jueves, noviembre 18, 2010

AQUELLOS MARAVILLOSOS CROMOS: Luis Arconada

No es hoy un día en el que haya necesariamente algún motivo especial para hablar de Luis Arconada, ¿pero acaso necesita un seguidor txuri urdin alguna razón de esa índole para recordar al que ha sido el mejor portero de la historia del club? Y eso no lo digo yo, lo dijeron la mayoría de los aficionados que votaron en la elección que se hizo por Internet del once ideal de los primeros cien años de vida de la Real. Y lo dicen los rivales que sufrieron las maravillosas intervenciones de Arconada sobre el césped. Y los compañeros que tenían que defender por delante de él. Y los muchísimos seguidores realistas que lo son, todavía hoy, precisamente por haberle visto jugar bajo los palos.

Los datos de Arconada son de sobra conocidos. 551 partidos en la Real, 68 internacionalidades con la selección española, la capitanía con ambas camisetas durante muchos años, tres trofeos Zamora con la Real, todos los títulos logrados por el club... Y sobre todo muchas horas de fútbol en estado puro. Los seguidores de la Real quizá lo sabemos mejor que los de otros equipos, pero el portero es también parte de la liturgia más hermosa de este deporte. Son tantos los buenísimos guardametas que jugaron en Atotxa y en Anoeta defendiendo el escudo de este equipo que a nosotros nadie nos puede enseñar mucho sobre lo que significa defender una portería. Y Arconada fue el mejor de todos. Con su agilidad, con su liderazgo, con sus medias blancas.

La principal rareza de este cromo, que pertenece a un álbum de la temporada 1978-1979 (la última antes de que aquel pequeño y modesto equipo empezara a hacer historia de la grande) está precisamente ahí, en las medias. Porque Arconada no siempre llevó medias blancas. Al comienzo de su carrera en el primer equipo realista (debutó en la temporada 1975-1976 en aquella eliminatoria de Copa de la UEFA contra el Liverpool), llevaba medias a rayas blancas y azules, como el resto de componentes del equipo. Con este cromo también se atisba un poco de fondo la grada y el césped del viejo estadio de Atotxa. Tanto fútbol desprende aquel viejo y entrañable recinto como ver a Arconada en una imagen de hace tantos años.