domingo, enero 31, 2016

REAL SOCIEDAD 2 - BETIS 1 Sufrimiento con premio

Iñigo Martínez marcó el gol que al final supuso la victoria.
La Real ganó. Debía hacerlo. Pero sufrió. Muchísimo, tanto en el juego como en el marcador, con lo que las malas sensaciones que dejó la goleada sufrida en El Molinón no se han borrado en absoluto, por mucho que con tres puntos más en el zurrón las penas sean menos trascendentes. La Real ganó gracias a dos goles de cabeza anotados en la primera mitad, de Xabi Prieto y de Iñigo Martínez, y sufrió muchísimo en la segunda mitad, en la que esta vez la actuación arbitral jugó de cara al dejar seguir en una jugada en la que Illarramendi pareció cometer penalti. Sufrió con cada balón que llegó a las inmediaciones del área, por mucho que Rulli apenas tuviera que intervenir. Pero el Betis le ganó la posesión a la Real, y eso desde que Eusebio Sacristán está en el banquillo txuri urdin es noticia. Y preocupante. Pero ganando las preocupaciones se llevan mejor.

La sonrojante goleada recibida en El Molinón obligaba a hacer algunos cambios en el once, aunque las numerosas bajas limitaron mucho la capacidad de elección de Eusebio. Con todo, hubo movimientos importantes. Zaldua, Markel y Bruma fueron los damnificados del 5-1 que le endosó el Sporting a la Real, con lo que Elustondo volvió al lateral, Mikel González entró en el centro de la zaga junto a Iñigo Martínez, Pardo entró como volante junto a Xabi Prieto y Oyarzabal consiguió por fin su primera oportunidad como titular en la Liga. Esta Real salió con la intensidad suficiente como para buscar el perdón por la debacle de hace una semana, incluso supo robar bastantes balones en zonas adelantadas, pero las ocasiones tardaron mucho tiempo en llegar.

Y tanto fue así que la primera ocasión, ya en el minuto 18, fue gol. Un fabuloso centro de Héctor desde la izquierda encontró un bueno remate de cabeza igualmente bueno de Xabi Prieto, que se adelantó con contundencia a su marcador para poner el 1-0 en el marcador. Tras el gol, el partido volvió a la fase anterior, de alta intensidad pero en realidad con pocos acontecimientos. Ni el Betis supo cómo llegar a la portería de Rulli ni la Real encontró la manera de poner en peligro a Adán. Por eso, lo único que sucedió en los minutos siguientes fue que Prieto Iglesias perdonó varias tarjetas, por ejemplo por una fuerte entrada a Vela o por un manotazo que sufrió Oyarzabal. El canterano sí pudo forzar algo después la amonestación para Molinero.

La fortuna, en todo caso, sonreía a la Real mucho más de lo que indicaban sus méritos futbolísticos. De ser un equipo incapaz de convertir sus ocasiones de gol, a tener una efectividad absoluta. Dos ocasiones, prácticamente dos tiros a puerta, y dos goles. Dos, además, de cabeza, de sendos balones muy bien puestos. El segundo fue una falta lateral botada por Pardo que entró a rematar con la contundencia habitual un Iñigo Martínez que celebró el 2-0 con rabia, sabedor de que la victoria ante el Betis era imprescindible para olvidar la debacle de El Molinón. Y en realidad poco más sucedió hasta el descanso, porque el equipo verdiblanco se mantuvo incapaz de tener alguna ocasión y la Real de volver a probar a Adán. Tan mala imagen dejó el Betis en Anoeta que Merino aprovechó el descanso para introducir dos cambios. Y Eusebio tuvo que sustituir a Elustondo, con lo que entró Zaldua.

Los cambios tuvieron un efecto revulsivo en el Betis, que no tardó mucho en reducir la distancia. A los cinco minutos, un error de Iñigo Martínez, que ha cometido demasiados en lo que llevamos de temporada, permitió a Ricky tener todo el tiempo y la comodidad del mundo para poner un balón de gol a Rubén Castro sin que Rulli, inédito hasta ese minuto, pudiera hacer nada. El 2-1 abrió unos minutos en los que la Real sufrió. Mikel González tuvo que sacar de la línea de gol un remate algo forzado de Wolfswinker en el segundo palo. Eusebio no veía nada claro el panorama y efectuó el cambio más defensivo que ha hecho desde que está en el banquillo de la Real, dando entrada a Markel por Oyarzabal. Lejos de tener el partido más controlado, el juego se descontroló y se multiplicaron las faltas en el centro del campo. Las áreas no existían más que para que la Real sufriera cada vez que el Betis la rondaba. Pero el balón no entraba en ninguna de las dos.

Hasta que entró. Y fue entonces cuando Rulli confirmó que está en un enorme estado de nerviosismo, con una salida que se intuyó equivocada desde que dio el primer paso adelante. Afortunadamente, el remate posterior de Wolfswinker se marchó fuera. El caso es que, sin necesidad de hacer grandes cosas, el Betis consiguió meter el miedo en el cuerpo a la Real cada vez que pasaba del centro del campo. En el minuto 72, el miedo se multiplicó cuando Ceballos cayó dentro del área. Por mucho que forzara el contacto el delantero, Illarra cometió penalti. Prieto Iglesias puso fin así a cinco jornadas consecutivas de decisiones arbitrales perjudiciales perdonando la pena máxima. La jugada pareció revitalizar a la Real, después de que Eusebio metiera en el campo a Bruma por Pardo, y Vela desperdició una clara ocasión, en la que se mostró como un jugador inusualmente lento, dando tiempo a que la defensa tuviera tiempo de impedir su disparo.

El partido se rompió de una forma bestial. Dando mucha más sensación de peligro el Betis, lo cierto es que la mejor ocasión la tuvo la Real la desbarató Adán, que sacó un buen disparo de un Jonathas que nuevamente volvió a pasar bastante desapercibido durante todo el encuentro, sin ganar demasiados balones y sin entender algunos balones con los que le buscaron sus compañeros. Vela, sin recuperar su mejor versión, al menos sí recuperó la capacidad de sacar amarillas a sus rivales. La mejor noticia en realidad es que el Betis no llegó a probar seriamente a Rulli y su mejor opción de empatar fue un cabezazo de Bruno que no encontró portería. Y Prieto Iglesias enervó aún más al Betis dando únicamente dos minutos de añadido, colaborando en las pérdidas de tiempo de la Real desde que el equipo andaluz recortó distancias.

La Real suma tres puntos más, cuando en esta ocasión no puede decir tan claramente que los mereció, como sí los tendría que haber sumado ante el Deportivo. El Betis tuvo más balón y generó un estado de ansiedad bastante importante en el equipo txuri urdin sin tirar demasiado a puerta. Reflejo de la situación de un equipo pensado para ir a Europa y que, como mucho, conseguirá una salvación holgada. Sumando de tres en tres, ese objetivo llegará con la suficiente antelación como para que el sufrimiento no sea excesivo. Pero el perdón por la debacle de Gijón aún no se lo ha ganado el equipo. Anoeta, al menos, ha visto ganar a la Real y eso es importante a estas alturas de la temporada, pero 24 puntos en 22 partidos sigue siendo un bagaje pobre.