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martes, abril 22, 2008

Lillo, más cambios que Coleman y Eizmendi pero con menos jugadores

Analizar los datos de los tres primeros partidos de los técnicos que ha tenido la Real en esta temporada deja algunas conclusiones curiosas. No es descabellado decir que el recuerdo que tenemos de los tres primeros partidos de Chris Coleman es que el entrenador galés probó muchas cosas ante la falta de resultados. Que Eizmendi apostó por unos nombres más o menos fijos. Y que Lillo ha hecho más cambios que nadie. Las cifras confirman en parte esas visiones, pero también ofrecen más ángulos de análisis.

Para empezar, y aunque parezca lo contrario, Lillo es el entrenador que menos jugadores ha utilizado en sus tres primeros onces titulares, 14. Coleman empleó 17 e Eizmendi usó uno menos, 16. Pero hay que hacer salvedades importantes. Lillo ha tenido a toda la plantilla de la Real a su disposición desde el principio, a excepción de Gerardo (lesionado en los dos primeros encuentros) y Xabi Prieto (baja en el último). El único cambio no obligado que ha introducido el técnico realista ha venido motivado por un cambio de esquema: Garitano, mediocentro, ha ocupado el lugar de Nacho, extremo izquierdo.

Coleman, tras la debacle de la primera jornada ante el Castellón, tuvo que revolucionar el once ante el Eibar en Ipurúa e introdujo nada menos que cinco cambios no obligados. No obstante, en este segundo partido contó con un jugador nuevo, el galés Vaughan, y en su tercer partido tuvo la baja de Carlos Martínez. Eizmendi, por su parte, tenía el once tipo en su cabeza desde el principio y si utilizó 16 jugadores fue porque Martí y Mérida no estuvieron para ser titulares hasta su segundo partido y Víctor y Nacho llegaron ya para el tercero. Víctor López fue el único jugador que sacrificó Eizmendi sin tener que dar entrada a uno de los fichajes. La apuesta del segundo entrenador realista fue Mikel González.

Ninguno de los tres entrenadores ha tocado la portería. Riesgo ha sido el titular para todos ellos. Para Coleman hubo otros tres indiscutibles: Garitano, Aranburu y Labaka. Eizmendi repitió siete titulares en sus tres encuentros: Riesgo, Gerardo, Ansotegi, Castillo, Prieto, Aranburu y Díaz de Cerio. Pero todo hace indicar que habrían podido ser diez de haber contado con Martí, Víctor y Nacho desde el principio. Ellos, más Mikel González, formaron ese once tipo que sacó durante cinco jornadas consecutivas. Lillo también tiene siete intocables: Riesgo, Mikel González, Labaka, Castillo, Martí, Aranburu y Mérida. Serían ocho con Xabi Prieto, pero la lesión ha truncado los planes del técnico.

Analizar esa lista de intocables deja algunas conclusiones interesantes. La primera y más importante, que la Real no ha dado todavía con la fórmula perfecta para la delantera. Sólo Díaz de Cerio fue titular siempre para Eizmendi y el cambio de acompañante fue por no tener a Víctor disponible desde el principio. La segunda, que esta temporada es difícil sacar un once claro de la Real, porque, por ejemplo, el central intocable para Coleman (Labaka) es precisamente el que no alineó Eizmendi, y el de Lillo (Mikel González) es quien no tenía el puesto al principio ni con Coleman ni con Eizmendi. Y otra conclusión importante es que Aranburu es imprescindible para todos. No importa que no haya demostrado el nivel que le suponemos más que con Martí al lado y Eizmendi de entrenador, siempre ha sido titular.

En cuanto a esquemas, a pesar de que Lillo ha dicho que eso es un divertimento de los periodistas más que una preocupación de los entrenadores, lo cierto es que él ha sido el único que ha variado. Coleman apostó de inicio por un 4-2-3-1 y lo mantuvo en las cuatro primeras jornadas. Después lo cambió a un 4-4-2, manteniendo los dos mediocentros y sin mediapunta, sistema que heredó Eizmendi y en el que colocó de maravilla a su once tipo. Lillo comenzó con un esquema similar al de Coleman, cambió para colocar un trivote y dos extremos y acabó el pasado domingo con cuatro jugadores por el centro del campo, dos de ellos falsos extremos, renunciando a tener jugadores ofensivos de banda y dejando todo ese espacio para los laterales.

Los cambios también dejan un análisis curioso. Coleman introdujo a sólo seis jugadores en sus tres partidos (lo peor fue su incapacidad para reaccionar el día de la debacle inicial ante el Castellón, partido en que sólo gastó uno de los tres relevos) y sólo dos de ellos no jugaron ninguno de los tres encuentros como titular, Skoubo y Agirretxe, ambos delanteros, síntoma claro de lo que no funcionó en esas primeras jornadas. El galés no hizo ni un sólo cambio en la defensa o en los mediocentros. Eizmendi, por su parte, hizo ocho cambios y, salvo los centrales, optó por modificar todas las demás líneas. Tres fueron los jugadores que empleó desde el banquillo sin colocarles nunca en la alineación titular: Estrada, Larrea y Gari.

Lillo es el único de los tres que ha hecho los nueve cambios posibles en sus tres primeros partidos. La mayor sorpresa que nos ha dejado hasta ahora ha sido la de volver a poner a Novo sobre el campo, después de unos cuantos meses sin disputar un solo minuto. Gari y Delibasic también han tenido minutos sin salir en el once inicial. El ahora técnico realista no ha mantenido nunca el esquema con sus cambios, obligado por los resultados. En los dos partidos de casa hubo que buscar la victoria de forma desesperada y eso supuso una acumulación de hombres en los puestos más ofensivos. Donde más mantuvo el dibujo fue en Vigo, aunque los cambios con ellos dio más poder a la banda izquierda que a la derecha.

Lo sorprendente es que quien más cambios ha hecho es Lillo, precisamente quien apostó en sus ruedas de prensa por mantener lo que funcionaba y no volver locos a los jugadores con demasiadas novedades. Pese a la sensación de desánimo que nos han dejado los dos últimos empates, se da una paradoja clave en la aspiración de la Real de volver a Primera: Lillo es el entrenador que más puntos ha sumado esta temporada en sus primeros tres partidos, los cinco que salen de la victoria ante el Hércules y los empates ante Celta y Nastic. Eizmendi sumó cuatro, los de la victoria en Córdoba y la igualada en Anoeta frente al Eibar, ya que perdió en Castellón. Coleman, por su parte, sólo sumó los tres puntos de Ipurúa, ya que sus dos partidos en casa, ante Castellón y Poli Ejido, se saldaron con derrota. Ojalá Lillo siga mejorando los números de sus predecesores, eso garantizaría prácticamente el ascenso.

jueves, enero 17, 2008

El mayor gesto de realismo en muchos años

Alguno pensará que me he vuelto loco al titular así una entrada sobre la dimisión de un entrenador galés que apenas ha estado seis meses en el banquillo de la Real Sociedad y ha dirigido al equipo en una veintena de partidos. Pero no, no me he vuelto loco. Realmente lo creo. Su última acción como entrenador de la Real me ha convencido para siempre: Chris Coleman era un tipo destinado a trabajar en este equipo. Con sus defectos y con sus virtudes, pero ha entendido lo que es ser de la Real. Ha entendido lo que es la Real. La lástima es que muchos nos demos cuenta ahora que no entrenará más a la Real.

Coleman dimitió y lo hizo por convicción. Sabe que es imposible conciliar posiciones con el nuevo presidente de la Real. El galés lo ha intentado reculando primero en su idea de marcharse con el anterior Consejo y después en la de no admitir cinco fichajes sobre los que no fuera consultado. Badiola en realidad no ha hecho ni un solo movimiento para acercarse al entrenador. Lo único que le ha presentado al técnico son imposiciones, y Coleman las aceptó por el bien de la Real y porque los jugadores le habían pedido que siguiera. Sí, por el bien de la Real y no por intereses personales. El despido de Salva Iriarte, desafortunadísimo en las formas, fue la gota que colmó el vaso. Coleman tenía que salir de la Real.

Hubo quien dijo que si Coleman había cambiado de parecer y seguía en la Real era únicamente para forzar su salida y cobrar íntegro el salario pactado en su contrato. Hubo quien dijo que no incluir a Fran Mérida en la convocatoria del pasado fin de semana fue un intento de que Badiola se cansara de él y le cesara. Coleman, sin embargo, ha renunciado a cobrar un solo euro de la Real por el trabajo que no hará a partir de ahora. En la situación económica en la que se encuentra el club, y con todos los antecedentes de esta decisión, Coleman ha realizado el mayor gesto de realismo en años. Le ha perdonado más de un millón de euros y ha dejado vía libre al nuevo proyecto. Sí, me ratificó. Coleman ha entendido lo que es la Real mejor que muchos que presumen de realistas desde hace años.

He escrito muchas veces que Coleman me parece un tipo valiente. Como entrenador y también como persona. Eso le ha llevado a tener que retractarse en más de una ocasión. Hay quien dice que más vale pedir perdón que permiso, una frase perfectamente aplicable al galés. Coleman se ha ganado el respeto de la plantilla. De los numerosísimos entrenadores que han pasado por la Real en los últimos años, ninguno pudo presumir realmente de tener tanto respaldo de la plantilla, ya fuera por el poco tiempo que pasó en el banquillo o porque realmente no lo merecía. Coleman se lo ganó a pulso, creyendo en un ideario de cantera (el mismo en el que todos los realistas hemos crecido), defendiendo a los jugadores en todo momento y formando grupo.

Sí, le costaba leer los partidos. Sí, muchas veces no acertaba con los cambios. Sí, mostró, sobre todo en las primeras jornadas, un fuerte desconocimiento de la Primera División. Sí, el fútbol de la Real no enamora. Y sí, lo de la lavadora se lo inventó. Pero, ojo, cuando muchos hablaban de mirar más a la permanencia que al ascenso, él siguió confiando en su idea y en su plantilla. Sin la necesidad imperiosa de subir este año, pero sin desdeñar esa posibilidad, más que factible con el equipo que tiene la Real digan lo que digan desde algunos sectores de la prensa e incluso desde el nuevo Consejo de Administración del club. Y era factible porque la Real ha aprendido a defender y a no perder.

Y hoy, con esos medios, la Real está a un solo punto de los puestos de ascenso. Sin el descalabro de la primera jornada ante el Castellón, sin aquel partido inverosímil que más pareció el final de la pasada temporada que el comienzo de ésta, la Real estaría metida de lleno en los puestos de ascenso. ¿No queríamos subir? Estábamos en el camino. Quien me conoce sabe que yo tenía confianza en que este equipo subiera. La he tenido incluso en los peores momentos, aunque también me hayan salido críticas, como es natural a jugadores y entrenador. El domingo estaba convencido de que en junio la Real sería uno de los tres primeros. ¿Ahora? Ahora no tengo ni idea, habrá que ver las decisiones que adopten Badiola y su Consejo.

Ese análisis lo dejo para cuando el presidente y su Consejo den la cara, cuenten su versión de los hechos de esta semana y nos hablen de futuro. Ahora toca despedir a Chris Coleman. Mucha suerte, mister, y muchas gracias por haber conseguido que la Real, por mucho que fuera en Segunda, se olvidara de la dinámica de perder partidos y encajar goles en la que todos hemos vivido los últimos cinco años.

lunes, enero 14, 2008

Frentismo

Es curioso. Todos pensábamos que las elecciones y la salida del Consejo de Denonerreala podían poner fin a la crispación que rodeaba a la Real y no ha sido así. Tampoco va a ser así en un futuro cercano. Y la clave no está en quién manda en la Real. La clave está en los frentes que se organizan y que son tan cambiantes como el tiempo. La clave está en los medios de comunicación, que parecen poner por encima de su función de informar el deseo absoluto de tener la razón, de ver sus tesis refrendadas, de poseer la razón absoluta en cada momento. Y para ello, hay que ser de uno o de otro, hay que atacar al uno o al otro, y no importa si en el camino se ha cambiado cien veces de parecer, se han dicho cosas que apenas semanas antes pudieran ser inverósimiles o, incluso, se han publicado mentiras o medias verdades.
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Esta temporada en Segunda División está siendo un ejemplo demasiado claro de todo esto que digo. No voy a poner nombres, allá cada cual con su conciencia. Pero es increíble lo que uno tiene que ver y leer durante estas fechas. En el ya lejano verano de 2007, casi todo el mundo recibió a Chris Coleman con ilusión, pero desde la derrota en la primera jornada de Liga comenzó a recibir críticas muy duras, algunas de ellas desmedidas puesto que ignoraban la parte buena de su trabajo (sobre todo, que la Real se ha convertido en un equipo muy fiable en defensa con los jugadores que hace dos años formaban la retaguardia del Sanse). Todo tenía que ser blanco o negro, y normalmente era negro.
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Pero entonces apareció Iñaki Badiola en escena y las declaraciones del técnico galés de irse con el Consejo que le trajo o si le imponían cinco fichajes permitieron a unos cuantos utilizarle como estilete contra el entonces candidato presidencial. Para ellos, tocaba alabar desmedidamente el trabajo del galés (tarea que siguen cumpliendo, con más empeño incluso, ahora que Badiola ya es presidente de la Real, no hay más que leer los análisis sobre su permanencia en la Real o algunas crónicas del último partido). En las fechas previas a las elecciones, los defensores de Badiola, en cambio, estaban obligados a censurar, aún más si cabe, lo que hiciera el galés. Pero Badiola descolocó a todos cuando dijo que quería que Coleman siguiera. Eso provocó cierto descenso de las hostilidades.
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Pasado el tiempo y, sobre todo, las elecciones ya hemos recuperado el nivel anterior a esa cita con las urnas crucial en la historia reciente del club. Ahora, unos dicen que la no convocatoria del primero de los fichajes de Badiola, Fran Mérida (jugador que, no lo olvidemos, había participado en dos entrenamientos nada más), era un pulso de Coleman al presidente. Otros dicen que la victoria de la Real fue una reivindicación del modelo que defiende el entrenador por encima del modelo de Badiola. Y lo más gracioso de todo: quienes decían que el equipo que empezó la temporada no iba a ser capaz de regresar a la Primera División y que miraban la distancia con los puestos de descenso a Segunda B ahora dicen, cuando ven a la Real a un punto del ascenso, que les estaba haciendo ilusión ver a tantos canteranos competir por ese objetivo.
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En esta guerra de opiniones cambiantes, cualquiera puede cruzarse. Al comienzo de la temporada fue Xabi Prieto. Muchos decían que era imprescindible traspasarle, que no ponía en los partidos todo lo que había que poner, y ahora considerarían uno de los grandes logros de Badiola que le renovara y ven en sus interminentes apariciones trazas de gran capitán. Antes y ahora fue Gerardo. Al principio de la temporada sirvió para criticar al Consejo y a Coleman. Fijáos en Gerardo, decían, que éstos querían descartarle y ya ha marcado tres penaltis. Pero ahora resulta que el partido de Salamanca se perdió, dicen, por su culpa, por perder un balón en el centro del campo y (no) hacer el penalti del minuto 94. Alguno llegó a escribir que Gerardo es el paradigma del jugador que no debe fichar la Real. ¿Y qué vamos a decir si finalmente viene Martí? ¿Tan distinto les parece el perfil del todavía jugador sevillista? No importa, dírán lo que convenga.
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Empiezo a estar realmente cansado de este frentismo absurdo e inútil. Porque lo más gracioso es que quienes más provocan ese frentismo más se reivindican después como realistas de los de verdad y hablan de aquello de ir todos juntos por el ascenso. Yo no necesito reivindicar que soy realista. Mi sufrimiento cada semana frente al ordenador, escuchando la retransmisión de cada partido por Internet, habla por sí solo. Y quien me ha visto presenciar un partido de la Real sabe lo realista que soy. De lo demás empiezo a estar realmente harto.
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¡Aupa Real! ¡Gora Erreala!

jueves, enero 10, 2008

La intensa primera semana de Badiola

Ni siquiera una semana lleva Iñaki Badiola en la Presidencia de la Real, después de las elecciones del pasado día 3. Han sido seis días intensos y fructíferos en muchas cosas. En esos días hemos escuchado al presidente en más de una ocasión; a su consejero deportivo, Paco Aiestaran; al entrenador del club, Chris Coleman; al capitán del equipo, Mikel Aranburu; y al primer fichaje de la nueva era, Fran Mérida. Escuchar tanto y de gente tan relevante da para sacar ya unas cuantas conclusiones. Ni mucho menos para juzgar al nuevo presidente, algo que quizá sea más pertinente hacer cuando cumpla los cien días de cortesía en el cargo, pero sí para hacer unos cuantos apuntes.

Sé que para muchos no será lo más importante, pero de Badiola me gustan las medidas más populares y más sencillas que ya ha adoptado. Para el partido de este sábado, los socios han podido comprar dos entradas a cinco euros cada una, cuando el precio de venta al público general es de entre 40 y 60 euros. Además, los menores de 16 años también tendrán entradas a esos precios. Ya se han vendido más de 2.000 y es imprescindible que Anoeta dé más calor a la Real del que ya dan los 15.000 valientes que suelen poblar sus gradas cada dos semanas. El año pasado critiqué que se regalaran las entradas, cuando a uno o dos euros por lo menos se podría haber sacado algo de dinero. Badiola lo ha corregido.

El partido ante el Alavés tendrá otro momento dorado. José Luis Orbegozo, el presidente con el que la Real ganó sus dos Ligas, hará el saque de honor. Me encanta que se le haga este reconocimiento. Estamos demasiado acostumbrados a que los reconocimientos se hagan sólo a los muertos, como le sucedió al gran Alberto Ormaetxea. La buena senda se abrió con la celebración por el 25º aniversario del primer título de Liga. Lo de Orbegozo de este sábado va en esa buena línea. Y, para colmo, los niños que se hacen la foto con el equipo serán 50 (este año hemos visto una foto con dos, y aquí lo destaqué como algo muy triste) y no pagarán un euro por ello, cuando antes se les cobraba. Insisto, medidas populares, aparentemente sencillas de tomar, pero muy importantes para hacer piña, para hacer una Real Sociedad de todos.

No son estos, obviamente, los cambios más relevantes que acometerá Badiola en la Real. El fundamental, de lo que hemos visto (due dilligence al margen) será que el entrenador ya no decidirá sobre los fichajes. Nunca en la historia de este club se ha retirado el poder decisorio al técnico. La jugada puede salir bien o puede salir mal y ejemplos tenemos de sobra. El presidencialismo de Badiola no puede ser, por una evidente diferencia de nivel, como el de Florentino Pérez en el Madrid, que se empeñó en traer a sus galácticos cuando los técnicos le pedían otro tipo de futbolistas. Técnicos con ese poder han traído a la Real a jugadores como Nihat o Kodro, pero también a Herrera o Peiremans. El futuro dictará sentencia sobre este aspecto.

Badiola ya ha dicho que serán cinco los refuerzos que tendrá la Real en este mercado de invierno. Nunca ha habido tantos. Hasta ahora el récord está en la temporada 2005-2006, con cuatro (Skoubo, Stevanovic, Viáfara y Mark González). El primero de los que llegan es Fran Mérida. Me dice alguien que le ha visto jugar en las categorías inferiores de la selección española que es muy bueno. Pero tiene 17 años y foguear productos de otras canteras es una novedad en la Real. No me acaba de convencer el modelo, pero todo dependerá del rendimiento del chaval en el campo. Por lo pronto es bueno que él mismo hable del objetivo de ascender y también del de "disfrutar". Todo lo que disfrute él nos lo hará disfrutar a los demás. El presidente aseguró que esta misma semana podría haber dos fichajes más en San Sebastián. Compás de espera en este apartado. La tranquilidad es obligada. Queda toda la segunda vuelta aún para que jueguen esos fichajes y contribuyan a volver a Primera.

Lo que más en el aire ha estado esta semana ha sido la continuidad de Coleman en el banquillo. La decisión final, tras dos larguísimas reuniones, es que seguirá en la Real al menos hasta junio, y entonces se verá si hay una nueva apuesta en el banquillo o no. Puede que esa decisión depende de si se produce el ansiado ascenso a Primera. El galés ha aceptado perder todo el poder en la confección de la plantilla ("¿Qué es lo más importante, mi idea o el club? El club, siempre. Y mientras se considere que nuestro trabajo es interesante, aquí estaremos", ha dicho) en favor de Paco Aiestaran y dos consejeros deportivos más que Badiola todavía mantiene en el anonimato. Si Irureta era la alternativa en el banquillo, que lo era, me alegro de la continuidad de Coleman. Jabo no supo sacar el rendimiento que podría haber ofrecido la plantilla de la Real en aquella temporada 1996-1997 y no tengo claro que pudiera funcionar en Segunda.

Coleman ha dicho que la razón fundamental por la que continúa es que los jugadores se lo han pedido. Y me parece una de las razones más válidas y sensatas que he escuchado nunca. La estabilidad es necesaria ya en la Real. El técnico galés se ha metido en varios berenjenales este año precisamente por enrocarse en posiciones a priori inamovibles que ha acabado por modificar. Dijo que se iría con la presidenta De la Peña, y no lo hizo. Dijo que se marcharía con el Consejo, y no lo hizo. Dijo que se iría si le imponían cinco fichajes, y tampoco lo va a hacer. Me gusta la aparente valentía de Coleman, pero debiera ser algo más reflexivo a la hora de hacer estos juicios de valor. Todos saldríamos ganando, él el primero. En cualquier caso, me parece una buena noticia que haya decidido seguir y me gusta oírle decir que "la Real es un club fantástico, y decirle que no es complicado". Esa es la implicación necesaria para triunfar en este equipo.
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Badiola, en todo caso, debería clarificar cuanto antes quién toma las decisiones. Todavía flotan en el ambiente preguntas del tipo de quién ficho a Herrera para la Real, preguntas que nunca tuvieron respuesta. Una de las mejores cosas que hizo Salva Iriarte cuando fue presentado como director deportivo de la Real fue responsabilizarse de este proyecto, de los fichajes y de las bajas. Ahora mismo tenemos dos asesores deportivos sin nombre, a Paco Aiestarán en el Consejo y sin saber qué papel exactamente juegan Iriarte y Loren, que también formaba parte de la dirección deportiva que legó el Consejo presidido por María de la Peña. Sería bueno que, con la presentación de los jugadores que quedan por venir, llegara alguna explicación más por parte del presidente.
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Aiestaran es sin duda el fichaje estrella de este proyecto, venga quien venga en el mercado de invierno a partir de ahora. Tendemos a no valorar lo que tenemos en la Real y hay que ser conscientes de que esto es muy grande. No son pocos los que consideran a Aiestaran al menos tan artífice como Rafa Benítez de los éxitos del Liverpool (que a nadie se le olviden, dos finales de la Champions en tres años y un título). Media Europa se pegaba por contar con sus servicios y está en la Real porque ha querido, porque ha escogido este club para trabajar en los próximos meses. Démosle valor porque es valioso y aprovechémoslo el tiempo que esté (de momento hasta junio, cuando acabe la temporada se verá si continúa o no en la Real).
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Dicho esto, creo que Aiestaran ha cometido un pequeño error. Ha dicho que hoy en día un canterano tiene muy barato jugar en la Real. Y estoy de acuerdo sólo en parte. Es probable que muchos canteranos que han llegado al primer equipo no hubieran podido dar ese salto en otros clubes. Puede que sí, y nombres tenemos casi todos en la cabeza. Pero, además del malestar que puede generar en los jugadores ("cada uno tiene su opinión; a unos les habrán hecho más gracia que a otros", ha dicho Aranburu), hay dos factores que me llevan a dudar de lo acertado de las palabras de Aiestaran.
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En primer lugar, es difícil encontrar canteranos en la Real que hayan tenido el puesto más o menos garantizado. No hace falta más que ver la alineación actual del equipo. Díaz de Cerio es el máximo goleador y esta temporada ha jugado más desde el banquillo que desde el once, porque la pasada jugaba más Herrera que él. Riesgo es titular este año, pero el pasado chupó banquillo en favor de Bravo. ¿Castillo y Carlos Martínez? Semana tras semana se juegan el puesto con Gerardo, que parece el primer lateral del equipo con Coleman. Sarasola regresó al Sanse después de no convencer en el primer partido. Elustondo y Markel Bergara no han jugado demasiado como titulares, más el primero pero le costó entrar. Gari es un suplente habitual. Centrales como Labaka y Ansotegi debutaron en la Real, respectivamente, con 24 y 23 años.
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La generación de los De Pedro, Aranzabal o Idiakez siempre dijeron que veían más valorados a los de fuera que a los de casa. A día de hoy, Xabi Prieto, Riesgo y Aranburu son hoy los únicos canteranos que parecen tener un puesto más o menos asegurado en el once. Y creo que pocos dudarán de su calidad para dar el salto y permanecer en el primer equipo, al margen de valoraciones coyunturales. En segundo lugar, estamos demasiado acostumbrados, y más en los últimos años, a que lleguen medianías desde fuera que no sólo no mejoran lo que suministra Zubieta sino que cortan la trayectoria de algún potrillo. A mí no se me olvida que Clemente cedió a Xabi Alonso al Eibar y fichó a Peiremans. O que Denoueix no quiso a Joseba Llorente por traer a Lee Chun Soo. Aiestaran tiene razón sólo en parte en esa afirmación. Cuidemos lo que viene y cuidemos lo que tenemos en casa. Me gusta mucho su idea de mirar no sólo en el filial, sino también en el juvenil. Así ampliaremos horizontes y futuro.
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Y a todo esto, el sábado hay derbi. Viene el Alavés a Anoeta. Y empieza a ser el momento de que toda la energía de la Real y de los realistas se centre de una vez en lo que sucede sobre el terreno de juego. Esa sería la mejor noticia.

viernes, noviembre 23, 2007

¿Quién de los tres respeta más a la Real?

La entrada de hoy es, en realidad, una adivinanza. Voy a poneros tres declaraciones que se hicieron ayer y que aparecen hoy en los medios de comunicación. La pregunta es sencilla. ¿Quién de las tres personas habla de la Real Sociedad con más respeto? Ahí van las declaraciones...
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1) Juan Larzabal, presidente de la Real Sociedad: "El Consejo les hizo (a los jugadores) una propuesta tras el descenso, como era su obligación. Ésta consistía en convertir parte de su salario de fijo a variable. Como no hubo unanimidad entre ellos, la respuesta fue que no la aprobaban".
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2) Chris Coleman, entrenador de la Real Sociedad, en su carta semanal en Daily Mail: "A algunas personas no les gustaba la presidenta y querían que se fuera el Consejo. Era casi como si ellos no desearan que ganáramos, o pensaran que era mejor si perdíamos".
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3) Salva Ballesta, delantero del Málaga, rival este domingo de la Real Sociedad: "La Real es un equipo con cariz de Primera, con jugadores de Primera, afición de Primera y estadio de Primera".
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Me parece delirante y triste que a esta adivinanza sólo haya una respuesta posible. El que con más respeto habla de la Real Sociedad es Salva, un jugador que en algunas ocasiones ha llevado sus ideas políticas al extremo y le ha llevado a mantener polémicas con equipos y jugadores vascos y catalanes. Salva no es un jugador que me caiga especialmente bien, especialmente dentro del campo, y siempre le he visto algo marrullero, pero le reconozco sinceridad cuando habla. Si dice eso de la Real, es que realmente lo piensa, y es de agradecer. ¿Por qué iba a decirlo si no lo piensa? Salva no es de esos. Podría, por ejemplo, habernos recordado para picarnos que un día marcó cuatro goles en Anoeta con el Racing. Pero no lo ha hecho. Ha preferido comportarse como un señor. Muchas gracias por esas palabras, Salva. A falta de una defensa propia, nos quedaremos con el respeto que se siente por la Real desde fuera.
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Lo del presidente, Juan Larzabal, empieza a ser ya tremendo. En una semana en el cargo ya ha protagonizado dos polémicas. La primera al descalificar profesional y personalmente a Iñaki Badiola (la cabeza visible de la empresa china que quiere hacerse con el control de la Real, la única persona que ha anunciado que quiere presidir el club a partir del 3 de enero, a quien tuvo que pedir perdón en privado y en público. La segunda, por estas declaraciones, con la plantilla de la Real, con la que tuvo que reunirse ayer por la tarde para aclarar el tema.
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Si dice eso, que diga nombres y apellidos de los que no aceptaron la propuesta. Si no, indudablemente tiene que permanecer callado. A mí no me gusta que se hagan públicas estas propuestas, ni cuando se aceptan ni cuando se rechazan. Coincido con Aranburu, capitán de la Real, en que todo eso debe quedarse dentro del club. Pero si se hace público, que sea con todas las consecuencias. Lo demás es cobardia y ganas de complicarle la vida a la Real, que bastante mal lo está pasando ya. Y sus aficionados, más. Menos mal que a Juan Larzabal sólo le quedan 41 días en la Presidencia. Espero que no se mete en muchos más charcos de aquí a las elecciones...
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Y lo del entrenador empiezo a no saber cómo calificarlo. Me ilusionó su llegada a la Real. Creí en el él. Y algo de esa fe la sigo manteniendo a pesar de que por el momento no está triunfando en San Sebastián. Tiene razón en que a la Real le rodea un halo de negatividad que no es bueno, pero está exagerando su papel. Si la Real gana dos partidos seguidos, esa negatividad se verá atenuada. Lo que no es de recibo es que a cada resultado negativo se escude Coleman en la negatividad. Tampoco veo normal cómo se ha ligado al actual Consejo. Coleman es empleado de la Real Sociedad, se debe al club, no a unos gestores determinados.
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Y ese discurso con el que insinúa que algunos queremos que la Real pierda para cargarnos a este Consejo... A mí lo que entristece es que la Real no gane los domingos, es vagar por la mitad de la tabla de Segunda, es no poder cantar goles que sirvan para ganar. Lo que pase en el club me preocupa, pero mucho menos. Mis alegrías vienen de lo que mis jugadores hacen en el campo. Y creo que esto es así con el 99 por ciento de los aficionados realistas. Entiéndalo, míster, que no lleva razón en este asunto...

martes, noviembre 13, 2007

El futuro de Coleman

Me ha llamado muchísimo la atención el hecho de que en los medios casi nadie le haya prestado atención a lo que ha escrito Chris Coleman en su columna semanal en Daily Mail. En ella afirma que dejará de ser el entrenador de la Real si el actual Consejo tiene que marcharse. Eso sucederá si el grupo chino acaba entrando en la Real. "Si la presidenta y los directivos se van, yo también me iré. Ellos me trajeron y para mí sería una obligación hacerlo. No sería capaz de seguir. Yo no trabajo así", escribe Coleman.

Supongo que es síntoma de lo que está viviendo la Real desde hace mucho tiempo. Lo que le pase al equipo se está quedando en segundo plano. La gente no sabe ni cuándo ni contra quien juega la Real cada fin de semana. Y esta vez es el futuro del entrenador lo que se queda en un segundo plano. No comparto la postura de Coleman, puesto que él es un empleado del club y no de un Consejo o de otro, pero está en su derecho de pensar así y de tomar la decisión de marcharse si lo considera oportuno. Lo que me parece inaudito es que se plantee la posibilidad de que la Real se quede sin entrenador dentro de pocas semanas y nadie le preste la más mínima atención. Y eso abre otro interrogante: ¿qué entrenador traerían los chinos...?

En esa misma carta, Coleman, además de admitir de nuevo la noche de fiesta del pasado jueves (por la que el club, ante el que se ha disculpado, le sancionará en breve), relata lo siguiente: "Llevaba días intentando que viniera a casa un fontanero, porque a la familia que vive debajo mío le caía agua del techo. Tuve que cerrar el agua. Llevaba cuatro días sin agua caliente ni calefacción y el tiempo ha sido muy frío. El tipo vino finalmente la mañana de la rueda de prensa, haciéndome llegar tarde. La gente ha tratado de decir que eso no es cierto, pero podéis preguntar a mi intérprete, al tipo de mantenimiento o a mis vecinos, a los que le caía agua en su piso".

¿Hasta en esta historia tenemos que vivir con oscurantismo? No entiendo que el entrenador llegara tarde una hora y media a la rueda de prensa del viernes y no avisara al club, sea cual sea el motivo, y será sancionado por ello. Pero me pregunto: ¿tan difícil es decir con absoluta claridad lo que pasó? Porque a mí todavía no me ha quedado claro si hubo inundación o no...

viernes, julio 06, 2007

Coleman ya ilusiona y apuesta por el ascenso

Sólo ha hecho falta una frase para que Chris Coleman me ilusione de nuevo. "No quiero gente que sea feliz en Segunda". Eso es lo que dijo el nuevo entrenador galés de la Real al ser presentado como tal. Sólo esa frase ya denota que viene con hambre, con ambición, con ganas de devolver a la Real a Primera División, donde debe estar. Porque la Real no puede estar en Segunda, no es su sitio. Y por muy duro que haya sido el golpe del descenso, es ya hora de ponerse de nuevo en pie. Coleman lo sabe y tiene claro que uno de los medios para conseguir ese objetivo debe ser "recuperar la mentalidad ganadora" que se ha venido perdiendo en los últimos años.

El galés también ilusiona por el conocimiento que demuestra sobre el fútbol, por mucho que no tenga experiencia ni en España ni en Segunda. Parece mentira que sea un galés quien tenga que venir a recordarnos que "la Real va a ser el rival a batir en Segunda". Porque somos el más grande de los pequeños y el más pequeño de los grandes. Y parece mentira que sea un recién llegado quien nos recuerde que en esa Segunda División, que algunos pintan como el pozo más oscuro de la historia del deporte, "el campo es rectangular, el balón es redondo y juegan once contra once" porque "las reglas del fútbol son universales".

En esa rueda de prensa, que se produjo ayer jueves, ha dado algunas pistas de cómo va a ser la nueva Real. Por un lado, aseguró que le gusta un fútbol "elaborado, con paciencia", lo que quiere decir que, si se acierta con las incorporaciones, la Real volverá a enseñar un juego interesante. Y por otro lado, de mostró como un firme defensor de la cantera. "El éxito futuro del club no llegará de los fichajes, sino de los futbolistas de Zubieta. Quiero conocerles porque todos los del Sanse tendrán su oportunidad conmigo", dijo. Valientes palabras, sobre todo para un técnico recién llegado, que le han hecho merecedor ya, sin haberle visto trabajar, de bastante crédito por mi parte.

Coleman, que ya jugó en Atotxa en 1987 un amistoso con el Swansea, se hizo cargo del banquillo del Fulham inglés con sólo 32 años, con Jean Tigana como manager y con el equipo en serio peligro de descender a la First Division. Salvó al equipo aquel año y en la temporada siguiente logró la mejor clasificación de la historia del club, noveno, a un paso de clasificarse para la Copa de la UEFA. Luego las cosas se fueron torciendo hasta que fue cesado en abril de este año. Su Fulham, dicen los que le han visto con regularidad, era un equipo de fútbol rápido y fuerte (y esa es la duda que nos asalta a todos, si puede dotar a la Real de esas características de juego), poderoso en casa, donde era muy difícil arrancarle puntos.