viernes, enero 23, 2015

PREVIA Real Sociedad - Eibar. Prohibido tropezar

González González, triste protagonista en la 2008-2009.
Arranca la segunda vuelta con el inédito derbi guipuzcoano ante el Eibar (sábado, 22.00 horas, Anoeta, Energy) y la Real tiene prohibido tropezar. No ganar este encuentro sumiría al equipo en una crisis de imprevisibles consecuencias después que la afición realista ya despidiera con pitos a los suyos después de la derrota ante el Rayo Vallecano. La situación no puede ser más complicada con los problemas heredados, un técnico, David Moyes, que aún no ha conseguido que los progresos del equipo se traduzcan en los puntos suficientes para dejar de mirar hacia la zona de descenso, unos jugadores ya totalmente en entredicho y sin el parapeto del entrenador cesado, la ausencia todavía de fichajes en el mercado invernal y una segunda vuelta de la Liga que se antoja complicada por los estadios que tendrá que visitar el equipo txuri urdin, todos los punteros del campeonato, lo que obliga a que Anoeta sea el fortín que rompió el Rayo con tanta facilidad hace menos de una semana. ¿Cómo responderá la Real a esta situación de alto riesgo?

Como ya es norma, Moyes ha decidido ocultar la convocatoria hasta hora y media antes del encuentro, y eso sigue incluyendo el parte médico. Aunque durante la semana todo el mundo ha estado disponible para el técnico, cabe pensar que el partido llega demasiado pronto para Zurutuza y seguramente también para Carlos Martínez. La ausencia del lateral de Lodosa se puede adivinar por la convocatoria del Sanse, en la que no figura Aritz Elustondo, lo que probablemente signifique que estará con el primer equipo, al igual que Hervías, que tampoco está con los 16 jugadores que afrontarán el derbi con el Real Unión. Markel Bergara también es duda para el partido. Si llega, y sumando al grupo a los dos potrillos ya mencionados, el técnico escocés tendrá que descartar nada menos que a cuatro jugadores, siendo uno de ellos con absoluta certeza un Dani Estrada del que por el momento no hay noticias de que vaya a salir del equipo en el mercado de enero.

Para el once, y aún sin saber cuál será la lista final, es evidente que Rulli estará bajo palos, y en la defensa son seguros Iñigo Martínez y De la Bella. Aunque no se pueda descartar a Aritz Elustondo, Zaldua tiene todas las papeletas para ocupar el lateral derecho, regresando por fin después de su lesión, mientras que Ansotegi y Mikel González se juegan el otro puesto de central. Si Markel no llega, Moyes tendrá que elegir su sustituto entre Elustondo y Pardo, con menos opciones a priori para Gaztañaga. Junto al elegido estará Granero en el doble pivote. Y por delante, salvo que el técnico escocés quiera dar descanso a alguno de los tres mediapuntas, algo poco probable viendo la enorme importancia del partido, repetirán Xabi Prieto, Vela y Canales, con Agirretxe por delante y dejando en el banquillo a un Finnbopgason que busca estrenar su casillero goleador. Chory Castro también tiene opciones de formar en la banda izquierda. El resto, y a la espera de conocer a los 18 convocados, parecen tener muchas menos papeletas para entrar en el once inicial.

Muy pocos habrían imaginado que el derbi guipuzcoano con el que se abre la segunda vuelta de la Liga se afrontara con los equipos en la situación que ocupan. La Real es duodécima con 19 puntos, sólo tres por encima de la zona de descenso, mientras que el Eibar es el mejor equipo vasco de Primera y ocupa la octava posición con 27 puntos, aunque a ocho de las plazas europeas, más lejanas de lo que parece por su puesto. El equipo txuri urdin ha dejado escapar ya 18 puntos en casa de los 30 que se han puesto en juego, ya que en Anoeta ha perdido tantos partidos como ha ganado, cuatro, y ha empatado dos. El Eibar es un visitante peligroso, ya que sólo cinco equipos de Primera han sumado más que los armeros a domicilio. Han ganado cuatro encuentros, han empatado tres y han perdido otros tres. El equipo azulgrana, de hecho, no ha perdido en sus cuatro últimos desplazamientos, empatando a cero ante el Sevilla y a uno contra el Córdoba y ganando 0-1 al Celta y 1-2 al Espanyol.

Este Real Sociedad - Eibar será el primer derbi entre estos dos equipos que se celebre en Primera División, por lo que es indiscutible el carácter histórico que tendrá el partido. La historia de los derbis guipuzcoanos en la máxima categoría sólo la habían escrito hasta ahora el propio conjunto txuri urdin y el Real Unión. Hasta ahora estos dos equipos sólo se habían visto las caras en Segunda y apenas en dos ocasiones. Lo curioso de la estadística, reflejo casual de la actual situación clasificatoria de ambos conjuntos, es que la Real nunca ha sido capaz de derrotar al Eibar en su estadio. Esas dos visitas, en las temporadas 2007-2008 y 2008-2009, acabaron en empate, a uno en la la primera de esas ocasiones y a cero en la segunda. La única vez en que la Real doblegó al Eibar en Donostia fue en el único enfrentamiento de su historia en la Copa del Rey, en la campaña 1986-1987, cuando los hombres entrenados por John Toshack superaron al conjunto armero por 2-0.

Ese último encuentro liguero, el de la temporada 2008-2009, tuvo un único protagonista, el árbitro González González, que protagonizó una de las actuaciones más vergonzosas que ha visto Anoeta y que, curiosamente, arbitrará este sábado de nuevo el mismo encuentro. El partido, que no tuvo historia en lo futbolístico, quedó en el recuerdo por su provocación constante. En la jugada en la que Díaz de Cerio sufrió una fractura de tibia y peroné que dejó helada la grada de Anoeta, González González no sólo no señaló falta, sino que ni siquiera tuvo la dignidad de detener el partido para atenderle y espero a que alguien tirara el balón fuera. El árbitro siempre estuvo más pendiente de menudencias que del juego, y el esperpento llegó al final. Cuando expulsaba a Carlos Martínez, que estaba en el banquillo, sin que hubiera una razón sólida, un objeto lanzado desde la grada buscando al colegiado alcanzó al entrenador realista, Juanma Lillo. González González, sin atender a Lillo o pitar el final del partido, se refugió en el vestuario y dio por concluido el partido sin decírselo a nadie. Su cobarde actuación al menos no provocó el cierre de Anoeta.