lunes, febrero 08, 2016

ESPANYOL 0 - REAL SOCIEDAD 5 Una goleada para la historia

Los realistas, celebrando uno de sus cinco goles.
Quién iba a decir que esta montaña rusa emocional en que se estaba convirtiendo la temporada, con más puntos bajos que altos, iba a dejar una goleada para la historia, y más en un momento en que casi cualquiera hubiera firmado ganar en Cornellá-El Prat de cualquier manera. 0-5 venció la Real al Espanyol, y para quien no lo sepa es la mayor goleada de la historia a domicilio del equipo txuri urdin, igualando aquel mismo resultado que consiguió el conjunto de Bernd Krauss en Oviedo en la temporada 1997-1998. Y fue una goleada nítida, clara, que se forjó desde el principio, con goles de Jonathas a pares, de Vela, de Oyarzabal y de Diego Reyes, los primeros con la camiseta txuri urdin en el caso de los dos últimos. No podía llegar de una forma más brutal la primera victoria de Eusebio Sacristán lejos de Anoeta. ¿Será por fin el espaldarazo definitivo para que la Real alcance el nivel que se le presupone? La respuesta, en las próximas semanas. Pero ahora, felicidad absoluta.

Y eso que, dado que Eusebio sorprendió con su once, el partido arrancó con algunas dudas. En primer lugar, mantuvo a Héctor como lateral izquierdo, dejando en la suplencia a De la Bella y Yuri, convirtiendo la convocatoria en un pequeño galimatías con exceso de laterales. La segunda, esta de enorme calado, fue subir a Reyes al mediocentro para dejar en el banquillo tanto a Markel como a Granero. El mensaje, interesante, porque la presencia del mexicano invitaba a pensar en una apuesta conservadora, pero con Illarramendi y Pardo junto a él quedaba claro que se buscaba una salida de balón fluida. Y la tercera noticia del once, que Oyarzabal se mantuvo por delante de Bruma. Todo arriesgado, no cabe duda. ¿Pero qué se puede decir en contra del planteamiento si a los ocho minutos de juego la Real ya ganaba por 0-2? Es verdad que la Real no tuvo más que aprovecharse de la ansiedad de un Espanyol que teme por la permanencia, pero aún así la tranquilidad que mostró el equipo txuri urdin es digna de elogio.

Lo primero que sucedió en el partido, de hecho, fue el 0-1. Un descomunal pase al primer toque de Vela sirvió para desarbolar a la defensa adelantada del Espanyol y que Jonathas, por fin leyendo bien una jugada para conseguir ventaja, se plantara solo ante Arlauskis. Ante la desesperada salida del guardameta, al brasileño le resultó fácil picar el balón por encima para hacer el 0-1. Si el escenario, con un Cornellá-El Prat de uñas hacia los suyos, ya era propicio con ese marcador, mucho lo fue tres minutos después, cuando fue Pardo el que metió un extraordinario balón esta vez para la carrera de Vela, que para desesperación de Arlauskis no tuvo más que repetir el gesto técnico de Jonathas para que el balón le sobrepasara por encima y se convirtiera en el 0-2, dejando helada a la parroquia del Espanyol, muy consciente del dramático escenario a que este resultado les aboca, al borde del descenso.

El gran problema de los locales es que se pasaron toda la primera mitad en la lona. Rulli fue un espectador de lujo. Reyes firmaba un buen encuentro en el centro del campo, cortando unos cuantos balones, lo mismo que Illarramendi, que impuso al partido el ritmo que quiso, el que le convenía a la Real. Sí se le puede achacar al equipo de Eusebio que no buscara decididamente el tercero y solventara el peligro de que el Espanyol, aunque no lo mereciera, pudiese recortar distancias y meterse en el partido. En todo caso, las ocasiones que se vieron en la primera mitad fueron del equipo txuri urdin, de rojo en el campo barcelonés. Primero fue Oyarzabal el que probó fortuna desde la frontal, con un balón que no terminaba de bajar y que se le fue arriba en su disparo. Después, el propio Oyarzabal conectó con Héctor, cuyo centro no lo cazó Jonathas. Y finalmente un buen balón de Pardo para Oyarzabal, que estuvo presente en todas las ocasiones, se lo sacó Arlauskis en una posición escorada y con mucha suerte, bordeando el penalti.

Se llegó al descanso con la sensación de que el partido estaba completamente dominado por la Real, e incluso de que alguna de las entradas de unos jugadores espanyolistas al borde de un ataque de nervios podría provocar alguna penalización en forma de expulsión, aunque en los primeros 45 minutos sólo Diop viera la amarilla por una dura entrada sobre Héctor. Al final el partido no se solventó de esa manera, sino con más goles, hasta llegar a los cinco y cerrando un marcador histórico. De la misma manera demoledora con la que cobró ventaja en el primer tiempo, la Real convirtió su victoria clara en una goleada. La segunda parte, de hecho, arrancó con una doble ocasión realista, en la que primero Jonathas y después Pardo pudieron hacer el tercero, en una jugada que arrancó con una ley de la ventaja que libró a Jaime Latre de tener que decidir si expulsaba a Diop por una fuerte entrada sobre Illarramendi.

Con el Espanyol convertido en un manojo de nervios, Pardo y Oyarzabal fabricaron el mejor gol de la noche. Un cambio de juego desde la derecha del mediocentro, un regate del atacante, una pared de nuevo con Pardo y un excelente control y posterior disparo fueron los pasos previos al debut goleador del último potrillo de Zubieta en dar el salto al primer equipo. Ver a un casi debutante marcar su primer gol en la élite acaba con todos los debates en torno a la cantera, que sigue siendo algo esencial en el presente y en el futuro de la Real. Como en la primera parte, sólo hubo que esperar tres minutos para ver el siguiente gol txuri urdin, y pudo llegar antes, pero Vela anduvo toda la segunda mitad algo torpe y perdonó algún que otro uno contra uno con Pau López, al que Galca colocó bajo los palos tras el descanso. En ese córner, Pardo dio su tercera asistencia de gol en el partido y Diego Reyes hizo su primer gol en la Real con un testarazo incontestable.

El 0-4 llegó en el minuto 55 de partido, con lo que a la Real le quedaban muchos minutos y la baza ofensiva de Bruma para buscar una goleada de escándalo. El público, en desbandada, abandonó a su equipo de tal manera que se podían escuchar perfectamente los cánticos de los pocos aficionados realistas presentes en Cornellá-El Prat. El escenario era propicio para muchos más goles, pero Eusebio hizo una gestión del partido un tanto extraña, eso sí, un detalle que acabó siendo menor viendo el brutal resultado logrado. Pero cuando quien más quien menos se imaginaba a Bruma aprovechando los espacios que dejaba un Espanyol rendido, el primer cambio no llegó hasta el minuto 71 y fue obligado. Reyes, exhausto y con calambres, dejó su puesto a Xabi Prieto, cuando Vela parecía haber hecho gestos pidiendo el cambio justo antes y acabó jugando los 90 minutos. Zaldua y Héctor también sufrieron para llegar al final. El lateral diestro fue el tercer relevo, después de que por fin Bruma entrara en el partido por Oyarzabal, y De la Bella pasó a jugar en la izquierda.

Los cambios no fueron más que parches, y Bruma, la única opción real de juego, apenas llegó a tocar la pelota. La Real no tenía más interés que dejar que los minutos pasaran y eso casi le cuesta algún disgusto atrás. El Espanyol, eso sí, no firmó su primer disparo fuera hasta el minuto 68 y la primera parada de Rulli aconteció ya en el 75. Con ese dato queda todo dicho. El Espanyol, con algo de orgullo, al menos intentó marcar ese mal llamado gol de la honra. Pero incluso la resolución del partido le fue adversa. Cuando parecía que la Real renunciaba a firmar un resultado histórico, ya en el minuto 90, llegó una jugada en la que hubo hasta tres tentativas de disparo. La última, la de Jonathas, acabó con el balón empotrado en la escuadra a la izquierda de Pau, subiendo el histórico 0-5 al marcador de Cornellá-El Prat y que provocó una contundente pitada de los poquísimos aficionados pericos que tuvieron arrestos suficientes para aguantar la humillación hasta el final.

Con un 0-5 se espantan fantasmas de forma contundente, al menos por el momento. La Real, no obstante, necesita regularidad. Es curioso que sus victorias como visitante sean sólo goleadas, después del 0-3 en Granada y del 0-4 al Levante, y que este mismo equipo capaz de pasearse como lo ha hecho en Barcelona sea el mismo que sale humillado de El Molinón con aquel sonrojante 5-1. O que este que hace goles con una efectividad pasmosa y con un acierto casi impensable sea el mismo que desperdicia docenas de ocasiones en otros encuentros. Eusebio ha puesto mimbres para que la Real sea un equipo fiable, se ve en sus picos de más categoría. Pero todavía tiene que pulir aquello que hace de este un conjunto endeble. Cuando logre la regularidad ansiada, la Real será un equipo a tener en cuenta. Si mientras tanto se cierra esta temporada sin sobresaltos y con alguna que otra alegría de este calibre, habrá ganado el tiempo suficiente para ilusionar. No es poca cosa, aunque sea imposible borrar la decepción de esta campaña, más viendo el tremendo potencial de este equipo.