domingo, octubre 04, 2015

MÁLAGA 3 - REAL SOCIEDAD 1 Iñigo arrastra a la Real a la autodestrucción

La Rosaleda esta vez no fue talismán para la Real.
La Real sigue en espiral de autodestrucción, y en La Rosaleda tuvo al protagonista más inesperado: Iñigo Martínez. Como ya le sucedió hace dos años, su convocatoria para la selección española ha provocado una actuación lamentable del central realista, hasta ahora el mejor realista de la temporada a excepción de las alertas de exceso de desconfianza que mostró en la primera media hora del derbi. Iñigo falló estrepitosamente en los tres goles del Málaga, especialmente en los dos primeros, que además llegaron en los primeros seis minutos del partido, lastrando cualquier posibilidad de que Málaga fuera, como en temporadas anteriores, la plaza del despegue txuri urdin. Y se puede argumentar que la respuesta del equipo fue incluso notable por momentos, que Agirretxe volvió a dar muestras de su gran estado de forma, gol incluido, pero el hecho de terminar de nuevo el partido contra diez y no haberlo aprovechado es una losa más para el equipo de David Moyes. La Liga sigue avanzando y sigue sin haber signos de grandeza.

El caso es que Moyes apostó por la continuidad, con un único cambio y además obligado con respecto al once que jugó contra el Athletic en Anoeta. La baja de Granero devolvió a Pardo la titularidad, y el resto fueron los mismos del derbi. Pero la continuidad se topó de bruces con un auténtico drama, y además completamente imprevisto viendo los puntos fuertes de este inicio de la temporada. Iñigo Martínez celebró su regreso a la selección española de la manera más catastrófica posible. En apenas siete minutos cometió dos errores descomunales y permitió que el equipo que no había sido capaz de marcar un solo gol en seis partidos, en 540 minutos nada menos, hiciera dos en ese cortísimo intervalo de tiempo. Charles hizo los dos goles a placer. La Real lleva tiempo sin saber cómo entrar en los partidos, pero el arranque que protagonizó en La Rosaleda pasará a los anales de la historia negativa de los últimos tiempos. Sencillamente dramático, y precisamente en un escenario que este equipo venía conquistando con cierta facilidad en los últimos años.

El desbarajuste que vivió la Real en los primeros minutos fue de órdago, algo absolutamente injusticable y un lastre que este equipo no se puede permitir. Pero, al menos, la reacción fue inmediata. En realidad, para variar, sin mucho fútbol, pero el carácter, eso que también se echa de menos, al menos se dejó ver también en el equipo txuri urdin. En el minuto 14, un sensacional envío de Zurutuza encontró la cabeza de Agirretxe, en un sensacional desmarque que, de nuevo, le confirma como el delantero de este equipo y el que mejor sabe entender las características de sus compañeros. Si llega a marcar el segundo en un extraordinario remate en el minuto 20, esta vez a pase de De la Bella, habría sido difícil que alguien pudiera discutirle su titularidad en un tiempo largo, pero su remate se marchó junto a la cepa del palo a la izquierda de Kameni. Para cuando llegó esa jugada, la Real había igualado bastante el juego.

El estado de nervios en que estaba sumido el equipo tras los dos descomunales fallos de Iñigo permitió que el Málaga siguiera llegando con cierta claridad a la frontal del área de Rulli, pero la Real parecía manejar el balón con algo más de soltura que el equipo local. Por eso, llegó un nuevo centro, esta vez desde la derecha, de Elustondo, que de nuevo encontró la cabeza de Agirretxe. Esta vez, el balón fue manso a las manos de Kameni, pero demostró que la Real había sabido recuperarse del momento más delicado de lo que ha vivido el equipo hasta el momento. Pero, claro, el 2-1 y la necesidad de empatar mantenía opciones para que el Málaga aprovechara espacios. Así llegó un tiro de Duda desde bastante lejos que Rulli se comió y dejó muerto en la frontal del área pequeña, pero tuvo una reacción a la altura de muy pocos y evitó el gol de Cop en su disparo a bocajarro. Una por otra.

Salvo esos detalles que el Málaga estuvo cerca de aprovechar, lo cierto es que el dominio del partido era claramente de la Real. Agirretxe, crecido por este espectacular inicio de temporada que ahora cabe preguntarse por qué Moyes no lo aprovechó desde la primera jornada, estuvo a punto de marcar el segundo con una maravillosa vaselina que Kameni ni olió y que se estrelló en el larguero. Pero las buenas sensaciones del final de la primera mitad volvieron a esfumarse con el arranque de la segunda. Esta vez, los nervios los protagonizaron De la Bella y Rulli en una jugada rocambolesca. El lateral pifió un despeje en un centro al segundo palo y, por puro azar, el balón acabó en el palo. La ansiedad fue tal, que De la Bela, en lugar de despejar el balón a córner se limitó a pararlo, y Rulli, con una ingenuidad increíble, lo agarró con los manos. Un libre indirecto de libro. Duda estrelló el balón en Rulli y la Real salvó la situación.

La respuesta, de nuevo, llegó a través de un Agirretxe que sigue con un nivel espléndido. Su disparo con rosca encontró una sensacional parada de Kameni. Y poco después, una fantástica jugada al primer toque no la supieron culminar ni Canales ni Vela de una forma bastante sorprendente. Y de nuevo Agirretxe probó suerte de cabeza, pero no encontró portería con su testarazo. El Málaga mantenía la sensación de peligro pero también es cierto sin inquietar en nada a Rulli. A pesar de sus despistes, el fútbol dio a la Real una oportunidad de redimir sus pecados con una nueva superioridad. Tissone vio la segunda tarjeta amarilla por una durísima entrada a Zurutuza y después de haber visto la amarilla en la primera mitad por una mano igualmente clara que, sorprendentemente, protestó de forma ostensible. Y pudo ser aún más grave para el Málaga si Del Cerro Grande hubiera sido valiente y hubiera expulsado a Charles por una patada que lanzó a Reyes desde el suelo para después darle una colleja.

Quedaba un cuarto de hora y para entonces Moyes ya había puesto sobre el césped a Jonathas, y sin quitar a Agirretxe, lo cual fue un claro mensaje ofensivo. Poco después, y justo después de que Vela se comiera un buen pase al segundo palo que remató francamente mal con la cabeza cuando debía haberlo hecho con el pie, lo apostó todo. Bruma y Xabi Prieto entraron al partido por Canales y Elustondo. La Real pasó a jugar con una defensa de tres. El ataque txuri urdin, que sí llevaba peligro al área de Kameni, se estrelló en el fuera de juego. Primero fue Vela el que forzó una buena parada de Kameni desde posición antirreglamentario, y después fue Agirretxe el que remató a gol pero adelantado, como también lo estaba Jonathas. A diferencia de lo que sucedió ante el Betis, la superioridad realista sí se notó, sus centros desde las bandas fueron continuos y los remates aparecieron.

Pero como sucedió en Sevilla, la Real no fue capaz de materializar su superioridad numérica en el marcador e incluso sufrió un nuevo mazazo. De nuevo, Iñigo fue protagonista negativo de la jugada, al no ser capaz de encontrar un balón que había tratado de despejar con la cabeza, y casi cometer un penalti clarísimo antes de que Charles firmara un hat trick para un equipo que, hay que insistir en ello, hasta este día no había sido capaz de hacer un solo tanto. Era ya el último minuto del partido, con lo que se cerró así por completo la posibilidad de que la Real rescatara un punto de una nueva actuación demasiado marcada por sus errores, unos errores que siguen siendo bastante difícil de explicar. Que llegue una derrota así perdiendo la fortaleza defensiva que hasta ahora había sido el gran argumento realista, es un quebradero de cabeza más para Moyes.

La Real llega a este nuevo parón en una situación delicada. Sólo seis puntos en siete jornadas, una única victoria y con Agirretxe monopolizando la tarea goleadora, en la que Vela no aparece y tampoco da signos de mejora y en la que demasiados jugadores siguen decepcionando de una forma bastante evidente. Si cuando regrese la Liga, que lo hará con un partido complicado en Anoeta contra el Atlético de Madrid, al que sólo ha conseguido derrotar en una ocasión desde el ascenso, la Real no da signos de mejora, la situación de Moyes no será nada cómoda. Cerca ya de llegar a los 38 partidos que completarían una temporada virtual, se intuyen algunas cosas pero no se termina de ver cómo va a jugar la Real para ganar partidos de una forma asidua. Y eso ya empieza a ser claramente preocupante. Mucho más cuando La Rosaleda ha visto desmoronarse al pilar que hasta ahora protegía al equipo, Iñigo Martínez. Se acaban las oportunidades y la Real sigue sin reaccionar.