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jueves, junio 19, 2025

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Bingen Erdozia, el hombre que no pudo ser Griezmann

Es sobradamente conocida la historia de Antonio Griezmann y cómo llegó a hacerse un hueco en el equipo con el que Martín Lasarte devolvió a la Real Sociedad a Primera División en la temporada 2009-10, pero el nombre del jugador que iba a ir convocado antes que el francés a aquel amistoso que cambio su carrera es algo más desconocido. Se trata de Bingen Erdozia, un futbolista al que aquella lesión privó de la posibilidad de jugar con el primer equipo, aunque fuera en un amistoso y que jamás llegó a debutar con los mayores antes de tener que dejar el club.

La historia de Erdozia centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como cada semana, os recordamos que el podcast se puede escuchar también en Spotify, en este enlace. Y el segundo recordatorio habitual, si tenéis cualquier sugerencia para este podcast, estaremos encantados de escucharla.

jueves, agosto 24, 2023

Corazón Txuri Urdin, el podcast. La pretemporada que cambió la historia de Griezmann... y la de la Real

Antoine Griezmann se convirtió en estrella de la Real Sociedad casi sin querer. No estaba llamado a tomar parte en la pretemporada 2009-2010, pero la ausencia de efectivos en el flanco izquierdo del ataque, donde Martín Lasarte sólo tenía al recién incorporado Estrada, y la lesión del presumible titular del Sanse, Bingen Erdozia, hizo que el técnico txuri urdin pidiera a sus homólogos del Sanse que le enviaran un extremo zurdo para jugar el primer amistoso de aquella preparación contra el Anaitasuna. Y ese fue Griezmann, que entró, jugó 45 minutos y marcó dos goles, uno de ellos el de la imagen.

Todo lo que aconteció en aquella pretemporada alrededor del joven jugador francés, en la que Griezmann se convirtió en algo más que una estrella emergente y la Real recuperó la ilusión en Segunda División para intentar el regreso a Primera, centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como siempre, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Y una semana más, ya sabéis que estamos abiertos a sugerencias para seguir ampliando temas en este podcast.

lunes, noviembre 10, 2014

Se lo cree Granero, nos los creemos todos

La felicidad es txuri urdin. La tristeza, de Griezmann.
Paolo Futre, ex jugador del Atlético de Madrid que en los últimos tiempos se ha significado por pegar gritos de hooligan en las retransmisiones de Televisión Española de partidos de su antiguo equipo o por acudir a un partido con el Frente Atlético con su bufanda al cuello, publica hoy un artículo en el diario Marca. En él, bajo el título Granero, no te lo crees ni tú, arremete contra el realista por las declaraciones que hizo el pasado viernes sobre la decisión de Griezmann de dejar la Real para fichar por el Atlético de Madrid. Para empezar, el portugués hace mal su trabajo al escribir su opinión sin corroborar lo que realmente dijo Granero, aludiendo no se sabe muy bien por qué a que las palabras  del realista puedan estar sacadas de contexto. Y para seguir, es evidente que Futre no entiende nada de lo que supone el fútbol, por mucho que se haya dedicado durante tantos años a practicar este deporte. Pero vayamos por partes.

La Real publica los vídeos de todas las ruedas de prensa, y la explicación de Granero se encuentra aquí, a partir del minuto 5.36. Esta es la transcripción de sus palabras sobre Griezmann: "Él tomó una decisión, él piensa que cambiar la Real Sociedad por el Atlético es un salto de calidad y en eso no estoy de acuerdo. (...) No, para mí no es un salto de calidad, pero entiendo que para él lo sea o que para algún otro jugador lo sea. Yo he jugado en el Real Madrid y tú me dirás que el Real Madrid es más grande que el Atlético de Madrid. Después del Real Madrid he jugado en otros equipos y he jugado en la Real y yo no siento que en este club estoy por debajo de cualquier otro club en el que he jugado. No sólo sólo es cuestión de ser campeón de Liga, subcampeón de Europa o tal, sino una cuestión de principios, de identidad o de valores de club. Y, obviamente, en ese sentido respeto a Antoine, que es un buen compañero, un amigo y un gran jugador, y le deseo lo mejor como te digo. Pero digo que no comparto la opinión de que pasar de la Real Sociedad al Atlético de Madrid sea un salto de calidad, ni mucho menos".

No hay equívoco posible. No son palabras sacadas de contexto. Son sencillamente, la expresión de que lo que piensa Granero y, por mucho que pueda sorprender a Futre, de lo que pensamos muchos. Sin duda, todos los que estaban presentes en Anoeta y recibieron a Griezmann con silbidos, que no fueron pocos. Y, en realidad, es lo que pensamos casi todos los que sentimos los colores de la Real. No se trata de negar evidencias y la más clara de todas es que, ahora mismo, el Atlético de Madrid es campeón de Liga, subcampeón de Europa y, por tanto, un equipo por encima de la Real en los parámetros futbolísticos que queramos analizar. Pero sorprende que un tipo tan abiertamente pasional como Futre no entienda lo que dice Granero. Si Diego Costa hubiera fichado por el Real Madrid, ¿él lo habría considerado como un salto de calidad? Probablemente no, ¿verdad? El portugués seguramente habría apelado entonces al sentimiento atlético, a la identidad de su equipo. Pero responde como un hooligan y no como alguien que merezca un espacio en los medios. Por eso la prensa vive en el desprestigio que vive ahora mismo, claro.

Contestar a Futre es seguramente una pérdida de tiempo. Granero habló con sosiego y Futre entró al trapo. La victoria de la Real habrá conseguido que este artículo del antiguo astro portugués tenga un tono mucho menos dañino del que sin duda habría tenido en caso de haber sacado el Atlético los tres puntos de Anoeta. Pero en todo caso, y sin que estas líneas sean un intento de sacar partido de esa victoria txuri urdin, viene muy al caso responder a Futre. Granero, que por cierto hizo un espléndido partido, puso palabras a un sentimiento, no a una estadística. La Real es especial. No es grande por sus títulos, que los tiene, ni por sus marcas futbolísticas, que también las luce con orgullo. La Real es mucho más que eso. La Real es grande en sus miserias y en sus proezas. Es única por su identidad, por sus valores, por su forma de ser, por su cantera, por su afición. Hay mil instantes, mil historias, mil jugadores, mil partidos por los que cualquiera que luzca el escudo de la Real puede sentir un orgullo infinito. Granero lo ha entendido. Futre no. O no ha querido entenderlo por un muy mal expresado orgullo para con su propio equipo. Así de simple.

Que Futre haya saltado así ante las palabras de Granero brinda una oportunidad extraordinaria para, eso sí, pegar un merecido palo a los nuestros por su tibieza. Sorprende que tengan que venir de fuera para entender tan bien la Real cuando algunos de los de aquí parece que la defienden de una forma mucho más timorata. Granero ha dado el último ejemplo, pero los hay recientes. Canales, precisamente con la marcha de Griezmann, despidió a Antoine en Twiiter diciéndole que "por lo menos ya sabe que hay dos partidos que no va a ganar". Y por seguir con el ejemplo del Atlético de Madrid, permanece en el recuerdo la defensa que hizo Bernd Krauss cuando el equipo madrileño quiso mover ficha por Kovacevic en la temporada 1998-1999, amparándose en una cláusula que entonces se dijo que había en el contrato del delantero y que le daba facilidades para salir si era a un equipo de una selecta lista de clubes europeos, como la Juventus, al que finalmente se marchó. "El Atlético no es un grande", sentenció Krauss cuando se le preguntó por este tema.

No lo es, además, en el sentido que quienes pasan por la Real han de darle a este club. No se puede demostrar más cariño que el que sintieron en Anoeta Illarramendi, Bravo y Griezmann. Y por los baremos que exhibe Futre no hay obviamente en España tres equipos más grandes que Real Madrid, Barcelona y Atlético. Pero los tres han perdido mucho marchándose de la Real, y así es como lo siente Granero, como lo siente quien firma estas líneas y como lo siente mucha gente más. Quienes hemos nacido con el gen txuri urdin no podemos menos que agradecer a Granero no ya sus palabras sino su sentimiento, porque recuerda que el fútbol es mucho más que el dinero que mueve. Pero a veces queda esa espina clavada de que dé la impresión de que precisamente quien es realista desde la cuna se conforme con que las estrellas que juegan en la Real tengan que marcharse a un grande para dar ese salto de calidad. Se equivocan, porque quien llega a jugar en la Real ya sólo puede dar un salto de calidad: hacer más grande a la Real. Todo lo demás es parte del negocio del fútbol en el que tantas leyendas txuri urdin no quisieron entrar nunca. Y recordarlo de vez en cuando no está nada mal.

miércoles, noviembre 13, 2013

Griezmann, a por un récord legendario

Griezmann, en el Bernabéu.
Antoine Griezmann está en disposición de igualar en el próximo partido, ante el Celta, un récord legendario en la historia de la Real. Si marca ante el equipo vigués, habrá convertido al menos un gol en seis jornadas de Liga consecutivas, algo que en la historia txuri urdin sólo se ha producido dos veces a lo largo de la historia y una en una misma temporada. John Aldridge, el primer nueve extranjero de la era moderna, lo hizo en la temporada 1989-1990. Y Darko Kovacevic, el jugador foráneo que más partidos ha disputado con la camiseta txuri urdin, igualó la proeza en las jornadas finales de la 2001-2002 y las iniciales de la 2002-2003. Griezmann tendría un mérito añadido si consigue ese gol en el próximo encuentro, y es que alcanzaría esa marca sin jugar como delantero centro. Nombres míticos como los de Kodro, Nihat o Satrústegui no consiguieron esa impresionante racha.

Mestalla vio el comienzo de la racha goleadora de Griezmann, abriendo el marcador de un partido que finalmente acabó en 1-2. Sumó los dos primeros goles en el 3-0 ante el Almería. Después hizo los dos tantos en el empate en Valladolid. Continuó con el tercer tanto del 5-0 al Osasuna en Anoeta. Y, finalmente, hizo el 4-1 en el Bernabéu, en un partido que acabó 5-1. Con sus siete goles, la Real ya ha sumado tres victorias y un empate, cosechando una única derrota. La marca que ahora tiene Griezmann es la de cinco partidos consecutivos marcando, que es la que logró el ya mencionado Satrústegui en la temporada 1976-1977. La racha del mejor 9 de la historia txuri urdin arrancó con dos tantos en un partido mítico, el 5-0 al Athletic de Bilbao en Atotxa, el famoso día de la ikurriña. Continuó marcando el 2-1 en el Camp Nou, con dos tantos más en el 3-0 en Atotxa ante el Hércules, y otros dos dobletes más en el 0-3 al Sevilla y el 4-1 al Burgos.

Aldridge y Kovacevic marcaron en seis jornadas seguidas.
Tuvo que pasar más de una década para que esa marca de Satrus se batiera. Aldridge alcanzó los seis partidos consecutivos marcando entre las jornadas 23 y 28 de la Liga 89-90. Primero hizo de cabeza el empate a uno final en El Sadar ante Osasuna. Con el pie, firmó también la igualada a uno en Atotxa ante el Oviedo. Logró a continuación el 0-2 definitivo en Castellón. Cerró el mismo marcador en Donostia ante el Mallorca. Acto seguido firmó ambos tantos en la memorable remontada en el Camp Nou hasta el empate a dos final. E hizo el segundo y el cuarto en el 4-2 ante el Rayo Vallecano, de nuevo en Atotxa. Su racha se rompió en el Santiago Bernabéu, donde la Real cayó 3-0 ante el Real Madrid y a pesar de que el irlandés jugó los 90 minutos. En total, anotó ocho goles en esas seis jornadas, una racha en la que la Real no conoció la derrota y firmó tres victorias y otros tantos empates.

Por su parte, Kovacevic arrancó su racha en la temporada 2001-2002 ante el Real Madrid en Anoeta, haciendo de penalti el primer tanto del 3-0 final. Después, y también desde el punto de penalti, hizo el 1-3 definitivo en Valladolid, el día en el que la Real certificó matemáticamente su permanencia en Primera. Y marcó de cabeza el último gol de la campaña en el 1-1 ante Las Palmas. La racha anotadora de Darko se prolongó en el comienzo de la siguiente temporada. Un cabezazo suyo supuso el 4-2 definitivo en el partido inaugural de la campaña en Anoeta ante el Athletic, cerró con el pie el 1-3 ante el Espanyol y anotó un doblete, para empatar a dos y poner en ventaja a la Real, en el 3-3 ante el Betis que se vivió en Anoeta. Kovacevic truncó su racha en Pamplona, donde no marcó a pesar del 2-3 final y donde sólo jugó los primeros 45 minutos. Números totales, siete goles que ayudaron a lograr cuatro victorias y dos empates. Ahora es Griezmann quien tiene la ocasión de sumarse a esta antológica lista de goleadores realistas.

sábado, junio 23, 2012

El auténtico reto del verano

El verano es esa época del año en el que la inquietud del seguidor txuri urdin pasa necesariamente por lo que puede pasar con los mejores jugadores de la plantilla de la Real y los cantos de sirena que provengan de otros equipos, y, por otro lado, por los fichajes que puedan venir. Este año, aún con la Eurocopa de por medio, se está hablando mucho de ambas cosas y yo tengo que reconocer que no siento demasiada inquietud en ninguno de estos dos terrenos y sí en otros aspectos. Pero vayamos por orden. Me sorprende que haya nombres de jugadores realistas en tantas listas de intereses de otros equipos. No, por supuesto, por su calidad, porque llevo tiempo defendiendo que tenemos muy buenos futbolistas en la plantilla, pero sí por la casi absoluta imposibilidad de que se vayan a otros equipos.

La totalidad de los realistas del primer equipo tienen una cláusula de rescisión de 30 millones de euros. Lo primero que hay que tener claro es que, salvo bombazo inverosímil, nadie va a pagar esa cantidad por ningún jugador txuri urdin. Nadie. No está el horno para bollos y de ahí que apenas se hayan producido movimientos, y todos muy económicos, en el largo mes transcurrido desde el final de la Liga. Económicamente, sólo supondría una amenaza la posibilidad de que el Athletic ingresara los millones que se dice que podría dejar Javi Martinez si se marcha a Alemania. Clarificado esto, y a tenor de lo que han ido expresando y demostrando con sus actos los realistas que aparecen en la lista de los vecinos (Iñigo Martínez, Illarramendi, Zurutuza y, sí, Griezmann), no parece probable que ningún realista dé ahora el paso de tomar la A8.

Gracias a la buena gestión económica de los últimos años (y, menos mal, al ansiado alivio que supondrá el pago de la deuda de Mediapro con el club, una noticia que todos hemos recibido con satisfacción), lo cierto es que la Real no necesita vender. Ni quiere hacerlo. Aperribay lo ha dicho por activa y por pasiva. También sabe que sería muy difícil que el aficionado entendiera una venta consentida, y más al Athletic, por mucho que se le ocurriera presionar a algún jugador. El año pasado ya se mostró firme ante la insuficiente oferta del Atlético de Madrid por Griezmann, y eso que los coqueteos públicos del francés hicieron que buena parte de la afición se pusiera en contra del jugador en aquellas fechas, lo que sin duda hubiera facilitado al presidente la explicación de su venta.

También se dice que el Real Madrid vuelve a la carga por Pardo. Dado que descarto por completo que el club aceptara una oferta de diez millones de euros por él, el único motivo para la reflexión que me produce este asunto es que, según algunas fuentes, lo quieran en las oficinas del Bernabéu para el Castilla, recién ascendido a Segunda, y no para el primer equipo blanco. Casi resulta insultante esa perspectiva, pero no hay que perder de vista que Montanier no le dio a Pardo en Primera los minutos que se mereció con sus actuaciones en la máxima categoría. Quizá la visión del Madrid esté vinculada a este hecho. ¿Iñigo Martínez? Quizá en algún momento Madrid o Barça sí se vuelvan locos y paguen su cláusula, pero no veo probable que lo hagan este verano. El equipo culé sí necesita centrales, pero no creo que se lance ahora a por Iñigo por ese precio.

No me inquieta tampoco el tema de los fichajes. Sigo pensando en la debilidad que tiene la Real en el lateral izquierdo, pero el club ya ha descartado moverse por ese lado, así que sería una inquietud baldía. Creo que perdemos una oportunidad de mejorar, pero eso no se podrá evaluar hasta que comience la Liga. Evidentemente, me gustaría que Vela siguiera siendo txuri urdin. Conoce la Liga, conoce al entrenador y conoce el vestuario. Si vuelve, sería un gran fichaje, porque ésta vez volvería en propiedad, no como cedido. Y si no vuelve, lo cierto es que, en cuanto a efectivos, el ataque está bien cubierto con el fichaje de Chory Castro, que dejaría a Montanier, incluso sin el mexicano, con el mismo número de atacantes de los que disponía la temporada pasada. Curiosamente, es ahí donde sí siento inquietud.

Una de las teorías que Montanier sostuvo durante la pasada temporada es que disponía de seis atacantes (Xabi Prieto, Griezmann, Vela, Agirretxe, Llorente e Ifrán), de los que sólo cinco tenían cabida en sus convocatorias y sólo tres disfrutarían en su esquema de una plaza en el once inicial. Si vuelve Vela, eso quiere decir que dos se quedarán fuera siempre. Y no hay que ser demasiado intuitivos para saber que esos dos serán Llorente e Ifrán (Sarpong, obviamente, ni siquiera cuenta en estos pensamientos). Mi inquietud viene por el hecho de que no se ha sido claro desde ninguna de las partes implicadas a la hora de explicar el papel que jugaron estos dos delanteros la pasada temporada y el que están destinados a desempeñar en la próxima.

Inquieta que se publique que Montanier les ha dicho a ambos que no cuenta con ellos y que Ifrán afirme después que el presidente le ha dicho que sí cuentan. Inquieta que nadie haya sido capaz de explicar si Llorente no jugaba por su estado físico o porque no era del gusto del entrenador. Montanier se equivocó mucho con ellos la pasada temporada. Les alineó poco y cuando les puso lo hizo casi siempre mal, y dio explicaciones muy insatisfactorias y a menudo contradictorias para razonar sus ausencias. Habrá que confiar en que haya aprendido la lección, pero sería interesante saber desde el primer momento qué piensa el técnico txuri urdin y cuáles son las posibilidades reales que tienen Llorente e Ifrán en la Real 2012-2013, vuelva o no Carlos Vela. Porque la Real no es precisamente un equipo que se pueda permitir el lujo, ni económico ni deportivo, de desperdiciar jugadores. Clarificar esta situación es el auténtico reto de este verano.

martes, mayo 22, 2012

La despedida de Aranburu, vista por Gorka Reizábal

Cuando hace dos años tuve el honor y el placer de mostrar fotografías que Gorka Reizábal hizo desde dentro de la celebración del ascenso a Primera, no pensé que pudiera ser algo habitual. Más que nada porque ocasiones como aquella no se repiten muy a menudo en la vida de la Real. Pero Gorka, Pato, como le laman sus amigos, estuvo en la despedida de Mikel Aranburu y me ha vuelto a mandar unas imágenes para que aparezcan en Corazón Txuri Urdin. Con unos días de retraso, porque no quería que quedaran perdidas entre el resumen de la temporada publicado en los últimos días, aquí están esas imágenes y el relato del propio Gorka. No puedo añadir nada. Es lo que tiene que uno de los grandes te tenga el suficiente aprecio como para mandarte algo así.
"Lo que mejor definió el espíritu del emocionante homenaje que Mikel Aranburu recibió este sábado en Anoeta fue, precisamente, la canción de Mikel Laboa, sobre el poema de Xabier Lete, que sonó en los prolegómenos e inundó el ambiente como una banda sonora que parecía creada ex profeso para la ocasión. Se llama en euskera Izarren hautsa, es decir, polvo de estrellas, y su letra dice, entre otras cosas, "Eta horrela bizitzen gera, sortuz ta sortuz gure aukera, atsedenik hatu gabe. Lana egonez, goaz aurrera kate horretan denok batera gogorki loturik gaude" ("Y así vivimos creando y creando nuestra ocasión. Sin tomar descanso vamos adelante todos a una, unidos fuertemente a esa cadena").
Eslabón de esa ejemplar cadena ha sido Mikel, como lo fue Iñaxio Kortabarria, el principal pilar defensivo del equipo campeón que capitaneó Luis Arconada hace tres décadas, y que fue quien entregó a Aramburu la camiseta con el número 427, en alusión al número de partidos jugados por el capitán azpeitiarra en casi quince años con la camisola txuri urdin en un animado fin de fiesta celebrado en el palco presidencial de Anoeta, a eso de las once de la noche, una vez concluidas las ruedas de prensa. Y eslabón de la misma cadena está llamado a ser Oihan Aramburu, su hijo de apenas dos meses, al que Mikel sostuvo en brazos durante varios momentos de la inolvidable velada.
Pero entre las emociones para ese discreto final entre bastidores, tembién hubo lugar para las risas, las bromas y las anécdotas. Entre estas, la más vistosa es que varios jugadores, al ver que los camareros estaban desbordados sirviendo la informal cena a base de pinchos, ni cortos ni perezosos, se metieron en la barra del bar el propio palco presidencial y se pusieron a servir vinos, alguno con el estilazo del que hizo gala Carlos Vela, que demostró ser tan fino barman como agudo goleador. Hubo incluso alguien que fue más lejos: Antoine Griezmann repartió con salero una bandeja de pinchos, uno de cuyos privilegiados degustadores fue Iñigo Reizabal, el hijo de Gorka Reizabal, periodista que ahora mismo, en este momento, tiene el honor de contar tan reservado e inolvidable fin de fiesta a los seguidores de este Corazón Txuri Urdin. Y así vivimos, creando y creando, en esta maravillosa cadena, sin descanso...¡Aupa la Real! ¡Aurrera txuriurdiñaaa..!".

Desde Donosti, con amor. Gorka Reizabal, Pato

miércoles, octubre 12, 2011

Griezmann, todo un reto

Tengo la impresión de que, con sus declaraciones de este verano y de la semana pasada, en las que hablaba abiertamente de su marcha de la Real, Griezmann se ha convertido en todo un reto, para el club pero sobre todo para su entrenador, Philippe Montanier. No merece la pena ahondar en todo lo que se ha dicho sobre él, sobre la ausencia de figuras paternas en su vida lejos de casa, sobre su representante o sobre lo que los aficionados piensen sobre él ahora mismo. De eso está casi todo dicho. Pero sí me parece interesante sopesar cómo van a gestionar el asunto tanto la Real como Montanier. La primera respuesta es buena, y hay que aplaudirla. Aperribay ha hecho lo que tiene que hacer. Dado que no hay ofertas que valorar, el único camino que se le puede señalar desde las altas esferas del club es remitirle a la cláusula de rescisión que tiene en el contrato que el jugador firmó libremente. Si quiere irse, tiene que buscar comprador. Y un comprador que sepa que la Real no tiene intención alguna de desprenderse o malvender al jugador. Es decir, un comprador con dinero.

Por parte de Montanier, cuya primera respuesta también ha sido muy acertada, el reto me parece más complicado y más apasionante al mismo tiempo. El técnico será quien lidie con la situación que le ha generado el futbolista con sus insensatas declaraciones (por la forma, que no por el fondo; Bravo también dijo siempre que si salía algo más grande le encantaría dar el paso, y en cambio el guardameta encontró una lógica comprensión en sus palabras). Lo primero que tendrá que decidir es si pasa factura a Griezmann por estas palabras. No sería descabellado, pero tampoco parece probable, a tenor de lo que ha dicho Montanier, que le ha pedido que hable en el campo y no fuera. Para hacerlo, tendrá que jugar, y, por evidente que parezca, quien le tiene que poner sobre el campo para que juegue es él. Las ausencias que podría tener la Real en ataque para este fin de semana, no obstante, maquillarán esta decisión. Es decir, incluso si el técnico quisiera castigarle con la suplencia se encontraría con el inconveniente de las bajas de Vela e Ifrán, la primera se da como segura y la segunda está en el aire. Eso facilita que el francés esté en el equipo titular en La Romareda.

¿Pero estará una semana después en Anoeta? Parece claro que el público dará alguna muestra de reprobación hacia Griezmann en cuanto tenga la ocasión. Ya sucedió, después del verano, en la primera oportunidad que tuvo, en el partido amistoso contra el Brest. Pero ahora la cosa se pone seria, porque estamos hablando de partidos oficiales. Contra el Barça fue titular y jugó el partido completo, por lo que no hubo ocasión. Y, además de ser uno de esos partidos grandes que exige aparcar toda rencilla hasta mejor oportunidad, marcó el gol del empate, con lo que el perdón estaba asegurado. Pero pongámonos en lo peor. Pongamos que la Real no gana en Zaragoza. Pongamos que el siguiente partido en casa, contra el Getafe, se complica. Pongamos que Griezmann sigue sin mostrar su mejor versión sobre el césped en esos dos encuentros. Y ahí sí que tendremos un problema serio entre manos. Porque esto es la competición oficial, y aquí todo lo que no sea el respaldo incondicional del público es un serio problema para el equipo y para su técnico. ¿Qué haría entonces Montanier? Eso sí que sería el primer gran reto que tendría que afrontar el técnico gala en su andadura en la Real.

Por supuesto, todo esto se olvida si el domingo Griezmann asume la responsabilidad que, por calidad, puede asumir en este equipo. Hace muchos años que la Real no se enfrenta a un jugador propio que dice, públicamente y con tanta insistencia (normalmente se opta por el silencio cuando algo así sucede, y el mejor caso reciente es el de Díaz de Cerio), que quiere salir del equipo. Parece una tontería o algo fácil de gestionar, pero no lo es. Porque, al final, un jugador descontento no rinde como uno que se siente implicado, y el responsable sigue siendo el entrenador. Como las declaraciones de Griezmann siempre se han producido cuando ha estado fuera y no Zubieta o Anoeta, como tenemos constancia de que su representante quería el traspaso para cobrar una comisión antes de que finalizara su contrato con el jugador, y como creo en Griezmann como futbolista, por mi parte tiene un voto de confianza. Pero sólo uno, porque mi enfado es el mismo que el de cualquier otro seguidor txuri urdin. Si Griezmann no aparece ya en el campo, dará pie a pensar que tiene su cabeza lejos de la Real. Y yo, en la Real, quiero jugadores que piensen en su camiseta, en su escudo y en sus seguidores.

lunes, agosto 01, 2011

Las implicaciones de la decisión de Griezmann

Antoine Griezmann acapara desde hace unos días la actualidad de la Real. Y el caso es que, lejos de verlo como una serpiente de verano que anime el informativamente escaso panorama futbolístico (y más en una época de crisis en la que los equipos invierten poco), me parece un tema interesante, porque ofrece muchos ángulos desde el que mirar, algunos de los cuales no se han querido tocar ni siquiera de refilón. Creo que hay consenso, al menos entre los aficionados, en asumir que la culpa del embrollo sólo la tiene Griezmann. Si realmente se quiere ir de la Real, no será el primero ni el último. Tampoco en expresarlo públicamente. Aquí me salgo de la opinión políticamente correcta: yo soy de los que prefiere escuchar eso de boca del jugador. Es lo que he alabado siempre, por ejemplo, de Claudio Bravo, un futbolista que jamás ha escondido que vería con buenos ojos dar el salto a un grande. Yo no quiero declaraciones de amor eterno que se trunquen sin más a la mínima oferta económica, que casi siempre será mayor que la de la Real. Quiero compromiso y seriedad.

La diferencia entre Bravo y Griezmann, y es ahí donde se equivoca por completo el francés, es en las maquinaciones públicas. Y se equivoca, no por lo que pueda conseguir económica o deportivamente en el Atlético de Madrid, sino porque si acaba quedándose en la Real (que es lo más probable) va a tener a la gente mucho más de uñas con él y con su comportamiento. Además, aquí falla algo. ¿Griezmann rechaza irse al Barça y cree que el Atlético es un grande? Desde luego que no lo entiendo, y me encantaría que alguien le hiciera esa pregunta en una entrevista o en la primera rueda de prensa que dé en Zubieta a su regreso. Recuerdo a Bernd Krauss diciendo que el Atlético no es lo que desde la esfera de la Real (o de sus jugadores) se tiene que ver como un equipo irrestible, cuando desde el Manzanares se intentó fichar a Kovacevic en el verano de 1999. Darko tenía una lista de equipos a los que la Real no pondría trabas para traspasarle y el Atlético no era uno de ellos. Se acabó marchando a la Juventus de Turín, uno de los grandes del fútbol mundial. Sin faltar al respeto al Atlético en ningún momento, ese es el baremo a seguir.

La verdad es que, pese a todo, no hay caso a menos que el Atlético suba considerablemente su oferta (y por considerablemente entiendo al menos doblar los siete millones de euros que ofreció). Estoy de acuerdo con Montanier en que hay una parte de las declaraciones de Griezmann que tranquilizan. Dice que todo está en manos de la Real, y la Real no sólo no necesita vender sino que tiene el control de la situación. El jugador tiene contrato, y no acaba el próximo verano, lo que podría acuciar al club a traspasarle. Tiene una cláusula de 30 millones de euros, lo suficientemente alta como para que prácticamente nadie pueda plantearse su pago. La oferta que le han presentado es insuficiente (y mucho menor que la que, según se dice, presentarían por jugadores como Osvaldo) y, además, el Atlético de Madrid tiene dinero en caja por la venta de Agüero. ¿Que quieren a Griezmann? Que lo paguen. Como el Barça pagó por Kodro, el Valencia por Karpin (¿no recuerda ese deseo de irse de Griezmann al error que cometió Karpin de sobrevalorar su futuro en el Valencia? Más sobre esto en unas líneas), la Juve por Kovacevic o el Liverpool por Xabi Alonso.

En cuanto a la decisión de Antoine, y aquí es donde vuelvo al ejemplo de Karpin, reconozco que me descoloca. En Anoeta es un ídolo desde el principio. Y ser un ídolo implica que todo lo bueno que hace encuentra un eco muy grande, pero también que todo lo malo se perdona con mucha más facilidad. Griezmann ha tenido momentos de sus dos temporadas en el primer equipo en los que ha experimentado cierto bajón físico y futbolístico. Por supuesto, eso no empaña su notable actuación de ambas temporadas y nadie se lo reprochó. Pero si cree que en el Vicente Calderón esas cosas van a pasar inadvertidas, se equivoca. El del Atlético de Madrid es un público muy cambiante. Anima a su equipo sin cesar, pero modifica sus ídolos con mucha facilidad. Que se lo pregunten, sin ir muy lejos, a De Gea, Kun Agüero o Forlán. Yo vi a Griezmann menguar en Getafe desde el momento en que recibió aquella monumental pitada por besarse la ikurriña de la camiseta. Una descomunal primera mitad dio paso a una inane segunda. ¿Está preparado Griezmann para enfrentarse a un público local hostil? Y, aunque lo esté, ¿ha pensado en esa posibilidad al decir que quiere jugar allí?

Y la mayor duda que me queda está en los motivos del francés para hacer las declaraciones públicas que ha hecho. Lo fácil es pensar que no hay razón alguna y que el Atlético de Madrid (que ni siquiera le garantiza el fichaje o le ha convertido en su única y mejor opción; pugna con Diego) está enredando o que su representante anda malmetiendo en busca de una buena comisión, pero no consigo quitarme de encima la sensación de que puede haber algo más. Y es ahora cuando me acuerdo de las formas del club que he criticado en casos anteriores y que temía que dejaran poso. Griezmann ha visto cómo se cesaba al entrenador que le dio la oportunidad de jugar a la Real, habiendo conseguido los objetivos y con contrato en vigor con explicaciones no del todo claras. Y ha visto cómo no se renovaba a jugadores como Diego Rivas (¿por su buen feeling con el ex presidente Badiola?) y Tamudo (a pesar de que se le apuntó que sí renovaría y al que después se comunicó que no sería así en vísperas de un trascendental partido). ¿Quizá ha sentido que eso podría ocurrirle a él en el futuro? Por supuesto, Aperribay y Loren dirían que nada tienen que ver estos casos. Y quizá tengan razón. Pero la posibilidad de que sí guarden relación me inquieta.

martes, octubre 26, 2010

Reivindicaciones

No, no voy a hablar de los triunfadores del partido de anoche en Anoeta, no. Voy a hablar de los damnificados. Me veo en la obligación de hacerlo después de leer la crónica del encuentro que firma Jorge F. Mendiola en El Diario Vasco, en la que se habla de Diego Rivas en unos términos muy duros y, desde mi humilde punto de vista, injustos. Duro es que censuré sin siquiera citar su nombre (algo que se nota intencionado), no ya la actuación en un partido concreto, sino su capacidad para jugar a este deporte. Injusto es que se ponga ese feroz énfasis en él en un partido que otros jugadores estuvieron por debajo de su nivel, aunque la Real lo haya ganado con comodidad. No fue, evidentemente, la mejor actuación de Rivas con la camiseta txuri urdin. Pero es injusto hablar de él como se hace en esta crónica porque Diego Rivas es parte importante del equipo que devolvió la camiseta txuri urdin a su lugar, la Primera División. Eso, sea cual sea nuestra opinión sobre él, nos obliga a demostrarle una generosidad que falta en estas palabras.

"Si hay que poner un pero a la actuación local es la ausencia de calidad de algunos elementos, un déficit que ya se pudo apreciar el pasado domingo en el Ciutat de Valencia. No es de recibo que en el campo haya jugadores con tan limitadas aptitudes para ejecutar los más sencillos pases. Y mucho menos que encima se crezcan e intenten desplazamientos en largo o cambios de juego, pues el resultado es siempre el mismo: balón para el contrario. Por fortuna, el Depor tardó en descubrir de qué pie cojea la Real y no presionó al eslabón más débil de la cadena, que gozaba de amplios espacio para desarrollar su fútbol. O lo que sea. Pero Anoeta sí que se ha dado cuenta ya de que en Primera no se va a ningún sitio con tan modestas prestaciones y dedicó silbidos al que acostumbra a rifar la pelota, pone en riesgo al equipo y para colmo es lento". Eso es lo que dice la crónica.

Es fácil a la hora de escribir que nos dejemos llevar por nuestras filias y nuestras fobias hacia detemrinados jugadores. Pero hay que saber controlarse, y más cuando es un jugador propio. El caso es que estoy más o menos de acuerdo en el análisis del partido que hay en esas palabras. No me gusta que un jugador se lance a labores más allá de sus capacidades futbolísitcas, y es cierto que Rivas abusa de esos balones largos que rara vez llegan a su destino. Pero no creo que el jugador realista (que lo es, al menos hasta junio, aunque parezca que algunos le quieren fuera antes) se merezca este furibundo reproche. No sé tampoco si Anoeta le dedicó murmullos o silbidos como se dice en la crónica, porque por televisión no es tan fácil apreciar esos detalles. Lo que sí sé, porque yo estuve allí, es lo que le gritaba la gente en Alderdi Eder: "Rivas quédate". Me dirán que era el furor del ascenso, pero a Sergio, por ejemplo, no se lo gritaron. El caso es que Rivas está en una situación particular, porque Lasarte confía en él pero da la sensación de que Loren no quiere renovarle. Una significación periodística tan clara puede darnos una idea de lo que está pasando sin necesidad de leer entre líneas.

Yo no sé si renovaría a Diego Rivas. En primer lugar, tengo que decir que yo no le habría fichado al coste que tuvo para la Real hace cuatro años, cuando Bakero se encaprichó con él y empeó en traerlo tres millones de euros nada menos. El año del descenso demostró que su fichaje fue un error. Pero en Segunda, con entrenadores como Lillo y Lasarte, ha demostrado lo contrario, que tiene un hueco en este equipo. En Segunda, sin dudarlo. En Primera, seguramente también. A menos que los mediocentros de la Real y del Sanse se empeñen, como todavía no lo han hecho, en quitarle el puesto. Es obvio que Rivas no es un virtuoso, pero tiene otras cualidades. Xabi Prieto es inconstante y no por eso pierde valor. Carlos Martínez no centra bien más que de vez en cuando y no por hay que machacarle. ¿Por qué este contundente ataque a Rivas? Confieso mi perplejidad. Es tanta, que tenía que salir en defensa de uno de los jugadores más importantes del equipo que recordaremos todos los realistas dentro de muchos años cuando mencionemos que vivimos el ascenso de 2010, uno que ya se ha ganado a pulso un hueco en mi corazón txuri urdin a base de garra.

No puedo terminar esta entrada sin mencionar que los partidos de la Real están sirviendo para descubrir facetas del reglamento que se reescriben en Anoeta cada quince días. Entre otras decisiones esperpénticas de más o menos calado, el árbitro Paradas Romero, que desempeñó una labor pobre y muy por debajo de lo que tendría que admitir cualquier liga profesional, le sacó tarjeta amarilla a Griezmann por "salir del terreno de juego para celebrar un gol, saltando una valla publicitaria e introduciéndose en un vehículo de exposición". Eso dice el acta. Como Llorente también se salió del terreno de juego para celebrar el primer gol, tengo que entender que eso sólo no basta para ver la amarilla. Como Xabi Prieto también saltó la valla (lesionándose además) cuando marcó el gol del ascenso ante el Celta, intuyo que eso tampoco es suficiente para ser amonestado. Como el propio Xabi Prieto, De la Bella y otro jugador realista tambiñen se metieron en el coche y no vieron la amarilla, imagino que eso no es el factor determinante. ¿Qué hizo Griezmann que no hicieran sus compañeros? Marcar el gol. Igual es eso lo que molestó a este colegiado, que culminó con la tarjeta al canterano una actuación tan nefasta como anticasera. No me extraña que Lotina le felicitara sobre el campo y en su rueda de prensa. No me extraña.

jueves, agosto 13, 2009

Sueña, chaval, sueña...

Cantera, cantera, cantera. Siempre he defendido la fórmula de cantera para la Real, por vocación y por necesidad. Siempre lo he hecho y siempre lo haré. Porque vale mil veces estar en Segunda con nuestros chavales, con los que de verdad sienten los colores, con los que se dejan cada gota de sudor en el campo por admiración hacia nuestro escudo, que malvivir en Primera con un conjunto de jugadores que ante la primera complicación piensan en salir huyendo. Cierto es que jugadores de la cantera también nos acaban de dejar claro que esta segunda actitud puede producirse también en productos de Zubieta, pero los años (y, también hay que recordarlo porque no debe primar la visión negativa, otros jugadores de la actual plantilla que han preferido quedarse en la Real porque ese y no otro es su sueño) nos han dejado sobradas razones para no detenernos en las ovejas negras más de lo necesario.

Ayer vi por primera vez a la Real en esta pretemporada, una pretemporada que está resultando intachable en muchos aspectos, en especial en cuanto a los resultados. Y me gustó lo que vi. Con los desajustes normales de estas fechas, vi un equipo ambicioso, con ilusión y hambre de victorias. Vi casi una decena de llegadas peligrosas al área rival (la del Eibar, un Segunda B) en apenas media hora de partido. Vi una apuesta por el toque que tendrá como principal escollo la salida de balón desde los centrales. Vi interesantes cambios de juego como constante para desatascar la fluidez de la maquinaria realista. Vi detalles interesantes a balón parado. Vi a Prieto asumir los galones que debe asumir. Y sobre todo vi dos cosas más. Vi que el partido lo comenzaron once jugadores de la cantera, algunos de los cuales no van a ser titulares durante la temporada, probablemente ni siquiera la empiecen con el primer equipo, y ofrecieron una espléndida imagen. Y vi a Antoine Griezmann.

Es sólo un chaval, tiene 18 años, y ya se ha convertido en el centro del debate entre los aficionados realistas. Eso tiene un mérito que no hay por qué esconder. Tiene detalles de grandísimo jugador. Había leído que su debilidad es el físico, y sí es cierto que le falta cierta corpulencia, pero no rehuye el contacto con el rival en absoluto. Ayer le vi meter centros en el área precisos e incisivos, de esos que generan ocasiones de gol. Le vi hacer conducciones de balón por su banda de bastantes metros sin llegar asfixiado al área rival y en condiciones de optar por la mejor solución. Le vi jugar al fútbol. Y le vi marcar un golazo. Lleva cinco en cuatro partidos de pretemporada y ya es el máximo goleador de la preparación. Contra el Madrid tendrá minutos porque se los ha ganado. En el actual páramo en el que vive la Real, cuando la gente se dedica a mirar con más atención lo que sucede fuera del campo que lo que acontece en el terreno de juego, Griezmann se ha convertido en un soplo de aire fresco. En un detalle de sincera ilusión para todos. Para él y para todos nosotros.

No creo que haya fórmulas infalibles con los chavales de la cantera. Llorente, Juan Domínguez y Oskitz Estefanía apuntaban muy alto, pero no llegaron a afianzarse en el primer equipo por uno u otro motivo. Probablemente Agirretxe se ha ganado el derecho de ser el 9 de la Real por haberle madurado más en el Sanse. En su día, López Ufarte no necesito de más tiempo para aclimatarse al primer equipo con la edad que hoy tiene Griezmann, y Etxeberria estaba listo para ser el sucesor de Kodro antes de su triste salida hacia Bilbao. No sé si es mejor apostar decididamente por él o si conviene foguearle en el Sanse. Eso lo tendrán que decidir sus entrenadores, Martín Lasarte e Imanol Idiakez. Yo sólo puedo decir que a mí este chico me ha ilusionado. Pero me ilusionará más que llegue al primer equipo con capacidad de estar en él durante más de una década, llegue cuando llegue este momento. Tengo la sensación de que el técnico uruguayo va a saber sacar lo mejor de este chaval y de escoger cuándo será un jugador realmente importante.

A Griezmann sólo podemos decirle una cosa: que siga como hasta ahora, sin que se le suba a la cabeza haberse convertido en la sensación de la pretemporada, pero sin dejar de mostrar ese desparpajo que le ha llevado a debutar con la Real en partido amistoso antes incluso de disputar un solo minuto con el Sanse, antes de que nadie fuera del club supiera de su existencia. Griezzman, y otros tantos como él, son la razón de ser de la Real, lleguen al primer equipo con 18 o con 22 años. Pero sueña, chaval, sueña, que los realistas queremos soñar contigo. Imagínate lo que queda por venir, pero siempre paso a paso. Sueña con marcarle un gol al Real Madrid, porque yo ya he soñado con cantarlo. Sueña con ir jugando minutos durante la temporada, como hizo Agirretxe la pasada campaña. Y sueña con el ascenso, con el tuyo al primer equipo y con el de la Real a Primera. Sueña, chaval, sueña...