jueves, noviembre 18, 2010

AQUELLOS MARAVILLOSOS CROMOS: Luis Arconada

No es hoy un día en el que haya necesariamente algún motivo especial para hablar de Luis Arconada, ¿pero acaso necesita un seguidor txuri urdin alguna razón de esa índole para recordar al que ha sido el mejor portero de la historia del club? Y eso no lo digo yo, lo dijeron la mayoría de los aficionados que votaron en la elección que se hizo por Internet del once ideal de los primeros cien años de vida de la Real. Y lo dicen los rivales que sufrieron las maravillosas intervenciones de Arconada sobre el césped. Y los compañeros que tenían que defender por delante de él. Y los muchísimos seguidores realistas que lo son, todavía hoy, precisamente por haberle visto jugar bajo los palos.

Los datos de Arconada son de sobra conocidos. 551 partidos en la Real, 68 internacionalidades con la selección española, la capitanía con ambas camisetas durante muchos años, tres trofeos Zamora con la Real, todos los títulos logrados por el club... Y sobre todo muchas horas de fútbol en estado puro. Los seguidores de la Real quizá lo sabemos mejor que los de otros equipos, pero el portero es también parte de la liturgia más hermosa de este deporte. Son tantos los buenísimos guardametas que jugaron en Atotxa y en Anoeta defendiendo el escudo de este equipo que a nosotros nadie nos puede enseñar mucho sobre lo que significa defender una portería. Y Arconada fue el mejor de todos. Con su agilidad, con su liderazgo, con sus medias blancas.

La principal rareza de este cromo, que pertenece a un álbum de la temporada 1978-1979 (la última antes de que aquel pequeño y modesto equipo empezara a hacer historia de la grande) está precisamente ahí, en las medias. Porque Arconada no siempre llevó medias blancas. Al comienzo de su carrera en el primer equipo realista (debutó en la temporada 1975-1976 en aquella eliminatoria de Copa de la UEFA contra el Liverpool), llevaba medias a rayas blancas y azules, como el resto de componentes del equipo. Con este cromo también se atisba un poco de fondo la grada y el césped del viejo estadio de Atotxa. Tanto fútbol desprende aquel viejo y entrañable recinto como ver a Arconada en una imagen de hace tantos años.

lunes, noviembre 15, 2010

HÉRCULES 2 - REAL SOCIEDAD 1 Injusto castigo para una buena Real

La maldición del Rico Pérez con el Hércules como rival seguirá vigente un año más después de una derrota de la Real, una más en ese escenario, que ha llegado de forma injusta y, la verdad, sin que se le puedan reprochar muchas cosas al equipo de Martín Lasarte. El conjunto txuri urdin, hoy estrenando una camiseta verde, fue muy superior al Hércules durante una espléndida primera mitad en la que el gol de Griezmann hacía justicia a los méritos y también a las intenciones de uno y otro contendiente. Poco más de cinco minutos de difícil explicación al comienzo de la segunda mitad supusieron que el marcador diera la vuelta, con dos goles de los locales. Y en el resto del partido la Real recuperó nuevamente el mando y mereció de nuevo marcar. Derrota, sí, pero con un sabor muy diferente a las cosechadas en Pamplona o Mallorca, por recordar dos actuaciones muy deficientes de la Real fuera de casa. Dos jugadas muy puntuales dieron al traste con un gran trabajo táctico en la pizarra del técnico uruguayo, con más de una notable actuación individual y con uno de los mejores, si no el mejor, partido como visitante que finalizó con un resultado muy injusto.

La alineación que presentó Lasarte no deparó sorpresa alguna. El uruguayo, teniendo a Ansotegi ya recuperado, volvió a su defensa predilecta y, ante la baja de Zuturuza adelantó la posición de Aranburu para dar cabida a Elustondo en el doble pivote. La apuesta no pudo salir mejor. Los primeros 45 minutos de la Real fueron, seguramente, los mejores disputados a domicilio en lo que llevamos de temporada. Mejores incluso que los de Málaga, aunque aquella actuación fue muy alabada y la de esta jornada seguramente quedará sepultada en el olvido que suele generar una derrota. La magnífica presión arriba y en el centro del campo y el espléndido trabajo del entramado defensivo sirvieron para desactivar por completo el juego del Hércules, que veía con impotencia como la Real le estaba pasando por encima. La maravillosa actuación de Griezmann, en combinación con un inteligente Xabi Prieto, estaba provocando la zozobra de la defensa alicantina. Y ellos fueron protagonistas en el gol. El 10 sacó un córner que Carlos Martínez (por fin aprovechado en los saques de esquina) remató con garra. La defensa sacó bajo palos el cabezazo del bravísimo lateral navarro, pero Griezmann recogió el balón, tras rebotar éste en el larguero y lo introdujo de cabeza en la portería local.

El propio Griezmann pudo hacer el segundo en un par de ocasiones, pero en la primera otra vez repelió el balón el travesaño y en la segunda cruzó demasiado el esférico. Y Ansotegi también tuvo su ocasión. No eran ya las ocasiones, muy claras algunas aunque es cierto que tampoco provocaron grandes actuaciones de Calatayud. Es que la Real, esa Real cuya capacidad técnica se suele infravalorar, estaba jugando francamente bien al fútbol. Hay dos o tres combinaciones en el centro del campo que mueren en la frontal del área del Hércules, incluso con algún disparo desviado, que las hubieran podido firmar equipos con mucho más renombre que el nuestro. Pero, mal sempiterno de la Real, no llegó el segundo gol que supusiera un punto y aparte en el partido y la puntilla para los locales. El público del Rico Pérez estaba ya presto a silbar a los suyos, y de hecho lo hizo en algún lance de la primera mitad, pero los herculanos se marcharon vivos a los vestuarios. La Real, ya se sabe, es un equipo de marcadores cortos. En Anoeta sabe gestionarlos con precisión pero fuera siempre parece suceder algo que acaba echando por tierra las muchas virtudes de este equipo, que son más de las que muchos creen.

Y así, el Hércules marcó dos goles en los cinco primeros minutos de la segunda mitad. Cierto es que los locales intensificaron el ritmo del partido, pero los goles no fueron resultado de ese fútbol frenético. Al menos no llegaron sólo por eso. No se puede considerar casualidad que ambos tantos nacieran en la banda derecha del ataque herculano, la que defendió un De la Bella que parece estar acusando no tener relevo en el primer equipo txuri urdin y haber jugado casi el cien por cien de los minutos de la temporada (y hasta ahora a un gran nivel). En el primer gol le cogen la espalda con mucha facilidad para meter un centro que Trezeguet introduce en la portería de Bravo. En el segundo, De la Bella falla al cubrir su banda, obliga a Mikel González a salir y cortar en falta un peligroso avance del rival. Esa falta acaba en gol directo de Drenthe. Dos errores puntuales acabaron con el gran trabajo de la primera mitad. El resto del partido supuso un regreso a los cauces de la primera parte, pero a la Real le pesaron el cansancio, la precipitación y, sobre todo, el mazazo anímico de ver cada minuto más cerca otra derrota, y además inmerecida, en su escenario más maldito. Sus ocasiones, tan numerosas o más que en la primera mitad, no fueron tan claras.

Lo cierto es que, resultado al margen, son muchos los aspectos positivos que deja el partido. Para quienes pensaban que las muchas intervenciones de Bravo eran un demérito de la defensa, hoy el chileno apenas ha tenido que actuar en el partido. Carlos Martínez sigue personalizando el generoso esfuerzo que esta Real derrocha en cada partido. Mikel González y Ansotegi secaron por completo a las estrellas ofensivas del Hércules. Diego Rivas cortó una impresionante cantidad de balones, e incluso, muy bien secundado por Elustondo, se permitió el lujo de sacarlo jugado y en largo (suyo es el envío a Griezmann que éste convierte en el corner que acaba en el gol realista). Xabi Prieto controla los tiempos de los partidos como nadie. Llorente, aunque sea en partidos como el de hoy en los que no goza de ninguna ocasión de gol, trabaja a destajo como el primer pilar de la presión que permite tantos robos de balón. Griezmann demostró un estado de gracia que, como dijo Lasarte en la rueda de prensa, le convertirá en el líder de la Real dentro de no demasiado tiempo. Incluso los cambios, metiendo a Xabi Prieto por dentro y a Sarpong en la banda, fueron buenos. Y la Real murió en campo ajeno, como demuestra que Tamudo, ya recuperado transformara, aunque en fuera de juego, la única ocasión que tuvo, ya con el partido agonizando en su descuento.

Y con tantas cosas buenas, ¿por qué demonios ha perdido la Real? Como decía, la principal expliación, si no queremos hacer caso a maldiciones (aunque dos en una semana, la de la Copa y la del Rico Pérez, son muchas maldiciones), está en dos fallos puntuales. Y la pena es que los fallos puntuales le cuesten tantos puntos a una Real que tampoco tiene suerte en los momentos decisivos. Si el larguero de Griezmann entra, igual hablamos de un paseo en la segunda mitad. Pero no entró. Igual si el primer gol del Hércules es en la primera mitad, un linier fino para pitar fueras de juego (el que anula el tanto a Tamudo en el minuto 93), invalida también el de Trezeguet (adelantado como podía estarlo Llorente hace una semana en su gol ante el Racing). Igual es porque le falta malicia en demasiadas acciones. O tener arbitrajes tan favorables como el que ha brindado Undiano Mallenco hoy al Hércules. Cuánto le cuesta a la Real lograr tarjetas en sus rivales (el colegiado se permitió el lujo de ignorar piscinazos en el área, manos, reiteración de faltas de un jugador herculano y sobre algún realista, zancadillas con mala leche o incluso, al borde del descanso, una alevosa agresión de Peña a Griezmann que le produjo una brecha en la ceja), y con cuánta facilidad se las muestan a los jugadores txuri urdin (¡la Real acabó con más amonestaciones que el Hércules!). A veces parece que se ríen de nosotros.

Lasarte dijo que, si hay que perder, prefiero hacerlo como lo ha hecho hoy la Real. Estoy totalmente de acuerdo con él. Hoy el equipo txuri urdin ha salido al Rico Pérez a jugar al fútbol, y por momentos lo ha hecho francamente bien. Pero el fútbol, como todos sabemos, no es un deporte en el que siempre gane el mejor. A la Real le faltan cosas, sí. Más puntería, más control del descontrol que a veces viven los partidos y pulir ciertos detalles. Pero es mejor equipo de lo que muchos creen. Quizá hasta de lo que los propios jugadores creen. A pesar de la derrota, la Real está en la novena posición de la tabla y se queda a tres puntos de la zona europea y seis por encima de la de descenso. Es una pena haber desperdiciado en parte un tramo de la Liga en el que las salidas eran asequibles y permitían soñar con haber arañado algún punto más que, sin haber llegado al primer tercio de competición, acercara ya a casi la mitad de los puntos necesarios para garantizar la permanencia. Ahora empieza un calendario mucho más exigente. Pero, ojo. Los mejores partidos de la Real han llegado contra los de arriba. Que nadie se olvide de que Villarreal y Espanyol, tercer y sexto clasificados, perdieron en Anoeta y que el todopoderoso Real Madrid sufrió lo indecible y ganó con un gol de fortuna. Sigo teniendo plena confianza en esta Real, que jugando así va a lograr muchos puntos fuera de casa que sumar a su fortín de Anoeta.

sábado, noviembre 13, 2010

PREVIA Hércules - Real Sociedad. Estadísticas... ¿para romperlas o para aumentarlas?

Visita la Real Alicante para medirse al Hércules (domingo, 17.00 horas, Rico Pérez, PPV) en un partido que presenta muchas estadísticas interesantes. El equipo txuri urdin, tras sufrir un año más el maleficio de la Copa, se enfrente ahora al campo más maldito de su centenaria historia, uno en el que nunca ha vencido con el Hércules como rival y del que salió derrotado con estrépito la semana pasada. Un toque de revancha por aquella goleada no sobrará para los realistas en el partido. Los de Lasarte buscan la cuarta victoria consecutiva, algo que no consiguieron en la temporada del ascenso y que en Primera no logran desde hace muchos años. Llorente busca su cuarta jornada consecutiva goleando. A las siete de la tarde del domingo sabremos si esas estadísticas se han roto o si, por el contrario, han aumentado. Lo que está claro es que las estadísticas negativas son todo un reto para la Real, que ya dio un golpe de efecto hace dos semanas ganando en Málaga y que ahora quiere confirmar que no sólo Anoeta le da la fuerza suficiente como para ganar partidos.

Muchas novedades en la lista de Martín Lasarte, ya que algunos lesionados han vuelto y otros no han llegado a tiempo de viajar a Alicante. Vuelven al grupo de 18 convocados Tamudo (después de un mes de ausencia) y Markel (que después de su alabada actuación en Málaga se ha perdido dos partidos, en Liga contra el Racing y en Copa el de vuelta contra el Almería). Por contra, se queda fuera Zurutuza, todavía no apto para jugar tras la lesión que sufrió en el último partido liguero. Siguen sin formar parte de la convocatoria Sutil (sería una sorpresa, a tenor de las declaraciones de Lasarte, que no estuviera listo para la próxima semana) e Ifrán (que aún no ha debutado). El gran damnificado de la convocatoria de esta semana es Agirretxe, que se vuelve a quedar fuera. En lo que ha podido participar durante la lesión de Tamudo ha marcado dos goles (en Liga ante el Deportivo y en la vuelta copera) y ha dado una asistencia (en la ida del torneo del K.O.), pero tuvo la desgracia de ser decisivio negativamente ante el Almería, fallando un gol claro con el 0-0 y perdiendo el balón que dio origen al primer gol de los andaluces. Tendrá que esperar otra oportunidad.

La ausencia de Zurutuza es, a priori, lo único que trastoca de verdad los planes de Lasarte para este partido. La defensa volverá a ser la de siempre, con Bravo bajo los palos, Carlos Martínez (aunque Estrada se mantiene en la convocatoria, y eso es una novedad) y De la Bella en los laterales, y presumiblemente Ansotegi (que ya entró en la lista del partido de Copa) y Mikel González por el centro. Por delante de ellos todo depende de los planes del técnico uruguayo para suplir a su mediapunta. Viguera es la opción natural, pero no está siendo el primer recurso de Lasarte para reemplazarle. Parece más probable que Aranburu adelante su posición y se coloque por delante de los dos mediocentros, en una especie de falso trivote. Diego Rivas, Elustondo y Markel Bergara se jugarían esas dos plazas de contención por delante de la defensa. Griezmann, Xabi Prieto y Llorente son fijos en el ataque. Sarpong y Tamudo, junto al ya mencionado Viguera, serán los ases que el entrenador txuri urdin se guarde en el banquillo para la segunda mitad.

Cuatro victorias consecutivas. Ese es el regisro que puede conseguir la Real si sale victoriosa del Rico Pérez. Lasarte no las consiguió el año pasado, pero sí Lillo en la temporada anterior (cayeron Sevilla Atlético y Girona en casa y Xerez y Castellón fuera). En Primera, no se logran desde la campaña 2004-2005, cuando fueron hasta cinco los triunfos consecutivos (en Anoeta perdieron Real Madrid, Espanyol y Racing, como visitante se ganó a Málaga y Celta de Vigo). Joseba Llorente también lleva tres semanas seguidas marcando, y hasta ahora cada gol suyo ha sido sinónimo de victoria (todo lo contrario le ha sucedido a Tamudo, que no ha visto ganar a la Real con un gol suyo, llevando los mismos que el ex jugador del Villarreal). Llorente todavía está lejos del récord de seis jornadas consecutivas anotando al menos un gol que comparten Aldridge (en la temporada 89-90) y Kovacevic (lo logró en las tres últimas jornadas de la campaña 01-02 y las tres primeras de la 02-03, la del subcampeonato). Y para rematar la jugada de los números, el Hércules lleva siete partidos sin ganar, incluyendo los dos de Copa, competición en la que cayó eliminado como la Real.

Pero el gran reto estadístico que presenta el partido para la Real es el escenario, el Rico Pérez. Veinte encuentros ha jugado allí con el Hércules como rival, 14 de ellos en Primera y seis en Segunda, y no ha ganado nunca. Sólo ha sacado ocho empates, seis en la máxima categoría (a cero o a uno) y dos en la división de plata (ambos a un gol). Sí ha logrado la victoria en ese estadio contra el Alicante (temporada 2008-2009) y el equipo juvenil se proclamó campeón de Liga en la temporada 98-99 (Labaka jugaba en aquel conjunto), pero el Hércules hace maldito este campo para los realistas. Las mayores goleadas que se ha llevado el conjunto txuri urdin de allí y contra este rival datan de las temporadas 85-86, un 6-0 en Primera, y 48-49, un 9-2 en Segunda. La última vez que se enfrentaron en la división de honor fue en la campaña 96-97 y el resultado fue de 2-1. El gol de Pikabea no sirvió para que aquella Real entrenada por Javier Irureta consiguiera romper un maleficio del que ni siquiera logró escaparse el equipo campeón de Liga a comienzos de los años 80 (empató a uno en la 80-81 y perdió 2-1 en la 81-82).

La pasada temporada la Real sufrió la mayor goleada del campeonato en el Rico Pérez y ante el Hércules, en el primer partido que jugó a las doce del mediodía de un domingo. 5-1 señaló el marcador al final del encuentro, y aunque fuera un resultado engañoso tampoco se puede decir que no fuera culpa de la actuación del conjunto txuri urdin. Una primera parte muy igualada y disputada entre dos de los mejores conjuntos de la categoría acabó con 1-0 para los locales. En el minuto 67 llegó el segundo, gracias a un desafortunado rebote en la pierna de Ansotegi y ahí comenzó la debacle. En el 78 llegó el tercero, ante la absoluta desidia de la defensa realista, en la que Mikel González jugó como lateral derecho por la baja de Dani Estrada (Carlos Martínez aún no había debutado en esta campaña). Y aunque Griezmann acortó distancias a pase de De la Bella y se pudo hasta soñar con una remontada épica, a Bravo le cayeron dos más, uno de ellos del ex realista Delibasic. La Real llegó líder a Alicante y la maldición del Rico Pérez cayó sobre el conjunto txuri urdin como una gran losa. El castigo fue excesivo, pero se lo buscó la Real ella solita. La historia, en todo caso, tuvo final feliz para los dos equipos, pues ambos subieron a Primera.

jueves, noviembre 11, 2010

PARTIDOS INOLVIDABLES Real Sociedad 4 - Real Madrid 1 (1992-1993)

Aunque ya no lo recuerde todo el mundo y para muchos no sea más que un suplicio que vuelve irremediablemente cada año, hubo un tiempo en que la Copa del Rey motivaba a la Real. Era una competición que dejaba noches de gloria. Se podía perder, pero no sin que todos supieran que el equipo txuri urdin había hecho lo imposible por ganar. La gente lo sabía y tenía que recurrir a esas ovaciones enfervorizadas que firmaban el epitafio de una gran eliminatoria copera y que estremecían el viejo Atotxa y, quizá en una sola ocasión, también Anoeta. Era cuando no importaba la desventaja en el marcador para sentir que era posible remontarla. Cuando el rival, por grande que fuera, acababa por fuerza empequeñecido ante el empuje realista. Cuando este conjunto llegaba a rondas tan lejanas ahora mismo como los cuartos de final. Cuando la Copa significaba algo. Eso fue lo que sucedió en la noche del 14 de abril de 1993, una de esas noches en las que, incluso en la derrota, la Real es lo que tiene que ser. Nada más y nada menos: la Real.

Aquel día, la Real llegó casi eliminada al partido de vuelta de los cuartos de final. Cuartos de final, cómo suena eso. Había perdido en el Santiago Bernabéu por 4-0. Y, además, con buenas dosis de infortunio. Oceano se marcó el 1-0 en propia puerta y él mismo falló un penalti con 2-0. Cuatro goles de desventaja y contra el Real Madrid. Casi nada. Toshack vistió a los suyos con piel de cordero y el equipo merengue se confió, dejando a algunos titulares fuera. Se veía ya clasificado. Pero la Real creyó en sí misma, se dejó poseer por el espíritu de un Atotxa que estaba viviendo ya sus últimos partidos y plantó cara en un duelo épico. Logró lo que hace mucho tiempo no logra en estas lides la Real: marcar primero y pronto, sembrando así una semilla de esperanza en la gente. Alkiza abrió el marcador, peinando con la cabeza un centro desde la banda izquierda de Carlos Xabier. No importó que Esnaider culminara una bonita jugada con un tiro que botó justo delante del debutante Alberto y empatara el partido (5-1 en la eliminatoria en aquel momento, con sólo una hora por jugar). La gloria todavía era posible, aunque casi nadie viera motivos para creerlo.

Antes del descanso, Alkiza hizo el segundo. Pero faltaban tres más para forzar la prórroga, cuatro para eliminar al Madrid. En el minuto 65 llegó el tercero. Otra vez el mismo jugador. Nunca volvería Alkiza a meter tres goles en un partido, pero lo hizo aquel mágico día. Atotxa enloqueció. "Beste bat, beste bat". "Otro más, otro más". Eso se oía desde la grada. Y llegó otro más. Kodro, qué cosas que ese enorme delantero bosnio tuviera el día malo en una goleada como ésta, disparó con fuerza una falta y Alaba empujó el rechace de Jaro al fondo de las mallas. 4-1. El delirio en Atotxa, en la grada y en el césped. Uno más y el milagro de llegar a la prórroga estaba conseguido. No llegó. Bueno, sí llegó, pero el árbitro lo anuló. Carlos Martínez fue derribado en el pico del área, el rechace llegó a Carlos Xabier y justo cuando el pie del portugués impactó con el balón que debía otorgar la gloria a la Real se escuchó el fatídico silbato. "Había pitado", le dijo Alfonso Álvarez a los realistas que le reclamaron con cara compungida. Quedan apenas cinco minutos para el final, pero el marcador no se volvió a mover. La gloria de la victoria no llegó, pero a la Real le quedó un orgullo más grande. El de saberse campeona ante su gente.

Real Sociedad: Alberto, Fuentes (Carlos Martínez, 65'), Alaba, Guruzeta, Uría, Larrañaga (Pikabea, 50'), Carlos Xabier, Oceano, Alkiza, Kodro y Luis Pérez.
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Real Madrid: Jaro, Nando, Rocha, Sanchís, Ramis, Hierro, Milla, Prosinecki (Lasa, 45'), Michel, Esnaider (Alfonso, 87') y Luis Enrique.
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Goles: 1-0, minuto 14, Alkiza; 1-1, minuto 31, Esnaider; 2-1, minuto 43, Alkiza; 3-1, minuto 65, Alkiza; 4-1, minuto 76, Alaba.
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Árbitro: Alfonso Álvarez. Tarjetas amarillas a los realistas Oceano, Guruceta y Alaba y a los madridistas Prosinecki, Luis Enrique, Nando, Jaro, Ramis y al entrenador, Benito Floro.
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AS: "Rozó la hazaña. Atocha vivió su última gran batalla. Soñó con una despedida apoteósica. No lo consiguió, pero el recuerdo de lo sucedido anoche sobre sus moribundos cimientos permanecerá en el tiempo ante una hazaña acariciada".
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Mundo Deportivo: "El Madrid, contra las cuerdas. Un gol anulado a Carlos Xavier en el minuto 84 pudo haber forzado la prórroga".
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El País: "El Madrid queda en evidencia en Atocha. La Real Sociedad, a punto de igualar la eliminatoria".

miércoles, noviembre 10, 2010

ALMERÍA 2 - REAL SOCIEDAD 1 Intentar la gesta no es suficiente

Otro año más, la Copa del Rey ha sido amarga para la Real. Tras el partido de vuelta queda un poso extraño, pues la eliminatoria se perdió en Anoeta hace dos semanas. En Almería sólo quedaba la posibilidad de una gesta para la Historia que, obviamente, no se ha producido. El equipo de Martín Lasarte, de hecho, ha perdido el partido, lo que hace indiscutible el pase de los andaluces. Ni siquiera se adelantó en el marcador, que era algo a lo que todos nos podíamos agarrar, Lasarte el primero, para soñar con el milagro. Queda la sensación, que en realidad es más bien una certeza, de que la Real no es inferior al Almería, que no lo ha sido del todo en los dos partidos, y de que la eliminación se ha producido por la pájara monumental de la segunda parte de la ida y porque no ha habido suerte ni precisión en los momentos esenciales de la vuelta. Ni en Anoeta ni en el Juegos del Mediterráneo fue la Real un equipo arrollado por el conjunto de Lillo, y en el cómputo global de la eliminatoria la suma de ocasiones de gol está pareja e incluso desnivelada a favor del equipo txuri urdin. Pero así es la vida. Así es la Copa. Para la Real, un reguero de decepciones desde hace demasiados años.

La alineación de Lasarte entró entre las posibles antes del comienzo del partido. La defensa, la prevista: con Zubikarai bajo los palos, Labaka y Mikel González en el centro y Dani Estrada y el incombustible De la Bella por las bandas. Por delante de ellos, Diego Rivas y Elustondo, con Xabi Prieto en la mediapunta, Sarpong y Griezmann en los costados y Agirretxe en punto. No comenzó mal el plan diseñado por Lasarte para la histórica pretensión de ganar esta eliminatoria. La Real empezó mejor que el Almería, consciente de que ganar el partido era imprescindible para eliminar a los andaluces. Y tuvo una primera ocasión para adelantarse en el marcador, justo lo que pidió el técnico uruguayo para que el equipo txuri urdin tuviera opciones en esta eliminatoria. Una jugada entre Griezmann y Sarpong le cayó a los pies a Agirretxe casi sobre la misma línea de gol, pero el balón salió despedido lejos de la portería local. Ahí, quizá, estuvo un hipotético punto de inflexión del partido y de la eliminatoria. Lasarte recordó que en los dos últimos partidos la Real había marcado pronto y los ganó. Si hubiera marcado...

Pero unos diez minutos después, en el 21, Agirretxe volvió a ser protagonista, esta vez negativo, al perder un balón en el centro del campo, permitiendo un contraataque almeriense que acabó en gol de Goitom. El 1-0 era, en realidad, el 4-2 en la eliminatoria y hacía que la tarea de la Real se volviera aún más ardua y titánica. Ahora eran necesarios tres goles para triunfar. Pero el tanto que abría el marcador desembocó en un estado de desorientación del equipo realista. Pese a todo, la otra gran ocasión de la primera mitad tuvo color txuri urdin, un disparo de Sarpong desde fuera del área que se estrelló en el palo. Ni la suerte le sonrió a la Real cuando más la necesitaba. Y es que, a pesar de haber jugado una primera parte algo escasa, se marchó al descanso en desventaja cuando el Almería no había apenas inquietado a Zubikarai. Nada más comenzar la segunda mitad, otro mazazo más. Gol de Ulloa (cuatro de sus cinco goles esta temporada han sido a la Real), tras un fallo de Zubikarai en la salida de un córner. 2-0. 5-2 en la eliminatoria.

Lo cierto es que, a pesar de la rotundidad del marcador, la Real no cejó en su empeño de buscar su suerte en la eliminatoria, y eso es de elogiar porque la misión era de una talla importante. Pero intentarlo no fue suficiente. Sí para acortar distancias. Marcó Agirretxe a pase de Griezmann, un gol que por desgracia resultó de lo más estéril. Tenía la Real por delante algo más de 30 minutos y el único pensamiento que podía cruzar la mente de los jugadores realistas, seguro el que cruzó la de sus aficionado, era que si el Almería pudo meter tres goles en 45 minutos en Anoeta, ¿por qué no hacerlo ellos en Almería? Pues porque no. Porque la Copa no es ya el torneo de la Real. No es que lo tire, no es que no quiera jugarlo. Es que da igual lo que haga. Siempre pasa algo que saca al conjunto txuri urdin del sorteo de la siguiente eliminatoria. En la segunda mitad la Real apretó, sin duda, conducida por un buen Xabi Prieto. No fue un problema de actitud. Pero no salió nada. Las ocasiones más claras se fueron al limbo, como un disparo de Mikel González u otra que tuvo Griezmann pero que se encontró con el portero local.

Aunque la eliminatoria pasará a la historia como un nuevo designio del destino contra los intereses de la Real en la Copa, lo cierto es que, sin jugar nada mal (al menos en la segunda mitad), y seguramente mereciendo mucho más en el partido, hoy le han faltado muchas cosas. Le ha faltado acierto en los córners. Ha sacado una decena y apenas ha sido capaz de crear peligro en estas jugadas. Ha regalado los dos goles del Almería, en dos faltas de concentración importantes. Y, quizá, ha faltado algo de valentía en los cambios de Martín Lasarte. El técnico uruguayo metió en el campo a Llorente, Aranburu y Viguera, pero quitó a Sarpong, Diego Rivas y Agirretxe. Hace mucho que la Copa no tiene épica para la Real, pero no acabar las eliminatorias con el equipo volcado sobre la portería rival, con dos o tres delanteros si es preciso, con dos defensas aunque corramos el riesgo de encajar más goles al contraataque, contribuye decisivamente a que poco a poco muera el espíritu copero que le pueda quedar a este conjunto.

El Almería supo jugar su partido, ni siquiera buscó con insistencia un gol, el tercero, que matara las ilusiones realistas de poner en aprietos a los locales. No le hizo falta porque ellos, como nosotros, sabían que el trabajo ya venía hecho desde Anoeta. El Almería contó con la colaboración del árbitro, que, una vez más (y sin haber visto el partido por televisión, una vergüenza más del fútbol español que contribuye a enterrar el prestigio de la Copa), barrió para casa en todas las decisiones conflictivas. Agirretexe pudo sufrir un penalti con el 2-1 en el marcador y con más de veinte minutos por delante. Cuando un gol más hubiera significado la prórroga y dos el triunfo txuri urdin en la eliminatoria. Pero no pitó nada, a pesar de las airadas protestas de los suplentes de la Real que calentaban en la banda. Pocos minutos después, Llorente reclamó un codazo. Y fue el delantero realista el que se llevó la tarjeta amarilla. Así es el fútbol para la Real. Ni las migajas. Pero hay costumbre desde hace muchos años y esta temporada no está siendo una excepción.

Y en esa forma en la que el fútbol es y nunca cambia para la Real, hay que asumir lo que históricamente supone. La Copa ya no cuenta. La Copa ya ni siquiera deja posos de tristeza en la parroquia txuri urdin, porque la eliminación es inexorable. Siempre. Ante cualquier rival. Serán ya 23 años sin eliminar a un equipo de Primera División, y así tocará recordarlo dentro de un año, cuando la Real vuelva a entrar en el bombo. Nadie se acordará de cómo llegó la eliminación de la temporada 2010-2011. Sólo quedará que el Almería venció en los dos partidos. Porque la Copa ya no tiene épica para la Real. Ninguna épica. Hoy era una oportunidad inmejorable para escribir la Historia txuri urdin, pues nunca en sus 101 años de existencia había conseguido remontar una derrota en casa en el partido de ida. Y nunca es nunca. Hoy tampoco. Ni siquiera duele ya demasiado, porque forma parte de las previsiones de todas las temporadas. ¿Algún día nos sorprenderá la Real para bien en la Copa? La próxima oportunidad, en la 2011-2012. Aquí estaremos. Qué remedio.

martes, noviembre 09, 2010

PREVIA Almería - Real Sociedad. ¿Y por qué no...?

¿Y por qué no? ¿Por qué no va a remontar la Real la eliminatoria de Copa que tiene ante sí (miércoles, 21.00 horas, Estadio de los Juegos del Mediterráneo)? ¿Por qué no va a escribir de nuevo una bonita página de su trayectoria en el torneo del KO? Es muy difícil que lo haga, después del 2-3 de la ida. Es muy difícil, a pesar de la euforia desatada tras la última victoria liguera, teniendo en cuenta la nefasta racha en esta competición que arrastra desde hace más de dos décadas el conjunto txuri urdin. Es muy difícil teniendo en cuenta que a Martín Lasarte le faltan muchos jugadores para esta cita de miércoles. Pero es posible. Tiene que ser posible si saltan al césped once jugadores que luzcan con orgullo la camiseta y el escudo de la Real. Luego pasará lo que tenga que pasar, superará esta ronda la Real o caerá eliminada, pero lo sucedido en la ida y el estado de ilusión en que vive la hinchada realista desde la temporada pasada (ahora prolongado en Primera) obliga a disputar la eliminatoria al cien por cien. Y quién sabe si el miércoles a las once de la noche no estaremos con la euforia por las nubes.

Lasarte, que ve opciones de pasar la eliminatoria si la Real consigue adelantarse en el marcador, sólo cuenta con quince jugadores del primer equipo para este encuentro. La plaga de lesiones de los últimos días hace que en la lista de los 18 convocados para Almería no estén Tamudo, Ifrán, Sutil ni Zurutuza. Por decisión técnica, descansan sólo dos jugadores, Claudio Bravo y Carlos Martínez. En estos dos casos, sus relevos están muy claros. Zubikarai estará bajo palos (con Toño en el banquillo) y Dani Estrada en el lateral derecho. La noticia es que Ansotegi, lesionado en el encuentro en Málaga y ausente en la victoria en Anoeta ante el Racing, ha entrado en la convocatoria (junto al joven del filial Cadamuro), aunque lo más normal es que el técnico uruguayo mantenga en el centro de la defensa a Mikel González y Labaka, con el por ahora insustituible De la Bella en el lateral izquierdo. Por delante de ellos es donde empiezan las dudas. El partido le servirá a Lasarte para dar minutos a los no habituales, pero también para cubrir con rodaje y garantías las ausencias que pueda tener todavía en el partido del domingo en Alicante.

Illarramendi, Elustondo, Aranburu y Rivas optan a los dos puestos de mediocentro, aunque el que menos opciones parece contar para ser titular es el jugador del Sanse (Lasarte ha adelantado que si el partido lo permite tendrá minutos). Xabi Prieto, Sarpong y Griezmann hacen lo propio a los dos extremos. Ante la ausencia de Zurutuza y la necesidad de marcar goles, aunque Viguera es el recambio natural del mediapunta, no sería nada descabellado que Lasarte optara por otras fórmulas, como podría ser la inclusión de Xabi Prieto en el centro de la línea de tres centrocampistas ofensivos y dejar las bandas para Sarpong y Griezmann. Otra alternativa sería jugar con dos delanteros, y ahí podría tener su oportunidad el propio Viguera o Agirretxe, que ya coloboró en el partido de ida ante el Almería con la asistencia del gol de Elustondo. Aunque las rotaciones de la Copa pueden dar de nuevo la titularidad a Agirretxe, Llorente llega a esta cita en estado de gracia, con tres goles en los últimos tres partidos que ha jugado como titular, todos de Liga (en la ida copera jugó sólo los últimos minutos y le dio tiempo a estrellar un balón en el palo).

El 2-3 de la ida coloca a la Real en una situación muy delicada. Con una magnífica trayectoria en Liga, a pesar de las tres derrotas consecutivas que cosechó como visitante, lo cierto es que la Copa ha sido el mayor borrón en lo que llevamos de temporada. El triunfo del Almería fue la segunda derrota de la temporada en Anoeta, después de la afortunada que logró el Real Madrid en la Liga por 1-2. El Almería jugará con la tranquilidad de saber que pasará de ronda con cualquier victoria y cualquier empate, sea con los goles que sea. El 2-3 lleva a la prórroga. La Real, para seguir adelante en la Copa, necesita marcar al menos dos goles. Cualquier victoria por esos dos goles de diferencia (0-2 o 1-3), le da el triunfo en la eliminatoria. Marcando más de tres, ya le bastaría con ganar por la mínima (3-4, 4-5...). La última vez que la Real llegó a los penaltis fue en la temporada 2005-2006, en el enésimo y vergonzoso fracaso copero. El equipo txuri urdin jugó 81 minutos contra diez jugadores del Zamora, de Segunda B. De Paula falló el penalti que provocó la expulsión. En la tanda para desempatar, la Real malogró los cuatro disparos que llegó a realizar. Fallaron Boris, Novo, Agirretxe y Garrido.

Este no es más que otro ejemplo del insufrible caminar de la Real en la Copa en las dos últimas décadas. Y es que todo el mundo sabe ya que la Historia juega muy en contra de la Real en la competición copera. No es sólo ya que el equipo txuri urdin lleve 22 años sin eliminar en este torneo a un equipo de Primera División (el Real Madrid, en las semifinales de la temporada 87-88), que serán ya 23 si no sale de Almería con la clasifiación. Es que, además, no remonta un resultado adverso de un partido de ida desde la 97-98, cuando le dio la vuelta al 1-0 que logró el Xerez en el primer encuentro con un 4-2 en Anoeta. Kovacevic marcó tres goles, su único triplete en la Real, y Craioveanu el restante. Aunque pueda parecer increíble, la Real no ha levantado jamás una derrota en casa en el partido de ida en la Copa del Rey, lo que da una idea del registro histórico que puede conseguir el equipo en Almería. En la temporada 98-99 sí ganó el segundo partido fuera después de haber perdido en casa. Venció 0-1 en el Vicente Calderón, pero el 1-2 que logró el Atlético de Madrid en la ida impidió la clasificación de la Real.

La Real ha jugado en tres ocasiones en Almería a lo largo de la Historia y, aunque no tiene un registro excesivamente negativo, lo cierto es que no ganó nunca. Empató a cero en la temporada 79-80 y perdió 3-2 en la siguiente, la del primer título de Liga (marcaron Periko Alonso y Satrústegui). La tercera visita a Almería, la primera al Estadio de los Juegos del Mediterráneo fue la que se produjo en la presente temporada en la segunda jornada de Liga. Los locales lograron el empate en el descuento del partido, tras adelantarse la Real dos veces con goles de Tamudo y Sutil. En el partido de ida de Copa, disputado en Anoeta, el equipo de Lasarte también se adelantó, por 2-0, con goles de Sarpong y Elustondo, pero el equipo andaluz le dio la vuelta al partido en la segunda parte. Una buena primera parte y una eliminatoria que llevaba camino de estar encarrilada al final del primer duelo se fueron al traste en los segundos 45 minutos por una pájara todavía inexplicable que desembocó en el 2-3 que señaló en el marcador. El que obliga a una noche histórica para pasar de ronda.

sábado, noviembre 06, 2010

REAL SOCIEDAD 1 - RACING 0 Justa victoria en un Anoeta acorazado

Anoeta ya no es sólo un fortín, sino que se ha convertido en un auténtico acorazado del que nadie saca nada. Ni siquiera las migajas en forma de un gol del honor. El Real Madrid sí ganó, sudando lo que no ha sudado en toda la temporada, pero nadie más ha sido siquiera capaz de anotar un solo gol. La Real es un equipo prácticamente imbatible en su estadio porque demuestra un coraje, una profesionalidad y una concentración envidiable. Así es como funciona este equipo. Hoy se ha visto esa Real ante el Racing, y esa Real ha merecido ganar con mucha más holgura un partido en el que se mostrado muy superior a su rival en todos los aspectos del juego. La defensa, inconmensurable. El centro del campo, con la calidad que se espera de él. Y la delantera, letal. Llorente es un pedazo de delantero que, además, crece cuando está bien acompañado. Habrá que entender como un guiño más del destino que el triunfo llegara con un gol en fuera de juego, no excesivamente claro pero sí fuera de juego. Claro que otro mal árbitro, Álvarez Izquierdo, ya se encargó de compensar con creces su error con muchas decisiones en contra del equipo txuri urdin. Cosas del fútbol. Pero la Real duerme en posiciones europeas. Y eso es grande.

Lasarte no ha sorprendido y ha recuperado el plan original, su once predilecto, con la única ausencia de Ansotegi, sustituido por Labaka. Diego Rivas y Aranburu regresaron al doble pivote y en ataque la elección fue la predilecta del técnico uruguayo: Xabi Prieto, Zurutuza, Griezmann y Llorente. Y el resultado ha sido espléndido. La Real jugó un buen partido de fútbol y salió al césped de Anoeta con una concentración absoluta y con una seriedad encomiable. El equipo txuri urdin jugó con el convencimiento de que hoy había que sumar la tercera victoria consecutiva, la cuarta en los cinco partidos que ha acogido el estadio donostiarra esta temporada. Y por eso ganó, al margen de cómo llegara la victoria, de la capacidad que tienen los jugadores realistas para hacer diferentes cosas sobre el césped y de la intervenión decisiva del árbitro en el partido y en el resultado. Lasarte insistió en la rueda de prensa en que nadie le ha regalado nada a este equipo. Y eso es sencillamente indudable. Ningún regalo y todo merecido. La Real está donde está porque se lo ha ganado con sufrimiento y trabajo, por mucho que algunos crean que su juego no es lo suficientemente brillante.

Los frutos ante el Racing llegaron pronto. Llegaron por calidad, la de Xabi Prieto, que lanzó un balón magnífico al hueco para que Llorente hiciera el 1-0. Es su tercer gol de la temporada, en tres partidos consecutivos. El delantero realista está en racha, como lo estaba Tamudo antes de lesionarse. Y es que, por cierto, la Real no ha notado la baja por lesión de su máximo goleador. Eso dice muchísimo de la capacidad de este equipo. Llorente, que hizo un gran partido y un enorme trabajo de presión, parecía estar adelantado. Es una de esas jugadas que tienen cierta disculpa en el árbitro, pero pareció una acción de fuera de juego. Álvarez Izquierdo comenzó entonces a cambiar el rumbo de sus equivocaciones y a demostrar que el nivel del arbitraje no es el que los interesados quieren vender. Influyen en los partidos y no sólo en las jugadas decisivas. Llorente, que es perro viejo, tampoco quiso hablar del árbitro e incluso llegó a decir que el colegiado estuvo "bien". No, no lo estuvo. Bien, muy bien, estuvo el doble pivote realista, en especial un Rivas que cortó todo lo que había que cortar. Y muy bien, incluso de sobresaliente, estuvieron los dos centrales realistas. Mikel González y Labaka despejaron todos los ataques racinguistas con gran solvencia.

En la primera mitad, cuando el Racing estaba demostrando muy, muy poquito, la Real no consiguió aprovechar sus ocasiones (dos de Griezmann, una de Zurutuza después de un jugadón personal) para poner tierra de por medio y acercar el partido a una resolución más holgada. Quizá el panorama hubiera cambiado si el conjunto cántabro se hubiera quedado con diez jugadores. Tan evidente estaba siendo que Diop se había librado de la segunda tarjeta amarilla, y por tanto de la expulsión, que Portugal decidió sustituirle sin mediar lesión antes del descanso. El Racing, mientras tanto, sólo tuvo una ocasión de peligro en toda la primera mitad, un disparo que, una vez más, sacó Bravo. No fue una intervención prodigiosa, como en semanas anteriores, pero sí una demostración más de que el portero realista es uno de los jugadores más decisivos de este equipo. Y es que Bravo, junto a su defensa, están consiguiendo algo espectacular. Las cuatro victorias de la Real en Anoeta se han producido dejando su portería acero. Sólo el Real Madrid ha marcardo allí. Y eso, teniendo en cuenta el salto de categoría, es una noticia magnífica.

La segunda mitad no cambió demasiado el panorama. El Racing intentó estirarse, pero lo hizo sin tener ocasiones claras de gol, sólo gozó de dos, una que acabó con un disparo muy alejado de la portería de Bravo y otra en la que la salida del chileno abortó la jugada sin disparo. La Real, en cambio, siguió sumando oportunidades y dejando claro que este partido era para haber ganado por más de un gol de diferencia. Xabi Prieto tomó el mando del centro del campo y puso además un par de goles. En uno de ellos, Toño realizó una de las mejores paradas que se han visto de un portero visitante en Anoeta en mucho tiempo, rechazando un disparo a bocajarro de Griezmann. En otra vuelta de tuerca inverosímil, Álvarez Izquierdo le sacó la segunda tarjeta amarilla a Kennedy pero no le expulsó. Kennedy había rechazado con la cabeza un despeje de la zaga realista, y el colegiado convirtió la jugada en mano. Él sabrá los motivos, pero al final la tarjeta se la cambió a Colsa. La Real tendrá que seguir esperando para jugar contra diez jugadores, y motivos ha habido más que de sobra en más de una de estas diez primeras jornadas de Liga. Como también para lanzar un penalti, algo que todavía no se ha producido. Hoy Griezmann ha sufrido uno, Zurutuza otro. No se pitaron. Cosas del fútbol, cosas de los partidos de la Real.

Al final el sufrimiento vino más de lo corto del marcador, y mira que la Real sabe moverse en esos escenarios, que de los méritos que el Racing dispuso sobre el césped. Los cambios de Lasarte contribuyeron a estabilizar el centro del campo. Zurutuza fue el primero en salir para dar entrada a Elustondo, y Aranburu adelantó su posición. Griezmann, excepcional trabajo el suyo, dejó su puesto a Sarpong, quien ha empezado a demostrar que sabe de la importancia del trabajo táctico para ganarse un puesto en este equipo, aunque esta vez no sacara de la chistera otra intervención decisiva como en sus anteriores apariciones (su disparo, tras una buena jugada, se marchó junto al palo). Y el tercer cambio fue el más sorprendente, pero una demostración más de que la gestión del vestuario es esencial para Lasarte. Se marchó Aranburu y entró Dani Estrada, debutando así en Liga, para ocupar el extremo derecho, permitiendo que Xabi Prieto llevara toda su influencia en el control del partido a zonas más centradas. Buenos cambios, buen rendimiento de todos. Quizá lo más flojo de la Real estuviera en De la Bella, quien no se animó a subir a pesar de no estar nada exigido en defensa.

Que nadie se engañe por el marcador o por la infravaloración que solemos hacer de los nuestros, la Real mereció ganar claramente el partido, de la misma forma que se ganó con su magnífico trabajo los triunfos ante Villarreal, Espanyol y Deportivo. También los cuatro puntos que ha sacado fuera de casa. Los 16 que suma en su casillero. Con el Espanyol ganando su partido a esta hora de la noche, la Real se coloca en la sexta posición de la tabla. En puesto europeo. Y no es momento ni de hablar ni de cambiar objetivos, porque lo que mejor le ha venido a este equipo desde hace mucho tiempo es pensar el próximo partido y nada más. Perdiendo el próximo no hay que ver las cosas mal, como tampoco hay que excederse después de tres victorias consecutivas. Pero lo que sí se puede decir es que esta Real es mucha Real. Que tiene equipo de sobra para competir en Primera División . Ojo, que hoy había muchos lesionados y, con tres cambios en el once inicial (Ansotegi, Markel y Elustondo han salido, dos por lesión) la respuesta ha sido igualmente buena. Y que la comunión con Anoeta y con su gente se ha prolongado desde los meses del ascenso hasta este regreso a la Primera División. Buena Real y justa victoria. Ahora a por la Copa.

viernes, noviembre 05, 2010

PREVIA Real Sociedad - Racing. A por la tercera victoria

La tercera victoria consecutiva es lo que busca la Real ante el Racing de Santander (sábado, 20.00 horas, Anoeta; Canal + Liga y Gol TV). Y lo hará con una plaga de lesionados que deja al técnico en la obligación de completar la lista de convocados con un jugador del Sanse, Illarramendi, y que le impedirá repetir el once inicial que dejó tan buen sabor de boca con la victoria en Málaga. Será un partido que seguro que traerá negros recuerdos a Anoeta, pues el Racing fue el último rival que vio el estadio donostiarra antes del descenso a Segunda División de 2007. Pero también es una oportunidad de mirar hacia el futuro y de asaltar, aunque sólo sea por una noche, las posiciones que dan derecho a jugar en Europa la próxima temporada. No significará nada a estas alturas de la temporada, pero será tan bonito ver ahí a la Real como lo fue cuando alcanzó por primera vez el liderato de la Segunda División. Y dará ánimos para seguir luchando por la camiseta txuri urdin. Muchos ánimos.

Aunque ninguno ya de especial gravedad, muchos lesionados tiene la Real para afrontar el partido ante el Racing, hasta el punto de no tener suficientes jugadores en la primera plantilla para completar la convocatoria. Sutil y Tamudo siguen sin fecha de reaparición precisa (aunque ambos podrían volver la próxima semana, sea en Copa o en Liga) e Ifrán tampoco la tiene para su debut. A ellos se suman Ansotegi (con una sobrecarga) y Markel, que vuelve a toparse con una lesión, esta vez una rotura de fibras cuando por fin había asaltado la titularidad en este equipo. De esta forma, se abren las puertas del primer equipo para Asier Illarramendi. Lasarte ya dijo que tenía intención de darle minutos en el partido de Copa ante el Almería que se disputó en Anoeta y será la primera gran oportunidad de volver en el estadio realista. Sarpong sí ha entrado en la lista a pesar de sufrir una luxación de hombro durante la semana. Las bajas, en todo caso, hacen que sea complicado adivinar qué once pondrá Lasarte sobre el terreno de juego.

En la defensa no hay muchas dudas porque Lasarte no tiene margen de maniobra. Jugarán Bravo en la portería, Carlos Martínez y De la Bella en los laterales y Mikel González y Labaka como centrales. Labaka jugará por primera vez de inicio, después de suplir en Málaga a Ansotegi por su lesión y jugar a buen nivel aún sin apenas calentar. Dani Estrada es la gran novedad de la convocatoria, pero esperará en el banquillo. Esta vez lo que no hay en la reserva es un central, por lo que habrá que ver qué solución de emergencia tiene el técnico chileno si hay un percance atrás. Quizá Carlos Martínez (lo dijo Lasarte) o Diego Rivas, que con la baja de Markel recuperará indudablemente su posición en el centro del campo. Está por ver si le acompañará Elustondo o Aranburu. Elus, de hecho, fue la pareja que inicialmente escogió Lasarte en la pasada campaña, mientras que el capitán fue con quien finalizó la temporada. Optar por Rivas y Aranburu supondría de nuevo cambiar por completo el doble pivote.

Por delante, lo normal es que repita el cuarteto que ya jugó en Málaga y que, hoy por hoy, es parte esencial del once tipo de Lasarte: Xabi Prieto y Griezmann por las bandas, Zurutuza por el centro y Llorente en punta. Aunque el joven canterano francés acumula bastantes partidos casi completos seguidos, no es probable que Sarpong le quite el puesto, y menos después de la dolencia que le convirtió en duda durante la semana. Agirretxe y Viguera también esperarán su oportunidad en el banquillo. El primero no jugó en Málaga, pero sumó un gol (ante el Deportivo) y una asistencia (en Copa ante el Almería) en los minutos que acumuló en ambos partidos. Completa la lista Zubikarai, que ante el monumental estado de forma de Bravo seguirá viendo los partidos desde el banquillo, aunque es probable que repita bajo los palos en la Copa el próximo miércoles en Almería.

La Real inicia la jornada en la undécima posición, con trece puntos, seis por encima del descenso y uno por debajo de la sexta plaza, la primera que otorga la clasificación para competiciones europeas. Si el conjunto de Lasarte vence, dormirá en posiciones de Europa League, aunque lo normal es que tenga que esperar hasta el lunes para saber si mantendría esa privilegiada plaza al final de la jornada. Las victorias ante Deportivo y Málaga colocan al equipo txuri urdin en disposición de lograr tres triunfos consecutivos. La temporada pasada lo logró en dos ocasiones, ambas en la primera vuelta (Huesca y Salamanca en casa, Numancia fuera; y Real Unión y Betis en casa, Castellón fuera), pero en Primera División es algo que no consigue desde la campaña 2005-2006, con José María Amorrortu en el banquillo, cuando sacó los tres puntos de Zaragoza y después en Anoeta ante Deportivo y Getafe. La buena marcha en Anoeta, donde la Real suma tres triunfos en cuatro partidos (sólo el Real Madrid, y con mucha fortuna, pudo ganar), hace que ese registro esté al alcance de la mano. El Racing, que sigue a la Real pero tres puntos por debajo, sólo ha sacado un punto de doce posibles como visitante en lo que llevamos de temporada.

En 47 ocasiones se han visto las caras Real Sociedad y Racing entre Primera y Segunda División, con un total de 28 triunfos para el conjunto txuri urdin, nueve empates y diez victorias para los racinguistas. En Primera, son 23 los partidos en los que la victoria se quedó en casa y siete los que acabaron en empate y en derrota de la Real. En Anoeta son trece los partidos que han enfrentado a estos dos equipos y el saldo es aún más favorable para la Real, con ocho victorias y dos empates. El 2-5 de la temporada 99-00, el que empezó a cavar la fosa de Bernd Krauss como técnico realista, no es la victoria más abultada del Racing. Para encontrarla hay que remontarse a la temporada 30-31, cuando ganó nada menos que por 4-7, y a la 31-31, cuando venció por 1-5. En la campaña 32-33, la Real, cuando recibía la denominación de Donostia en tiempos republicanos, destrozó al Racing con un rotundo 8-0. Urtizberea hizo historia marcando cinco de los ocho goles, una cifra que nadie ha superado vistiendo la camiseta txuri urdin (pero que Chivero logró antes, en Copa, ante el Castellón, en la temporada 31-32). Redondearon el marcador Tolete, Chivero y Aldazábal.

La última vez que el Racing visitó Anoeta, en la temporada 2006-2007, dejó una de las imágenes más negras de la historia de la Real, el penalti que falló Savio, el instante en el que la mayoría certificó el descenso a Segunda del equipo txuri urdin, aunque marcar ese penalti no hubiera salvado a la Real. El partido acabó 0-0, aunque una Real nerviosa y presionada, en un Anoeta repleto y volcado con los suyos, mereció ganar. Si no antes, si con ese penalti que Munitis, un delantero del Racing, cometió sobre Germán Herrera. Tal era el ansia del Racing de mantener el empate a cero, la misma ansia con la que Calatayud pisoteó el punto de penalti antes de que el brasileño, salvador de la Real tantos días en aquella infausta temporada. La Real, que venía de perder en Pamplona, no ganó el partido, y redujo a un milagro sus posibilidades de salvarse en la última jornada. No hubo milagro y el equipo txuri urdin encaró tres años de penitencia en Segunda División.

miércoles, noviembre 03, 2010

Valorar a largo plazo

Es curiosa la valoración que se hace de la Real y de sus jugadores tras cada partido. Al menos a mí me parece curiosa. Y es que hemos convertido la visión que tenemos del equipo en una montaña rusa sin frenos y sin final. Una semana arriba, una semana abajo. A veces incluso en menos tiempo, que eso es lo que permite jugar en Primera y tener más partidos entre semana. Cuando el ínclito González González señaló el final del partido de Málaga, tocaba euforia. Dos horas antes, en cambio, la mirada era pesimista gracias a la pésima actuación en Copa ante el Almería. Llevamos sólo nueve jornadas de Liga y ya hemos pasado de masacrar a Elustondo y Markel como si ellos solos hubieran perdido en Pamplona, a encumbrarlos como si ellos solos hubieran ganado en Málaga. De criticar a Martín Lasarte por la derrota en Copa y alabarle por la victoria en Málaga. De criticar que Xabi Prieto no aparece hasta casi pedir la internacionalidad. De decir que Carlos Martínez no tiene calidad y eso en Primera es inconcebible, a proclamar que con su pundonor podríamos jugar hasta en Champions. Curioso, ya digo.

Desde mi humilde punto de vista, Markel y Elustondo hicieron en Málaga un gran partido en defensa. Markel robó balones para aburrir, hasta trece según las estadísticas de Marca. Por dar una buena medida de lo que significa eso, Diego Rivas había robado, hasta el partido de Málaga, 76 en siete partidos jugados, una media de casi once por encuentro. Elustondo apoyó bien y cuando tuvo que incrustarse en la defensa, lo hizo, y como prueba está su intervención tras la primera gran parada de Bravo, sacando debajo de los palos el segundo disparo de la delantera malaguista. Pero, y sin ánimo de que se entienda como un ataque a ninguno de los dos, tampoco creo que hicieran el partido de su vida, como se ha dado a entender desde casi todas partes. Estuvieron bien, muy bien en algunos momentos y facetas, pero en ataque no estuvieron demasiado participativos. Si Xabi Prieto, Griezmann y Zurutuza no hubieran tenido un día tan iluminado en la salida de balón, es posible que lo hubiéramos pasado peor. Creo que el aplauso a ambos es justo y merecido, pero con mesura y en una valoración a largo plazo, porque como jueguen ante el Racing y estén peor que en Málaga me temo que volverá el catastrofismo con ellos.

A largo plazo, digo. Y parece que eso no existe en el fútbol, no. Es verdad, y yo mismo lo he escrito aquí, que fuera de casa el equipo había mostrado un nivel muy inferior al que mostró en los partidos de Anoeta y al que tiene capacidad de enseñar. Eso ya lo hemos comprobado todos gracias al partido de Málaga. Pero, veréis, hay un prisma interesante para ver lo que la Real ha hecho fuera de casa. En Almería debió ganar. No sólo por juego y porque el empate llegó en el descuento, sino también porque el primer gol local llegó en fuera de juego. La Real tiene dos puntos menos de los que debió sacar en ese encuentro. En Valencia, el Levante tendría que haber jugado toda la segunda mitad con diez jugadores y Del Horno, el jugador que debió ser expulsado, marcó además el primer gol local. Sin estos dos errores arbitrales, la Real podría haber sumado tres victorias en cinco partidos. Nueve puntos de quince. O, al menos y si no se hubiera conseguido ganar ante diez del Levante, siete de quince. Incluso con las lamentables actuaciones de Pamplona y Mallorca. El Villarreal, que es tercero, ha sacado ocho puntos como visitante. Con dos, tres o cinco puntos más, la Real estaría en puestos europeos, incluso de Champions. Cómo cambiaría la valoración, ¿verdad?

Nada querría decir todo eso a estas alturas, obviamente, porque sólo hemos alcanzado el primer cuarto del campeonato. A mí no se me escaparía la euforia de tener ahora esos números. Ni siquiera con los que tenemos, que son muy buenos y seguramente mejores de los que muchos imaginaban. Sigo pensando lo mismo que pensé en la pretemporada, algo que ha venido a corroborar Lasarte al decir que "el mejor equipo de Segunda no puede ser el peor de Primera". Yo mantengo la confianza en un grupo de jugadores que me gustan, que tienen muchos puntos fuertes y capacidad de sobra para conseguir bonitos logros con la camiseta txuri urdin. Y, sobre todo, margen de mejora. Sigo recordando que durante buena parte de la temporada pasada se dijo que este equipo podría subir pero que no tenía capacidad para mantenerse en Primera. Con sólo un cambio, el delantero centro, está demostrando que eso no era cierto. Puede perder partidos. Puede incluso dejar malas actuaciones. Pero tiene fútbol, garra, sacrifico y también calidad, aunque esto último se lo solemos negar (y de eso, de que a veces parece que nuestros jugadores sólo tienen esfuerzo y no técnica, se quejó Llorente la semana pasada). Esta Real se ha ganado un juicio a largo plazo. Ya veréis como no nos decepciona.

A largo plazo es también el juicio a Bravo, porque lo suyo viene de lejos. Decía en la crónica del partido de Málaga que el chileno es hoy por hoy el mejor portero de la Liga española. Sé que muchos creerán que se trata de una afirmación movida por la pasión txuri urdin que vivo, pero no es así. Creo, en realidad, que es la afirmación más calmada y razonada que he hecho en mucho tiempo sobre la Real y sus jugadores. Bravo ha hecho paradas enormes en todos los partidos de esta Liga, salvo ante el Real Madrid, cuando fue batido por un golazo impresionante y otro de rebote, ambos imparabales. Bravo ha sumado puntos para la Real este año, porque no olvidemos que el nuestro es un equipo de resultados cortos y una sola intervención milagrosa permite mantener una victoria. Ya ha parado un penalti, y no es casualidad. Y no sólo eso. Da una sensación de tranquilidad impresionante. Cuando Riki cabeceó solo delante de su portería, yo tenía la certeza de que Bravo podía parar su lanzamiento. Y lo paró. No digo que Bravo tenga más cualidades que Casillas o Valdés. Digo que, hoy por hoy, es más decisivo que ellos. Quizá De Gea sea el que más cerca esté hoy de Bravo, pero, por el momento, no pienso cambiar mi afirmación: Bravo es actualmente el mejor portero de la Liga. Sigamos disfrutando de y con él.

domingo, octubre 31, 2010

MÁLAGA 1 - REAL SOCIEDAD 2 Había un tercer fantasma y la Real los derrotó a todos

La Real sabía que jugaba en Málaga contra dos fantasmas, contra su trayectoria como visitante y contra el mal reflejo copero de este equipo. Pero había un tercero. Previsible, de haber mirado la ficha del partido antes de su inicio, pero siempre con capacidad para sorprender al más pintado: el árbitro. González González. Un tipo especialista en no señalar penaltis a favor de la Real, en pitárselos en contra, en machacar al equipo txuri urdin a base de faltas y tarjetas asombrosas y en expulsar a integrantes de su banquillo. Hoy, tristemente, ha cumplido con ese lamentable expediente a la perfección. Pero la Real también ha cumplido con los suyo, con mucha más perfección todavía. Los tres fantasmas cayeron derrotados a manos del equipo txuri urdin, que sumó una gran victoria en Málaga que le sirve para asomarse a las proximidades de la zona europea de la clasificación. No fue un partido perfecto, cuál lo es, pero las virtudes superaron con mucho a los defectos en un ambiente hostil que minuto a minuto se iba tornando más negativo gracias a la actuación artbitral. Pero Griezmann, Llorente y Bravo, deteniendo un penalti, aseguraron el triunfo txuri urdin. Merecido triunfo, por cierto.

Lasarte sorprendió al alinear nuevamente el doble pivote formado por Elustondo y Markel Bergara. El mismo de aquella triste derrota en Pamplona. Una apuesta de riesgo, y más teniendo en cuenta lo sucedido el jueves en Anoeta ante el Almería. Lo cierto es que durante bastantes minutos fue un mediocentro superado por el partido en la faceta ofensiva, no por un Málaga que apenas tuvo dos fases del partido en las que dominó (mediada la primera mitad y en el tramo final, más que nada por la cercanía de un empate que nunca llegó), sino porque la salida de la Real era sobre todo a través de su línea de tres centrocampistas ofensivos. Sigue siendo mucho cambio para este equipo sustituir al doble pivote a la vez, pero también ha servido este partido para demostrar que no hubo tanta responsabilidad en estos dos nombres de la derrota ante Osasuna. Además, la cantidad de robos de balones en esa franja ha sido inmensa, en lo que sí han tenido mucho que ver tanto Markel como Elustondo. Y es que la actitud de la Real ha sido diametralmente opuesta a la que mostró en todos los partidos que había disputado hasta ahora como visitante. Por eso ha ganado, sobreponiéndose a todas las dificultades y también a sus propias limitaciones.

La primera mitad fue más o menos igualada, a pesar de que el Málaga disparó más contra la portería contraria. No mejor, porque apenas tuvo ocasiones claras de gol, pero sí mucho más. Bravo desbarató la mejor ocasión malaguista con una formidable parada abajo, donde suele dolerle a los porteros, y después Elustondo rechazó el segundo disparo local de la jugada. Una mala cesión atrás le dio al Málaga una segunda ocasión de marcar, pero la vaselina de Eliseu por encima de Bravo se marchó fuera. Era el minuto 23 de la primera mitad y ahí se acabó el aparente dominio local, el de su primera fase de cierta superioridad. La Real antes de eso respondió con un gran pase de De la Bella que no encontró rematador y después con un cabezazo de Llorente. Lasarte se encontró en esos minutos con un contratiempo inesperado. Ansotegi se marchó del campo lesionado y entró en su lugar Labaka, que mantuvo el tipo envidiablemente a pesar de saltar al césped sin apenas calentar y complementó a un formidable Mikel González. No se notó el cambio de forma negativa, más bien al contrario aunque fuera casualidad, porque fue justo por esos minutos cuando se acabó la presión del Málaga.

Y entonces llegó el gol de la Real. Un jugada iniciada por Bravo, que pasó por los pies de Xabi Prieto, y llegó a Llorente, que dio un magnífico pase al primer toque a Griezmann. El canterano francés se aprovechó de su velocidad, de su calidad y de la malísima salida de Arnau para poner el 0-1. No era injusto, ni mucho menos, que la Real se marchara al descanso en ventaja, porque su actitud era la de un equipo que quería ganar. Y más si tenemos en cuenta que a esas alturas del partido el ínclito González González ya había decidido mirar hacia otro lado cuando se produjeron dos jugadas de penalti en el área del Málaga, el primero un empujón a Llorente y el segundo una mano, una zamorana muy clara, de Eliseu. El comienzo de la segunda mitad corroboró que hoy tenía que ser el día de romper la racha como visitante y sumar tres puntos. Fueron los mejores instantes de la Real, controlando por completo el partido. Xabi Prieto y Zurutuza estuvieron a punto de marcar el segundo, y a los diez minutos de la segunda parte llegó ese tanto. Un maravilloso centro de Xabi Prieto encontró un rematador incomparable en Llorente. 0-2. ¿Partido resuelto? Nunca.

El Málaga languideció durante veinte minutos por el partido, veinte minutos en los que la Real demostró una abrumadora superioridad, veinte minutos en los que el equipo local, ya con dos cambios ofensivos sobre el césped, sólo logró una ocasión de gol, un balón al larguero de Eliseu que llegó en el minuto 64. En realidad, ahí debió morir el partido, pero entró en juego de nuevo ese actor ya conocido por todos que se llama González González. Comenzó su sibilina labor de no señalar faltas a favor y sí todas en contra, de sacar tarjetas amarillas a los jugadores realistas (incluso a Xabi Prieto ¡¡¡por protestar!!!, el mismo motivo por el que acabó expulsando a Balbi; cómo escucha este árbitro lo que se dice en el banquillo de la Real), y la no tan sibilina de seguir siendo decisivo en las áreas. Primero, obviando otra mano en el área malaguista y después señalando un penaltito de esos light que a favor parece que nunca caen. Mala conciencia tendría que ni siquiera se atrevió a expulsar a De la Bella, que ya tenía una injusta amarilla desde la primera mitad. Bravo respondió como lo que es, actualmente el mejor portero de Primera División. Detuvo el penalti, despejó un segundo disparo y Labaka sacó bajo los palos el tercer remate de la jugada. ¿Partido resuelto? Tampoco.

Y es que en la jugada siguiente el Málaga marcó gol, en un pase desde la banda izquierda de la defensa realista (no tuvo De la Bella su mejor partido, ni tampoco Carlos Martínez), con una respuesta levemente tardía de Labaka al desmarque de Juanmi. 1-2 y el partido seguía muy vivo, mucho más de lo que merecía el Málaga a esas alturas de partido. Los dos cambios que le restaban a Lasarte sirvieron para apuntalar el centro del campo. Aranburu (que estuvo un poco fallón) entró por Zurutuza y Diego Rivas por Elustondo. No hubo más que una jugada de verdadero peligro para la portería de Bravo, un balón en profundidad al que no llegaron los delanteros malaguistas. El resto lo controló a la perfección el equipo txuri urdin, con esas armas que tanto se le piden: la presión y la intensidad. Cuando esta Real juega con una concentración absoluta es un equipo verdaderamente difícil de superar. Y cuando Xabi Prieto se dedica a controlar los partidos como lo ha hecho en el tramo final, es prácticamente imposible que se escape un resultado favorable. En los últimos minutos se ha jugado poco. En el descuento, de cinco minutos, casi nada. Ese otro fútbol que tanto se le pide a la Real. Y Xabi Prieto disfrutando. Pasándolo fatal por los nervios, sí, pero así es como gana la Real.

Ya ha comenzado la labor de reivindicación mediática de Elustondo y Markel. Han estado mucho mejor que en Pamplona, pero han influido menos de lo necesario en el fútbol de ataque del equipo. Un punto a mejorar, lo que ganando siempre es maravilloso. Griezmann (al que en el galimatías arbitral le han perdonado su quinta tarjeta amarilla, increíble viendo lo que estaba señalando González González) le ha demostrado a Sarpong lo que tiene que hacer para ser titular en la Real, trabajar de forma incansable, además de influir en el resultado. Llorente es sencillamente imprescindible cuando juega como lo hace hoy. Y si Xabi Prieto saca la magia a relucir, tres cuartos de lo mismo. Labaka es otro jugador que sale reforzado, a pesar de ese segundo de retraso en el gol del Málaga, porque es el central menos valorado y ha respondido muy bien incluso saliendo en frío. Lasarte ha tenido los arrestos necesarios para ir a por el partido y para arriesgar con Elustondo y Markel. Muchos le habrían crucificado de perder, el fútbol es así. Y sobre todo el equipo. Porque hoy ha jugado la Real, toda la Real. Individualmente unos han estado mejor y otros peor. Pero la Real ha estado soberbia.

Los tres puntos de hoy colocan provisionalmente a la Real en la novena posición. En función de los resultados que quedan puede perder una o dos posiciones, y los puestos europeos pueden alejarse, como mucho, hasta los tres puntos (a esta hora es uno). Pero la distancia con respecto al descenso es de seis puntos. Los mismos que ha conseguido el equipo esta semana, con cinco goles a favor y uno sólo en contra. Y aunque está claro que fuera de casa el rendimiento no ha sido el necesario hasta el día de hoy, hay que pensar que las decisiones arbitrales de Almería y Valencia le han restado puntos a la Real. Puntos que ahora habrían disparado al equipo de Lasarte en la clasificación. González González es un árbitro que demuestra partido a partido una inquina hacia la Real que asusta. Pero hoy el equipo txuri urdin ha sobrevivido al arbitraje de este protagonista nunca deseado en un partido de fútbol. Y eso también vale mucho. Buen partido, notable mejora como visitante, tres puntos muy golosos y una semana de tres partidos en seis días que sólo ha quedado empañada por lo de la Copa. Porque en Liga, seis puntos de seis. Y ahora llega el Racing a Anoeta. Como siempre, partido a partido.

sábado, octubre 30, 2010

PREVIA Málaga - Real Sociedad. Contra dos fantasmas y un equipo rival

La Real afronta el final del maratón de tres partidos en seis días en Málaga (domingo, 17.00 horas, La Rosaleda; PPV), y allí se enfrentará a dos fantasmas y a un rival necesitado. Dos fantasmas, sí. El primero es de la nueva decepción copera, el que habla de la debilidad de este equipo en momentos puntuales, y que sigue vivo porque hace sólo dos días que se produjo y porque sólo una machada en el partido de vuelta hará que quede enterrado para siempre. El segundo, el de la Real como visitante, ese equipo que sólo ha ganado un partido lejos de Anoeta en 2010 (aquella gloriosa tarde en Cádiz que dio el ascenso virtual) y que ha dejado escapar ya en Primera una victoria hecha y tres buenas ocasiones de puntuar ante equipos que no parecían más que el txuri urdin. Y además, enfrente estará el Málaga, el equipo que le arrebató el ascenso en 2008 con demasiadas sospechas en los despachos y que todavía no sabe lo que es ganar esta temporada en su propio campo.

Martín Lasarte, que dice estar convencido de que la Real dará buena imagen en Málaga, ha convocado para este partido a los mismos que afrontaron el encuentro liguero contra el Deportivo. Esto es, la misma convocatoria copera ante el Almería con el regreso de los dos jugadores a los que el técnico uruguayo dio descanso, Claudio Bravo y David Zuturuza. La principal conclusión de la relación de 18 escogidos es que Estrada, que se vuelve a quedar fuera como ha sucedido en todos los partidos de Liga, no aprovechó la oportunidad del pasado jueves para mostrarse como una alternativa fiable a Carlos Martínez. También parece claro que los que descansaron en el compromiso de Copa volverán al once titular, y eso incluye a Bravo, Zurutuza, Carlos Martínez, Xabi Prieto, Mikel González y Llorente. Lo que no está tan claro es qué posiciones ocuparán algunos de ellos y si habrá más cambios en el equipo que salte de inicio al césped de La Rosaleda. Incluso en el esquema. Los dos delanteros sí están descartados, ante la baja de Tamudo. Sutil también se queda fuera otra semana.

Con estos detalles, no sería descabellado que De la Bella descansara en el banquillo por primera vez en toda la temporada y su puesto, a falta de un lateral específico, lo ocupara Mikel González, manteniendo a Labaka en el centro de la zaga junto a Ansotegi. No obstante, Mikel como lateral no tuvo demasiada fortuna la temporada pasada, especialmente fuera de casa (y no hay más que recordar el 5-1 recibido en Alicante frente al Hércules). En el doble pivote, y dado que Aranburu pidió el cambio el jueves para no forzar, se especula con la posibilidad de que Markel sea titular. El trivote no es tampoco una opción descartada, con el capitán algo más adelantado. Zurutuza también podría amoldarse a ese puesto, pero el problema sería el mismo que en Pamplona: cambiar por completo y de golpe el doble pivote. Por eso, parece más que probable que Diego Rivas, que mejoró sus prestaciones ante el Almería, siga ocupando uno de los dos puestos. Sarpong y Griezmann se disputan la banda izquierda, y Prieto es fijo en la derecha, como Llorente en la punta de ataque. Elustondo, Viguera y Agirretxe seguirán esperando oportunidades desde el banquillo.

La Real comienza la jornada en undécima posición con diez puntos, tres por encima de la zona de descenso y cuatro por detrás de los puestos europeos, en esa mitad de la tabla que parece, por el momento, el lugar natural del equipo a poco que espabile como visitantes. Y es que en Málaga se juntarán dos rachas nefastas. El conjunto txuri urdin, sin haber visitado ningún estadio grande, no ha ganado fuera y sólo sacó un empate de Almería. El Málaga, que sí ha jugado contra eqquipos punteros (Valencia, Sevilla, Villarreal y Real Madrid), ha perdido sus cuatro partidos en La Rosaleda y por eso bordea los puestos de descenso con tres puntos menos que los de Lasarte. La Real viene de cosechar una durísima derrota en Copa en casa ante el Almería (2-3) y el Málaga de empatar a cero en Alicante, en otra de las eliminatorias que enfrentaba a equipos de Primera. Ganar fuera empieza a ser ya una cuestión imprescindible para que el equipo afronte con la tranquilidad que todavía no ha tenido los partidos de Anoeta. Lillo ya demostró en la Copa que el estadio donostiarra no será un fortín siempre.

Málaga y Real Sociedad se han visto las caras en terreno andaluz en 28 ocasiones, 25 de ellas en Primera. En la máxima categoría el balance es muy favorable para los malacitanos, que lograron la victoria en 14 ocasiones. El equipo txuri urdin arrancó seis victorias y cinco empates. No obstante, las últimas diez visitas en Primera sí dan un balance muy positivo para la Real, pues ganó en cinco ocasiones (el 1-5 de la temporada 2004-2005, con dos goles de Kovacevic y Nihat y otro de Labaka, es además la mayor goleada conseguida por la Real en Málaga) y empató una más, superando los cuatro triunfos malaguistas. El último duelo en la cumbre entre Málaga y Real Sociedad tuvo lugar en la temporada 05-06, y el conjunto local venció 3-1, haciendo inútil el tanto de De Paula. La mayor goleada local tuvo lugar en el primer enfrentamiento en Primera entre ambos equipos, en la temporada 49-50. El partido acabó 5-2, y por la Real marcaron Caeiro y Castivia de penalti. En Segunda División han disputado tres partidos, los dos primeros acabaron con victoria del Málaga y el último con triunfo txuri urdin.

Éste llegó en el último duelo que han protagonizado ambos equipos, en la temporada 2007-2008. La Real llegó a Málaga necesitando ganar para mantener vivo el sueño del ascenso y respondió con un partidazo que se pudo resolver con un marcador más abultado pero que acabó 0-2 y gracias a las jugadas de estrategia. Labaka hizo el 0-1 de cabeza al rematar una falta lateral y Gari Uranga (en la foto) hizo el segundo marcando de falta directa. Aquel día Lillo recibió un botellazo en la cabeza y el señorío de la Real y del técnico tolosarra impedió la suspensión del partido. No hubo sanción alguna por este hecho. A pesar de que esa es la última vez que ambos equipos se vieron las caras, nadie ha recordado durante la semana que el Málaga acabó subiendo y la Real no. Nadie ha recordado toda la polémica que rodeó ese ascenso, con las denuncias que hizo Iñaki Badiola sobre la compra de al menos dos partidos del Málaga de Fernando Sanz (y con la mano interviniente de su padre, Lorenzo Sanz), grabaciones mediantes con aquel agente FIFA y con Jesuli. Nadie recuerda estas cosas. ¿Para qué?

jueves, octubre 28, 2010

REALSOCIEDAD 2 - ALMERÍA 3 La Real no entiende la Copa

La Real no entiende la Copa. Pero no la Real de Martín Lasarte, sino la Real como club, como entidad y como equipo. No quiere jugarla, no desea disputarla, no tiene la intención de escribir ya más páginas épicas en esta competición, que se sumen a las de Zaragoza en 1987, Santander en 1928 o Madrid en 1951 o 1988. Si ni con una eliminatoria tan de cara como ésta es capaz el equipo txuri urdin de hacer algo, lo mejor es escribir el epitafio, retirarse de forma permanente de la Copa del Rey, no volver a jugarla. O al menos jugarla con el Sanse para que disfruten los chavales. Porque al final lo único que deja este torneo son noches sonrojantes, tristes, de decepción. La única forma de encajar lo sucedido en Anoeta es con la incredulidad justa y necesaria, porque lo de hoy ha sido un compendio de todos los males que aquejan a la Real en el torneo del KO desde hae dos décadas. Dos décadas, que se dice pronto. Obviamente, para que el Almería ganara hoy 2-3 en San Sebastián, al nefasto despliegue realista se han sumado notables dosis de infortunio y algo de colaboración arbitral. Si no, por lo visto, no sería un partido de la Real.

Si alguien no ha visto el partido, que sepa que antes de la descomunal debacle (es el mejor término para definir lo visto) de la segunda mitad la Real no hizo mal las cosas. Al descanso el resultado era de 2-0 y la previsión para la segunda parte era que, con un poco de inteligencia, el resultado podía ser de escándalo a favor del equipo de Martín Lasarte. El técnico uruguayo aseguró que no iba a hacer una revolución, pero los seis cambios que introdujo hacen que el rérmino sí sea ese. Y conste que la revolución es lógica, aunque la Real no tenga dos onces, porque el domingo hay partido en Málaga. Zubikarai ocupó la portería, Labaka suplió a Mikel González y Dani Estrada a Carlos Martínez. Elustondo entró en el doble pivote junto a Rivas y Aranburu adelantó su posición hasta la mediapunta, quedando fuera Zurutuza. Sarpong y Griezmann completaron la línea de tres centrocampistas con Agirretxe por delante. Con esos elementos sobre el césped, el partido comenzó de forma inmejorable. A los siete minutos, Sarpong cumplió con su ritual y creó un gol aprovechando un error defensivo. Esta vez marcó, su segundo gol con la Real, con un gran disparo y buenas dosis de oportunismo.

En el minuto 31, Elustondo rubricó una gran jugada de Agirretxe para poner el 2-0. Qué bien iba el partido sin necesidad de protagonizar una actuación irreprochable. El caso es que la defensa parecía segura. Zubikaria había tenido dos grandes intervenciones. Diego Rivas estaba haciendo un gran partido para responder a las críticas que recibió tras el partido contra el Deportivo. Agirretxe se fajó con la defensa, al ver reducidas sus opciones de tener una ocasión de gol, con la Real ya en ventaja, a cazar uno de los muchos balones largos que recibió. Griezmann y Sarpong se cambiaron de banda continuamente volviendo locos a los defensas del Almería. La cosa, más o menos, marchaba, con algunos errores, con algunas actuaciones personales mejorables, pero marchaba. Las muchas facilidades que estaba dando el equipo de Lillo, con grandes ideas pero poca calidad, hacían prever uno de los partidos más cómodos desde hace tiempo. Mucho más incluso que el que se jugó en el mismo escenario el pasado lunes contra el conjunto de Lotina. Pero no. Esto es la Copa. Y la Real no entiende esta competición. Si faltaba alguna demostración, la de hoy tiene que ser la definitiva porque un corazón txuri urdin no puede aguantar más decepciones como ésta en la competición del KO.

¿Qué pasó en la segunda mitad? Qué difícil encontrar una explicación. Los hechos son que Aranburu se retiró en el descanso, presumiblemente a medias por la mala primera parte que había realizado y las molestias que arrastró tras el partido del Depor. Lillo, a cambio, respondió con modificaciones tácticas y no de jugadores. Esos son los fríos hechos. Aranburu es un jugador criticadísimo desde hace unos años, pero incluso jugando por debajo de su nivel no hay en la Real un jugador que sujete el centro del campo como él. Markel no lo es. Elustondo tampoco, a pesar de que hoy sí demostrara esa llegada al área que se le pide cuando juega como pivote ofensivo. ¿Lo hay en el filial? Si es así, que juegue, que éste es un equipo de cantera y todos celebraremos su aparición. Pero si no, Aranburu es bastante más que importante en este equipo. Viguera es un buen jugador pero no presiona, no hace el mismo trabajo y no cubre el mismo terreno. Mucho hay que sujetar el partido para permitir tantos espacios. Cierto que el partido estaba para ser ganado con más ventaja, por lo que el error no está en el cambio, pero el efecto es el que es.

También es parte de esta debacle que el Almería de Lillo diera un paso adelante y entendiera dónde estaban los puntos débiles de la Real. Lillo es otro que cosecha críticas allá por donde va, críticas de quien no quiere entender las limitaciones de los equipos que entrena. Y San Sebastián no fue una excepción, ni mucho menos. Lillo quiere jugar al fútbol y a veces no tiene los mejores mimbres para ejecutar sus ideas. Pero entre equipos de nivel semejante, sus ideas valen y saca partido a plantillas que seguramente no valen tanto. Sus ideas colocaron a la Real a un descuento en Vitoria de subir y al Almería le dejaron en Primera División en una posición muy holgada cuando su equipo tendría que tenerle sufriendo hasta el minuto 90 del último partido. El caso es que tiró a su equipo hacia arriba, colocó a su hombre de más calidad, Corona, en la mediapunta y lanzó balones continuamente a su banda izquierda. La que tenía que defender Estrada, el eslabón más débil de toda la defensa, y que además no contó con la ayuda de un Sarpong fundido, que hoy ha demostrado que tiene calidad para jugar en la Real pero no capacidad, al menos por el momento, para hacerlo en el once inicial y el partido completo. Lillo explotó esa zona, y desde ahí llegaron casi todas las ocasiones de gol del Almería.

Lo gracioso es que los goles del Almería no llegaron por la debacle que protagonizó la Real, por la caraja que le entró a buena parte de los jugadores que tenía Lasarte sobre el césped y al propio entrenador, que reaccionó tarde a lo que estaba suciendo. No, no fue por eso. El primero del Almería fue producto de un rechace de infortunio. Goitom dispara, el balón rebota en la pierna de Ansotegi y el efecto que adquiere despista a Zubikarai. Cierto es que se mascaba la tragedia y que el gol visitante se veía venir. Pero no así. Mala suerte e infortunio es lo que le cayó encima a la Real, cuando en realidad lo que merecía era un golpe futbolístico. Fue el mismo infortunio que le dejó sin premio tras el partidazo contra el Real Madrid. El segundo gol llegó en parte por la caraja del equipo y en parte por la actuación arbitral. Una jugada a balón parado muy mal defendida por la defensa txuri urdin acabó en gol de Ulloa, tras ayudarse de la mano para que Ansotegi no pudiera despejar. Era el 2-2, era otra vez Ulloa, pero esta vez, como en el partido de Liga que se jugó en Almería, no era el minuto 93. Era el 71. En cinco minutos, la Real había echado por tierra su trabajo de la primera mitad y se había puesto cuesta arriba una eliminatoria que veinte minutos antes estaba ganada.

Por su caraja, por el infortunio y por el arbitraje. Pero sobre todo por la caraja. Y es que la caraja continuó, porque Lasarte no fue capaz de ponerle freno. Cinco minutos después del empate, Xabi Prieto entró por un Sarpong que andaba pidiendo el cambio a gritos desde mucho tiempo antes. La eliminatoria ya estaba viciada, por no decir perdida. Ya no era el partido cómodo que tenía el equipo en la primera mitad, sino un ejercicio de impotencia insufrible, otro más en la Copa. Lo curioso es que el Almería forzó a Zubikarai más en la primera mitad que en la segunda (donde sí tuvo que sacar un pie milagroso; su actuación está fuera de toda duda pese al marcador final), y lo curioso es que la Real tiró de orgullo para tratar de, al menos, ganar el partido y viajar a Almería con una mínima ventaja. Tuvo llegadas de peligro, tuvo ocasiones de gol en los pies de Viguera y Griezmann, también Agirretxe tras un buen pase de De la Bella que se quedó en un mal intento de cesión al corazón del área. Y estuvo sobre todo en un remate al palo tras un gran centro de Xabi Prieto, ya con Llorente por Agirretxe sobre el campo. En el contraataque tras ese tiro al palo, 2-3 para el Almería. Y encima tras un control raro de Ulloa que le dio ventaja con respecto a la defensa. Más infortunio.

El Almería estaba muerto al descanso. La Real estaba ya casi clasificada ante un Primera División, 22 años después de la última vez que consiguiera algo que hoy ya parece una proeza imposible y de proporciones históricas. Y sin embargo, al final la cosa cambió de una forma asombrosa. Ni la Real merecía ganar 2-0 al descanso ni el Almería mereció ganar 2-3 al final. Pero la sensación que se queda después del suicidio colectivo que protagonizó el equipo txuri urdin hará que muchos piensen que ya serán 23 años los que sumará la Real sin eliminar a un Primera y que entiendan como justísima la derrota txuri urdin en el partido de ida. No me atrevo a quitarles la razón a los pesimistas porque el fútbol no se puede analizar fría y desapasionadamente. Hoy se ha demostrado que hay jugadores imprescindibles en la Real. Como Xabi Prieto, como Zurutuza o como Carlos Martínez. Hoy se ha demostrado que a Sarpong, a pesar de sus ilusionantes apariciones, le falta mucho para pelear por un puesto en el once. Que Estrada no está para jugar 90 minutos al máximo nivel. Que el único doble pivote que puede sacar a día de hoy la Real es el que forman Rivas y Aranburu hasta que el Sanse aporte otra cosa.

Y sobre todo se ha demostrado que si la Real no juega concentrada 90 minutos, le gana cualquiera. Que ese cualquiera haya sido hoy Lillo hace que me alegre mucho por él. Muchísimo. Casi tanto como me alegraré por el valiente o valientes que quieran, algún día, devolver a la Real la gloria copera que presidió los 80 primeros años de su vida. La eliminatoria ya sólo puede dar una gran noticia, porque la mala de hoy sentencia al 99 por ciento la contienda. El partido de Almería sólo puede ser dos cosas: un trámite más de una competición en la que toda una generación de realistas no sabe lo que es llevarse una alegría, por mínima que sea, o una gesta de dimensiones épicas. Y las gestas son posibles. Lo que no quiero es que la Real se presente en Almería pensando que no lo es. Eso es lo que han pensado hoy y así han generado vergüenza ajena, han despreciado el esfuerzo de las más de 16.000 personas que han pasado la noche de un día laborable en el estadio de Anoeta y la de miles de realistas que quieren algo más de su equipo. Porque no cuesta tanto dar algo más de lo que se ha dado hoy. No tendría que costar con el escudo que llevan sobre el corazón.

martes, octubre 26, 2010

PREVIA Real Sociedad - Almería. Copa de ilusión o Copa de obligación

Una Copa de ilusión o una Copa de obligación. Ese es el dilema al que hace frente la Real en su debut en la competición del K.O. (jueves, 22.00 horas, Anoeta; Canal + Liga, Gol TV), en el partido de ida de los dieciseisavos de final frente al Almería de Juanma Lillo. Martín Lasarte ya ha anunciado que no acometerá una revolución en el equipo que presente a una hora tan intempestiva de un día laborable (y con la duda de la respuesta que pueda dar la afición por ello), pero sí habrá cambios con respecto al once que venció el lunes al Deportivo. Será la oportunidad de los hasta ahora menos habituales en los onces de Lasarte, algunos de los cuales ya demostraron ante el Depor que tienen ganas de más. La Copa es una competición maldita para el conjunto txuri urdin desde hace ya más de dos décadas y cada temporada se presenta una ocasión de redención que nunca se cumple. Pero está claro que, después de tres años en Segunda, la prioridad es conservar la Primera División como el tesoro que es. ¿Es eso compatible con dar guerra en la Copa? Tendría que serlo. Lo veremos.

Al margen del once que pueda presentar la Real, el primer gran aliciente que presentan las horas previas al partido es el regreso de Juanma Lillo a Anoeta, el técnico que se quedó con la miel del ascenso en los labios en Vitoria. Será la primera vez que visite el estadio donostiarra desde que abandonó el banquillo realista, igual que le sucedió a Lotina hace apenas tres días. El hecho de jugar en Anoeta este partido de ida ha hecho que Lasarte retrase la convocatoria hasta el mismo día del partido. Lo que ya anunció el técnico txuri urdin es que no habrá un once de la Liga y un once de la Copa, en primer lugar porque las bajas lo hacen imposible, pero sí habrá jugadores de los menos habituales. En la rueda de prensa previa al partido, el entrenador uruguayo descartó la presencia de Illarramendi, quien en principio podía contar con una oportunidad en la Copa pero que no está en condiciones de disfrutarla. Aranburu y Zurutuza acabaron el partido contra el Deportivo con molestias, pero no está descartada todavía su presencia ante el Almería.

Zubikarai es el primero de los nombres que se asocia a la Copa y lo más probable es que tenga su ocasión sustituyendo a Bravo. Con las bajas de Sutil y Tamudo por lesión, son varios los nombres que se suman al del portero realista para entrar en el equipo. Dani Estrada podría entrar en lugar de Carlos Martínez y Labaka en el centro de la defensa, aunque no está claro si por Ansotegi o por Mikel González. Éste podría jugar en el lateral izquierdo y dar así descanso a De la Bella, siempre y cuando Lasarte no tire del filial para hacer la convocatoria o el once. Markel parece tener más opciones que Elustondo en el doble pivote, aunque tampoco se puede descartar que se repita la dupla que jugó en Pamplona, Markel-Elustondo. Sarpong parece seguro que ocupará una de las dos bandas. Xabi Prieto y Griezmann parecen jugarse la otra, mientras que Viguera, ante la duda de Zurutuza, parece perfilarse como mediapunta. Y Agirretxe será, probablemente, el delantero titular. Todo está en el aire y todo quedará más definido cuando se conozca la convocatoria, horas antes del encuentro.

La importancia de la Copa es siempre relativa en la competición española. En estas rondas no parece interesar a nadie y sólo es una oportunidad de dar minutos a los suplentes y un motivo para agravar la situación de equipos y entrenadores en problemas. No es el caso de la Real, equipo que, en todo caso, afronta esta competición como un reto histórico. El conjunto txuri urdin no consigue eliminar a un conjunto de Primera División desde la lejanísima temporada 87-88. En las semifinales de aquel año apeó al Real Madrid tras vencerle 1-0 en Atotxa y con el histórico 0-4 en el Santiago Bernabéu. Desde aquellas dos finales consecutivas de las campaña 86-87 (victoria en los penaltis ante el Atlético de Madrid) y 87-88 (derrota ante el Fútbol Club Barcelona), la Copa ha sido una colección de amargos sinsabores. A causa de esos fracasos, y de su paso por Segunda División en menor medida, no compite contra un Primera nada menos que desde la temporada 98-99, cuando cayó eliminada por el Atlético de Madrid. A pesar de vencer por 0-1 en el Vicente Calderón, los colchoneros habían ganado en Anoeta por 1-2.

Real Sociedad - Almería es una eliminatoria de Copa inédita hasta la fecha. De hecho, el equipo andaluz apenas ha visitado San Sebastián en dos ocasiones a lo largo de toda su historia, ambas en Liga, ambas en Primera División, ambas cuando tenía la denominación de Agrupación Deportiva Almería y ambas con el triunfo de la Real. La primera ocasión en que se enfrentaron fue en la temporada 1979-1980, la del récord de imbatibilidad que sigue ostentando la Real. Satrústegui marcó el 1-0 con el que finalizó el partido, el 23º de los 32 que estuvo el equipo de Alberto Ormaetxea sin conocer la derrota. El segundo encuentro se produjo en la siguiente temporada, la del primer título liguero del club. 3-1 fue el resultado final, con dos goles de Satrústegui y uno de Zamora. López Ufarte hizo aquel día un partidazo. Los dos puntos del triunfo colocaron a la Real a cuatro del liderato, que en aquel momento, con cinco partidos todavía por jugarse, ostentaba el Atlético de Madrid.

Esta misma temporada, en la segunda jornada de Liga, la Real ya se ha visto las caras con el Almería, aunque fue en feudo andaluz. En el Estadio de los Juegos del Mediterráneo consiguió el equipo de Lasarte el único punto que ha logrado como visitante. Tamudo adelantó al conjunto txuri urdin, su primer tanto en el equipo, tras un magnífico pase de Zurutuza y culminando un buen primer cuarto de hora de la Real. El Almería comenzó a estirarse y Bravo apareció con intervenciones de mérito. Empataron los almerienses en una contra que el centro del campo realista consintió con demasiada facilidad. Pero la Real se adelantó de nuevo con el primer gol de Sutil en la Real, día de estrenos, éste a pase de Aranburu. El Almería no inquietó a Bravo en la segunda parte, pero logró el premio del empate en el descuento. Ulloa, aprovechando un balón bombeado que Mikel González midió mal, sentó a Ansotegi y llevó la igualada al marcador. La Real lograba su cuarto punto en dos partidos. Desde aquel día, todavía no ha vuelto a sumar lejos de Anoeta.