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martes, enero 22, 2008

¿Improvisaciones o engaños?

No hay forma. Es imposible hablar sólo de fútbol en el sainete en que se ha convertido la Real desde hace ya demasiado tiempo. El secreto a voces de los últimos días ya es público: Paco Aiestaran ha anunciado que se marcha de la Real Sociedad apenas 19 días después de llegar a San Sebastián. El golpe al proyecto de Iñaki Badiola es durísimo, puesto que era el gran nombre deportivo que consiguió sumar a su equipo, el mejor fichaje según dijimos casi todos. Eso es ya un engaño a los accionistas, puesto que seguro que muchos votaron movidos por la ilusión de tener a Aiestaran dominando la parcela deportiva. Y se va, además, dejando a la luz demasiados puntos oscuros que hacen dudar sobre la postura del presidente, sobre si ha engañado a propios y extraños o si su gestión deportivo es simplemente improvisada. Lo malo es que parece que ha hecho ambas cosas.

A saber. A Aiestaran le convenció de que se sumara a su proyecto antes de las elecciones prometiéndole la última palabra en todo lo concerniente a la parcela deportiva. Aiestaran tendría libertad absoluta para decidir quién iba a conformar su equipo, quién sería el entrenador del equipo y qué jugadores conformarían las plantillas profesionales. Y la primera decisión que toma Badiola al respecto es vetar al entrenador y al secretario técnico escogidos por Aiestaran. ¿Engañó Badiola a Aiestaran cuando le explicó cuáles iban a ser sus funciones o el veto es una decisión improvisada para que no se vincule su proyecto a lo que Pitterman hizo en el Alavés? Recordemos que tanto Juan Carlos Oliva como Ramón Planes, los escogidos por Aiestaran, trabajaron en su día con el ucraniano.

La rueda de prensa de Aiestaran deja a las claras que Badiola ha engañado a todos los realistas al menos en dos ocasiones. La primera cuando restó importancia al compromiso adquirido por Aiestaran con Oliva, que era definitivo y no "uno de los 17 entrenadores" con los que había hablado. La segunda, al negar el domingo la dimisión de Aiestaran. El ya ex consejero aseguró que la decisión estaba tomada desde el pasado jueves, aunque trató de arreglarlo dándole una segunda oportunidad a Badiola para que aceptara los nombres que había escogido, y que no la quiso hacer pública antes para no perjudicar la preparación del partido de Córdoba. Badiola dio el asunto por zanjado, pero no precisamente con la dimisión de Aiestaran. Mal asunto si el presidente que nos iba a contar la verdad es cogido en un engaño así en su primer mes de mandato.

Si el engaño queda demostrado, la improvisación también. Badiola aseguró antes de las elecciones que su entrenador iba a ser Irureta. Después, y todavía no sabemos muy bien por qué, dijo que existían incompatibilidades con Aiestaran. Las mismas que llevaron a la calle a Salva Iriarte y que provocaron la dimisión de Coleman. Ahora ya no está Aiestaran y no tenemos ni director deportivo ni entrenador seguro hasta final de temporada. Badiola llegó a ofrecerle el banquillo a Aiestaran (no puede por contrato con el Liverpool), lo que tampoco dice muchas cosas buenas sobre la decisión de colocar, siquiera de forma interina, a Joserra Eizmendi. Éste queda públicamente como la última opción de Badiola. Menos mal que el bueno de Eizmendi se trajo la victoria de Córdoba.

Y, para colmo, no paran de salir nombres de técnicos a los que se ha dirigido la Real más o menos en serio. El último Miroslav Djukic, ex jugador de Valencia y Deportivo y seleccionador serbio. Djukic, que no quiso confirmar quién le llamó desde la Real (lo que deja sin aclarar si es uno de los "17 entrenadores" contactados por Aiestaran o si es una elección de Badiola), ha dicho que no puede compaginar ambos banquillos y que no dejará tirada a Serbia, que acaba de elegirle como técnico. Badiola debe aclarar cuanto antes si dejará a Eizmendi en el banquillo lo que queda de temporada o si va a traer otro técnico. No basta con decir que lo tiene en la cabeza y que pronto lo sabremos. Los días pasan y la inestabilidad en torno al equipo crece. Y ya queda la duda de si estamos siendo engañados por un presidente que sólo quiere ganar tiempo y tapar su improvisación en el terreno deportivo.

Lo de Aiestaran tiene una parte buena y una parte mala. La buena es que ha sido fiel a sus principios, dimite porque no le dejan hacer su trabajo como le habían prometido que iba a poder hacerlo. Y se marcha deseando lo mejor para la Real, que suba a Primera División, marcando una clara línea, que todos debieran tener igual de clara, entre el club y los nombres que pasan por él ("me ha fallado", ha dicho Aiestaran, en cambio, de Badiola). La mala es que sorprenden sus elecciones. No acabo de ver claro que el perfil de entrenador deseado por alguien tan prestigioso como Aiestaran sea un técnico que, al margen de su relación con Pitterman, sólo ha dirigido cinco partidos en Segunda División. Por alabar a Aiestaran y criticar a Badiola no se puede olvidar que el desconocimiento de la Segunda era uno de los principales motivos de crítica a Coleman. Sigue el frentismo, también en esto.

Y el sainete continúa. Con todo lo que está pasando, darle cien días de cortesía a Badiola, esperar siquiera a que cierre el mercado invernal para juzgarle, se está convirtiendo en una misión imposible. Sus éxitos serán los de la Real, que nadie busque en mis críticas un ataque interesado a Badiola, pero, por retomar las sensaciones que expresé aquí hace pocos días, mi miedo crece y mi expectación decrece. Al mismo tiempo, lo que crece es mi admiración por un grupo de futbolistas que está a un solo punto del ascenso en medio de la mayor locura en la que ha vivido este club en toda su historia. Todos los realistas debiéramos estar orgullosos de ellos y seguir animándoles como hasta ahora, contra viento y marea y pase lo que pase fuera del terreno de juego. Ellos son la Real. Sobre lo demás, tiempo al tiempo...

jueves, enero 10, 2008

La intensa primera semana de Badiola

Ni siquiera una semana lleva Iñaki Badiola en la Presidencia de la Real, después de las elecciones del pasado día 3. Han sido seis días intensos y fructíferos en muchas cosas. En esos días hemos escuchado al presidente en más de una ocasión; a su consejero deportivo, Paco Aiestaran; al entrenador del club, Chris Coleman; al capitán del equipo, Mikel Aranburu; y al primer fichaje de la nueva era, Fran Mérida. Escuchar tanto y de gente tan relevante da para sacar ya unas cuantas conclusiones. Ni mucho menos para juzgar al nuevo presidente, algo que quizá sea más pertinente hacer cuando cumpla los cien días de cortesía en el cargo, pero sí para hacer unos cuantos apuntes.

Sé que para muchos no será lo más importante, pero de Badiola me gustan las medidas más populares y más sencillas que ya ha adoptado. Para el partido de este sábado, los socios han podido comprar dos entradas a cinco euros cada una, cuando el precio de venta al público general es de entre 40 y 60 euros. Además, los menores de 16 años también tendrán entradas a esos precios. Ya se han vendido más de 2.000 y es imprescindible que Anoeta dé más calor a la Real del que ya dan los 15.000 valientes que suelen poblar sus gradas cada dos semanas. El año pasado critiqué que se regalaran las entradas, cuando a uno o dos euros por lo menos se podría haber sacado algo de dinero. Badiola lo ha corregido.

El partido ante el Alavés tendrá otro momento dorado. José Luis Orbegozo, el presidente con el que la Real ganó sus dos Ligas, hará el saque de honor. Me encanta que se le haga este reconocimiento. Estamos demasiado acostumbrados a que los reconocimientos se hagan sólo a los muertos, como le sucedió al gran Alberto Ormaetxea. La buena senda se abrió con la celebración por el 25º aniversario del primer título de Liga. Lo de Orbegozo de este sábado va en esa buena línea. Y, para colmo, los niños que se hacen la foto con el equipo serán 50 (este año hemos visto una foto con dos, y aquí lo destaqué como algo muy triste) y no pagarán un euro por ello, cuando antes se les cobraba. Insisto, medidas populares, aparentemente sencillas de tomar, pero muy importantes para hacer piña, para hacer una Real Sociedad de todos.

No son estos, obviamente, los cambios más relevantes que acometerá Badiola en la Real. El fundamental, de lo que hemos visto (due dilligence al margen) será que el entrenador ya no decidirá sobre los fichajes. Nunca en la historia de este club se ha retirado el poder decisorio al técnico. La jugada puede salir bien o puede salir mal y ejemplos tenemos de sobra. El presidencialismo de Badiola no puede ser, por una evidente diferencia de nivel, como el de Florentino Pérez en el Madrid, que se empeñó en traer a sus galácticos cuando los técnicos le pedían otro tipo de futbolistas. Técnicos con ese poder han traído a la Real a jugadores como Nihat o Kodro, pero también a Herrera o Peiremans. El futuro dictará sentencia sobre este aspecto.

Badiola ya ha dicho que serán cinco los refuerzos que tendrá la Real en este mercado de invierno. Nunca ha habido tantos. Hasta ahora el récord está en la temporada 2005-2006, con cuatro (Skoubo, Stevanovic, Viáfara y Mark González). El primero de los que llegan es Fran Mérida. Me dice alguien que le ha visto jugar en las categorías inferiores de la selección española que es muy bueno. Pero tiene 17 años y foguear productos de otras canteras es una novedad en la Real. No me acaba de convencer el modelo, pero todo dependerá del rendimiento del chaval en el campo. Por lo pronto es bueno que él mismo hable del objetivo de ascender y también del de "disfrutar". Todo lo que disfrute él nos lo hará disfrutar a los demás. El presidente aseguró que esta misma semana podría haber dos fichajes más en San Sebastián. Compás de espera en este apartado. La tranquilidad es obligada. Queda toda la segunda vuelta aún para que jueguen esos fichajes y contribuyan a volver a Primera.

Lo que más en el aire ha estado esta semana ha sido la continuidad de Coleman en el banquillo. La decisión final, tras dos larguísimas reuniones, es que seguirá en la Real al menos hasta junio, y entonces se verá si hay una nueva apuesta en el banquillo o no. Puede que esa decisión depende de si se produce el ansiado ascenso a Primera. El galés ha aceptado perder todo el poder en la confección de la plantilla ("¿Qué es lo más importante, mi idea o el club? El club, siempre. Y mientras se considere que nuestro trabajo es interesante, aquí estaremos", ha dicho) en favor de Paco Aiestaran y dos consejeros deportivos más que Badiola todavía mantiene en el anonimato. Si Irureta era la alternativa en el banquillo, que lo era, me alegro de la continuidad de Coleman. Jabo no supo sacar el rendimiento que podría haber ofrecido la plantilla de la Real en aquella temporada 1996-1997 y no tengo claro que pudiera funcionar en Segunda.

Coleman ha dicho que la razón fundamental por la que continúa es que los jugadores se lo han pedido. Y me parece una de las razones más válidas y sensatas que he escuchado nunca. La estabilidad es necesaria ya en la Real. El técnico galés se ha metido en varios berenjenales este año precisamente por enrocarse en posiciones a priori inamovibles que ha acabado por modificar. Dijo que se iría con la presidenta De la Peña, y no lo hizo. Dijo que se marcharía con el Consejo, y no lo hizo. Dijo que se iría si le imponían cinco fichajes, y tampoco lo va a hacer. Me gusta la aparente valentía de Coleman, pero debiera ser algo más reflexivo a la hora de hacer estos juicios de valor. Todos saldríamos ganando, él el primero. En cualquier caso, me parece una buena noticia que haya decidido seguir y me gusta oírle decir que "la Real es un club fantástico, y decirle que no es complicado". Esa es la implicación necesaria para triunfar en este equipo.
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Badiola, en todo caso, debería clarificar cuanto antes quién toma las decisiones. Todavía flotan en el ambiente preguntas del tipo de quién ficho a Herrera para la Real, preguntas que nunca tuvieron respuesta. Una de las mejores cosas que hizo Salva Iriarte cuando fue presentado como director deportivo de la Real fue responsabilizarse de este proyecto, de los fichajes y de las bajas. Ahora mismo tenemos dos asesores deportivos sin nombre, a Paco Aiestarán en el Consejo y sin saber qué papel exactamente juegan Iriarte y Loren, que también formaba parte de la dirección deportiva que legó el Consejo presidido por María de la Peña. Sería bueno que, con la presentación de los jugadores que quedan por venir, llegara alguna explicación más por parte del presidente.
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Aiestaran es sin duda el fichaje estrella de este proyecto, venga quien venga en el mercado de invierno a partir de ahora. Tendemos a no valorar lo que tenemos en la Real y hay que ser conscientes de que esto es muy grande. No son pocos los que consideran a Aiestaran al menos tan artífice como Rafa Benítez de los éxitos del Liverpool (que a nadie se le olviden, dos finales de la Champions en tres años y un título). Media Europa se pegaba por contar con sus servicios y está en la Real porque ha querido, porque ha escogido este club para trabajar en los próximos meses. Démosle valor porque es valioso y aprovechémoslo el tiempo que esté (de momento hasta junio, cuando acabe la temporada se verá si continúa o no en la Real).
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Dicho esto, creo que Aiestaran ha cometido un pequeño error. Ha dicho que hoy en día un canterano tiene muy barato jugar en la Real. Y estoy de acuerdo sólo en parte. Es probable que muchos canteranos que han llegado al primer equipo no hubieran podido dar ese salto en otros clubes. Puede que sí, y nombres tenemos casi todos en la cabeza. Pero, además del malestar que puede generar en los jugadores ("cada uno tiene su opinión; a unos les habrán hecho más gracia que a otros", ha dicho Aranburu), hay dos factores que me llevan a dudar de lo acertado de las palabras de Aiestaran.
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En primer lugar, es difícil encontrar canteranos en la Real que hayan tenido el puesto más o menos garantizado. No hace falta más que ver la alineación actual del equipo. Díaz de Cerio es el máximo goleador y esta temporada ha jugado más desde el banquillo que desde el once, porque la pasada jugaba más Herrera que él. Riesgo es titular este año, pero el pasado chupó banquillo en favor de Bravo. ¿Castillo y Carlos Martínez? Semana tras semana se juegan el puesto con Gerardo, que parece el primer lateral del equipo con Coleman. Sarasola regresó al Sanse después de no convencer en el primer partido. Elustondo y Markel Bergara no han jugado demasiado como titulares, más el primero pero le costó entrar. Gari es un suplente habitual. Centrales como Labaka y Ansotegi debutaron en la Real, respectivamente, con 24 y 23 años.
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La generación de los De Pedro, Aranzabal o Idiakez siempre dijeron que veían más valorados a los de fuera que a los de casa. A día de hoy, Xabi Prieto, Riesgo y Aranburu son hoy los únicos canteranos que parecen tener un puesto más o menos asegurado en el once. Y creo que pocos dudarán de su calidad para dar el salto y permanecer en el primer equipo, al margen de valoraciones coyunturales. En segundo lugar, estamos demasiado acostumbrados, y más en los últimos años, a que lleguen medianías desde fuera que no sólo no mejoran lo que suministra Zubieta sino que cortan la trayectoria de algún potrillo. A mí no se me olvida que Clemente cedió a Xabi Alonso al Eibar y fichó a Peiremans. O que Denoueix no quiso a Joseba Llorente por traer a Lee Chun Soo. Aiestaran tiene razón sólo en parte en esa afirmación. Cuidemos lo que viene y cuidemos lo que tenemos en casa. Me gusta mucho su idea de mirar no sólo en el filial, sino también en el juvenil. Así ampliaremos horizontes y futuro.
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Y a todo esto, el sábado hay derbi. Viene el Alavés a Anoeta. Y empieza a ser el momento de que toda la energía de la Real y de los realistas se centre de una vez en lo que sucede sobre el terreno de juego. Esa sería la mejor noticia.