Mostrando entradas con la etiqueta Gorka Reizabal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gorka Reizabal. Mostrar todas las entradas

jueves, abril 20, 2023

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Voces de campeones

Quienes vivieron los títulos de la Real en los años 80 saben la importancia capital que tuvieron para el club, y quienes los han revivido años después los han escuchado con unas voces muy concretas. Eran años de radio, y desde las ondas quedaron para siempre guardadas dos voces que nos ayudaron a celebrar la gloria txuri urdin, las de Josean Alcorta y Gorka Reizabal.

El primero fue el narrador inolvidable del gol de Zamora en Gijón y el segundo, el añorado Pato al que vemos en la imagen que acompaña estas líneas celebrando junto a Aranburu el ascenso de 2010, fue quien se convirtió en nuestra voz cuando Arconada detuvo el penalti que nos dio la Copa en La Romareda. Esas narraciones centran el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como siempre, queremos recordaros que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Y por supuesto, estamos abiertos a cualquier sugerencia que tengáis para enriquecer este rincón realista.

viernes, diciembre 13, 2019

PREVIA Real Sociedad - Barcelona. Por Pato

Aritz, ausente esta vez, marcó ante el Barcelona la pasada Liga.
A la Real se le suelen atragantar los homenajes a sus héroes desaparecidos. Alberto Ormaetxea, Genaro Celayeta, Aitor Zabaleta y otros muchos no pudieron ver una victoria de su equipo mirándolo desde el cielo. Gorka Reizabal es el siguiente de esta lista. El mítico e inolvidable periodista disfrutaba como pocos de los partidos grandes, y la visita del Barcelona lo es (sábado, 16.00 horas, Reale Arena, Movistar La Liga). No hay mejor escenario posible para que, esta vez sí, se pueda brindar una victoria de homenaje. La Real de Imanol disfruta y es cuarta, el Barcelona está en vísperas de ese cada vez más desesperante partido que llaman el Clásico, y toca resarcirse ya de las dos victorias consecutivas en Anoeta del conjunto blaugrana después de que el estadio realista se convirtiera en tumba habitual de Messi y compañía durante tantos años seguidos. Por todos los realistas que llenarán como nunca Anoeta. Por Pato, que estará siempre con nosotros.

Es curioso que la novedad en la lista sea una que, salvo giro inesperado de los acontecimientos, no vaya a tener trascendencia en el encuentro de mañana. Sagnan entra en la lista por las ausencias defensivas, la de Le Normand por sanción y la de Aritz por lesión, pero parece muy poco probable que Imanol apueste por darle el estreno oficial con la camiseta txuri urdin en el partido contra el Barcelona. Las ausencias por problemas médicos, que son las ya conocidas de Illarramendi y Zurutuza (no parece probable que ninguno de los tres lesionados vaya a volver antes de que acabe el año), hacen que el técnico realista solo tenga que decidir dos descartes para este encuentro, y uno está ya marcado de antemano, el de Rubén Pardo. El otro es Aihen Muñoz, que está teniendo una temporada muy complicada al ser Monreal uno de los jugadores indiscutibles para el preparador realista.

Así las cosas, parece que los únicos cambios que introducirá Imanol en el once inicial son los motivados por las ausencias obligadas. Remiro será una jornada más el guardameta titular. En los laterales jugarán Zaldua y Monreal. Los centrales serán Llorente y Zubeldia, lo que deja vía libre a Guevara para mantenerse como el primero de los centrocampistas. Junto a él en la medular estarán Merino y Odegaard. Y la punta de ataque la completarán Portu, Oyarzabal y Willian José. De ser estos los planes del técnico, para el banquillo quedarían Moyá como guardameta suplente, Sangnan y Gorosabel como recambios para la defensa, Sangalli como único centrocampista, y mucha pólvora para el ataque, con Januzaj, Barrenetxea e Isak.

La Real no tiene opciones de mejorar en la tabla esta jornada, pero sí busca meterse en las peleas grandes. Es cuarta con 27 puntos, cuatro por debajo del tercero, el Sevilla, y siete por detrás de su rival, el líder, el Barcelona. Por detrás la cosa está muy apretada y la ventaja realista sobre el séptimo clasificado es de solo un punto y de tres sobre el noveno. El equipo de Imanol, que siempre ha marcado por lo menos un gol en cada uno de sus partidos como local, viene de dos jornadas sin perder, cuatro puntos de seis posibles, aunque se le han escapado puntos de tres de los siete partidos jugados en Anoeta, dos derrotas (Getafe y Levante) y un empate (Leganés). El Barcelona, que se presenta en Donostia con cuatro victorias consecutivas que le han devuelto la primera plaza de la clasificación, es el equipo más goleador de la competición, pero fuera de casa también encaja muchos goles, once a favor y nuevo en contra lejos del Camp Nou.

Real Sociedad y Barcelona se han visto las caras en Donostia en 72 ocasiones, siempre por supuesto en Primera División. Son 29 los partidos que se quedaron en casa, 19 los que venció el Barça y los 24 restantes acabaron en empate. 4-1 es la mayor goleada que le ha endosado el conjunto txuri urdin al blaugrana, y fue en dos ocasiones. En la temporada 1930-1931 los goles realistas los hicieron Cholín, Bienzobas por partida doble y Mariscal, en la 1987-1988 los anotados fueron Górriz, Zamora en dos ocasiones y José Mari Bakero. Por contra, la mayor goleada lograda por el Barcelona en San Sebastián es el 0-6 de la campaña 2000-2001. El equipo ahora entrenado por Valverde acumula dos victorias consecutivas en Anoeta, rompiendo una racha de siete sin perder de la Real ante el Barcelona, con cinco victorias y dos empates desde el último ascenso, el de 2010.

En la pasada temporada, la 2018-2019, la visita del Barcelona coincidió con el estreno del nuevo Anoeta y con la despedida de Imanol Agirretxe, pero la Real no pudo celebrar ambas con una victoria. Y eso que las cosas no pudieron empezar mejor, con el equipo txuri urdin adelantándose en el marcador a los doce minutos de juego. Héctor Moreno ganó por alto una falta lateral y el balón suelto en el área lo enganchó Aritz Elustondo como si le fuera la vida en ello para marcar el 0-1. Ya en la segunda parte, la Real disfrutó de dos mano a mano con Ter Stegen, primero de Theo Hernández y después de Juanmi, pero ambos estrellaron el balón en el meta culé. Y cumpliendo el tópico de que quien perdona lo paga, el Barcelona castigó a la Real y se acabó llevando la victoria de manera cruel. El 1-1 llegó en el 63, con un Rulli muy blando a la hora de despejar un balón parado y un Suárez muy incisivo para marcar el gol. Y tres minutos después, tras una torpe salida del argentino, Dembelé no tuvo más que dirigir el balón al fondo de una portería sin guardameta.

miércoles, diciembre 11, 2019

Ya todo es posible en el cielo

Nada de lo que se escriba en un día tan triste hará justicia a la figura de Gorka Reizabal. Es duro pelear para encontrar las palabras que definen a una figura superlativa en muchos sentidos, pero sobre todo el humano. Es duro, sí, y lo sería si simplemente estuviéramos despidiendo a uno de los periodistas más importantes que ha tenido la Real Sociedad en su historia, uno que estuvo allí narrando los momentos más trascendentes del equipo que quería como nadie, ese que no pudo contener su inabarcable energía y rompió a cantar "campeones"en directo cuando Arconada se lanzó con su portentosa agilidad para detener el penalti que le daba a la Real la Copa del Rey de 1987. Ahora solo puedo pensar que la próxima vez que cantemos "campeones" será imitándole a él, a Pato. Pero es que Pato es mucho más que eso.

Es curioso que los días tristes como el de hoy nos sirven para echar la mirada atrás y darnos cuenta de lo que las personas han significado para cada uno de nosotros. Somos incontables los que podemos decir que somos de la Real por Arconada. Pero muchos hemos seguido a esa Real que admirábamos con la voz de Pato, al principio sin darnos cuenta y después percatándonos de que siempre estaba ahí, con nosotros, contándonos los goles de la Real. Dentro de su larguísima trayectoria periodística, sus resúmenes en Estudio Estadio, con sus magníficos juegos de palabras, se colaban cada semana en las casas de quienes queríamos ver lo que la distancia nos impedía disfrutar en las gradas del viejo Atocha. Él era la voz de la Real. Sí, ya sé que Josean Alcorta se ganó ese apelativo con su intensa narración del gol de Zamora, pero permítase la licencia a quienes apenas despegábamos del suelo cuando esa maravillosa proeza tuvo lugar.

Pato acuñó frases inolvidables, pero hay una que permanece por encima de todo. Encargado del guion del documental con el que se dio cierre al campo de Atocha,eso que hoy en la era de Internet parece tan fácil de conseguir pero que entonces era un tesoro de valor incalculable, fue allí donde se refirió a la Real como el más grande de los pequeños y el más pequeño de los grandes. Es una definición tan brillante que parece imposible. Dio en el clavo para resumir lo que es nuestro equipo como nadie lo ha hecho en sus ya 110 años de historia. Y quizá, de alguna manera, se definió también a sí mismo. Hoy no abrirán informativos con su marcha, pero se ha ido uno de los grandes, un nombre que irremediablemente está ligado a la historia de la Real desde su púlpito periodístico.

Con el tiempo tuve la enorme suerte de conocer a Pato. Y la todavía más inmensa suerte de que me considerase su amigo. Siempre con una palabra amable, siempre con una sonrisa en la cara, siempre con un tremendo sentido del humor, siempre con un gesto que agradecer, siempre con un abrazo para despedirse cuando había que tomar caminos distintos. Todavía recuerdo lo honrado que me sentí cuando él, desde dentro de algunos de los últimos grandes días de la Real, decidió hacer partícipe a Corazón Txuri Urdin del ascenso a Primera o de la despedida de Mikel Aranburu, siempre con la camiseta que Periko Alonso lució en el título de Liga de la temporada 1981-1982 puesta. No se puede tener el corazón más grande de lo que lo ha tenido siempre este hombre.

Una de las cosas que recordamos la última vez que charlamos, un momento que ya atesoro como uno de esos que jamás voy a poder olvidar, fue del mítico 4-0 que le endosó la Real al Real Madrid en 1979, uno de los más grandes partidos que hizo el mítico equipo de Alberto Ormaetxea. Por aquel entonces trabajaba en La Voz de España. No hizo la crónica del partido, pero recordaba orgulloso, con la sonrisa que siempre lucía, que sí hizo el titular deportivo que lucía en la portada de aquel día. "Ya todo es posible en Atocha". Así describió aquella hazaña, abriendo la puerta sin saberlo a la era más gloriosa de la Real. Ya todo es posible en Atocha. ¡Qué orgulloso estaba de ese titular y con qué sonrisa recordaba haberlo escrito! Pato lo dijo, y poco después la Real sumó un histórico récord de imbatibilidad, dos Ligas seguidas, una Supercopa, una semifinal de Copa de Europa y la mencionada Copa del Rey.

No aspiro a que estas palabras estén a la altura de tu leyenda. Eso es imposible. Pero siento ganas de decir que ahora, con tu ausencia, ya todo es posible en el cielo, donde seguirás mirando de reojo a la Real. Algún día seremos nosotros los que te contemos lo que ya no verás de primera mano y, ojalá, lo hagamos cantando juntos de nuevo ese "campeones" que tiene tu radiofónica voz para siempre y que, a partir de ahora, nos pondrá un poco más el corazón en un puño. Hasta siempre, cronista. Realista. Amigo.

viernes, junio 21, 2013

Veinte años del 'Agur Atotxa', por Gorka Reizabal

(Nota: Una vez más, tengo el honor en Corazón Txuri Urdin de dar paso a un texto escrito por un realista muy especial, Gorka Reizabal, el gran periodista que durante muchos años, incluyendo los más felices de la historia realista, que acompañó a nuestro equipo con su voz y sus palabras a través de la prensa, la radio y la televisión. Disfrutad con estos sus recuerdos de una noche inolvidable de la que se van a cumplir 20 años, la noche del Agur Atotxa. Y disfrutad con unas imágenes formidables que algunos afortunados viviríais en directo y otros, simplemente, las podemos tener en nuestros corazones)

Este sábado 22 de junio de 2013 se cumple el vigésimo aniversario de la fiesta de despedida del viejo Atotxa, aquel campo a la vez destartalado y maravilloso que durante 80 años fue el hogar de nuestra Real Sociedad. Fue, precisamente, gracias a una publicación humilde y sencilla, denominada El Viejo Atotxa como nos conocimos Juan Rodríguez Millán y yo, Gorka Pato Reizabal, en lo que fue el origen de una bella amistad enraizada en el corazón txuri urdin que ambos compartimos; aunque en el momento del cierre del antiguo campo de fútbol donostiarra aún la vida y el destino no hubieran hecho converger nuestros caminos. Ese feliz encuentro se haría esperar todavía unos años.

No quiero pecar de pretencioso al decir tengo muy grandes y poderosos motivos para recordar aquella tarde en que cayó el telón y Atotxa calló para siempre. Y es que me tocó, entre otras cosas, ser el maestro de ceremonias de aquel programa intenso y extenso, genéricamente llamado Agur Atotxa, para el que se hizo un pin conmemorativo que aquí reproducimos. Todo se fue desarrollando a lo largo de una tarde-noche cargada de intensas emociones. Me acompañaba, como locutora en euskara, mi querida colega de Euskadi Irratia, Arritxu Iribar. Desde una plataforma, una especie de palomar situado sobre la tribuna central, nos tocó a ambos dar paso a los diferentes y variados capítulos que iban completando una fiesta llena de colorido txuri urdin y sones de tamborrada donostiarra por doquier.

Y también tuve el honor de escribir el guión de lo que pienso que fue el momento cumbre de aquella apoteosis nocturna. Se apagaron las luces del viejo estadio y la gente, como en un gran concierto de música, encendió cerillas y mecheros. Atotxa se hizo carne y voz y nos habló a todos. Entonces se produjo la comunión total entre él y los miles de aficionados que abarrotaban la gradas. En unos pocos minutos, Atotxa fue desgranando su historia y la de la Real, que hasta entonces eran una misma cosa, en una narración jalonada por los goles más memorables de esas ocho décadas de historia.

En aquella época, yo trabajaba en la ETB, la televisión vasca, donde me encargaron un vídeo, primero en euskara y luego en castellano, titulado Memorias de Atotxa, que se regaló después a todos los socios realistas. Y así pude guardar como oro en paño y con el audio original, aquella grabación de ese momento en el que el actor Felipe Barandiarán prestaba su aterciopelada voz al octogenario campo de fútbol para que se despidiera de los suyos. Y se la he brindado a Juan para que, a través de Corazón Txuri Urdin, todos juntos podamos revivir aquel momento histórico. Son los últimos minutos de la vida de nuestro viejo Atotxa.

Os aclararé que, como el acto era televisado en directo, hubo que tapar esos minutos con imágenes históricas porque los televisores no podían estar en negro durante más de un cuarto de hora. Y esas imágenes son las que aquí se recogen. Pero en Atotxa la oscuridad era total, salvo las minúsculas luces de mecheros y cerillas. Y por ello, casi os recomiendo que cerréis los ojos para que escuchéis el sonido sin imágenes, de la misma manera que lo hicieron los espectadores dentro de las gradas y tribunas. Así podréis sentir lo mismo. Fijaos en detalles como el momento en que se escucha la narración que del gol de Zamora en Gijón hizo el inolvidable Josean Alkorta. El grito de júbilo es tal que parece que el gol se estuviera volviendo a producir en ese mismo instante. Y también en el último simbólico gol de la historia del estadio marcado por el hijo póstumo de Javier Sagarzazu, uno de los campeones de Copa de Zaragoza, repentinamente fallecido poco después de aquel hito de nuestra historia.

Os invitamos Juan y yo a compartir con nosotros estas emociones fuertes. ¡Viva el viejo Atotxa por siempre en nuestros corazones!

martes, mayo 22, 2012

La despedida de Aranburu, vista por Gorka Reizábal

Cuando hace dos años tuve el honor y el placer de mostrar fotografías que Gorka Reizábal hizo desde dentro de la celebración del ascenso a Primera, no pensé que pudiera ser algo habitual. Más que nada porque ocasiones como aquella no se repiten muy a menudo en la vida de la Real. Pero Gorka, Pato, como le laman sus amigos, estuvo en la despedida de Mikel Aranburu y me ha vuelto a mandar unas imágenes para que aparezcan en Corazón Txuri Urdin. Con unos días de retraso, porque no quería que quedaran perdidas entre el resumen de la temporada publicado en los últimos días, aquí están esas imágenes y el relato del propio Gorka. No puedo añadir nada. Es lo que tiene que uno de los grandes te tenga el suficiente aprecio como para mandarte algo así.
"Lo que mejor definió el espíritu del emocionante homenaje que Mikel Aranburu recibió este sábado en Anoeta fue, precisamente, la canción de Mikel Laboa, sobre el poema de Xabier Lete, que sonó en los prolegómenos e inundó el ambiente como una banda sonora que parecía creada ex profeso para la ocasión. Se llama en euskera Izarren hautsa, es decir, polvo de estrellas, y su letra dice, entre otras cosas, "Eta horrela bizitzen gera, sortuz ta sortuz gure aukera, atsedenik hatu gabe. Lana egonez, goaz aurrera kate horretan denok batera gogorki loturik gaude" ("Y así vivimos creando y creando nuestra ocasión. Sin tomar descanso vamos adelante todos a una, unidos fuertemente a esa cadena").
Eslabón de esa ejemplar cadena ha sido Mikel, como lo fue Iñaxio Kortabarria, el principal pilar defensivo del equipo campeón que capitaneó Luis Arconada hace tres décadas, y que fue quien entregó a Aramburu la camiseta con el número 427, en alusión al número de partidos jugados por el capitán azpeitiarra en casi quince años con la camisola txuri urdin en un animado fin de fiesta celebrado en el palco presidencial de Anoeta, a eso de las once de la noche, una vez concluidas las ruedas de prensa. Y eslabón de la misma cadena está llamado a ser Oihan Aramburu, su hijo de apenas dos meses, al que Mikel sostuvo en brazos durante varios momentos de la inolvidable velada.
Pero entre las emociones para ese discreto final entre bastidores, tembién hubo lugar para las risas, las bromas y las anécdotas. Entre estas, la más vistosa es que varios jugadores, al ver que los camareros estaban desbordados sirviendo la informal cena a base de pinchos, ni cortos ni perezosos, se metieron en la barra del bar el propio palco presidencial y se pusieron a servir vinos, alguno con el estilazo del que hizo gala Carlos Vela, que demostró ser tan fino barman como agudo goleador. Hubo incluso alguien que fue más lejos: Antoine Griezmann repartió con salero una bandeja de pinchos, uno de cuyos privilegiados degustadores fue Iñigo Reizabal, el hijo de Gorka Reizabal, periodista que ahora mismo, en este momento, tiene el honor de contar tan reservado e inolvidable fin de fiesta a los seguidores de este Corazón Txuri Urdin. Y así vivimos, creando y creando, en esta maravillosa cadena, sin descanso...¡Aupa la Real! ¡Aurrera txuriurdiñaaa..!".

Desde Donosti, con amor. Gorka Reizabal, Pato

jueves, junio 17, 2010

Imágenes de una fiesta (y 3)

Para mí, Gorka Reizabal es uno de los nombres de oro del periodismo deportivo relacionado con la Real. Le vi sobre el césped de Atotxa con un micrófono de TVE en la mano, en aquellos viejos partidos de la UEFA que acostumbrábamos a jugar en los 80. Escuché emocionado sus palabras sobre la Historia del equipo en los vídeos que hizo en los años 90. Le seguí en la radio, cuando era el hombre en San Sebastián de la Cadena SER. Y tuve la enorme suerte de conocerle y, con el tiempo, entablar una amistad. El domingo estuvo en Anoeta con una camiseta muy especial, la que vistió Periko Alonso en su último partido con la Real, en la temporada 81-82, aquel encuentro que dio a la Real en Atotxa su segundo título de Liga. Qué envidia me dio por tener ese tesoro. Y qué alegría al ver que alguien como él la luce tan orgulloso. El lunes no le vi pero hablamos. "Un poco más contentos que ayer, fíjate la diferencia", me dijo. Y es verdad. El domingo estábamos en Segunda y el lunes en Primera. En la fiesta del lunes, yo le pillé desde abajo, pero él tuvo un lugar privilegiado dentro del Ayuntamiento y se ofreció a enviarme estas fotos.

La bandera y la gente. La Real, en definitiva. "Gente entusiasmada", me dice Gorka. Y es verdad, lo estábamos. Todos. ¿Por qué convertimos en su día a la Real en el centro de todas las polémicas? ¿Cuándo olvidamos que nuestro corazón, el de todos, es txuri urdin? Ojalá ya no lo olvidemos más.

Gorka con Mikel Aranburu. El capitán es el único jugador que queda en la plantilla de aquellos que lograron el subcampeonato y el único que permanece de los tiempos de Gorka como informador de la Real. "Me alegro especialmente por él, por su fidelidad, por recuperar lo que era suyo y nuestro tras una travesía del desierto, a veces sin cantimplora", explica Gorka. Yo también me alegré mucho por Aranburu, yo también. Se merecía una alegría un jugador que vivió palos como no ganar la Liga, el descenso, el no ascenso de Vitoria o la gravísima lesión que sufrió en Santander.

"Un hombre sensato, con un discurso lleno de contenido, sin apenas tópicos, brillante, que rezuma liderazgo. Aterrizó sano, sin esa enfermedad mental colectiva que había desgarrado a la Real durante ya demasiado tiempo. Un singular psiquiatra que sublimó y encauzó todas las demás devastadoras locuras para volvernos locos pero de alegría". Lo dice Gorka, lo suscribo yo. Bravo, Martín, bravo.

La misma imagen del ascenso de 1967, de las Ligas de 1981 y 1982 y de la Copa de 1987. En Alderdi Eder y con miles de realistas ahí abajo. "Con otros protagonistas, pero todos de la Real", me dice Gorka. Y es verdad también. Esa es también la grandeza de este equipo, que en el fondo no es más que un legado que se va transmitiendo. No queda más remedio, pensaréis algunos. Pero no es verdad. Se puede trabajar en la Real sin quererla. Se pueden cantar los goles de la Real sin sentirlos tanto. Pero no es lo mismo.

Una curiosidad que me destaca Gorka. El portero de Puertollano fue Zubiarrain. El de este ascenso, Zubikarai. Zubi, en los dos casos, aunque no sea así como les conocemos. Y zubi, en euskera, significa puente. "En este gran puente de 43 años la Real ha disfrutado de grandes y míticos pilares, o sea, porteros que primero dieron gran rendimiento y luego fueron el maná pues ayudaron a cuadrar presupuestos", afirma. Arconada, "el más grande", claro. Y ahora una duda y un deseo: "¿Volverá la portería de la Real a ser como antaño el portal de los prodigios?". Yo creo que sí. El año que viene habrá dos porteros de Zubieta en Primera y veremos si Bravo juega aquí o en otro equipo. En la Real siempre habrá grandes guardametas. Y una anécdota interna de la fiesta. Martín Lasarte le decía a Zubikarai que, con su txapela, parecía el Celedón de las fiestas de Vitoria.

Y estas dos fotos son especiales. Son especiales porque en ellas aparecen los dos hijos de Gorka, pero son especiales también porque hablan del futuro. Ellos son el futuro. El de la Real y de otras muchas cosas. En esas fotos a lo mejor hay algún periodista deportivo que dentro de unos años nos cuenta las hazañas del equipo txuri urdin. A lo mejor hay algún peñista que dedica su ocio a seguir a la Real por los campos de la Liga española. A lo mejor, por qué no soñar, hay algún futuro jugador de la Real, ya sea del primer equipo masculino o del femenino. Pero lo que seguro que hay es un montón de jóvenes aficionados que ya han tenido su primera gran alegría con la Real. Ellos, y sobre todo ellas porque el mundo del fútbol ha estado mucho tiempo alejado de ellas, tienen mucho que decir en el futuro. Pero para ello hay algo que no pueden olvidarse de hacer: soñar. Con la Real y con lo que deseen.

jueves, junio 10, 2010

Así se vive un ascenso

Decía ayer que nunca he vivido un ascenso. Yo no había nacido cuando se produjo aquel feliz día de Puertollano sobre el que tantas historias hemos oído ya. Pero hay un gran amigo de este blog y de este humilde realista que sí lo vivió. Gorka Reizabal estuvo allí y, como él mismo me ha dicho, con aquel ascenso como punto de inflexión empezó a cambiar su vida en muchos sentidos. Todo eso se lo contó a un redactor de El Diario Vasco, tal y como quedó plasmado en su edición del pasado sábado. Os invitó a leerlo, porque es una maravilla compartir los recuerdos de alguien como Gorka.

Yo todavía no sé qué sensaciones tendré el domingo (porque vamos a subir el domingo, que nadie lo dude). No tengo ni idea de qué haré en el momento en que se acabe el partido y el sufrimiento de tres durísimos años en Segunda. No he hecho extrañas promesas, ni me voy a tirar de cabeza a las aguas de La Concha o me voy a pintar el pelo de blanco y azul. Por el momento, sólo sé que seré feliz, pero eso todavía no me prepara para todo lo que voy a sentir. Gorka ya lo ha vivido, pero ahora lo vivirá otra vez. Será, como yo, otro txuri urdin feliz. Y me alegrará poder estar con él para saber lo que siente ahora.