miércoles, octubre 14, 2015

Empezar las temporadas con mal pie, un problema enquistado en la Real

Reyes e Iñigo Martínez, en el partido ante el Sporting.
Contar con la plantilla más cara de su historia ha agravado los efectos del terrible inicio de temporada que ha protagonizado la Real, pero si se echa la vista atrás se puede comprobar con facilidad que este es un mal enquistado. El equipo txuri urdin se ha acostumbrado a salir de las primeras jornadas de Liga en una situación precaria sin que se entiendan muy bien los motivos. Para comprobarlo, no hay más que hacer un repaso a la historia del Campeonato liguero desde que se pasó a premiar la victoria con tres puntos en la temporada 1995-1996. Desde entonces, en las 18 campañas en las que la Real ha estado en Primera, sólo en cuatro ha cerrado la séptima jornada colocada entre los diez primeros clasificados. Por el contrario, hasta en seis, incluyendo la presente, ha llegado a ese punto de la competición entre los cinco últimos.

De esta manera, la Real acumula ya siete temporadas seguidas en Primera, interrumpidas sólo por el intervalo de los tres años que pasó en Segunda, sin asomarse a los diez primeros clasificados después de jugarse los siete primeros partidos. Eso no es casualidad, sino un claro síntoma de que no se hacen bien las cosas. La última vez que consiguió meter la cabeza en la primera mitad de la clasificación fue en la temporada 2005-2006, cuando ocupó la octava posición sumando diez puntos, los que logró con sus victorias en Anoeta frente a Alavés (2-1) y Atlético de Madrid (3-2), la que consiguió a domicilio en Zaragoza (0-1) y el empate cosechado como local ante el Betis (1-1). El tope clasificatorio en Primera en esos diez años ha sido el decimotercer puesto, logrado a estas alturas en tres temporadas consecutivas, de la 2011-2012 a la 2013-2014.

Y hay que tener en cuenta un dato importante que sirve para analizar el momento actual. La presente temporada, la primera que comienza David Moyes, es la peor de ese periodo de siete temporadas y diez años con dos únicas excepciones: la 2006-2007, que fue la que dio con los huesos de la Real en Segunda, cuando el equipo sumaba a estas alturas sólo dos puntos, los de sendos empates, y cinco derrotas; y la 2014-2015, la pasada, cuando el deficiente arranque liguero (y europeo, con la eliminación en Krasnodar) dejaba a la Real en una decimoquinta posición, fruto de sólo cinco puntos, una victoria y dos empates, que se acabó cobrando el puesto de Jagoba Arrasate tras la décima jornada. El equipo de Moyes tiene ahora mismo sólo un punto más que el de Arrasate y apenas cuatro más que el de José Mari Bakero, que precisamente fue fulminando tras empatar en Mallorca en la séptima jornada.

Con esa costumbre de la Real a comenzar las temporadas de forma irregular, siendo benévolos en el juicio, casi parece asombroso que el arranque del equipo de Moyes sólo se haya visto empeorado en cinco ocasiones en este periodo desde que la Liga da tres puntos por victoria. Sucedió en las temporadas 2000-2001 (cinco puntos, de una victoria y dos empates), 2001-2002 (apenas dos puntos procedentes de dos empates), 2004-2005 (cinco puntos, de nuevo un triunfo y dos igualadas), y las ya mencionadas 2006-2007 (dos puntos) y 2014-2015 (cinco puntos, de nuevo con una victoria y dos empates). La Real ocupaba puestos de descenso después de siete partidos en tres ocasiones, en las campañas 2000-2001 y 2001-2012 en el puesto 19º y en la 2006-2007 como farolillo rojo.

La escuadra realista lleva además tres temporadas consecutivas siendo incapaz de sumar más de una victoria en los siete primeros partidos de Liga. En la 2013-2014 sólo pudo ganar 2-0 al Getafe en la primera jornada; en la 2014-2015, 4-2 al Real Madrid en la segunda; y en la presente campaña, 0-3 al Granada en el quinto encuentro. Al menos los de Motes han mejorado el nefasto registro de las campañas 2001-2002 y 2006-2007, respectivamente con John Toshack y Bakero en el banquillo, en las que alcanzó esta séptima jornada sin conocer la victoria. En esas dos temporadas se sufrió además el mayor número de derrotas en este tramo, nada menos que cinco de los siete partidos diputados.

Como para casi todo en la historia reciente de la Real, y eso es algo que tendría que estudiarse con más detenimiento, hay un punto de inflexión bastante claro: el cese de Bernd Krauss y el fichaje de Javier Clemente en la 1999-2000. Hasta ahí, el equipo txuri urdin vivía, casi como cualquier equipo acostumbrado a la élite, sus temporadas de esplendor y las de sosiego. Pero a partir de ese instante, la Real se acostumbró a vivir en el alambre y dejó de destacar. La única excepción, la memorable temporada del subcampeonato, la 2002-2003, con Raynald Denoueix en el banquillo, cuando los realistas acumulaban 17 puntos, eran líderes y no conocían la derrota. Ni siquiera en la temporada 2012-2013, cuando repitió las mieles de la clasificación europea de la mano de Philippe Montanier, se vivió un gran arranque liguero, con nueve puntos y la mencionada decimotercera posición.