lunes, septiembre 22, 2014

La Real, sin suerte con los árbitros

Fuera de juego en el 0-1 del Almería.
Ríos de tinta han corrido ya en lo que llevamos de temporada sobre el sistema y las decisiones de Jagoba Arrasate, sobre la reconversión a central de Elustondo o sobre la titularidad de Zubikarai en la portería. Ríos de tinta más que justificados, y otros muchos que tendrían que correr sobre temas como el estado de forma de Iñigo Martínez, la verdadera influencia de Markel Bergara en el juego de la Real o algunos otros que forman parte de la actualidad txuri urdin. Pero hay un tema del que apenas se ha hablado y que, sin interpretarse (porque ni se puede ni se debe) como una excusa ante todo lo anterior, también está contribuyendo a la actual situación clasificatoria de la Real. Y es que la actuación arbitral ha tenido un papel más que relevante y en contra de los intereses realistas en todos los partidos que llevamos en esta temporada, también en la Europa League, en los que el equipo txuri urdin no ha ganado.

Empezando por lo más reciente, el primer gol del Almería este pasado domingo debió anularse por fuera de juego. Cuando Dubarbier lanza su centro al área, hay hasta tres jugadores del Almería en fuera de juego. Dos de ellos no tienen ninguna incidencia en la jugada, pero el tercero es el que provoca la deficiente salida de Zubikarai y es el que lleva a De la Bella a seguir la marca hasta el interior del área. Mayor influencia no se puede tener en una jugada como para que ese fuera de juego no se señale. La incidencia en el partido fue enorme. Hasta que la Real encajó ese 0-1, había disputado una primera media hora notable, generando bastantes ocasiones de gol y sin sufrir más que una ocasión del Almería. El asistente de Estrada Fernández debió levantar la bandera en esa jugada y evitar que el partido cambiara ahí y de esa forma. El árbitro tampoco quiso sancionar las evidentes pérdidas de tiempo del Almería, ni disciplinariamente ni en el tiempo de añadido.

La mano de Larrivey, imposible de ver desde esa posición.
Una semana atrás, la Real remontó un 2-0 del Celta en Balaídos para sumar un punto. El segundo gol de los locales, que además llegó nada más comenzar la segunda mitad, lo introdujo Larrivey en la portería de Zubikarai con la ayuda del brazo. Sólo Elustondo, precisamente el jugador que comete el error al dejar que el balón llegue al jugador del Celta, protesta levemente la acción. Esta jugada es bastante más compleja de pitar. Para el asistente es literalmente imposible, porque el propio cuerpo de Larrivey tapa el golpeo del balón. Para el árbitro, Estrada Fernández, se complica hasta lo heroico verlo por no seguir la diagonal hasta el pico del área que habría necesitado para tener la perspectiva suficiente para dilucidar con claridad con qué parte del cuerpo realizó el último golpeo. El colegiado también decidió hacer caso omiso de la protestada desaparición de los recogepelotas y añadió unos tres minutos tran protocolarios como cobardes.

El penalti a Canales en Eibar, visible para el colegiado.
Ya en la primera jornada de Liga, una decisión arbitral podría haber evitado la primera derrota de la Real en la competición de la regularidad. En el tramo final del encuentro, Canales entró en el área local y fue claramente derribado, arrollado por el defensa armero, empujando con el brazo y el cuerpo y golpenado en las piernas del realista, sin que señalara nada Álvarez Izquierdo. En esta ocasión, el angulo del colegiado para ver la jugada era perfecto y no había nada que le tapara. Vio la jugada y decidió no pitar nada. Aunque obviamente no puede tomarse tal cual porque una decisión cambia un partido de forma más profunda, aplicando la lógica directa en los resultados, sin estos errores arbitrales la Real tendría que tener ahora mismo cuatro puntos más en la clasificación hasta sumar ocho, que son los que ahora mismo tienen Atlético de Madrid y Granada, tercer y cuarto clasificados de la Liga.

De la Bella no cometió penalti ante el Krasnodar.
En la Europa League tampoco ha tenido suerte la Real con las decisiones arbitrales y la consecuencia es todavía más irremediable, pues el equipo txuri urdin ya se ha despedido de la competición. De cuatro partidos jugados en ella, sólo una derrota, el 3-0 ante el Krasnodar. Y ahí fue donde se produjo el error arbitral clave. Fue en el minuto 69, con 0-0 del partido de vuelta, con ventaja para la Real en la eliminatoria por el 1-0 de Anoeta. Laborde se internó en el área y aprovechó la cercanía de De la Bella para dejarse caer sin que hubiera infracción alguna. La caída comienza a producirse incluso antes de que el lateral realista llegue a meter el pie, lo que motivó las protestas, esta vez sí, de todo el equipo txuri urdin. No sirvió de nada. Marciniak señaló el punto de penalti sin consultar siquiera a su asistente, al que señalaban de forma insistente los realistas y Joaozinho convirtió la pena máxima abriendo el camino a la eliminación de la Real.