sábado, septiembre 05, 2026

Todos los ex realistas en activo en la temporada 2026-27


Una temporada más, el cierre de mercado es una invitación a rebuscar por las ligas de todo el mundo y en todas las divisiones en busca de todos los jugadores que han vestido alguna vez la camiseta de la Real en partido oficial para saber hacia dónde les ha llevado su carrera profesional. Y el resumen más claro es que baja la presencia de ex realistas en la Primera División española y en categorías inferiores, se mantiene en Segunda División y aumenta en las ligas de otros países. En total, siguen en activo 67 futbolistas por los 68 que hubo en la campaña anterior.

Empezando con la división de honor del fútbol español, pasando de 25 ex jugadores de la Real que pudimos ver en otros equipos en la temporada 2025-26 a los 19 que habrá en esta temporada que comenzó el mes pasado. Podremos ver caras conocidas en hasta catorce de los otros 19 equipos de Primera y en ninguno de ellos se juntarán más de dos. Ese es el número de antiguos futbolistas del equipo txuri urdin que presentan las plantillas de cinco clubes: Alavés, Athletic, Atlético de Madrid, Espanyol y Levante. No hay, en cambio, representación de ex realistas en Barcelona, Real Madrid, Villarreal, Rayo Vallecano y Racing.

Que en Segunda División se mantengo el mismo número de antiguos futbolistas de la Real es algo a destacar teniendo en cuenta que en este curso son dos los filiales que están en la categoría, el del equipo txuri urdin y el del Celta. En esta categoría de plata son solo siete los equipos que tienen ex realistas en sus filas y en tres de ellos, Burgos, Eibar y Oviedo coincidirán dos jugadores con ese rango. En categorías inferiores habrá un jugador menos con pasado txuri urdin, con la presencia de notables veteranos como Raúl Navas (38 años), Marquitos (39) o Toño Ramírez (39 también).

Donde crece la colonia ex realista es en otros destinos, en ligas de otros países. Hay cuatro más en esta situación de los que hubo en la temporada 2025-26, llegando a los 29. 19 de ellos jugarán este curso en Europa. Gracias a la colonia txuri urdin que Mikel Arteta ha formado en el Arsenal, hasta tres jugadores, haciendo de los Gunners el equipo que más ex realistas tiene en todo el mundo, la Premier League inglesa es la que más representantes tiene, un total de seis, tres de ellos en las filas del equipo londinense. Llamativas son las aventuras exóticas que Asier Illarramendi prolonga en Hong Kong o la de Andoni Zubiaurre en Malasia.

La lista podría ser mucho más amplia, pero cuenta con sensibles bajas. Por un lado, se han retirado hasta cuatro ex realistas que estaban en activo la pasada temporada, un canterano, Eneko Capilla, y tres jugadores que llegaron desde fuera, Emilio Nsue, Alfred Finnbogasson y Héctor Moreno. A ellos hay que sumar seis jugadores más que han empezado la temporada sin equipo y que no han anunciado su retirada. El caso más notable es el de Adnan Januzaj tras su paso por el Sevilla. En esa misma situación, además de uno de los fichajes más llamativos de los últimos tiempos, el de David Concha, se encuentran cuatro potrillos que llegaron a debutar con el primer equipo: Jon Gaztañaga, Pablo Hervías, Alexander Callens y Alain Oyarzun.

En cuanto a los entrenadores que han pasado por la Real, los dos técnicos de casa que entrenaron la temporada pasada lejos del club txuri urdin, Imanol Alguacil y Jagoba Arrasate, están sin equipo. Entra en la nómina, en cambio, el predecesor de Rino Matarazzo, Sergio Francisco, que entrena al Burgos.

Esta es la relación completa de jugadores y entrenadores con pasado txuri urdin que siguen dando guerra en el mundo del fútbol.

Jugadores

· Primera División

Canales, Sergio - Racing

Galán, Javi - Celta

González de Zárate, Urko - Espanyol

Gorosabel, Andoni - Espanyol

Guevara, Ander - Alavés

Guridi, Jon - Sevilla

Juanmi Jiménez - Getafe

Le Normand, Robin - Atlético de Madrid

Llorente, Diego - Betis

Lobete, Julen - Málaga

Navarro, Robert - Athletic

Olasgasti, Jon - Levante

Rico, Diego - Osasuna

Rodríguez, Mikel - Alavés

Ryan, Matthew - Levante

Sadiq, Umar - Valencia

Sorloth, Alexander - Atlético de Madrid

Valera, Germán - Elche

Yuri Berchiche - Athletic Club


· Segunda División

Bautista, Jon - Eibar

Dadie, Alberto - Burgos

Fernández, Carlos - Oviedo

Goti, Mikel - Oviedo

Karrikaburu, Jon - Burgos

López, Roberto - Eldense

Magunazelaia, Jon - Eibar

Portu, Christian Portugués - Girona

Sandro Ramírez - Las Palmas

Sola, Álex - Almería


· Otras divisiones

Arambarri, Aritz - Mirandés

Hernández, Iker - UD Santa Marta

Marquitos - Ibiza

Martín, Ander - Real Unión

Merquelanz, Martín - Real Unión 

Navas, Raúl - Club Atlético Central

Romero, Cristo - Murcia

Sangalli, Marco - Zaragoza

Toño Ramírez - Náxara CD


· Otras Ligas

Aguerd, Nayef - Olympique Marsella (Francia)

Becker, Sheraldo - FSV Mainz 05 (Alemania)

Bruma - Benfica (Portugal)

Cadamuro, Liassine - Berre SpC (Francia)

Caleta-Car, Duje - Sassuolo (Italia)

Cho, Momahed-Ali - Hull City (Inglaterra)

Elustondo, Aritz - PAOK de Salónica (Grecia)

Gómez, Jonathan - VfL Osnabrück (Alemania)

Griezmann, Antoine - Orlando City (Estados Unidos)

Illarramendi, Asier - Kitchee (Hong Kong)

Isak, Alexander - Liverpool (Inglaterra)

Kevin Rodrigues - Genclerbirligi Ankara (Turquía)

López, Javi - Feyenoord (Países Bajos)

Martínez, Iñigo - Al-Nassr FC (Arabia Saudí)

Méndez, Brais - Columbus (Estados Unidos)

Merino, Mikel - Arsenal (Inglaterra)

Nais Djouahra - FC Arouca (Portugal)

Odegaard, Martin - Arsenal (Inglaterra)

Reyes, Diego - Querétaro FC (México)

Rulli, Gerónimo - Manchester City (Inglaterra)

Sagnan, Modibo - Caykur Rizespor (Turquía)

Seferovic, Haris - United FC (Emiratos Árabes)

Silva, André - Oporto (Portugal)

Tierney, Kieran - Celtic (Escocia)

Theo Hernández - Al-Hilal SFC (Arabia Saudí)

Wesley - Cruceiro (Brasil)

Willian José - Esporte Clube Bahia (Brasil)

Zubiaurre, Andoni - Johor Darul Ta'zim (Malasia)

Zubimendi, Martín - Arsenal (Inglaterra)


Entrenadores

Ansotegi, Jon - Real Sociedad B

Sergio Francisco - Burgos

Lillo, Juanma - México (asistente)

Moyes, David - Everton (Inglaterra)





lunes, agosto 31, 2026

Del blog al libro, llega 'Gloria txuri urdin. Los títulos de la Real'


Desde que Corazón Txuri Urdin se convirtió en una realidad, allá por 2006, cuando la Real empezaba a jugarse seriamente la vida en Primera División, mi intención ha sido siempre la de hablar del equipo y contar su historia. La del presente de aquellos años, pero también la pasada, la que hace que la Real sea el más grande de los equipos pequeños y el más pequeño de los grandes (siempre agradecido a Gorka Pato Reizabal por haber dado con la más hermosa y precisa definición de lo que es la Real). Y ahora el creador de este humilde blog, que dio el salto al podcast para tocar otros temas, firma un libro. Llega Gloria Txuri Urdin. Los títulos de la Real.

¿Qué vais a encontrar en este libro? Ya lo dice el título, un repaso a cómo consiguió la Real los siete grandes títulos que hay en su palmarés. El viaje comienza en 1909. en la Copa que ganó el Ciclista, nombre bajo el que compitió el equipo que meses después formalizaría su existencia como Sociedad de Foot-Ball y poco después recibiría el título de Real. Se prolonga en los años 80, con la dorada generación que logró el hito impensable de ganar la Liga en dos temporadas consecutivas, la primera Supercopa de la historia y la Copa del Rey de 1987, la del penalti de Arconada. Y concluye con las dos recientes Copas ganadas en Sevilla, la de la final para siempre y a puerta cerrada contra el Athletic en 2021, un año más tarde de la fecha en la que tendría que haberse disputado, y la del año pasado contra el Atlético de Madrid, ganada de nuevo en los penaltis.

Cualquier que haya conocido este rincón, no importa cuándo, sabe que si hay algo que me preocupa es el cariño por la Real y por su historia. Gloria txuri urdin, publicado por Al Poste Ediciones, está escrito de la misma manera, con el ánimo de contaros detalles que no conocierais sobre cómo se llegaron a alzar esos trofeos más allá de las finales o de los partidos decisivos. Todo el mundo sabe que Zamora marcó el gol que nos hizo campeones, todos tenéis frescos los recuerdos de las finales de Sevilla. Pero hay mil detalles, mil historias que condujeron a que la Real tocara la gloria. Ese es el propósito del libro, un relato ameno y detallado sobre todo el proceso de esos campeonatos, desde el primer partido hasta el último.

Si consigo que leer el libro os emocione como me emociona a mí hablar de la Real, aunque sea un poco, me daré por satisfecho. Pero la cosa no se queda aquí. Sigue habiendo en mi cabeza mucho que contar sobre la Real. No hay tanta literatura sobre el equipo y, sin embargo, hay muchas historias que merecen la pena. Estoy deseando saber qué os parece este libro y, así, seguir trabajando para que haya más.

miércoles, agosto 19, 2026

Los retos de la Real Sociedad en la temporada 2026-27


La Liga ya ha empezado, pero por esta absurdez de calendario en la que está inmerso el fútbol actual no lo ha hecho para todos los equipos. A la Real le quedan todavía unos días, pero estando ya en la semana del primer partido de la competición oficial es buen momento para que repasemos los retos, que no necesariamente los objetivos, que afronta el equipo txuri urdin de cara a la temporada 2026-27 que está dando sus primeros pasos. 

· Campeón en dos años consecutivos... más de 40 años después

Solo Alberto Ormaetxea ha conseguido hacer campeona a la Real en alguna competición en dos temporadas consecutivas. De hecho, lo hizo en tres cursos seguidos, con las Ligas conquistadas en 1981 y 1982 y la Supercopa de la siguiente campaña, la 1982-83. Rino Matarazzo dijo tras conquistar la Copa en abril de este año que, para él, suponía el comienzo de algo más grande. Y, en realidad, está a dos partidos de un título, el de la Supercopa que se disputará entre el 2 y el 7 de febrero de 2027, y a seis de otro, el de una Copa del Rey con la final prevista para el 24 de abril y en la que el equipo txuri urdin tendrá la ventaja de entrar en los dieciseisavos de final y enfrentándose a los equipos supervivientes de menor nivel.

· El techo europeo

La Real está de nuevo en Europa tras un año de ausencia. Y el reto vuelve a ser el de siempre, pasar la fase de grupos y, a partir de ahí, llegar lo más lejos posible, soñando con una final o incluso con el título que ha logrado un representante de la Liga española en ocho de las quince últimas ediciones. Para eso, el techo en esta competición (o en su hermana precedente, la Copa de la UEFA) está en los cuartos de final que se alcanzaron en la temporada 1988-89. En todas los torneos organizados por la UEFA, lo más lejos que ha llegado la Real fue en la Copa de Europa de la campaña 1982-83, en la que alcanzó las semifinales. El equipo txuri urdin, como es bien sabido, es el equipo con mejor posición en la clasificación histórica de la Liga que nunca ha jugado una final europea.

· Otra vez, en busca de la séptima plaza histórica

Tras el combate nulo de la pasada temporada, en la que Real Sociedad y Espanyol sumaron los mismos puntos en Liga, 46, se abre de nuevo la lucha por la séptima plaza de la clasificación histórica del torneo. Ahora mismo la tiene el conjunto perico, con 3.086 puntos, con la Real situada once puntos por detrás, con 3.075. Si tomamos como referencia la apretada clasificación de la temporada pasada, el equipo txuri urdin, desde la décima posición, solo le sacó esa distancia al colista, el Oviedo, que sumó 17 puntos menos. Once puntos, por ejemplo, separaron al quinto clasificado, el Betis, que llegó a los 60, y al noveno, el Valencia, que se quedó en 49. No es una remontada fácil la de la Real, pero si la temporada sale afortunada y la del Espanyol no se podrá empezar a pensar en este sorpasso.

· Oyarzabal, en busca de más registros históricos

El capitán del equipo txuri urdin, ahora campeón del mundo, tiene ante sí una temporada apasionante. Sin escalones que asaltar en la tabla de máximos goleadores históricos del equipo (es segundo tras Satrústegui, a 29 goles, una cifra aparentemente inalcanzable en este curso), donde sí puede ascender, y mucho, es en la clasificación de jugadores con más partidos. Ahora mismo es décimo con 437 encuentros con la camiseta de la Real. En breve superará los 442 de Inaxio Kortabarria. Tendrá que jugar 32 partidos para alcanzar los 469 de Agustín Gajate y cinco más para llegar hasta los 474 de Roberto López Ufarte. Ambas marcas parecen factibles en una temporada en la que la Real, como mínimo, jugará 48 partidos (38 de Liga, ocho de Europa League, uno de Copa y uno de Supercopa). Y en partidos europeos, también aspira a una marca superlativa. Tiene ahora mismo 40 partidos disputados (siete en Cahampions League y 33 en Europa League), a diez del medio centenar.

· Centenarios en la Real

Hay varios jugadores que pueden alcanzar esta temporada cifras centenarias. El que más cerca lo tiene es, curiosamente, uno de los que ha estado entre los rumores para salir. Aihen suma 199 partidos con la Real, por lo que llegará al doble centenario en cuanto pise el césped. Kubo tiene esa misma cifra algo más lejana, el japonés tiene ahora mismo 164 partidos de txuri urdin, por lo que le faltarían 36. En sus tres primeras temporadas superó esa cifra sin problemas, solo la pasada, en la que estuvo un tiempo lesionado, se quedó en 27. Si no median lesiones de gravedad, a los 100 partidos llegarán con seguridad tres futbolistas: Pacheco está a cuatro, Pablo Marín a cinco y Sergio Gómez a ocho. Para ser centenario, Odriozola tendría que jugar en diez encuentros, justo los que disputó la pasada campaña. A Sucic le queda algo más lejos ese objetivo, tiene 68, pero la confianza en él de Matarazzo hace perfectamente factible que juegue en 32 ocasiones que le faltan para llegar a los cien partidos (la pasada temporada disputó 28). Más complicado lo tienen Zakharyan, que ha vestido la camiseta txuri urdin en 65 ocasiones (aunque en su primera temporada jugó en 40 partidos) y Oskarsson, en 62 (su mejor cifra en la Real, los 37 de la 2024-25, le dejaría a un partido de los 200).

· Cerrar la portería

Los 61 goles que encajó la Real en la pasada Liga hacen que este sea el mayor reto de la temporada, recibir muchos menos tantos de los que cayeron en la portería realista en los 38 partidos de la 2025-26. Y todavía sin saber por qué guardameta apostará Matarazzo, si por el discutido Remiro por el que al parecer no ha habido ofertas este verano tras su temporada más difícil en la Real o por un Marrero que vivió las mieles de la gloria en la tanda de penaltis que llevó al club a ganar la pasada Copa del Rey. La Real ha encajado goles en todos los partidos que ha jugado desde las semifinales coperas de la pasada campaña, es decir, desde el Real Sociedad 1 - Athletic 0 que se jugó en Anoeta el 4 de marzo. Demasiado tiempo sin una portería a cero como para que esta no sea la principal preocupación de la temporada que comienza.

· Ilusionar sin fichajes

Qué lejos queda el verano de 2019, en el que en julio se presentó a los fichajes de la temporada. Este ha sido el mercado de fichajes más extraño, quizá, de todos los tiempos para la Real. Con una temporada ya perfilada desde que se ganó la Copa en abril, el equipo txuri urdin no ha incorporado a ningún jugador por ahora, no han sonado demasiados y lo único cierto es el frustrado regreso de Nayef Aguerd, cuyo fichaje se descartó en el reconocimiento médico. Vivimos en unos tiempos en los que, con el espejo de los demás equipos, lo que verdaderamente marca el termómetro de la ilusión antes de arrancar la temporada es el nivel de las incorporaciones y la Real no tiene ni una sola. Eso se ha sumado al decepcionante final de la pasada Liga como base de ciertos temores. Un mal inicio de temporada podría conducir a una situación incómoda para el director deportivo, para el entrenador y para el presidente, no necesariamente en ese orden. Y ojo, que el arranque de Liga de la Real, con visitas a Betis y Real Madrid, no es nada sencillo.

· Que Zubieta dé la cara

En esta tesitura, la Real se aferra a lo de siempre: Zubieta. Con decisiones extrañas como desprenderse de un Mikel Rodríguez que ha debutado en Primera con gol, hay jugadores que están llamados a dar un paso adelante, ya sea desde el principio o entrando puntual o paulatinamente en la primera plantilla. Los Ochieng, Marchal, Kita, Beitia, Balda, Lebarbier, Díaz, Aguirre, Astiazaran o Carrera tendrán que estar listos para cuando Matarazzo decida contar con ellos. Y no sería extraño que lo hiciera ante las dudas en defensa o la ausencia de extremos por las ausencias o bajas formas de comienzo de temporada. El problema es que su incorporación pueda parecer forzada o que no haber confeccionado adecuadamente el primer equipo pueda apresurar el ciclo natural de estos jugadores.

· Mantener al Sanse en Segunda

Este segundo reto lleva aparejado el más complicado de todos para esta temporada: mantener al Sanse en Segunda División. Jon Ansotegi consiguió que el filial superar con nota su primera temporada en la categoría de plata, con una brillante permanencia y haciendo que el nivel de sus jugadores fuera óptimo como para pensar en ellos como alternativas ciertas, aunque puedan ser tiernas, para el primer equipo. La segunda temporada siempre es más dura y además ha comenzado con derrota en casa. El Villarreal B fue el último filial en estar dos campañas consecutivas en Segunda, en las 2022-23 y 2023-24. El último en estar al menos tres temporadas fue el filial del Barcelona, que subió a la categoría de plata en 2010 y completó cinco campañas en ella, hasta su descenso en 2014.

domingo, mayo 31, 2026

Resumen de la temporada 2025-26 (y 6) Detalles

· Séptimo título, cuarta Copa

La temporada 2025-26 se cierra con un hito histórico: la Real ha vuelto a ser campeona de un trofeo mayor, el séptimo de su palmarés. Esta Copa del Rey se une a las logradas en 1909 bajo el amparo del Club Ciclista, la de 1987 y la conseguida en 2021 pero correspondiente a la temporada 2019-20. Además de estos títulos, la Real fue campeona de Liga en dos campañas consecutivas, la 1980-81 y 1981-82, y el primer campeón de la Supercopa cuando se instauró este trofeo que entonces enfrentaba al campeón de Liga y al de Copa, en la temporada 1982-83.

· Nunca había ganado dos tandas de penaltis en la misma Copa

La Real superó dos tandas de penaltis para lograr el título de Copa. Primero superó a Osasuna en los cuartos de final y después al Atlético de Madrid en la final. ambas con Unai Marrero bajo palos y deteniendo dos penas máximas. Era la primera vez en la historia que el equipo txuri urdin ganaba dos tantas en una misma competición. En una misma temporada, en la 1982-83, sí lo había hecho, aunque en competiciones distintas: eliminado al Salamanca en los octavos de final de la Copa y al Español en segunda ronda de la Copa de la Liga. También había perdido dos de dos en una misma campaña, en la 1988-89, para caer en los octavos de la Copa ante el Deportivo de La Coruña y en los cuartos de la Copa de la UEFA ante el Stuttgart.

· Tres semifinales coperas seguidas por primera vez

Que la Real contemporánea se ha tomado la Copa es serio es algo ya fuera de toda duda viendo los resultados que alcanza. El título avala esa idea, pero es que llegando a las semifinales contra el Athletic alcanzó esa ronda eliminatoria en tres temporadas consecutivas, un hito que nunca había logrado hasta ahora. Sí había llegado a dos finales consecutivas, en 1987 y 1988, y ese es el registro que el equipo txuri urdin buscará igualar la próxima temporada, pero dos semifinales seguidas solo lo había logrado en dos ocasiones anteriores, en las temporadas 1956-57 y 1957-58 (eliminada la Real por Barcelona y Real Madrid respectivamente) y 1981-82 y 1982-83 (el equipo txuri urdin fue superado por los mismos equipos, pero en orden inverso, primero por el Madrid y después por el Barça). 

· Solo cinco jornadas en posiciones europeas

Si bien la Real logró su clasificación para la Europa League gracias a su triunfo en la final de Copa de La Cartuja, fue precisamente en esas fechas cuando estaba peleando de una manera más clara por lograr el objetivo continental a través de la Liga. La Real ocupó posición europea, la séptima, en solo cinco jornadas, accedió a ellas en la jornada 28 tras vencer 3-1 a Osasuna y mantuvo esa misma plaza hasta la jornada 32, con el empate a tres en Vallecas. La derrota en Anoeta ante el Getafe sacó al equipo txuri urdin de la zona noble y ya no volvió a acceder a ella.

· El equipo más goleado en Liga

El dato más aterrador de la temporada es el que coloca a la Real como el equipo más goleado de Primera División. Los 61 goles encajados, 60 con Remiro bajo palos y uno, el último, con Marrero en la portería, son los mismos que finalmente encajó el Levante, decimosexto, y uno más de los recibidos por el Sevilla, decimotercero, y el Oviedo, colista y primer descendido a Segunda División. Haber llegado a la décima plaza en Liga con ese dato es algo a tener en cuenta, para bien y para mal. Remiro ha encajado una media de 1,62 goles por partido, una cifra que solo empeora un portero de Primera que haya jugado más de diez partidos, Agirrezabala en el Valencia, con 1,67, 30 goles en 18 partidos. La Real también ha sido el equipo que más goles ha recibido en su propio estadio, 31 nada menos, por encima de los 28 de Celta y Levante. Y también el que más goles ha encajado desde dentro del área, 57 nada menos.

· El once tipo

Con un cambio de entrenador de por medio, hablar de un once tipo en una temporada hay que cogerlo un poco más con alfileres, pero los minutos disputados a lo largo de todo el curso no engañan. El once ideal lo formarían Remiro en la portería; Aramburu y Sergio Gómez como laterales; Jon Martín y Caleta-Car en el centro de la zaga; en la zona media, Gorrotxategi, Soler y Turrientes (el único que no entra entre los once jugadores con más minutos, por el relativo ostracismo que vivió con Sergio Francisco); y Guedes, Barrenetxea y Oyarzabal en punta. Este once no llegaron a alinearlo junto ni Sergio Francisco ni Matarazzo, el norteamericano sí puso sobre cl césped de inicio a diez de estos jugadores en el 2-0 contra el Levante de la jornada 30, entró Sucic en lugar de Gorrotxategi.

· Remiro, el jugador con más minutos

Como suele ser habitual, Alex Remiro ha sido el jugador que más minutos ha acumulado a lo largo de la temporada, un total de 3.510, con sus 39 partidos completos, 37 de Liga y dos de Copa. El futbolista de campo con más minutos es Aramburu, que llegó hasta los 3.291. En el lado contrario de la clasificación, el jugador que menos minutos tuvo con ficha del primer equipo fue González de Zarate, solo 10 antes de marcharse al Espanyol. De entre los que restuvieron toda la temporada, el que menos tiempo estuvo sobre el terreno de juego fue Karrikaburu, con 153 minutos. Y si contamos a los jugadores con ficha del Sanse, Mariezkurrena y Rupérez solo jugaron un minuto.

· Sergio Gómez, el que más partidos jugó

El jugador que más partidos vivió desde el césped no coincide con el que más minutos acumuló. A Remiro le adelantaron en esta clasificación cinco futbolistas. El que más encuentros sumó con la camiseta txuri urdin en esta temporada fue Sergio Gómez, un total de 43. No fue convocado en los partidos de Liga contra Celta y Getafe en Anoeta, y se quedó en el banquillo en el Santiago Bernabéu contra el Real Madrid. Por detrás del lateral izquierdo, Aramburu estuvo en 42 partidos, mientras que Oyarzabal, Soler y Marín llegaron hasta los 40.

· Pablo Marín, en todas las convocatorias

La Real ha disputado este curso 46 partidos oficiales, 38 de Liga y ocho de Copa y solo hay un jugador que, sin lesiones, sanciones ni descartes técnicos, ha estado presente en las 46 listas que dieron los tres entrenador que ha tenido la Real durante este curso: Pablo Marín. Sergio Francisco le hizo jugar en 16 de los 18 partidos que dirigió, solo le dejó en el banquillo en las derrotas ligueras ante Villarreal en Anoeta y Alavés en Mendizorrotza. Con Ansotegi jugó en los dos partidos que dirigió. Y Matarazzo contó con él en todos los encuentros salvo en cuatro: la victoria en Anoeta contra el Barcelona y la derrota en El Madrigal con el Villarreal y las dos eliminatorias coperas ante Osasuna y Alavés.

· Oyarzabal, máximo goleador

Una temporada más, Oyarzabal ha sido el máximo goleador de la temporada. Ha sumado 18 goles, 15 de ellos en Liga y los tres restantes en la Copa, superando en ocho a los diez que logró Oskarsson. El capitán ha sido el máximo goleador txuri urdin en Liga, seis por encima de los que marcó Oskarsson, y también en Copa, aunque aquí empata con Turrientes, que hizo tres goles como el 10 realista.

· 20 goleadores distintos

Además de Oyarzabal y Oskarsson, los dos máximos anotadores de la temporada, los únicos que llegaron a los dobles dígitos, 18 jugadores más, para un total de 20, marcaron al menos un tanto a lo largo del curso. Guedes hizo 9, Brais Méndez llegó a seis; Soler, Sucic y Barrenetxea hicieron cuatro; Turrientes sumó tres; dos hicieron Jon Martín, Kubo y Goti; y uno firmaron Marín, Aihen, Caleta-Car, Aramburu, Gorrotxategi, Zakharyan, Zubeldia, Odriozola y Sadiq. Seis jugadores marcaron solo en Copa: Turrientes, Goti, Marín, Zakharyan, Zubeldia y Sadiq.

· Oyarzabal, seis finales y seis goles

No es un registro cualquiera, es uno que habla a las claras de la ambición que tiene como futbolista y la calidad que tiene en el campo: Mikel Oyarzabal ha jugado seis finales en su carrera y ha marcado gol en todas ellas. En lo que nos atañe de manera más directa, en las dos finales de Copa que ha jugado la Real con él en el campo, marco un gol decisivo, el 1-0 al Athletic en 2021 y el 1-2 al Atlético en 2026. Además, con la selección española marcó en las finales de la Eurocopa de 2024, el gol que dio el triunfo, de las Nations Legue de 2021 y 2025 y en la de los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, también retrasados a 2021.

· Guedes, máximo asistente

Gonçalo Guedes, el mejor fichaje del curso, ha sido el máximo asistente. El portugués firmó ocho pases de gol, dos por encima de los que dio Sergio Gómez. El lateral izquierdo, en todo caso, encabeza esta clasificación si nos ceñimos a la Liga, porque todos sus pases de gol fueron en esta competición, superando los cinco que dio Barrenetxea. En Copa sí fue Guedes el máximo asistente, superando los dos pases definitivos que dio Sucic. Estos buenos números le han permitido al portugués entrar en la lista de su selección para el Mundial.

· Cuatro goles en propia puerta

Ningún equipo se ha marcado tantos goles en propia puerta esta temporada como la Real Sociedad, un total de cuatro, tres en Liga y uno en Copa. En la competición de la regularidad, el primero de esos goles fue en la quinta jornada, contra el Betis, Remiro introdujo el balón en su portería para hacer el 2-1 en un partido que acabó 3-1. En la jornada 31, Caleta-Car abrió el marcador en propia meta para un encuentro que acabó 3-3. En la 33 fue Gorrotxagi quien hizo el 0-1 para el Getafe, en un partido que el equipo madrileño ganó sin disparar a puerta. Y en Copa, en la eliminatoria contra Osasuna, fue Oyarzabal quien mandó el cuero al fondo de la red propia para hacer el entonces 0-2, en un partido que la Real acabó igualando y superando la eliminatoria por penaltis.

· La Real vence al campeón por segunda temporada consecutiva

No es fácil vencer al campeón de Liga, y la Real lo ha hecho en las dos últimas temporadas, siempre el Barcelona. Como en la campaña 2024-25, el triunfo llegó en Anoeta. El equipo txuri urdin ganó al Barcelona por 2-1 en un partido en el que se dieron todas las circunstancias favorables posibles, incluyendo adelantarse en el marcador por medio de Oyarzabal, marcar de nuevo un minuto después de que lo hiciera el Barcelona, con tanto de Guedes, ver cómo al Barcelona le anulaban goles y se estrellaba con el palo, además de ver el mejor partido de Remiro de la temporada.

· Cuatro expulsiones, cuatro por roja directa

Las cuatro expulsiones que ha recibido la Real esta temporada han sido por roja directa, y aunque se le fueron cuatro puntos por culpa de esas inferioridades, no perdió ninguno de los cuatro partidos, todos ellos ya con Matarazzo en el banquillo. La primera llegó en la jornada 20 y abrió tres jornadas consecutivas con un expulsado. El castigado fue Soler, ante el Barcelona en Anoeta, aunque no impidió que la Real aguantara la victoria que tenía cuando se quedó con diez jugadores. En la 21 fue Caleta-Car el que tomó el camino a los vestuarios antes de tiempo, en el descuento de la primera mitad, y aún así la Real ganó 3-1, marcando dos goles en inferioridad. En el siguiente partido, la surrealista expulsión a Brais Méndez en San Mamés dio pie a perder dos puntos con el postrero empate del Athletic. Finalmente, en la jornada 31, Sergio Gómez fue expulsado en el descuento, y eso permitió que el Alavés pudiera empatar a tres.

sábado, mayo 30, 2026

Resumen de la temporada 2025-26 (5) La fiesta de la afición

Dicen que no es del todo correcto hablar de las deudas que el fútbol tiene con uno u otro equipo, pero lo cierto es que difícil no valorar la final de Copa de esta temporada como una deuda que la competición tenía con la Real y sus gentes. Quienes juegan finales casi todos los años, o con cierta frecuencia, no pueden valorar en justa medida lo que supone llegar a una final por primera vez en tres décadas y que se tuviera que celebrar sin público, sin desplazamiento de aficionados, sin fiestas en la calle por la consecución del título. Eso le pasó a la Real con la final de 2020, desplazada hasta 2021 para tratar de que las gradas pudieran llenarse sin que fuera posible. Esa deuda se ha saldado en el mismo escenario, solo cinco años después y con el único resultado posible: la victoria de la Real.

Hay que tener en cuenta que Sevilla está a más de 900 kilómetros de Donostia. El viaje no es precisamente de los más sencillos de hacer para la afición txuri urdin y la respuesta fue espléndida. Podemos debatir lo que queramos sobre el criterio de reparto de las entradas o sobre si la venta se hizo de la mejor manera posible. Cada uno, en defensa de sus intereses por sus circunstancias, tendrá su opinión. El que lleve 20 años de socio se quejará de que sean 25. El que haya ido a todos los partidos lamentará que quien va a la mitad tenga entrada. El que no puede ser socio, por distancia o por economía, sentirá para siempre no haber tenido ni siquiera opción de tener una entrada. Es imposible acertar y hay que asumirlo. A partir de ahí, lo que queda es el maravilloso espectáculo que se dio con dos condicionantes adicionales: el dinero y el rival, un Atlético de Madrid con el que, no importa cuánto tiempo pase, el recuerdo de Aitor Zabaleta siempre va a estar presente. La Copa es tan suya como de todos nosotros.

El dinero cuenta. Es absurdo pedir a alguien que se gaste el sueldo de un mes en la gestión de un viaje para ver una final de Copa. Los precios de las entradas son ofensivos, la carta blanca que tienen los hoteleros para disparar el coste de una pernoctación es sencillamente delirante y la absurdez de tener un convenio firmado por x años para llevar la final a un campo concreto desnivela las posibilidades de las dos aficiones. Por algo se pactó La Romareda cuando Real Sociedad y Atlético de Madrid se vieron las caras por primera vez en una final de Copa. Por algo Sevilla beneficiaba claramente al Atlético, como dio la sensación también de hacerlo el reparto de las entradas o incluso la ocupación de ese gigantesco e injustificable cupo que se queda la Federación. Pero dio igual, por mucho que la retransmisión de TVE dejara silenciados los micrófonos de ambiente del lado txuri urdin, quien estuvo en La Cartuja, quien ha visto vídeos allí grabados o incluso la cámara que llevó el árbitro del partido, sabe que la Real tenía de verdad al jugador número 12 en la grada.

La Copa dio a la afición una alegría que necesitaba en una temporada que no ha sido fácil, y eso es algo que los propios datos relativos a la hinchada también refleja. Si miramos la asistencia a Anoeta, es evidente que algo ha fallado. En 16 de los 19 partidos de Liga y en uno de los dos de Copa se ha registrado un número de espectadores inferior a los 32.000 de aforo que tenía el viejo Anoeta, antes de su reforma. Dicho de otra manera, independientemente de horas, competiciones, rivales y estados de ánimo, el estadio donostiarra siempre tiene muchas localidades vacías. Demasiadas. Y más cuando hemos visto que en los partidos grandes la respuesta de la grada es maravillosa, desde la grada Aitor Zabaleta y desde cualquier otro rincón del estadio.

No es este un debate fácil en absoluto y no hay solución que satisfaga a todo el mundo, como sucedió con el sorteo de las entradas para la final de Copa, pero es una cuestión que antes o después la Real como club va a tener que abordar. ¿Puede permitirse 10.000 localidades vacías en la mayoría de los partidos? Económicamente la pérdida no es cuantiosa, puesto que esas localidades en un alto porcentaje pertenecen a socios que acuden al encuentro y, como es lógico, estos ya han pagado su cuota, pero deportivamente no hay comparación entre jugar en una caldera o en un solar, aunque un solar bastante poblado.

¿Puede la Real obligar a un socio a ir a todos los partidos? Parece evidente que no. Pero si no lo incentiva, si no va creando esa cultura de ocupar el asiento vacío, el problema va a ser eterno y se va a agradar cuando la clasificación en la Liga no lleve a la Real a puestos punteros de la tabla o a rondas finales de competiciones eliminatorias. Esto es así. Y nadie quiere esto. O nadie debería de quererlo. Volvemos a las entradas de la final de Copa. ¿Podría haber decidido la Real garantizar entrada a quien hubiera superado un porcentaje casi perfecto de asistencia? Habría sido una buena medida para decirle a la gente que ir a ver al equipo, a apoyarle, tiene premio. Hay mil soluciones y ya hay clubes que las están adoptando. El fútbol está cambiando, pero la grada tiene que seguir siendo parte de su corazón. De lo contrario, este deporte perderá otro activo vital.

En este debate, no se puede perder de vista algo esencial. Este no es un problema solo de la Real. Si no hay zonas de aparcamiento cerca de Anoeta, si no hay un transporte público reforzado, si no se ponen facilidades asumiendo que buena parte de la masa social txuri urdin no es donostiarra, sino gipuzkoana (por no hablar ya de los realistas que defienden su escudo con orgullo lejos de las fronteras de Euskadi), llenar Anoeta es imposible. Para una cita importante, casi todo el mundo hace un esfuerzo, pero es injusto pedirle a todos los aficionados que hagan ese esfuerzo cuando la vida diaria nos atropella sin necesidad de añadir un partido a la ecuación.

Otro punto del que hay que hablar es el propio aforo de Anoeta. Este verano se acomete una reforma más para añadir más butacas. Es una respuesta a las listas de espera para convertirse en socios, pero es cierto que puede sonar absurdo con esas 10.000 localidades vacías tantos días. Anoeta tiene que ser un estadio puntero, Jokin Aperribay lleva años trabajando en esa idea, y si quiere acoger grandes citas tiene que tener un aforo acorde. No tiene sentido quejarse de que Anoeta tenga 42.000 o 45.000 localidades porque la posibilidad del lleno está ahí. Otra cosa es que se den las circunstancias para lograrlo casi siempre, y de ahí que el debate tenga que ser profundo y de muchos implicados, la Real, sus gentes, pero también las administraciones.

Si vanos a las cifras, no hará falta decir que el partido de la temporada con mejor entrada fue el más ilusionante de todos, el de vuelta de las semifinales de Copa del Rey contra el Athletic, que congregó a 38.738 espectadores. Le sigue el derbi liguero contra el equipo bilbaíno, con 37.685 y los encuentros contra Real Madrid y Fútbol Club Barcelona, con 36.958 y 36.346 asistentes respectivamente. En el lado contrario, el partido al que menos gente acudió fue el Real Sociedad - Mallorca, con apenas 22.442 espectadores, aunque este choque se celebró en miércoles. Le sigue el último partido de Sergio Francisco, en el que solo estuvieron 26.122 personas. Esa imagen es la que toca corregir de alguna manera con decisiones que no tendrían que ser unilaterales.

viernes, mayo 29, 2026

Resumen de la temporada 2025-26 (4) Más sombras, pero potentes luces, en la gestión de la dirección deportiva

Corremos siempre el riesgo de dejarnos llevar por los resultados a la hora de juzgar el trabajo de la dirección deportiva del club y contamos con el enorme hándicap de no conocer lo que pasa entre bambalinas. Y por eso, en un mundo en el que se critica mucho más de lo que se alaba, es fácil caer en una crítica a veces furibunda sobre cualquiera, mucho más si nos falta información. Erik Bretos, esto viene a colación de su trabajo, tenía una papeleta muy complicado. La herencia de Roberto Olabe era muy compleja en muchos sentidos, con enormes aciertos y movimientos que hablaban de un conocimiento muy amplio del mercado, pero también decisiones difíciles de entender en las que la Real no hay demasiada cultura de explicar. El hecho de haber vivido prácticamente toda la temporada pasada bajo su sombra, con un Olabe que ya había anunciado que se marchaba, pero a la vez seguía en el club, no le ha beneficiado demasiado tampoco.

La mayor luz ha sido, indiscutiblemente, el fichaje de Rino Matarazzo. La anécdota que contó Jokin Aperribay, preguntándole a una inteligencia artificial si era el entrenador idóneo para la Real, habla a las claras de las dudas que podía suscitar su incorporación. Era un desconocido para la mayoría y apostar por él un riesgo enorme. Hoy, seis meses después de tomar aquella decisión, la Real es campeona de Copa. Es cierto que esa luz llega después de una gestión nefasta con su predecesor, con Sergio Francisco, por el que se apostó a medias. Podemos pensar si esto es responsabilidad de Bretos o si hay que mirar más arriba, pero en cierta medida se le dejó a los pies de los caballos.

Si nos creemos que lo único que pidió es un centrocampista, no se entiende que ese fichaje llegara con la Liga ya empezada y que fuera además un jugador lesionado, Yangel Herrera, porque eso supone un lastre enorme para un proyecto que arranca. Hasta mediados de pretemporada se podía comprar el discurso de Sergio Francisco de ver a todos los jugadores antes de tomar una decisión sobre ellos, pero que el club se deshiciera a ultimísima hora de canteranos como Urko y Pacheco y que no fuera capaz de encontrar acomodo a Sadiq, Odriozola y a un Karrikaburu que no ha contado en absoluto es tan extraño como dar dorsal del primer equipo a un Mikel Goti destinado a jugar las rondas iniciales de la Copa nada más o considerar a Rupérez como jugador del primer equipo a todos los efectos, sabiendo la situación médica que le ha acabado costando la temporada.

En el terreno de las cesiones, la de Caleta Car ha salido mal, no ha sido el central que se esperaba, pero se puede y se debe ser comprensible cuando lo que se ha fichado es un central internacional, y de una selección además como la de Croacia. No ha dado el nivel esperado, pero el hecho de ser una cesión arroja una solución sencilla al problema, de hecho la que se ha adoptado despidiendo al jugador con cariño y sin intención de pelear por él. Lo que no se entiende, y analizado en frío es una decisión francamente cuestionable, es la incorporación en el mercado de invierno de Wesley. Lo que se necesitaba era un jugador de rendimiento inmediato que pudiera cubrir la lesión de Kubo. El perfil era el adecuado, pero no las condiciones. Lo que se firmó es un jugador fuera de forma, procedente de una liga menor, por mucho dinero que tenga y que no estaba preparado para cubrir lo que se necesitaba. Demasiado ha jugado para lo que podía aportar.

En las luces hay que considerar las incorporaciones de Soler y, sobre todo, Guedes. Fichar jugadores procedentes de equipos como el PSG, por su poderío futbolístico, y Wolverhampton, por el económico que tienen todos los de la Premier, no es tan sencillo como pudiera parecer, y el hecho de estar alerta y poder convencer también a los jugadores, es algo digno de mención. Ambos recalaron en la Real desembolsando apenas diez millones de euros y su rendimiento ha sido francamente bueno. No pasaban por el mejor momento de su carrera, pero la Real en eso lleva mucho tiempo encontrando gangas más que apetecibles para revitalizar a futbolistas de gran calidad, a los que compromete en el proyecto con mucha decisión. Guedes y Soler entran en la misma lista que los Silva, Odegaard o Vela, espléndidos futbolistas a los que la Real les hace creer en el proyecto.

Podemos pensar, a pesar del tiempo que llevaba en el equipo de Olabe, que a Bretos le ha pesado la inexperiencia en algunos aspectos. ¿Lecciones a extraer? La primera, la esencial, siempre es el acierto, pero eso es algo que, al final, no depende solo del director deportivo. La segunda, mantener esa búsqueda constante en mercados muy diversos. Si miramos cómo, cuándo y de dónde llegan Matarazzo, Guedes o Wesley, podemos comprobar que esa versatilidad existe en la dirección deportiva de la Real. Y la tercera, quizá la más importante en este punto de cara al aficionado, la premura. Bretos no se puede permitir otra pretemporada de incertidumbre como la pasada y la incorporación, sobre todo de lo que Matarazzo considere clave, cuando la pretemporada esté llegando a su fin o incluso cuando el Mundial pueda revalorizar oportunidades de mercado que puedan encontrarse ahora. La Real está en un punto en el que se puede permitir ser ambiciosa. Lo económico siempre es un riesgo, pero es un club saneado, que no necesita vender por ahora, que está en Europa y que es campeón de Copa. Bretos no puede presentar mejor hoja de ruta que esa.

jueves, mayo 28, 2026

Resumen de la temporada 2025-26 (3) La flor de Rino, la cruz de Sergio Francisco

Para analizar la temporada 2025-26 desde el banquillo hay que saltarse el orden cronológico. La temporada la inició Sergio Francisco, pero la ha marcado Pellegrino Matarazzo. Decía el primero en la entrevista que concedió tras la consecución del título de Copa que no veía notables diferencias entre las dos etapas, pero las ha habido. Y muy trascendentes. No solo por el hecho de que Matarazzo ha pasado a la Historia por el título logrado (del que Sergio Francisco, aunque dijera lo contrario, también es partícipe en cierta medida), sino porque las sensaciones, por muy tocadas que hayan quedado con el triste final de temporada, fueron muy distintas. Reconocerlo no implica hablar mal de Sergio Francisco. En el fútbol no siempre se triunfa por mucho que uno ponga de su parte y los condicionantes de la etapa del primer entrenador del curso son contundentes. Pero la temporada 2025-26 es, por derecho propio, reino de Rino Matarazzo.

Llegó a la Real como un desconocido, pero teniendo experiencia. Llegó como un entrenador en el que pocos confiaban por no tener referencias sobre él, pero se ganó a todos desde el primer día, desde que cogió a un equipo alicaído y le metió adrenalina en las venas. No llegó a cercenar los males que aquejaban al equipo, sobre todo los defensivos, pero le dio de muchas más armas para hacer frente a las adversidades. Por encima de todas ellas, la fe. El fútbol es un estado de ánimo y el norteamericano es un motivador de primer orden, por muy tranquilo y sosegado que se le vea cuando atiende a la prensa. El Matarazzo real es el que vive los partidos en la banda, el que se come a los cuartos árbitros cuando lo considera necesario aunque eso le haya llevado a bordear un partido de sanción por acumulación de amonestaciones. Es el que grita, salta y celebra con el puño. Es, y esas expresiones se han usado durante la temporada, puro rock and roll, puro caos, aunque controlado desde su formación matemática.

Es evidente que Matarazzo no ha podido frenar la sangría de goles (solo dos porterías a cero en Liga y otras tantas en Copa, 36 goles encajados en 22 partidos ligueros, una media de 1,6), pero también que ha potenciado dos elementos clave que van interconectados: por un lado, el potencial ofensivo del equipo (38 goles en ese mismo tramo, 1,7 por partido); por otro, una capacidad de reacción que parecía olvidada en Anoeta. No se imagina a la Real de Sergio Francisco, ni siquiera a la de Imanol, remontando como lo ha hecho la de Matarazzo en la Copa ante Osasuna o Alavés, o en Liga ante el Betis o el Alavés, aunque en ocasiones haya habido disgustos en el descuento. Haberlo visto en tantas ocasiones indica que no es una casualidad, sino algo que en el vestuario se conoce y se impulsa. No rendirse cuando el marcador aprieta es una virtud increíblemente valiosa, sobre todo si se reduce la necesidad de aplicarlo o, en otras palabras, se consigue una mayor frecuencia de victorias sin necesidad de encajar antes. Parecía una flor, pero era una forma de ser. La entereza mental del equipo se ha visto también en las dos tantas de penaltis: situaciones que, hace no tanto, eran motivo de bajar la mirada por si acaso ahora han desembocado en un título.

El análisis real a la labor de Matarazzo, en todo caso, está condicionado en todos los sentidos por la Copa. Llevar a la Real a un título es histórico y hay que valorarlo de esa manera, sin ninguna duda. Haberlo ganado en abril cambia por completo el análisis de todo lo demás. Matarazzo supo elevar el nivel del equipo en los meses previos para llegar a la final en lo más alto, y eso, emocional y futbolísticamente, tuvo consecuencias claras en el último tramo de la temporada, uno en el que solo la honra y la recaudación para el club importaba, sobre todo cuando se confirmó matemáticamente la permanencia en Primera. Aún así, en ese periodo hubo luces, las batallas ante Betis y Rayo, por ejemplo, por mucho que los sinsabores fueran mayores, como la tristísima derrota en Sevilla o la directamente inadmisible ante el Valencia en Anoeta. Ocho jornadas sin ganar es una losa para cualquier entrenador, pero analizarlo desde la frialdad de esos números es completamente injusto. Es un aviso, eso sí.

Esos números recordaron en parte a los que registró la Real de Sergio Francisco en el arranque de la temporada, con una sola victoria en los nueve primeros partidos. El único triunfo llegó, precisamente, cuando la Real no encajó. El 1-0 ante el Mallorca fue la mejor explicación de lo que buscaba Sergio Francisco y la endeblez defensiva le privaba de alcanzar. Lejos eso sí de la adrenalina de Matarazzo, el entrenador que empezó el curso tuvo que adaptarse, hubo reacción ante el Sevilla y, sobre todo, ante el Athletic, pero la fragilidad era todavía mayor, como evidenciaron derrotas difíciles de digerir como las de Oviedo, al final colista de la categoría, o Vitoria. Y quizá lo más preocupante era ver que, incluso en días en los que se hacían muchas cosas bien, como ante el Villarreal en Anoeta, los resultados no llegaban.

A Sergio Francisco le pesaron, en todo caso, dos factores muy importantes. El primero, la herencia. La Real decidió darle el banquillo emulando lo que en su día hizo con Imanol. Ascender al técnico del Sanse es un movimiento lógico, pero en su caso le cayó encima una mochila que en buena medida no le correspondía, pero de la que tampoco intentó desprenderse. Su esquema, su juego, sus ideas, eran muy parecidas a las de Imanol, y la era de Imanol, brillante a todas luces, acabó viciada.  El desánimo de una parte notable de la afición y, sobre todo, de la plantilla, se volcó en esta temporada desde que se apreció que la primera victoria se resistía. Eso no llegó hasta la sexta jornada y, de alguna manera, ya en ese momento parecía tarde para salvar la cabeza de Sergio Francisco, aunque se mantuviera en el cargo hasta mediados de diciembre.

El segundo factor que jugó en su contra, uno del que nunca se sabe qué porcentaje de responsabilidad tiene, fue la planificación. La Real le nombró entrenador del primer equipo antes de que finalizara la pasada campaña y, de hecho, dejó el Sanse para poder centrarse en el proyecto en Primera. Pero ese tiempo no se vio reflejado en nada. Si realmente pidió un centrocampista, no tiene sentido que se esperaba al final del mercado para incorporar a Yangel Herrera, y que encima llegara lesionado. Si se tenía claro que no se contaba con Pacheco o Urko, no hay razón para que empezaran la Liga con la Real. Si Sadiq era el jugador del que más se quería prescindir, no había necesidad de darle minutos por delante de un jugador al que se ha cercenado por completo la progresión, Karriburu, sin que sepamos qué parte de responsabilidad es la de un delantero al que no hemos visto en la élite, Y si Odrizola estaba como le vimos en Barcelona cuando no quedó más remedio que contar con él, no se entiende que Sergio Francisco no lo viera.

Matarazzo y Sergio, con sus condiciones externos y con su trabajo, se han mostrado como dos técnicos muy diferentes. Los resultados, en todo caso, mandan. A Sergio Francisco le hundieron; a Matarazzo, incluso con ese final, le han aupado.