jueves, junio 13, 2024

Corazón Txuri Urdin, el podcast. El partido de los quince canteranos de la Real

Temporada 1983-84, 12ª jornada de Liga. La Real visita el Camp Nou, pero eso, siendo algo muy transcendente, no es lo que aquel día pasó a la Historia. Ni siquiera el hecho de que el equipo txuri urdin lograra sumar un punto en un estadio generalmente esquivo. Lo histórico de aquel partido fue que lo jugaron nada menos que quince canteranos de la Real, quince jugadores con pasado en el Sanse. Pocas canteras pueden presumir de algo así en una época en la que apenas se podían hacer dos cambios por aquí.

En la Real, todos fueron potrillos, Celayeta en la imagen de aquel partido, incluidos los dos jugadores que se quedaron sin pisar el césped del Camp Nou e incluyendo a su entrenador y a su segundo técnico, pero es que en el Barcelona había dos canteranos realistas más: Urruti y Periko Alonso. Lo que aconteció en aquel partido centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlaceeste enlace.

Como hacemos cada semana, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Como siempre, además, nos ponemos a vuestra disposición para seguir engrandeciendo este espacio.

jueves, junio 06, 2024

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Cuando Pepe Mel estuvo a punto de convertirse en el entrenador de la Real

 En la temporada 2014-2015, Pepe Mel estuvo a punto de convertirse en entrenador de la Real. Cuando el club cesó a Jagoba Arrasate, su primera apuesta fue la de David Moyes, pero el escocés no terminaba de decidirse después de su anterior aventura, fallida, en el Manchester United. lo que abrió las puertas al madrileño.

Lo cerca que estuvo de ocupar el banquillo de Anoeta, en sus propias palabras, y todo lo que aconteció en aquellos días, centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Tal y como hacemos siempre, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Y si se os ocurren temas para futuras historias, no dudéis en indicárnoslas.


miércoles, junio 05, 2024

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2023-2024 (y 9) Detalles

· Quinta clasificación europea consecutiva por primera vez en la Historia

Por primera vez en la Historia, la Real se ha clasificado por quinta vez consecutiva para una competición europea. Imanol Alguacil es el primer entrenador que logra esa proeza, que habla de la enorme estabilidad del proyecto. Esta quinta es la cuarta clasificación para la Europa League, después de las que se lograron en las temporadas 2018-19, 2019-20, 2020-21 y 2021-22; y la que se logró para la Champions League en la 2022-2023. El anterior récord lo tenía la Real de Alberto Ormaetxea, que se clasificó para la Copa de la UEFA en las campañas 1978-79 y 1979-80 y para la Copa de Europa, que entonces solo jugaba el campeón de Liga, en las temporadas 1980-81 y 1981-82.

· Con la élite europea en el último lustro

En las grandes ligas europeas, solo X equipos han logrado la proeza de clasificarse para una competición europea en estas cinco últimas temporadas: de la Premier inglesa, Manchester City y Liverpool; de la Seria A italiana, Inter, Milan, Roma y Lazio; de la League 1 francesa, el PSG; de la Bundesliga alemana Bayern, Leverkusen, Leipzig y Dortmund; y de la Liga española, Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid... y Real Sociedad. Solo hay que mirar el nivel de los clubes mencionados y su palmarés para saber que hablamos de la élite europea. Y la Real, aunque por debajo, comparte esta mesa con ellos.

· Once puntos menos que el curso pasado

La Real acabó sumando 60 puntos en Liga, once menos de los que un año antes le habían dado la clasificación para la Champions League. Es el peaje lógico para cualquier equipo que disputa la máxima competición continental. En la Real sucedió tanto en la temporada 2013-2014 (siete puntos menos que en el curso anterior) como, sobre todo, en la 2003-04 (nada menos que veinte puntos menos). De las cinco temporadas completas de Imanol, esta es la segunda con puntuación más baja, después de los 56 que se sumaron en la 2019-20, y solo dos menos que los alcanzados en las otras dos campañas de este ciclo.

· Mismos puntos fuera que en casa

Hay un dato curioso, los 60 puntos que logrado la Real en la Liga se reparten en dos mitades exactamente iguales: 30 los consiguió como local y otros 30 como visitante. Eso habla de unos malos números en Anoeta, donde solo ha sido capaz de ganar ocho partidos y de marcar 26 goles, apenas 1,4 por encuentro, dejando escapar puntos nada menos que en seis empates y cinco derrotas. Pero a la vez quiere decir que ha sido un visitante extraordinario, que ha ganado ocho partidos y solo ha perdido cinco (menos derrotas solo tienen el Real Madrid y el Barcelona). Como local, la Real ha sido el octavo equipo de la Liga empatado con el Valencia; como visitante, cuarta, solo por detrás de Madrid, Barça y Girona, con tres puntos más por encima del Atlético o cuatro sobre el Athletic.

· 32 jornadas en puesto europeo

Un arranque algo dubitativo en la Liga hizo que la Real no subiera a posiciones europeas hasta la séptima jornada. Desde que la Real ganara en Mestalla por 0-1 con gol de Carlos Fernández, el equipo ya se mantuvo toda la temporada entre los siete primeros, un total de 32 jornadas. La sexta plaza, la que finalmente ha ocupado en la tabla clasificatoria, fue la suya durante 24 jornadas. Llegó a ser quinta en tres jornadas, la octava, la décima y la undécima. Su peor posición, la decimotercera que ocupó tras jugar solo dos partidos, los empates en casa ante Girona y Celta.

· El once tipo

Con los minutos que Imanol ha dado a los integrantes de su plantilla, queda un once tipo de lo más reconocible. En la portería, Remiro. La defensa la formarían Zubeldia y Le Normand como centrales, Traoré como lateral derecho y Aihen en la izquierda. El centro del campo, Zubimendi, Merino y Brais Méndez. Y el trío de ataque sería el formado por Kubo, Barrenetxea y Oyarzabal. A pesar del altísimo número de lesiones, Imanol pudo sacar este once en cuatro partidos de la temporada: en dos partidos de Liga, en el Metropolitano ante el Atlético de Madrid y en Anoeta frente al Barcelona; y en dos de Champions, las dos victorias a domicilio ante el Red Bull Salzburgo y el Benfica.

· Remiro, el más utilizado

No es ninguna sorpresa que el futbolista más utilizado por Imanol a lo largo de la temporada haya sido su portero, Alex Remiro. Ha estado en el campo en un total de 49 partidos, 48 de ellos completos y 4.386 minutos. El jugador de campo que más ha jugado es Martín Zubimendi, con 45 encuentros y 3.734 minutos. De no haberse lesionado, se perdió las cinco últimas jornadas de Liga, es probable que el mediocentro hubiera superado al arquero en partidos, aunque no en minutos de juego. En encuentros jugados, Zubimendi comparte puesto con Merino, aunque el primero estuvo más tiempo sobre el césped. En el lado contrario, y sin contar a los jugadores del Sanse sin dorsal del primer equipo, los que menos jugaron fueron Alex Sola (28 minutos en dos partidos), Unai Marrero (411 minutos en 5 partidos, cuatro de ellos como titular), Momo Cho (458 minutos divididos en 16 partidos) y Jon Ander Olasagasti (539 minutos en 18 partidos).

· 31 jugadores utilizados

Uno de los temas más hablados durante la temporada ha sido el de las rotaciones. Pues bien, hay datos que sirven para ese análisis como el de los jugadores utilizados durante el curso. Fueron un total de 31, 28 de ellos con ficha del primer equipo y tres más subidos puntualmente desde el Sanse. Y más útil todavía para este asunto, ocho superaron los 3.000 minutos de juego, componiendo la columna vertebral del equipo: Remiro, Zubimendi, Zubeldia, Le Normand, Merino, Brais, Oyarzabal y Traoré, quedándose Kubo a las puertas de esa cifra. Y un total de 19 jugadores superaron los 1.000 minutos, esto es, más de diez partidos completos, en la práctica podríamos hablar de 20 porque Becker, llegado a la Real en el mercado invernal, sumó 985 minutos de juego.

· Cuatro potrillos debutantes

Cuatro jugadores procedentes de las categorías inferiores del club pudieron celebrar su debut con el primer equipo en la temporada recién finalizada. Uno de ellos lo hizo con dorsal del primer equipo, el 13, Unai Marrero. El guardameta fue el escogido por Imanol en las primeras rondas de la Copa, su bautismo de fuego fue ante el Buñol, el 1 de noviembre, y mantuvo su portería a cero. Jon Aramburu debutó el mismo día sustituyendo a Odriozola en los 17 minutos finales, y como titular casi tres meses después, en Liga, en Vigo. En ese partido hubo un tercer debut, el de Alberto Dadie, que entró en el descanso por Magunazelaia. Y, finalmente, en el penúltimo partido de la temporada, en el Benito Villamarín y ante el Betis, tuvo su bautismo de fuego Jon Martín, entrando en lugar de Tieney.

· Oyarzabal, el máximo goleador

Con un total de catorce goles, Mikel Oyarzabal se ha convertido en el máximo anotador de la temporada. Podría haber sido un mejor dato, ya que en los últimos cuatro meses de competición solo marcó uno, pero es un buen dato para un jugador que no es delantero centro. Hizo nueve en Liga, dos en Champions League y tres en Copa del Rey, y fue el máximo goleador en las dos competiciones domésticas, ya que en la Europea Brais Méndez hizo tres tantos. Solo con repetir estas cifras, Oyarzabal podría entrar la próxima temporada en el club de los cinco máximos goleadores de la historia del club. Es el octavo en esta clasificación, lleva 96 y tiene a tiro por delante a Peio Uralde con 100 y Darko Kovacevic y Paco Bienzobas con con 107. Lejos están los 162 de Satrústegui, pero...

· Solo 13 goleadores

No ha sido una temporada especialmente notable desde el punto de vista anotador, aunque seguro que a muchos les sorprende comprobar que la Real, con 51 goles, fue el sexto mejor anotador de la Liga. En cuanto a jugadores que celebraran al menos un gol sí tenemos un dato bajo. Solo trece de los 31 alineados, mucho menos de la mitad, consiguieron llevar el balón al fondo de la red en alguna ocasión. Tras Oyarzabal se sitúan Merino y Brais con ocho goles cada uno, seguido de Kubo con siete y Barrenetxea con cinco. Cuatro goles firmaron tanto Zubimendi como Silva; tres, Sadiq, Carlos Fernández y Becker; dos logró Le Normand; y, finalmente, un tanto lograron tanto Pacheco como Zakharyan. El jugador no portero que más minutos estuvo en el campo sin anotar un solo gol fue Zubeldia, seguido de Traoré y Turrientes.

· Brais, el máximo asistente

Si hay un jugador que ha destacado esta temporada como asistente, ese ha sido Brais Méndez. Nueve han sido los pases de gol que ha dado durante toda la temporada, cuatro más que sus dos perseguidores en esta clasificación, Merino y Kubo. Pero es que además es el que jugador que más asistencia dio en las tres competiciones, seis en Liga, por delante de las cuatro de Kubo; dos en Copa, mientras que Merino, Odriozola y Dadie se quedaron en una; y una en Champions League, las mismas que Merino, Kubo, Barrenetxea y Aihen.

· Remiro, tercero en el Zamora

Una de las satisfacciones que dejó la fase final de la temporada fue que Remiro llegara a la última jornada con opciones de ganar el Trofeo Zamora, algo que sólo ha conseguido Arconada defendiendo la portería de la Real. El arquero txuri urdin fue al final tercero, por detrás de Unai Simón y Ter Stegen. En total, encajó 36 goles en 36 partidos contabilizados (no suman el del Alavés en Anoeta, en el que fue expulsado en el minuto 36, ni la visita a San Mamés, el partido que cumplió de sanción). Esa media de gol por partido la mejoró en Champions, con seis goles en ocho encuentros (0,75 por partido). Y se quedó a una de su récord de portería a cero en un curso. En esta ocasión sumó 22, catorce de ellas en Liga. Remiro fue el eslabón final de una Real que defiende cada vez mejor y que ya es el segundo equipo que menos disparos concede, 395, solo por detrás del Real Madrid.

· Segundo con más faltas y con menos juego efectivo

Si hay algo que se ha notado mucho esta temporada es que en los partidos de la Real se ha jugado más bien poco. Esa sensación está avalada por dos datos. El tiempo efectivo de los partidos del equipo txuri urdin ha sido de 52 minutos y 15 segundos, el segundo peor dato de toda la Primera División, solo empeorado por los partidos del Getafe de Bordalás. Y el número de faltas sancionadas contra la Real ha sido de 604, una media de casi 16 por partido, el segundo peor registro de la categoría... por detrás nuevamente del Getafe, que ha sumado 648. En Liga, Merino ha sido el jugador realista que más infracciones ha cometido, com 70, cuarto en el global de la Primera División. Para quienes creen que eso habla de una mayor violencia de la Real, allá ellos, un ejemplo: el equipo txuri urdin ha sido el equipo al que más se han sancionado faltas por mano, 33.0503


· Solo dos victorias contra los equipos europeos

Real Madrid, Barcelona, Girona y Atlético de Madrid ocuparon las cuatro primeras posiciones de la Liga y, por tanto, jugarán la próxima edición de la Champions League. El Athletic, quinto, disputará la Europa League junto a la Real. Y el Betis, séptimo, completo la lista de equipos clasificados para competiciones continentales con su pase a la Conference League. Pues bien, contra estos seis equipos la Real sólo ha sido capaz de sumar dos victorias en la Liga recién finalizada, el 0-2 en el campo del Betis (el único equipo europeo contra el que no ha perdido, tras el 0-0 de Anoeta) y el 3-0 en Anoeta contra el Athletic. Contra Barcelona, Madrid y Atlético sumo dos derrotas, contra el Girona dos empates y contra el Athletic la ya mencionada victoria y la derrota en San Mamés por 2-1. Poco bagaje contra los rivales con los que podría haber disputado méritos más altos en la clasificación.

· Líder en el grupo de Champions por primera vez

La Real jugó la fase de grupos de la Champions League y, por primera vez, consiguió ocupar el primer puesto de su grupo, y además lo hizo invicta. Logró tres victorias, ante el Benfica en Anoeta por 3-1 y a domicilio contra el equipo portugués (0-1) y contra el Leipzig (0-2) y empató los otros tres partidos, a uno contra el Inter en el estadio donostiarra y a cero en Milán, en el partido que certificó esa primera posición, y ante el Leipzig en casa. Fueron 12 puntos que permitieron superar al Inter por el average general. En la primera fase de grupos que disputó, en la temporada 2003-2004, fue segunda por detrás de la Juventus, sumando dos victorias y tres empates, nueve puntos. En su segunda aventura de Champions fue última, superada por Manchester United, Bayer Leverkusen y Shakhtar Donetsk, sumando un solo punto y sin conocer la victoria. 

· Dos expulsiones, las dos por roja directa

Aunque se hable mucho del número de faltas que ha hecho la Real, lo cierto es que sólo ha sufrido dos expulsiones en toda la temporada. Las dos fueron por roja directa, pero ambas motivadas por el componente de ocasión manifiesta de gol, en ningún caso por su violencia. Alex Remiro fue expulsado en el minuto 36 de la decimonovena jornada de Liga por tocar el balón con la mano fuera del área, mientras que Igor Zubeldia cogió el camino a los vestuarios antes de tiempo por el penalti, un agarrón, que costó el empate a dos del Almería en Anoeta en la trigésimo primera jornada. Dos jugadores llegaron hasta el tercer ciclo de amonestaciones, 17 tarjetas amarillas vio Le Normand y 15 el propio Zubeldia, 14 Merino y 10 Pacheco. Odriozola y Cho, además de Sola y Dadie, de presencia más testimonial, fueron los únicos jugadores que no vieron ninguna tarjeta amarilla en toda la temporada.

martes, junio 04, 2024

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2023-2024 (8) Afición de Champions perjudicada por los horarios

Hay muchas maneras de asomarnos a los datos de asistencia a Anoeta y ninguna que arroje una luz clarificadora sobre el estado real de la situación. Lo que sí es evidente, y es importante que sigamos insistiendo en ello, es que la reforma de Anoeta era todavía más necesaria de lo que cualquier de nosotros podría haber pensado antes de que Jokin Aperribay se lanzara a esa remodelación que, si lo pensamos fríamente, es una auténtica locura para cualquier entidad. Y no por el coste, algo que la espléndida gestión económica del club hacía perfectamente viable, sino porque Anoeta no deja de ser un estadio municipal en el que ningún organismo público ha participado pensando en el bien de la Real y los miles de gipuzkoanos que lo pueblan en cada partido.

Vamos con los datos relevantes. El partido de mayor asistencia de la temporada ha sido, y no es ninguna sorpresa, la visita del PSG en Champions League. 39.336 espectadores se dieron cita en el recinto donostiarra para ver lo que al final no fue la noche mágica que todos hubiéramos soñado. La media de asistencia al estadio en la máxima competición continental ha sido espléndida, de casi 36.800 espectadores. Sobra decir que esta cifra sobrepasada con creces el antiguo aforo de Anoeta. La cifra también se parece mucho a la de la semifinal copera contra el Mallorca, que congregó a 35.781 espectadores.

En Liga, el mejor dato, tampoco sorprende a nadie, es del derbi contra el Athletic en la primera vuelta. Coincidiendo con el mejor momento de la temporada, acudieron a Anoeta 38.229 espectadores, algo más de los 37.555 que vieron poco después al Fútbol Club Barcelona y, ya en la segunda vuelta, en el tramo final del campeonato, a los 37.109 que vieron al Real Madrid. En ocho de los 19 partidos de Liga se registraron entradas superiores a los 32.000 espectadores.

Y ahora entramos en los datos negativos. Los horarios han hecho que la asistencia a Anoeta no sea especialmente elevada en la Liga. Cierto que la Champions es un esfuerzo notable, pero hay una compensación deportiva para que el espectáculo prime sobre las obligaciones diarias del aficionado. Cinco de los 19 partidos han sido entre semana, y uno de ellos, en algo que resulta especialmente sangrante, a las diez de la noche, el penúltimo que se jugó en casa, contra el Valencia, y con la clasificación europea todavía en juego. Que ese día se registrara la peor entrada de la temporada, 26.057 espectadores con todo lo que estaba disputándose, habla a las claras del deficiente planteamiento de la Liga para con los aficionados, que otrora eran el centro de todo y ahora un mero relleno.

No tiene lógica que la Real solo haya jugado dos partidos a las 17.00 horas y que hayan sido los dos primeros, en pleno mes de agosto, siguiendo un tópico absurdo sobre clima del norte, y que solo sume otros tres partidos a las 16.15 horas. En el infame horario de las 14.00 horas, nada menos que cinco partidos. Y para completar el cuadro, un partido más el domingo a las 21.00 horas. Son horarios complicados para el fútbol, mucho más cuando hablamos de un equipo que tiene una potente masa social que no vive en la ciudad en la que juega, sino en la provincia, y con una infraestructura de movilidad que no siempre ayuda a que esos viajes de llegada o regreso se puedan hacer con la mayor de las comodidades.

Con todo, la media de asistencia en Liga ha sido de más de 31.700 espectadores por partido, un dato que no es malo, pero sí mejorable, porque estamos hablando de que la Real, ahora mismo, no solo tiene cerrado el cupo de socios sino que tiene una larga lista de espera de 5.000 personas. Es decir, con casi 10.000 localidades libres por partido hay gente que no tiene más opción que sacar entradas individuales para cada encuentro. Nadie puede obligar a nadie a ir al estadio, y por supuesto cada persona tiene una circunstancias en las que nadie puede ni debe entrar. Pero al final se trata de que Anoeta empuje al equipo y es evidente que el club tendría que dar una vuelta a estos detalles.

Hay temas siempre presentes entre los aficionados como el espectáculo que rodea ahora mismo a los partidos de Anoeta, en realidad es algo que pasa en todos los campos de la Liga, no es un fenómeno propio de la Real. Se entiende que el aficionado de siempre se sienta desconectado de cosas como la dance cam o los juegos de luz y color, porque no forman parte del fútbol de siempre, pero parece que es algo que debemos ya dar por establecido. No así con detalles como la celebración final, para la que se pidió al espectador el esfuerzo de quedarse en el campo con la temporada ya finalizada y que fue un festejo descafeinado, lejos de lo que el propio equipo merecía y de lo que la afición esperaba.

Entre los aspectos más negativos no hay que olvidar tampoco los problemas de seguridad, aunque eso no sea solo problema de la Real. La visita de los despreciables ultras del Benfica fue la gota que colmó el vaso, lanzando bengalas desde la zona teóricamente segura del estadio sin intervención policial manifiesta, pero en este curso también se vivieron las consecuencias de las algaradas provocadas por quienes llegaron a Anoeta la temporada anterior con las entradas facilitadas al Betis, incluyendo miembros del Frente Atlético. Algo pasa, algo se mueve y no se está controlando. Y ojo, que esto desemboca en espirales de odio que pueden tener finales mucho más complicados. No olvidemos, no podemos olvidar, que una aficionada de la Real recibió el impacto de una pelota de goma mientras llegaban los aficionados del PSG a Anoeta, como no para de denunciar su marido, Joseba, a pesar del abandono de la Justicia y de quienes tienen que impartirla.

Que la celebración de los goles de la Real en Anoeta sea tan icónica tiene que ser un impulso. Anoeta nunca será Atotxa, el mismo fútbol de ahora no tiene nada que ver con aquel, pero quizá la Real tendría que acordarse de lo que era aquello para dar ese paso más que siempre se pide a la gente. El aficionado ahí está, solo hay que arroparlo, y más en una época en la que el equipo le ofrece alegrías.

lunes, junio 03, 2024

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2023-2024 (7) Otra temporada nefasta del arbitraje

Si estamos hablando de una temporada en la que la Real dejó de jugar una final de Copa por una semifinal a doble partido con decisiones en ambos partidos que afectaron claramente al resultado, la conclusión más inmediata y evidente es que el arbitraje sigue viviendo días muy oscuros. Días que la implantación del VAR no solo no ha conseguido enterrar, sino que los ha acentuado. Con cada nuevo paso que se quiere dar, la situación parece todavía peor y el fútbol es cada vez menos fútbol, la poca credibilidad que se pudiera tener en el arbitraje está en una caída sin frenos y a nadie parece importarle. Nadie aporta soluciones, no hay quejas globales y organizadas, y el fútbol sigue sufriendo, víctima también de un madridbarçismo cada vez más insoportable. Arbitralmente, ha sido otra temporada nefasta

La Real, decíamos, no consiguió eliminar al Mallorca en las semifinales de la Copa del Rey. Resultó decisivo que Tierney marcara el que habría sido su primer gol con la Real ya en la prórroga, con 1-1 en el marcador, y Gil Manzano no le diera validez. En España no existe tecnología de gol porque no quieren sus dirigentes, y eso tuvo un efecto de trascendencia insuperable aquel día, en el que Pizarro Gómez desde el VAR no se atrevió a decirle al árbitro de campo, seguramente con la lógica de no tener una toma definitiva, que la Real había marcado. Aquello, que tendría que haber sido un escándalo definitivo, apenas se comentó. Desde luego, se habló mucho más de un gol fantasma del Barcelona en el Bernabéu unos días después que habría servido, en el mejor de los casos, para retrasar el alirón del equipo blanco. Aquello sí generó ruido.

Pero es que en el partido de ida, en Mallorca, hubo un claro derribo a Barrenetxea dentro del área del que ni Muñiz Ruiz desde el campo ni González Fuertes desde el VAR quisieron saber nada. Es la tónica en el fútbol español, donde ya se ha normalizado que media docena de partidos cada jornada tengan mucha polémica, resultados afectados directamente por el uso o no uso del VAR y criterios de una disparidad absoluta entre un arbitro y el que pita la semana siguiente. Lo vimos, por ejemplo, con las manos. Una de Carvajal en la visita del Real Madrid Anoeta, con 0-1 en el marcador y en los minutos finales, fue ignorada por Munuera Montero desde el campo, y rápidamente zanjada por Busquets Ferrer con el videoarbitraje, a pesar de las protestas de Becker, y sin embargo el VAR de Iglesias Villanueva se tomó su tiempo para indicar a Arberola Rojas que mandara al punto de penalti una mano de Odrizola contra el Barcelona en Montjuic tres minutos después de que se produjera para sorpresa hasta del equipo blaugrana.

Munuera Montero, nuevamente, ha sido uno de esos árbitros a tener en cuenta en la vida de la Real. Queda ya para la historia negra lo que hizo en el Metropolitano en perjuicio del equipo txuri urdin, coronando su siempre sibilina actuación con dos acciones de penalti sobre las que decidió de manera tan desigual como injusta. Prieto Iglesias le llamó la atención desde el VAR por una clara mano de Morata dentro del área, fue a verla al monitor y decidió mantener su criterio. Lo sorprendente vino unos minutos después, cuando una mano de Carlos Fernández, en el suelo y de espaldas, sí fue sancionada como penalti. Sin esperar a ninguna indicación del VAR, sin ir a verlo siquiera a la pantalla, ahí sí tuvo los arrestos de responder a las inmediatas protestas de los jugadores de la Real con una vehemencia inverosímil. "Es una mano como una catedral", les decía. El colegiado fue a la nevera por esta actuación, lo que no impidió al Comité volver a enviarle a Anoeta contra el Madrid cuando la Real luchaba por conseguir su plaza europea. Munuera Montero es, desde luego, la peor noticia que puede recibir la Real antes de un partido.

Ojalá fuera el único nombre que nos hace temblar, pero no es así. Y no es asumible que el arbitraje genera estas sensaciones. Durante muchas jornadas, se aceptó como algo inamovible lo que dictara el VAR, los colegiados no se atrevían desde el campo a llevarles la contrario (hasta Munuera Montero en el Metropolitano, claro). La Liga, de hecho, ya empezó con un show en ese sentido cuando Hernández Maeso señaló en la primera jornada un penalti que pareció claro sobre Oyarzabal en la visita del Girona a Anoeta, penalti que se despitó porque Jaime Latre desde la pantalla le dijo que no era nada. Cuando Stuani agredió a Le Normad dentro del área, ahí el colegiado VAR no vio nada, qué cosas, y Jaime Latre zanjó la cuestión con tarjeta amarilla para los dos por "discutir" con un rival. El propio Jaime Latre, desde el VAR, no fue tan intervencionista con penaltis que le hicieron a Oyarzabal en Anoeta contra el Granada o a Turrientes contra el Getafe, por citar jugadas que se produjeron en un plazo cercano.

Hay miedo, palpable, cada vez que hay una entrada medio dudosa, y eso que este año la Real se ha librado de sufrir expulsiones VAR, las dos que ha tenido en esta temporada las decretó directamente el colegiado de campo. Pero a favor, otra historia. Podemos acordarnos de la salvaje entrada de Mosquera a Zubimendi en el partido de Mestalla que Hernández Hernández dejó en amarilla con la connivencia de Del Cerro Grande, otro que siempre ha sido bastante peligroso para la Real; la roja que el ya mencionado Arberola Rojas no quiso sacar a Araujo en Anoeta por una violenta acción sobre Aihen, acción que acabó siendo decisiva pues él fue el autor del 0-1 con el Barcelona ganó en Donostia; la patada en la frente que Gundogan le da a Le Normand sin efecto alguno en el arbitraje de nuevo de Arberola Rojas, cuando esa misma jugada, en otros partidos de la Liga, venía de provocar no menos de dos expulsiones; o las dos flagrantes e injustificadas agresiones de Alcaraz a Kubo en el partido de Cádiz que ni Iglesias Villanueva ni Pizarro Gómez quisieron ver.

La conclusión es que el arbitraje es ahora mismo una lotería. Han conseguido que nadie sepa qué se va a pitar, cuándo va a entrar el VAR y por qué se impone o no su criterio. Mediada la temporada decidieron hacer públicos los audios de las jugadas en las que el VAR cambiara el criterio arbitral, y eso no ha hecho más que demostrar la arbitrariedad con la que se actúa. ¿Y por qué no todas las conversaciones? ¿Por qué no escuchamos lo que hablan cuando no hay modificación? ¿Por qué no supimos por qué la mano de Carvajal no era penalti o por que la acción sobre Oyarzabal con el Barcelona en Anoeta tampoco nos mandó a los once metros? Y ya que estanos, ¿por qué esas conversaciones no se escuchan en directo? ¿Por qué da la sensación de que cada decisión que toma el Comité Técnico de Árbitros no es más que una huida hacia adelante para tapar aquello que no quieren, no pueden o no saben corregir? Si no se se asume que, ahora mismo, no sabemos qué se pita ni por qué es imposible solucionar el problema.

En los partidos de la Real hay un síntoma claro de que las cosas no van bien con los árbitros: los gestos de ciertos jugadores. Hay que ver las caras de Merino, Oyarzabal o Brais, pero el más claro y vehemente ha sido Traoré, que con frecuencia parece no dar crédito a lo que hacen demasiados colegiados en demasiados partidos. Y no parece un jugador especialmente protestón sin motivo. Tampoco Becker, y aún así la única tarjeta amarilla que vio en sus primeros meses como realista fue por protestar. Como aquella de Le Normand contra el Real Madrid por un córner que el asistente inventó a menos de dos metros de la jugada, y que tuvo el mismo castigo, una amarilla, que la protesta organizada de media docena de jugadores del Real Madrid unos minutos, protestas de un estilo que jamás se ven en la Real aunque eso no genere en los árbitros el respeto que seguramente merecería. ¿Criterio? No lo hay en las protestas, no lo hay en las manos, no lo hay en las rojas, no lo hay en los agarrones, no lo hay para ir o no al monitor, no lo hay desde el VAR para llamar o no al árbitro, no lo hay en los descuentos, no lo hay, en definitiva, en nada.

Nadie pretende insinuar que esto es una persecución contra la Real, porque esto es algo que se ve, lo hemos dicho, en media docena de partidos por jornada, con polémicas además que crecen a medida que lo que está en juego es cada vez más decisivo. Pero mientras el análisis arbitral vaya solo a eso, a una polémica puntual e interesada de un equipo concreto, no hay nada que hacer. El estamento arbitral seguirá en una posición acomodada, sin tener que dar explicaciones de nada, jugando con el reglamento a su antojo sin que se unifiquen criterios incluso en jugadas que parecen fáciles, deteniendo el juego durante tanto tiempo que aburre a cualquiera para tomar decisiones que incluso con la primera de las repeticiones televisivas ya parece clara. Hace falta un cambio radical, y sin embargo no podemos expresar más que el convencimiento descorazonador de que dentro de un año las sensaciones seguirán siendo las mismas.

sábado, junio 01, 2024

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2023-2024 (6) La encrucijada de Olabe

Uno de los debates más trascendentes en el entorno realista durante meses es si las decisiones que se tomaron durante el verano fortalecían o debilitaban a la plantilla. Y ahora, con el curso ya finalizado, se puede concluir claramente que la Real ha competido en su temporada más exigente con un grupo de inferior calidad. Con muchos matices, pero los resultados están ahí, y mucho los tendrá que analizar Roberto Olabe, que desde su posición de director deportivo se convierte en el principal responsable en este sentido, aunque el reparto de atribuciones y en la toma de decisiones siempre quede en una nebulosa poco aclaratoria de puertas hacia fuera.

Lo que a Olabe no se le puede negar es capacidad de reacción. Hay siempre respuestas a los contratiempos. A la Real no le pillan por sorpresa circunstancias tan complicadas de resolver como las lesiones de larga duración, ya sea en verano, como la de Silva, o durante el curso, como la de Aihen. Hay también otro elemento que habla de ese nivel de autoexigencia que se ha instalado en el club, y es que no hay más que ver los clubes de procedencia de los jugadores que llegan a Donostia. Ya no sorprende conseguir cesiones del Arsenal; como la de Tierney, negociaciones de tú a tú con el Real Madrid, la que permitió el regreso de Odriozola; o encontrar soluciones en equipos como el Atlético de Madrid, con Javi Galán. Esto habla del proyecto, y es la misma razón por la que los cracks deciden quedarse en la Real, empezando por la renovación de Kubo conseguida por el club entre cantos de sirena del exterior.

¿Pero cómo medir la labor de un directivo deportivo cuando los fichajes veraniegos no han aportado lo que se esperaba de ellos? Ese es el gran punto de conflicto, y hay poca discusión al respecto, empezando por el hecho de que los ecos del fichaje más caro de la historia del club, el de Sadiq, han afectado directamente a esta temporada por la grave lesión que sufrió el nigeriano en su segundo partido con la camiseta txuri urdin. Y volvemos así al punto inicial. ¿Afrontó la Real esta temporada de Champions con mejor o peor plantilla? Vemos los movimientos que se fraguaron en el despacho de Olabe.

La Real tuvo que decir adiós a David Silva, no consiguió (o no quiso) recuperar a Sorloth, Illarramendi se buscó la vida en las Américas, dio salidas como cedidos a Rico, Sola, Navarro, nuevamente Roberto López y Karrikaburu, y permitió las bajas por muy poco dinero de Gorosabel y Guevara. A cambio, llegaron tres laterales para compensar la posición peor defendida la pasada temporada, dos veteranos, Traoré y Tierney, este cedido, y un canterano recuperado cuyo nivel era una incógnita por años sin jugar, Odriozola; el joven Zakharyan vino para apuntalar el centro del campo; y en la delantera se trajo, también cedido, a Silva, que llegó lesionado. El resto de plazas las debían cubrir jugadores del Sanse incorporados al primer equipo: Olasagasti y Urko González de Zárate.

La idea era evidente, una plantilla en la que todos los jugadores pudieran tener un protagonismo activo. Pero si nos fijamos en las incorporaciones, por supuesto con muchos matices, solo Traoré parece haber cumplido con las expectativas. Al margen de valoraciones más o menos subjetivas, hay un dato evidente: sólo el lateral de Malí está entre los once jugadores a los que más minutos ha dado Imanol a lo largo de la temporada. Para ser justos en este sentido, Zhakaryan es el duodécimo, aunque no se colaría en el once ideal si nos atenemos al esquema más habitual del equipo de Imanol. Y en cuanto a goles, a Silva le han adelantado cinco futbolistas, ha marcado los mismos tantos que el mediocentro defensivo del equipo, Zubimendi, y solo cinco de los 63 goles marcados por la Real en las distintas competiciones y cinco de las 47 asistencias han llevado la firma de una de las incorporaciones.

Las expectativas, por tanto, no se cubrieron, eso parece evidente, pero las razones son distintas. Las lesiones han sacado a Silva u Odriozola del equipo durante demasiado tiempo, y en el caso del delantero ha dejado dudas incluso sobre el césped. Zakharyan tardó meses en aclimatarse y empezar a mostrar su calidad, algo que en todo caso hemos visto con cuentagotas. Y los dos laterales extranjeros han sufrido muchos altibajos que les han impedido tener la regularidad que se espera de ellos, por su ausencia para jugar la Copa África en el caso de Traoré y por cuestiones físicas en el de Tierney.

Todo lo discutible que es la gestión de los fichajes veraniegos, se diluye en los movimientos del mercado de invierno. Momo Cho decidió marcharse, tampoco quedaron muy claras las razones, y Olabe acertó en el cambio, porque Sheraldo Becker ha sido uno de los mejores del tramo final de temporada y ha dejado tres goles y dos asistencias sin llegar a los 1.000 minutos de juego. Además de que su coste fue bastante reducido para lo que se mueve en el mercado. Y Javi Galán, que vino cedido, se tuvo que hacer cargo de una racha muy prolongada como el único lateral izquierdo disponible, jugándolo todo, y a buen nivel. Buenos, bonitos y baratos fueron los fichajes invernales, en clara contraposición a los veraniegos, que si bien no tuvieron demasiado coste tampoco dieron el rendimiento que se esperaba.

Olabe siempre tiene trabajo y siempre da la sensación de estar haciéndolo, acierte más o menos. La ventana de enero ha enderezado la gestión de la Dirección Deportiva, pero este año ha dejado dudas precisamente por la importancia que tenía acertar por el calendario al que había que hacer frente. Y por una confrontación con David Silva que no se ha entendido, de la que Olabe ha asumido la responsabilidad, y que retrasó el homenaje de Anoeta al futbolista hasta el final de la temporada. Con todo esto, Olabe está en una encrucijada. ¿Pero cuándo no...?

viernes, mayo 31, 2024

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2023-2024 (5) Imanol, su temporada más complicada

Si para la Real ha sido un año complicado y exigente, es evidente que el principal afectado por esa situación es Imanol Alguacil. Y se ha notado, porque, aun dentro de su particular estilo personal, este es seguramente el año en el que más ha alzado la voz ante determinadas circunstancias, del calendario, de los arbitrajes y de la confección de la plantilla y su rendimiento. Nada demasiado grandilocuente, porque Imanol, siempre lo dice, no es un entrenador que busque excusas, dejando casi siempre la autocrítica para que se escuche dentro del vestuario y no ante los medios.

Eso es verdad que dificulta el análisis en profundidad sobre ciertas decisiones que el técnico haya podido tomar durante el año, que al final son las que encuentran eco en los medios de comunicación y las redes sociales, las que por alguna extraña razón hacen necesario que haya que reivindicarle año tras año, pero no podemos perder de vista lo fundamental: que Imanol ha incorporado a la Real un gen competitivo descomunal. No hay otra forma de entender que haya instalado al equipo txuri urdin en la parte alta de la tabla de manera casi ininterrumpida durante los cinco años completos que se ha sentado en el banquillo realista. Es el máximo responsable de que la Real se haya clasificado para competiciones europeas por primera vez en su historia y así hay que reconocérselo.

Las expectativas de esta temporada eran muy altas, y es cierto que ha habido dos mazazos emocionales que afectaron y mucho a la visión del aficionado: que se perdiera la opción de jugar otra final de Copa y que el sueño de seguir vivos en la Champions se esfumara con relativa facilidad. Eso también ha hecho que se viera con más claridad que el juego del equipo, desde un punto de vista preciosista, se haya situado en uno de los puntos más bajos de la etapa de Imanol en la Real. Pero incluso así, con un equipo agotado, con lesiones acechando durante todo el curso, Imanol ha creado un ejército de gladiadores que se dejan la piel en cada partido y que, ojo, en los momentos clave de la temporada han dado la cara y sumado lo necesario para llegar a los objetivos cuando seguramente muchos ya no confiaban en ellos.

La Real de Imanol se ha ido transformando con el tiempo, ya no es la misma que vimos antes de la pandemia, pero los cambios han sido progresivos y, de alguna manera, naturales. Su fútbol ofensivo se ha visto resentido esta temporada por la alarmante falta de gol. El técnico, no obstante, no ha parado de buscar variantes, tanto tácticas, con esquemas distintos, también amoldados al escenario y al rival, y probando a sus jugadores en distintas posiciones. Que se lo digan a Oyarzabal, que se ha movido en todas las variantes de ataque y acompañado de casi todos sus compañeros. Esto mismo es lo que ha llevado a la Real a ser uno de los equipos con mayor número de goles anotados a balón parado. Brais incluso ha marcado tres goles de falta, y a final de temporada, con Turrientes como mayor exponente, se ha visto al equipo con más ganas de probar desde fuera del área, en contraposición a la seña de identidad previa que era casi llevar el balón hasta la portería rival.

En defensa, las sensaciones también pueden ser distintas a la realidad. Puede parecer que la Real ha perdido entereza defensiva porque se le han ido bastantes puntos contra equipos de teórica menor entidad y en los últimos minutos, pero a la vez su portero, Remiro, ha luchado por el Trofeo Zamora hasta la última jornada y ha dejado su portería a cero en más de veinte partidos de la temporada, merced a un trabajo defensivo en el que participan todos, desde la presión y desde las faltas cuando son necesarias. Todo esto no se consigue sin un intenso trabajo entre semana, sin una planificación estratégica y sin hacer que toda la plantilla acompañe en la idea de juego, y eso, sí, es otro de los méritos de Imanol.

Puede que su gran debe de la temporada, en todo caso, haya sido la gestión de la plantilla, pero no en lo que se puede ver en un primer vistazo superficial a la temporada, las rotaciones en sí mismas, sino en los efectos que ha conseguido. Más que en otras temporadas, los datos arrojan que no ha sido capaz de hacer jugadores que estaban llamados a marcar una diferencia dieran lo mejor de sí mismos, como Cho antes de abandonar el barco o un Sadiq que tiró la toalla antes de tiempo. Y quizá este año haya sido en el que más complicado lo haya tenido Zubieta para brillar en el primer equipo. No siempre, claro, y ahí están los jugadores ya consolidados en el equipo, pero la presencia de Díaz de Zarate u Olasagasti ha sido testimonial, incluso la de Turrientes durante algunos tramos de la temporada, y eso se une a las salidas en verano de Gorosabel, Guevara, Sola, Navarro o Karrikaburu, ya sea como traspasados o como cedidos.

Es obvio que Imanol ha tenido preferencias claras y que hay jugadores a los que le ha costado sustituir. Zubimendi ha sido el ejemplo más claro, ya que es el que menos ha podido descansar. ¿Están las lesiones que sufre la Real detrás de esta exigencia? Eso es algo que no podemos saber a ciencia cierta, aunque el debate esté en las tertulias de los aficionados. De lo que sí podemos dar fe es de que las dolencias físicas han lastrado mucho a la Real, esta temporada más que nunca, han impedido que sus figuras pudieran tener el descanso necesario en los tramos menos exigentes del curso e incluso que algunos jugadores llegaran a coger el punto óptimo de forma en toda la temporada, caso de Silva u Odriozola. Llegar al final de la temporada con jugadores vitales como Merino, Zubimendi, Oyarzabal o Brais en un estado de agotamiento palpable es un riesgo enorme.

¿Podría jugar la Real como lo hace sin esa exigencia física? Seguramente no, y quizá la gran innovación que necesita el equipo no se refiere a su entrenador y sus capacidades, sino a la perfección de una preparación que permita ir un punto más allá. Con Imanol, lo que está claro, es que hay bajones en la temporada que se repiten año tras año. La duda es cómo solucionarlos o, al menos, cómo llevarlos a las semanas en las que menos daño puedan hacer en las aspiraciones del equipo. Imanol tiene cinco cambios para contribuir a esa tarea y aunque tampoco se ve una mala gestión en ese sentido, sí que hay que ser conscientes de que hay un cierto murmullo en la grada por la tardanza en dar la vuelta, o al menos intentarlo, en algunos partidos.

Es igualmente obvio que la idea de Imanol ha calado en sus jugadores y es eficaz. Juego desde atrás con un Remiro indispensable, presión alta arriba, mucho toque y reacciones contundentes para contrarrestar las pérdidas de balón, por mucho que ello haya supuesto un incremento en el número de las faltas que señalan los colegiados a la Real, hasta extremos que hace no tanto parecían insospechables en el equipo txuri urdin. Eso es una idea, una interiorizada y que todos los que juegan la defienden a muerte. ¿Puede haber mejor reivindicación que esta de un entrenador?

Año tras año da la sensación de que hay una cierta idea de que Imanol es un entrenador de transición, en formación y con más defectos de los que se le reconocen a técnicos de fuera, pero año tras año Imanol se consolida todavía con más fuerza, sigue llevando a la Real hasta donde se espera que se mueva en la parte alta de la tabla, y ha conseguido llegar ya a un número de años en el banquillo que no se veía desde los tiempos de Ormaetxea. Por algo será. Imanol o barbarie, dicen por las redes sociales, y cada día que pasa, más en una temporada en el que en ese mismo escenario se ha hablado de cambio de ciclo de una manera muy apresurada, es una frase que cobra más sentido. Y es que encima ha salido de todo este trance con más fuerzas de continuar.