martes, enero 05, 2016

Un equipo a remolque

En Vallecas, la Real estuvo dos veces por debajo.
Hay un dato demoledor que deja bien a las claras uno de los grandes problemas, si no el más importante, al que tiene que hacer frente Eusebio Sacristán si quiere que la Real empiece a ganar partidos con más asiduidad: el equipo txuri urdin casi siempre va a remolque. En los nueve partidos que ha dirigido ya el nuevo técnico, siete de Liga y dos de Copa, es decir, un total de 810 minutos de juego, su equipo sólo ha ido por delante en 38 minutos. Mandó en el marcador en los 17 minutos finales del partido en el que debutó, el 2-0 al Sevilla; en el minuto final de su segunda victoria en Liga, el 2-1 al Eibar; y durante 20 minutos en el partido de ida de la eliminatoria copera ante las Palmas.

El reparto de los minutos de estos nueve partidos queda como sigue. De esos 810 minutos de juego, en 272 se mantuvo el 0-0 inicial. En 264 minutos, la Real fue perdiendo. Ganando sólo en esos mencionados 38 minutos. Y el empate con goles se vivió en 236 minutos. Este bagaje, desde cualquier punto de vista, implica que la Real ni siquiera consigue habitualmente ponerse en ventaja. Le cuesta hacer goles y en demasiadas ocasiones los hace cuando tiene que lanzarse al ataque apremiada por un marcador adverso. Es verdad, eso sí, y este es de largo el dato más positivo que arroja esta estadística, que a la Real le cuesta poco hacer el empate, una media de once minutos, los que se mueve entre los seis minutos que tardó en igualar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu y los 21 que le costó subir el empate en Getafe.

El primer gol en los partidos que ha dirigido Eusebio a la Real ha tardado en llegar una media de 30 minutos y el equipo realista sólo ha abierto el marcador en dos de esos encuentros (el 2-0 al Sevilla y 2-1 en la Copa ante Las Palmas como visitante). Así, Rulli en la Liga y Oier en la Copa encajaron casi siempre el primer gol del partido, hasta en siete ocasiones (seis para el argentino y una el guipuzcoano, en la Copa en Anoeta ante Las Palmas). Como Eusebio sólo ha visto a su equipo dejar la portería a cero en una ocasión, ese mencionado 2-0 al Sevilla, la conclusión lógica es que la Real ha ido perdiendo en algún momento en ocho de los nueve partidos que ha dirigido. Otra forma de ver ese dato es que, para ganar, la Real está habitualmente obligada a remontar, y eso es algo que el equipo txuri urdin no está demasiado acostumbrado a hacer.

En estos nueve partidos desde el cambio de técnico, los pupilos de Eusebio han marcado diez goles. Seis de ellos significaron el empate en el marcador en el momento de anotarse, incluyendo los cinco últimos que ha marcado el equipo, el de Agirretxe en Getafe, el de Canales en la Copa ante Las Palmas, el de Bruma en el Bernabéu y los dos que anotó el equipo en Vallecas, Elustondo primero y de nuevo Bruma después. La Real, efectivamente, se ha acostumbrado a vivir a remolque y a encajar goles, algo que sólo evitó el equipo de Eusebio en su primer partido en el banquillo. Desde entonces, 16 goles encajaron los guardametas realistas, una media de dos por partido. Y eso, se mire como se mire, es una enorme dificultad para ganar partidos.