Mostrando entradas con la etiqueta Tenerife. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tenerife. Mostrar todas las entradas

jueves, julio 16, 2020

Corazón Txuri Urdin, el podcast: el primer partido suspendido en Anoeta

Estábamos en las fechas finales de la temporada 1996-1997 cuando Anoeta vivió la primera suspensión de un partido de su historia. Fue en la jornada número 40 de la Liga, con el Tenerife como rival, y a causa de una tormenta tremenda que no arruinó el siempre magnífico terreno de juego del estadio donostiarra, pero si anegó las instalaciones. La suspensión se decretó por cuestiones de seguridad, y el partido se disputó al día siguiente, con victoria realista, por cierto.

Esta es la historia de la Historia de la Real Sociedad que centra el episodio de esta semana del podcast de Corazón Txuri Urdin, y que podéis escuchar en este enlace.

Una semana más os recordamos que estaremos encantados de escuchar vuestras sugerencias para futuras entregas de este podcast, así que si hay algo que queráis escuchar sobre el equipo txuri urdin no tenéis más que indicarlo y haremos lo posible por complaceros.

miércoles, abril 22, 2009

Silencios

La semana pasada, en los días previos a la visita a Anoeta del Tenerife, hubo quien recuperó para la actualidad la cuestión que marcó el final de la pasada temporada: la compra de partidos y las primas a terceros equipos, por ganar y por perder. Entraba dentro de lo previsible, puesto que el Tenerife fue uno de los implicados en este turbio asunto, ya que fue el equipo que perdió en la última jornada en Málaga y, según dijo en su día, Jesuli, cobró dinero por ello. Hay quien entiende que resucitar este asunto es hacer mal periodismo. Hay quien cree que obedece a intereses ocultos. Hay quien piensa que en poco se puede beneficiar la Real de todo esto. Pero yo me sumo a lo que dijo Lillo en su rueda de prensa del pasado jueves. "La onda expansiva nos tiene viviendo algo que no es muy grato para nosotros y gratísimo para otros". Y por eso, porque la Real salió muy perjudicada de todo esto, lo que no entiendo es el silencio.

Hay que investigar mucho en Internet para encontrar alguna referencia a este asunto en fechas recientes, lo que indica que casi nadie tiene interés en averiguar si la pasada temporada estuvo adulterada o no. Pero en los últimos días nos enteramos de algunas cosas, a través del diario digital que creó Badiola cuando salió de la Real o de un periódico cercano al ex presidente durante su mandato en Anoeta. Hemos sabido que las denuncias que desde Tenerife se iban a poner contra la Real o sus gentes por hablar de la compra de aquel partido, no se han producido. Que un miembro del vestuario realista que prefiere, como es lógico, ocultar su identidad, confirmó que Juanma llamó a la Real para preguntar cuánto estábamos dispuestos a pagar al Tenerife y contrarrestar la prima por dejarse perder. Que Raúl Navas y Juanma, los dos presuntos artífices del amaño, siguen teniendo una buena relación. Y que la Fiscalía de Málaga comienza a llamar a las partes.

Esto último es, indudablemente, lo más relevante. Pero, por sorprendente que parezca, ningún medio de comunicación se ha hecho eco de esta novedad. Pensadlo fríamente. Hay abierto un proceso judicial para determinar si se produjo la compra de un partido de fútbol. Y nadie informa sobre ello. Sobrecogedor. Si hay delito en cualquier ámbito de la vida, lo suyo es que se informe, se investigue y se juzgue. Pero aquí no. Es más, la cuestión protagonizó la rueda de prensa de Lillo del jueves, puesto que fueron muchas las preguntas sobre ella que se le hicieron al técnico realista, y en algún periódico este tema se quedó en un triste párrafo perdido en la noticia. Se quiere cubrir el tema con un velo de silencio. Nadie quiere hablar y, si se habla, se pretende ocultar. Nadie mueve un dedo y eso, con todo lo que ya sabemos, me hace cada día un convencido más radical de que algo tuvo que haber. El poder siempre oculta cosas. Y, otra vez, nos ha vuelto a tocar.

No me gustan los silencios cuando podemos estar hablando de uno de los mayores escándalos de la historia del fútbol español y, sobre todo y desde mi prisma txuri urdin, de algo que afecta y mucho a la Real, a su presente y a su futuro. A la Real le birlaron en su día la que debió ser su primera Liga gracias a las primas que cobraron Betis y Sevilla por empatar y ganar respectivamente al conjunto que entrenaba Ormaetxea. Para mí ese es uno de los episodios más tristes de la Historia realista y de todo el fútbol español, porque el dinero y una operación ilegal vencieron al deporte. Y puestos a buscar conspiraciones, resulta curioso comprobar lo bien que le van las cosas a todos los implicados en esta aberrante operación: el Málaga lucha por entrar en Europa y el Tenerife está en puestos de ascenso en Segunda. No seré yo quien discuta que se lo han ganado sobre el campo, pero añade un factor más de dolor a esta causa, porque no hay castigo para quien vulnera las normas.

Lo he dicho siempre y lo sigo manteniendo: yo no voy a guardar silencio sobre este tema. No quise comentarlo antes del partido contra el Tenerife porque no es, en el fondo, una querella que nos enfrente al Tenerife, sino con unas personas concretas que, avatares de la vida, jugaban el año pasado en ese club. ¿Pero ocultar bajo la mesa episodios oscuros? Nunca. Si fuera la Real, lo diría igual. A mí me dolería que dirigentes de mi club compraran una Liga o un ascenso. Yo así no quiero ganar (y sé que muchos pensarán que lo digo por decir, pero es así como lo siento; todo no puede valer). Pero ya veo que mi ingenuidad no encuentra reflejo en la actitud de otros muchos que sí tienen capacidad para cambiar las cosas.

sábado, abril 18, 2009

REAL SOCIEDAD 1 - TENERIFE 2 Lágrimas y orgullo

Lágrimas. Sólo veo lágrimas. Desde hace algún tiempo, Lillo viene diciendo que jamás había visto algo como lo que le está sucediendo a la Real esta temporada. Hoy se ha añadido una pica más, una de las que duelen. ¿Definitiva? Qué sé yo, sólo veo lágrimas. Y también orgullo. Porque hoy la Real ha sido la Real, ha jugado un partido magnífico, sobre todo en una primera parte en la que destrozado, arrinconado y ninguneado a un equipo que el año que viene es más que posible que juegue en Primera División. Hoy ha sido la Real que tanto hemos deseado, una Real valiente, una Real pletórica de entrega, una Real con mucho fútbol en sus botas. Y cuando el fútbol hizo justicia con la Real, ha aparecido un árbitro para hacerle otra injusticia más. Las lágrimas esconden el orgullo un instante. Pero sólo un instante. Somos la Real. Y por mucho que nos quiten, por mucho que le den a los contrarios, por mucho que al rival le favorezcan las decisiones arbitrales o las sospechas extradeportivas, lo seguiremos siendo. Ni las lágrimas pueden esconder el orgullo que siento por esta camiseta ni el amor que siento por este escudo. Nos hagan lo que nos hagan.

Hace nada menos que quince años, escuché a John Toshack decir que era muy fácil venir a pitar en Anoeta. El partido de hoy es la enésima muestra de que el galés tenía razón. Claro que entonces se acababa de jugar contra el Real Madrid. Y no es lo mismo salir cabreado con el árbitro por no ganar al Real Madrid que por perder en Segunda contra el Tenerife. En todo caso, ha sido muy fácil para Lizondo Cortés, árbitro descendido de Primera, permitir todas las faltas en el centro del campo del Tenerife sin mostrar una sola tarjeta amarilla. Ha sido muy fácil para el árbitro no mostrar a Sicilia la segunda amarilla a pesar de las constantes faltas a Xabi Prieto y a pesar de cortar una jugada de la Real con la mano, en la que el colegiado ha dado la ley de la ventaja, evitando así el dilema de la amonestación. Ha sido muy fácil sacar una tarjeta amarilla por pérdida de tiempo cuando el reloj marcaba 48 minutos y 50 segundos y pitar cuando señalaba 49 minutos y 14 segundos. Y, sobre todo, le ha sido muy fácil, sorprendentemente fácil, pitar penalti en contra de la Real un minuto después de que el equipo txuri urdin marcara el 1-0.

Otro penalti inexistente, otro partido que se va a la basura, otros tres puntos que se le quedan a la Real en el camino. Carlos Martínez arriesga para cortar una peligrosa internada de Kome, pero llega claramente al balón. Y lo que debiera ser una situación de duda, se convierte siempre en una certeza contra la Real. Los segundos de indignación, un sentimiento en el que ya tenemos demasiada práctica, dan paso a la rabia. Páralo, Bravo, páralo y devuelve la justicia a ese deporte que tanta gente sumerge en el fango semana tras semana. Pero no. El chileno no cazó un penalti formidablemente lanzado por Nino. No hay justicia para este Real. Nunca parece haberla. Más bien lo contrario. El enésimo acto prevaricador de un juez, en este caso de Lizondo Cortés, sacó por completo a la Real del partido, que de ahí en adelante sólo pudo mostrar orgullo. Pero con 50 puntos y otros tantos de orgullo no se puede subir a Primera. Porque si fácil fue para Lizondo Cortés pitar penalti con el salto de Kome, más fácil todavía fue no pitarlo cuando Xabi Prieto siguió persiguiendo el gol a pesar de ser golpeado dentro del área minutos después. No hay premio para las conductas deportivas. Nunca lo hay. Al menos no si la Real está de por medio.

Y acaba el partido y la única sensación que queda es la de asco. Por eso se hace dificilísimo hablar de fútbol después de lo que se vivió en Alicante, en Albacete, en Anoeta ante el Zaragoza y en un día como el de hoy. Pero hablemos, porque la Real, por encima de todo lo que le está tocando vivir en los últimos años, es fútbol. Lillo apostó por un esquema valiente y el equipo respondió. Tres atrás, Carlos Martínez y Castillo, dos laterales con vocación ofensiva, junto con un Ansotegi que ha realizado probablemente su mejor partido en la Real y que, tristemente, acabó desquiciado con el árbitro. Por delante, Gerardo (espléndida primera parte la suya, incorporándose al ataque de manera constante y dejando en Carlos la función defensiva), Diego Rivas y Markel Bergara. Por delante, un Aranburu que ha hecho unos minutos sensacionales y que tuvo clarísimas ocasiones en el tramo inicial del partido, y la tripleta atacante formada por Xabi Prieto, Marcos y Abreu.

La alineación de la Real fue toda una declaración de intenciones. Hoy tocaba jugar al fútbol y al fútbol jugó la Real. Magníficamente. Los primeros cinco minutos apuntaban a un intercambio de golpes, y la escasa en efectivos defensa realista seguro que ha puesto el corazón de más de un realista en la garganta. Pero pronto el equipo de Lillo se convirtió en dueño absoluto del partido. Anoeta está acostumbrado a llegar 0-0 al descanso, pero hoy fue muy distinto. Hoy premió al equipo con una gran y merecidísima ovación. La Real hizo 45 minutos completísimos, los más completos de la temporada en casa y mereció sobradamente irse ganando a los vestuarios. Lillo acertó con el plantemiento y los jugadores respondieron con una lección de fútbol y de casta. El comienzo de la segunda parte ofreció un Tenerife algo más ofensivo, pero llegó el gol de Abreu. Jugadón de Xabi Prieto y detalle de clase, otra vez de cabeza, del delantero uruguayo. Abreu no había tocado mucho balón, pero está en la Real justo para esto, para marcar la diferencia. Y la marcó en un momento mágico que nos llevó a seguir soñando con volver a Primera.

Pero los marcadores cortos e igualados dan la oportunidad a que todo lo que rodea al fútbol, todo lo que emponzona este deporte, todo lo innoble que altera la competición deportiva, aparezca. Y así llegó el penalti. Un minuto después de la alegría, llegó el mazazo. El golpe arbitral, medido y preciso, tuvo continuación en un golpe futbolístico. Una cesión atrás de cabeza efectuada por Carlos Martínez se convirtió en un error fatal que acabó en el 1-2. Nino marcó los dos goles visitantes. Uno asistido por el árbitro y otro por un jugador realista. La crueldad con la que el fútbol trata a la Real no tiene límite. Porque cada golpe que recibimos parece ser el peor, pero siempre hay otro que acaba superándolo. El penalti de Savio, los dos goles de Vitoria, el penalti para el Zaragoza que nos privó de ser segundos. Seguro que quedan más cosas por ver porque la avaricia no tiene límites. Seguro. Porque nada parece ser suficiente a la hora de hundir a este equipo. Nada.

"Nosotros no hemos hecho gol cuando hemos sido muy superiores. Eso es lo primero que tenemos que evaluar", fue lo primero que dijo Lillo en la rueda de prensa, cuando le preguntaron por el penalti. Autocrítica antes que rabia contra el árbitro. Una lección más que hace todavía más incomprensible la actitud que se tiene con respecto a este equipo. "Yo voy a pensar que es un año de muy mala suerte. Cada vez que han tomado una decisión que luego se ha descubierto que no ha sido tal, siempre ha sido hacia este lado", añadió el técnico, recordando una jugada en la primera parte en la que también se pudo haber pitado penalti a favor de la Real (y que ETB no nos ofreció repetida). Y es que esa es la cuestión. ¿Tanta mala suerte contra el mismo equipo es posible? Lo que no es posible es hacer hoy algún reproche a la Real hoy y Lillo lo sabe y lo dijo. Va a ser fácil escuchar críticas al equipo durante la semana, incluso quien se suba a la ola catastrofista y diga que lo de Carlos Martínez es penalti. Pero no hay nada que reprochar a la Real. Nada.

Lo de hoy era una final. Y sea como fuere, se ha perdido 1-2. Lejos de Anoeta, la jornada ha sido tan nefasta como se esperaba. Han ganado Rayo, Zaragoza y Salamanca, que además adelanta al conjunto txuri urdin en la tabla. La Real es séptima, a nueve puntos del Rayo, tercero en la tabla y a doce del Tenerife, ahora líder, que pueden ser mañana trece si vence el Xerez mañana en Vitoria. ¿Se ha acabado esto? Ahora mismo reconozco que me da igual. Porque hoy, otra vez más, ha perdido el fútbol. Y la Real con él. Quedan nueve partidos y lo único que quiero es ver en el campo el mismo orgullo de hoy. Somos la Real. Para bien y para mal. Pero luego Lillo dijo que el objetivo son los 77 puntos, es decir, conseguir las nueve victorias de aquí al final de la temporada, siempre yendo de una en una. Y reconozco que esa frase me ha subido el ánimo. Ánimo Real. Yo jamás abandonaré. En Primera o en Segunda. Ahora vamos a Huesca. A por ellos.

viernes, abril 17, 2009

PREVIA Real Sociedad - Tenerife. La final

No hay margen para más. La Real juega una final (sábado, 18.30 horas, Anoeta, ETB-1; los de fuera seguiremos buscándonos la vida para seguir al equipo, y lo haremos por mucho que nadie mueva un dedo por nosotros). Si la gana, le quedarán otras nueve finales. Pero si la pierde, será muy complicado mantener viva la llama de la esperanza por mucho que las matemáticas nos acompañen (aunque no parece la jornada más propicia para que pinchen otros equipos). En virtud del acertado discurso de Lillo de ir partido a partido, no queda más remedio que ver el encuentro contra el Tenerife como la final. No como una final, sino como la final. Por la distancia que separa al equipo txuri urdin de los puestos de ascenso, por la entidad del rival que visita Anoeta (segundo en la tabla y con una impresionante racha sin perder), porque entramos en las diez últimas y decisivas jornadas del campeonato y porque dos empates seguidos obligan a conseguir la victoria para seguir vivos. Hay que ganar la final.

Para este encuentro, Lillo cuenta con 18 jugadores de la primera plantilla. Mikel González causa baja por la expulsión que sufrió en Ipurúa, y se une a los lesionados Sergio, Elustondo y Díaz de Cerio. Estas cuatro bajas obran el milagro de devolver a Dramé a una convocatoria. Labaka ha sido duda durante la semana, lo que unido a que Mikel González no está en la lista, hace que Dramé tenga alguna remota opción de jugar. Muy remota, eso sí. El defensa Esnaola, del Sanse, entrenó con el primer equipo durante la semana, pero finalmente Lillo optó por no tirar del filial para completar la convocatoria. En su comparecencia semanal ante los medios, el técnico no aclaró con qué sistema jugará el equipo. Quizá por la entidad del rival, la apuesta más lógica sea la defensa de cuatro, con Labaka y Ansotegi por el centro, Castillo en la izquierda y Gerardo o Carlos Martínez en la derecha.

Diego Rivas y Markel, como casi siempre, se disputan el puesto de acompañante por el centro de Mikel Aranburu. Y si en lo anterior hay dudas, de aquí en adelante es casi una heroicidad averiguar los planes de Lillo. Durante la semana ha ensayado diversas variantes. Jugar con Abreu y Necati en punta, por primera vez juntos de salida, o formar una línea de tres por detrás de un único delantero (en la que sólo sería seguro el nombre de Xabi Prieto; podrían tener cabida en ella Marcos, Moha, Agirretxe o incluso un Estrada que parece haber recuperado algo de protagonista en las últimas semanas) parecen las dos opciones principales que tiene el técnico. Pero, como siempre, habrá que esperar para conocer sus planes. En cualquier caso, Abreu tiene una buena oportunidad de responder a las críticas que ha escuchado durante la semana por no anotar el gol decisivo en Eibar (pronto se han olvidado los elogios por los seis goles que lleva) y Necati una ocasión más de anotar su primer gol.

Es la final. Perder ante el Tenerife supondría ver cómo el segundo clasificado se escapa en doce puntos y que el líder pudiera irse en trece y el tercero en nueve, además de no tener ganado el average ya con tres de los cinco primeros clasificados (lo que restaría opciones de subir en casos de empate), a la espera del partido ante el Rayo. Por contra, la victoria supondría muchas cosas positivas. No serviría para adelantar puesto alguno en la clasificación, puesto que el rival más cercano, el Zaragoza, está a cinco puntos. Pero sí para prolongar una racha de siete partidos sin perder (17 puntos de 21 posibles), pondría el average particular con el Tenerife del lado realista y podría dejar los puestos de ascenso a tres o cuatro puntos, en función de lo que hagan Rayo (recibe a un Celta necesitado de puntos), Hércules (juega en casa con un Girona que no parece ya jugarse mucho) y Zaragoza (recibe al Nastic, también lejos de la zona de peligro). Incluso con la victoria de estos tres equipos, la jornada sería buena sólo con la derrota del Tenerife, que se quedaría seis puntos arriba y con un calendario muy duro por delante.

No es el Tenerife uno de los mejores rivales para la Real en sus encuentros en San Sebastián. De un total de 14, el conjunto txuri urdin sólo ha podido ganar la mitad. Tres acabaron en empate y los cuatro restantes con la victoria del equipo tinerfeño. En Segunda División se han cruzado los caminos de ambas escuadras en sólo dos ocasiones, y la buena noticia es que la Real no perdió en ninguna de las dos, un empate (en la 66-67, la temporada del ascenso de Puertollano) y una victoria (la de la pasada campaña). En Primera, los realistas no fueron capaces de lograr el triunfo en los últimos tres enfrentamientos. Sin embargo, la Historia también ha dejado grandes tardes, como el 5-2 de la temporada 94-95 en la que Kodro anotó cuatro tantos o el 3-1 de la 92-93, el último partido oficial que se jugó en el viejo Atotxa, en el que Oceano anotó dos goles, incluyendo el último tanto que vieron los muros de aquel entrañable e inolvidable campo.

La pasada temporada, la Real consiguió una muy trabajada victoria ante el Tenerife por 2-1. El equipo, todavía entrenado por Chris Coleman, vio cómo se adelantaba el cuadro isleño gracias a un corner ensayado que pilló despistada a la defensa realista. En una de las últimas jugadas del primer tiempo, fue expulsado el meta visitante, Juan Pablo, por una clara entrada sobre Delibasic cuando éste encaraba la portería. A pesar de ir perdiendo, el propio Delibasic se fue al banquillo para meter a un centrocampista más. Y cuando esa decisión parecía que iba a dar al traste con las opciones de la Real, Elustondo anotó un gran gol llegando desde atrás. Quedaba media hora para el final. Y a sólo siete minutos del pitido del árbitro, Díaz de Cerio anotó de cabeza un gol de pillo, aprovechando una horrible salida de Blanco. Pese a la merecida victoria, el juego de la Real fue muy malo.

En el encuentro de la primera vuelta, la Real se vio claramente superada por el Tenerife, pero consiguió arrancar un punto muy valioso en el último suspiro, en un tramo en el que tantos puntos se le han escapado esta temporada. En los minutos minutos, curiosamente, en los que estuvo a punto de perder el punto que tanto había peleado. El Tenerife controló el partido sin problemas, tuvo grandes ocasiones de peligro y se hizo merecedor de la victoria. Pero el gol llegó cuando ya nadie lo esperaba, en el minuto 86. Y en la última jugada del partido, un corner botado por Gerardo, Labaka anotó el empate de cabeza. Empate injusto, pero empate al fin y al cabo. La Real tocaba fondo en la clasificación con una nefasta racha de un triunfo en nueve jornadas. Pero conseguía también un empate que ahora, si se vence al Tenerife en Anoeta, cobra una importancia vital. A por ellos.

domingo, noviembre 16, 2008

TENERIFE 1 - REAL SOCIEDAD 1. Un punto milagroso y poco que dedicar a Iñigo

Antes del partido, todos queríamos tres puntos, una victoria con la que pegar un salto en la clasificación y tener un recuerdo emotivo para Iñigo Díaz de Cerio. Durante el partido, casi todos nos hubiéramos conformado con un punto, puesto que el Tenerife fue mucho mejor que la Real a lo largo de los 90 minutos. No es que fuera un vendaval, pero la práctica totalidad de las ocasiones de gol fueron locales. Y en el minuto 86, cuando marcó el Tenerife, pocos confiaban en sacar algo de las islas afortunadas. Pero esta vez sí fueron afortunadas para la Real, que marcó gol en un descuento en un corner rematado por Labaka. En el único tiro entre los tres palos que hicieron los realistas en todo el encuentro. Justo al final. Sin tiempo para nada más. Y sirvió para rescatar un punto. ¿Es bueno? ¿Es malo? ¿Es insuficiente? Es imposible decirlo hoy. Es un punto y es poco que dedicar a Iñigo, eso es cierto. Pero no menos cierto es que un milagro nos ha salvado de una jornada más de tristeza. Y eso no es poco.

Lillo sorprendió incluso con algo más de lo que entraba en los cálculos. Si había dudas en el nombre por el que apostaría el técnico para el mediocentro, la novedad fue grande. Markel Bergara y Diego Rivas jugaron juntos de inicio por primera vez, con Aranburu muy cerca de ellos, con Sergio y Moha por delante y Necati sólo en punta. No se puede decir que el experimento funcionara a las mil maravillas ni tampoco que hiciera aguas. A pesar de la superioridad numérica (que no futbolística) en esta parcela, lo que se consiguió fue simple corrección, en ningún caso las soluciones que necesita el centro del campo de la Real, huérfano de quien le haga jugar como en los primeros compases de la temporada. Parece que sólo el regreso de Elustondo, todavía sin fecha, puede reactivar el fútbol txuri urdin.

El técnico realista admitió que el experimento falló, que la idea era reforzar el interior porque es la zona por la que mejor se movía en el Tenerife. Bien es verdad que se frenó en buena medida al equipo local, pero Lillo también reconoció que no se dieron "ni cuatro pases seguidos", al margen del peligro que pudiera crear el Tenerife. Apuntó también que los jugadores se quejaron del estado del terreno de juego, que les provocó muchos resbalones y que los jugadores se sintieron "en una pista de patinaje" sobre todo en los primeros minutos ("no estoy justificando nada, por favor", insistió el técnico). Con o sin excusas, con o sin argumentos reales, lo cierto es que el resultado es obvio: la Real ha olvidado cómo dominar un partido, cómo tocar el balón, como mostrarse como un equipo grande. Lo que hizo en los dos partidos frente al Zaragoza, ante el Murcia o en la primera parte frente al Alavés.

Y sin centro del campo que asiente las bases de un dominio futbolístico, sin el balón, la Real se encomendó al contraataque. No fueron muchos ni tampoco especialmente peligrosos (alguno incluso evidenció una falta de entendimiento entre los realistas que quizá habría que analizar en Zubieta; "no creo que sea sólo problema de Necati", dijo Lillo), pero la apuesta fue clara, sobre todo en la segunda parte con la entrada en el campo de Agirretxe en lugar de Sergio. Uno menos en el centro del campo, uno más y lleno de entusiasmo en la delantera. Pero el canterano apenas entró en contacto con el balón en los minutos que estuvo en el campo, y pasó tan inadvertido como en realidad lo hizo Necati. El turco no aprovechó este primer partido de ausencia de Díaz de Cerio, esos minutos que reclamó incluso antes de la lesión de Iñigo. Tuvo un tiro, que se marchó fuera, y poco más. Y la Real necesita mucho más en esta hora de necesidad.

Este partido evidencia aún más dónde está el verdadero problema de la Real: en la ausencia de gol y, sobre todo, de ocasiones de gol. Porque jugar no jugará nadie en Segunda, pero caen muchos más goles que los que se ven en los partidos de la Real. El tope anotador de este equipo está en los dos goles que logró en Anoeta ante el Murcia (la victoria más clara), en Zaragoza y en Tarragona. El gol de Labaka, en un corner y en el descuento, es el único tiro de la Real entre los tres palos en Tenerife. "No teníamos presencia, no estábamos llegando", admitió Lillo. Y estas preocupantes estadísticas recibieron un importantísimo revés con la lesión de Iñigo Díaz de Cerio. El nivel que Necati está ofreciendo hasta ahora en la Real no es, ni de lejos, el que se esperaba. Urgen los goles del turco para asomarse a las posiciones elevadas de la tabla. El centro del campo tiene que aportar más y Agirretxe quizá merezca más oportunidades, pero es obvio que las miradas se centran ahora en Necati. La semana que viene tendrá una nueva oportunidad.

La Real se ha convertido en el rey del empate de Segunda División, ya que ha igualado nada menos que siete de los doce partidos disputados. Muchos en cantidad, pero también teniendo en cuenta que dirige al conjunto txuri urdin un entrenador que apuesta por un fútbol ofensivo. Es un lastre muy grande cuando para subir es necesario sumar de tres en tres. El ascenso se aleja un punto esta semana, hasta los cinco que saca el Hércules, tercer clasificado, a la Real. La victoria habría aupado al equipo txuri urdin al séptimo puesto y con 18 puntos, a dos de los 20 que tienen los alicantinos. La derrota nos habría dejado decimoquintos, a cuatro puntos del descenso, que ahora mismo lo marca el Elche. ¿Es bueno el punto logrado milagrosamente al final? Si no se empieza a ganar, no lo va a ser nunca. La media inglesa está ahora mismo muy lejos y el fortín que debía ser Anoeta no se ha visto desde la tercera jornada. La próxima semana puede ser un punto de inflexión importante.

sábado, noviembre 15, 2008

PREVIA Tenerife - Real Sociedad. La hora de la Real... y la de Necati

Es la hora de la Real (domingo, 18.00 horas, Heliodoro Rodríguez López, sin televisión). Así, sin más. Es la hora de que el equipo txuri urdin dé un golpe sobre la mesa y demuestre, una vez más, que es capaz de sobreponerse a todo tipo de adversidad, por cruel que pueda ser ésta con el trabajo y la ilusión de equipo y aficionados (que son los únicos que siguen manteniendo el tipo en estos oscuros tiempos). Es la hora de conseguir un triunfo solvente, contundente y sobre todo ilusionante que permita darle una alegría a Iñigo Díaz de Cerio, que seguro sufrirá como el que más estuchando la radio. La ausencia del 9 realista hace que también sea la hora de Necati. Es la hora de que el delantero turco saque todo lo que lleva dentro, todo lo que le ha llevado a tener unas cifras espectaculares como goleador y coloque a la Real donde se merece.

Lillo sólo hace un cambio en la convocatoria, obligado por la ausencia para toda la temporada de Díaz de Cerio. Ansotegi, después de un prolongado periodo de baja, entra en la lista junto con todos los jugadores disponibles del primer equipo (Mikel Alonso sigue sin contar). Permanecen de baja tanto Xabi Prieto como Elustondo. La convocatoria la completa Agirretxe, la ilusionante apuesta por Zubieta que debe seguir dando goles. El once inicial, como suele ser habitual en Lillo, es una incógnita, más allá de que Claudio Bravo estará en la portería (¿es quizá el mejor colocado para ser traspasado, como piden los administradores en su informe para solventar el agujero económico del club?; que juegue en la Real y su presencia en el Chile-España de la semana que viene son los mejores escaparates) y Necati como hombre más adelantado.

Por lo visto y publicado durante la semana, Marcos podría actuar como segundo delantero, lo que le daría opciones tanto a Moha como a Estrada para ocupar las bandas. Por detrás, Sergio (que arrancó muy bien el partido frente al Eibar) y Aranburu parecen seguros, sobre todo el capitán, aunque su posición variará en función del esquema que se elija. La duda estará en el pivote. Lillo lleva ya unos cuantos partidos apostando por Diego Rivas fuera de casa y por Markel Bergara en Anoeta, y todo hace indicar que seguirá siendo así. En la defensa, que seguirá siendo presumiblemente de cuatro hombres, Castillo y Mikel González tienen todas las papeletas para entrar en el once. Lo normal sería que les acompañara Labaka, aunque el regreso de Ansotegi le da opciones de ser titular. En la derecha, Carlos Martínez (afortunadamente se libró de la sanción por su injusta expulsión del sábado pasado) y Gerardo parten con igualdad de opciones.

Decía que es la hora de la Real. Pero no de esa Real ficticia, artificial y polémica que llena páginas y páginas de periódico, sino de la Real que todos llevamos en el corazón, la que salta al campo, la que puede sumar tres puntos, la que lucha por marcar goles y conseguir los objetivos deportivos con los que todos soñamos. Otros preferirán pasar su tiempo hablando de deudas, informes, contabilidad y acusaciones. Pero se olvidan de que lo esencial sigue estando en el verde. Si la Real no sube a Primera, tanto dará la discusión extradeportiva. Y si después de todo lo que está padeciendo este equipo, todavía está a tiro de los puestos de ascenso (cuatro puntos, nada insalvable), la mirada optimista obliga a pensar en lo mucho que se podría conseguir con una pizca de suerte.

Decía Lillo que todo el mundo cree que el Tenerife está haciendo una buena temporada y la Real no recibe más que palos, pero se da la circunstancia de que una victoria de los realistas mañana colocará al equipo txuri urdin por encima del canario en la clasificación. El tropiezo en casa ante el Eibar impidió que en esta jornada se pueda dar el salto a los puestos de ascenso, pero ganar en Tenerife metería a la Real en una buena racha de resultados (siete puntos de nueve posibles), olvidando aquella nefasta de seis semanas sin ganar, y permitiría pasar a unos cuantos de los seis equipos que le preceden en la tabla y se encuentran a tiro. El domingo por la noche las caras pueden ser mucho más optimistas de lo que han sido esta semana, en la que muchos se han escudado en la baja de Iñigo para prácticamente enterrar las opciones de ascenso. Nadie sube en noviembre. Eso no llega hasta junio.

Las estadísticas de la Real en Tenerife no son nada esclarecedoras. Los resultados generales no son especialmente positivos (tres victorias en 16 encuentros), pero las dos últimas visitas a la isla se saldaron con triunfo txuri urdin y en los últimos seis encuentros los locales no pudieron llevarse la victoria. En Primera, el Tenerife venció en seis ocasiones, perdió en dos y cuatro partidos finalizaron en empate. La última visita de la Real en la máxima categoría se produjo en la campaña 2001-2002, y entonces Luiz Alberto dio los tres puntos al conjunto txuri urdin con un solitario gol a la salida de un córner a poco de iniciarse el encuentro. La derrota más abultada de la Real en Tenerife fue su primera visita, 4-1 en la temporada 61-62.

En Segunda, una de cal y otra de arena. La primera visita, en la temporada 66-67, la del ascenso de Puertollano, se saldó con una derrota por 2-1. La segunda, la temporada pasada, la del no ascenso de Vitoria, finalizó con triunfo. Fue la última vez que la Real consiguió tres puntos en la pasada campaña, y aunque no se metió con esta victoria en puestos de ascenso, sí mantenía muy viva la llama de la ilusión. Víctor anotó el gol del triunfo saliendo desde el banquillo, en un partido de enorme sufrimiento, en el que los tinerfeños habían sido mucho mejores. No sufrió tanto la Real en ningún otro campo de Segunda en toda la temporada, a pesar de que Martí adelantó pronto a los realistas. Después empató el equipo local. Y cuando parecía más cercano el 2-1 que el 1-2, Víctor nos hizo soñar con que el ascenso era más que posible. Al final no lo fue. Que este año se den las dos circunstancias, ascenso y victoria en Tenerife. Nos merecemos esa alegría.

sábado, mayo 24, 2008

TENERIFE 1 - REAL SOCIEDAD 2 Esta Real también gana sin fútbol

Victoria. Misión cumplida. Tres puntos más en esta carrera por el ascenso. Segunda victoria consecutiva de esta miniliga de cinco que configuramos hace dos semanas. Y dormimos en la tercera posición, lo que obliga al Sporting a sacar algo de Vitoria si quiere mantener su puesto de privilegio. Eso sí, la victoria hoy ha llegado sin las coordenadas que habían definido a la Real en los últimos partidos. Sin medias tintas, el partido ha sido horrible por parte del equipo txuri urdin. Claramente inferior a un Tenerife que ha desplegado un buen fútbol, mucho físico y ocasiones muy claras de gol. La Real hoy no ha merecido ganar. Pero ha ganado. ¿Suerte de los campeones? No lo sé, pero así se consiguen los objetivos, sacando los puntos incluso cuando el equipo no saca todo lo que tiene.

Y eso que el partido comenzó de forma inmejorable para la Real. A los tres minutos, la jerarquía de Martí en esta Segunda División volvió a hacerse notar. Un balón sin peligro en el centro del campo se convirtió en una espectacular jugada personal que, eso sí, contó con la ayuda de la defensa y el portero tiñerfeño. Pero ese gol no relajó la tensión del momento de la temporada y de la polémica semana. Después del gol, Martí apenas volvió a aparecer en el partido, y eso es lo que más notó la Real. El sustento esencial de su fútbol en las últimas semanas no tuvo hoy ese protagonismo, nadie cogió ese relevo en el apartado futbolístico (aunque la Real sacó todo lo que tenía dentro en el aspecto físico, eso es indudable) y el Tenerife lo aprovechó para jugar a gusto. Pero se encontró con el palo y, una semana más, con un muy buen Asier Riesgo.

El empate del Tenerife se veía venir, hoy sí era evidente que el rival iba a marcar. Y marcó mediada la primera parte. El empate era poco premio para el Tenerife según los méritos mostrados en el campo (y yo no voy a hablar de primas, que lo hagan otros si quieren) y salió en la segunda mitad en busca de los tres puntos. Pero no lo consiguieron. Y llegó el momento esencial del partido: los cambios. Lillo tardó mucho, muchísimo, en hacer los relevos. De forma incomprensible, la verdad, puesto que casi nada estaba funcionando bien en la Real. Pero entraron Víctor y Nacho por Díaz de Cerio y Delibasic. Y Víctor anotó el gol del triunfo (marca por segunda semana consecutiva y en momentos decisivos) en una jugada en la que fue objeto de un penalti descomunal pero consiguió enganchar el balón y despistar al portero. Nacho fue el más inteligente en el tramo final, el que mejor aguantó el balón, y protagonizó una jugada que pareció penalti (no hubo repetición en la retransmisión televisiva).

Se sacaban así los tres puntos en un partido en el que casi todo lo que tuvo que ver con el juego salió mal. La Real corrió lo indecible, pero siempre detrás del balón. La defensa tuvo momentos buenos y momentos malos, contuvo como pudo el agujero que llegaba desde el centro del campo, pero no supo despejar algunas jugadas en corto del Tenerife dentro del área pequeña. Castillo tuvo una tarde nefasta, sin duda su peor partido de la temporada, y convirtió su banda en una autopista para el ataque del Tenerife. El trivote hoy no carburó y Aranburu, que no podrá jugar la próxima semana por tarjetas, fue quizá el más entonado. Gari e Iñigo se dejaron la vida, pero lejos del juego, y sólo Gari tuvo un momento de lucidez futbolística al dar el segundo gol a Víctor. Delibasic apenas tuvo participación en el partido. "Nos han dado un baile, sobre todo en la primera parte", admitió Gari al final. Y aún así la Real consiguió ganar. Qué alivio.

Lillo, todavía invicto en este equipo, admitió con toda la razón del mundo que hoy ha sido el peor partido desde que llegó a la Real, pero también destacó el tramo final del equipo. Y tiene razón. Esta Real no está asfixiada, ni mucho menos. Tiene todavía mucho fondo y eso puede ser esencial en la parte más decisiva de la temporada. No cedió el mando del partido por físico, sino por fútbol. El del Tenerife, que hoy fue muy bueno, en la presión y en jugadas. Y el detalle que señaló el entrenador realista para explicar esta teoría le da toda la razón. El Tenerife cambió la solvencia de la primera parte para frenar los ataques realistas por las faltas. Muchas faltas. Muchísimas, que contaron con cierta permisividad por parte del colegiado. Tras el segundo gol de la Real, la victoria txuri urdin no corrió peligro alguno. Sólo entonces el equipo de Lillo supo leer el partido y jugarlo como debía.

Hoy la Real afrontó, quizá, el partido más difícil que le quedaba. Y ha sacado los tres puntos. Quedan tres jornadas, tres finales, tres tardes de infarto. El Málaga, como era previsible, también logró la victoria ante el Sevilla Atlético, por 0-1, y mantiene el punto de ventaja con respecto a la Real. Pero el Sporting hoy está un punto por debajo. Mañana todos somos del Alavés en el partido que disputan ante los gijoneses (20.30 horas, televisado por Canal +). Quizá buena parte del ascenso se viva en Vitoria, mañana y dentro de dos semanas cuando el equipo txuri urdin visite Mendizorroza. El caso es que, con o sin fútbol, la sensación hoy es de que el ascenso está en la mano. Ojalá mañana, al final de la jornada, la Real sea tercera. Y que consiga tres victorias más.

viernes, mayo 23, 2008

PREVIA Tenerife - Real Sociedad. Vuelve el fútbol

Vuelve el fútbol, para quien se quiera acordar de que esto es una competición deportiva y no una inversión en la Bolsa. Y vuelve con el que, quizás, sea el partido más complicado de los que le queda a la Real hasta final de temporada (Heliodoro Rodríguez López, 18.30 horas, una hora menos en Canarias; ETB-1, Telemadrid-La Otra, Televisión Canaria, TVG y Televisión Asturiana), ante un Tenerife que ha conseguido casi todos sus puntos como local (sólo una victoria lejos de la isla) y que, sin estar matemáticamente salvado, parece no jugarse nada en el duelo. Por unas horas, se acabarán las discusiones sobre primas y volverá el fútbol. Que falta hace, porque esta jornada se antoja importantísima en la lucha por el ascenso.

Para el trascendental encuentro en Tenerife, Lillo recupera a dos pilares fundamentales del equipo, Aranburu tras recuperarse de una lesión y Díaz de Cerio tras cumplir su partido de sanción. El primero ocupará el puesto en el equipo que deja Fran Mérida, concentrado con la selección española sub 19 (flaco favor le hace la LFP al fútbol de Segunda prolongando esta agonía más allá del final de la Liga en Primera y provocando ausencias como ésta; hoy hay que agradecer que ningún internacional realista juegue la Eurocopa). El máximo goleador txuri urdin volverá a jugar arrancando desde la derecha, por detrás de Delibasic. Ese puesto lo ocupó la semana pasada Gari Uranga, que podría seguir en el once pero desde la izquierda, en el lugar de Nacho.

El resto del equipo, si bien Lillo siempre se suele guardar alguna sorpresa en la manga, será probablemente el esperado. Riesgo estará en la portería, Gerardo y Castillo en los laterales (aunque Carlos Martínez ha vuelto a la convocatoria, en lugar de Estrada, no parece probable que el técnico cambie de nombres en el once titular), el trivote para Garitano, Martí y Aranburu, las bandas para Díaz de Cerio (Xabi Prieto todavía no ha sido convocado, tiene alguna opción para el partido de la semana que viene en Salamanca aunque el realista no se ha querido poner plazos para su regreso) y Gari Uranga, y en punta Delibasic. Skoubo entra en la lista de 18 por segunda jornada consecutiva y esperará su oportunidad desde el banquillo. Por contra, y a diferencia de la pasada semana, Vaughan no está entre los elegidos esta vez.

La jornada vuelve a prometer emociones fuertes, ya que los últimos resultados están demostrando que todo es posible en esta Segunda División. La Real, el único que no falló la semana pasada, parte con un punto de desventaja con respecto al Málaga y dos con respecto al Sporting. Los tres equipos actúan como visitantes. Los andaluces visitan al Sevilla Atlético después del auténtico descalabro de la semana pasada, la derrota 4-6 frente al Hércules en La Rosaleda. El filial, salvado de sobra del descenso, no se juega absolutamente nada. Los asturianos sí tendrán en frente un equipo que se juega la vida, el Alavés, ahora mismo en puestos de descenso. Los alaveses, a priori, se han tomado el partido como una final. Real y Málaga jugarán a la misma hora, mientras que el Sporting lo hará el domingo a las 20.30 horas, televisado por Canal +. Habrá que tener también un ojo puesto en el partido del Salamanca, rival la próxima semana en Anoeta, y que podría prácticamente certificar su salvación este domingo si vence en El Helmántico al Rácing de Ferrol.

La Real podría colocarse esta misma semana en puestos de ascenso incluso empatando en Tenerife. Para ello, el Málaga tendría que perder en Sevilla. Ganando el equipo de Lillo, le bastaría el empate del Málaga o la derrota de cualquiera de sus dos rivales en esta lucha (el Sporting tiene ganado el average particular). Lo que está claro es que la Real sabe, y así lo está demostrando, que tiene que sumar de tres en tres y buscará la victoria en Tenerife. Hace una semana el objetivo era ganar los cinco partidos restantes, sin prestar atención a las acusaciones o a las polémicas que vengan de fuera. La primera prueba se saldó con éxito, con una victoria ante el Granada 74, muy sufrida pero victoria al fin y al cabo. Quedan cuatro más. Doce puntos. Todo un mundo. Para la Real y para sus rivales. Pero al menos tanto Málaga como Sporting ya saben que estamos ahí y que no se pueden permitir fallos si quieren mantener su posición de privilegio.

Los precedentes del conjunto txuri urdin en Tenerife son ambiguos y habrá quien vea el vaso medio lleno y quien lo vea medio vacío. La Real ha jugado allí sólo una vez en Segunda, en la temporada 66-67. Aquel día, el equipo donostiarra perdió 2-1, aunque después de aquella derrota encadenó una fantástica racha de seis victorias, una derrota y un sólo empate, el que permitió el ascenso en Puertollano en la última jornada. En Primera han sido doce los enfrentamientos, de los cuales sólo dos han acabado en victoria txuri urdin, cuatro acabaron en tablas y seis con una victoria del Tenerife. La Real no pierde en el Heliodoro Rodríguez desde la temporada 95-96 y en sus últimas cuatro visitas ha arrancado sus dos victorias y otros tantos empates.

De hecho, la última vez que la Real visitó Tenerife consiguió llevarse los tres puntos. Lo hizo gracias a un gol conseguido por Luiz Alberto, que remató un corner sacado en el minuto 2 (la celebración de ese tanto, en la foto). En la primera parte, la Real hizo un fútbol brillante y generó más de media docena de ocasiones claras de gol. Debió ganar el partido con facilidad y acabó sufriendo muchísimo para mantener su ventaja. Tanto sufrió que el Tenerife tuvo incluso un dudoso penalti mediada la segunda parte. Alberto lo detuvo y retuvo los tres puntos para la Real. Era la segunda victoria en diez partidos, en una temporada en la que el sufrimiento por mantener la categoría se prolongó casi hasta el final.

En el partido de la primera vuelta, la Real venció por 2-1 en un partido malo y muy trabajado. Una primera parte nefasta del equipo txuri urdin permitió al equipo tinerfeño ponerse en ventaja en el marcador. Una jugada ensayada en un corner ahondó en los problemas que tenía el equipo de Coleman a balón parado. Pero en la última jugada del primer tiempo, el portero visitante vio una justa tarjeta roja por trabar a Delibasic cuando encaraba en solitario la meta del Tenerife. La segunda parte, y a pesar de la superioridad, no trajó un vendaval de ocasiones de gol ni mucho menos. Elustondo dio la vuelta su mal partido con un buen gol y Díaz de Cerio dio la victoria con un buen desmarque y una horrible actuación del portero suplente del Tenerife cuando quedaban ocho minutos para el final. La suerte sonrió aquel día a la Real, que, siendo mejor que el Tenerife, no hizo muchos méritos para ganar los tres puntos.

lunes, diciembre 24, 2007

REAL SOCIEDAD 2 - TENERIFE 1 Yo vi otro partido

Definitivamente, yo vi otro partido. No me gusta escribir la crónica del partido de la Real después de haber visto y leído lo que otros profesionales han dicho, pero esta vez, estando en San Sebastián un día más después del partido, ha sido inevitable. Venden los medios un encuentro de lucha, de garra, con dosis de calidad de jugadores como Xabi Prieto, Elustondo o Novo. Una gran remontada, una buena Real que ha encontrado el rumbo y ya mira a los puestos de ascenso. Y, claro, optimista que suele ser un servidor a la hora de hablar de este equipo, el dilema está servido. ¿Digo realmente lo que vi o me dejo llevar por el optimismo desbordando de ver a la Real ya quinta en la tabla y a punto para entrar ya en la lucha por el ascenso en los primeros partidos de 2008? Por descontado, vence la primera opción. La alegría no ciega lo que vi.
-
Y como la opción vencedora es contar lo que vi, no me queda más remedio que decir que lo que vi no me gustó. Es más, me desesperó durante bastantes fases del encuentro. El aplauso final a la Real, más allá de la alegría por la victoria, el honrado esfuerzo de los jugadores que merece su premio y el puesto en la clasificación al final de la jornada, me pareció del todo desmesurado. Porque yo salí de Anoeta convencido de que la victoria fue una casualidad. Una mezcla de circunstancias que derivan en el triunfo de un equipo, pero casi ninguna de ellas de origen futbolístico. No arrolló precisamente la Real a un rival con diez jugadores. No se hartó de crear fútbol ni ocasiones de gol. No supo gestionar casi ningún momento del partido, ni el equipo ni su entrenador.

Que nadie crea que me he vuelto loco, que sigo creyendo que este equipo tiene virtudes, muchas, más de las que se ven semana tras semana, pero el encuentro del Tenerife acabó con un 1 en la quiniela por puro azar (y la colaboración de un portero suplente con exceso de vista en la jugada clave). En la primera parte, el equipo ofreció la nada más absoluta. Un nuevo ejercicio de impotencia ofensiva (ni un solo disparo entre los tres palos), que obliga a los delanteros a vivir cada ocasión, en el minuto que sea, como si fuera la única que van a tener en todo el partido. Por ello, no hay desmarques de arrastre, no hay movimientos despiste, como hacían jugadores como Gica, Nihat o Darko. Siempre hay que ir a por el gol de manera directa porque nunca se sabe cuándo se tendrá otra ocasión. Deli y Díaz de Cerio parece que no terminan de entenderse, pero el problema quizá no está en ellos, sino en la ausencia de buenos surtidores de balones, sobre todo desde el centro del campo. ¿Cuántos centros rebotaron inexorablemente en una camiseta roja? Incontables.
-
Esa situación de impotencia en ataque se vio sazonada con un nuevo gol encajado a balón parado en una de esas jugadas que el viejo aficionado suele decir que no se ven ni en juveniles. Córner ensayado del Tenerife, balón raso al pico del área para que un jugador rival asombrosamente desmarcado dispare a puerta. Gol en contra, sin que el Tenerife hubiera puesto en apuros a Riesgo en una sola jugada, y a remontar otra vez. Coleman ha conseguido que la Real se crea que sabe defender, que piense que perder partidos por encajar muchos goles no es tan fácil como lo era en los últimos tiempos. Pero es una pena que ese trabajo se vea puntualmente manchado con jugadas tontas que cuestan goles. Y otro apunte curioso. ¿De qué sirve ganar de cabeza todos los saques largos de Asier Riesgo si con ello no conseguimos ni una sola jugada de peligro? Trabajo para Zubieta. ¿Se hará?
-
Y en esto, ya cercano el descanso y la previsible bronca del respetable, que la Real encuentra una luz en el fondo del túnel cuando más lejos se veía. Es posible que fuera la primera vez en toda la temporada que la Real aprovecha un córner en contra para crear una situación de verdadero peligro. Balón largo de Elustondo a Delibasic (uno no sabe si pensar que fue un gran pase o un balón largo más, de los que tanto abusó la Real sobre todo durante el primer tiempo), que regatea al indeciso portero y éste derriba al 9 txuri urdin. Expulsión una vez más, y ya van siete de jugadores contrarios esta temporada. Luego dos minutos de cerco a la portería del Tenerife y tras una indecisión terrorífica de Garitano, que no supo a quien pasar el balón, ni siquiera colgarlo al área rival, el árbitro señaló el final del primer tiempo.

En la segunda parte sí es cierto que algo cambio. Se vio a una Real mucho más determinada a buscar la victoria, pero con las mismas carencias ante un Tenerife que por momentos defendía con una línea de cinco y otra de cuatro muy cerca de su propia área, incluso dentro. La fundamental carencia es el agujero que el equipo tiene en el centro del campo. Arriba tiene buenos delanteros, las bandas están bien utilizadas de vez en cuando y la defensa es segura. Pero no hay nada en la zona de creación. Nadie este año ha sido capaz de asumir ese papel. Elustondo maquilló su irrelevante papel en esta labor con el pase en la expulsión del portero tinerfeño y el primer gol. Anoeta se volvió loco y demostró que ese argumento que utilizan tanto técnicos y jugadores de la Real sobre la presión que existe sobre ellos en su feudo es una falacia. Con dos pases bien dados, los realistas se vuelcan con su equipo y Anoeta, pese a las pistas de atletismo, empuja con fuerza.
-
La Real no terminó de aprovechar esos momentos de júbilo en la grada y bajó de nuevo el pistón. Salvo el cabezazo al larguero de Díaz de Cerio, pocas ocasiones hubo. Pero al final el fútbol le hizo justicia al delantero canterano, el único que está respondiendo de verdad cuando hace falta. Ya son cinco los goles que lleva esta temporada y el del sábado fue el primero que celebró en Anoeta. Bravo por él. Xabi Prieto dio entonces la cara y encontró bien las bandas desde el centro, pero sólo está durante periodos de tiempo muy militados, quince o veinte minutos a lo sumo. De un jugador como él se espera más, como demuestran los enormes halagos que le ha dedicado la prensa después del último partido. Y si se espera algo de él es porque es muy bueno. Pero que lo demeustre más a menuido por el bien del equipo. ¿El último partido de Coleman en la Real? Espero que no. No ha dado con la tecla de medio campo en adelante, pero ha logrado una seguridad atrás desconocida desde hace muchos años en Donosti. Y eso, con la sangrías de las últimas temporadas, no tiene precio.
-
Yo vi otro partido. Aunque todos celebramos igual la coincidencia en el marcador y los tres puntos conseguidos. Seguro que algunos pensáis que ha sido una crónica quizá un tanto dura para un encuentro que acaba con victoria de la Real. Pero es que sigo sin ver en Segunda equipos que sean mejores que la Real (aunque el xuadro txuri urdin no impone su calidad casi nunca) y me da rabia que sea necesaria una expulsión para generar cierto dominio y un par o tres de ocasiones de gol para acabar ganando y pidiendo la hora (¿por qué nadie destaca que el Tenerife tuvo tres llegadas al área realista en el descuento que nadie supo parar o que la única falta táctica que se hizo no consiguió más que una ley de la ventaja y una tarjeta a Gerardo?). Este equipo tiene mucho más. Ojalá verse ya tan cerca de los puestos que dan derecho a subir a Primera les dé confianza como para demostrar lo que llevan dentro. Porque lo tienen. Y por eso, me digan lo que me digan y a pesar de que el triunfo ante el Tenerife llegara, desde mi humilde punto de vista, más por azar que por fútbol, sigo pensando que el ascenso es más que posible. Ojalá sea el regalo que tenga para nosotros 2008.

jueves, diciembre 20, 2007

PREVIA Real Sociedad - Tenerife. A cerrar el año con la victoria que nos permita soñar


Una victoria más para cerrar el año (sábado, 18.30 horas, Anoeta, ETB-1 y desconozo si otras autonómicas también) es lo que necesita la Real para hacer soñar a sus aficionados con un retorno inmediato a la Primera División. Después de una frustrante racha de seis empates y una victoria, Díaz de Cerio nos devolvió parte de la ilusión con su gol en Motril en el descuento de la semana pasada. La Real está a tres puntos de colocarse en puestos de ascenso y una, eso sí complicada, carambola de resultados podría colocar a los de Coleman incluso terceros. ¡Qué mejor forma de comernos el turrón que esa! Pero tampoco pasa nada si no se sube tanto en la tabla. La victoria meterá de lleno a la Real en la lucha por el ascenso, que es donde debe estar por tantos motivos.

El técnico realista, Chris Coleman, va a contar con bastantes bajas para afrontar este último partido de 2007, aunque el partido que en peores condiciones se afrontaba, el que se jugó en Anoeta frente al Málaga, entonces líder de Segunda, fue el mejor hasta ahora de la temporada. Mikel Aranburu, que hasta ahora había jugado todos los minutos de Liga, no podrá jugar por sanción, ya que vio la quinta tarjeta amarilla de la temporada ante el Granada 74. El técnico galés tendrá que cambiar su banda izquierda e incluso podría modificar el esquema. No es descartable que los dos delanteros vuelvan al once. Delibasic y Díaz de Cerio, ambos goleadores en Motril hace pocos días, serían los elegidos en ese caso.

Si la Real repite el esquema de un solo punta (Delibasic parece tener asegurado en ese caso el sitio), habría que ver el estado de Larrea, que se retiró del entrenamiento del miércoles por molestias en los adductores. Si jugara Larrea, lo normal sería que Xabi Prieto pasara a la izquierda, como en la segunda parte de Motril, y Estrada saliera por la banda derecha, pero tampoco es descartable que Gari Uranga entre en el once titular. Carlos Martínez está arrastrando molestias y su participación el sábado es dudosa, aunque el jueves pudo terminar el entrenamiento al igual que Víctor López, también duda para el sábado. En caso de que no jugara el bravo lateral derecho, Gerardo volvería a esa demarcación y Castillo entraría en el izquierdo.

Donde Coleman no hará cambios es ni en la portería (Riesgo está siendo el mejor de la temporada y ya hay rumores sobre el traspaso de Bravo, lo que le eliminaría sobre el papel toda competencia real), en los centrales (Mikel González y Ansotegi han aprovechado con mucha solvencia las ausencias de Labaka y Víctor López, los que iniciaron la temporada) ni en los mediocentros (Garitano y Elustondo), líneas que, además, están funcionando bastante bien durante toda la temporada, excepción hecha de la incapacidad para crear fútbol que todavía se demuestra en el centro del campo. Markel Bergara, Skoubo y Vaughn son los que seguro no estarán disponibles para el fin de semana.

Tenerife y Real Sociedad son dos de los cinco equipos que están empatados a 25 puntos y el cuadro tinerfeño es el único que está por detrás del realista por tener peor golaverage. Es el precio que de momento hay que pagar por el escaso acierto goleador de la Real. Además de la victoria del equipo txuri urdin, un empate entre Celta y Granada 74, que no ganen Elche (recibe al Poli Ejido) y Hércules (visita Las Palmas) y una derrota del Sporting (juega en casa ante el Alavés) colocarían a la Real en puesto de ascenso. Es Navidad, por soñar que no quede... El Tenerife llega a Anoeta después de ganar dos partidos consecutivos, en Gijón 0-1 y en casa ante el Racing de Ferrol por 2-1, y con sólo una derrota (0-2 ante el líder Numancia) en las últimas cinco jornadas. Es un rival peligroso y un partido importante.

En Segunda División sólo hay un precedente de enfrentamientos entre la Real y el Tenerife y fue, curiosamente, en la temporada que culminó con el ascenso de Puertollano, la 66-67. El resultado aquel encuentro, jugado en Atotxa, fue de empate a cero. En Primera, estos dos equipos se han enfrentado en San Sebastián en doce ocasiones. Seis acabaron con victoria local (inolvidable el 5-2 de la campaña 94-95, con cuatro goles de Kodro) y dos con el triunfo tinerfeñista. La última visita a Anoeta, la de la temporada 2001-2002 (en la foto) fue el más claro de los triunfos visitantes, un 0-2 que desembocó, además, en el cese de Toshack como entrandor realista. Westerveld hizo la estatua en una falta lejana lanzada por Marioni. Los realistas se mostraron impotentes ante el Tenerife que entrenaba Clemente y encajaron el 0-2 de penalti en el minuto 87. Ambos equipos estaban luchando por evitar el descenso y al final los canarios no pudieron mantener la categoría y la Real sí.

(Nota: adelanto la previa al jueves porque me voy a San Sebastián a ver en directo el último encuentro de este triste 2007. La crónica la podréis ver, con las habituales fotos, el próximo lunes, día de Nochebuena)