sábado, marzo 21, 2015

PREVIA Real Sociedad - Córdoba. La encrucijada de la ilusión

Agirretxe, en el partido de la temporada 2009-2010.
La Real recibe al colista, el Córdoba (domingo, 19.00 horas, Anoeta, Canal + Liga y Gol TV), buscando su tercera victoria consecutiva, tras superar por la mínima al Espanyol en casa y al Getafe fuera. Pero lo que es aún más importante, el equipo que entrena David Moyes está en una interesante encrucijada, la que puede devolver la ilusión al equipo y a sus aficionados. Siendo la posibilidad europea del octavo puesto una quimera todavía muy complicada, lo cierto es que la Real afronta en todo caso la posibilidad de que el tramo final de una temporada compleja y hasta angustiosa se convierta en el trampolín hacia metas mucho mayores. Ganar podrá ser lo lógico viendo la clasificación y el estado anímico del rival, pero hacerlo lleva a la Real a un momento completamente diferente de la temporada. Sumando 36 puntos, la salvación virtual sería un hecho y ya sólo se podría mirar hacia arriba. Con los límites de haber tirado la temporada demasiado pronto pero con la ilusión de saber que lo que se haga ahora también cuenta para el futuro.

En esa ilusión  hay que tener en cuenta el hecho de que la enfermería de la Real esté completamente vacía después de mucho tiempo. Moyes cuenta con los 22 jugadores, la primera plantilla al completo, entre los que se cuenta también de forma oficiosa a Hervías, y esta vez sí hay por tanto argumentos claros para que el técnico escocés esconda la convocatoria definitiva. La gran noticia es el regreso de Carlos Vela, a cuya ausencia ha sabido sobrevivir el equipo en las últimas semanas. Pero también se unen al grupo los otros jugadores que han sido baja hasta ahora, Mikel González, Carlos Martínez y Zurutuza. Cuatro serán los descartes, y está por ver qué tres se unirán a Dani Estrada, que enfila ya la recta final de su trayectoria en la Real después de una para él triste temporada en la que no ha contado nunca. Como hay donde elegir en la primera plantilla, los tres potrillos que han estado habitualmente con los mayores en las últimas jornadas, Aritz Elustondo, Capilla y Oyarzun, estuvieron este fin de semana con el Sanse.

A pesar de recuperar efectivos, la posibilidad de que Moyes repita once inicial por tercera semana consecutiva es bastante factible. Si es así, jugarían Rulli bajo palos, Zaldua, Ansotegi, Iñigo Martínez y De la Bella en defensa, Pardo y Granero en el mediocentro, Xabi Prieto, Canales, Chory Castro en la línea de tres centrocampistas ofensivos y Agirretxe en punta. Obviamente, en ese once tipo se colará más pronto que tarde Vela, seguramente sentando a Chory, aunque da la impresión de que Moyes no arriesgará con él este fin de semana. El mexicano, no obstante, tendrá minutos en el partido, sea de inicio o en la segunda parte. No saber la convocatoria hace que cualquier variación que pueda introducir el técnico escocés sea más una elucubración que una reflexión. Lo único seguro, además del descarte de Estrada y la casi segura presencia entre los 18 escogidos de Hervías porque si no habría jugado con el Sanse, es que Zubikarai será el portero que se siente en el banquillo.

La victoria en Getafe ha hecho olvidar los fantasmas del descenso, dejando esas posiciones nada menos que a once puntos, contando con la sanción de tres al Almería. La Real es ahora mismo décima, con 33, y su objetivo es ahora la octava plaza, que con una serie de carambolas podría conducir a Europa. Esa posición la ocupa al comienzo de la jornada el Athletic con 36. El Córdoba es el colista de Primera, con 18, a siete de la salvación y acaba de despedir a su segundo entrenador de la temporada, Djukic, tras encadenar ocho derrotas consecutivas y nueve partidos sin ganar. Es el peor visitante de Primera, aunque con los mismos puntos que la Real, nueve. Los andaluces han ganado en San Mamés y en Vallecas, en ambas ocasiones por 0-1. Los de Moyes sumaron en Getafe su segunda victoria consecutiva y buscan tres de una tacada por primera vez en toda la Liga. Como local tiene unos números más que buenos, con siete victorias en trece partidos, aunque pesan las cuatro derrotas, la última de ellas hace ya más de dos meses, 0-1 ante el Rayo.

Real Sociedad y Córdoba se han visto las caras en San Sebastián en ocho ocasiones. Sólo tres de ellas fueron en Primera División, con un saldo arrollador para el conjunto txuri urdin, que siempre logró la victoria ante el equipo andaluz: por el mismo resultado, un abultado 5-1, en las temporadas 1967-1968 y 1968-1969, con cuatro goles de Arregui y uno de Silvestre en el primero de los encuentros, y en el segundo con tres de Arregui, uno de Arambarri y uno más de Silvestre, y por 2-1 en la 1971-1972, tantos de Lema y Araquistain. Ese es, hasta ahora, el último duelo entre estos dos equipos en la máxima categoría. La única victoria del Córdoba llegó en Segunda División, por 0-2 en la temporada 2008-2009. Aún así, el balance en la categoría de plata es también favorable a la Real, que ganó tres de los cinco partidos disputados y empató el restante. La victoria más clara en esa categoría fue el 4-1 que consiguieron los realistas en la campaña 1946-1947, con dos goles de Campos, uno de Hériz y otro de Vázquez.

La última vez que el Córdoba visitó Anoeta fue en Segunda División, en la temporada del ascenso realista a Primera, la 2009-2010, y la victoria fue para el conjunto txuri urdin. Y fue una muy trabajada en un periodo en el que el equipo que finalmente subió estaba todavía en construcción aunque ya hubiera alcanzado la parte alta de la tabla. El equipo de Martín Lasarte apenas tuvo opciones de peligro en una primera mitad lenta y anodina, sólo a balón parado y con Ansotegi como protagonista, pero tras el descanso todo cambió. El preparador realista sustituyó a Zurutuza, con molestias, por Nsue y el equipo ganó en velocidad. Y el recién entrado no tardó más de tres minutos en marcar el 1-0, de cabeza y entrando como una bala. El dominio realista fue total en la segunda mitad, con un Xabi Prieto excepcional, pero no logró convertir el 2-0 y acabó sufriendo. No por el peligro del Córdoba, que en realidad no tuvo opciones de batir a Bravo, sino por lo corto de un marcador que supo defender.