Mostrando entradas con la etiqueta Westerveld. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Westerveld. Mostrar todas las entradas

jueves, diciembre 14, 2023

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Los dos penaltis consecutivos que paró Westerveld

La alineación que todos nos sabemos de carrerilla, la del equipo que estuvo a punto de ganar la Liga en la temporada 2002-2003 superando al Real Madrid de los galácticos, comenzó siempre por el mismo nombre: Sander Westerveld. El guardameta holandés, el segundo extranjero de la historia del club, firmó una campaña espectacular, y esta llegó a su apogeo, al menos de una manera más visible, al final de la primera vuelta, cuando detuvo dos penaltis en dos jornadas consecutivas que permitieron a la Real ganar dos partidos por la mínima.

Fue en Anoeta ante el Celta, 1-0, en la imagen que acompaña a estas líneas, y en el Vicente Calderón ante el Atlético de Madrid, 1-2. Todo lo que tuvo que ver con aquellos penaltis centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Os recordamos, como hacemos siempre, que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Si queréis que recordemos a alguna figura, algún partido, alguna anécdota o alguna estadística, no olvidéis que estamos abiertos a vuestras sugerencias.

lunes, julio 12, 2021

El quinto extranjero en la puerta de Arconada


Si hay un puesto mítico en la Real Sociedad, ese es el de portero. Luis Arconada, la mayor leyenda txuri urdin, consagró definitivamente la meta realista como un santuario que exigía una entrega todavía mayor si cabe para hacer honor a su trayectoria. Su sombra, de hecho, devoró a porteros de enorme calidad que tuvieron que triunfar en otros clubes, y ha sido siempre la referencia definitiva para todo aquel que portaba el 1 a la espalda o al menos ocupaba esa posición. Arconada fue la cumbre de una posición que siempre ha tenido enormes arqueros. Ser guardameta en la Real era casi una religión, y la cantera guipuzcoana siempre ha sido de las mejores de todo el fútbol española.

Pero ahora esos tiempos han quedado un poco en el olvido. La Real no cuenta con un portero de la casa desde el tiempo que Eñaut Zubikarai ocupó la portería txuri urdin, y el último en jugar de una manera más o menos regular fue Asier Riesgo. Para que nos hagamos una idea de lo que eso supone, el primero ya se ha retirado y el segundo, a sus 37 años, ha renovado para defender una temporada más la portería del Leganés. La Real lleva ya tiempo buscando porteros fuera de Zubieta, y eso ha hecho que el fichaje del australiano Mat Ryan, el primero de esta temporada, le convierta en el quinto guardameta extranjero que defenderá la meta del equipo realista.

El pionero no fue precisamente el más afortunado. El sueco Mattias Asper llegó a la Real Sociedad en el verano del año 2000 procedente del AIK Solna y de la mano de un Javier Clemente que no tenía demasiada confianza en Alberto. El espigado guardameta no fue recibido en el mejor de los ambientes, le pesó enormemente ser el que abrió aquella vía histórica y la destitución del de Barakaldo tras seis partidos le llevó de nuevo al banquillo. Toshack le dio algunos encuentros más, pero solo llegó a defender la meta realista en diez ocasiones durante las dos temporadas que estuvo en el club, del que salió primero cedido al Besiktas y después traspasado al Malmö.

Aquella cesión de Asper se produjo, precisamente, por la llegada del segundo portero extranjero de esta lista, el holandés Sander Westerverld, que llegó procedente del Liverpool en el mercado invernal de la temporada 2001-2002. No convenció demasiado en esos primeros meses, pero fue un pilar fundamental del equipo subcampeón de la siguiente campaña. Sus enormes reflejos bajo palos, su carácter y su portentoso juego con el pie dejaron huella en el club. En la temporada 2003-2004 empezó a tener problemas con las lesiones, lo que incluso le llevó a perderse los octavos de final de la Champions ante el Olympique de Lyon. En el siguiente verano, el club apostó por el joven Riesgo, y el holandés tuvo que emigrar a Mallorca, donde coincidió, casualidades de la vida, con Miguel Ángel Moyá, y dejó de pertenecer a la Real en junio de 2005, con 84 encuentros jugados.

El tercer guardameta extranjero, el primero sudamericano, es el de mayor trayectoria. El chileno Claudio Bravo no lo tuvo fácil. Fichaje de José Marí Bakero en la temporada 2006-2007, la del descenso a Segunda, el ex de Colo Colo se hizo con el puesto precisamente tras su cese. En Segunda se pasó un año en blanco para que jugara Riesgo, se le declaró transferible pero no se le pudo colocar y se acabó convirtiendo en el guardameta del ascenso de 2010, con gol incluido al Nastic de falta directa. Bravo mantuvo un altísimo nivel, nueva participación en Champions incluida, hasta que dejó el club, en la temporada 2013-2014, cuando la Real le facilitó su salida al Fútbol Club Barcelona, tal y como se le prometió. Bravo pagó al club con una extraña moneda, denunciando a la entidad para exigirle una prima de fichaje a la que había renunciado explícitamente. El juicio, por supuesto, lo perdió, junto con el cariño de muchos aficionados, a pesar de sus 236 partidos de txuri urdin.

La Real encontró a su sucesor en el mercado latinoamericano. El argentino Gerónimo Rulli se convirtió en el cuarto portero foráneo de la historia del club en el verano de 2014, procedente de Estudiantes. Su debut, en el drama europeo de Krasnodar del que salió lesionado, fue el peor de los augurios, pero el guardameta rindió a muy buen nivel. Cada verano había culebrón Rulli por sus cesiones, cada vez más complicada, pero fue parte importante en la clasificación europea de 2017. Ahí empezó el declive del argentino, cada vez más cuestionado por sus errores y perdiendo el sitio tras el fichaje de Moyá. Roberto Olabe siempre tuvo claro que quería prescindir del argentino, y primero lo cedió al Montpellier en la temporada 2019-2020, para después recalar ya de manera definitiva en el Villarreal. La portería de la Real la ocupó en 170 ocasiones.

Ahora la Real cambia de nuevo de continente, tras dos europeos y dos sudamericanos, le llega el turno a un guardameta de Oceanía. La diferencia es que todos los porteros que habían venido hasta ahora, con mayor o menor éxito posterior, llegaron para ser titular, mientras que todo apunta a que el club quiere a Ryan como guardaespaldas de Remiro. La historia del australiano acaba de empezar.

martes, febrero 23, 2010

Yo estuve allí... y no sabía que vi algo histórico

Yo estuve en el estadio Vicente Calderón en la noche del 25 de febrero de 2003. Hace ya siete años de aquello. No voy a decir que parece que fue ayer, porque el sufrimiento de los últimos años lo copa todo. Era el último partido de una primera vuelta triunfal. La Real no había perdido ningún partido en esa primera mitad del campeonato y ganando se alzaba con ese honorífico, pero en el caso txuri urdin maldito, título de campeón de invierno. Y la Real ganó. Qué felicidad. Aquello fue histórico, pues era la segunda vez que el equipo realista terminaba la primera mitad de la Liga sin perder un solo encuentro. La anterior fue incluso más fatídica que ésta (Vigo siempre en el recuerdo), la de la temporada 79-80, la de la Liga que se perdió en Sevilla. Sin embargo, hay otro hecho que convierte a aquel partido en histórico, uno que no podía sospechar nadie de entre quienes estuvimos allí presentes o de los que lo vieron a través de la televisión. Aquel día, un portero de la Real evitó por última vez un gol de penalti. Histórico, porque nadie lo ha vuelto a hacer.

Es cierto que Alberto detuvo un penalti más adelante, ante el Valladolid (y lanzado por su portero, Bizarri; no vayáis a creer que Bravo es el único portero que intenta golear, no...), pero aquel acabó en gol tras el rechace. Fue grande ver a Westerveld estirarse hacia su izquierda y sacar el balón, todavía con el 0-0 en el marcador. Quizá había sido incluso más grande lo que hizo la semana anterior, pues también paró otro penalti, éste al Celta de Vigo y con mucho menos tiempo de partido por jugar. Y desde entonces, nada. Cada penalti fallado por un rival de la Real ha sido porque lo ha lanzado fuera, aunque la mayoría han acabado dentro. Alberto, Asier Riesgo, Bravo y Zubikarai no han sido capaces de detener un solo penalti tras aquella hermosa estirada de Westerveld. Ni uno. En siete años ya. La categoría de estos porteros está fuera de toda duda. La calidad nuestros entrenadores de porteros, el ahora madridista Xabier Mancisidor y Roberto Navajas, también. ¿Qué falla entonces? ¿Es normal que en siete años no se detenga un solo penalti?

La estadística en el fútbol no sirve más que para entretener a los aficionados, pero hay que reconocer que cuando algo así sucede, es por algo. Es cierto que la pasada temporada Bravo detuvo uno en Alicante, ante el Hércules. Pero resulta que un mal árbitro (perdón, otro mal árbitro) decidió que había que repetirlo y a la segunda tentativa acabó dentro. Pero es una única excepción en demasiados años. Quizá la estadística, como decía, no sirva para mucho, pero quizá se pueda utilizar para abrir los ojos. Si no paramos un penalti, por mucho que la suerte intervenga decisivamente en este lance del juego, quizá habría que poner más empeño todavía en parar uno. El gol de Bravo fue un subidón de adrenalina porque nunca habíamos visto un gol del portero. Como aquella primera vuelta culminada en el Calderón fue un subidón por lo extraordinario que es que un equipo esté 19 partidos sin conocer la derrota. Como fue un subidón ver a la Real ganar su primera Liga. Por supuesto que ésto no estará a la altura, pero quizá parar un penalti sea un impulso anímico más grande de lo que podemos imaginar, sobre todo para quienes hoy nos recreamos en esta estadística. Y más si el penalti es injusto.

Porque injusto fue, y hay que decirlo, tanto el que se pitó en el Calderón aquella noche como el de Girona. No hay voluntariedad en la acción de Ansotegi. Es eso, y no otra cosa, lo que convierte en penalti el choque entre un balón y una mano. ¿Que se puede pitar? Se puede pitar muchas cosas, por lo visto. Hoy hay quien dice que no se debe insistir en la crítica a los árbitros. Que nada bueno se puede sacar de ello. Que ya no tiene remedio. Que igual Ansotegi tendría que haber tenido más cuidado. Que es una excusa que ponemos algunos para justificar la derrota. Me vais a perdonar, pero no estoy de acuerdo. No comprendo por qué no se puede evaluar lo que hace uno de los protagonistas del partido. No comprendo por qué hay que seguir viviendo en un régimen de terror a las represalias que puedan acometer los árbitros. No comprendo por qué hay que limitar el alcance de las decisiones arbitrales en el partido cuando es evidente que han alterado el resultado de un partido. Sin acritud, sin hablar de manos negras, sin villaratos de por medio. Un análisis serio y con sensatez. Si no lo hacemos, ¿qué reto tiene un árbitro sobre el campo? Si todo es perdonable, ¿por qué habrían de mejorar y evitar así que se adultere la pugna entre dos equipos por una decisión equivocada?

El error es admisible, y si hay quien cree que no debemos de pasar de ahí, su opinión me parecerá siempre respetable aunque no la comparta. Lo que no entiendo es por qué hay que guardar silencio ante las tomaduras de pelo o las demostraciones de nula profesionalidad. Que un árbitro diga que no pita penalti en la mano que comete un defensa del Nastic en la segunda mitad del partido porque éste tenía el brazo apoyado en el suelo es motivo más que suficiente para que ese árbitro vuelva a la escuela de arbitraje. Pitar con un reglamento que no existe es algo gravísimo, y debiera ser sancionable. Y, lo que es peor, no es nuevo para la Real. ¿Ya hemos olvidado que el año pasado, con la visita del Rayo en Anoeta, otro árbitro dijo a los jugadores de la Real que no expulsaba a Diamé porque "íbamos ganando"? ¿Ya hemos olvidado que aquel árbitro que mandó repetir el penalti de Alicante dijo que lo repetiría cada vez que lo parara Bravo? ¿Ya hemos olvidado que un linier reconoció a los realistas que el penalti que se pitó a favor del Zaragoza en Anoeta en el último minuto no había sido? No perdamos la memoria.

No soy sospechoso de esconder los favores arbitrales que recibe la Real (como el gol que no entró en Tarragona y que nos dio una victoria que no debimos lograr así) o de hablar sólo de los colegiados cuando se pierde (me quejé amargamente de la anterior comparecencia ante la Real de Lesma López, cuando dejó sin sancionar un golpe a Rivas en la nariz o un claro penalti a Agirretxe, aunque aquel día se ganara al Recreativo). El error arbitral hay que evaluarlo para solventarlo. Y es admisible. Que te piten con un reglamento que no existe no se puede pasar por alto o que los colegiados se burlen de nuestros jugadores y aficionados, no. El club sabrá lo que le conviene, y lo sabrá porque tiene mucha más información que yo. Pero yo, desde fuera, lo que veo es una tomadura de pelo que nos ha costado tres puntos. Y lo digo. Con sinceridad y con tranquilidad, sin olvidarme por ello del mal partido que hizo la Real. Porque una cosa no quita a la otra, ni para decirla ni para analizarla.

viernes, junio 01, 2007

Enhorabuena a otros dos ex realistas que logran el ascenso a Primera

Con tantas noticias y quinielas, todavía no había tenido la oportunidad de felicitar a otros dos ex realistas que han conseguido el ascenso a Primera División, los dos con el Almería. Se trata del guardameta holandés Sander Westerveld y del técnico Unai Emery. Cuando felicité a los dos jugadores del Valladolid que han logrado subir a la máxima categoría, decía que ojalá pudieran jugar el año próximo en Anoeta. Hoy ese objetivo se ve más difícil, pero no por ello voy a dejar de felicitar a estos ex realistas.

Westerveld quedará siempre en la memoria del aficionado realista como el portero del subcampeonato de 2003. Llegó a la Real procedente del Liverpool y de la mano de Toshack. Sus comienzos, en la lucha por evitar el descenso con Olabe, fueron muy duros, pero se consolidó de la mano de Denoueix. La apuesta por Asier Riesgo le envió primero al banquillo y después al Mallorca como cedido, hasta que dejó de pertenecer al club en 2005. En total jugó 84 partidos con el escudo de la Real, seis de ellos en la Champions League. Muy buen portero y un gran profesional.

Unai Emery apenas jugó con el primer equipo de la Real. Sólo seis partidos en la temporada 95-96 y un gol, el que anotó la histórica tarde del 8-1 al Albacete, la mayor goleada conseguida en el estadio de Anoeta. Como entrenador, hizo una gran campaña en Segunda con el Lorca y ahora ha conseguido subir al Almería a Primera División. Es uno de esos entrenadores que uno tiene la sensación de que acabará entrenando algún día a la Real Sociedad. Y visto lo visto, ojalá sea más pronto que tarde...

viernes, diciembre 22, 2006

Los fichajes de invierno de la Real

La Real ha recurrido al mercado de invierno en numerosas ocasiones. Salvo uno de ellos, los fichajes han tenido siempre el objetivo de lograr la permanencia, tal y como sucede en la presente temporada. Aunque se han cometido algunos errores, lo cierto es que esta segunda oportunidad para reforzar la plantilla le ha venido casi siempre de maravilla a la Real. A la espera de conocer los fichajes que se puedan poner a las órdenes de Lotina para el año nuevo, es hora de hacer un repaso a los jugadores que han llegado a San Sebastián en Invierno en temporadas precedentes.

·1997-1998
Cvitanovic. El primer refuerzo invernal llegó con la Real luchando por los puestos altos de la clasificación, en una temporada en la que se alcanzó el tercer puesto. Krauss quiso a Cvitanovic para sustituir a Gica Craioveanu. Sin embargo, el rumano jugó más que el croata, que tardó en coger la forma pero acabó bien la temporada, con tres goles en 17 partidos. No llegó a cuajar en la Real.

· 1999-2000
Jankauskas. El lituano llegó para compensar el fiasco de Bonilla. Empezó muy bien, marcando desde el día de su debut en el Calderón, pero fue perdiendo poder goleador. Pese a todo, colaboró en la salvación con cinco goles. No acabó de gozar del beneplácito de la afición. Salió de la Real con el regreso de Kovacevic.
Khokhlov. La indiscutible calidad del ruso, que maravilló a Anoeta en su primer partido, frente al Oviedo, tuvo siempre como enemigo la frialdad de este jugador. Khokhlov marcó tres goles vitales para dejar a la Real en primera, uno en el decisivo encuentro de San Mamés que certificó la salvación matemática.

· 2000-2001
Demetradze. El primer gran fiasco. El georgiano llegó con la vitola de estrella, fue un jugador caro, pero apenas jugó en la Real. Vino a San Sebastián pasado de peso y nunca demostró ser un jugador profesional.
Julio César. La defensa fue la prioridad de los fichajes de invierno de esta temporada. Este brasileño, al que ya se había visto en Valladolid y Real Madrid, llegó cedido desde el Milán. Jugó 16 partidos de categoría y fue fundamental en la salvación.
Llorente. Dos goles en nueve partidos anotó este joven delantero salido de Zubieta, pero que estaba cedido en el Eibar. A pesar de que prometía tardes de gloria, nunca llegó a triunfar en la Real.
Luiz Alberto. Formó junto a Julio César la nueva pareja de centrales del equipo, y respondió con nivel, aunque menos que su compañero. Tampoco llegó a cuajar del todo en la Real aunque permaneció varias temporadas en el equipo.
Xabi Alonso. Clemente le había cedido al Eibar. A Toshack le pareció una barbaridad. El galés le dio el mando del equipo a la mayor perla que ha salido de Zubieta en los últimos años y no defraudó. Permanece en el recuerdo su partido en Villarreal, donde prácticamente se consiguió la salvación y donde dio una asistencia de antología a Tayfun.

· 2001-2002
Jauregi. Estaba cedido por la Real en el Eibar y Toshack le repescó, pero fue Olabe quien le dio los galones del centro de la defensa, donde jugó junto a Kvarme. Ya nadie volvió a colocarle como mediocentro, puesto para el que en principio llegó a la Real.
Kovacevic. Darko regresó a la Real previo pago de una auténtica millonada al Lazio, pero el serbio no sólo lo vale sino que lo compensó con creces. En esta temporada anotó un gol cada dos partidos, un total de ocho, vitales para lograr la permanencia. Que Darko es el jugador más importante de la Real en los últimos tiempos es algo que pocos pueden discutir.
Nihat. Llegó a San Sebastián como capricho de Toshack, y lo hizo más tarde de lo que hubiera sido deseo del galés por culpa de una lesión en la rodilla. En la fase final de esta temporada jugó de extremo derecha, algo alejado del área, y anotó sólo un gol. Su explosión llegaría en la temporada siguiente, ya de delantero.
Westerveld. Llegó anunciando que era un portero “bueno en todo” y no lo demostró en esta campaña, aunque sí en las siguientes que permaneció en San Sebastián. En todo caso, Toshack le colocó en la portería en lugar de Alberto y Olabe le mantuvo.

· 2005-2006
Mark González. El salvador de la Real en esta temporada. Llegó desde Liverpool, donde no podía jugar por problemas con su permiso de trabajo y demostró lo que es el compromiso en el fútbol, aunque él no iba a jugar en ningún caso en Segunda con la Real. Cinco decisivos goles en 16 partidos ayudaron, y mucho, a conseguir la permanencia.
Skoubo. Deslumbró ante el Athletic, en su segundo partido con la Real, primero como titular, con un golazo y dos asistencias. Después fue bajando el nivel, aunque acabó marcando cinco goles que también sirvieron para lograr la permanencia. Suyo fue el último gol de la temporada, ante el Celta, el día que se logró la salvación matemática.
Stevanovic. Aunque jugó 15 partidos, no dejó ningún detalle, ninguna huella que haga presumir que es un jugador válido para la Real. Marcó un gol que no sirvió para evitar la derrota ante el Alavés y el cese de Amorrortu.
Viáfara. El colombiano, mediocentro, no demostró nada en la Real, a la que llegó como cedido. La Real no ejerció la opción de compra. Sufrió dos expulsiones en once partidos que jugó.