miércoles, abril 06, 2016

Anoeta sólo había visto menos victorias a estas alturas en dos ocasiones

Illarra e Iñigo en la última derrota en Anoeta, ante Las Palmas.
Hay razones evidentes para que Anoeta esté cada vez más despoblado. La desilusión que campa a sus anchas entre el aficionado txuri urdin desde hace ya tiempo se basa por supuesto en las tristes sensaciones que transmite la Real desde que tocara el cielo con la clasificación para la Champions League en el verano de 2013, pero también en sus números actuales. Y es que los datos no engañan, porque a estas alturas de campeonato, con quince partidos disputados como local, el abonado realista sólo había visto menos victorias de su equipo en dos de las veinte temporadas que el estadio del barrio de Amara ha vivido en Primera División. Y ojo a cómo estaba la Real en esas dos temporadas concretas, prácticamente desahuciada en la temporada 2006-2007, en la que finalmente se fue a Segunda, y con los mismos puntos que la zona de descenso en la 2000-2001. En aquellas dos campañas, la Real sumaba sólo cuatro victorias en casa, y ahora lleva apenas una más, cinco.

Pero el dato, siendo ya malo, todavía puede ser peor cuando lleguemos al final de esta interminable temporada. A pesar del renacido optimismo por la victoria en el complicadísimo feudo del Sevilla, el Ramón Sánchez Pizjuán, el calendario invita a pensar en la posibilidad de que esta puede ser la peor de la Real como local en la historia de Anoeta, porque al equipo realista le queda por recibir en su estadio, por este orden, a Barcelona, Getafe, Real Madrid y Rayo Vallecano, los dos grandes y dos equipos que probablemente estén luchando por la permanencia hasta el final. Tanto en la temporada 2000-2001 como en la 2006-2007, la Real alcanzó los 15 partidos como local habiendo ganado sólo cuatro y acabó venciendo seis cuando se cerró el calendario de 38 jornadas. Es decir, que para que la presente Liga no entre en la historia como la peor de Anoeta en cuanto a número de victorias, aunque sea de forma compartida, la Real tiene que sumar al menos dos triunfos más que se añadan a los logrados ante Sevilla (2-0), Eibar (2-1), Valencia (2-0), Betis (2-1) y Granada (3-0).

En cuanto al número de derrotas cosechadas en casa, y a menos que se corrija el rumbo en este tramo final, la temporada también va camino de ser histórica, aunque será difícil que sea la peor de la serie histórica. No imposible viendo el ruinoso estado del equipo, pero sí francamente complejo. Para eso, la Real tendría que perder los cuatro partidos que le quedan en Anoeta, lo que supondría acumular como local cinco derrotas seguidas y siete encuentros sin ganar, ya que en la mencionada temporada 2006-2007 ocho de los primeros quince equipos que pasaron por el estadio realista ya se habían llevado el triunfo y finalmente fueron nueve. En la 2010-2011 habían sido ya seis, y seis fueron al final, aunque aquella campaña, la que dirigió Martín Lasarte en Primera, se compensó con nada menos que ocho victorias logradas a estas alturas en Anoeta. Las mismas cinco derrotas de la presente Liga también se acumulaban en los primeros quince partidos en casa en las temporadas 2000-2001 y 2001-2002.

El récord de victorias a estas alturas en casa, diez en quince partidos, el doble de lo que ha conseguido la Real de Eusebio (sólo la de Eusebio, hay que recordar que David Moyes fue cesado sin haber logrado ganar en Anoeta), lo comparten tres temporadas, la 1997-1998, en la que la Real finalizó en la tercera posición; la 2002-2003, la del memorable sucampeonato liguero; y, curiosamente, la 2013-2014, principio de la progresiva depresión en la que vive inmerso el equipo por el desastroso final de campaña que acabó llevando al equipo a la séptima plaza, a las dos previas de la Europa League y a la eliminación en Krasnodar, cuando en la jornada 30 estaba en plena pelea por la cuarta plaza. La 2002-2003 es la única en la que a estas alturas no se había perdido ningún partido en Anoeta. El equipo entonces de Raynald Denoueix llegó al final de aquel campeonato sin ceder ninguna derrota en su estadio. Qué lejano suena todo esto ahora mismo, por mucho que suenen ya tambores de guerra para recibir al Barcelona.