lunes, septiembre 20, 2010

PREVIA Osasuna - Real Sociedad. El camino ya está marcado

La Real afronta su segunda salida de la temporada (martes, 20.00 horas, Reyno de Navarra, PPV) después de dos grandes actuaciones en casa ante rivales de postín y un buen partido a domicilio con disgusto final. Y tres partidos ya han bastado para tener claro que el camino que necesita este equipo para triunfar ya está marcado. Es el camino que vimos el sábado en Anoeta frente al casi todopoderoso Real Madrid. Es, en realidad, el que marcó Lasarte para este equipo hace un año cuando todavía estaba en Segunda División, el que hizo que el ascenso se convirtiera en realidad. La prueba que vivirá la Real en Pamplona es doble, porque se enfrenta al presente de Osasuna, pero también al fantasma del pasado. Fue en aquel campo cuando la Real, todavía sin saberlo, certificó su descenso a Segunda. Y como no se puede vivir en el pasado, el equipo txuri urdin tendrá que lanzar su mirada al futuro. Con los tres puntos en juego en el bolsillo, sería una mirada mucho más cómoda.

Como ya sucedió antes de afrontar la visita del Real Madrid, Lasarte dará su convocatoria el mismo día del partido, con lo que es pronto para saber qué equipo saltará al cesped del Reyno de Navarra para enfrentarse a Osasuna. Lo que está claro es que habrás cambios en la alineación, a pesar del espléndido rendimiento ofrecido contra el conjunto blanco y tal y como adelantó el técnico uruguayo. Cuáles es una incógnita, pero algunos datos sí se pueden avanzar. Lo más probable es que portería y defensa sí permanezcan inalterables. Bravo, Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González y De la Bella han jugado completos los tres primeros partidos de Liga y, de no mediar sanciones o lesiones, parece complicado que cambie el panorama de aquí a enero, cuando llegue a San Sebastián Demidov, el ya confirmado fichaje realista. Labaka y Dani Estrada son los grandes damnificados de esta situación.

A partir de ahí, y dado que la Real está a punto de jugar el segundo de los tres partidos que disputará en apenas ocho días, cualquiera cambio encontrará justificación razonable. Elustondo parece tener más papeletas que Markel Bergara para entrar en el once inicial, bien en lugar de Aranburu o de Diego Rivas (quien, junto a los defensas y a Xabi Prieto, es el único que ha jugado hasta ahora todos los minutos). Viguera, que hasta ahora ha aportado minutos ilusionantes, podría tener su oportunidad en lugar de un Zurutuza que tiene su punto débil en lo agotado que llega al final de los encuentros. Sutil y Griezmann se juegan la banda izquierda, mientras que Xabi Prieto parece fijo en la derecha pase lo que pase. Sarpong, en todo caso, entrará esta semana con bastante seguridad en su primera convocatoria. Arriba, Llorente podría ya estar en condiciones de volver en Pamplona, aunque es difícil predecir que hará Lasarte, si alinear a su titular de la primera jornada, a un Tamudo que ha marcado ya dos goles o un Agirretxe que es con claridad, a estas alturas de la temporada, el tercer delantero de la plantilla.

La Real, como ya hiciera en Almería, viajará el mismo día del partido tras un entrenamiento en Zubieta, aunque esta vez la cercanía entre San Sebastián y Pamplona y tener otro viaje el fin de semana evita suspicacias de cualquier tipo sobre la oportunidad de esta forma de desplazamiento. Como suele suceder en Pamplona, en realidad en cada campo de la Liga tanto de Primera como de Segunda, habrá una nutrida representación de aficionados realistas en las gradas del Reyno de Navarra. No obstante, hay cierto malestar en tierras guipuzcoanas por el alto precio de las entradas. El equipo txuri urdin viajará a Pamplona en novena o décima posición, en función de lo que suceda en el partido de hoy lunes entre Getafe y Deportivo. Osasuna ocupa puesto de descenso con un solo punto, pero de caer derrotada la Real en Pamplona podría superarle en la clasificación. Nada importante, son los vaivenes típicos de las primeras jornadas, aunque a la Real le vendría muy bien una victoria que espante los fantasmas sobre su rendimiento como visitante que pueda arrastrar desde la temporada pasada.

Osasuna y Real Sociedad se han visto las caras en Pamplona en 34 partidos de Liga. En total, el equipo txuri urdin ganó en trece ocasiones y empató en seis (todas las igualadas en la máxima categoría), con quince triunfos para los osasunistas. Diez de esos triunfos realistas llegaron en los 27 encuentros disputados en Primera División. La victoria más abultada fue el 0-3 de la temporada 80-81, la del primer título de Liga conseguido por el mítico equipo entrenado por Alberto Ormaetxea. Uralde anotó los tres goles aquel día. El resultado más abultado a favor de Osasuna es el mismo, 3-0, y lo consiguió en la campaña 57-58. En las siete últimas visitas que rindió la Real a Pamplona, las de la última década, sólo venció en una ocasión, en la temporada del último subcampeonato, la 2002-2003. Nihat, Jauregi y Khokhlov hicieron posible el 2-3 final. Las tres últimas visitas de la Real a Pamplona, no obstante, finalizaron con derrota txuri urdin y sin anotar un solo gol.

El precedente más inmediato tuvo lugar en la temporada 2006-2007, la del descenso a Segunda. Y no es descabellado decir que fue aquel día en Pamplona cuando efectivamente la Real se condenó a perder la categoría. Quedaban tres jornadas para el final. Osasuna estaba prácticamente salvado y los rivales por la permanencia apuntaron sus suspicacias a este partido. Osasuna no sólo no se dejó ganar, sino que se empleó con unas ganas inusitadas para derrotar e incluso machacar a la Real. El publicó del Reyno de Navarra, que quería que la Real continuara en Primera pensando en que la Real le hizo ese favor a su equipo en la temporada 2000-2001, asistió atónito al espectáculo. El equipo de Lotina estuvo muy por debajo de lo esperado en el día más importante para luchar por su propia vida. David López marco a los 25 minutos remantando de cabeza un corner y Nekounam, también de cabeza, hizo el segundo siete minutos más tarde. El resto del partido fue un durísimo ejercicio de impotencia txuri urdin que limitó de forma dramática sus aspiraciones de permanencia a un milagro en las dos últimas jornadas. Un milagro que se no se produjo. ¿Venganza mañana? Nada elimina el pasado. Son tres puntos, nada más y nada menos que tres puntos.

domingo, septiembre 19, 2010

REAL SOCIEDAD 1 - REAL MADRID 2 Cuando perder no duele tanto

Hay días en que perder no duele tanto. Días en que lo que la Real deja sobre el césped es tan valioso que el resultado es lo de menos. Se gane o se pierda. Esos días son los que han hecho grande a la Real a lo largo de sus ya 101 años de historia. El de ayer fue uno de esos días. Porque el Real Madrid ganó en Anoeta, sí. Pero fue la Real Sociedad la que hizo vibrar a los suyos, la que dominó todas las facetas del partido a pesar de partir en inferioridad de condiciones en todos los aspectos del juego menos en uno: el corazón. Y fue ese corazón, compartido en Anoeta por catorce jugadores, cuatro suplentes, un cuerpo técnico y 30.000 gargantas, lo que sirvió para crear una noche inolvidable. Porque es la primera noche grande desde que la Real volvió a Primera. Dicen que al final de las temporadas uno no se acuerda de dónde jugó bien y de dónde lo hizo mal, sino que lo que perdura es dónde ganó y dónde no lo hizo. Martín Lasarte lo llegó a decir hace un año. Pero no es verdad. Lo de ayer lo demuestra. La Historia de la Real también. Y ayer no dolió tanto perder.

Es imposible decir una mala palabra de cualquiera de los catorce jugadores que ayer saltaron al campo. De ninguno. Lasarte cumplió con lo que se esperaba de un partido grande y colocó sobre el césped a su mejor equipo y con sus rasgos más reconocibles. Eso, con la lesión de Llorente, significaba tener a Tamudo en punta. Y eso obligaba a darle la titularidad por primera vez a Griezmann. La Real hizo exactamente lo que tenía que hacer, magnificar la apuesta que le dio el triunfo ante el Villarreal en la primera jornada. Eso implicaba una mayor presión, una mayor rapidez en los contraatques, un mayor rendimiento en todas las facetas. Porque el equipo que había enfrente es de lo mejor que se va a encontrar la Real en mucho tiempo. Y aunque la Real no tiene campeones del mundo ni balones de oro, el equipo que ayer mereció ganar el partido fue el que iba con la camiseta txuri urdin. La Real tiene que ser la Real para encandilar a su gente, y ayer lo fue. El resultado no importa cuando uno reconoce lo que hay sobre el césped. Eso es lo que ha sido siempre este equipo y es lo que, por fin, ya ha recuperado por completo, en una labor que se inició con Lillo como técnico y que culminó con el gran trabajo de Lasarte.

Decía que no se puede decir una sola mala palabra de los jugadores de la Real. Y es la pura verdad. Bravo estuvo sobrio y poco exigido, salvo en disparos desde lejos. Mikel González y Ansotegi triunfaron en no ceder ocasiones claras de gol al potentísimo ataque del Real Madrid. De la Bella (prodigioso el corte de balómn que le hizo a CR7 en la segunda parte) y Carlos Martínez secaron casi por completo Cristiano Ronaldo y Di María y no dejaron de subir por su banda para apoyar a los extremos. Diego Rivas y Aranburu se merendaron al mejor jugador del Real Madrid en este inicio de campaña, Ozil. Zurutuza aprovechó el mal partido de Xabi Alonso para empezar a crear magia. Xabi Prieto hizo el mejor partido de la temporada porque su grandeza sale en, precisamente, los días grandes. Se convirtió en la peor pesadilla de Marcelo y desprendió peligro cada vez que se acercó al balón. Griezmann dejó detalles de gran jugador, por mucho que todavía le esté dando vueltas a la cabeza por las dos ocasiones clarísimas que falló en la primera mitad. Ya entrarán, Antoine, ya. Tamudo es el gol, y no hay más palabras que decir de él. Viguera crece y sigue creciendo. Sutil y Agirretxe tuvieron pocos minutos, pero se dejaron la vida.

¿Y por qué perdió la Real si todo es tan positivo? Porque el fútbol es uno de esos deportes que no tiene que ser necesariamente justo y porque no se decide sólo por los méritos de un equipo. Hay tres grandes factores que pueden decantar un partido, esos que al final de la temporada te colocan en una posición o en otra. Y dos de ellos favorecieron claramente al Madrid. El primero es la calidad. No importa cuánto trabajes en un partido ni lo bien que defiendas una jugada, siempre cabe la posibilidad de que un jugador haga algo imposible. Eso fue el gol de Di María. Un golazo indiscutible. La defensa de la Real cerraba muy bien el tiro, le sacó de la banda, le obligó a centrarse y, si quería, a buscar un tiro con su pierna mala. Lo buscó y entró por la escuadra sin que Bravo pudiera hacer nada. La Real, hasta entonces, había perdonado un puñado de ocasiones claras. Clarísimas. Sobre todo un uno contra uno de Griezmann que muchos, Lasarte incluído, llegaron a cantar como gol. La Real perdonó y lo pagó. El Madrid, sin exigir nada a Bravo hasta entonces, se puso 0-1. Me acuerdo del partido contra el Madrid en 2007. Ganó también 1-2. Aquel partido estaba perdido desde el mismo momento en que los blancos se adelantaron. El de ayer no.

El gol de la Real supone un inciso en esos tres aspectos que definen el fútbol al margen del sacrificio propio. Eso fue el empate de la Real, un gesto de amor propio, de respeto a la historia que representa esa camiseta. Cuando Tamudo marcó de cualquier manera, con la rodilla o con el musclo, una falta excepcionalmente sacada por Griezmann, todos reconocimos a esa Real que nunca rendía, la que corría del minuto 1 al 90, y los que hicieran falta. La que se rebela teniendo delante a uno de los mejores equipos del mundo, la que revive los grandes duelos de su centenaria historia. Y la sensación nada tenía que ver con la de hace tres años. Porque entonces todos pensábamos en la posibilidad de la derrota por muy bien que estuviéramos jugando o por mucha ventaja que cobráramos en el marcador. Ayer no. Ayer íbamos perdiendo, y aunque ese tramo de partido lo dominó el Madrid, veíamos el empate. Y con el empate, un momentáneo signo de justicia en el devener delencuentro, veíamos que se podía ganar, que esta Real podía darle la vuelta al partido.

No lo hizo por la segunda máxima del fútbol ajena al trabajo: la suerte. Cayó del lado del Madrid en una falta con la que Cristiano Ronaldo quiso disparar a puerta y que rebotó en la espalda de Pepe. El balón cogió una parábola imposible y acabó en el mismo lugar que el gran disparo de Di María: en la escuadra de Bravo. El chileno seguro que no se lo podía creer. El rebote del Madrid entró. El rebote de la Real no. Cuando Griezmann centró al área, después de un magnífico taconazo de Viguera, y el balón se envenenó tras tocar en un defensa, Casillas hizo su primera y única gran parada de la noche, evitando el entonces merecido empate a dos. Los merecimientos de la Real habían sido mayores que eso, y sólo temió por un resultado más abultado para el Madrid cuando el partido se rompió y los atacantes blancos encontraron los espacios que el magnífico engranaje táctico de Lasarte no había dejado en todo el partido. Mourinho admitió que lo justo hubiera sido el empate. Y no es cierto. La Real mereció ganar y demostró que, ahí sí tuvo razón el portugués, el de Anoeta iba a ser el primer partido serio para el Madrid en la temporada. Y ya ha jugado Champions, por si alguien no se da cuenta de lo que eso significa.

El tercero de los factores que puede decantar la balanza de un partido sin que medie la noble contienda deportiva de dos equipos es el árbitro. Mateu Lahoz no hizo un buen arbitraje, por mucho que Mourinho se ganara más flashes acudiendo a felicitar al colegiado al final del encuentro. Pareció perdido en algunos momentos a la hora de señalar faltas y sacar tarjetas. Y tuvo dos grandes lunares. El primero benefició a la Real, pues Zurutuza hizo un claro penalti por mano en la primera mitad, con 0-0 todavía en el marcador. El segundo perjudicó a los de Lasarte, pues Pepe tuvo que ser expulsado. Con tarjeta amarilla, decidió cortar un rápido saque de banda del equipo txuri urdin introduciendo otro balón en el rectángulo de juego. El árbitro miró para otro lado, también cuando perdonó alguna tarjeta (recuerdo una clara a Cristiano Ronaldo). Y aunque hoy hay quien habla de robo, yo no lo vi. Vi lo que he dicho, y no duele reconocerlo. Vi a un mal árbitro que tomó malas decisiones. Una de ellas no me pareció la falta que desembocó en el gol del triunfo madridista, para mí clara infracción de Aranburu sobre Cristiano. Ya que estamos, y ante este debate sobre la protección a los jugadores, no estaría de más recordar que la Real doblegó en juego al Madrid cometiendo dos faltas menos que su rival, doce por catorce.

La Real no dejó de intentar ganar el partido en todo momento. Se recuperó del mazazo del 0-1. Hizo cambios ofensivos, que obligaron a un técnico del caché de Mourinho a hacer justo lo contrario, a meter centrocampistas de contención sustituyendo a sus atacantes para tratar de contener el arranque de furia que supuso el partido de la Real. No hubo premio para los de blanquiazul. La Real se quedó con los cuatro puntos que tenía antes de comenzar la jornada. La empezó en la tercera posición y ha descendido a la novena. Pero da igual. La Real nunca fue una cuestión de ganar o perder. Siempre ha sido y siempre será un asunto de orgullo y de identificación. Ayer siete canteranos formaron parte del once inicial y dos más jugaron en la segunda parte. Los cinco de fuera que jugaron parecían tan de casa como Aranburu. La entrega fue absoluta, hasta el punto de superar en buena parte del encuentro a un equipazo como el Real Madrid. Se perdió, sí. Pero, de verdad, a veces no duele tanto perder.

viernes, septiembre 17, 2010

PREVIA Real Sociedad - Real Madrid. Para ganar hay que creer

Hay que creer. Para ganar, hay que creer. Y para ganar al Real Madrid (sábado, 22.00 horas, Anoeta; La Sexta y autonómicas) hay que creer y además hacer las cosas muy bien. ¿Pero por qué no creer esta vez? Este equipo, con este entrenador, creyó en el ascenso y lo consiguió. ¿Por qué no creer también en ganar al Real Madrid? Obviamente hablamos de un equipazo que reúne, además, a algunos de los mejores jugadores del mundo. Obviamente tendrá enfrente a un equipo planteado de forma completamente distinta. Los mejores del mundo contra los mejores de casa. ¿Pero cuándo no ha sido así? ¿Y cuántas veces hemos visto al Real Madrid sucumbir a los poderes de la Real Sociedad? Porque este equipo tiene poderes muy válidos para competir a un partido con los más grandes. Los ha demostrado en las dos primeras jornadas de Liga. Hará falta más de lo que se vio en Almería, pero Anoeta también empuja. Es un día bonito para la Real y para los realistas. Ojalá al final podamos seguir saboreándolo.

Martín Lasarte ha decidido esconder sus cartas algo más que de costumbre, y la convocatoria no se conocerá hasta horas antes del partido. Y no hay nada claro más allá de que el técnico uruguayo ha afirmado que la Real que se verá sobre el césped mantendrá las mismas constantes del equipo que ya conocemos. Hablaba de juego y no de nombres, por lo que no aclaró mucho sobre el once titular, ni siquiera del nombre que más dudas plantea esta semana, el de Joseba Llorente. El delantero, que ya se perdió el partido en Almería por sus molestias en la espalda, podría entrar en la convocatoria, pero Lasarte sí adelantó que no será titular en ningún caso. Eso, y el gol con el que Tamudo se estrenó hace apenas cinco días como goleador txuri urdin, hace pensar que el ex espanyolista volverá a ser titular. Agirretxe vivirá estas horas con la duda de saber si repite en la convocatoria o si se vuelve a quedar fuera, como sucedió en el primer partido.

Lo normal es que el resto del equipo se parezca mucho al que jugó en las dos primeras jornadas, pues el único cambio introducido hasta ahora por Lasarte fue por la lesión de Llorente. Tanto ante Villarreal como en Almería jugaron Bravo en la portería, Carlos Martínez y De la Bella en los laterales, Mikel González y Ansotegi en el centro de la defensa, con Diego Rivas y Aranburu por delante, Xabi Prieto (todavía se espera su mejor versión después de dos partidos más o menos grises y a pesar de ser el autor del primer gol realista en el regreso a Primera) y Sutil por las bandas, y Zurutuza en la mediapunta por detrás del delantero. Quizá ha llegado el momento de que Griezmann aparezca en el once titular, aunque Sutil se estrenara como goleador en la pasada jornada. Quizá Lasarte decida modificar el mediocentro para la visita del Real Madrid. Mediocentro y extremo izquierdo son, a priori, los dos únicos puestos en los que puede haber cambios, pero no lo sabremos hasta instantes antes de que empiece el partido. De los hasta ahora no convocados, destaca la duda de si será esta la primera lista en la que entre Sarpong.

Anoeta acoge su primer gran partido de esta temporada ante un rival de lujo y con las gradas presentando un magnífico aspecto, cercano al lleno. El reto para la Real está en marcar gol, pues Casillas todavía no ha encajado ninguno defendiendo la portería del Real Madrid, sea en competición oficial o en amistosos. Xabi Alonso, que ya estuvo en el partido del centenario que se jugó en agosto de 2009, visitará Anoeta por primera vez en partido oficial como rival (esta semana ha vuelto a declarar que siempre será realista; ojalá algún día cercano le volvamos a ver de txuri urdin). Sólo van dos jornadas de Liga, pero la Real recibe al Madrid superándole en la clasificación, con los mismos puntos (cuatro) pero con un average superior. Y es que el equipo de Lasarte, cuarto, ha anotado tres goles por solo uno del conjunto de Mourinho, que es quinto, a pesar de la cantidad de estrellas que acumula en su delantera. Este Madrid es más sólido en defensa, pero hasta ahora no ha encontrado la pegada que le caracterizó la temporada pasada. No por falta de ocasiones, sino por falta de acierto, por lo que será un partido muy exigente para Bravo (del que ya se rumoreó el año pasado que podría fichar por el Madrid), su defensa y los mediocentros.

La Historia recoge tantas y tantas historias de los partidos entre Real Sociedad y Real Madrid que haría falta un libro para detallarlas. Siempre en Primera División, estos dos equipos han jugado 64 veces en San Sebastián un partido de Liga, con un balance muy parejo: 21 victorias de color txuri urdin, otros tantos empates y 22 triunfos del Madrid. ¿Se igualarán las cifras este sábado? La mayor goleada conseguida por el equipo local fue el 6-2 de la temporada 50-51, con tres goles de Igoa y uno de Caeiro, Epi y Basabe. El peor día para el conjunyto txuri urdin fue el 3-6 de la 53-54, en el que poco pudieron hacer los dos goles de Zubillaga y el de Pérez para evitar la derrota. En Anoeta, el balance es ligeramente favorable a la Real, con seis triunfos, cuatro empates y otras tantas derrotas. En el nuevo estadio, el día más grande fue el 4-2 de la temporada 2002-2003, la del subcampeonato, pero la mayor goleada fue el 3-0 de la 2001-2002, en el día en que la Real practicamente certificó su permanencia en Primera aquella temporada. El Madrid, en cambio, se fue con un rotundo 1-4 en la 2000-2001, en el debut de Periko Alonso como entrenador txuri urdin.

La última vez que el Madrid visitó Anoeta fue en la campaña 2006-2007, la del descenso de la Real a Segunda. Llegó a comienzos de la segunda vuelta y se llevó la victoria por 1-2. La Real jugó un buen partido y se adelantó en el minuto 7 con gol de Aranburu, de cabeza. En ventaja, Cannavaro debió ser expulsado, pero a Rodríguez Santiago le tembló la mano. Pocos minutos después, Beckham, rescatado del absurdo ostracismo al que Capello le sometió por no renovar, marcó de falta directa. Nada más comenzar la segunda parte, Van Nistelrooy marcó de cabeza. Bravo, recién aterrizado de un viaje con su selección, falló en los dos goles. Lotina metió atacanates a la desesperada, pero el empate no llegó y la Real seguía en puestos de descenso. Aquel día jugaron siete realistas de la actual plantilla: Bravo, Mikel González, Rivas, Elustondo, Prieto y Aranburu lo hicieron en el once inicial y Estrada salió en la segunda mitad para debutar con el primer equipo. Es posible que mañana repitan cinco en el equipo titular. Lo importante es que sepan cambiar el marcador, que disfruten y que nos hagan disfrutar.

miércoles, septiembre 15, 2010

Un día especial

Creo que soy de los realistas que con más tranquilidad está llevando el regreso a Primera. Tranquilidad en el sentido de que no estoy viendo nada nuevo. Estoy ilusionado, sí, pero la Real es de Primera, la máxima categoría del fútbol español es su sitio. El paréntesis fueron los tres años anteriores, eso fue lo extraño en la trayectoria del equipo txuri urdin y no esta campaña. Como la memoria en el fútbol es muy corta y el conocimiento de quienes hoy se dedican al periodismo deportivo es lamentablemente escaso, a veces da la impresión viendo un partido televisado que la Real es sólo un recién ascendido. Otro más. A veces parece incluso que es un debutante en Primera. Y la mezcla de dos años duros en Segunda y uno último plagado de ilusión por el ascenso a veces nos ha llevado a infravalorar la historia que tiene este equipo tras de si. No me cansaré de reivindicar que la Real que salta al campo cada fin de semana es heredera de su gran historia, y hasta ahora el equipo está respondiendo.

Pero a pesar de esa tranquilidad que digo tener, estoy seguro de que el sábado en torno a las diez de la noche la voy a perder, aunque sólo sea por unos segundos. En ese pequeño espacio de tiempo me van a pasar muchas cosas por la memoria. El partido del centenario será el recuerdo más cercano, pero no el único. Ni siquiera el más intenso. Desde luego, no el más bonito. Como si fueran pequeños flashes, estoy seguro de que veré a Kovacevic cebeceando como el gran delantero que era. A Nihat dejando sentado a Fernando Hierro. A Luis Pérez marcando ¡de cabeza! A Kodro clavando uno de sus trallazos en el descuento. A Xabi Alonso colocando una rosaca perfecta en la escuadra de Casillas. A De Paula conectando una volea perfecta. A Khokhlov volviendo loca a toda la defensa del Madrid. A Bakero marcando de cabeza tras un corner. A Kühbauer sentenciando una maravillosa jugada de Gica y Darko. A Aranzabal sorprendiendo a la defensa blanca en una falta que De Pedro saca rápido. A Carlos Xabier marcando su mejor gol en Atotxa y a Toshack saliendo hasta el centro del campo para celebrarlo.

Veré decenas de momentos que la Real ha vivido en Atotxa y Anoeta, y yo con ella, en partidos contra el Real Madrid. Sólo veré los buenos, porque mi corazón siente ahora que el sábado va a haber otro instante mágico para la Real. Y veré los buenos porque me he pasado tres años soñando con volver a verlos. Será especial jugar este sábado contra el Real Madrid porque es el primer gran partido en el regreso a Primera, sí, pero en realidad siempre será especial jugar medirse al equipo merengue. Pero no porque me deslumbre el brillo de sus estrellas, que también. No porque sienta que viene a Anoeta un equipo superior, que lo es. No, no es eso. En realidad, es especial porque para mí el Real Madrid es el rival de la Real. Cierto es que todas las finales de Copa que perdió la Real fueron contra el Barcelona, pero cuando se jugó la Liga, ahí estaba el Madrid. En los 80 y hace seis años. Cuando ganó la Supercopa, ahí estaba el Madrid. La grandeza de la Real se ha medido en las últimas décadas contra el brillo de la galaxia madridista. Y en mis recuerdos, como en los libros de historia, la Real a veces gana. ¿Por qué no repetirlo el sábado? Que sea un día especial. Otro más.

lunes, septiembre 13, 2010

ALMERÍA 2 - REAL SOCIEDAD 2 Blanditos

Blanditos. Muy blanditos. Y eso en Primera cuesta los puntos que no nos costó en Segunda. La Real debió ganar en Almería y se quedó con el empate. Y con algo peor. Con cara de haber perdido. La película del partido es muy distinta a la de hace dos semanas y deja a la Real en bastante peor lugar, no sólo por el resultado sino también por las prestaciones que ha dejado sobre el césped el equipo de Martín Lasarte, a pesar de que hubo también cosas muy buenas. La Real se puso en ventaja por su buen hacer de inicio, se dejó empatar de la forma más imperdonable. Volvió a adelantarse en el marcador gracias a sus virtudes aunque el partido no estaba tan de su lado en esos minutos. Y llegó el empate por culpa de la Real. Por culpa de un error puntual en el salto de Mikel González y por jugar de forma muy blandita del centro del campo en adelante, sin matar un partido que parecía bastante fácil de finiquitar. Estos tres puntos eran de la Real, pero mañana en el periódico veremos al equipo txuri urdin sólo con cuatro. Así es la vida.

Lasarte decidió repetir el once que debutó en la Liga ante el Villarreal, con la única salvedad de su delantero centro. Tamudo fue finalmente el elegido para suplir al lesionado Llorente (Agirretxe ni siquiera tuvo minutos en la segunda parte) y cumplió con su papel. A los siete minutos ya había adelantado a la Real, marcando su primer gol con la camiseta txuri urdin. Queda raro hablar del primer gol de Tamudo, teniendo en cuenta que con éste aumenta sus fantásticas estadísticas, esas que le han convertido en el máximo goleador en activo de la Liga española. Marcó Tamudo porque la Real estaba haciendo muy bien las cosas en el arranque del partido, cumpliendo con el guión previsto: presión arriba y obligando a la defensa de tres del Almería a buscar movimientos y pases en los que no estaba cómodo. En esas aguas nadaba Zurutuza como pez en el agua. Espectacular su asistencia a Tamudo, pero lástima que no prolongara más esas cualidades durante demasiados minutos.

La cosa empezó a cambiar en el minuto quince. El Almería reaccionó a base de casta, pero no fue hasta que Bravo tuvo que hacer su primera gran parada que se creyó el equipo local que podía sacar algo de este partido. No fue la única intervención de Bravo. Y por ello no es nada descabellado decir que si la Real ha llegado al descanso en ventaja ha sido por el guardameta chileno, que sigue al altísimo nivel que ha demostrado en las dos últimas temporadas. Como también, por ejemplo, De la Bella. Los de Lasarte no cambiaron el guión ni siquiera con el primer gol local. Seguía agazapada atrás esperando una buena salida. La opción llegó de la manera menos esperada en esos minutos. Aranburu, desparecido hasta entonces (quizá el más flojo de los realistas hoy), robó un magnífico balón en las proximidades del área, dejó sentada a la defensa y sirvió el gol a Sutil, que se estrenó, al igual que Tamudo, como goleador txuri urdin. La Real se fue al descanso en ventaja gracias a sus mejores avales, a las asistencias de sus centrocampistas, a los goles de sus atacantes y a las partadas de su portero.

Aunque de inicio se mostró más cómoda sin el balón que con él, en la segunda parte la Real cedió la posesión casi por completo y optó por fiar sus opciones de ampliar la ventaja al contraataque. Y fue justo entonces cuando el Almería se quedó sin argumentos. El equipo de Lasarte se atrincheró en su área y con ello, por mucho nerviosismo que eso pueda producir al espectador txuri urdin, disminuyó al mínimo las opciones del equipo de Lillo. En la segunda mitad, los almerienses no generaron ocasiones de gol y, muy al contrario, fue la Real el conjunto que gozó de oportunidades de cambiar el marcador. La mejor, un disparo de Griezmann al larguero tras una espléndida contra lanzada por Xabi Prieto y continuada por Viguera. El partido se pudo ahí resolver por calidad, pero minutos antes se debió resolver por simple lógica. Sutil lanzó un espléndido contraataque, Tamudo se llevó a los dos defensas y Xabi Prieto entró suelto al área almeriense. Sutil no vio a Prieto y disparó, cuando se hubier cantado gol si llega a centrar al 10 realista. Ahí se fue la posibilidad real de conseguir el 1-3 y finiquitar el partido. Por desgracia, blanditos.

También por blanditos llegaron los goles del Almería. El primero, recordando la presión y la intensidad con la que jugó la Real en la primera jornada, fue sencillamente sorprendente. La Real estaba en ventaja, contra un equipo con atacantes rápidos y una defensa de tres que no parecía tenerlas todas consigo. Y sin embargo se dejó sorprender en una contra en velocidad. El segundo gol fue la jugada más vieja del fútbol. Un balón bombeado al área, a la desesperada y sin precisión. Parecía que Mikel González saltaba con ventaja, pero midió mal. Y digo que parecía con ventaja porque Ansotegi ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar ante el error para cerrar el disparo y De la Bella no dejó en ningún momento de seguir retrocediendo para cerrar la banda ante el posible despeje de Mikel. Es magnífico que la defensa tenga esa confianza, pero ahí pecó de lo que no se puede pecar en Primera, de exceso de confianza. Y llegó el gol del empate del Almería de forma cruel, en el minuto 90 y cuando menos lo mereció.

Como siempre, es la historia del vaso medio lleno o medio vacío. La entrega de la Real obliga a mirar el vaso medio lleno. Más que medio lleno. Obviamente, empatar fuera siempre es bueno. y más teniendo una victoria anterior en Anoeta. La Real suma cuatro puntos en dos partidos, y es una buena cifra pensando que el primer objetivo es sumar 42 cuanto antes. Pero el vaso medio vacío se ve en que estos dos puntos los echaremos de menos en algunos tramos de la temporada, sea cual sea el lugar po el que pelee el conjunto txuri urdin, porque éstos ya estaban casi en el casillero realista. Quizá lo peor, más allá del doloroso minuto en que se produjo el empate, fue lo blandito del rendimiento realista en algunos detalles. Porque son los detalles los que decidieron este partido. La Real, como hizo la semana pasada, demostró que la Primera División es su sitio natural, que pocos equipos van a demostrar una clara superioridad que nos conduzca a la derrota. Pero no dio el salto de calidad necesario para sacar la victoria de Almería.

La euforia enque vive la Real todavía desde el ascenso va a hacer que se minimicen los errores, pero errores hubo y no se pueden obviar porque Cristiano Ronaldo, Ozil, Benzema, Higuaín y compañía los verán con más facilidad que los jugadores del Almería. El centro del campo permitió demasiada soltura al Almería durante todo el partido y obligó en la primera parte a que los centrales se multiplicaran y en la segunda a que fueran los laterales (descomunal Carlos Martínez en el segundo tiempo). Blandito estuvo el equipo en las faltas, porque hace muy pocas y se lleva tantas tarjetas como los rivales. Blandito estuvo en algunos despejes, permitiendo que el Almería viviera demasiado cerca de la portería de Bravo incluso sin crear peligro real. Y blandito estuvo en lo de siempre: en no matar el partido. Ansotegi forzó una gran parada de Diego Alves en la primera mitad y en la segunda tuvo cuatro o cinco jugadas que debieron generar como poco eso mismo, una actuación brillante del portero. Y con bastante probabilidad el tercer gol de la Real. No es bueno para el equipo que un partido controlado no acabe en victoria txuri urdin.

No se puede obviar, aunque seguro que casi todo el mundo lo hará, el calamitoso arbitraje de Iglesias Villanueva. Concedió el primer gol del Almería en fuera de juego, decidió perdonar algunas tarjetas necesarias al Almería (quizá incluso la segunda a Ortiz), que abusó de las faltas a Xabi Prieto y Zurutuza y de esos codos al aire que, decían, se iban a castigar con más dureza este año. Además, castigó a la Real con otras tarjetas livianas como poco. No controló el partido y equivocó algunas decisiones que hasta los jugadores le indicaban para el lado contrario al que el colegiado señalaba. Un horror. Y un horror que ha costado dos puntos, pero al que la Real, al menos, ha conseguido sobrevivir. Dos jornadas y la Real es cuarta. Podría haber sido tercera y colíder de mantener el 1-2. Pero recibirá al Madrid por delante del conjunto blanco en la clasificación. Lo mejor no es, obviamente, dormir en plaza Champions, porque ahora eso no tiene ninguna importancia. Lo importante es que la Real lucha cada balón, aunque a veces sea sin acierto, y que se mantiene invicta. Sólo Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla y Real Madrid pueden decir lo mismo. Que siga la racha. Y que siga con un partido grande que todos los realistas nos merecemos.

domingo, septiembre 12, 2010

PREVIA Almería - Real Sociedad. Buscando un hueco

La Real afronta su primer partido como visitante (lunes, 21.00 horas, Estadio de los Juegos del Mediterráneo; Gol TV y PPV) buscando un hueco en la Liga. Parece pronto para todo, pero todos buscan ya definir a esta Real entre la euforia del ascenso y del buen rendimiento en la primera jornada ante el Villarreal y el recuerdo de la poco destacable trayectoria como visitante de la segunda vuelta de la temporada pasada. O de los recuerdos negativos que trae jugar en el atípico horario de un lunes por la noche. Y todo ello se dirimirá frente al Almería, un equipo entrenado por el último técnico que pasó por la Real antes de la etapa de Martín Lasarte, Juanma Lillo. Es un partido más, que nadie se engañe. Pero tampoco hay que engañarse en otro sentido: en cuanto termine, muchos van a sacar conclusiones sobre esta Real y habrá que vivir con ellas durante los próximos meses.

Para afrontar el segundo partido liguero, Lasarte confía en los mismos hombres que conformaron la convocatoria ante el Villarreal. Sólo hay un cambio y es obligado por lesión. Joseba Llorente, que tan buena impresión causó en regreso a la Real, no podrá estar en Almería a causa de una lumbalgia y su ausencia se convierte en el primer contratiempo de la temporada. Su puesto en la convocatoria lo ocupa Agirretxe, la gran y sorprendente ausencia del primer partido. El canterano se jugará con Tamudo el puesto de delantero en el once titular. La mayoría apuesta por el espanyolista, que ya ha demostrado su olfato goleador en los dos últimos amistosos que ha jugado, pero no se puede descartar ninguna opción. El resto del once podría ser el mismo que saltó al cesped de Anoeta hace dos semanas, y la única variación que se intuye es la inclusión de Griezmann en la banda izquierda, dejando a Sutil en el banquillo.

El resto del equipo, si se repite lo visto en la primera jornada, lo formarán Bravo en la portería, Carlos Martínez y De la Bella en los laterales, con Mikel González y Ansotegi como centrales, el doble pivote para Diego Rivas y Aranburu, con Zurutuza en la mediapunta y Xabi Prieto en la banda derecha. Con Agirretxe de vuelta entre los 18 convocados, la ausencia más relevante esta semana es la de Jeffrey Sarpong. Lasarte aseguró en la rueda de prensa previa a la convocatoria que físicamente está en condiciones de unirse al grupo, pero todavía tendrá que seguir esperando para debutar. Sólo van dos semanas de competición, pero Estrada puede estar más o menos en la misma situación que vivió el hoy titular Carlos Martínez la pasada temporada, cuando regresó de su lesión y le costó mucho encontrar un hueco en las convocatorias.

La Real se enfrenta a tres situaciones poco usuales en este encuentro. Por un lado, juega contra Lillo, un técnico que conoce a la gran mayoría de la plantilla txuri urdin, como ésta le conoce a él. Es el único ex entrenador realista que ahora mismo tiene un banquillo de Primera. Los tres partidos que ha jugado Lillo contra la Real (con Salamanca, Oviedo y Tenerife) acabaron en empate. Por otro lado, el partido se juega en lunes, un día en el que sólo ha jugado ocho partidos ligueros en toda su historia y sólo ha ganado dos. En el recuerdo está el único partido que jugó el equipo un lunes la pasada temporada, con derrota en Huelva por 2-0. Y, finalmente, el equipo se desplaza al lugar del encuentro el mismo día del partido, algo poco habitual en el fútbol. Bernd Krauss lo hizo para jugar en el Bernabéu en la temporada 97-98 y la Real perdió 2-0. Para completar la estadística, una victoria serviría para comentar la campaña con seis puntos, algo que no sucede desde la temporada del subcampeonato, la 2002-2003, y que sólo ha ocurrido en tres ocasiones desde que la Real ganara su segunda Liga en 1982.

La Real visita un estadio en el que no ha jugado nunca y se enfrenta a un rival refundado como Unión Deportiva Almería en 1982. Antes de esa fecha, el equipo txuri urdin jugó contra la Agrupación Deportiva Almería en dos ocasiones y a pesar de ser en los años gloriosos del equipo txuri urdin no consiguió la victoria. En la temporada 79-80, la del récord de imbatibilidad, el equipo de Alberto Ormaetxea empató a cero en la ciudad andaluza. Era el secto de los 23 partidos que estuvo el equipo sin conocer la derrota. Una temporada más tarde, la del primer título de Liga, la Real perdió en Almería por 3-2. Los goles de Periko Alonso y Satrústegui no pudieron evitar la derrota, la cuarta de la temporada a pesar de que sólo habían transcurrido doce jornadas. Las cosas cambiarían tanto, que aquel equipo se acabó proclamando campeón. Era los años de la maldición del sur, que la Real ha roto en parte durante su reciente periplo por la Segunda División.

martes, septiembre 07, 2010

La parte de Lillo

Enfrentarse con el Almería de Juanma Lillo supone echar la vista atrás a un pasado no tan lejano de la Real. Hoy son varios los periódicos guipuzcoanos que publican entrevistas con el ex entrenador txuri urdin y actual técnico del conjunto andaluz, rival realista el próximo lunes. Son entrevistas realmente valiosas. Por lo que dice y por lo que calla. Pero, sobre todo, porque describen a un realista de corazón. Parece que el fútbol sólo se mide por los resultados, y más concretamente por los resultados que queremos en un contexto determinado. Y por eso habrá muchos que emitan un juicio histórico de fracaso sobre Lillo porque su Real no consiguió el objetivo fijado, el ascenso. Sin embargo, para mí el fútbol es más que eso. Claro que vi cosas discutibles y criticables en la Real de Lillo. Claro quería que la Real subiera y eso no se consiguió, claro que ese logro da un plus a la valoración de quienes tuvieron su parte en él. Pero es que para mí Lillo tiene parte de ese ascenso, como todos los que lucharon en Segunda vistiendo la camiseta txuri urdin.

Cuando la Real subió, pensé en escribir estas líneas. En dar a Lillo el reconocimiento que se merece (a Eizmendi y a Coleman también, aunque eso a muchos les suena a sacrilegio aún mayor). Pero, viendo que en Almería había hecho un gran trabajo, decidí dejarlo para cuando los caminos de Lillo y la Real se cruzaran de nuevo. Para mí es de justicia, porque tengo claro que, salvando las distancias entre el papel de un entrenador y un jugador, si nos ponemos a calibrar los méritos de unos y otros en el ascenso que celebramos en junio, los del técnico tolosarra están muy por encima de los de algunos que sí estuvieron en Alderdi Eder el 14 de junio. Siempre he pensado que Coleman nos dijo cómo teníamos que dejar de perder. Que Eizmendi nos explicó que podíamos que ganar. Y que Lillo nos enseñó a competir en las peores circunstancias y a recordar que el escudo que llevábamos sobre el corazón valía mucho más de lo que otros nos habían dicho en años precedentes. A veces en el entorno de la Real recelamos de lo de fuera. Pero al mismo tiempo desdeñamos lo de casa. Con Lillo se juntaron las dos cosas. Era un entrenador de casa que nunca había formado parte de esa casa.

Puede que algunos, puede que muchos, no guarden un buen recuerdo de Lillo o, mejor dicho, del fútbol que hacía practicar a la Real. Puede que predomine la idea de que con él el equipo no consiguió el objetivo. Aunque no hubo ascenso, y eso es tan obvio como indiscutible, no puedo estar de acuerdo con ese pensamiento. Y es que al final todo depende del cristal con el que se quiera mirar. ¿Sabéis que la Real de Lillo perdió menos partidos que la de Lasarte jugando once encuentros más? ¿Sabéis que el equipo que ascendió sólo sumó seis y siete puntos más que las dos temporadas anteriores, con el tolosarra en el banquillo? ¿Sabéis que la Real de Lasarte sumó en su segunda vuelta del ascenso 32 puntos y que esos son los mismos que logró la de Lillo la temporada anterior? Ese dato me parece tremendamente revelador de que al final, además del trabajo, las circunstancias, la suerte, lo que no se puede controlar, definen la valoración que se tiene de un entrenador. De Lillo se critica su preparación física, de Lasarte se alaba. Y resulta que en la segunda mitad del campeonato sumaron lo mismo. A nadie parece importarle para esa valoración, por ejemplo, que Lillo tuviera medio equipo lesionado y Lasarte no.

Pero más allá de la valoración que podamos tener de Lillo como entrenador (y la mía mejoró mucho después de verle en la Real), las entrevistas de hoy desvelan a alguien que quiere a este equipo. No, desvelan no. Eso quedó claro cuando estuvo en el club. Cuando se pegó con propios y extraños por defender a la Real, aunque a veces pareciera el único dispuesto a hacerlo en unos momentos negros de nuestra historia. Las entrevistas sí dejan algo más, y es que Lillo no quiere emponzoñar la actualidad realista. Sabe, porque tiene el corazón tan txuri urdin como nosotros, que son momentos de dicha. Que todavía estamos celebrando el ascenso y saboreando el regreso a Primera. Que tenemos una buena generación de futbolistas y que el futuro, si se gestiona bien y se tiene una pizca de suerte, puede ser muy hermoso. ¿Por qué enturbiarlo ahora con recuerdos personales del pasado? Algún día Lillo nos contará qué pasó. Por qué salió del club que al principio le quería renovar y otras cosas que al común de los aficionados se le han quedado en una neblina difícil de disipar sin más información. Pero Lillo sabe que hoy no es el día. Lo sabe porque es un realista más.

Y como realista, parece que es el único que sigue recordando que, por mucho que se quiera infravalorar el trabajo de Lillo o de los jugadores que entrenó, la Real tendría que haber subido en la temporada 2007-2008. A pesar de que Anoeta no fue un fortín. A pesar de Iñaki Badiola, si quieren sus detractores. A pesar de aquellos dos minutos de Vitoria. Aquel año a la Real no se le fue el ascenso con aquella triste derrota en Mendizorroza, aunque eso sea lo que escribirán los libros de Historia, sino con oscuros movimientos de despacho que no fueron perseguidos ni sancionados más que por una suerte de Don Quijote llamado Badiola y su escudero Lillo. Los demás decidieron olvidarlo. Yo no. Y Juanma Lillo tampoco. Eso le honra, porque aquello no fue una agresión contra el hoy denostado ex presidente, ni siquiera contra él mismo. Fue una ofensa a la Real que le causó un enorme perjuicio deportivo, social y económico. Quizá, visto ahora el resultado, fue también una oportunidad, pero eso no borra nuestras caras en Vitoria ni los dos años añadidos que hubo que tragar en Segunda, por mucho que el segundo de ellos fuera tan feliz que no pensáramos más que en el ascenso.

Lillo tiene parte en ese ascenso. Para mí no hay duda. Y por eso lo digo tan alto y claro como puedo.

jueves, septiembre 02, 2010

Carlos Martínez, ejemplo a seguir

Tengo que decirlo lo más alto y claro que pueda. Admiro a Carlos Martínez. El partido que hizo el pasado domingo ante el Villarreal, en la vuelta a Primera de la Real, fue un motivo más para que aumente la satisfacción por el rendimiento del equipo txuri urdin en la máxima categoría y, sobre todo, la estima que le tengo a él. No quiere decir eso que le vea cualidades que no tiene. Porque es cierto que no le sobra técnica. También es verdad que algunos de sus centros, sólo algunos, son imposibles de rematar. Hay que reconocer que alguna que otra laguna en defensa sí ha dejado en bastantes partidos. Pero decir eso de él es lo fácil. Forma parte de esta naturaleza tan propia de los realistas de despreciar o infravalorar lo que tenemos en casa. Veo sus defectos, por supuesto que sí, pero le admiro porque él también los ve y trabaja cada día, en cada partido, para que sus virtudes queden por encima de esos defectos. Y aunque algunos todavía no quieran verlo, lo consigue.

Repasemos la carrera profesional de Carlos Martínez. Debuta con el primer equipo en agosto de 2007, ya con ficha del primer equipo, en el primer partido de la Real en Segunda División. Nunca se había hablado de él antes para dar el salto al primer equipo, que, de puertas hacia fuera, pareció una decisión adoptada más por necesidad económica que por confianza en él. El anterior director deportivo de la Real antes de que él subiera con los mayores, José Mari Bakero, había fichado un lateral derecho en los dos veranos anteriores. Gerardo llegó en el de 2006. Cifu en el de 2005. En ambas temporadas, con Carlos Martínez en el Sanse, el que acabó jugando fue Aitor López Rekarte, que no es que estuviera en los mejores momentos de su carrera, cometiendo fallos clamorosos y pitado por una parte de la afición realista.

Cuando Carlos Martínez debuta en el lateral derecho, Sarasola hace lo propio en el izquierdo. Uno no volvió a jugar en toda la temporada, el otro sí. A Sarasola le encuentran sustituto en el Sanse, Castillo, mientras que Carlos Martínez tiene que seguir compitiendo con Gerardo, lateral que acaba jugando muchos partidos con los tres entrenadores que tuvo la Real aquella temporada (Coleman, Eizmendi y Lillo). De Carlos Martínez se alaba su entrega, su fuerza, su capacidad física, sus constantes subidas por la banda, pero casi nadie le colocaría en el equipo tipo de aquella primera temporada en Segunda. Nadie se fija demasiado en él. No suena nunca para un traspaso (cosa que sí ha sucedido, por ejemplo, con los dos últimos laterales izquierdos que salieron de Zubieta, Garrido y Castillo, además de uno del Sanse, Balenziaga; y ninguno de los tres era Roberto Carlos precisamente). Y desde luego nadie le coloca entre los jugadores de más valor del primer equipo.

Lo mismo le sucede en la temporada 2008-2009. Juega, pero no es titular indiscutible, sigue compitiendo con Gerardo y algunas lesiones le cortan las alas. Incluso acaba la temporada como central, lo que unido al flojo rendimiento final del equipo le coloca alguna que otra cruz sobre los hombres. Llega la pretemporada de 2009. Y se lesiona en el primer entrenamiento. Eso con entrenador nuevo, Martín Lasarte, se paga. A pesar de que Carlos Martínez era el único lateral derecho de la primera plantilla (lo que, eso sí, es una muestra de confianza por parte del club), el uruguayo encuentra un recambio. Y es un recambio que da un rendimiento notable: Dani Estrada. La primera ausencia de éste, por sanción, las cubre Lasarte con un central, Mikel González. Casi sin que nos demos cuenta, Carlos Martínez se ha pasado toda la primera vuelta sin jugar un solo minuto. Sin decir una palabra que no fuera para alabar a su sustituto y para afirmar que él seguirá dejándose la vida para entrar en el once titular.

Y en esto que Estrada se lesiona de gravedad en Villarreal. Al principio Lasarte parece reticente a usar a Carlos Martínez y repite con Mikel González de lateral. Encima, la Real golea ese día al Cádiz, con lo que parece más difícil entrar en el equipo. Pero una semana después, en Vigo, Carlos Martínez es por fin titular. Y lo es, entre otros motivos, porque De la Bella estaba en baja forma y Mikel González pasó al lateral izquierdo. Ya no dejó de jugar en toda la temporada. Y toda la temporada se ha escuchado lo mismo, que Carlos Martínez estaba bien para Segunda pero que en Primera iba a sufrir lo indecible. Pero, cómo son las cosas, llega el día de debutar en Primera. Lasarte le escoge por delante de Dani Estrada y el bravo lateral realista realiza un partido completo, en el que sigue subiendo la banda como un jabato, mete varios centros peligrosos, fuerza algunos corners y mantiene con mucha dignidad el nivel en defensa.

Si repasáis esa historia, veréis que con Carlos Martínez en el Sanse llegaron dos laterales derechos a la Real. Nadie pensó que estuviera cortando su progresión. Le subieron al primer equipo cuando se acabó el dinero para despilfarrar en fichajes que no merecían la pena. Tuvo competencia desde fuera de Zubieta. Se perdió la pretemporada y toda la primera vuelta del año del ascenso. Pero hoy es titular. Tendríamos que valorarle más, porque sigue consiguiendo partido tras partido que sus virtudes tapen sus defectos. Y entre esas virtudes, destacan la paciencia y la entrega. Es un espejo en el que tendrían que mirarse todos los jugadores, sobre todo los del Sanse y también alguno del primer equipo que hoy no pasa por su mejor momento. No hace falta que diga que estoy pensando en Agirretxe. Sigue el camino de Carlos, Imanol. Seguro que con paciencia y esfuerzo acabas teniendo tu oportunidad. A nuestro lateral no le ha ido mal con esa fórmula.

domingo, agosto 29, 2010

REAL SOCIEDAD 1 - VILLARREAL 0 Enorme prueba de valor

La Real ha dado una enorme prueba de valor. La prueba de que es un equipo hecho y preparado para competir en Primera División. Primer partido, primera victoria y Anoeta sigue en el estado de gracia con que finalizó la pasada temporada. El triunfo ante el Villarreal deja tantísimas lecturas positivas que hoy la nota predominante es la satisfacción absoluta. El equipo de Martín Lasarte ha demostrado que en su regreso a la Primera División va a ser un equipo duro, serio y competitivo. Como lo fue en Segunda. Su carácter no ha cambiado, y una vez que se dio cuenta de que la Primera División no se come a nadie, al menos a un partido, abrazó con fuerza sus opciones de ganar el partido. Y lo ganó, en muy buena lid y con todo merecimiento. Contra un rival de los importantes de la Liga (juega la Europa League), al que no permitió cantar un "uy" con auténtico peligro de gol hasta el minuto 86 de partido. Eso vale mucho. Casi tanto como los tres puntos que ya suma en el casillero.

Martín Lasarte presentó una alineación más o menos esperada y muy fácilmente reconocible. Fue casi la misma que logró el ascenso ante el Celta en junio, con la excepción de Bravo (aquel día, con el chileno en el Mundial, jugó Zubikarai), Sutil (por un Griezmann sin apenas vacaciones, que se asomó en la segunda parte tras la atronadora ovación de un Anoeta feliz) y Llorente (aquel día estuvo Bueno en punta). Con Zurutuza en plena forma, la única duda estaba en el doble pivote, y Lasarte decidió confiar en el que ascensió a Primera División, Rivas-Aranburu, en lugar de darle al manchego la pareja con la que comenzó la temporada, Elustondo. Y con ese once, la Real optó por conocer poco a poco el nivel de Primera, con tranquilidad, sin perder la cabeza. Dejó que el Villarreal manejara el balón y buscó la salida en contraataque (el mejor en estos minutos fue un Aranburu notable conduciendo y desplazando el balón) y con balones largos desde atrás. Llorente, Sutil (al que pareció pesarle el salto de dos categorías, hasta que empezó a cogerle el tacto al balón en jugadas de estrategia) y un entonces desaparecido Xabi Prieto no consiguieron bajar ninguno con peligro.

El panorama empezó a cambiar, curiosamente, con un defecto de la Real. Un libre indirecto al borde del área pequeña es una de esas ocasiones que no se pueden dejar pasar. Puede pasar factura no aprovechar algo así en otros partidos, pero hoy, afortunadamente para el equipo txuri urdin, no fue así. Prieto le tocó el balón a Sutil y su disparo lo repelió en su salida Diego López. Hubo un segundo disparo del propio Xabi, pero también fue despejado. El libre indirecto llegó por una debatible cesión al portero tras una magnífica internada de Aranburu. Y a pesar del error en la ejecución, la jugada demostró que la Real podía estar al mismo nivel que un equipo que sólo había perdido una vez en Anoeta y que presentó una alineación con dos campeones del mundo. Casi nada. Pues la Real no sólo no fue inferior, sino que tuvo grandes momentos en los que le demostró al Villarreal que puede ser bastante mejor.

La clave, como la temporada pasada, hay que buscarla desde atrás. Espléndido partido defensivo de la Real, con un Mikel González de nuevo imperial y con un Carlos Martínez al que la Primera División le da un plus. Y se lo da porque sigue siendo el mismo: serio atrás y muy atrevido en ataque. Sigue siendo un apoyo imprescindible para Xabi Prieto y no ha perdido por ello un ápice de su fuerza defensiva. Esa es, quizá, una de las mejores noticias que deja el partido. La fortaleza defensiva es tan grande que los tres cambios de Lasarte fueron ofensivos. Y eso es magnífico, porque si se mantiene permitirá siempre al técnico uruguayo buscar solucionar para ganar un partido, no para defenderlo. Diego Rivas también se enchufó al partido en los minutos que rodearon a esa jugada, y el Villarreal dejó de manejar el balón con tanta soltura. El centro del campo pasó a ser txuri urdin y Zurutuza empezó a crecer. Y con él, la Real. Xabi Prieto estuvo a punto de marcar tras una falta botada por Sutil que no llegó a peinar por poco. No se movió el marcador antes del descanso.

El gol llegó pasados los diez minutos de la segunda mitad. Y llegó como solía llegar la pasada temporada: por la calidad de los jugadores de ataque de la Real. Un jugadón entre Llorente (¡qué capacidad de pelea, lucha y presión la suya!) y Xabi Prieto, que éste remató con una sangre fría sencillamente maravillosa. Un golazo. Lo más difícil parecía hecho. Pero en realidad no era así. Lo más difícil fue saber sufrir en Primera. Fue aguantar al Villarreal durante media hora, con un esfuerzo titánico en el que participaron todos los jugadores al unísono. Nadie desentonó. Es complicado saber si el equipo reculó unos metros o si fue el rival el que dio un paso adelante, pero los últimos minutos tuvieron una constante presencia en la frontal del área de Bravo. El chileno, en todo caso, no tuvo más que estar seguro en su colocación, atento en los centros y detener con una maestría inisual un tiro a bocajarro de Jefferson Montero en una jugada que ya estaba anulada por fuera de juego. El partido tuvo similitudes con el que se jugó hace unos meses ante el Villarreal B. Acabó de la misma forma. Y con triunfo de la Real.

Decía que son muchos los méritos de la Real hoy, y es verdad. El más obvio es el triunfo, sumar tres puntos. Pero ojo a otras cosas. Le ha dado la vuelta al sentido de un partido que comenzó con dominio del Villarreal. Se plantó sobre el césped con seis debutantes en Primera División, y no creo que nadie notara menos oficio en los realistas que en los castellonenses. Siete canteranos en el once inicial. Nueve después de los cambios. Por convencimiento de que es la filosofía con la que tiene que vivir y morir la Real y porque son buenos jugadores que se merecen la camiseta que han vestido. No concedió más que un par de ocasiones claras de gol del rival, un disparo de Nilmar que se marchó rozando el palo a la izquierda de Bravo y un pie que tuvo que meter el arquero chileno ya en el descuento. La portería a cero una vez más, como en tantos partidos de la pasada campaña. Una victoria sobreviviendo a un mal arbitraje de un mal árbitro, que entre otras cosas se tragó un penalti por manos tras un cabezazo de Llorente.

Y una entrega brutal de absolutamente todos los que han vestido hoy la camiseta txuri urdin. Hoy la Real quiso ganar y ganó. En el campo y en la grada. Eso es lo que siempre ha sido este equipo. Habrá días en que el rival sea mejor, incluso que gane sin superar en el juego a la Real, pero hoy no era uno de esos días. Le preguntaron a Lasarte por algún pero, y citó la euforia. Falta mucho, cierto. Yo veo algún problema claro más, como el poco provecho que se sacó del balón parado (a Carlos Martínez hay que enseñarle a rematar mejor de cabeza, puede dar muchos goles), y Lasarte lo reconoció. Además, se puede hablar de no haber buscado el segundo gol en jugadas que podrían haber acabado en gol. El técnico habló de dudas en la salida rápida del balón, pero expresó que Griezmann mejoró ese aspecto del equipo. Yo creo que en los últimos minutos se pudo matar el partido. Pero da igual. El 1-0 da tres puntos. El primer día no es el mejor para mirar a la clasificación. Ya tendremos tiempo. De momento, vamos a disfrutar de este magnífico arranque. Que nos lo merecemos.

sábado, agosto 28, 2010

PREVIA Real Sociedad - Villarreal. Un día más, un día especial

Es un día más, pero es un día especial. La Real debuta en Primera División (domingo, 17.00 horas, Anoeta, PPV), pero en realidad no es un debut, pues es el sitio natural del equipo txuri urdin. Estaba allí cuando la competición arrancó en 1928. La comenzó dos veces recibiendo la copa de campeón. Y no vive un partido como el de este fin de semana desde hace 43 años. Pero es un debut, o más bien un regreso, y eso lo convierte en un día especial. Porque los últimos tres años los ha pasado la Real sufriendo por volver a este lugar. Tanto trabajo, tanto esfuerzo, tantos gritos, tantos jugadores sólo cobrarán sentido a partir de las cinco de la tarde del domingo, cuando comencemos a disfrutar de lo que nos hemos ganado con nuestro sudor, cuando veamos y saboreemos el merecido premio. Hay quien dice que esta temporada se va a sufrir más que las anteriores. No estoy de acuerdo. Es el momento de disfrutar. Empezando con un día más, pero con un día especial.

Martín Lasarte, quien dijo el viernes que ya tiene escogido el once con el que abrirá la competición, ya ha dado algunas pistas con la primera convocatoria de la temporada. Sigue viejos patrones, como el de no tener un lateral en el banquillo. Pero también habrá nuevos hábitos. Entran tres de los cinco fichajes, y el único disponible que de momento se queda fuera es Sarpong, quien también es verdad se incorporó al equipo sólo hace unos días. La gran novedad entre los 18 escogidos es, en realidad, Borja Viguera, que se ha convertido en lo que no fue la temporada pasada: miembro de pleno derecho de la primera plantilla de la Real. En el año del descenso tuvo número pero no presencia. Ahora está ante su gran oportunidad. De momento, y como era previsible, no se cuela entre los 18 ninguno de los canteranos que entrenan con el primer equipo. La gran sorpresa es la ausencia de Agirretxe, quien a pesar de ser el máximo goleador de la pretemporada ve su camino cerrado, al menos de momento, por los nuevos fichajes.

Pese a tenerlo ya decidico, el técnico uruguayo no adelantó cuál será el once que saltará al cesped de Anoeta, pero hay cosas que parecen bastante claras a tenor de lo visto en los amistosos de pretemporada, en los entrenamientos y también con sus declaraciones. La defensa será la misma que facilitó el ascenso con sus grandes actuaciones de la temporada pasada. Bravo estará en la portería, con Carlos Martínez (Estrada se ha quedado fuera de la lista) y De la Bella en los laterales y Mikel González y Ansotegi en el centro. El primero de los centrales será el recambio si hay un percance en alguna de las bandas y Labaka esperará en el banquillo. Si Lasarte mantiene, como parece que hará, el 4-2-3-1 habitual de la pasada campaña, Llorente es el delantero que parte con ventaja. No hay sorpresa ahí. Tamudo esperará en el banquillo. En el centro del campo, y por uno u otro motivo, el único jugador que parece tener asegurado un lugar en el once y un puesto concreto sobre el campo es Xabi Prieto, que ocupará como es habitual la banda derecha.

Los dos puestos de mediocentro se lo disputan cuatro jugadores. Tres, en realidad, porque no parece que Markel cuente con las mismas posibilidades de ser titular. Elustondo, Diego Rivas y Aranburu pugnan por esos lugares, y aunque parece que la apuesta es dejar al manchego en el banquillo hay varias dudas, debidas sobre todo al estado físico de Zurutuza. Si el canterano está en condiciones de jugar, será titular en la mediapunta. Si no, el capitán podría adelantar su posición, permitiendo que Rivas y Elustondo repitieran el doble pivote más habitual de la pasada campaña. La otra alternativa para el enganche con Llorente sería Viguera, con lo que Lasarte respondería a la gran pretemporada que ha hecho el canterano. Por la izquierda, Sutil y Griezmann se disputan el último puesto en el once titular. El jienense ha tenido molestias durante la semana, pero ha tenido toda la pretemporada para ponerse a punto, mientras que el joven canterano francés llegó tarde debido a la disputa del Campeonato de Europa sub-19 y apenas pudo tener minutos en los dos últimos partidos amistosos. Lo normal es que juegue Sutil, pero no se puede descartar la presencia de Griezmann.

Anoeta presentará una gran entrada para abrir el campeonato y para ver fútbol de Primera División tres años después. Si contemplar el estadio donostiarra con 20.000 personas todos los días en Segunda y ante rivales que no despiertan expectación alguna ya era impresionante, rozar los 30.000 en Primera será aún más fabuloso. Los casi 26.000 abonados y los aficionados que puedan estar en partidos puntuales lo harán posible semana a semana. El otro gran centro de atención, por paradójico que parezca en la primera jornada de un campeonato liguero, será el árbitro. La Federación ha decidido dar la bienvenida a la Real designando para su partido a González González, un árbitro que se distinguió en Segunda por perjudicar notablemente al equipo txuri urdin (el gol en fuera de juego del Sporting en Gijón o sus polémicas decisiones en el duelo ante el Eibar en Anoeta) y para el que Lillo llegó a pedir públicamente que lo desterraran de los partidos de la Real. Pese a sus nefastas actuaciones, ascendió a Pimera. A ver de qué pie cojea en esta categoría.

Real Sociedad y Villarreal sólo se han visto las caras en Primera División (en Segunda sólo huboi un duelo con el filial castellonense, el año pasado, con victoria realista por 2-1). Y los datos son muy negativos para el conjunto txuri urdin: sólo una victoria en nueve partidos, por cuatro triunfos del equipo amarillo y tres empates. La Real apenas fue capaz de ganar en la temporada 2001-2002, por la mínima e in extremis, 2-1, con goles de Aranburu y De Paula. Las tres últimas visitas del Villarreal se cuentan por derrotas realistas, incluyendo la más abultada de la historia de estos enfrentamientos, la que aconteció en la campaña 2004-2005, cuando el Villarreal logró un rotundo y comodísimo 0-4, con Riquelme como estrella. El empate más doloroso se produjo en la temporada del subcampeonato, la 2002-2003. La Real llegó al descuento ganando 2-0 gracias a dos goles de Kovacevic, uno de ellos de penalti, pero el Villarreal acabó empatando un partido que el árbitro prlongo hasta el exceso, hasta el gol del empate.

La última visita del Villarreal, que llegó a Anoeta con una delantera formada por Forlán y Nihat, fue el año en que la Real bajó a Segunda, en la temporada 2006-2007. El conjunto amarillo venció por 0-1 y la derrota txuri urdin llegó además de forma cruel. No sólo jugó un buen partido, sino que además perdió el punto que al menos mereció de forma injusta: a nueve minutos del final y por culpa de un gol que Arruabarrena marcó con la mano sin que Clos Gómez señalara la infracción o atendiera las protestas de los realistas, sobre todo de un Claudio Bravo que, sin poder llegar al centro desde la banda izquierda del ataque visitante, tuvo una visión privilegiada del tanto. Cinco jugadores que saltaron al cesped aquel día siguen en la Real (Bravo, Labaka, Ansotegi, Rivas y Aranburu). Aquella derrota fue el primer partido de Miguel Ángel Lotina al frente de la Real, después del cese de José Mari Bakero. El partido se jugó a finales de octubre y la situación del equipo ya era dramática: colista, con seis derrotas en ocho partidos y todavía sin conocer la victoria. Que este fin de semana no se repita la historia y podamos celebrar el regreso a Primera con un triunfo.

lunes, agosto 23, 2010

Confianza absoluta

Qué cosas. Durante buena parte de la temporada pasada, la parte en la que todavía algunos sectores de aficionados y medios de comunicación dudaban de que la Real pudiera consiguier el ascenso, el argumento era que ese equipo no duraría en Primera. Que sí, que podíamos subir, pero que el descenso un año después era una realidad mucho más que probable. Yo no estuve de acuerdo entonces, tampoco lo estoy ahora. Tengo una confianza absoluta en los jugadores que conforman la plantilla de la Real, como la tenía hace un año. Porque yo hace un año sí creía que el equipo de Martín Lasarte acabaría entre los tres primeros, por razones que van más allá del confesado amor que profeso a estos colores y a este escudo. Tendemos a infravalorar demasiado lo que tenemos y a sobrevalorar lo que hay ahí fuera. Y por eso este año repito un mensaje de ilusión: tengo confianza absolua en que la Real no estará entre los tres últimos y creo que, si se dan los detalles necesarios, la temporada puede ser muy buena para el equipo.

A una semana del comienzo de la Liga, hay algo en lo que apenas se está reparando, y es que el once inicial con el que la Real se enfrentará en Anoeta al Villarreal, al menos con el que seguro le gustaría comenzar a Lasarte, es casi el mismo que logró el ascenso. Sólo cambiaría el delantero. Llorente por Carlos Bueno. Pero el resto del equipo sería el mismo que ganó al Celta en Anoeta y que maravilló en Cádiz para lograr el ascenso. No estarán seguramente Zurutuza por lesión y Griezmann porque casi se acaba de incorporar al equipo tras sus exiguas vacaciones, pero no se enfrentarán al Villarreal muchos jugadores que no estuvieran hace pocos meses en el encuentro ante su filial. Confiaba en ellos hace un año y confío en ellos ahora. Y, además, sostengo que la plantilla está mejor configurada que la de la temporada 2009-2010. Es lo que permite tener algo de dinero. No mucho, porque la inversión de la Real apenas supone algo más de cutro millones de euros (la mitad de lo que gana en bruto Xabi Alonso al año en el Madrid, por dar una referencia), pero eso marca la diferencia. La diferencia entre penar en Segunda y vivir en Primera.

Lasarte cuenta, este año sí y al menos sobre el papel, con dos jugadores por puesto. Pero dos jugadores, en algunos puestos incluso más, que sí van a luchar por jugar con dignidad e igualdad. El año pasado había jugadores que no tenían recambio y hay que reconocer que hubo algo de suerte. Suerte en que De la Bella apareciera cuando lo hizo. En que Griezmann deslumbrara como lo hizo. En que no se echaran en falta los goles de Agirretxe cuando no estaba Bueno y los de Bueno cuando no estaba Agirretxe. En que apenas nos diéramos cuenta del fracaso estrepitoso de dos de los fichajes, Johantan Estrada y Songo'o. O en que las muchas lesiones de Zurutuza fueran encontrando diferentes relevos de garantías en el once inicial. Esas circunstancias, pese a producirse, no mermaron a la Real. Pero esos son los detalles que pueden decidir el destino de un equipo cada temporada. El destino es impredecible, pero a estas alturas de la temporada lo que se puede decir es que la Real ha puesto mucho de su parte para que el destino no le amargue el regreso a Primera.

Puestos a encontrarle un problema a la plantilla de la Real, echo de menos carácter sobre el césped. Y con carácter no quiero decir que no haya capacidad para enfrentarse a las adversidades o que vea blando al equipo. Pero echo en falta el liderazgo, la mala leche y el conocimiento absoluto del fútbol (de todo tipo de fútbol) que, por recordar a la última gran Real, ponían en el campo Karpin y Schürrer, sobre todo el ruso. Eso le falta a esta Real. En alguna medida lo aportó la temporada pasada Carlos Bueno y quizá coja el relevo en este terreno Joseba Llorente. Quizá. Pero faltan Karpin y Schürrer. Lo digo como si todos los equipos lo tuvieran, pero no es verdad, y esa es la ventaja de la Real. Lo de Schürrer quizá lo supliremos con la categoría que tienen los centrales de este equipo (confianza absoluta, sí, en Mikel González y Ansotegi), pero si tuviéramos a Karpin yo no me conformaría con escuchar que el objetivo de esta Real es sólo la permanencia. ¿Lo es? Partido a partido, que es lo que funciona.

martes, agosto 17, 2010

Delanteros de Zubieta

Orgullosos de la cantera de porteros que siempre hemos tenido (Zubikarai ya se ha ganado un lugar en el corazón de todo realista aunque el titular sea Bravo), tranquilos por la fortaleza de los defensores que forjamos (punto fuerte del equipo en los últimos tiempos) y algo abrumados por la enorme cantidad de centrocampistas que llegan al primer equipo de la Real (o que suenan, porque a los Elustondo, Markel o Aranburu, hace años que venimos sumando a Illarramendi, Albistegi o Ros), quizá no seamos conscientes de los muchos delanteros que están saliendo de Zubieta. Desde que Aldridge llegó a San Sebastián en 1989, el delantero siempre ha sido el fichaje foráneo más recurrente de la Real. Pero desde que se marcharon Nihat y Kovacevic (y a pesar de que también han vestido la camiseta txuri urdin Germán Herrera, Delibasic, Abreu y Carlos Bueno), algo ha cambiado. Quizá la situación económica ha tenido algo que ver, pero ya no extraña que un delantero de casa llegue al primer equipo. Y eso me parece una gran noticia.

Todavía no hay decisión oficial sobre Borja Viguera, si se quedará en el primer equipo de la Real o se le buscará acomodo en algún equipo de Segunda o, como se dijo al comienzo de la pretemporada, Segunda B. Hoy Mundo Deportivo dice que se quedará. Ojalá. El caso es que la pasada temporada, la de su debut en el primer equipo, fue nefasta para él. Probablemente no habría tenido ficha si la situación económica del club hubiera permitido un fichaje. Era obvio que Lasarte no confiaba en él y fue el último jugador de la plantilla en saltar al campo durante la temporada. No marcó ni un gol en los escasos minutos que jugó. Y resulta que ahora está siendo la sensación de la pretemporada, como el año pasado lo fue Griezmann. Se ha fichado a Llorente, a Tamudo, a Ifrán. Y Viguera, pese a todo, se está dejando la vida por seguir en la Real. No sé si se quedará. No sé si jugará mucho o poco. No sé si se le desplazará a alguna de las bandas para facilitar su entrada en el equipo (¿como recambio de Prieto?). Lo que sí sé es que me encanta que a la Real lleguen jugadores como Viguera. Ojalá tenga suerte. Aquí o donde esté.

Llorente es, seguramente, el delantero canterano que más sufrió la presencia de delanteros foráneos. Kovacevic y Nihat fueron mucho para la Real y Joseba les pilló en su mejor momento. Y estaba también De Paula, que con la excepción de la temporada del subcampeonato acostumbraba a marcar un buen número de goles todos los años. Llorente aceptó cesiones y nunca se le escuchó queja alguna. Importaba más la Real y sólo se vio su trabajo. Y sus goles. Se ganó a pulso que durante muchos años algunos nos preguntáramos por qué no se dio una oportunidad real a este chico en el primer equipo. No la tuvo, no nos engañemos. Cierto que era difícil sentar al serbio o al turco, pero los dos tuvieron lesiones largas y ahí Llorente ya no estaba (qué bueno que Martín Lasarte no va a cometer ese error y haya apostado por tener una delantera amplia). Sé que es imposible que la Real le hubiera repescado antes por cuestiones económicas, pero también ha quedado claro que, si ha vuelto, es porque lo que quiere Llorente es vestir la camiseta txuri urdin y triunfar con ella. Más vale tarde que nunca. Y es que no se me olvida esa cara de felicidad cuando, siendo casi un niño, marcó su primer gol con la Real. Así da gusto ver a un jugador con esa camiseta.

El de Agirretxe es un caso singular. Iba para estrella cuando marcó su primer gol con la Real, con 17 años, allá en 2005. Nadie se atrevió a darle la alternativa real en el primer equipo. Quizá dio el salto muy pronto y no estaba listo, quizá también porque ahí empezaron los peores años de la Real en Primera. Al final llegó. Y llegó, en realidad, gracias a la lesión de Díaz de Cerio. Se ganó primero la oportunidad de jugar y después la de llevar el 9 a la espalda logrando un mejor promedio de goles por minuto que Abreu. El espectacular comienzo de la pasada temporada y la noable primera vuelta parecían consolidarle como el delantero de la Real, pero en la segunda vuelta todo cambió para él. Por eso, ahora ya no es el 9 de la Real aunque mantenga el número. Por eso, no sabemos cuánto va a jugar esta temporada y no son muchos los que creen que podrá adelantar a Llorente o Tamudo (no digamos ya cuando Ifrán se recupere, si es tan bueno como dicen). Agirretxe está en el momento más crucial de su carrera. La próxima temporada determinará si va a ser un jugador importante para el equipo txuri urdin o si, por el contrario, se deja adelantar por otros delanteros de casa y de fuera. Yo no creo que hayamos escuchado su última palabra, tengámosle fe.

Como teníamos fe en un chaval llamado Oskitz Estefanía. Cuando tenía quince años, ya se hablaba de él como la nueva perla de Zubieta y llegó a saltar a las páginas de los medios deportivos más importantes por el siempre presunto interés del Athletic en él. Debutó con el primer equipo de la Real muy pronto, con diecisiete años y en su segunda temporada en el Sanse. Y nunca más se volvió a saber de él. Nunca llegó a hacerse la foto oficial con el primer equipo. Nunca jugó más que los partidos de relleno, las eliminatorias pobres de la Copa y poco más. Hasta que al final de la temporada 2008-2009 la Real anunció que Oskitz quedaba desvinculado del club. Quienes no podemos seguir la actualidad del filial más de cerca, no sabremos nunca qué pasó con este chaval. Dicen que ha tenido lesiones que le impidieron llegar a la élite. Tras pasar por el Écija, acaba de fichar por un equipo de Tercera División, la Arandina. El caso es que se nos ha quedado por el camino. Y no sé muy bien de quién es la culpa, si es que se le puede echar la culpa a alguien.
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Y aunque salen muchos nombres de delanteros canteranos, el único que ha sido titular indiscutible en algún momento y hasta ahora es Iñigo Díaz de Cerio. Me imagino lo que habrán sentido la amplia mayoría de aficionados de la Real cuando se hayan enterado de que jugará cedido en el Córdoba. Él, que cambió el equipo txuri urdin por el Athletic de Bilbao porque su única pretensión, dijo, era deportiva, la de jugar en Primera División. Qué cosas. La Real ya está en Primera y él se va a Segunda, después de verse relegado la pasada temporada a ser el quinto o sexto delantero del Athletic. Fue una decepción importante la actitud de Díaz de Cerio cuando se estaba hablando de su renovación. No sé qué habría pasado de haber seguido él en la Real, pero vistos los resultados creo que podemos decir que no se le ha echado de menos. Lo que me da pena es que no todos los jugadores que salen de Zubieta demuestren lo mismo que Llorente cuando marcó aquel primer gol. O que Agirretxe cuando ha trabajado tanto por llegar al primer equipo. O que Viguera cuando logre triunfar aquí. Distintos caminos, desde luego. Que cada cual siga el suyo.

sábado, agosto 07, 2010

¿Puede ser un escándalo si todos lo conocemos?

Otro año más, las primas a terceros, tan ilegales por ganar como por perder, se ponen de moda. Y digo de moda, que no de actualidad. La actualidad es lo que todos vemos, lo que sabemos, lo que conocemos. Y todos sabemos desde hace ya mucho tiempo, de un modo u otro, con más o menos certeza, que esas primas existen. La moda es que todos los veranos, desde el final de las competiciones hasta casi el arranque de la siguiente temporada, se habla de este asunto. Ahora lo hacemos por una de esas benditas casualidades que siempre, en algún momento, acaban por destapar asuntos turbios como éstos. Resulta que un juez anda investigando un delito que nada tiene que ver con esto y caza unas conversaciones telefónicas en las que el presidente del Hércules habla con total tranquilidad de la compra de partidos, de los que ha intentado y del que, se supone, ha conseguido. ¿Algo nuevo? No. Sólo que se trata de una escucha policial ordenada por un juez, aunque sea por otro asunto que nada tenía que ver con el fútbol o el Hércules.

Lo de las primas es uno de los cuentos más viejos del fútbol español. Y tan viejo es, que si no se ha puesto remedio ya es única y exclusivamente porque no se quiere hacerlo. A la Real le birlaron (sí, es el término adecuado por mucho miedo que haya a decir las cosas con total claridad) la que debió ser su primera Liga, la de la temporada 1979-1980, la que al final se quedó como la campaña del récord de imbatibilidad, porque Betis y Sevilla cobraron primas por empatar y ganar respectivamente al conjunto txuri urdin. Entonces hubo sanciones, reconociendo la trampa (aunque sólo la del día del Betis), pero quedaron sin efecto. Pasaron los años y se habló mucho de aquellas ligas que ganó el Barcelona y que el Madrid se dejó en Tenerife. O la alegría descomunal de González, en el Valencia, al parar aquel famoso penalti al deportivista Djukic. A nadie le interesó investigar. El anterior ascenso a Primera del Levante estuvo siempre envuelto en rumores, pero ni a la Liga, ni a la Federación, ni al Consejo Superior de Deportes le dio por indagar. Y así llegamos a los sucesos más recientes que atañen a la Real.

Cuando el equipo txuri urdin descendió, había muchos equipos implicados en esa batalla. Hasta cinco se jugaban las dos plazas de descenso que quedaban por adjudicar en la última jornada. Y no hay pruebas, no. Y por eso cuando se habla de compra de partidos hay que utilizar ese odioso vocable, "supuestamente", porque si no hay amenazas constantes de denuncias. Y la denuncia tendría que salir de quien no compra, de quien aspira a una competición limpia, pero el fútbol español es, desde hace mucho, el mundo al revés. Porque nadie le da importancia. Los jugadores y entrenadores tienen toda la libertad del mundo para aparecer en rueda de prensa y decir que les parecen estupendas las primas por ganar (de ahí a las primas por perder hay sólo un paso... o una diferencia entre la cantidad que pagan unos y la que pagan otros), los estamentos deportivos pasan olímpicamente de las denuncias y las archivan, quienes mueven dinero en torno al fútbol (como las casas de apuestas) todavía no han reaccionado. Y eso que la sospecha es tan grande como la de vivir con competiciones adulteradas.

Y, repito, la Real tiene experiencia en estas lides. Todos vimos cómo corrían algunos jugadores de Osasuna en la antepenúltima jornada, a pesar de ir ganando claramente por 2-0 en un día en el que la Real falló estrepitosamente. O cómo el portero del Racing, Calatayud, destrozaba el punto de penalti antes de que Savio errara el lanzamiento, o celebrara su parada como si de la final de la Champions se tratara a pesar de que su equipo ya nada tenía en juego aquel día. Todos recordamos lo que se publicó un año después acerca del último partido de Liga de aquella campaña que jugaron en San Mamés el Athletic y el Levante, con los bilbaínos todavía por salvarse y los valencianos ya libres de peligro. Y todos recordamos el año de Iñaki Badiola en la presidencia de la Real. Seamos claros. Badiola pudo ser un buen o un mal presidente para el club, pero si un legado dejó fue el de dejar bien claro que en Segunda División se compran partidos y ascensos. Aquella conversación con Jesuli que nadie quiso convertir en una declaración judicial o que nadie quiso elevar a las instancias deportivas correspondientes era, hasta ahora, la prueba más clara de que algo había.

En aquel Tenerife que, según explicó Jesuli, cobró por dejarse perder ante el Málaga, el portero era Raúl Navas. El mismo, ahora en el Córdoba, al que ahora se apunta con las informaciones sobre el Hércules. La pregunta es si creemos en las casualidades. La verdad es que yo no creo mucho en ellas. Pero no tengo pruebas. Tampoco soy quien debe tenerlas. Han pasado por las manos de un juez y se han publicado en un medio de comunicación. Y lo que me fastidia es que esto no genere un escándalo de proporciones épicas que haga tambalear los cimientos del fútbol español. El año pasado se publicaron de tapadillo algunas informaciones que decían que la Liga estaba alertando a los equipos que luchaban por el ascenso (incluída la Real a pesar de que siempre viajó por detrás en la clasificación) de movimientos irregulares del Zaragoza. Ahora dicen que el Hércules ya se movió por ahí el año pasado. Todos recordamos al Málaga y a la familia Sanz (¡qué gran noticia que hayan dejado el club andaluz!). Y como miremos la última jornada de la pasada Liga, esa en la que todos los que tenían que ganar iban goleando a la media hora de juego, es para echarse a llorar.

Pero sólo se investiga, y más bien poquito, cuando aparece alguien que no tiene miedo a los linchamientos públicos (como Badiola) o cuando la casualidad pone sobre la mesa estos hechos (como en el actual caso del Hércules). Los medios son reticentes a abordar este tema en serio y en profundidad, salvo que cacen una exclusiva que se olvide en una semana. Ahora el CSD parece que sí planta un poco de batalla judicial, pero nunca hasta ahora lo había hecho a pesar de que ya hemos visto claras evidencias en otros casos. Y resulta que no hay un escándalo, a pesar de que ya se empieza a decir que puede haber ascensos ganados a base de dinero en los despachos. ¿Pero puede ser un escándalo si todos conocemos lo que pasa? Seguramente no. A ver qué va pasando, pero no soy optimista. Lo único bueno de todo esto es que el nombre de la Real no se ha visto salpicado.

miércoles, agosto 04, 2010

Comprando gol

El gran problema de la Real en los últimos años ha estado en la delantera. El gran rendimiento que ha dado el equipo atrás, tanto en la portería como en la defensa, es indiscutible y además Bravo, Zubikarai, Ansotegi o Mikel González han ido creciendo con los partidos y con los años. Y aunque mucho se podría hablar sobre su centro del campo y su capacidad para generar juego, creo que la mayoría convendremos en que la gran carencia de la Real ha sido la suerte suprema del fútbol, el gol. Los datos lo avalan. El equipo txuri urdin bajó a Segunda en la temporada 2006-2007 marcando sólo 32 goles. Se salvaron Athletic con 44, Betis con 48 o Levante con 37. En Segunda, la Real no consiguió subir en la temporada 2007-2008 con 55 goles anotados (sexto goleador de Segunda, a seis de los 61 del Sporting, y en una temporada que fue en general bastante pobre desde el punto de vista anotador) y en la 2008-2009 con 48 (décimo equipo de la categoría, lejísimos de los ¡¡¡82!!! que marcó el Hércules).

Colectivamente, se hace difícil recordar una goleada de la Real. Partidos en los que ha habido muchas ocasiones sí perduran en la memoria reciente de los realistas, pero con muchos goles convertidos no. Y ese que la primera vuelta de la Real de Lasarte se ha quedado en el imaginario colectivo como bastante goleadora Con Lillo como entrenador, se marcaron cuatro goles a Xerez y Las Palmas en la primera campaña en Segunda. Ese es el topetxuri urdin en la división de plata. Pero es que, excepción hecha del oasis que fue la temporada del subcampeonato de 2003, la Real no superaba los cuatro goles a favor en un partido desde que metió cinco en Málaga a finales de 2004. Y entonces marcaron dos goles cada uno Kovacevic y Nihat, dos de los mejores delanteros que ha tenido la Real en toda su historia. Con su marcha (incluso todavía con la presencia de Darko) acaba la Real goleadora de comienzos de siglo y da comienzo este oscuro periodi del que hablamos.

Y es que el análisis colectivo bien podría encontrar un análisis paralelo en lo indiviudal. Desde que Kovacevic y Nihat lucharan por la Liga, el Pichichi y hasta el Balón de Oro (ambos estuvieron entre los 50 nominados, el turco recibió dos puntos), sólo un delantero realista ha luchado por ser el máximo goleador de la competición (y no olvidemos que hemos pasado tres años en Segunda siendo, sobre el papel, uno de los equipos más fuertes). Fue Díaz de Cerio en la temporada 2007-2008, cuando anotó 16 goles. La pasada campaña, el máximo anotador realista fue Bueno con doce tantos. La anterior, Abreu con once. El año del descenso, fue Savio con sólo cinco, y eso que llegó en el mercado invernal. En la 2005-2006, ni siquiera fue un delantero el que logró este honor, sino que fue Xabi Prieto, con nueve goles. Y en el recuerdo quedan los delanteros que han pasado por la Real con mucha más pena que gloria y sin que dieran el mínimo exigible para vestir esta camiseta: Delibasic, Necati, Germán Herrera. Y eso sin remontarse ya a los tiempos de Demetradze o Bonilla.

Este verano la Real ha apostado por comprar gol. Ya ha fichado a Llorente y a Tamudo. Se habla también de Ifrán y Pacheco, y parece que incluso podrían venir los dos. Jo Alves parece descartado. Muchos nombres, muchos fichajes. Y me parece no sólo razonable, sino acertadísimo apostar por refuerzos en esta zona del campo. Me gusta, además, que sean jugadores veteranos, aunque eso para algunos puede ser un motivo en contra de la contratación de estos jugadores. Tengo en mente el modelo de aquella Real que luchó por la Liga. Toshack consolidó el modelo de juventud en la campaña anterior (y Xabi Alonso fue su emblema). Olabe como director deportivo y Denoueix como entrenador le dieron veteranía a ese equipo (ficharon a Schürrer y Karpin). Lasarte ya ha consolidado a los jóvenes (Griezmann, Agirretxe, Carlos Martínez, Estrada, Elustondo...) y ahora necesita la veteranía.

Tamudo, además, viene a demostrar que el perfil de jugador que puede fichar la Real ha cambiado definitivamente y eso parece haber despertado reticencias en algunos sectores. Es un perfil diferente por procedencia (¿no queremos que se fiche fuera lo que Zubieta no da? Tanto me da que procede de Cataluña que de Serbia si es bueno y económicamente viable) y por categoría. Cierto es que estamos hablando de un jugador en la recta final de su carrera y que la pasada temporada vivió tiempos conflictivos (nunca del todo bien explicados) en el Espanyol, pero se trata de un jugador internacional con una cifras goleadoras impresionantes. La Real se fue a Segunda por aspirar a un perfil de jugador como el de Germán Herrera. Ahora, incluso siendo un recién ascendido, aspira a más. Uno no sabe si eso será responsabilidad del entrenador, del director deportivo, del presidente o de todos en conjunto, pero me parece un salto de calidad necesario para que la Real no viva eternamente pendiente de las tres últimas plazas de Primera División.

Todo aquel que vista la camiseta de la Real tendrá que demostrar su valía a partir del último fin de semana de agosto. Lo que digamos antes no valdrá nada a partir del comienzo de la competición. Pero sí tengo una cosa clara. Si Lasarte consiguió que el equipo txuri urdin subiera a Primera siendo el décimo máximgo goleador de Segunda (53 tantos, por 67 de Elche y Rayo; el Cádiz se fue a Segunda B con sólo tres goles menos que la Real), sin un goleador que pugnara por el Pichichi y sin un delantero de referencia (Bueno se pasó media temporada fuera de forma o lesionado y Agirretxe falló en la segunda vuelta), ¿qué podría hacer con cuatro o cinco atacantes de categoría en la plantilla? Estoy deseando ver cómo gestiona el uruguayo tanto potencial atacante. Y ansioso por ver cómo se suman al reto centrocampistas de calidad como Xabi Prieto, Griezmann o Zurutuza. Nadie tiene asegurada la llave del gol, pero se está trabajando para descerrajar esa puerta. Y eso es imprescindible para vivir una temporada bonita e ilusionante.