miércoles, diciembre 30, 2015

REAL MADRID 3 - REAL SOCIEDAD 1 Los golpes de la vida... y los de González González

El primer penalti que se inventó González González.
La Real volvió a perder en el Santiago Bernabéu, por séptima vez consecutiva, pero esta vez hay poco que reprocharle al equipo txuri urdin, incluso a pesar de que el resultado pueda dar la impresión de que se ha bordeado una nueva goleada en contra. Los golpes de la vida destrozaron el buen planteamiento de Eusebio Sacristán, que por momentos permitió someter por completo al Real Madrid en un Bernabéu deseoso de soltar toda la rabia acumulada hacia los suyos. Primero cayó lesionado Agirretxe, tras golpearse con Keylor Navas. Después fue Canales, que volvió a dejarse la rodilla en el camino en el colmo del infortunio. Y entre ambas lesiones González González volvió a evidenciar no ya lo mal árbitro que es sino la inquina que parece sentir hacia la Real. No es fácil en un solo partido inventarse dos penaltis en contra, no señalar uno a favor y perdonar la roja a un rival cuando todavía hay un partido que jugar. Los golpes de la vida impidieron a la Real sacar al menos un punto del Bernabéu, algo que merecía. Los goles de González González fueron más lejos y dejaron claro que el 1 en la quiniela era el único resultado posible.

Antes de que este colegiado a quien un designador cabal no colocaría ni en un partido de juveniles perpetrara su patético y sancionable show, y tranquilidad absoluta en ese sentido porque ni es la primera vez que se lo hace a la Real ni tampoco se esperan reacciones de los despreciables estamentos del fútbol español, Eusebio sorprendió muchísimo con su once. Sus palabras en la víspera, hablando de los méritos y la actitud como determinantes para entrar en el once, se vieron primero con la decisión de colocar a Elustondo como central, y no a Reyes, dando la titularidad a Carlos Martínez en la derecha. Después, dando el mando del equipo a Illarramendi y Markel. Además, colocando a los dos delanteros de la plantilla sobre el césped, a Jonathas y a Agirretxe, aunque tirando al segundo a la banda izquierda, probablemente en una decisión equivocada viendo el estado de forma goleador de ambos, Y, finalmente, dejando a Vela en el banquillo, porque el mexicano no está y ahora mismo la duda es si se le espera.

Con esa apuesta, la Real firmó la mejor actuación en el Bernabéu en años, demostración de lo absurdo que es tirar desde el inicio las visitas a los estadios grandes de la Liga. Bien por Eusebio en ese sentido, porque parece que ha sabido mentalizar el equipo de su capacidad. Los defectos del equipo también siguen siendo palpables, y tuvieron algo que ver en que se escapara la opción de puntuar, pero la apuesta es tan ilusionante como real. El equipo txuri urdin saltó al césped del Bernabéu con la intención de presionar arriba, de buscar la portería rival desde el principio y con una defensa bastante adelantada. Eso último es lo que provoca los mayores quebraderos de cabeza para Eusebio, porque cada balón largo que metía el Madrid a la espalda de la defensa realista era un problema bastante severo. Y a balón parado, la Real sufre muchísimo. De hecho, tras un primer intento de Canales, Rulli comenzó su recital con una buena parada tras el cabezazo de Pepe al rematar un córner.

El partido parecía muy abierto, consecuencia de la forma de entender Eusebio el fútbol (y eso es un elogio), como también por la lentitud del juego del Madrid, reprobada en varias ocasiones por el público del Bernabéu. Pero entonces, minuto 8, apareció González González. Jonathas rompió a Pepe en el pico del área y el portugués zancadilleó al brasileño con una claridad meridiana. El colegiado decidió no pitar nada. Ninguna sorpresa, la verdad. Con el Madrid intentando subir un gol al marcador con rapidez, Rulli respondió firmando el mejor partido del año. Primero frustró a Cristiano en el contragolpe madridista que siguió al penalti no pitado sobre Jonathas, y después le sacó otro disparo a Benzema. La respuesta de la Real fue muy buena. Iñigo Martínez pudo marcar de cabeza a la salida de un córner, pero su remate se marchó desviado. Y casi a renglón seguido, Agirretxe dejó a Nacho con el molde al borde del área y encaró a Keylor Navas. El costarricense llegó antes y arrolló al realista, que se llevó un tremendo golpe y tuvo que dejar su puesto en el equipo a Bruma por lo que parece ser un esguince de tobillo. Y menos mal, porque en vivo la jugada pareció que podía ser incluso más grave.

Se había cumplido el primer cuarto de hora de partido y la Real perdía a su mejor jugador por una lesión que ya daba la impresión de ser importante. Justo como en el partido de hace un año, cuando fue Vela el que tuvo que salir del césped y perderse a partir de ahí más de dos meses de competición. Pero la Real, a diferencia de lo que sucedió la pasada temporada, cuando se entregó al destino de su infortunio con una enorme resignación, esta vez se sobrepuso. Incluso mostró carácter cuando González González pasó de impedir que la Real cobrara ventaja a regalalarle al Real Madrid esa oportunidad. El colegiado convirtió un descarado piscinazo de Benzema tras un levísimo contacto con Yuri en el primer penalti del partido. Que un equipo que normalmente no protesta, la Real, rodeara al completo al colegiado da una idea de lo clara que fue la invención del árbitro. En un acto de justicia divina, el penalti se le fue arriba a Cristiano Ronaldo. El partido se volvió a nivelar, sin demasiadas ocasiones claras hasta que Jonathas remató fuera un centro de Yuri tras una espléndida jugada de la Real. Y entonces apareció otra vez más González González con un segundo penalti.

Cada vez que un ex árbitro aparece en televisión explica con meridiana claridad jugadas como la de este segundo penalti. Un centro que golpea en la pierna de un defensor y el balón va rebotado al brazo no es una mano sancionable. Lo saben todos todos los árbitros. Y aún así se sigue pitando. No a todos los equipos ni en todos los escenarios, por supuesto, pero se pita. González González y árbitros de su bajísima categoría lo pitan. Y se lo pitó a Yuri, castigando de una forma salvaje a un equipo que estaba haciendo una dignísima propuesta en un escenario muy complicado, dando así dos penaltis al Real Madrid en un partido que se le estaba atragantando. Aunque Rulli se estiró casi hasta lo imposible y estuvo muy cerca de tocar el balón, esta vez Cristiano Ronaldo no falló. Este gol de penalti injusto se olvidará cuando se entregan las botas y los balones de oro de este devaluado fútbol contemporáneo. Ese penalti, por cierto, llegó con Canales tirado en el suelo, lesionado por una lesión de rodilla que no llevó al trencilla a detener el partido. Cuando hay roturas fibrilares y golpes sin consecuencias, se detiene casi siempre. Cuando hay lesiones de rodilla, no. Curioso.

Con ese 1-0 en contra, ya con Pardo sobre el césped en lugar del lesionado Canales y con los golpes de la vida y los de González González ya desnivelando el partido, se llegó al descanso. La Real, con todo el infortunio que había padecido en los primeros 45 minutos, estaba viva con la mitad del encuentro por jugarse, y eso, en el Bernabéu, es noticia. Y la puesta en escena del equipo de Eusebio en la segunda mitad fue de quitarse el sombrero. Pardo fue precisamente el primero en probar fortuna con una falta directa, pero su balón se fue arriba. A los cuatro minutos, Bruma se estrenó como goleador txuri urdin con un auténtico golazo, un misil directo a la escuadra a la izquierda de Keylor Navas. La Real, una muy buena Real, estaba empatando en el Bernabéu y con sensaciones que invitaban a pensar en sacar algo positivo del coliseo madridista. Si los de Eusebio no se pusieron en ventaja es porque no huelen la sangre del rival, no son incisivos y no tienen el instinto asesino necesario para dar ese salto en partidos abiertos. Por ejemplo, Bruma pudo hacer el 1-2, pero un malísimo control le privó de plantarse ante Keylor Navas con muchas más opciones.

Pero con la Real amenazando, a González González le quedaba una bala más por gastar en el partido, y lo hizo perdonando la roja a Nacho por una duríisma entrada sobre Xabi Prieto que recordó muchísimo a la que cometió el rayista Tito sobre Kroos y que, por supuesto, sí se sancionó con la expulsión directa. Después de sacarse dos penaltis de su imaginación, de escamotearle otro a la Real y de no dejar al Madrid con diez (después le pudo sacar la segunda amarilla a Nacho por una patada en el estómago a Vela), González González desapareció del encuentro, lástima que no lo haga del fútbol profesional, y después de impedir que la Real tuviera algo más ya en el zurrón el partido se decidió sobre el césped en buena lid. Y ahí el Madrid supo aprovechar sus bazas y la Real mostró sus carencias. Tocando y tocando, desesperó tanto al Madrid como al Bernabéu, pero le faltó mucha profundidad y notó mucho la ausencia de Agirretxe y la desaparición de Vela que ya se ha visto en todo lo que llevamos de temporada. Y el 2-1 del Madrid llegó en un córner, que Cristiano remató completamente solo en una temeridad increíble de la defensa realista.

Quedaban todavía más de veinte minutos por jugar y el mérito de la Real es que no dio el partido por perdido tampoco con ese mazazo. Eusebio se jugó la última baza, la única en realidad puesto que los dos anteriores cambios fueron por lesión, y puso a Vela sobre el césped en lugar de Jonathas. No surtió demasiado efecto en el partido, y la Real no gozó de demasiadas ocasiones de lograr el empate, sólo una de Pardo que rebotó en Pepe y se marchó fuera por muy poco. Pero fueron minutos en la que la Real movió el balón con destreza, mareando incluso a un Real Madrid que no sabía muy bien si refugiarse atrás o correr en pos del balón. Faltaron últimos pases, eso es evidente, pero la propuesta tiene su valentía. No obstante, a tres minutos del final, y aprovechando los espacios que dejaba atrás la Real, Lucas Vázquez coronó una buena contra madridista y un buen pase de Bale con un control fantástico que le permitió batir con comodidad a Rulli. Incluso el partido podría haber acabado con una goleada que habría sido todavía más injusta con los méritos de la Real si, ya en el descuento, una falta de Cristiano hubiera encontrado portería.

El 3-1 que reflejó el marcador del Bernabéu fue muy engañoso. La Real no mereció perder. Illarra domino el juego a su antojo, Rulli recuperó el nivel de la temporada pasada y el juego colectivo, además de la convicción mental, sirven para elogiar a Eusebio, que al menos parece haber convencido a sus hombres de que saben jugar al fútbol y de que pueden hacerlo en escenarios como el Bernabéu. Pero, siendo sinceros, la Real podría haber hecho el mejor partido de la década, solventar sus flaquezas defensivas y adquirir esa voluntad ganadora y el acierto goleador que ahora mismo no tiene, que habría dado igual. El despreciable arbitraje de González González fue más que suficiente para que el partido sólo pudiera acabar con la victoria del Real Madrid. Igual está orgulloso de su actuación en el Santiago Bernabéu, pero desde luego para aquellos que están cansados de la dinámica Madrid-Barça, la única que parece mover el fútbol actual, es la enésima demostración de que algo huele a podrido en la Liga de Fútbol Profesional. Las urgencias hacen que no se pueda estar contento con la derrota, pero, sí, ha sido una derrota honrosa que invita a pensar en el futuro con optimismo, aunque la clasificación diga lo contrario.