sábado, mayo 23, 2015

RAYO VALLECANO 2 - REAL SOCIEDAD 4 La Real más demoledora cierra el curso con goleada

El último once de Moyes esta temporada.
Puede que no sirva en realidad de mucho, pero la Real despidió la temporada con una gran victoria y, sobre todo, con mucha más dignidad de la que dijo adiós a Anoeta hace una semana. De la debacle del 0-3 al Granada se pasó a la versión más efectiva y demoledora del equipo de David Moyes, que ganó  2-4 en Vallecas, aprovechando prácticamente casi todas sus ocasiones de gol, mostrando un porcentaje de acierto inédito en este equipo durante toda la temporada. Ese fue el principal mérito del equipo para cerrar el curso con victoria, pero no el único. Es cierto que la clasificación había liberado por completo a Rayo y Real, pero hay que valorar que el equipo supiera despertar después de que el huracán vallecano en que Paco Jémez ha convertido a este equipo empatara el 0-2 que pusieron Vela y Chory Castro. Con carácter y con el martillo, la Real marcó dos goles más, cuyos autores fueron Agirretxe para certificar que sigue teniendo olfato goleador y Elustondo para decir adiós a la Real.

Moyes no quiso cerrar la temporada sin volver a insistir en ese esquema sin delantero centro que tan poco resultado le da a este equipo y que ahonda en la poca confianza que el escocés parece tener en Agirretxe y las dudas que todavía le genera Finnbogason. Y en esta ocasión el experimento salió bien a medias, porque aunque ese esquema sirvió para poner un claro 0-2 en el marcador también es cierto que la victoria llegó con el esquema más reconocible sobre el campo. Aunque le dio unos minutos finales reparadores, Carlos Martínez fue el gran damnificado de la debacle ante el Granada y Zaldua, que acabó el partido de extremo, le sustituyó en el lateral diestro. Lo demás, lo esperado, con Mikel manteniéndose en el centro de la zaga, Markel como pivote único y la variante ofensiva del centro del campo, con Granero y Pardo por delante de él. Chory Castro, Canales y Vela formaron la línea más adelantada, con la habitual movilidad que le pide Moyes a sus atacantes.

Estando en juego sólo cuestiones estadísticas y anecdóticas, hay que agradecer que Rayo y Real saltaran al campo dispuestos a disputar el partido con seriedad y ofrecer al menos un buen espectáculo para cerrar la temporada. Se notó, eso sí, que la clasificación no era un problema para ninguno de los dos y que no había ninguna necesidad de volverse locos buscando la portería rival desde el primer minuto. De esa manera, no pasó nada significativo casi hasta el minuto 10, cuando De la Bella estuvo a punto de marcar en la portería de Rulli al enviar a córner un centro desde el flanco izquierdo del ataque rayista. En ese saque de esquina, el Rayo tuvo la mejor ocasión de la primera mitad, un espléndido testarazo de Bueno que repelió el larguero. Poco después, de nuevo Bueno estuvo cerca del gol en una jugada personal que Mikel acabó desbaratando y enviando a córner.

Como de costumbre, a la Real le costó mucho generar ocasiones de peligro ante la portería rival, y eso se vio con mucha claridad en el primer acto del encuentro. Pero esta vez, en cambio, sí hubo una efectividad casi absoluta y dos de las tres primeras llegadas de peligro acabaron en el fondo de la portería de Toño. Pasado el cuarto de hora, lo que despertó a la Real fue una de las subidas de Zaldua, menos insistentes que las de un De la Bella mejorado con respecto al  tono general de la temporada, a pesar de un error al comienzo de la segunda mitad en la que regaló una falta y se cargó con una justa amarilla por proteger mal un balón que no llegaba a salir. Morcillo cortó esa internada de Zaldua en busca ya del área con una aparatosa entrada que también le costó la amarilla. Canales lanzó directamente a puerta esa falta desde el pico derecho del área y Toño tuvo que enviarla a córner. Esa fue la ocasión clara de gol de la Real que no acabó dentro. Las dos siguientes sí lo harían.

El 0-1 llegó como consecuencia de la insistencia del Rayo de sacar el balón jugado desde atrás. Un error de su defensa en esas circunstancias es letal, y eso fue lo que sucedió. Canales robó el balón en la izquierda y no tuvo más que mandar el balón al centro del área, donde esperaba Vela. Con la única oposición de la salida a la desesperada de Toño, el mexicano no desperdició el regalo. Apenas dos minutos después, Pardo robó un balón en la frontal y aunque tenía posición de tiro desplegó su portentosa visión de juego para mandar un balón cruzado a Chory Castro, a lo que el uruguayo respondió conectando una formidable volea que el guardameta rayista ni siquiera pudo oler. A partir de ahí, todo lo que sucedió en la primera mitad lo hizo el Rayo, por lo que se podía intuir que el 0-2 no iba a ser el resultado al descanso.

A la media hora, un centro de Manucho desde la derecha lo encontró Bueno en el segundo palo y el balón salió repelido entre la mano de Rulli y la madera. Bueno tuvo otra gran ocasión a balón parado, pero su falta directa se marchó por muy poco a la izquierda de un guardameta realista que ahí no pudo más que hacer la estatua. El argentino sí tuvo que emplearse a fondo casi a continuación para sacar un disparo de Trashorras desde la frontal, pero la jugada continuó y Bueno ahí sí fue capaz, con justicia por pura insistencia, de enviar el balón al fondo de la portería realista para hacer el primero del Rayo y recortar distancias en el marcador. Era el minuto 42 y la Real estuvo a punto de suicidarse ante del descanso, con un error de Mikel González que él mismo subsanó.

De hecho, la Real respondió bien a ese nuevo escenario y en la segunda mitad salió decidida a buscar el tercero. Vela, Canales y Granero comenzaron a conectar mejor y con más inteligencia. Pero siempre fallaba el último pase. Bien por imprecisiones o por fueras de juego, la mejora en las combinaciones realistas no desembocó en ninguna ocasión de gol clara. El Rayo, en cambio, sí generaba peligro. O, por lo menos, inquietaba a la Real, porque sus opciones acabaron en reclamaciones. Bueno marcó, pero lo hizo en fuera de juego. Y un centro que rebotó en el cuerpo de Mikel González fue solicitado como mano, pero no lo fue. Lo curioso es que un error del árbitro facilitó el gol del empate. Zaldua envió despejó desde el suelo con la mano, y el árbitro, en lugar de señalar falta, dio córner. Y en ese saque de esquina, formidablemente ejecutado, empató el Rayo. El balón, peinado en el primer palo, llegó hasta el segundo para que Morcillo rematara con claridad.

Cuando más cerca parecía la Real de inquietar a Toño se encontró con ese empate. Pero su reacción fue espectacular, e incluso recordó a aquel equipo que finiquitaba partidos en pocos minutos. Y fue clave el movimiento de Moyes. Antes del empate había sustituido a Markel por Elustondo, y de hecho dejando a Pardo en una posición más de cuatro, pero el cambio decisivo fue el de Agirretxe por un Granero que hizo un enorme esfuerzo. El esquema de la Real volvió a ser el 4-2-3-1 de casi siempre. Y con sólo cuatro minutos en el campo, en el 73, Agirretxe marcó. En realidad, fue un nuevo error del Rayo, que dejó libre de marca a Chory para que sirviera el balón al delantero realista y este hiciera el 2-3. Apenas un minuto después, Elustondo conectó un rechace en la frontal del área y marcó un gran gol. La piña que formaron todos los realistas a su alrededor pareció dejar claro que este ha sido el último partido de Elustondo en la Real. No es mala forma de despedirse.

El partido quedó finiquitado con ese 2-4, aunque, y de nuevo hay que agradecerlo, tanto Real como Rayo mantuvieron el esfuerzo de buscar más. Fue el equipo txuri urdin el que más cerca estuvo de aumentar su renta, con ocasiones de Vela (que no acertó a picar la pelota para salvar la salida de Toño), de Canales (que presionó al portero rayista y estuvo a punto de aprovechar su error en el despeje), de Agirretxe (cuyo disparo desde la frontal fue manso a las manos de Toño) y de nuevo Canales, forzando en esta ocasión la mejor parada del guardameta rayista con su lanzamiento lejano. La temporada terminó con fiesta, porque jugar en Vallecas siempre es una fiesta independientemente del resultado, pero esa fiesta fue completa gracias a que la Real cumplió sus objetivos: ha sumado contra los 19 equipos de Primera, algo que sólo ha hecho el Barcelona, y ha conseguido no ser el peor equipo a domicilio del campeonato. Algo es algo. Y ahora, a trabajar que la próxima temporada no sea tan decepcionante como esta ya recién acabada.