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jueves, febrero 23, 2023

Corazón Txuri Urdin, el podcast. La última tarjeta roja de Loren

El jugador que más veces ha visto una tarjeta roja en Primera División llevando la camiseta de la Real Sociedad es Loren. La última de ellas la vio en uno de sus últimos partidos antes de sufrir la lesión que le acabó retirando del fútbol, ya siendo capitán txuri urdin.

Fue en Anoeta y contra el Fútbol Club Barcelona, en un partuido que el conjunto blaugrana ganó con cierta facilidad, aunque Loren se quejara de la decisión del árbitro, que llegó ya con el definitivo 0-2 en el marcador. Todo lo sucedido en esa partido y con respecto a esa última expulsión centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Os recordamos, como hacemos todas las semanas, que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Y si queréis que hablemos de algún partido, recuerdo, jugador o anécdota, no tenéis más que decírnoslo.

jueves, septiembre 23, 2021

Corazón Txuri Urdin, el podcast. Loren, de delantero a central en su regreso a la Real

Loren volvió a la Real en la temporada 1993-1994, regresó a casa junto a Alberto Albistegi, y lo hizo como delantero, para jugar junto a Kodro o para suplirle cuando hiciera falta. En pretemporada, fue uno de los hombres más usados por John Toshack, incluso marcó el primer gol en Anoeta, en el partido de inauguración ante el Real Madrid. Pero a partir de ahí despareció de las alineaciones, jugaba pocos minutos y no tenía suerte de cara al gol. Hasta que el galés fue retrasando su posición, convirtiéndole de nuevo en el central que era cuando jugaba en las categorías inferiores del club. Loren se quedó ahí, en la zaga, hasta que tuvo que retirarse del fútbol en 2001 por una lesión siendo ya además capitán del equipo.

Esta reconversión, que culminó precisamente ante el Real Madrid y jugando un espléndido partido, centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Como siempre hacemos, toca el recordatorio de que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Además, seguimos abiertos a sugerencias para que nuevos partidos, personajes o anécdotas se sumen a este podcast que aspira a mantener viva la historia de la Real.

viernes, mayo 25, 2018

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2017-2018 (5) Loren, la caída que parecía que nunca iba a llegar

Una de las noticias de la temporada ha sido la salida del club de Loren Juarros, el director deportivo. Se podría decir que ha sido incluso la más trascendente, aunque los fichajes, las despedidas y los entrenadores atraen más la atención de medios y aficionados. Loren era el que más tiempo llevaba en ese cargo de entre todos los clubes de Primera. Se hizo con el puesto en Segunda División, tras el brevíismo paso por el club de Pako Aiestarán, y aguantó hasta el tormentoso domingo de abril en el que también se despidió a Eusebio Sacristán. Si hay una figura que Jokin Aperribay ha protegido hasta la extenuación, esa ha sido la de Loren. Si hay alguien que ha esquivado la responsabilidad de todos los errores y problemas que ha tenido el club en su gestión deportiva de la última década, ese ha sido Loren. Y sin embargo, cayó. Parecía que nunca iba a llegar ese momento, pero se produjo. Y el problema es que no es nada fácil hacer un juicio sobre las circunstancias que envuelven a su salida porque nadie las ha querido aclarar convenientemente.

Resulta evidente que su poder en la Real era grande. Si no, es imposible explicar que la pasada temporada Roberto Olabe llegara al club y saliera con la misma velocidad para después ser repescado, con palpable satisfacción por ambas partes, en cuanto Loren salió de la estructura deportiva txuri urdin. Pero al mismo tiempo nunca se le ha colocado como el hombre que tomaba las decisiones. Todas, fichajes, altas, bajas y ratificaciones, eran "de club". Así se vendían. ¿Fue Loren quien apostó por mantener a Eusebio contra viento y marea? ¿Fue él quien fichó a Januzaj? ¿Tomó las decisiones de no traspasar a Pardo o de ceder a Zaldua y Markel? La responsabilidad compartida ha evitado muchos juicios de valor directo sobre Loren que, en todo caso, nunca terminó de gozar del cariño de la afición.

Y el caso es que el balance de su gestión, a grandes rasgos, tendría que ser muy positivo. Con luces y sombras lógicamente (cuánto daño le hicieron sus fichajes de delanteros hasta acertar con el de Willian José), pero el periodo histórico que abarca su gestión arranca con una Real deprimida y arruinada, en el pozo de la Segunda División, y concluye con el equipo asomándose a Europa con cierta frecuencia y consolidado en Primera, con traspasos millonarios para sustentar la economía del club (Illarramendi, Griezmann, Iñigo Martínez y en menor medida Bravo o Yuri, todos ellos han dejado buenos millones en las arcas realistas) y con una continua afluencia de potrillos al primer equipo, que es algo que hay que exigir a cualquier director deportivo de la Real. Contado así, no suena nada mal. Pero razones había para acabar su etapa. No solo por el juicio entre aciertos y errores, sino por la evidente desconexión con el entrenador, más de facto que de palabra, que está en la base del fracaso de la temporada recién finalizada. Lo que al final le costó el puesto tanto a Loren como a Eusebio es que no pudieron o no supieron entenderse.

Un director deportivo está obligado a tomar las mejores decisiones para que una temporada vaya bien. Y en esta no lo hizo. Mantener a Eusebio desde la eliminación copera fue un error que rozó el desastre, y Loren tiene su responsabilidad en ello, por acción o por omisión. No se entienden decisiones como la continua apuesta por Pardo si era de sobra conocido que su entrenador no contaba con él. No tiene sentido subir a Bautista al primer equipo si va a ser un tercer delantero que juegue los minutos de la basura. No parece lógico ceder a un centrocampista como Markel si eso va a provocar que las convocatorias del entrenador se queden siempre cojas en el centro del campo. Tampoco una inversión de más de diez millones de euros en un jugador llamado a ser estrella al que el entrenador no sabe sacar rendimiento. O que no se lograra renovar a un jugador como Canales, que nunca contó tanto para los entrenadores de la Real ni dio tanto rendimiento como cuando ya todo el mundo sabía que se iba. Ni siquiera la salida a plazos de Vela, que no llegó a dar buen rendimiento hasta el mercado invernal en el que ya sabía que se iba a marchar. O incluso dar una de las capitanías del equipo a un jugador que, internamente, todos debían saber que tenía la cabeza en marcharse.

La falta de entendimiento entre Loren y Eusebio hizo que una plantilla que a priori parecía mejor que la que llevó a la Real a Europa dejara en todo momento la sensación de estar descompensada. Y lo está por otro problema de calado que el aficionado de a pie no consigue comprender, la gestión médica. Si se piensa fríamente, el equipo txuri urdin ha teniendo en su plantilla cinco fichas de menos. Las de los ausentes Vela e Iñigo Martínez y las de los lesionados Carlos Martínez, Guridi y Agirretxe. Las aportaciones de cinco jugadores, cuatro de ellos pilares de la Real que llegó a Champions, fueron nulas. Y la dirección deportiva nunca tomó cartas en el asunto. Eso acabó minimizando buenos movimientos a la hora de fichar, porque Llorente y Januzaj en verano y Héctor Moreno en el mercado de invierno fueron aciertos, independientemente de que su resultado pudiera haber sido mejor, y sobre todo porque se logró mantener a casi todo el equipo que logró el pase a la Europa League. Lo de Yuri. eso sí, fue inexplicable. Vender a precio de saldo (a eso hemos llegado en este mareante fútbol moderno) a un titular indiscutible a un equipo que rompió la banca por Neymar es absurdo. Nadie va a tener esa consideración de rebajar activos con la Real, y no se entiende por qué el club la tuvo con el PSG.

Y ahora llega Olabe. Si Loren y su sustituto eran incompatibles, y eso quedó claro aunque no se dijera en su momento, se entiende que muchas cosas van a cambiar en la Real.

jueves, mayo 25, 2017

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2016-2017 (4) Dirección deportiva, buenas y malas ideas

Aperribay y Loren, renovando a Oyarzabal.
En la Real, la dirección deportiva siempre es objeto de debate. Sea por lo que se puede fichar y por lo que no, por sus nombres, por el interminable debate entre cantera y fichajes, por la famosa responsabilidad compartida en la que siempre se escudan los errores o por la permanencia de Loren Juarros en el cargo principal, ya convertido en el director deportivo que más tiempo lleva en el cargo en Primera División y con un futuro todavía amplio en la Real, siempre se habla de esta parcela. Y se habla durante toda la temporada, no solo cuando se toman las principales decisiones, es decir, en los periodos de fichajes. Lo que está claro es que hay muy buenas ideas y otras que se pueden calificar sin problemas como malas.

A la hora de analizar esta faceta del trabajo en la Real durante esta temporada, hay que partir de una idea de base: el fiasco que supuso el efímero fichaje de Roberto Olabe. No es un tema menor, y Jokin Aperribay no ha dado todavía una explicación convincente sobre lo sucedido, por mucho que el ex director deportivo se haya marchado de manera elegante y sin levantar la voz. Si se le presentó en rueda de prensa, calificando su fichaje como un movimiento estratégico de calado, se tendría que haber hecho lo mismo cuando Olabe anuncio su marcha, oficialmente por motivos personales pero con la sensación de irse “frustrado” que confesó en una de las pocas apariciones públicas que protagonizó. Sería interesante saber qué pasó, sobre todo porque, en realidad, nunca supimos cuál era el organigrama, si Olabe estaba realmente por encima de Loren o si este al final ha impuesto sus criterios y eso es lo que provocó la salida de quien estaba llamado a mandar sobre él.

Al margen de esta polémica, que hay que insistir en que no es un tema menor aunque vaya a quedar enterrado y olvidado, y entrando en las decisiones que afectan al primer equipo de la Real, resulta también ineludible partir de una idea. Eusebio se pasó la pretemporada pidiendo una plantilla corta que le permitiera tener a sus hombres activados y que le diera margen para usar a jugadores del filial. La dirección deportiva, entonces sin Olabe, no consiguió aligerar la plantilla. De la pasada temporada, solo salieron en verano los cedidos (Bruma, Oier y Reyes), un canterano (Oyarzun) y un mal fichaje (Jonathas). A jugadores que no contaban entonces o que no han contado en toda la temporada, como Héctor (cedido al final en el mercado de invierno al Granada) o Granero (condenado a un ostracismo y después convertido en el jugador número 13 de la plantilla), no se les pudo encontrar salida.

Y eso sin contar decisiones difíciles de entender como no ceder a un David Concha que apenas se ha vestido de corto, la recuperación de un Gaztañaga al que se le ha hecho perder un año de manera triste y sentenciándole casi a despedirse de la élite sin saber si daba la talla o la renovación de Pardo para cederle al Betis cuando parece evidente que para Eusebio, renovado para dos temporadas más, es un problema contar con el riojano. Veremos cómo se soluciona este marrón, porque da la sensación de que estamos ante todo un pulso de poder. Siempre ha parecido evidente que el club apostaba por Pardo pero ninguno de los entrenadores que le ha tenido en el primer equipo, recordemos que debutó con Philippe Montanier, ha sido capaz de sacar todo el fútbol que apuntaba en sus inicios y que con el paso del tiempo parece haberse diluido.

La presentación del efímero Olabe.
Pero no todo son problemas, ni mucho menos, cuando hablamos de la dirección deportiva, y eso, filias y fobias al margen, hay que analizarlo. Es obligado destacar que en los nombres que finalmente escogieron Loren y el club para incorporar a su primer equipo, se acertó de pleno. ¿Cuántos equipos pueden presumir de haber contratado el pasado verano a los dos jugadores que han acabado siendo sus dos máximos goleadores? Eso hizo la Real con Willian José y Juanmi, por los que desembolsó unos once millones de euros en total, una cifra que, viendo los parámetros en los que se mueve el fútbol actual, es casi de ganga. El más trascendente es el fichaje del brasileño porque viene a cerrar tres contrataciones catastróficas de delanteros centros, las de Seferovic, Finnbogason y Jonathas y ha permitido compensar la interminable recuperación de Agirretxe, que no ha podido jugar un solo minuto en toda la campaña.

Con estos dos fichajes, Loren puede sacar pecho. Pero con la confección de la plantilla no, porque no haber sido capaz de dar al técnico la estructura que pedía ha pesado en la temporada. No es fácil liberar peso, pero si hay que hacerlo se puede hacer con buenas maneras, como se ha hecho ahora por ejemplo con la decisión de no renovar a Mikel González. Esa es una gran asignatura pendiente de la Real como entidad y de Loren como director deportivo. Cuesta tanto fichar, y si no que se lo digan a Rulli y las vueltas que ha dado todos los años para regresar a la Real, ya al fin en propiedad aunque con opción de compra permanente por parte del Manchester City, como dejar salir. Y ojo, que hay renovaciones estratégicas como las de Oyarzabal que se hicieron bien y rápido. Pero en ambas tareas hay que aplicarse para que la Real pugne habitualmente por lo que su plantilla merece, por puestos europeos. Una temporada con tres competiciones exige acertar en la confección de la plantilla más de lo que se ha hecho este año. Ese es el reto.

jueves, mayo 19, 2016

RESUMEN DE LA TEMPORADA (4) Un plan deportivo con dudas

Aperribay y Loren, en la presentación de Bruma.
¿A qué aspira la Real? La pregunta comienza a ser esencial, porque no parece claro, y es algo que parece haber perjudicado notablemente al equipo esta temporada. Repasando los hechos que acontecieron en el pasado verano, parece difícil no pensar en que el club fue ambicioso. Lo fue, objetivamente lo fue, de palabra y de hecho. El objetivo era Europa. Lo dijo Loren, director deportivo de la entidad. Lo ha pensado siempre Jokin Aperribay, el presidente del club. Sus decisiones, acertadas o no porque eso es otra cuestión, apuntaban en ese sentido. Un entrenador con experiencia Champions al que otorgarle el mando del equipo y fichajes ambiciosos. Se ha repetido hasta la saciedad, la Real ha tenido este año la plantilla más cara de su historia. Pero si ese es el objetivo, haber estado toda la temporada lejos de él tendría que tener más consecuencias, al margen del cese del entrenador que comenzó la temporada, David Moyes.

A la Real, en ese sentido, le falta autocrítica. Da la impresión de que todo vale. De que no pasa nada por no cubrir las expectativas despertadas. Y de que a la Real le falta un mando contundente que corte de raíz el conformismo que de vez en cuando se instala en el entorno. ¿Un ejemplo? Parece absurdo que el Director Deportivo quiera luchar por Europa y el fichaje estrella de esta temporada, Illarramendi, emblema además de la cantera realista, diga después de una buena racha del equipo que les ha perjudicado que se vuelva a hablar de Europa. ¿Otro? La forma en la que el propio presidente de la entidad quedó desautorizado cuando hablaba del compromiso de Vela con el club, después de una temporada lamentable, cuando el mexicano decidió abandonar el estadio en mitad del encuentro ante el Rayo Vallecano después de ser sustituido en el descanso. Pero eso es sólo un síntoma de muchas decisiones que han resultado sorprendentes o que, sencillamente, han salido mal.

No se puede negar que el Consejo, y con él la Dirección Deportiva, han hecho algunas cosas bien. A pesar del desánimo general y de la lícita desilusión que se ha venido generando, no se pueden obviar hechos como que el equipo ha estado dos veces en Europa tras el ascenso, que se han logrado renovaciones importantes (la última, la de Iñigo Martínez), que han llegado jugadores de nivel que sí han dado resultado (el propio Vela o Rulli) y que se ha frenado la sangría de jugadores que han cruzado la A-8 en dirección a Bilbao. Por algo será. Por supuesto, habrá quien crea que eso se debe a que los jugadores viven en la Real en un escenario de comodidad derivado de esa ausencia de autocrítica y de consecuencias cuando no se está en el lugar que corresponde. Perfectamente lícito. Y quién sabe si con más razón que quienes atienden sólo al hecho concreto. Pero la Real tiene una base más que interesante, aunque tenga unos agujeros que tapar.

Y es que hay gestiones del club, en concreto de su Dirección Deportiva que resultan difíciles de entender, sobre todo porque en la Real no suelen darse demasiadas explicaciones ni tampoco se suelen asumir muchas responsabilidades, y quizá ahí tendría que empezar el cambio. Por ejemplo, no es fácil asimilar que la Real haya gastado casi veinte millones de euros en el fichaje de tres delanteros centro que han fracasado, Seferovic, Fiunnbogason y Jonathas, y a ver si el tercero logra vestir la camiseta realista en una segunda temporada, cuando en casa tenían a un Agirretxe siempre tapado de inicio y siempre con mejores cifras goleadoras. Tampoco que la Real lleve tantos años sin conseguir que un portero de cantera destaque, incluso frenando trayectorias de guardametas de los que venimos oyendo hablar durante años y que ni siquiera llegan a tener una oportunidad en el primer equipo. O incluso con la gestión del talento que llega desde el Sanse y el juvenil, equipos que llevan tiempo dando un resultado espléndido mientras luchan contra gigantes económicos y con redes de ojeadores de carácter mundial.

Sobra decir que es la cantera lo que más felicidad ha dado en este decepcionante curso. Pero es interesante ver que los chavales que más protagonismo han tenido han sido, precisamente, los que no recibieron dorsal del primer equipo, decisión que, en teoría, toman al alimón entre el técnico y el director deportivo. En el caso de Oyarzabal o Bautista es algo razonable, por supuesto, porque son irrupciones que llegan cuando llegan. Pero Elustondo bien podría haber subido al primer equipo tras haber debutado ya con Moyes en la 2014-2015, y no lo hizo. Se dio dorsal de la primera plantilla, en cambio, a jugadores con los que no se contaba. El caso más evidente es el de Oyarzun, pero también se puede citar a Héctor, dos futbolistas que han sido un relleno innecesario. ¿Subieron sólo porque no se les pudo colocar en verano como a Hervías o por presumir de cantera con cifras infladas? Gaztañaga o Ros son nombres que completan lo que ya es una peligrosa tendencia. Si Zubieta se convierte en una cuota, malo. Zubieta tiene que nutrir a la Real, pero con jugadores que sean válidos. Si no lo son, o la Dirección Deportiva no los ve así, puerta. Porque sólo con esa base fiable de cantera se puede lograr que el equipo crezca con fichajes de calidad.

La Real, obviamente, se propone ser un equipo con base de cantera, y sobre ella Aperribay quiere construir una Real grande. Sus planes sobre Anoeta, que empiezan a eternizarse peligrosamente, son un claro ejemplo. El presidente tiene toda la razón al hablar de la necesidad de un nuevo campo. Y no sólo desde un punto de vista empresarial y económico, sino también deportivo. No hay que más que ver los puntos que Anoeta no gana y que Atotxa sí le daba a la Real. La comodidad de las pistas de atletismo para árbitros y rivales se siente. Y el salto exponencial que dio la Real en su número de socios con el paso a Anoeta, podría repetirse con esta obra. Pero esta temporada da la impresión de que el club ha estado muy centrado en lo económico, en lo institucional, y se ha olvidado en buena medida de lo social, de cuidar al socio, y sobre todo de lo deportivo. Ha habido satisfacción en cómo se ha preparado la temporada durante el verano, y no se ha velado por que ese trabajo previo desembocara en el resultado adecuado durante el curso. Quizá esto sea más responsabilidad de Loren que de Aperribay, pero estos siempre han defendido un trabajo conjunto y por tanto ambos tienen su cuota de responsabilidad.

Por supuesto, la Real tiene que velar por lo bueno que tiene. Necesita una transparencia que dé confianza a sus aficionados. Culebrones como el de Rulli del verano pasado (¿se repetirá este?), el de Vela durante toda la temporada o la ausencia de información sobre lesionados, caso de Raúl Navas o Agirretxe, merman muchísimo la confianza de los realistas en el club y restan trascendencia a los aciertos. La Real no comunica bien lo que quiere, lo que está haciendo y lo que necesita. Sí, con Anoeta sí. Con el nuevo campo no hay mensajes equívocos, sólo un resultado pospuesto eternamente que hace poner en duda los mensajes. Y durante la preparación de la plantilla, tampoco hay dudas. Pero a partir de ahí, las hay y son de calado. ¿Aspira la Real a Europa? Si la respuesta es afirmativa, mensajes claros. Nada de autocomplacencia. Nada de mensajes absurdos como la entrega del brazalete de capitán a Vela tras su juerga madrileña, y sí apuestas firmes, como sería dárselo de una vez al verdadero capitán del equipo, Iñigo Martínez. Si se le ha hecho un contrato con el que él se siente valorado y ha renovado porque ve ambición en el club, que se note ya a todos los niveles. Porque ahí es donde Loren y Aperribay pueden hacer que la Real crezca.

jueves, mayo 28, 2015

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2014-2015 (4) Aperribay y Loren erraron el tiro

Aperribay y Loren, en la presentación de Moyes.
Jokin Aperribay sabe perfectamente, como cualquier otro presidente de un club de fútbol, que sus actos se valoran en función de lo que haga el primer equipo. Ya puede consolidar la economía, apostar por infraestructuras de futuro o celebrar éxitos de las categorías inferiores u otras secciones del club, que si la Real no triunfa en Primera todo lo demás no se verá de la misma manera. Con todo, y asumiendo que el que preside es ya un club completamente estable en lo económico, algo por lo que siempre hay que felicitarle, se puede considerar que esta temporada recién finalizada ha sido la más complicada para el presidente del club desde ese prisma deportivo. Es la primera vez que ha tenido que cesar a un entrenador, uno que además fue una apuesta arriesgada y casi considerada estratégica desde las oficinas de Anoeta. Y las decisiones que se han tomado en los despachos han repercutido notablemente en las posibilidades que tuvo el equipo de lograr cotas más altas en el terreno de juego.

Ahí, obviamente, hay que introducir en la ecuación al director deportivo, Loren Juarros. Y no es nada fácil delimitar las responsabilidades entre presidente, director deportivo y entrenador. ¿Quién tomó la decisión de no fichar un central y recolocar en esa posición a un centrocampista ya de por sí discutido como Elustondo, colocándole más todavía en la diana de las críticas y limitando las opciones de resolver los problemas defensivos que tuvo el equipo en la temporada 2013-2014? ¿A quién es achacable el fracaso de Finnbogason, segundo fichaje más caro de la historia de la Real? ¿Quien es el responsable de que Estrada haya jugado sólo un minuto en toda la temporada después de una renovación inexplicable y cuyos motivos nadie ha detallado hasta la fecha? ¿Los últimos ascensos desde el Sanse, en este caso el de Gaztañaga, han sido más para sumar canteranos que como oportunidades reales? ¿Y qué sucedió realmente en el mercado de invierno para que el nuevo entrenador no tuviera al menos una satisfacción cuando había llegado a decir en público que quería fichar dos o tres jugadores?

Hay muchas incógnitas en el trabajo de los despachos que evidencian que no ha salido bien en lo que se refiere a la planificación deportiva de la temporada, al margen de las decepciones individuales que se hayan producido entre los integrantes de la plantilla. Es obvio que Jagoba Arrasate no supo sacar rendimiento de los hombres con los que comenzó la competición, pero es igualmente cierto que el club no acertó en sus decisiones estratégicas. Y no porque salieran mal, no se trata de adoptar una posición ventajista tras los resultados de la temporada, sino porque todos los huevos se pusieron en el mismo cesto. Si salía mal el plan de cambiar la táctica de juego que propuso Arrasate, el equipo estaba claramente mermado de efectivos en ataque y de variantes en su centro del campo. Y si Elustondo no era la solución esperada, se iba a sufrir en defensa, como efectivamente sucedió en algunos tramos de la temporada. Aperribay, Loren y Arrasate fallaron en ese sentido porque los resultados acabaron dibujando el peor de los escenarios.

A la hora de valorar responsabilidades en la decepcionante temporada del equipo, Aperribay se puso en el foco cuando dijo que no veía ninguna razón para que Loren no continuara como director deportivo, negando la importancia de estas cuestiones o, al menos las responsabilidades absolutas de Loren en ese terreno. Y Loren, en cambio, ha mostrado un perfil bajo a lo largo de la temporada, sin hablar demasiado ante los medios, puede que incluso algo menos de lo habitual, sobre todo desde la llegada de Moyes, que claramente ha asumido funciones de la dirección deportiva, algo que se desprende tanto de sus declaraciones públicas como de su intensa presencia en las gradas de diferentes estadios para ver jugadores. No se ha concretado en realidad, pero la impresión que da es que el técnico escocés se ha convertido en el manager del club de pleno derecho, al estilo inglés, y que a partir de ahora la responsabilidad en los fichajes y en la composición de la plantilla será plenamente suya. Y si hay cambios es obvio que no se han hecho bien las cosas.

Esos cambios parecen contar con el beneplácito del club, y eso sí parece una decisión sensata. Desde ese prisma, el riesgo quizá está en que Moyes sólo tiene contrato ya para la próxima temporada, por lo que si esta arranca bien y estas modificaciones en el staff surten el efecto deseado, junto a una plantilla más compensada y numerosa, quizá habría que pensar más pronto que tarde en sentarse a negociar un nuevo contrato con el técnico escocés. Lo que no se puede negar es que, incluso con las limitaciones y errores ya mencionados, Aperribay y Loren fueron ambiciosos en algunos aspectos. No vieron dónde estaban los defectos, pero el pasado verano se cerraron los dos traspasos más caros de la historia del club, los doce millones que costó comprar la ficha de Vela al Arsenal y los ocho que se invirtieron en incorporar a Finnbogason, a los que hubo que sumar un tercer fichaje, el de Rulli, que ha resultado ser la mejor adquisición del club, un jugador que es propiedad de un fondo de inversión precisamente porque piensan que se le puede sacar rendimiento económico.

Acertar de cara a la próxima temporada, además, permitiría que Aperribay se pusiera manos a la obra en su auténtica preocupación a lo largo de la temporada: la reforma de Anoeta. La cuestión está sobre la mesa desde hace demasiado tiempo sin que se haya visto una sola grúa en las inmediaciones del estadio y el presidente realista ha convertido este asunto casi en su único objeto de deseo. Por momentos parecía que esta temporada iba a ser la definitiva para que el proyecto arrancase, pero los planes siguen retrasándose. Aperribay sigue dispuesto a dar guerra en este sentido, pero no le vendría nada mal que se viera ya algo más tangible, porque de lo contrario mucha gente va a empezar a pensar en la reforma de Anoeta como la quimera imposible. Con los problemas económicos como algo ya del pasado, es evidente que la gestión de Aperribay se centrará en esos dos aspectos: la confección de un primer equipo ambicioso que no se salga de los parámetros impuestos por el club y solventar todas las trabas burocráticas que impiden la reforma del estadio.

martes, junio 04, 2013

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2012-2013 (4) Aperribay y Loren, en la buena dirección

Jokin Aperribay.
Si la pelota entra, no hay problemas. Es una máxima muy extendida y que, en realidad, sólo sirve para ocultar los problemas cuando existen. Pero es importante destacar que, ahora mismo, la buena marcha deportiva encuentra un fiel reflejo en la situación institucional del club. Es muy difícil encontrar aspectos negativos en la gestión de Jokin Aperribay  durante la última temporada. Desde que llegó a la Presidencia, y ahí es obligado recordar que no lo hizo de la mejor de las maneras por muy olvidada que haya quedado ya aquella Junta de Accionistas de los tiempos más oscuros, ha ido borrando las reticencias de muchos, incluso desde el desacuerdo con algunas de sus decisiones más trascendentales, sobre todo las que han afectado a la situación contractual del técnico, Philipe Montanier. Muchos pidieron su cese y el presidente aguantó. Y muchos pidieron su renovación, sin que el Consejo se alterara al no cerrarla por las razones que fuera.

Puede que en la situación del entrenador el factor fundamental haya sido la reticencia de Aperribay a cesarle en mitad de la temporada, algo de lo que ha presumido el presidente txuri urdin no sin cierta razón objetiva. Eso salvó la cabeza de Montanier la pasada temporada cuando el equipo llegó a ocupar el farolillo rojo y en ésta cuando bordeó los puestos de descenso, con la grada coreando mayoritariamente entonces el conocido "Montanier, dimisión". Pero, al mismo tiempo, parecía evidente que el Consejo no veía en el francés el preparador ideal para que la Real siga desarrollándose. De ahí, si es cierto lo que se ha publicado en estas últimas semanas, que cumpliera con el obligado movimiento de ofrecer la renovación el técnico, pero nunca en unas condiciones en las que Montanier se pudiera ver como el principal artífice del crecimiento clasificatorio y futbolístico del equipo. No es el fuerte de Aperribay el mostrar las mejores maneras en la marcha de los entrenadores, y con Montanier, al que abandonó, también lo demostró, pero eso es otro asunto que nada tiene que ver con la gestión de su contrato. Quien sí renovó, dejando claro al menos sobre el papel que el club quiere marcar directrices y no dar excesivo poder al inquilino del banquillo, fue el director deportivo, Loren Juarros.

Illarra firmó la renovación hasta 2018.
Y es que parece también evidente que el eje de la gestión deportiva de Aperribay, y por extensión del propio Loren, está en los jugadores. El presidente lo dejó claro, todavía en los peores momentos de la temporada, cuando comparó algunos aspectos del actual equipo con la generación campeona de los años 80. Y tanto Aperribay como Loren lo han demostrado con una acertada política de renovaciones de todos los canteranos del equipo, aunque alguna chirriase en su momento (Markel y Elustondo) por su extensión o por el papel que hasta el momento de la firma habían tenido esas piezas en el desarrollo de la temporada. En todo caso, cabe considerar como un éxito que ninguna de las piezas clave del equipo finalice contrato este verano y que no haya voluntad de vender a ninguna de las estrellas. Los únicos peligros en ese sentido pasan por la titularidad compartida de la propiedad de Vela con el Arsenal (un detalle cuya inclusión fue necesaria para poder ficharle) o que algún jugador exprese su deseo de marcharse, en cuyo caso dejaría una gran cantidad de millones en las arcas realistas.

Pero, y ese es uno de los grandes méritos de Aperribay como presidente, de Loren como director deportivo y de la Real como entidad, el club ha alcanzado un punto en el que los jugadores quieren seguir vistiendo la camiseta txuri urdin. No ya los más identificados, como aquel Xabi Prieto que permaneció en una Real hundida en Segunda, sino todos. No es una carga seguir en la Real, no es una obligación, es un deseo y un orgullo. Por eso todos sin excepción han firmado una renovación. Por eso incluso los que han aparecido vinculados a otros equipos, como Vela, Illarramendi o Iñigo Martínez, han proclamado con frases creíbles y nada artificiales, que su deseo es seguir en la Real. Y si lo han hecho es porque saben que están en un club económicamente saneado y deportivamente ambicioso. Que la pelota haya entrado esta temporada con tanta facilidad ha venido a darles la razón a todos ellos. Quizá un éxito rebajado sea la renovación de Rubén Pardo sólo por un año más, aunque parece una conclusión razonable sobre este asunto que el jugador no se quiso hipotecar hasta saber si el entrenador que no confiaba en él seguía en el banquillo de Anoeta, e incluso que el club ha tenido en cuenta este caso a la hora de plantearse la continuidad de Montanier.

Aperribay y Loren, en la renovación de éste.
Ha habido ambición en la composición de la plantilla y eso era el mensaje que le hacía falta a la Real. A falta de confirmaciones oficiales sobre quién es el responsable de cada fichaje que ha llegado al club, cabe achacárselos a la dirección deportiva. Y por tanto se puede decir que Loren cometió errores de bulto en temporadas anteriores. Songo'o, Sarpong o Mariga están en la mente de todos. Pero este verano su apuesta fue clara y ambiciosa. Un lateral izquierdo joven, prometedor y que estuvo en la órbita del Barcelona, un notable jugador con experiencia en la Liga española y que llegaba libre, y el fichaje de la estrella que había brillado en la Real bajo cesión la temporada anteriores, además del ascenso definitivo a la primera plantilla de dos jugadores del filial. José Ángel, Chory Castro, Vela, Pardo y Ros. Cinco refuerzos de lujo. La única pega es que tres de esos refuerzos evidenciaron una falta de conexión entre la dirección deportiva y el entrenador. Es difícil no pensar que eso también ha pesado a la hora de decidir sobre el futuro. Un aspecto a reforzar, además, será la gestión del Sanse, que deja algunas dudas en este final de temporada.

La buena dirección en materia deportiva es también institucional. La presencia de la Real en numerosos ámbitos de la sociedad es notable. Celebrar la comida de final de temporada en un comedor social fue la última muestra de que hay una conciencia clara de que la Real sea una entidad a respetar también lejos de los ámbitos deportivos. La lucha por los derechos televisivos, con la demanda a Mediapro todavía por resolver, la enorme labor de comunicación y el conocimiento que ha dado a sus aficionados de tantos aspectos del club, la hábil gestión para la venta de los derechos publicitarios de la camiseta (que, por lo publicado, ha dado dinero al club durante varios meses incluso sin llevar marca alguna en el pecho) o que no haya sobre la mesa problema alguno con ningún otro equipo de Primera División (al contrario, la Real es hoy un equipo admirado) son méritos a añadir a su gestión. Debe haber elecciones antes de que finalice el año, y se antoja complicado que Aperribay tengo oposición en forma de candidato. Que eso no nuble la necesaria crítica para que todo siga por el buen camino, pero ahora mismo la Real parece tener un presidente que sabe lo que hace. Si las luces del éxito no le ciegan, seguirá siéndolo.

jueves, septiembre 01, 2011

El milagro de Arteta

Cerrado el mercado de fichajes, y sin entrar a valorar el potencial de la plantilla con la que se queda la Real (para mí, notable y bastante mejor de lo que algunos creen a poco que rindan los dos fichajes), hay un aspecto muy curioso que no ha salido reflejado en la rueda de prensa que ha ofrecido hoy el director deportivo del club, Loren. La Real es uno de los dos equipos de Primera División que no ha gastado ni ingresado un solo euro este verano. El otro es el Racing de Santander, que ha fichado un jugador más que el realista, tres, y ha dado la baja a dos más que el conjunto txuri urdin, seis. Dos fichajes han llegado a San Sebastián, Vela y Mariga, ambos en calidad de cedidos, por lo que no ha habido que desembolsar cantidad alguna. Y cuatro jugadores se han marchado, Diego Rivas, Tamudo, Labaka y Sutil, todos ellos con la carta de libertad bajo el brazo y sin cobrar traspaso alguno por ellos. Curiosamente, dejamos solo al Racing en esta categoría por un ingreso inesperado: el traspaso de Arteta al Arsenal, procedente del Everton, dejara en las arcas realistas 1,2 millones de euros. Deportivamente, igual nos seguimos tirando de los pelos por aquel fracaso, pero al menos dejó dinero. Y lo sigue dejando.

Loren viene siendo un blanco tan fácil como habitual desde que asumió la dirección deportiva del club hace ya más de tres años. Desde ese momento, se han producido algunos fichajes ruinosos (Necati, Dramé, Jonathan Estrada o Songo'o serían los más claros, Sarpong está ante la última oportunidad de no ser incluido en ese grupo) que le han puesto en el disparadero tanto como las malas relaciones que ha tenido con quienes han dejado el club (Lillo no ha querido hablar de él, Diego Rivas o Tamudo le han tachado públicamente de mentiroso). Rompiendo una lanza a su favor, hay que mirar la procedencia de los dos fichajes de este verano (Inter y Arsenal) para darnos cuenta de que la exigencia ha subido sin necesidad de que esto suponga un coste mayor para las arcas del club. Insisto, la Real no ha gastado un euro en fichajes incorporando dos jugadores de equipos de élite europea y mundial, y, estando todavía en los albores de la temporada, no creo que haya muchos que piensen que la plantilla es peor que hace un año. Eso tiene mérito, y es justo reconocerlo. A veces somos demasiado destructivos con lo que tenemos, incluso aunque se tenga razón en la crítica.

Y eso que tampoco soy precisamente un fan de Loren. Me chirrían muchas cosas, pero sobre todo el tema de los porteros, porque ahí somos reincidentes y pardillos. Hace dos temporadas, Loren se plantó en la sala de prensa de Anoeta y sentenció que el club quería vender a Bravo y Riesgo. A los dos. Que Zubikarai era la apuesta del club y que necesitábamos hacer caja con dos de los mejores activos que teníamos, el chileno y el canterano. Me pareció muy bien por una simple cuestión de necesidad. Y seguro que habría salido bien, pues Eñaut respondió y, por las lesiones y ausencias de Bravo y Riesgo, se convirtió en el portero del ascenso. Pero todavía a estas alturas, y teniendo en cuenta la anunciada y escasa cantidad de dinero que pretendíamos recaudar con ambos, no me explico cómo es posible que ambos continuaran. Fue un fracaso sin paliativos de la dirección deportiva. Pues bien, esta pretemporada hubo otro nuevo anuncio de Loren sobre los porteros. Zubikarai iba a salir cedido, pues Bravo es el titular indiscutible. Y Toño Ramírez se quedaría como suplente. Loren no ha conseguido colocar a Eñaut. Ni tampoco a Toño, pues al comprobar la imposibilidad de buscar acomodo al primero se ha intentado ceder al segundo. Dos fracasos muy similares como para no tenerlos en cuenta.

Y luego está, volviendo a ese detalle con el que comenzaba, el hecho de que no producimos dinero con jugadores que no nos sirven, a diferencia de la mayoría de los equipos de nuestro entorno. Ahí se nos está marchando una opción de mejorar, por poco que sea, la salud de las arcas realistas y mantener la competitividad con nuestros rivales directos. Hay que tener en cuenta que Sutil y Labaka tenían contrato en vigor, y simplemente se les dio la baja sin negociar con nadie. Y es por esto que mi apuesta es la de renovar los contratos de jugadores que puedan ser interesantes deportivamente pero también a los que se pueda encontrar acomodo en otros clubes previo pago de un traspaso. No sé si tal y como está el mercado se habría podido sacar algo de los cuatro jugadores que dejaron la Real (Rivas se ha marchado a un equipo de Segunda y Tamudo firmó por el Rayo casi al final del periodo de fichajes), no lo digo sólo por este verano, pero no estaría de más sondear esos terrenos. Al final, da la sensación de que perdemos siempre. El Betis ha ganado 2,7 millones este verano. El Sporting, tres millones. El Betis, 2,7. El Rayo, 1,5. El Zaragoza, 700.000 euros. ¿La Real? Cero. Menos mal que Arteta nos va a dejar 1,2 millones de euros. Pero esos milagros no llegan todos los años. Sería bueno que lo tuviéramos en cuenta.

miércoles, junio 22, 2011

La cantera también es esto

Ser un equipo de cantera implica muchas cosas. La Real tiene muchas de ellas. Eso es indudable, le duela al vecino que le duela o por mucho que pase desapercibido en los grandes medios de comunicación. Lo digo por el primer equipo, lo digo por el gran número de canteranos que formar parte de él (y ahí hay que aplaudir la política de renovaciones de los actuales dirigentes, también los de la parcela deportiva), pero lo digo también por las categorías inferiores, donde siempre suele haber algún internacional y de donde no paran de salir jugadores. Pero ser un equipo de cantera implica tener un cariño especial a esa misma cantera. Y ahí creo que estamos fallando. En parte, al menos. En algunos casos muy concretos pero cada vez más generalizados. Estamos descuidando, en otro asunto más, las formas. En estos últimos días hemos podido leer declaraciones de canteranos como Esnaola o Sarasola lamentando la escasa atención que les ha prestado la Real en sus cesiones y apuntando en una dirección, la de Loren, el director deportivo.

Esa falta de seguimiento a sus cesiones, desde mi punto de vista, tiene una explicación muy evidente: no se cuenta con ellos. Ni ahora que estamos en Primera, ni tampoco se pensaba en ellos como futuros jugadores de la Real cuando estábamos en Segunda. ¿Qué significa eso? Que se les subió al primer equipo sin confiar con ellos. Es decir, que nunca tuvieron una oportunidad real de triunfar con la camiseta txuri urdin pero, o bien se les vendió a ellos mismos lo contrario o bien nos lo vendieron a nosotros. Y si no se confía en ellos, las cesiones no eran más que dejar para mañana lo que no fuimos capaces de resolver hoy. Prolongar la agonía a costa de que esos realistas siguieran soñando con un futuro en Anoeta. Así no se hace cantera. Yo no quiero que los jugadores salgan de la Real Sociedad lamentando no haber aceptado una oferta del Athletic de Bilbao cuando tenían quince o dieciséis años. No creo que sea lo mejor para asentar esa cultura de cantera que la Real está obligada a compaginar con la formación de futbolistas profesionales. No creo que sea el camino.

Desde que se presentó a Montanier como entrenador de la Real para la próxima temporada, se ha venido diciendo que esta pretemporada será más importante que de costumbre porque el técnico quiere ver a sus jugadores antes de hacer descartes. Sin embargo, ya conocemos el nombre del primer futbolista que no va a tener esa oportunidad: Sarasola. Sí, de la cantera. ¿Por qué se le anuncia ya que no formará parte del primer equipo cuando el lateral izquierdo es uno de los puestos más cojos? A mí Sarasola no me convenció en los escasos partidos que jugó en el primer equipo, pero si se le ha cedido la pasada temporada hay que entender que fue porque se confiaba en sus posibilidades de regresar. No estoy diciendo que tenga hueco en la Real, pero sí me sorprende que, después de lo dicho, no se le dé la oportunidad. Y sorprende también la forma en la que se le ha despachado. Ejemplos como éste son los que pueden hacer reflexionar a chavales más jóvenes, que pueden verse reflejados, para buscar su camino profesional en otro sitio.

Sería bueno saber quién ha tomado esa decisión. Y por qué se está diciendo con tanta seguridad que Esnaola o Viguera son carne de cesión. El primero sólo jugó un partido en Segunda hace dos años, pero no lo hizo mal. Si no se cuenta con él, que se le dé la carta de libertad o se le traspase. El segundo ya se ganó a un entrenador, Lasarte, en una pretemporada. ¿Por qué no iba a poder hacer lo mismo con Montanier? Y si la decisión final es del entrenador, ¿por qué Loren afirmó con tanta rotundidad que la única certeza que teníamos es que Cadamuro e Illarramendi formarán parte del primer equipo? No me cuadra. Para unas cosas parece que las decisiones las está tomando la dirección deportiva y para otras da la impresión de que lo que se hace es dejar un marrón al entrenador. Es lo que le pasó a Lasarte con Rivas, por ejemplo. Y las formas fueron tan decisivas en la decisión de no renovar al manchego como en los casos de estos canteranos que no se han sentido queridos en sus peores momentos.

Y llegados a este punto, creo que es hora de que recibamos alguna explicación clara porque todos apunten en la misma dirección. Sarasola critica a Loren. Esnaola no critica a Loren, pero casi. Diego Rivas y Tamudo salieron de la Real criticando a Loren. Lillo y Loren eran amigos hasta que el entrenador salió de la Real, por las formas en las que se deshicieron de él. Hasta Juan Gómez sigue esperando en Argentina que Loren le coja el teléfono tras haberse interesado la propia Real por sus servicios como ojeador del club en el país sudamericano. Empiezan a ser demasiadas casualidades. Estamos dejando tirada a mucha gente. Y no, de la misma forma que no me gustó que Badiola tratara con desprecio a quien no comulgara con él, del mismo modo que lamenté que el Consejo de Denon se deshiciera de Kovacevic como si fuera "una bolsa de basura" -lo dijo él mismo-, no creo que sea de recibo el trato que está dando Loren a tanta gente que se ha dejado la piel por la camiseta txuri urdin. Si perdemos las formas, lo perdemos todo. Y si no apreciamos la cantera, incluso la que no nos sirve profesionalmente, estamos dando pasos en el camino equivocado.

lunes, mayo 30, 2011

Son las formas (y el fondo)

Dijo Darko Kovacevic cuando salió de la Real que el club le había tratado como a una bolsa de basura. Y me duele reconocer que creo que eso podrían decirlo también algunos de los que salen ahora del club, después de la primera temporada en Primera tras el ascenso. Mucho se está hablando estos días de si el cese de Martín Lasarte es un acierto o un error, de si Rivas y Tamudo han dejado la Real por uno u otro motivo. Salen ellos y después les replica el director deportivo. Y hemos vuelto, siquiera por unos instantes y por temas muy puntuales, al frentismo que teníamos antes de que el descontento estallara en la cristalización de aquella grandilocuente candidatura a la Presidencia de la Real de Iñaki Badiola. Aquella época en que los nuestros eran muy buenos y a los que no lo eran, por el contrario, les asignábamos el papel de malos. Aquello convirtió a la Real en un equipo más, con la diferencia de que la Real no sabe ser un equipo más. Por eso sufrió lo que sufrió. El "no se desunan" de Lasarte tiene ahora más sentido que nunca.

Quienes se han puesto incondicionalmente del lado del Consejo presidido por Jokin Aperribay y del de su director deportivo, Loren Juarros, se equivocan en algo muy evidente. El problema de base no es el cese de Lasarte o que no se renueve a Rivas y Tamudo. Eso es una decisión deportiva y directiva que es tan lícita y debatible como la de su continuidad. Lo que enturbia esa decisión es la forma en que se lleva a cabo y en la que luego se explica. Se ha dicho, Loren también en la rueda de prensa de hoy, que el ciclo de Lasarte estaba agotado. ¿Cambian los ciclos de la Real en función de lo que se ve en dos meses? Porque ese es el tiempo que transcurrió entre el momento de su renovación y el de las primeras dudas manifestadas en el seno del club. Si dos meses lo cambian todo, nos estamos equivocando y estamos entrando de nuevo en una dinámica peligrosa. ¿Por qué no se fue claro con Diego Rivas desde el principio? Chaval, no vas a renovar. Si te dejas la piel hasta el último día, jugarás. Si no, por el bien del equipo, vas a chupar banquillo. Punto. No es ni el primer ni el último jugador que se marcha después de terminar su contrato. Pero se habló de potergar este asunto al final de la temporada, porque no tocaba, cuando ahora se confiesa que la decisión sobre Lasarte viene de lejos. Incongruente.

Es terrible que en este momento tengamos que entrar en guerras de declaraciones con jugadores que lo han dado todo por la camiseta txuri urdin. Tamudo dijo que Loren le comunicó días antes del vital partido del Zaragoza que no iba a seguir. Loren le ha llamado mentiroso claramente. Lasarte dejó caer que hubo presiones para que Rivas no jugara, y el propio Rivas explicó que un jugador fue a preguntarle, por delegación, si ya tenía firmado con el Getafe antes de jugarnos la salvación en la última jornada contra el equipo madrileño. Loren les ha dejado también a ambos por mentirosos. Tiendo a creer al ya ex entrenador y a los dos jugadores que no vestirán de blanquiazul el año que viene, porque los tres me han demostrado una honestidad profesional y un cariño hacia los colores que llevo en mi corazón que para sí quisieran algunos jugadores que han mamado lo que es la Real Sociedad desde niños. Sirva de nuevo esta pequeña nota para agredecerles a los tres que lo hayan dado todo, sobre todo desde que intuyen (o saben, lo mismo da) que no iban a estar en la Real en la temporada 2011-2012. Porque desde ahí el compromiso era con ellos mismos pero también con nosotros, con los aficionados.

Las formas fallan y la prensa desmiente. Loren ha negado que estuviera preparado el relevo de Lasarte en caso de no haber ganado al Sporting. Muchos medios apuntan que Meho Kodro, técnico del Sanse, estaba ya avisado para el salto al primer equipo en ese momento. Si es verdad, no entiendo el porqué de lo que ha dicho Loren. Si es verdad lo del director deportivo, no entiendo que todo el mundo considere esto un secreto a voces, prácticamente un hecho empírico y comprobable. Es decir, que entramos en la misma dinámica en la que vive el resto de la Primera División. Y no, no podemos ser como el resto. No lo somos. Si lo acabamos siendo, volveremos al pozo de la Segunda División. Pensé que esa lección, la que aprendimos hace cuatro años, había calado más. Cesar a un entrenador entra dentro de la lógica si no se cumplen los objetivos. Pero los objetivos están cumplidos y da la sensación de que no se sabe (o no se quiere) explicar qué motiva el cese. Pero antes de entrar en el fondo, seguimos con las formas.

No se puede prometer la renovación del equipo de Lasarte y ahora, aprovechando la coyuntura, dejarles tirados (al menos a otro profesional como la copa de un pino que es Pablo Balbi; ¿no se han acabado las lesiones musculares en el primer equipo? Pues a ver de quién es mérito). No se puede salir a una rueda de prensa y poner en duda el trabajo de un entrenador como Lasarte como lo ha hecho hoy Loren. No se puede escamotear a los aficionados la posibilidad de despedir a sus técnicos y entrenadores en el césped (menosl mal que Rivas y Tamudo nos lo permitieron, pero ¿y Lasarte...? ¿Cómo le agradezco yo ahora su trabajo en la Real?). Y no puede ser que el presidente de la Real se escude en escuetos, fríos e insuficientes comunicados oficiales para destituir a un entrenador que cuenta con el cariño de la afición. Yo no quería ver a Aperribay en la rueda de prensa de Lasarte, porque ha sido un cese. Pero tenía que dar la cara. No lo ha hecho todavía porque, en principio, parece que lo quiere hacer con un entrenador ya atado. No me parece un movimiento honesto para con la afición realista. Si se toma una decisión, se apechuga con ella. Se defiende en público. Y se apuesta por el futuro. Pero el silencio no ayuda.

¿El fondo de la decisión? No lo entiendo. Hemos dejado escapar gratis a uno de los mejores robadores de balones de la Liga (ya lo lamentaremos cuando venga a Anoeta con otra camiseta, ya...) y al máximo goleador de la Liga en activo (a pesar de la buena política de renovaciones de jugadores de la cantera, nos pasa muy a menudo que un talento se escape sin ganar nada a cambio, y de eso quien tiene que dar explicaciones, más allá de un simple "no" cuando le preguntan si va a dimitir, es Loren). Hemos dejado escapar a buen entrenador, en el que el club confiaba a ciegas muy poco antes de prescindir de él. Y lo hemos hecho por razones difíciles de entender y, de momento, mal explicadas. No creo que el club esté entendiendo la delicada mezcla de apuesta por la cantera y necesidad de resultados. A lo largo de la temporada, yo mismo pedí más valentía con, por ejemplo, Illlarramendi. Pero cesar a un entrenador por ese detalle, me parece una barbaridad con pocos precedentes, por no decir ninguno. Zubieta ha sido la base de la Real de Lasarte, aunque no haya debutado ningún canterano este año. ¿Ya hemos olvidado a Griezmann o Zurutuza? Y si Loren encuentra justificación en que Rivas cerraba el paso a Illarramendi, en Cornellá-El Prat Illarra jugó junto a Markel y en Riazor junto al manchego.

No me gusta el fondo de este delicado asunto en que se ha metido, solita, la dirección del club, pero sobre eso siempre se podrá debatir. Quizá venga un nuevo entrenador que haga un mejor trabajo táctico que Lasarte, que saque más jugadores de la cantera que el uruguayo, que consiga mejor resultados en Primera que el hombre que nos sacó de Segunda y hasta que nos caiga más simpático. Quizá. Si Aperribay y Loren no lo consiguen, si no aciertan, tendrían que entender, aunque seguramente no lo harán, que han hipotecado su futuro en la Real Sociedad al éxito de esta decisión por lo controvertido del fondo de su apuesta. Pero me gustan menos las formas. Porque son formas impropias de lo que esperamos de la Real. Formas que son las que hemos vivido en los periodos más oscuros de la historia reciente de este club. Y se están acumulando tantas cosas, que estamos cerca de alcanzar un punto de no retorno. Al margen de lo que decidan en la vía deportiva, que tienen el mandato de los accionistas para hacerlo, creo que el Consejo y el director deportivo de este club tendrían que reflexionar, porque no puede ser que la gente que salga de la Real no lo haga con el reconocimiento que merece.

sábado, agosto 08, 2009

Lecciones para el futuro

Tiendo a ser permisivo con las cosas que están sucediendo en torno a la Real Sociedad porque entiendo que vivimos un momento muy complicado que limita las posibilidades del club mucho más de lo que muchos se han hecho a la idea. Hace cinco años, cuando Xabi Alonso salió del equipo txuri urdin, teníamos un equipo que acababa de disputar la Champions, con una plantilla bastante aceptable. Teníamos un club que veía cómo sus arcas habían crecido con el dinero de la máxima competición continental y del millonario traspaso al Liverpool. Teníamos unas instalaciones magníficas en Zubieta, al alcance de pocos equipos de Europa. Entonces lo podíamos exigir todo. Pero lo que también teníamos entonces, sin que lo supiéramos, era el germen que nos ha llevado al momento actual. Al proceso concursal y a la Segunda División.

Y es aquí, en este instante, cuando tiendo a ser permisivo. El mal ya está hecho. Lo que es importante es que saquemos lecciones para el futuro. Lo único que me asusta es que no sea así, que prefiramos ponernos la venda y mirar hacia otro lado, que los males se enquisten y pasen a formar parte de la cotidianidad de un equipo que hace no tantos años era un modelo para muchos. Ya no se trata de buscar culpables, aunque se señalen en caso de haberlos, sino de evitar males futuros. El trabajo de recopilar ahora estas lecciones es de Jokin Aperribay como presidente y de Loren como director deportivo. Ya se verá si, como se dice en algunos lugares, hay elecciones la próxima temporada y llega alguien diferente. Pero por ahora son ellos los que deben velar por el buen funcionamiento de la Real. Y son muchas las cosas que no debieran permitir que se repitieran en el futuro. Por el bien del equipo txuri urdin y de sus aficionados.

En la parcela deportiva, la Real no puede permitirse el lujo de dar la imagen que ha dado con los fichajes de Estrada y Bueno. Sí, ambos están aquí (el delantero todavía no del todo), pero el espectáculo ha sido propio de una obra de Miguel Mihura. A falta de que alguien saliera a defender a la Real con contundencia, se ha dado la sensación de que nos han estado toreando un equipo sudamericano que no era precisamente del nivel de Boca o River y un represdentante de jugadores uruguayo. Como decía más arriba, quizá la necesidad de contar con esos jugadores ha sido muy fuerte y ha habido que tragar porque las opciones no pueden ser demasiado amplias en la situación económica en la que vive la Real. Pero no puede volver a repetirse. ¿Que alguien pone trabas para venir a la Real? No viene y punto. Pero no viene porque la Real no quiere que vengan. O no debe quererlo.

También sería bueno tener claro que la transparencia tiene efectos mucho más beneficiosos que el oscurantismo. Ahora mismo, la sensación general que se está transmitiendo es la de que los fichajes que han llegado a la Real Sociedad este verano son en su mayoría peticiones específicas del entrenador, Martín Lasarte, y que el secretario técnico, Javi Pérez, es el que está moviendo los hilos en Zubieta (como con la llegada del nuevo entrenador de porteros de la Real, Roberto Navajas). ¿Y Loren? ¿Cuáles son las funciones exactas de Loren? Este verano se le ha ascendido, pero la imagen que se tiene es que ha perdido poder. No es bueno que el hombre que tendría que estar gestionando la Real y el Sanse tenga esa imagen de debilidad. Sea cierta o no. Por desgracia, el rumor es en ocasiones más poderoso que la información. ¿Lo es en este caso y en realidad Loren es el que manda? Hay que dejarlo claro. Más claro. Como otras muchas cosas que suceden en torno al club, como el proceso concursal o el ERE.

Hablando de rumores, sería bueno que la Real controlara mejor lo que se dice de ella, más si cabe en el caso de que circulen falsedades. Y me quedo sobre todo con uno que demuestra el grado de inquina que hay ahora mismo en el entorno de la Real. Hay quien ha publicado que la Real habría renunciado al casi millón de euros que le corresponde por el traspaso de Xabi Alonso al Real Madrid, como una contraprestación clandestina por la presencia del club blanco en el partido del centenario. En los foros contrarios al actual Consejo de la Real, esa información encontró muchísimo eco, lo que obligó al club a informar en su web de que iba a cobrar "una cantidad" sin especificar. No es bueno que la Real deje que se manche (sobre todo si es mentira) una fecha tan importante como la celebración del centenario. No es bueno que el club deje que se diga de él que ha mentido cuando informó de los detalles del acuerdo con el Real Madrid. No es bueno que tengamos discusiones que pueden ser todo un absurdo en caso de partir de un rumor falso en lugar de centrarnos en lo importante.

Y siguiendo con el partido del centenario, no es bueno lo que está sucediendo con la camiseta y con Astore. Ayer, por fin y después de numerosos retrasos, se ha puesto a la venta la primera equipación del equipo para la próxima temporada, la que debutará el día del Madrid, aquella para la que se pidió a los aficionados realistas que votaran en la web del centenario. Llega tarde y mal. Ayer llegaron mil unidades a la tienda de la Real, y algunas tallas se agotaron. ¿Cuando se repondrán? No lo sabemos. ¿Podrá tener su camiseta todo el mundo que la quiera para lucirla en el partido del próximo sábado? Es una incógnita. ¿Llegarán las equipaciones para niños (el club anunció que se venderían el día 14, apenas un día antes del encuentro, pero se ha publicado, citando fuentes de Astore, que eso es imposible)? Cuánto daño a la ilusión de los más pequeños haría que no tuvieran su camiseta. Si Astore no cumple los requisitos mínimos para vestir a la Real, hay que salir al mercado. Si Astore se ha comprometido a ciertas cosas, hay que hacérselas cumplir.

La clave para solucionar todo esto es, como en casi todo, la información. No estaría de más que los responsables de la Real ofrecieran información de forma más periódica. No estaría mal que la web oficial diera detalles del club más a menudo. A estas alturas, a todo el mundo le gustaría saber qué pasa con Astore, por qué Carlos Bueno todavía no ha firmado con la Real, si vamos a cobrar dinero y cuánto por el fichaje madridista de Xabi Alonso, cómo están las obras del museo del centenario y muchas más cosas. Es obvio que no se puede contar todo al minuto. Y también es obvio que los muchos problemas que tiene ahora la Real tienen que hacer que el juicio a sus dirigentes sea mucho más benévolo que en otras circunstancias mejores. Pero que todo este triste presente se convierta en lecciones aprendidas para el futuro. Por favor.

jueves, junio 04, 2009

Pasado y memoria

No creo que sea posible mirar al futuro sin memoria de lo que ha sucedido en el pasado. Y soy un firme convencido de que el pasado nos ofrece muchas enseñanzas para caminar con paso firme por el futuro. La rueda de prensa que dieron ayer el presidente, Jokin Aperribay, y el director deportivo, Loren Juarros, me ha obligado a mirar al pasado para entender el presente y el futuro de la Real. Y la mirada tiene cierta tristeza. La misma que me acompaña desde hace ya demasiados años por el caminar deportivo e institucional que ha cogido este club y su entorno. Porque no acabo de entender que recetas que antes no servían ahora sean la panacea, decisiones criticadas hace tan poco tiempo ahora sean perfectamente normales, y que políticas por las que apostaba cierto ex presidente ya sean la mejor salida a la precaria situación económica de la Real. Si nos vanagloriamos de tener un club centenario, no puede ser que nuestra memoria quiera olvidar acontecimientos de hace apenas unos meses.

Entrar en el juego de cifras, deseos y juegos económicos no es mi terreno, puesto que la economía y yo somos bastante incompatibles, pero tengo el convencimiento, antes y después de la rueda de prensa de Aperribay, de que la Real no puede desaparecer por muy mal que se hagan las cosas. Eso sí, me molesta sobremanera y me parece un insulto a la inteligencia de los realistas que ahora se diga que la situación no es tan desesperada, comparada con la del resto de clubes de Primera y Segunda División, cuando hace pocos meses el mensaje era el contrario. Se llegó a decir por parte de quien ahora ocupa la Presidencia de la Real que el club corría el serio peligro de desaparecer en cuatro meses si no se desalojaba a Iñaki Badiola del poder. Y me acuerdo de Miguel Fuentes anunciando poco menos que el apocalipsis para defender la ampliación de capital que cambió el control del poder en el club. Qué fácil cambia la perspectiva. Y con qué facilidad se creen algunos que pueden engañar a la gente. ¿Lo consiguen? Ojalá se pudiera saber la respuesta a esa pregunta.

Badiola, precisamente, se pasó meses hablando de la necesidad un ERE para sanear las arcas del club, y el entorno mediático y unos administradores concursales de los que, qué casualidad, no hemos oído hablar en meses lo torpedearon. Desde ciertos sectores, se le dijo de todo. Ahora el Consejo que preside Aperribay habla abiertamente de un ERE. Y no pasa nada. ¿Por qué? Porque es necesario con el club en Segunda. Badiola quiso desprenderse de los médicos del club, y esos mismos médicos no van a estar en la Real la próxima temporada. Entonces era una barbaridad y hoy, aunque los motivos parezcan distintos, eso no suscita comentario alguno. Badiola tuvo que montar un equipo de cantera con tres o cuatro incorporaciones de fuera, y entonces se acusó al ex presidente de no hacer una plantilla competitiva para el asalto a Primera (y a pesar de todo, de considera la plantilla insuficiente, se ha considerado un fracaso no subir... Incongruente). Ahora, esa es la apuesta que hace el actual Consejo y es la misma que se cargó Denonerreala en su día cuando la adoptó el club con Astiazarán como presidente. Que conste que creo que esa es la política adecuada, la aplique quien la aplique, la única que ha funcionado en la Real. Pero no se puede defender una cosa y la contraria, y de eso se ha visto mucho en los últimos tiempos.

La parcela deportiva tiene ejemplos de sobra de este comportamiento cambiante, de esta asombrosa capacidad de decir una cosa y la contraria según convenga, y la situación de Juanma Lillo es el último gran ejemplo. Tenía contrato para Primera, pero por lo visto no nos valía para Segunda. Incomprensible, sobre todo cuando el técnico ya dejó claro con el cambio de Consejo que él no quería seguir sólo por ser el entrenador que ya estaba. Puso su cargo a disposición del club sin cobrar un euro de más. Y se marcha como un auténtico señor. Por eso, no creo que el trato que se la ha dado sea bueno. El Consejo no puede darle tan poca cobertura pública como le ha dado (sí se la ha dado, por ejemplo y con acierto, a Xabi Prieto ante los rumores que siempre llegan desde Bilbao), insinuando que si seguía en el banquillo txuri urdin era sólo por tener un contrato firmado. Y Loren no puede considerar hace pocos meses su continuidad como "innegociable" para él como director deportivo y después matizar esas palabras para anunciar la llegada de otro entrenador.

Como tampoco es posible que se esté abogando por la estabilidad y la primera decisión importante que se toma es cambiar de entrenador, además de remodelaciones de trascendencia en la plantilla deportiva, cuerpo médico y estructura de Zubieta. No es congruente. ¿Estabilidad en qué? ¿Sólo en la directiva? La estabilidad se puede conseguir con ciertos cambios, moderados y progresivos, pero cambios adecuados a una política, a una idea, a un modelo, a una dirección. Según se ha publicado en los últimos días, para suplir a Lillo la directiva ha barajado nombres de entrenadores tan dispares como Mendilibar, Gonzalo Arconada, Javi Gracia o el finalmente escogido Martín Lasarte. No parece haber un modelo claro, aunque eso no tiene nada que ver con el futuro éxito o fracaso del nuevo entrenador.

No seré yo quien caiga en el oportunismo de criticar a Martín Lasarte por su currículum o por habladurías, pero me acuerdo ahora de que algunos censuraron la llegada de Coleman por no tener conocimiento de la Segunda División española y ahora no parece haberse acogido de la misma manera al nuevo técnico. Más incongruencias que vienen del pasado y para las que parece no haber memoria. Y yo me sigo rebelando contra eso, porque es importante tener memoria. Tan importante como apoyar a la Real por encima de las personas. No comparto muchas de las cosas que hace este Consejo, y mi labor es criticar lo que no comparta, no torpedear su labor. No estoy de acuerdo con la salida de Lillo y la forma de actuar que se ha tenido con él, pero eso no me va a llevar a censurar sin motivo a su sustituto. No olvido lo que sucede en el pasado, pero no hipoteco con él el futuro de la Real. Porque la Real es siempre lo importante y la memoria a algunos parece no darles para recordar algo tan básico.

miércoles, agosto 13, 2008

PARTIDOS INOLVIDABLES Real Sociedad 2 - Real Madrid 2 (93-94)

Hace hoy quince años, la Real jugó su primer partido en Anoeta. Un partido amistoso, en un día de fiesta, pero no por eso deja de ser el primero. Una jornada inolvidable, la primera en la que el equipo txuri urdin pisó su nueva casa. Y no ganó la Real aquel día, pero se disfrutó como si lo hubiera hecho. Ante un rival de entidad, el Real Madrid, el conjunto de Toshack dio una muy buena imagen. No ganó, pero se adelantó dos veces en el marcador. Loren anotó el primer gol en el nuevo campo, colocando el balón por bajo en un mano a mano con Buyo. El realista, recién aterrizado de nuevo en San Sebastián tras su paso por Bilbao y Burgos, dijo que quería marcar el primer gol. E incluso le anularon uno por un dudoso fuera de juego antes de marcar el que definitivamente pasaría a la historia.

Océano adelantó por segunda vez a la Real, en otro mano a mano con el portero madridista, pero esta vez picándole el balón por encima. Por el Madrid, Butragueño empató las dos veces. No se le daba mal al Buitre jugar en San Sebastián, no. Unos cuantos años antes, en la temporada 87-88, con un Real Madrid ya campeón y una Real Sociedad ya subcampeona, también anotó los goles que subieron el 2-2 definitivo al marcador. Aquel día tampoco quedaba ya mucho en juego, como el 13 de agosto de 1993, el día en que la Real inauguró Anoeta. La Real pudo ganar con el gol anulado y pudo perder con las muchas ocasiones del Madrid, pero Alberto estuvo muy bien y lo evitó.

Aquel día, el fútbol fue casi lo de menos. Anoeta abría sus puertas a los realistas por primera vez y la organización de la fiesta Kaixo Anoeta supo estar a la altura. Desde una hora antes del comienzo del partido, medio centenar de chavales vestidos con el uniforme de la Real trasladaron un trozo de césped de Atotxa para colocarlo en el centro de Anoeta. La gente se volvó con todos ellos, en especial con una pequeña que tuvo la mala suerte de tropezar y caer al suelo durante su relevo.
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El balón llegó al campo nada menos que en parapente, y así pudo comenzar el partido. "Ha sido un día precioso", admitió Toshack después del partido contra el Madrid, rival que se escogió, entre otros motivos, porque el club blanco le debía a la Real un partido amistoso por el fichaje de Lasa (qué tiempos aquellos en los que se miraba la economía incluso para estas cosas. Pero, claro, era otra época y había un gran presidente en el palco...).
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Benito Floro, el entrenador visitante, se deshizo en elogios. "Anoeta es una maravilla. La ceremonia ha sido sencilla, amena, y a pesar de las antipatías, el público ha acabado aplaudiendo al Real Madrid. El partido ha sido fenomenal y se han visto cuatro goles. Más no se puede pedir. Todo ha salido extraordinario", dijo. Toshack admitió que el Madrid "disfrutó de mejores ocasiones a lo largo del encuentro". "Quizás a mis jugadores les pesó la responsabilidad de la inauguración de Anoeta, pero no hay que olvidar que enfrente tenía a un equipo como el Real Madrid", añadió.
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Tras el fútbol llegó el fin de fiesta. Anoeta, en plena Semana Grande donostiarra, se llenó de espectáculo. Hubo música a cargo de Luz Casal, Oskorri y Javier Gurruchaga y la Orquesta Mondragón. Hubo luz y sonido en un número sencillo y hermoso. Y todo acabó de forma feliz. Dando la bienvenida a un estadio que ya nos ha acompañado durante los últimos quince años de nuestras vidas. "Es muy grande", reconocía Pedro Soroeta en El Diario Vasco tras el partido. La comparación con el viejo y entrañable Atotxa era inevitable. Pero Anoeta era el futuro de la Real. Y, quince años después, lo sigue siendo.
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Real Sociedad: Alberto, Fuentes, Alaba, Pikabea, Uría, Carlos Xabier (Lumbreras), Oceano (Albístegui), Imaz (Larrañaga), Alkiza (Guruzeta), Loren y Kodro (Luis Perez).
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Real Madrid: Buyo, Llorente, Sanchís (Nando), Alkorta, Lasa, Michel, Hierro, Prosinecki (Milla), Luis Enrique, Butragueño (Alfonso) y Zamorano (Dubovski).
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Goles 1-0, minuto 26, Loren; 1-1, minuto 53, Butragueño; 2-1, minuto 54, Océano; 2-2, minuto 60; Butragueño.
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Árbitro: Joaquín Urío Velázquez. Amarilla a Hierro y Alkorta.
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Anoeta, lleno absoluto.