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jueves, noviembre 04, 2021

Corazón Txuri Urdin, el podcast. La Real, bestia negra de la Unión Deportiva Salamanca

Si se puede considerar a la Real como la bestia negra de algún equipo, ese es sin duda la Unión Deportiva Salamanca. 24 veces se enfrentaron en Primera División entre la temporadas 1974-1975 y 1998-1999, antes de la disolución administrativa del club charro en 2013, y el conjunto txuri urdin nunca perdió ante los salmantinos. Ni en Donostia, ni en Salamanca. Ni una sola victoria del Salamanca. No hay ahora mismo vigente ninguna otra racha como esta en la máxima división del fútbol español, aunque por desgracia por la desaparición del club castellanoleonés ya no pueda continuar en el futuro.

Los pormenores de esta racha, con las anécdotas de los partidos jugados y las mayores goleadas, con la imagen de uno de los goles de la victoria en Atotxa de la temporada 1977-1978, centran el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Una semana más, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Además, si tenéis alguna sugerencia para que sigamos haciendo crecer este podcast, con partidos, registros o personajes de la historia de la Real, no tenéis más que decirlo.

domingo, diciembre 23, 2012

LOS RÉCORDS DE LA REAL. La mayor cantidad de partidos sin perder contra otro Primera

La Real tiene un récord bastante desconocido. Tiene en su poder la mayor racha de partidos sin perder contra otro equipo de Primera División que sigue vigente y con posibilidad de aumentar. Son 24 los partidos que ha disputado el equipo txuri urdin contra el Salamanca en la máxima categoría sin conocer la derrota. Para que el récord sea aún más impresionante, hay que decir que esos 24 son todos los partidos en los que la Real se ha cruzado contra el conjunto charro. Es decir, un Real Sociedad - Salamanca o un Salamanca - Real Sociedad no ha acabado nunca con la victoria del conjunto castellano-leonés. El problema para la Real es que esta marcha lleva congelada nada menos que trece años, desde que en 1999 el Salamanca descendiera a Segunda para ya no haber regresado todavía a Primera. Ahora mismo, de hecho, milita en la Segunda División B.

Esos 24 partidos que forman el récord se han disputado entre las temporadas 1974-1975 (el 1-1 del primer duelo, en la foto que abre esta entrada) y 1998-1999 (el 0-1 que cerró la cuenta por ahora, en la foto posterior). En Donostia, el saldo es de nuevo triunfos para la Real y tres empates, con 24 goles a favor y cinco en contra. En Salamanca, cinco triunfos realistas y siete igualadas, con quince tantos marcados y ocho encajados. Los dos empates registrados en Atotxa y el de Anoeta han sido a un gol. En otras tantas ocasiones se ha repetido ese resultado en El Helmántico, donde también ha habido tres igualadas sin goles y una a tres tantos (en la temporada 1995-1996, con Irureta entrenando a la Real y Lillo al Salamanca). La mayor goleada en casa es el 4-0 que se repitió en las temporadas 83-84 (con dos goles de Bakero y otros tantos de López Ufarte) y 98-99 (Sa Pinto, dos de Kovacevic y Gracia). La última vez que se vieron las caras fue en mayo de 1999 en El Helmántico, cuando un solitario gol de Idiakez bastó para conseguir la victoria.

El Real Madrid tenía esta temporada la posibilidad de igualar este récord. Llevaba 22 partidos sin perder contra el Málaga, desde marzo del año 2000. En la última jornada del año 2012, el 3-2 que logró en La Rosaleda el conjunto andaluz truncó la posibilidad de que esta racha igualara o superar a la de la Real. Sin embargo, el equipo madridista sigue siendo la principal amenaza de la marca lograda por el txuri urdin ante el Salamanca. Con su victoria en el Santiago Bernabéu en la presente temporada, el Real Madrid acumula también 22 partidos consecutivos en Primera sin conocer la derrota ante el Atlético de Madrid, una marca que arrancó en septiembre de 1999. Queda el Atlético - Real Madrid de la segunda vuelta para saber si el conjunto blanco se acerca al registro de la Real y si tiene la opción de igualarlo y batirlo ya en la próxima temporada.

Tanto la marca en poder de la Real como la del derbi madrileño están en vigor y todavía pueden seguir aumentando. El récord absoluto de partidos sin conocer la derrota ante otro conjunto de Primera División tiene precisamente a la Real como protagonista negativo. El Real Madrid estuvo 34 partidos y 22 años sin perder ante la Real entre noviembre de 1957 y mayo de 1979. Eso sí, si la marca es desastrosa, contundente fue la forma en que acabó, con aquel glorioso 4-0 con el que la Real de Ormaetxea que logró el récord de imbatibilidad (32 partidos en una temporada, 38 en total sumando los seis de la anterior) en la temporada 1979-1980. Los goles aquel día fueron de López Ufarte de penalti, Satrústegui, Zamora y Heras. Los 24 partidos de la Real ante el Salamanca son la sexta mejor marca de la historia de la Liga española. Las cinco primeras las logró el Real Madrid y solo el Espanyol pudo igualar el registro de la Real, con 24 partidos sin perder ante el Racing entre abril de 1982 y enero de 2003.

miércoles, marzo 17, 2010

Cobardes

No me gustan los cobardes. No me gustan en la vida y no me gustan en el fútbol. El partido de Salamanca, por desgracia, deja unos cuantos cobardes que enturbian en cierta medida un partido que otorgó a la Real el liderato de Segunda y que se desarrolló en un ambiente festivo gracias a uno de los viajes más bonitos y numerosos de la afición txuri urdin en los últimos años. Por ser lo que afecta al juego, la mayor cobardía de todas fue la que cometió Linares, un delantero del Salamanca que, ni corto ni perezoso, agredió a Labaka en la espalda sin que todavía se sepa muy bien el motivo. El juego estaba detenido, pero eso no le impidió dar golpes al central realista. Golpes que, por cierto, le van a tener de baja al menos un mes.

Me pareció una salvajada durante el partido, a pesar de que un mal árbitro, otro más, dejó la acción sin sancionar. Y más aún después de leer las consecuencias. Igual Linares está frustrado porque, a pesar de ser el máximo goleador del Salamanca con siete tantos, no marca desde el 31 de enero. No lo sé. No me importa. Agirretxe no va por ahí protagonizando cobardes agresiones y no marca desde hace más tiempo que Linares, desde el 9 de enero. Esta semana se ha hablado de lo mucho que le dieron a Cristiano Ronaldo en Valladolid, de si el Comité de Competición no entró a valorar la jugada, y de lo que se persigue a los jugadores de talento. Siempre es buen momento para recordar que la competición va más allá de estas denuncias oportunistas, por mucha razón que tengan. Los árbitros no hacen justicia, pero los comités tampoco. Labaka se perderá al menos un mes de Liga por un cobarde. O por más de uno.

Antes de seguir adelante, creo que es el momento de decir que de Salamanca sólo puedo contar maravillas. He estado allí viendo a la Real en dos ocasiones, y en las dos he disfrutado muchísimo con una ciudad magnífica, con una gente acogedora y con una afición local muy noble. Siempre con mi camiseta de la Real puesta y ni un solo problema. Lo digo porque no quiero que nadie me malinterprete, que nadie piense que lanzo un ataque hacia Salamanca o los salmantinos. Pero en todas partes hay cobardes, y de vez en cuando aprovechan su momento de gloria para aparecer. Lo que no se puede consentir es que se vayan de rositas, aunque afear su conducta quede limitado a unas pocas líneas como éstas. Por eso es obligado publicitar y recordar las veces que haga falta al cobarde que aprovechó su momento de gloria para provocar.

Tras ofrecer las alineaciones de los dos equipos, el speaker del Salamanca decidió coronar su gran actuación con un "¡Viva España!". Hace apenas unos días tuvo una conversación con una amiga sobre esto, sobre los impresentables que pueblan los campos de banderas (en nuestro caso españolas) con el único fin de provocar. A mí no me provoca, porque pienso que allá cada cual con sus ideologías, sus banderas y sus ánimos, por absurdos que me puedan parecer, pero como no todo el mundo es así la única conclusión es que actuaciones como la de este speaker genera violencia en los campos de fútbol. El Salamanca, que siempre ha sido un club señor, ya se ha disculpado por este hecho, un gesto noble y caballeroso que obliga a aceptar esas disculpas y a no culpar al club de lo que un cobarde ha protagonizado. El empleo de este señor no depende del Salamanca, sino de la empresa que organiza estas cuestiones para el club. Espero que esa empresa tome medidas.

El Salamanca, en ese mismo comunicado, destaca el "excelente comportamiento de las dos aficiones, que hicieron que el Estadio Helmántico reviviese un ambiente propio de Primera División", y agradece el comportamiento de ambas durante todo el fin de semana. Otro gran detalle por parte del club charro. Siempre he pensado que estos desplazamientos masivos enriquecen la competición y ennoblecen este deporte. Es muy bonito que el Salamanca lo reconozca, igual que desde mis líneas he agradecido y reconocido siempre el buen hacer de otras aficiones que han visitado Anoeta (recuerdo hace un par de temporadas cuando estuve presente en San Sebastián con la invasión de la afición del Numancia). Si todo va como soñamos, echaré de menos Salamanca en Primera. Ojalá suban pronto.

Lo malo de los desplazamientos masivos es que a veces uno encuentra gente cobarde vestida de uniforme que no sabe contra quién descargar su ira. No debe de ser fácil controlar a 3.000 personas, no seré yo quien critique la organización de la Policía. Pero sí al cobarde que hace uso de su uniforme y placa para amedrentar a gente que no ha cometido un delito alguno. Eso se ve en vídeos grabados por la afición realista en Salamanca. Eso tampoco puede caer en el olvido. Quedará impune, me temo, porque es de esas cosas que no dará el salto a un informativo de televisión o que no llegará al despacho de un mando que tenga poder y responsabilidad en estos hechos. Pero es cobarde. Y no me cansaré de denunciar a la gente cobarde. En el campo, en la grada o en la calle.

domingo, marzo 14, 2010

SALAMANCA 0 - REAL SOCIEDAD 0 Un liderato algo amargo

La Real recupera el liderato de Segunda, pero lo hace de una forma un tanto amarga. El equipo de Martín Lasarte dejó escapar dos puntos en Salamanca, porque pareció tener mucha más capacidad que el equipo local y porque gozó de suficientes y claras ocasiones como para adelantarse en el marcador. Pero el balón no entró en ninguna de las dos porterías, y eso es noticia en un partido de la Real, ya que no se producía un 0-0 desde el encuentro que jugó el conjunto txuri urdin en Albacete hace justo cuatro meses, el 14 de noviembre. Una lástima que la magnífica peregrinación realista a tierras castellanas no haya logrado el premio del triunfo. Los aproximadamente 3.000 seguridores que se han desplazado a Salamanca han dado una nueva lección de señorío y amor a unos colores. Se han dejado la garganta. Y, a pesar del empate, han disfrutado. Es lo suyo. El liderato es para ellos, aunque se hayan perdido dos puntos. Toca renovar el fortín de Anoeta y contra un rival directo, el Levante.

Lasarte ha sorprendido manteniendo el guión de la semana pasada. Todo el mundo esperaba que Zurutuza formara parte del once inicial, pero el técnico realista ha repetido la alineación que se enfrentó hace siete días al Numancia. Y el resultado ha sido más o menos parecido, aunque el Salamanca no ha tenido tanto control en el centro del campo como lo tuvo el conjunto soriano. Elustondo ha vuelto a ser una sombra en el césped y sigue pidiendo a gritos la suplencia, Aranburu no ha terminado de encontrar su sitio en la mediapunta y Diego Rivas se ha desvivido, como siempre, en las tareas de robo de balón, pero ha cometido algunos errores a la hora de depslegar cualidades que no son precisamente las suyas, las de la distribución de juego. Eso lo nota mucho la Real, sobre todo fuera de casa, donde su efectividad de cara a puerta baja bastante con respecto a lo que ofrece en Anoeta. Desde las dos grandes tardes en Soria y Vallecas, la Real marca bastante menos de un gol por partido en sus desplazamientos, y así es difícil ganar partidos.

Porque ocasiones ha habido de sobra para sacar los tres puntos de El Helmántico. Agirretxe monopolizó las de la primera mitad, en especial un uno contra uno servido maravillosamente en profundidad por Aranburu y un remate de cabeza a pase de Griezmann (gran trabajo el suyo, al que añadió unos pequeños detalles de clase) que se marchó lamiendo el palo. El Salamanca, por su parte, gozó de innumerables corners, algunos de ellos cedidos por la Real con cierta inocencia, pero en ellos no fue capaz de poner en peligro la portería de Bravo. Sí tuvo que trabajar el chileno en dos disparos lejanos, atajando con seguridad el primero y despejando a corner el segundo, efectuado por el ex realista Rossato. El Salamanca empezó con cierto ímpetu, pero pronto la Real equilibrió el dominio e incluso superó al conjunto charro. Pero el problema fue el de otras muchas tardes: falta de precisión en los pases.

El 0-0 al descanso pudo haberse roto si el árbitro hubiera señalado un penalti de De la Bella, más flojo que en las últimas tardes, que sacó el brazo en un centro desde la banda. A cambio, el árbitro, otro mal árbitro en esta categoría infernal, decidió inhibirse en muchas de las faltas que cometió el Salamanca. Cada salida de balón desde el área txuri urdin era cortada con una infracción, y cada balón que llegaba a tres cuartos de campo finalizaba de la misma forma. Xabi Prieto fue el objetivo predilecto de las tarascadas de los jugadores salmantinos y, por desgracia, el árbitro sólo cobró una tarjeta amarilla por tantas infracciones al realista, y fue en el minuto 80. Algo inútil para que tenga influencia en el juego. Y es que Xabi es un jugador que despierta el temor de los rivales, aunque hoy no haya tenido precisamente su día. Eso sí, puso dos balones de gol en el tramo final del partido, cuando fue él y no Elustondo quien sacó las jugadas de estrategia. A pesar de la ridícula falta con la que se desperdició el último balón del partido, con los centrales en el área y sacada en corto a Rivas, quizá haya que replantearse el nombre del lanzador para próximos encuentros.

Antes de que llegara esa absurda y descorazonadora jugada final, Lasarte metió los cambios más o menos lógicos y esperados. Zurutuza suplió a Elustondo, colocando sobre el campo el once que la mayoría esperaba de inicio y después Bueno sustituyó a Agirretxe y Nsue a Griezmann. Y es ahí donde entra la discusión fundamental de los problemas actuales de la Real. Cierto es que el juego en el centro del campo no se ha logrado un nivel de excelencia, pero lo que se ha perdido en las últimas semanas es buena parte de la pegada que este equipo demostró en la primera vuelta. En las últimas nueve jornadas, la Real sólo ha marcado ocho goles, dos de ellos de Labaka, uno de De la Bella y otro de Bravo. Eso dice mucho del estado de forma de sus atacantes. Xabi Prieto ha estado lesionado en buena parte de ese tramo de la temporada, Songo'o no ha marcado todavía, Nsue no lo hace desde hace dos meses en Vigo, Griezmann rompió la pasada semana una racha de otroas siete semanas. Pero lo peor está arriba. Agirretxe no marca desde el 9 de enero y Bueno tampoco anda demasiado fino. Ahí hay mucho que resolver.

El delantero uruguayo tuvo la mejor ocasión del partido en los últimos instantes, minutos después de que cabeceara alto una falta botada por Prieto. Zurutuza dejó pasar un balón centrado por Nsue y el uruguayo la mandó a las nubes desde una posición inmejorable. Una de esas ocasiones que no se pueden perdonar. En la otra gran falta botada por el 10 realista, fue Labaka quien no pudo impulsar al interior de la portería un balón que no terminó de controlar con comodidad y a pesar de estar dentro del área pequeña. Esas fueron las ocasiones realistas, que sólo encontraron réplica en un contraataque del Salamanca rematado sin peligro justo después de que Bueno tuviera el partido en sus botas. Faltó acierto, que no sacrificio. La Real se vació, pero no tuvo el acierto necesario para ganar los tres puntos. También le faltó cierta profundidad por las bandas debido a que ninguno de los dos laterales consiguió repetir su buen partido ante el Numancia.

Visto el partido, la mayoría podrá sacar la sensación de que la Real es mucho mejor equipo que el Salamanca y pudo y debió ganar. Pero lo cierto es que el punto logrado en El Helmántico le sirve al conjunto txuri urdin para recuperar el liderato, y eso, a estas alturas de la temporada, sólo quiere decir que la Real está en el buen camino. Los 21 equipos restantes miran a la Real desde abajo gracias a la derrota del Hércules. Todos los perseguidores ganaron, lo que quizá ha elevado la presión que han sentido los jugadores durante los 90 minutos (y eso sí tiene que generar un punto de preocupación). Pero ahora todos son ya perseguidores. El Hércules está un punto por detrás y el Cartagena está a cuatro, mientras que Betis y Levante, los dos primeros equipos que están fuera del descenso, se quedan a siete puntos de ventaja, uno menos que el Numancia. La situación de la Real sigue siendo envidiable, y ahora toca un duelo directo que definirá buena parte del futuro del conjunto txuri urdin. Ganar al Levante en Anoeta podría ser casi definitivo para la ilusión del ascenso. Ese es el objetivo.

sábado, marzo 13, 2010

PREVIA Salamanca - Real Sociedad. Una gran oportunidad

Lo decía Mikel Aranburu durante la semana. La Real está ante una gran oportunidad (domingo, 17.00 horas, El Helmántico; Canal + Liga y Gol TV). Ha llegado a este momento de la temporada en una posición envidiable y en las próximas semanas, con la visita a Anoeta de rivales director por el ascenso como Levante y Hércules, tiene la posibilidad de dar un golpe de autoridad definitivo. Ganar fuera de casa, algo que no hace la Real desde hace casi dos meses, dejaría sin aliento a unos contrincantes que contemplan una magnífica fortaleza txuri urdin en Anoeta. El rival de esta semana, además, permite soñar con la posibilidad de lograr los tres puntos. Y mucho más si tenemos en cuenta la Historia de estos enfrentamientos y la masiva presencia de aficionados realistas, dispuestos a dejarlo todo por su equipo. Ahora falta que el equipo haga lo mismo por su gente y les dé una alegría más.

Para buscar la victoria en Salamanca, Martín Lasarte se lleva a los mismos 18 jugadores que convocó para el partido de hace una semana en Anoeta frente al Numancia. En el once sí podría haber al menos un cambio, y será en la línea con más dudas de las últimas alineaciones, el centro del campo. Zurutuza, ya totalmente restablecido de su lesión y tras disputar unos buenos minitos ante los sorianos, tiene muchas papeletas de volver al once inicial. La duda es saber a qué jugador dejará el técnico en el banquillo para acomodar al canterano en la mediapunta. El cambio directo sería por Aranburu, pero el capitán podría retrasar su posición hasta el mediocentro, junto a Rivas, dando así a Elustondo el descanso que muchos piden para él. Otra posibilidad sería que fuera Griezmann el sacrificado y Aranburu se moviera en la línea de tres mediapuntas desde la izquierda, aunque ésta parece menos probable.

El resto del once no presenta demasiadas dudas. Bravo estará en la portería y la defensa será la misma de las últimas jornadas, con dos laterales en alza, Carlos Martínez y De la Bella (ante el Numancia, el primero dio una asistencia y el segundo marcó el gol del triunfo) y los dos únicos centrales de la convocatoria, Ansotegi y Labaka (Mikel González ultima su recuperación y Esnaola sigue esperando una segunda oportunidad que refrende el buen papel que hizo en la primera). Diego Rivas es indiscutible en el pivote, al igual que Xabi Prieto por la banda derecha (Nsue estará en el banquillo, Songo'o no). En punta lo normal sería que repitiera Agirretxe, pero ya sabemos lo dado que es Lasarte a las sorpresas en el puesto de delantero, muy cambiante a lo largo de la temporada y no siempre por lo que se ve en el terreno de juego cada fin de semana. Sin ir más lejos, la semana pasada Bueno fue suplente por estar algo bajo durante la semana por su ausencia en la convocatoria de su selección.

La Real comienza la jornada en la segunda posición con 51 puntos, los mismos que el líder, el Hércules. Todos los rivales del equipo txuri urdin en la carrera por el ascenso juegan esta semana en casa, a excepción del Betis, que rinde visita al Real Unión. Si los de Martín Lasarte consiguen el triunfo y alguno de los demás no, el golpe sería grande porque Anoeta sigue siendo un factor muy a tener en cuenta en el devenir de esta Liga. La Real cuenta con la aparente ventaja (aunque nunca se sabe si se puede tomar como una desventaja por aquello de la presión) de saltar al campo sabiendo ya lo que habrán hecho todos los demás. Y saltara a un campo abarrotado de realistas. Se prevé la presencia de más de 3.000 almas realistas, una cifra que no estará muy lejos del público local que animará al Salamanca. Qué tesoro tiene la Real en su gente.

El Helmántico sólo ha visto cuatro victorias de los suyos en los catorce partidos disputados hasta la fecha esta temporada, por lo que es un escenario propicio para dar ese golpe de autoridad. Hay quien piensa que se puede llegar al ascenso sólo con amarrar los partidos de Anoeta. La Real, en todo caso, está en la obligación de ganar ya algún partido fuera, ya que no logra una victoria como visitante desde hace dos meses, desde que Nsue diera los tres puntos en Vigo ante el Celta. Desde entonces, sólo dos puntos de los nueve posibles y una sensación bastante pobre en el juego, que no en la capacidad de competir (para muestra, el postrero gol de Labaka en Huesca). Los de Lasarte aspiran de nuevo a hacer un gran partido lejos de San Sebastián y recuperar las sensaciones que dejó el equipo en los desplazamientos grandes de la primera vuelta, como Soria o Vallecas.

Además, la Historia está del lado de la Real. De los 18 partidos disputados en tierras castellanas entre Salamanca y Real Sociedad, sólo tres acabaron victoria local, aunque bien es cierto que todos ellos se produjeron cuando ambos conjuntos militaban en Segunda División. Los seis partidos jugados en la categoría de plata se reparten con absoluta igualdad: tres triunfos para cada equipo. La última derrota llegó en la temporada 07-08, por 3-2 con un gol en el último minuto producto de un penalti inexistente. En Primera, en cambio, la Real no perdió nunca en Salamanca, logrando cinco victorias y siete empates en los doce partidos jugados. La goleada más amplia la logró en la campaña 78-79, ganando por 1-3. Satrústegui marcó aquel día dos goles y López Ufarte redondeó el marcador desde el punto de penalti.

La pasada temporada, la Real visitó Salamanca en el tramo final de la temporada, a sólo cinco jornadas para que acabara el campeonato. De hecho, fue la última victoria del equipo de Lillo antes de perder definitivamente todas las remotas opciones de ascender que todavía mantenía, lo que sucedió una semana después en Anoeta y frente al Córdoba. El equipo txuri urdin jugó un partido solvente, lo que tuvo mérito teniendo en cuenta que las lesiones sólo respetaron a catorce jugadores del primer equipo para aquella jornada y que tres jugadores tuvieron que ser sustituidos por este mismo motivo. Agirretxe marcó el único gol del partido con un buen disparo tras una gran asistencia de Xabi Prieto. La mejor noticia del partido la dejó el joven Ros, que debutó con el primer equipo con un gran encuentro, apoyándose en un muy buen Diego Rivas. El marcador pudo ser algo más amplio, pero lo cierto es que el Salamanca, que llegó al encuentro sólo un punto por debajo de la Real, no puso nunca en peligro la victoria.

En la primera vuelta, la Real hizo uno de los mejores partidos de la temporada. Ganó 2-0 al Salamanca, pero los goles no llegaron hasta la segunda mitad. Y no porque la Real no los mereciera en una magnífica primera mitad (otro malísimo árbitro anuló uno legal a Zurutuza y después compensó quitándole otro tanto que nada tuvo de ilegal al Salamanca). Pero para adelantarse en el marcador tuvo que aparecer Xabi Prieto para sacar rápido una falta de pillo, tuvo que llegar Estrada desde atrás, ya afianzado en el lateral, y ceder el balón a un listísimo y decisivo Griezmann para que convirtiera el gol. Ansotegi hizo el segundo, gracias a la incansable lucha de Agirretxe por balones imposibles. Todo un partidazo que mereció un marcador más abultado pero que dejó a la Real el premio más bonito: el liderato de Segunda División. Todo salió a la perfección aquel día. Que se repita la historia en Salamanca.

domingo, octubre 11, 2009

REAL SOCIEDAD 2 - SALAMANCA 0 ¡Qué bonito!

Mientras la élite futbolística se juega algo tan importante como estar en un Mundial, mientras un jugador de la Real conseguía en Chile el billete para la mayor cita futbolística, el equipo se jugaba algo que no aparecerá en los libros de Historia pero que para nosotros es igual de importante. Hoy la Real ha dado un paso más. Un paso importantísimo. Hoy la Real es líder (salvo que el Cartagena gane por cuatro goles de diferencia su partido en Cádiz, a partir de las 21.00 horas). Pero cómo ha alcanzado ese liderato. Con fútbol, con juego, con ocasiones, con diez de la cantera en el once inicial. En una tarde magnífica, de claro dominio sobre el campo ante un Salamanca que no ha salido a encerrarse pero que se ha visto superado de principio a fin por el equipo txuri urdin, de comunión absoluta con la grada y con 70 minutos primorosos. Bonito, muy bonito.

Llevamos años, según se acaban los partidos, pensando en los detalles positivos que deja el equipo para no ahogarnos en la oscuridad del presente. Quizá la Real haya inaugurado hoy una nueva etapa, una etapa en la que lo normal sea disfrutar y tener que pensar en lo negativo porque es minoritario. Porque casi todo se hace bien Hoy ha sido así con mucha claridad. El equipo de Martín Lasarte ha hecho un partido espléndido, el mejor de la temporada y puede que incluso el mejor en su paso por Segunda, y ha logrado una merecidísima victoria. ¿Puntos flacos? Tener a Diego Rivas como pivote único dio cierta libertad a los centrocampistas salmantinos en la primera mitad, colocar a Mikel González en la banda izquierda resta profundidad y un apoyo a Griezmann, un Carlos Bueno que no se acercó a la intensidad de Agirretxe y que en los últimos veinte minutos se ha perdido el control de la pelota en buena medida.

¿Todo lo demás? Sencillamente perfecto. La Real salió al campo con una intensidad altísima, la misma con la que jugó en Soria. Que eso se convierta en costumbre será la mejor noticia que puede recibir esta Real. Mereció irse al descanso con ventaja porque demostró en 45 minutos mucha más llegada al área rival y más ocasiones que en muchísimos partidos de los dos años precedentes en Segunda. Griezmann y Xabi Prieto eran dos puñales en las bandas, los movimientos y dejadas de Agirretxe propias de un crack y el dominio de Zurutuza en el centro del campo es algo que llevábamos años sin ver. Atrás, Ansotegi y Labaka se anticiparon una y otra vez a los atacantes salmantinos, que no gozaron de una sola ocasión de gol en esa primera mitad.

Este 0-0 al descanso no tuvo nada que ver con los empates a los que estaba acostumbrado Anoeta en la pasada temporada. Nada. Además, sí hubo un gol. Zurutuza envió al fondo de las mallas un magnífico pase de Griezmann. Todavía nadie sabe por qué anuló el gol Teixeira Vitienes, un árbitro malo de verdad aunque tiene una buena fama cuyos motivos se me escapa. No supo en ningún momento lo que estaba pitando, erró en la mayoría de las tarjetas que sacó y no sacó (a excepción de la clarísima roja a Despotovic por empujar al colegiado ya en el tiempo de descuento) y, quizá por esa absurda ley de la compensación, también anuló un gol aparentemente legal al Salamanca en los primeros minutos del segundo tiempo.

La segunda parte, en la primera media hora, corroboró el caudal ofensivo que tiene la Real. Todos los jugadores fueron una pesadilla para la defensa salmantina. Xabi Prieto fue objeto de incontables faltas, y en una de ellas demostró su inmensa categoría. Sacó rápido, pillando por sorpresa al equipo rival y aprovechando una fulgurante subida del cada vez más asentado Dani Estrada. Pase de la muerte y llegada fulminante y de categoría de Griezmann al primer palo. Segundo gol del francés, segunda gran alegría del chaval y de una grada enloquecida por él. Y partido encarrilado. Cinco minutos después llegó el segundo, por el hambre que demostró el equipo. Ansotegi entró con fuerza desde atrás para remachar a la red un rebote, pero un rebote buscado por Agirretxe, que aunque no marque goles tiene un valor inmenso.

La Real es líder. Queda mucho, si, pero eso tiene un valor inmenso. No era líder, aunque entonces fue en Primera División, desde la noche de 2003 en que se le escapó la Liga en Vigo. El equipo perderá probablemente el liderato, puede que salga en algún momento de los puestos de ascenso en este largo caminar por la Segunda División. Pero hoy la Real ha demostrado que es un candidato serio, sólido y firme, que el camino es el correcto y que se puede confiar en él en los momentos en que tenga que dar un golpe sobre la mesa. Y haciendo de Anoeta el soñado fortín, con dos victorias consecutivas (tres en total con la de Soria) El crecimiento de la Real desde el comienzo de la temporada es indudable y notorio, y todavía hay margen de mejora por los presentes (Griezmann es el estandarte, pero se puede pensar también en Elustondo) y por los hasta ahora más o menos ausentes (Nsue, Bueno, Carlos Martínez, Viguera y Sergio son jugadores que, en realidad, todavía no han aportado demasiado, y seguramente lo harán).

Hay que dar valor a lo que está haciendo esta Real porque lo tiene. No hay más que pensar en los problemas que ha tenido el equipo en los últimos años. Hoy la Real convirtió todos esos problemas en leyendas urbanas. Tuvo peligro dentro y fuera del área, en combinaciones, en pases largos, en la estrategia (Griezmann se ha convertido en el mejor lanzador posible de córners y faltas; si llega marcar la falta directa de que dispuso, se cae Anoeta), la presión fue formidable (Diego Rivas se hartó de robar balones y tanto Ansotegi como Labaka se adelantaron a decenas de pases largos del Salamanca, eso sin contar el gran papel en la contención de Zurutuza y la buena aportación de un recuperadísimo Aranburu. Riesgo, tan seguro como siempre. Y aunque perdió algo de control del juego al final, lo cierto es que gestionó bien los últimos minutos. La Real es líder. La Real gana porque juega biuen. ¿Que sólo es la jornada siete? Sí, pero ¡qué bonito!

sábado, octubre 10, 2009

PREVIA Real Sociedad - Salamanca. Tres puntos para consolidar un sueño

La Real, siempre que hoy pinche el Hércules, buscará ante el Salamanca el liderato de Segunda (domingo, 17.00 horas, Anoeta; Canal + Liga y Gol TV). Pero busca algo más que eso, algo mucho más importante. Lo que busca el equipo de Martín Lasarte es consolidar un sueño. Demostrar que la segunda posición en la tabla que defiende el conjunto txuri urdin no es una anécdota de comienzo de temporada, sino una realidad a la que nos podamos acostumbrar de aquí a junio. La Real sueña con el ascenso y, de nuevo, con hacer de Anoeta un fortín. Para ganar dos partidos seguidos, hay que ganar el primero. Eso se hizo hace dos semanas ante el Huesca. En el descanso de aquel partido hubo pitos para el equipo. Si la Real se acerca al nivel que dio en Soria, esos pitos se convertirán en aplausos. Anoeta estará feliz y verá consolidado su sueño con un golpe de realidad.

Lasarte tiene la opción de hacer un once compuesto por jugadores salidos de Zubieta. Es obvio que todos los jugadores que visten la camiseta txuri urdin son de la Real y, por tanto, todos son apoyados por igual. Pero la presencia de tantos jugadores de casa es importante porque demuestra que la filosofía de la Real tiene cabida en el siglo XXI y en una época de nuestro club tan complicada como la que vive estos últimos años. No es un menosprecio a los de fuera, porque ellos con su presencia también obligan a elevar el nivel de lo de casa. Pero sí es motivo de orgullo para los aficionados y para los técnicos de Zubieta, esos que emplean horas de su trabajo en lograr que los chavales lleguen a ser parte importante de la Real.

En la lista de 18 hay dos bajas obligadas. La primera, la de Claudio Bravo, que se encuentra de nuevo concentrado con su selección. Riesgo ocupará la portería, ya que Zubikarai, aunque ha entrado en la convocatoria, ha sido duda hasta última hora. Visto el gran rendimiento de Asier en los partidos que ha jugado, la segunda baja es la que más trastoca los planes del técnico. Elustondo corta su progresión por una lesión que le tendrá dos semanas de baja. Lo más normal es que Lasarte no cambie el sistema empleado en Soria ante el Numancia, con lo que sólo tendrá que escoger un sustituto entre Markel y Rivas. El primero podría tener más opciones. No hay que descartar que Lasarte use el doble pivote y entonces jugarían ambos.

Los demás componentes del once inicial, salvo sorpresa mayúscula, serán casi los mismos que vencieron la pasada jornada. De la Bella todavía no entra en la lista, y aunque en Soria jugó Mikel González en el lateral lo más normal es que aparezca de nuevo Sarasola en el equipo titular. Lasarte tendrá la duda de los centrales, dado el buen nivel que exhibieron los tres ante el Numancia. Xabi Prieto, Zurutuza, Aranburu y Griezmann formarán el centro del campo y Agirretxe estará en punta, igual que en Soria. Si el once titular es completamente canterano, eso significaría que el banquillo estaría formado por jugadores de fuera, salvo el portero. Bueno seguirá esperando su oportunidad de aumentar su cuenta goleadora y Nsue vuelve, tras la eliminación de España en el Mundial Sub-20.

El rival que visita Anoeta jamás ha ganado en San Sebastián. Sus 18 visitas, en Primera y en Segunda, se han saldado con catorce victorias locales y cuatro empates. En la máxima categoría se jugaron doce de esos partidos y nueve se saldaron con triunfo txuri urdin. Es más, las nueve victorias locales llegaron en los últimos diez encuentros disputados. El último, en la temporada 98-99, acabó con un contundente 4-0. En Segunda División, la estadística es igual de rotunda, cinco victorias en seis encuentros. No obstante, las últimas veces que el Salamanca ha puntuado en San Sebastián ha dejado un poso mut amargo. En la 97-98, el empate a uno final (gol olímpico de De Pedro) le costó en buena medida el subcampeonato a la Real y, por consiguiente, la clasificación para la Champions. En la 07-08, se dio el mismo resultado, empate a uno, una semana antes del fatídico viaje a Vitoria, y esos dos puntos hubieran podido llevar a la Real a Primera.

La temporada pasada, el Salamanca llegó a Anoeta a finales de diciembre y como líder. La Real todavía no había sido capaz de encontrar su juego tras las lesiones de Elustondo y Díaz de Cerio, a pesar de que Xabi Prieto ya había regresado al equipo. Pero iba sacando con sufrimiento sus comrpomisos en casa. Los primeros 45 minutos fueron tan olvidables como en tantos otros partidos que Anoeta vio la pasada campaña. El árbitro, a pesar de dejar al Salamanca con diez poco antes del descanso, fue abucheado por su nefasta labor. En la segunda parte, la Real de Lillo arrinconó al equipo visitante en su área, pero el premio no llegó hasta la última jugada del partido. Ansotegi cazó un balón perdido y, de cabeza, hizo el único gol del partido. 1-0 y tres puntos importantes para, pese a todas las dificultades, seguir en el amplio grupo de cabeza de la Liga.

lunes, mayo 25, 2009

Revolución

Un par de horas después de que la Real ganara en el Estadio Helmántico, Salamanca acogió un concierto de Amaral. La última canción que tocaron fue Revolución. La pantalla que cerraba el escenario por detrás se llenó con esa palabra. En letras blancas y fondo azul. Revolución. Y se hizo inevitable llevar la mente a la situación de la Real porque una revolución es lo que hace falta en el club. No me malinterpretéis, no estoy pidiendo el cambio de entrenador, de jugadores, de política o siquiera el del Consejo de Administración, que, eso sí, es el que más proclive soy a pedir (y las razones las expondré cuando acabe la temporada; sigo pensando que lo importante es el equipo). Lo que quiero es una revolución distinta, pero una revolución que lleve al final del tránsito por Segunda División, que nos devuelva a estadios llenos, a partidos competitivos, a jornadas ilusionantes, al fútbol de siempre. Quiero una revolución para recuperar a la Real.

Después de años de penurias, ha llegado un momento en que la revolución en la Real no pasa por cortar cabezas, sino por todo lo contrario. El que ahora tenemos, es el quinto presidente en poco más de dos años. El que ahora tenemos, es el séptimo entrenador en cuatro temporadas. De los catorce jugadores que saltaron al campo en Salamanca, sólo siete bajaron a Segunda vestidos de txuri urdin hace apenas dos veranos, y alguno de ellos tuvo una presencia testimonial en la temporada o acababa de debutar. La revolución en la Real pasa por la estabilidad. Por tener una dirección deportiva estable, por un técnico estable, por una plantilla estable. Por mantener lo que sabemos que funciona, que es más de lo que la gente parece dispuesta a ver. La revolución obliga a recordar lo que es la Real, un equipo de cantera con buenas incorporaciones de fuera. Una Real construída desde el vestuario y para la gente.

Y eso no tiene nada que ver con estar en Primera o en Segunda División, por lo que da la impresión de que la revolución en la Real ya lleva unas cuantas semanas de retraso, pues no parece haber decisiones tomadas sobre la Real 2009-2010, más allá de que la cantera sea la base. Y eso lo respaldo. Todos sabemos que en la máxima categoría han vestido la camiseta txuri urdin jugadores que jamás habrían tenido la oportunidad de jugar en el Bernabéu o en el Nou Camp en otros equipos. En Segunda pueden hacerlo con más facilidad todavía. Quizá suene a oportunismo tras los elogios que ha recibido la Real que jugó en Salamanca, el debut de Ros o el gol de Agirretxe, pero la Real pasa necesariamente por la base de lo visto en el Helmántico. A mí no me enamoró el fútbol que desplegó ni vi el partidazo que vieron muchos, pero sí vi a la Real. A una Real con jugadores como Ansotegi, Labaka, Ros y Xabi Prieto que se tiene que apoyar en buenas incorporaciones de fuera. A una Real que crea en objetivos imposibles, que se sobreponga a todos los golpes de unos años terroríficos luchando en Primera por la vida o en Segunda por el ascenso.

Estable sólo hay una cosa en la Real de nuestros días: su gente. Cada vez que miro a la grada de cualquiera de los estadios que ha visitado el conjunto txuri urdin este año o el pasado se me saltan las lágrimas de emoción. Siempre hay camisetas blancas y azules. Siempre. Y en algunos destinos geográficos se pueden contar a cientos, como sucedió en Salamanca. No importa lo que haga la Real sobre el terreno de juego, su gente siempre responde. Si las cosas salen mal, la afición aportará siempre su apoyo, estará ahí. Porque es fiable. Porque sabe que lo primero es su equipo. ¿Que los tiempos son malos? Ya vendrán mejores, pero no por eso nos vamos a saltar el presente. La Real será, pero sobre todo es. Y el sufrimiento de ahora se acabará tornando irremediablemente en una sonrisa cuando el fútbol nos devuelva lo que nos merecemos, el ansiado regreso a Primera que ya podemos decir que sería un auténtico milagro lograr el 21 de junio de 2009. Pero llegará.
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El sábado se certificaron dos descensos. En Huelva, la afición del Recreativo recibió a sus jugadores con silbidos, en el día en que apuraban sus últimas opciones de seguir en Primera. En Sevilla, el Betis (que luchará por su destino en la última jornada) ha tenido que escuchar insultos en varios tramos de la temporada. El Atlético, cuando no había perdido las opciones de llegar a la Champions (que ahora parece tener casi asegurada), vivió un partido con toda su hinchada en contra. Eso en la Real es, hoy por hoy, impensable. La Real, en esto, es mucho mejor que tantos otros equipos, es mejor opción para un jugador. Algunos pensarán que la de la Real es una afición adormecida. No es verdad. Es una afición viva, que respalda a su equipo como siempre y a pesar de todo. Salamanca lo volvió a demostrar. Le faltará un punto crítico, sin duda, y eso ha ayudado a que algunos saquen provecho de nefastas actuaciones para el club. Pero siempre defenderé que lo importante es lo que sucede en el campo. Y ahí la gente no falla.
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No se termina de valorar lo que tenemos, ni siquiera en comparación con lo que vemos en otros lugares. Cuando quince mil personas van a Anoeta a ver al Albacete hay quien ve un estadio medio vacío. Pero en realidad no es así. Repasar las cifras de asistencia a los campos de Segunda y Primera es comprobar que van a ver a la Real muchos más espectadores que a equipos que luchar, en la máxima categoría, por clasificarse para una competición europea. Y delante no están la Juventus, el Barça o el Real Madrid. Quizá se podía haber hecho más para poblar Anoeta en esta segunda vuelta, quizá ahora se recuerde que la temporada pasada sí se hizo (y se despreció). Pero eso no resta mérito alguno a los más de quince mil valientes que van cada quince días a Anoeta o a los centenares de héroes que viajan a otras ciudades para ver a este equipo. Ellos no necesitan revolución alguna. Sólo necesitan ver que ésta se produce en el club y que vuelve su Real de siempre.

domingo, mayo 24, 2009

SALAMANCA 0 - REAL SOCIEDAD 1 Fútbol solvente para alargar el imposible una semana más

La Real ganó en Salamanca con solvencia, siendo mejor que el rival, gozando de alguna que otra ocasión para aumentar más su renta y controlando en todo momento el partido. Un partido, eso sí, que fue aburrido, carente de muchas de las cosas que hacen del fútbol un deporte apasionante. Lo del sábado en Salamanca fue un acto de fe. De los catorce jugadores que saltaron al campo. De los cuatro que se quedaron en el banquillo. De los técnicos y demás miembros de la expedición txuri urdin. De los centenares de realistas que se desplazaron a la ciudad castellanoleonesa a ver el partido. Porque entre todos ellos consiguieron una proeza: sumar tres puntos, prolongar una semana más el sueño imposible del ascenso que, aunque digan que no, todos los realistas persiguen aunque sea un poquito. Una proeza aburrida, si queréis, pero una proeza al fin y al cabo porque el partido tenía demasiados condicionantes que no se pueden ignorar a la hora de hacer el análisis de lo visto sobre el Helmántico.

Tiene un mérito terrible acudir a un partido en el que demasiada gente decía no creer con sólo 14 jugadores del primer equipo, sufrir tres lesiones más durante los 90 minutos, y saltar al cesped a ganar. Porque la Real salió a ganar. Con los problemas habituales, con la ausencia de un fútbol vistoso (aunque esta vez sí pareció haber mucho más control que de constumbre) y con la omnipresente falta de acierto ante la portería contraria. Lillo colocó a Gerardo como ese falso lateral derecho que tantos problemas le ha generado en Anoeta pero que tan bien parece resultarle lejos del estadio donostiarra. Los dos centrales disponibles, Labaka y Ansotegi, y Castillo completaron la zaga. Rivas y Markel, como era esperado, iniciaban la zona media del terreno de juego, y a partir de ahí es cuando el técnico se guardó su sorpresa. La pregunta antes del partido era si iba a jugar Necati o si lo iba a hacer Agirretxe. Lo hicieron los dos, con el turco algo más retrasado a la mediapunta y dejando a Marcos en el banquillo.

La primera parte fue igualada. El Salamanca, a pesar de la fortaleza mostrada durante toda la temporada sobre todo como local, no dejó gran sensación de equipo, y mostró un fútbol alejado de los resultados que en la primera vuelta le llevaron al liderato. Con la derrota, los salmantinos enterraron toda opción de volver a Primera en junio. El gol de Agirretxe les dejó sin opciones. Gol no, golazo. Estos son los goles que debe buscar la Real. Una gran conexión por banda entre Gerardo y Xabi Prieto, una espléndida asistencia del extremo a Agirretxe, un magnífico movimiento del delantero hacia atrás para desmarcarse y un remate ajustado a la escuadra. Golazo, insisto. Golazo que demuestra, como el resto del partido, que el jugador de más jerarquía y talento de esta Real es Xabi Prieto, y que Agirretxe ha hecho que nos olvidemos de Díaz de Cerio antes incluso de que deje de ser jugador txuri urdin.
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Siete tantos lleva y la misma media que Abreu. Si hace unas semanas la pregunta era dónde estaríamos si el uruguayo hubiera venido en verano, asusta pensar dónde nos habrían colocado Abreu y Agirretxe de haber tenido toda la temporada para jugar juntos, algo que no ha sido posible por el momento de la llegada del primero y por la edad y condición de jugador del Sanse del segundo. ¿En el futuro lo veremos? Porque la palabra clave del partido es esa: futuro. La Real que saltó al campo en Salamanca ofreció la base de lo que puede ser el equipo txuri urdin en el futuro. Buenos mimbres de salida para sobrevivir en las peores condiciones imaginables, talento para la competición incluso en campos complicados como el Helmántico y la necesidad de dos o tres refuerzos que le otorguen a esta plantilla un salto de calidad.
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En la primera parte también se produjo la irrupción del otro nombre propio del partido: Ros. El juvenil tuvo que saltar al campo para hacer frente al enésimo contratiempo al que tenía que hacer frente Lillo, la lesión de Markel Bergara. En los primeros minutos sobre el campo pareció algo nervioso y perdió algún balón de esos que no se deben perder, esos que propician una ocasión de gol del rival. Pero se relajço, empezó a hacerlo fácil y bien y acabó con un magnífico detalle de clase, un pase al espacio que Marcos debió convertir en el 0-2. Su debut es una magnífica noticia en unos tiempos de sufrimiento. Y más teniendo en cuenta los problemas que ha tenido la Real durante toda la temporada en la creación de juego. Con un Diego Rivas como el que jugó en Salamanca, las cosas parecen más fáciles.

Con el comienzo de la segunda parte, la Real disfrutó de los mejores minutos del partido, los más tranquilos y los que generó las ocasiones que debieron otorgar al conjunto txuri urdin una mayor renta en el marcador. Xabi Prieto tuvo buena culpa de ello también, y se notó mucho en el bajón que sufrió el juego realista cuando tuvo que marcharse del campo lesionado. Forzó para jugar el partido después de una semana con molestias y el equipo lo agradeció mucho. Pero eran ya minutos para aguantar el resultado, y la Real lo hizo de maravilla. Cierto que el Salamanca no demostró demasiado peligro (Bravo tuvo que solventar un par de jugadas mano a mano con un delantero charro), cierto que este fútbol aparece extremadamente aburrido a ojos del espectador, pero igualmente cierto es que los tres puntos no parecieron estar en peligro en ningún momento. Y eso es lo más valioso que dejó la Real que jugó en Salamanca.
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Y es que los condicionantes eran muchos: muchas bajas (habrá que ver durante la semana si se puede recuperar a algún jugador y si los tres que salieron lesionados del Helmántico pueden jugar el domingo que viene ante el Córdoba), muchos jugadores apercibidos (todos ellos tuvieron la suficiente profesionalidad y el buen hacer necesario como para evitar la amonestación y el consiguiente partido de sanción) y, lo más importante de todo, la enorme distancia que había con respecto al tercer clasificado antes de empezar el partido. La Real no se rinde. No ofrece un fútbol acorde con lo que mucha gente espera, tiene lagunas y mil cosas por mejorar. No seré yo quien lo niegue. Pero a lo que me niego es a restarle valor a lo que está haciendo el equipo. Los 90 minutos fueron una pequeña tortura, pero sólo si lo vemos como un partido de fútbol aislado. Pero lo de Salamanca fue algo más. Fue un nuevo ejercicio de fe que recibió la recompensa de los tres puntos.

Como siempre, la botella estará medio vacía para muchos y medio llena para algunos. Los primeros destacarán que Necati un partido más se quedó sin marcar, que Castillo está desconectado del equipo, que Markel Bergara estaba sufriendo mucho antes de marcharse lesionado, que con Rivas este equipo no puede construir un fútbol fluido, que Marcos está lejos de su mejor forma. Y es lícito. Pero, insisto, hay que ver los condicionantes. Con más de medio equipo titular de baja, con otro medo apercibido de sanción, en un campo difícil y con muchos realistas pensando que la temporada puede haber acabado ya (sensación que se acentuó con los goles del Zaragoza en el marcador del campo charro). Con todo eso, la Real ganó. Los de Lillo, gran culpable de que el ejercicio de fe se esté prolongando más de lo que muchos pensaban, encadenan tres victorias consecutivas y una racha de trece puntos de los últimos quince en juego. Si la tarde del domingo trae alegrías, el sueño seguirá vivo. Una semana más. Cuatro para llegar. ¿Y si el final le devuelve a la Real todo lo que ha sufrido en los últimos tres años...? Que la fe aguante un poco más.

viernes, mayo 22, 2009

PREVIA Salamanca - Real Sociedad. Luchando en precario por el último tren

Por Salamanca pasa el último tren (sábado, 18.30 horas, Estadio Helmántico; ETB-1; ¿y fuera de Euskadi? O peregrinamos o la televisión no es para nosotros. Seguimos igual sin que a nadie parezca importarle...). Pero si se consigue coger este último tren, la sensación volverá a ser la misma dentro de una semana. El último tren. A eso también se aferra el Salamanca, que llega a esta jornada con un punto menos que la Real. Eso convierte el partido en una última oportunidad para los dos equipos, aunque curiosamente en Salamanca sí se ven con opciones de llegar a las tres primeras plazas y en tierras guipuzcoanas hay mucha gente que ya ha enterrado a los suyos. Algo podríamos aprender de eso. El equipo txuri urdin llega a tierras castellanoleonesas en unas condiciones precarias. Probablemente las más precarias de toda la temporada, porque el número de lesionados es altísimo. Es el reflejo de una temporada durísima para este conjunto a todos los niveles. Así se juega un partido que, si todavía se confía en el milagro del ascenso, es definitivo. Así. Pero con orgullo. Porque esto es la Real.

La precariedad llega a extremos ya insospechados y no es necesario buscar culpables más allá de la fortuna, la triste fortuna, que no quiere sonreír a la Real este año. Son 14 los jugadores del primer equipo que tiene disponibles Lillo. Sólo 14. Dicho en negativo, nada menos que ocho bajas. A las ya conocidas de Díaz de Cerio, Elustondo, Sergio y Aranburu, se sigue sumando Dramé desde hace algunas semanas. Mikel González (que en todo caso cumple partido de sanción) abandonó el campo por lesión hace una semana y tendrá para algunas jornadas más, y Carlos Martínez también es baja por precaución después del golpe en la cabeza que sufrió ante el Albacete, que ya le obligó a dejar su puesto a Gerardo durante el partido. Y a todos estas, que no son pocas precisamente, hay que sumar una baja más, la de Abreu, que se ha quedado en San Sebastián aquejado de una faringitis. Increíble pero cierto. Jugar así es difícil y le tendría que suponer mucho más reconocimiento a este equipo y a su entrenador.

Para completar la convocatoria, Lillo ha llamado a cuatro jugadores del Sanse. Así, estarán en Salamanca el lateral Sarasola (que debutó con el primer equipo en la primera jornada de la temporada pasada), los centrocampistas Ros (estuvo hace una semana en el banquillo pero no llegó a saltar al campo) y Zurutuza (que ya he tenido minutos este curso) y el delantero Borja Viguera (al que Coleman dio la alternativa en la pasada campaña; una lesión de rodilla impidió que tuviera continuidad con los mayores con Lilo en el equipo). Con estos mimbres, es muy complicado saber qué once va a poner el técnico realista sobre el terreno de juego. Se especulaba con que las numerosas bajas le llevarían a acercarse mucho al once que jugó ante el Albacete, pero esto no va a ser posible, ya que tiene que sustituir al menos a tres jugadores que se le han caído esta semana, Mikel González, Carlos Martínez y Abreu, eso sin contar con que la inclusión en la lista de Markel y Xabi Prieto ha sido dudosa hasta última hora y que sigue teniendo siete jugadores apercibidos de sanción.

Así, lo que se puede dar por seguro es que Bravo (que se juega el Zamora con el rayista Cobeño) estará en la portería y que dos de los defensas, sea cual sea el sistema, serán los dos centrales disponibles, Ansotegi y Labaka. Viendo lo que le queda para completar el rompecabezas que es la alineación, lo normal es que el técnico repita por tercera semana consecutiva un esquema de cuatro defensores y Gerardo y Castillo ocupen las bandas. Por delante, Markel y Diego Rivas parecen fijos siempre que el canterano esté para jugar los 90 minutos. Para completar el centro del campo, la opción más verosímil sería la repetición del trío de la semana pasada: Xabi Prieto, Moha y Marcos. No obstante, habrá que ver en qué posición juega cada uno. Y delante, la gran pregunta. ¿Agirretxe o Necati? El potrillo lleva más goles y unos buenos números para el tiempo que ha tenido dentro del terreno de juego, el turco tiene más experiencia y ya se ha quitado el lastre de no haberse estrenado como goleador txuri urdin. Sólo Lillo sabe quién será titular.

La certeza más absoluta con la que afronta el conjunto txuri urdin este partido es que se acaba el tiempo para recortar distancia con los tres primeros clasificados, que al fin y al cabo es lo único que importa. Una racha de diez puntos de los últimos doce apenas le ha servido a la Real para seguir tímidamente viva a falta de cinco partidos, sin recortar desventaja a los tres primeros. La coincidencia generalizada es que con 75 puntos, el tope que puede alcanzar la Real, no se va a subir, pero nunca un equipo se ha quedado fuera de las tres primeras plazas con esa marca (desde que la Segunda División tiene 22 equipos). Como siempre, lo importante es lo que haga la Real, lo importante es ganar en Salamanca. Después habrá que mirar qué hacen el Zaragoza en Alicante (juega a la misma hora que la Real), el Hércules en Huesca, el Rayo en casa ante el Elche y el Tenerife en las islas ante el Alavés (todos ellos el domingo). Un pinchazo de maños y alicantinos podría dejar el ascenso a cinco puntos de diferencia con doce todavía por disputarse. Soñar es gratis.

El de Salamanca es uno de los campos que mejor se le dan a la Real en su casi centenaria Historia. Sobre todo en Primera División, categoría en la que no ha perdido ni una sola de las doce veces que ha jugado allí. Cinco de ellas se han saldado con victoria txuri urdin (la más abultada el 0-2 de la temporada 80-81, la del primer título de Liga, con goles de Satrústegui y Periko Alonso) y las siete restantes acabaron con un empate en el marcador (recordado es el 3-3 de la 95-96, curiosamente con Juanma Lillo sentado en el banquillo charro). En Segunda, la estadística es algo menos beneficiosa para la Real pero igualmente positiva: cinco partidos jugados, dos victorias (por el mismo resultado, 1-2, en las temporadas 40-41 y 62-63; se ascendió en la primera de ellas, no en la segunda) y tres derrotas.

Una de esas tres derrotas de la Real se produjo la temporada pasada, y tuvo un culpable esencial: el árbitro Rodado Rodríguez. Él fue quien señaló un inexistente penalti de Gerardo cuando ya se había cumplido con creces el tiempo reglamentario. Y para colmo, expulsó al lateral realista. Asier Riesgo adivinó el lado por el que lanzó David Rodríguez, pero no llegó al balón. Ese fue el 3-2 final. Antes, la Real de Chris Coleman había realizado una mala primera parte, que acabó con 1-0 para los locales. Nada más volver de los vestuarios, Gari Uranga empató el partido y dio paso a los mejores minutos de la Real. El 2-1 llegó de falta directa y el equipo txuri urdin tuvo que volver a ponerse el mono de trabajo. Aramburu marcó un golazo de volea desde más de 30 metros, quizá el mejor tanto realista de la temporada pasada, que supuso la segunda igualada de la tarde. Quedaba algo menos de media hora pero el marcador ya no se movió hasta que el árbitro quiso. El de Salamanca fue el primer partido con Iñaki Badiola como presidente.

Cómo ha cambiado la Liga en una vuelta. El Salamanca se presentó esta temporada en Anoeta como líder del campeonato cuando ya se habían jugado 16 jornadas, presentado una firme candidatura al ascenso. La Real, que venía de perder injustamente en Albacete, se conjuró para ganar el partido, emulando lo conseguido un año antes frente al Málaga, y engancharse así a la lucha por volver a Primera. A pesar de que los primeros 45 minutos no fueron buenos, la Real fue mucho mejor que el Salamanca y mereció marcar, pero el gol se resistió. A pocos minutos de acabar esa primera parte, las constantes faltas sobre Xabi Prieto dieron su fruto y el equipo visitante se quedó con diez hombres. Eso acentuó el bombardeo realista sobre el área charra. Pero el gol no llegaba. Hasta el minuto 92. En ese instante, Ansotegi cazó un rebote dentro del área y golpeó el balón con la cabeza, dándole una parábola imposible para el portero. 1-0 agónico y tres puntos valiosísimos.

(Nota: En Salamanca, la Real sigue teniendo cosas en juego. Por eso, estaré allí. La crónica y las habituacles fotos las podréis ver el domingo por la mañana. Perdonad las molestias)

sábado, diciembre 20, 2008

REAL SOCIEDAD 1 - SALAMANCA 0. El gol del corazón

Hoy la Real ha ganado con un gol marcado con el corazón. Sin hacer un juego brillante, ha encerrado en su área al Salamanca (con diez desde el último minuto de la primera parte) como lo tenía que hacer, con buenos centros desde la banda, con subidas constantes de sus laterales. Sin crear excesivas ocasiones claras, pero con mucha presencia en el área rival. El partido ha tenido 45 minutos de tanteo entre dos equipos que han apostado por anular al contrario antes que tratar de imponerse en el juego y 45 minutos de absoluto dominio txuri urdin. Y el gol ha llegado justo al final. Eso evidencia los problemas de la Real (otro gol de un defensa, esta vez Ansotegi) pero también y sobre todo el inmenso corazón con el que juega los partidos. El de los aficionados tiene que prepararse a muchos partidos como el de hoy. Pero mientras tengan el mismo final, no habrá quejas. La Real juega en el alambre de la casualidad, de la fortuna, de la victoria y la derrota. Pero acumula tres victorias consecutivas en casa por 1-0. Y la de hoy nada menos que ante el líder. Eso es lo que hay que celebrar, por encima de todo lo negativo que se quiera ver.

Los dos entrenadores apostaron por una fuerte presión de inicio que anulara el juego del rival. El Salamanca tenía miedo de la Real y la Real admitía que el Salamanca es líder por méritos propios. Por eso la primera mitad no ha dejado nada de fútbol vistoso y sí mucho del más táctico, el que más aburre a los aficionados. "Once para once, no hemos estado bien. Las cosas como son", admitió Lillo en la rueda de prensa posterior al partido. Y en estas apareció Teixeira Vitienes. Un mal árbitro, otro, que demostró el porqué de sus números poco favorables a los equipos de casa. Lo hizo señalando todo lo dudoso en la misma dirección: a favor del Salamanca. Sin embargo, casualidades de la vida, en el último minuto de esa primera mitad no le quedó más remedio que expulsar a un jugador visitante, a Botelho, por una doble amarilla que ya le había perdonado en la jugada anterior. La Real casi se sorprendió de tener que jugar con uno más.

Alguien debiera reflexionar sobre los motivos que han llevado a Anoeta a dar, en el descanso, una soberana pitada a un colegiado que acababa de dejar en inferioridad al rival. No hay fantasmas, hay realidades. Y más después de ver el final del partido de hoy en Anoeta. El colegiado señala cuatro minutos de descuento, justo antes de que maque el gol Ansotegi y la grada estalle de felicidad. Los cuatro minutos se cumplen mientras el Salamanca se prepara para sacar una falta cercana al área de Bravo. La falta, ya con el tiempo más que concluído, acaba en córner, el córner en un nuevo saque de esquina, que tiene incluso segunda jugada sin que el árbitro mandara a los equipos al vestuario. Y al final el colegiado alarga el partido ¡tres minutos más de lo previsto! Ha sido difícil no acordarse de aquel partido ante el Villarreal, en la temporada del subcampeonato, en la que otro árbitro decidió prolongar el partido hasta que el equipo alicantino pudo empatar. Hoy no ha habido empate. Y por eso la alegría ha sido inmensa.

Lillo apostó de inicio por un doble pivote formado por Diego Rivas y Markel que, a priori, debía contener el juego del Salamanca. Y se consiguió en el juego más estático, aunque falló en las contras del equipo castellano. Se notó también en la segunda parte, cuando el dominio txuri urdin era mucho más agobiante, hasta que las fuerzas sostuvieron al Salamanca. Sus cuatro primeras salidas del área fueron cuatro córners. Y aunque después de eso el Salamanca acabó borrado del campo, debiera tomar nota Lillo de esos primeros minutos de la segunda parte, puesto que en Anoeta muchos rivales optarán de salida por la opción que escogió el Salamanca cuando se quedó con diez jugadores.

Xabi Prieto no ha sido tan determinante como en las últimas semanas (aunque ha llegado muy bien al final del partido, va cogiendo el ritmo de competición), pero el desequilibrio del juego ha venido por Estrada, un jugador que no termina de dar el paso adelante que promete y que, en la banda izquierda, pasó prácticamente desapercibido por este partido. Eso también lastró a Castillo, que no encontró un socio en sus subidas. Hoy la Real ha echado de menos a Marcos, que no ha jugado por la penúltima injusticia arbitral que ha sufrido este equipo. El doble pivote se acabó en el descanso, con la salida de Rivas, y la Real apostó decicidamente por lograr los tres puntos por la vía más directa. Sergio entró al campo y tuvo unos muy buenos minutos en su regreso al equipo. Eso y la buena aportación de Agirretxe demuestran que, aunque corta de efectivos, esta plantilla tiene banquillo.

Pero el principal problema de la Real sigue siendo el gol. Desde que Iñigo Díaz de Cerio cayó lesionado, el equipo txuri urdin ha marcado cinco goles en seis partidos. Tres de ellos han sido obra de defensas. El de hoy, el de Ansotegi, es un justo premio para un jugador constante, menos valorado de lo que seguramente merece y que siempre está ahí cuando se le necesita. Pero eso no puede ocultar que la Real tiene un 9 que, después de 17 jornadas, todavía no ha podido celebrar su primer gol (al margen de los dos legales de los que le han privado). Hoy ha tenido dos ocasiones claras más, sobre todo la segunda. Y no marca. Hay que resolver este problema con el turco. Y hay que hacerlo ya. Como dijo Lillo, la Real es un equipo de resultados cortos. Y es verdad. El de hoy es el tercer 1-0 consecutivo que logra este equipo en Anoeta. La tensión va a ser una constante de este año, pero el partido hoy ha estado volcado sobre una sola área, la del Salamanca. Sin demasiadas ocasiones hasta el final, cierto, pero con numerosas llegadas. "Parecía que les habían echado a cinco", dijo Lillo. Ese es el mérito de la Real hoy. Y más sabiendo que le falta tanto gol.

La gloria del último minuto ha vuelto a ser hoy benévola con la Real, por tercera vez en lo que va de temporada (Labaka anotó en Tenerife el gfol del empate e Iñigo el de la victoria en Tarragona). Y ha dejado un paralelismo que asusta con la temporada anterior. La Real perdió precisamente en Salamanca con un gol en el último minuto, y la jornada siguiente Elustondo dio la victoria al equipo txuri urdin frente al Alavés en el último suspiro. Hoy el triunfo, tan agónico y tan merecido como el vivido hace algo menos de un año frente al equipo vitoriano, supone algo más que tres puntos. Supone, como decía Lillo en la víspera, disfrutar quince días de la victoria. Supone ganar al líder, como ya se ganó al líder, entonces el Málaga, el año pasado. Y supone entrar de lleno, ya, por fin, en la lucha por el ascenso. La Real ya es quinta aunque habrá que esperar al final de la jornada.

La Navidad no es seguramente tan feliz como soñábamos en las primeras jornadas de esta Liga, porque la Real no acaba el año en puestos de ascenso, pero es feliz. Ya lo creo que es feliz. Lo es porque este equipo ha pasado en los últimos tiempos por indecibles contratiempos y a todos ellos ha respondido con fe y corazón. Porque ha tenido lesiones, sanciones, arbitrajes prevaricadores y varapalos en toda forma conocida. La Real ha ganado el partido más importante de hoy, el que se jugaba sobre el césped de Anoeta. Y nos quedan 25 como el de hoy. Seguramente igual de tensos, ojalá la mayoría con este final feliz. Lillo pidió para el año nuevo "justicia para estos chavales de una puñetera vez. Con eso nos alcanza". Y no puedo estar más de acuerdo. Esta Real, la que salta al campo, la que vive en el vestuario, la que puede ilusionar e ilusiona a la gente, se lo merece todo. Porque a todo sobrevive. El ascenso está un día y un partido más cerca.

viernes, diciembre 19, 2008

PREVIA Real Sociedad - Salamanca. Ilusión navideña y temor arbitral

Acaba el año futbolístico con una cita de primer nivel (sábado, 17.00 horas, Anoeta, ETB-1; fuera de Euskadi seguimos padeciendo la tortura de no ver a la Real sin que nadie haga algo para que los realistas podemos disfrutar de nuestro equipo). Llega a Anoeta el líder y lo hace entre sensaciones encontradas. Además de la incertidumbre por lo que pueda suceder en la junta de accionistas posterior al partido (y de la que no quiero saber nada hasta, precisamente, después del partido), se junta la ilusión navideña que provoca la recuperación del juego del equipo vista en los dos últimos encuentros (desde que volvió Xabi Prieto; ¿casualidad...?) con el temor al estamento arbitral que ya Lillo ha denunciado sin tapujos. La victoria, en cualquier caso, es imprescindible para que el Salamanca no se escape a distancias practicamente insalvables cuando todavía no se ha llegado a la mitad de la competición.

El técnico realista recupera dos efectivos importantes para esta semana y ve algo aliviada la carga de la enfermería. Sergio y Mikel González vuelven a la lista de 18, aunque el primero parece contar con más opciones de ser titular que el segundo. Sergio reforzará un centro del campo al que también regresará Aranburu, tras cumplir su sanción y en el que no podrá estar Marcos, injustamente sancionado por su imposible expulsión en Albacete. Con Mikel, cuya inclusión en la convocatoria ha sido dudosa hasta última hora (y que Lillo no confirmó en su rueda de prensa del jueves) no hay necesidad alguna de forzar, puesto que Ion Ansotegi y Mikel Labaka han rendido bastante bien y se han entendido a la perfección en los últimos encuentros. Pero está claro que Mikel es el mejor central de la plantilla y había disputado todos los minutos de la competición hasta caer lesionado, lo que le da opciones.

Lillo, como casi siempre, hará cambios y se reservará alguna sorpresa. Durante la semana se ha especulado con la posibilidad de que Markel Bergara juegue como pivote único, lo que no dejaría de ser una sorpresa porque supondría la suplencia de un Diego Rivas que en Albacete jugó probablemente su mejor partido con la camiseta txuri urdin. Xabi Prieto es indiscutible, como también lo es Castillo en la defensa. Gerardo, con opciones nuevamente de entrar en el centro del campo (dependiendo del esquema que coloque el técnico), y Carlos Martínez (que lleva dos semanas sin jugar otra vez; da la impresión de que Lillo confía bastante más en Gerardo que en el canterano) se disputan el lateral derecho. Necati, arriba, seguirá buscando su primer gol. O el primero que le concedan los árbitros. De la anterior convocatoria, y por el regreso de los lesionados, se caen dos jugadores del Sanse, Illarramendi y Esnaola, pero el filial sigue teniendo presencia. Agirretxe y Zurutuza estarán en el banquillo.

La cuestión arbitral vuelve a ser objeto de análisis y comentario. Lillo no dudo en afirmar en su última rueda de prensa que hay algo contra la Real. Que González González fue designado en Albacete para "rematar" al equipo después de todo el perjuicio que le causó en el choque frente al Eibar. Y la designación de este fin de semana viene de nuevo a confirmar esa sensación (eso sí, ya empieza a ser complicado encontrar árbitros que no tengan malos precedentes con la Real). Pita Teixeira Vitienes. El mismo que no dudó en dar por acabado antes de tiempo el partido en Vitoria del año pasado por la invasión de campo de aficionados del Alavés y que en cambio prolongó de forma indecible e inverosímil el encuentro en Anoeta frente al Elche. Además, pitó en Tarragona frente al Nastic, partido en el que expulsó a Víctor López por dos amarillas en la primera mitad y en Anoeta también frente al Alavés, día en el que anuló dos goles legales al equipo txuri urdin. Malos precedentes, sobre todo teniendo en cuenta que este año lleva ocho encuentros pitados y sólo dos victorias locales. Para echarse a temblar... otra vez.

La última visita de un líder a Anoeta es de gratísimo recuerdo. El Málaga llegó en esa posición la temporada pasada y fue derrotado por una espléndida Real. Esta vez el resultado debe repetirse porque, de lo contrario, el Salamanca podría alejarse en once puntos. La inmerecida derrota en Albacete hace imposible que la Real llegue a las Navidades en puestos de ascenso (de los que ahora mismo le separan tres puntos y un golaverage en contra con los equipos que le preceden inalcanzable en un solo encuentro), pero ganar metería ya de lleno al equipo de Lillo en la pelea por los puestos de ascenso. El Hércules-Huesca es el único enfrentamiento directo entre equipos que ahora mismo están por encima de la Real. El Salamanca llega a Anoeta con bajas importantes en ataque, pero con esas mismas bajas ya goleó la semana pasada al Levante (3-0). Si es el líder, será por algo. Cuidado.

Si la estadística arbitral parece preocupante para los intereses de la Real, la del Salamanca en San Sebastián es de la que invita a la tranquilidad (o al nerviosismo por aquello de que las estadísticas están para romperse): el equipo castellano nunca ha ganado en campo de la Real. Han sido 17 los encuentros jugados, 13 de ellos en Primera División. En la máxima categoría, la Real venció en nueve ocasiones (incluyendo la última, en la temporada 98-99, por un contundente 4-0) y empató en cuatro. En Segunda, hasta la temporada pasada había un pleno de victorias del equipo txuri urdin, cuatro de cuatro, aunque había que remontarse hasta la temporada 63-64 para encontrar el último de esos triunfos.

Y digo hasta el año pasado porque el Salamanca consiguió sacar un empate de Anoeta en su última visita, en el no tan lejano mes de mayo de este mismo año. No es descabellado decir que fue en realidad aquel día cuando se escapó el ascenso, aunque en la memoria de todos siempre estará el partido de Vitoria. Ganar al Salamanca hubiera permitido a la Real el lujo de poder perder uno de sus dos partidos restantes. Pero los castellanos empataron. Y eso que el partido comenzó de forma inmejorable, con un gol de Delibasic en el primer minuto de juego. No es que el Salamanca mereciera el empate a pesar del mal partido de la Real, pero sí supo aprovechar uno de los escasos fallos en defensa que tuvo el equipo de Lillo, de esos que se tienen cuando se cree que el partido ya está ganado. Y no lo estaba. No se ganó al final tampoco. Y aquel día, aunque una caída de Martí provocó las iras de la grada, el árbitro no influyó en el resultado. La presión sí. O la mala suerte. Quién sabe. El caso es que la Real no ganó. Y no subió.

lunes, junio 02, 2008

REAL SOCIEDAD 1 - SALAMANCA 1 Ausencia de referencias

Si el sábado a las 20.30 las caras eran de funeral a la salida de Anoeta, 26 horas más tarde el empate del Málaga ante el Cádiz cambia el análisis de muchos. Cosas del fútbol. El ascenso sigue ahí aunque muchos (yo no) pensaron que con certeza se había escapado con el gol del Salamanca y la falta de reacción posterior por parte de la Real. Con el empate que trunca esa ansiada racha de cinco victorias consecutivas que, ya lo sabemos con seguridad, nos habría devuelto a la Primera División. ¿Causas de este inesperado empate? Muchas. La fundamental, la ausencia de las referencias que han acercado a la Real a los puestos de ascenso. El equipo txuri urdin tiene ahora mismo una serie de puntales casi indiscutibles, de hombres y nombres de referencia, de jugadores en los que se puede depender de una u otra forma para sacar los partidos adelante.

Pero en el partido del sábado no hizo acto de presencia ninguno, bien por un mal partido o bien por la imposibilidad de estar sobre el césped de Anoeta (que, como casi siempre, presentaba un magnífico aspecto a pesar de los varios días de lluvía que había tenido que soportar). Bueno, casi ninguno. Riesgo, en una temporada inmensa, estuvo muy inseguro durante los primeros minutos del partido y falló en el gol charro (aunque pudiera haber falta; otro error arbitral contra la Real a estas alturas no debiera sorprender a nadie; aunque luego vuelvo sobre el árbitro). Martí apenas apareció y no supo salvar el hueco entre el mediocampo y los atacantes. Aranburu y Díaz de Cerio estaban lesionados. Sólo Mikel González dio la talla y demostró un nivel de Primera División. El que también tienen esos otros realistas pero que el sábado no se vio por ningún lado.

Y Prieto. Xabi Prieto volvió tras su lesión. Parece que cuesta reconocérselo, pero está dando auténticas lecciones de entrega a este club durante la temporada. Renovó por la Real con el ascenso todavía lejos. Ha forzado para volver de una lesión difícil y tratar de ayudar en las últimos partidos. Y el sábado, además, volvió al campo en los últimos minutos después de un desvanecimiento que sufrió tras un balonazo. Todo por no dejar a la Real con diez. Prieto no sólo está demostrando compromiso, sino que sigue dejando ver su clase. El pase con el que dejó a Gari Uranga (otra lección la suya, jugó casi todo el partido con la nariz rota) en clara posición para marcar fue antológico. Pero tuvo que jugar demasiado alejado de la zona de peligro y eso disminuyó su influencia. Pese a todo, su entrada en el campo permitió a la Real sus mejores minutos del partido, que, eso sí, no se concretaron en demasiadas ocasiones de gol. Una lástima que no se aprovechara esa incercia y la algarabía de la grada con el gol del Córdoba en Gijón.

Un partido que, en general, fue malo. La Real no supo encontrar el tono adecuado salvo en los primeros cuatro minutos. Sólo cuatro minutos, algo insuficiente, desde luego. Pero hacía tiempo que el equipo txuri urdin no arrollaba de salida a ningún equipo como lo hizo en esos cuatro minutos al Salamanca, que apenas era capaz de salir unos metros de su propia área. El gol de Delibasic (espléndido control tras un cabezazo de Gari Uranga y magnífica conclusión) hacía justicia y parecía encarrilar el partido. Pero esta Real, como la Segunda División, no deja de ofrecer sorpresas. El 1-0 le pareció a la Real el final del partido. Todo estaba hecho. Y le pasó, aunque a mucha distancia, lo mismo que en Tenerife. El empate no se veía venir porque el Salamanca apenas llegó al área rival, pero el gol volvió a ser consecuencia de ese pequeña desidia en la que cae demasiadas veces la Real cuando lo ve todo hecho sin que en realidad lo esté.

La Real no supo darle al partido el tono que necesita con el 1-0, pero tampoco con el 1-1. Ni siquiera en los minutos finales se produjo el necesario asedio a la portería salmantina para lograr una victoria que hoy nos habría dejado con la satisfacción de haber alcanzado los puestos de ascenso. Con tanto en juego, es imprescindible apostar. Y la Real no apostó. No lo hizo ni desde el campo ni desde el banquillo. Lillo, al que hay que seguir aplaudiendo su magnífica racha en este equipo, tampoco apostó. No entendí su falta de ambición en Vigo y no la entendí el pasado sábado. Los cambios, algo tardíos, no modificaron el dibujo, no buscaron nuevas alternativas, no rompieron el partido. Y la apuesta por Alvaro Novo en el once inicial fue una decisión muy difícil de asimilar. Mérida venía de marcar dos goles con la selección sub-19 y, cuando salió, dio a Delibasic el pase del que debió ser el 2-1. Elustondo ha rendido bien cuando ha jugado. Pero Lillo prefirió a Novo para salir de inicio. Y se le vio, como era de prever, lento, falto de ritmo y sin capacidad para controlar un partido muy exigente desde el principio.
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Otro pecado de la Real, uno que ha acusado en demasiadas fases de la temporada, fue la ausencia de disparos a portería. Más allá del gol, sólo un cabezazo de Gari que sacó un defensa desde la misma línea de meta con el arquero visitante ya batido. El titular se marchó lesionado, pero ni siquiera en ese momento algún jugador realista tuvo la ocurrencia de disparar de lejos a ver qué ocurría. La Real se perdió en vueltas, pases y requiebros en el centro del campo y no creó verdaderas jugadas de peligro. Y fue una pena que Nacho no aprovechara la manifiesta superioridad que tenía sobre su par (al que volvió loco en un par de ocasiones en la primera parte para luego desaparecer) o que Víctor apenas entrara en juego en los pocos minutos que tuvo sobre el césped.
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Quizá a muchos les suene a sacrilegio lo que me voy a preguntar, pero ¿fui el único que pensó que Skoubo podría haber concedido al centro del campo el espacio que necesitaban y las segundas jugadas que podían haber permitido un nuevo gol? El danés parece predestinado a no contar hasta los últimos diez minutos del último partido, y sólo si es necesaria una gesta heróica que hasta ahora la Real no parece haber sentido la necesidad de enseñar. Porque lo que ahora ya es seguro es que el ascenso no se dirimirá hasta el 15 de junio. La Real no puede subir en Vitoria, pero sí perder todas sus opciones. Los seis puntos que restan son ya necesarios para subir. El triple empate parece más difícil que nunca y eso obliga a sumar un punto más que un Málaga abonado al fallo y a reconducir la esperanza txuri urdin y tres más que un Sporting que, sea como sea, está sacando adelante sus partidos, sobre todo en casa.
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No quería acabar sin hablar del árbitro, no. Del Cerro Grande provocó recelos en la víspera, como es lógico y normal cuando llega con la aureola de haber perjudicado a la Real en el decisivo partido de Gijón y de haber favorecido al Sporting en las numerosas ocasiones en las que le ha arbitrado. ¿Influencia en el resultado? Quizá ninguna, a pesar de esa posible falta en el gol (que Riesgo califica hoy en la prensa de "clara"). El posible penalti a Martí parece que no fue (no he tenido la posibilidad de ver imágenes en televisión), pero la airada protesta de todo el banquillo realista resume a las claras que la actitud del colegiado y sus ayudantes no fue lo que se dice buena. En algunas jugadas intrascendentes se le intuía premeditación. Y eso es lo preocupante. El error no me preocupa. Sí la actitud. Y lo que he visto hasta ahora no me huele bien. No sé por qué hay tanto miedo a decirlo o a escamotear la labor arbitral del análisis, pero parece que casi hay que dar gracias por el arbitraje del sábado en Anoeta después de ver cómo el Sporting, una semana más, gana con ayudas (la prensa de Córdoba clama contra el árbitro y ve ilegales los dos goles de los gijoneses).
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Sigo diciendo lo mismo: que el ascenso lo decidan los futbolistas. 15 de junio. Dos semanas de tensión y 180 minutos de infarto. El sábado, yo seguía pensando que el ascenso es posible. El domingo, después del empate del Málaga, también. Y hoy insisto: los seis puntos devolverán a la Real a Primera. Seguro.

jueves, mayo 29, 2008

PREVIA Real Sociedad - Salamanca. Ambiente de ascenso

Anoeta vivirá este fin de semana ambiente de ascenso (sábado, 18.30 horas, Anoeta, sin televisión; decisión polémica de Badiola que ha decidido no permitir que se televise el partido para que se llenen las gradas. De acuerdo, pero... ¿y los seguidores que no pueden ir al estadio o que viven fuera de Guipúzcoa y no se pueden desplazar a San Sebastián...?). Todo está preparado para que la Real dé el zarpazo definitivo en esta carrera por el ascenso y se coloque entre los tres primeros. Todo puede pasar en Segunda, pero esta jornada se antoja vital. Real, Málaga y Sporting juegan en casa. La solvencia debe ser una de las llaves para llegar a Primera. Y, hoy por hoy, la Real parece el aspirante más solvente de los tres. Pero eso hay que demostrarlo en el campo partido tras partidos. Ya sólo quedan tres.

Lillo lo tiene claro: ha pedido al público tolerancia frente al error. Sabe que en Tenerife la Real no jugó bien a pesar de la victoria, pero también sabe, como todos nosotros, que ahora lo importante son los tres puntos. No quiere que Anoeta deje de animar a la Real ni un solo instante. El Salamanca debe notar que cerca de 30.000 almas desean con todo su corazón que este equipo vuelva a la élite de la que nunca debió salir. Más que nunca, Anoeta debe rozar lo imposible y recordar a Atotxa. Más que nunca, un pase errado, un balón atrás o incluso un gol del contrario deben espolear los cánticos, los gritos, las bufandas blanquiazules al aire. Más que nunca, la Real debe tener doce jugadores, y que el añadido no sea precisamente el árbitro (Del Cerro Grande, el mismo que permitió al Sporting vencer a la Real en El Molinón con un gol en fuera de juego). Es la hora de que la afición empuje más incluso de lo que ya lo ha hecho durante estos últimos tristes años. Es la hora de la Real. Y la Real somos todos.

El técnico realista, que no conoce la derrota desde que asumió las riendas del equipo hace un par de meses (y que dure la racha hasta el final), no ha dado muchas pistas sobre sus planes, aunque, a falta de conocer la convocatoria, se va a ver obligado a hacer cambios. Aranburu, tras un nuevo atropello de los comités y además por molestias físicas, no estará en la convocatoria. Y eso abre todo un abanico de posibilidades para Lillo en el centro del campo. Elustondo y Mérida (que ha vuelto entre semana de una concentración con la selección sub-19) se juegan ese puesto junto a Garitano y Martí. La defensa y la portería no sufrirán variación alguna. En ataque, es muy dudoso que Díaz de Cerio pueda jugar, con lo que Delibasic estará en punto y Gari Uranga y Nacho ocuparían las bandas. Xabi Prieto ya ha recibido el alta y podría estar entre los 18 escogidos. Lillo podría sorprender y colocarle de entrada, aunque el riesgo que supone y el buen rendimiento de Nacho en Tenerife y de Gari en las últimas semanas invita a pensar en la continuidad de ambos.

A la misma hora que Real y Salamanca empiecen a jugar en Anoeta, el Sporting comenzará su encuentro frente al Córdoba en El Molinón. A pesar de no estar matemáticamente salvados, los charros parecen estar en una cómoda situación, con 50 puntos, cinco por encima del descenso con sólo nueve por jugar. Los andaluces, por contra, están sólo un punto por encima de la barrera de la debacle en dirección a Segunda B y a priori no pueden permitirse el lujo de pinchar en Gijón. El Málaga jugará el domingo a las 20.30 horas (Canal +) contra otro equipo con el agua al cuello, el Cádiz, que tiene 46 puntos, los mismos que el Córdoba. La jornada promete emociones fuertes y quién sabe si un nuevo vuelco en la clasificación. Ganar al Córdoba y el pinchazo de cualquiera de los dos rivales colocará a la Real en ascenso. Con el empate en Anoeta, sólo una derrota de Sporting o Málaga situaría al equipo txuri urdin entre los tres primeros.

Si la historia fijara un ganador para este partido, no habría dudas: la victoria se quedaría en San Sebastián. De las 16 veces que el Salamanca ha jugado en el campo de la Real, 13 acabaron con victoria txuri urdin y el conjunto charro nunca se ha llevado el triunfo. En los cuatro partidos que se jugaron en Segunda se impuso la Real, el último de ellos en la temporada 63-64. En Primera, la estadística es casi igual de demoledora: nueve victorias y tres empates. La última visita del Salamanca a Anoeta fue en la temporada 1998-1999 y el triunfo realista fue contundente pero extraño. El marcador final, 4-0. Pero en el minuto 74 la Real sólo ganaba 1-0 y Rekarte era expulsado. Pero en tres minutos de locura, el equipo de Krauss sentenció. Darko Kovacevic en dos ocasiones y Gracia redondearon la cuenta. "Igual el próximo partido empezamos con diez", ironizó el técnico alemán al final.

El partido de la primera vuelta de esta temporada en Segunda que ya se acerca a su fin es uno de los de peor recuerdo para los realistas. Derrota de penalti injusto en el último minuto. La Real exhibió dos caras muy distintas. En la primera parte, incidió en todos los errores de la primera vuelta: falta de ocasiones de gol, errores puntuales en defensa que cuestan goles y una incapacidad para llevar el mando del partido y generar fútbol. Pero en la segunda parte hubo reacción y mucho coraje. Hasta dos veces empató el conjunto de Chris Coleman el partido (Gari Uranga hizo el primero y Aranburu fabricó un golazo en el segundo), hasta llegar al fatídico minuto 94 en el que un árbitro llamado Rodado Rodríguez decidió que el esfuerzo de los jugadores no bastaba para decidir el ganador del partido. E intervino inventándose un penalti (en la imagen, las protestas y la decepción posteriores). Un 3-2 y mucha impotencia es lo que se trajo la Real de Salamanca.

(Nota: La crónica del partido llegará el lunes. Con todo lo que hay en juego, no hay sitio donde pueda estar que no sea en la grada de Anoeta)