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miércoles, febrero 24, 2021

PREVIA Manchester United - Real Sociedad. Sueños rotos

Duele acometer un partido de vuelta de una eliminatoria europea sin que se tenga la sensación de que hay algo en juego, aunque siempre haya que jugar al menos 90 minutos más en los que la palabra imposible no debiera existir, pero es lo que le ha sucedido a la Real en su doble duelo ante el Manchester United (jueves, 21.00 horas, Old Trafford, Movistar Liga de Campeones). La eliminatoria, salvo milagro en el que nadie en realidad está pensando, se perdió con el 0-4 de la ida. El Teatro de los Sueños que sí visitará la Real pese a su obligado exilio en Turín del primer partido, es el de los sueños rotos para un equipo txuri urdin que ansiaba romper al fin la gran barrera europea que le ha mantenido lejos de las rondas decisivas desde hace casi cuarenta años. Pero sí hay cosas en juego. La ida sacó a la Real de la burbuja en la que ha vivido durante muchos momentos, sí, pero es Old Trafford. Jugar allí es un privilegio al que hay que acostumbrarse. Y ganar, aunque sea en una eliminatoria decidida, un objetivo irrenunciable.

Aún así, Imanol sabe que la cosa está casi imposible y ha decidido dar descanso a dos piezas fundamentales de su centro del campo, Illarramendi y Silva, por lo que el equipo tendrá que encontrar la forma de jugar que anduvo buscando hace no tanto tiempo, antes de la reaparición del capitán y con la lesión del canario. Ellos dos son los descartes por motivos técnicos, pero no son los únicos que se quedan en tierra. Le Normand cumplirá un partido de sanción por la tarjeta que vio en Turín, lo que abre la puerta a los necesarios refuerzos del Sanse. Además del guardameta Marrero, con Ayesa de baja por lesión, entran en el grupo González de Zárate y Ruiz Zeberio como tercer portero. Son baja por lesión, como ya se sabía Moyá, Aritz, Zaldua y Sangalli, y Carlos Fernández, a pesar de que podía entrar en la lista, no se ha recuperado a tiempo para hacerlo. Imanol solo desplaza 21 jugadores a tierras inglesas para afrontar este partido, que podría ser el último en esta Europa League si la Real no hace una machada absolutamente histórica.

Habrá que ver qué once coloca el técnico realista sobre el césped de Old Trafford, pero es obvio que habrá cambios. En la portería no, donde Remiro es fijo. La defensa sí será de circunstancias. Jugarán por el centro Zubeldia y Sagnan, con Gorosabel por la derecha y presumiblemente Aihen por la izquierda. El centro del campo es una incógnita, pero parece seguro que uno de los titulares será Merino, sancionado para el partido liguero del lunes. Guevara y Guridi tienen todas las papeletas para completar esta línea. En ataque es donde en principio parece que Imanol podría no reservarse nada, con Oyarzabal, Januzaj, que volvería así a la que fue su casa, e Isak, aunque no se puede descartar, en el caso de que el técnico quiera poner un once menos reconocible sobre el campo que puedan jugar Barrentxea, que descansó en Liga, o incluso Bautista para dar descanso al delantero sueco. De esta manera, para el banquillo quedarían Marrero, Ruiz Zeberio, Monreal, González de Zárate, Zubimendi, Roberto López, Portu y Merquelanz.

La Real nunca había afrontado un partido de vuelta europeo después de sufrir un 0-4 en la ida. De hecho, solo es la tercera vez que el equipo txuri urdin arranca una eliminatoria europea con una derrota en casa en el partido de ida. En las otras dos ocasiones, cayó eliminada. La primera fue en la Copa de la Europea de la temporada 1974-1975, cuando el Liverpool ganó 1-3 en Atotxa, el día del debut de Arconada, y rubricó el pase con un contundente 6-0 en suelo inglés. Y la segunda en la Champions de la 2003-2004, cuando el Olympique de Lyon se impuso 0-1 en Anoeta y ganó en terreno francés por el mismo resultado. Ni siquiera en la Copa del Rey se había registrado nunca un 0-4 jugando el primer partido en Donostia, aunque sí hay dos precedentes similares. En la temporada 1953-1954, el Valencia se impuso en el primer partido por 2-5 para después redondear el escandaloso global con un 4-1 en terreno che. Y en la campaña 1956-1957, el Barcelona se impuso en Atotxa por 1-5 y repitió marcador, 5-1, en la Ciudad Condal.

Será la tercera ocasión en que la Real juegue contra un equipo inglés en competiciones europeas y los precedentes no son nada halagüeños, ya que suma dos derrotas y ningún gol a favor: 6-0 en la Copa de la UEFA 1974-1975 en el mencionado duelo contra el Liverpool y 1-0 contra el propio Manchester United en la Champions League de la 2013-2014, aunque aquel día el gol que encajó la Real ni lo convirtió ningún Diablo Rojo, sino Iñigo Martínez en propia puerta. En la presente Europa League, la Real no conoce la derrota a domicilio y solo ha encajado un gol, ganó al Rijeka 0-1 y empató a cero ante el AZ Alkmar y a uno con el Nápoles, aunque este empate in extremis con gol de Willian José fue lo que le permitió el pase a esta eliminatoria. El Manchester United sí sabe lo que es perder en su estadio en duelo europeo de esta misma temporada, en la Champions, 1-3 ante el PSG, aunque sus otros dos encuentros fueron rotundas goleadas, 5-0 al Leipzig y 4-1 al Istanbul Basaksehir. Los ingleses fueron terceros de grupo, cayeron eliminados de la máxima competición continental y cayeron a esta.

En la competición doméstica, la Real suma tres victorias seguidas y es quinta en la Liga. Lo curioso es que está marcando tantos goles en la Liga que con un resultado normal en la ida podría haber soñado con sacar algo positivo en Old Trafford a tenor de su trayectoria como visitante. Ha ganado seis de los doce partidos que ha jugado lejos de Anoeta, con goleadas como el 0-3 al Elche y al Betis o el 1-4 al Celta, y ha visto portería en 19 ocasiones. El United es segundo a diez puntos del líder, el City, y en cas tiene números irregulares. Es cierto que es el máximo goleador del campeonato inglés si nos atenemos a los partidos como local, 28 tantos en 13 partidos, pero ha encajado 19 goles, ha perdido cuatro y empatado otros tres encuentros de los que ha jugado en su campo. Y ha sufrido goleadas como el 1-3 del Crystal Palace o el 1-6 del Tottenham en los dos primeros partidos de la temporada en Old Trafford.

miércoles, febrero 17, 2021

PREVIA Real Sociedad - Manchester United. Europa, la gran barrera

Llegó la hora de luchar contra la mayor barrera que hay en la historia de la Real: Europa. Es el momento de luchar de igual a igual nada menos que contra el Manchester United (jueves, 18.55 horas, Allianz Stadium, Movistar) y demostrar que la forma en la que se encaró el primero gran duelo contra los Diablos Rojos en 2013 no fue la mejor. No hay que disfrutar, hay que luchar. El disfrute llegará si la Real es capaz de hacer esa hazaña con la que todos soñamos y que la covid-19 ha complicado un poco más llevando a los nuestros a someterse a un exilio como locales para jugar en el terreno neutral que ha facilitado la Juventus. Europa es, efectivamente, la gran barrera, el escenario que falta por conquistar, aquel en el que no han visto a la Real asomarse con impronta de campeón a excepción de aquella triste noche en Hamburgo de 1983 en la que se privó al más pequeño de los grandes y el más grande de los pequeños de la Liga española de jugar una final continental. Es la hora, sí. Sin tregua.

Imanol, como no podía ser de otra manera va con todo. Y lo hace literalmente, porque desplaza a Turín a toda la primera plantilla, a todos los jugadores que tiene disponibles, más Ayesa y Marrero, los dos porteros de las categorías inferiores que suelen sumarse al grupo cuando el técnico txuri urdin decide contar con tres guardametas. De la lista de 25 solo se caen tres futbolistas, los ya conocidos Moyá y Sangalli, que son los dos inquilinos de larga duración que tiene la enfermería, y Carlos Fernández, que ha sido la mala noticia de la semana. El ex jugador del Sevilla no podrá debutar en competición europea con la camiseta de la Real debido a unas molestias musculares. Getafe no dejó ningún tocado, más allá del aparatoso vendaje que lucía Illarramendi tras la durísima entrada que sorprendentemente no se castigó con tarjeta roja, por lo que Imanol no suma más ausencias a este regreso de las competiciones continentales.

No se esperan demasiados cambios con respecto al once que saltó al césped del Coliseum Alfonso Pérez el pasado domingo. De esta manera, Remiro estará bajo palos. En la defensa podría haber uno o dos cambios. Parece más segura la entrada de Le Normand por Zubeldia para acompañar a Aritz en el centro de la zaga, y Gorosabel tiene opciones de sustituir a Zaldua en el lateral diestro. El izquierdo es para Monreal. En el centro del campo repetirán Illarramendi, Merino y Silva, aunque no se puede descartar una fórmula algo más defensiva sobre el papel y que se parezca a la que ensayó en Nápoles. Y da la sensación de que en el ataque estarán los mismos que ante el Getafe, Januzaj, Oyarzabal e Isak. De esta manera, quienes parece que ocuparían el banquillo, además de las dos dudas indicadas en defensa, serían Ayesa, Marrero, Sagnan, Aihen Muñoz, Guevara, Zubimendi, Guridi, Roberto López, Merquelanz, Barrenetxea, Portu y Bautista.

La Real llegó a estos dieciseisavos de final como segunda del grupo F. Logró nueve puntos, uno más que el AZ Alkmar y dos menos que el Nápoles. Como local venció a los holandeses, perdió con los italianos y empató ante el Rijeka. El Manchester United cayó a la Europa League tras ser tercero en su grupo de la Champions League, el H. Sumó los mismos puntos que la Real pero sin empatar ningún partido, tres victorias y tres derrotas. Como visitante, solo ganó un partido, 1-2 al PSG, pero marcó en los tres, también en sus derrotas, 2-1 ante el Istanbul Basasehir y 3-2 ante el Leipzig. El equipo txuri urdin ha enderezado el peligroso rumbo que llevaba cuando se sorteó este cruce, es quinta en la Liga y ha encadenado cuatro jornadas sin perder, ocho de doce puntos posibles y dos triunfos consecutivos. El conjunto inglés, por su parte, es segundo en la Premier, aunque a siete puntos del líder, el Manchester City, y con un partido más. Solo suma una victoria en sus últimos seis partidos, eso sí, uno antológico, 9-0 ante el Southampton y fuera de casa no conoce la derrota, ocho victorias y cuatro empates.

El United es el tercer rival con el que la Real se enfrentará por segunda vez en su andadura continental, después de ser uno de sus contrincantes en la fase de grupos de la Champions League de la temporada 2013-2014. Anteriormente había jugado dos veces contra el Sporting de Lisboa, en la Copa de Europa de la 1982-1983 y en la Copa de la UEFA de la 1988-1989, y el Olympique de Lyon, en la Champions de la 2003-2004 y en la previa de la misma competición en la 2013-2014. De los 22 equipos que han ganado el máximo torneo continental, con el United han sido cinco los que se han cruzado con la Real en Europa: el Inter en la Copa de la UEFA 1978-1980, el Celtic y el Hamburgo en la Copa de Europa 1982-1983 y la Juventus en la Champions 2003-2004. Entre los 28 campeones de la Europa League y los 32 de la Recopa habría que sumar a otros siete equipos con duelos ante el conjunto txuri urdin: Zenith, Shakhtar Donetsk, Nápoles, Bayer Leverkusen y Atlético de Madrid como campeones de la UEFA o Europea League, y el propio Sporting de Lisboa y el Aberdeen como ganadores de la Recopa.

martes, noviembre 05, 2013

REAL SOCIEDAD 0 - MANCHESTER UNITED 0 Rendirse no tiene sentido tras sufrir tanto

Pardo, luchando con Rooney.
La Real sigue viva después de empatar a cero en Anoeta ante el Manchester United. No está siendo una Champions fácil para el equipo txuri urdin, que está sufriendo mucho más que los rigores habituales de la competición. Hoy ha sido inferior al United. No hay vergüenza alguna en esa afirmación. Habrá quien vea el vaso medio lleno o medio vacío a la hora de juzgar la actuación de la Real, y por eso lo único evidente es que hoy en Anoeta pudo ganar cualquiera pero, ante la ausencia de puntería en las estrellas vestidas de txuri urdin, habría sido menos sorprendente un triunfo de los diablos rojos. Sobre todo porque Van Persie estrelló un balón en el palo y falló un penalti que calificar de risible se queda corto, otra muestra más de que eso de los arbitrajes europeos no es más que un mezquino eufemismo para esconder lo de siempre. Con todo, la Champions aún no ha acabado para la Real. Es evidente que cada vez es más complicado, ¿pero qué sentido tendría rendirse después de haber sufrido tanto? Ninguno. Dos victorias realistas todavía pueden dar el pase a octavos. No es poco teniendo en cuenta la desesperada situación en la que estaba el equipo.

Antes de encarar cualquier análisis del partido, cabe recordar que delante estaba el Manchester United. Esa afirmación ni es una excusa, ni es una explicación en sí misma. Es la realidad. Su superioridad sobre el papel se plasmó sobre el campo, en los dos partidos y en muchos terrenos del juego. El esencial, probablemente, el físico. La Real no pudo superar al equipo inglés con claridad en ninguna fase de los 180 minutos disputados contra él. Y aún así, tuvo opciones de sacar algo positivo en los dos partidos y ningún jugador del United fue capaz de superar a Bravo. Una pírrica satisfacción, pero no por ello menos cierta. Es verdad también que con la apuesta por Pardo en el once inicial quizá se esperaba una Real que intentara dominar al menos la posesión del balón con más claridad, pero el equipo de David Moyes salió dispuesto a impedirlo y lo consiguió. No necesariamente por tener el conjunto visitante la pelota, porque tampoco gozó de una posesión aplastante, pero sí porque impedía el robo de balón txuri urdin en las cercanías de la portería de De Gea y, por tanto, que Vela y Griezmann aprovecharan su velocidad.

Quizá el principal error de la Real fuera no tratar de explotar eso que parecía su apuesta clara, el toque por abajo, el comienzo de sus jugadas en los pies de Pardo. Los muchos balones largos que jugó se toparon con la potencia de Fellaini, Vidic, Ferndinand o Smalling, además del inconveniente que supuso el fuerte viento que azotó Anoeta en esta noche europea. Una vez aclarada la predisposición de ambos equipos, parecía claro que el partido iba a tener muy pocas ocasiones de gol. Kagawa protagonizó las dos primeras, provocando un córner en la primera y poniendo a prueba a Bravo, aunque no con demasiado acierto, en la segunda. La Real sufrió mucho en esos minutos. Veía su incapacidad para poner el partido en el camino que le podía beneficiar y eso multiplicó sus lanzamientos en largo, sin opciones casi nunca para que Agirretxe bajara alguno o para que Vela y Griezmann, otra vez algo ausentes, corrieran al espacio. Pardo se vació haciendo kilómetros y jugando prácticamente por toda la línea de tres centrocampistas. Zurutuza estuvo desaparecido y Markel no tuvo trascendencia alguna.

La primera noticia importante de la Real en ataque no llegó hasta el minuto 29, cuando una de las poquísimas apariciones de Zurutuza, por la banda derecha, concluyó con un servicio atrás que Agirretxe intentó rematar de primeras y lo hizo desviado. Fue una de esas jugadas que hace no muchos meses habrían sido gol, pero Agirretxe por el momento no se parece al jugador de la temporada pasada. Según pasaban los minutos, la Real se dio cuenta de que el United era un equipo batible. Poderoso y temible, desde luego, pero que podía caer en Anoeta con algo más de fe, cuya carencia también penalizó demasiado al equipo de Arrasate en Old Trafford. Las dos últimas jugadas de la primera mitad, de hecho, probaron a la Real que ganar era posible. En la primera, Vela se internó con peligro en el área, pero Vidic consiguió rebañarle el balón cuando estaba a punto de armar el disparo. Y después un disparo de De la Bella se marchó lamiendo el palo izquierdo de un De Gea ya batido porque no había visto la pelota hasta que era demasiado tarde.

El arranque de la segunda mitad pareció corroborar que la Real se iba a por el partido, pero fue un espejismo que no duró demasiado. Pardo probó fortuna desde fuera del área al minuto de la reanudación, pero su disparo se marchó fuera. Y Evra, el mejor del United en la segunda mitad dando una espectacular lección defensiva, se erigió en un titán para arrebatar a Vela una ocasión clarísima. Pero con sólo cinco minutos jugados, Chicharito envió fuera de forma incomprensible, pisando la línea del área pequeña, un magnífico envío de Kagawa desde la izquierda. La jugada devolvió a la Real el pánico que está atenazando su juego y su  puntería en esa Champions, y probablemente cortó de raíz el dominio que el equipo txuri urdin quería ejercer en estos segundos 45 minutos. El partido se abrió mucho a partir de esa jugada pero, curiosamente, ninguna de las dos porterías llegó a vivir peligro alguno. Hasta que apareció en el césped Van Persie, uno de esos delanteros descomunales que siempre está cerca del gol, sustituyendo a un Rooney menos acertado que en el encuentro de Old Trafford. Prácticamente en el primer balón que tocó el holandés, minuto 65 ya, lo estampó en el palo izquierdo de Bravo.

Cuatro minutos después de esa jugada, Nicola Rizzoli confirmó los peores presagios, los que venía apuntando desde el comienzo del partido y puso todo de su parte para desnivelar definitivamente el partido. En ese minuto 69 decidió inventarse un penalti. Y la palabra, por mucho que duela a algunos, es inventarse, sí. Estaba a dos metros de la jugada y convirtió un piscinazo de Ashley Young que tendría que haber sido tarjeta amarilla para el inglés, en penalti y amonestación para Markel, que no jugará el próximo partido de Champions. No fue una sorpresa, porque en el minuto 5 perdonó una clamorosa tarjeta a Smalling por derribar a Bravo cuando iba a sacar rápido, ya en la segunda parte volvió a advertir al hoy lateral del United para no mostrarla la tarjeta a amarilla, además de haber perdonado a Fellaini la segunda amonestación a media hora del final, después de que viera la primera en una entrada que dejó un surco en forma de taco en la pierna de Markel. Es el cuarto arbitraje perjudicial que sufre la Real en Champions. Si los arbitrajes europeos son esto, mejor no volver a verlos. Van Persie, en todo caso, estrelló el lanzamiento del penalti en el mismo palo que había impedido su gol minutos antes y devolvió la esperanza de ganar.

La Real seguía viva, pero con menos fuerza, porque su momento, en realidad, había pasado. Arrasate no quiso arriesgar nada con sus cambios, sin duda temeroso de que un intercambio de golpes acabara con una goleada del United a la contra, pero tampoco pareció acertar con los hombres sustituidos. Era evidente que con el paso de los minutos, si el marcador no era favorable, iban a entrar en el campo Chory Castro, Xabi Prieto y Seferovic, y el técnico realista cumplió con lo previsto, aunque sus relevados sean más discutibles. El uruguayo fue el primer en entrar por un nuevamente desafortunado Agirretxe, recuperando la táctica de falso nueve. Después fue el turno del capitán, y a Anoeta no le gustó en absoluto que el sustituido fuera Pardo. En primer lugar, pensando sólo en el partido de hoy, porque se le veía mucho más entero que a Zurutuza, pero también porque incluso con muchos más minutos que la temporada pasada sigue teniéndose la sensación de que no se está siendo justo con Pardo. El tercer cambio, la entrada de Seferovic, silbado por cierto, fue para retirar a Griezmann. Cambios en la misma posición, riesgo cero cuando la victoria tenía que ser imprescindible.

Los cambios no acercaron a la Real a la victoria, incluso se escapó algo más el control del centro del campo. No obstante, en esos minutos sí tuvo más ocasiones de gol el equipo txuri urdin que el inglés. La primera, a medias, fue un intento de cabezazo de Iñigo Martínez en un córner, que golpeó más bien con el hombro a pesar de hacerlo libre de marca. La segunda, un tiro e pecho de Vela desviando un lanzamiento de Xabi Prieto, que se fue rozando la escuadra. Y la tercera, ya en el descuento, estuvo en las botas de Seferovic, que disparó al lateral de la red después de fallar en un control que le podía haber dejado solo y con ventaja delante de De Gea. El United asustó de nuevo en el minuto 80, cuando Mikel González tuvo que sacar bajo palos un disparo de Valencia que ya había superado a Bravo. El colegiado, el italiano Rizzolli, que venía con la vitola de haber sido el escogido para pitar la última final de la Champions, quiso compensar su calamitoso arbitraje con una de esas decisiones que cabrean aún más por tardías y expulsó a Fellaini, mostrándole una segunda amarilla que había merecido minutos antes. Cuando vio la roja, su expulsión sólo sirvió para que se perdiera un tiempo que el árbitro ya no quiso descontar de los tres minutos que añadió.

Habrá quien piense que el 0-0 tuvo su causa en el vértigo de la Real y habrá quien piense que fue más determinante que enfrente estaba todo un Manchester United, por muy disminuida que se quiera pensar que es esta versión del todavía campeón inglés. Lo que está claro es que la Real lleva cuatro partidos sufriendo en Champions. Ha sufrido su falta de puntería, su inferioridad frente al mejor equipo del grupo, los arbitrajes, y la búsqueda de un fútbol que todavía no ha recuperado del todo. Sólo ha marcado un gol y ha sumado su primer punto en este cuarto partido de la liguilla. Pero sigue viva. Una combinación tan poco inverosímil como que la Real gane sus dos partidos y el United también lo haga puede llevar al equipo txuri urdin a octavos si el golaverage acaba siendo también favorable (en esos cuatro triunfos habría que sumar ocho goles de diferencia). Muy difícil, cada vez más, ¿pero sirve de algo rendirse cuando se ha sufrido tanto y aún queda un hilo de vida? Para los menos optimistas, la tercera plaza está a cuatro puntos, lo que obliga a la Real también a ganar sus dos partidos y que el Shakhtar no gane al United.

lunes, noviembre 04, 2013

PREVIA Real Sociedad - Manchester United. ¿Y por qué no...?

Mike González, en el choque de Old Trafford.
¿Y por qué no va a ganar la Real al Manchester United (martes, 20.45 horas, Anoeta, Canal + Liga de Campeones)? ¿Y por qué no va a poder seguir soñando con la clasificación para los octavos de final de la Champions League? Las tres derrotas cosechadas en la primera vuelta de la fase de grupos convierten ese objetivo en algo complicado, con un único precedente en la historia de la competición. ¿Pero imposible? En absoluto, y las matemáticas lo confirman. Y porque éste es uno de esos días para creer, para crecer, para que quede escrito en la historia con letras doradas, para que todo el que lo viva recuerde dónde estaba cuando sucedió. El rival no podría tener una mayor entidad y la necesidad es absoluta para seguir teniendo vida en esta andadura europea. La Champions no ha sido justa ahora con la Real, es hora de que el equipo txuri urdin dé un paso de gigante para que el Viejo Continente sepa que este conjunto es capaz de hacer mucho más. Y quien no crea, que no juegue.

Jagoba Arrasate no ha querido dar ninguna pista al Manchester United y ha pospuesto la confección de la convocatoria al mismo día del partido, después de la sesión de activación que tendrá lugar por la mañana. Los únicos descartados ahora mismo son, por tanto, los tres lesionados que tiene el primer equipo, Ifrán (que ya ha empezado a correr en Zubieta), Granero y Estrada. El resto, dado que no hubo contratiempos en las escasas sesiones preparatorias, podrán formar parte del grupo de 18. Atendiendo a los precedentes, es casi seguro que los descartados serán un defensa y un centrocampista. Una vez recuperado Elustondo, el que más papeletas tiene entre los segundos es Javi Ros. En defensa es más complicado anticipar los planes, pero es bastante seguro que el jugador que vea el partido desde la grada salga de la terna que forman Cadamuro, Ansotegi y José Ángel.

El once que presentará Arrasate estará muy cercano al de gala, y el partido lo merece. Por eso, sólo parece haber dudas en dos líneas y se dan por seguros nueve futbolistas. Jugarán Bravo en la portería, Iñigo Martínez y Mikel González en el centro de la defensa, con Carlos Martínez y De la Bella como laterales, Markel Bergara en el mediocentro y la línea de tres centrocampistas ofensivos la formarán Griezmann, Vela y Xabi Prieto. Las dudas están en el acompañante de Markel y en el delantero centro. Para la primera plaza, lo normal sería que se la jugaran Pardo y Zurutuza, con menos opciones para Elustondo, aunque que el primero jugara los 90 minutos ante el Osasuna podría indicar que será suplente ante el United. La segunda, como ya es habitual, se la disputan Agirretxe y Seferovic, y como ambos fueron suplentes el sábado es muy difícil anticipar quién será el elegido. La otra opción, menos probable, es recuperar el esquema que usó contra Osasuna, con Vela y Griezmann en punta, lo que sentaría a Chory y colocaría en el once a Pardo y Zurutuza junto a Prieto por la derecha.

La jornada es decisiva. No puntuar ante el Manchester United supone la eliminación de la Champions League, y también un empate si gana el Bayer Leverkusen. Eso es lo único que puede quedar definido en la cuarta jornada del grupo A. El equipo de Arraste sigue en la última posición sin haber estrenado casillero de puntos, está seis por detrás del Bayer, que ocupa la segunda posición, y a cuatro del Shakhtar Donetsk, que es tercero. El United ocupa el liderato del grupo con siete puntos. Ganando los tres partidos, 17 de las 27 posibilidades llevan a la Real a octavos, y en seis más depende del average. Si la Real quiere seguir aspirando a la segunda plaza, además de vencer, necesita que en el otro partido del grupo, Shakhtar - Bayer, se dé un empate o, como mal menor, una victoria de los ucranianos. Si el objetivo ya puede ser sólo la tercera posición y, por tanto, el pase a la Europa League, conviene un triunfo de los alemanes. La Real perdió el único partido en Champions jugado en Anoeta, 0-2 ante el Shaktar, y el United empató a uno en campo de los ucranianos. En la Premier, los ingleses ha jugado cinco partidos lejos de Old Trafford, con tres victorias y dos derrotas. La Real en Anoeta lleva tres victorias, dos empates y una sola derrota en la Liga.

El estadio donostiarra recibirá por primera vez la visita de los diablos rojos y de un equipo inglés en competición europea, y esta Champions League supone la primera vez que se enfrentan en partido oficial Real Sociedad y Manchester United. El único precedente contra un conjunto inglés es la visita del Liverpool en la lejana Copa de la UEFA de la temporada 1975-1976, que acabó con 1-3 (el gol realista lo hizo Amas) y que se recuerda, además de por la superioridad del rival, por ser el día que debutó en el primer equipo el mítico Luis Arconada. Para el conjunto txuri urdin éste será su quinto partido en la ronda de grupos de la Champions League. El bagaje hasta ahora es de una victoria, dos empates y una derrota. Como local, la Real ha jugado un total de once partidos en la máxima competición continental, cinco en la antigua Copa de Europa (tres victorias y dos empates, Atotxa se cerró invicto en esta competición) y seis en la Champions, incluyendo previa (con los mismos triunfos, empates y derrotas, dos).

miércoles, octubre 23, 2013

Manchester United 1 - Real Sociedad 0 Soñar exige tener fe

El autogol de Iñigo Martínez, el 1-0 definitivo.
Hay pocas sensaciones más bonitas en la vida que la de soñar. Soñar con gestas, con logros, con grandes noches. Con ese gran gol que permita conseguir aquello por lo que se ha luchado tanto. Con esa parada imposible que salva una victoria. Soñar es lo más bonito del fútbol, sin duda. No hay aficionado que no sueñe, y hoy los había a miles con sus camisetas de la Real en las gradas de Old Trafford. Soñamos, ya en primera persona, allí o en la distancia, con ese imposible que es vestir la camiseta y ser el protagonista de esos momentos. Soñamos mientras gritamos desde la grada. Mientras rematamos a escasos centímetros de la televisión. Soñamos, sí. Y por eso el Teatro de los Sueños formaba parte de ese hermoso mundo onírico que hace unos meses habíamos teñido de blanco y azul. Soñamos con seguir soñando cuando el árbitro pitara el final del partido en el Teatro de los Sueños. Pero Old Trafford le ha demostrado a la Real que soñar no es suficiente. O, mejor dicho, que soñar exige tener fe. La que hoy no ha tenido la Real. Por eso ha perdido. Porque la Real no ha tenido fe en sí misma y así ha dejado de ser la Real que podía soñar.

Esa sensación de que ha faltado fe en el equipo que hace tan poco tiempo encandiló a Europa en la eliminatoria previa contra el Olympique de Lyon no impide reconocer que el equipo, en general, se vació. Pero lo hizo sin confiar demasiado en que el disminuido Manchester United que tenía enfrente era un equipo batible, y al final se libró de lo que bien pudo ser una goleada. Y no me creo que tan maravilloso escenario como es Old Trafford intimidara a los jugadores realistas. Tampoco el hecho de jugar en la máxima competición continental ya por tercera vez más la previa. Viendo cómo se está desarrollando la temporada, no es nada descabellado decir que la Real habría tenido la misma poca fe en sus posibilidades jugando, como lo hizo hace no tantos años, en El Alcoraz, Gal o la ciudad deportiva del Villarreal. Esta Real, cuando cree en sí misma, puede superar a cualquiera. Pero esta Real, cuando pierde esa fe, puede caer derrotada también ante cualquiera. Y el United no es un cualquiera, ni mucho menos, pero pocas veces se podrá dar este mismo choque con más posibilidades objetivas de asaltar Manchester.

Jagoba Arrasate puso sobre el césped un once extraordinario. Se puede debatir, con razón, sobre Rubén Pardo, máxime teniendo en cuenta que el hombre que más merecía hoy estar en el once inicial, Xabi Prieto, no estaba para jugar el partido desde el inicio, como demostró después sobre el césped y siendo el primer sustituido. Y se puede debatir sobre Seferovic y Agirretxe, dos delanteros que llevan dos meses sin ver puerta. Pero de lo que no cabe duda es que este mismo once el año pasado habría hecho que la hierba no volviera a crecer bajo su paso. No sería justo juzgar las intenciones de la Real cuando ya iba perdiendo al minuto de juego, en una nueva demostración de su falta de fe y de que eso, además, se ha llevado por delante la buena estrella del equipo. Es inadmisible que Vela, con una actitud deplorable durante todo el encuentro y un acierto al mismo nivel, perdiera el balón que perdió facilitando el muy inglés contragolpe del United, que coronó Rooney con un magnífico disparo que se estrelló en el poste a la izquierda de Claudio Bravo. El balón salió rechazado e Iñigo Martínez lo convirtió en el 1-0 para el equipo local. Un autogol. Justo lo que le faltaba a un equipo sin fe.

Resulta curioso que prácticamente nadie se haya dado cuenta de que es un gol que, en realidad, no tendría que haber subido al marcador. El balón rechazado por el poste de la portería de Bravo lo busca Chicharito desde una clara posición de fuera de juego e Iñigo lo introduce en su portería al tratar de evitar la llegada del mexicano. Lo de los arbitrajes Champions desde luego no va esta temporada con la Real, claramente perjudicada en los tres partidos que ya ha disputado de esta liguilla, en el cómputo general y en decisiones puntuales. El holandés Nijhuis sancionó a los realistas con una dureza y una exageración impropia de la fama que tiene esta competición y, sin embargo, dio carta blanca a varios jugadores del United, sobre todo a un Evans al que pudo señalar un penalti por saltar con el codo por delante contra Xabi Prieto, una acción que repitió varias veces sin sanción, pero también a Valencia y Smalling, ésta ya en la segunda parte, o un Rafael al que el propio David Moyes tuvo que retirar por si acaso.

Con o sin la nefasta actuación arbitral, lo cierto es que en la primera media hora la Real fue arrollada. Y para que eso sucediera no hizo falta más que un jugador, Wayne Rooney. Es asombroso que no tenga la fama de otros o que, cuando el pasado verano hizo el enésimo amago de marcharse del United, ningún equipo grande que no fuera el Chelsea, ni mucho menos Madrid o Barcelona, hiciera un intento serio por contratarle. Es un futbolista extraordinario porque lo tiene todo, pero sobre todo por una visión de juego sencillamente descomunal. Todo lo que hace tiene sentido y puso en evidencia que muchas de las cosas que hicieron jugadores realistas, sobre todo Markel Bergara e Iñigo Martínez, carecieron de ese mismo sentido. En cada jugada conseguía tres metros para maniobrar con tal facilidad que el vídeo del partido de hoy tendría que ser mostrado en las escuelas de fútbol. Bravo, sin duda el mejor jugador de la Real en Old Trafford, evitó que Rooney hiciera el segundo al cuarto de hora, y el inglés mandó fuera una espectacular tijera apenas un par de minutos después.

El United, todo hay que decirlo, era sobre todo Rooney. Buena presión en la salida desde atrás de la Real, que con Markel vio una vez más cómo es imposible a poco que el rival aprieta, pero nada del otro jueves. Pero la Real nunca tuvo fe en sus opciones. Chicharito, desaparecido durante todo el partido, pudo hacer el 2-0 pero lo marcó en clara posición de fuera de juego. Era el minuto 20 y el equipo txuri urdin, de nuevo con una salida heladora para la ilusión como ya le sucedió en Leverkusen, tardó todavía nueve minutos más en dar señales de vida. Y fue en una jugada aislada y personal. Seferovic recibió un balón, encaró a Jones en la frontal del área y enganchó un zapatazo que De Gea envió a córner. Arrancaron ahí unos minutos de cierta igualdad, incluso de superioridad realista que se plasmó en la ausencia total de ocasiones de gol del United y lo cerca que estuvo Griezmann de romper esa nefasta racha que ya lleva camino de los cuatro años sin anotar de falta directa. La madera, con De Gea ya batido, escupió el balón con saña, evidenciando que, haga las cosas bien o mal, la suerte ha abandonado a este equipo.

En esa misma falta, Xabi Prieto vio tarjeta amarilla por sacarla cuando el árbitro ya había ordenado la colocación de la barrera a la distancia reglamentaria. Esos detalles son los que muestran que la Real no tuvo fe. Y es aún más triste la sensación que queda cuando el arranque de la segunda mitad evidenció que, con esa fe, el partido, lo que llevamos de temporada, y esta misma Champions podría haber sido muy diferentes. Nada más volver de los vestuarios, un centro de Griezmann, en la única ocasión en la que se atrevió a buscar el espacio en la banda y las carreras que tan bien protagoniza, no lo alcanzó Vela por los pelos. A renglón seguido, una jugada en la que hubo varios centros y remates fallidos sembró la inquietud en la defensa del equipo inglés, que casi devuelve el autogol de Iñigo Martínez. Parecía que, como en Leverkusen, la Real de la segunda parte podría nivelar el partido. Pero no fue así. De Gea tampoco llegó a estar realmente exigido en esos minutos, más allá de un disparo de De la Bella que volvió a encontrarse con el larguero (dos palos en Old Trafford tampoco se pueden despreciar), aunque la sensación futbolística fuera entonces mucho más favorable a la Real.

A partir de ahí, el partido quedó totalmente roto. Ya lo estaba para entonces, pero quedó totalmente en evidencia que la Real tiene ahora mismo a demasiados jugadores lejos no ya de su mejor nivel sino de uno mínimamente aceptable para competir ante rivales de cierta entidad. A Markel Bergara el partido le pasó por encima, Iñigo Martínez (y ojalá que al menos sea por el autogol inicial) no estuvo concentrado, Vela se parece demasiado al que debutó en la Real en 2011 y estuvo tres meses sin dar señales de vida hasta erigirse en la estrella que es hoy, Griezmann sólo ofrece pinceladas de vez en cuando, Xabi Prieto no se encuentra aunque hoy pudiera tener la excusa de la lesión de la que acaba de salir y, quizá sea ésto lo más importante, la Real está jugando sin delantero. Seferovic está absolutamente desaparecido salvo esos chispazos deslumbrantes como su disparo de hoy o aquel que repelió la madera en el Camp Nou. Y Agirretxe no tiene la más mínima confianza para atreverse a hacer lo que el año pasado le convirtió en uno de los jugadores clave para llegar a la cuarta plaza.

Con el partido roto, fue el United el equipo que estuvo más cerca de marcar. Muchas veces. Pudo golear, y hay que decirlo. El palo evitó el gol de Valencia y Carlos Martínez, todo un titán y el otro jugador a elogiar junto a Bravo, evitó el gol de Kagawa en el rechace. Después fue el bravísimo lateral quien también se hizo enorme para tapar la portería desde el suelo ante el mismo jugador. Bravo sacó dos goles a Jones y Valencia. Y Rooney pudo marcar en varias ocasiones, lo que habría sido un justo premio a su descomunal actuación. Arrasate movió el banquillo, arriesgando lo suficiente pero no mucho más, dejando la defensa de cuatro y el doble pivote por miedo a ser machacado. El primer cambio, cantado, colocó a Pardo en el campo en lugar de Xabi Prieto. Y agotó los dos restantes al mismo tiempo, en el minuto 74, dando entrada a Chory Castro y Agirretxe, por un Zurutuza muy intermitente aunque también salvable por momentos y Seferovic. Pero ni con los cambios ni con los contragolpes del United encontró la Real los huecos para intentar que al menos un punto se subiera al avión camino de San Sebastián. La opción del empate se había perdido ya minutos atrás.

La Real llega al ecuador de la fase de grupos de la Champions prácticamente eliminada y dependiendo ya de un milagro. Y es que desde que la máxima competición continental se juega por este sistema sólo hay un equipo que ha conseguido pasar a los octavos de final teniendo cero puntos a estas alturas, el Newcastle en la temporada 2002-2003. Sorprende que un equipo que siempre ha logrado sus mayores éxitos tirando de fe, deambule por los campos más grandes de Europa sin demostrar ninguna. Y recuperar esa fe es el único argumento posible para que los tres partidos que restan de la Champions no conviertan el sueño en una dramática pesadilla. Un milagro, sin duda, pero sumar nueve puntos todavía podría posibilitar la clasificación, aunque obviamente la Real ya depende también de los otros resultados del grupo y de que el Bayer, ya con seis puntos, no sume mucho más. Pero luchar por la tercera plaza sí es obligatorio. Ahora la ostenta el Shaktar con cuatro puntos. Esos son los que tienen que recortar la Real en las jornadas que quedan y con un enfrentamiento directo. Pero sin fe, soñar es absurdo, porque sólo provoca una frustración más grande.

martes, octubre 22, 2013

PREVIA Manchester United - Real Sociedad. El sueño es la victoria

De la Bella, en el partido de Leverkusen.
La Real juega al fin en el deseado escenario del Teatro de los Sueños (miércoles, 20.45, Old Trafford, Canal + Liga de Campeones 2). Pero debe hacerlo teniendo muy presente que el único sueño posible es la victoria. Ver a la Real allí es, efectivamente, el sueño del aficionado, pero eso no puede bastar para los once jugadores que salten al terreno de juego de tan mítica catedral. El sueño para ellos no tiene que ser otro más que la victoria. Tras las dos derrotas acumuladas hasta ahora por los de Jagoba Arrasate, por mucho que ambas fueran inmerecidas, puntuar es prácticamente imprescindible para mantener opciones de seguir adelante en la Champions. Ganar devolvería de pleno a la Real a la carrera por las dos primeras plazas. Y ese objetivo, la victoria, no es imposible. Es Old Trafford. Es el Manchester United. Pero para la Real es posible salir triunfante de un escenario así. Y entonces el sueño será una de las páginas más bonitas de la historia del equipo txuri urdin.

La Real viaja a Manchester con todo su primer equipo, incluyendo a los jugadores que no están disponibles para el técnico txuri urdin. La única excepción es Granero, todavía recuperándose de la operación de rodilla a la que se sometió hace unos días. Esa decisión hace que sea imposible aventurar qué jugadores descartará Arrasate. Además del mencionado Granero e Ifrán, sí parece que no podrán estar entre los 18 escogidos Estrada y Elustondo. El último entrenamiento celebrado en Zubieta dejó también en duda la presencia de De la Bella. Si finalmente el lateral izquierdo no puede estar en este partido, Arrasate no tendría que hacer ningún descarte, pues le quedarían 18 efectivos de la primera plantilla. Como ya suele ser habitual en los desplazamientos europeos, se suma Royo como tercer portero y único representante del Sanse en la expedición que viaja a tierras inglesas.

A pesar de la victoria en Valencia, el once que presentará la Real en Old Trafford podría tener algún cambio con respecto al de Mestalla. Bravo estará en la portería, con Carlos Martínez en la banda derecha, Mikel González e Iñigo Martínez en el centro y, si De la Bella no está finalmente disponible, José Ángel en la banda izquierda. Markel estará por delante de ellos. Se puede prever la vuelta de Xabi Prieto al once inicial, pero lo que no se sabe es a quién sustituirá. Quizá sea Pardo, esgrimiendo la mayor carga de partidos en los últimos días (jugó los dos con la selección sub-21, uno de ellos completo), con lo que Zurutuza seguiría en el once algo más retrasado. Griezmann y Vela serán de la partida y la única duda es el puesto de atacante. Como no jugó en Mestalla, cabría pensar que será Seferovic y no Agirretxe, pero no hay que descartar que el punta sea Vela, con Prieto en la derecha y que eso deje a Pardo en el once inicial. A la espera de los descartes oficiales, suplentes seguros parecen Zubikarai, Ansotegi, Cadamuro, Ros y Chory Castro.

La Real necesita puntuar para no ver reducidas al mínimo sus posibilidades no sólo de continuar en la Champions League sino incluso de aspirar a la tercera plaza para caer a la Europa League. El equipo realista ocupa la última posición con cero puntos y menos tres goles en el average general. El Manchester United es el líder del grupo A con cuatro puntos, los mismos que el Shaktar Donetsk aunque con mejor golaverage, y uno más que el Bayer Leverkusen. Old Trafford no es precisamente un fortín esta temporada. El Bayer perdió 4-2 en su visita de la primera jornada de Champions, pero en la Premier, competición en la que el rival realista es noveno a ocho puntos de la cabeza, ya han volado siete de los doce puntos posibles que podría haber sumado el equipo de David Moyes, que apenas ha marcado cuatro goles en casa y ha encajado tres. La Real como visitante ha sumado en tres de sus cinco salidas, dos empates y la victoria que consiguió el sábado pasado en Valencia. Old Trafford vivirá una invasión de casi 6.000 realistas, los afortunados que verán in situ uno de los partidos más históricos de los últimos tiempos.

Real Sociedad y Manchester United jamás se han cruzado en partido oficial. En tierras inglesas, el equipo txuri urdin sólo tiene un precedente, en la segunda eliminatoria de la Copa de la UEFA de la temporada 1975-1976, y el resultado fue un durísimo 6-0 para una Real entonces terriblemente inexperta en Europa, pues era su segunda participación en aquel torneo. Como visitantes, los realistas jugaron cinco choques en las dos ediciones que disputó de la vieja Copa de Europa, ganó uno (0-1 al Vikingur en la temporada 1982-1983) y perdió los cuatro restantes, aunque una de esas derrotas, el 2-1 ante el Celtic de Glasgow, le bastó para pasar de ronda. En su única participación en la ya renovada Champions League, en la temporada 2002-2003, la Real consiguió mejorar algo esas estadísticas. Jugó cuatro encuentros lejos de Anoeta, ganó uno, 1-2 al Galatasaray, al que habría que sumar la victoria ante el Olympique en Gerland por 0-2 en la previa de la presente temporada, empató otro (2-2 ante el Olympiakos) y perdió los otros dos.