domingo, octubre 06, 2013

"Jagoba, mueve el banquillo"

Antes del partido, fiesta de las aficiones.
Vallecas es algo tan bonito para un aficionado de la Real que cometeríamos un error si no lo repitiéramos cada vez que se produce, si no recordáramos lo mismo que el club vallecano enfatiza por megafonía antes de cada Rayo Vallecano - Real Sociedad, que el fútbol es un deporte que tiene que unir a las aficiones. Eso sucede siempre en este encuentro, siempre, sin excepción y para orgullo del seguidor franjirrojo y del txuri urdin. Pone la piel de gallina que una enorme pancarta realizada por aficionados locales recordara el nombre de Aitor Zabaleta. O que la afición txuri urdin se uniera a la ya clásica reivindicación de los emblemáticos Bukaneros ("Presa, vete ya"), y que incluso coreara el nombre del Rayo en los prolegómenos del partido. Ese aplauso cruzado entre las dos aficiones es siempre lo más bonito que deja una jornada al año, aunque los grandes medios de comunicación vivan únicamente pendientes del resultado y los detalles más absurdos de los partidos de sus dos únicos equipos. Peor para ellos.

Es cierto que el modesto estadio madrileño no vivió ayer una invasión txuri urdin como la que aconteció la pasada temporada, Aún así, fue notable. "No te has pasado conduciendo y estaremos en Donosti, ¿verdad?", le decía un aficionado del Rayo a otro cuando se dispersó la marea realista que recibió a su equipo. Pero esta invasión tiene aún más mérito, porque no va acompañada de una racha de triunfos ni sigue al mismo equipo arrollador de hace unos meses. Hay una diferencia entre viajar para ver ganar a la Real y viajar para ver a la Real. Y así, varios centenares de realistas poblaron una de las gradas superiores del estadio, llegados desde Gipuzkoa pero también desde los sitios más dispares, también por supuesto de Madrid. Y no pararon de animar en todo el partido. La suya fue la enésima demostración de fervor, fidelidad y saber estar en un campo del fútbol español. Y es en la derrota cuando más agradecen gestos de sus jugadores, gestos que ayer no llegaron de la forma merecida. Cuando hace unos meses la Real venció en este mismo escenario por 0-2 y parecía afianzar de una forma casi definitiva esa gran cuarta plaza que finalmente consiguió con algo más de sufrimiento, todo eran risas y alegría. Eso es fácil de compartir. La derrota de ayer no. Así que no queda más que felicitar al jugador que sí tuvo un gesto para con el aficionado y lamentar que no fuera algo meditado, organizado y general.

La grada ocupada por la afición txuri urdin.
Y hubo un momento que también es necesario destacar. Mediada la segunda parte, el Rayo ya había agotado sus tres cambios cuando la Real todavía no había hecho el primero. "Jagoba, mueve el banquillo" gritó la afición. Quizá algo tímidamente, pero con la suficiente fuerza como para que se escuchara con nitidez. El cántico es continuación del que escuchaba Montanier ("gabacho, mueve el banquillo") y que tan poco gustaba en algunos sectores, que lo llegaron a tachar de falta de respeto. Pero la afición suele ser sabia, y más una como la de la Real, que jamás ha abandonado al equipo, en ninguna situación, ni siquiera en Segunda y en una ruina que por momentos parecía irreversible. Y si ve algo con tanta claridad como para unirse en un grupo amplio y corearlo, es que hay algo a lo que atender. "Entendíamos que el equipo estaba bien, que estaba muy entero. Los cambios normalmente suelen ser para buscar algo diferente. Tampoco veíamos por qué había que hacer los cambios porque el equipo estaba bien". Esa fue la respuesta de Arrasate en la rueda de prensa tras el partido.

Hace dos años, la Real salió de Vallecas como colista después de encajar un mucho más contundente 4-0 y fue el día en el que la gente entonó, una de las primeras veces que lo hizo, el famoso "Montanier, dimisión". Hace trece años fue en Vallecas donde se coreó con fuerza un "Clemente, vete ya" al que se unió la afición vallecana con la misma firmeza y cariño con la que la realista entonó ayer el "Presa, vete ya". "Jagoba, mueve el banquillo", pidió el aficionado txuri urdin, como se lo pedía a Montanier para arreglar uno de los defectos más comentados de su Real, la enorme tardanza en realizar las sustituciones, un mal que parece que se prolonga tras la marcha del francés. En Vallecas, Arrasate sólo hizo un cambio útil, en el minuto 70, y los dos últimos ya con el 1-0 en el marcador y para jugar los minutos de descuento. La Real jugará otros dos partidos lejos de Anoeta antes de que el estadio realista pueda pronunciarse, pero Vallecas siempre ha dejado pinceladas de sabiduría. Y de lo impresionante que es la afición de la Real. Esa es la mejor lección del partido de ayer.

sábado, octubre 05, 2013

RAYO VALLECANO 1 - REAL SOCIEDAD 0 La Real se autodestruye con su conformismo

El once de la Real en Vallecas.
La Real cayó derrotada en Vallecas y lo hizo autodetruyéndose, con un gol de penalti en el último minuto del partido, después de una actuación tan pobre como la del rival, aunque en una segunda mitad en la que fue mejor que el Rayo. Lecturas se pueden hacer muchas, independientemente de que el árbitro acertase o no en la señalización del penalti, que no lo hizo, pero una en la que coincidirá necesariamente todo el mundo es la que recuerda que es el segundo partido consecutivo que se va en el último suspiro y en una jugada a balón parado. Eso, méritos al margen, es un mazazo enorme en lo anímico y seguramente también en lo futbolístico, porque, aunque lejos del nivel que sí exhibió en la segunda mitad de Leverkusen, la Real sí estaba siendo mejor que su oponente. Y el conformismo llegó durante el partido, después del partido y, en realidad, en todo lo que llevamos de temporada.

No se preveían muchas novedades con respecto al once que batalló en Leverkusen, y Arrasate cumplió. Más, incluso, de lo esperado, porque dio la impresión de que el estadio vallecano vio lo que va a ser su once tipo, siempre que las rotaciones y las ausencias obligadas como hoy la de Mikel González no se interpongan en su camino, con un centro del campo formado por Markel, Elustondo y Zurutuza. El damnificado, y eso suena a algo conocido, es Pardo. En ese once ideal sólo parece haber una duda, el ariete. Y Agirretxe, hoy titular en Vallecas parece ir ganando la batalla a Seferovic por una cabeza, que se diría en el argot de la hípica. La fórmula supone una renuncia explícita a sacar el balón jugado desde atrás y obliga a que Zurutuza y los tres atacantes, en constante cambio de posición, hagan un trabajo enorme.

La mejor ocasión de la Real. Agirretxe, fuera sin portero.
La primera parte fue viva pero mala. Se notaba en exceso que había sobre el césped dos equipos que necesitaban ganar pero que tampoco querían perder. Muchas imprecisiones, muchos huecos en el centro del campo y ocasiones que, en realidad, no llegaron como fruto del juego acertado de los contendientes sino más bien de errores, pérdidas de balón o jugadas de estrategia. El Rayo fue, indudablemente, el equipo que más cerca estuvo del gol en el primer acto, porque estrelló dos balones en la madera. En el minuto 28,  fue el larguero, en una ocasión motivada por una indecisión de Iñigo Martínez. Y en el 42, el palo de derecho de Bravo salvó el gol en un cabezazo tras una falta botada desde la derecha. Iñigo Martínez también lo había evitado en el minuto 23, cortando milagrosamente un avance rayista que enfilaba ya a Bravo en solitario.

¿Y la Real? El equipo de Jagoba Arrasate renunció a sacar el balón desde atrás, y los lanzamientos en largo se convirtieron en su arma predilecta. Bravo e Iñigo Martínez eran los que llevaban las riendas de la salida de balón. A falta de Xabi Prieto, el jugador que mejor sabe ganar de cabeza esos pases desde la retaguardia, hasta Griezmann tuvo que emplearse en esa tarea. Aún así, la Real rondada con cierta facilidad las inmediaciones de la portería realista. El problema no fue la falta de pólvora, sino incluso el paso previo. Costaba pensar en cómo generar peligro y se tomaron decisiones muy equivocadas. La más flagrante fue un imposible disparo de Markel con la pierna izquierda, que de no mediar el despeje de un defensa rayista habría acabado probablemente en saque de banda. Lo más claro fue una doble indecisión entre Vela y Agirretxe en el minuto 38, pero ni así se exigió más de la cuenta al meta rayista.

Así marcó el Rayo el 1-0, de penalti.
La segunda mitad cambió el panorama. No por un vendaval de fútbol, ni mucho menos, pero la Real consiguió que el Rayo no se acercara con peligro a la portería de Bravo en toda la segunda mitad. Y poco a poco fue generando ocasiones de gol, no demasiado claras porque la claridad es una de las calidades que ha perdido esta temporada el equipo txuri urdin, pero sí fueron jugadas en las que se intuía que podía llegar el gol. A los cinco minutos, Vela colgó un balón al segundo palo tras un córner botado en corto pero Iñigo Martínez no llegó. Dos minutos después, de nuevo tras un envío de un Vela que se estaba conectando al partido, Agirretxe se revolvió en la frontal del área para introducirse en el área, pero el meta rayista alcanzó el balón antes que él. En el 16, Elustondo probó fortuna desde lejos. Y en el 26 llegó la más clara ocasión, en un jugadón de Vela por la banda derecha que finalizó con un pase atrás que Agirretxe, incomprensiblemente, mando fuera con toda la portería vacía. Si se desaprovechan esas opciones, ganar es imposible.

Después de esa jugada, y de que se lo pidiera la grada con una frase que ya había escuchado antes su predecesor, Arrasate movió el banquillo. Retiró del terreno de juego a Zurutuza y colocó en el césped a Seferovic. El suizo protagonizó un espléndido desmarque en su primera acción sobre el césped, y la jugada finalizó con un disparo cruzado de De la Bella, que bien pudo ser gol. En el minuto 35, el propio Seferovic pudo lograr el tanto que rompiera el empate en un contragolpe lanzado por Griezmann, pero su disparo encontró la respuesta del meta rayista. Tras esa ocasión, el partido entró en una fase más igualada, en la que ninguno de los dos equipos estuvo cerca del gol. Hasta la jugada del penalti. Un penalti absurdo por la zona en la que se produce, pero que el árbitro no dudó en señalar. Y gol. Porque los penaltis son otra cruz de la Real y de Bravo. Que no sea, ya ni siquiera hace que la derrota duela más de lo que ya duele.

El marcador final.
El equipo txuri urdin suma nueve partidos oficiales sin ganar, siete de ellos de Liga y la renta con respecto a la zona de descenso que le dieron los empates que fue cosechando en las jornadas previas se está evaporando lentamente. Es increíble que un equipo que llegó como un auténtico ciclón a finales de agosto, para superar con enorme brillantez al Olympique en la previa de la Champions, haya comenzado octubre en una situación ruinosa, en la que se conforma con muy poco (hoy, a pesar de desarrollar un fútbol flojo y cargado de errores, con pensar que la derrota ha sido injusta y que en la segunda mitad estaba siendo mejor) y en la que está lejísimos de explotar las condiciones que tiene la plantilla. Ese y no otro es el principal problema de esta Real, que, como la de Montanier en su primera temporada y en el comienzo de la segunda, aún no se ha permitido creer que es mejor que muchos de sus rivales. Y cuando esta Real se conforma, no es ni la sombra del equipo que puede llegar a ser.

viernes, octubre 04, 2013

PREVIA Rayo Vallecano - Real Sociedad. Urgencias en octubre

Agirretxe, bigoleador en Vallecas la temporada pasada.
Hace unos pocos meses, la Real llegó a Vallecas en plena espiral de ilusión. Esta vez (sábado, 18.00 horas, Estadio Municipal de Vallecas, Canal + Liga, Gol TV) lo hace con urgencias. Y estamos en el mes de octubre. Pero la mala racha llega ya a ocho partidos sin conocer la victoria, seis de Liga y dos de Champions, y es urgente que la Real recupere ya la senda de los buenos resultados con los que comenzó la campaña (con tres victorias seguidas, una en Liga y los dos partidos de la previa continental). El equipo de Jagoba Arrasate no está teniendo un primer tramo de temporada fácil, lastrado por las lesiones, por sus propios problemas y por la falta de triunfos. No tendrá fácil romper esa racha porque visita el feudo de otro equipo con urgencias, un Rayo que, como la Real, no gana desde la primera jornada, pero que ocupa el farolillo rojo de la clasificación. El ambiente, como es habitual en este precioso duelo, será de hermanamiento entre las dos aficiones.

El técnico txuri urdin no ha introducido más que cambio en la expedición que viaja a Madrid con respecto al grupo finalmente escogido de 18 jugadores para medirse en Alemania al Bayer Leverkusen. Se queda en tierra Mikel González, no por motivos técnicos o físicos sino por su paternidad, y entra en la lista José Ángel, que fue el último descartado para el encuentro de Champions. En la enfermería se mantienen Xabi Prieto, Dani Estrada y los dos que todavía tardarán meses en incorporarse, Ifrán y Granero. Afortunadamente, el choque europeo no ha dejado secuelas y los tocados, como es el caso de Zurutuza, han entrado en la lista sin problemas. Con respecto al último encuentro liguero, el de Anoeta frente al Sevilla, las novedades son Cadamuro y Javi Ros.

Dado que tras esta jornada vuelve a haber un parón en la Liga por los encuentros de selecciones, no se esperan demasiadas rotaciones en el once que presente Arrasate en Vallecas. Bravo será una vez más el portero titular. En la defensa son seguros Carlos Martínez en la derecha e Iñigo Martínez en el centro. Ansotegi y Cadamuro se juegan el otro puesto de central y no parece que De la Bella vaya a abandonar la banda izquierda. En la línea de tres centrocampistas se puede dar por segura la presencia de Pardo, el único que no jugó en Leverkusen. Elustondo y Markel se juegan el puesto por detrás y si está en condiciones Zurutuza completará ese trío. Por delante, Vela y Griezmann parecen nuevamente seguros, mientras que Sefrerovic y Agirretxe vuelven a disputarse la punta de ataque. Zubikarai, José Ángel, Ros y Chory Castro parecen suplentes seguros.

Real y Rayo comparten una estadística muy negativa: seis jornadas sin conocer la victoria, desde que el equipo txuri urdin venció 2-0 al Getafe y el rayista 3-0 al Elche en la primera jornada de Liga. La Real, no obstante, suma un total de siete puntos gracias a los cuatro empates logrados, y ocupa la decimotercera posición, cuatro puntos por encima de la zona de descenso y a cinco de la europea. Como visitante, ha cosechado dos empates (Elche y Levante) y una derrota (Camp Nou). El Rayo acumula seis derrotas consecutivas, una nefasta racha que ha llevado al conjunto madrileño a la última posición de la tabla, debido a que es el equipo más goleado y el que menos tantos ha logrado. Vallecas no vivirá el impresionante desembarco de aficionados realistas que aconteció el año pasado, en plena lucha de la Real por la cuarta plaza, pero como siempre habrá una nutrida representación de hinchas vestidos de blanco y azul, que recibirán el habitual calor de la inigualable afición vallecana.

La Real ha visitado Vallecas en un total de diecisiete ocasiones, catorce de ellas en Primera División. En la máxima categoría, el saldo es favorable a los locales, que derrotaron el equipo donostiarra en ocho de esas ocasiones. La Real, por su parte, venció en tres y empató en otras dos. La mayor goleada txuri urdin sigue siendo su primer triunfo en este campo, el 0-4 logrado en la temporada 1978-1979, con dos goles de Idígoras y uno de Satrústegui y López Ufarte. El más claro triunfo vallecano, que llegó por el mismo número de goles, es el 4-0 de la 2011-2012. La Real, que no logró ganar entre las temporadas 1992-1993 y 2011-2012 (en nueve encuentros, apenas dos empates), sólo consiguió dejar su puerta a cero en cuatro de esos catorce partidos. El cuadro histórico se completa con tres enfrentamientos en Segunda División, con igualdad absoluta, una victoria para cada equipo (0-1 para la Real en la 1966-1967, 4-1 para el Rayo en la 2008-2009) y un empate (grandioso partido, igualado a tres, en la 2009-2010).

En el encuentro de la temporada pasada, la 2012-2013, la Real dio una exhibición en Vallecas. Arropada por varios miles de aficionados, y presionada por un Valencia conjurado para ganar todos los partidos que le restaban en la temporada para arrebatarla la cuarta plaza, el equipo de Montanier pasó por el campo madrileño en plan campeón. No había transcurrido ni un cuarto de hora cuando el marcador ya registraba el 0-2 que a la postre resultaría definitivo. Agirretxe fue el autor de los dos tantos, el primero rematando un gran pase de De la Bella, y el segundo tras un servicio de Xabi Prieto. Ambos goles llegaron en el fondo junto al que estaba la hinchada txuri urdin. Aunque el Rayo trató de equilibrar la balanza con dos cambios incluso en la primera mitad, fue imposible. Quien más cerca estuvo siempre de aumentar el marcador fue la Real, incluso con un claro penalti no pitado sobre Prieto, aunque no hubo más goles.

miércoles, octubre 02, 2013

Bayer Leverkusen 2 - Real Sociedad 1 ¿Quién ha maldecido a la Real?

Vela hizo así el gol del empate.
¿Quién ha maldecido a la Real? ¿Quién y por qué? No hay razones futbolísticas para explicar por qué se ha marchado de vacío el conjunto txuri urdin del BayArena, que se ha plantado en Alemania con muchos argumentos durante buena parte del encuentro, ha sufrido cuando ha tenido que hacerlo, ha dominado en una segunda parte sensacional, ha debido ganar, y ha encajado dos goles, ambos a balón parado y en los minutos de descuento de las dos mitades del encuentro. Y, que quede bien claro, ha sufrido otro pernicioso arbitraje que evidencia que no todos los equipos tienen eso que llaman "arbitrajes Champions". El partido contra el Shaktar se comenzó a escapar con el arbitraje y hoy ha sucedido lo mismo. Son demasiados elementos que juegan en contra y que impiden que la Real, hoy reconocible y elogiable durante muchos minutos aunque obviamente haya elementos para el debate en su disposición de hoy, consiga saborear las ya muy merecidas mieles del triunfo.

Jagoba Arrasate hizo una apuesta clara con su once, colocando en el centro del campo esa fórmula maldita, con Markel y Elustondo por detrás de Zurutuza. Su idea era contener la fortaleza ofensiva del Bayer con el juego colectivo, con ese doble pivote y con la defensa de gala, junta por primera vez en la temporada, y dejar en manos de los cuatro de arriba las opciones de gol. Un plan controvertido, porque ese doble pivote siempre ha resultado maldito para la Real, y que sin duda con la derrota le costará algunas críticas a Arrasate. Y los primeros minutos del partido justificaron esas críticas. El Bayer impuso un ritmo endiablado que comenzó arrollando a la Real. ¿Habría superado con tanta claridad a la Real con otro centro del campo? Fútbol ficción, imposible de decir, pero superado por supuesto que estaba y tampoco tenía salida de balón. Bravo sostuvo entonces al equipo, deteniendo un disparo en el minuto 3 y otro en el 20. El siguiente córner lo cabeceó fuera Kiessling cuando lo más fácil parecía meterlo.

Habiendo sobrevivido la Real a esos minutos y al enorme peligro en la estrategia del Bayer, poco a poco el partido se fue igualando, con una exhibición de Zurutuza y de De la Bella, los mejores realistas. Y el equipo txuri urdin quiso recordar que también tiene pólvora, por muy mojada que esté. Una falta de Griezmann encontró un despeje de Leno francamente lejos de la ortodoxia que acabó en córner como pudo entrar en su portería. A continuación, un trallazo de Elustondo desde la frontal se topó, ahora sí, con la buena respuesta del guardameta alemán. La Real había hecho lo más complicado, igualar la balanza de un partido que había comenzando sumamente complicado para sus intereses y en el terreno de juego de un temible equipo alemán, el único que sigue la estela de Bayer y Borussia en la Bundesliga. Pero el Bayer encontró un aliado en uno de los asistentes del ruso Karasev, que demostró que eso de "arbitraje Champions" quiere decir en demasiadas ocasiones arbitraje casero. Griezmann marcó el gol del empate y su linier lo anuló por un inexistente fuera de juego.

El partido, como ya sucedió con el del Shaktar en Anoeta, cambió radicalmente y en contra de la Real, por una decisión arbitral no demasiado compleja de tomar. Y así llegamos a los fatídicos minutos finales de la primera mitad. Mikel González perdió un balón saliendo a despejar a la banda derecha que Kiessling estuvo a punto de convertir en el 1-0. Y de nuevo Mikel tuvo que cortar en falta un peligro avance de Son, en la misma frontal del área. Esa falta sí permitiría a los alemanes adelantarse. Con un poderío aéreo descomunal, no especialmente bien contrarrestado por la Real, Rolfes cabeceó y forzó a Bravo a realizar una gran estirada, pero el chileno dejó el balón muerto casi sobre su línea de gol y el propio jugador alemán que había rematado en primera instancia tuvo tiempo de llegar al balón antes que la defensa realista. Pasaban ya unos segundo del minuto 45 cuando la Real recibió un mazazo que habría sido de justicia en los primeros minutos pero que después de nivelar el juego, de sus dos ocasiones y de la decisión arbitral que impidió injustamente su empate, resultó un castigo demasiado duro.

En la segunda parte, el escenario cambió radicalmente. El partido ya no estaba nivelado. Estaba claramente decantado del lado de la Real. Sin cambios en sus once jugadores ni en su disposición táctica, quizá Arrasate y los suyos se dieron cuenta por fin de que, como decía Zurutuza en la víspera, se estaban conformando con poco y recordaron la ingente cantidad de fútbol que atesora este equipo en sus botas. Y se fueron brillantemente a por el partido. Vela por fin apareció. Y cuando está el mexicano, la Real empieza a crecer. Es muy cierto que el centro del campo no sujetaba como sin duda pensaba Arrasate que lo haría, fueron muchas las perdidas de balón en esa franja del terreno, y muchas las faltas favorables al Bayer. Indudable que el doble pivote formado por Markel y Elustondo obligó a Zurutuza a realizar un trabajo descomunal que, eso sí, le convirtió en el mejor del partido y que le hizo retirarse al final, todavía con 1-1, medio cojo. Pero la Real jugó como sabe durante muchos minutos, espoleada además por el gol del empate, que no tardó en llegar.

Vela, quién si no, se adelantó a Hilbert dentro del área y derribó al mexicano. El árbitro ruso señaló el claro penalti. Vela, a falta de Xabi Prieto, asumió la responsabilidad de lanzarlo y no lo hizo bien. Aumentando el mal fario que persigue a esta Real, Leno lo detuvo, pero Vela estuvo rapidísimo y consiguió marcar el rechace. El empate ponía el partido en una fase completamente diferente. Y el cambio podría haber sido más radical si Karasev se hubiera atrevido a impartir justicia en la acción posterior al gol. Elustondo buscó el balón del fondo de las mallas y sin venir a cuento Leno le agarró violentamente del cuello y le lanzó al suelo. Eso, con el juego detenido, es una agresión de libro, y si alguien lo duda que mire la cara de agresividad que tenía el guardameta al perder la cabeza en ese instante. Eso merece una tarjeta roja. En juego es amarilla, como demostró sacándosela con acierto a Vela apenas cinco minutos después en una acción terriblemente similar. Pero no se atrevió a hacer justicia y, de nuevo, perjudicó ostensiblemente a la Real. No sería la última vez.

En dos minutos, y antes del carrusel de cambios, la Real debió desnivelar el marcador con dos acciones clarísimas. Primero fue Elustondo quien mandó fuera un disparo desde la frontal del área pequeña y después fue Vela quien no supo aprovechar un uno contra uno clarísimo, uno como ha marcado tantos, uno en el que pudo convertir él mismo el gol o servírselo en bandeja a un Seferovic que creció muchísimo en la segunda mitad. Y después un disparo de Griezmann también se pudo convertir en el ya muy merecido 1-2. Pero la Real, una vez más, dejó pasar sus mejores ocasiones. Arrasate introdujo entonces su primer cambio, y no pareció acertado. Sacó del campo a un buen Seferovic que parecía estar a gusto para introducir a un Agirretxe que aún no ha alcanzado la chispa que le llevó la temporada pasada a ser el máximo goleador del equipo. Se notó en una jugada en la que pudo encarar a Leno y un defensa llegó para arrebatarle el balón por la espalda. Después introdujo a Chory, aún muy fallón, por un Griezmann desafortunado. Y cuando iba a retirar a Vela para meter a Ros, Zurutuza pidió el cambio y fue él el sustituido.

Los cambios de Arrasate no mejoraron al equipo y llegaron, de nuevo, muy tarde. Hay lecciones que sacar de sus movimientos. Estaba demasiado claro que no iba a tocar el doble pivote aunque pareciera necesario para crecer y, como sucedió en muchos momentos de la temporada, se evidenció que no hay confianza en algunos jugadores. Y por sorprendente que parezca a estas alturas, Pardo sigue siendo uno de ellos. El partido pedía a gritos su dominio del desplazamiento en largo, que sin duda, con el partido ya partido y con los alemanes algo desquiciados, hubiera dado más oportunidades a Vela, Griezmann y Agirretxe. Pero se quedó sin jugar. Y otra vez el partido se decantó del lado alemán en los minutos finales de este segundo. ¿Por el nulo efecto de los cambios? Puede ser. O simplemente porque son alemanes y lo llevan en la sangre. Bravo evitó el gol en una espléndida salida, y después en una embarullada jugada en la que debió ver una amarilla que le perdonó el árbitro, y Carlos Martínez y Mikel González frustraron el disparo de un atacante del Bayer, que se acabó marchando él solo por la línea de fondo.

Y llegamos al descuento. Una clarísima falta sobre Markel en la salida desde el área realista encontró la complicidad del árbitro ruso, que no dudó en señalar, entonces sí, la inconsciente zancadilla con la que el mediocentro realista desahogó la frustración de la jugada. Duele la tibieza con la que se evalúan los arbitrajes que sufre la Real cuando otro tipo de prensa se llena la boca con villaratos, platinatos y demás términos absurdos. Hoy el arbitraje ha perjudicado a la Real. Así de sencillo. El gol de Griezmann no es dudoso, sino legal. La roja a Leno es discutible, sino obligada. Y la falta a Markel Bergara no es un justo castigo a su reacción, sino una decisión errónea del colegiado. Si estas tres jugadas no cambian el resultado del partido, que alguien diga qué lo puede hacer. Esa falta, ya en el minuto 91, la convirtió Hegeler en un cruel e injusto 2-1 que dejó a la Real sin tiempo para reaccionar. Bravo sostuvo a la Real en los peores momentos, pero su cruz con los libres directos tiene que encontrar una solución ya. O al menos un equilibrio por sus compañeros en la otra portería, imposible si él fue el último en anotar así en gol todavía en Segunda División.

La Real fue mejor que el Shaktar y perdió. Fue mejor que el Bayer y perdió. Ni inexperiencia, ni Champions, ni nada. Esto es fútbol. El único tópico aplicable es aquel que reza que el que perdona lo paga. Y otro elemento a valorar, ineludible, es que la Real debió adelantarse contra los ucranianos desde el punto de penalti por la infracción que sufrió Prieto y hoy con el gol de Griezmann. Eso es así y forma parte del análisis del juego. Ni excusas de perdedor ni nada parecido. El fútbol no está siendo justo con la Real, pero los números ya pesan. Son ocho partidos seguidos sin ganar entre Liga y Champions, dos derrotas, 0 puntos y la cuarta y última posición del grupo en la competición continental. La clasificación para los octavos de la Champions se ha complicado mucho y depende ya de una o dos machadas ante el Manchester United. Pero quien quiera bajarse del carro, que lo haga. Igual ellos y los Diablos Rojos se llevan una sorpresa al mismo tiempo. No hay mal que cien años dure ni maleficie deportivo que no pueda romperse. Y este se va a romper más pronto que tarde. Tiene que hacerlo porque ni siquiera un deporte a veces tan injusto como el fútbol puede serlo durante tanto tiempo.

martes, octubre 01, 2013

PREVIA Bayer Leverkusen - Real Sociedad. El futuro en Europa, en juego

Iñigo Martínez, en el partido ante el Shaktar.
Segunda jornada de la fase de grupos de la Champions League (miércoles, 20.45 horas, BayArena, Canal + Liga de Campeones 2) y el futuro de la Real en la competición está ya en juego. La derrota en el primer partido, disputado en Anoeta frente al Shaktar Donetsk, obliga a los de Jagoba Arrasate a sumar al menos un punto en su visita al Bayer Leverkusen para no tener que depender de una doble machada ante el equipo más poderoso del grupo, el Manchester United. Ganar devolvería todas las opciones de pasar a octavos de final de esta competición y puntuar colocaría al equipo txuri urdin en el buen camino para conseguir en consuelo de la tercera plaza y caer a la Europa League. Pero es evidente que, al margen de los efectos clasificatorios, la victoria se antoja importante para la moral de un grupo que no canta un triunfo desde que derrotó al Olympique de Lyon en la previa y que ha pasado todo el mes de septiembre sin sumar tres puntos de una vez.

Esta vez no hay sorpresas en la convocatoria y las rotaciones sólo afectan al potrillo que ha venido completando las últimas listas del técnico txuri urdin. Arrasate, que en la competición europea está apostando claramente por los hombres disponibles del primer equipo, se lleva a Leverkusen a veinte jugadores, los 19 disponibles de su plantilla más Royo como tercer guardameta. Los que se quedan fuera son los que ocupan la enfermería, Granero e Ifrán son los de larga duración y Estrada y Xabi Prieto los que tardarán menos en reincorporarse al grupo. Con respecto a la lista para el partido en Anoeta ante el Sevilla del pasado fin de semana, se incorporan Javi Ros y Cadamuro, y el que sale, a la espera del último descarte que se producirá ya en tierras alemanas, es el potrillo Hervías. Está en esa lista Griezmann, que terminó tocado el encuentro contra el equipo hispalense, aunque por ese motivo habrá que esperar para saber si no es el descartado junto a Royo.

La Real alineará en el BayArena su defensa de gala, con Bravo en la portería, Mikel González e Iñigo Martínez en el centro y como laterales Carlos Martínez y De la Bella, que volverá al once después de que José Ángel jugara ante el Sevilla. Markel Bergara ocupará el pivote defensivo y por delante de él lo previsible es que jueguen Pardo y Zurutuza. El trío ofensivo dependerá en primer lugar del estado físico de Griezmann. Si está para jugar, lo normal es que él y Vela sen fijos y que Agirretxe y Seferovic, quizá con alguna opción más para el suizo, se jueguen el puesto de delantero centro. Salvo sorpresa, y a la espera de conocer el nombre del último descartado, Zubikarai, Ansotegi, Cadamuro, José Ángel, Elustondo Ros y Chory Castro parecen suplentes seguros.

En el arranque de esta segunda jornada de Champions, la Real ocupa la última posición del grupo A, empatada a cero puntos precisamente con el Bayer Leverkusen, pero con peor golaverage que los germanos. Mientras el equipo txuri urdin caía 0-2 ante el Shaktar, el alemán lo hacía en Old Trafford por 4-2. Para ascender en la clasificación, los de Arrasate están obligados a ganar en Alemania, en el primero de los dos partidos partidos consecutivos que jugarán en la Champions como visitantes, el próximo en terreno del Manchester United. La Real busca su primer tanto en esta fase de la competición en plena sequía goleadora (apenas cuatro goles en los seis últimos partidos ligueros). El Bayer es tercero en la Bundesliga, es el único que sigue la estela de Bayern Munich (al que recibirá el próximo fin de semana) y Borussia Dortumnd, y ha ganado cuatro partidos que ha jugado en su estadio, con doce goles a favor y cuatro en contra Habrá casi 2.500 seguidores realistas en las gradas del BayArena. Ambos equipos tendrán un ojo puesto en el otro partido del grupo, que se jugará a la misma hora, el Shaktar Donetsk - Manchester United, y que enfrenta a los dos conjuntos que sumaron tres puntos en la primera jornada.

Bayer Leverkusen y Real Sociedad nunca se han enfrentado en partido oficial. El cuadro txuri urdin sí ha jugado en Alemania en tres ocasiones, con suerte dispar aunque nunca ha ganado allí. De ingrato recuerdo fue su primer viaje a tierras germanas, pues cayó por 2-1 ante el Hamburgo en las semifinales de la Copa de Europa de la temporada 1982-1983 con aquel famoso gol en fuera de juego que truncó el sueño de jugar una final continental o, al menos, el de forzar la prórroga en aquel encuentro. Las otras dos visitas fueron en la misma temporada, en la 1988-1989. La primera de ellas fue uno de los grandes partidos de la Real en Europa, un 2-2 en el estadio del Colonia que hizo bueno el 1-0 de la ida y permitió la clasificación del equipo para los cuartos de final de la Copa de la UEFA. En esa ronda, el rival fue el Stuttgart, el viaje a Alemania fue en el partido de ida y acabó por 1-0, resultado que la Real pudo igualar en la vuelta antes de caer en los penaltis.

sábado, septiembre 28, 2013

REAL SOCIEDAD 1 - SEVILLA 1 Ni chispa, ni suerte... ni justicia

La Real suma otro punto que, visto lo visto, se antoja tan insuficiente como los que sumó en los campos de Elche y Levante, que no le permitirá recortar el hueco que ya hay con los equipos de la zona noble y que alarga a seis la racha de partidos sin ganar. Es muy cierto que a la Real le faltó chispa, como en tantos otros partidos de la temporada, y es algo que cada parece más inadmisible por la enorme calidad de sus hombres de ataque. También es cierto que tampoco tuvo suerte, primero porque el Sevilla anotó en su primera llegada a puerta, en el minuto 17, y luego por jugadas como el cabezazo al palo que lanzó Vela ya en la segunda mitad. Y lo que no hubo es justicia. Sin miedo a que la afirmación moleste, un equipo que juega como el Sevilla no merece el premio de los puntos. Uno que cercena con faltas dañinas todas las salidas del rival, que acumulando seis tarjetas amarillas y una roja da la sensación de que se ha librado de muchísimas amonestaciones, uno que pierde tiempo, que se burla del árbitro y del rival. Pero ahí llegamos al árbitro, uno que escamoteó un clarísimo penalti a Vela. Y la única explicación posible es que no quiso pitarlo. Él sabrá.

Jagoba Arrasate conformó una buena alineación, pero que deja una evidencia, ahora ya del todo clara, que tampoco se puede pasar por alto: se tiró a la basura el partido del Camp Nou. A partir de esa certeza, todo lo que dispuso el técnico realista sobre el césped para luchar contra el Sevilla, y teniendo en cuenta las bajas, tenía sentido. Los centrales titulares, José Ángel por De la Bella, Carlos Martínez en busca de su mejor forma en la derecha, Pardo y Griezmann por delante de Markel Bergara, con Chory y Vela en las bandas y Agirretxe en pinta. Con esa disposición, el arranque de partido fue el previsible, con una Real dominando en la posesión, pero con la ya habitual ausencia de chispa, y el Sevilla esperando atrás para no dar espacios a los hombres realistas de ataque. Quizá el único que se salía de ese guión fue José Ángel, muy participativo e incisivo. Pardo lo intentaba, moviendo el balón en corto y en largo. Pero fallaba, efectivamente, esa chispa. Si Griezmann y Vela no se convierten de nuevo en los jugadores desquilibrantes que son, el balón no llegaba a Agirretxe y el gol empieza a ser una misión imposible.

La primera jugada de verdadero peligro acabó con un claro penalti sobre Vela. Y hay que decirlo con absoluta rotundidad, sin miedo y sin los aspavientos con los que se analizan las actuaciones arbitrales cuando son otros equipos los que juegan: un claro penalti. Con la misma rotundidad se puede lamentar que Velasco Carballo no quisiera pitarlo, porque efectivamente no quiso pitarlo, no hay otra explicación porque tuvo que ver la jugada con meridiana claridad. El mexicano superó a Pareja, y el sevillista le agarró primero y le colocó el brazo en la cara después, impidiendo que su regate fuera efectivo y dando tiempo a Alberto Moreno para llegar al despeje. Viene a ser curioso que ante este tipo de jugadas los árbitros se quejen de los jugadores que simulan y, sin embargo, fuercen a los futbolistas a intentar el piscinazo porque así parece tener más opciones de que se pite penalti. Es esa deleznable frase de muchos comentaristas deportivos cuando dicen "si se deja caer, lo pita". Y que nadie lo dude, porque además Velasco Carballo lo ha demostrado hoy, si esa infracción se comete en el centro del campo la señala.

Sólo cinco minutos después de ese penalti, que cambia por completo el partido, el Sevilla se adelantó. Y aunque haya quien quiera ver un fallo de Iñigo Martínez, da la impresión de que es simplemente una buena jugada, un buen pase de Rakitic a la espalda de la defensa, un sensacional control de Jairo, y un buen toque para superar a Bravo en su salida. La Real vivió entonces los peores minutos del partido, cuando dio la impresión de que el Sevilla podía lanzarse a por el segundo y finiquitar el encuentro. No lo hizo, y fue porque no quiso. El equipo de Emery decidió, conscientemente, fortificarse en torno a su área, buscar jugadas individuales de 40 o 50 metros o balones largos que recorrieran la misma distancia. Y es verdad que pudo hacer el 0-2 en el minuto 41, cuando Trochowski, a puerta vacía, lanzó el balón fuera de forma incomprensible.

La Real no dio demasiadas señales de vida en la primera mitad, al menos no las que es capaz de dar, pero sí fue entonándose poco a poco y haciendo que mejorara su juego de toque en el centro del campo, aún siendo lento y careciendo de esa ya famosísima chispa. Griezmann, increíblemente fallón durante casi todo el partido, dispuso de las dos ocasiones de gol realistas de la primera mitad. El fallo en la primera es absolutamente incomprensible en un jugador de su clase. Después de una grandísima jugada de la Real, una de esas que confirma que la genialidad sigue ahí esperando explotar en el momento menos pensado (y, por favor, que sea más pronto que tarde), el francés intentó enganchar el balón de primeras cuando tenía todo el tiempo del mundo para controlar y fusilar a Beto. En la segunda, se le quedó el balón perfecto para disparar con la zurda por el flanco izquierdo del área, pero su lanzamiento fue muy defectuoso. El Sevilla, con más bien nada, se marchó a los vestuarios ganando.

En la segunda parte, además, el equipo de Emery decidió dar otro paso atrás y seguir fomentando las malas artes del antifútbol, con patadas a destiempo, corte sistemático de salidas de la Real por el centro, pérdidas de tiempo y tantas otras cosas, esas con las que la Real no sabe lidiar. Así, acumuló tantas amonestaciones que al final a Velasco Carballo no le quedó más remedio que expulsar a Cala y dejar al equipo sevillista con diez hombres cuando apenas quedaban cinco minutos para el final, pero con un equipo así siempre da la sensación de que se han ido de rositas ante tanta acción miserable, como la misma tomadura de pelo del propio Cala de quitarse las espinilleras en pleno campo después de ser expulsado o el patético teatro de Jairo en los instantes finales para detener el partido durante casi dos minutos, como si le hubiera roto el pómulo, y acto seguido pedir el reingreso en el terreno de juego. El fútbol no quiere evolucionar y frenar actitudes que, hoy por hoy, sólo tienen cabida en este deporte y, aún más, serían impensables en otros muchos.

Arrasate confirmó que no es demasiado amigo de los cambios en el descanso y prefirió mover una pieza con los hombres que ya tenía sin introducir a nadie de refresco. Lo único que hizo fue darle a Vela la mediapunta y devolver a Griezmann a la banda. Pero el mexicano, salvo un chispazo puntual, deambula por los partidos como ausente. Es obvio que tiene mucha calidad, pero hace falta algo más, la Real necesita ese algo más. Y, de nuevo, cuanto antes. Aún así, él fue el primero en disparar al lateral de la red y él fue quien debió marcar en el minuto 56, pero su cabezazo, tras forzar Agirretxe una mala salida de Beto, se estrelló en el palo, y el balón, que pudo salir a cualquier lado, le cayó en las manos al guardameta sevillista. Además de chispa, a la Real le faltó suerte en ataque. Es verdad también que a renglón seguido Bravo salvó el segundo del Sevilla en una jugada de Jairo, individual porque no podía ser de otra forma.

La Real recuperó algo de fortuna, por fin, en el minuto 65. Un centro de Vela al segundo palo lo remató Griezmann y lo sacó Beto, pero el realista aprovechó la pasividad del defensa que le marcaba para meter de nuevo el pie y hacer el gol. Un respiro para esta Real poco afortunada que, al menos, daba 25 minutos para luchar por la victoria. Curiosamente, con el empate el Sevilla quiso estirar líneas. Y dio sensación de peligro aunque, en realidad, exigiera poco de Bravo en esos minutos. Pero la Real también se fue a por el partido, ya con Seferovic en el campo (entró por un inofensivo Chory Castro que no termina de aprovechar lo más mínimo de los minutos que le ha dado Arrasate en lo que llevamos de temporada). Arrasate tardó mucho en hacer el segundo cambio (un despistadísimo Zurutuza tuvo cinco minutos tras relevar a un buen Pardo) e incluso se quedó sin hacer el tercero.

En los últimos minutos, lo único que sucedió fue la expulsión de Cala. El Sevilla es uno de esos equipos, odiosos desde los ojos del rival, que pierde tiempo, desquicia al oponente y domina eso que todos llaman antifútbol cuando lo sufren pero que nadie se esfuerza en desterrar del fútbol. La Real no tuvo la calma suficiente para abordar este tramo final del partido, eso tampoco es una novedad, y se perdió en centros demasiado alejados y en prisas que acabaron en pérdidas de balón y que restaron opciones de llegar al área. Velasco Carballo dio cinco minutos de descuento, y decidió pitar el final cuando se llegaba al 50:02. En Anoeta no se descuenta más tiempo para conseguir la victoria, como sí le ha sucedido entre grandilocuentes polémicas a otros equipos, pero de este no se hablará, como tampoco del penalti a Vela. Es lo que tiene jugar uno de los ocho encuentros que para la Liga de Fútbol Profesional son el relleno de la lucha de dos por el título.

El marcador final.
La Real pudo perder, pero mereció ganar. Jugó ante un equipo de esos que saca de sus malas artes y de su puntual acierto futbolístico un premio excesivo. Y jugó con su estilo, sin duda lento y sin chispa, a años luz de los momentos más brillantes de la temporada pasada pero fiel a su idea. No tuvo suerte en los momentos clave del partido, ni en defensa ni en ataque. Mereció ganar por ocasiones y por ser el único equipo en el terreno de juego que quiso jugar al fútbol y lograr el triunfo basándose exclusivamente en las mejores posibilidades que ofrece este deporte. Es verdad que Arrasate sembró algunas dudas más sobre sus rotaciones y sobre sus cambios, pero es complicado reprocharle algo al equipo. Los reproches, de existir, son frutos de una racha de seis partidos sin ganar (siete con el de Champions) que pocos imaginaban en la feliz noche ante el Olympique de Lyon. Urge recuperar a los cracks y el olfato goleador. Esas dos cosas darán chispa. Pero mientras no lleguen, la Real seguirá acumulando méritos para ganar, menos que el año pasado, suficientes si esto fuera una partida de ajedrez, pero no en el marcador porque la victoria no llega.

viernes, septiembre 27, 2013

PREVIA Real Sociedad - Sevilla. Nobleza obliga

Carlos Martínez, en el encuentro de la temporada pasada.
El calendario no deja respiro tras la controvertida derrota en el Camp Nou. La Real recibe al Sevilla en la séptima jornada de Liga (sábado, 20.00 horas, Anoeta. Canal + Liga y Gol TV). Nobleza obliga, el equipo txuri urdin deberá ofrecer una imagen diametralmente opuesta a la que se vio ante el Fútbol Club Barcelona si no quiere que los murmullos aparezcan en la grada. Se juega antes de viajar a Leverkusen para un duelo trascendental en el devenir europeo de la Real, pero cabe pensar que nadie estará pensando en ello después de cinco jornadas sin ganar y apenas un gol en los cuatro últimos partidos oficiales. Urge ganar para que el equipo, que de nuevo volverá a estar mermado por las lesiones, recupere las sensaciones que tuvo hasta el encuentro de vuelta contra el Olympique de Lyon y que después sólo encontró en momentos puntuales. Y urge ganar para que no empiece a cundir el nerviosismo, más externo que interno seguramente pero nerviosismo en todo caso.

Sumando dos nuevas ausencias obligadas por lesión, las de Dani Estrada y Xabi Prieto, era obvio que Jagoba Arrasate iba a introducir novedades en su convocatoria. Pero aún así hay alguna sorpresa, hasta el punto de que hay cinco cambios con respecto a la expedición que viajó a Barcelona. Se incorporan Mikel González y Carlos Martínez después de rotar la pasada jornada, y lo harán volviendo al once. Están en la lista Elustondo y Zurutuza después de superar sendas lesiones, de forma algo sorprendente en el caso del primero porque se desconocía su periodo exacto de baja. Y se une igualmente Hervías, que de tener minutos se convertiría en el tercer jugador del Sanse en debutar en el primer equipo en lo que llevamos de temporada. Además de los dos lesionados ya citados, se caen Cadamuro, Sangalli y Ros, los tres titulares en el Camp Nou. Estrada y Prieto se unen en la enfermería a los dos lesionados de larga duración, Ifrán y Granero.

Bravo estará nuevamente bajo palos, con una defensa en la que sólo parece haber una duda, la del lateral izquierdo. Carlos Martínez, Mikel González e Iñigo Martínez parecen fijos, y De la Bella y José Ángel se juegan el puesto restante, aunque tampoco sería demasiado sorprendente que, con el decisivo partido de Champions en Alemania dentro de cuatro días, Arrasate diera descanso a Iñigo y jugara Ansotegi. Markel y Elustondo vuelven a jugarse la primera plaza del centro del campo, el primero arrastrando partidos y el segundo saliendo de lesión. Lo más normal es que por delante del elegido jueguen Pardo y Zurutuza. En la línea atacante, Vela es seguro tras no jugar ni un sólo minuto en el Camp Nou. El otro extremo se lo juegan Griezmann y Chory, con opciones para este segundo, y el puesto en ataque lo disputan Agirretxe y Seferovic, con más posibilidades para el primero. La convocatoria la completan Zubikarai y el ya mencionado Hervías.

La Real comenzará la séptima jornada de Liga en la duodécima posición, por detrás del Celta a causa del average general, con los seis puntos que ya tenía antes de visitar el Camp Nou, y ahora mismo más cerca de los puestos de descenso (tres puntos por encima) que de los que dan acceso a competición europea (a cinco). Su rival, el Sevilla, dejó el farolillo rojo y los puestos de descenso con su goleada al Rayo, su primera victoria en Liga, ocupa la decimocuarta posición y cuenta con cinco puntos. Lo más preocupante de los números del conjunto txuri urdin es que con sus cinco goles marcados ahora mismo sólo supera a dos equipos en ese ámbito, Granada y Valladolid. En casa, los de Arrasate suman una victoria, un empate y una derrota, y contando con el partido europeo ante el Shaktar Donetsk Anoeta no canta un gol desde el que le hizo Xabi Prieto al Atlético de Madrid en la tercera jornada. El Sevilla no conoce la victoria a domicilio, empató su primera partido a cero en el campo del Levante y perdió de forma consecutiva en el Camp Nou (3-2) y Mestalla (3-1)

Históricamente hablando, el Sevilla es un rival bastante propicio para la Real. De las 54 ocasiones en las que se han enfrentado en encuentro de Liga, todas ellas en Primera División, 32 acabaron con victoria txuri urdin, 16 en empate y sólo seis con triunfo sevillista. Curiosamente, la mitad de esas victorias del Sevilla han llegado en Anoeta y de forma consecutiva, en las temporadas 2005-2006 (1-2), 2006-2007 (1-3) y 2010-2011 (2-3). Aún así, el balance en este estadio sigue siendo positivo para la Real, que se quedó con los tres puntos en seis de los catorce partidos disputados en él. Salvo en los dos primeros encuentros en Anoeta, el Sevilla siempre ha encajado goles en este recinto, con lo que lleva doce partidos seguidos recogiendo el balón de su portería al menos en una ocasión. La mayor goleada del conjunto donostiarra es el 5-0 de la temporada 1949-1950, con goles de Epi, Caeiro, Basabe y dos de Pérez Payá. Aquel 1-3 de la temporada del descenso txuri urdin, con José Mari Bakero todavía en el banquillo, es el más claro triunfo sevillista.

La pasada temporada, la 2012-2013, la visita del Sevilla llegó en el tramo final de la primera vuelta, cuando la Real comenzaba a tomar velocidad de crucero. Y el equipo hispalense sucumbió merecidamente en Anoeta. La primera acción destacada de los locales llegó en el minuto 18 y acabó en gol. En golazo. Una magnífica cabalgada de Griezmann desde la izquierda y hacia el centro se embelleció con una doble pared con Xabi Prieto y Vela para que el mexicano culminara la jugada superando a Diego López y subiendo el 1-0 al marcador. La Real salió con ganas de sentenciar el partido en la segunda mitad, pero se encontró con un fallo de Bravo en la salida que regaló el empate al Sevilla. El autor del 1-1, Medel. En el minuto 69, un espléndido pase de Carlos Martínez lo remató al fondo de las mallas De la Bella, poniendo el 2-1 con el que acabó el partido. Y acabó así por una prodigiosa parada de Bravo, respondiendo a un cabezazo de Negredo en los minutos finales y redimiéndose así de su error en el gol sevillista.

martes, septiembre 24, 2013

BARCELONA 4 - REAL SOCIEDAD 1 Lo de siempre

La Real ofreció en el Camp Nou lo de siempre. Ni mejor ni peor que otros años. La misma derrota y con un desarrollo parecido. Ajeno al debate generado en las horas previas desde la convocatoria de Jagoba Arrasate, el equipo ofreció lo mismo que en las tres últimas visitas al estadio del Barcelona, un gol tempranero en contra que convirtió todas las buenas intenciones en algo absolutamente intrascendente. Lo triste es que el gol fue un regalo... y no precisamente debido a las cuestiones que más se habían discutido. Y como a perro flaco todo son pulgas, el partido estaba acabado en el minuto 8 y se fue torciendo todavía más con las lesiones de Xabi Prieto y Estrada. En realidad, para entonces ya no había mucho más que analizar. Por supuesto, la contundencia del marcador y el escaso espíritu competitivo que se ha atisbado en el equipo (insisto, el mismo de las últimas tres temporadas) avivará debates.

Arrasate planteó un once en el que tuvieron cabida Cadamuro de central, Estrada de lateral, Ros junto a Markel y Prieto en el centro del campo y Sangalli en una de las bandas, con Griezmann en la otra y Seferovic en punta. Debates al margen, lo que sucedió en el partido es que la Real salió con fuerza. Parece casi una broma viendo el conjunto del partido y el resultado final, pero dio la sensación de que el equipo txuri urdin quería dar un golpe sobre la mesa, rebelándose contra las polémicas previas. Los realistas presionaban arriba, robaron pronto dos balones, Markel dispuso de un primer disparo desde la frontal del área tras una buena jugada y Seferovic enganchó un zapatazo sensacional que se estrelló contra el larguero de un Víctor Valdés que nunca hubiera podido llegar al esférico. No habían pasado más que 80 segundos desde el inicio y, por absurdo que pueda parecer después del encuentro, las sensaciones eran diferentes a las de años anteriores.

Pero fue un espejismo de manual. En el tercer minuto de juego, Alexis cogió el balón en la zona derecha del ataque blaugrana, dejó atrás a Griezmann y su centro rebotó ligeramente en Iñigo Martínez. Cuando parecía que Bravo cogería el balón sin problemas, no terminó de hacer el gesto tras frenar Cadamuro su intento de despeje. Y Neymar apareció por detrás del guardameta chileno y empujó torpemente el balón al fondo de las mallas. Un gol de chiste que derrumbó el castillo de naipes y rompió la ilusión. Bravo y Cadamuro sabrán qué motivó la falta de entendimiento, pero la causa del gol estuvo ahí, no en el fútbol del Barça. Y el partido se acabó en ese momento. Todo lo demás llegó después de que ese gol recuperara la mandíbula de cristal que este equipo suele exhibir en el Camp Nou y el 2-0, en el minuto 8, terminó de romperla. El segundo gol fue otro error clamoroso de todo el entramado defensivo. Primero de un Markel Bergara, uno que tiene la vitola de titular, que apenas cortó alguna jugada culé y que en esta ocasión hizo pasillo a la entrada de Neymar por la izquierda. Con sólo un hombre en el centro del área, la defensa de la Real basculó innecesariamente hacia su derecha, y Messi entró solo en el segundo palo para marcar de cabeza.

Rematando la nefasta carambola que ya había convertido el partido en la inevitable derrota de siempre, Xabi Prieto se retiró lesionado, con una contusión que al menos no fue rotura, y Arrasate hizo un cambio ofensivo, que casaba con las posibilidades que daba el marcador pero no con el momento emocional de la Real. Entró Agirretxe y se colocó por detrás de Seferovic, aunque intercambiando posiciones, como ya es habitual en la zona atacante del equipo. El técnico había dicho que ambos podían jugar juntos y ahí lo estaban haciendo, nada menos que en el Camp Nou. Un detalle elogiable pero que no pudo tener trascendencia porque, sin tiempo para respirar, sólo un minuto después llegó el tercero del Barça. Después de una jugada de carambola en la que Bravo salvó el gol primero y Messi estrelló después el balón en el larguero y en el palo con un único disparo, Griezmann hizo un despeje que tendría que ir a los manuales de cómo no sacar el balón del área. Se lo entregó a Busquets en la frontal, que con un buen disparo batió de nuevo a Bravo. Lo peor del 3-0 que ya pesaba en el marcador era que el Barcelona no había hecho absolutamente nada para conseguirlo, que todo llegó por deméritos de la Real.

Con ese marcador, el Barcelona sí comenzó a jugar como sabe y si no cayeron más goles fue porque dio el partido por terminada y ganado y se dedicó a lucirse. Lo hizo, sobre todo en una jugada de campanillas que, curiosamente, se frustró porque Messi golpeó al aire y no a la pelota. Para la Real, sólo Griezmann pudo marcar desde el disparo al larguero de Seferovic en el arranque, pero Víctor Valdés reaccionó bien a su lanzamiento. Tras otra nueva lesión (incontables las que ha sufrido el equipo desde la pretemporada y ahí sí que convendría un análisis serio ya), la que obligó a Estrada a quedarse en los vestuarios, dejar su puesto a Ansotegi y mandar a Cadamuro al lateral derecho, la segunda parte amenazaba con convertirse en un monólogo en el que el Barcelona acumulara ocasiones y aumentara el marcador hasta donde quisiera. Y las tuvo, pero con una desgana propia de un entrenamiento. A la Real sólo le quedaron los habituales chispazos que sí muestra, incluso en sus peores momentos. En uno de ellos, en realidad el primero de la segunda parte y eso que ya estábamos en el minuto 65, Sangalli envió el balón al segundo palo, donde Agirretxe realizó un control magistral y colocó el balón dentro del área para que De la Bella, de largo el mejor realista en fútbol y en actitud, hiciera el 3-1.

En condiciones normales, ese marcador habría metido a la Real en el partido, como lo hizo aquel 1-2 de Chory Castro en el partido de Anoeta de la temporada pasada o el del propio Agirretxe un año antes también en el estadio donostiarra. Casi a renglón seguido, la Real tuvo la única ocasión de creer de verdad en que podía sacar algo positivo del Camp Nou, Valdés no pudo atajar el disparo de Griezmann y Sangalli estuvo a punto de llegar al rechace. Pero ahí se puso el punto final al encuentro, antes incluso de que Bartra hiciera el cuarto después de que Messi dejara atrás a toda la defensa realista en el minuto 76. Pedro, Piqué, Sergi Roberto y Alexis, que estrelló el balón en el palo, pudieron engordar la cuenta goleadora del Barcelona, pero ninguno de ellos consiguió batir de nuevo a Bravo. Esos minutos de la basura dejaron la preocupante imagen de un muy batallador Sangalli cayendo al suelo por culpa del esfuerzo, pero afortunadamente parece que no fue una lesión de importancia sino un síntoma de cansancio. Y también dejó un cambio inane de Arrasate, al dar entrada sin demasiada a razón a Pardo por Ros, y dejando sin minutos a Chory y Vela.

El 4-1 es un resultado claro y que seguramente no hace justicia a los méritos de uno y otro. La goleada pudo y debió ser más abultada. Y cada cual sacará sus conclusiones sobre las causas. Hay fracasos colectivos evidentes, porque no es normal perder 16 partidos seguidos en ningún campo, por mucho Camp Nou que sea, y que rara vez se haga plantando cara de verdad al Barcelona. Y hay fracasos personales que no se pueden eludir. Incluso asumiendo las rotaciones, era un día para que los más experimentados cogieran la responsabilidad. Pero si Markel hace pasillo a las llegadas iniciales del Barcelona o Griezmann (que sí dio la cara y fue el hombre más peligroso de la Real) despeja como despejó el balón que precedió al 3-0, es imposible que los menos habituales eleven el nivel. Cadamuro fue, de largo, el más desafortunado y está perdiendo la oportunidad que le dio la lesión de Mikel González para consolidarse como jugador de la Real. Estrada y Ros cumplieron. Sangalli destacó por ilusión al principio y por coraje después, y merece más oportunidades. Pero lo peor es la sensación de que con este u otro once, con esta u otra convocatoria, la derrota era inevitable. Eso sí que duele, por mucho Barça que esté delante.

lunes, septiembre 23, 2013

PREVIA Barcelona - Real Sociedad. Hasta las rachas más largas acaban rompiéndose

Griezmann, la pasada temporada en el Camp Nou.
La Real busca romper una de sus rachas más largas y negativas (martes, 20.00 horas, Camp Nou, Canal +). Lleva nada menos que quince partidos consecutivos en el estadio del Fútbol Club Barcelona cosechando derrota tras derrota. Hace 19 años que el equipo txuri urdin no puntúa allí. Y con el fútbol actual, con la incontestable supremacía de dos equipos sobre el resto, no parece el mejor momento para poner ese contador a cero. Mucho menos si tenemos en cuenta la actual sequía goleadora del conjunto que dirige Jagoba Arrasate. Pero todas las rachas se acaban algún día. Por muy largas que sean y por muy imposible que parezca destrozarlas. Recuperar sensaciones y mantener otra vez la portería a cero (o con el menor número de goles posible, por supuesto) son las claves para que, por fin, la Real consiga puntuar en su estadio más inaccesible, el Camp Nou.

Arrasate mantiene su política de rotaciones para este partido, que llega tres días después del anterior. Son tres las novedades que presenta la lista de expedicionarios para Barcelona con respecto a la que se midió al Málaga en Anoeta el pasado sábado. Se caen Carlos Martínez, Mikel González y Zurutuza. Los tres han salido recientemente de lesiones y el técnico realista no quiere forzarles, aunque en el caso de Zurutuza, que hizo trabajo personalizado en la última sesión preparatoria en Zubieta, su ausencia es más obligada. Sus sustitutos en la lista son De la Bella, Estrada y el potrillo Sangalli, que ya debutó con el primer equipo en Elche, dejando además la mismas buenas sensaciones que ya había mostrado en la pretemporada. A los dos lesionados de larga duración, Ifrán y Granero, sigue uniéndose en la enfermería Elustondo, del que no se ha dado aún una fecha para su reaparición.

Así las cosas cosas, el once de Arrasate en el Camp Nou sólo presenta una duda en defensa, y es el acompañante de Iñigo Martínez en el centro de la zaga, bien Cadamuro o bien Ansotegi. Bravo en la portería, Estrada en la derecha y De la Bella en la izquierda parecen fijos, con lo que José Ángel volvería al banquillo tras no destacar demasiado en su primer partido como titular de la temporada. Por delante, y sin muchas más opciones para elegir salvo cambio en lo que ha venido colocando Arrasate hasta ahora, lo más normal es que juegue Markel Bergara, con Pardo y Xabi Prieto por delante de él. Ros parece tener menos opciones. Y en el ataque, aunque lo previsible es que Sangalli sea suplente, todos parecen tener opciones de entrar en el once. Sólo parece seguro Griezmann, ya que el francés descansó ante el Málaga. Vela y Seferovic son los mejor colocados para acompañarle, por delante de Chory Castro y un Agirretxe que fue titular el sábado tras reaparecer ante el Shaktar en Champions.

La Real arranca esta sexta jornada en la séptima posición con seis puntos y con un registro goleador que da para muchas lecturas. Los cuatro tantos que han marcado sólo le sitúan por delante de Granada y Valladolid, pero los tres que ha encajado hacen de la Real el equipo menos batido de la Liga. Aún así, son ya cuatro jornadas sin conocer la victoria, dos sin marcar (tres partidos si sumamos el de Champions ante el Shaktar) desde que se sumaron los tres puntos inaugurales ante el Getafe. El Barcelona, por contra, suma sus partidos por victorias en la competición liguera y es el líder de la Primera División con quince puntos y 18 goles anotados, una media de 3,6 tantos por encuentro. En el Camp Nou ha hecho diez, pero bien es verdad que sufrió para ganar al Sevilla, 3-2 y en el descuento, en su última comparecencia allí. La Real aún no ha perdido jugando como visitante, donde ha sumado dos empates, a uno ante el Elche y a cero ante el Levante.

De las 67 ocasiones en que se ha jugado el Barcelona - Real Sociedad sólo tres acabaron con triunfo txuri urdin. Los realistas sólo vencieron en las temporadas 1978-1979 (1-3, goles de Satrústegui, Idígoras y Zamora), 1985-1986 (2-3, dos de Zamora y Gajate) y 1990-1991 (1-3, Atkinson y dos de Aldridge). Las quince últimas visitas, entre las campañas 1995-1996 y 2012-2013, acabaron con victoria culé, siendo el último punto que arañó el conjunto realista en el coliseo blaugrana el del empate a uno de la 1994-1995, con un tanto de Imaz en el último suspiro. En esos quince partidos, la Real apenas ha sido capaz de marcar siete goles. Y aunque parezca mentira, la actual no es la peor racha. Los 24 primeros partidos entre estos dos equipos jugados en la Ciudad Condal, entre las temporadas 1927-1928 y 1961-1962, acabaron con triunfo local. La mayor goleada del Barça llegó en esos años, con el 8-2 de la 1950-1951. La primera vez que la Real puntuó allí fue con el 0-0 de la Liga 1967-1968, la del regreso a Primera tras el ascenso de Puertollano.

La pasada temporada, la 2012-2013, la Real inauguró la Liga en el Camp Nou y salió goleada como en tantas otras ocasiones. El equipo de Montanier arrancó con los mismos problemas a balón parado que tuvo en la temporada anterior y en el minuto 3 ya iba por debajo con un gol anotado de cabeza por Puyol a la salida de un córner. La Real se rehizo y empató rápido, en el minuto 8, con el primer tanto de Chory Castro con la camiseta txuri urdin y en la única asistencia de gol que dio Illarramendi la pasada campaña. Pero la reacción del Barcelona fue fulminante y para el cuarto de hora ya iba ganando por 3-1, con los dos primeros goles de Messi en la Liga. Para matar por completo las ya escasas esperanzas realistas de puntuar en el Camp Nou, Pedro hizo el cuarto en el minuto 40. En la segunda parte, el Barcelona bajó claramente el ritmo, dando el partido por sentenciado. Aún así, Villa hizo el 5-1 definitivo en el minuto 82. La Real arrancó así la Liga desde la última posición.

domingo, septiembre 22, 2013

ATLÉTICO DE MADRID 2 - REAL SOCIEDAD 1 Gran esfuerzo sin premio

El once de la Real, posando antes del partido.
La Real se quedó sin premio en el Cerro del Espino, a pesar de dar la cara en todo momento ante un equipo, el Atlético de Madrid, que la pasada temporada apenas perdió dos partidos. No fue ni mucho menos inferior al conjunto madrileño, generó suficientes ocasiones de gol como para no marcharse de vacío y perdió porque le pesó como una losa el primer gol de las colchoneras, que llegó en el minuto tres y en un córner. Ese es el auténtico talón de aquiles del conjunto txuri urdin en este complicado inicio de temporada ante los equipos más grandes de la Superliga. No pudo la Real con el Athletic, subcampeón, tampoco con el Barcelona, campeón, y hoy fue superada también por el tercer clasificado. El Atlético fue capaz de gestionar el 1-0 con el que práticamente salió de los vestuarios en la primera parte, pero en la segunda sufrió mucho hasta el final. Eso fue producto de la garra realista, que no se perdió ni siquiera cuando llegó el 2-0 a apenas seis minutos para que el colegiado señalara el final del encuentro.

Cristina no puede evitar el 1-0 del Atlético.
Recuperando el orden cronológico del partido, la Real no salió ni mucho menos a esperar al Atlético de Madrid. La primera llegada con peligro, de hecho, fue realista, pero Lola Gallardo atrapó con firmeza el primer saque de esquina botado por las jugadoras realistas. Pero fue precisamente desde el córner donde se gestó el primer gol del partido. Un buen remate de Marta Carro cogió una parábola imposible para la estirada de Cristina Cornejo. A pesar del mazazo de volver a ponerse por debajo en el marcador en una jugada de estrategia, como ya sucedió en Lezama ante el Athletic y en Zubieta ante el Barcelona, no reaccionó mal la Real, que pronto tuvo una muy clara ocasión en la cabeza de Aintzane Encinas, pero su testarazo se marchó fuera. Aintzane fue, de hecho, una de las mejores noticias que dejó la primera mitad para la Real, con un incansable esfuerzo recorriendo la banda derecha.

El 2-0 del Atlético.
Poco a poco, la Real fue haciéndose con el dominio del partido, e Idoia Agirre tuvo dos clarísimas ocasiones de gol, que salvó Lola Gallardo saliendo hasta la frontal del área, despejando la primera y agarrando la segunda. Sin duda, su guardameta fue la mejor jugadora rojiblanca en la primera mitad. Ya al filo del descanso, de nuevo Idoia estuvo muy cerca de anotar el merecido empate con un cabezazo, a centro de nuevo de Aintzane, pero no encontró portería. El 1-0 al descanso no era un resultado justo, porque el Atlético marcó en su primera y prácticamente única llegada de peligro al área txuri urdin y la Real generó suficiente peligro ante un rival de nivel como para haber logrado la igualada. El Atlético fue consciente de que el partido no estaba ni mucho menos cerrado y trato de hacerlo en los primeros instantes de la segunda mitad, pero Cristina estuvo acertada y no le duró demasiado la gasolina al equipo local.

La Real volvió a hacerse con el mando del partido y encontró multitud de posibilidades de gol encontrando la espalda de la defensa local. La oportunidad de mayor claridad volvió a estar en los pies de Idoia, que no buscó batir por bajo a Gallardo sin lograrlo. Tanto falló la Real como, ese fue la impresión, uno de los asistentes de Gómez Rodríguez, que señaló numerosos fueras de juego en esos balones a la espalda de la defensa e incluso dejó seguir en una jugada en la que Gallardo pudo tocar el balón con la mano fuera de su área. A la Real se le fueron escapando las ocasiones y los mayores riesgos que estaba asumiendo en ataque se tradujeron en algunas llegadas de peligro, fundamentalmente por la banda derecha de su ataque, una zona del campo por la que el equipo txuri urdin sufrió bastante.

Idoia celebra el 2-1, corto para los méritos de la Real.
Y fue precisamente por esa zona por donde llegó el 2-0. Una muy buena internada de Jade encontró el remate de Amanda Sampedro en el segundo palo, imposible para Cristina. Era ya el minuto 84 y el castigo era muy severo para una Real que lo estaba dando todo pero que le faltó acierto. La espléndida noticia de esos minutos es que el equipo txuri urdin nunca bajó los brazos. Idoia acabó encontrando el premio del gol en el minuto 89, resolviendo una buena jugada iniciada por la banda izquierda y lo celebró con un claro grito de desahogo. Se le habían marchado varias ocasiones y cuando marcó parecía tarde. Pero la Real lo intentó en el descuento y estuvo cerca de conseguir el gol del empate. Al menos consiguió que un Atlético de Madrid pretendidamente superior no tuviera esa sensación en todo el partido y acabó pidiendo la hora. Pero ganó y la Real sumó así su tercera derrota consecutiva. Ésta, aunque ante un rival muy complicado, como en las dos primeras jornadas, injusta.

sábado, septiembre 21, 2013

REAL SOCIEDAD 0 - MÁLAGA 0 No se desunan

En aquel día feliz del ascenso de hace poco más de tres años, Martín Lasarte dijo aquello de "no se desunan, juntos pueden conseguir grandes cosas". Era un análisis social y no futbolístico, pero ese es justo el que se puede aplicar a la Real que no hoy supo pasar del empate a cero ante el Málaga. Porque los síntomas de que hay algo grande sobre el campo están ahí, en los nombres y en los gestos, en algún corte de Iñigo Martínez, en algún centro de Carlos Martínez, en algún control de Xabi Prieto, o en algún movimiento de Agirretxe. Pero falta unión en las piezas. La Real dio la impresión de ser un equipo en formación cuando ya ha demostrado que no lo es. Y, por fácil que sea la vista atrás, no da la impresión de que la responsabilidad esté en el capitán del barco. Jagoba Arrasate dio mensaje claros con su alineación, pero los escogidos no respondieron. Da la impresión de que las explicaciones están ahí. Cuando los jugadores se den cuenta otra vez de lo que pueden hacer unidos, volverá el equipo capaz de deslumbrar que vimos la temporada pasada... y también en ésta.

No se puede reprochar nada a la alineación de Arrasate. El mensaje con el cambio en los laterales era claro: buscaba profundidad, movimientos ofensivos y frescura en el once tras la exigencia del partido de Champions League. Mantener a Pardo sonaba a premio por ser de lo mejor del choque ante el Shaktar y colocar a Chory Castro en el once era un toque de atención a sus despistadas estrellas, Griezmann en este caso (aunque podría haber sido Vela el suplente sin ningún problema). Pero no funcionó. Es verdad que las lesiones pasan factura, por los ausentes pero sobre todo por la falta de ritmo de algunos jugadores. No menos cierto es que Teixeira Vitienes no sólo es un mal árbitro, sino también uno que disfruta en los ambientes de provocación (es imposible entender de otra forma una tarjeta amarilla a Xabi Prieto por protestar) y que colaboró en el desánimo general que produjo el partido. ¿Esas son las causas de la ausencia de chispa, la falta de gol y una sensación de plomo en las piernas más aparente que real? Puede ser. Pero si los realistas se unen otra vez, las cosas saldrán.

La primera parte fue un reflejo de todos los defectos que se pueden entresacar del fútbol que tiene la Real y los peligros que tiene su propia filosofía. Los primeros 45 minutos fueron pesados, plomizos, aburridos y fríos. Y eso que el arranque prometía algo diferente, porque los de Arrasate no entraron mal al partido. Chory se movía con chispa por la banda y la estrategia generaba inquietud en la defensa del Málaga, además viendo el trabajo que sin duda se ha hecho en Zubieta. En el minuto 7 una muy buena falta lateral botada por Pardo dejó solo en el segundo palo a Mikel González, que optó por el disparo en lugar de volver a colocar la pelota en el interior del área y no consiguió sorprender a Caballero. La Real volvió a generar peligro a los 19 minutos, esta vez desde la esquina, pero fue un peligro ficticio. Con un saque cerrado, Iñigo Martínez encabezó el pelotón de jugadores que quiso rematar la jugada, pero lo hizo con la mano. Un movimiento absurdo no sólo por la enorme claridad de la infracción, sino también porque evitaba un posterior rebote o remate y le cargaba con una amarilla peligrosa.

Ahí se acabó todo lo bueno, escaso, que pudo hacer la Real en su decepcionante primera mitad. Y no es que el Málaga hiciera nada especialmente arrollador, pero le bastó para generar una doble ocasión casi a renglón seguido del tanto anulado que sembró inquietud en la grada y en el equipo. Bravo respondió con categoría a un disparo de Portillo desde la frontal del área y el posterior saque de esquina lo remató fuera Sergio Sánchez. En ambos casos, Markel ejerció de espectador de lujo. Como ni Real ni Málaga eran capaces de juntar dos pases que sacaran al espectador del sopor que provocaban sus continuos errores en el pase y en la colocación (qué fácil recibían los jugadores malaguistas, incluso en saques de banda), Teixeira Vitienes decidió convertirse en protagonista del partido, afortunadamente sin incidencias serias en el marcador. Cuando se ve a un árbitro señalar saque de puerta en una jugada en la que un jugador del Málaga trata de evitar el córner y añades además una tarjeta por protestar a uno de los futbolistas más correctos de la Liga en el trato con el colectivo arbitral, Xabi Prieto, que además es el capitán, se evidencia una actitud provocadora.

La segunda mitad fue algo más movida que la primera y los dos equipos estuvieron más cerca de marcar. No especialmente por sus méritos colectivos, todo hay que decirlo, porque el partido mantuvo un bajo nivel técnico y táctico en todo momento. Pardo, que fue de lo más rescatable de la primera mitad, fue diluyéndose con el paso de los minutos, por cansancio propio y por falta de ayudas. Y sin Pardo desapareció la poca salida de balón que ya tuvo el equipo en los primeros 45 minutos. La única posibilidad eran los balones largos, y de uno de ellos nació, en el minuto 55, la primera ocasión clara de la Real en la segunda mitad, con una espléndida dejada de Xabi Prieto que permitió a Agirretxe enfilar la portería de Caballero. Su disparo, obstaculizado por un defensor malaguista, se abrió en lugar de cerrarse y no cogió portería. Cuatro minutos después, una falta botada por un José Ángel muy decepcionante salió muy cerca del larguero de un bien colocado Caballero.

De nuevo una decisión arbitral, esta vez equivocada, amenazó con cortar la aparente mejoría de la Real. Teixeira Vitienes, el mayor y el que más tarde subió a Primera, anuló por un inexistente fuera de juego una enorme ocasión de Vela que obligó a Caballero a realizar un auténtico paradón. Entre los fueras de juego, las absurdas faltas en ataque y una jugada que se quedó en el limbo incluso sin repetición televisiva en la que Agirretxe fue empujado dentro del área, contribuyeron a que el partido no fuera nada fluido Fue en ese momento cuando Arrasate decidió mover el banquillo. Y otra vez, como ya sucedió ante el Shaktar y, sobre todo, ante el Levante, dio la impresión de que ya había regalado algunos minutos de partido antes de hacerlo (no lo olvidemos, este fue uno de los males de la etapa Montanier que su sucesor en el banquillo realista parecía haber corregido en sus primeros encuentros). En su descargo, hizo un doble cambio. Zurutuza y Griezmann entraron por Pardo (al que sin duda le pesó también la injusta tarjeta amarilla que le mostró el lamentbale colegiado) y un Chory Castro desparecido tras sus primeros gambeteos iniciales.

¿Funcionó? A medias. No se puede decir en absoluto que la Real jugara bien, ni siquiera en este tramo final, pero es indudable que en la segunda mitad tanto Xabi Prieto como Vela estuvieron más enchufados en el partido, la entrada de Griezmann se notó y se generaron llegadas de peligro que bien podrían haber dado el triunfo al equipo txuri urdin. Por supuesto, y como consecuencia del paso de los minutos y la distancia entre líneas, también el Málaga las tuvo. Puede que incluso más claras, aunque hubiera sido un premio injusto para un equipo que se pasó toda la segunda mitad perdiendo tiempo. La ocasión más clara de la Real la tuvo Griezmann, que cabeceó francamente mal un magnífico pase de Xabi Prieto, y Seferovic, último cambio de Arrasate por Agirretxe, desperdició en la última jugada del partido una llegada similar con un testarazo aún peor. El Málaga, en cambio, tuvo más llegadas, pero sólo exigió a Bravo en una, en la que el chileno respondió con una formidable parada abajo, a su izquierda, en un potente disparo de Santa Cruz que se acabó estrellando en el lateral de la red.

Con este empate, la Real constata que en este tramo de la temporada no tiene pólvora. Desde la mágica noche en Anoeta ante el Olympique, encadena cinco partidos sin ganar, con tres empates y dos derrotas, y apenas dos goles marcados, ninguno de ellos en los últimos tres partidos. La causa está en que la Real no tiene ahora mismo la velocidad que sí tenía hace un mes o que mostró en la segunda mitad de la temporada pasada. Llega a generar ocasiones, pero mucho más previsibles. Y sus hombres gol no están en forma o acaban de salir de lesiones. ¿Preocupación? La justa y necesaria, porque, como todo, hay otra forma de interpretar las señales. No se puede negar que hay detalles. Que Vela en algún momento sí ha impresionando a la defensa del Málaga, que Xabi Prieto ha tenido un par de controles maestros, que Griezmann sumó sensación de peligro. Todo eso no vale, por supuesto, hace falta más chispa, más acierto y más unión. Pero que nadie olvide que la pasada temporada también arrancó mal, en resultados y sobre todo en cuanto a juego. Las desgracias que acumula la Real hacen más difícil verlo, pero no es menos cierto. Cuando llegue el gol, volverá la confianza. Pero cuanto antes mejor.

viernes, septiembre 20, 2013

PREVIA Real Sociedad - Málaga. La necesidad de levantarse ante la adversidad

El gol 3.000, de Vela. Foto: Rincón del Forero.
Vuelve la Liga (sábado, 16.00 horas, Anoeta; Canal + Liga, Gol TV) y es ahí donde la Real tendrá que empezar a levantarse ante la adversidad que le acecha. Empieza a ser necesario que lo haga para que no cunda un prematuro desánimo en el arranque de una temporada que con la clasificación definitiva para la Champions parecía tomar el camino de la felicidad. Y es que conviene ya un buen resultado, y seguramente una actuación satisfactoria sobre el césped, para espantar fantasmas. No lo tendrán fácil los chicos de Jagoba Arrasate porque a la ya asumida plaga de lesiones se sumó la terrible noticia en que se convirtió la rodilla de Granero en los últimos instantes del duelo de Champions ante el Shaktar Donetsk. Dos lesiones así con seis meses de recuperación por delante cuando no se ha llegado ni al final de septiembre son un golpe muy duro que merece una respuesta futbolística de nivel. Y si es ante el Málaga, un rival que la temporada pasada fue directo y que viene de resucitar con una goleada en su casa, mucho mejor.

La lista de Arrasate para este encuentro evidencia, ya de forma definitiva, que las rotaciones van a ser habituales y contundentes en sus convocatorias, al menos en este durísimo tramo de la temporada hasta diciembre, en el que no habrá semana sin dos partidos. Y es que el técnico txuri urdin ha introducido tres novedades con respecto al grupo que se midió al Shaktar, dos de ellas muy llamativas por diversos motivos. Se caen Estrada, De la Bella y el lesionado Granero, y ocupan su lugar Carlos Martínez, Zurutuza y Cadamuro. Los dos primeros fueron los laterales titulares en el partido de Champions, Estrada ha sido discutido y De la Bella está en un magnífico estado de forma. Además de la ausencia de Granero, ya se conocían la de Ifrán, con una lesión muy parecida a la del jugador cedido por el Queens Park Rangers, y la de Elustondo, confirmada por el técnico en rueda de prensa. Finalmente, todos los jugadores que eran duda durante la semana forma parte de la lista, lo que ha permitido el entrenador tomar decisiones tácticas para formar dicha lista.

Bravo encabezará el once inicial ante el Málaga y la apuesta lógica para la defensa sería la formada en los laterales por Carlos Martínez y José Ángel (debutando así esta temporada después de la lesión que sufrió durante la preparación) y Mikel González e Iñigo Martínez como centrales. No parece probable que Arrasate rote en el centro de la zaga y la presencia de Cadamuro sería más factible en el lateral diestro si no quiere forzar a Carlos Martínez. La apuesta igualmente más plausible para el centro del campo sería la formada por Markel, Pardo y Prieto, aunque el segundo, que fue sustituido el martes muy cansado, podría dejar su lugar a Zurutuza si está para disputar los 90 minutos después de perderme el último encuentro. Ros tendrá que seguir esperando su oportunidad en el banquillo. Agirretxe podría disputar su primer partido como titular, después de debutar esta temporada ante el Shaktar y por detrás de él no parece haber nada seguro. Vela, Griezmann, Chory Castro e incluso Seferovic se juegan esos dos puestos. Zubikarai y Ansotegi completan el banquillo.

A pesar de que ahora mismo parece haber en algunos aficionados cierta desazón con el rendimiento de la Real, el equipo de Arrasate arranca la jornada en la séptima posición, con cinco puntos, aunque bien es verdad que la sexta plaza está ya a tres y obliga a ganar de nuevo cuanto antes. El Málaga es décimo con cuatro. El traspiés de Champions ha hecho que la estadística en Anoeta sí sea preocupante, ya que la Real ha perdido sus dos últimos partidos como local, uno en Liga (1-2 ante el Atlético) y otro en la competición europea, y ha encajado en ellos cuatro de los cinco goles que suma en contra desde el arranque de la temporada. Es más, acumula cuatro partidos sin ganar, sumando los dos empates que ha cosechado a domicilio en la Liga, ante Elche y Levante. El Málaga llegará a San Sebastián con más descanso, ya que está apartado de las torneos continentales de esta campaña por sanción. Como visitante, ha sumado un punto de seis posibles, con el empate a dos que cosechó en el Sánchez Pizjuan hace dos jornadas, que de hecho fue su primer punto en Liga después de perder en las dos primeras citas.

Históricamente, el Málaga es un rival complicado para la Real en Donostia. De los 28 partidos jugados entre ambos equipos en Primera División, la mitad acabaron con victoria txuri urdin y de la otra mitad sacó algo el conjunto malacitano, con nueve empates y cinco triunfos visitantes. La mayor victoria de la Real es el 4-0 que se registró en la temporada 2000-2001, con goles de Idiakez, De Paula, Khokhlov y Tayfun. El más claro triunfo del Málaga fue el 1-3 de la 2004-2005, precisamente el día que Agirretxe debutó como goleador con el primer equipo, con una Real ya relajada por haber conseguido la permanencia. Los registros en Anoeta son parejos a los generales, con diez partidos jugados, cinco victorias de la Real, dos del Málaga y tres empates. El cuadro histórico se completa con tres enfrentamientos en Segunda División, donde se cuentan los choques por victorias realistas. La más amplia de ellas, el 5-1 de la campaña 1948-1949, con dos goles de Gastón y uno de Caeiro, Ontoria y Alsúa.

La pasada temporada, la 2012-2013, la Real ganó en un duelo directo por la cuarta plaza, a la que, cuando se celebró este choque, ya parecían optar sólo estos dos equipos y el Valencia. El equipo de Montanier ganó por pura pegada. Vela abrió el marcador a los 20 minutos, remachando un despeje de Kameni tras un gran cabezazo de Agirretxe. Ese fue el gol 3.000 de la Real en Primera División. Tres minutos después, casi sin tiempo para respirar, De la Bella enganchó un zurdazo bestial desde fuera del área que se convirtió en el 2-0. Y a la media hora, Griezmann cazó un magnífico pase largo de Agirretxe a la media vuelta para hacer el tercero. Partido decidido antes del descanso ante un Málaga que estaba pensando en su choque de Champions contra el Borussia y dio descanso a varios titulares. Morales acortó distancias antes del descanso pero nada más arrancar la segunda mitad Iñigo Martínez sentenció del todo el partido anotando el cuarto, de cabeza y a la salida de otro córner. El 4-2 final lo firmó Santa Cruz en el minuto 69, pero el partido ya estaba cerrado para entonces.