miércoles, marzo 17, 2010

Cobardes

No me gustan los cobardes. No me gustan en la vida y no me gustan en el fútbol. El partido de Salamanca, por desgracia, deja unos cuantos cobardes que enturbian en cierta medida un partido que otorgó a la Real el liderato de Segunda y que se desarrolló en un ambiente festivo gracias a uno de los viajes más bonitos y numerosos de la afición txuri urdin en los últimos años. Por ser lo que afecta al juego, la mayor cobardía de todas fue la que cometió Linares, un delantero del Salamanca que, ni corto ni perezoso, agredió a Labaka en la espalda sin que todavía se sepa muy bien el motivo. El juego estaba detenido, pero eso no le impidió dar golpes al central realista. Golpes que, por cierto, le van a tener de baja al menos un mes.

Me pareció una salvajada durante el partido, a pesar de que un mal árbitro, otro más, dejó la acción sin sancionar. Y más aún después de leer las consecuencias. Igual Linares está frustrado porque, a pesar de ser el máximo goleador del Salamanca con siete tantos, no marca desde el 31 de enero. No lo sé. No me importa. Agirretxe no va por ahí protagonizando cobardes agresiones y no marca desde hace más tiempo que Linares, desde el 9 de enero. Esta semana se ha hablado de lo mucho que le dieron a Cristiano Ronaldo en Valladolid, de si el Comité de Competición no entró a valorar la jugada, y de lo que se persigue a los jugadores de talento. Siempre es buen momento para recordar que la competición va más allá de estas denuncias oportunistas, por mucha razón que tengan. Los árbitros no hacen justicia, pero los comités tampoco. Labaka se perderá al menos un mes de Liga por un cobarde. O por más de uno.

Antes de seguir adelante, creo que es el momento de decir que de Salamanca sólo puedo contar maravillas. He estado allí viendo a la Real en dos ocasiones, y en las dos he disfrutado muchísimo con una ciudad magnífica, con una gente acogedora y con una afición local muy noble. Siempre con mi camiseta de la Real puesta y ni un solo problema. Lo digo porque no quiero que nadie me malinterprete, que nadie piense que lanzo un ataque hacia Salamanca o los salmantinos. Pero en todas partes hay cobardes, y de vez en cuando aprovechan su momento de gloria para aparecer. Lo que no se puede consentir es que se vayan de rositas, aunque afear su conducta quede limitado a unas pocas líneas como éstas. Por eso es obligado publicitar y recordar las veces que haga falta al cobarde que aprovechó su momento de gloria para provocar.

Tras ofrecer las alineaciones de los dos equipos, el speaker del Salamanca decidió coronar su gran actuación con un "¡Viva España!". Hace apenas unos días tuvo una conversación con una amiga sobre esto, sobre los impresentables que pueblan los campos de banderas (en nuestro caso españolas) con el único fin de provocar. A mí no me provoca, porque pienso que allá cada cual con sus ideologías, sus banderas y sus ánimos, por absurdos que me puedan parecer, pero como no todo el mundo es así la única conclusión es que actuaciones como la de este speaker genera violencia en los campos de fútbol. El Salamanca, que siempre ha sido un club señor, ya se ha disculpado por este hecho, un gesto noble y caballeroso que obliga a aceptar esas disculpas y a no culpar al club de lo que un cobarde ha protagonizado. El empleo de este señor no depende del Salamanca, sino de la empresa que organiza estas cuestiones para el club. Espero que esa empresa tome medidas.

El Salamanca, en ese mismo comunicado, destaca el "excelente comportamiento de las dos aficiones, que hicieron que el Estadio Helmántico reviviese un ambiente propio de Primera División", y agradece el comportamiento de ambas durante todo el fin de semana. Otro gran detalle por parte del club charro. Siempre he pensado que estos desplazamientos masivos enriquecen la competición y ennoblecen este deporte. Es muy bonito que el Salamanca lo reconozca, igual que desde mis líneas he agradecido y reconocido siempre el buen hacer de otras aficiones que han visitado Anoeta (recuerdo hace un par de temporadas cuando estuve presente en San Sebastián con la invasión de la afición del Numancia). Si todo va como soñamos, echaré de menos Salamanca en Primera. Ojalá suban pronto.

Lo malo de los desplazamientos masivos es que a veces uno encuentra gente cobarde vestida de uniforme que no sabe contra quién descargar su ira. No debe de ser fácil controlar a 3.000 personas, no seré yo quien critique la organización de la Policía. Pero sí al cobarde que hace uso de su uniforme y placa para amedrentar a gente que no ha cometido un delito alguno. Eso se ve en vídeos grabados por la afición realista en Salamanca. Eso tampoco puede caer en el olvido. Quedará impune, me temo, porque es de esas cosas que no dará el salto a un informativo de televisión o que no llegará al despacho de un mando que tenga poder y responsabilidad en estos hechos. Pero es cobarde. Y no me cansaré de denunciar a la gente cobarde. En el campo, en la grada o en la calle.

2 comentarios:

Peloncio dijo...

ahi, ahi, con dos huevas!!! Las cosas como son.

Yo estuve en Salamanca y puedo asegurar que la policía nos tenía muchas ganas...

aupa la real!!

Juan Rodríguez Millán dijo...

Peloncio, bienvenido, ya que creo que es la primera vez que comentas. Creo que es de justicia denunciar estas cosas. Alabar las buenas, por supuesto, pero no callarse las malas. Una pena que haya gente que se cree más que otros por un uniforme. Yo, hasta ahora, he tenido suerte y he encontrado más gente buena que mala, también de uniforme. ¡Aupa Real!