lunes, mayo 16, 2016

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2015-2016 (1) Desconcierto, desilusión y fracaso

El once realista que goleó en el campo del Levante.
Al analizar la pobre actuación de la Real Sociedad en la temporada 2015-2016 hay que tener en cuenta inevitablemente que esta plantilla era la más cara de la historia del club. Que contaba con los tres fichajes más caros jamás acometidos por la entidad, los de Illarramendi, Vela y Jonathas. Y también que, a diferencia de sus grandes rivales por las plazas europeas que desde las mismas oficinas de Anoeta se habían fijado como objetivo, la Real no competía en la Europa League o en la Champions League, con lo que su calendario contaba con un desahogo vital para llegar en forma a los tramos decisivos del campeonato. Pero el resultado de esta temporada, incluso con el agradable regusto final, ha sido desconcertante, desilusionante y un fracaso en toda regla. Esta plantilla en la que tantas esperanzas había depositadas no puede estar en el vagón de cola de la Liga y acomodarse en el objetivo de la permanencia, algo irrenunciable de cualquier manera, como única tabla de salvación en defensa de una plantilla que, en su mayor parte, se devaluado solita.

El caso es que la capacidad está ahí y se ha visto en momentos puntiales, pero nadie ha sido capaz de explicar por qué la Real no es un equipo regular o los motivos de ese conformismo cuando el equipo se ha acercado a los objetivos, y ninguno de sus dos entrenadores, primero David Moyes y después Eusebio Sacristán, más el primero que el segundo eso sí, han logrado frenar las emociones negativas que ha dejado la temporada. ¿Cómo explicar la posición clasificatoria de un equipo que ha sido capaz de ganar en San Mamés, El Madrigal y Mestalla, de lograr la mayor goleada a domicilio de la historia del club (el 0-5 al Espanyol), de ganar de nuevo al Barcelona perpetuando la sensación de que Anoeta es un campo maldito para el campeón o de encadenar cuatro victorias seguidas (2-1 al Betis, 0-5 al Espanyol, 3-0 al Granada y 0-1 al Athletic)? Fácil: en su irregularidad, en su falta de motivación en los días que no copan portadas. Así, imposible superar la novena posición, tope y puesto final de la Real esta temporada, o luchar por una plaza europea, algo en lo que no creyó el equipo ni siquiera cuando estuvo a una distancia de dos puntos.

La temporada, como ya es costumbre en la Real de los últimos años, incluso en las que acabaron tan bien como la 2012-2013, empezó muy torcida. Con un calendario muy asequible, que permitía un inicio cómodo que colocara al equipo desde el inicio en las posiciones por las que debía pelear sumando puntos que las gestas podrían convertir en un puntaje europeo, los hombres de Moyes protagonizaron un arranque de Liga descorazonador. La Real tardó cinco jornadas en ganar y cuatro en marcar su primer gol. Como ya le sucedió a Jagoba Arrasate hace un año, el peupérrimo tramo inicial de la Liga le costó el puesto. Ni siquiera las dos grandes victorias a domicilio que logró el equipo, 0-3 ante el Granada y 0-4 ante el Levante, sirvieron para que el equipo mostrara una confianza en lo que podía hacer. Moyes, de hecho, fue cesado tras once jornadas, después de caer 2-0 en un paupérrimo partido en Las Palmas, con sólo nueve puntos en su casillero, tras cuatro derrotas consecutivas y sin que Anoeta hubiera visto todavía un triunfo de los suyos, y eso sin contar el lamentable e impersonal juego que exhibía el equipo semana tras semana.

González González y su patética actuación en el Bernabéu.
El relevo, que acabó siendo acertado pero no un éxito rotundo, fue un nuevo bandazo de la Real, que no parece tener claro el tipo de entrenador con el que sus jugadores puedan rendir al máximo. El fichaje de Eusebio invitaba a pensar que la Real se transformaría, quepasaría de un fútbol de corte más británico y primario a practicar un fútbol más de toque que aprovechara las virtudes de sus futbolistas más talentosos. Y así fue en los primeros partidos de Eusebio, en los que, curiosamente, se comenzó a exhibir una fortaleza defensiva que dejaba en muy mal lugar el trabajo de Moyes, porque esa debía ser una de sus premisas básicas. Y si la Real era capaz de jugar bien al fútbol, si veía puerta con relativa facilidad gracias a la descomunal primera vuelta que hizo un Agirretxe de récord y si además la retaguardia estaba a buen nivel, ¿cómo no pensar con esa mejora defensiva en que el equipo fuera capaz de darle la vuelta a la temporada y rindiera al nivel que pudiera llevarle a Europa? La propuesta de Eusebio, en todo caso, se dio de bruces con la realidad de la forma más dolorosa.

Si hay un partido que cambió la tendencia fue el del Santiago Bernabéu. La Real jugó muy bien ante el Real Madrid, pero pagó una factura increíblemente alta. Agirretxe y Canales se lesionaron de gravedad y González González perpetró una vergonzosa actuación en la que se inventó dos penaltis a favor del Real Madrid y dejó de señalar al menos otro clarísimo a Jonathas. El equipo txuri urdin tuvo que asumir que su bonita propuesta era muy insuficiente para sumar con frecuencia, y más ante los grandes. y tras una nueva racha de apenas una victoria en siete partidos coronada con la vergonzosa goleada que le endosó el Sporting en El Molinón, nada menos que 5-1, Eusebio cambió el guión. La Real dejó de dominar la posesión y se convirtió en un equipo táctico, rocoso y orgulloso. Pero ni siquiera se fue del todo consecuente con esa idea, y a actuaciones de mérito como la victoria 2-0 ante el Valencia en Anoeta se opusieron renuncias inadmisibles como la patética derrota 3-0 en el Vicente Calderón, en un partido que tiró Eusebio en uno de los arranques de entrenador que tuvo en la Liga.

Celebrando el gol de Jonathas en San Mamés.
Antes, por supuesto, ya se había vivido la tradicionalmente pobre eliminación copera, que aconteció al poco de llegar Eusebio a la Real y que se debió a que el técnico considerara el torneo como una opción de probar jugadores y no como lo que es, la competición más asequible para el club y una posibilidad de ilusionar a su gente, como ya se vio con la semifinal alcanzada en la 2013-2014. Las Palmas, transformado de la mano de Quique Setién, se convirtió así en la bestia negra realista de la temporada, al vencerle en los dos partidos de la Liga, provocar el cese de Moyes y derrotarle también en la Copa. Aún así, el buen arranque del equipo en la segunda vuelta permitió que se recuperara la ilusión. Sumar doce puntos consecutivos, coronados en la justa victoria en San Mamés, colocó a la Real en la novena posición, sólo dos puntos por detrás del Athletic, que era octavo, y en plena lucha por Europa. Pero la Real demostró una carencia de fe casi insultante y, en realidad, dio la temporada por acabada ahí.

Tras vencer en el derbi, la Real sumó otras cinco jornadas sin seguir, certificando la imagen de equipo irregular que tanto ha desilusionado a la afición, y prácticamente enterró sus opciones europeas. Prácticamente, porque en realidad al encadenar dos de los momentos más brillantes de la temporada, el 1-2 en el Sánchez Pizjuán, un campo que llevaba meses sin ver una derrota del Sevilla en ninguna competición, y el bravísimo 1-0 ante el Barcelona en Anoeta con gol de la gran esperanza de la temporada, Oyarzabal, la séptima plaza volvió a ponerse a tiro. Equipos que estaban por detrás de la Real en la clasificación como el Valencia sí creyeron estar en la pelea por mucho que pareciera imposible. El conjunto txuri urdin no. Y sin creer en un objetivo es imposible luchar por él, y de ahí el tristísimo final de Liga sin posibilidad de lograr nada positivo, aderezado con un asombroso triunfo del entonces casi desahuciado Getafe por 1-2 o la misión imposible de aguantar ante un Real Madrid que ganó con cierta facilidad en Anoeta por 0-1. Aunque la temporada acabara con dos victorias consecutivas, polémica ante el Rayo por las noticias que hablaban de apuestas de los jugadores locales y muy justa ante el Valencia, pocos rayos de sol la iluminaron.