2008, cuando anotó 16 goles. La pasada campaña, el máximo anotador realista fue Bueno con doce tantos. La anterior, Abreu con once. El año del descenso, fue Savio con sólo cinco, y eso que llegó en el mercado invernal. En la 2005-2006, ni siquiera fue un delantero el que logró este honor, sino que fue Xabi Prieto, con nueve goles. Y en el recuerdo quedan los delanteros que han pasado por la Real con mucha más pena que gloria y sin que dieran el mínimo exigible para vestir esta camiseta: Delibasic, Necati, Germán Herrera. Y eso sin remontarse ya a los tiempos de Demetradze o Bonilla.

Este verano la Real ha apostado por comprar gol. Ya ha fichado a Llorente y a Tamudo. Se habla también de Ifrán y Pacheco, y parece que incluso podrían venir los dos. Jo Alves parece descartado. Muchos nombres, muchos fichajes. Y me parece no sólo razonable, sino acertadísimo apostar por refuerzos en esta zona del campo. Me gusta, además, que sean jugadores veteranos, aunque eso para algunos puede ser un motivo en contra de la contratación de estos jugadores. Tengo en mente el modelo de aquella Real que luchó por la Liga. Toshack consolidó el modelo de juventud en la campaña anterior (y Xabi Alonso fue su emblema). Olabe como director deportivo y Denoueix como entrenador le dieron veteranía a ese equipo (ficharon a Schürrer y Karpin). Lasarte ya ha consolidado a los jóvenes (Griezmann, Agirretxe, Carlos Martínez, Estrada, Elustondo...) y ahora necesita la veteranía.

Tamudo, además, viene a demostrar que el perfil de jugador que puede fichar la Real ha cambiado definitivamente y eso parece haber despertado reticencias en algunos sectores. Es un perfil diferente por procedencia (¿no queremos que se fiche fuera lo que Zubieta no da? Tanto me da que procede de Cataluña que de Serbia si es bueno y económicamente viable) y por categoría. Cierto es que estamos hablando de un jugador en la recta final de su carrera y que la pasada temporada vivió tiempos conflictivos (nunca del todo bien explicados) en el Espanyol, pero se trata de un jugador internacional con una cifras goleadoras impresionantes. La Real se fue a Segunda por aspirar a un perfil de jugador como el de Germán Herrera. Ahora, incluso siendo un recién ascendido, aspira a más. Uno no sabe si eso será responsabilidad del entrenador, del director deportivo, del presidente o de todos en conjunto, pero me parece un salto de calidad necesario para que la Real no viva eternamente pendiente de las tres últimas plazas de Primera División.

Todo aquel que vista la camiseta de la Real tendrá que demostrar su valía a partir del último fin de semana de agosto. Lo que digamos antes no valdrá nada a partir del comienzo de la competición. Pero sí tengo una cosa clara. Si Lasarte consiguió que el equipo txuri urdin subiera a Primera siendo el décimo máximgo goleador de Segunda (53 tantos, por 67 de Elche y Rayo; el Cádiz se fue a Segunda B con sólo tres goles menos que la Real), sin un goleador que pugnara por el Pichichi y sin un delantero de referencia (Bueno se pasó media temporada fuera de forma o lesionado y Agirretxe falló en la segunda vuelta), ¿qué podría hacer con cuatro o cinco atacantes de categoría en la plantilla? Estoy deseando ver cómo gestiona el uruguayo tanto potencial atacante. Y ansioso por ver cómo se suman al reto centrocampistas de calidad como Xabi Prieto, Griezmann o Zurutuza. Nadie tiene asegurada la llave del gol, pero se está trabajando para descerrajar esa puerta. Y eso es imprescindible para vivir una temporada bonita e ilusionante.

jueves, julio 29, 2010

Sabor clásico

Ya conocemos la nueva equipación de la Real, la que lucirá en su regreso a la Primera División, y la camiseta del centenario ya es historia. Astore dio muchos quebraderos de cabeza con esa emblemática indumentaria y los problemas que hubo para que llegara con facilidad a manos de los aficionados de la Real. Muchos pidieron incluso que se rompiera el contrato con la marca deportiva, y es que era tan justo como inevitable reprochar a Astore que las camisetas llegaran con cuentagotas a la tienda del club y, por extensión, a todo aquel que quisiera comprarla. Sigo convencido de que, a pesar de haber roto por completo la marca de ventas con la equipación del centenario, el club ha perdido dinero con la escasez de material que hubo en su tienda durante buena parte de la temporada. Y de eso la culpa la tendría Astore. Pero también es cierto que Astore lleva desde la temporada 1994-1995 equipando a la Real y ha creado algunas camisetas realmente bonitas. Y esta, la que lucirán Xabi Prieto, Llorente, Griezmann, Aranburu, Ansotegi y compañía a partir del 28 de agosto, es preciosa.

Para gustos, los colores. Ese es el dicho popular. Y, por eso, esta camiseta que se ha presentado esta tarde en Anoeta gustará o no a cada aficionado txuri urdin que la vea. Lo que está claro es que tiene un indudable sabor clásico. Astore la vende afirmando que se basa en la que lució la Real en las dos temporadas en que se alzó con el título liguero. Y al escuchar eso es inevitable que la memoria y la nostalgia nos empujen casi hasta la puerta de la tienda que el club tiene en Anoeta desde hace casi un año para comprarla. O al menos a soñar con tiempos pasados cada vez que la veamos. Las franjas que recorren las mangas de la camiseta y el pantalón son el detalle que termina de rematar el diseño. ¿Cuántas veces hemos visto a Zamora, López Ufarte, Kortabarria o Satrústegui luciendo una zamarra parecida? Hasta el cuello luce como aquel. Es una delicia ver otra vez a la Real vistiendo como aquella Real.
Lo que no deja de ser curioso es cómo ha evolucionado el propio diseño de Astore en poco más de un año. La de arriba es la camiseta que acaba de presentar la marca deportiva, asegurando que se ha buscado una "imagen más retro". Pero a mediados de la temporada 2008-2009, la Real convocó un concurso en la web que conmemoraba el aniversario del club para escoger la camiseta del centenario. Se presentaron tres diseños. El finalmente escogido, inspirado en el logotipo del centenario que se había presentado unos meses antes, un segundo con una única franja blanquiazul en el centro con los lados blancos y un tercera, que era el que se calificó también como retro. Es la camiseta que se puede ver más abajo.
Desde mi punto de vista no hay color. A pesar de que comparten el mismo número de rayas (que es lo que, efectivamente, hace recordar tiempos pasados), es mucho más bonita la actual que aquella que se quedó por el camino hace año y medio. No sólo por la espalda, que en la actual mantendrá las líneas blancas y azules, con el número en negro por encima (mucho mejor que ese cuadrado azul que tenía la propuesta centenaria), sino también por la ubicación del escudo (en el centro, en plena línea azul, no parece quedar tan bien, aunque sí funcionara con el diseño más blanco de la camiseta del centenario) y por el detalle retro de las mangas. Fue un acierto no escoger aquella y parece también un acierto el modelo que se acaba de presentar.

Lo que a mí no me termina de convencer, y me da que aquí sí que va a haber debate, es la equipación suplente. Es un calco de la vestimenta del Inter de Milán, en la forma y en los colores. El referente dentro de las camisetas de reserva de la Real puede ser una de las equipaciones suplentes que vistió el equipo entre las temporadas 1998-1999 y 2000-2001. Hay dos grandes diferencias entre ambas camisetas. La primera, que las líneas negras y azules de la camiseta eran horizontales y no verticales, marcando una clara diferencia con el diseño del club italiano. La segunda, que predominaba el azul más que el negro. Aquella siempre me pareció preciosa y, además, verdaderamente útil, porque se podía usar sin problemas contra casi cualquier rival con el que hubiera coincidencia (a veces también se utilizó con pantalón blanco).
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No sé si esta equipación suplente triunfará, pero lo cierto es que la Real no acaba de encontrar un diseño para su segunda camiseta que perdure. Pasa sin solución de continuidad del blanco al negro, atravesando el rojo. Llegó a utilizar incluso una camiseta verde en un partido contra el Oviedo de hace ya más de una década. Los diseños más innovadores (como aquel con mangas gris claro y una franja central más gruesa de color azul marino) no terminan de encajar. Y eso por no hablar de aquella verde y amarilla, homenaje al San Sebastián Recreation Club de 1903 que se utilizó durante dos temporadas, en el mandato de Iñaki Badiola. Igual si la camiseta nos trae suerte, cambia mi opinión...

miércoles, julio 21, 2010

Allá vamos otra vez

Hace poco más de un mes estábamos dando carpetazo a la temporada 2009-2010 y ya hemos empezado de nuevo. Es la dinámica del fútbol moderno, una perversa montaña rusa en la que no hay tiempo material para el descanso. Y de ese desaguisado que es el calendario del fútbol tienen buena culpa la Liga de Fútbol Profesional y la Federación Española. Ellos son los responsables de que los seguidores de equipos que militaban en Segunda llegáramos tarde al disfrute del Mundial, de que la Real haya tenido menos vacaciones que 17 de sus 19 rivales de la próxima temporada o de que jugadores jóvenes que ya han dado el salto al profesionalismo, caso de Griezmann en la Real, tengan que disputar con sus selecciones, en estas fechas estivales, competiciones internacionales que tendrían que servir de promoción al fútbol base y no de chicos que ya han llegado a la élite. Algún día alguiten tendrá que poner fin a estas barbaridades, pero lo cierto es que ese día parece lejano.

Con inconvenientes o sin ellos, la Real 2010-2011 ya está en marcha. O al menos buena parte de esa Real, puesto que ha habido ya siete bajas (Bueno, Songo'o, Johantan Estrada, Riesgo, Sergio, Nsue y Sarasola) y sólo han llegado dos jugadores, además de los cuatro del Sanse que inician la pretemporada con el equipo (y de los que Lasarte ya ha anunciado que dos se quedarán con los mayores) y las ausencias temporales de Griezmann y de Bravo, el único mundialista del equipo txuri urdin. Y a la espera de que lleguen esos tres o cuatro fichajes anunciados, sólo queda cruzar los dedos para que efectivamente lleguen y no nos suceda como el año pasado con los porteros, que mucho anunciar y después pocos resultados. A día de hoy, el mejor once de la Real se parece mucho al de la temporada pasada (sólo un cambio, Llorente por Bueno) y con eso Lasarte puede hacer un buen once para Primera, no me cabe la menor duda, pero no competir durante las 38 jornadas.

Quizá ese sea el primer elemento en el que mi visión es discordante con respecto a la de la mayoría de aficiuonados en estas fechas. Muchos creen que la Real que subió a Primera no daría la talla en esa categoría y estaría abocada a un nuevo descenso. Yo discrepo y sí veo nivel. Estoy deseando ver qué hacen De la Bella, Carlos Martínez, Griezmann o Zurutuza en esta categoría. Quiero ver si Ansotegi y Mikel González siguen demostrando la jerarquía que exhibieron en Segunda. Tengo ganas de saber si Xabi Prieto sigue siendo igual de decisivo. Y estoy seguro de que Llorente cantará muchos goles. Pero si algo nos demostró la experiencia en Segunda es que un once no basta. La Real sufrió mucho con las lesiones de Díaz de Cerio, Elustondo, Bueno o Xabi Prieto. Hace falta banquillo. Y banquillo de verdad. No canteranos subidos con calzador para hacer número (eso fueron Sarasola, Esnaola o Viguera, a tenor de la poca confianza que Lasarte depositó en ellos) o foráneos de dudosa calidad o rendimiento (¿hace falta decir que estoy pensando en Johantan Estrada o Songo'o?).

Tampoco entiendo algunas de las visiones que se están teniendo sobre este regreso a Primera. Parece que algunos lo están viviendo como si nunca hubiéramos estado en la máxima categoría. Parece que Madrid o Barça jamás han pasado por Anoeta (y qué decir ya de Atotxa...). Parece que nuestros derbis hubieran sido siempre con el Eibar o el Real Unión. Comparto la ilusión de regresar a la élite, que no se me malinterprete, celebré como el que más el ascenso y creo que es una gran noticia que en la Real, por fin, se hable con ilusión antes de empezar una temporada. Pero este equipo pertenece a la Primera División. Es el único lugar posible en el que se moverá con comodidad. Es donde ha ido escribiendo las páginas más brillantes no sólo de su propia historia sino la del fútbol español. La Real es muy grande, no lo olvidemos. Si lo hacemos, estamos infravalorando lo que representa su escudo, su camiseta y su historia. No me va a cegar el brillo ajeno, porque la Real siempre ha tenido el suyo propio. Ilusión siempre, pero sin perder la memoria.

Y, una vez conocido el calendario, tampoco comparto muchos de los análisis que pueblan los periódicos estos días. Se habla de un comienzo y un final muy exigentes, de un tramo medio más asequible y de una primera vuelta en Anoeta con los partidos más complicados. Creo que es un error mirar así el calendario ahora mismo, porque la filosofía que nos ha llevado a Primera es precisamente la contraria, la de ir partido a partido. Cierto es que aquí sí habrá rivales a priori superiores a la Real, cosa que en Segunda no sucedía, pero los tres puntos valen igual ante todos, luchen por la Liga, por Europa o por la salvación. Nos fuimos a Segunda hace tres años por ceder una derrota y dos empates ante los últimos tres rivales que tuvimos, y sólo el Osasuna tenía algo remotamente en juego. Y me acuerdo de aquella Real de la temporada 90-91 que, en una campaña en la que cesó a Boronat para evitar el escenso y puso en su lugar al gran Javier Expósito, es la única que consiguió ganar en una misma competición en los campos de Barcelona, Real Madrid y Valencia. Partido a partido. No hay otra manera.

Ahora a los aficionados sólo nos queda esperar. Queda algo más de un mes para el inicio de la LIga. Estamos en manos de Lasarte, del trabajo físico que Balbi haga con la plantilla y de lo que Loren y Javi Pérez hagan en los despachos. Entre medias, veremos los amistosos de siempre, haremos nuestras cábalas sobre el once que debutará el último fin de semana de agosto contra el Villarreal y todos, sin excepción, empezaremos a pensar a qué puede aspirar la Real. Allá vamos otra vez. Pero con la mirada alta, que por mucho que seamos un equipo recién ascendido también seguimos siendo la Real.

martes, julio 13, 2010

De Tolosa, de la Real... y campeón del mundo

El 1 de diciembre de 1999 saltó al césped de Anoeta un chaval de 18 años llamado Xabi Alonso. Aunque muchos le conocían ya, para la mayoría no era todavía Xabi Alonso, sino el hijo del gran Periko Alonso. Llevaba el número 32 en la camiseta y en el pantalón y estaba debutando con el primer equipo. Si no fuera por él, aquel día habría pasado a la Historia de la Real sólo por ser una de las muchas decepciones que nos ha dejado la Copa en los últimos tiempos. Aquel día, un Segunda B, el Logroñés, apeaba al equipo txuri urdin de la cimpetición, ganándole además los dos partidos. Aquel día todos terminamos el partido molestos, enfadados, cabreados, incluso indignados. Y hoy resulta que aquel día sólo se puede considerar como histórico. Aquel día, Xabi Alonso debutó con la Real.

Han pasado casi once años desde aquel día. Xabi triunfó en la Real, formó parte de aquel equipo que nos devolvió una gloria sin título en 2003, fue traspasado al Liverpool donde tocó la gloria de ganar una Champions, con un gol suyo además en la final, fue campeón de Europa de clubes en 2008, siendo todfavía jugador red, le fichó el Real Madrid y acaba de ser campeón del mundo. Campeón del mundo, repito. Un chaval salido de Zubieta es campeón del mundo. No hay nada más grande en esto del fútbol.

Bueno, para un corazón txuri urdin puede que sí haya algo más grande, pero de momento ese mismo corazón alcanzó la felicidad al ver las fotos de la celebración de la selección española. Al ver a Xabi Alonso con la bandera de la Real, la de su centenario, en su espalda.

La Real es un equipo de detalles sencillos. Un pequeño gesto, un modesto reconocimiento nos vale casi tanto como un título. Vicente del Bosque dijo que la Copa del Mundo es de todo el fútbol español, de todos los equipos, de todas las canteras. Xabi Alonso es nuestro trocito de esa copa. Ya sé que España no levanta pasiones entre muchos aficionados realistas, ya sé que casi todos cambiaríais este Mundial por una nueva Liga para la Real. Ya lo sé. Pero a mí ayer me emocionó que este chaval de Tolosa, de Zubieta y de la Real, ese que hoy es jugador del Real Madrid, celebrara el mayor momento deportivo de su vida diciéndole al mundo entero, en voz baja, como corresponde a un campeón tan humilde como él, que su corazón es txuri urdin. Gracias, Xabi.

jueves, julio 01, 2010

La necesaria adaptación


De la última alineación que presentó la Real en Anoeta jugando en Primera División, aquel fatídico partido ante el Racing, sólo quedan dos supervivientes en la plantilla. Aquel día jugaron Riesgo en la portería; Gerardo y Rekarte en los laterales; Ansotegi y Víctor López en el centro de la defensa; Juanito y Garitano por delante; con Estrada y Savio por las bandas; y Díaz de Cerio y Kovacevic en punta. Sólo siguen en la Real Ansotegi y Estrada. Han pasado poco más de tres años desde aquel día, tres años en los que la Real ha vivido la lógica adaptación a su realidad, a la Segunda División. Es cierto que ahora mantendremos buena parte del bloque con el que hemos vuelto a Primera, pero vuelve a tocar un trabajo de adaptación. No tan importante como el que hemos vivido en estos tres años, no, pero trascedental para no volver a dar con nuestros huesos en ese infame pozo.

Porque, veréis, en la temporada 2010-2011, es bastante probable que la Real no vaya a ganar 20 partidos, los que le sirvieron para ascender. También hay muchas posibilidades de que pierda alguno más de los ocho partidos que perdió en su último año en Segunda. Tendremos muchos más lkunes tristes, no lo dudéis. Que Bravo (o quien ocupe la portería de la Real) luche por el Trofeo Zamora es algo poco factible, aunque nos hayamos acostumbrado a ello en los últimos tres años. Anoeta verá perder a la Real algún partido, no uno solo. Temeremos las salidas a Bernabéu y Nou Camp como no hemos temido ninguna en los últimos tres años. Tendremos un derbi de máxima tensión. No llegaremos a los 42 puntos que garantizan la salvación en la jornada 20, como hicimos en la primera vuelta que asentó el ascenso que acabamos de celebrar. De todo eso nos tenemos que olvidar para competir en Primera. Esa es la necesaria adaptación que la Real debe hacer.

Los dos primeros años en Segunda (incluso en algún tramo del tercero), el entorno del equipo txuri urdin mostró mucho nerviosismo, a veces algo exagerado. Enterrémoslo por el bien del equipo. Porque el camino en Primera va a ser mucho más duro que en Segunda. Lo disfrutaremos más, sí, porque habrá más fútbol en el césped de Anoeta, pero será mucho más exigente con la capacidad de nuestro equipo. Creo que hay mucha gente que ya se ha olvidado de lo que es transitar por la parte baja de la tabla o en tierra de nadie, sin que haya una posibilidad de lograr un objetivo en junio. Quizá esta Real nos sorprenda y acabe compitiendo por algo grande. Quién sabe. Yo, desde luego, no le voy a perder la confianza a estos jugadores por el simple hecho de jugar contra Barcelona, Real Madrid o Athletic. Pero con los pies en la tierra y en previsión de un caminar mucho más lento y pesado en la clasificación, tenemos que asumir que nuestra realidad ha cambiado.

No soy partidario de limitar las aspiraciones del equipo. ¿Por qué hacerlo? Pero ahora, con mucho más sentido común si cabe, hay que ir paso a paso. Hay que asumir que cada partido es una final. Que el primer objetivo es llegar a la frontera de los 40 puntos para asegurar la permanencia, y cuanto antes mejor para no vernos acuciados en junio. Y después ya veremos dónde está el límite de este equipo todavía en formación. Pero con la misma confianza que hemos tenido este año y sin que aparezcan los nervios. El mejor espejo para mirarnos es la Real de la temporada 91-92, entrenada por Toshack. En las cinco primeras jornadas perdió cuatro partidos y empató uno. A cero, porque no había sido capaz de marcar un solo gol. Por supuesto, ocupaba el farolillo rojo de la clasificación. Aquella Real, pese al nefasto arranque, respondió y acabó ganando 16 partidos y sumando el equivalente a 60 puntos actuales. Acabó en quinta posición y se clasificó para jugar la Copa de la UEFA.

Hay que adaptarse a esto. A competir a otro nivel. Ya lo conocemos, pero la memoria es frágil. Eso sí, desde hoy se acabó lo de buscar la información de la Real en las páginas de Segunda División. Desde hoy, ya somos de Primera a todos los efectos. Con paciencia y confianza, pero a disfrutarlo, que nos lo hemos ganado.

lunes, junio 28, 2010

Resumen de la temporada (y 6). Detalles

· Anoeta, por fin un fortín
Hubo que esperar hasta el tercer año en Segunda, pero por fin el estadio realista se convirtió en el ansiado fortín en el que cimentar el ascenso. De los 21 partidos disputados, nada menos que quince acabaron con victoria de la Real. Cinco equipos consiguieron llevarse un punto (curiosamente, los fortunados fueron tres equipos que lucharon por no descender, Girona, Las Palmas y Albacete, y dos que finalmente descendieron, Murcia y Castellón) y sólo el Elche consiguió el triunfo. La Real apenas recibió diez goles en los partidos jugados en Anoeta (sólo Girona y Las Palmas consiguieron marcar en dos ocasiones) y en 13 acabó con su portería imbatida. A favor sumó 33 goles. La victoria más abultada se dio en dos ocasiones: 4-1 recibieron tanto el Real Unión como el Cádiz, los otros dos equipos que bajaron a Segunda B.

· Elche evitó ser el equipo menos goleado
Que la Real ha subido a Primera por su defensa es una obviedad que los datos avalan. La Real habría sido el equipo menos goleado de Segunda si no hubiera sido por la absoluta relajación con la que viajó a Elche en la última jornada y la goleada que allí encajó, un 4-1 que ya no tenía incidencia alguna en el futuro realista pero sí en sus estadísticas finales. El equipo txuri urdin encajó un total de 37 goles, tres más que el Hércules, que sí se jugó el ascenso en la última jornada y por ello mantuvo la tensión hasta el final y salió de Irún sin encajar goles en el cierre del campeonato. También podría decirse que los alicantinos se ganaron esa mención de equipo menos goleado y se la arrebataron a la Real con el 5-1 que le endosaron al equipo realista en el Rico Pérez. El Mundial y las lesiones evitaron que Bravo pudiera repetir el Torfeo Zamora de la pasada campaña, un galardón que habría logrado por segundo año consecutivo de haber jugado los partidos necesarios.

· Cayó un líder
Siguiendo con su tradición en Segunda, y a pesar de que su exitosa trayectoria complicaba jugar contra algún equipo que comandara la clasificación, la Real derrotó a un equipo que ocupaba la posición de líder cuando se enfrentó al conjunto txuri urdin. En esta ocasión fue al Cartagena, en el partido de la jornada 13 celebrado en Anoeta. Tuvo un gran inicio de campaña el equipo cartagenero y eso le permitió coger puntos de ventaja, que finalmente no le sirvieron para subir a Primera. La victoria aquel día llegó después de un intensísimo y disputadísimo partido. Y fue una victoria dulce por cómo llegó. Dos cambios de Lasarte posibilitaron el único gol del partido. Nsue hizo la jugada y dio el pase a Agirretxe para que introdujera el balón en la red. Era el minuto 90 de partido y, como Salamanca y Xerez en la temporada 2008-2009 y Málaga en la 2007-2008, el líder cayó ante la Real.

· Casi siempre en ascenso, la mitad en cabeza
La Real se metió en los puestos de ascenso con su victoria en Soria, 1-3 ante el Numancia, en la sexta jornada y ya no los abandonó en toda la temporada. De las 42 jornadas, estuvo 37 en los puestos de privilegio. Y estuvo 22, más de la mitad del campeonato, como líder. El asalto al liderato (era también la primera vez que ocupó esa posición en los tres años que ha pasado en Segunda) fue tras vencer al Salamanca en Anoeta en la séptima jornada, gracias a dos goles de Griezmann y Ansotegi. Perdió esa posición hasta en cinco ocasiones, pero el Salamanca fue de nuevo talismán. Tras el empate a cero en tierras castellanas, en la jornada 28, el equipo de Martín Lasarte recuperó la primera posición y ya la mantuvo hasta el final de la Liga. La aseguró matemáticamente el mismo día en que ascendió, al ganar 2-0 al Celta.

· La extraña portería
Además de por el ascenso, este año se recordará por los extraños sucesos que ha vivido la portería txuri urdin. En la pretemporada se anunció el deseo de vender a Bravo y Riesgo para afrontar la temporada con Zubikarai y Toño Ramírez. No hubo ventas, Bravo fue titular y Eñaut pasó a ser el tercer portero. Las ausencias del chileno por su selección las suplió Riesgo, aunque él y Zubikarai rotaron en el banquillo. Riesgo pudo salir del club en diciembre, al final se quedó pero perdió su lugar como segundo portero. Bravo cayó lesionado en Córdoba y al campo saltó Zubikarai, que fue expulsado en Huelva, donde Carlos Martínez tuvo que jugar los últimos minutos bajo palos (y encajar un gol de penalti). Riesgo, ya con un pie fuera del equipo para la próxima temporada, recuperó la portería, pero se lesionó y convirtió a Zubikarai en el portero del ascenso. La Real quiso fichar a otro portero, Queco Piña, para afrontar el tramo final de la temporada en la suplencia, pero problemas legales lo impidieron. Y Mandaluniz, el titular del Sanse, fue quien ocupó el banquillo en el tramo final de la temporada. Muchos sucesos para la línea más solvente del equipo.

· Sólo cuatro expulsiones
La Real nunca ha sido un equipo violento ni demasiado amonestado, y este año no ha sido una excepción. Curiosamente, en su banquillo es difícil encontrar alguien que no haya sido expulsado (desde su entrenador, Lasarte, hasta el preparador físico, Balbi, pasando incluso por el preparador de porteros, Navajas, o su delegado, Juantxo), pero en el campo sólo cuatro realistas han visto la tarjeta roja durante la campaña. Y dos de ellos, para continuar con lo rocamblesco de la portería, fueron guardametas. Bravo fue expulsado ante el Elche en Anoeta y Zubikarai en Huelva ante el Recreativo. Ambas tarjetas fueron claras y justas. Dani Estrada y Mikel Aranburu fueron los jugadores de campo que vieron la tarjeta roja, aunque a diferencia de las dos anteriores éstas fueron dobles amarillas. Estrada vio la roja en el último minuto del partido jugado como visitante ante el Villarreal B, el mismo encuentro en el que cayó lesionado de gravedad, perdiéndose casi toda la segunda vuelta. Aranburu fue injustamente expulsado también jugando fuera la Real, en Cartagena. En ambos partidos se salvó un empate a pesar de la inferioridad. Diego Rivas fue el jugador que más amarillas vio, catorce.

· Hasta trece goleadores diferentes
Empieza a ser una seña de identidad de la Real que un elevado número de sus jugadores vea puerta a lo largo de una temporada. Nada menos que trece de ellos anotaron al menos un gol en la 2009-2010. Carlos Bueno encabeza esta clasificación con doce tantos, aunque se quedó muy lejos de optar al Trofeo Pichichi, galardón que se llevó el ilicitano Molina, redondeando sus 26 goles con los cuatro que le metió a la Real en la última jornada. A Bueno le sigue de Xabi Prieto con siete, dos de ellos de penalti. Seis anotaron tanto Agirretxe como Griezmann, uno más que Nsue y dos más que Ansotegi y Zurutuza. Dos goles marcaron Aranburu y Labaka, y uno cada uno Bravo, De la Bella, Elustondo y Mikel González. De los 13 goleadores, seis marcaron esta temporada por primera vez con la Real. El caso más llamativo es, obviamente, el de Claudio Bravo, que se convirtió en el primer portero de la Historia de la Real en anotar un gol. Mikel González, que debutó con la Real en la temporada del descenso, todavía no había conseguido estrenarse. Lo hizo ante el Villarreal B, con un tanto que, además de valer el triunfo, acercó muchísimo al equipo txuri urdin al objetivo del ascenso.

· Muchas victorias por la mínima
A pesar de la facilidad con la que veía puerta durante la primera mitad del campeonato, la Real ha sido un equipo de marcadores cortos. De las veinte victorias que consiguió en los 42 partidos de la temporada, más de la mitad, once, las logró por la mínima. El 1-0 fue el resultado más repetido de la temporada, ya que subió al marcador nada menos que en ocho ocasiones (seis veces en Anoeta, ante Córdoba, Recreativo, Cartagena, Nastic, Hércules y Rayo, y dos veces fuera, en Castellón y Vigo). Por 2-1 se derrotó en casa a Numancia y Villarreal B, y fuera al Nastic. Las derrotas de la Real también fueron habitualmente por al mínima, ya que se registró un 1-0 en la mitad de los ocho partidos en los que no consiguió ningún punto (Elche en Anoeta, y Levante, Girona y Betis fuera). Hércules (5-1), Elche (4-1), Córdoba y Recreativo (2-0) son los equipos que vencieron a la Real con una renta mayor de un gol.

· 27 jugadores utilizados
Martín Lasarte hizo fuerte un grupo de catorce o quince jugadores (sólo dieciseis de ellos superaron los 1.000 minutos de juego, sólo trece jugaron al menos veinte partidos como titular y sólo siete alcanzaron esa cifra de partidos completos), pero llegó a utilizar a 27 a lo largo de toda la temporada, los 23 con los que empezó la primera plantilla a finales de agosto, el añadido de Griezmann desde el primer día, el fichaje invernal de Songo'o y otros dos jugadores del Sanse (Illarramendi y Albistegi) que llegaron a debutar en la última jornada del campeonato. Cuatro jugadores más del filial llegaron a entrar en alguna convocatoria sin llegar a saltar al campo (Cadamuro, Ros y los porteros Mandaluniz y Toño, éste cedido durante buena parte de la temporada al Tenerife B).

· Ansotegi, el que más jugó
El salto cualitativo que ha dado Ansotegi esta temporada le ha convertido no sólo en el líder de la defensa, sino en el jugador realista que más minutos disputó. Concretamente, estuvo sobre el campo 3.600 minutos, todos los posibles en los 40 partidos en los que fue convocado y alineado. Siempre fue titular. Sólo se perdió el encuentro de Huesca, donde cumplió su único partido de sanción por acumulación de amonestaciones (vio seis en toda la temporada) y el de Elche, en el que, ya sin nada en juego, Martín Lasarte decidió dar descanso a ese grupo de insustituibles que formó durante la campaña. Lesiones y sanciones han impedido que otros jugadores se acerquen a los registros de Ansotegi, aunque Xabi Prieto acumuló 3.000 minutos en los 35 partidos que jugó (34 como titular y 30 completos). Por contra, el jugador que menos minutos tuvo sobre el campo fue Borja Viguera, apenas 21 repartidos en cuatro encuentros. Una temporada perdida para el delantero realista.

· Sólo tres penaltis a favor... y uno hubo que repetirlo
Han sido muchos los nefastos arbitrajes que ha sufrido la Real durante la temporada. Tanto ha sido así que el equipo txuri urdin ha estado cerca de hacer historia y subir sin haber transformado un solo penalti. Al final la estadística quedó un tanto maquillada, con tres penas máxima a favor (todas en Anoeta), dos de ellas convertidas. La primera fue ante el Elche y la falló Carlos Bueno. Para la siguiente hubo que esperar a la jornada 39, frente al Villarreal B. Xabi Prieto marcó, como también lo hizo en la jornada 41, abriendo el marcador ante el Celta el día que se certificó el ascenso. Éste tuvo que repetirlo, pero Xabi lo marcó de nuevo. Los árbitros tuvieron menos miramientos para señalar penaltis en contra del equipo txuri urdin. Tanto es así que en seis de las ocho derrotas que sufrió la Real (todas menos las de Hércules y Elche fuera), vio al colegiado de turno señalar los once metros a favor del equipo rival. Y en cuatro de ellas (Levante, Elche en Anoeta, Girona y Betis), el resultado final fue de 1-0. Bravo, eso sí, detuvo un penalti en Córdoba, algo que no hacía un portero de la Real desde que Westerveld detuviera uno en el Calderón ante el Atlético de Madrid en la temporada 2002-2003.
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· Duelos directos no tan favorables
Durante toda la temporada se ha tenido la sensación de que la Real estaba cimentando el ascenso, además de en la fortaleza de Anoeta, en los duelos directos contra sus rivlaes. Y aunque es verdad que ganó la mayoría de los averages, lo cierto es que el panorama no era tan positivo para los intereses del equipo txuri urdin. Es cierto que los cuatro equipos que le siguieron en la tabla, Hércules, Levante, Betis y Cartagena, cayeron con justicia en Anoeta. Pero también es igualmente cierto que la Real no consiguió ganar como visitante ante ninguno de estos rivales. Perdió ante los tres primeros y empató en Cartagena, aunque sólo el Hércules tenía mejor gol average particular con la Real. Además, el Elche, sexto clasificado, fue el único equipo que ganó los dos partidos que jugó contra el conjunto entrenado por Martín Lasarte. La Real sacó los seis puntos ante sólo tres equipos: Nastic, Numancia y Cádiz.
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· Campeones de Segunda por tercera vez
La Real se proclamó campeón de Segunda División, gracias a los 74 puntos que sumó. Esa cifra le hubiera dado el ascenso en nueve de las trece temporadas que ha disputado la categoría de plata con 22 equipos (en la 2000-2001 el Atlético de Madrid se quedó sin subir por culpa del average particular con el Tenerife habiendo sumado esos 74 puntos), pero el liderato y el título de campeón sólo en la presente y en la 1999-2000, cuando Las Palmas comandó la tabla final con sólo 72 puntos. Es la tercera vez que la Real es campeón en esta División del fútbol español. La primera ocasión fue en la temporada 1948-1949, sumando 35 puntos (la victoria sólo daba dos) en 26 partidos, los mismos puntos que sumó el Málaga. Para ser campeón en la segunda ocasión, tras el ascenso de Puertollano, en la temporada 1966-1967, tuvo que sumar un punto más que el Sporting (46 en 30 partidos).

domingo, junio 27, 2010

Resumen de la temporada (5). Prodigiosa afición

A mí hace tiempo que ya no me importan esos premios o distinciones que se conceden a las aficiones de equipos españoles. No quiero quitar mérito a otros sufridos seguidores que, sin duda, hacen un trabajo ejemplar en dar ánimo a los suyos y fomentar la concordia con los que sienten otros colores. Pero es que lo de la gente de la Real es algo que se sale de las tablas. No sé realmente cómo describir lo que ha hecho la afición txuri urdin este año, y ya desde hace unos cuantos. Una afición que ha vivido lo peor y lo mejor que pueda dar el fútbol en tan poco tiempo. Que ha poblado en masa las gradas de los más distintos y lejanos campos de la Liga española, además de las del propio. Que no ha provocado un solo incidente con ninguna otra afición. Es difícil describir el orgullo que se siente, año tras año, partido tras partido, de formar parte de una masa tan ejemplar.

Y lo fácil sería destacar esos dos últimos y maravillosos partidos en Anoeta en los que se colgó el cartel de "No hay billetes" en las taquillas del estadio donostiarra. Fácil porque ahí, se supone, está garantizada la presencia de 23.000 socios (ojo, en tres años en Segunda su número no ha bajado de los 20.000 y la asistencia no ha sido menor de 15.000, y eso es sencillamente espectacular en una categoría como ésta y con los rivales a los que se ha tenido que hacer frente). Fácil porque ahí los realistas fueron a celebrar. Fácil porque son partidos de casa y porque, una vez sentado en tu localidad, lo que corresponde es estar del lado de los tuyos. Por eso no voy a destacar esos dos partidos, aunque sean una muestra más de lo maravillosa que es esta afición, visto lo que se vivió dentro de Anoeta y el emocionante recibimiento que se dio al equipo fuera del estadio en ambas ocasiones. No, con ser eso grande no es lo que quiero recordar de la afición realista en esta temporada del ascenso.

Lo verdaderamente prodigioso fue Cádiz. Fue Salamanca. Fue Huesca. Fue Irún. Fue Vallecas. Fue Soria. Partidos en los que la Real era el equipo visitante y, sin embargo, podía mirar a la grada y sentirse como en casa porque había cientos, a veces miles, de realistas dándoles todo su apoyo después de viajes largos y cansados, después de esfuerzos laborales, económicos y personales, después de travesías kilométricas en las que uno sueña con ver ganar a los suyos y se expone a dolorosos viajes de regreso. Es ahí donde la Real y su afición crecen hasta límites insospechados. Ahí y en el resto de campos de Segunda, en los que siempre, siempre sin excepción, uno encontraba unas cuantas camisetas blancas y azules en la grada. Siempre. Eso es emocionante. Porque habrá muchos realistas que viajen a los lugares más insospechados o guipuzcoanos repartidos por el territorio que se acerquen a ver al equipo de su tierra, pero también lugareños que han hecho de la Real la mayor de sus pasiones.

El salto cualitativo de la afición, además, tiene dos vertientes más. Por un lado está el tan comentado color que tiñe a la masa realista. La camiseta txuri urdin vive un boom que era difícil de anticipar, máxima con el equipo en Segunda y a pesar de que la elástica de este año conmemorara el centenario del club. Es asombroso ver el color txuri urdin que tiñe las calles de San Sebastián y de otras ciudades, de Anoeta y de otros estadios. Ahora ya casi todo el mundo lleva algún distintivo con los colores de la Real, y eso da mucha vida a un estadio frío con pistas de atletismo como el nuestro. Y, por otro lado, hay que destacar que mucha gente joven se ha enganchado a la Real, que quizá ha sido algo decisivo también en lo del colorido. Se enganchan tras un momento terrible y con una alegría que hacía décadas que no se vivía. Ese cóctel es la mejor mezcla para que su pasión por la Real no sea el sueño de una noche de verano.

La afición de la Real no ha recibido ningún reconocimiento en forma de premio, pero ha logrado el mayor premio de todos: el ascenso. Es el que queríamos, el que estaba en nuestros sueños. A partir de ahí, y aunque los elogios se los lleven otros, sólo nos queda seguir siendo lo que somos, la mejor afición de la Liga. En Segunda y también en nuestro lugar, en Primera.

viernes, junio 25, 2010

Resumen de la temporada (4). La ansiada calma institucional

Me gusta hablar poco de los presidentes de la Real. Soy un firme convencido de que su trabajo tiene que ser silencioso y eficaz, por lo que entiendo que cuanto menos aparezcan en los medios mejor estarán las cosas para el club. Con Jokin Aperribay reconozco que me mueven sensaciones contradictorias. Encaja en ese perfil de presidente más o menos callado y es cierto que a día de hoy la Real es un club tranquilo, lejos de las turbulencias que ha vivido en los últimos años, con vaivenes descomunales en su dirección, con continuos cambios en la Presidencia, y con decisiones que llevaron a la institución al peor momento de su historia moderna. Pero, al mismo tiempo, no puedo quitarme de la cabeza las imágenes de su llegada a la Real, aquellas protestas de un grupo de aficionados, la intervención de la Ertzaintza, las formas en las que se presentó de tapadillo a los accionistas del club. Aquel fue un día muy negro para la Real y Aperribay estuvo en el centro de los acontecimientos.

Lo mejor que se puede decir de la gestión de Aperribay y de su gestión es precisamente la necesaria tranquilidad que ha recuperado para la Real. Sin entrar en las motivaciones e intenciones de unos y otros, el choque entre el estilo grandilocuente de Badiola y la salvaje oposición mediática que se encontró fue muy dañino para la Real. Este es un club que necesita calma interna y enfrentamientos, si fueran necesarios, sólo con sus enemigos externos, pero no una lucha entre hermanos. A la larga eso se acaba notando y no hay duda alguna de que el equipo txuri urdin lo ha notado y mucho en estos últimos años. Aperribay ha logrado que todos los poderes fácticos, periodísticos y políticos, vuelvan a ponerse del lado de la Real (¿o ha sido al revés y es la Real la que ha vuelto a la senda marcada por esos poderes?), y eso ha dejado una gran noticia: el fin del proceso concursal.

A pesar de todas las dudas que generaron ese delicado momento económico y las explicaciones recibidas desde el Consejo de Aperribay (que, sobre todo en las primeras etapas, no parecieron todo lo claras que se necesitaba), lo cierto es que el carpetazo a ese proceso ha sido el adecuado, al menos por la información que nos ha llegado. La Real ya no está en proceso concursal, ha sobrevivido a un duro trance y ahora está en mejor disposición que algunos clubes de Primera sobre los que se ciernen deudas millonarias para afrontar el regreso a la máxima catgoría del fútbol español. No olvidemos lo mucho que influye en la percepción de la dirección administrativa el buen funcionamiento de la parcela deportiva. Y que la Real haya subido a Primera ha contribuido mucho a esa tranquilidad institucional que se ha instalado en el mandato de Aperribay.

También es importante recordar que la oposición ahora mismo no existe como tal. Badiola decidió mantener un perfil bajo y sólo a través de la web que creó tras salir del club se le ha podido escuchar alguna vez, a él o a sus colaboradores. Muy poco ruido para el nivel al que él tuvo que enfrentarse desde la Presidencia. Se habló de plataformas y de accionistas importantes que querían forzar una junta extraordinaria e incluso elecciones, pero todas esas inicitiavas acabaron diluidas. Los procesos judiciales se han ido cerrando, algunos en falso y otros con conclusiones tranquilizadoras, pero se han ido cerrando. Eso es bueno para la Real, aunque en algún caso deja un poso de tristeza grande, porque males internos han podido quedar sin resolverse. Los medios de comunicación, incluso los más favorables a Badiola, acabaron rendidos a la evidencia de que, si había algo contra lo que luchar relacionado con la nueva directiva, era imposible. Hace tiempo lei con cierta preocupación las declaraciones del jefe de marketing que Astiazarán se trajo a la Real, en las que denunciaba que el club estaba manejado por un lobby periodístico. Siempre nos ha faltado mucha información pública sobre este tema y eso lastra mucho todas las valoraciones que se puedan hacer.

La política deportiva parece la acertada. El Consejo de Aperribay se ha movido bien y rápido. Esa tranquilidad tan deseada y ahora conseguida ha facilitado que casi todos los jugadores de cantera del primer equipo renueven. Sólo tres se han marchado, Castillo y Díaz de Cerio el pasado verano y Asier Riesgo éste. Es un éxito que los jugadores procedentes de Zubieta quieran seguir en la Real. El saneamiento de las cuentas también ha permitido estos movimientos (o el brillante y rápido fichaje de Llorente, un modelo de cómo se deben hacer las cosas en la Real), pero hay que estar alerta con el tema de las televisiones. La Real no ha tomado todavía una posición importante en todo este conflicto y quizá tendría que hacerlo. Es mucho dinero el que está en juego, y aunque Aperribay ha dicho que ahora mismo no tenemos ningún problema en este sentido, es importante estar alerta. Como también asegurar el futuro de la entidad en caso de que suceda la tragedia de volver a Segunda. Deportivamente es algo que siempre es posible y el club debe estar preparado para ello, algo que dejo de hacer en la Presidencia de Astiazarán.

El centenario ha sido otro de los logros del Consejo. Aunque algunos no querían ver al Real Madrid en esa celebración, lo cierto es que fue un día hermoso e inolvidable. Que todas las celebraciones se hayan hecho sin coste alguno es muy importante. Y también que quede un legado para la Real en Anoeta, como la apertura del museo o la tienda en el propio estadio. También es inevitable recordar algunos problemas relacionados con la efemérida y que sí se pueden achacar a Aperribay. Aquel homenaje de tapadillo a Real Madrid y Federación Española con motivo del centenario de la Real. La ausencia de explicaciones sobre algún acto anunciado y nunca celebrado (¿qué fue del concierto...?). La caótica gestión con Astore de la camiseta del centenario.

Y aunque nada tenga que ver con aquello, también hubo problemas con las entradas del último partido en Anoeta (¿para cuándo venta a través de Internet o, al menos, una migaja como es el pago con tarjeta de crédito en taquilla?). Problemas todos ellos menores, si se quiere, cuando la Real ha vuelto a Primera División, porque eso, la marcha del equipo, es lo que más nos preocupa a todos. Pero problemas que hay que resolver siempre los habrá. Aperribay tiene ante sí un reto bonito. Ha logrado que vuelva la calma a la Real, sí, pero ahora debe dar un paso adelante y no acomodarse. Debe poner a la Real en el futuro. Y eso no se limita sólo a lo que hagan los once jugadores sobre el campo.

jueves, junio 24, 2010

Resumen de la temporada (3). Martín Lasarte, un ganador

Martín Lasarte es el técnico del ascenso de la Real en 2010. Sólo eso ya le garantiza un lugar importante en la Historia del club, pues es el auténtico artífice de la primera página brillante de su segundo centenario de vida. En la Real tendemos a olvidar el papel de los entrenadores. Alberto Ormaetxea siempre lamentó que no se reconociera la vital importancia de su trabajo al frente de la Real campeona de los 80. Toshack siempre pareció tener al menos los mismos detractores que admiradores. Con Lasarte, al menos por el momento, no ha sucedido esto. Sí hay quien piensa que es un técnico algo defensivo y que eso nos puede hacer sufrir más de la cuenta en Primera, pero creo que prácticamente nadie le niega su papel en este ascenso. Eso es algo de lo que el entrenador uruguayo puede y debe mostrarse orgulloso. Llegó a un club muy dividido y ahora entrena a un equipo que ha conseguido que estemos todos juntos tras él.

Lasarte, que jugó en el Deportivo de la Coruña como central, llegó como un entrenador desconocido, sería absurdo alardear ahora de que ya sabíamos quién venía. Fue una apuesta de Loren. Y llegó con varios problemas importantes que resolver. La plantilla había formado con Juanma Lillo una piña importante. El entrenador era una pieza más de un vestuario muy unido frente a todas las adversidades que le había tocado vivir en los últimos tiempos. Además, no había dinero para confeccionar una plantilla más potente que las dos que no pudieron conseguir el ascenso en 2008 y 2009. La política de cantera no fue tanto un problema como una condición asumida con bastante satisfacción por el técnico y su equipo, pero era, en el fondo, una limitación más para su trabajo como entrenador. Desde su primer discurso, el día de su presentación, Lasarte dejó muy claro que no tenía más que un objetivo: el ascenso. Proclamarlo a pesar de las dificultades dejó muy claro que era un ganador. Sólo faltaba que las circunstancias y esos pequeños detalles que cuentan tanto en el fútbol le dieran la razón. Y ya lo creo que se la dieron.

Siempre tuvo las ideas claras. Su sistema de juego fue el 4-2-3-1, abandonando la defensa de tres que utilizó Lillo en bastantes tramos de la campaña anterior. Formó casi desde el principio un grupo de jugadores escogidos, los catorce o quince que iban a representar sus ideas sobre el césped, y a los demás los utilizó sólo cuando no le quedó más remedio. Hacer eso y mantener un vestuario feliz es algo que no se consigue por casualidad. Ni tampoco por el simple hecho de ir en cabeza de la clasificación durante buena parte de la temporada. Lasarte supo ganarse el respeto de los suplentes y hasta de los no convocados. Todos estaban a una en su equipo, a pesar de algún pequeño desliz que otro (como aquellas declaraciones de Asier Riesgo cuando renovó Bravo o aquel retraso en un entrenamiento de Johantan Estrada que le situaba más fuera que dentro de la plantilla utilizable). Por eso siempre se respiró tranquilidad cuando hubo lesiones importantes (como la de Bravo) o sanciones de varios jugadores (como la que llevó a Esnaola a un debut que nadie esperaba bajo otras circunstancias).

Lasarte no dudó en dar galones. Se los dio a Ansotegi en el centro de la defensa, por encima de Mikel González, cuya calidad utilizó mucho en la banda. Se los dio a Elustondo, incluso cuando el rendimiento del centrocampista no estaba siendo el que todos queríamos, y a Aranburu, cuando muchos pensaban que el capitán no podría llegar a ofrecer en toda la temporada el rendimiento que dio en el tramo final de la temporada. Se los dio a Diego Rivas, a pesar de que en todos los mentideros esté el convenimiento (cierto o no) de que es un jugador que no gusta al Consejo realista y que no tardará en salir del club, sea este año si hay ofertas, sea el que viene cuando cumpla contrato. Se los dio a Xabi Prieto (quizá siguiendo directrices del Consejo, que ya le ofreció el número 10 en su camiseta con ese fin) y a Griezmann en el centro del campo más ofensivo. La apuesta por el joven potrillo francés tiene más mérito todavía porque sentó a uno de sus fichajes, Johanatan Estrada, el único jugador que trajo habiéndole entrenado ya. Y se los dio a Carlos Bueno, porque para él era el prototipo de extranjero que en la Real debe marcar las diferencias.

No se casó con nadie, y bien lo puede decir Johantan Estrada, sí, pero también otros. De la Bella empezó fatal la temporada, y no dudó en sentarle a pesar de ser un fichaje foráneo. Sarasola no tuvo nivel para suplirle, y ni su condición de canterano le mantuvo en el once. Apostó por Elustondo, pero cuando se recuperó de su lesión no consiguió otra vez el puesto de indiscutible sólo por ser él y, de hecho, no terminó como titular. De Carlos Martínez no quiso saber nada en toda la primera vuelta, porque Dani Estrada le dio un rendimiento fabuloso en su reconversión al lateral derecho. El único movimiento que, quizá, podría tener algo de capricho, fue el de colocar a Bueno casi siempre en lugar de Agirretxe. Lo que pasa es que el canterano estuvo toda la segunda vuelta sin responder a las expectativas, facilitando la decisión de Lasarte en favor de su paisano. Y tuvo muy claro siempre que la Real tenía una forma de jugar. Para algunos no fue demasiado vistosa, pero fue muy profesional, muy efectiva, muy bonita a ratos (el partido en Soria, en Anoeta ante el Betis), pero ganadora siempre.

El técnico de la Real siempre ha estado en su sitio. Ha sido respetuoso con todos (incluso con los árbitros y en los días mas difíciles), ha dado lecciones importantes en sus comparecencias ante la prensa, antes y después de los partidos. Ha demostrado un sentido común que no estamos tan acostumbrados a ver por aquí en los últimos años. Y siempre ha creído en su equipo. Siempre. Eso, con el pesimismo que había en este equipo (y del que el propio Lasarte, siguiendo la estela de Lillo, alertó en los primeros compases de la temporada), tiene un valor incalculable. Lillo también demostró esa fe, pero los resultados por desgracia no le dieron la razón. Sólo una vez perdió los papeles, ante el Levante en Anoeta, y su enfrentamiento con el banquillo rival (que le costó la expulsión) incluso engrandeció su figura a los ojos del seguidor realista. Su carácter marca. Su forma de vivir los partidos en la banda, también. Y no puedo más que sentirme identificado con él cuando recuerdo la forma en que celebró la victoria ante el Villarreal B, mirando al suelo, gritando con los puños cerrados, sólo por un instante. Lasarte es fútbol en estado puro.

El entrenador es el mejor fichaje que hizo la Real hace un año, pero hay cosas que quedan por mejorar. Ahora todo es felicidad y eso suprime algunos análisis, pero la plantilla con la que afrontó la temporada tenía carencias en su configuración. Quizá sea más un problema de la dirección deportiva de Loren que del entrenador, pero a falta de mayores detalles hay que lamentar algunas cosas. Por encima de todo, la gestión de la portería. Al final ha salido bien porque Bravo, Riesgo y Zubikarai han sido necesarios, pero no se puede anunciar la venta de dos porteros y que al final se queden todos. Como tampoco el trajín inclasificable (y muy poco criticado cuando es algo inconcebible) con Queco Piña tras la lesión de Riesgo. A la plantilla le faltaba claramente un lateral derecho, aunque ahí la apuesta de riesgo también salió bien. Y Johantan Estrada es un fracaso absoluto que en Primera hay que intentar evitar. ¿Y si no llega a aparecer Griezmann en esta Real?

Pequeños borrones, discutibles en todo caso, que no empañan lo que decía al principio, que Martín Lasarte es el entrenador que ha llevado a la Real a Primera después de tres años en Segunda. Y lo que es más importante, es el técnico que nos ha devuelto la sonrisa que perdimos cuando el equipo entró en aquella deriva que nos tuvo años coqueteando con el descenso y después llorando por haber perdido nuestro lugar en la élite. Gracias, Martín.