domingo, octubre 27, 2013

REAL SOCIEDAD 3 - ALMERÍA 0 Sensaciones contradictorias en una victoria imprescindible

Griezmann, bigoleador.
Que la Real ganara hoy al Almería, colista de la categoría, era absolutamente imprescindible. Y lo ha hecho, con un marcador claro y contundente, de esos que se quedan cerca de la goleada y que tienen el valor añadido de dejar a cero la portería propia. Pero las sensaciones han sido contradictorias. Viendo chispazos de buen fútbol, en realidad se ha respirado en Anoeta muy poco ambiente competitivo. En eso puede que hayan tenido mucho que ver las limitaciones de un Almería voluntarioso pero insuficiente para acercarse al nivel que, incluso con cierta desidia, puede mostrar la Real. Esa desidia y una serie de lagunas muy evidentes dejan cierto margen para la preocupación, porque con esta misma actuación no se habría ganado a muchos rivales de la Liga española. Pero importaba ganar y se ha ganado, con jugadas que han recordado a la verdadera Real, con Griezmann reivindicándose con dos goles, José Ángel firmando su mejor partido, un buen Rubén Pardo, pero con apreciables silbidos a Vela y una sequía ya demasiado prolongada de Agirretxe.

Como él mismo había anunciado, Arrasate hizo algunos cambios con respecto al once que presentó en Manchester y esos cambios fueron inteligentes y funcionaron. José Ángel fue el mejor realista sobre el campo, tuvo una muy destacada actuación tanto en defensa como en ataque y la coronó con una asistencia y un gol. Pardo evidenció, una vez más aunque no de una forma tan constante como en otros días, que merece una mayor confianza que se extienda a los partidos importantes. Chory Castro sigue sin alcanzar el nivel que dio en muchas de sus apariciones de la temporada pasada, pero se le vio implicado y dejó algunos detalles interesantes. Y con la titularidad del uruguayo, Vela fue el sacrificado, algo que venía pidiendo a gritos por su bajo nivel de las últimas semanas y por algunas declaraciones que ha realizado, de esas que suelen molestar al aficionado y que hicieron que fuera apreciable aunque no atronadoramente pitado cuando saltó al césped en la segunda mitad.

El once inicial de la Real ante el Almería.
A la Real le vino muy bien que su arranque, sin alardes pero mucho más intenso que en partidos anteriores, finalizara con el 1-0. Chory y Xabi Prieto provocaron peligro antes de que Griezmann hiciera el primer tanto del partido, en el minuto 13. Y llegó de la forma menos acostumbrada. Un saque de banda largo de Chory lo peinó Xabi Prieto, para demostrar una vez más que la Real podría aprovechar mucho más su superioridad aérea, y Griezmann se anticipó a su marcador en el segundo palo para llevar su testarazo al fondo de las mallas. El gol, lejos de tranquilizar a la Real, espoleó a un Almería que a falta de dominio en las áreas le puso mucha casta al partido, siempre sin pensar en el duro castigo del marcador. Y sin necesidad de que Bravo tuviera que intervenir demasiado, sólo para atajar un disparo de Dubarbier ya muy escorado, lo cierto es que el equipo txuri urdin sufrió en esos minutos. Sufrió porque ni se apreció una buena colocación de sus jugadores, ni los laterales recibían ayuda, ni el doble pivote controló las llegadas de la segunda línea del Almería.

Sin forzar demasiado la máquina, se veía que cuando se juntaban los buenos la Real superaba con mucha claridad al Almería. Sucedió así en una espléndida combinación entre Pardo, Prieto y Griezmann, o cada vez que José Ángel subía la banda. Ya en el minuto 34, un centro del lateral estuvo a punto de rematarlo Agirretxe dentro del área pequeña. Salvo esos chispazos, las sensaciones eran más pobres de lo que indicaba el marcador. Anoeta, algo desangelado. El juego, tibio. El rival, escaso. De hecho, el partido no se complicó más por la inocencia del Almería, porque la defensa txuri urdin nunca pareció demasiado contundente en líneas generales. Lo mejor, en ese sentido, es que se recuperó la chispa en oleadas que tantos puntos dio la temporada pasada y que hoy bastó para sentenciar el partido en apenas cinco minutos ya en la segunda mitad, los que transcurrieron entre el 50 y el 55, entre el 2-0, obra de Griezmann, de nuevo de cabeza y a pase de José Ángel, y el 3-0, convertido por el propio lateral en una jugada en la que burló a un defensa y colocó un muy buen zurdazo lejos del alcance de Esteban.

Esos dos goles resumen a la perfección la gran mayoría de las buenas noticias del partido, junto con un Pardo que sigue exhibiendo cualidades de las que el juego de la Real adolece sin él (y que brillan ante un desacertado Markel a su lado), como unos pases en largo que entre otras cosas tendrían que haber llevado a Griezmann hasta su primer hat trick, pero el control tras el envío en largo dele riojano, cuando el francés podía encarar con toda la ventaja del mundo al meta del Almería, fue defectuoso. Los de Francisco, sobre todo tras los cambios (se le hundió el castillo de naipes porque su equipo encajó el 3-0 en la jugada siguiente al doble cambio que introdujo ya casi a la desesperada) tuvieron también en la segunda parte unos minutos en los que se mostraron superiores a una Real a la que nuevo se le vio cierta desidia, en la que sus jugadores no bajaban como tendrían que hacerlo, y que dio el partido por terminado, quizá con razón viendo el marcador, pero privando de un resultado aún más contundente a una afición necesitada de alegrías.

En realidad, la Real estuvo cerca del gol en varias ocasiones, pero evidenció ahí que el estado anímico y de forma de Agirretxe es ya uno de sus principales problemas. El de Usurbil mantiene con cierta solvencia los movimientos inteligentes que la temporada pasada le convirtieron en una referencia del juego de la Real, más allá de sus goles. Pero cada vez que intenta disparar a puerta pasa algo, hasta el punto de que no es capaz de generar peligro. Arrasate le dio hoy los 90 minutos intentando que sumara su primer gol de la temporada, pero no hubo manera ni siquiera ante el colista, y ni siquiera encontró portería en los dos disparos más claros de los que dispuso. El Almería no inquietó de verdad a Bravo hasta el minuto 85, cuando el chileno sacó con la pierna y ya en el suelo un disparo a bocajarro de Tébar. Para entonces, los cambios de Arrasate, correctos pensando en la semana de tres partidos y los merecimientos durante el partido, habían permitido a Anoeta ovacionar a Griezmann y recordarle a Vela el enfado que tienen muchos realistas con él. Y ver a Ros unos minutos en el campo, demostrando también que no desentona en este equipo.

El marcador final en Anoeta.
La Real ganó, ganó bien y ganó relativamente fácil. Un 3-0 es un resultado lo suficientemente contundente como para que no se pueda cuestionar la justicia de su victoria. Pero la timidez del Almería facilitó mucho la tarea, encajando goles, sobre todo los dos primeros, que otras defensas no habrían permitido. Y es que, independientemente del resultado, lo que llevará a la Real de nuevo a la lucha por las plazas europeas (finalizará la jornada a tres o cuatro puntos de esa zona) es descubrir el remedio a sus carencias y explotar sus mejores virtudes. Que Griezmann recupere el acierto y sea con diferencia el máximo goleador del equipo con cuatro tantos, que José Ángel evidencia que hay relevo para De la Bella, que Pardo siga creciendo y pidiendo a gritos una responsabilidad mayor, es algo que hay que aprovechar. La debilidad en la salida del juego que se tiene con Markel y que el equipo se haya partido con tanta facilidad, que Agirretxe esté negado de cara a portería o recuperar al mejor Vela son cuestiones que bien haría Arrasate en analizar. Pero dos victorias consecutivas alegran el espíritu. Siguiente parada, Valladolid.

2 comentarios:

Karpov Gon dijo...

Paciencia habrá qué tener, como dices un partido qué se tenía qué ganar si o si.No es buena señal qué Griezman sea el máximo goleador, y también nos salva Bravo y qué el equipo sea de los menos goleados, quitando los 4 goles del barca, nos han colado 6 en 9 partidos; eso si también somos de los menos goleadores.

Juan Rodríguez Millán dijo...

Karpov Gon, efectivamente no es buena señal para los delanteros que Griezmann sea el máximo goleador, pero eso tiene una lectura buena, y es que el resto del equipo aporta en ese terreno y hace que su sequía no haga tanto daño. Y el dato de que nos marquen pocos goles es más importante de lo que parece. Paciencia, sí, que ganando todo se verá mejor.