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jueves, julio 20, 2023

Corazón Txuri Urdin, el podcast. El gol de Claudio Bravo

Fueron muchos lo momentos clave de la temporada 2009-2010, la del regreso a Primera División, pero si hay uno que provocó un nivel de excitación como pocas veces se ha visto en Anoeta, ese fue el gol que Claudio Bravo convirtió contra el Gimnastic de Tarragona. Gol de falta. Del portero. Y con 0-0 en el marcador. Media entrada había en Anoeta, pero el furor de ese momento, de lo que pasó mientras se preparaba el lanzamiento y de la celebración del gol posterior, es algo único.

Todo lo que pasó en aquel partido y con aquel gol de Bravo, logrado con el disparo que se ve en la foto que acompaña a estas líneas, que además dio la victoria en el encuentro y tres puntos que ayudaron a que el ascenso se convirtiera en realidad, centra el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Todas las semanas insistimos en recordaros que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Y si tenéis cualquier sugerencia, encantados de escucharla.

jueves, agosto 11, 2022

Corazón Txuri Urdin, el podcast. La portería de la temporada 2009-2010

Pocas veces ha habido tantos movimientos en la portería de la Real como en la temporada 2009-2010. En un momento u otro del curso llegaron a tener protagonismo hasta seis guardametas distintos. El club quiso traspasar a Bravo y Riesgo para hacer caja, y su idea era apostar por Zubikarai y Toño, pero los dos primeros se quedaron, Eñaut se convirtió en tercer guardameta y Ramírez se marchó cedido. El chileno se lesionó, Riesgo también y además no quiso renovar, y acabó la temporada jugando Zubikarai... con Mandaluniz como suplente porque la Real trató de incorporar a Queco Piña, que llegó a entrenar en Zubieta como se ve en la foto, pero no se pudo tramitar su ficha.

Todos estos movimientos en la portería, olvidados por la felicidad del ascenso que se consiguió, centran el episodio de esta semana de Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Insistimos, como cada semana, en que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Cualquier sugerencia para crear nuevos episodios, será siempre muy bien recibida.

lunes, julio 12, 2021

El quinto extranjero en la puerta de Arconada


Si hay un puesto mítico en la Real Sociedad, ese es el de portero. Luis Arconada, la mayor leyenda txuri urdin, consagró definitivamente la meta realista como un santuario que exigía una entrega todavía mayor si cabe para hacer honor a su trayectoria. Su sombra, de hecho, devoró a porteros de enorme calidad que tuvieron que triunfar en otros clubes, y ha sido siempre la referencia definitiva para todo aquel que portaba el 1 a la espalda o al menos ocupaba esa posición. Arconada fue la cumbre de una posición que siempre ha tenido enormes arqueros. Ser guardameta en la Real era casi una religión, y la cantera guipuzcoana siempre ha sido de las mejores de todo el fútbol española.

Pero ahora esos tiempos han quedado un poco en el olvido. La Real no cuenta con un portero de la casa desde el tiempo que Eñaut Zubikarai ocupó la portería txuri urdin, y el último en jugar de una manera más o menos regular fue Asier Riesgo. Para que nos hagamos una idea de lo que eso supone, el primero ya se ha retirado y el segundo, a sus 37 años, ha renovado para defender una temporada más la portería del Leganés. La Real lleva ya tiempo buscando porteros fuera de Zubieta, y eso ha hecho que el fichaje del australiano Mat Ryan, el primero de esta temporada, le convierta en el quinto guardameta extranjero que defenderá la meta del equipo realista.

El pionero no fue precisamente el más afortunado. El sueco Mattias Asper llegó a la Real Sociedad en el verano del año 2000 procedente del AIK Solna y de la mano de un Javier Clemente que no tenía demasiada confianza en Alberto. El espigado guardameta no fue recibido en el mejor de los ambientes, le pesó enormemente ser el que abrió aquella vía histórica y la destitución del de Barakaldo tras seis partidos le llevó de nuevo al banquillo. Toshack le dio algunos encuentros más, pero solo llegó a defender la meta realista en diez ocasiones durante las dos temporadas que estuvo en el club, del que salió primero cedido al Besiktas y después traspasado al Malmö.

Aquella cesión de Asper se produjo, precisamente, por la llegada del segundo portero extranjero de esta lista, el holandés Sander Westerverld, que llegó procedente del Liverpool en el mercado invernal de la temporada 2001-2002. No convenció demasiado en esos primeros meses, pero fue un pilar fundamental del equipo subcampeón de la siguiente campaña. Sus enormes reflejos bajo palos, su carácter y su portentoso juego con el pie dejaron huella en el club. En la temporada 2003-2004 empezó a tener problemas con las lesiones, lo que incluso le llevó a perderse los octavos de final de la Champions ante el Olympique de Lyon. En el siguiente verano, el club apostó por el joven Riesgo, y el holandés tuvo que emigrar a Mallorca, donde coincidió, casualidades de la vida, con Miguel Ángel Moyá, y dejó de pertenecer a la Real en junio de 2005, con 84 encuentros jugados.

El tercer guardameta extranjero, el primero sudamericano, es el de mayor trayectoria. El chileno Claudio Bravo no lo tuvo fácil. Fichaje de José Marí Bakero en la temporada 2006-2007, la del descenso a Segunda, el ex de Colo Colo se hizo con el puesto precisamente tras su cese. En Segunda se pasó un año en blanco para que jugara Riesgo, se le declaró transferible pero no se le pudo colocar y se acabó convirtiendo en el guardameta del ascenso de 2010, con gol incluido al Nastic de falta directa. Bravo mantuvo un altísimo nivel, nueva participación en Champions incluida, hasta que dejó el club, en la temporada 2013-2014, cuando la Real le facilitó su salida al Fútbol Club Barcelona, tal y como se le prometió. Bravo pagó al club con una extraña moneda, denunciando a la entidad para exigirle una prima de fichaje a la que había renunciado explícitamente. El juicio, por supuesto, lo perdió, junto con el cariño de muchos aficionados, a pesar de sus 236 partidos de txuri urdin.

La Real encontró a su sucesor en el mercado latinoamericano. El argentino Gerónimo Rulli se convirtió en el cuarto portero foráneo de la historia del club en el verano de 2014, procedente de Estudiantes. Su debut, en el drama europeo de Krasnodar del que salió lesionado, fue el peor de los augurios, pero el guardameta rindió a muy buen nivel. Cada verano había culebrón Rulli por sus cesiones, cada vez más complicada, pero fue parte importante en la clasificación europea de 2017. Ahí empezó el declive del argentino, cada vez más cuestionado por sus errores y perdiendo el sitio tras el fichaje de Moyá. Roberto Olabe siempre tuvo claro que quería prescindir del argentino, y primero lo cedió al Montpellier en la temporada 2019-2020, para después recalar ya de manera definitiva en el Villarreal. La portería de la Real la ocupó en 170 ocasiones.

Ahora la Real cambia de nuevo de continente, tras dos europeos y dos sudamericanos, le llega el turno a un guardameta de Oceanía. La diferencia es que todos los porteros que habían venido hasta ahora, con mayor o menor éxito posterior, llegaron para ser titular, mientras que todo apunta a que el club quiere a Ryan como guardaespaldas de Remiro. La historia del australiano acaba de empezar.

domingo, septiembre 15, 2013

Bravo, camino de la leyenda

La celebración de Bravo en Lyon.
Cuando Seferovic conectó el brutal disparo que se convirtió en el 0-2 en Gerland, el realizador del partido ofreció un plano del que se ha hablado poco pero que se me grabó en la mente. Era Bravo, celebrando el gol con rabia, con el puño cerrado. Esa imagen simbolizaba la ambición que durante mucho tiempo ha tenido en él un referente indispensable en el entorno de la Real. El chileno siempre ha sido el primero en ver que este equipo podía dar más de sí. Parece un tema menor, pero la fe en la Real ha estado muchas veces por debajo del potencial del equipo. En Segunda tiró del carro como pocos para ascender, en Primera apostó por Europa cuando para muchos era una quimera y ya de nuevo entre la élite es de los pocos que ha hablado de la posibilidad de que esta Real llegue a ganar un título. Y lo ha hecho con la normalidad que permite la obligada ambición en un deportista profesional. Por eso, su celebración en Lyon me llegó al alma. Ese 0-2, esa clasificación para la Champions, es el premio a lo que Bravo siempre ha buscado en la Real. Y él es una de las explicaciones de por qué hemos llegado hasta aquí.

Por eso resulta especialmente hermoso que el próximo martes, en el regreso de la Real a la máxima competición continental, se dé la casualidad de que Bravo vaya a cumplir su partido 200 con la camiseta txuri urdin. Y no es solamente un número. Es el camino de la leyenda. Él mismo lo decía en la sala de prensa, ahora lo que toca es alcanzar a Darko, el único que le queda por delante en el número de partidos disputados dentro de la ilustre relación de jugadores extranjeros que han jugado en la Real. Kovacevic saltó al campo a defender al conjunto realista en nada menos que 286 encuentros. Esta misma temporada ya ha superado a Karpin, a quien igualó sus 195 partidos como realista precisamente con el primero de los choques contra el Olympique. Pero los números de Bravo son aún más importantes que eso. Está ya cerca de colarse entre los 50 jugadores con más partidos en la historia del club y es el quinto portero que más veces ha defendido la portería txuri urdin. Esta misma temporada superará a Bagur (203) y Esnaola (207), y ya sólo le quedarán por delante Alberto (277) y la leyenda realista más incomparable, Arconada (551).

La presentación de Bravo, en 2006.
Lo que queda en la memoria colectiva es que Bravo es un arquero formidable, ágil y con gran manejo de los pies, pero además ha sido siempre un modelo de comportamiento y profesionalidad. Hoy parece casi algo impensable que el chileno no fuera siempre titular indiscutible. De hecho, comenzó en el banquillo e incluso estuvo una temporada en blanco, la primera en Segunda, la 2007-2008, en la que Riesgo lo jugó todo. A quienes valoramos la enorme contribución de Bravo en esos años nos queda la espina clavada de no verle en las fotografías de la celebración por el ascenso, porque estaba ya con su selección para disputar el Mundial de 2010 tras recuperarse de una lesión de rodilla. Pero con tantas las imágenes memorables que Bravo ha dejado en la retina que eso es casi una nimiedad. Aquellas paradas en la escuadra del Vicente Calderón nada más llegar, verle con el Trofeo Zamora aunque fuera de Segunda en la temporada 2008-2009, el gol al Nastic, aquella imposible estirada ante el Espanyol. Y el puño cerrado con el gol en Lyon.

Cuando el martes resuene en Anoeta el himno de la Champions, esos y otros muchos momentos asaltarán la memoria de Bravo. Y también la de quienes llevamos ya tanto tiempo disfrutando de lo mucho que aporta a un equipo como la Real un jugador de fuera con las ideas tan claras y con una profesionalidad tan extraordinaria. Bravo es un modelo a seguir, un referente para entender lo que tiene que ser un extranjero en este equipo, ya uno de los capitanes y, además de todo eso, un porterazo que llega a los 200 partidos. Lo difícil en estos casos es saber si es más necesario darle la enhorabuena o sencillamente las gracias.

jueves, septiembre 27, 2012

El portero del ascenso

El puesto de portero en la Real siempre ha sido especial. Eso lo saben, o tendríamos que saberlo todos, incluso quienes no hayan vivido las épocas doradas del equipo txuri urdin en ese sentido. Y no hablo ya de Arconada, al que todos conocemos y reconocemos como el mejor guardameta realista de todos los tiempos y uno de los mejores que ha conocido el mundo del fútbol. Hablo, por ejemplo, de que la sombra de Arconada obligara a tantos porteros a emigrar, hablo de aquellos momentos en los que había cinco porteros de Zubieta ocupando la portería de otros tantos equipos de Primera División, hablo para los más jóvenes del año en el que Alberto tendría que haber disputado un Mundial, y para los más veteranos de Agustín e Ignacio Eizaguirre, padre e hijo. Hablo de la portería de la Real y de su importancia.

Creo que pocos aficionados de la Real dudarán de la capacidad de Claudio Bravo y de los méritos que ha acumulado para formar parte de esta historia. El chileno ha dejado estampas para el recuerdo, como aquellas paradas en el Calderón en el año del descenso, el gol de falta que le metió al Nastic en la temporada del ascenso o aquella prodigiosa intervención de palo a palo, ya de nuevo en Primera, contra el Espanyol. Solo por eso, por sus capacidades deportivas, su lesión es un golpe duro. Pero también afecta por el hecho de que la suya es es de las pocas voces que demuestran ambición fuera del vestuario y porque es uno de las más veteranas e influyentes dentro de él.

Sin embargo, su ausencia no me altera demasiado. A Zubikarai le persigue todavía la imagen del equipo en Mallorca, en la Copa del Rey, hace algo menos de un año. La secuencia en la que Chory Castro le roba la cartera por la espalda y da la puntilla a unos ocho minutos catastróficos que provocaron la más humillante eliminación de la Real en ese torneo en el que tantas decepciones ha cosechado en los últimos 25 años. Ese era Zubikarai, sí. Pero Eñaut es también el portero del ascenso. No deberíamos olvidarlo porque es una de esas historias que acabarán contándose con una sonrisa en la cara en algún documental que repase la historia de la Real dentro de diez, veinte o treinta años.

Zubikarai iba a ser el portero titular de la Real en su tercer año en Segunda. La intención del club, en graves problemas económicos, era la de vender tanto a Claudio Bravo como a Asier Riesgo para hacer caja y así se llegó a anunciar en rueda de prensa. Pero como el fútbol español ya empezaba a tiritar, y a pesar de el bajo precio de salida que puso la Real, ambos se quedaron en la plantilla txuri urdin. Eñaut pasó de ser el primer portero a ser el tercero. Del once titular al ostracismo silencioso de los entrenamientos. Riesgo jugó la Copa, y fue silbado por parte de la afición. Bravo jugaba la Liga. Hasta que se lesionó en Córdoba y Riesgo volvió a la portería. Pero este también cayó lesionado, en un entrenamiento, y Zubikarai pasó a ser el titular en los últimos siete partidos de la Liga, los encuentros en los que se iba a decidir el ascenso. No iba a jugar ni un minuto en aquella temporada y acabó disputando los más decisivos.

En los seis partidos en los que esa lucha por volver a Primera estaba viva, descontando el último que se jugó en Elche todavía de resaca, Eñaut sólo encajó tres goles, y dos de ellos llegaron desde el punto de penalti. Y, por encima de todo, hay que recordar que salvó la victoria con sus actuaciones ante el Villarreal B, tres puntos a veces ignorados pero muy decisivos para que el ascenso fuera una realidad. Gracias a aquellos partidos, siempre he tenido mucha confianza en Zubikarai. No es tan buen portero como Bravo pero es un sustituto de garantías. No me asusta la ausencia del chileno. Se notará en algunos aspectos, como el saque largo o el liderazgo sobre su defensa, pero no creo que acaben más balones dentro de la portería por el hecho de que Eñaut, y no Claudio, esté bajo palos. Bien haremos en recordar que el sábado, en el derbi, no va a jugar el suplente de Bravo. Va a jugar el portero del ascenso.

miércoles, noviembre 03, 2010

Valorar a largo plazo

Es curiosa la valoración que se hace de la Real y de sus jugadores tras cada partido. Al menos a mí me parece curiosa. Y es que hemos convertido la visión que tenemos del equipo en una montaña rusa sin frenos y sin final. Una semana arriba, una semana abajo. A veces incluso en menos tiempo, que eso es lo que permite jugar en Primera y tener más partidos entre semana. Cuando el ínclito González González señaló el final del partido de Málaga, tocaba euforia. Dos horas antes, en cambio, la mirada era pesimista gracias a la pésima actuación en Copa ante el Almería. Llevamos sólo nueve jornadas de Liga y ya hemos pasado de masacrar a Elustondo y Markel como si ellos solos hubieran perdido en Pamplona, a encumbrarlos como si ellos solos hubieran ganado en Málaga. De criticar a Martín Lasarte por la derrota en Copa y alabarle por la victoria en Málaga. De criticar que Xabi Prieto no aparece hasta casi pedir la internacionalidad. De decir que Carlos Martínez no tiene calidad y eso en Primera es inconcebible, a proclamar que con su pundonor podríamos jugar hasta en Champions. Curioso, ya digo.

Desde mi humilde punto de vista, Markel y Elustondo hicieron en Málaga un gran partido en defensa. Markel robó balones para aburrir, hasta trece según las estadísticas de Marca. Por dar una buena medida de lo que significa eso, Diego Rivas había robado, hasta el partido de Málaga, 76 en siete partidos jugados, una media de casi once por encuentro. Elustondo apoyó bien y cuando tuvo que incrustarse en la defensa, lo hizo, y como prueba está su intervención tras la primera gran parada de Bravo, sacando debajo de los palos el segundo disparo de la delantera malaguista. Pero, y sin ánimo de que se entienda como un ataque a ninguno de los dos, tampoco creo que hicieran el partido de su vida, como se ha dado a entender desde casi todas partes. Estuvieron bien, muy bien en algunos momentos y facetas, pero en ataque no estuvieron demasiado participativos. Si Xabi Prieto, Griezmann y Zurutuza no hubieran tenido un día tan iluminado en la salida de balón, es posible que lo hubiéramos pasado peor. Creo que el aplauso a ambos es justo y merecido, pero con mesura y en una valoración a largo plazo, porque como jueguen ante el Racing y estén peor que en Málaga me temo que volverá el catastrofismo con ellos.

A largo plazo, digo. Y parece que eso no existe en el fútbol, no. Es verdad, y yo mismo lo he escrito aquí, que fuera de casa el equipo había mostrado un nivel muy inferior al que mostró en los partidos de Anoeta y al que tiene capacidad de enseñar. Eso ya lo hemos comprobado todos gracias al partido de Málaga. Pero, veréis, hay un prisma interesante para ver lo que la Real ha hecho fuera de casa. En Almería debió ganar. No sólo por juego y porque el empate llegó en el descuento, sino también porque el primer gol local llegó en fuera de juego. La Real tiene dos puntos menos de los que debió sacar en ese encuentro. En Valencia, el Levante tendría que haber jugado toda la segunda mitad con diez jugadores y Del Horno, el jugador que debió ser expulsado, marcó además el primer gol local. Sin estos dos errores arbitrales, la Real podría haber sumado tres victorias en cinco partidos. Nueve puntos de quince. O, al menos y si no se hubiera conseguido ganar ante diez del Levante, siete de quince. Incluso con las lamentables actuaciones de Pamplona y Mallorca. El Villarreal, que es tercero, ha sacado ocho puntos como visitante. Con dos, tres o cinco puntos más, la Real estaría en puestos europeos, incluso de Champions. Cómo cambiaría la valoración, ¿verdad?

Nada querría decir todo eso a estas alturas, obviamente, porque sólo hemos alcanzado el primer cuarto del campeonato. A mí no se me escaparía la euforia de tener ahora esos números. Ni siquiera con los que tenemos, que son muy buenos y seguramente mejores de los que muchos imaginaban. Sigo pensando lo mismo que pensé en la pretemporada, algo que ha venido a corroborar Lasarte al decir que "el mejor equipo de Segunda no puede ser el peor de Primera". Yo mantengo la confianza en un grupo de jugadores que me gustan, que tienen muchos puntos fuertes y capacidad de sobra para conseguir bonitos logros con la camiseta txuri urdin. Y, sobre todo, margen de mejora. Sigo recordando que durante buena parte de la temporada pasada se dijo que este equipo podría subir pero que no tenía capacidad para mantenerse en Primera. Con sólo un cambio, el delantero centro, está demostrando que eso no era cierto. Puede perder partidos. Puede incluso dejar malas actuaciones. Pero tiene fútbol, garra, sacrifico y también calidad, aunque esto último se lo solemos negar (y de eso, de que a veces parece que nuestros jugadores sólo tienen esfuerzo y no técnica, se quejó Llorente la semana pasada). Esta Real se ha ganado un juicio a largo plazo. Ya veréis como no nos decepciona.

A largo plazo es también el juicio a Bravo, porque lo suyo viene de lejos. Decía en la crónica del partido de Málaga que el chileno es hoy por hoy el mejor portero de la Liga española. Sé que muchos creerán que se trata de una afirmación movida por la pasión txuri urdin que vivo, pero no es así. Creo, en realidad, que es la afirmación más calmada y razonada que he hecho en mucho tiempo sobre la Real y sus jugadores. Bravo ha hecho paradas enormes en todos los partidos de esta Liga, salvo ante el Real Madrid, cuando fue batido por un golazo impresionante y otro de rebote, ambos imparabales. Bravo ha sumado puntos para la Real este año, porque no olvidemos que el nuestro es un equipo de resultados cortos y una sola intervención milagrosa permite mantener una victoria. Ya ha parado un penalti, y no es casualidad. Y no sólo eso. Da una sensación de tranquilidad impresionante. Cuando Riki cabeceó solo delante de su portería, yo tenía la certeza de que Bravo podía parar su lanzamiento. Y lo paró. No digo que Bravo tenga más cualidades que Casillas o Valdés. Digo que, hoy por hoy, es más decisivo que ellos. Quizá De Gea sea el que más cerca esté hoy de Bravo, pero, por el momento, no pienso cambiar mi afirmación: Bravo es actualmente el mejor portero de la Liga. Sigamos disfrutando de y con él.

martes, octubre 05, 2010

Invisibles

El nefasto y bipolar periodismo deportivo que se hace en nuestro país, de bajísima calidad y cada vez más nula memoria, tiene a veces sus ventajas. Es ya notorio para todo el mundo que para que se destaque la acción de un jugador en un periódico deportivo, en un informativo de televisión, o en un programa de resúmenes de los partidos de la jornada, lo mejor es vestir de blanco o de blaugrana. Gracias a esto, por ejemplo, casi nadie vio el excepcional taconazo de Llorente a Xabi Prieto en la primera jornada, ante el Villarreal. Y gracias a esto, casi nadie contempló el antológico paradón que hizo Claudio Bravo ante el Espanyol. No es una pataleta decir aquello de "si lo llega a hacer Casillas...", no, porque Casillas, todo un porterazo, ya tuvo una intervención muy parecida hace un año, cuando el Real Madrid jugó en Sevilla. Y, sí, se repitió esa jugada en televisión hasta la saciedad. Los demás somos invisibles para quienes deciden qué se destaca y qué no en la pequeña pantalla.
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Mientras en Chile están comparando este prodigio con las paradas que hacía el portero Ed Warner en aquella serie de dibujos animados con la que crecimos tantos niños, Campeones (que efectivamente tiene una impulsándose con el brazo en el suelo en pleno salto, como Bravo el sábado), aquí apenas se le ha dado bombo. Sí entre quienes escriben sobre la Real, obviamente, pero no entre quienes siguen la Liga. Para aquellos que vemos con fervor e ilusión las andanzas de la Real, no hay sorpresa en lo que hizo Bravo. Admiración, sí. Sorpresa, no. Le hemos visto ya tantas veces romper las barreras de lo imposible para mantener su portería a cero que la del sábado es una más. Una de las grandes, pero una más al fin y al cabo. Normal que el chileno salga a la sala de prensa y proclame con absoluta tranquilidad que ha jugado partidos mejores que el del sábado. Pero viendo el lado positivo, esa invisiblidad es la que ha permitido que Bravo siga siendo portero de la Real. Es lo bueno de no ser mediáticos, que los fichajes de los grandes (y no olvidemos que la lista de grandes crece cuando uno está en Segunda) se pescan en otros caladeros.
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Aunque está claro que me gustaría que se reconocieran los méritos de la Real cuando los tiene, ser invisible, repito, me parece cada vez más positivo. Cuando menos hablen de uno, menos barbaridades se pueden decir. La parada de Bravo fue tan buena que obligó a que, aunque fuera de pasada, se hablara de él. Santi Cañizares, ex portero para más señas, es ahora comentarista en Canal +. Durante el resumen del partido que emitieron el domingo por la noche en esta canal, dijo que "por fin" Bravo hacía paradas salvadoras para la Real, dando a entender que no las había hecho esta temporada. Curioso, como poco. El caso es que en las seis jornadas que llevamos de Liga Bravo ha realizado paradas excepcionales, en todos los partidos salvo ante el Real Madrid, donde los dos goles que recibió fueron imparables. Será que esta invisibilidad que sufrimos hace que nadie vea sus paradones (como el que desvió al larguero en Mallorca, que no se lo contaron), pero es bastante chocante oír algo así de boca precisamente de un portero. Claro que en el mismo resumen proclamaron que la Real jugó mal, que el Espanyol mereció como poco el empate y que no hubo noticias en el partido de Tamudo, que gozó de tres claras ocasiones de gol.
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De puertas hacia fuera, somos invisibles. No podemos pelear contra eso. Es como atacar a los molinos de viento que Don Quijote veía como gigantes. A veces, nos cogeremos pequeños berrinches cuando la ignorancia se aplique a los discursos que escuchemos sobre la Real, plagados de errores, desconocimientos, infravaloraciones y lugares comunes. Pero qué le vamos a hacer. Quizá así nos podamos sentir incluso un poco más privilegiados de ser lo que somos y de seguir al equipo que seguimos. Al fin y al cabo, formamos parte de esa excelsa minoría que podremos contar en el futuro cómo nos llevamos las manos a la cabeza de asombro y admiración al ver este paradón de Bravo. No será la última vez que lo hagamos. Seguro que no. Y como no lo haga ante Madrid o Barcelona, Bravo seguirá como hasta ahora, como el resto de la Real: tan invisible ante el mundo exterior como el equipo txuri urdin en su conjunto.

miércoles, marzo 31, 2010

No pasa nada

Claudio Bravo no va a jugar más esta temporada con la camiseta de la Real. No pasa nada. Él mismo lo ha dicho. Tenemos otros dos grandes porteros sin jugar que iban a disputarse el puesto del chileno cuando éste se marchara al Mundial. La pugna se adelanta, pero da igual. Yo voy a mojarme: prefiero que juegue Zubikarai. No desconfío de Riesgo, ni pienso decir una sola mala palabra de un portero que me hubiera encantado que fuera el siguiente gran guardameta canterano de la Real después de la marcha de Alberto, por mucho que todo apunte a que dejara el equipo a final de temporada. Pero creo que Eñaut se merece el premio, por calidad, que la tiene, y por fidelidad a estos colores, que la ha demostrado con creces. Y de Bravo qué voy a decir. Que ojala la última imagen que tengamos de él en la Real no sea tendido en un banquillo con la rodilla vendada. Ha hecho historia en la Real hasta el último día, con ese penalti parado. Es un porterazo. Y un tipo sensacional, como siempre lo ha demostrado. Ánimo y recupérate.

Xabi Prieto se perderá el partido de la temporada, ante el Hércules en Anoeta. No pasa nada. Prefiero quedarme con que Cartagena, Betis, Numancia y Levante han sucumbido ya en Anoeta. Bien es verdad que su ausencia por lesión coincidió con la peor racha del equipo, tanto de juego como de resultados, pero hay en la plantilla realista jugadores capacitados para suplirle. No para ofrecer lo mismo que el 10 realista, porque parece que al fin esta temporada todos somos ya conscientes de que no hay nadie con el nivel de Xabi en la Real, pero sí para jugar un buen partido y equilibrar al once que esté sobre el campo el domingo por la mañana. Pueden jugar Nsue, Songo'o o incluso Griezmann. No se va a acabar el mundo por la ausencia de dos jugadores. Por desgracia, Xabi Prieto ha tenido lesiones más o menos graves las tres temporadas que llevamos en Segunda. Y hemos sobrevivido hasta el día de hoy. Pero que no se pierda más partidos, porque, eso sí es verdad, Xabi aporta algo diferente incluso en los días en los que no está al nivel que se espera de él durante los 90 minutos.

A Xabi, por cierto, le han quitado sólo una de las dos tarjetas amarillas que vio en Córdoba, la segunda, con lo que el Comité de Competición ha reconocido que sufrió un claro penalti. No pasa nada. Aquí sí que no pasa nada y da rabia pensarlo. De tener un penalti a favor para empatar el partido se pasó a seguir perdiendo y con diez jugadores en el campo, independientemente de lo mal que estuviera jugando la Real. Y no me resisto a hacer un poco de fútbol ficción. Imaginemos que el árbitro pita penalti. Imaginemos que Xabi lo tira y lo mete. Imaginemos que el empate, como otros días, le da fuerzas a la Real para irse a por el partido. Imaginemos que marcamos un segundo gol. Imaginemos que el Córdoba no puede meter ya balones a la espalda de la defensa realista porque es el equipo txuri urdin el que se puede permitir el lujo de esperar atrás. Imaginemos que Bravo no se lesiona en una de esas jugadas. Imaginemos que la Real vuelve de Córdoba con tres puntos, con seis de ventaja con respecto al Hércules, con el liderato asegurado otra semana más incluso aunque los alicantinos ganaran en Anoeta, y con diez puntos más que el tercer y el cuarto clasificado. Imaginemos, sí.

De las dos acciones del árbitro del pasado sábado, el tinerfeño Trujillo Suárez, que ha evaluado el Comité de Competición, en una le ha quitado la razón. No pasa nada. No puede pasar ya en un partido que la Real perdió y será la Real la que pague las consecuencias de lo vivido en El Arcángel cordobés. Este árbitro seguirá pitando. Nunca hay consecuencias para los árbitros. Nunca. Lo hagan mal o lo hagan peor. Lo que está claro es que en Córdoba realizó una actuación nefasta cortada por un patrón que habría que erradicar del fútbol: todo a favor del equipo de casa. No fue la única causa de la derrota de la Real en Córdoba, ni mucho menos, pero sí tuvo una gran importancia. Lo he dicho más veces, pero, visto el bajísimo nivel arbitral, no está de más repetirlo: no sé por qué hay tanto miedo a evaluar con serenidad y con ecuanimidad lo que hacen los colegiados. Trujillo Suárez perjudicó claramente a la Real. Se dice y punto. Sin necesidad de hablar de villaratos, manos negras o cosas parecidas, por mucho que este equipo colecciones actuaciones perjudiciales de los árbitros en los últimos años.

Y ahora viene otro punto en el que me hace gracia que no pase nada. Durante la retransmisión del partido en Punto Radio (inconvenientes de no vivir en Euskadi, que no tuve la posibilidad de ver el partido por televisión), se dejó bien claro que Xabi Prieto se tiró, pero nadie habló de la exagerada caída del cordobesista Pepe Díaz en el penalti que sí se pitó en contra de la Real. Leyendo al día siguiente El Diario Vasco, apenas se hace mención de la actuación arbitral más que con tintes de duda. No las hubo ni siquiera en Córdoba, donde periodistas y miembros del club reconocieron la claridad del penalti. Uno ve el resumen de Canal +, y ni siquiera ponen la jugada de la expulsión de Xabi Prieto. Nadie, absolutamente nadie, se paró a pedir falta de Asen (¡ni mucho menos tarjeta!) en la jugada en la que se lesiona Bravo. Y prácticamente nadie se ha detenido en la última jugada del partido, en la que hay un gol fantasma a favor de la Real. El árbitro pitó rápidamente el final por si acaso.

No seré yo quien comparta esas aberrantes portadas que la prensa madrileña y catalana dedican a los árbitros cuando creen que ha perjudicado o beneficiado a los suyos, pero a veces uno tiene la sensación de que somos idiotas. Si nos regalan algo los árbitros, lo admitimos sin tapujos, incluso parece que sentimos la obligación de sentirnos culpables por ello. Si nos lo quitan, parece que nos duele decirlo en voz alta, parece que siempre encontramos una explicación mejor a las derrota que la arbitral, por mucho que a veces sea sólo un pitido del colegiado el que nos separa de la victoria. Preferimos tirar piedras contra nuestro propio tejado. Y luego, como decía Lillo, hay muchos realistas por ahí sueltos. No pasa nada. Nunca pasa nada.

martes, febrero 16, 2010

GRANDES GOLES: BRAVO (Real Sociedad 1 - Nastic 0, 09-10)




Lo mejor de haber visto hace apenas un par de días uno de estos goles que hacen historia es que sobran las palabras. Todos lo vimos, todos hemos leído sobre él, todos hemos escuchado ya a su autor, a Claudio Bravo. Yo creo que lo que queda es un momento único, imborrable, de pura excitación previa y de genuina exaltación txuri urdin. No me importa si fue una temeridad calculada o un riesgo prescindible. Lo que sí me importa es que es un instante de fútbol en estado puro, de Real Sociedad, de esa Real que siempre nos ha emocionado, un momento diferente, rompedor. Y valiente. El fútbol es de los valientes y el premio es la algarabía que se apoderó de las gradas de Anoeta. La de esa emocionante piña que formaron todos los jugadores de la Real, la que Bravo destacó hoy. La que sintió también, frente al televisor, mi corazón txuri urdin.

jueves, febrero 11, 2010

El mantra de Bravo

"¿Por qué vamos a estar nerviosos si estamos con ventaja sobre el resto, estamos primeros en la clasificación?". Yo lo dije la semana pasada, antes de sumar un punto en Murcia (y hago hincapié en lo de sumar, que es lo único que nos va a llevar al ascenso). Esta semana quien lo ha dicho es Claudio Bravo. Su pregunta ya es para mí un mantra, una frase que voy a repetir hasta la saciedad para responder a quienes tienen miedo en la actual situación. Nadie tiene una bola de cristal y muy pocos esperábamos que la Real encadenara justo ahora tres partidos sin ganar, pero eso no me va a generar vértigo o pánico a estas alturas. No mientras los números me sigan dando tranquilidad. La misma, por cierto, que me sigue ofreciendo lo que el equipo enseña sobre el césped.

Sí, es cierto que el juego ha bajado algunos enteros en este tramo liguero. ¿Tanto como se está diciendo? Yo creo que no. Creo que hay partidos que en la primera vuelta se ganaron en los que el rendimiento no fue mejor que en Murcia o en casa ante Las Palmas. ¿Se jugó mejor en Vigo que en tierras murcianas? ¿Se superó al Córdoba con más claridad que a los canarios? ¿Acaso es el primer partido en el que sacamos puntos gracias a las paradas de Bravo o a un gol en los últimos instantes? No, la verdad es que no. Decir lo contrario es prescindir de un análisis más completo de los partidos y de las circunstancias que acontecen en ellos.

Lo que está claro es que no ganar hace que los aspectos más negativos de la actualidad se destaquen más. Ahora parece que Elustondo está jugando peor, pero todos sabemos que no empezó la temporada demasiado entonado por mucho que la Real no perdiera hasta la jornada diez. Ahora hay quien veía a Griezmann cansado, cuando en plena racha victoriosa en Anoeta el chaval también tuvo un pequeño bache de juego. Pero eso es ley de vida. Ni la Real puede ganar los 42 partidos de Liga, ni ningún jugador puede estar permanentemente bien a lo largo de una temporada tan larga. La clave del éxito está en que el entrenador sepa ver las señales e interpretarlas correctamente, que sepa qué cambios introducir en cada momento y que los relevos respondan a las expectativas. Y de momento parece que, con todos los matices que queráis, sí ve estas cosas.

¿Las lesiones? Pues es otro de esos factores que incluyen en el fútbol. Está claro que la Real que saltará al campo el domingo no contará con cuatro jugadores que ahora mismo forman parte del once ideal (Mikel González, Estrada, Xabi Prieto y Zurutuza; éste último más por el deseo del entrenador de que sea una pieza fundamental que por los minutos que las lesiones le han dejado jugar). Está claro que eso se tiene que notar y se está notando, sobre todo en el caso de Prieto. Pero hay recambios en la primera plantilla. Carlos Martínez dio una asistencia de gol la semana pasada y cada vez está mejor. Ansotegi y Labaka, pese a que el segundo está un peldaño más abajo, son una pareja solvente. De la Bella firmó un buen encuentro en Murcia y sólo le falta subir algo más. Nsue está dando buen rendimiento y Songo'o apunta cosas importantes. Y siempre nos queda el Sanse.

Yo estoy con Bravo y seguiré estándolo mientras lo que pase en los partidos no demuestre lo contrario. ¿Por qué voy a estar nervioso si estamos con ventaja? Si acaso la perdemos (y creo que no la vamos a perder), ya buscaremos el plan B, el de subir en una lucha igualada. Pero por ahora todo marcha bien. Colíderes y ocho puntos con respecto al cuarto. Mirar al cuarto, por cierto, no denota desconfianza. Es simplemente que el premio es el mismo para los tres primeros y, en el fondo, me da igual ser campeón que tercero. La referencia es esa. No hay dudas por mi parte cuando hablo del cuarto.

martes, octubre 27, 2009

Una foto histórica

Claudio Bravo recogió ayer lunes en Madrid el Trofeo Zamora de Segunda División correspondiente a la temporada pasada y compartido con el rayista Cobeño. También recibió el premio al mejor portero de la categoría de plata, designado por los entrenadores que la pasada temporada entrenaron a los 22 equipos que la componen. Se mire como se mire, es una foto histórica para la Real Sociedad, y así hay que decirlo. Bien alto, para que se escuche entre todo el ruido que rodea a este equipo desde hace demasiado tiempo.

El chileno es el primer portero que gana el trofeo al menos goleado vistiendo la camiseta txuri urdin en Segunda. Eso ya convierte el premio en histórico. Pero es que en Primera sólo hay uno que lo haya consehguido. Nada menos que Luis Arconada, en tres ocasiones consecutivas, las tres temporadas más gloriosas de la Historia de nuestro club. El precedente ya tendría que dejarnos claro que lo que ha conseguido Bravo, aunque sea en Segunda, es memorable. Pero no es así. Encuentra más eco una extraña condena a nuestro ojeador en Francia y descubridor de Griezmann que el hito logrado por Bravo.

Llevamos demasiados años en los que tendemos a restar importancia a lo bueno que le acontece a la Real. Lo negativo lo inunda todo. Es comprensible, teniendo en cuenta que en las tres últimas temporadas hemos vivido sobre todo frustraciones, y algunas de carácter gigantesco como el descenso en Valencia o la negra tarde de Vitoria. Pero en la Real también están pasando cosas de las que nos podemos enorgullecer. El logro de Bravo es una de ellas. Y no parece que tuviera el reconocimiento que mereció al final de la pasada campaña, ni que ahora la noticia haya encontrado demasiado eco.

Para muchos, el Zamora es un premio menor. Para mí, ver al portero de la Real en la misma foto que el delantero que ha ganado la Bota de Oro o el portero del equipo tricampeón, ya es un orgullo. Sí, lo es, aunque estemos en Segunda. Quizá se pueda decir que sobre todo porque estamos en Segunda, e incluso desde allí la Real sigue teniendo la capacidad de brillar con luz propia. Es obvio que el Zamora no compensa que no se lograra el ascenso. Pero no por eso hay que dejar de proclamar bien alto que tenemos al mejor portero de Segunda. El año que viene, si siquiera en la Real y si el fútbol nos sigue sonriendo como hasta ahora, ya tendremos tiempo de colocarle entre los mejores de Primera.

martes, junio 30, 2009

Formas de despedirse

La Real Sociedad 2008-2009 pasa hoy a la Historia. Hoy se acaba oficialmente la temporada, hoy finaliza el contrato de muchos integrantes de la plantilla y hoy comienza el futuro, la Real 2009-2010, la que debe asumir el reto, por tercera temporada consecutiva, de volver a la Primera División. Y con el fin de la temporada, afrontamos una nueva remodelación inmensa de la plantilla. Desde que el equipo dio con sus huesos en la categoría de plata, los grandes cambios han estado a la orden del día, y este verano no va a ser una excepción. Con seguridad, dejan el equipo ocho jugadores y podría irse alguno más. Lo dije hace tiempo y lo repito ahora, a mí no me preocupa que a día de hoy la Real tenga sólo 16 jugadores. Cuando empiece la temporada, tendrá los 22 que ha puesto como mínimo Martín Lasarte, aunque haya que recurrir a más chavales del filial. Pero sí me llama la atención la forma en que algunos se van. Siempre ha habido clases.

Si alguien merece abrir esta entrada y ser el primero en recibir mis elogios, ese es Juanma Lillo. "Estoy muy orgulloso de haber pertenecido a la historia de la Real, pero me da mucha pena no haber pasado a la historia de la Real, desde la perspectiva del ascenso", dijo el técnico en su última rueda de prensa en Zubieta. Lo dijo y lo siente, a diferencia de otros técnicos que han pasado por la Real como, sin ir más lejos, Miguel Ángel Lotina, quien se despidió con lágrimas en los ojos pero con un contrato ya firmado con el Depor y sin echar nunca la mirada atrás a ver cómo nos iba. Por descontado, ser realista (de la Real) no te hace mejor entrenador ni garantiza resultados, pero sí es algo que gusta ver de vez en cuando en un club de honda tradición y sentimentalismo como el nuestro. Y más en tiempos oscuros, cuando parece que demasiada gente se mueve por interés propio y no por el bien del equipo que tendría que unirnos a todos. Lillo no quiere jugar contra la Real el año que viene. Yo tampoco quiero jugar contra él. Y la razón es la misma.

Sin haberse ido todavía (y quién sabe a estas alturas si se marchará), es también obligado hablar de Bravo. "Ojalá salga lo que sea lo mejor para la Real, porque también se lo merece. Espero que sea bueno para ambas partes. No quiero ser egoísta, que nos beneficie a los dos y, si no, me quedo tan bien como he estado siempre. Quiero ayudar porque las cosas no están bien en el plano económico", afirmó antes de que acabara la temporada y cuando su nombre se vinculó a equipos como el Real Madrid. Pocas veces veremos a alguien tan profesional (y a la vez tan buen futbolista) como Claudio Bravo. Encajó su suplencia en Segunda, siendo un portero internacional, como nunca habríamos imaginado. Y cuando tuvo que jugar nos demostró que tiene muchísimo nivel sin ponerse por encima de nadie. Por eso ha encajado tan bien en la Real siendo como es un portero extranjero. En ocasiones hace falta que alguien de fuera nos recuerde los valores de esta casa, lo importante que es la supervivencia de la Real sin que eso frene lo más mínimo las legítimas aspiraciones de los jugadores que visten en algún momento la camiseta txuri urdin.

Eso es lo que nos han enseñado, pero desde el lado más triste, Iñigo Díaz de Cerio y Xabi Castillo. Para el primero, la Real no era la mejor opción. Para el segundo, seguir vistiendo su camiseta en Segunda es inviable. El primero ya es jugador del Athletic de Bilbao y, aunque podía haberlo anunciado el 1 de enero, no lo ha hecho hasta ahora, él sabrá por qué. El segundo negocia con varios equipos, pero no tenía nada firmado cuando anunció su marcha porque hasta el paro debía ser mejor que la Real. Ni uno ni otro se han despedido de la afición txuri urdin. Y lo que es más triste, la afición de la Real no ha sentido necesidad alguna de despedirse de ellos. Es indudable que van a dar un paso adelante en sus carreras y, probablemente, ambos jueguen competición europea la próxima campaña. Pero los realistas no van a seguir a sus nuevos equipos ni se van a alegrar de sus éxitos. No han sabido salir de la Real y eso les perseguirá siempre, porque algún día volverán a Anoeta y no serán aplaudidos.

Tampoco supieron marcharse Necati y Abreu. El turco se borró del último partido, aduciendo que le reclamaba su equipo de origen, el Galatasaray. El uruguayo también se borró, con unas molestias y un viaje a Grecia para ser presentado por su nuevo equipo. Está claro que nada se jugaba la Real en Elche, pero los dos demostraron poco compañerismo hacia quienes han compartido vestuario con ellos en la última temporada. Gerardo, Marcos y Moha tampoco continúan en la Real (aunque los dos primeros todavía tienen posibilidades de vestir la camiseta del centenario), y sin embargo estuvieron en el Martínez Valero, jugando de txuri urdin. ¿Por qué? Porque sí, porque el simple hecho de llevar ese escudo tiene que significar algo. O, como poco, tendría que moverles la necesidad de cumplir los contratos, porque ni Necati ni Abreu tenían cláusulas que les liberasen en algún momento en caso de perder las opciones de subir.

Si hablamos de despedidas, es también obligado mencionar a Xabier Manzisidor. Que la Real tenga en la portería su mejor línea de los últimos años es en buena medida gracias a él. Es un pedazo de profesional que se va de la Real sin hablar mal del club y con una evidente mejora profesional en el horizonte: el Real Madrid. Llevo una semana augurando que Iker Casillas va a jugar la mejor temporada de su vida. Y en el Sanse también hay noticias sorprendentes. Deja el club Oskitz Estefanía. Algo hemos hecho mal si un chaval del que llevamos oyendo hablar desde que tenía quince años se va con 22, sin haber dado nunca el salto y habiendo jugado sólo nueve partidos con el primer equipo. Y también se va Giovanni Sio, al que Lillo sacó tres veces esta temporada. Me sorprendió que no jugara más entonces y ahora me sorprende su baja. Me dejan un sabor amargo estas dos despedidas. Y alguna que otra incógnita sobre lo que no sabemos.

miércoles, octubre 22, 2008

El debate de la portería

En una Real ideal, esa que tuvimos hace no tanto tiempo y que parece que ya hemos olvidado, el único debate que debiera suscitar la portería realista es qué jugador la ocupa. Desde hace ya unos cuantos años, el equipo txuri urdin ha contado con dos guardametas de auténticas garantías. Primero fueron Westerveld y Alberto, después Alberto y Riesgo, más adelante Riesgo y Bravo, y ahora son Bravo y Zubikarai. La breve andadura de esta temporada 2008-2009 nos ha demostrado que tenemos dos porteros notables, capaces de ser la última arma defensiva de la Real en cualquier circunstancia, campo y rival. No es descabellado decir que Bravo y Zubikarai están siendo los dos mejores jugadores de este equipo hasta la fecha, y en el caso del canterano, además, una sorpresa muy agradable y agradecida.

Pero el debate no está ahí. Obvio en esta Real enferma que tenemos y que entre muchos no dejan que se cure. Los debates, como casi todos los que rodean a la andadura de esta Real en Segunda, no son deportivos. A algunos les ha molestado que Bravo haya dicho que tiene "el techo más alto" y que quiere "seguir progresando". Es ya la segunda vez que lo advierte desde que empezó la temporada. Y, la verdad, no entiendo las malas interpretaciones de estas palabras. Hace una semana, Bravo defendía como titular la portería de Chile ante la Argentina de Messi y Agüero. ¿Cómo demonios se va a conformar con jugar en la Segunda División española frente a Girona, Xerez o Huesca? Es normal que Bravo tenga mayores aspiraciones porque tiene categoría para colmarlas. Y al decirlo no elude su responsabilidad, porque cuando tenga que jugar frente a Girona, Xerez o Huesca, lo hará con profesionalidad.

Bien es cierto que las dos veces que ha viajado este año con su selección, se ha perdido el siguiente partido de la Real (un total de tres siempre, incluyendo las dos eliminatorias coperas), cuando la inmensa mayoría de los internacionales han estado disponibles para jugar con sus equipos, pero no me parece suficiente motivo de duda. Hay recambio de garantías y cuando Bravo juega responde. Y eso debiera ser suficiente, porque no estamos en condiciones de despreciar talento futbolístico. Bravo no nació realista, no se ha criado en Zubieta, no tiene por qué demostrar un ficticio amor a los colores. Ni nosotros sentirnos traicionados si un día caba marchándose de la Real. Es un profesional. Realismo le podremos pedir a otros, pero no a quienes vienen de fuera. El realismo es un valor añadido que han aportado jugadores de fuera (como Darko; ¿alguien se lo agradeció desde el club cuando se decidió no renovarle?), pero no puede ser una exigencia previa.

El debate de la portería tiene otra vertiente: la económica. La cesión de Riesgo al Recreativo fue una buena operación, que podría ser aún mejor si el equipo andaluz se mantiene en Primera. Pero deportivamente le da al portero realista un año más de experiencia en Primera. Y eso dejaba en manos de Bravo la portería de la Real. Pero si llega una buena oferta por Bravo que nadie dude de que se marchará. En diciembre incluso. Y bien que agradeceremos la inyección de capital en pleno proceso concursal. Una operación así tendría que contar con el aplauso al Consejo si se produjera. De hecho, durante el verano hubo cierto temor (por la merma de potencial deportivo) a que, tras la salida temporal de Riesgo, el chileno siguiera su camino. Aquellas dudas eran porque nadie había visto a Zubikarai. Después de verle, no me puedo creer que sigamos alimentando debates artificiales que nada tienen que ver con lo deportivo. Hablemos de fútbol, por favor...

domingo, julio 08, 2007

Actitudes que retratan a los futbolistas

Cuando un equipo vive el drama de bajar a Segunda División, las actitudes de los jugadores y sus declaraciones a los medios de comunicación les acaban retratando. Que conste que no hablo de su calidad como futbolistas, sino de su talla como profesionales y, en algunos casos, como realistas. Y como el fútbol es un estado de ánimo y ahora mismo en la Real no estamos como para tirar cohetes, lo que dicen unos y otros sirve para que les clasifiquemos. Por ejemplo, Salva Iriarte y Chris Coleman han ilusionado en sus presentaciones. Sin paños calientes, han apostado por una Real que nos gusta a casi todos y por un ascenso inmediato. Pero también hay jugadores que se han retratado en los últimos días.

Xabi Prieto es uno de ellos. Su nombre lleva saliendo ya tres veranos como uno de los jugadores que se iba a marchar. De él se decía que quería irse de la Real, cuando rechazó ofertas de Valencia y Betis. Y el descenso le ha colocado ya en varios equipos, entre los que están el Athletic o el Deportivo, e incluso se ha dicho que ha presionado al club para que le traspase. En declaraciones al diario Marca, le preguntan por su posible salida de la Real. Y dice lo siguiente: "Yo soy de la Real de toda la vida, socio desde los 12 años, y si al final tengo que salir del club no quiero que sea mal. Que quede claro que, en contra de lo que algunos han dicho, ni he presionado ni voy a presionarpara irme. ¡Por favor! ¿Cómo voy a ir yo contra la Real?".

Bravo por Xabi. Esa es la actitud que debe tener un jugador de Zubieta, la que aplaudimos y aplaudiremos siempre los realistas. La Real es lo primero, pero si en esta situación que se ha generado con el descenso viene un equipo y suelta un cheque importante, ni Prieto va a ser un obstáculo para la Real ni la Real para Prieto. Lo destaco más porque de Xabi siempre se ha hablado mucho, y a veces de forma muy negativa. Está claro que su última temporada ha sido muy decepcionante, pero también que es el jugador de más calidad que ha dado Zubieta en los últimos años. Si puede seguir en la Real, yo estaré encantado. Y si no, le desearé mucha suerte.

Contrastan sus palabras con las que han pronunciado otros jugadores. Garrido dijo hace ya algunos días que estaba "halagado" con el interés por ficharle que han mostrado algunos candidatos a la Presidencia del Athletic de Bilbao y añadió que estando la Real en Segunda División "es más fácil entender" que se marche a la capital vizcaína. Pues no lo es, al menos para mí, teniendo en cuenta que hablamos de un jugador que ha crecido en la Real. No creo que estar un año en Segunda División (porque ese debe ser el objetivo) corte la trayectoria de un jugador de 22 años. Si Garrido lo ve de otra forma, lo mismo es bueno para la Real que se marche.

Y Claudio Bravo ha dicho también que su "prioridad en estos momentos es continuar en España y a ser posible en Primera división". Esto es más normal que lo de Garrido, puesto que Bravo no ha crecido en la Real y apenas lleva un año en el club. Hasta ahí nada que reprochar. Pero me ha chocado leer otra de sus respuestas, cuando se le pregunta si es posible que se rebaje su ficha por jugar en Segunda. "Es algo que ni me lo planteo, porque dudo que vaya a suceder", asegura. Como si él no hubiera sido parte del equipo que ha protagonizado el histórico fracaso de bajar a Segunda. Pues nada, que esos son los jugadores que tiene la Real.

Darko estaba dispuesto a bajarse el sueldo por seguir en la Real en Segunda. Ahora va a jugar la Champions con el Olympiacos. Alguien debería comparar uno y otro caso y darse cuenta del modelo que funciona. Ojalá Salva Iriarte pueda imponer cuanto antes el modelo que quiere para la Real, porque últimamente juegan demasiados jugadores con la camiseta blanquiazul cuando en realidad les importa un pimiento vestirla...

lunes, enero 22, 2007

Claudio Bravo, el mejor de la primera vuelta


Dentro de la mediocre, infumable e indicente temporada que está haciendo la Real, es difícil destacar a algún jugador. Pero si hay que escoger al mejor de la primera vuelta este es, sin duda, Claudio Bravo. El portero chileno nos ha dejado algunas intervenciones de gran mérito que han salvado alguno de los pocos puntos que ha conseguido el equipo realista en las primeras 19 jornadas. Dos balones que sacó de la escuadra en el Vicente Calderón, dos grandes intervenciones en el Nou Camp, una mano prodigiosa ante el Getafe...
Bravo comenzó la temporada como suplente de Riesgo, pero Bakero le dio la titularidad en Mallorca, en la jornada séptima, en su último partido como entrenador realista. Aquel día el chileno se alió con los postes. Hasta tres tiros del Mallorca tuvieron ese destino. La llegada de Lotina no le quitó la titularidad, salvo en el partido de vuelta de la Copa ante el Málaga (Bravo había jugado la ida, aunque no tuvo culpa en los cuatro goles encajados). El entrenador vizcaíno dijo primero que le mantenía "por coherencia", dado que no conocía al equipo, y después ha mantenido esa confianza en él hasta el día de hoy. En total, Bravo ha jugado trece partidos de Liga completos en los que ha encajado once goles. Los únicos peros que ha tenido han sido los errores cometidos ante Osasuna (encaja un gol increible, fácil de parar, aunque al final no tuvo incidencia en el resultado) y Valencia (quizá pudo hacer algo más en el gol de Villa, se quedó parado en la falta).
El único de los fichajes de esta temporada que está rindiendo a un buen nivel es Bravo. Y esto es especialmente paradójico en un equipo como la Real, que siempre ha presumido de tener grandísimos porteros de la cantera. Bravo es el tercer guardameta extrajero que llega a la Real, después de un fracaso (Asper) y un gran acierto (Westerveld). Desde que se retiró Arconada, la portería de la Real sólo ha tenido un dueño indiscutible, Alberto, que con oficio llegó a convertirse en uno de los mejores porteros de Primera División (Krauss llegó a pedir para él la internacionalidad antes del Mundial que se disputó en Francia en 1998). Asier Riesgo era la gran esperanza de los que deseamos que la meta realista esté en manos de un portero guipuzcoano, pero los nefastos años en los que ha venido a jugar en la Real le han cortado, por el momento, su progresión. Esta temporada, Bravo parece estar respondiendo mejor de lo que lo hizo Asier en los partidos en los que fue titular. El chileno se ha ganado el puesto y el reconocimiento de la afición, que no dudó en corear su nombre frente a Osasuna después de su enésima parada salvadora de la temporada. Ojalá que sus actuaciones contribuyan a dejar al equipo en Primera.