domingo, febrero 14, 2016

REAL SOCIEDAD 3 - GRANADA 0 Una estrella alumbra a otra

Oyarzabal, protagonista con un doblete.
Cuando los buenos aparecen, las cosas parecen mucho más fáciles. El debate de esta temporada en la Real es, visto el rendimiento hasta la fecha, si esta plantilla es tan buena como se presumía al comienzo de la temporada. Ahora, en el mejor momento de la Liga, es fácil decir que sí, que lo es, que es capaz de ofrecer fútbol y resultados, los que David Moyes no supo sacar y Eusebio Sacristán parece que sí aunque todavía falta mucho para que el técnico txuri urdin pueda cantar victoria en la batalla de la fiabilidad. Pero por lo pronto, 3-0 al Granada, tercera victoria consecutiva y por primera vez en la temporada pensando que mirar hacia arriba es posible. ¿Y cómo es eso? Fácil, porque los buenos aparecen. Vela es el mejor. Y cuando el mexicano está, es complicado pararle. Oyarzabal es la gran noticia de la temporada. Y cuando se le ha dado confianza, el chaval ha respondido. Entre los dos gestaron la victoria. Una estrella, la del mexicano, alumbró a la otra, la del eibarrés.

Eusebio movió un par de fichas con respecto al equipo que firmó la histórica goleada de Cornellá-El Prat. Lo más llamativo estuvo en la ausencia de Iñigo Martínez, con el que no quiso arriesgar y le dejó en el banquillo, algo muy poco habitual. De esa manera, el técnico premió el buen partido de Reyes dejándole como titular pero en la defensa, y quien entró en el centro del campo fue Xabi Prieto. Además, Yuri volvió al lateral izquierdo y Elustondo al derecho, también dejando en la suplencia al renqueante Zaldua. Mucho cambio después de una victoria tan importante, pero está claro que a Eusebio le gusta mucho mover a su plantilla y mantener a todo el mundo vivo y atento a las oportunidades que le otorga. Aunque al principio pareció tener algunas dudas con él, Oyarzabal es el emblema de esa forma de entender el fútbol.

Desde luego, el canterano fue el gran protagonista del encuentro por el doblete que firmó, pero también por lo muchísimo que está aportando al juego del equipo. Pero antes de que anotara el primero de sus dos tantos, la Real no lo pasó especialmente bien en el partido y el Granada tuvo la primera opción clara de peligro, un cabezazo de Ricardo Costa en el segundo palo, tras un buen córner ensayado, que Rulli mandó por encima de su larguero para evitar el 0-1. Viendo lo bien que se opuso el Granada al Real Madrid la semana pasada, esa jugada supuso el recordatorio de que no había un mal rival sobre el césped de Anoeta, a pesar de que su posición en la tabla es delicada. El partido se podría haber puesto de cara si González González no hubiera sido tan timorato con las tarjetas. Foulquier se jugó la expulsión por una durísima entrada a Reyes que se quedó en amarilla y alguna que otra patada más o un cabezazo a Yuri, con Success casi siempre como protagonista, se quedaron sin sanción. Pero ya sabemos cómo se las gasta este colegiado, incapaz de parar el juego con jugadores con piernas colgando y rodillas destrozadas.

Como en realidad jugadas polémicas no hubo, más allá de las amonestaciones obviadas, el partido, al final, se desniveló por talento. Y eso es una grandísima noticia. Xabi Prieto culminó con un gran disparo que repelió el palo una brillante combinación dentro del área entre un Vela desatado y un Oyarzabal que no para de crecer. Pero la jugada continuó, el balón le llegó a Yuri en la izquierda y su centro lo remató el propio Oyarzabal en el primer palo sin que Andrés Fernández pudiera responder. Con el marcador ya a favor, el partido discurrió por caminos muy diferentes a los de los primeros minutos, aunque sólo sea por comodidad, porque la Real no sufrió en absoluto. Es verdad que el encuentro estaba siendo muy disputado y que el Granada no se desarboló. La única ocasión txuri urdin, de hecho, fue un remate de cabeza de Elustondo que se fue muy arriba, pero en el que se anticipó muy bien a Rubén. Pero como a esta Real ahora todo parece salirle bien, el 2-0 llegó justo antes del descanso. Vela metió un sensacional pase que un Jonathas que ahora sí parece estar muy enchufado, remató de primeras al fondo de la red. La reverencia del brasileño al mexicano, merecida.

No daba la impresión de que el Granada pudiera meterse en el partido y, de hecho, no consiguió hacerlo. La primera jugada de la reanudación, un disparo de Pardo desde el centro del campo que casi sorprende a Andrés, evidenció lo metida que estaba la Real en el partido. Y así, incluso sin dar un recital, es fácil que la victoria se la queden los de Eusebio. Casi a renglón seguido, Vela estuvo a punto de aprovechar los espacios que dejaba la defensa del Granada, pero su vaselina para salvar la salida del guardameta visitante no cogió portería. El único atisbo de reacción del Granada llegó, de nuevo, en un córner, pero ahí Rulli estuvo siempre seguro, incluso sin parecer demasiado exigido. Cualquier posibilidad de remontar, en todo caso, quedó truncada a la hora de juego, cuando un descomunal Vela se internó en el área tras un saque rápido de pillo de Illarramendi, hizo lo que quiso para despistar a todos los rivales y acabó mandando el balón atrás para que Oyarzabal marcara.

En la misma semana en la que hizo su primer gol con los mayores y estampó su firma en el nuevo contrato, el chaval hizo también su primer doblete y en casa. Una de las claves de la mejoría de la Real para firmar estas tres victorias consecutivas ha estado en que Vela y Jonathas han conseguido por fin conectar. Pero es que el mexicano ya conecta con todo el que se mueve a su alrededor, y aunque el gol se le resiste, poca queja puede haber si se convierte en un valioso asistente. Y bien lo sabe Oyarzabal, cuya mayor virtud reside en haber sabido entrar en ese juego que propone el mexicano. Las estrellas se alumbran entre sí porque el talento sigue siendo la clave del fútbol. Con el 3-0, el partido estaba ya en el bolsillo y Eusebio quiso aprovechar estos minutos finales precisamente para probar a Oyarzabal en punta, dando descanso a Jonathas y colocando a Bruma en la banda, y fue el portugués, casi en el primer balón que tocó, quien buscó la escuadra de Andrés sin éxito.

El Granada buscó con ganas el gol del honor, y la relajación de la Real contribuyó bastante a que estuviera cerca de lograrlo. Pero no era su día, como mostró la última jugada del partido, con dos remates consecutivos que repelió el larguero de Rull, primero Fran Rico de falta y después Rochina en el rechace. Antes de que llegara esa última oportunidad, continuación de otras dos que tuvo el equipo visitante y que frustró Mikel González primero y un cabezazo alto de Lombán después, dio tiempo a que Markel saltara al campo en su partido número 200 por un ovacionado Pardo, a que Anoeta se rindiera a su nuevo ídolo, Oyarzabal, que dejó su lugar a un Héctor en el que sigue confiando Eusebio bastante, y a que Reyes estuviera muy cerca de marcar también por segunda semana consecutiva con un disparo que se le marchó fuera, muy cerca del palo a la derecha de Andrés.

La Real firmó así su tercera victoria consecutiva, una que coloca al equipo txuri urdin a cinco puntos de la zona europea, que cierra el Athletic... precisamente el próximo rival txuri urdin. Ganar el derbi en San Mamés no sólo ampliaría la racha a cuatro victorias seguidas, sino que, por increíble que parezca viendo el negro panorama que ha vivido la Real esta temporada durante tantas semanas, podría colocar al equipo de lleno en la lucha europea. En desventaja, sin duda, y con más exigencia que unos rivales por estas plazas que llevan una regularidad muy superior. Pero ahí. Donde debe estar. Donde ha llegado con esta victoria, a la primera mitad de la clasificación. Eso que parecía tan lejano cuando cayó en El Molinón por 5-1, es ahora realidad. ¿Por qué no va a ser realidad Europa, eso que ahora parece tan lejano? Si la Real cree y despliega su talento, el regreso de sus lesionados y el buen estado de forma de Oyarzabal, Vela y Jonathas son síntomas de mejora suficientes como para creer. ¿Fe ciega? Quizá. Pero el fútbol son sensaciones y estas, ahora, son muy, muy buenas.