lunes, mayo 25, 2015

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2014-2015 (1) Una enorme decepción atenuada al final

El póster oficial de la 2014-2015, ya con David Moyes.
La temporada 2014-2015 ha sido una enorme decepción. No cabe calificar de otra forma una campaña pensada, y así se dijo desde el club, para que la Real se acomodara de forma estable en la zona noble de la Liga y al menos repitiera clasificación europea. Vistos los resultados, los libros de historia recordarán esta temporada como una enorme paradoja. El mismo equipo que superó en Anoeta con enorme brillantez a Barcelona, Real Madrid, Atlético y Sevilla fue, al mismo tiempo, una calamidad lejos de su estadio y dejó de sumar una ingente cantidad de puntos frente a equipos inferiores. La decepción, en todo caso, acabó algo atenuada. La llegada de David Moyes para sustituir a Jagoba Arrasate convirtió a la Real en un punto informativo de interés para medio mundo (en España no, porque ahí el interés se circunscribe a Real Madrid y Barcelona como sabemos quienes seguimos la actualidad del resto de los equipos) y aunque el fútbol del equipo no mejoró en calidad sí que se vio a un conjunto mucho más rocoso que superó con cierta facilidad el miedo a luchar por la permanencia.

Los objetivos de la temporada encontraron un lastre de considerables dimensiones y demasiado pronto. A las dudas sobre la confección de la plantilla se sumó el durísimo revés europeo que fue no llegar ni siquiera a la fase de grupos de la Europa League. Tras una clasificación merecida aunque con excesivo sufrimiento ante el Aberdeen, la Real sucumbió en Krasnodar en una jornada aciaga. Aquel desastre imprevisto agravó todos los males del equipo txuri urdin. Las dudas de la plantilla por el cambio de sistema que quiso impulsar Arrasate se multiplicaron, las lesiones lastraron enormemente al equipo (Rulli, el mejor de la temporada, cayó precisamente en Krasnodar y ya no pudo jugar de nuevo con Arrasate en el banquillo realista). Para colmo, el comienzo de la Liga fue histórico pero en lo negativo. El Eibar, que con su descenso final agravó la leyenda negra del equipo txuri urdin contra los conjuntos de la parte baja de la tabla, superó a la Real en el primer derbi guipuzcoano que protagonizaron ambos equipos en Primera.

La remontada al Madrid, lo mejor en la Liga.
Con todo lo mal que pintaban las cosas, la Real pudo encontrarse con un punto de inflexión positivo en la temporada con la impresionante remontada ante el Real Madrid en Anoeta, del 0-2 al 4-2 en un partido épico. Pero ni siquiera esa impresionante inyección de moral sirvió para levantar el vuelo. Tras ese logro, la Real de Arrasate acumuló ocho jornadas sin ganar, sumando apenas tres puntos de 24 posibles en ese tramo, y sólo enseñó el fútbol que quería desplegar su entrenador ante el Valencia, ante el que empató a uno por mucho que mereciera la victoria. Tras sumar decepciones en un proyecto agotado y caer 0-1 en Anoeta ante el Málaga, Jokin Aperribay cedió y cesó por primera vez durante el curso a un entrenador. Arrasate dejó al equipo en la penúltima posición, con apenas seis puntos en su casillero. Dentro del habitual carrusel de nombres siempre estuvo el de David Moyes, pero tener por delante un parón liguero le dio margen al presidente realista para tomar la decisión final. Mientras tanto, y para afrontar el partido ante el Atlético,  se dio el mando a Asier Santana, hasta entonces técnico del Sanse, y que se quedaría como ayudante de Moyes. La respuesta, excepcional. El campeón cayó en Anoeta por 2-1.

Moyes llegó en medio de una enorme expectación mediática. La sala de prensa de Anoeta probablemente no ha tenido nunca tanta afluencia como en su presentación, y quizá semejante interés haga pensar a algunos que su llegada no ha sido el revulsivo que en realidad buscaba el club, pero ese análisis sería demasiado simplista. Su debut fue en Riazor, de donde sacó un empate a cero contra el Depor. A pesar del varapalo en Villarreal, donde la Real sufrió una nueva goleada (4-0), el técnico escocés puo presumir de una mejora defensiva casi inmediata. El equipo txuri urdin sólo sumó esa derrota en los siete primeros partidos de su nuevo entrenador, en los que encajó sólo siete goles (una media de uno por partido, en los diez primeros partidos había sido de 1,5) pero dejando la puerta inmaculada en tres encuentros, incluyendo otra victoria de prestigio, el 1-0 ante un Barcelona incapaz de superar un brutal trabajo defensivo y la enorme categoría de un Rulli que ya se había hecho con el puesto de titular. Y todo ello sin cerrar nada en el mercado de invierno, aunque el escocés quiso hacerlo y trabajo por ello.

El Villarreal está vez superó a la Real en la Copa.
Con muy poco tiempo al frente de la Real, Moyes ya había alejado al equipo de la zona de descenso, pero la eliminación en la Copa ante el Villarreal, justa pero honrosa (2-3) y la derrota en la última jornada de la primera vuelta, 0-1 ante el Rayo en el último encuentro que se perdió en Anoeta, devolvieron las dudas a un equipo que, en realidad, no había conseguido que la calidad de su juego mejorara al mismo ritmo que otros elementos. La irregularidad comenzó a marcar las actuaciones de la Real, que tan pronto acumulaba tres jornadas sin ganar y se dejaba escapar puntos en el descuento ante rivales como el Almería, otro de los descendidos, como protagonizaba vibrantes actuaciones como el 4-3 ante el Sevilla, una brutal remontada que tuvo lugar en los minutos finales. Los fantasmas del descenso se alejaron definitivamente con tres victorias consecutivas, 1-0 ante el Espanyol, 0-1 ante el Getafe (fue la primera de la Real fuera de casa en toda la temporada y llegó en la jornada 27) y 3-1 ante el Córdoba. Curiosamente, ese tramo, el mejor del equipo en la Liga, coincidió con la baja de su estrella, Vela, que cayó lesionado en la habitual goleada en el Santiago Bernabéu.

La Real llegó a los últimos diez partidos de la temporada pensando incluso que Europa era posible. La séptima plaza se convirtió en el objetivo y precisamente el primer rival ante el que los realistas comenzaron esa batalla fue el Málaga, el conjunto que la ocupaba por aquel entonces aunque la acabara cediendo al Athletic. El 1-1 final en La Rosaleda, gol de un Pardo ya imprescindible para Moyes, fue insuficiente para seguir en esa pelea con trazas de éxito, y la siguiente derrota en el Vicente Calderón apagó los fuegos europeos. Después de sufrir una severa injusticia arbitral que impidió vencer en San Mamés y reforzar las escasas posibilidades que había de lograr esa heroica remontada que habría supuesto pasar de la penúltima posición a la zona europea, las opciones de alcanzar la séptima posición se perdieron matemáticamente en la jornada 36, cuando la Real sucumbió en el Camp Nou por 2-0, allanando el camino del equipo culé hacia el título pero con un actuación más digna que de costumbre en el estadio barcelonista.

La goleada en Vallecas, un buen cierre de una campaña irregular.
El final de la temporada, de hecho, acentuó las agridulces sensaciones de la temporada. Con apenas dos victorias en los últimos diez partidos, la Real dejó la sensación de que se conformó con la permanencia y sólo dio la talla en los escenarios importantes. Por eso la despedida de Anoeta fue tan cruel como justa, un 0-3 contra un Granada que acabó salvándose de milagro y probablemente por ese triunfo ante la Real, y por eso la pitada de la afición al equipo estuvo más que justificada, reflejando el sentir general que dejó toda la temporada. Pero el 2-4 final en Vallecas, en un partido intrascendente para ambos equipos en la clasificación, recordó que el equipo tiene calidad para hacer mucho más de lo que enseñó a lo largo de los diez meses de competición. No basta con los picos de calidad mostrados, la Real no fue todo lo regular que podría haber sido y pagó sus errores en todos los terrenos, en la planificación, en el juego y a nivel personal de unos jugadores que no estuvieron a la altura en la amplia mayoría de los casos.