viernes, mayo 29, 2026

Resumen de la temporada 2025-26 (4) Más sombras, pero potentes luces, en la gestión de la dirección deportiva

Corremos siempre el riesgo de dejarnos llevar por los resultados a la hora de juzgar el trabajo de la dirección deportiva del club y contamos con el enorme hándicap de no conocer lo que pasa entre bambalinas. Y por eso, en un mundo en el que se critica mucho más de lo que se alaba, es fácil caer en una crítica a veces furibunda sobre cualquiera, mucho más si nos falta información. Erik Bretos, esto viene a colación de su trabajo, tenía una papeleta muy complicado. La herencia de Roberto Olabe era muy compleja en muchos sentidos, con enormes aciertos y movimientos que hablaban de un conocimiento muy amplio del mercado, pero también decisiones difíciles de entender en las que la Real no hay demasiada cultura de explicar. El hecho de haber vivido prácticamente toda la temporada pasada bajo su sombra, con un Olabe que ya había anunciado que se marchaba, pero a la vez seguía en el club, no le ha beneficiado demasiado tampoco.

La mayor luz ha sido, indiscutiblemente, el fichaje de Rino Matarazzo. La anécdota que contó Jokin Aperribay, preguntándole a una inteligencia artificial si era el entrenador idóneo para la Real, habla a las claras de las dudas que podía suscitar su incorporación. Era un desconocido para la mayoría y apostar por él un riesgo enorme. Hoy, seis meses después de tomar aquella decisión, la Real es campeona de Copa. Es cierto que esa luz llega después de una gestión nefasta con su predecesor, con Sergio Francisco, por el que se apostó a medias. Podemos pensar si esto es responsabilidad de Bretos o si hay que mirar más arriba, pero en cierta medida se le dejó a los pies de los caballos.

Si nos creemos que lo único que pidió es un centrocampista, no se entiende que ese fichaje llegara con la Liga ya empezada y que fuera además un jugador lesionado, Yangel Herrera, porque eso supone un lastre enorme para un proyecto que arranca. Hasta mediados de pretemporada se podía comprar el discurso de Sergio Francisco de ver a todos los jugadores antes de tomar una decisión sobre ellos, pero que el club se deshiciera a ultimísima hora de canteranos como Urko y Pacheco y que no fuera capaz de encontrar acomodo a Sadiq, Odriozola y a un Karrikaburu que no ha contado en absoluto es tan extraño como dar dorsal del primer equipo a un Mikel Goti destinado a jugar las rondas iniciales de la Copa nada más o considerar a Rupérez como jugador del primer equipo a todos los efectos, sabiendo la situación médica que le ha acabado costando la temporada.

En el terreno de las cesiones, la de Caleta Car ha salido mal, no ha sido el central que se esperaba, pero se puede y se debe ser comprensible cuando lo que se ha fichado es un central internacional, y de una selección además como la de Croacia. No ha dado el nivel esperado, pero el hecho de ser una cesión arroja una solución sencilla al problema, de hecho la que se ha adoptado despidiendo al jugador con cariño y sin intención de pelear por él. Lo que no se entiende, y analizado en frío es una decisión francamente cuestionable, es la incorporación en el mercado de invierno de Wesley. Lo que se necesitaba era un jugador de rendimiento inmediato que pudiera cubrir la lesión de Kubo. El perfil era el adecuado, pero no las condiciones. Lo que se firmó es un jugador fuera de forma, procedente de una liga menor, por mucho dinero que tenga y que no estaba preparado para cubrir lo que se necesitaba. Demasiado ha jugado para lo que podía aportar.

En las luces hay que considerar las incorporaciones de Soler y, sobre todo, Guedes. Fichar jugadores procedentes de equipos como el PSG, por su poderío futbolístico, y Wolverhampton, por el económico que tienen todos los de la Premier, no es tan sencillo como pudiera parecer, y el hecho de estar alerta y poder convencer también a los jugadores, es algo digno de mención. Ambos recalaron en la Real desembolsando apenas diez millones de euros y su rendimiento ha sido francamente bueno. No pasaban por el mejor momento de su carrera, pero la Real en eso lleva mucho tiempo encontrando gangas más que apetecibles para revitalizar a futbolistas de gran calidad, a los que compromete en el proyecto con mucha decisión. Guedes y Soler entran en la misma lista que los Silva, Odegaard o Vela, espléndidos futbolistas a los que la Real les hace creer en el proyecto.

Podemos pensar, a pesar del tiempo que llevaba en el equipo de Olabe, que a Bretos le ha pesado la inexperiencia en algunos aspectos. ¿Lecciones a extraer? La primera, la esencial, siempre es el acierto, pero eso es algo que, al final, no depende solo del director deportivo. La segunda, mantener esa búsqueda constante en mercados muy diversos. Si miramos cómo, cuándo y de dónde llegan Matarazzo, Guedes o Wesley, podemos comprobar que esa versatilidad existe en la dirección deportiva de la Real. Y la tercera, quizá la más importante en este punto de cara al aficionado, la premura. Bretos no se puede permitir otra pretemporada de incertidumbre como la pasada y la incorporación, sobre todo de lo que Matarazzo considere clave, cuando la pretemporada esté llegando a su fin o incluso cuando el Mundial pueda revalorizar oportunidades de mercado que puedan encontrarse ahora. La Real está en un punto en el que se puede permitir ser ambiciosa. Lo económico siempre es un riesgo, pero es un club saneado, que no necesita vender por ahora, que está en Europa y que es campeón de Copa. Bretos no puede presentar mejor hoja de ruta que esa.

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