viernes, mayo 13, 2016

VALENCIA 0 - REAL SOCIEDAD 1 Oyarzabal, primer paso a la grandeza

El último once de la Real en la Liga 2015-2016.
La Real cumplió. Ganó en Mestalla, lo hizo con justicia, en un partido de mucho ritmo pero más incidencias que ocasiones de gol y con un tanto de quien se ha convertido en el gran protagonista de la temporada, Mikel Oyarzabal, que ha respondido con creces a la confianza de Eusebio, por tardía que esta haya podido parecer. Tan tardío como el gol, que llegó en la última jugada del encuentro y de la temporada, para convertirse en el mejor cierre posible de un ejercicio que, tampoco hay que olvidarlo, ha sido malo. Pero la sonrisa de Oyarzabal, mezclada con la efusiva celebración de Eusebio, es una espléndida forma de acabar con el suplicio de los últimos meses y una indudablemente positiva manera de afrontar el futuro que ya ha comenzado. La Real ganó. Acaba la Liga con dos victorias consecutivas y termina siguiendo al grupo europeo de la Liga. Muy lejos de él, pero justo detrás. Ahora falta el empujón para que dentro de un año esté, al menos, en esa pelea. Oyarzabal es el primer paso a la grandeza que está por venir.

El último once de la temporada que dispuso Eusebio no guardó ninguna sorpresa, pero sí dos buenas noticias. La primera, la titularidad de Rubén Pardo, un futbolista que está cayendo en un ostracismo silencioso, y que al menos termina la Liga jugando, aunque no destacara especialmente en Mestalla y acabara sustituido. No es mala señal, aunque las que cuentan ya tendrán que verse en la próxima campaña. La segunda, el debut como titular de Bautista, al que el técnico realista sin duda premió por su voluntariosa entrega en la hora de juego que le había dado hasta ahora, coronada con su gran gol ante el Rayo. Pero en realidad este último encuentro no estaba llamado a dejar grandes conclusiones y se notó desde el principio. Valencia y Real asumieron desde el principio el hecho de que en este partido no había gran cosa en juego. Se jugó, por tanto, a buen ritmo, pero sabiendo que nada era a vida o muerte.

Lo cierto es que con el murmullo que circulaba por Mestalla durante todo el partido se convertía en una misión muy complicada la de pensar que este Valencia - Real Sociedad era un partido de Primera. Es lo que tiene llegar a final de temporada sin objetivo alguno. Pero voluntad sí hubo, y al menos eso propició un encuentro de buen ritmo, en el que los dos equipos al menos quisieron tocar y correr, evitando las pelotazos y el juego subterráneo. Pero, claro, eso también se llevó por delante la opción de que hubiera ocasiones de peligro en ninguna de las dos porterías durante muchos minutos. De hecho, apenas tuvieron que intervenir los dos guardametas. Rulli no tocó el balón en la primera mitad, ya que las dos mejores opciones del Valencia se toparon con Reyes primero y con Elustondo después. Y la Real, además de algún centro con muy buena intención cortado por la defensa valencianista, apenas dispuso de un disparo desde la frontal de Bautista que atajó Jaume.

Tan poco atractivo fue el partido en las áreas que, en realidad, lo más reseñable del primer acto fue la lesión de Piatti, muscular y evidente desde el primer momento. Al menos hasta la última jugada, en el minuto de prolongación que dio Velasco Carballo, por cierto en su última actuación como profesional, en la que Aderlan se adelantó a toda la defensa realista para conectar un buen cabezazo cruzado que no cogió portería. El comienzo de la segunda mitad no pareció cambiar el guión del partido, aunque Rulli sí tuvo que atajar dos centros desde ambas bandas, más peligroso el de Siqueira desde la banda derecha del ataque valencianista que el de Barragán desde la izquierda. El guardameta argentino también tuvo que salir hasta el pico de su área, junto a la línea de fondo, para atajar un envío largo que De la Bella había cerrado bien.

De la Real apenas había noticias en ataque, y las que hubo en esos primeros minutos de la reanudación fueron más bien para olvidar. Como muestra, un disparo lejano de Zurutuza. Lejano por la posición desde la que partió el balón y lejano por el punto en el que acabó. Oyarzabal fue, con diferencia, el que más lo intentó, tanto en jugadas individuales como con pases, pero no acabó de encontrar en muchas jugadas el punto de acierto que concretara alguna de esas intentonas en una clara ocasión de gol. Bautista también estuvo muy batallador, y estuvo a punto de cazar un buen centro de Zurutuza en su última opción del encuentro antes de ser sustituido por Bruma. Esa jugada pareció ser un punto de inflexión en el partido, y la Real comenzó a estar mucho más cerca del gol. Pardo le dio a Bruma un balón espléndido y este intentó un disparo de primeras que se le marchó muy desviado. Jaume, no obstante, seguía sin tocar el balón.

Pero, claro, en esta temporada que tan claro ha dejado el paupérrimo nivel arbitral, no podía concluir sin que un colegiado más dejara su sello. Al parecer, como ya dejó claro Augusto en el Vicente Calderón con aquella criminal entrada a Capilla que Hernández Hernández obvió descarada y desvergonzadamente pitando el final del encuentro, a los chavales de la Real se les puede pegar con total impunidad. Vezo primero propinó un pisotón impresionante a Oyarzabal que le dejó tieso e inmóvil sobre el césped. Velasco Carballo dio la ley de la ventaja y, por eso, olvidó que el jugador valencianista ya tenía una amarilla y le perdonó la roja. Y luego Santi Mina arrolló de una forma tan atolondrada como peligrosa a Elustondo, poniendo en peligro su rodilla, sin que la cosa pasara de la falta. Qué difícil ha sido esta temporada, como casi todas desde la de la Champions, que la Real haya jugado contra diez. Qué difícil. Y no se entiende por qué. Afortunadamente, al menos no hubo lesiones y ambos pudieron seguir.

En cualquier caso, como el murmullo continuo de la grada de Mestalla iba convirtiéndose de vez en cuando en algún que otro silbido a los suyos, el Valencia perdió la concentración y la Real pasó a dominar el encuentro, incluso rondando el área de Jaume, que sí tuvo que intervenir para detener un buen disparo de Bruma. Pero el equipo local reaccionó bien, y contestó con la mejor jugada del partido, en la que Santi Mina disparó fuera en un mano a mano con Rulli. En esa jugada, por cierto, Reyes se lo llevó por delante justo cuando disparaba, algo que debería ser penalti pero que nadie señala. Mina, al ser derribado por el mexicano, se estampó contra Rulli y comenzó a sangrar abundantemente con la boca. Eusebio aprovechó el incidente para hacer su segundo cambio, retirando del campo a Xabi Prieto para dar una nueva oportunidad a Jonathas.

Bruma confirmó que, si este es su último partido en la Real como parece, quería despedirse con gol. No paró de intentarlo, y estuvo cerca de lograr con un disparo, tras una espléndida cesión de Oyarzabal, que se envenenó tras rebotar en un defensa. Jaume, no obstante, estuvo diestro para evitar el gol. El mismo Oyarzabal estaba a punto de adelantar a la Real tras el saque de una falta lejana que Elustondo había enviado al corazón del área cuando Velasco Carballo lo impidió señalando un fuera de juego que existió sólo en la imaginación del asistente del colegiado. A Eusebio le dio tiempo a hacer debutar a Zubeldia, que estuvo a punto de liársela al Valencia robando un balón en el centro del campo, pero no tuvo la rapidez suficiente para plantarse solo ante Jaume. Bruma pudo marcar de falta directa y Zurutuza de cabeza tras un buen pase de Jonathas. Si en tantas ocasiones se dice que se veía venir el gol del rival, lo cierto es que esta vez el que se vislumbraba era el de la Real.

En todo caso, Negredo, que saltó al césped entre silbidos ya más nítidos de Mestalla a los suyos, pudo dar la victoria al Valencia con un cabezazo final después de varios rebotes y con un disparo ya en el descuento que se marchó fuera. Como todos los intentos del Valencia, ya que no consiguió disparar entre los tres palos en todo el encuentro. Lo cierto es que si alguien mereció el gol en el partido fue la Real, y este acabó llegando cuando ya nadie lo esperaba. Una buena maniobra en el área de Bruma le permitió disparar a puerta con nitidez, Santos sacó el balón bajo palos con Jaume ya batido, el balón le llegó rebotado a De la Bella, que apenas pudo controlarlo lo suficiente para que llegara Oyarzabal con su hambre de gol y empotrara el cuero en el fondo de la portería del Valencia, para sumar su sexto gol de la temporada, una cifra espléndida y que supera, sin ir mucho más allá, la de Vela. El camino está marcado y lleva el nombre de Zubieta.

La Real cumplió. Sin alardes, pero con profesionalidad, aprovechando si se quiere que el Valencia era probablemente el único equipo que tenía más ganas que el txuri urdin de que llegaran ya las vacaciones. Pero sigue siendo una victoria en Mestalla, un campo en el que la Real ha vencido en cuatro de sus cinco últimas visitas. La alegría de Eusebio estaba en parte justificada. Puede parecer exagerada viendo que en el fondo no había demasiado en juego. Pero indudablemente no es lo mismo acabar en la octava posición, o en la novena si el Málaga vence a Las Palmas en su campo, que hacerlo en la duodécima. La Real, por mucho que no haya olido Europa en toda la temporada y aunque la temporada haya sido un fracaso enorme, va a finalizar justo detrás de los equipos europeos. Y con la sensación de que el Sanse ha llamado con fuerza a las puertas del primer equipo y Eusebio va a tener que buscar acomodo a quienes más que el futuro de la Real son ya su presente con Oyarzabal como buque insignia.