domingo, enero 03, 2016

RAYO VALLECANO 2 - REAL SOCIEDAD 2 Goles, poco fútbol y al menos un punto

Elustondo, partidazo y gol.
Al menos un punto. Eso es lo que sacó al Real de Vallecas en un partido de muchos goles, que estuvo mucho más cerca de perder que de ganar aunque el empate se pueda considerar justo y en el que no hubo demasiado fútbol. Tanto es así, que tres de los cuatro goles del encuentro llegaron en jugadas de estrategia y el cuarto en un descomunal error realista que permitió una galopada en solitario de 50 metros. Curioso que los goles llegaran de esta forma en un partido que se presuponía que iba a ser tan abierto, y que de hecho lo fue. Paco y Eusebio son dos entrenadores que gustan de un juego alegre y vistoso, pero en el que los fallos forman parte de lo cotidiano. Visto así, lo cierto es que el empate era el resultado más probable para este encuentro, aunque no saque de pobres a ninguno de los dos contendientes.

La apuesta de Eusebio fue la esperada, y si la única duda parecía estar en el centro del campo, en el acompañante de Markel e Illarra, el escogido fue Pardo por delante de Prieto. Esa variante hace que Illarra juegue más adelantado que nunca, y no fue raro verle en posiciones de mediapunta y en ocasiones hasta como el jugador realista más adelantado. La noticia del once, en todo caso, es que Elustondo parece confirmarse como central. El partido que jugó en Vallecas le coloca claramente por delante de Ansotegi, Reyes y Mikel González como acompañante de Iñigo Martínez. El otro gran aspecto a destacar es que Eusebio mantiene una confianza en Vela que no termina de verse recompensada. Es verdad que el mexicano intentó acercarse a lo que puede hacer, pero no fue decisivo en ninguna de sus intentonas. Se le espera y, sin Agirretxe, se le necesita.

Como a Jonathas, que no se encuentra a sí mismo y a quien los doce goles de Agirretxe y la forma en que le ha superado esta temporada parecen estar pesándole más de lo que debería. Él fue quien tuvo la primera opción del encuentro para la Real, pero Llorente le ganó en la carrera en el minuto 2 y permitió que Yoel agarrara con facilidad un balón que olía a 0-1, y tampoco aprovechó un buen balón que metió Vela un minuto después. La Real, de hecho, entró bastante bien en el encuentro. Entendió la forma de hacer daño a la defensa del Rayo, siempre bastante adelantada. Vela también gozó de una buena ocasión cuando, en esos primeros minutos, más y mejor intentó encontrar las cosquillas a la defensa rayista. Pero fue el equipo local el que golpeó primero. Al cuarto de hora, la Real volvió a demostrar que no domina la defensa de las jugadas de estrategia e Iñigo Martínez se dejó ganar la posición en el salto por Llorente, cuyo cabezazo fue imposible para Rulli.

La Real de Eusebio, sin que eso sea culpa del técnico, se ha acostumbrado a empezar los partidos por debajo en el marcador. Y como el técnico resaltó después en la rueda de prensa que siguió al encuentro, al menos eso quiere decir que el equipo tiene carácter para no darse por vencido. En Vallecas hizo frente a esa prueba en dos ocasiones y respondió en los dos. Aún así, lo pasó mal. Los minutos que siguieron al 1-0 no fueron buenos y la Real sufrió. Pero fue un encuentro de pocas ocasiones y el Rayo sólo pudo hacer el 2-0 en una falta lateral botada por Trashorras que sacó Rulli a córner con seguridad. En ataque, el equipo txuri urdin estaba algo atascado por el centro, a pesar de que su intención parecía ser abrir las bandas con Vela por un lado y Bruma por otro. Y precisamente cuando Bruma se atrevía a encarar, el peligro era mayor. El empate, de hecho, llegó en una falta provocada por Bruma que botó Pardo y que Elustondo remató con categoría, entrando desde atrás y siempre con ventaja sobre su marcador en la carrera.

Como la Real con el 1-0, el Rayo acusó el 1-1. El dominio del encuentro pasó al bando txuri urdin, pero las opciones de ponerse en ventaja sólo llegaron, qué curioso, a balón parado. Pardo mandó arriba una falta muy similar a la del gol de Elustondo, qué gran partido el suyo, el central realista mandó fuera otro cabezazo y Carlos Martínez cerró la primera mitad con otro cabezazo en plancha que no encontró portería. Antes de eso, Mateu Lahoz había dejado ya alguna píldora de lo sobrevalorado que está, mostrando una tarjeta amarilla a Markel en una jugada en la que se había resbalado y perdonándosela a Yuri al cortar claramente un contragolpe. Nada demasiado escandaloso, pero a los puntos el partido parecía que podía decantarse para la Real, Más cuando la primera acción de peligro la provocó de nuevo Vela, arrollado con una dura entrada en la frontal del área por Llorente. Esa falta la mandó Pardo a las manos de Yoel.

Pero como ya sucedió en la primera mitad, cuando más controlado parecía el encuentro, llegó el gol del Rayo. Un despiste tremendo de todo el equipo y una presión muy flojita permitieron que el Rayo mandara un balón largo que Jozabed persiguió completamente solo y partiendo desde su propio campo. En el uno contra uno, definió con una tranquilidad asombrosa y puso el 2-1 en el marcador. La Real, nuevamente, reaccionó bien y al menos llevó a su rival hacia su área. Y ahí fue cuando, de nuevo, el protagonismo arbitral fue claro. Mateu es un colegiado que no controla los partidos tanto como se dice que lo hace, sobre todo porque interpreta midiendo demasiado. Jonathas no es el tipo de jugador que le cae especialmente bien y se nota. Escamoteándole algunas faltas en su pelea contra la defensa rayista, era evidente que en esas pugnas no le iba a señalar nada a favor, mucho menos dentro del área. A media hora del final pidió penalti y pudo serlo. Pero en lo que no hay duda es que en la siguiente jugada, cuando se escapaba de Llorente, este debió ver la segunda amarilla y Mateu no quiso sacarla. No quiso. No es cuestión de interpretaciones, porque Jonathas encaraba el área.

Esa falta, por cierto, la sacó Bruma, que parece que está cogiendo muchísima confianza. No es un jugador que acierte en sus decisiones tanto como debería, pero es un diablo que provoca auténticos quebraderos de cabeza en sus rivales. Su disparo en ese libre directo acabó en córner y en ese saque de esquina, botado por un Pardo muy acertado en Vallecas en esa faceta estratégica del juego en la que suele dejar mucho que desear, lo remató a placer Bruma en el segundo palo. Completamente solo, sí, pero con un espléndido golpeo de primeras, sin dejar caer la pelota y a la que dio la suficiente fuerza como para que nadie la oliera. Con el 2-2 en el marcador, Eusebio quiso ir a por el partido. Illarra pidió el cambio por unas molestias y puso sobre el césped a Xabi Prieto. Es decir, quitó a un jugador que estaba ejerciendo de mediapunta por un mediapunta auténtico. Lástima que no se notara demasiado la entrada en el partido del capitán, porque en Vallecas olía a sangre y la Real, como es costumbre, no lo supo aprovechar.

De hecho, los minutos finales del encuentro fueron claramente para el Rayo, espoleado por su incansable afición. Bebé tuvo la mejor ocasión rayista al poco de empatar la Real, pero Rulli respondió a su gran jugada con una espléndida parada. Ojo al guardameta realista, que con su actuación en la doble visita a Madrid demuestra que está recuperando su mejor nivel. Mateu amonestó a Yuri por protestar lo que había sido una falta clara y que acabó en un córner para el Rayo, y poco después también pudo perdonarle la roja. Luego terminó de enervar a la grada acerándose a la banda a que le arreglaran el receptor de señale de sus asistentes, para luego añadir simplemente tres minutos a la segunda mitad. Mientras la Real se quedaba en los casis, casi llega Vela a un centro de Yuri y casi conecta Bruma un buen disparo desde la frontal, el Rayo generaba cada vez más peligro. Lo más claro, un zapatazo de Bebé que casi encuentra la escuadra y un despeje de Rulli en dos tiempos, el segundo con el pie y desde el suelo, tras un disparo de Trashorras.

Vela tuvo la última opción del partido para la Real cuando aún quedaban diez minutos por jugar, con una jugada que se le quedó para su zurda, como tantas veces ha marcado, pero que estrelló en un defensa. A partir de ahí, todo fue para el Rayo salvo el sufrimiento, realista por completo Eusebio no supo parar el partido con algún cambio, y de hecho no llegó a agotarlos. Sólo puso en el campo a Chory Castro, sorprendentemente para retirar a Bruma. A balón parado y colgando balones, el Rayo fue embotellando a la Real, pero en esos minutos finales, a pesar de la presión, Rulli ya no tuvo que intervenir y el marcador no se volvió a mover. La Real sigue mostrando luces y sombras, pero al menos evitó la derrota en Vallecas levantando dos marcadores en contra. Perder en Vallecas hubiera sido grave, sobre todo porque el Rayo le habría sobrepasado en la tabla. Sumar de uno en uno es insuficiente y todo vuelve a depender de lo que se haga en Anoeta contra el Valencia, pero al menos sigue habiendo detalles para la esperanza.