domingo, enero 15, 2017

El récord de imbatibilidad sigue siendo txuri urdin

Una alineación de la mítica Real de la 1979-1980.
La leyenda de aquella Real de la temporada 1979-1980, la que mereció ser campeona y no lo fue, sigue viva. En esta 18ª jornada llegó la primera derrota del último equipo que faltaba por estrenar su casillero de derrotas, el Real Madrid. No deja de ser curioso que, como aquella memorable racha del conjunto txuri urdin, el fin del registro madridista, haya llegado en el Sánchez Pizjuán. Tanto que se ha hablado de ese récord absoluto de imbatibilidad que va a ostentar desde ya el Real Madrid de Zidane, el de 40 partidos oficiales sin perder, y casi nadie desde fuera del entorno realista se ha ocupado de recordar que el récord de partidos sin perder en Liga no es del Real Madrid ni del Barcelona, los únicos equipos de los que al parecer se puede hablar en términos elogiosos e históricos.

Es difícil discernir las causas, pero el hecho es el que es. Nadie, se entiende que nadie que no sea seguidor o informador realista, habla de un récord estratosférico, memorable, digno de los más apasionados elogios y que está muy por encima de marcas que logran una publicidad inmerecida. La Real de Alberto Ormaetxea estuvo 32 partidos sin perder en la temporada 1979-1980. El récord de imbatibilidad en una misma temporada es suyo. El absoluto, también, sumando 38 encuentros con los seis últimos de la temporada 1978-1979. El Real Madrid, este Real Madrid, se ha quedado en 28 encuentros de Liga consecutivos sin ser superado por otro rival y 17 esta temporada. Lejos, muy lejos de la leyenda txuri urdin por mucho que el periodismo de bufanda, año tras año, se afane en olvidar que este récord tiene dueño desde hace 37 años sin que la Quinta del Buitre, el Dream Team, Mourinho, Guardiola, Messi o Cristano hayan sido capaces de igualarlo.

La Real. La de Alberto Ormaetxea. La de Arconada, Kortabarria, Celayeta, Periko Alonso, Idígoras, Zamora, López Ufarte o Satústegui. La de un equipo de cantera que ya entonces luchaba contra gigantes. La del conjunto que, desde ese punto, comenzó a convertirse en el más grande de los pequeños y en el más pequeño de los grandes, como acertadamente lo definió Gorka Reizabal. La Real que sumó 38 partidos sin perder, 19 victorias y 14 empates en la temporada 1979-1980 antes de caer en el Sánchez Pizjuán en aquel maldito partido que parecía imposible de perder, contra nueve jugadores del Sevilla, y otros cuatro triunfos y dos empates más en el cierre de la temporada 1978-1979, una racha que llevó al equipo a ser cuarto al final de la Liga y jugar la Copa de la UEFA. Sí, el récord es de la Real. Es, y no hay que considerarlo de otra manera, el tercer título txuri urdin, porque demuestra que una vez el fútbol fue tan bonito que un equipo formado por once chicos de casa podía hacer frente a cualquiera que se le pusiera por delante. Y era nuestro equipo. Una leyenda.

1 comentario:

Iñigo Cuesta Bachiller dijo...

De cuando el footbol era un deporte bonito, sano y de equipo.