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domingo, mayo 10, 2009

ALICANTE 1 - REAL SOCIEDAD 2 El sueño sobrevive a duras penas

La Real logró en Alicante tres puntos que prolongan el sueño y la agonía. El sueño porque sigue vivo el objetivo de ganar los siete últimos partidos de Liga que aúpen al equipo hasta los 75 puntos. La agonía porque la victoria no ha servido para recortar nada a los equipos que le preceden en la tabla, los que luchan por lograr el ascenso a Primera. Pero lo segundo hace que lo primero se vea cada vez más complicado. El sueño sobrevive a duras penas. Hoy es uno de esos días en los que es difícil describir lo que uno siente. Se ha ganado, sí, pero aparentemente no ha servido para mucho en la larga y agónica carrera de 42 jornadas que es la Segunda División. Quedan 18 puntos en juego y la desventaja es de ocho, más los posibles averages que la Real no tiene demasiado a su favor. Hoy no ha habido casi nada destacable más allá de los nombres propios fundamentales y mínimos para lograr los res puntos: el del portero y el de los dos goleadores.

Lillo volvió a sorprender y a romper todos los pronósticos de la prensa. Optó por regresar al sistema de cuatro defensas, con Carlos Martínez y Castillo en los laterales. Labaka fue el central que se quedó en el banquillo. Con un centrocampista defensivo menos sobre el campo, el hombre sacrificado fue Gerardo (que tuvo minutos en la segunda parte sustituyendo a Carlos Martínez en la banda derecha). Completaron el once Diego Rivas y Markel en la contención, una línea de tres formada por Moha en la derecha, Xabi Prieto por el centro y Marcos en la izquierda, y Abreu en punta. Parece obvio, y así lo reconoció Lillo en la rueda de prensa, que al técnico realista le condicionó sobre todo el hecho de contar con ocho jugadores apercibidos de sanción. Tres se quedaron de salida en el banquillo, Labaka, Estrada y Necati, y dos de ellos probablemente por el cambio de sistema, ya que tanto el central como el delantero podrían haber tenido cabida en el 3-4-3 de las últimas semanas. Sólo Necati tuvo minutos al final.

Qué difícil es destacar algo de la Real en el día de hoy. Una nefasta primera parte, aprietos finales ante un equipo que ocupa puestos de descenso a Segunda B y el mismo fútbol de tantos otros días, es decir ninguno. Pero sí hay cosas positivas. Para empezar, es imprescindible seguir hablando bien de Abreu. El uruguayo ha tenido que escuchar bastantes críticas por su forma de jugar, por su aparente pasividad en el juego y en la presión, pero creo que ya nadie puede dudar sobre su importancia en este equipo. Hoy ha marcado su décimo gol (a pase de Moha, que estaba haciendo un mal partido). Es inevitable soltar un suspiro de tristeza si se piensa dónde podría estar la Real ahora si hubiera contado con él desde septiembre. Sus goles se echaron de menos en la primera vuelta. También hay que hablar bien de Bravo. Llevaba tiempo sin ser demasiado determinante y hoy ha salvado los tres puntos con dos o tres intervenciones de mérito con el 0-1 en el marcador. El chileno sigue siendo un seguro. Y de Agirretxe. Otros pocos minutos y otro gol más para su cuenta. El canterano ya lleva seis tantos en menos minutos de los que jugó Díaz de Cerio hasta su lesión (y se quedó en cuatro goles). Valorémoslo.

Hasta el minuto 41 de la primera parte no llegó la primera ocasión clara de la Real. La tuvo Ansotegi tras un barrullo que se formó en el área alicantina en un corner. Marcos, a los seis minutos de la segunda parte, realizó el primer disparo entre los tres palos. Y pocos instantes después Abreu adelantó a la Real. Después, la entrada de Gerardo reactivó la estrategia y se creó cierto peligro en una falta directa y en algún que otro corner. Así llegó el gol de Agirretxe. Gol que pareció sentenciar el encuentro. Ni siquiera el postrero gol del Alicante provocó demasiado sufrimiento. Lo que sucedió antes, en la primera parte, mejor ni contarlo. Después hubo más control, pero sin eliminar la sensación de que el partido fue malo. Sólo pasará a la Historia por la curiosidad estadística que supone ser el primer triunfo realista en el Rico Pérez de Alicante. Bien es verdad que delante no estaba el Hércules, no. Estaba un equipo que apenas arrastra seguidores a su estadio (la impresión fue parecida a la de jugar en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla Atlético), que pasa por momentos muy delicados en lo institucional y que, pese a ser un conjunto honesto, tiene su futuro en la Segunda B.

Todo eso no puede ocultar que el de la Real fue un partido muy malo. Es cierto que se hizo lo justo, lo que se pedía antes del encuentro. Se ganó, se sumaron los tres puntos que se necesitaban. Pero se astisbó cierta desidia sobre el césped. El calor, el terreno de juego, los resultados de los equipos que encabezan la tabla, las ocho horas de autocar, el tren del ascenso que se va poco a poco... Explicaciones (o excusas) habrá muchas, pero no pueden valer. Si los conjuntos que mandan no cejan en su espectacular ritmo, el ascenso a Primera será pronto imposible con la calculadora en la mano. Y la Real no se puede permitir el lujo de pasear con desgana su escudo por los campos de Segunda División. Aunque no haya nada en juego. La camiseta del centenario tiene dos estrellas que exigen. Son estrellas que los aficionados llevamos siempre con orgullo. Y los jugadores no pueden ser menos. Si lo son, no merecen esta camiseta. Y hoy ese partido se ha acercado peligrosamente a esa sensación en algunos minutos.

Lillo mantuvo el discurso sobre ls posibilidades de acabar entre los tres primeros. "Hoy podría haber ocurrido que el partido del Albacete no fuera importante", explicó. Y es verdad. No ganar hoy habría supuesto el fin. Cuando el árbitro señaló el comienzo del partido, la Real estaba a once puntos. Ahora sigue a ocho. "¿Y si les toca ahora perder a los demás? Que nosotros estemos lo más cerquita posible", aseguró. El técnico admitió que el equipo no estuvo agresivo cerca del área contraria, pero destacó la tranquilidad con la que ha jugado desde el minuto 20 de la primera parte hasta el gol de Abreu, y se mostró convencido de que en otro estadio, con un ambiente al menos de Segunda División, la percepción sería otra. Quizá. Pero el espectador acaba descontento porque, acabando ya su segundo año en la categoría de plata, ve cómo su equipo no termina de ser tan superior como se podía esperar en ciertos campos. Y el de hoy, con este rival, es uno de ellos. "No había dejación, había conciencia de jugar de una forma determinada", añadió Lillo.

La Real cerró la jornada sabiendo lo que habían hecho los demás equipos, que dejaron poco margen para la alegría txuri urdin. Si acaso, haber adelantado al Salamanca en la tabla. Pero los cinco primeros clasificados ganaron sus partidos, lo que impide recortar aunque sólo fuera un triste punto a la distancia que nos separa de los puestos que dan el billete a Primera. La oportunidad de la semana pasada, en la que sí pincharon los de arriba, no ha tenido continuidad, lo que dificulta aún más (si eso es posible) la empresa que tiene por delante el equipo txuri urdin. Lo cierto es que la Real sólo tenía y sigue teniendo una opción: ganar los siete partidos que le restaban a la Liga y esperar que los demás fallen. Lo único que se puede hacer es ganar, ganar y ganar hasta el 21 de junio. Ya serán los demás los que dicten si eso sirve para algo. Eran siete y llevamos uno. Quedan seis. La próxima estación, de nuevo en el temido Anoeta que tan pocas alegrías ha vivido en lo que llevamos de 2009, ante el Albacete. Serán otra vez tres puntos imprescindibles para que el imposible que perseguimos parezca un poco más posible.

sábado, mayo 09, 2009

PREVIA Alicante - Real Sociedad. Mientras hay vida...

Resistir hasta el final y llegar lo más lejos posible con opciones. Ese es el objetivo que se marca y obliga a la Real en las últimas siete jornadas de Liga, empezando con su viaje a Alicante (domingo, 18.00 horas, Rico Pérez, sin televisión). Teniendo ya escasas posibilidades reales de subir a Primera, tanto Lillo como los jugadores se agarran a las matemáticas. Para que éstas les den la razón, hay que rezar para que tres equipos no lleguen a 75 puntos e igualar la mejor racha de victorias consecutivas de la casi centenaria Historia del club. En otras palabras, ganarlo todo de aquí al final y que hasta cuatro equipos pinchen. La primera estación es más incómoda de lo que indica la clasificación, porque la Real no fue capaz de ganar en los estadios de los otros tres equipos que ocupan, como el Alicante, puestos de descenso a Segunda B. A por los 21 puntos que restan, pero empezando por los tres primeros. Y luego ya veremos. Pero mientras hay vida, ya se sabe, hay esperanza.

Para este partido, Lillo tiene que hace de nuevo malabares para componer el once inicial. Los 17 jugadores disponibles del primer equipo son los que han viajado en autocar hasta Alicante. Incluso la posibilidad de llevar alguno del Sanse, que el técnico descarta por ahora, se ha topado con el contratiempo de la lesión del central Esnaola. A las bajas ya conocidas de Iñigo Díaz de Cerio, Elustondo (que, dicen, está ya por fin en la recta final de su recuperación y podría jugar algunos partidos antes de que acabe la temporada) y Sergio, se unen Dramé (lo que no tiene trascendencia alguna) y Aranburu. Su fractura de peroné es probable que le impida jugar ya hasta la campaña próxima. Gerardo también vuelve a una convocatoria después de los problemas gástricos de última hora que le apartaron de la lista y probablemente del once que se enfrentó al Celta.

Con lo que tiene, Lillo no dispone de demasiado margen de maniobra. La lesión y el primer gol, por fin, de Necati, le puede abrir las puertas de la titularidad al turco por detrás de Abreu, punta indiscutible gracias a sus nueve goles en trece partidos. Atrás, Bravo es intocable y es posible que Lillo siga insistiendo en su defensa de tres, los tres centrales del equipo. Por delante, regresarían Gerardo y Markel junto a Diego Rivas y Xabi Prieto y Marcos completarían el once. Pese a todas las bajas, pese a no contar con cuatro titulares, es un once de plenas garantías. Sólo falta que esos jugadores demuestren realmente que son importantes para este equipo. El técnico, eso sí, ya ha dicho que tanto la baja de Aranburu como los ocho jugadores apercibidos de sanción (Ansotegi, Labaka, Necati, Prieto, Marcos, Estrada, Markel y Mikel González) condicionarán el once. Eso podría llevarle a recuperar una defensa de cuatro para no sacar a uno de los tres centrales o incluso dar entrada a Moha por Marcos o por Necati, si es que el turco se ha ganado el puesto en el once durante la semana para Lillo.

El tropiezo de hace siete días, en casa y ante un Celta que jugó 20 minutos con nueve jugadores, obliga a hacer historia si quiere subir a Primera el próximo 21 de junio. La mejor racha de victorias consecutivas de la Real en su casi centenaria trayectoria le llevó a sumar siete triunfos seguidos. Ha encadenado una racha así en tres ocasiones, y las tres en Segunda División (en la temporada 42-43 y en dos ocasiones en la 66-67, la del último ascenso hasta la fecha, en un final de temporada sencillamente brutal y demoledor). La empresa que afrontan Lillo y los suyos no es nada fácil: en siete jornadas hay que superar a cuatro equipos en la tabla y remontar una distancia de ocho puntos que pueden ser nueve según los averages que entren en juego. Pero las grandes gestas son grandes precisamente porque están al alcance de pocos. Ganar en Alicante prolongará la posibilidad de que esta gesta sea posible. Cuando la Real salte al campo, ya sabrá lo que han hecho cinco de los seis rivales que le preceden en la tabla.

Aunque parezca una utopía, 75 puntos pueden ser suficientes para subir, pero eso obliga a un equipo que sólo ha ganado dos partidos seguidos una vez en toda la temporada (la racha se prolongó hasta los cuatro) a llegar ahora hasta los siete triunfos seguidos. Y, además, la Real se enfrenta a otro gafe que ha padecido durante la temporada. Los cuatro equipos que ocupan los puestos de descenso en estos momentos (Sevilla Atlético, Eibar, Alicante y Alavés) le han puesto en serios apuros en todos los encuentros que han jugado. Sólo se venció por la mínima en dos de esos partidos, ambos como local en Anoeta, y entre los cuatro equipos le han quitado doce puntos a la Real. Va siendo hora de que el conjunto txuri urdin demuestre la diferencia que se supone con los conjuntos de la parte baja de la tabla.

Real Sociedad y Alicante sólo se habían cruzado en la misma División en la temporada 41-42, y fue en Primera. Los alicantinos se llevaron el triunfo con un claro 3-1. El Rico Pérez, en todo caso, es un campo que el equipo txuri urdin conoce sobradamente por sus enfrentamientos con el Hércules, y por eso sabe que no se le da bien. Lillo recordó que las condiciones del campo fueron un factor que colaboró en que la Real no jugara bien y, al final, no lograra la victoria (eso, y el árbitro, que pitó un inexistente penalti a Rivas y ordenó la repetición del lanzamiento también de forma injusta tras pararlo Bravo; no obstante, el Hércules fue superior a la Real). De hecho, los realistas jamás han ganado en este estadio alicantino, que han visitado en 19 ocasiones y del que sólo han conseguido traerse ocho empates.

En el partido de la primera vuelta ante el Alicante, la Real consiguió sumar los tres puntos con muchísimo esfuerzo con un único gol anotado por Aranburu ya en la segunda mitad, de cabeza, entrando desde atrás y a pase de Xabi Prieto. El árbitro colaboró en el sufrimiento al escamotear al equipo txuri urdin dos claros penaltis cometidos por defensas del Alicante y anular un gol legal de Necati (hubiera sido su segundo si le hubieran concedido el otro tanto que le invalidaron, ante el Castellón). Pero el conjunto visitante tuvo un par de postreras ocasiones que estuvieron a punto de dar al traste con todo el trabajo de la Real y revalorizaron la presencia de Bravo en la portería txuri urdin. Al final, tres puntos de oro que encarrilaban de nuevo el camino de la Real en busca del ascenso.

lunes, diciembre 08, 2008

Homenajes, recuerdos y conspiraciones

Era el sábado un día de recuerdo. Y lo es hoy. Justo hoy hace diez años que Aitor Zabaleta murió, después de ser apuñalado en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón. Sí, ese sobre el que ahora se ha impuesto un partido de cierre por incidentes mucho menos graves que aquellos y que ha provocado gritos de defensa hacia el Atlético de Madrid y clamores en contra de la UEFA de Platini. Aquel día, el 8 de diciembre de 1998, lo que se jugó en el Calderón fue un partido de la Copa de la UEFA, pero entonces el organismo europeo no vio nada, no juzgó nada, no impartió justicia. Aquel partido ya daba igual, a ninguno de nosotros nos importó perderlo. Ni nos hubiera alegrado ganarlo. Porque aquel día ya habíamos perdido antes de saltar al campo y perdimos mucho más cuando horas después de salir de él se confirmó el fatal destino. Aunque parezca mentira, ya han pasado diez años de aquello y el homenaje era todavía más obligado y necesario. Dice la familia de Aitor que estas cosas ayudan. Me alegro de verdad.

La imagen de la Real abrazada en el centro del campo en el minuto de sincero homenaje, su salida al campo con camisetas recordando al aficionado de la Real que pagó con su vida su amor a estos colores que tantas alegrías y sufrimientos nos provocan y el cartel que se colocó sobre el césped de Anoeta, el mismo que ya vimos hace diez largos años, nos deben seguir recordando que no puede haber sitio para los violentos en el fútbol. La concentración bajo la lluvia en la escultura en memoria de Aitor colocada en la explanada de Anoeta, también. Al igual que la protesta posterior al encuentro, que evidencia con su escasa asistencia la poca fe que hay en que se haga justicia con lo sucedido la temporada pasada, con quienes se sabe pero no se prueba que pagaron primas por perder, con quienes quieren hacer del fútbol una maquinaria podrida que acabe con la ilusión de tantos aficionados de hoy y de tantos niños que lo serán mañana. No podrán con nosotros. Ni los violentos ni los tramposos.

El del sábado fue el primer día que Iñigo Díaz de Cerio se acercó a Anoeta para ver a su Real, después de la dramática lesión que se produjo en el encuentro frente al Eibar. Verle salir por la puerta 29 del estadio fue un motivo más de alegría. Porque además de un gran delantero es un tipo magnífico. Lo dice todo el mundo que le conoce. Y yo lo digo por la alegría, la entereza y el ánimo con los que conversó conmigo. No dudó en pararse a firmar autógrafos a todo el que se lo pidió. "Va a tener que ser con muletas, pero bueno", decía sonriendo. "A ver si te vemos pronto otra vez en el campo", le dije. "Vas a tener que esperar un tiempo", me dijo, todavía sin perder la sonrisa. "Te esperamos, tú tranquilo", le respondí. Y es así. Le esperamos porque además de la ilusión que nos genere en el césped, es un gran tipo, amable, humano y de la Real. Queremos volver a verle de txuri urdin en un campo de fútbol. Ojalá lo consigamos y ojalá sea en Primera.

Y si todos estos recuerdos tienen su parte hermosa, el último que deja el partido del sábado es de los lamentables. La foto de arriba es el gol de Necati. El que debía ser su primer tanto con la camiseta de la Real. Un linier que sólo se puede tachar de incompetente vio lo que nadie más vio, un fuera de juego que nunca se produjo. ¿Un error humano? Pues vale. Pero empiezo a estar harto de tanto error humano. El error humano nos privó de la victoria frente al Eibar, el Alavés, el Hércules, el Castellón y ahora el Alicante. Nos perjudicó notablemente frente al Murcia y frente al Nastic. Error humano. Perfecto. Pero es que el error humano se soluciona en buena medida con una preparación adecuada, colocando a los mejores para hacer un trabajo, puliendo los defectos y potenciando las virtudes. Eso no se hace en el estamente arbitral, que sigue mostrando demasiado error humano. "Mándanos esa foto", me dijo casi con ironía un buen amigo que tengo en la Real cuando se la enseñé tras el partido.
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Aquellos que adoren las teorías conspirativas tienen en los arbitrajes que está sufriendo la Real un exquisito elemento para potenciarlas. Y es que es el presidente de la Real, Iñaki Badiola, quien está removiendo los bajos fondos del fútbol español, el tipo más decidido a que se investigue todo lo que se mueve por debajo de la mesa. Lo es porque su equipo es uno de los que más perjudicado se ha visto por ello en los últimos años, y seguro que por eso lucía un rostro tan serio cuando caminaba por las inmediaciones de Anoeta antes del partido. Lo único que sé es que esos amigos de las conspiraciones saldrían del estadio donostiarra pensando que tienen razón. Y cuando se enteren que el sábado en Albacete nos pita el mismo árbitro que no vio falta en la lesión de Díaz de Cerio, el que escribió un acta con el firme propósito de que cerraran Anoeta, creo que van a sentirse más reforzados aún. ¿Conspiración contra la Real? ¿Y eso cómo se prueba...?

REAL SOCIEDAD 1 - ALICANTE 0 La calidad marca la diferencia

Saca Bravo de puerta hacia Castillo. Éste lanza un balón cruzado. Largo, muy largo. El cuero llega hasta Agirretxe. Lo deja atrás hacia Xabi Prieto y éste mete un envío con rosca hacia el segundo palo, donde Aranburu entra con fuerza y marca de cabeza. La calidad. Eso y no otra cosa es lo que hizo ganar a la Real su partido frente al Alicante. Una calidad que, pese a que el juego de la Real no es todo lo vistoso que le gustaría al aficionado, marca la diferencia. Un vistazo a los jugadores que participaron en la jugada nos coloca ante lo mejor de cada línea de este reducido pero valiente equipo. Y nos coloca ante cuatro generaciones distintas de jugadores salidos de Zubieta. Jugadores con una calidad que sí puede y debe marcar diferencias con respecto a la mayoría de equipos de Segunda. Jugadores que se han ganado el derecho a vestir la camiseta de la Real. Jugadores que, especialmente en una situación tan dramática y compleja como la que vivimos, debieran ilusionarnos. Jugadores en los que creer.

Porque es la fe lo que mueve a este equipo. Ya no pueden quedar muchas dudas sobre ese aspecto. La Real de Lillo, la que tantos contratiempos ha tenido que vivir, juega con una fe inusitada. Con un espíritu de lucha y sacrificio que recuerda al de hace años, al de la Real de siempre, la que queremos, la que nos aficionó a este deporte. No hay otra forma de explicar que casi 15.000 personas se acercaran a Anoeta en un día lluvioso para ver a un rival como el Alicante en un encuentro de Segunda División. No venía el Real Madrid, el Barcelona o el Athletic, no. Y la importancia del partido no era tan notable como la de aquellos que hace no tanto tiempo acogió el estadio del barrio de Amara, en Liga o incluso en la Champions League. Hermosos recuerdos que hoy, en la negra hora que vivimos, también ayudan. A los realistas de la grada y a los del campo. Porque los del campo se dejan la vida en cada partido. ¿Ganar 1-0 y con este sufrimiento en Anoeta vale la pena? Ya lo creo que sí. Once valientes en el césped y unos pocos más en el banquillo hacen que valga la pena.

La explicación sentimental del triunfo está ahí, en la fe del equipo. La futbolística es algo distinta, pero igual de sencilla. La Real fue muy superior a su rival y fue el único conjunto que buscó la victoria con decisión. Así de claro. Es uno de esos partidos en los que cualquier piensa que el gol es cuestión de tiempo, aunque muchos hemos visto en Anoeta en que ese merecido gol no llegaba nunca. No llegó el segundo ante el Alavés, el primero ante el Eibar o ante el Xerez, por citar ejemplos de esta misma temporada en los que el equipo txuri urdin mereció ganar. Hizo falta la apuesta por la calidad en la segunda parte, con los cambios, para desnivelar el marcador. Y si hablamos de calidad la referencia es siempre Xabi Prieto. Cuánto daño ha hecho su lesión a este equipo. Su regreso ha sido un bálsamo. En Vigo ilusionó y en su regreso a Anoeta demostró que tiene clase para desesperar a los rivales y hacer disfrutar a su parroquia. La asistencia del gol fue el más notorio ejemplo, pero no el único que dejó en el verde. En cuanto coja ritmo de competición otra vez, Xabi Prieto se elevará de nuevo como uno de los mejores jugadores de la categoría.
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Y si de calidad hablamos, el nombre de Aranburu también debe estar también sobre la mesa. El capitán realista volvió a parecer el jugador que era en sus mejores tiempos y, además, fue el autor de ese gol que hizo estallar el júbilo en la grada de Anoeta. Fue el jefe del centro del campo (aunque a veces pareció algo solo y demasiado forzado a retrasar su posición e incluso incrustarse entre los centrales) y, por fin, demostró esa formidable capacidad de llegada al área que posee en la jugada del gol. Su arrojo es el mismo que demostró Lillo, con una alineación y un método pensados para ganar y con unos cambios que evidenciaron que el único objetivo posible eran los tres puntos. Incluso sobreponiéndose al enésimo contratiempo que sufre este equipo, la lesión de Carlos Martínez, que impidió completar la convocatoria de 18. No importa. Los once valientes que saltaron al campo y los seis que se quedaron en el banquillo dieron lo mejor de sí mismos para conseguir los tres puntos. Y se consiguieron.

Si la suplencia de Xabi Prieto era más o menos esperada por esa falta de ritmo que todavía tiene en las piernas, más sorprendió la de Marcos. El jugador cedido por el Villarreal no es en este tramo de la temporada el jugador que deslumbró en sus comienzo, pero su calidad sigue siendo necesaria, y más ahora que el equilibrio ha vuelto con el regreso de Prieto a la banda contraria. Moha y Estrada han mantenido viva a la Real en estas últimas semanas, pero les sigue faltando algo, esa suerte que les haga dar el salto de jugador que cumple a jugador que ilusiona, ese momento de confirmación que haga que una ausencia de los mejores de la plantilla sea vista como un contratiempo en apariencia insalvable. Ese es el lastre que ha perseguido sobre todo a Estrada y también a Markel Bergara. La ausencia de Prieto y Elustondo les ha dado muchas oportunidades a ambos. El extremo ha vuelto y el mediocentro no tardará en hacerlo y da la sensación de que ni Estrada ni Markel han dado el salto de calidad que se esperaba de ellos.
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Pero aunque haya nombres que no han dado el paso adelante necesario para optar por el ascenso con garantías, lo que es indudable es que este equipo está en plena progresión, por encima de las individualidades. Una progresión truncada sobre todo por las lesiones pero que cada día es más evidente. Y si Aranburu es un claro ejemplo de esta mejora, el más evidente es el de Necati. Llegó pasado de peso y de forma, pero cada día enseña más cosas. Ya parece el delantero que nos habían vendido y si no se ha estrenado todavía es por la incompetencia de los árbitros, que ya le han privado de dos goles legales. El fuera de juego que le señalaron, cuando parte claramente por detrás de la defensa del Alicante, es de juzgado de guardia y debiera hacer pensar a los responsables arbitrales y federativos. Como los dos penaltis no señalados a favor de la Real y el calamitoso y anticasero arbitraje que vivió Anoeta. Eso y no otra cosa es lo que mantuvo abierto hasta el final un partido de claro color txuri urdin y lo que provocó los nervios de última hora.
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Aunque es cierto que la Real sufrió demasiado en esos minutos finales y concedió dos clarísimas ocasiones de gol al equipo visitante, no menos cierto es que fue en esos instantes cuando apareció de nuevo la figura de Bravo. Una valiente salida con el pie evitó el empate y confirmó que la retaguardia realista merece más aplausos de los que ha recibido hasta ahora. La baja de Mikel González generó dudas antes del partido. La respuesta de Ansotegi, el gran partido de Labaka y la aparición de Bravo fueron de nota. La fortaleza de la Real parte desde atrás, independientemente de los nombres que conformen la línea de defensa de este equipo. La portería de la Real no ha sido perforada en los tres últimos partidos y en sólo dos de los últimos seis. Eso también nos va a llevar arriba en la clasificación. Eso y que empiecen a anotar goles para olvidar a Iñigo Díaz de Cerio tanto Necati como un Agirretxe que evidencia una gran progresión y que dejó frente al Alicante bastantes detalles de clase.
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Habrá quien prefiera buscar detalles negativos. Quien se sienta decepcionado con Markel. Quien recuerde que Necati todavía no ha marcado. Quien siga pensando que pasará factura el reducido tamaño de la plantilla. Quien defienda que un 1-0 con tanto sufrimiento contra un recién ascendido no indica nada bueno para el futuro. Yo no puedo ser uno de esos. Yo cada día admiro más la entrega de este equipo. Sus ganas de devolver a la Real al lugar que se merece. Quizá es que no tengamos más que lo que vemos. Quizá la Real no puede jugar mejor en este momento de su Historia. Quizá no hay más. Pero la fe sacará de estos jugadores mucho más que todo lo que en realidad pueden ofrecer. Lo está haciendo ya, aunque todavía no seamos del todo conscientes del titánico esfuerzo que están realizando. Y por eso esta Real está sobreviviendo a lesiones, arbitrajes infaustos, procesos concursales, noticias de compra de partidos y mil historias más. Esta Real, cada día más, merece nuestro apoyo. Y yo sólo puedo pedir que se le dé.

viernes, diciembre 05, 2008

PREVIA Real Sociedad - Alicante. Midiendo la concentración del equipo

Después de la semana más convulsa que se recuerda en los últimos tiempos (y se recuerdan muchas y muy convulsas), marcada por la grabación en la que Jesuli admite que el Tenerife se dejó frente al Málaga la temporada pasada, la Real afronta un nuevo partido que medirá la capacidad de concentración que tiene este equipo ante las situaciones difíciles. El equipo txuri urdin recibe al Alicante (sábado, 18.30 horas, Anoeta; ETB-1, Canal 9; seguimos queriendo ver a la Real fuera de Euskadi y no solemos contar con demasiadas ocasiones) con la necesidad imperiosa de ganar y hacer bueno el punto conseguido con tanto trabajo en Vigo. Aunque ese empate dejó un sabor algo frío en algunos (a mí me pareció muy positivo por la dinámica creciente en la que está inmerso el equipo vigués), su valor crecerá bajo dos premisas: mantener al menos la media inglesa durante un periodo de tiempo más prolongado y hacer ya de Anoeta el fortín soñado.

Las lesiones siguen cebándose con la Real y Lillo tendrá esta jornada una nueva baja y además muy sensible. Mikel González, intocable hasta ahora en la defensa, se perderá los primeros minutos de la temporada. Ansotegi tendrá por fin la oportunidad de volver al equipo, en el que no aparece desde el partido de Alicante en la cuarta jornada. El técnico realista no adelantó si jugará con defensa de tres o de cuatro, pero sí dejó claro que esta baja no alterará sus planes. Con la presencia de Carlos Martínez y Castillo, estará garantizada la apuesta ofensiva de un once que saldrá a ganar. Con Mikel se quedarán en la grada Iñigo Díaz de Cerio, Dramé, Elustondo y Sergio. Estos dos últimos se espera que estén de baja otras dos semanas y que jueguen antes de que cabe el año. El escaso margen de Lillo le lleva a convocar a los quince jugadores disponibles del primer equipo y tres potrillos, el habitual Agirretxe, Zurutuza (que ya jugó sus primeros minutos hace dos semanas) y el debutante Josu Esnaola, el central que cubre la baja de Mikel González.

No hay pistas claras del once que sacará Lillo más allá de las dos certezas evidentes que, salvo sorpresa mayúscula o baja por lesión o sanción, se mantendrán durante toda la temporada: Claudio Bravo en la portería y Necati Ates en la delantera. Xabi Prieto podría regresar al once titular, después de disputar en Vigo sus primeros minutos tras la lesión que le tuvo más de dos meses alejado de los terrenos de juego. Él y Marcos tendrán la responsabilidad de convertirse en los surtidores de balones que lleven al delantero turco a anotar su primer gol con la camiseta txuri urdin. Markel Bergara, habitual en Anoeta, podría jugar de nuevo, aunque el buen partido de Diego Rivas en Vigo le da opciones.

La fortaleza de la Real sigue estando atrás. De los ocho últimos partidos, en cinco el equipo txuri urdin ha sido capaz de dejar su portería a cero, aunque el nuevo reto es ver cómo responde la zaga sin su líder, Mikel González. El Alicante no es un conjunto excesivamente goleador y, de hecho, es el segundo que menos tantos ha anotado en la categoría hasta el momentom superando sólo al Sevilla Atlético. Fuera de casa sólo ha anotado en tres partidos, y lleva otros tantos sin cantar un gol fuera de Alicante. Eso sí, ha sacado un empate en dos de sus últimas tres salidas, ambos a cero por supuesto, en Elche y Vallecas, dos estadios complicados (aunque los ilicitanos están coqueteando con los puestos de descenso, ahora están en una buena racha). Se prevé por tanto un partido de pocos goles, pero en realidad quién sabe. Quizá sea el día en que explote Necati.

El último minuto de la jornada del domingo pasado alejó a la Real en dos puntos más de sus objetivos, de la tercera y de la primera plaza, y eso imposibilita que se pueda producir esta semana el asalto a los puestos de ascenso, ya que se encuentran a cinco puntos de distancia. Pero la victoria se antoja fundamental para seguir, pasito a pasito, acercando el equipo al lugar que es importantísimo ocupar a final de temporada. El Zaragoza-Huesca y el Rayo-Salamanca son dos partidos que enfrentan a equipos que están por encima de la Real y que podrían aclarar un poco más el horizonte. Lo que está claro es que la Real no se puede permitir el lujo de dejar que la distancia crezca más.

No hay precedentes entre Real Sociedad y Alicante, nunca se han visto las caras estos dos equipos. La única referencia que se puede buscar, como ya sucedió hace dos semanas antes del partido frente al Huesca, es la visita de equipos recién ascendidos a Segunda. El año pasado y en Anoeta, la Real ganó al Sevilla Atlético, empató frente a Eibar y Córdoba y perdió frente al Rácing de Ferrol. El Alicante es el segundo recién ascendido en pasar por Anoeta, el Rayo lo hará en enero y el Girona en marzo. Este año sólo se ha disputado el partido frente al Huesca, hace apenas dos semanas, y se saldó con victoria realista, gracias al golazo de Xabi Castillo. Que se repita la historia y los tres puntos se queden en San Sebastián. Aunque sea con el mismo sufrimiento. Y, por qué no, con la misma alegría que provocó el enorme detalle futbolístico de ver uno de los mejores goles que se han marcado en el estadio de Anoeta.

(Nota: Mañana estaré en Anoeta. Por tanto, la crónica del partido con las habituales fotos no la podréis ver hasta el lunes. Muchas gracias y perdonad las molestias).