lunes, agosto 19, 2013

PREVIA Olympique de Lyon - Real Sociedad. Europa, la Real ha vuelto

Kovacevic y Rekarte, en el último partido en Lyon.
Algo más de nueve años han pasado desde que la Real jugara su último partido continental. Demasiado tiempo que mañana llega a su fin (martes, 20.45 horas, Gerland, La 1). En un guiño no exento de ironía, será en el mismo escenario en el que acabó la última participación en la Champions, lo que le dará al equipo txuri urdin la posibilidad de cobrarse venganza por aquella eliminación de 2004. El equipo de Jagoba Arrasate, que viaja al completo, buscará un buen resultado que le permita seguir aspirando a la clasificación en el encuentro de vuelta, que se celebrará la semana que viene. El premio, enorme, tanto a nivel económico como en la faceta deportiva: entrar en la fase final de la Champions y pelear contra los mejores equipos de Europa. Esta es la ilusión por la que tanto se luchó la pasada temporada. Toca competirla y disfrutarla. Europa, la Real ha vuelto. Y ahora ya sólo queda ver si es un regreso triunfal. La solución, en Gerland y Anoeta.

Para su estreno europeo y el partido más ilusionante para la afición txuri urdin en años, Arrasate ha decidido llevarse a Lyon a todos los jugadores disponibles, una inusual convocatoria de 21 futbolistas. Es decir, estarán los 19 que llamó en primera instancia para debutar en la Liga (de los cuales Granero fue el descartado, pues sólo había completado con el grupo el entrenamiento del viernes) más los añadidos de Markel Bergara, que en Liga tuvo que cumplir un partido de sanción, y Royo, que será el tercer portero de la expedición. Las bajas por lesión son, por tanto, las mismas que antes de afrontar el primer partido oficial de la temporada: Estrada, José Ángel, Mikel González y Agirretxe, que en princpio, a excepción del primero, también serán baja para el encuentro del próximo fin de semana. Se mantienen entre los escogidos los dos canteranos del Sanse, Gaztañaga, primer potrillo debutante de la temporada, y Sangalli.

Arrasate parece un técnico dado a las rotaciones y las dudas y lesiones han acentuado la dificultad para anticipar sus onces en este arranque de la temporada. Con Bravo, Carlos Martínez, Iñigo Martínez y De la Bella seguros en defensa, la única duda en esa línea es si continuará en el equipo Ansotegi o rotará con Cadamuro. Vuelve a surgir la duda de qué sistema empleará el técnico txuri urdin, si el 4-2-3-1 o el 4-3-3 y en qué grado variará la confección del equipo en sus nombres. Elustondo y Markel se juegan una plaza, Pardo y Granero parecen optar por otra, con menos opciones para Ros y Gaztañaga. Zurutuza o incluso Prieto podrían ser el tercero con el primer esquema. Con una línea de tres mediapuntas, el capitán, titular seguro salvo contratiempo físico, estaría en el centro, con Vela por la derecha y Griezmann por la izquierda. Seferovic se mantendría en punta de mantenerse un nueve claro, pero con tres atacantes Jagoba colocaría a Vela como falso nueve, igual que hacía Montanier en muchos partidos.

Para la Real, este partido será el debut europeo esta campaña, no así para el Olimpyque, que jugó la ronda previa anterior contra el Grasshopper suizo, al que derrotó en los dos partidos de la eliminatoria por 1-0. En su Liga, los franceses cuentan sus dos partidos por victorias, 4-0 al Niza y 1-3 al Sochaux. La Real ganó 2-0 en su debut liguero ante el Getafe. Lyon vivirá la primera gran invasión txuri urdin de la temporada, ya que podría haber cerca de 3.000 aficionados realistas. El Olympique rompió la pasada temporada una racha de diez temporadas consecutivas jugando la Champions (su techo, las semifinales de la 2009-2010), teniendo que conformarse con la Europa League. La Real aspira a conseguir su segunda participación en la máxima competición continental, tras la de la campaña 2003-2004, en la que cayó en octavos precisamente contra el equipo de Lyon. De la actual plantilla realista, sólo Granero (24) y Vela (17) han disputado partidos europeos, y sólo Xabi Prieto formó parte de alguna convocatoria en la última Champions que jugó la Real.

El único precedente entre ambos equipos fue la eliminatoria de la temporada 2003-2004. La Real se plantó en Gerland con un negativo 0-1 cosechado en el partido de ida y Denoueix apostó el éxito a la contención de los franceses en el inicio para tratar de encontrar un gol en la segunda mitad. Lo primero lo hizo con un centro del campo formado por Xabi Alonso, Aranburu y Alkiza, y le dio resultado. No hubo apenas ocasiones de gol en todo el encuentro. Lo segundo lo intentó a partir del minuto 60, cuando dio entrada en el partido a De Pedro y Nihat. La mejor ocasión del partido estuvo en la cabeza de Xabi Alonso, pero Deflandre sacó bajó palos el tanto que habría supuesto el empate de la eliminatoria con tan solo quince minutos por delante. Pero en la jugada siguiente, y tras un segundo córner a favor de la Real, el Olympique lanzó un conrtagolpe que culminó Juninho, batiendo a Alberto en su salida, poniendo el punto final al partido, a la eliminatoria y a aquella primera andadura realista en la Champions. Toca venganza.

domingo, agosto 18, 2013

Goleador y entrenador nuevos, victoria segura

El gol de Seferovic.
Dos de los estrenos que trajo el regreso de la competición liguera supusieron noticias muy satisfactorias tras unas cuantas semanas de dudas y debates. El nuevo delantero de la Real, Haris Seferovic, marcó en su primer partido y el entrenador, Jagoba Arrasate, ganó en su puesta de largo como técnico del primer equipo. Viejas leyes no escritas del fútbol que no siempre se cumplen, pero que llenan de ilusión al aficionado cuando ve los datos y recupera las sensaciones de ver a los suyos en competición. Seferovic no sólo marcó, sino que mostró unas condiciones espléndidas para moverse por todo el plano de ataque de la Real. Se abrió a las bandas, bajó a recibir, cubrió bien el balón de espaldas y siempre que pudo buscó la portería. Entre lo bueno está que, como le sucedía a Kovacevic, mostró su enfado por no marcar varias ocasiones claras en la primera mitad. Entre lo que le queda por mejorar, que no ganó balones por alto, a pesar de su estatura, como sí pueden hacer Agirretxe o Xabi Prieto de la actual plantilla txuri urdin. Pero debutar con gol, y además de espléndida factura, ya es una gran noticia.

Y no es tan habitual. Echando la vista atrás y recordando los otros 28 delanteros anteriores a Seferovic que han debutado en la Real desde que Aldridge llegó a Donostia en el verano de 1989, apenas tres consiguieron perforar la portería contraria en su primer encuentro, y sólo el primero contribuyó a una victoria. Aún contando en esta estadística desde la temporada 1989-1990, el primer delantero en marcar en su puesta de largo fue Aldeondo, a finales de la 1996-1997. Su gol fue el primero del 1-2 con el equipo txuri urdin en Compostela. En la jornada inaugural de la 1998-1999, Sa Pinto fue el autor de uno de los tantos realistas del 3-3 ante el Oviedo en Anoeta. Y en la 1999-2000, Jankauskas materializó el empate a uno en el Vicente Calderón. Han tenido que pasar doce años y medio para volver a ver un delantero debutante celebrando un gol. Grandes nombres de la historia txuri urdin como Kodro, Craioveanu, Kovacevic o Nihat, canteranos como Loinaz, Díaz de Cerio o Llorente y los integrantes de la actual plantilla Agirretxe o Ifrán no tuvieron la suerte de inaugurar su cuenta goleadora el día de su debut. Seferovic sí, y eso es una de las mejores conclusiones que deja el partido que abrió la presente temporada.

La puesta de largo de Jagoba.
Jagoba Arrasate es el otro gran nombre del día. Lo de "a entrenador nuevo, victoria segura" suele aplicarse más a técnicos que llegan al equipo con la temporada ya en marcha y para sustituir a un predecesor cesado, pero no podemos olvidar que Arrasate ha entrado en el banquillo de la Real de la mejor forma posible, ganando. Y no sólo eso. Su primer partido, aún siendo pronto para establecer conclusiones o comparaciones, le pone en el buen camino en muchos otros aspectos. No ha tocado lo que funcionaba del equipo que fue cuarto, dándole sus toques personales. Ha encontrado una forma de canalizar desde el centro del campo el brutal potencial del equipo a pesar de la marcha de Illarramendi. Evidencia que, aún con rotaciones (tanto forzadas como buscadas por la previa de Champions) el potencial del equipo no disminuye. Aplica sentido común en sus cambios durante el partido. Ha dado confianza, correspondida, a jugadores que vivieron un ostracismo (fuera obligado o incomprensible) con Montanier. Y desde el primer día ha demostrado que va a contar con el Sanse, con los minutos que dio a Gaztañaga. Casi nada.

Desde el debut en el banquillo realista de Alberto Ormaetxea, otros 22 técnicos han pasado ya por la experiencia del primer partido como entrenador txuri urdin. Y la máxima de "a entrenador nuevo, victoria segura" no se ha cumplido siempre ni mucho menos. Javier Irureta (0-1 en Mestalla), Roberto Olabe (1-0 en Anoeta al Español), Raynald Denoueix (4-2 al Athletic), Gonzalo Arconada (2-1 al Mallorca), José Ramón Eizmendi (1-3 en Córdoba), Juanma Lillo (2-1 al Hércules), Philippe Montanier (1-2 en Gijón) y ahora Jagoba Arrasate pudieron celebrar su estreno con la victoria. Ocho de ellos, la tercera parte de este grupo de 23 entrenadores que han pasado por el club desde 1978. Diez de esos 23 iniciaron la temporada en su primer encuentro, y en ese grupo el balance es de tres debuts afortunados, cuatro empates y tres derrotas. Sólo un entrenador debutante en la Real ha perdido en un estreno como local, Chris Coleman, con el 0-2 que sacó el Castellón de Anoeta en la 2007-2008. Ni el propio Ormaetxea, John Toshack, Marco Boronat o Javier Expósito debutaron con victoria. Así, Jagoba ya ha puesto la primera piedra de su proyecto.

sábado, agosto 17, 2013

REAL SOCIEDAD 2 - GETAFE 0 Las temporadas empiezan con los partidos oficiales

El primer once inicial de Jagoba Arrasate.
Muchas de las dudas que habían acompañado a la Real durante la pretemporada encontraron la primera respuesta con la más que solvente victoria ante el Getafe. Y es que el equipo txuri urdin ha dejado un claro mensaje: las temporadas empiezan con los partidos oficiales. Lo había dejado ya claro Jagoba Arrasate, al afirmar que, independientemente de los resultados de la pretemporada, el equipo estaba preparado para competir y la propia competición se ha encargado de decir que su Real está bien. El 2-0 incluso resultó corto para los méritos adquiridos en la primera mitad. Y, ojo, que la victoria se consiguió con seis cambios con respecto a su once tipo de la temporada pasada, con cuatro lesionados y con su último fichaje en la grada a la espera de su primera oportunidad. Todo salió fenomenal en esta apertura del campeonato liguero, superando a un rival que se había atragantado en los dos últimos años, con dos debuts afortunados, sobre todo el de Seferovic con su primer gol con la camiseta txuri urdin, y con los jugadores decisivos enchufados desde el arranque, como Iñigo, Vela y Chory Castro. Y con debut de un canterano. ¿Ilusión? Toda la del mundo antes de la previa de Champions.

Jagoba prometió un once competitivo y, antes del partido, eso era lo que parecía. Pensar en sorpresas en sus elecciones con tantas dudas como había y sacar conclusiones con esta primera elección parece precipitado, pero el grupo escogido deja más de un mensaje a analizar. Ansotegi por delante de Cadamuro; el doble pivote Elustondo-Pardo, el más usado durante la pretemporada, eje de un 4-2-3-1; Granero, el descartado, lógico tras un único entrenamiento con el equipo, ya que su presencia sólo podía entenderse si los tocados no estaban en forma; y que Griezmann y Prieto empezaran en el banquillo evidenció que el partido del martes también estaba ya en la mente del nuevo técnico txuri urdin. Una hora antes del partido, no parecían malas decisiones para empezar. Y pasados los primeros minutos de tanteo, en los que sí hubo algunos desajustes y el habitual ritmo que se espera de un partido a mediados de agosto, la Real comenzó a funcionar como lo que es, un equipo muy bien engrasado que no echó en falta a los ausentes y a los que no quisieron estar aquí.

Las dudas vinieron, además, de las dos zonas sensibles. Ansotegi estuve cerca de perder un balón ante Colunga en una jugada que no tuvo consecuencias y Elustondo fue el que más tardó en entrar en el partido, defendiendo a sus rivales dando demasiada distancia. En el primer cuarto de hora, Real y Getafe intercambiaron llegadas sin demasiado peligro, y no fue hasta el cuarto de hora cuando el equipo txuri urdin se entonó de verdad. Fue con una espléndida jugada que Chory envío al larguero, tras recibir un balón que Seferovic aguantó de espaldas y que Moya tocó antes de que la madera de su portería lo repeliera con violencia. Ahí arrancó la primera buena fase de la Real en la primera parte, en la que sus jugadas de ataque se asemejaban mucho a las que mostró el año pasado en sus mejores días. Con Pardo ya enchufado plenamente y moviendo el balón a placer, Chory jugando, centrando y compenetrándose con De la Bella y Seferovic por todas partes, todo llegaba hasta el área del Getafe, aunque no acompañó la fortuna para abrir el marcador.

El árbitro, el debutante Martínez Munuera, fue quien más hizo para rebajar la primera avalancha txuri urdin, señalando un par de faltas en contra incomprensibles, perdonando alguna tarjeta al Getafe (la de Varela, derribando sin balón a Zurutuza fue de escándalo) y, sobre todo, dando un saque de banda a los azulones en una jugada en la que Chory quedó lastimado por la entrada de un rival. Pero la Real recuperó pronto el tono y empezó a generar fútbol y ocasiones. Como acostumbraba el año pasado. Como se espera de ella. Chory la tuvo, Seferovic también, Pardo demostró su gran llegada al área aunque su disparo se marchara fuera. El premio al sensacional tramo final de la primera mitad llegó en el minuto 42, cuando Vela culminó de forma inmejorable, con una hermosa vaselina picada por encima de Moyá, una gran jugada que había iniciado Seferovic desde la derecha y que Chory Castro había mejorado con una asistencia al primer toque. Sí, un gol idéntico a algunos de los que se vieron la pasada temporada, incluso con algunos nombres diferentes. No el de Vela, goleador desde el principio. Magnífica noticia.

Con el arranque de la segunda mitad, el Getafe quiso estirar líneas y a la Real le tocó defender más. Y lo hizo francamente bien porque, incluso con bajas, sabe hacerlo. Ansotegi suplió con total garantía la ausencia de Mikel González e Iñigo sencillamente completó un partidazo. Elustondo, una figura sobre la que se centra muchas miradas esta temporada estuvo más que correcto, robó muchos balones y ocupó bien el campo, incluso incrustándose entre los centrales cuando era necesario, aunque también perdiera alguna pelota sensible. A Zurutuza y Pardo se les hizo más largo el partido, y por eso fueron los dos primeros cambios de Jagoba, que aplicó sensatez a sus decisiones durante el partido, con los que entraron y con los que salieron. En realidad, estaba tan bien colocada la Real que el Getafe, aún dominando la pelota, apenas fue capaz de crear peligro sobre la portería de Bravo. Sólo una ocasión de gol verdaderamente clara, en los pies de Diego Castro, aunque mandó el balón a las nubes por la presión de Iñigo y Bravo en su salida. Era el minuto 69 y sí era cierto que la Real no había cerrado el partido. Lo hizo un minuto después, con una delicatessen de Seferovic, picando ante la salida de Moyá desde la parte izquierda del área un buen balón de Vela.

A partir de ahí, la Real ya controló el partido con comodidad, mucho más con la entrada en el campo de Xabi Prieto, Ros y Gaztañaga (primer debutante del Sanse desde Pardo, el primero de la era Arrasate), dejando aire para ver con detalle la defensa en zona de la estrategia que plantea el técnico txuri urdin y que hoy, en su primera tentativa, se mostró solvente ante las muchas faltas y córners que el Getafe colgó sobre el área de Bravo. O disfrutando con la aportación de Ros, jugador marginado el año pasado con Montanier y que cubrió campo e incluso se atrevió a disparar a portería desde lejos. Vela pudo aumentar el marcador en dos ocasiones, la primera buscando la escuadra después de una dejada de Xabi Prieto y la segunda intentando una vaselina que no funcionó porque el balón le cayó a su pierna derecha y porque nunca pareció saber dónde estaba exactamente la portería. El Getafe sólo pareció acercarse a balón parado y sin demasiado peligro real. Hubiera sido injusto que el marcador no reflejara la clara superioridad sobre el césped de uno de los dos equipos, la Real.

Primera victoria de la temporada.
Se acumulan las buenas noticias en este partido. Los dos puntos más cuestionados antes del partido, los sustitutos del lesionado Mikel González y del huido Illarramendi, encontraron una respuesta más que interesante en la Real de Jagoba. Sobre todo lo segundo es capital. El fútbol ofensivo de la Real encontró hoy su caudal, como tantas veces el año pasado, e incluso los hoy suplentes mostraron condiciones para tener minutos en el equipo. La victoria fue fácil ante un equipo que desesperó a la Real en sus últimos cuatro enfrentamientos. La dinamita en ataque no sólo sigue intacta sino que parece haber crecido con la imparable movilidad que aporta Seferovic, un delantero con una pinta extraordinaria, y el acierto inagotable de Vela. Chory demostró que, a pesar de que Grierzmann tiene una etiqueta de titular indiscutible, está para jugar más que el año pasado. Los laterales siguen subiendo como si no hubiera un mañana. Pardo ya ha empezado a ser el líder del equipo y mejorará con continuidad. Y con todo lo que hoy no tenía sobre el césped, ha ganado con rotunda claridad. Esta Real tiene buena pinta desde el primer día. Ni rodajes, ni dudas. Ahora, Europa. Pero con tres puntos y esta imagen se va mucho más tranquilo.

viernes, agosto 16, 2013

PREVIA Real Sociedad - Getafe. Entre las dudas y la ilusión

El gol de Carlos Martínez, en la 2012-2013.
Después de un verano que ha mezclado tantas ilusiones como sinsabores y dudas, arranca por fin la Liga (sábado, 19.00 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV). Jagoba Arrasate debutará como entrenador txuri urdin con menos efectivos de la primera plantilla de los que sería deseables, aunque con el último fichaje, Granero, ya bajo su mando, y sin que la gente sepa aún a ciencia cierta cómo va a jugar su Real y qué jugadores están llamados a tener un papel protagonista en su etapa. Las bajas y la eliminatoria previa de Champions League marcan este duelo, en el que además el conjunto realista tendrá enfrente a un rival de los que siempre plantea muchos problemas y partidos cerrados en Anoeta. Es evidente que ninguna temporada queda definitivamente lastrada por su arranque, menos aún por su primer partido, pero las dudas del entorno comenzarían a disiparse con un buen resultado ante el equipo madrileño y, sobre todo, con la clasificación definitiva para la máxima competición continental. Y el primer acto de esa película es éste.

La primera convocatoria de Jagoba Arrasate esconderá una incógnita hasta el final, pues son 19 los jugadores que ha llamado, 17 de la primera plantilla. A las cinco bajas ya conocidas (Ifrán, Mikel González, Agirretxe y José Ángel por lesión y Markel Bergara por sanción, por la expulsión de la ultima jornada en Riazor), se suma Dani Estrada, el único de los tocados que no ha entrado en la lista. Xabi Prieto, Elustondo y Pardo han entrenado a menor intensidad durante la semana pero han entrado en la lista. Puede ser que el descartado salga de este trío, dado que el centro del campo es la línea más poblada del grupo, o, si todos ellos están disponibles, de los dos jugadores del Sanse que ya han entrado en este primer grupo de escogidos por Arrasate: Gaztañaga y Sangalli. Ambos han sido los dos potrillos que más han destacado en la pretemporada y el primer premio es estar aquí. Granero, con sólo un entrenamiento junto al grupo, el de la tarde del viernes, también está en la convocatoria. Él mismo, los dos jóvenes del Sanse y Seferovic son los que jugarían ante el Getafe su primer partido con la camiseta de la Real.

Dado que Arrasate no ha experimentado con un claro once tipo, y además teniendo en cuenta el número de bajas y tocados, es muy difícil anticipar el equipo que presentará el nuevo técnico txuri urdin. Bravo estará bajo palos y Zubakarai en el banquillo, y ahí se acaban las certezas. La defensa, con sólo cinco zagueros en la lista, sólo presenta una duda, el central que acompañará a Iñigo Martínez. Cadamuro y Ansotegi se juegan ese puesto. Las bandas serán para Carlos Martínez y De la Bella. Por delante, está por ver si Arrasate alinéa dos o tres hombres. Y las dudas son máximas. En un 4-2-3-1 podrían entrar Elustondo, Pardo, Ros, Granero, Gaztañaga e incluso Zurutuza, pero un 4-3-3 ampliaría la lista de candidatos a Xabi Prieto y Griezmann. El francés, Vela y Seferovic parecen seguros en el ataque, sobre todo los dos primeros, porque si el técnico opta por el segundo sistema no es descartable que el mexicano actúe de 9 y reserve al suizo en el banquillo. Chory tendría opciones en el primero de los esquemas. Sangalli, a priori, sería un suplente claro Son muchas las dudas porque Arrasate no ha dado ninguna pista, ni sobre el campo ni en la sala de prensa.

Real y Getafe protagonizan el primer partido de la Liga 2013-2014 y que haya una victoria de uno de los dos equipos le dará el sencillo honor de ser su primer líder provisional. El Getafe no gana en la primera jornada de Liga desde el 1-4 en Santander de la temporada 2009-2010, y desde entonces cosecha dos derrotas fuera y un empate en casa. La Real, desde que volvió a Primera, ha ganado dos de los tres arranques ligueros vividos, uno en casa (1-0 al Villarreal) y otro fuera (1-2 en Gijón), con la única derrota de la pasada temporada en el Camp Nou (5-1). Los únicos resultados de referencia son los de la pretemporada. Aunque tiene una cifras goleadoras importantes y ha ganado cuatro de los ocho partidos disputados, la Real no ha derrotado a ningún equipo de Primera División. En el caso del Getafe, ha jugado ocho partidos y sólo ha sido capaz de ganar uno (1-3 ante el Groningen), empatando otros dos a un gol, ante los dos equipos españoles contra los que se ha enfrentado, Rayo y Zaragoza. El Getafe fue uno de los siete equipos que no perdió ninguno de los dos partidos contra la Real de la pasada Liga.

La historia de los duelos entre Real Sociedad y Getafe en Donostia es todavía muy breve, por el corto historial de los azulones en la máxima categoría y por el tránsito de tres años de los realistas por Segunda, pero sí da para sacar conclusiones interesantes. Tan solo se han visto las caras en seis ocasiones, todas ellas en Primera División. Si bien el equipo madrileño nunca ha sido capaz de ganar en Anoeta, único estadio donostiarra que ha llegado a conocer, la Real sólo se alzó con el triunfo en una ocasión, en la temporada 2005-2006, por 3-0, goles de Aranburu, Nihat y Xabi Prieto de penalti. Los otros cinco encuentros, por tanto, acabaron en empate. La otra lectura que se puede sacar es que la Real no fue capaz de derrotar al Getafe en los últimos cuatro enfrentamientos. Los azulones no han marcado nunca más de un gol, algo que hicieron en los tres empates a uno logrados en las temporadas 2004-2005, 2010-2011 y 2012-2013. Las otras dos igualadas fueron sin goles.

En la pasada temporada, la 2012-2013, la visita del Getafe a Anoeta llegó justo después de que la Real comenzara a remontar el vuelo tras bordear los puestos de descenso. Ya había vencido en Málaga y Valencia y deslumbrado en Anoeta frente al Rayo, pero su último partido en casa había sido un decepcionante 0-0 ante Osasuna. Y la historia se repitió ante el rocoso equipo madrileño, que planteó con éxito un partido cerrado y feo, aunque de mucha intensidad. Los dos equipos se vaciaron en una batalla estéril, con escasas ocasiones de gol que Bravo y Moyá solventaron con acierto. En la segunda mitad, el Getafe se estiró algo más que la Real y encontró premio a cuatro minutos del final, aunque sin merecerlo realmente. Lafita hizo el gol con un buen remate de cabeza picado. Pero la Real devolvió la igualdad al marcador sobre la bocina con un tanto de raza. La de Carlos Martínez, siempre volcado en ataque, rematando también con la testa un envío del otro lateral, De la Bella. El empate hizo justicia. A la Real aún le faltaba la ambición que llevo al equipo a Europa.

martes, agosto 13, 2013

Dos décadas en Anoeta

Hoy hace ya veinte años Anoeta estaba recibiendo su bautismo txuri urdin. No fue con agua bendita, sino con un pedazo del césped de Atotxa, su padre por ese simbólico traspaso y predecesor como hogar de la Real. Y en una semana lo celebrará con un regalo hermoso y deseado, su tercera participación europea. Entre aquel día, en el que el hoy muy criticado Loren marcaba el primer gol que las huestes realistas celebraban con alborozo, incluso siendo en un partido amistoso contra el Real Madrid, y el de hoy, Anoeta ha estado en el centro de muchas vivencias. Y eso es, por encima de todo, lo que procede recordar hoy, en este aniversario, lo que hemos vivido, soñado y, por qué no, sufrido dentro de sus muros, en sus asientos, en sus pasillos. Olvidémonos por un momento de los sinsabores, de sus pistas, de los tejemanejes que hicieron que su fisionomía poco tenga que ver con la de Atotxa, de que sus comodidades no sean equivalentes para todos o de esos proyectos de reforma que tan bien quedan sobre el papel pero que nunca consiguen llegar a buen puerto. Quedémonos con lo bueno, con lo bonito, con lo que nos saca ahora una sonrisa cuando lo recordamos.

Porque Anoeta es la casa de la Real por encima de todas las penurias que hayamos vivido allí, y como nosotros, los que tenemos la sangre txuri urdin, somos la Real, es también nuestra casa. Hay quienes se acomodan cada dos semanas, hay quien desde el sufrimiento que siempre da la distancia sólo puede entrar una vez cada cierto tiempo, pero todos hemos disfrutado allí de momentos inolvidables. En Anoeta hemos celebrado un subcampeonato, un ascenso y un centenario. Hemos vivido con incontenible alegría goleadas al Real Madrid, al Athletic, al Valencia, al Valladolid, al Logroñés, al Tenerife, al Valencia y la más holgada de todas, al Albacete. Hemos visto a grandes delanteros, como Kodro, Kovacevic o Nihat; leyendas de Zubieta como Larrañaga (el único campeón de Liga que llegó a pisar su césped vestido de txuri urdin), De Pedro, Aranburu (con su ya legendaria despedida) y tantos otros; grandes goles, recientes como el de Iñigo Martínez desde el centro del campo al Athletic, o la prodigiosa jugada colectiva que culminó Xabi Prieto ante el Valladolid, aquella maravilla de Craioveanu al Oviedo, el de Tayfun también a los pucelanos, el misil del olvidado Castillo en Segunda.

Qué demonios, ahora, pensando en todo lo que ha sucedido entre sus muros en las dos últimas décadas, incluso los malos momentos me parecen reseñables. Y recuerdo con una mezcla de amargura, cariño y compromiso el fatídico debut en Segunda contra el Castellón; aquel penalti que erró Savio ante el Racing en una triste noche de 2007 y que simbólicamente nos condenó al descenso; el que falló Kovacevic en los últimos instantes también de aquel formidable partido ante el Depor en la Liga 1997-1998, perdiendo dos puntos que nos alejaron de nuestra primera y merecida clasificación para la Champions; la lluvia de botellas a Etxeberria cuando el Athletic, en la temporada 2000-2001, rompió con ayuda arbitral una larga racha de derbis sin derrotar a la Real; el escándalo que montó Brito Arceo aquel día contra el Valencia en el que nos dejó con nueve jugadores y que acabó provocando el cierre de nuestra casa que supuso el posterior exilio a Pamplona en la primera jornada en casa de la 2001-2002; la enorme inundación que obligó a retrasar el partido contra el Tenerife en 1997; o aquel 0-6 del Barcelona en 2001, con todos sus goles antes del descanso.

Y todos tenemos nuestros propios recuerdos en Anoeta. Nuestro primer partido, nuestro primer derbi, nuestra primera victoria y nuestra primera derrota, el día en que vimos un instante inolvidable, sea el gol de De Pedro por la escuadra en el descuento de aquella noche copera contra el Sevilla de 1993 o el que Bravo metió en una de las muchas mañanas memorables de la 2009-2010 ante el Girona, las grandes victorias contra el Real Madrid y el Barcelona, con especial recuerdo en el caso de los madridistas para el 4-2 de la 2002-2003 y para los cules para la memorable remontada hasta el 3-2 final de la 2011-2012 nada menos que en la víspera de San Sebastián; aquel gol de Kovacevic a puerta vacía en el minuto 96 del partido de la 1998-1999 o el gol de Gracia que sirvió para empatar también en el descuento un año antes. Anoeta ha vivido grandes noches europeas, ante el Sparta de Praga pese al corto 1-0, ante el Atlético de Madrid pese a la posterior eliminación y la dolorosa perdida de Aitor Zabaleta (beti gogoan), ante la Juve incluso con el 0-0 final, ante el Galatasaray con el gol de De Paula que metió a la Real entre los 16 mejores equipos de Europa.

Llevamos dos décadas en Anoeta y hemos visto casi de todo. Nos falta un título. Dejadme soñar. Pero con o sin reforma, Anoeta merece un título. Atotxa vivió dos en sus carnes, la segunda Liga y la Supercopa, y celebró otros dos, la primera Liga y la Copa. Con las penurias y las alegrías de veinte años de vida y una mayoría de edad ya alcanzada con crecese, Anoeta también se ha ganado ese momento. Y llegará. Algún día llegará, aunque sea una celebración en la distancia como aquellas de El Molinón o La Romareda.

viernes, agosto 09, 2013

Satisfacción europea... pero hay que jugar

La cara del presidente realista, Jokin Aperribay, tras el sorteo de la previa de la Champions League era la versión comedida de lo que todo seguidor txuri urdin ha sentido al conocer el nombre del rival en esa eliminatoria: satisfacción. El Olympique de Lyon era el deseado por muchos motivos. Es, probablemente, el rival más asequible de los cinco a los que se podía enfrentar la Real, que evita de esta forma, independientemente de su mejor o peor momento, dos cocos del Viejo Continente, Milan y Arsenal, además de uno de los nuevos ricos de Europa, el Zenit. El Olympique era pereferible al Schalke en primer lugar porque hoy por hoy un equipo alemán parece siempre más potente que uno francés, pero sobre todo porque el desplazamiento es muy cómodo, tanto para el equipo como la afición (que sin duda invadirá la ciudad francesa) y, por qué no admitirlo, porque hay ganas de revancha. La Real salió de Europa en Lyon y volverá en el mismo sitio. Han pasado diez años y la vendetta está más que servida.

Aquella eliminatoria es una de esas que no se pueden borrar fácilmente de la memoria. Siempre he pensado que si la Real quedó eliminada en aquella ocasión, aún admitiendo la superioridad de los franceses, fue más por sus deméritos que por los méritos del emergente Olympique. Perdió 0-1 en la ida con un gol en propia puerta de Schürrer que fue un jarro de agua fría, pero que llegó como consecuencia de una decisión errónea de Denoueix y los suyos: jugaron el partido con miedo y dejaron de ser el equipo que casi ganó la Liga un año antes. Probablemente esa desconfianza llegó por la errática trayectoria en la Liga, algo que a estas alturas de la temporada no sucederá en esta ocasión... salvo debacle en la primera jornada ante el Getafe, que ahí sí podrían entrar dudas. Así que no olvidemos ese partido. La vuelta en Lyon fue un más de lo mismo, algo mejor pero precisamente por eso incluso más cruel. Xabi Alonso tuvo una clara ocasión para igualar la eliminatoria en el minuto 76 y Juninho marcó el gol para los franceses en el 77. Y se acabó.

En Anoeta jugaron Westerveld, Rekarte, Kvarme, Schürrer, Aranzabal, Karpin, Xabi Alonso, Alkiza, Gabilondo, Nihat y Kovacevic, y en la segunda parte entraron Lee Chun Soo, Aranburu y De Paula. En Lyon lo hicieron Alberto, Rekarte, Jauregi, Schürrer, Potillon, Aranburu, Xabi Alonso, Alkiza, Karpin, Gabilondo y Kovacevic, y en la segunda mitad entraron Nihat, De Pedro y De Paula. Sólo queda en activo uno de esos jugadores, Xabi Alonso. El último en retirarse en la Real fue Mikel Aranburu, que desde ya y con la impronta de mito que dejó su despedida se convierte en una razón más para vengar aquella eliminación. Y el único que estará en el césped de Anoeta será Alkiza, como tercer entrenador de Jagoba Arrasate. Se recuerda mucho la pancarta que decía "Ongi etorri... maricones" en Gerland, pero para mí fue más hiriente el cobarde puñetazo que Edmilson dio a Alkiza en Anoeta, en una barrera, sin que lo viera el árbitro y con la UEFA lavándose las manos más tarde. Eso también permanece en la memoria.

A pesar de salir del segundo bombo, la Real parece más favorita que el Lyon, entre otras razones porque la vuelta será en Anoeta. Desde luego, parece claro que los cinco equipos del primer bombo sabián que el equipo txuri urdin era el que debían evitar. El duelo Olympique de Lyon - Real Sociedad fue el primero que deparó el sorteo y dejó satisfacción en las huestes realistas. No hay por qué negarlo. Pero hay que jugar. Siempre hay que jugar. La Real irá presumiblemente con todo, salvo con Ifrán y Mikel González. La baja de este último hará que haya al menos dos cambios con respecto al once tipo de la pasada temporada. Y esa ausencia hará que estemos temblando ante el debut de Iñigo Martínez en la selección española, que se producirá en Ecuador nada menos tres días antes del primer partido de Liga. Sin duda, una convocatoria merecidísima que debió llegar ya la temporada pasada (y sin ser la única de un jugador txuri urdin), pero que ahora se produce en un momento inoportuno. Las cosas como son. Pero la Real, a lo suyo. A ganar al Getafe y a certificar su más que merecida participación en la próxima Champions.

lunes, agosto 05, 2013

Confío en la Real

Entiendo las razones de quienes piensan que la pretemporada es un desastre, que se han jugado partidos contra rivales sin nivel. Comprendo a quienes les preocupa que no hayan llegado más refuerzos que Seferovic (y José Ángel) para afrontar una temporada con tres competiciones. Valoro las críticas al director deportivo por esa falta de movimientos, que no cubren lo que el propio club había anunciado (dos o tres fichajes si nadie salía del club). Simpatizo los motivos por los que muchos no confían en que dos jugadores que no han dado el nivel que se les presuponía en categorías inferiores y terriblemente propensos a las lesiones, como Elustondo y Markel, sean los que tengan que sujetar el andamiaje del equipo y sustituir la ausencia de Illarramendi. Valoro los motivos por los que algunos creen que la fuga del de Mutriku al Real Madrid supone una merma incalculable en el potencial del equipo. Veo las dudas que una parte de la afición tiene por confiar el equipo, cuando más grandes son los retos a los que tiene que hacer frente, a un técnico sin experiencia. Y veo la preocupación por las lesiones que ha habido a lo largo de esta pretemporada.

Sin embargo, no entiendo las razones del desánimo que parece haberse extendido de forma imparable y casi generalizada entre la afición txuri urdin. Insisto en que comprendo los motivos individuales, incluso el conjunto que forman en algunos casos, pero no puedo asumir como inevitable el derrotismo que se ha instalado y que parece que sólo un buen arranque de Liga y la clasificación para la Champions podrán romper. No digo que estemos en la mejor de las situaciones (aunque viendo lo que ha sucedido en la Liga y la enorme pérdida de potencial de todos los equipos, no creo que hayamos empeorado tanto), no voy a negar evidencias. Pero sí creo que hay muchos matices que no se están valorando, matices que son los que podrían mitigar la decepción o incluso alimentar la esperanza. Quizá pensar así me coloque, para algunos, en ese grupo de remeros del que tanto se habla. Sin embargo, lo que soy es un entusiasta de los muchos valores que tiene la Real como club y del potencial que, se diga lo que se diga, sí tiene este equipo.

Mi ilusión en la Real no depende de los fichajes. Nunca ha sido así. Este verano, la Real mantiene 21 de los 22 jugadores que lograron la cuarta plaza. Obviamente, el que ha perdido vale mucho y podemos debatir hasta el infinito, como se ha hecho, sobre lo bien o lo mal que se han llevado las riendas de este asunto. Pero 21 de 22. Todos tenemos en mente fichajes desastroso. Y no es lo mismo ver a Mariga arrastrarse en la Liga que arrastrase en la Champions. No quiero Marigas. Ni Juanitos. Ni Germanes Herrera. Si no puede venir nadie de nivel, por las razones que sea (desde la incompetencia atribuida a la dirección deportiva a la imposibilidad económica de sostener esos jugadores), yo prefiero que no venga nadie. No coyunturalmente en la primera semana de agosto porque no se haya cerrado ningún fichaje más que el de Seferovic, sino por convencimiento. Somos un equipo de cantera, eso es lo que nos funciona incluso sin poder sacar jugadores de 30 millones de euros. Y echo de menos aquellos tiempos en los que subir a un jugador de la cantera era tan importante como para hacer una presentación de esos jugadores cual fichajes. Así se hizo en la temporada 1999-2000 con un tal Aranburu, flanqueado por Iker Alvarez y Barkero.

Mucho se habla de la comparación de ésta con la temporada 2003-2004, la última europea de la Real. Pues bien, en aquella campaña, el equipo de Denoueix arrancó la campaña con 22 jugadores en el primer equipo, los mismos que ahora. Aquel verano, hubo cuatro bajas (Khokhlov, Tayfun, Pikabea y Llorente) y sólo tres fichajes (Alkiza, Lee Chun Soo y, a última hora, Potillon). Entre Liga y Copa, 29 jugadores tuvieron minutos, entre ellos nueve del Sanse (Azparren, Azpilikueta, Garrido, Juan Domínguez, Larrea, Mikel Alonso, Oskitz, Xabi Prieto y Zubiaurre), de los cuales cuatro sólo jugaron en Copa y sólo Xabi Prieto tuvo un papel relativamente importante, y fue en el tramo final. En Champions, fueron 20 los alineados, nueve jugaron al menos seis partidos y seis de ellos los disputaron completos. En aquella temporada la Real sufrió la lesión de su portero, Westerveld (20 partidos en Liga) y la de Jauregi en el último tramo, Denoueix mantuvo un enfrentamiento con De Pedro que limitó sus minutos en Liga a 802 (más de 200 menos que Pardo la pasada temporada), y donde hasta cinco de los 25 jugadores alineados en Liga disputaron menos minutos que José Ángel en su primer año en la Real, incluyendo ahí a dos jugadores de esos 22 que arrancaron en el primer equipo.

No creo que ese sea en absoluto el actual escenario de la Real. No se atisban conflictos como el de De Pedro. Sin predecir, algo imposible, si se van a producir nuevas lesiones, Ifrán ya cubre las ausencias prolongadas, y no es precisamente un jugador titular de este equipo, y la de Mikel no va a ser una lesión tan larga. Lo visto en la pretemporada hace pensar que el papel del Sanse, de los Sangalli, Hervías, Gaztañaga, Zaldúa, Etxabeguren o incluso Fuchs o Iker Hernández, puede ser superior al que jugaron hace diez años los canteranos, y si ese papel se les da desde el principio aportarán más que los Azparren, Azpilikueta, Larrea y Oskitz, que sólo jugaron un partido en aquella temporada de Champions. Seferovic, a día de hoy, parece mejor de lo que acabó siendo Lee Chun Soo. ¿Inexperiencia? Vela y Bravo con un Mundial jugado, Iñigo con un Europeo Sub-21 ganado, Xabi Prieto curtido en mil batallas... No hacen falta once jugadores de treinta años para tener experiencia. Y no olvidemos que la principal razón por la que la Real fue cuarta fueron los 70 goles que marcó en las 38 jornadas de Liga (y somos de los pocos equipos que no han traspasado a su delantero). Sin ánimo de restarle importancia en el juego de la Real, que la tenía y era capital, el jugador que ya no está no marcó ninguno y dio sólo una asistencia, la que aprovechó Chory Castro en la primera jornada de Liga en la derrota por 5-1 en el Camp Nou.

Llamadme loco si queréis, pero confío en esta Real. Me preocupa fundamentalmente, y lo admito sin tapujos, que Elustondo y Markel cubran la posición de cuatro. Pero, al mismo tiempo, confío en lo que ya tenía de bueno el equipo. En que Agirretxe, Vela, Griezmann, Chory y Xabi Prieto pueden mantener la potencia ofensiva del año pasado, con la nueva aportación de Seferovic (que, puestos a comparar con lo que había hace un año, tendría que competir con los dos goles que marcó Ifrán y las tres asistencias que dio en 911 minutos), creo en la explosión de Rubén Pardo y en la mejora de Zurutuza (20 partidos como titular entre los dos la pasada temporada), en que los marginados Ros y José Ángel pueden contribuir a que el equipo esté más descansado en esas semanas de tres partidos que afrontaremos sobre todo entre agosto y diciembre, a la espera del éxito que se pueda producir en Europa y en la Copa. Y, sí, creo que Jagoba Arrasate está en una posición inmejorable para corregir los defectos que siempre vi a Montanier, algunos de los cuales no llegó a corregir ni siquiera el día que se certificó la cuarta posición. Así que, sí, confío en la Real.

viernes, julio 19, 2013

Cinco jugadores que tienen que dar un paso adelante

En pleno debate sobre la necesidad o no de hacer fichajes, y cuántos, y de la pérdida de potencial o no con respecto al equipo que materializó la clasificación para la previa de la Champions League, cabe recordar que no toda la plantilla alcanzó niveles sublimes la pasada temporada, bien por no haber dispuesto de los minutos para ello o bien porque so alcanzaron su tope futbolístico. Hay jugadores que están obligados a dar un paso adelante en esta campaña 2013-2014, y que se vayan a disputar al menos ocho partidos en el curso dará más oportunidades a todos. Estrada, Zurutuza o Ifrán bien podrían haber entrado en ese grupo, pero los cinco jugadores que tienen un mayor margen de mejora y posibilidades de conseguirlo son Cadamuro, José Ángel, Pardo, Elustondo y Ros. El hecho de que la Real anotase 70 goles en Liga hace que esa mejora sea más probable en algunos efectivos de la defensa y del centro del campo, las líneas que menos gustaba de tocar Philippe Montanier.

· Cadamuro
La pasada fue una temporada prácticamente en blanco para él por las lesiones. Apenas disputó 192 minutos repartidos en cuatro partidos, sólo dos de ellos como titular. Subió al primer equipo como defensa central y ha jugado prácticamente en todas las posiciones menos en esa. Montanier le hizo debutar sustituyendo a Xabi Prieto como extremo derecho en el segundo partido de su primera temporada, ante el Barcelona. Incluso ha pasado por el mediocentro en minutos finales de algún encuentro, pero el puesto en el que más le alineó en aquella primera campaña fue de lateral izquierdo, zona que alternó bastante con De la Bella. Sin apenas jugar con la Real se convirtió en un fijo en las convocatorias de las selección argelina. La lesión de Mikel González le da una oportunidad de oro para empezar la temporada jugando, aunque se disputará con Ansotegi esa plaza en el centro de la defensa junto a Iñigo Martínez. Si las lesiones no se lo impiden, es el momento de averiguar si tiene nivel para estar en el primer equipo de la Real.

· José Ángel
Ante esa alternancia entre De la Bella y Cadamuro en el lateral izquierdo durante la primera temporada de Montanier, y a pesar de que el catalán se salió en la pasada Liga, nadie podía imaginar que José Ángel jugaría tan poco en su primer año como realista. Montanier le concedió 420 minutos en trece partidos, sólo dos de ellos en el once inicial, con una media de 32 minutos por partido. Él fue el primer jugador sustituido por Montanier en el descanso de un encuentro sin mediar lesión, lo que sorprendió dada la habitual tardanza del francés en decidir los relevos, y no jugó como titular ni siquiera cuando De la Bella se perdió un partido por lesión. Casi siempre que jugó con el técnico francés, fue de extremo. Si ha decidido volver a la Real, cabe pensar que Loren y Jagoba Arrasate le han asegurado que, si está en forma, partirá con igualdad de oportunidades con respecto a De la Bella. Y si las rotaciones se convierten en norma en la exigente primera mitad de la temporada, seguro que José Ángel puede convertirse en un jugador importante. Él fue uno de los motivos de la ilusión despertada en la afición hace un año. Parte de cero.

· Pardo
El deseo de Illarramendi de no seguir en la Real le hace ostentar, con todo el derecho, el título de perla de la cantera en el primer equipo. El debate que se instaló la pasada temporada, quizá algo artificialmente, es si está verde o por el contrario preparado para asumir los galones en el equipo. Ya en su primera temporada, también la primera de Montanier, demostró estar más que capacitado para ser el timón de la Real. Que Montanier no quisiera nunca alinear a Illarra de 4 le cerró muchas puertas, pero la salida del ya madridista le pone en perfecta disposición para hacerse con un puesto en el once tipo de Jagoba, del que sólo cabe esperar que corrija la deficiencia de Montanier de no premiarle con las oportunidades que el jugador se ganó en el campo. Tiene calidad de sobra para convertirse en el mejor jugador del equipo. Lo que él tiene que poner de su parte es la superación de los nervios con los que jugó en la segunda mitad de la pasada temporada. Si se parece al jugador que deslumbró en el comienzo del crecimiento futbolístico de la Real, el de las victorias en Málaga y Valencia y la goleada en Anoeta al Rayo, el mando es suyo.

· Elustondo
Después de que la pasada temporada Markel ganara muchos adeptos, Elustondo se ha convertido sin duda en el jugador realista más discutido. Después de seis temporadas y media en el primer equipo, aún no ha explotado. ¿Se puede seguir esperando que lo haga? Para Montanier habría sido un jugador más importante si las lesiones no lo hubieran impedido (sólo ocho partidos y 442 minutos). No hay que olvidar que la pasada temporada arrancó como titular en Barcelona, en un trío de pivotes completado con Illarramendi y Markel, incluso forzando puesto que ya estaba lesionado. Y aunque no se recuerda demasiado, en la primera temporada de Montanier en el banquillo txuri urdin, la mejora del equipo tras caer al farolillo rojo en Vallecas, llegó con un doble pivote formado por Aranburu y Elustondo. Esa fue, en realidad, la segunda ocasión en la que Elustondo mostró brevemente que podía ser una pieza importante. La anterior fue con Juanma Lillo de entrenador, en Segunda, y quedó truncada por una grave lesión en el tobillo. Da la sensación de que Markel y Elus se disputarán el puesto de 4 en el once tipo. Y a pesar de haber renovado su contrato hasta 2015, da la impresión de que esta es la última oportunidad de Elustondo, un jugador que sólo en una temporada ha jugado más de 20 partidos.

· Ros
Javi Ros fue, junto con José Ángel, el más flagrante caso de los problemas de comunicación que protagonizaron la Dirección Deportiva y el entrenador. Loren decidió subirle al primer equipo, pero Montanier contó muy poco con él al principio y fue el señalado con más claridad tras la eliminación copera ante el Córdoba. Lillo le dio la alternativa en el primer equipo en la temporada 2008-2009, haciéndole debutar en Salamanca, y fue un agradecido soplo de aire fresco en un equipo que lo pasó mal en su ya entonces imposible lucha por el ascenso. Sin embargo, esos partidos no encontraron continuidad y no volvió a jugar con la Real ni en las dos temporadas de Martín Lasarte ni en la primera de Montanier. Parecía que el tren se le había escapado pero, como le había sucedido a Agirretxe años antes, pasó de un par de temporadas sin contar en los planes del primer equipo a dar el ansiado salto. En lo poco que jugó no demostró ni mucho menos estar tan por debajo de algunos de sus compañeros como para ser la sexta opción en el centro del campo. Es uno de los tres jugadores que acaba contrato en junio del año que viene, junto a Estrada y Ansotegi. Si no explota esta temporada, y tiene condiciones para aportar bastante al equipo, ya no tendrá más oportunidades.

viernes, julio 12, 2013

Y ahora sí, el juicio a la salida de Illarramendi

Illarra, en su despedida.
Se acabó. Asier Illarramendi ya no es jugador de la Real y ha puesto fin a una etapa inesperadamente breve. 56 partidos, 50 en Primera, uno en Segunda y cinco en Copa del Rey. Y ahora sí, ya con casi todos los elementos de juicio sobre la mesa y no en el maremagnum de rumores, intoxicaciones e invenciones de la última semana, toca evaluar todas las consecuencias y razones de este caso. Que son profundas. Lo primero que es evidente, pero quizá por eso conviene recalcarlo, es que Illarra deja la Real porque quiere hacerlo. Sin eso, nada de esto habría sucedido. Absolutamente nada. Y eso merece todo el respeto del mundo. Cada persona es dueña de sus decisiones y de sus ambiciones. En este caso concreto, es evidente que el Real Madrid ofrece más que la Real a nivel deportivo y a nivel económico, y si el jugador considera que su carrera profesional debe seguir ese camino, tenía en su contrato la forma de seguirlo: la cláusula de rescisión.

Pero eso no quiere decir que valore positivamente la decisión de Illarra o las formas en que ha llegado su adiós. No lo hago. Ni mucho menos. Y me explico. Se habla de ofertas irrechazables, de oportunidades únicas. Lo siento, pero no creo en esas expresiones. El último que habló en Zubieta de trenes que sólo pasan una vez en la vida fue Xabi Castillo y ahora está firmando por Las Palmas mientras la Real juega en un mes competiciones europeas. Puede ser un ejemplo exagerado, pero hay que valorar las cosas como son, y eso pasa por tener prioridades en la vida. Cada uno tiene las suyas. Y cualquiera de las dos respuestas posibles a una oferta es respetable, pero a todas se les puede decir que no. Muchos han dicho que no a ofertas. Puede que no tan cuantiosas económicamente como la que ha recibido Illarra, pero si él hubiera querido seguiría siendo jugador de la Real y ganando mucho dinero. Menos, pero mucho.

"Me gustaría estar muchos años aquí".
Illarra se ha equivocado en dos cosas. La primera, su renovación. La segunda, sus manifestaciones públicas. No seamos ingenuos. El Real Madrid ya preguntó por Asier Illarramendi en el verano posterior al regreso a Primera, sin haber debutado en la máxima categoría, y en un pack del que formaban parte Iñigo Martínez y Rubén Pardo. Sin ánimo de descalificar al ya jugador madridista, hay que ser muy ingenuo o muy tramposo como para pensar que esa llamada no se iba a repetir en algún momento, y más del impresionante ejercicio que hizo en la Real y con la clasificación final del equipo. En esa tesitura, no parece entonces muy elogiable negociar un contrato hasta 2018, el último que firmó con la Real, sabiendo que vas a aprovechar esa oferta "irrechazable" en cuanto llegue o proclamar a los cuatro vientos que sólo te ves con la camiseta de la Real, que quieres jugar aquí toda la vida, que ojalá Xabi Alonso vuelva para jugar con él y tantas otras cosas. No. Basta ya de engañar a la gente y de jugar con sus sentimientos.

De esta forma, la salida de Illarramendi daña la ilusión que mueve el fútbol, la del aficionado. ¿Cómo creer al próximo canterano que proclame amor eterno a la Real si un chaval de 23 años del que nadie se esperaba una salida así se ha marchado justo cuando arrancaba la temporada más ilusionante para el conjunto txuri urdin en una década? Xabi Prieto siempre habló de esa fidelidad y pasaron años antes de que alguien le creyera, entre rumores de precontratos con el Athletic y otras ofertas, pues el daño que hicieron salidas anteriores como la de Joseba Etxeberria estaba muy presente en el ánimo del aficionado. ¿Cómo ilusionarse con el próximo canterano que despunte si ni siquiera jugar la Champions League con la camiseta txuri urdin es capaz de disuadir a un jugador tan joven de la idea de que la oferta del Madrid es "irrechazable"? Y lo que es peor: ¿cómo explicar a un chaval que juega en la cantera de la Real que lo más ilusionante es vestir la camiseta txuri urdin?

A Illarra le ha faltado claridad para explicar a la gente, a la que ha sido su gente desde que su nombre comenzó a ilusionar desde las categorías inferiores de la Real. Porque o bien eran mentira sus fidelidades proclamadas al escudo (que las proclamó, aunque hoy insinuara que la prensa saca de contexto o malinterpreta sus palabras) o bien simplemente eran el mensaje que tocaba dar por propio interés y no por sentimiento. Las dos son opciones que entristecen. Cuando el Barcelona llamó a la puerta de Kodro, era evidente que iba a aceptar la oferta por los mismos motivos por los que Illarra aceptó la del Madrid. Pero, en una época en la que no había tantas posibilidades de comunicación, se encargó de dejar claro que la transacción tenía que ser positiva para la Real. Bravo, por citar un ejemplo más actual, jamás ha ocultado que una oferta de un grande le llevaría a intentar dejar la Real, y su honestidad ha sido siempre agradecida por la mayor parte de la afición. Con Illarra el bofetón ha sido inmenso, porque además es canterano. No es el primero que daña así la ilusión txuri urdin, a veces más respetada por quien viene de fuera.

Pero este asunto va mucho más allá. El fútbol está muriendo y lo único auténtico que le queda está en la gente. Recordémoslo la próxima vez que un futbolista manipule, con o sin razón, los sentimientos de un aficionado. Aperribay lo dijo en la rueda de prensa que sirvió para despedir a Illarra, estamos condenados a que los jugadores se vayan. Ya no bastan una economía saneada, la opción de estar cerca de los inalcanzables o el sentimiento de afecto a un equipo. Y por eso era tan importante que el Real Madrid no consiguiera rebajar el dinero fijado en la cláusula. Da un poco igual que se hayan negociado condiciones, eso no empaña en absoluto el acertado papel en esta historia de Aperribay (a quien, no obstante, habría venido bien salir a la palestra cuando arrancó este asunto, porque su tardanza ha motivado durísimos juicios de valor en su contra de los que no escapará fácilmente), porque lo que no se puede hacer ya es poner alfombras rojas.

Arconada sí dijo "no".
Aperribay dio la clave: para sacar rendimiento deportivo a un jugador joven, incluso si el destino irremediable es que acabe en otro lugar, es que las cláusulas sean mayores al comienzo de su carrera. No creo en eso, y lo digo abiertamente. Pero las ventajas económicas y de otros ámbitos que tienen equipos como el Madrid y el Barça obligan a estas soluciones. No creía en el derecho de retención, pero es lo que permitió que la Real fuera campeona de Liga, y no creo en las cláusulas de rescisión, pero es lo que nos hizo campeones de Copa. El futuro exige medidas adicionales, aunque no creamos en ellas. Todo eso y un compromiso de los grandes jugadores superior al que ha mostrado Illarramendi ahora (que, por cierto, ha firmado con el Madrid un año más de lo que firmó con la Real). Lo que no me ha gustado es la comprensión con su caso que mostraron tanto el presidente como el director deportivo, Loren, compareciendo junto a él ante la prensa. No lo hicieron con Montanier, que en absoluto es santo de mi devoción, pero hoy sí han estado allí. Ese mensaje es peligroso y puede pasar factura, sobre todo si el equipo no es capaz de encontrar soluciones a la ausencia de Illarra en el arranque de la temporada.

El fichaje de Illarramendi es un durísimo mensaje a quienes creen en la cantera. Cantera no significa criar a los jugadores para que se los lleven los grandes, aunque eso pueda suceder en algún caso. Cantera significa forjar un equipo con chavales a los que les has inculcado un sentimiento de pertenencia, un amor a una camiseta, un orgullo al vestirla. Si todo eso se esfuma a las primeras de cambio, por importante que sea la oferta que reciba, ¿qué tiene de especial el trabajo de cantera? A mí no me va a quitar la ilusión que alguien se vaya, se llame Illarramendi o se llame como se llame. Pero los efectos de su salida todavía se verán durante mucho tiempo. A lo que hay que encomendarse es a que no se sigan viendo este mismo verano, porque en caso contrario sí se podría convertir en un rejón de muerte a la ilusión de esta temporada y del futuro.

Una de las portadas de Marca.
Al Real Madrid no le reprocho absolutamente nada, pues dejando al margen esa absurda regla de no poder negociar con un jugador hasta seis meses antes del final de su contrato (vox populi es que no se respeta), su comportamiento ha sido lógico y hasta elogiable. Hay un jugador que mejora lo que tiene, joven y prometedor. Lo quiere e intenta ficharlo, convenciendo primero a sus agentes y después hablando con su club de pertenencia. La única responsabilidad que tiene el Madrid en la parte negativa de este asunto está en la inagotable cantera de voceros que tiene y, en el sentido que sea, consiente. Son ellos más que el club los que generan antimadridismo. Y además, hay que decirlo, con razón. La prepotencia con la que hablan de ellos mismos y el desdén con el que tratan a los demás merece el más absoluto desprecio de las aficiones que no contamos con su beneplácito y tendría que recibir una respuesta igual de quien sale beneficiado. Esa será la gran revolución que algún día tendrá que acometer un presidente del Real Madrid o del Barcelona, acabar con la despreciable caterva de voceros interesados que desdeñan a los demás desde su pedestal.

Illarra ya es pasado. Hay quien cree que no va a triunfar en el Madrid, pero yo no me encuentro entre ellos. Es muy bueno y, aunque nunca se sabe que nos deparará el futuro, estoy convencido de que va a triunfar con la camiseta blanca. Eso no me producirá ningún tipo de emoción, como sí me la causó por ejemplo, y no tengo problemas en reconocerlo, el éxito de Xabi Alonso vistiendo de rojo o de blanco. Porque mientras Xabi Alonso salió principalmente porque la Real necesitaba el dinero, Illarra se va sobre todo porque ha querido irse y sin completar la ilusionante obra que comenzó hace algo más de dos años. Y digan lo que digan quienes defiendan la operación, sin sentimiento no hay fútbol que merezca la pena. Illarra, aún con lágrimas en los ojos, ha aniquilado una parte importantísima de esa ilusión, y todo el mundo, especialmente quienes dicen que todos haríamos lo mismo en su situación (no, no lo haríamos) o de los colores que defiendan, tiene que entender la inmensa e irreparable decepción que sentimos los que vemos a la Real como algo más que un pasatiempo de fin de semana.

martes, julio 09, 2013

Un calendario sin demasiadas trampas evidentes

Parece imposible hablar de otra tema que no sea la posibilidad de que Illarramendi deje la Real, pero parece necesario hacerlo también. Ya tenemos calendario de Liga y es inevitable que, aunque sea durante un minuto, atendamos a los designios de la fortuna. Y eso que el azar en esta ocasión iba algo condicionado, porque el club ya había solicitado jugar el primer partido como local (será contra el Getafe y presumiblemente el sábado 17 de agosto para preparar la previa de Champions) para que en la segunda jornada el Athletic juegue en Anoeta porque las obras de su nuevo campo estarán inacabadas. De esa circunstancia, por cierto, se podría comentar lo molesto que es que se venga dando por sentada desde hace tanto tiempo y que las confirmaciones oficiales por parte de los dos clubes, Real y Athletic, hayan brillado por su ausencia.

Las bolas de la Federación han querido ser benevolentes, porque el morbo podría haber deparado un derbi en Anoeta con los bilbaínos como locales y sus gradas teñidas de rojiblanco. Pero el derbi en Anoeta será el regalo de Reyes y el del nuevo San Mamés Barria el último partido de la temporada que se jugará en el nuevo estado bilbaíno. Dejar que la temporada acabe lánguidamente en el caso de que ya no haya objetivos por los que luchar no será una opción esta temporada. Cabe pensar que la Real, que ya se dio el gustazo de ganar el último derbi en San Mamés, a buen seguro tendrá que luchar para hacer lo propio en el primer choque en el nuevo estadio.

Siempre me ha gustado empezar en casa y, mucho más, terminar de la misma manera, aunque en el recuerdo está la victoria en Riazor que nos llevó a la cuarta plaza. Me gusta también que los enfrentamientos contra los dos grandes e intocables no condiciones el comienzo ni el final de la temporada (sexta y vigésimoquinta jornadas contra el Barcelona y decimotercera y  trigésimosegunda contra el Real Madrid), aunque en realidad, cosas del destino, no nos fue tan mal la pasada temporada abriendo el campeonato contra el conjunto culé y cerrando el camino en Anoeta contra el madridista. Y me gusta mucho que en la segunda vuelta la Real tenga un partido más como local que como visitante. Menos alegría me produce que haya dos veces en la que la Real tendrá que jugar dos jornadas consecutivas lejos de Anoeta, en las jornadas octava y novena contra Rayo y Valencia, y para cerrar la primera vuelta y abrir la segunda contra Villarreal y Getafe.

El tramo que se antoja más complicado es el que arranca en la tercera jornada y acaba en la novena. En ese periodo, la Real tendrá que recibir a un Atlético de Madrid que lleva tres victorias consecutivas en Anoeta, visitar al Levante (cinco partidos, cinco derrotas), recibir a un Málaga no europeo y gran incógnita de la Liga, visitar el Camp Nou (donde no se puntúa desde el empate a uno de a temporada 1994-1995), recibir al Sevilla y visitar consecutivamente Vallecas y Mestalla, aunque la pasada temporada estos tres últimos partidos se saldaron con victoria txuri urdin. Además, la complejidad de esa fase se agudiza teniendo en cuenta que se disputa durante los meses de septiembre y octubre, que es precisamente cuando el equipo de Jagoba Arrasate se jugará su futuro en la competición europea que dispute. Y en caso de que la participación, sea en Champions o en Europa League, sea exitosa, hay que recordar que estos partidos coincidirían en la segunda vuelta con el retorno de las competiciones continentales. Ojo a esa fase.

Será precisamente la visita al Camp Nou el primer partido de la Liga que tendrá que jugarse entre semana. Las otras dos jornadas que tendrá que jugar la Real en martes, miércoles o jueves serán las que le enfrenten al Valladolid, en las jornadas undécima y trigésima. Y puestos a buscar fechas especiales, es posible que este año la Real vuelva a jugar en Anoeta en la víspera de San Sebastián, puesto que el 19 de enero cae en domingo, el rival es el Getafe y las competiciones europeas no regresarán hasta un mes más tarde. Eso sí, será imposible que alcance el mismo encanto y trascendencia que aquella memorable e histórica noche ante el Barcelona en ese día de 2013. Más allá de jugar la penúltima jornada de Liga en San Mamés, y teniendo en cuenta que es imposible aventurar quién será rival y por qué objetivo a esas alturas, no parece haber demasiadas trampas evidentes en este sorteo para la Real. Queda poco más de un mes para el arranque de la Liga. Y ya hay ganas, porque así también se irán algunos de los debates que han amargado en parte la felicidad con la que concluyó la pasada temporada.

miércoles, julio 03, 2013

"Este es vuestro equipo", segunda parte

La primera foto de la Real 2013-2014.
Hay una escena en la película Hoosiers que marcó profundamente mi percepción sobre cómo hay que sentir los colores de un equipo. En el filme, Gene Hackman interpreta a Norma Dale, un entrenador antaño de éxito que afronta una última oportunidad en el modesto equipo de una pequeña escuela superior de Indiana. En la presentación del equipo, la gente del pueblo acaba coreando el nombre de un chaval, el mejor jugador que había, que ha decidido no formar parte del equipo por el dolor que le causó la muerte del anterior entrenador. Dale coge el micrófono y defiende a los seis, sólo seis muchachos que forman parte del equipo. Defiende su compromiso y su entrega, recordando al público que son ellos, los que están, quienes les representarán durante la temporada. "Este es vuestro equipo", dice Dale a los aficionados, en medio de un atronador silencio.

Recordé esa escena para hablar de la Real en el verano de 2008, cuando nadie creía en el equipo o en la forma de jugar que quería implantar Lillo, cuando la corta plantilla que vestía la camiseta txuri urdin alarmó a tantos ante la escasez de refuerzos y cuando la precaria situación económica en la que estaba el club amenazaba incluso su supervivencia. Lo que no pensé entonces es que tendría que recordar de nuevo esa escena ahora, cuando tendría que reinar la felicidad. La Real culminó una brillante temporada hace poco más de mes. Un mes. Y en estas cinco semanas todo se ha recibido con una desmesurada desilusión. Colocar en el banquillo a Jagoba Arrasate parecía una claudicación miserable, no fichar a Muniesa era como dejar pasar a un Balón de Oro a precio de saldo, jugar un amistoso contra el equipo de reservas del Tottenham se vio como una humillación impropia de un equipo de Champions, y ahora la bola de nieve que se ha creado con Illarra es el torpedo que por lo visto va a acabar por hundir a la Real en la miseria.

Lo siento mucho, no voy a sumarme de ninguna de las maneras a esta corriente destructiva, desilusionante e irracional, a la que no encuentro explicación sólo unas semanas después de cerrar un año formidable y, por el momento, manteniendo a casi toda la plantilla que nos llevó hasta allí. Nuestro equipo es el que hoy ha arrancado en Zubieta, con el añadido de los jugadores internacionales que tienen una semana más de vacaciones. Nuestro equipo será siempre el que viste la camiseta txuri urdin. Y lo forman aquellos que quieren formar parte de él. No hay más. Siempre he defendido, y no creo ser el único, que lo esencial para jugar en la Real es querer hacerlo. Soñar con hacerlo. Dejarse la vida por hacerlo. Eso va por Martino, Muniesa, Verdú o tantos otros nombres que han salido en las últimas semanas como posibles fichajes realistas y que han preferido otro equipo. No lamento ni por un instante que no hayan fichado por la Real, sean bueno o malos, aporten o no aporten, sencillamente porque no han querido estar aquí.

La famosa portada de Marca.
De la misma forma que no defiendo el fichaje de quien prefiere otras cuestiones antes que defender la camiseta de la Real, nunca he sido partidario de cerrar las puertas a ningún jugador que quisiera marcharse. Puedo dudar de sus motivos, pensar que comete un error o perder el cariño que siento hacia él. ¿Pero cerrarle las puertas? Eso no. Si alguien no quiere estar en la Real, que salga. Lo que no creo que sea sano es plantearse situaciones hipotéticas de forma constante. Hace unos días había que calibrar qué hacer si De la Bella aceptaba una oferta de la Premier, hemos pasado meses dándole vueltas a la posibilidad de que el Arsenal repesque a Vela, pensando si el Barcelona va a querer a Iñigo Martínez en lugar de a Thiago Silva... y ahora todo este follón de Illarramendi, que ha multiplicado hasta el infinito el impacto de algo que no deja de ser un rumor de verano, por muy fundamentado que pueda estar.

Hay que asumir las cosas como vienen. Lo normal era que los grandes se fijaran en nuestros jugadores porque son muy buenos y han hecho una temporada excepcional. Lo normal es que quieran ficharlos y que entablen contacto, con el jugador o con la Real. El Real Madrid siempre tendrá aspiraciones deportivas más grandes que la Real, y eso no será un camino equivocado para los nuestros. Siempre podrá pagar más que nosotros (ojo, no son los únicos; en la temporada 2011-2012 el sueldo medio de la Real era el decimocuarto de Primera), y desde luego que eso jamás será responsabilidad de quien dirija a la Real. Y siempre habrá jugadores que, por mucha identificación que sientan hacia la Real, optarán algún día por marcharse. De la misma forma que las aspiraciones deportivas de la Real satisfarán a algunos jugadores de nivel internacional, los sueldos que se puede permitir la entidad serán suficiente para ellos y querrán quedarse para siempre y ser un One Club Man. Hasta el día de hoy, Illarra siempre se ha mostrado más cerca de lo segundo que de lo primero, así que mientras no diga lo contrario apuesto por mantener la calma.

Este es nuestro equipo. El que hoy hemos visto en Zubieta más los ausentes. Con su entrenador y con los jugadores que ya están y los que quieran estar, los que pueda traer un club que no cuenta con las ventajas económicas de otros. Nada de lo que ha sucedido en estas semanas ha laminado mi ilusión en lo más mínimo, porque nada se sale de lo que siempre ha querido ser la Real. No hay nada tan extraño o anormal, por mucho que ahora el altavoz de las redes sociales amplifique hasta el infinito el impacto que pueda tener un rumor, una noticia o incluso un hecho. A día de hoy, Illarra es txuri urdin y la Real alineará en la previa un equipo muy parecido al que nos llevó a la cuarta posición. No veo que haya que tirar ya por tierra lo que pensábamos hace un mes, que la temporada 2013-2014 sería ilusionante, con el anhelado regreso a Europa (ganando o perdiendo la previa), con una Liga en la que muchos equipos han perdido potencial y con una Copa que volverá a brindarnos una oportunidad de ser campeones.

lunes, julio 01, 2013

Gracias y suerte, Flaco

Su primer gol con la Real, ante el Numancia.
Joseba Llorente no ha conseguido ser lo que quería en la Real. Ya se puede afirmar sin ningún atisbo de duda o de ilusión por un regreso milagroso, pero con un enorme poso de tristeza. Y es que Joseba Llorente ya no es jugador de la Real y, por tanto, no podrá completar sus ilusiones ni seguir derrochando la ilusión que desprendía cada vez que se ponía la camiseta txuri urdin. Le quedaba un año de contrato, de los cuatro que firmó, que tendría que haber comenzado hoy, pero justo hoy el club ha comunicado la rescisión del acuerdo. El Flaco no ha tenido suerte en la Real más que en su debut en Anoeta. Era su segundo partido con la camiseta del primer equipo, después de haber jugado unos minutos en Zaragoza todavía con Krauss de entrenador. El rival, el Numancia. Diez contra diez y 1-1 en el marcador. Clemente le pone en el campo por de De Paula. Como se suele decir, fue llegar y besar el santo. Salió en el 73 y el 76 estaba volviéndose loco tras marcar el tanto de la victoria. La primera vez que mostró el trance txuri urdin que le provocaba la emoción del gol. La afición realista sólo llegó a disfrutar de esos momentos en ocho ocasiones más.

Viendo el peso que ha tenido Llorente en los anhelos realistas de los últimos años, casi sorprende que apenas marcara nueve goles en los 64 partidos que llegó a disputar. Mucho más que de esos 64 sólo 24 contaran con él en el once inicial. Al final, jugó exactamente el mismo número de encuentros con el primer equipo como en el Sanse, mala señal para cualquier canterano, y con el filial vio portería en 26 ocasiones. Con los potrillos marcaba cada 190 minutos, con los mayores cada 261. Cierto es que no tuvo suerte con los compañeros con los que le tocó compartir delantera cuando subió a la Real, Kovacevic, Nihat y De Paula, pero también que en aquella primera etapa, que se prolongó hasta el final de la temporada del subcampeonato, estuvo infrautilizado. La eterna canción del delantero canterano, que siempre parece tenerle un poco más difícil para encontrar su sitio en la Real. Agirretxe, que no tuvo la suerte de dar una victoria con su primer gol, puede dar fe de ello.

Tras marcar al Deportivo, en la 2010-2011.
Cuando regresó a la Real lo hizo como estrella. Era el fichaje ilusionante en el regreso a la Primera División. Fue caro para los parámetros económicos en los que se puede mover la Real, tres millones de euros, pero venía de un Villarreal de Champions y cumplió con lo que prometía: trajo ilusión. Y fútbol. Su primera vuelta fue extraordinaria, marcó cuatro goles en los 18 partidos que jugó, 15 de ellos como titular. Asistía, peleaba y se convirtió así en uno de los líderes de una Real que, efectivamente, ilusionaba y en su regreso a Primera bordeaba ya los puestos europeos. Pero apareció la maldita hernía que truncó por completo ese feliz regreso a la Real. El último encuentro que jugó fue en Getafe, donde la Real logró un rotundo 0-4. Llorente no marcó aquel día pero hizo un partidazo descomunal. Ese fue el adiós real de Llorente, del gran Llorente, del delantero que algunos siempre quisimos ver en el primer equipo y que sacaba sonrisas al verle triunfar en Eibar, Valladolid y Villarreal. Siempre un peldaño más alto que el anterior.

Aquel Llorente es el que tiene que permanecer en la retina. Después de la lesión, tristemente se fue haciendo evidente que él ya no estaba para competir a ese nivel (con una excepción, le sigo considerando muy responsable del 4-1 copero ante el Granada, el que permitió romper una racha de más de veinte años sin eliminar a un equipo de Primera) y que Montanier no le daba los minutos que la gente quería. Nunca se llegó a explicar correctamente lo que estaba sucediendo, y por eso la situación de Llorente se acabó convirtiendo en un problema. Aunque el inicio de su cesión a Osasuna fue esperanzador (gol al Barcelona incluido), poco a poco se pinchó esa burbuja. Y llegamos al punto en el que la rescisión del contrato es un acierto. Es una buena noticia para el jugador y para el club. Se habla mucho estos días de la posibilidad de que Llorente cuelgue las botas y deje el fútbol. Qué lástima que se vaya sin haber conseguido triunfar de verdad en la Real. Qué lástima. Muchas gracias por el sincero intento, Flaco. Y mucha suerte.