lunes, mayo 16, 2016

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2015-2016 (1) Desconcierto, desilusión y fracaso

El once realista que goleó en el campo del Levante.
Al analizar la pobre actuación de la Real Sociedad en la temporada 2015-2016 hay que tener en cuenta inevitablemente que esta plantilla era la más cara de la historia del club. Que contaba con los tres fichajes más caros jamás acometidos por la entidad, los de Illarramendi, Vela y Jonathas. Y también que, a diferencia de sus grandes rivales por las plazas europeas que desde las mismas oficinas de Anoeta se habían fijado como objetivo, la Real no competía en la Europa League o en la Champions League, con lo que su calendario contaba con un desahogo vital para llegar en forma a los tramos decisivos del campeonato. Pero el resultado de esta temporada, incluso con el agradable regusto final, ha sido desconcertante, desilusionante y un fracaso en toda regla. Esta plantilla en la que tantas esperanzas había depositadas no puede estar en el vagón de cola de la Liga y acomodarse en el objetivo de la permanencia, algo irrenunciable de cualquier manera, como única tabla de salvación en defensa de una plantilla que, en su mayor parte, se devaluado solita.

El caso es que la capacidad está ahí y se ha visto en momentos puntiales, pero nadie ha sido capaz de explicar por qué la Real no es un equipo regular o los motivos de ese conformismo cuando el equipo se ha acercado a los objetivos, y ninguno de sus dos entrenadores, primero David Moyes y después Eusebio Sacristán, más el primero que el segundo eso sí, han logrado frenar las emociones negativas que ha dejado la temporada. ¿Cómo explicar la posición clasificatoria de un equipo que ha sido capaz de ganar en San Mamés, El Madrigal y Mestalla, de lograr la mayor goleada a domicilio de la historia del club (el 0-5 al Espanyol), de ganar de nuevo al Barcelona perpetuando la sensación de que Anoeta es un campo maldito para el campeón o de encadenar cuatro victorias seguidas (2-1 al Betis, 0-5 al Espanyol, 3-0 al Granada y 0-1 al Athletic)? Fácil: en su irregularidad, en su falta de motivación en los días que no copan portadas. Así, imposible superar la novena posición, tope y puesto final de la Real esta temporada, o luchar por una plaza europea, algo en lo que no creyó el equipo ni siquiera cuando estuvo a una distancia de dos puntos.

La temporada, como ya es costumbre en la Real de los últimos años, incluso en las que acabaron tan bien como la 2012-2013, empezó muy torcida. Con un calendario muy asequible, que permitía un inicio cómodo que colocara al equipo desde el inicio en las posiciones por las que debía pelear sumando puntos que las gestas podrían convertir en un puntaje europeo, los hombres de Moyes protagonizaron un arranque de Liga descorazonador. La Real tardó cinco jornadas en ganar y cuatro en marcar su primer gol. Como ya le sucedió a Jagoba Arrasate hace un año, el peupérrimo tramo inicial de la Liga le costó el puesto. Ni siquiera las dos grandes victorias a domicilio que logró el equipo, 0-3 ante el Granada y 0-4 ante el Levante, sirvieron para que el equipo mostrara una confianza en lo que podía hacer. Moyes, de hecho, fue cesado tras once jornadas, después de caer 2-0 en un paupérrimo partido en Las Palmas, con sólo nueve puntos en su casillero, tras cuatro derrotas consecutivas y sin que Anoeta hubiera visto todavía un triunfo de los suyos, y eso sin contar el lamentable e impersonal juego que exhibía el equipo semana tras semana.

González González y su patética actuación en el Bernabéu.
El relevo, que acabó siendo acertado pero no un éxito rotundo, fue un nuevo bandazo de la Real, que no parece tener claro el tipo de entrenador con el que sus jugadores puedan rendir al máximo. El fichaje de Eusebio invitaba a pensar que la Real se transformaría, quepasaría de un fútbol de corte más británico y primario a practicar un fútbol más de toque que aprovechara las virtudes de sus futbolistas más talentosos. Y así fue en los primeros partidos de Eusebio, en los que, curiosamente, se comenzó a exhibir una fortaleza defensiva que dejaba en muy mal lugar el trabajo de Moyes, porque esa debía ser una de sus premisas básicas. Y si la Real era capaz de jugar bien al fútbol, si veía puerta con relativa facilidad gracias a la descomunal primera vuelta que hizo un Agirretxe de récord y si además la retaguardia estaba a buen nivel, ¿cómo no pensar con esa mejora defensiva en que el equipo fuera capaz de darle la vuelta a la temporada y rindiera al nivel que pudiera llevarle a Europa? La propuesta de Eusebio, en todo caso, se dio de bruces con la realidad de la forma más dolorosa.

Si hay un partido que cambió la tendencia fue el del Santiago Bernabéu. La Real jugó muy bien ante el Real Madrid, pero pagó una factura increíblemente alta. Agirretxe y Canales se lesionaron de gravedad y González González perpetró una vergonzosa actuación en la que se inventó dos penaltis a favor del Real Madrid y dejó de señalar al menos otro clarísimo a Jonathas. El equipo txuri urdin tuvo que asumir que su bonita propuesta era muy insuficiente para sumar con frecuencia, y más ante los grandes. y tras una nueva racha de apenas una victoria en siete partidos coronada con la vergonzosa goleada que le endosó el Sporting en El Molinón, nada menos que 5-1, Eusebio cambió el guión. La Real dejó de dominar la posesión y se convirtió en un equipo táctico, rocoso y orgulloso. Pero ni siquiera se fue del todo consecuente con esa idea, y a actuaciones de mérito como la victoria 2-0 ante el Valencia en Anoeta se opusieron renuncias inadmisibles como la patética derrota 3-0 en el Vicente Calderón, en un partido que tiró Eusebio en uno de los arranques de entrenador que tuvo en la Liga.

Celebrando el gol de Jonathas en San Mamés.
Antes, por supuesto, ya se había vivido la tradicionalmente pobre eliminación copera, que aconteció al poco de llegar Eusebio a la Real y que se debió a que el técnico considerara el torneo como una opción de probar jugadores y no como lo que es, la competición más asequible para el club y una posibilidad de ilusionar a su gente, como ya se vio con la semifinal alcanzada en la 2013-2014. Las Palmas, transformado de la mano de Quique Setién, se convirtió así en la bestia negra realista de la temporada, al vencerle en los dos partidos de la Liga, provocar el cese de Moyes y derrotarle también en la Copa. Aún así, el buen arranque del equipo en la segunda vuelta permitió que se recuperara la ilusión. Sumar doce puntos consecutivos, coronados en la justa victoria en San Mamés, colocó a la Real en la novena posición, sólo dos puntos por detrás del Athletic, que era octavo, y en plena lucha por Europa. Pero la Real demostró una carencia de fe casi insultante y, en realidad, dio la temporada por acabada ahí.

Tras vencer en el derbi, la Real sumó otras cinco jornadas sin seguir, certificando la imagen de equipo irregular que tanto ha desilusionado a la afición, y prácticamente enterró sus opciones europeas. Prácticamente, porque en realidad al encadenar dos de los momentos más brillantes de la temporada, el 1-2 en el Sánchez Pizjuán, un campo que llevaba meses sin ver una derrota del Sevilla en ninguna competición, y el bravísimo 1-0 ante el Barcelona en Anoeta con gol de la gran esperanza de la temporada, Oyarzabal, la séptima plaza volvió a ponerse a tiro. Equipos que estaban por detrás de la Real en la clasificación como el Valencia sí creyeron estar en la pelea por mucho que pareciera imposible. El conjunto txuri urdin no. Y sin creer en un objetivo es imposible luchar por él, y de ahí el tristísimo final de Liga sin posibilidad de lograr nada positivo, aderezado con un asombroso triunfo del entonces casi desahuciado Getafe por 1-2 o la misión imposible de aguantar ante un Real Madrid que ganó con cierta facilidad en Anoeta por 0-1. Aunque la temporada acabara con dos victorias consecutivas, polémica ante el Rayo por las noticias que hablaban de apuestas de los jugadores locales y muy justa ante el Valencia, pocos rayos de sol la iluminaron.

viernes, mayo 13, 2016

VALENCIA 0 - REAL SOCIEDAD 1 Oyarzabal, primer paso a la grandeza

El último once de la Real en la Liga 2015-2016.
La Real cumplió. Ganó en Mestalla, lo hizo con justicia, en un partido de mucho ritmo pero más incidencias que ocasiones de gol y con un tanto de quien se ha convertido en el gran protagonista de la temporada, Mikel Oyarzabal, que ha respondido con creces a la confianza de Eusebio, por tardía que esta haya podido parecer. Tan tardío como el gol, que llegó en la última jugada del encuentro y de la temporada, para convertirse en el mejor cierre posible de un ejercicio que, tampoco hay que olvidarlo, ha sido malo. Pero la sonrisa de Oyarzabal, mezclada con la efusiva celebración de Eusebio, es una espléndida forma de acabar con el suplicio de los últimos meses y una indudablemente positiva manera de afrontar el futuro que ya ha comenzado. La Real ganó. Acaba la Liga con dos victorias consecutivas y termina siguiendo al grupo europeo de la Liga. Muy lejos de él, pero justo detrás. Ahora falta el empujón para que dentro de un año esté, al menos, en esa pelea. Oyarzabal es el primer paso a la grandeza que está por venir.

El último once de la temporada que dispuso Eusebio no guardó ninguna sorpresa, pero sí dos buenas noticias. La primera, la titularidad de Rubén Pardo, un futbolista que está cayendo en un ostracismo silencioso, y que al menos termina la Liga jugando, aunque no destacara especialmente en Mestalla y acabara sustituido. No es mala señal, aunque las que cuentan ya tendrán que verse en la próxima campaña. La segunda, el debut como titular de Bautista, al que el técnico realista sin duda premió por su voluntariosa entrega en la hora de juego que le había dado hasta ahora, coronada con su gran gol ante el Rayo. Pero en realidad este último encuentro no estaba llamado a dejar grandes conclusiones y se notó desde el principio. Valencia y Real asumieron desde el principio el hecho de que en este partido no había gran cosa en juego. Se jugó, por tanto, a buen ritmo, pero sabiendo que nada era a vida o muerte.

Lo cierto es que con el murmullo que circulaba por Mestalla durante todo el partido se convertía en una misión muy complicada la de pensar que este Valencia - Real Sociedad era un partido de Primera. Es lo que tiene llegar a final de temporada sin objetivo alguno. Pero voluntad sí hubo, y al menos eso propició un encuentro de buen ritmo, en el que los dos equipos al menos quisieron tocar y correr, evitando las pelotazos y el juego subterráneo. Pero, claro, eso también se llevó por delante la opción de que hubiera ocasiones de peligro en ninguna de las dos porterías durante muchos minutos. De hecho, apenas tuvieron que intervenir los dos guardametas. Rulli no tocó el balón en la primera mitad, ya que las dos mejores opciones del Valencia se toparon con Reyes primero y con Elustondo después. Y la Real, además de algún centro con muy buena intención cortado por la defensa valencianista, apenas dispuso de un disparo desde la frontal de Bautista que atajó Jaume.

Tan poco atractivo fue el partido en las áreas que, en realidad, lo más reseñable del primer acto fue la lesión de Piatti, muscular y evidente desde el primer momento. Al menos hasta la última jugada, en el minuto de prolongación que dio Velasco Carballo, por cierto en su última actuación como profesional, en la que Aderlan se adelantó a toda la defensa realista para conectar un buen cabezazo cruzado que no cogió portería. El comienzo de la segunda mitad no pareció cambiar el guión del partido, aunque Rulli sí tuvo que atajar dos centros desde ambas bandas, más peligroso el de Siqueira desde la banda derecha del ataque valencianista que el de Barragán desde la izquierda. El guardameta argentino también tuvo que salir hasta el pico de su área, junto a la línea de fondo, para atajar un envío largo que De la Bella había cerrado bien.

De la Real apenas había noticias en ataque, y las que hubo en esos primeros minutos de la reanudación fueron más bien para olvidar. Como muestra, un disparo lejano de Zurutuza. Lejano por la posición desde la que partió el balón y lejano por el punto en el que acabó. Oyarzabal fue, con diferencia, el que más lo intentó, tanto en jugadas individuales como con pases, pero no acabó de encontrar en muchas jugadas el punto de acierto que concretara alguna de esas intentonas en una clara ocasión de gol. Bautista también estuvo muy batallador, y estuvo a punto de cazar un buen centro de Zurutuza en su última opción del encuentro antes de ser sustituido por Bruma. Esa jugada pareció ser un punto de inflexión en el partido, y la Real comenzó a estar mucho más cerca del gol. Pardo le dio a Bruma un balón espléndido y este intentó un disparo de primeras que se le marchó muy desviado. Jaume, no obstante, seguía sin tocar el balón.

Pero, claro, en esta temporada que tan claro ha dejado el paupérrimo nivel arbitral, no podía concluir sin que un colegiado más dejara su sello. Al parecer, como ya dejó claro Augusto en el Vicente Calderón con aquella criminal entrada a Capilla que Hernández Hernández obvió descarada y desvergonzadamente pitando el final del encuentro, a los chavales de la Real se les puede pegar con total impunidad. Vezo primero propinó un pisotón impresionante a Oyarzabal que le dejó tieso e inmóvil sobre el césped. Velasco Carballo dio la ley de la ventaja y, por eso, olvidó que el jugador valencianista ya tenía una amarilla y le perdonó la roja. Y luego Santi Mina arrolló de una forma tan atolondrada como peligrosa a Elustondo, poniendo en peligro su rodilla, sin que la cosa pasara de la falta. Qué difícil ha sido esta temporada, como casi todas desde la de la Champions, que la Real haya jugado contra diez. Qué difícil. Y no se entiende por qué. Afortunadamente, al menos no hubo lesiones y ambos pudieron seguir.

En cualquier caso, como el murmullo continuo de la grada de Mestalla iba convirtiéndose de vez en cuando en algún que otro silbido a los suyos, el Valencia perdió la concentración y la Real pasó a dominar el encuentro, incluso rondando el área de Jaume, que sí tuvo que intervenir para detener un buen disparo de Bruma. Pero el equipo local reaccionó bien, y contestó con la mejor jugada del partido, en la que Santi Mina disparó fuera en un mano a mano con Rulli. En esa jugada, por cierto, Reyes se lo llevó por delante justo cuando disparaba, algo que debería ser penalti pero que nadie señala. Mina, al ser derribado por el mexicano, se estampó contra Rulli y comenzó a sangrar abundantemente con la boca. Eusebio aprovechó el incidente para hacer su segundo cambio, retirando del campo a Xabi Prieto para dar una nueva oportunidad a Jonathas.

Bruma confirmó que, si este es su último partido en la Real como parece, quería despedirse con gol. No paró de intentarlo, y estuvo cerca de lograr con un disparo, tras una espléndida cesión de Oyarzabal, que se envenenó tras rebotar en un defensa. Jaume, no obstante, estuvo diestro para evitar el gol. El mismo Oyarzabal estaba a punto de adelantar a la Real tras el saque de una falta lejana que Elustondo había enviado al corazón del área cuando Velasco Carballo lo impidió señalando un fuera de juego que existió sólo en la imaginación del asistente del colegiado. A Eusebio le dio tiempo a hacer debutar a Zubeldia, que estuvo a punto de liársela al Valencia robando un balón en el centro del campo, pero no tuvo la rapidez suficiente para plantarse solo ante Jaume. Bruma pudo marcar de falta directa y Zurutuza de cabeza tras un buen pase de Jonathas. Si en tantas ocasiones se dice que se veía venir el gol del rival, lo cierto es que esta vez el que se vislumbraba era el de la Real.

En todo caso, Negredo, que saltó al césped entre silbidos ya más nítidos de Mestalla a los suyos, pudo dar la victoria al Valencia con un cabezazo final después de varios rebotes y con un disparo ya en el descuento que se marchó fuera. Como todos los intentos del Valencia, ya que no consiguió disparar entre los tres palos en todo el encuentro. Lo cierto es que si alguien mereció el gol en el partido fue la Real, y este acabó llegando cuando ya nadie lo esperaba. Una buena maniobra en el área de Bruma le permitió disparar a puerta con nitidez, Santos sacó el balón bajo palos con Jaume ya batido, el balón le llegó rebotado a De la Bella, que apenas pudo controlarlo lo suficiente para que llegara Oyarzabal con su hambre de gol y empotrara el cuero en el fondo de la portería del Valencia, para sumar su sexto gol de la temporada, una cifra espléndida y que supera, sin ir mucho más allá, la de Vela. El camino está marcado y lleva el nombre de Zubieta.

La Real cumplió. Sin alardes, pero con profesionalidad, aprovechando si se quiere que el Valencia era probablemente el único equipo que tenía más ganas que el txuri urdin de que llegaran ya las vacaciones. Pero sigue siendo una victoria en Mestalla, un campo en el que la Real ha vencido en cuatro de sus cinco últimas visitas. La alegría de Eusebio estaba en parte justificada. Puede parecer exagerada viendo que en el fondo no había demasiado en juego. Pero indudablemente no es lo mismo acabar en la octava posición, o en la novena si el Málaga vence a Las Palmas en su campo, que hacerlo en la duodécima. La Real, por mucho que no haya olido Europa en toda la temporada y aunque la temporada haya sido un fracaso enorme, va a finalizar justo detrás de los equipos europeos. Y con la sensación de que el Sanse ha llamado con fuerza a las puertas del primer equipo y Eusebio va a tener que buscar acomodo a quienes más que el futuro de la Real son ya su presente con Oyarzabal como buque insignia.

jueves, mayo 12, 2016

PREVIA Valencia - Real Sociedad. Por un final digno

Xabi Prieto, en el partido de la pasada Liga en Mestalla.
Es inevitable pensar en Valencia y Real Sociedad como las dos grandes decepciones de esta Liga, así que es casi irónico que acaben enfrentándose. Ambos equipos estuvieron siempre lejos de Europa, e incluso coquetearon con el descenso, aunque han llegado a la jornada 38 en disposición de quedarse clasificatoriamente a las puertas de Europa, aunque muy lejos en cuanto a puntos. Los dos buscan un final digno (viernes, 20.30 horas, Mestalla, Canal + Liga) que al menos permita mirar a la próxima campaña con algo del optimismo que no han podido tener en la que ahora finaliza. La Real llega a este encuentro de nuevo con muchísimas bajas, pero con la ilusión que han despertado los dos últimos canteranos en llegar a Primera, Oyarzabal y Bautista, como gran arma para asaltar también Mestalla en una temporada en la que se ha puntuado en casi todos los campos del segundo escalafón de la Liga, todos menos Balaídos.

La noticia de la convocatoria está en la nueva ausencia de Carlos Vela, según explicó Eusebio motivada por molestias en la rodilla, y después de la última polémica despertada, su macha de Anoeta en pleno partido ante el Rayo tras ser cambiado. Quién sabe si el mexicano está poniendo fin de esta manera tan triste a su andadura en la Real. Vela es una de las muchísimas bajas que tiene el técnico para afrontar este cierre de la campaña, las ya conocidas de Iñigo Martínez, Raúl Navas Carlos Martínez, Héctor, Canales y Agirretxe, a quienes se suman el ya mencionado Vela y Zaldua, además de Granero por la expulsión que sufrió ante el Rayo. Nada menos que nueve jugadores del primer equipo están fuera, situación al menos compensada con el regreso de Jonathas, pero esto convierte la lista otra vez en un gran escaparate para un número importante de potrillos. A Elustondo y Oyarzabal se suman Odriozola, Zubeldia y el ya estrenado goleador Bautista.

Dado que estamos ante el cierre de la temporada oficial, es difícil saber cuáles son los planes de Eusebio, si pretende dar la alternativa a algún jugador más del Sanse de los ya habituales o si habrá opción para algunos futbolistas de despedirse de la Real sobre el césped. En cualquier caso, la sensación es que parece que no habrá demasiados cambios en el once inicial, y jugarán Rulli bajo palos, con Mikel González y Diego Reyes como centrales y Elustondo y De la Bella como laterales. Por delante de ellos, Illarramendi y Zurutuza parecen fijos, por lo que Markel y Pardo se juegan la otra plaza del centro del campo. Con la ausencia de Vela, Bautista tiene opciones de ser titular por primera vez, junto a Xabi Prieto y Oyarzabal. La otra alternativa posible es la de Jonathas en su regreso a la lista tras un par de semanas de ausencia. En principio, Oier Olazabal, Odriozola, Yuri y Zubeldia están de inicio en el banquillo.

La Real alcanzó la novena plaza con su victoria ante el Rayo Vallecano, con 45 puntos, los mismos que tiene el octavo, el Málaga, equipo con el que los realistas tienen perdido el average particular. Su rival, el Valencia, es undécimo con 44. La Real puede ser octava, ese es su tope, si mejora el resultado del Málaga, pero también puede caer hasta la decimoquinta si los resultados de otros partidos son adversos. Además, estos 45 puntos supondrían igualar el peor registro desde el ascenso, precisamente el de la temporada 2010-2011 en el que se logró la salvación en la última jornada. La Real busca cerrar una buena temporada a domicilio, donde ya ha sumado 19 puntos y cuatro victorias, y lograr un final de Liga con dos triunfos consecutivos. El Valencia, por su parte, y tras tres jornadas sin conocer la victoria, concluye un mal año en Mestalla, donde sólo ha ganado seis partidos y ha perdido ocho.

Hay 64 precedentes del Valencia - Real Sociedad, todos ellos en Primera División, y el balance es claramente favorable al equipo local, que ha vencido en 42 de esos duelos, con once victorias realistas y el mismo número de empates. La mayor goleada txuri urdin en Mestalla es el 2-5 de la temporada 2012-2013, con tantos de De la Bella, Mikel González, Ifrán, Agirretxe y Vela. Por contra, el mayor varapalo que se ha llevado la Real en terreno valencianista es el 7-1 de la temporada 1934-1935. Todo lo nefasto que ha sido Mestalla a lo largo de la historia para los intereses de la Real, con ese nombre o con el de Luis Casanova, se ha diluido bastante en las últimas diez visitas, en las que el equipo realista ha conseguido tres victorias, consecutivas además entre las temporadas 2011-2012 y 2013-2014, y otros tantos empates.

La derrota que sufrió la Real en Mestalla la pasada temporada, la 2014-2015, de hecho rompió esa racha triunfal de los realistas en las tres campañas anteriores. El Valencia, que ya acariciaba la Champions a esas alturas de la temporada, en marzo, ganó con relativa facilidad a la Real por 2-0 y solventó el partido en apenas tres minutos al poco de iniciar la segunda mitad. Los goles, obra ambos de Piatti, llegaron en los minutos 53 y 56, después de una primera parte nivelada, en la que el equipo de David Moyes dio la cara aunque sin grandes alardes, sosteniéndose muy bien en defensa pero generando poco en ataque. Con el 2-0 en el marcador, los dos equipos asumieron que ya no había contienda y la última media hora no tuvo demasiado interés. Para la Real, era el duodécimo partido de la temporada lejos de Anoeta sin conocer todavía la victoria.

domingo, mayo 08, 2016

REAL SOCIEDAD 2 - RAYO VALLECANO 1 El futuro es brillante... si se cuida

Oyarzabal hizo el primero y asistió en el segundo.
Ganó la Real. Ganó porque aprovechó la endeblez defensiva de su rival, un Rayo que venía con el agua al cuello y que se jugará su futuro en la última jornada. Y ganó porque tiene una cantera que le augura un futuro brillante si es capaz de cuidarlo. Ganó porque tiene perlas como Oyarzabal y Bautista, que fueron los autores de los dos tantos. Qué clase de ambos. Qué combatividad. Qué ilusión verles dejarse la vida por la camiseta txuri urdin, incluso en partidos en los que ya no hay objetivos clasificatorios claros. La Real ganó por su cantera. Pero también ganó porque a lo que suministre Zubieta hay que sumar incorporaciones de calidad como las de Rulli. El argentino, que puede haber jugado su último partido en Anoeta, sostuvo al equipo solventando las mejores ocasiones del Rayo. Y aunque Jaime Latre volvió a dar razones para pensar que Anoeta es un campo que le motiva para mal, la Real supo gestionar su inferioridad numérica final por expulsión de Granero y pudo aguantar las embestidas del Rayo.

Para lograr esta victoria, Eusebio sólo se salió en un caso del guión previsto, el de plagar el banquillo de potrillos y apostar por los hombres del primer equipo. De la Bella volvió al lateral izquierdo y Yuri, habitual titular de la temporada, vivió el partido desde el banquillo. Y la única elección real que tenía era en el centro del campo, donde apostó por Granero y no por Pardo, que jugó en la segunda mitad y que se enfrentó a algún silbido que no tiene mucho sentido. Con estos mimbres, la Real encaró el partido bastante mejor que hace unas jornadas ante el Getafe. Nada espectacular, porque la Real ya está pensando en las vacaciones, pero al menos compitió con suficiente dignidad. El Rayo, eso sí, mostró una mayor intensidad. Lógico, puesto que era el equipo vallecano el que se estaba jugando la vida. Pero lo cierto es que tampoco se notó tanto. En cualquier caso, y como ya sucedió ante el Getafe, la simple inercia permitió a la Real ponerse por delante en el marcador.

El gol llegó pronto, en el minuto 12, y en realidad fue la primera acción de verdadero peligro de ambos equipos en el encuentro. Y su autor fue Oyarzabal, confirmando que el potrillo es la mejor noticia que ha dejado esta temporada para la Real. Fantástico el disparo del canterano desde la frontal, con el balón muy arriba y buscando el palo a la derecha de Juan Carlos. Calidad y olfato. El guardameta rayista, eso sí, hizo mucho para que ese disparo se convirtiera en el 1-0. La variación en el marcador hizo que el Rayo despertara y fuera del todo consciente de la situación que vivía, ya inmerso en los puestos de descenso, y así empezó a sumar llegadas de peligro. La primera la tuvo al cuarto de hora Pablo Hernández, pero su disparo desde el punto de penalti tras una buena internada de Embarba, aunque dejó congelado a Rulli, no cogió portería. En el 23 Embarba de nuevo se topó con Rulli, que evitó el empate con una parada milagrosa con el cuerpo.

Con el Rayo mucho más volcado, y sabiendo de los inmensos problemas defensivos que tiene el equipo de Paco Jémez, era lógico pensar que la Real podía gozar de ocasiones claras. ¿Pero tan claras como la que tuvo Vela? Si el Rayo acaba descendiendo a Segunda es por jugadas como la del minuto 25, cuando un balón cedido atrás encontró la carrera del mexicano. Vela sorteó con facilidad a Juan Carlos, pero después, a saber por qué, no tiró a puerta, dio tiempo a que llegara Crespo y, con la punta de la bota, le arrebatara el balón a la otrora estrella txuri urdin. Este es el Vela de la temporada 2015-2016, quedó retratado en una sola jugada, confirmándose como un jugador que ya no sabe marcar ni con todo a favor y la portería vacía. Y o se le recupera o lo mejor es deshacerse de él de la forma más honrosa y ventajosa posible, porque duele ver a así a quien tanto ha dado a la Real.

Como si fuera un partido roto, a partir de ahí se repartieron las ocasiones, pero siempre pareció llevar más peligro el Rayo. La Real pudo hacer el 2-0 en un pase desde la banda de Vela a Prieto, que tenía todo el espacio del mundo. El capitán, que no es el jugador más rápido del equipo, no llegó a ganar la posición con claridad para rematar, también porque fue claramente agarrado, y tuvo que dejar el balón atrás para la llegada de Oyarzabal, cuyo disparo desde la frontal lo atrapó bien Juan Carlos. Antes, Rulli volvió a demostrar que es el realista que ha llegado al final de la temporada en mejor estado de forma con una nueva parada a Embarba, que remató de cabeza con mucha claridad. Después de la ocasión de Oyarzabal, Embarba tuvo de nuevo la opción de empatar en una jugada personal en la que entró trompicado en el área, protestó un penalti que no pareció existir y aún así consiguió disparar para que el balón se marchara muy cerca del palo a la derecha de Rulli.

Con tan poco en juego para la Real en este partido, la noticia estuvo en que Vela salió del partido en el descanso, en una situación que dará mucho que hablar. Tras su fallo clamoroso, culminación de una temporada terrible, Anoerta le despidió con pitos. Y Eusebio le sustituyó por el hombre más aplaudido de hace una semana, Bautista. ¿El futuro por el pasado? En los próximos meses lo sabremos. Paco también era consciente de que había que cambiar algo, porque su Rayo no mandaba ni en el campo ni el marcador y Javi Guerra sustituyó a Embarba. Pero si el equipo madrileño había dejado dudas en la primera mitad, el arranque de la segunda fue demoledor para sus pretensiones. Zurutuza tuvo una primera ocasión de cabeza, a los tres minutos de la reanudación, tras un fantástico pase de Prieto. Y a los cinco minutos, una espléndida contra conducida por Zurutuza la convirtió en una jugada de gol clarísima Oyarzabal con un sensacional pase atrás que Bautista convirtió con un disparo preciso en un golazo, su bautismo anotador en Primera.

La desesperación del Rayo se llevó por delante todo el peligro que sí consiguió llevar en la primera mitad, y de hecho fue la Real el equipo que más cerca estuvo del gol. Una nueva asistencia de Prieto, que demostró que la calidad no se pierde con la edad, no la remató Zurutuza tampoco se entiende muy bien por qué y permitió que Juan Carlos sorteara el peligro. Oyarzabal dio un paso adelante impresionante en la segunda mitad y se convirtió en una pesadilla para el Rayo. A pesar del entusiasmo de los chavales y a que Prieto encontró más acierto que en buena parte de la temporada, la Real perdonó el tercero. Y el partido se abrió por dos razones. La primera, el golazo que marcó Javi Guerra desde la frontal del área. La segunda, otro arbitraje desvergonzado de Jaime Latre, que él sabrá por qué perdonó la segunda amarilla a Crespo cuando derribó a De la Bella y después sacó una exageradísima roja directa a Granero por un pie arriba que rozó el estómago de Trashorras. No es nuevo esto de Jaime Latre en Anoeta, no.

Para entonces, Eusebio ya había hecho su segundo cambio, Pardo por Zurutuza, y reaccionó para hacer el tercero de forma inmediata, para dar entrada a Bruma por Oyarzabal. El cambio tenía un objetivo claro, el que Bruma evidenció pocos instantes después al conducir una buena contra, pero culminar la acción dando un pase imposible a Bautista. Pero, claro, este es Bruma, un jugador que decide mal casi siempre. Incluso tuvo una opción de uno contra uno después, dentro del área, y tampoco consiguió salir del reagte. Y hasta una tercera ocasión, en la que disparó con rosca a las manos de Juan Carlos. El Rayo, empujado por la necesidad y metiendo a todos sus delanteros en el campo, se fue a por el empate de forma ya casi descabellada. Manucho tuvo una buena opción de cabeza, pero Rulli la sacó a córner. Miku pudo provocar algo más, pero se llevó el balón con la mano y abortó la ocasión. Y ya en el descuento, Juan Carlos subió a rematar dos córners consecutivos pero el guardameta argentino de la Real mostró su autoridad por arriba.

La Real ganó su último partido de la temporada en Anoeta y al menos dejó un buen sabor de boca por lo que tendría que destacar siempre, por sus chicos de cantera y por sus extranjeros de calidad. Claro, que en ese segundo apartado también queda la malísima impresión que una vez más deja Vela. E incluso, por qué no decirlo, el comprobar que esta victoria realista ha puesto en aprietos al Rayo, cuando Vallecas es el mejor de los escenarios para vivir un partido de la Real. El equipo txuri urdin, incluso sin hacer el partido del siglo, ha mostrado una profesionalidad elogiable, la que tendría que mostrar siempre, y al menos ha sido capaz de dejar un triunfo a los suyos con un protagonismo que siempre alegra, el de dos chicos jóvenes que están llamados a dar muchas tardes de gloria a la Real. Eso es lo que cuenta. Y que al menos la Real llega a la última jornada en disposición de ser octava. Pírrico premio para un equipo que con sólo un poco más habría estado en la pelea por Europa. Qué pena da pensar eso.

sábado, mayo 07, 2016

PREVIA Real Sociedad - Rayo Vallecano. Un día incómodo

Vela, en el encuentro de la pasada temporada ante el Rayo.
Penúltima jornada de Liga y un día incómodo para la Real Sociedad (domingo, 17.00 horas, Anoeta, Canal + Liga). Muy incómodo, en primer lugar porque en realidad no hay nada en juego, y ya se sabe cómo reacciona la Real ante esa eventualidad. Después, por las numerosas bajas con las que cuenta Eusebio, nada menos que un tercio de su plantilla. Además, por la necesidad de ganar para que la temporada no sea todavía peor en Anoeta, donde la Real apenas ha sido capaz de ganar seis encuentros en lo que llevamos de Liga. Por supuesto, por la incertidumbre sobre el futuro de demasiados futbolistas, que en realidad no saben si se están despidiendo de Anoeta. Y sobre todo porque llega un equipo, el Rayo Vallecano, que ha vencido en sus dos últimas visitas a Anoeta y que jugará con el agua al cuello y con toda una invasión de sus aficionados, que serán más de 1.500.

Está pasando bastante desapercibido el hecho de que Eusebio está afrontando el final de la temporada con una primera plantilla muy mermada por las lesiones. Así, son nueve las bajas que tiene el técnico realista para competir en esta penúltima jornada, siete por lesión (Iñigo Martínez, Raúl Navas -que va a terminar la temporada sin debutar-, Carlos Martínez, Héctor, Canales, Jonathas e Imanol; sólo el delantero brasileño parece tener opciones de jugar antes de que acabe la temporada) y dos por sanción (Zaldua y Markel), lo que convierte la lista del técnico realista para el encuentro ante el Rayo en un buen escaparate para el Sanse. Hasta cinco jugadores con dorsal del filial están en la lista, uniéndose el lateral diestro Odriozola, el centrocampista Zubeldia y el delantero Bautista a los ya habituales Elustondo y Oyarzabal. Además, vuelve a la lista Carlos Vela, después de cumplir su encuentro de sanción por acumulación de amonestaciones ante el Real Madrid.

No es tarea fácil saber qué once sacará Eusebio, aunque lo lógico es que apueste por el bloque que representa el primer equipo. Así, lo más normal es que, con Rulli bajo palos, la defensa la forman Elustondo y Yuri como laterales y Mikel González y Diego Reyes como centrales. Por delante de ellos, Illarra y Zurutuza son fijos, y la tercera plaza del centro del campo se la disputan Granero y Pardo, quizá la única gran duda del once inicial y que quizás, sólo quizás, pueda dar algunas pistas de futuro sobre los planes de Eusebio sobre estos dos futbolistas. Y muy sorprendente sería que la línea de ataque no estuviera dispuesta con Xabi Prieto, Vela y Oyarzabal. En el banquillo estarían con seguridad Oier Olazabal, Odriozola, Zubeldia (los dos potrillos esperarán desde ahí sus primeros minutos con el primer equipo), De la Bella, Bautista y Bruma.

La Real es undécima con 42 puntos. Su tope ahora mismo es el octavo lugar, el que ocupa el Málaga con 45, pero todavía podría caer hasta la decimoquinta plaza, la que ahora está en poder del Deportivo con 39, empeorando aún más los números de esta decepcionante temporada. El Rayo está fuera de descenso, en la decimoséptima plaza, pero con los mismos puntos que sus dos perseguidores, Sporting y Getafe. La Real es el decimoquinto equipo de la Liga si contamos sólo los partidos disputados en casa, con apenas seis triunfos, cinco empates y 23 puntos. El Rayo es el tercero peor a domicilio, con diez puntos y una única victoria lejos de Vallecas, 0-1 ante Las Palmas en la lejana cuarta jornada de Liga. La Real acumula cuatro jornadas sin ganar y ha perdido sus dos últimos partidos en Anoeta, ambos ante equipos madrileños, 1-2 ante el Getafe y 0-1 ante el Real Madrid. El Rayo, por su parte, sólo ha sumado uno de los últimos nueve puntos posibles.

El equipo de Vallecas era uno de los rivales más propicios para la Real en su propio estadio, pero los dos últimos años han cambiado esa tendencia. En total, han sido 19 encuentros, con doce victorias de la Real, cuatro empates y sólo tres derrotas. En Primera, son once los triunfos realistas, y todos los éxitos rayistas en terreno donostiarra se han producido en la máxima categoría. La mayor goleada conseguida por el conjunto txuri urdin es el 5-0 de la temporada 2002-2003, la del gran subcampeonato realista, con tantos de De Pedro, Karpin, dos de Nihat y uno más de Tayfun. El Rayo nunca ha ganado en San Sebastián por más de un gol, y la vez que más tantos hizo fue en el 2-3 de la temporada 2013-2014. El 0-1 de la temporada pasada fue la primera vez que la Real se quedó sin marcar ante el Rayo en toda la historia. El cuadro estadístico lo completan tres partidos en Segunda, en los cuales el equipo realista está invicto, con dos victorias y un empate.

La pasada campaña, la 2014-2015, el Rayo se llevó el triunfo en un partido horrendo, sobre todo en su primera mitad, que no vio ocasiones destacadas hasta su tramo final, a pesar de la expectativa de un partido abierto. Pero ni uno ni otro equipo fueron capaces de trenzar jugadas, sino que mostraron una inusual debilidad futbolística. En la segunda mitad, la Real trató de llegar algo más a la portería de un Rayo que se mostró demasiado conformista para sus necesidades clasificatorias, Y aún así, el equipo vallecano se acabó llevando el partido de la manera más sencilla, poniendo un balón al área buscando a su jugador más alto, Manucho, que se adelantó a De la Bella para hacer el 0-1 y dar los tres puntos al Rayo. Aunque quedaban diez minutos por jugarse, la Real fue incapaz de reaccionar y no gozó de la más mínima ocasión para lograr el empate, por lo que Anoeta despidió al equipo con una sonora pitada para coronar una muy insatisfactoria primera vuelta de la Liga.

sábado, abril 30, 2016

REAL SOCIEDAD 0 - REAL MADRID 1 Honroso esfuerzo

Illarra, en el choque ante el Real Madrid.
Era francamente difícil que la Real lograra la machada de vencer al Real Madrid tal y como lo había hecho hace unas semanas ante el Barcelona. La enorme cantidad de bajas que tenía la Real, silenciada por el aparato mediático que cree que el fútbol se acaba en los intereses de madridistas y culés, era una losa enorme para Eusebio, que aún así dispuso un once digno que, una vez solventados los primeros minutos de tanteo, respondió con un honroso esfuerzo, con orgullo y con muchas ganas de dar una alegría a Anoeta. No pudo hacerlo, porque no aprovechó sus escasas opciones reales de marcar y a pesar de que un majestuoso Rulli sostuvo al equipo con vida hasta el minuto 80, cuando Bale conectó un cabezazo imposible y le dio los tres puntos al Real Madrid para mantener a los de Zidane vivos en la lucha por la Liga. Pero lo intentó. Vistas las circunstancias, no es poco.

Para que ese generoso despliegue fuera posible, Eusebio volvió a sorprender con su once, apostando por un dibujo más reconocible y sin la posición cambiante de Reyes que se vio en El Madrigal. El mexicano, de hecho, se quedó en el banquillo, siendo esta la mayor sorpresa del equipo que formó el técnico realista, que dio galones a Mikel y Elustondo en el centro de la zaga, con los previstos Yuri y Zaldua en los laterales, un centro del campo formado por Markel, Illarramendi, con Zurutuza y Xabi Prieto junto a Bruma, la gran novedad del once, y Oyarzabal. El caso es que con este once, la Real hizo frente a la realidad clasificatoria y la falta de objetivos en esta Liga primero con una cierta resignación y poco a poco entrando en el partido, pero siempre un peldaño por debajo del Real Madrid, al que se notó con la necesidad de ganar para seguir luchan por la Liga.

No hubiera sido nada extraño que, después de unos minutos de tanteo inicial, el equipo madridista se hubiera puesto por delante en el primer cuarto del partido. La primera gran ocasión la tuvo en sus pies James, pero Rulli la despejó con los pies en el minuto 9. Tres después, Ramos remató a placer en un córner, por una pantalla claramente ilegal de Casemiro a Elustondo que se sancionó, pero mandó el balón fuera. De la misma forma, Bale tampoco encontró portería al cuarto de hora, y en el minuto 22 de nuevo fue el galés quien conectó un buen testarazo a pase de James, pero de nuevo sin probar a Rulli. La Real en esos minutos sufrió muchísimo por sus costados, tanto Yuri como Zaldua se veían incapaces de frenar a los madridistas, y su respuesta ofensiva se limitó a alguna cabriola de Bruma, la pelea incansable de Oyarzabal y un disparo lejano e inocente de Zurutuza.

Pero a partir de ahí la Real despertó, bien es cierto que por el corazón que hay que poner en los partidos contra el Real Madrid que por tener claro el juego que debía desplegar, y empezó a llegar con algo de peligro, aún sin poder concretarlo. Zaldua comenzó a animarse en ataque y combinó con Xabi Prieto para forzar un primer córner y desperezar a un Anoeta enchufado pese a todo. Después fue Bruma quien metió un buen centro desde la izquierda que el propio Prieto no pudo rematar con claridad, dejando el balón en las manos de Keylor. Zurutuza, que se convirtió en estos minutos en el mejor realista, estuvo a punto de plantarse solo ante el guardameta madridista tras un pase del capitán. El Madrid contestó con una jugada en la que Zaldua fue superado y primero Markel y después Elustondo tuvieron que sacar el balón con Rulli ya batido, pero la Real reaccionó bien, primero con una jugada de Bruma que acabó rematando desviado Zurutuza y después con la mejor combinación del partido, entre Bruma, Zuru y Prieto, que Zaldua remató con un trallazo desviado.

La Real llegó al descanso con la sensación de haber igualado un duelo que había comenzado claramente decantado para el bando madridista con sus claras ocasiones iniciales, pero con una factura importante, las amarillas que vieron Illarra y Markel, más justa la del primero que la del segundo por el celo de un Undiano Mallenco que pareció castigar demasiado en un partido que no lo merecía. En todo caso, la segunda parte comenzó como la primera, y el Madrid tuvo otra oportunidad en un córner, de nuevo un cabezazo de Bale que se marchó arriba. Pero esta vez la Real reaccionó antes, y en el minuto 51 ya puso a prueba a Keylor, con un córner al segundo palo que botó Bruma, sorprendente lanzador en el día de hoy, uno más a la nómina de quienes lanzan saques de esquina (dos, en realidad, porque al final fue Oyarzabal quien lanzó los córners), y que el guardameta madridista tuvo que despejar con la punta de los dedos. Bruma tuvo otras dos ocasiones desde la esquina casi a renglón seguido, después de una espléndida maniobra de Zurutuza dentro del área y un posterior disparo repelido por la defensa.

Según transcurrían los minutos de la segunda mitad, daba la impresión de que la Real tenía el partido mucho más controlado, desde luego mucho más que en su primera mitad. Pero justo en ese momento, la realidad le dio una bofetada al equipo txuri urdin y el Real Madrid tuvo su ocasión más clara, después de un despeje increíblemente fallido de Yuri, que dejó el balón muerto a pies de Bale dentro del área pequeña. Pero ahí emergió la figura de un inconmensurable Rulli, que hizo un paradón antológico con el pie, evitando lo que a todas luces parecía un gol cantado. La Real, no obstante, rondaba el área de Keylor. ¿El problema? Que a la Real le faltaban todos sus hombres de ataque. Ni Vela, ni Jonathas, ni Agirretxe. ¿Y quién remata a puerta? Complicado. Por eso, y a pesar de que el Madrid tenía importantes ausencias en ataque, hubo más disparos sobre la portería de Rulli. Bale estuvo otra vez cerca del gol tras el primero de los dos errores que cometió Elustondo en el partido.

Eusebio, sabedor de que la importancia del partido estaba en el centro del campo, introdujo el primer cambio a los 22 minutos de la segunda mitad. Reyes entró por Markel, para eliminar así el peligro de que el realista viera la segunda amarilla, y dando un perfil un poco más defensivo al equipo. Y aún así, la Real logró llegadas interesantes, como una buena maniobra de Oyarzabal que sirvió para provocar una amarilla a Casemiro que Undiano Mallenco no quiso mostrar por algún motivo difícil de explicar, sobre todo por ser una jugada calcada a la que sí le costó la amonestación a Illarra en la primera mitad. Rulli, no obstante, se mantuvo como el hombre más valioso de la Real con una nueva mano tras un pase de Jesé que se envenenó tras tocar en la pierna de Elustondo. Y justo a continuación, el segundo de los errores de Elustondo, que no empañan el gran esfuerzo que hizo, provocó una salida de Rulli, de nuevo perfecto, para que Jesé no hiciera gol.

Previendo que el Madrid tendría que hacer un último gran esfuerzo en el partido y no perder sus opciones en la Liga, Eusebio metió dinamita arriba: Bautista, recibido con una atronadora ovación por un Anoeta ávido de alegrías, por Bruma. Y esta vez sí, a diferencia de su testimonial debut en El Madrigal ya en el descuento, con algunos minutos para intentar hacer cosas, como por ejemplo un buen desmarque que Yuri no fue capaz de ver para meterle un buen balón. En cualquier caso, el Madrid convirtió la necesidad en virtud y se llevó el partido por calidad y acierto. Rulli volvió a salvar a la Real con una impresionante parada a disparo de Jesé desde la frontal, pero ya no pudo hacer nada para impedir el 0-1 en un formidable cabezazo de Bale, que le ganó la posición bien a Elustondo en un salto. A la Real le quedaban diez minutos para responder al tanto del Real Madrid. Y ahí, una vez más, se notaron la bajas y lo descompensado de las convocatorias de Eusebio. ¿Hombres de ataque? Ninguno. Por eso, lo único que le quedó al técnico realista fue poner a Héctor en el campo, por un Yuri que se marchó exhausto.

La Real, en cualquier caso, le puso un corazón inmenso al final del partido, incluso asumiendo que fútbol tenía poco y que las incontables bajas que tenía pesan decisivamente en la capacidad del equipo. Por eso, el peligro llegó a balón parado. El Madrid sufrió en esa suerte porque, además, reculó con descaro. La primera opción fue un cabezazo desviado, muy desviado, de Mikel González. Después llegó un sensacional testarazo de Zurutuza que obligó a que Keylor hiciera la mejor parada del encuentro. Y finalmente aconteció una jugada final en la que Rulli, después de algunas dudas, subió a rematar y acabó por los suelos sin que se viera claramente el motivo y sin que nadie llegara a rematar. Fue la última jugada porque, curiosamente, Undiano Mallenco indicó únicamente dos minutos de añadido. Nuevamente, él sabrá por qué tenía tanta prisa en acabar el partido cuando se habían hecho los seis cambios, ignorando las directrices del propio Comité de Árbitros de cuantificar cada sustitución en 30 segundos. Y él sabrá también si hubiera decretado lo mismo de mantenerse el 0-0 en el marcador.

El caso es que la Real empeoró un poco más sus datos en Anoeta esta temporada con una nueva derrota, aunque esta vez sí se notó que los condicionantes afectaron demasiado. El equipo txuri urdin dio la cara como pudo y durante 90 minutos, pero acusó las bajas. Y también, obviamente, se vio mermada por el hecho de que en este partido no había en juego más que el honor. Y el honor, al menos, se defendió esta vez con orgullo, con corazón y con el sentimiento txuri urdin que se exige a este equipo. Porque así, en realidad, da igual el resultado del partido. Si el equipo se deja todo lo que tiene, por poco que sea, por mucho que le afecten las circunstancias en su contra que objetivamente había en este encuentro, el juicio a la Real sólo puede ser positivo. Incluso dentro de este lento final de una Liga que va a dejar un muy mal recuerdo y en el que ya no queda más que lo que ha hecho la Real ante el Real Madrid: competir.

viernes, abril 29, 2016

PREVIA Real Sociedad - Real Madrid. Jueces de la Liga

Zurutuza, protagonista del 4-2 de la pasada temporada.
Qué lástima que el único papel que le reste ya a la Real esta temporada sea el de juez de la Liga por enfrentarse al Real Madrid en la jornada 36ª (sábado, 16.00 horas, Anoeta, Canal + Liga). Pero en realidad no va a ser ese el juicio más interesante para el equipo txuri urdin, que se va a exponer también al de su hinchada. Le toca a Anoeta juzgar la temporada de la Real en el último gran partido que va a ver esta temporada, penúltimo de la competición ya que la próxima jornada también la disputarán los de Eusebio como locales y ante el Rayo Vallecano. Pero será aquí, ante todo un Real Madrid, donde el equipo se juegue de verdad el despedir esta triste temporada con un enfado más o con, al menos, la alegría de superar al por ahora tercer clasificado de Liga y semifinalista de Champions. Parece poca cosa, pero está en juego la ilusión del realista. Por eso, los auténticos jueces de la Liga estarán en las gradas de Anoeta.

Mucho se habla de las bajas del Real Madrid, como siempre dando la impresión de que los grandes juegan solos, pero quizá habría que destacar que Eusebio afrontará el encuentro con las ausencias de Carlos Martínez, Iñigo Martínez, Canales, Vela, Agirretxe y Jonathas, cuatro de los pilares de la Real que llegó a Champions y dos de sus fichajes más importantes de los últimos años. Casi nada. El central no va a poder celebrar su renovación jugando por un esguince de rodilla que complica incluso su participación en lo que queda de Liga. El mexicano es el único de estos jugadores que se perderá al partido por sanción, por acumulación de amonestaciones tras la que le enseñó Fernández Borbalán en Villarreal. Para suplir estas dos ausencias, Eusebio recupera a los dos jugadores que descartó por razones técnicas la pasada jornada, De la Bella y Granero. Bautista se mantiene en la convocatoria, junto a los dos jugadores del Sanse que ya están perfectamente integrados en la primera plantilla, Elustondo y Oyarzabal.

Viendo los cambios de hombres y de esquemas que ha venido desplegando Eusebio en los últimos partidos, y más aún ante equipos grandes o en estadios complicados, resulta muy complicado adelantar los planes del técnico realista, prácticamente en cualquier línea salvo en la portería, donde Rulli es fijo. Y a partir de ahí, muchísimas dudas. Da la sensación de que el esquema se parecerá mucho al de la pasada semana, con lo que Reyes estaría en el centro del campo, en principio por delante de Elustondo y Mikel, con Yuri y Zaldua como laterales. Markel e Illarramendi podrían repetir en el centro del campo. Por delante, son fijos Zurutuza y Oyarzabal, este probablemente como hombre más adelantado. Eusebio también tiene la opción de jugar con Bautista en punta, con lo que quien podría entrar en el once es Bruma. En principio, Oier, De la Bella, Héctor, Granero y Pardo estarán seguro en el banquillo de inicio.

Sin opciones ya de hacer gran cosa en la Liga, habiendo dicho adiós a Europa y con la salvación matemática conseguida con el empate de la pasada jornada en El Madrigal, la Real ocupa la duodécima posición en la tabla con 42 puntos. Diez por encima, Europa; diez por debajo, el descenso. Con lo cual, el tope de la Real está en la octava plaza, la que ocupa el Valencia con 44 puntos. Su rival, el Real Madrid, está inmerso en la lucha por la Liga, es tercero con 81 puntos, a uno tanto de Atlético como de Barcelona. La Real busca mejorar unos pobres números en Anoeta, ya que sólo ha sumado más como local que otros cuatro equipos de la competición. Y no es el Real Madrid el mejor de los visitantes para lograr esa mejora, puesto que los blancos han logrado 35 puntos lejos del Santiago Bernabéu y sólo han perdido en dos ocasiones como visitante, 3-2 ante el Sevilla y 1-0 ante el Villarreal. El Madrid suma nueve victorias consecutivas; la Real, un punto de los últimos nueve posibles, y sólo un triunfo en sus últimos cinco encuentros en casa, 1-0 ante el Barcelona.

Real Sociedad y Real Madrid se han visto las caras en Donostia en 68 ocasiones, siempre en Primera División, con un balance favorable al equipo madrileño, que ha vencido en 26 de esos encuentros, por 21 triunfos realistas y otros tantos empates. La mayor goleada txuri urdin es el 6-2 de la temporada 1950-1951, con tres goles de Igoa y uno de Caeiro, Epi y Basabe. Por contra, la derrota más abultada es el 1-5 de la temporada 1992-1993, el último de estos choques disputado en Atotxa, aunque el Madrid hizo un gol más en el 3-6 de la campaña 1953-1954. En Anoeta, la igualdad es total, con siete victorias para cada uno y cinco empates en los 19 partidos que se han jugado en dicho estadio. Desde el ascenso, la Real acumuló cuatro temporadas consecutivas sin lograr el triunfo ante el Madrid, racha que rompió la pasada temporada.

En ese encuentro de la 2014-2015, la Real protagonizó una vibrante remontada, que debió ser el punto de inflexión de la temporada tras el paupérrimo inicio, con la eliminación europea en Krasnodar y la derrota en Ipurúa en el primero de estos derbis guipuzcoanos jugados en Primera, pero fue un oasis. Se olía goleada blanca cuando a los diez minutos el Real Madrid ya ganaba por 0-2, tantos de Ramos de cabeza a la salida de un córner y de Bale tras una gran jugada. Pero los blancos perdonaron y la Real reaccionó. Lo hizo en la primera parte, cuando Iñigo Martínez recortó distancias con un gol de raza y con un Zurutuza estelar empatando de cabeza y jugándose el tipo. El propio Zurutuza, partidazo el suyo, le dio la vuelta al marcador a los veinte minutos de la reanudación y Vela, que entró en la segunda mitad, puso la guinda con el 4-2 definitivo, rememorando un resultado inolvidable que ya había logrado en las temporadas 1997-1998 y 2002-2003, ambas con clasificación europea final como premio. Pero esta vez sólo fue un espejismo. Feliz, pero espejismo por desgracia.

domingo, abril 24, 2016

VILLARREAL 0 - REAL SOCIEDAD 0 Un punto sin emoción

Empate en El Madrigal.
Habida cuenta de los dos sacos de goles que se había llevado la Real en El Madrigal en sus dos últimas apariciones, un punto tendría que saber francamente bien. Pero el 0-0 que arrancaron los de Eusebio les hace sumar un punto sin emoción, que no sirve de mucho y que no cura las heridas abiertas por esta decepcionante temporada. Es difícil sacarse de la cabeza la impresión de que el Villarreal fue un rival pobre porque estaba pensando en su semifinal europa ante el Liverpool y que si hubiera tenido enfrente un equipo con algo en juego, aunque fuera uno tan pobre como el Getafe de hace unos días, habría sufrido lo indecible. Pero eliminando las circunstancias, la Real fue mejor que el Villarreal y pudo ganar. Debió hacerlo, pero su estrella, Vela, ha perdido toda la magia, y otro árbitro más, esta vez Fernández Borbalán, demostró que es más fácil pitar un penalti en contra que a favor. Y así, 0-0. Un punto más, una jornada menos.

Para lograr ese empate, y probablemente pensando que ese resultado no era nada malo, Eusebio dispuso en El Madrigal a una Real dispuesta a aguantar el chaparrón del Villarreal, quizá aleccionado por la historia reciente y pensando en que en las dos últimas visitas del equipo a este estadio acabó goleada por 5-1 y por 4-0. Reyes se colocó en el centro de una defensa de cinco, con Iñigo a su izquierda y Elustondo a la derecha, con Zaldua y Yuri en los laterales, Markel e Illarra por delante, y con un ataque conformado por Zurutuza en la izquierda, Oyarzabal en la derecha y Vela en punta. ¿Cuál fue el problema del planteamiento? Que el Villarreal se tomó el partido con una calma tremenda, derivada de la tranquilidad de dar ya casi por conseguida la cuarta plaza, aunque en realidad no sea así, y de la tensión que sí le ofrece la semifinal de la Europa League. Así que el partido rápidamente tomó un cariz que ya quisieran los de pretemporada, con dos equipos dispuestos a hacer más bien poco.

Por supuesto, si a alguien beneficiaba este hecho a priori era a la Real, que vio que el partido era tan aburrido y el Villarreal se lo había tomado de tal manera que simplemente con tocar un poco el balón llegaba con cierta facilidad a las inmediaciones del área de Asenjo. Sin ocasiones demasiado claras, por supuesto, a excepción de un cabezazo muy franco de Elustondo en el segundo palo tras un saque de córner que el canterano realista no fue capaz de poner entre los tres palos a pesar de haber logrado una gran ventaja con su desmarque. Esto, que fue lo primero digno de mención del partido, llegó al cuarto de hora. La respuesta del Villarreal fue la de tomarse el encuentro con un poquito más de seriedad. No mucha, pero sí suficiente para generar tres ocasiones muy claras. Primero una buena parada de Rulli a disparo de Soldado, después el larguero evitó el gol de Bruno en una falta ejecutada con maestría y a la media hora Iñigo Martínez hizo un corte providencial para evitar que Bakumbu fusilara al guardameta argentino de la Real.

Los de Eusebio, mientras tanto, seguían a lo suyo. Viendo que el Villarreal dejaba jugar con mucha comodidad, Reyes dio un paso adelante y se colocó de mediocentro, donde completó un encuentro bastante completo. De ahí que Markel, en algo que todavía sorprende cada vez que se ve, se acostumbrara a meterse en el área de Asenjo buscando el gol casi como el mediapunta que no dispuso el técnico realista sobre el césped. En el tramo final de la primera mitad, la Real tuvo una ocasión clarísima para ponerse por delante, cuando Zurutuza dejó sentado a Bailly dentro del área pero no tuvo la velocidad suficiente para disparar antes de que Asenjo se le lanzara a los pies para arrebatarle el balón. Viendo la escasa tensión competitiva que mostraron los dos equipos, fue toda una sorpresa ver la poca deportividad de Castillejo, que sin venir a cuento, y con la complicidad de la mirada perdida del horrendo Fernández Borbalán, le soltó a Markel un codazo en la nuca en una jugada sin peligro alguno en el centro del campo.

Precisamente fue Markel el primer jugador en asomarse a la portería rival en el segundo tiempo, cuando no habían transcurrido más que 30 segundos. Su disparo, que rebotó en un defensa a pesar de que la ceguera de Fernández Borbalán bastó para no conceder un claro córner, se marchó muy cerca de la escuadra a la derecha de Asenjo. El colegiado, incapaz de dirigir con acierto incluso un partido tan sencillo como el que le brindaron Villarreal y Real Sociedad, dejó su particular sello en las dos siguientes jugadas destacadas. Primero mostró una tarjeta a Vela, él sabrá por qué, cuando había caído al suelo en una jugada no muy lejos de la frontal del área, sin tirarse ni pedir nada. Esa tarjeta, por cierto, hará que el mexicano se pierda el encuentro de la próxima jornada ante el Real Madrid, lo cual, visto lo visto, es difícil decir si es bueno o malo para la Real. Y después Fernández Borbalán se tragó un flagrante agarrón a Oyarzabal dentro del área, en otro penalti más que se va al limbo esta temporada y que al final habría servido para ganar en Villarreal.

Vela completó la noche fallando la más clara ocasión del partido para la Real. Un buen robo de Markel le permitió quedarse completamente solo delante de Asenjo, pero el guardameta apenas tuvo que esperar de pie la ingenua vaselina que intentó el mexicano, probablemente la peor opción en una jugada que podría haber concluido él mismo de rosca o dando un pase al mismo Markel o a Oyarzabal para que marcaran a placer. Pero una opción, no obstante, que el mismo Vela habría marcado con calidad hace no tanto tiempo. Marcelino vio perfectamente la escasa tensión de su equipo, acentuada de hecho en la segunda mitad, e introdujo sus tres cambios antes del minuto 70. Para entonces, Eusebio no había hecho ninguno. Estos, con dominio realista y un gran trabajo defensivo, pero sin más ocasiones de gol, llegaron a partir del minuto 82. Eusebio retiró primero a Reyes para colocar a Xabi Prieto, y no parece casualidad que fuera entonces cuando llegaron las únicas ocasiones del Villarreal en toda la segunda mitad, sobre todo un disparo de Bakambu que se plantó solo ante Rulli, que despejó cerrando las piernas, aprovechando un resbalón de Iñigo Martínez.

En realidad, ese fue el final del partido, ya que apenas se llegó a jugar algo más, sobre todo porque la Real empleó el último minuto y el descuento en hacer dos cambios más, cambios de esos que no sirven para mucho que más que dar por bueno el punto a pesar de que por dominio debió ganar y por ocasiones pudo hacerlo. Pero los cambios, con todo, fueron bastante significativos, más de lo que pudiera parecer. Primero entró Héctor por Vela. La razón táctica del cambio, difícil de entender. Cambiar de posición a Oyarzabal para que jugara apenas un minuto en punta, bastante raro. Y mucho más raro fue el último relevo que decretó Eusebio, para dar a Bautista un debut algo tristón en Primera, con sólo un minuto sobre el campo y sin llegar a tocar la pelota, entrando precisamente por Oyarzabal. Si en un partido sin tensión y ante un rival apetecible no puede permitirse la Real darle al menos veinte minutos a un chaval del Sanse que en apenas ese minuto tuvo los arrestos suficiente para luchar por un centro imposible, presionar la salida e incluso encararse levemente con un defensa del Villarreal, es que no entendemos lo que la cantera significa para este club. Pero al menos ya ha debutado. Ojalá sea el primero de muchos días.

La Real, esta extraña Real que sucumbe de forma consecutiva ante los dos peores equipos de la segunda vuelta y dejándose remontar, la misma que ha sido capaz de salir victoriosa de San Mamés y el Sánchez Pizjuán e imbatida de El Madrigal, ha sumado con este empate el punto que ha certificado matemáticamente el único objetivo que se ha permitido en esta trsitísima temporada, la salvación. El Sporting, que ahora cierra la zona de descenso, tiene 32. La Real, 42. Y quedan nueve por jugarse. La Liga, ahora ya sí del todo, se ha terminado. Desde luego, no procede felicitarse por este logro. Ilusión queda poca para los tres partidos que restan y Eusebio, de momento, no ha sido capaz de recuperar ni siquiera una pizca a pesar de que, fríamente, ha sacado un buen empate de un campo difícil. Pero las circunstancias han pesado tanto en este encuentro que es difícil recibirlo con más alegría. Al menos sirve para sumar y para recuperar la posición al Eibar. Así de pírricos son los propósitos que le quedan a la Real en esta Liga.

sábado, abril 23, 2016

PREVIA Villarreal - Real Sociedad. Y ahora, ¿qué?

Velka jugó en punta la pasada campaña en El Madrigal.
Habiendo renunciado a cualquier objetivo, a la Real sólo le queda hacerse una pregunta para afrontar los últimos cuatro partidos de Liga: y ahora, ¿qué? ¿A qué aspira la Real, si ya ha mostrado su renuncia a competir ante los dos peores equipos de la segunda vuelta? ¿Va a limitarse a ser comparsa de un nuevo festín del Villarreal (domingo, 20.30, El Madrigal, Canal + Liga)? ¿O por el contrario va a entender que la Liga tiene 38 partidos y que es importante no sólo sumar cuantos más puntos mejor sino también mantener encendida la llama de la ilusión de una afición cada día más desencantada? La pelota, desde luego, está en el tejado de los rectores realistas, de su técnico y también de sus jugadores. Si ellos no aprovechan lo que queda para ilusionar, la situación será todavía más complicada y dañina de lo que nadie en el club parece entender en estos momentos. Y ojo, que la primera piedra en el camino es un Villarreal que tiene ventaja para ser el cuarto equipo de Champions tras los tres que luchan por la Liga.

Y para afrontar este delicado encuentro, muchas noticias en la convocatoria de Eusebio, la tercera y última de la semana. La principal, que Jonathas, después de escuchar silbidos de la afición en Anoeta, no entra en la convocatoria, pero con motivos físicos, uniéndose a las bajas ya conocidas, las de Carlos Martínez, Canales y Agirretxe. Y al mismo tiempo, es igualmente importante la inclusión de Bautista, que podría tener por fin su bautismo de fuego en el primer equipo. Tampoco estará el todavía inédito Raúl Navas. Como estaba ya previsto, Illarramendi y Yuri vuelven al grupo después de la jornada de descanso que les dio el técnico realista, y también lo hace Rulli tras cumplir ante el Getafe un partido de sanción, lo que hace que Bardají se caiga de la lista de los 18 elegidos. Y también se puede considerar una sorpresa quienes se quedan fuera de entre los componentes de la primera plantilla: De la Bella, que fue de largo el mejor en el nefasto partido ante el Getafe, y Granero, que al menos rozó el gol en los minutos finales que jugó.

Con los antecedentes que ha habido en semanas de tres partidos, y con el añadido de la lamentable actuación de la pasada jornada, es difícil aventurar algunos de los planes de Eusebio. Rulli, obviamente, volverá a ocupar la portería realista, y sería muy sorprendente que la defensa no la formaran Elustondo y Yuri en los laterales e Iñigo Martínez y Diego Reyes en el centro. En el centro del campo, el único seguro es Illarramendi. Markel probablemente estará junto a él, y el tercer puesto se lo jugarían entre Zurutuza, Pardo y Xabi Prieto, con más opciones para el primero. El capitán, no obstante, podría formar en la línea de ataque junto a Vela y Oyarzabal, que serían los dos jugadores más adelantados. Parece menos probable que Eusebio le dé la titularidad a Bruma. En el banquillo estarán con seguridad Oier Olazabal, Zaldua, Mikel González, Héctor y Bautista.

Con sus dos derrotas consecutivas, la Real se quedó en la décima posición, sumando 41 puntos. La séptima plaza se ha alejado a unos imposibles ocho puntos con sólo doce por jugar, y el descenso se ve a nueve. Es decir, un aburrido final de temporada al que los realistas, hasta ahora, han renunciado tras vencer al Barcelona. Los números del equipo txuri urdin como visitante no son malos en absoluto, sólo siete equipos han sumado más puntos que los 18 que ha logrado lejos de Anoeta, gracias a cinco victorias y tres empates en 17 encuentros. El Villarreal, aunque ha perdido sus dos últimos partidos ligueros ante Rayo y Real Madrid, ambos fuera, responde con sus actuaciones en casa a lo que refleja la clasificación. Es cuarto con 60 puntos, cuatro más que el Athletic y en su campo ha sumado 39. El Madrigal, donde cayeron Real Madrid y Atlético y el Barcelona apenas pudo empatar, sólo ha visto dos derrotas de los suyos, 1-2 ante el Celta y 0-1 ante Las Palmas.

La Real ha visitado el campo del Villarreal en partido de Liga en doce ocasiones, siempre en Primera División, y el balance es bastante positivo, ya que ha conseguido puntuar en más de la mitad de dichos encuentros. El equipo txuri urdin ha logrado en tierras castellonenses tres victorias y cuatro empates, con cinco triunfos del conjunto local para completar la estadística. La victoria más holgada de la Real fue el 1-3 de la temporada 2000-2001, con tantos de López Rekarte, Tayfun e Idiakez, una victoria clave para conseguir la permanencia aquel año. La mayor goleada lograda por el Villarreal, en cambio, fue el 5-1 de la 2013-2014. De la actual plantilla de la Real, sólo Agirretxe ha marcado un gol en El Madrigal con la camiseta txuri urdin, precisamente en ese 5-1. Los realistas acumulan dos goleadas seguidas en este campo, con un parcial de 9-1.

Para llegar a ese marcador global hay que sumar el 4-0 de la última visita, la pasada campaña, la 2014-2015. Y eso que el equipo de David Moyes no comenzó mal el encuentro. Pero acusó demasiado el mal partido de su centro del campo, donde apenas se salvó Granero, y la desconexión absoluta de un Vela que jugó en punta por la lesión de Agirretxe. Viendo el mal partido realista, lo sorprendente es que los cuatro goles del Villarreal no llegaran hasta la segunda mitad. Fue entonces cuando en poco más de veinte minutos la Real fue aplastada. Bruno hizo el 1-0 de falta directa. Diez minutos después, Cheryshev hizo el segundo. Y Moi Gómez hizo los dos restantes, el primero culminando una buena contra y el segundo, el que cerró la cuenta del Villarreal, tras una cantada de Zubikarai. Incluso pudieron caer más goles, pero el 4-0 ya fue prueba suficiente de cómo fue el partido.

jueves, abril 21, 2016

REAL SOCIEDAD 1 - GETAFE 2 Derrota de una Real patética que exige una revolución

De la Bella, de lo poco rescatable ante el Getafe.
La Real es, hoy por hoy, un equipo patético. Es indigno jugar un partido como lo ha hecho el equipo de Eusebio ante el Getafe. Un Getafe horrible, que ha demostrado por qué llevaba 13 jornadas sin ganar y un marcador de 21-0 en sus partidos como visitante, y que si ahora mismo tiene alguna posibilidad de seguir en Primera es porque la Real da pena. Aún así, ha ganado 1-2. Y da tanta pena lo que se ha visto que exige una revolución. Ha sido un espectáculo penoso. Indigno de la camiseta que llevan. No puede ser que, año tras año, cuando sienten que han cumplido objetivos mínimos, se dejen llevar y protagonicen actuaciones tan paupérrimas como las de este encuentro. No es ya que adulteren la Liga, que lo hacen, es que son un insulto a quienes se dejan el dinero, el tiempo y la vida para disfrutar con el fútbol y con la Real. Y nadie parece ser consciente en el club de cuánto daño está haciendo esto. Cuántos niños están perdiendo su afición por la Real. Cuando adultos están desvinculándose emocionalmente de su equipo de siempre. Otra derrota humillante y otro final de temporada que se antoja triste y árido.

El once de Eusebio no fue nada revolucionario, lo que de alguna manera hacía anticipar la debacle. Obviamente, la principal novedad estaba en la portería, donde Oier ocupaba el puesto del sancionado Rulli. Los otros cambios, en realidad, eran bastante naturales. Ni la entrada de De la Bella por Yuri, la de Pardo por Illarramendi, ni la Jonathas por Prieto suponen cambios radicales. En cualquier caso, el temor era evidente, y es que la Real no se tomara muy en serio el partido, habida cuenta su situación clasificatoria y despreciando la posibilidad de acercarse a cinco puntos del Sevilla, séptimo clasificado. ¿Temor? No, certeza en realidad. Las enseñanzas de los últimos años no han calado en el club, que hace tiempo que dejó de dar importancia al estado de ánimo de sus aficionados después de temporadas de fracasos y desilusiones, y Eusebio, que sí ha demostrado ser un gran motivador en las grandes noches, no ha sido todavía capaz de frenar esta apatía de los días más pequeños.

Lo sorprendente es que el rival, un Getafe que en teoría llegaba a Anoeta jugándose la vida, demostró ser un equipo horrendo, justificando claramente esas trece jornadas sin conocer la victoria que se trajo a este encuentro y que la Real, obviamente, premió con regalos a granel. De haber tenido enfrente un rival de verdad y seriamente metido en la competición, la Real habría salido goleada. No hay más que recordar lo que hizo el Granada hace un año en Anoeta, de donde salió con un triunfo nada menos que por 0-3 para coronar otra inane actuación txuri urdin cuando nada tenía ya en juego. Y ojo, que el calendario todavía ofrece el viaje a Villarreal y la visita del Real Madrid a Anoeta. Para colmo, el partido comenzó torcido para los azulones, que en San Sebastián jugaron de rojo, ya que en poco más de un cuarto de hora, tenía dos jugadores amonestados, que además salen de Anoeta sancionados para la próxima jornada, uno de ellos, Roberto Lago, además lesionado, y claramente superados por una Real jugando a medio gas.

El equipo txuri urdin, con lo mínimo, parecía ser infinitamente mejor que el Getafe. De la Bella, con diferencia el mejor atacante realista, era una pesadilla para la defensa visitante cada vez que subía la banda. Eso sí daba igual que para la ocasión la Real jugara con un delantero centro por primera vez en semanas, porque Jonathas sigue siendo incapaz de aportar nada al equipo, ni siquiera un olfato de nueve que debió dejarse en Elche, como se vio en un centro espléndido de De la Bella que se quedó sin rematador. Oyarzabal fue el otro gran protagonista de lo mejor del equipo de Eusebio y suyo fue el mérito de que el 1-0 subiera al marcador. De la Bella efectuó con presteza un saque de banda para que el canterano tuviera tiempo y colocación para meter el balón en el área. Sin remate claro, el rechace de Guaita cayó muerto a los pies de Vela para que hiciera gol casi sin querer. La forma en que el mexicano celebró el tanto, con una frialdad casi insultante para el fútbol profesional en el que nos movemos y llevando de nuevo el brazalete de capitán, fue la mejor demostración del poco interés que tenía el partido para el equipo txuri urdin.

Tras el gol, la Real se dejó llevar definitivamente, cumpliendo los peores augurios de quienes temían que el equipo no mostrara afán competitivo alguno en estos duelos que restan para alcanzar las soñadas vacaciones. La segunda mitad del primer acto fue una oda a la desidia en la que un Getafe igualmente horrendo parecía que no iba a marcar ni aunque un jugador de la Real cogiera el balón con las dos manos y lo impulsara dentro de la portería de Oier. Moi Gómez pifió primero un remate franco en el punto de penalti. Después Pardo frenó con un notable esfuerzo una contra del equipo getafense que pareció nacer en fuera de juego. E Iñigo Martínez hizo el regalo habitual que sigue manchando su hoja de servicios intentando un regate absurdo en la línea de fondo, resbalándose, y dejándole el balón a Sarabia, cuyo centro al segundo palo lo acabó mandando Buendía a las nubes en una posición inmejorable. Pese a la nula categoría que demostró el Getafe, el empate se olía y acabó llegando segundos antes del minuto 45, al rematar Sarabia con toda la ventaja del mundo un centro de Álvaro Vázquez.

Cuando se llegó al descanso, cada equipo había disparado una vez entre los tres palos. Así de malo era el partido, con un equipo incapaz y otro al que ya es difícil poner calificativos. Ni Oier ni Guaita habían hecho parada alguna. Y el resultado, por tanto, era de 1-1. Tan malo fue lo de la primera mitad, que la Real al menos pareció salir tras el descanso pensando que algo más tenía que hacer. Pudo adelantarse por medio de Vela, que intentó por enésima vez esta temporada sin éxito su rosca habitual, estrellándola esta vez en un defensa. Jonathas gozó de un cabezazo totalmente desmarcado, pero su remate tuvo una precisión inexistente e inusual para alguien que presume de ser un delantero. Y entre ambas acciones, un balón que Vergini impulsó con la mano al girarse sobre el suelo bien pudo ser penalti. No señaló nada Sánchez Martínez, un árbitro tan malo como malencarado que consintió muchas acciones del Getafe que merecieron tarjeta y que, sin embargo, no dudó en amonestar por ejemplo a Granero por protestar. Y es que Anoeta sigue siendo una plaza increíblemente cómoda en la que arbitrar.

El ejemplo no tardó en llegar, incluso asumiendo que pudo estar bien señalado. Oier, hasta entonces prácticamente inédito, midió francamente mal una salida a los pies de Álvaro Vázquez, que vio el cielo abierto cuando el guardameta realista se fue innecesariamente al suelo, dejó la pierna atrás y se dejó caer sin más. ¿Penalti? Probablemente. Pero qué fácil caen los futbolistas profesionales de hoy en día. Y qué fácil pitan penalti algunos árbitros, sobre todo si lo comparamos con el barrido que sufrió Vela hace muy pocos días en Eibar y que Melero López no quiso señalar. Ante el Getafe, Sánchez Martínez sí tuvo ganas de pitar. Pitó, y el Getafe no perdonó. Álvaro Vázquez lanzó el balón sin mirar y por el centro de la portería, pero Oier ya se había vencido hacia su derecha. Como en Eibar, y ante un rival en crisis y con incontables jornadas sin ganar, la Real se dejó remontar un marcador a favor. Y lo peor de todo es que ya no sorprenden situaciones así.

Eusebio quiso reaccionar pronto, pero de nuevo padeció las deficientes convocatorias que confecciona. ¿Delanteros? Ninguno. ¿Hombre con gol? Menos aún, porque al Sanse no se le han dado las oportunidad que probablemente ha merecido visto el rendimiento del primer equipo.Y cuánto daño le ha hecho a la Real la lesión de Agirretxe, con cuyos goles habría conseguido que la temporada hubiera sido muy diferente. El técnico realista señaló claramente a Pardo, levemente silbado, para colocar sobre el césped a Granero. Y se rindió a la evidencia, como lo había hecho en las jornadas precedentes cuando le dejó sin minuto alguno, de que su delantero no lo parece y sentó a Jonathas, con protestas más evidentes aún por parte del público, poniendo en el campo a Bruma, tan revolucionado como siempre. Poco efectos tuvieron los cambios sobre el partido, tampoco la posterior sustitución de Markel para dar entrada a Xabi Prieto, que es todo lo ofensivo que podía hacer Eusebio. Y el caso es que la Real tuvo opciones para empatar, sobre todo un buen remate de Vela a pase de Elustondo que se fue algo cruzado o un disparo lejano de Granero que Guaita envió a córner, incluso alguna acción de Bruma, muy prometedora pero mal acabada.

Pero en realidad era imposible, e incluso pudo encajar algún gol más. La Real perdió porque no quiso jugar. Habrá excusas de todos los colores, pero cuando esta situación se repite siempre es porque tiene unas causas enquistadas. La Real, hoy por hoy, demuestra siempre que sólo tiene ambición en momentos puntuales, y no entiende el daño que está haciendo a su gente dejándose llevar de esta manera. Esta derrota ante un colista que demostró por qué lo era es de las que hacen daño. O, mejor dicho, de las que deberían hacer daño. Porque, en realidad, no lo va a hacer. No va a provocar una catarsis, una revolución o siquiera un atisbo de autocrítica. Y eso es lo peligroso. Jagoba Arrasate, David Moyes y ahora Eusebio encadenan tres finales de temporada terribles. Los dos primeros ya vivieron las consecuencias al iniciar la siguiente temporada. O las cosas cambian, o el futuro de Eusebio ya parece escrito para ser cesado en noviembre cuando la Real, otra vez más, prolongue un patético final de campaña. Pero antes, hay que insistir en ello, quedan cuatro partidos más. Cuatro ocasiones de que la herida sea más o menos profunda.

miércoles, abril 20, 2016

PREVIA Real Sociedad - Getafe. A evitar un árido final de temporada

Zurutuza, en el encuentro de la pasada campaña ante el Getafe.
La Real ya sólo tiene un objetivo esta temporada, y no es otro que evitar un árido final de Liga que aumente la desilusión que va a dejar este curso futbolístico, incluso a pesar de sus momentos puntuales de alegría, que los ha habido. La primera de las cinco estaciones que le restan es incómoda (jueves, 20.30, Anoeta, La 1) porque quien visita el estadio realista es el colista, un Getafe que sin duda tiene mucho más en juego que el equipo txuri urdin. Bien haría en todo caso Eusebio Sacristán en echar un vistazo a la historia reciente del club para comprobar lo mucho que vicia un mal tramo final de temporada cuando los objetivos mínimos ya se han extinguido, y que fuera consciente de que la afición necesita salir de este tortuoso año, decepcionante a todas luces, con alguna alegría más en el zurrón. No es que ganar al Getafe sea una gesta que vaya a recordarse durante años, pero no hacerlo ahondará una depresión que necesita un proyecto que debe consolidarse la próxima temporada.

La noticia antes del partido la ha ofrecido el propio Eusebio, que ha decidido prescindir de Yuri e Illarramendi por motivos técnicos, especialmente sorprendente en el caso del mediocentro, a los que dará descanso debido a que no pensaba colocarles en el once inicial. Estas ausencias se unen a las ya conocidas por lesión de Carlos Martínez, Canales y Agirretxe, además del todavía inédito Raúl Navas, y a la de Rulli por sanción. De esta manera, Zaldua y Héctor, los dos sacrificados de la pasada jornada, vuelven a la convocatoria, en la que siguen los dos potrillos habituales, Elustondo y Oyarzabal, y también Bardají. Este se mantendrá como guardameta suplente, ya que la recuperación de Oier, que también vuelve a la lista, retrasará su debut en el primer equipo cuando parecía estar ante su gran oportunidad.

Para hacer frente al colista, el once de Eusebio sufrirá algunos cambios. El primero, en la portería, donde Oier Olazabal jugará por primera vez desde que la Real cambió de técnico. Por delante de él, De la Bella y Elustondo serán los laterales, y sería extraño que Diego Reyes e Iñigo Martínez no estuvieran en el centro de la zaga. En el centro del campo el abanico de posibilidades deja cinco hombres para tres puestos. Markel, Pardo, Zurutuza, Granero y Xabi Prieto se juegan esas tres plazas. Y para el ataque, parece bastante probable que Jonathas vuelva a jugar después de un par de jornadas sin hacerlo, y la duda es saber si Eusebio dará descanso a alguno de sus titulares habituales para que juegue Bruma. Oyarzabal y Vela podrían descansar, pensando en el partido de Villarreal y en los tres encuentros de esta semana. Para el banquillo quedarían con seguridad Bardají, Mikel González y Héctor.

La derrota en Eibar certificó que la Real finalizará la temporada en tierra de nadie. Comenzó la jornada en la décima posición, con 41 puntos, doce por encima de la zona de descenso y a ocho de la séptima posición, la última que puede dar el pasaporte europeo. Su rival, el Getafe, acude a Anoeta en situación desesperada, en última posición, con 28 puntos, y a dos de la salvación. La Real ha sumado en casa 27 puntos, gracias a sus siete victorias y cuatro empates, pero sus números recientes no so buenos, y sólo ganó al Barcelona en los últimos cuatro partidos que jugó en Anoeta. El Getafe, por su parte, es el peor visitante de la competición, sólo ganó 1-2 al Sporting en la jornada 18 y empató a cero contra el Celta y a dos contra el Valencia. Sus otros trece partidos lejos del Coliseum madrileño se cuentan por derrotas. El conjunto azulón está en una caída libre brutal, encadena ya trece jornadas sin ganar, en las que sólo ha sido capaz de sumar dos puntos de 39 posibles.

Hay ocho precedentes, todos ellos en Primera División, y los resultados son algo engañosos. Hasta la pasada temporada, la 2014-2015, en la que los madrileños lograron el triunfo por 1-2, el Getafe no sabía lo que era vencer en Anoeta. No obstante, si se miran los datos desde otro punto de vista, el equipo madrileño ha puntuado en seis de esas ocho ocasiones en el estadio donostiarra, donde ha sumado además cinco empates y donde sólo ha caído derrota en dos encuentros. La mayor goleada, y la primera victoria que logró la Real ante el Getafe, fue el 0-3 de la temporada 2005-2006, con goles de Nihat, Aranburu y Xabi Prieto. Tras aquel encuentro, el Getafe fue capaz de encadenar cuatro visitas seguidas empatando. Tras el ascenso de la Real en 2010, de hecho, la igualdad es total: un triunfo para cada equipo y tres empates.

En el mencionado encuentro de la 2014-2015, el triunfo voló a tierras madrileñas, y lo hizo contra todo pronóstico y de una manera muy dolorosa. El partido fue malo de solemnidad, con continios errores en el pase, una mala disposición táctica y prácticamente nulas ocasiones de gol en ambas porterías, y en ningún momento dio la impresión de que los jugadores se partieran la cara por su entonces ya muy discutido entrenador, Jagoba Arrasate. En la segunda mitad, la Real mejoró algo, y la entrada de Hervías le dio algo de chispa a su juego. Tanto fue así que el canterano fue el autor del primer gol del partido, en el minuto 82, al rematar un pase de la muerte de Vela. Pero la Real, que había hecho lo más difícil, se dejó sorprender de forma inexplicable. Yoda hizo dos goles, en el 89 y en el 92, y dejó a los realistas hundidos, incapaces de explicarse cómo pudieron defender tan mal esas dos jugadas para conservar ese 1-0 que tanto había costado hacer.

sábado, abril 16, 2016

EIBAR 2 - REAL SOCIEDAD 1 Atraco en Ipurúa

La Real perdió en Ipurúa.
Se rompió en Eibar la racha triunfal de la Real, y se rompió de la manera más insospechada. Como ya nos hemos visto en tesituras como esta, era fácil pensar que el equipo de Eusebio no iba a mantener la intensidad que permitió que el líder hincara la rodilla en Anoeta. No es nuevo. Y siendo además Eibar el escenario del partido, quien más quien menos podía intuir algo parecido a lo que finalmente sucedió en el partido. Pero no estaba en los cálculos que la Real dejara pasar un gol de ventaja, un golazo de Zurutuza, y sobre todo que fuera el árbitro, Melero López, quien decantara el marcador del lado del Eibar. El primero de los goles locales llegó como consecuencia de una extraña ley de la ventaja que propició un posterior error realista, pero sobre todo omitió un penalti flagrante que nadie es capaz de explicar por qué no se pitó. No es que estos tres puntos cambiaran la vida de la Real, pero eso no es excusa para tan nefasta actuación arbitral.

Antes de que Melero López fuera el hombre más determinante sobre el césped, Ipurúa vio un partido con ritmo pero sin demasiada calidad. Eusebio hizo sólo dos cambios en el once que dispuso ante el Barcelona y Jonathas se mantuvo como suplente. Como era de prever, Iñigo volvió al equipo titular, y el técnico realista colocó a Markel en el lugar de Granero. El resto, los mismos. Y como sucediera ante el Barcelona, el comienzo fue inmejorable, con un espectaclar golazo de Zurutuza que puso por delante a la Real. El origen del gol, un saque de banda que el realista de Rochefort recibió con un control con el que ya sorteó a un primer defensor. El balón se le quedó tan franco para conectar un disparo que ni Zurutuza, un futbolista que busca el gol con menos frecuencia de lo que realmente debería, no pudo resistirse. Y la parábola que describió su lanzamiento sirvió para certificar un fantástico gol que prolongaba el estado de gracia de la Real.

Ni siquiera el susto que dio Rulli a la parroquia realista, que arriesgó en exceso en un doble regate fuera de su área, sirvió para que el Eibar se metiera claramente en el partido. Y es que la Real se mantuvo atrás con la misma firmeza que venía mostrando en las dos últimas jornadas, las que sirvieron para romper aquella racha de cinco jornadas sin ganar que puso en peligro la temporada hace no tanto. Pero se tenía que notar que este derbi guipuzcoano se jugó en tierra de nadie, y el control de la Real no fue excesivamente férreo ni las intentonas del Eibar demasiado intensas. Lo más peligroso, de hecho, fueron jugadas que no llegaron a concretarse, la de los locales anulada por el árbitro antes de que Rulli la desbaratara con su salida y la de la Real un centro de Elustondo que Riesgo atrapó antes de que Zurutuza pudiera rematar.

En todo caso, el Eibar consiguió empatar en un buen centro desde la banda derecha que remató Enrich. El jugador azulgrana le benefició que el balón rebotara en el brazo de Reyes, y de esa manera esquivó la estirada de Rulli, que no pudo hacer ya gran cosa para evitar el gol. El tanto hizo que los locales vivieron sus mejores momentos, al menos rondando el área realista, pero sin demasiadas ocasiones de ponerse por delante en el marcador. Enrich sí que estuvo cerca de lograr el segundo del Eibar en un nuevo cabezazo, pero en esta ocasión el balón se fue por encima del larguero. Aunque la segunda parte pareció comenzar con las mismas señas de identidad, fue la Real el equipo que lo intentó por primera vez. Un fantástico centro de Xabi Prieto encontró la cabeza de Markel y este se topó con una espléndida intervención de Riesgo, que evitó el 1-2, sacando el balón de la esquina inferior de su portería con una gran estirada a su izquierda.

Con esa opción, la Real pareció recuperar el mando del partido, hasta el punto de que el equipo realista llegó a marcar. Pero Markel corrió hacia atrás desde una posición de fuera de juego para rematar el centro de Vela y el árbitro anuló acertadamente el tanto. En todo caso, fue una sensación efímera y por culpa de un doble error individual. Tras una jugada que probablemente debió acabar con una mano del Eibar dentro del área realista que el árbitro dejó seguir, un mal balón de Zurutuza hacia atrás lo recuperó Borja Bastón, que metió un centro al área que Rulli midió bastante mal y permitió que Escalante rematara a placer y sin dificultad para hacer el 2-1. La reacción e la Real no fue mala, pero sin demasiado peligro. Eusebio reaccionó con un cambio bastante razonable, recuperando el dibujo más reconocible, con un nueve, con Jonatahas por Xabi Prieto.

La Real estuvo cerca de lograr el empate a balón parado, con una falta botada por Illarramendi que Markel, que parece haberse convertido en el mejor rematador de cabeza del equipo en las últimas semanas, estuvo cerca de colocar en el interior de la portería. Los de Eusebio sí estaban cerca del área de Riesgo, pero lejos del gol. La entrada de Bruma por Zurutuza tampoco pareció cambiar el panorama, aunque poco a poco pareció evidente que el Eibar retrasó sus líneas y buscó alguna contra con la que acabar el partido. Y estuvo más cerca el 3-1 que el 2-2 en una contra en la que Rulli compensó el error del gol evitando que Keko cerrara definitivamente el portero. El propio Keko pudo marcar de nuevo, pero en esta ocasión fue Reyes quien salvó los muebles enviando el balón a córner. Y casi a renglón seguido, Escalante la rompió sin encontrar la portería.

Como sucedió en la nefasta racha que destrozó las opciones de la Real esta temporada, Eusebio volvió a echar en falta delanteros en su banquillo. Y eso es algo que está en su debe, porque tiene un filial que, pese a la confianza que ha depositado en Elustondo y Oyarzabal, no parece haber terminado de explotar. Este problema se ha puesto sobre la mesa cada vez que el equipo se ha puesto por debajo en el marcador, y aún no se ha solucionado. Esa es la responsabilidad en la Real, pero lo triste, lo que pasa tantas veces en esta Liga, es que fue el árbitro quien decidió el resultado del partido. Un entradón de Juncá a Vela dentro del área, cuando el mexicano ya había centrado, lo omitió Melero López de una forma absolutamente inexplicable. Quien diga que arbitrar es difícil, que vea esta jugada y que se replantee sus convicciones, porque el problema arbitral es mucho más intenso que ese azar compensatorio del que se habla en tantas ocasiones. Eso es penalti. No hay discusión ni disculpa. Y no pitarlo es algo que ha de ser explicado y que no se va a explicar.

Probablemente, la Real no mereció puntuar en Ipurúa. No jugó un buen partido, no aprovechó la ventaja que logró en el marcador y las constantes que permitieron lograr el triunfo ante rivales de la entidad de Sevilla y Barcelona apenas se vieron con cuentagotas, con lo que un simple esfuerzo del Eibar fue suficiente para voltear el resultado y que el equipo txuri urdin siga contando por derrotas sus visitas a Ipurúa en Primera. Pero Melero López fue quien decidió el partido, primero dejando seguir la jugada del primer gol después de una clara mano, por mucho que después fueran las deficiencias de la Real lo que provocara el tanto del empate, y después con su vergonzosa decisión de no señalar un penalti de libro, que además zanjó con una amarilla a Iñigo Martínez por protestar. La temporada está acabada y se ha notado en Eibar, que también la cierra satisfactoriamente con estos tres puntos, pero que decida el árbitro es algo que no debería permitirse.