sábado, diciembre 06, 2014

PREVIA Villarreal - Real Sociedad. La primera gran prueba de nivel para la Real de Moyes

Ansotegi e Iñigo ya fueron los centrales en el partido de la
temporada pasada.
La Real de David Moyes se enfrenta a su primera gran prueba de nivel (domingo, 19.00 horas, El Madrigal, Canal + Liga y Gol TV). La visita al Villarreal, bestia negra realista la pasada temporada (5-1 en tierras castellonenses y 1-2 en Anoeta, en el partido en el que se esfumó la posibilidad de lograr la sexta plaza que finalmente logró el Submarino Amarillo), demostrará hasta qué punto se ha asentado el cambio en el conjunto txuri urdin, que se enfrenta al doble reto de ganar su primer partido de la Liga como visitante y al de mantener de nuevo la portería a cero, algo que se ha conseguido en los tres partidos que ha dirigido el técnico escocés. Aunque la Real tiene bajas importantes, el once será de nivel. Y ganar en Villarreal tendría efectos de un valor incalculable. No sólo prolongaría la buena racha del nuevo técnico, sino que permitiría a la Real mirar ya hacia arriba con la convicción de que no hay rival imbatible, algo que en Anoeta ya ha demostrado con sus victorias entre Real Madrid y Atlético pero que le falta enseñar como visitante.

Las bajas van a condicionar mucho los planes de Moyes. Ya eran conocidas las ausencias de Mikel González y Agirretxe. El partido de Copa ha dejado además en la enfermería a Elustondo y Zaldua. Y en el último entrenamiento el que cayó, con una rotura de fibras, es Markel Bergara Todos ellos han sido titulares habituales esta temporada o la pasada, con lo que es obvio que son bajas más que sensibles. Por esa razón, Moyes se lleva a Villarreal a 19 jugadores (hasta ahora, nunca ha dado una convocatoria cerrada en la víspera), todos los disponibles de la primera plantilla más Hervías y Oyarzun, los dos potrillos que se mantienen con el primer equipo.  Estrada, habitual descarte, tuvo unos segundos en el descuento del partido de Copa en Oviedo, pero la presencia de otros tres laterales le hace ser el principal candidato, aunque en este tiempo nuevo en la Real, en el que el propio Moyes confiesa que aún está conociendo a sus jugadores, todo parece posible.

El once tendría que parecerse mucho al que el técnico escocés ha presentado en sus dos anteriores partidos de Liga, pero hay incógnitas. En principio, Zubikarai recuperaría la portería tras la Copa. Ansotegi e Iñigo Martínez serían los centrales, sin recambios en la convocatoria, con Carlos Martínez y De la Bella en las bandas. La ausencia de Markel abre muchas opciones. La más clara sería colocar ahí a Gaztañaga, pero su apuesta por la veteranía en estos primeros pasos en la Real hace pensar en que Granero y Pardo ocuparán el doble pivote, con Zurutuza en la recámara. Prieto, Canales, Hervías (el mejor en Oviedo), el propio Zurutuza y Chory Castro se juegan dos de los tres puestos de la línea de mediapuntas junto a Vela, el único fijo, y Finnbogason será la referencia en ataque, buscando todavía su primer gol con la camiseta de la Real. Sin opciones aparentes para entrar en el once inicial, y a la espera del descarte, quedarían Rulli, Estrada, Yuri y Oyarzun.

Todavía con poco margen, pero la Real comienza a alejarse de los puestos de peligro de la clasificación. Al comienzo de la jornada ocupaba la decimocuarta posición con 13 puntos, tres por encima del primero de los tres conjuntos que ocupa la zona de descenso y a once de los puestos europeos, que precisamente cierra el Villarreal en la sexta plaza con 21 puntos. El equipo de David Moyes suma siete de los últimos nueve puntos y sólo un gol encajado en esas tres jornadas, ninguno en los dos partidos que ya ha dirigido el escocés. La Real, eso sí, busca su primera victoria en Liga fuera de casa, puesto que como visitante ha logrado tres empates y ha cosechado tres derrotas. El Villarreal no tiene término medio en casa, ha ganado tres partidos (4-2 al Rayo, 2-0 al Almería y 2-1 al Getafe) y ha perdido los otros tres (0-1 ante el Barcelona, 0-2 ante el Real Madrid y 1-3 ante el Valencia). Y suma los mismos puntos que la Real en las tres últimas jornadas, en las que no ha perdido.

No es mala plaza Villarrreal para el equipo txuri urdin, que ha conseguido puntuar en siete de sus once visitas, todas ellas en Primera División. El equipo castellonense ha logrado cuatro triunfos, por tres de la Real y otros tantos empates. El triunfo txuri urdin más claro fue el 1-3 de la temporada 2000-2001, con tantos realistas de Rekarte, Tayfun e Idiakez, tres puntos vitales para conseguir aquel año la permanencia en Primera. La mayor goleada a favor del Villarreal es el 5-1 de la pasada temporada, el partido que desniveló por completo la estadística entre estos dos equipos, hasta entonces igualada en número de triunfos (tres para cada equipo) y casi en número de goles marcados (nueve para el Villarreal, ocho para la Real, ahora ya 14-9). El conjunto realista nunca ha encadenado dos derrotas consecutivas en este estadio, aunque no ha ganado en sus últimas cuatro visitas (dos empates y dos derrotas) y su último triunfo es el 0-2 de la temporada 2005-2006, con goles de Mikel Alonso y Mark González.

Como se ha mencionado algo más arriba, la pasada temporada, la 2013-2014, el Villarreal infringió a la Real uno de los más severos correctivos de la competición. 5-1 fue el resultado final, toda una sorpresa porque el equipo de Jagoba Arrasate se plantó en El Madrigal con la posibilidad de hacer historia con un sexto triunfo consecutivo que habría igualado su mejor racha de la historia. La indolencia de la Real fue continuamente castigada por un Villarreal que impuso un ritmo muy intenso al partido. Al descanso, 3-0. Dos veces Giovani, el primero y el tercero, y Uche pusieron ese marcador. En el intermedio, Arrasate arriesgó con dos cambios de jugadores y el de sistema, con una defensa de tres hombres, pero la humillación continuó. Antes de los diez minutos del segundo acto Uche hizo el cuarto y casi en la siguiente jugada Moi Gómez hizo el quinto. Agirretxe hizo de cabeza el tanto de la Real, todavía con más de media hora por jugarse, pero lo único que consiguió la Real fue evitar una goleada verdaderamente histórica en su contra. El Villarreal pisó el freno y se conformó con ese rotundo triunfo.