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martes, mayo 28, 2024

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2023-2024 (2) Champions de gloria, Champions de resignación

A nadie se le escapa que, estando en Champions, esta temporada era la más exigente y complicada para que Europa conociera el potencial y la realidad de la Real, pero hay dos conclusiones lógica. La primera, que el Viejo Continente sigue siendo un territorio por conquistar. La segunda, que los intentos de la Real por alcanzar esa cima van siendo cada vez más intensos... pero con el mismo techo de cristal todavía por romper. Si lo miramos por el lado negativo, la Real sigue sin superar una eliminatoria europea desde hace una década, cuando superó la ronda previa de la Champions de la temporada 2013-2014 contra el Olympique de Lyon, y no va más allá de los octavos desde que eliminó al Colonia en la Copa de la UEFA 1988-1989. Son muchos años sin despuntar, y más ahora que la Real se ha acostumbrado a pisar Europa todos los años.

Cuando allá por el día 31 de agosto se sorteó la fase de grupos, la Real, un año más, podía lamentar su mala suerte. El equipo txuri urdin, que partía del cuarto bombo, el de los conjuntos de menor coeficiente europeo que se asomaron a la más grande de sus competiciones, quedó encuadrada en el grupo D con tres rivales de notable entidad. No era el grupo de la muerte (eso se lo quedó el grupo F, con PSG, Dortmund, Milan y Newcastle), y esquivaba a ex jugadores de pasado reciente como Odegaard o Isak, pero enfrentarse al Benfica portugués, el Inter italiano y el Salzburgo austriaco no era poca cosa, ni mucho menos. El calendario tampoco era demasiado propicio, con el Inter como primer y último rival, y dos partidos fuera de casa en la primera vuelta. 

La respuesta de la Real a ese escenario fue espectacular a todos los niveles. Su presentación en la Champions fue extraordinaria. Los de Imanol se marcaron en Anoeta un partido espectacular ante el Inter, entonces vigente subcampeón de la competición tras perder la final de 2023 por la mínima contra el Manchester City. Nada más empezar el partido, Brais marcó, poniendo en ventaja a una Real que jugó 75 minutos de un altísimo nivel, de los que, firmados por equipos de los siempre mal llamados grandes, se habrían considerado como una candidatura al título desde las primeras de cambio. El Inter no conseguía meter mano al equipo de Imanol, pero el partido se le hizo largo y la categoría de los italianos les hizo recuperar un punto a tres minutos del final con un gol de Lautaro.

A pesar de que no se logró la victoria, algo que en Anoeta está siendo la tónica en las últimas presencias europeas y que además ha sido algo general en esta temporada y ha afectado a los resultados en la Liga y en la Copa, la Real siguió apostando por la competición europea y terminó la primera vuelta como líder de su grupo, merced a las dos victorias que logró a domicilio, 0-2 en Salzburgo con goles de Oyarzabal y Brais y 0-1 en Lisboa con otro gol del gallego, que había marcado en los tres partidos. Con el gol que hizo para certificar la victoria un año antes en Old Trafford y estos tres, Brais desde luego se ha ganado un hueco en la memoria europea reciente del aficionado txuri urdin.

Y así llegó el que podemos considerar como el mejor partido que ha jugado la Real en Anoeta en una competición europea, al menos en unas cuantas décadas. La primera media hora que los de Imanol ejecutaron ante el Benfica fue para enmarcar, una oda futbolística que disparó los sueños más optimistas. En apenas 21 minutos, el equipo txuri urdin destrozó al lisboeta con tres goles anotados por Brais, Oyarzabal y Barrenetxea, jugando además con siete canteranos en el once inicial y dos más con los cuatro cambios que hizo Imanol aquel día. Aunque los meses y las dificultades de la competición hayan hecho que muchos lo olviden, la Real estaba tocando el cielo de Europa.

El Inter aguantaba el tirón, y el empate que ambos equipos protagonizaron en la penúltima jornada, a cero la Real en Anoeta ante el Salzburgo y a tres el Inter en Lisboa ante el Benfica dejaba a los dos equipos ya clasificados para los octavos de final y con un partido final en Milán para disputarse el liderato del grupo. Y ahí la Real volvió a ser mejor que el Inter. De otra manera, porque los de Imanol supieron jugar con la necesidad de un Inter que era segundo por average si no conseguía ganar en ese partido final. Y la Real, en un escenario mítico y ante 70.000 espectadores, no solo aguantó el 0-0 inicial sino que estaba presentándose como una seria alternativa para ser protagonista también en los octavos. No hubo muchos equipos mejores en esta fase de grupos de la Champions.

Pero aún así, siendo primera, ganándose el derecho a jugar contra un segundo de grupo y con el partido de vuelta de los octavos en casa, el sorteo volvió a ser muy poco amable con la Real. El multimillonario PSG, el peor de los rivales que le podían tocar en suerte, fue su rival en el primer cruce eliminatorio. En París lo celebraron sin esconderse lo más mínimo. En Donostia muchos vieron una eliminatoria imposible. Y el momento en que le llegó a la Real, con el equipo visiblemente cansado y esperando casi en la pista del aeropuerto a un Kubo recién aterrizado de la Copa Asia, tampoco ayudó. La misión era muy complicada.

La Real se presentó en el Parque de los Príncipes, en todo caso, dispuesta a plantar cara. Lo hizo durante casi una hora. Tuvo alguna ocasión de peligro para adelantarse, pero sobre todo consiguió que el PSG apenas inquietara a Remiro. Y cuando las ilusiones seguían vivas, una jugada muy desafortunada se llevó casi todas las opciones de pasar de ronda antes del cuarto de hora de la reanudación. Traoré salió del campo para ser atendido cuando no daba la sensación de estar pasándolo mal. Y en el córner provocado en esa jugada, Mbappé marcó el 1-0. Traoré era la marca de la estrella gala, y ese papel, para sorpresa de todos, recayó en un Kubo que erró al tirar el fuera de juego y dejó al francés rematar a placer. El 1-0 supuso un bajón anímico espectacular, y eso permitió que el PSG estuviera cerca de liquidar la eliminatoria con el 2-0 que anotó Barcola en el minuto 70.

El partido de vuelta era un sueño muy complicado que se sustentaba en un único escenario: marcar el 1-0 y hacer que el PSG pensara en las remontadas vividas en años anteriores en esta competición. Pero al cuarto de hora de partido, Mbappé liquidó las escasas ilusiones que quedaban en la eliminatoria, haciendo el 3-0 global, el 0-1 en Anoeta. En el 56 hizo el 0-2 y ahí ya sí todo el mundo dio la eliminatoria definitivamente por cerrada. La Real, al menos, reaccionó con mucho orgullo, y Anoeta lo entendió. Se lanzó a por el gol del honor como si en realidad fuera un tanto decisivo en la eliminatoria y lo encontró en el último minuto del partido,. Merino cerraba así la participación de la Real en la Champions con un sabor de boca agridulce.

Que la Real esté entre los dieciséis mejores equipos de Europa es algo a tener en cuenta u que no debemos menospreciar. Es obvio que duele que otros tantos equipos españoles hayan tenido ya su momento de gloria en competiciones continentales, pero todavía no haya llegado el momento para el conjunto txuri urdin. La presencia continua entre las estrellas hará que el coeficiente txuri urdin mejore, de hecho para la próxima edición de la Europa League ya tendrá una bola de un bombo superior en la remozada Europa League, además de los enormes beneficios económicos que depara jugar al máximo nivel. Pero lo que importa está en el césped y ahí todavía esperamos un paso más dentro de este lento crecimiento que está experimentando la Real de Imanol.

San Mamés, escenario de la final de la Europa League 2024-2025, es un aliciente más para que ese salto hacia adelante llegue de inmediato. ¿Por qué no soñar que la experiencia adquirida cristalice en un gran éxito en un escenario más que propicio para un desembarco de aficionados sin precedentes en la Historia de la Real?


jueves, febrero 08, 2024

Corazón Txuri Urdin, el podcast. El gol más importante de la carrera de De Paula

Óscar de Paula marcó 60 goles en los 301 partidos que jugó con la camiseta de la Real, y muchos de ellos los hizo saliendo desde el banquillo, lo que hizo que muchos vieran en él un perfecto revulsivo, pero a la vez un eterno suplente. Y sin embargo, el gol más importante que hizo de txuri urdin fue jugando como titular.

La sanción a Darko Kovacevic hizo que Raynald Denouix pensara en De Paula como el delantero que acompañara a Nihat en el último partido de la fase de grupos de la Champions League 2003-2004, un partido que la Real necesitaba al menos empatar para poder pasar a octavos. Y De Paula marcó el gol del empate. Todo lo que sucedió en ese partido y con respecto a ese gol centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como siempre, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. ¿Sugerencias? Ya sabéis que estaremos encantados de recibirlas y atenderlas.

jueves, octubre 26, 2023

Corazón Txuri Urdin, el podcast. El salvador gol europeo de Schürrer

Aunque Gabi Schürrer llegó a la Real con unos apreciables números goleadores para un central, pero su primera campaña de txuri urdin fue de absoluta sequía anotadora. Le costó marcar su primer gol, pero ese debut fue por todo lo alto, fue en Champions League y con el Olympiakos como rival y en un partido que se le puso negro a la Real tras ver cómo los griegos remontaban el gol inicial de Gabilondo y el equipo de Raynald Denoueix se quedaba con diez jugadores por la injusta expulsión de Kovacevic.

Pero ahí apareció Schürrer en posición de delantero centro para conectar un gol salvador que dio todas las opciones al equipo para que en la última jornada de aquella fase de grupos de la Champions el equipo txuri urdin pudiera dar el salto a los octavos de final. Todo lo que aconteció en el partido y sobre ese gol único centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

El podcast, ya lo sabéis, se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Cualquier sugerencia que tengáis para que sigamos ampliando este espacio será siempre muy bien recibida.

jueves, noviembre 03, 2022

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Y el himno de la Champions sonó en Anoeta

El himno de la Champions League, todo un símbolo para aquellos equipos que no están acostumbrados a clasificarse para la máxima competición continental pero aspiran a hacerlo, sonó por primera vez en Anoeta en la temporada 2003-2004. El subcampeonato de Liga del curso anterior permitió al equipo entrenado por Raynald Denoueix llegar a ese torneo y cumplir ese sueño. Sueño que, además, vino acompñado de una victoria ante el Olympiakos en el estreno en la Champions.

Todo lo que sucedió en aquel partido, decidido por el gol de penalti de Darko Kovacevic que se ve en la imagen, centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como ya sabéis, el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Toda recomendación que queráis hacernos para seguir ampliando este espacio será siempre muy bien recibida.

miércoles, diciembre 11, 2013

La Real, el equipo menos goleador de la Champions

El lamento por una ocasión fallada ante el Manchester.
La Real se ha despedido de la Champions League con el dudoso honor de ser el equipo menos goleador y ocupando el puesto 30º de los 32 participantes que alcanzaron la fase de grupos. Se mire como se mire, el resultado es pobre para el cuarto clasificado de la Liga española, escaso para un equipo que tiene la capacidad que ha demostrado el txuri urdin y triste para la ilusión que había generado la competición en la afición txuri urdin. Como ya es sabido, la Real se ha marchado de la máxima competición continental sin conocer la victoria, con un empate y cinco derrotas. Sólo ha marcado un gol, en su partido a domicilio ante el Bayer Leverkusen, y no ha dado a su afición la satisfacción de cantar un solo tanto desde las gradas de Anoeta y ha encajado diez. No ha llegado a ponerse por delante en el marcador en ningún momento. Y por eso llegó a la última jornada sin opciones, ni tan siquiera de llegar a la tercera plaza que da acceso a la Europa League.

El dato más triste es el goleador. La Real ha marcado menos goles que los otros 31 equipos participantes. Y eso, por mucha sequía goleadora que tengan sus dos delanteros centro, es sangrante cuando desde todas partes se ha alabado incesantemente la dinamita que tiene el cuadro txuri urdin y mientras Griezmann y Vela han firmado registros históricos en la Liga de forma paralela a la zozobra en la Champions. El conjunto del que más cerca se ha quedado es el Steaua de Bucarest, que sólo ha anotado dos goles en el grupo E, aunque eso le sirvió para sumar tres puntos en otros tantos empates, en los dos partidos contra el Basilea y en casa ante el Schalke. El equipo que empataba con la Real en el apartado goleador antes de disputarse la última jornada era el Austria de Viena, pero los austriacos se despidieron de la Champions con un contundente 4-1 ante el Zenit, equipo que se ha metido en la siguiente ronda como segundo de grupo, puesto que no tenía asegurado antes de este partido final.

Los dos equipos a los que ha superado la Real en esta fase son el Anderlecht, penúltimo, y Olympique de Marsella, farolillo rojo de esta Champions. Los belgas quedan por detrás del conjunto txuri urdin por el golaverage, -13 en su caso por el -9 de la Real. Como el equipo de Jagoba Arrasate, el Anderlecht sacó su punto en la cuarta jornada y contra el campeón de su grupo, el PSG, aunque éste lo hizo a domicilio. Los franceses le habían ganado previamente por 0-5. Tanto Olympiacos como Benfica vencieron a los belgas en los dos partidos del grupo C. La Real también acaba por delante del Olympique, que es el único equipo de esta Champions que ha perdido sus seis partidos de la fase de grupos. Bien es verdad que el cuadro francés quedó encuadrado en el grupo de la muerte, el F, con Borussia Dortmund, Arsenal y Nápoles, tres equipos que empataron a doce puntos, clasificándose los dos primeros. Real Sociedad, Anderlecht, Olympique de Marsella y Steaua de Bucarest son los cuatro equipos que no han sido capaces de ganar ningún partido.

La única estadística de la Champions en la que aparece destacado un jugador de la Real no es precisamente positiva. Aunque empatado, Markel Bergara ha sido el jugador que más tarjetas amarillas ha visto, cuatro. Arrasate ha alineado a todos los jugadores de la primera plantilla, a excepción del lesionado Ifrán, y ha hecho debutar en la máxima competición continental a un jugador del Sanse, Gaztañaga. En total, 23 realistas han disputado algún minuto de la Champions. Griezmann y Vela son los dos únicos que han jugado los seis partidos de la liguilla desde el once titular, aunque el mexicano jugó 524 minutos por los 492 del francés. Agirretxe y Seferovic también estuvieron en los seis partidos, aunque el suizo sólo jugó la mitad como titular y sumando 248 minutos, mientras que el usurbildarra sumó dos presencias en el once y 217 minutos. Griezmann, aunque se ha ido sin marcar en la competición, sólo en la previa, ha sido de largo el jugador que más veces disparó, con 18.

martes, diciembre 10, 2013

REAL SOCIEDAD 0 - BAYER LEVERKUSEN 1 Europa no ha visto a la Real

Griezmann, el jugador más peligroso ante el Bayer.
La Real se despidió de la Champions League con una nueva derrota, la quinta en seis partidos, con un solo punto sumado, el del empate en Anoeta frente al Manchester, con un solo gol marcado en el rebote de un penalti en Leverkusen y, por desgracia, muy cerca de haber sido el peor equipo de la competición en esta temporada. Europa no ha visto a la Real. No a la de la temporada pasada, desde luego, pero tampoco a la de ésta. La Real de la Champions ha sido un equipo tembloroso, que ha dudado de todo lo que podía hacer sobre el campo, que ha perdido casi todos los partidos por errores defensivos puntuales y que en ataque no ha sido capaz en ningún momento de mostrar la dinamita que todo el mundo sabe que tiene. No hay medias tintas que valgan: el equipo txuri urdin ha frasacado en Europa. No por caer eliminado, sino por la forma en que ha caído, por la desazón que ha dejado y por su carencia de fe. El Bayer se clasificó en Anoeta para los octavos de final, ganando un partido por sus merecimientos y por los errores realistas.

El once que presentó Jagoba Arrasate para este cierre de Champions fue más o menos el previsto. La polémica entrada de Zubikarai, de la que tanto se ha hablado en las horas previas al partido, no tuvo los efectos negativos que algunos temían y el guardameta solventó con cierta comodidad y a su estilo los disparos lejanos que el Bayer intentó en la primera mitad e incluso sacando con grandes intervenciones algunas de las mejores ocasiones de los alemanes en la segunda. Ansotegi fue el recambio de Iñigo Martínez, mientras que quizá lo más sorprendente estuvo en el centro del campo, con la ya demasiado incomprensible insistencia en que Markel y Elustondo formen pareja en el centro del campo. Arriba, aunque se especuló con la suplencia de Griezmann, el francés fue el acompañante de Vela y Agirretxe. Y menos mal. Porque al margen del acierto o el error que presidiera su actuación, hoy Griezmann sí quiso ser el jugador determinante que se esperaba en esta Champions.

Griezmann y Pardo fueron los dos jugadores que mejor entendieron el partido en la primera mitad, pero los dos tuvieron que sobreponerse a la falta de ayuda. El primero fue el que mejor se movió en el ataque, por todas las zonas, pero casi en solitario. Hace falta ya que a Agirretxe alguien le agarre por la pechera y le recuerde su importancia en el equipo. Y Vela, tan intermitente como durante toda la temporada, estuvo sensacional forzando tarjetas, pero no forzando peligro sobre la portería de Leno. Pero el problema real de este equipo esta en el centro del campo. Pardo es ahí el único jugador de talento y regular. Hoy fue el que más corrió y el que más balones recuperó. La idea de juntar a Markel y Elustondo, aunque hoy éste jugara algo más adelantado, naufragó una vez más. Su razón de ser, ese supuesto equilibrio, es un cuento chino. En la primera parte, el Bayer consiguió llegar a la frontal del área con absoluta comodidad y cuando no lo hizo fue precisamente por el esfuerzo descomunal de Pardo. Eso hace que un jugador de talento se diluya por el trabajo.

Aún con esos problemas y el hecho de que sólo el Bayer se jugara algo, la primera mitad fue bastante igualada. La Real mantuvo la actitud adecuada durante el partido y sería injusto reprochar a estos jugadores, a todos los que han jugado la Champions, una falta de sacrificio. Han corrido como animales. El problema ha estado en que no han creído y lo han visto todo como un sueño imposible, volviendo a aquellos años 70 en los que la Real daba sus primeros y tímidos pasos por Europa. Por eso, en realidad, daba más sensación de peligro el equipo alemán. Para reforzar esa sensación, Castro estrelló una falta en el palo en el minuto 11, con Zubikarai ya batido. Algo más de diez minutos después, Rolfes evidencio que la defensa realista era de circunstancias (con dos titulares fuera) y remató a placer un córner dentro del área pequeña. Afortunadamente, arriba. En esos minutos, en realidad como en todo el partido, el único que inquietaba a la defensa alemana era Griezmann, aunque no estuvo acertado en los disparos, que bien no cogieron portería o bien los despejó Leno con cierta facilidad.

La ocasión más clara de la Real llegó al filo del descanso, cuando otra internada por supuesto de Griezmann la finalizó con un pase de la muerte al que no llegó un Vela al que se vio lento. Antes de enfilar el túnel de vestuarios, Markel se cargó con una absurda amarilla, muestra de que lo que aporta en el campo no es tanto como lo que limita alejando a Pardo de la que, hoy por hoy, sería la mejor posición para él y para construir un equipo diferente que volviera a creer en su fútbol tanto como el de la temporada pasada. El 0-0 al descanso, que iba parejo al 0-0 de Old Trafford que en aquel momento daba la clasificación al Shakhtar, se podía considerar justo. Pero fue ese doble resultado el que, ahora sí, espoleó al Bayer para demostrar que ellos sí tenían algo en juego en este partido. El arranque de los alemanes en la segunda mitad desbordó por completo a la Real.

En cuatro minutos, el Bayer dispuso de tres llegadas de peligro. Primero disparó Son por encima de la portería, después Zubikarai realizó una espléndida intervención forzando un córner que, a la tercera, fue lo que dio ventaja al equipo alemán. El balón llegó hasta el corazón del área pequeña y, en apenas unos segundos, retrató lo que ha sido la Real en la Champions, un equipo sin confianza y sin suerte. La jugada, mal defendida, encuentra una descripción perfecta en la situación de Elustondo por los suelos y la de Markel como el jugador que ni llega ni lo intenta. Él ve perfectamente y sin moverse de su posición cómo el balón rebota primero en un afortunado Toprak, después en Elustondo, y nuevamente en el jugador del Bayer, para que se le quede en una posición perfecta para enganchar el disparo, mientras toda la Real protesta una mano inexistente, a excepción de Mikel González, el único que se lanza para intentar evitar el gol. Casi a renglón seguido, el gol del Manchester United en Old Trafford allanaba el camino para el Bayer.

Con el 0-1, el partido se rompió por completo. La Real, esta Real de Champions caracterizada por el querer y no poder, buscó adelantar líneas y el Bayer apostó descaradamente por el contragolpe. Fueron unos minutos de enorme riesgo para el equipo txuri urdin en los que estuvo claramente más cerca el 0-2 que la igualada. Las dos mejores ocasiones de los alemanes las tuvo Kiessling, primero estrellando el balón nuevamente en el palo y después encontrándose otra vez a un muy acertado Zubikarai, que con su actuación se reivindicó y respondió a las dudas que podía haber en cuanto a su rendimiento. Otra cosa es el debate por dar este partido al portero suplente, que ahí se podría hablar largo y tendido desde una posición y desde la otra. En cualquier caso, y viendo que ya no había nada que defender, Jagoba reaccionó con la única decisión posible, retirando del campo a Elustondo para colocar a Xabi Prieto. Elustondo frenó los silbidos que llegaron a escucharse en Anoeta saliéndose por la banda contraria a los banquillos y acortando el tiempo de la sustitución al mínimo.

A partir de ahí, y aún con esa misma sensación de correcalles que sucedió al 0-1, la Real recuperó algo más el dominio del partido. Prieto, por el centro y volcado a la derecha, estuvo muy activo en esa labor y Pardo, descomunal en el esfuerzo, estuvo muy cerca de marcar en una gran internada desde la banda izquierda con un disparo que hizo rebotar contra el suelo y que obligó a Leno a estirarse para mandar el balón a córner. Griezmann se mantuvo como el realista más incisivo también durante la segunda mitad y lo intentó hasta el final. El francés pudo marcar con un remate de cabeza que le salió algo flojo, con un disparo a la media vuelta que no encontró portería, y después asistió a Agirretxe para que, en el único lanzamiento claro que pudo hacer el nueve realista, estrellara el balón contra la defensa. Incluso Ansotegi pudo marcar de cabeza en un córner, supuesto punto fuere de los alemanes. Un querer y no poder continuo en el que también faltó suerte. En esos minutos finales, el coraje de la Real no encontró el premio del gol, pero al menos la herida no se hizo más grande.

Son fue el jugador más peligroso del equipo germano, y la mejor ocasión la tuvo al final en un contragolpe. Vela, en un generosísimo esfuerzo, fue el jugador que corrió primero detrás de él y finalmente junto a él para cerrarle las opciones en una jugada en la que, cuando cogió el balón en el centro del campo, parecía que iba a encarar a Zubikarai sin oposición. Esa jugada es la perfecta muestra de que la Real se vació por completo. No se puede negar que Carlos Martínez subió la banda una y otra vez, a pesar de que su acierto en el pase esté a años luz del que mostró el año pasado. O que Agirretxe busca influir en el juego de todas las formas posibles. O que Ansotegi siempre cumple en la medida de sus posibilidades, aunque mereciera la tarjeta roja por la entrada que le hizo a Can. Ese perdón fue el primer acto benevolente hacia la Real por parte de un árbitro en toda la Champions. El propio Hagen adoptó hoy decisiones controvertidas y absurdas, como perdonar a Can una amarilla por volver al campo sin permiso tras ser atendido o un córner flagrante que no quiso dar a la Real, momento que enfadó sobremanera a los realistas y a Anoeta. Con razón.

La única satisfacción que dejaron los minutos finales fue el debut en Champions de un Gaztañaga que, de alguna manera, evidenció lo que le ha faltado a la Real en la competición y, de esa manera, pidió paso por fin en el primer equipo. El primer balón que tocó fue un cambio de juego en largo. Falló el pase, pero no le pudo la presión. Optó por ser valiente. Falló, sí. Pero eso no le impidió volver a intentarlo. O entrar fuerte, ya en el tiempo de descuento, ganándose una tarjeta amarilla justa pero que recuerda que en el fútbol es necesario entrar con fuerza y personalidad. Que después de las cuatro entradas que recibió Vela o el entradón final a Carlos Martínez el técnico del Bayer, Hyypia, hiciera gestos ofensivos hacia el banquillo txuri urdin es algo demencial. Quien propone un juego contundente ha de estar preparado para recibirlo y Gazta, que entró en el campo por Mikel González, fue el realista más decidido en esa faceta. Con su último cambio, Jagoba no quiso arriesgar más y se limitó a quitar a un delantero sin gol, Agirretxe, para meter a otro en las mismas circunstancias, Seferovic.

Se acabó la Champions para la Real con una nueva derrota. Y la sensación ha sido realmente pobre. Se puede hablar de mala suerte y de malas decisiones arbitrales, porque de ambas cosas ha habido, sobre todo en la primera vuelta de esta fase de grupos, pero la autocrítica ha de ser necesaria. La Real no ha pagado el peaje de jugar la Champions, y no hay más que ver la sexta posición del equipo en la Liga para comprender que ese desgaste no ha afectado a la temporada. Lo que ha sucedido es, lisa y llanamente, que la Real se ha considerado el equipo más débil del grupo, que era el que podía dar la sorpresa y no el que tenía capacidad para ganar. Es curioso que el otro equipo que también ha quedado fuera de la Champions, el Shakhtar, es el único que haya sido capaz de batir a los realistas por más de un gol. O que el campeón, el Manchester, no fuera capaz de hacerle un solo gol. Lo sucedido en Donetsk y hoy en Anoeta no es más que el reflejo de la impotencia a la que se condenó la Real desde el principio. Y, sí, era un grupo durísimo. Pero la forma en que se ha caído es una auténtica lástima. La Real le debe una a la Champions porque no ha dado al nivel que exige esta competición. Y lo triste es que lo tiene.

lunes, diciembre 09, 2013

PREVIA Real Sociedad - Bayer Leverkusen. El triste final de la aventura europea

En Donetsk se acabaron las opciones europeas.
El grupo A de la Champions aventuraba cualquier posibilidad para la Real, tanto dar un golpe sobre la mesa y pasar a octavos, por qué no, como primero de grupo, como caer a la Europa League e incluso quedar eliminada de todas las competiciones europeas. Pero seguramente lo que pocos esperaban es que no hubiera ninguna opción de nada en la última jornada (martes, 20.45, Anoeta, Canal + Liga de Campeones). El equipo txuri urdin recibe la visita del Bayer Leverkusen con sólo dos alicientes, poner un buen broche a su trayectoria en la Champions con una victoria, la única en los seis partidos de esta fase, y el pellizco económico que significa sumar en la máxima competición de la UEFA. En todo caso, y aunque ganar sea una obligación para que Europa vea a la Real que aún no ha visto, el partido no puede ser la fiesta que proponían algunos porque es, y no hay otra forma de verlo, el triste final de una aventura europea que nos hizo soñar en la previa y sufrir, y mucho, en la fase de grupos.

Jagoba Arrasate ha decidido ocultar sus decisiones hasta el mismo día del partido. La convocatoria definitiva no se conocerá hasta después de la suave sesión matinal. Son baja segura por lesión De la Bella, Estrada, Granero, Chory Castro e Ifrán, y está por ver cuál es el estado físico de los que no viajaron a Algeciras y habían presentado problemas en los días anteriores, como es el caso de Iñigo Martínez, Pardo o Zurutuza. En principio, todos podrían estar disponibles, por lo que al técnico txuri urdin le quedarían justo los 18 jugadores que podrían formar la convocatoria, aunque algunas carencias, como por ejemplo la derivada de tener dos de los cuatro laterales lesionados, podría dar una oportunidad de estar en el banquillo a Zaldúa, o la ausencia de Chory Castro abrir de nuevo un hueco para Sangalli. Estos dos canteranos son los que jugaron el partido de Copa el viernes.

Aunque es difícil adelantar algunos detalles del once inicial, lo que sí confirmó Arrasate es que debutarán los dos jugadores que aún no han tenido minutos en Champions, Zubikarai y José Ángel. Lo primero generará polémica, sobre todo si el resultado no acompaña. Si Iñigo está bien, formará en el centro de la defensa junto a Mikel González, con Carlos Martínez y el mencionado José Ángel en las bandas. Markel y Pardo parecen seguros por delante de ellos y la duda está por delante, con Xabi Prieto y Zurutuza jugándose ese puesto. También podría jugar Zurutuza junto a Markel y sentar a Pardo, pero parece menos probable. Arrasate dosificó a Griezmann y Vela en Algeciras, por lo que parece que los dos serán titulares, y dado que Seferovic fue titular en la Copa lo normal es que Agirretxe lo sea en la Champions. Para el banquillo, y a la espera de saber si hay algún potrillo en la lista que diera más posibilidades ofensivas, quedarían Bravo (por primera vez estando disponibles en las últimas cinco temporadas), Ansotegi, Cadamuro, Elustondo y Ros.

Deportivamente no hay nada en juego para la Real en el cierre de la fase de grupos y su cuarta y última plaza es inamovible. Sólo se juega no ser el peor equipo de esta Champions, superando ahora mismo sólo a los dos equipos que no han sumado ningún punto, Viktoria Plisken (recibe al CSKA de Moscú) y Olympique de Marsella (recibe al Borussia de Dortmund) o el menos goleador, deshonor que ahora mismo comparte con el Austria de Viena (que recibe al Zenit) con el solitario gol que Vela marcó, precisamente ante el Bayer Leverkusen, remachando el rechace del penalti que le detuvo el portero alemán. Eso sí, puede ser juez de la clasificación de este grupo A, que ahora mismo encabeza el Manchester United con 11 puntos y es el único clasificado para los octavos. El Leverkusen necesita ganar en Anoeta y que no lo haga el Shakhtar Donetsk en Old Trafford. El empate a puntos favorece a los alemanes, por lo que empatar ante la Real si el Manchester United hace los deberes y asegurar la primera plaza del grupo venciendo al Shakhtar también da al pase a los octavos al Bayer, que viene de ganar nada menos que el Borussia Dortmund en su Liga.

Será la primera ocasión en la que el Bayer Leverkusen visite San Sebastián en partido oficial y la primera en que un conjunto alemán juegue en Anoeta. Los tres equipos germanos que se enfrentaron a la Real en competiciones de la UEFA lo hicieron en el viejo Atotxa y ninguno de ellos consiguió batir al conjunto txuri urdin. El primero fue el Hamburgo, en la Copa de Europa de la temporada 1982-1983 y el partido acabó con empate a uno. Los dos siguientes, Colonia y Stuttgart, cayeron por el mismo resultado en la Copa de la UEFA de la campaña 1988-1989, aunque fueron partidos de muy distinto recuerdo. El primero fue la ida de una eliminatoria que la Real pasó en Alemania con un épico 2-2. En el segundo, y a pesar de vencer el encuentro, el equipo txuri urdin cayó eliminado en la tanda de penaltis (4-2). Históricamente, en la fase de grupos de la Champions, la Real acumula cinco partidos como local, todos ellos en Anoeta, con una victoria, tres empates y una derrota. Sumando todas sus presencias en la máxima competición continental, incluyendo la previa de esta temporada, son cinco victorias, seis empates y dos derrotas.

miércoles, noviembre 27, 2013

SHAKHTAR DONETSK 4 - REAL SOCIEDAD 0 We are not Champions League

Goleada y eliminada. Adiós a la Champions.
La aventura europea de la Real ha llegado a su fin de una forma triste y con una explicación muy evidente: el equipo txuri urdin jamás ha creído en sus posibilidades de hacer algo bonito. Nunca ha pensado que tenía nivel para jugar la Champions League. No ha jugado ninguno de los cinco partidos, incluso aquellos en los que mereció mucho más de lo que le dio el marcador final, pensando en que era mejor que el rival. O que, incluso siendo inferior, podía plantar cara. La Real se pasó dos años sin creer en sus posibilidades reales desde que regresó a la Primera División y pasado el entusiasmo de aquella primera vuelta inicial con Lasarte. Cuando creyó, ya con Montanier y año y medio después de su llegada, se salió de las tablas. Eso es lo que hay que lamentar. La fe mueve a la Real. Así ha escrito su gloriosa historia, con fe. Pero en esta competición la fe se acabó contra el Olympique. Y lo más triste es que con una actuación tan pobre como ésta, se han llevado por delante uno de los cánticos más bonitos que se han escuchado en los últimos meses. Porque así we are not Champions League. No lo somos y ya no lo seremos. Adiós a Europa. Y sin la cabeza alta.

Repasando los cinco encuentros de la Real en Champions, y el de hoy no ha sido ninguna excepción, no hay apenas un solo jugador que haya mostrado su verdadero nivel. Un Griezmann que encadena cinco jornadas consecutivas en Liga marcando y un Vela que es capaz de meter cuatro en un solo partido han pasado con más pena que gloria por los partidos europeos. Un central de enorme categoría como Iñigo Martínez ha demostrado un nivel pobrísimo, regalando dos goles clave en Old Trafford y hoy en el Donbass Arena. De la Bella, uno de los jugadores más en forma del primer tercio de la temporada, no sólo ha pasado desapercibido en este torneo, sino que a veces ha dejado auténticas autopistas en su banda. La eficacia goleadora de la Real ha muerto en la Champions, con un solo gol, y de rebote de un penalti, en los cinco primeros partidos. Pardo no ha mostrado nunca su enorme categoría. Ninguno de los jugadores que podía dar un paso al frente lo han dado, ni Chory, ni Cadamuro, ni Ros, ni Elustondo. No, en esta Champions no se ha disfrutado lo más mínimo. Porque disfrutar es competir y luchar por algo. Y no se ha hecho.

Sólo Bravo ha tenido grandes momentos europeos después de que Vela coronase con brillantes aquella maravillosa jugada en el descuento del partido de vuelta contra el Olympique de Lyon. A partir de ahí, absolutamente todo ha sido un quiero y no puedo. Porque la Real ha querido, esto tampoco se debe dudar. No ha sido un problema de actitud o de entrega. Ha sido un problema de fe y de confianza. De las dos cosas. Ambas han faltado en el campo, en las declaraciones previas, en la forma en que se ha encarado la competición. Se podía hablar de errores cuando la Liga era un reflejo de la mala marcha en Champions, incluso aunque justo entonces fue cuando más se mereció en Europa. Pero ahora no. Después del ejercicio de fe ante el Celta o la goleada al Osasuna no basta con eso. Y sí, se puede uno lamentar de los paupérrimos arbitrajes que ha sufrido en Champions, aunque hoy lo más grave sólo haya sido la actitud de Benquerença y que perdonara algunas tarjetas claras, incluyendo probablemente la segunda a Rakitskiy. O que la Real haya sumado más palos que goles en estos cinco partidos, algo inaudito. Pero el fallo clave es la ausencia de fe.

Porque este equipo, y para eso hace falta fe, no ha sabido aprovechar sus mejores momentos. Hoy en Ucrania arrancó así. Dominante. Con fuerza. Tocando la pelota con soltura y llevando el juego al borde del área del Shakhtar. Y eso se prolongó durante unos diez minutos y con el único bagaje de un disparo de Vela no demasiado peligroso para Pyatov. Pero ahí acabó todo. La enorme desidia de Cadamuro, incomprensible a este nivel y más teniendo en cuenta de que estaba jugando en el lateral derecho que normalmente ocupa en la selección argelina, llevó la tensión a la defensa realista. Algún despeje errado de Elustondo también. Pero paradójicamente a la Real no se le abrió la herida mortal por culpa de ninguno de los dos, por mucho que vayan a protagonizar muchos debates sobre la alineación que hoy presentó Arrasate. En el minuto 35 llegó el primer aviso serio del Shakhtar, con una falta que Srna estrelló en el larguero, y dos después Griezmann regaló un corner que ningún jugador de la Real defendió con la mínima tensión exigible. No hubo marcas. No hubo presión. Ni siquiera hubo carreras desesperadas al ver que el equipo ucraniano lo botaba en corno y con rapidez. Y Luiz Adriano hizo el gol.

Se suele decir que ese error es propio de juveniles, pero hoy no se puede usar esa expresión, porque los juveniles sí han dado la cara por la Real en su versión de la Champions y se han clasificado para los octavos en la misma jornada en la que sus mayores se han despedido de la competición. Ese gol, impropio de un equipo de primer nivel, sentenció a la Real. Porque esta Real de Champions no cree en las remontadas. El Shakhtar es indudablemente un buen equipo, como lo son los otros dos rivales de un grupo en el que cabía pensar tanto en esta posibilidad de acabar en la última plaza como haberlo hecho en la primera. Sobre el papel, el equipo txuri urdin no tiene menos potencial que sus rivales. Ni mucho menos. Pero no se ha atrevido a creer en su fuerza para plantar cara, apenas sí para sobrevivir en Anoeta ante el Manchester, para buscar el primer triunfo contra el Shakhtar en San Sebastián o para mostrar algo de orgullo en Alemania. Pero nunca bastó para ganar. Y el partido acabó con el 1-0. No había ninguna duda, a pesar de que fue justo después, y antes del descanso, cuando Iñigo Martínez tuvo la mejor ocasión para marcar, al rematar pegado al larguero un córner botado en corto que Cadamuro acabó poniendo dentro del área.

Dio la impresión de que Jagoba, habitualmente lento a la hora de hacer los cambios, iba a alterar su ritmo habitual para poner a Seferovic sobre el césped, pero nada más arrancar la segunda mitad llegó el 2-0, en otro clamoroso error de la defensa realista, esta vez de un Iñigo Martínez, que dio un insensato pase atrás de cabeza que impidió cualquier respuesta de Ansotegi o Bravo en la internada de Alex Teixeira. Como la actitud no fue el problema cuando aún quedaba un soplo de vida, fue después del 2-0 y con la eliminación ya como una certeza clarísima cuando el equipo txuri urdin hizo su mejor jugada. Un sensacional pase de Xabi Prieto por encima de la defensa lo dejó de pecho Vela para Griezmann enganchara un buen disparo que Pyatov alcanzó a desviar lo suficiente para que el balón se estrellara en el poste. No, tampoco ha llegado a tener suerte la Real en esta competición, porque siempre se ha estrellado con los palos cuando luchaba por meterse en los partidos. Como no entró esa jugada, todo acabó. Arrasate no vio la forma de insuflar vida a su equipo y los jugadores se desinflaron con enorme facilidad. Con más de media hora por delante, la única posibilidad de cambio era una goleada. Y se produjo.

Fueron cuatro y pudieron ser más si el Shakthar los hubiera necesitado, porque la Real se encontró con una doble muralla. En primer lugar, bajo los brazos. Y en segundo lugar, por las razones que sea, el estado físico de sus jugadores no fue el mejor para un encuentro de alto nivel. De ahí al final todo fueron malas noticias. En el minuto 68 cayó el tercero, un golazo de Douglas Costa con un poderoso zapatazo que se coló por la escuadra derecha de Bravo. En el 70 Pardo se marchó probablemente lesionado tras un choque de trenes en el que había dado la sensación de que el peor parado había sido el balón, pinchado por los tacos agresivos de un jugador del Shakhtar en una jugada en la que, por supuesto, tampoco se señaló falta. Vela y Griezmann se marcharon en el 74 sin que Europa, más allá del Olympique, sepa de su nivel. Dejaron su sitio a Seferovic y Agirretxe, que apenas tuvieron una tímida ocasión de gol cada uno. En el 87, Douglas Costa hizo el cuarto en una jugada defendida ya con la desidia propia de un equipo que se sabía derrotado. E incluso la Real acabó con diez porque un Chory Castro tocado se retiró con los tres cambios ya realizados.

La Real jugaba hoy en dos campos. El Manchester United le insufló vida porque cumplió con creces lo que se esperaba de él. Ganó 0-5 en Alemania, e incluso marcó el primero cuando el marcador del Donbass Arena registraba aún el 0-0 inicial. Pero como la Real no creyó jamás en su sueño, no desde que el Shakhtar anotó su primer gol en el ya lejanísimo primer partido de esta fase de grupos, el otro partido que jugaba el equipo realista, el suyo, sólo podía acabar en derrota. Y de esta forma, la Real cierra la que seguramente la historia acabará calificando como la más decepcionante, triste e insuficiente participación europea de toda su centenaria existencia. Porque pocas veces se habrá presentado la Real en Europa con tantas posibilidades de hacer algo tan bonito y se habrá marchado sin demostrar absolutamente nada. Quedan en el recuerdo esos días felices en los que la afición cantaba y probablemente seguirá cantando con orgullo aquello de "we are Champions League". La afición sí lo creyó, apoyó en masa en los viajes más apetecibles e incluso estuvo presente hoy en la gélida noche de Donetsk. Pero el equipo no creyó. Nunca. Y así es imposible. Dentro de dos semanas, el funeral al sueño europeo que así, de repente, se ha convertido en una pesadilla.

martes, noviembre 26, 2013

PREVIA Shakhtar Donetsk - Real Sociedad. ¿Cree la Real en una gesta europea?

Vela y Griezmann, ante el Manchester United en Anoeta.
La Real creyó el sábado en ganar un partido que perdía por 1-3 con poco más de media hora por jugar. ¿Cree ese mismo equipo todavía en el milagro europeo? Sólo tiene dos oportunidades de demostrarlo y la primera (miércoles, 20.45 horas, Donbass Arena, Canal + Liga de Campeones) es ineludible si se quieren tener opciones en la última jornada. Y sólo vale ganar. Después de haber sumado apenas un punto en las cuatro primeras jornadas, todas las opciones, tanto las de seguir en la Champions League como la de acceder a la Europa League, pasan irremediablemente por sumar los seis que quedan y que el Manchester United preste su ayuda para la gesta europea de la Real. Con bajas pero con ánimos renovados por la remontada lograda ante el Celta, el equipo de Jagoba Arrasate ya no tiene más oportunidades en Europa. Es ganar o ganar. Y es el día de que esta generación demuestre, aunque luego la diosa fortuna le dé la espalda, que quiere seguir creciendo.

Arrasate tomará sus decisiones sobre el terreno, ya que ha decidido llevarse veinte jugadores a Ucrania, incluyendo como es habitual en los partidos de Champions a tres porteros. Dos son los jugadores que se caen de la convocatoria contra el Celta, Zaldúa y Markel. El primero acabó agotado en su debut con el primer equipo pero con un espléndido sabor de boca y el segundo está sancionado para este encuentro. Las novedades, a la espera de conocer el descartado que se unirá al tercer portero en la grada, son cuatro: Royo, Elustondo, Cadamuro y Gaztañaga. El último podría ser el primer canterano en debutar esta temporada en competición europea (ya jugó en Liga los minutos finales del encuentro ante el Getafe), pero también ser el descartado, como ya le sucedió en Lyon en la previa. Carlos Martínez no ha superado las molestias que le impidieron jugar ante el Celta y se queda en casa, ocupando la enfermería junto a Granero, Ifrán y Estrada.

El once que saque Arrasate en el Donbass Arena depende de dos decisiones clave, las que apuntan al lateral derecho y al mediocentro defensivo. Bravo, Mikel González e Iñigo Martínez son seguros, y es más que probable que De la Bella estará en la izquierda. Ros jugó en el lateral derecho los minutos final del partido ante el Celta, pero Cadamuro parece tener más opciones. José Ángel a banda cambiada es otra opción. Por delante, la vuelta de Elustondo podría ser arriesgada tras su lesión pero en absoluto se puede descartar. Si no jugara, Gaztañaga o Pardo podrían ejercer de cuatro, aunque Arrasate ya ha mostrado en público sus dudas sobre colocar ahí al riojano en ese puesto, el que ocupa en la selección sub-21. Xabi Prieto y Zurutuza estarían por delante. Griezmann y Vela son seguros y puede ser que haya más opciones de ver a Agirretxe o Seferovic en punta que la repetición del esquema ante el Celta con Chory Castro por una banda y el francés y el mexicano alternándose en punta. Zubikarai y Ansotegi son los únicos suplentes claros

El punto que sumó en Anoeta ante el Manchester United no impidió que la Real siga ocupando la última posición del grupo A. Tiene a su rival, el Shakhtar, cuatro puntos por delante, mientras que el Bayer Leverkusen es segundo con siete y el Manchester es líder con ocho. En esta quinta jornada, pase lo que pase, sólo un equipo podrá certificar que estará en el sorteo para los octavos. Manchester y Bayer pasan ganando y no haciéndolo el Shakhtar. Si la Real no gana, se acabó su aventura europea. Si lo hace y el equipo inglés no gana en Alemania en el otro partido de la jornada, pierde todas las opciones de seguir adelante en la Champions. Para la Real no hay más cuentas que esa. En cambio, si le vale el premio de la Europa League, lo que en realidad conviene es lo contrario, que gane el Bayer, se clasifique por tanto para los octavos de la máxima competición y llegue de vacaciones a Anoeta. Eso convertiría el Manchester - Shakhtar de la última jornada en una final por la segunda plaza, que de acabar con el triunfo de los ingleses dejaría en manos de la Real la consecución de la tercera posición. Pero hay que ganar en Ucrania.

Este Shakhtar - Real Sociedad será un duelo de equipos en forma. El conjunto ucraniano es líder en su Liga con 38 puntos, aunque apenas le saca un punto al segundo clasificado, el Dnipro. Como local, no conoce la derrota: ocho victorias y un empate en los seis partidos, aunque en la Champions empató sus dos partidos en el Donbass, a uno con el United y a cero con el Leverkusen. En casa, el Shakhatar no ha perdido sus últimos 31 encuentros. La Real, con su goleada al Celta, se ha encaramado a los puestos europeos de la Liga, concretamente a la sexta plaza. Como visitante, suma dos derrotas en Champions y una victoria en los siete partidos ligueros disputados a domicilio (1-2 en Valencia). Nunca ha jugado la Real en este país en sus anteriores andaduras continentales, aunque sí ha visitado otras repúblicas ex soviéticas. En Bielorrusia empató a cero y cayó eliminada contra el Dinamo de Minsk en la Recopa de la temporada 1987-1988, mientras que en Rusia ganó 2-3 al Dinamo de Moscú en la UEFA de la 1998-1999. En Copa de Europa y Champions, la Real ha jugado X partidos como visitante, con dos victorias, un empate y seis derrotas.

martes, noviembre 05, 2013

REAL SOCIEDAD 0 - MANCHESTER UNITED 0 Rendirse no tiene sentido tras sufrir tanto

Pardo, luchando con Rooney.
La Real sigue viva después de empatar a cero en Anoeta ante el Manchester United. No está siendo una Champions fácil para el equipo txuri urdin, que está sufriendo mucho más que los rigores habituales de la competición. Hoy ha sido inferior al United. No hay vergüenza alguna en esa afirmación. Habrá quien vea el vaso medio lleno o medio vacío a la hora de juzgar la actuación de la Real, y por eso lo único evidente es que hoy en Anoeta pudo ganar cualquiera pero, ante la ausencia de puntería en las estrellas vestidas de txuri urdin, habría sido menos sorprendente un triunfo de los diablos rojos. Sobre todo porque Van Persie estrelló un balón en el palo y falló un penalti que calificar de risible se queda corto, otra muestra más de que eso de los arbitrajes europeos no es más que un mezquino eufemismo para esconder lo de siempre. Con todo, la Champions aún no ha acabado para la Real. Es evidente que cada vez es más complicado, ¿pero qué sentido tendría rendirse después de haber sufrido tanto? Ninguno. Dos victorias realistas todavía pueden dar el pase a octavos. No es poco teniendo en cuenta la desesperada situación en la que estaba el equipo.

Antes de encarar cualquier análisis del partido, cabe recordar que delante estaba el Manchester United. Esa afirmación ni es una excusa, ni es una explicación en sí misma. Es la realidad. Su superioridad sobre el papel se plasmó sobre el campo, en los dos partidos y en muchos terrenos del juego. El esencial, probablemente, el físico. La Real no pudo superar al equipo inglés con claridad en ninguna fase de los 180 minutos disputados contra él. Y aún así, tuvo opciones de sacar algo positivo en los dos partidos y ningún jugador del United fue capaz de superar a Bravo. Una pírrica satisfacción, pero no por ello menos cierta. Es verdad también que con la apuesta por Pardo en el once inicial quizá se esperaba una Real que intentara dominar al menos la posesión del balón con más claridad, pero el equipo de David Moyes salió dispuesto a impedirlo y lo consiguió. No necesariamente por tener el conjunto visitante la pelota, porque tampoco gozó de una posesión aplastante, pero sí porque impedía el robo de balón txuri urdin en las cercanías de la portería de De Gea y, por tanto, que Vela y Griezmann aprovecharan su velocidad.

Quizá el principal error de la Real fuera no tratar de explotar eso que parecía su apuesta clara, el toque por abajo, el comienzo de sus jugadas en los pies de Pardo. Los muchos balones largos que jugó se toparon con la potencia de Fellaini, Vidic, Ferndinand o Smalling, además del inconveniente que supuso el fuerte viento que azotó Anoeta en esta noche europea. Una vez aclarada la predisposición de ambos equipos, parecía claro que el partido iba a tener muy pocas ocasiones de gol. Kagawa protagonizó las dos primeras, provocando un córner en la primera y poniendo a prueba a Bravo, aunque no con demasiado acierto, en la segunda. La Real sufrió mucho en esos minutos. Veía su incapacidad para poner el partido en el camino que le podía beneficiar y eso multiplicó sus lanzamientos en largo, sin opciones casi nunca para que Agirretxe bajara alguno o para que Vela y Griezmann, otra vez algo ausentes, corrieran al espacio. Pardo se vació haciendo kilómetros y jugando prácticamente por toda la línea de tres centrocampistas. Zurutuza estuvo desaparecido y Markel no tuvo trascendencia alguna.

La primera noticia importante de la Real en ataque no llegó hasta el minuto 29, cuando una de las poquísimas apariciones de Zurutuza, por la banda derecha, concluyó con un servicio atrás que Agirretxe intentó rematar de primeras y lo hizo desviado. Fue una de esas jugadas que hace no muchos meses habrían sido gol, pero Agirretxe por el momento no se parece al jugador de la temporada pasada. Según pasaban los minutos, la Real se dio cuenta de que el United era un equipo batible. Poderoso y temible, desde luego, pero que podía caer en Anoeta con algo más de fe, cuya carencia también penalizó demasiado al equipo de Arrasate en Old Trafford. Las dos últimas jugadas de la primera mitad, de hecho, probaron a la Real que ganar era posible. En la primera, Vela se internó con peligro en el área, pero Vidic consiguió rebañarle el balón cuando estaba a punto de armar el disparo. Y después un disparo de De la Bella se marchó lamiendo el palo izquierdo de un De Gea ya batido porque no había visto la pelota hasta que era demasiado tarde.

El arranque de la segunda mitad pareció corroborar que la Real se iba a por el partido, pero fue un espejismo que no duró demasiado. Pardo probó fortuna desde fuera del área al minuto de la reanudación, pero su disparo se marchó fuera. Y Evra, el mejor del United en la segunda mitad dando una espectacular lección defensiva, se erigió en un titán para arrebatar a Vela una ocasión clarísima. Pero con sólo cinco minutos jugados, Chicharito envió fuera de forma incomprensible, pisando la línea del área pequeña, un magnífico envío de Kagawa desde la izquierda. La jugada devolvió a la Real el pánico que está atenazando su juego y su  puntería en esa Champions, y probablemente cortó de raíz el dominio que el equipo txuri urdin quería ejercer en estos segundos 45 minutos. El partido se abrió mucho a partir de esa jugada pero, curiosamente, ninguna de las dos porterías llegó a vivir peligro alguno. Hasta que apareció en el césped Van Persie, uno de esos delanteros descomunales que siempre está cerca del gol, sustituyendo a un Rooney menos acertado que en el encuentro de Old Trafford. Prácticamente en el primer balón que tocó el holandés, minuto 65 ya, lo estampó en el palo izquierdo de Bravo.

Cuatro minutos después de esa jugada, Nicola Rizzoli confirmó los peores presagios, los que venía apuntando desde el comienzo del partido y puso todo de su parte para desnivelar definitivamente el partido. En ese minuto 69 decidió inventarse un penalti. Y la palabra, por mucho que duela a algunos, es inventarse, sí. Estaba a dos metros de la jugada y convirtió un piscinazo de Ashley Young que tendría que haber sido tarjeta amarilla para el inglés, en penalti y amonestación para Markel, que no jugará el próximo partido de Champions. No fue una sorpresa, porque en el minuto 5 perdonó una clamorosa tarjeta a Smalling por derribar a Bravo cuando iba a sacar rápido, ya en la segunda parte volvió a advertir al hoy lateral del United para no mostrarla la tarjeta a amarilla, además de haber perdonado a Fellaini la segunda amonestación a media hora del final, después de que viera la primera en una entrada que dejó un surco en forma de taco en la pierna de Markel. Es el cuarto arbitraje perjudicial que sufre la Real en Champions. Si los arbitrajes europeos son esto, mejor no volver a verlos. Van Persie, en todo caso, estrelló el lanzamiento del penalti en el mismo palo que había impedido su gol minutos antes y devolvió la esperanza de ganar.

La Real seguía viva, pero con menos fuerza, porque su momento, en realidad, había pasado. Arrasate no quiso arriesgar nada con sus cambios, sin duda temeroso de que un intercambio de golpes acabara con una goleada del United a la contra, pero tampoco pareció acertar con los hombres sustituidos. Era evidente que con el paso de los minutos, si el marcador no era favorable, iban a entrar en el campo Chory Castro, Xabi Prieto y Seferovic, y el técnico realista cumplió con lo previsto, aunque sus relevados sean más discutibles. El uruguayo fue el primer en entrar por un nuevamente desafortunado Agirretxe, recuperando la táctica de falso nueve. Después fue el turno del capitán, y a Anoeta no le gustó en absoluto que el sustituido fuera Pardo. En primer lugar, pensando sólo en el partido de hoy, porque se le veía mucho más entero que a Zurutuza, pero también porque incluso con muchos más minutos que la temporada pasada sigue teniéndose la sensación de que no se está siendo justo con Pardo. El tercer cambio, la entrada de Seferovic, silbado por cierto, fue para retirar a Griezmann. Cambios en la misma posición, riesgo cero cuando la victoria tenía que ser imprescindible.

Los cambios no acercaron a la Real a la victoria, incluso se escapó algo más el control del centro del campo. No obstante, en esos minutos sí tuvo más ocasiones de gol el equipo txuri urdin que el inglés. La primera, a medias, fue un intento de cabezazo de Iñigo Martínez en un córner, que golpeó más bien con el hombro a pesar de hacerlo libre de marca. La segunda, un tiro e pecho de Vela desviando un lanzamiento de Xabi Prieto, que se fue rozando la escuadra. Y la tercera, ya en el descuento, estuvo en las botas de Seferovic, que disparó al lateral de la red después de fallar en un control que le podía haber dejado solo y con ventaja delante de De Gea. El United asustó de nuevo en el minuto 80, cuando Mikel González tuvo que sacar bajo palos un disparo de Valencia que ya había superado a Bravo. El colegiado, el italiano Rizzolli, que venía con la vitola de haber sido el escogido para pitar la última final de la Champions, quiso compensar su calamitoso arbitraje con una de esas decisiones que cabrean aún más por tardías y expulsó a Fellaini, mostrándole una segunda amarilla que había merecido minutos antes. Cuando vio la roja, su expulsión sólo sirvió para que se perdiera un tiempo que el árbitro ya no quiso descontar de los tres minutos que añadió.

Habrá quien piense que el 0-0 tuvo su causa en el vértigo de la Real y habrá quien piense que fue más determinante que enfrente estaba todo un Manchester United, por muy disminuida que se quiera pensar que es esta versión del todavía campeón inglés. Lo que está claro es que la Real lleva cuatro partidos sufriendo en Champions. Ha sufrido su falta de puntería, su inferioridad frente al mejor equipo del grupo, los arbitrajes, y la búsqueda de un fútbol que todavía no ha recuperado del todo. Sólo ha marcado un gol y ha sumado su primer punto en este cuarto partido de la liguilla. Pero sigue viva. Una combinación tan poco inverosímil como que la Real gane sus dos partidos y el United también lo haga puede llevar al equipo txuri urdin a octavos si el golaverage acaba siendo también favorable (en esos cuatro triunfos habría que sumar ocho goles de diferencia). Muy difícil, cada vez más, ¿pero sirve de algo rendirse cuando se ha sufrido tanto y aún queda un hilo de vida? Para los menos optimistas, la tercera plaza está a cuatro puntos, lo que obliga a la Real también a ganar sus dos partidos y que el Shakhtar no gane al United.

lunes, noviembre 04, 2013

PREVIA Real Sociedad - Manchester United. ¿Y por qué no...?

Mike González, en el choque de Old Trafford.
¿Y por qué no va a ganar la Real al Manchester United (martes, 20.45 horas, Anoeta, Canal + Liga de Campeones)? ¿Y por qué no va a poder seguir soñando con la clasificación para los octavos de final de la Champions League? Las tres derrotas cosechadas en la primera vuelta de la fase de grupos convierten ese objetivo en algo complicado, con un único precedente en la historia de la competición. ¿Pero imposible? En absoluto, y las matemáticas lo confirman. Y porque éste es uno de esos días para creer, para crecer, para que quede escrito en la historia con letras doradas, para que todo el que lo viva recuerde dónde estaba cuando sucedió. El rival no podría tener una mayor entidad y la necesidad es absoluta para seguir teniendo vida en esta andadura europea. La Champions no ha sido justa ahora con la Real, es hora de que el equipo txuri urdin dé un paso de gigante para que el Viejo Continente sepa que este conjunto es capaz de hacer mucho más. Y quien no crea, que no juegue.

Jagoba Arrasate no ha querido dar ninguna pista al Manchester United y ha pospuesto la confección de la convocatoria al mismo día del partido, después de la sesión de activación que tendrá lugar por la mañana. Los únicos descartados ahora mismo son, por tanto, los tres lesionados que tiene el primer equipo, Ifrán (que ya ha empezado a correr en Zubieta), Granero y Estrada. El resto, dado que no hubo contratiempos en las escasas sesiones preparatorias, podrán formar parte del grupo de 18. Atendiendo a los precedentes, es casi seguro que los descartados serán un defensa y un centrocampista. Una vez recuperado Elustondo, el que más papeletas tiene entre los segundos es Javi Ros. En defensa es más complicado anticipar los planes, pero es bastante seguro que el jugador que vea el partido desde la grada salga de la terna que forman Cadamuro, Ansotegi y José Ángel.

El once que presentará Arrasate estará muy cercano al de gala, y el partido lo merece. Por eso, sólo parece haber dudas en dos líneas y se dan por seguros nueve futbolistas. Jugarán Bravo en la portería, Iñigo Martínez y Mikel González en el centro de la defensa, con Carlos Martínez y De la Bella como laterales, Markel Bergara en el mediocentro y la línea de tres centrocampistas ofensivos la formarán Griezmann, Vela y Xabi Prieto. Las dudas están en el acompañante de Markel y en el delantero centro. Para la primera plaza, lo normal sería que se la jugaran Pardo y Zurutuza, con menos opciones para Elustondo, aunque que el primero jugara los 90 minutos ante el Osasuna podría indicar que será suplente ante el United. La segunda, como ya es habitual, se la disputan Agirretxe y Seferovic, y como ambos fueron suplentes el sábado es muy difícil anticipar quién será el elegido. La otra opción, menos probable, es recuperar el esquema que usó contra Osasuna, con Vela y Griezmann en punta, lo que sentaría a Chory y colocaría en el once a Pardo y Zurutuza junto a Prieto por la derecha.

La jornada es decisiva. No puntuar ante el Manchester United supone la eliminación de la Champions League, y también un empate si gana el Bayer Leverkusen. Eso es lo único que puede quedar definido en la cuarta jornada del grupo A. El equipo de Arraste sigue en la última posición sin haber estrenado casillero de puntos, está seis por detrás del Bayer, que ocupa la segunda posición, y a cuatro del Shakhtar Donetsk, que es tercero. El United ocupa el liderato del grupo con siete puntos. Ganando los tres partidos, 17 de las 27 posibilidades llevan a la Real a octavos, y en seis más depende del average. Si la Real quiere seguir aspirando a la segunda plaza, además de vencer, necesita que en el otro partido del grupo, Shakhtar - Bayer, se dé un empate o, como mal menor, una victoria de los ucranianos. Si el objetivo ya puede ser sólo la tercera posición y, por tanto, el pase a la Europa League, conviene un triunfo de los alemanes. La Real perdió el único partido en Champions jugado en Anoeta, 0-2 ante el Shaktar, y el United empató a uno en campo de los ucranianos. En la Premier, los ingleses ha jugado cinco partidos lejos de Old Trafford, con tres victorias y dos derrotas. La Real en Anoeta lleva tres victorias, dos empates y una sola derrota en la Liga.

El estadio donostiarra recibirá por primera vez la visita de los diablos rojos y de un equipo inglés en competición europea, y esta Champions League supone la primera vez que se enfrentan en partido oficial Real Sociedad y Manchester United. El único precedente contra un conjunto inglés es la visita del Liverpool en la lejana Copa de la UEFA de la temporada 1975-1976, que acabó con 1-3 (el gol realista lo hizo Amas) y que se recuerda, además de por la superioridad del rival, por ser el día que debutó en el primer equipo el mítico Luis Arconada. Para el conjunto txuri urdin éste será su quinto partido en la ronda de grupos de la Champions League. El bagaje hasta ahora es de una victoria, dos empates y una derrota. Como local, la Real ha jugado un total de once partidos en la máxima competición continental, cinco en la antigua Copa de Europa (tres victorias y dos empates, Atotxa se cerró invicto en esta competición) y seis en la Champions, incluyendo previa (con los mismos triunfos, empates y derrotas, dos).

miércoles, octubre 23, 2013

Manchester United 1 - Real Sociedad 0 Soñar exige tener fe

El autogol de Iñigo Martínez, el 1-0 definitivo.
Hay pocas sensaciones más bonitas en la vida que la de soñar. Soñar con gestas, con logros, con grandes noches. Con ese gran gol que permita conseguir aquello por lo que se ha luchado tanto. Con esa parada imposible que salva una victoria. Soñar es lo más bonito del fútbol, sin duda. No hay aficionado que no sueñe, y hoy los había a miles con sus camisetas de la Real en las gradas de Old Trafford. Soñamos, ya en primera persona, allí o en la distancia, con ese imposible que es vestir la camiseta y ser el protagonista de esos momentos. Soñamos mientras gritamos desde la grada. Mientras rematamos a escasos centímetros de la televisión. Soñamos, sí. Y por eso el Teatro de los Sueños formaba parte de ese hermoso mundo onírico que hace unos meses habíamos teñido de blanco y azul. Soñamos con seguir soñando cuando el árbitro pitara el final del partido en el Teatro de los Sueños. Pero Old Trafford le ha demostrado a la Real que soñar no es suficiente. O, mejor dicho, que soñar exige tener fe. La que hoy no ha tenido la Real. Por eso ha perdido. Porque la Real no ha tenido fe en sí misma y así ha dejado de ser la Real que podía soñar.

Esa sensación de que ha faltado fe en el equipo que hace tan poco tiempo encandiló a Europa en la eliminatoria previa contra el Olympique de Lyon no impide reconocer que el equipo, en general, se vació. Pero lo hizo sin confiar demasiado en que el disminuido Manchester United que tenía enfrente era un equipo batible, y al final se libró de lo que bien pudo ser una goleada. Y no me creo que tan maravilloso escenario como es Old Trafford intimidara a los jugadores realistas. Tampoco el hecho de jugar en la máxima competición continental ya por tercera vez más la previa. Viendo cómo se está desarrollando la temporada, no es nada descabellado decir que la Real habría tenido la misma poca fe en sus posibilidades jugando, como lo hizo hace no tantos años, en El Alcoraz, Gal o la ciudad deportiva del Villarreal. Esta Real, cuando cree en sí misma, puede superar a cualquiera. Pero esta Real, cuando pierde esa fe, puede caer derrotada también ante cualquiera. Y el United no es un cualquiera, ni mucho menos, pero pocas veces se podrá dar este mismo choque con más posibilidades objetivas de asaltar Manchester.

Jagoba Arrasate puso sobre el césped un once extraordinario. Se puede debatir, con razón, sobre Rubén Pardo, máxime teniendo en cuenta que el hombre que más merecía hoy estar en el once inicial, Xabi Prieto, no estaba para jugar el partido desde el inicio, como demostró después sobre el césped y siendo el primer sustituido. Y se puede debatir sobre Seferovic y Agirretxe, dos delanteros que llevan dos meses sin ver puerta. Pero de lo que no cabe duda es que este mismo once el año pasado habría hecho que la hierba no volviera a crecer bajo su paso. No sería justo juzgar las intenciones de la Real cuando ya iba perdiendo al minuto de juego, en una nueva demostración de su falta de fe y de que eso, además, se ha llevado por delante la buena estrella del equipo. Es inadmisible que Vela, con una actitud deplorable durante todo el encuentro y un acierto al mismo nivel, perdiera el balón que perdió facilitando el muy inglés contragolpe del United, que coronó Rooney con un magnífico disparo que se estrelló en el poste a la izquierda de Claudio Bravo. El balón salió rechazado e Iñigo Martínez lo convirtió en el 1-0 para el equipo local. Un autogol. Justo lo que le faltaba a un equipo sin fe.

Resulta curioso que prácticamente nadie se haya dado cuenta de que es un gol que, en realidad, no tendría que haber subido al marcador. El balón rechazado por el poste de la portería de Bravo lo busca Chicharito desde una clara posición de fuera de juego e Iñigo lo introduce en su portería al tratar de evitar la llegada del mexicano. Lo de los arbitrajes Champions desde luego no va esta temporada con la Real, claramente perjudicada en los tres partidos que ya ha disputado de esta liguilla, en el cómputo general y en decisiones puntuales. El holandés Nijhuis sancionó a los realistas con una dureza y una exageración impropia de la fama que tiene esta competición y, sin embargo, dio carta blanca a varios jugadores del United, sobre todo a un Evans al que pudo señalar un penalti por saltar con el codo por delante contra Xabi Prieto, una acción que repitió varias veces sin sanción, pero también a Valencia y Smalling, ésta ya en la segunda parte, o un Rafael al que el propio David Moyes tuvo que retirar por si acaso.

Con o sin la nefasta actuación arbitral, lo cierto es que en la primera media hora la Real fue arrollada. Y para que eso sucediera no hizo falta más que un jugador, Wayne Rooney. Es asombroso que no tenga la fama de otros o que, cuando el pasado verano hizo el enésimo amago de marcharse del United, ningún equipo grande que no fuera el Chelsea, ni mucho menos Madrid o Barcelona, hiciera un intento serio por contratarle. Es un futbolista extraordinario porque lo tiene todo, pero sobre todo por una visión de juego sencillamente descomunal. Todo lo que hace tiene sentido y puso en evidencia que muchas de las cosas que hicieron jugadores realistas, sobre todo Markel Bergara e Iñigo Martínez, carecieron de ese mismo sentido. En cada jugada conseguía tres metros para maniobrar con tal facilidad que el vídeo del partido de hoy tendría que ser mostrado en las escuelas de fútbol. Bravo, sin duda el mejor jugador de la Real en Old Trafford, evitó que Rooney hiciera el segundo al cuarto de hora, y el inglés mandó fuera una espectacular tijera apenas un par de minutos después.

El United, todo hay que decirlo, era sobre todo Rooney. Buena presión en la salida desde atrás de la Real, que con Markel vio una vez más cómo es imposible a poco que el rival aprieta, pero nada del otro jueves. Pero la Real nunca tuvo fe en sus opciones. Chicharito, desaparecido durante todo el partido, pudo hacer el 2-0 pero lo marcó en clara posición de fuera de juego. Era el minuto 20 y el equipo txuri urdin, de nuevo con una salida heladora para la ilusión como ya le sucedió en Leverkusen, tardó todavía nueve minutos más en dar señales de vida. Y fue en una jugada aislada y personal. Seferovic recibió un balón, encaró a Jones en la frontal del área y enganchó un zapatazo que De Gea envió a córner. Arrancaron ahí unos minutos de cierta igualdad, incluso de superioridad realista que se plasmó en la ausencia total de ocasiones de gol del United y lo cerca que estuvo Griezmann de romper esa nefasta racha que ya lleva camino de los cuatro años sin anotar de falta directa. La madera, con De Gea ya batido, escupió el balón con saña, evidenciando que, haga las cosas bien o mal, la suerte ha abandonado a este equipo.

En esa misma falta, Xabi Prieto vio tarjeta amarilla por sacarla cuando el árbitro ya había ordenado la colocación de la barrera a la distancia reglamentaria. Esos detalles son los que muestran que la Real no tuvo fe. Y es aún más triste la sensación que queda cuando el arranque de la segunda mitad evidenció que, con esa fe, el partido, lo que llevamos de temporada, y esta misma Champions podría haber sido muy diferentes. Nada más volver de los vestuarios, un centro de Griezmann, en la única ocasión en la que se atrevió a buscar el espacio en la banda y las carreras que tan bien protagoniza, no lo alcanzó Vela por los pelos. A renglón seguido, una jugada en la que hubo varios centros y remates fallidos sembró la inquietud en la defensa del equipo inglés, que casi devuelve el autogol de Iñigo Martínez. Parecía que, como en Leverkusen, la Real de la segunda parte podría nivelar el partido. Pero no fue así. De Gea tampoco llegó a estar realmente exigido en esos minutos, más allá de un disparo de De la Bella que volvió a encontrarse con el larguero (dos palos en Old Trafford tampoco se pueden despreciar), aunque la sensación futbolística fuera entonces mucho más favorable a la Real.

A partir de ahí, el partido quedó totalmente roto. Ya lo estaba para entonces, pero quedó totalmente en evidencia que la Real tiene ahora mismo a demasiados jugadores lejos no ya de su mejor nivel sino de uno mínimamente aceptable para competir ante rivales de cierta entidad. A Markel Bergara el partido le pasó por encima, Iñigo Martínez (y ojalá que al menos sea por el autogol inicial) no estuvo concentrado, Vela se parece demasiado al que debutó en la Real en 2011 y estuvo tres meses sin dar señales de vida hasta erigirse en la estrella que es hoy, Griezmann sólo ofrece pinceladas de vez en cuando, Xabi Prieto no se encuentra aunque hoy pudiera tener la excusa de la lesión de la que acaba de salir y, quizá sea ésto lo más importante, la Real está jugando sin delantero. Seferovic está absolutamente desaparecido salvo esos chispazos deslumbrantes como su disparo de hoy o aquel que repelió la madera en el Camp Nou. Y Agirretxe no tiene la más mínima confianza para atreverse a hacer lo que el año pasado le convirtió en uno de los jugadores clave para llegar a la cuarta plaza.

Con el partido roto, fue el United el equipo que estuvo más cerca de marcar. Muchas veces. Pudo golear, y hay que decirlo. El palo evitó el gol de Valencia y Carlos Martínez, todo un titán y el otro jugador a elogiar junto a Bravo, evitó el gol de Kagawa en el rechace. Después fue el bravísimo lateral quien también se hizo enorme para tapar la portería desde el suelo ante el mismo jugador. Bravo sacó dos goles a Jones y Valencia. Y Rooney pudo marcar en varias ocasiones, lo que habría sido un justo premio a su descomunal actuación. Arrasate movió el banquillo, arriesgando lo suficiente pero no mucho más, dejando la defensa de cuatro y el doble pivote por miedo a ser machacado. El primer cambio, cantado, colocó a Pardo en el campo en lugar de Xabi Prieto. Y agotó los dos restantes al mismo tiempo, en el minuto 74, dando entrada a Chory Castro y Agirretxe, por un Zurutuza muy intermitente aunque también salvable por momentos y Seferovic. Pero ni con los cambios ni con los contragolpes del United encontró la Real los huecos para intentar que al menos un punto se subiera al avión camino de San Sebastián. La opción del empate se había perdido ya minutos atrás.

La Real llega al ecuador de la fase de grupos de la Champions prácticamente eliminada y dependiendo ya de un milagro. Y es que desde que la máxima competición continental se juega por este sistema sólo hay un equipo que ha conseguido pasar a los octavos de final teniendo cero puntos a estas alturas, el Newcastle en la temporada 2002-2003. Sorprende que un equipo que siempre ha logrado sus mayores éxitos tirando de fe, deambule por los campos más grandes de Europa sin demostrar ninguna. Y recuperar esa fe es el único argumento posible para que los tres partidos que restan de la Champions no conviertan el sueño en una dramática pesadilla. Un milagro, sin duda, pero sumar nueve puntos todavía podría posibilitar la clasificación, aunque obviamente la Real ya depende también de los otros resultados del grupo y de que el Bayer, ya con seis puntos, no sume mucho más. Pero luchar por la tercera plaza sí es obligatorio. Ahora la ostenta el Shaktar con cuatro puntos. Esos son los que tienen que recortar la Real en las jornadas que quedan y con un enfrentamiento directo. Pero sin fe, soñar es absurdo, porque sólo provoca una frustración más grande.

martes, octubre 22, 2013

PREVIA Manchester United - Real Sociedad. El sueño es la victoria

De la Bella, en el partido de Leverkusen.
La Real juega al fin en el deseado escenario del Teatro de los Sueños (miércoles, 20.45, Old Trafford, Canal + Liga de Campeones 2). Pero debe hacerlo teniendo muy presente que el único sueño posible es la victoria. Ver a la Real allí es, efectivamente, el sueño del aficionado, pero eso no puede bastar para los once jugadores que salten al terreno de juego de tan mítica catedral. El sueño para ellos no tiene que ser otro más que la victoria. Tras las dos derrotas acumuladas hasta ahora por los de Jagoba Arrasate, por mucho que ambas fueran inmerecidas, puntuar es prácticamente imprescindible para mantener opciones de seguir adelante en la Champions. Ganar devolvería de pleno a la Real a la carrera por las dos primeras plazas. Y ese objetivo, la victoria, no es imposible. Es Old Trafford. Es el Manchester United. Pero para la Real es posible salir triunfante de un escenario así. Y entonces el sueño será una de las páginas más bonitas de la historia del equipo txuri urdin.

La Real viaja a Manchester con todo su primer equipo, incluyendo a los jugadores que no están disponibles para el técnico txuri urdin. La única excepción es Granero, todavía recuperándose de la operación de rodilla a la que se sometió hace unos días. Esa decisión hace que sea imposible aventurar qué jugadores descartará Arrasate. Además del mencionado Granero e Ifrán, sí parece que no podrán estar entre los 18 escogidos Estrada y Elustondo. El último entrenamiento celebrado en Zubieta dejó también en duda la presencia de De la Bella. Si finalmente el lateral izquierdo no puede estar en este partido, Arrasate no tendría que hacer ningún descarte, pues le quedarían 18 efectivos de la primera plantilla. Como ya suele ser habitual en los desplazamientos europeos, se suma Royo como tercer portero y único representante del Sanse en la expedición que viaja a tierras inglesas.

A pesar de la victoria en Valencia, el once que presentará la Real en Old Trafford podría tener algún cambio con respecto al de Mestalla. Bravo estará en la portería, con Carlos Martínez en la banda derecha, Mikel González e Iñigo Martínez en el centro y, si De la Bella no está finalmente disponible, José Ángel en la banda izquierda. Markel estará por delante de ellos. Se puede prever la vuelta de Xabi Prieto al once inicial, pero lo que no se sabe es a quién sustituirá. Quizá sea Pardo, esgrimiendo la mayor carga de partidos en los últimos días (jugó los dos con la selección sub-21, uno de ellos completo), con lo que Zurutuza seguiría en el once algo más retrasado. Griezmann y Vela serán de la partida y la única duda es el puesto de atacante. Como no jugó en Mestalla, cabría pensar que será Seferovic y no Agirretxe, pero no hay que descartar que el punta sea Vela, con Prieto en la derecha y que eso deje a Pardo en el once inicial. A la espera de los descartes oficiales, suplentes seguros parecen Zubikarai, Ansotegi, Cadamuro, Ros y Chory Castro.

La Real necesita puntuar para no ver reducidas al mínimo sus posibilidades no sólo de continuar en la Champions League sino incluso de aspirar a la tercera plaza para caer a la Europa League. El equipo realista ocupa la última posición con cero puntos y menos tres goles en el average general. El Manchester United es el líder del grupo A con cuatro puntos, los mismos que el Shaktar Donetsk aunque con mejor golaverage, y uno más que el Bayer Leverkusen. Old Trafford no es precisamente un fortín esta temporada. El Bayer perdió 4-2 en su visita de la primera jornada de Champions, pero en la Premier, competición en la que el rival realista es noveno a ocho puntos de la cabeza, ya han volado siete de los doce puntos posibles que podría haber sumado el equipo de David Moyes, que apenas ha marcado cuatro goles en casa y ha encajado tres. La Real como visitante ha sumado en tres de sus cinco salidas, dos empates y la victoria que consiguió el sábado pasado en Valencia. Old Trafford vivirá una invasión de casi 6.000 realistas, los afortunados que verán in situ uno de los partidos más históricos de los últimos tiempos.

Real Sociedad y Manchester United jamás se han cruzado en partido oficial. En tierras inglesas, el equipo txuri urdin sólo tiene un precedente, en la segunda eliminatoria de la Copa de la UEFA de la temporada 1975-1976, y el resultado fue un durísimo 6-0 para una Real entonces terriblemente inexperta en Europa, pues era su segunda participación en aquel torneo. Como visitantes, los realistas jugaron cinco choques en las dos ediciones que disputó de la vieja Copa de Europa, ganó uno (0-1 al Vikingur en la temporada 1982-1983) y perdió los cuatro restantes, aunque una de esas derrotas, el 2-1 ante el Celtic de Glasgow, le bastó para pasar de ronda. En su única participación en la ya renovada Champions League, en la temporada 2002-2003, la Real consiguió mejorar algo esas estadísticas. Jugó cuatro encuentros lejos de Anoeta, ganó uno, 1-2 al Galatasaray, al que habría que sumar la victoria ante el Olympique en Gerland por 0-2 en la previa de la presente temporada, empató otro (2-2 ante el Olympiakos) y perdió los otros dos.

miércoles, octubre 02, 2013

Bayer Leverkusen 2 - Real Sociedad 1 ¿Quién ha maldecido a la Real?

Vela hizo así el gol del empate.
¿Quién ha maldecido a la Real? ¿Quién y por qué? No hay razones futbolísticas para explicar por qué se ha marchado de vacío el conjunto txuri urdin del BayArena, que se ha plantado en Alemania con muchos argumentos durante buena parte del encuentro, ha sufrido cuando ha tenido que hacerlo, ha dominado en una segunda parte sensacional, ha debido ganar, y ha encajado dos goles, ambos a balón parado y en los minutos de descuento de las dos mitades del encuentro. Y, que quede bien claro, ha sufrido otro pernicioso arbitraje que evidencia que no todos los equipos tienen eso que llaman "arbitrajes Champions". El partido contra el Shaktar se comenzó a escapar con el arbitraje y hoy ha sucedido lo mismo. Son demasiados elementos que juegan en contra y que impiden que la Real, hoy reconocible y elogiable durante muchos minutos aunque obviamente haya elementos para el debate en su disposición de hoy, consiga saborear las ya muy merecidas mieles del triunfo.

Jagoba Arrasate hizo una apuesta clara con su once, colocando en el centro del campo esa fórmula maldita, con Markel y Elustondo por detrás de Zurutuza. Su idea era contener la fortaleza ofensiva del Bayer con el juego colectivo, con ese doble pivote y con la defensa de gala, junta por primera vez en la temporada, y dejar en manos de los cuatro de arriba las opciones de gol. Un plan controvertido, porque ese doble pivote siempre ha resultado maldito para la Real, y que sin duda con la derrota le costará algunas críticas a Arrasate. Y los primeros minutos del partido justificaron esas críticas. El Bayer impuso un ritmo endiablado que comenzó arrollando a la Real. ¿Habría superado con tanta claridad a la Real con otro centro del campo? Fútbol ficción, imposible de decir, pero superado por supuesto que estaba y tampoco tenía salida de balón. Bravo sostuvo entonces al equipo, deteniendo un disparo en el minuto 3 y otro en el 20. El siguiente córner lo cabeceó fuera Kiessling cuando lo más fácil parecía meterlo.

Habiendo sobrevivido la Real a esos minutos y al enorme peligro en la estrategia del Bayer, poco a poco el partido se fue igualando, con una exhibición de Zurutuza y de De la Bella, los mejores realistas. Y el equipo txuri urdin quiso recordar que también tiene pólvora, por muy mojada que esté. Una falta de Griezmann encontró un despeje de Leno francamente lejos de la ortodoxia que acabó en córner como pudo entrar en su portería. A continuación, un trallazo de Elustondo desde la frontal se topó, ahora sí, con la buena respuesta del guardameta alemán. La Real había hecho lo más complicado, igualar la balanza de un partido que había comenzando sumamente complicado para sus intereses y en el terreno de juego de un temible equipo alemán, el único que sigue la estela de Bayer y Borussia en la Bundesliga. Pero el Bayer encontró un aliado en uno de los asistentes del ruso Karasev, que demostró que eso de "arbitraje Champions" quiere decir en demasiadas ocasiones arbitraje casero. Griezmann marcó el gol del empate y su linier lo anuló por un inexistente fuera de juego.

El partido, como ya sucedió con el del Shaktar en Anoeta, cambió radicalmente y en contra de la Real, por una decisión arbitral no demasiado compleja de tomar. Y así llegamos a los fatídicos minutos finales de la primera mitad. Mikel González perdió un balón saliendo a despejar a la banda derecha que Kiessling estuvo a punto de convertir en el 1-0. Y de nuevo Mikel tuvo que cortar en falta un peligro avance de Son, en la misma frontal del área. Esa falta sí permitiría a los alemanes adelantarse. Con un poderío aéreo descomunal, no especialmente bien contrarrestado por la Real, Rolfes cabeceó y forzó a Bravo a realizar una gran estirada, pero el chileno dejó el balón muerto casi sobre su línea de gol y el propio jugador alemán que había rematado en primera instancia tuvo tiempo de llegar al balón antes que la defensa realista. Pasaban ya unos segundo del minuto 45 cuando la Real recibió un mazazo que habría sido de justicia en los primeros minutos pero que después de nivelar el juego, de sus dos ocasiones y de la decisión arbitral que impidió injustamente su empate, resultó un castigo demasiado duro.

En la segunda parte, el escenario cambió radicalmente. El partido ya no estaba nivelado. Estaba claramente decantado del lado de la Real. Sin cambios en sus once jugadores ni en su disposición táctica, quizá Arrasate y los suyos se dieron cuenta por fin de que, como decía Zurutuza en la víspera, se estaban conformando con poco y recordaron la ingente cantidad de fútbol que atesora este equipo en sus botas. Y se fueron brillantemente a por el partido. Vela por fin apareció. Y cuando está el mexicano, la Real empieza a crecer. Es muy cierto que el centro del campo no sujetaba como sin duda pensaba Arrasate que lo haría, fueron muchas las perdidas de balón en esa franja del terreno, y muchas las faltas favorables al Bayer. Indudable que el doble pivote formado por Markel y Elustondo obligó a Zurutuza a realizar un trabajo descomunal que, eso sí, le convirtió en el mejor del partido y que le hizo retirarse al final, todavía con 1-1, medio cojo. Pero la Real jugó como sabe durante muchos minutos, espoleada además por el gol del empate, que no tardó en llegar.

Vela, quién si no, se adelantó a Hilbert dentro del área y derribó al mexicano. El árbitro ruso señaló el claro penalti. Vela, a falta de Xabi Prieto, asumió la responsabilidad de lanzarlo y no lo hizo bien. Aumentando el mal fario que persigue a esta Real, Leno lo detuvo, pero Vela estuvo rapidísimo y consiguió marcar el rechace. El empate ponía el partido en una fase completamente diferente. Y el cambio podría haber sido más radical si Karasev se hubiera atrevido a impartir justicia en la acción posterior al gol. Elustondo buscó el balón del fondo de las mallas y sin venir a cuento Leno le agarró violentamente del cuello y le lanzó al suelo. Eso, con el juego detenido, es una agresión de libro, y si alguien lo duda que mire la cara de agresividad que tenía el guardameta al perder la cabeza en ese instante. Eso merece una tarjeta roja. En juego es amarilla, como demostró sacándosela con acierto a Vela apenas cinco minutos después en una acción terriblemente similar. Pero no se atrevió a hacer justicia y, de nuevo, perjudicó ostensiblemente a la Real. No sería la última vez.

En dos minutos, y antes del carrusel de cambios, la Real debió desnivelar el marcador con dos acciones clarísimas. Primero fue Elustondo quien mandó fuera un disparo desde la frontal del área pequeña y después fue Vela quien no supo aprovechar un uno contra uno clarísimo, uno como ha marcado tantos, uno en el que pudo convertir él mismo el gol o servírselo en bandeja a un Seferovic que creció muchísimo en la segunda mitad. Y después un disparo de Griezmann también se pudo convertir en el ya muy merecido 1-2. Pero la Real, una vez más, dejó pasar sus mejores ocasiones. Arrasate introdujo entonces su primer cambio, y no pareció acertado. Sacó del campo a un buen Seferovic que parecía estar a gusto para introducir a un Agirretxe que aún no ha alcanzado la chispa que le llevó la temporada pasada a ser el máximo goleador del equipo. Se notó en una jugada en la que pudo encarar a Leno y un defensa llegó para arrebatarle el balón por la espalda. Después introdujo a Chory, aún muy fallón, por un Griezmann desafortunado. Y cuando iba a retirar a Vela para meter a Ros, Zurutuza pidió el cambio y fue él el sustituido.

Los cambios de Arrasate no mejoraron al equipo y llegaron, de nuevo, muy tarde. Hay lecciones que sacar de sus movimientos. Estaba demasiado claro que no iba a tocar el doble pivote aunque pareciera necesario para crecer y, como sucedió en muchos momentos de la temporada, se evidenció que no hay confianza en algunos jugadores. Y por sorprendente que parezca a estas alturas, Pardo sigue siendo uno de ellos. El partido pedía a gritos su dominio del desplazamiento en largo, que sin duda, con el partido ya partido y con los alemanes algo desquiciados, hubiera dado más oportunidades a Vela, Griezmann y Agirretxe. Pero se quedó sin jugar. Y otra vez el partido se decantó del lado alemán en los minutos finales de este segundo. ¿Por el nulo efecto de los cambios? Puede ser. O simplemente porque son alemanes y lo llevan en la sangre. Bravo evitó el gol en una espléndida salida, y después en una embarullada jugada en la que debió ver una amarilla que le perdonó el árbitro, y Carlos Martínez y Mikel González frustraron el disparo de un atacante del Bayer, que se acabó marchando él solo por la línea de fondo.

Y llegamos al descuento. Una clarísima falta sobre Markel en la salida desde el área realista encontró la complicidad del árbitro ruso, que no dudó en señalar, entonces sí, la inconsciente zancadilla con la que el mediocentro realista desahogó la frustración de la jugada. Duele la tibieza con la que se evalúan los arbitrajes que sufre la Real cuando otro tipo de prensa se llena la boca con villaratos, platinatos y demás términos absurdos. Hoy el arbitraje ha perjudicado a la Real. Así de sencillo. El gol de Griezmann no es dudoso, sino legal. La roja a Leno es discutible, sino obligada. Y la falta a Markel Bergara no es un justo castigo a su reacción, sino una decisión errónea del colegiado. Si estas tres jugadas no cambian el resultado del partido, que alguien diga qué lo puede hacer. Esa falta, ya en el minuto 91, la convirtió Hegeler en un cruel e injusto 2-1 que dejó a la Real sin tiempo para reaccionar. Bravo sostuvo a la Real en los peores momentos, pero su cruz con los libres directos tiene que encontrar una solución ya. O al menos un equilibrio por sus compañeros en la otra portería, imposible si él fue el último en anotar así en gol todavía en Segunda División.

La Real fue mejor que el Shaktar y perdió. Fue mejor que el Bayer y perdió. Ni inexperiencia, ni Champions, ni nada. Esto es fútbol. El único tópico aplicable es aquel que reza que el que perdona lo paga. Y otro elemento a valorar, ineludible, es que la Real debió adelantarse contra los ucranianos desde el punto de penalti por la infracción que sufrió Prieto y hoy con el gol de Griezmann. Eso es así y forma parte del análisis del juego. Ni excusas de perdedor ni nada parecido. El fútbol no está siendo justo con la Real, pero los números ya pesan. Son ocho partidos seguidos sin ganar entre Liga y Champions, dos derrotas, 0 puntos y la cuarta y última posición del grupo en la competición continental. La clasificación para los octavos de la Champions se ha complicado mucho y depende ya de una o dos machadas ante el Manchester United. Pero quien quiera bajarse del carro, que lo haga. Igual ellos y los Diablos Rojos se llevan una sorpresa al mismo tiempo. No hay mal que cien años dure ni maleficie deportivo que no pueda romperse. Y este se va a romper más pronto que tarde. Tiene que hacerlo porque ni siquiera un deporte a veces tan injusto como el fútbol puede serlo durante tanto tiempo.