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jueves, abril 15, 2021

Corazón Txuri Urdin, el podcast. 1986, el año de los 6-0 en Atotxa

Durante muchos años, a la Real le cayó encima el sambenito de equipo defensivo, y en muchos tramos de su historia lo fue, cimentando sus éxitos desde atrás, desde legendarios guardametas y retaguardias férreas. Pero 1986 fue un año que demostró todo lo contrario de una manera tremenda: repitiendo el marcador de 6-0 en Atotxa hasta en tres ocasiones. En la segunda mitad de la temporada 1985-1986, el equipo entrenado por John Toshack se desmelenó en el apartado goleador de tal manera que ese fue el resultado que se llevaron Las Palmas, Valencia y Hércules, los dos primeros además en partidos consecutivos jugados en casa.

Aquella explosión goleadora, con la imagen del primero de esos tres partidos para ilustrarla, es el recuerdo que traemos esta semana a Corazón Txuri Urdin, el podcast de historias sobre la Historia de la Real Sociedad, que podéis escuchar en este enlace.

Y una semana más, os recordamos que el podcast se puede escuchar en Spotify, en este enlace, y también en Google Podcasts, en este otro enlace. Además, tened siempre en cuenta que seguimos abiertos a cualquier sugerencia que podáis hacernos para incorporar nuevos temas a este espacio centrado en la Historia de la Real.

domingo, abril 03, 2011

REAL SOCIEDAD 1 - HÉRCULES 3 Enhorabuena, la Real ya es un equipo ramplón

La Real se ha convertido en un equipo ramplon. Y sólo hay una explicación posible, el intento continuado, desmedido, desalantador y empecinado en que lo sea. Son muchos los que eso creían de su equipo, y lo han creído con tanta fuerza que ya lo creen todos, ya incluso los jugadores. A fuerza de cortar las alas del sueño europeo, nos hemos convencido de que sólo se puede luchar por la salvación. Pues bien, ya es lo único por lo que se puede luchar y encima con un desánimo notable. A base de restar importancia a la temporada que estaba haciendo Xabi Prieto, él se ha convencido de que no es un jugador importante. Ya no lo es. Tanto hemos dicho que esta temporada era para aprender, que ahora ya nos dejamos enseñar por cualquiera. Y con el empeño de pensar que cada rival que viene a Anoeta es el Ajax de Cruyff (por usar la famosa metáfora de Lasarte), hemos conseguido que todos lo parezcan. Incluso dos colistas de la Liga que se han paseado sin oposición por Anoeta. Que el Hércules gane 1-3 es una afrenta a la dignidad que el escudo que el equipo lleva en su camiseta obliga a demostrar. Que venza, además, haciendo tan poquito, es una muestra de que querer es poder y no querer es, indudablemente, ni siquiera poder intentarlo. Enhorabuena a todos, la Real ya es un equipo ramplón.

En demasiadas ocasiones las gentes del fútbol se llenan la boca con palabras altisonantes con la que quieren esconder muchas cosas. La de esta semana era "final". Si esto de hoy era una final, la actitud con la que la Real y el Hércules han saltado al campo, sobre todo la Real, es para morirse de la vergüenza. La primera mitad fue terrible, infame, nefasta. Por parte de los dos equipos, pero sobre todo por la del cuadro txuri urdin, que jugaba en casa, que era el que tenía la oportunidad de que el día de hoy zanjara su batalla casi por completo. Si eso sucede después de que Lasarte dijera en la rueda de prensa del viernes que los entrenamientos de la semana habían sido de los mejores de la temporada y, encima, con los mejores hombres disponibles sobre el campo, es que algo grave está pasando. Grave fue el resultado, pero también la actuación de la Real, que pone incluso en entredicho el trabajo que se hace en Zubieta. Quizá lo segundo más grave que lo primero. Lo que está claro es que nada funcionó como debiera desde el inicio. Ni había salida de balón, ni había fútbol, ni se generaron ocasiones de gol, ni hubo una especialmente clara contundencia defensiva. No hay, en esos primeros 45 minutos, casi nada rescatable en la actuación de los once jugadores que vistieron de blanquiazul.

Greizmann y Xabi Prieto fueron de lo más destacable dentro de ese bajísimo nivel, porque ambos intentaron cosas, metieron balones en el área y buscaron crear fútbol y ocasiones de peligro, aunque no siempre con suerte. Sobre todo destacaron un par de jugadas del joven francés, aunque, empeñados en decir que está cansado y sin chispa, la acabó perdiendo. Incluso su puesto en el campo, aunque eso vendrá luego. El extremo zurdo tuvo el gol en sus botas en una magnífica jugada personal que Calatayud envió a córner. Aranburu también, en un disparo desde fuera del área tras una cesión atrás de Xabi Prieto. Tamudo estuvo a punto de llegar a un centro de Griezmann que tocó hacia atrás un defensa arriesgándose incluso el gol en propia puerta. Todo eso sucedió en los últimos diez minutos de la primera mitad, minutos que maquillaron una primera media hora absolutamente horrenda, nefasta y desquiciante, en la que ningún jugador realista fue capaz de encadenar tres pases seguidos. Zurutuza, que durante casi toda la temporada ha sido esa brújula futbolística, probablemente protagonizó hoy su peor partido, fallando controles fáciles, perdiendo muchos balones en el centro del campo y mostrándose incapaz de combinar ni con los extremos ni con un Tamudo que rozó la desesperación.

Antes de llegar a esos minutos, el Hércules mostró sensaciones contradictorias. Por un lado, llegaba con una facilidad insultante hasta la frontal del área sin hacer nada espectacular, forzando alguna llegada de peligro, sobre todo una que sacó abajo Bravo (enfadado como siempre por lo solo ante el peligro que le dejan con demasiada frecuencia). Por otra, parecía conformarse con el empate, pues no apretaba más de lo necesario y varios de sus jugadores, en especial su portero, el despreciable Calatayud (todavía le recuerdo machacando miserablemente el punto de penalti antes de que Savio fallara aquel penalti que nos dio la sensación de enviarnos a Segunda hace cuatro años). La primera media hora daba ventaja a los puntos al Hércules. El arreón final de la primera mitad obligaba a pensar que el empate era justo, porque ambos pudieron marcar. Como la Real atacó después, cabía pensar que la segunda parte tendría que comenzar con una continuación de esos correctos minutos del equipo txuri urdin. En absoluto. Y cabe pensar que eso se debe a cierta complacencia, a que todavía quedaban posos de la semana de que esta final se iba a ganar porque sí. Y porque sí ya no se gana a nadie en el mundo del fútbol. Por muy malo que pueda ser el rival.

La actitud de ambos equipos en esa segunda mitad fue idéntica a la del comienzo del partido. Es decir, nefasta. En absoluto propia de un partido que ambos había calificado de final. Casi daban ganas de solicitar un cambio en el reglamento para exigir que estos partidos resten puntos a los dos equipos. Y en eso, sin que nadie pudiera pensar que iba a suceder algo en el partido, marcó el Hércules. Kiko Femenía, el único jugador de calidad que se mostró hoy sobre el césped (se encontró también con el infortunio de De la Bella, su marcador, que tuvo que retirarse lesionado antes de la media hora cuando estaba cuajando un muy buen partido; Mikel González ocupó su lugar y Labaka salió como central), metió un gran balón al segundo palo que remató Portillo. Ahí empieza otra de las grandes características de esta Real, la de quitapenas. Demasiados deprimidos han encontrado consuelo frente a la Real esta temporada. Demasiados. Portillo no había marcado un gol en toda la Liga. Y marcó en Anoeta. Para completar la barra libre del altruismo que es el equipo txuri urdin, Drenthe, ese sobrevaloradísimo jugador y nefastto profesional, marcó dos más. Lleva cuatro en toda la Liga, y tres de ellos se los ha metido a Bravo, uno en el partido de ida y dos en el de vuelta. Impresionante.

Cuando el Hércules se puso 0-1, quedaban todavía más de veinte minutos para el final del partido. Pero a fuerza de hacer creer a este equipo que es incapaz de remontar un partido, ya ni se lo plantea. Hoy no se lo planteó. Hoy deambuló por el campo sin crear peligro. Lasarte, cuyo fuerte no suele ser revolucionar los partidos en las segundas mitades (aunque a veces, como en Santander, sí lo consigue), no sólo no ayudó sino que cercenó las posibilidades de la Real con sus cambios. Es bastante incomprensible que Griezmann ceda su lugar en el campo a Sarpong. El primero, por cansado que pudiera estar, había llevado peligro en el partido. Sarpong no lo hace desde las cuatro o cinco primeras jornadas de Liga. Desde entonces, nunca ha sido el revulsivo que se esperaba de él y hoy no lo ha sido. El tercer y último cambio fue retirar a Diego Rivas para introducir a Ifrán. ¿Cambio ofensivo? Sí, pero no. Zurutuza retrasó su posición para formar el doble pivote junto a Aranburu, e Ifrán se marchó arriba con Tamudo. Al eliminar la presión en la salida del Hércules, aunque fuera la de un Rivas hoy liviano, fue imposible que la Real creara una sola jugada de peligro. Aún más, posibilitó los contraataques de los alicantinos, que convirtió dos goles más y pudieron ser tres.

Especialmente sangrante es el tercero gol, el segundo de Drenthe. Con 0-2, nada ya que ganar por convicción, y en el minuto 89, la Real ocupó una desmadrada posición en el campo, en el que sólo Zurutuza (¡Zurutuza, nada menos!) cerraba un contraataque de Drenthe con 60 metros de carrera por delante. Una cosa es perder y otra cosa es hacerlo por el desbarajuste colectivo. Y aunque en los momentos difíciles siempre parezca injusto u oportunista acordarse de los que no están, es inevitable pensar el daño que le ha hecho a este equipo la lesión de Llorente. No creo que el delantero realista hubiera permitido perder de esta manera un partido como el de hoy. O como el del Málaga. Al menos no así. Y faltaba la triste puntilla del partido, ya en el 92, el primer gol de Ifrán con la camiseta txuri urdin. Lo que tendría que ser un motivo de gozo se convirtió en una broma. Pero como a este equipo le hemos dicho que los primeros goles de los delanteros no sirve para ganar, pues qué más da que otro marque y la Real no sume. A Ifrán le ha pasado lo mismo que esta misma temporada le sucedió a Tamudo o a Sarpong. Lo que le pasó por ejemplo en su día a Agirretxe. Carlos Martínez le sirvió un espléndido balón para que el uruguayo anotara. Ese era el camino para jugar, dos toques seguidos y buscar las bandas. Pero la Real lo ignoró y prefiero demostrar que es un equipo pequeño. Lo es. Me duele decirlo, pero lo es.

Pues bien, a todos los que querían que la Real fuera un equipo ramplón y sin posibilidades de soñar con ser algo más hay que darles la enhorabuena. Y eso incluye a los que visten la camiseta de la Real, no penséis que es un ataque furibundo contra los pesimistas que siempre rodean al equipo, no. La Real es fuerte si cree en sí misma y ya no lo hace. Perder 1-3 es un descalabro inconcebible y difícil de asimilar. Supone la sexta jornada sin ganar antes de visitar el Vicente Calderón. Lo gracioso, perdonadme que me lo tome con ironía, es que el descenso sigue estando a la misma distancia, a seis puntos. Pero ahora la Real ya sólo tiene a tres equipos por debajo antes del pozo del descenso. Y es triste porque la responsabilidad es propia. El Hércules no es un buen equipo. No ha ganado por fútbol. Tampoco el Málaga o el Racing superaron a la Real. Pero todos ellos ganaron con facilidad. El equipo ha mostrado una tristísima debilidad mental que da la razón a los agoreros, a los que piensan en lo ramplón que puede llegar a ser este equipo. Y el caso es que con dos toques y una leve presión arriba daba para llegar al área y generar peligro. Pero si no se quiere creer, no se puede. Y esta Real ya no cree porque no ha sabido soñar y ya ha dilapidado el espléndido trabajo que había hecho hasta ahora. Eso ya se ha olvidado y casi nadie lo va a recordar. La cosa ya sólo puede empeorar.

sábado, abril 02, 2011

PREVIA Real Sociedad - Hércules. Ansias de ganar

Si el gol es la salsa del fútbol, ganar es su espíritu. Y ganar es lo que necesita la Real, lo que ansía, después de mes y medio sin hacerlo y de dos semanas sin fútbol, en este regreso a la competición (domingo, 17.00 horas, Anoeta, PPV). Ganar para acabar con los temores de quienes creen que este año el descenso es algo más que un lejano fantasma. Ganar para recuperar el hábito competitivo que ha mantenido la Real durante la gran mayoría de jornadas de esta temporada. Ganar, como decía Lasarte, porque a la gente le hace falta una alegría después de tanto tiempo. Y ganar para que Anoeta vuelva a ser el fortín de la primera vuelta, donde sólo los grandes y siempre con algún factor extraño, pudieron llevarse la victoria. El estadio donostiarra, como hace un año y contra el mismo rival, el Hércules, presentará un aspecto de lujo para que la victoria sea el único resultado posible. Enfrente, el colista. La última vez, la visita del Málaga, eso no sirvió para mucho. Que ahora se rompa esa racha. Y la de cinco jornadas sin ganar.

Esta vez los planes de Lasarte sí parecen claros. Las dos ausencias con las que cuenta, la convocatoria casi calcada a la de Santander y las declaraciones en rueda de prensa del técnico uruguayo dejan entrever que el once será el de gala (y no está de más recordarlo, casi el mismo que consiguió el ascenso a Primera): Bravo en la portería, con Carlos Martínez y De la Bella en los laterales; Mikel González y Ansotegi en el centro de la defensa; Rivas y Aranburu ocuparán el doble pivote (Elustondo también cuenta con opciones de seguir en el once, pero parece poco probable porque Lasarte habló de la experiencia como factor clave de estos encuentros); con el tridente de más calidad por delante, el formado por Xabi Prieto, Zurutuza y Griezmann; y Tamudo en punta. En la lista de 18 sólo hay un cambio con respecto a la pasada jornada, la entrada de Markel (a pesar de que ha tenido molestias durante los últimos días) en lugar de Dani Estrada.

Llorente y Demidov son las dos únicas bajas con las que cuenta la Real para esta jornada. El delantero apura para llegar a disputar algunos minutos esta misma temporada, aunque sea para ir cogiendo la forma que sólo da la competición, y el segundo estará ya disponible para la próxima jornada. Por decisión técnica, y además de Dani Estrada, el único que se queda fuera de nuevo es Agirretxe, a pesar de haber marcado en el amistoso de la pasada semana ante el Eibar. Temporada muy complicada para el de Usurbil. Diego Ifrán no será titular por el momento, ya que Lasarte entiende que no está para jugar 90 minutos, pero seguro que dispondrá de minutos ante el Hércules. Sarpong y Sutil se mantienen como eternos recambios sin explotar de Prieto y Griezmann, aunque tendrá que tratar de aprovechar los minutos que les pueda dar Lasarte. Zubikarai y Labaka completan la lista.

La Real es duodécima en la tabla con 35 puntos y llega a este partido con cinco semanas consecutivas sin ganar y un solo punto de los últimos quince posibles. El equipo txuri urdin no sale victorioso desde que derrotara al Mallorca el pasado 21 de febrero con gol de Tamudo. Tiene los puestos de descenso seis puntos por debajo y los europeos siete por encima. Distancias similares, pero un pensamiento único. Delante tendrá al colista, el Hércules. El último equipo que llegó ocupando ese puesto en la clasificación fue el Málaga y ganó en Anoeta 0-2. Los alicantinos son el peor visitante de Primera, ya que sólo han sumado seis puntos a domicilio y una victoria, sorprendentemente en el Camp Nou y en su primer partido lejos del Rico Pérez. Encadenan cuatro derrotas consecutivas que le costaron el puesto a su técnico, Esteban Vigo. Djukic debutará en Anoeta como entrenador de Primera en España.

El Hércules es, históricamente, uno de los mejores rivales para los intereses de la Real. Entre Primera y Segunda División ha visitado San Sebastián en 20 ocasiones, de las cuales ha perdido en 14, ha empatado en cinco y sólo en un enfrentamiento se llevó la victoria. En la máxima categoría son 14 los duelos entre Real Sociedad y Hércules, con diez triunfos locales y cuatro empates. La mayor goleada txuri urdin es el 6-0 de la temporada 1985-1986, con Toshack de entrenador, dos goles de José Mari Bakero, tres de López Ufarte y uno más de Zamora. En Segunda, destaca el 9-2 de la campaña 1948-1949. Los goles realistas los anotaron Arguiñano, Caeiro, Alsúa (dos cada uno), Gomes Bravo (tres) y Pérez. La única victoria del Hércules se produjo en la categoría de plata en la temporada 2008-2009, por 1-2. Xabi Prieto anotó el gol en un partido histórico, pues supuso la primera victoria visitante en un duelo entre estos dos equipos, pues la Real jamás ha ganado en Alicante.

La última vez que el Hércules vistó Anoeta fue en la temporada pasada, la 2009-2010, en un partido vital para dirimir la pelea por el ascenso a Primera. Al final, tanto Real como Hércules lograron el ansiado billete hacia la máxima categoría del fútbol español. Fue un partido de claro dominio y de merecida victoria txuri urdin, aunque fuera por la mínima, 1-0, y sufriendo hasta el final, como siempre por lo exiguo del marcador y en absoluto por los méritos futbolísticos de unos y otros. Nsue fue el autor del tanto del triunfo. De la Bella despejó un balón, Griezmann lo controló de forma magistral y sirvió a Carlos Bueno. Su vaselina se estrelló en el larguero y Nsue, muy atento, remachó de cabeza al fondo de la red de la portería del Hércules. Fue un partidazo descomunal de Bueno, de Zurtuza, de Mikel González y de la Real como bloque, como equipo y como conjunto, lo que hace que también fuera un partidazo de Martín Lasarte. Como siempre, o peor fue el árbitro, que se comió varios penaltis. La Real, en todo caso, se disparaba como líder hacia el ascenso.

En el partido de ida de la presente temporada, la 2010-2011, la Real cayó injustamente derrotada en Alicante después de realizar un notable encuentro y una sobresaliente primera mitad. Griezmann destacó sobremanera en esos minutos y anotó el gol realista a la salida de un córner, después de que el larguero repeliera un brillante cabezazo de Carlos Martínez. Es uno de los poquísimos goles de estrategia que ha convertido la Real esta temporada. El equipo txuri urdin, guiado por el francés y un gran Prieto, tuvo ocasiones de sobra para sentenciar el partido, pero el Hércules, en los cinco primeros minutos de la segunda parte, le dio la vuelta al partido sorprendentemente. Trezeguet hizo el empate en fuera de juego. Drenthe, de falta directa y tras rebotar el balón en la espalda de Xabi Prieto, envenenando aún más el disparo, hizo el 2-1 que sería definitivo a pesar de los muchos y buenos intentos de la Real por empatar. El equipo de Lasarte, eso sí, murió en el área rival. La última acción del partido es un gol bien anulado a Tamudo por fuera de juego.

lunes, noviembre 15, 2010

HÉRCULES 2 - REAL SOCIEDAD 1 Injusto castigo para una buena Real

La maldición del Rico Pérez con el Hércules como rival seguirá vigente un año más después de una derrota de la Real, una más en ese escenario, que ha llegado de forma injusta y, la verdad, sin que se le puedan reprochar muchas cosas al equipo de Martín Lasarte. El conjunto txuri urdin, hoy estrenando una camiseta verde, fue muy superior al Hércules durante una espléndida primera mitad en la que el gol de Griezmann hacía justicia a los méritos y también a las intenciones de uno y otro contendiente. Poco más de cinco minutos de difícil explicación al comienzo de la segunda mitad supusieron que el marcador diera la vuelta, con dos goles de los locales. Y en el resto del partido la Real recuperó nuevamente el mando y mereció de nuevo marcar. Derrota, sí, pero con un sabor muy diferente a las cosechadas en Pamplona o Mallorca, por recordar dos actuaciones muy deficientes de la Real fuera de casa. Dos jugadas muy puntuales dieron al traste con un gran trabajo táctico en la pizarra del técnico uruguayo, con más de una notable actuación individual y con uno de los mejores, si no el mejor, partido como visitante que finalizó con un resultado muy injusto.

La alineación que presentó Lasarte no deparó sorpresa alguna. El uruguayo, teniendo a Ansotegi ya recuperado, volvió a su defensa predilecta y, ante la baja de Zuturuza adelantó la posición de Aranburu para dar cabida a Elustondo en el doble pivote. La apuesta no pudo salir mejor. Los primeros 45 minutos de la Real fueron, seguramente, los mejores disputados a domicilio en lo que llevamos de temporada. Mejores incluso que los de Málaga, aunque aquella actuación fue muy alabada y la de esta jornada seguramente quedará sepultada en el olvido que suele generar una derrota. La magnífica presión arriba y en el centro del campo y el espléndido trabajo del entramado defensivo sirvieron para desactivar por completo el juego del Hércules, que veía con impotencia como la Real le estaba pasando por encima. La maravillosa actuación de Griezmann, en combinación con un inteligente Xabi Prieto, estaba provocando la zozobra de la defensa alicantina. Y ellos fueron protagonistas en el gol. El 10 sacó un córner que Carlos Martínez (por fin aprovechado en los saques de esquina) remató con garra. La defensa sacó bajo palos el cabezazo del bravísimo lateral navarro, pero Griezmann recogió el balón, tras rebotar éste en el larguero y lo introdujo de cabeza en la portería local.

El propio Griezmann pudo hacer el segundo en un par de ocasiones, pero en la primera otra vez repelió el balón el travesaño y en la segunda cruzó demasiado el esférico. Y Ansotegi también tuvo su ocasión. No eran ya las ocasiones, muy claras algunas aunque es cierto que tampoco provocaron grandes actuaciones de Calatayud. Es que la Real, esa Real cuya capacidad técnica se suele infravalorar, estaba jugando francamente bien al fútbol. Hay dos o tres combinaciones en el centro del campo que mueren en la frontal del área del Hércules, incluso con algún disparo desviado, que las hubieran podido firmar equipos con mucho más renombre que el nuestro. Pero, mal sempiterno de la Real, no llegó el segundo gol que supusiera un punto y aparte en el partido y la puntilla para los locales. El público del Rico Pérez estaba ya presto a silbar a los suyos, y de hecho lo hizo en algún lance de la primera mitad, pero los herculanos se marcharon vivos a los vestuarios. La Real, ya se sabe, es un equipo de marcadores cortos. En Anoeta sabe gestionarlos con precisión pero fuera siempre parece suceder algo que acaba echando por tierra las muchas virtudes de este equipo, que son más de las que muchos creen.

Y así, el Hércules marcó dos goles en los cinco primeros minutos de la segunda mitad. Cierto es que los locales intensificaron el ritmo del partido, pero los goles no fueron resultado de ese fútbol frenético. Al menos no llegaron sólo por eso. No se puede considerar casualidad que ambos tantos nacieran en la banda derecha del ataque herculano, la que defendió un De la Bella que parece estar acusando no tener relevo en el primer equipo txuri urdin y haber jugado casi el cien por cien de los minutos de la temporada (y hasta ahora a un gran nivel). En el primer gol le cogen la espalda con mucha facilidad para meter un centro que Trezeguet introduce en la portería de Bravo. En el segundo, De la Bella falla al cubrir su banda, obliga a Mikel González a salir y cortar en falta un peligroso avance del rival. Esa falta acaba en gol directo de Drenthe. Dos errores puntuales acabaron con el gran trabajo de la primera mitad. El resto del partido supuso un regreso a los cauces de la primera parte, pero a la Real le pesaron el cansancio, la precipitación y, sobre todo, el mazazo anímico de ver cada minuto más cerca otra derrota, y además inmerecida, en su escenario más maldito. Sus ocasiones, tan numerosas o más que en la primera mitad, no fueron tan claras.

Lo cierto es que, resultado al margen, son muchos los aspectos positivos que deja el partido. Para quienes pensaban que las muchas intervenciones de Bravo eran un demérito de la defensa, hoy el chileno apenas ha tenido que actuar en el partido. Carlos Martínez sigue personalizando el generoso esfuerzo que esta Real derrocha en cada partido. Mikel González y Ansotegi secaron por completo a las estrellas ofensivas del Hércules. Diego Rivas cortó una impresionante cantidad de balones, e incluso, muy bien secundado por Elustondo, se permitió el lujo de sacarlo jugado y en largo (suyo es el envío a Griezmann que éste convierte en el corner que acaba en el gol realista). Xabi Prieto controla los tiempos de los partidos como nadie. Llorente, aunque sea en partidos como el de hoy en los que no goza de ninguna ocasión de gol, trabaja a destajo como el primer pilar de la presión que permite tantos robos de balón. Griezmann demostró un estado de gracia que, como dijo Lasarte en la rueda de prensa, le convertirá en el líder de la Real dentro de no demasiado tiempo. Incluso los cambios, metiendo a Xabi Prieto por dentro y a Sarpong en la banda, fueron buenos. Y la Real murió en campo ajeno, como demuestra que Tamudo, ya recuperado transformara, aunque en fuera de juego, la única ocasión que tuvo, ya con el partido agonizando en su descuento.

Y con tantas cosas buenas, ¿por qué demonios ha perdido la Real? Como decía, la principal expliación, si no queremos hacer caso a maldiciones (aunque dos en una semana, la de la Copa y la del Rico Pérez, son muchas maldiciones), está en dos fallos puntuales. Y la pena es que los fallos puntuales le cuesten tantos puntos a una Real que tampoco tiene suerte en los momentos decisivos. Si el larguero de Griezmann entra, igual hablamos de un paseo en la segunda mitad. Pero no entró. Igual si el primer gol del Hércules es en la primera mitad, un linier fino para pitar fueras de juego (el que anula el tanto a Tamudo en el minuto 93), invalida también el de Trezeguet (adelantado como podía estarlo Llorente hace una semana en su gol ante el Racing). Igual es porque le falta malicia en demasiadas acciones. O tener arbitrajes tan favorables como el que ha brindado Undiano Mallenco hoy al Hércules. Cuánto le cuesta a la Real lograr tarjetas en sus rivales (el colegiado se permitió el lujo de ignorar piscinazos en el área, manos, reiteración de faltas de un jugador herculano y sobre algún realista, zancadillas con mala leche o incluso, al borde del descanso, una alevosa agresión de Peña a Griezmann que le produjo una brecha en la ceja), y con cuánta facilidad se las muestan a los jugadores txuri urdin (¡la Real acabó con más amonestaciones que el Hércules!). A veces parece que se ríen de nosotros.

Lasarte dijo que, si hay que perder, prefiero hacerlo como lo ha hecho hoy la Real. Estoy totalmente de acuerdo con él. Hoy el equipo txuri urdin ha salido al Rico Pérez a jugar al fútbol, y por momentos lo ha hecho francamente bien. Pero el fútbol, como todos sabemos, no es un deporte en el que siempre gane el mejor. A la Real le faltan cosas, sí. Más puntería, más control del descontrol que a veces viven los partidos y pulir ciertos detalles. Pero es mejor equipo de lo que muchos creen. Quizá hasta de lo que los propios jugadores creen. A pesar de la derrota, la Real está en la novena posición de la tabla y se queda a tres puntos de la zona europea y seis por encima de la de descenso. Es una pena haber desperdiciado en parte un tramo de la Liga en el que las salidas eran asequibles y permitían soñar con haber arañado algún punto más que, sin haber llegado al primer tercio de competición, acercara ya a casi la mitad de los puntos necesarios para garantizar la permanencia. Ahora empieza un calendario mucho más exigente. Pero, ojo. Los mejores partidos de la Real han llegado contra los de arriba. Que nadie se olvide de que Villarreal y Espanyol, tercer y sexto clasificados, perdieron en Anoeta y que el todopoderoso Real Madrid sufrió lo indecible y ganó con un gol de fortuna. Sigo teniendo plena confianza en esta Real, que jugando así va a lograr muchos puntos fuera de casa que sumar a su fortín de Anoeta.

sábado, noviembre 13, 2010

PREVIA Hércules - Real Sociedad. Estadísticas... ¿para romperlas o para aumentarlas?

Visita la Real Alicante para medirse al Hércules (domingo, 17.00 horas, Rico Pérez, PPV) en un partido que presenta muchas estadísticas interesantes. El equipo txuri urdin, tras sufrir un año más el maleficio de la Copa, se enfrente ahora al campo más maldito de su centenaria historia, uno en el que nunca ha vencido con el Hércules como rival y del que salió derrotado con estrépito la semana pasada. Un toque de revancha por aquella goleada no sobrará para los realistas en el partido. Los de Lasarte buscan la cuarta victoria consecutiva, algo que no consiguieron en la temporada del ascenso y que en Primera no logran desde hace muchos años. Llorente busca su cuarta jornada consecutiva goleando. A las siete de la tarde del domingo sabremos si esas estadísticas se han roto o si, por el contrario, han aumentado. Lo que está claro es que las estadísticas negativas son todo un reto para la Real, que ya dio un golpe de efecto hace dos semanas ganando en Málaga y que ahora quiere confirmar que no sólo Anoeta le da la fuerza suficiente como para ganar partidos.

Muchas novedades en la lista de Martín Lasarte, ya que algunos lesionados han vuelto y otros no han llegado a tiempo de viajar a Alicante. Vuelven al grupo de 18 convocados Tamudo (después de un mes de ausencia) y Markel (que después de su alabada actuación en Málaga se ha perdido dos partidos, en Liga contra el Racing y en Copa el de vuelta contra el Almería). Por contra, se queda fuera Zurutuza, todavía no apto para jugar tras la lesión que sufrió en el último partido liguero. Siguen sin formar parte de la convocatoria Sutil (sería una sorpresa, a tenor de las declaraciones de Lasarte, que no estuviera listo para la próxima semana) e Ifrán (que aún no ha debutado). El gran damnificado de la convocatoria de esta semana es Agirretxe, que se vuelve a quedar fuera. En lo que ha podido participar durante la lesión de Tamudo ha marcado dos goles (en Liga ante el Deportivo y en la vuelta copera) y ha dado una asistencia (en la ida del torneo del K.O.), pero tuvo la desgracia de ser decisivio negativamente ante el Almería, fallando un gol claro con el 0-0 y perdiendo el balón que dio origen al primer gol de los andaluces. Tendrá que esperar otra oportunidad.

La ausencia de Zurutuza es, a priori, lo único que trastoca de verdad los planes de Lasarte para este partido. La defensa volverá a ser la de siempre, con Bravo bajo los palos, Carlos Martínez (aunque Estrada se mantiene en la convocatoria, y eso es una novedad) y De la Bella en los laterales, y presumiblemente Ansotegi (que ya entró en la lista del partido de Copa) y Mikel González por el centro. Por delante de ellos todo depende de los planes del técnico uruguayo para suplir a su mediapunta. Viguera es la opción natural, pero no está siendo el primer recurso de Lasarte para reemplazarle. Parece más probable que Aranburu adelante su posición y se coloque por delante de los dos mediocentros, en una especie de falso trivote. Diego Rivas, Elustondo y Markel Bergara se jugarían esas dos plazas de contención por delante de la defensa. Griezmann, Xabi Prieto y Llorente son fijos en el ataque. Sarpong y Tamudo, junto al ya mencionado Viguera, serán los ases que el entrenador txuri urdin se guarde en el banquillo para la segunda mitad.

Cuatro victorias consecutivas. Ese es el regisro que puede conseguir la Real si sale victoriosa del Rico Pérez. Lasarte no las consiguió el año pasado, pero sí Lillo en la temporada anterior (cayeron Sevilla Atlético y Girona en casa y Xerez y Castellón fuera). En Primera, no se logran desde la campaña 2004-2005, cuando fueron hasta cinco los triunfos consecutivos (en Anoeta perdieron Real Madrid, Espanyol y Racing, como visitante se ganó a Málaga y Celta de Vigo). Joseba Llorente también lleva tres semanas seguidas marcando, y hasta ahora cada gol suyo ha sido sinónimo de victoria (todo lo contrario le ha sucedido a Tamudo, que no ha visto ganar a la Real con un gol suyo, llevando los mismos que el ex jugador del Villarreal). Llorente todavía está lejos del récord de seis jornadas consecutivas anotando al menos un gol que comparten Aldridge (en la temporada 89-90) y Kovacevic (lo logró en las tres últimas jornadas de la campaña 01-02 y las tres primeras de la 02-03, la del subcampeonato). Y para rematar la jugada de los números, el Hércules lleva siete partidos sin ganar, incluyendo los dos de Copa, competición en la que cayó eliminado como la Real.

Pero el gran reto estadístico que presenta el partido para la Real es el escenario, el Rico Pérez. Veinte encuentros ha jugado allí con el Hércules como rival, 14 de ellos en Primera y seis en Segunda, y no ha ganado nunca. Sólo ha sacado ocho empates, seis en la máxima categoría (a cero o a uno) y dos en la división de plata (ambos a un gol). Sí ha logrado la victoria en ese estadio contra el Alicante (temporada 2008-2009) y el equipo juvenil se proclamó campeón de Liga en la temporada 98-99 (Labaka jugaba en aquel conjunto), pero el Hércules hace maldito este campo para los realistas. Las mayores goleadas que se ha llevado el conjunto txuri urdin de allí y contra este rival datan de las temporadas 85-86, un 6-0 en Primera, y 48-49, un 9-2 en Segunda. La última vez que se enfrentaron en la división de honor fue en la campaña 96-97 y el resultado fue de 2-1. El gol de Pikabea no sirvió para que aquella Real entrenada por Javier Irureta consiguiera romper un maleficio del que ni siquiera logró escaparse el equipo campeón de Liga a comienzos de los años 80 (empató a uno en la 80-81 y perdió 2-1 en la 81-82).

La pasada temporada la Real sufrió la mayor goleada del campeonato en el Rico Pérez y ante el Hércules, en el primer partido que jugó a las doce del mediodía de un domingo. 5-1 señaló el marcador al final del encuentro, y aunque fuera un resultado engañoso tampoco se puede decir que no fuera culpa de la actuación del conjunto txuri urdin. Una primera parte muy igualada y disputada entre dos de los mejores conjuntos de la categoría acabó con 1-0 para los locales. En el minuto 67 llegó el segundo, gracias a un desafortunado rebote en la pierna de Ansotegi y ahí comenzó la debacle. En el 78 llegó el tercero, ante la absoluta desidia de la defensa realista, en la que Mikel González jugó como lateral derecho por la baja de Dani Estrada (Carlos Martínez aún no había debutado en esta campaña). Y aunque Griezmann acortó distancias a pase de De la Bella y se pudo hasta soñar con una remontada épica, a Bravo le cayeron dos más, uno de ellos del ex realista Delibasic. La Real llegó líder a Alicante y la maldición del Rico Pérez cayó sobre el conjunto txuri urdin como una gran losa. El castigo fue excesivo, pero se lo buscó la Real ella solita. La historia, en todo caso, tuvo final feliz para los dos equipos, pues ambos subieron a Primera.

lunes, abril 05, 2010

Hasta el cielo se puso de nuestra parte

Amaneció el día en San Sebastián negro y gris. Como los colores con los que el Hércules saltó al césped de Anoeta. Y poco poco las nubes se tornaron blancas y el cielo recuperó su color azul. Hasta el cielo se puso de nuestra parte. ¿Cómo no íbamos a ganar? Llovió durante el partido, pero cuando miraba hacia el cielo sólo veía esos dos colores, el blanco y el azul. Y cuando miraba al césped, también. El cielo fue un fiel reflejo del partido. El cielo, justo eso a lo que aspiramos en junio. Volver al cielo, a esa Primera División de la que nunca debimos salir. No tenemos tradición de tenerlo todo de nuestra parte, pero ahora que lo tenemos, hasta el cielo, hay que agarrarlo con fuerza. Esta Real lo está haciendo. Y todos, desde dentro y desde fuera, ya lo ven sin ningún género de dudas.

Hasta el Plus lo dice. "¿Dónde vas a ver el próximo domingo a una Real de Primera?". Yo la vi en Anoeta, pero muchos la verían a través del Plus. Y si el Plus lo dice, será verdad. Tanto da que en Alicante, seguro, aprovecharan el mismo anuncio por la coincidencia de colores. Tanto da que luego en el resumen del partido que emitieron por la noche sus comentaristas no supieran pronunciar el nombre de Zubikarai, que le catalogaran como el tercer portero del equipo, que pensaran que Xabi Prieto había jugado o que vieran con insistencia y en primera instancia un imposible fuera de juego en el gol de Nsue. Las imágenes, que ya no están en codificado como antaño, no mentían. Y mostraban a una Real campeona y triunfante. El año que vienen tendrán que saberse mejor todos los detalles de la Real. Porque estaremos en Primera.

Y estaremos allí por muchas cosas, pero una de las más importantes es que nunca hemos tirado la toalla. "En Primera o en Preferente, de la Real hasta la muerte", decía aquella famosa y hermosa ancarta que se mostró en Valencia el día que bajamos a Segunda. Desde entonces, en Anoeta siempre ha habido más de 15.000 aficionados. Incluso para jugar contra el Poli Ejido o el Alicante. Siempre incondicionales, como en los desplazamientos a Huesca, Soria, Salamanca o Gijón. Y con la bandera txuri urdin en el balcón. El Ayuntamiento de San Sebastián ya la tiene colgada desde hace unas semanas. En algunos balcones de realistas anónimos también se ven. Quizá llevan allí desde 2003, cuando todos soñamos con ser de nuevo campeones. Quizá estén desde hace pocos días, cuando el sueño de ser campeones en nuestro periplo de Segunda se ha terminado de afianzar. Pero las banderas siempre han estado ahí. Siempre.

REAL SOCIEDAD 1 - HÉRCULES 0 Una Real imparable

Fiesta mayor en Anoeta. El partido ante el Hércules era de los grandes y la respuesta de la Real fue de categoría. Se vio a un equipo imparable, capaz de lo mejor para sacar adelante el encuentro y sumar tres puntos más que no son definitivos, no, pero que hicieron que la gente saliera de Anoeta convencida de que faltan pocas fechas para la fiesta por el ascenso. La respuesta fue de líder, de campeón, de gran equipo. Respuesta a las bajas, a los debates, al mal partido de Córdoba. Ni uno solo de los jugadores realistas que saltaron al campo hizo una mala actuación. Ni uno solo. Algunos alcanzaron un nivel sublime e hicieron que el marcador fuera increíblemente corto para los méritos de uno y otro equipo. La Real exhibió una vez más todo lo que ha hecho grande al equipo a lo largo de la temporada, incluyendo una comunión con la grada que ya quisieran muchos equipos que hoy juegan en Primera. El equipo de Martín Lasarte es líder y ha ganado en Anoeta a todos sus rivales por el ascenso. Por algo será. Reconozcámoslo. Y disfrutémoslo.

Lasarte esta vez no sorprendió en su alineación. Los dos cambios obligados en el once titular encontraron el sustituto esperado. El portero elegido fue Zubikarai por delante de Riesgo (no ha tenido suerte en la Real este portero, no), el extremo derecho que suplió a Xabi Prieto fue Nsue. Casualidades de la vida, o no, los dos reemplazos salieron reforzadísimos del choque ante el Hércules. El guardameta porque, a pesar de alguna que otra salida dubitativa, hizo en la segunda mitad un paradón con su pie izquierdo que sirvió para mantener la merecida victoria. El atacante, autoproclamado delantero pero condenado en esta Real a jugar en banda, y a pesar de no haber hecho un gran partido, porque marcó el gol de la victoria. Un gol que, pese a todo, tiene otros dos nombres propios. Primero el de Griezmann, que hizo un control sublime tras el melón que había despejado De la Bella, se giró y puso un espléndido pase en profundidad. Una auténtica genialidad.

El segundo nombre propio del gol es el de Carlos Bueno. Hizo un desmarque espléndido, picó el balón por encima de Calatayud con clase, pero su balón se estrelló en el larguero. La jugada mereció acabar así en gol. Pero para remediarlo apareció Nsue. Eso es exactamente lo que se espera de él, velocidad en los contraataques y apariciones donde la defensa menos lo espere. Marcó el gol y se besó el escudo. Si conseguimos que gente de fuera sienta eso por la Real, este equipo se convierte en una fuerza imparable. Bueno no tuvo la fortuna del gol. Es más, se puede hablar de un día horrible de cara a la portería rival. Pero qué partidazo hizo el uruguayo. Estuvo en todas las salsas, en las broncas y en las ocasiones. Mereció el gol antes de que Nsue lo remachara, pero es que antes y después, todavía en la primera parte, Calatayud le respondió con dos paradones. Y en la segunda mitad tuvo un uno contra uno que no acabó en gol por egoísmo del charrúa. Intentó primero el pase a Griezmann, pero se lo interceptó un defensa. El rechace se lo quiso jugar él, a pesar de que el francés seguía solo y Aranburu entraba desde atrás como un obús.

Sólo faltó ese segundo gol para redondear la mañana en Anoeta, porque la Real fue superior al Hércules en todo. No creo que sea nada descabellado decir que, a pesar del resultado de ambos encuentros, la superioridad txuri urdin con respecto al conjunto herculano fue muchísimo mayor que la de los aquí visitantes sobre la Real en el Rico Pérez. Que aquel día el partido finalizase 5-1 y esta jornada sólo 1-0 forma parte de lo difícil que es de entender el fútbol. La Real mereció una goleada y acabó sufriendo. Bueno, es un decir provocado por lo corto del marcador. Sufrimiento no hubo demasiado durante todo el partido, puesto que el Hércules sólo tuvo dos ocasiones de gol, y no llegaron hasta después del descanso. La primera, como decía un poco más arriba, la frustró Zubikarai con el pie. Algún día nos explicará cómo lo hace, pero hasta en los días más tranquilos responde el guardameta con un paradón superlativo. La segunda fue una doble ocasión tras una falta botada sobre su área. Los rechaces cayeron en los pies de jugadores herculanos, pero la defensa se lanzó a tapar los disparos como si la vida les fuera en ello. Y es que así era.
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El Hércules cayó en la trampa de la Real. Salió con intención de mandar y el dominio le duró cuatro minutos. Los que tardó Griezmann en hacer su primera diablura por la banda. A partir de ahí, el dominio fue txuri urdin. Y fue así porque, esta vez sí, el centro del campo dio una exhibición. Así se produjo el tercer cambio en la alineación de Lasarte. Zurutuza ocupó la mediapunta, Aranburu bajó al doble pivote junto a Rivas y Elustondo se quedó en el banquillo. Decir que Rivas estuvo descomunal ya no es noticia esta temporada. Ante el Hércules se permitió incluso el lujo de un regate sobre la línea de banda y un centro al área que Bueno pudo convertir en gol. No era Xabi Prieto, no, era Rivas. Decir que Aranburu mejoró en esta posición también es obvio. Qué salida de balón tiene el capitán. Pero para Zurutuza todos los elogios se quedan cortos. Empezó frío, pero una vez le cogió el pulso al partido se erigió en la figura. Hoy hay quien le compara, exageradamente como es normal, con Zidane. Yo vi, también con ojos de exageración, la estampa de Laudrup. Si tuviera un pelín más de velocidad y si las lesiones le respetaran, estaríamos hablando de un superclase.

En realidad es que no se puede decir una mala palabra de ningún realista. Nsue reconoció que no había hecho un buen partido, pero marcó el gol del triunfo para compensarlo. Ansotegi pudo ser el jugador al que menos se vio, pero es que tampoco hizo falta que apareciera más. Ya estaba a su lado Mikel González, todo un titán que recuperó su mejor nivel, cortó lo indecible, tapó las subidas de De la Bella con una categoría que merece verse ya en Primera División e incluso se permitió el lujo de lanzar varias arrancadas ofensivas que contribuyeron a minar la moral del Hércules. Carlos Martínez y De la Bella hicieron todo lo que se espera de ellos y más, Griezmann puso la categoría y Bueno una lucha encomiable. Zurutuza pudo marcar, Bueno tuvo tres grandes ocasiones, Songo'o provocó otro paradón de Calatayud, Johnatan Estrada firmó varios pases de clase y Elustondo contribuyó a rearfirmar el centro del campo cuando más intentaba presionar el Hércules. ¿Que el partido acabó sólo 1-0? Avatares del fútbol, pues los mértios de la Real fueron mucho mayores.
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También tuvo su cuota de responsabilidad en el marcador el árbitro. Calamitoso desde el inicio y poco tendente a pitar faltas a favor de la Real. Su primera acción de gran demérito fue perdonar la expulsión a Del Olmo por una criminal entrada sobre Bueno en el centro del campo. El uruguayo se levantó muy enfadado y con razón. Acto seguido, con Anoeta ya encendido por la manía que tienen algunos colegiados de ser siempre blanditos con el rival, Del Olmo volvió a propinar una patada al delantero realista, y tampoco así se llevó siquiera la amarilla. Que el jugador herculano se marchase en el descanso lesionado puede entenderse como justicia poética. Nada más comenzar la segunda parte, hubo un empujón dentro del área sobre Nsue que también pudo castigarse con pena máxima. Clarísima fue una posterior mano a remate de Bueno (en el rechace, el centro de Mikel González también rebotó en una mano visitante, pero esa infracción no fue tan evidente). Parece imposible que a la Real le piten un penalti este año, los de Lasarte están rompiendo todas las estadísticas. A cambio, el árbitro perdonó otra mano de Diego Rivas en el área realista, segundos antes de que Zubikarai evitase el empate.

Ni la deficiente actuación arbitral pudo impedir el triunfo txuri urdin. La Real bordó el fútbol en ocasiones y siempre supo leer el partido. Contuvo el arreón inicial del Hércules, tuvo la serenidad de adueñarse del centro del campo poco a poco, llegó con peligro al área rival con las más diversas armas (centros desde la banda, jugadas individuales, pases en profundidad), presionó la salida del rival con astucia, supo ceder los metros necesarios para que el Hércules dejara huecos y, a cambio, no fuera capaz de crear peligro, y mantuvo la entereza defensiva que ha hecho que la Real ocupe desde hace ya muchos meses puestos de ascenso a Primera División. Faltaban Bravo y Prieto. También Labaka y Dani Estrada. Cuatro jugadores que tienen hueco en el once inicial o, como poco, en la convocatoria. Y la respuesta fue de tal grandeza que impresiona. Sí, fue impresionante ver a la Real jugar así. Quizá no es un fútbol de salón en todo momento, pero es el que ha hecho grande a este equipo a lo largo de su centenaria historia.
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La Real mantiene el liderato y lo seguirá manteniendo, como poco, una semana más. No se recuperó el golaverage particular con el Hércules, parecía misión imposible antes del partido aunque una efectivdad máxima en el partido de vuelta podría haber dado un vuelco a esta estadística, pero el escenario es inmejorable. Todos los equipos que luchan por subir han perdido en Anoeta. Todos y cada uno de ellos. El estadio donostiarra, por cierto, ya ha visto cuatro victorias consecutivas, que sumadas a las ocho anteriores hacen un total de doce en 16 partidos jugados como local. El Hércules se queda a seis puntos, la cuarta plaza (a expensas de lo que haga hoy el Betis), ahora en manos del Levante, a nueve. Anoeta vibra con su equipo, siempre con más de 15.000 incondicionales incluso en los partidos con más olor a Segunda. El sol brilla y la Real es líder. ¿Qué más se puede pedir? Sólo la fiesta del ascenso. Y para eso ya queda poco.

jueves, abril 01, 2010

PREVIA Real Sociedad - Hércules. Sólo uno resucitará

Domingo de resurrección y, aunque ninguno de los dos esté precisamente muerto, sólo uno puede resucitar (domingo, 12.00 horas, Anoeta, Canal +). La Real debe hacerlo, porque viene de ofrecer su peor cara en Córdoba, donde además perdió a dos de sus jugadores más importantes. Y el Hércules viaja a San Sebastián con el mismo objetivo, después de cuatro jornadas sin marcar un solo gol y sumando apenas un punto. Anoeta acoge el último duelo directo que el equipo txuri urdin vivirá como local esta temporada y hasta ahora ha ganado siempre, lo mismo que en el horario matinal de los domingos. Primero contra segundo, el estadio donostiarra acoge el mejor partido de la categoría, el duelo entre los dos equipos más regulares de la temporada. Un duelo de titanes del que sólo saldrá vencedor uno. O quizá ninguno si el partido acaba en tablas y los perseguidores, esta semana sí, aprovechan para recortar diferencias.

El principal problema de Martín Lasarte está en suplir las dos bajas que le dejó el partido de Córdoba. Y la principal, la que centra todas las miradas, es la de Claudio Bravo. El chileno iba a dejar la Real para marcharse al Mundial a falta de un mes para que finalizase la competición. Su lesión adelanta la elección de su sustituto. El técnico realista afirmó en la rueda de prensa que ninguna de las pruebas que hizo durante la semana (por las que muchos daban como favorito a Riesgo) son definitivas. Asier Riesgo ofrece veteranía y fue la primera elección de Lasarte durante la temporada para suplir a Bravo. No obstante, su futuro no parece pasar por la Real y en diciembre ya estuvo a punto de salir. Eñaut Zubikarai era el portero titular pretendido para esta misma temporada por la secretaría técnica, que no pudo dar salida, como quería, a Bravo y Riesgo. En la segunda vuelta, Eñaut ha sido siempre el elegido por Lasarte para suplir al chileno y para sentarse en el banquillo. El nombre del elegido no lo sabremos hasta media hora antes del partido.

La otra gran duda del once estriba en el extremo derecho. Xabi Prieto cumplirá un partido de sanción y el técnico tendrá que elegir entre Songo'o, que todavía no ha sido titular en Anoeta, y Nsue. El primero es más jugador de banda que el segundo, pero no está claro quien suplirá al diez realista. El resto del equipo no debería de ofrecer muchas sorpresas. La única duda añadida sería la posible entrada de Zurutuza, pero no parece demasiado probable a pesar de que el centro del campo no termina de ofrecer un gran rendimiento sin él. De esta forma, la defensa la formarían los ya habituales Carlos Martínez (Dani Estrada todavía no vuelve), Ansotegi, Mikel González (Labaka sigue de baja) y De la Bella. Diego Rivas estaría delante y lo normal es que Lasarte insista con Elustondo a su lado y con Aranburu por delante, a pesar del debate que genera este trivote. Sería muy raro que Griezmann y Bueno no fueran los otros dos titulares. Agirretxe y Johnatan Estrada esperarán su oportunidad en el banquillo.

El partido que acoge Anoeta es el mejor que puede ofrecer este año la Segunda División, tiene aire de final y también de revancha tras lo sucedido en el Rico Pérez en la primera vuelta. Real y Hércules son los equipos que durante más tiempo han ocupado puestos de ascenso y, pese a sus malas rachas en esta segunda vuelta, los que todo el mundo da como principales favoritos a disputar la próxima temporada en Primera División. La Real tiene 55 puntos, el Hércules 52. Un empate le serviría al equipo txuri urdin para seguir en el liderato una semana más. Pero una victoria dejaría a su principal rival a seis puntos de ventaja (que no serían siete salvo sorpresa mayúscula en forma de goleada que le permitiera al conjunto de Lasarte recuperar el average particular). Ganando, la Real se convertirá en el mejor conjunto de la Segunda División como local, honor que ahora mismo ostenta el Hércules, que suma un punto más aunque también con un partido más que los realistas.

Ganar es importante para mantener el liderato, pero sobre todo podría servir para poner tierra de por medio con respecto al resto de equipos perseguidores. El Betis juega el lunes en un campo donde aún no ha ganado ningún aspirante al ascenso, la ciudad deportiva del Villarreal, y el Cartagena visita el sábado a Las Palmas, que está cinco puntos por encima del descenso y no puede confiarse. Ambos están hoy a siete puntos de la Real. La victoria del Levante ante el Numancia le coloca provisionalmente a seis puntos (pero con el average a favor de la Real) y, en caso de victoria realista, dejaría a los sorianos nada menos que a once más el average. Ojo al césped de Anoeta, que la semana pasada vivió partido de rugby y que ha recibido lluvia en los últimos días. El estadio donostiarra en todo caso, es talismán para la Real en horario matinal (cuatro partidos, cuatro victorias) y ante los rivales directos (el Hércules será el último de ellos en pasar por San Sebastián; ya han caído Cartagena, Betis, Numancia y Levante). La Real acumula además tres victorias consecutivas como local.

La Historia juega a favor del equipo txuri urdin. De las 19 visitas a San Sebastián, el Hércules ha perdido nada menos que en 13 y sólo ha ganado en una ocasión. Los cinco partidos restantes finalizaron en empate, el último de ellos curiosamente en la temporada en la que la Real ganó su primera Liga, la 80-81. En Primera, la estadística es aún más contundente, con diez victorias realistas de los catorce encuentros jugados y ninguna derrota. El triunfo más abultado es el 6-0 que se registró en la temporada 85-86, con dos goles de José Mari Bakero, tres de López Ufarte y uno de Zamora. Sólo leer esos nombres ya insufla grandeza. En Segunda, la Real sumó tres victorias y un empate en los cinco enfrentamientos disputados. Y aquí la mayor goleada se disparó hasta registros propios de otras épocas. En la campaña 48-49, el equipo realista le endosó a los alicantinos nada menos que un 9-2. Gomes Bravo marcó tres goles, Caeiro y Alsúa anotaron dos cada uno y Arguiñano y Pérez redondearon una tarde de gloria con un tanto más por cabeza.

La única victoria del Hércules en San Sebastián se produjo la temporada pasada. La Real se agarró a ese partido como penúltimo intento de acercarse a los puestos de ascenso, y en el primer minuto de partido sus ilusiones saltaron por los aires. El Hércules se adelantó nada más saltar al campo y complicó muchísimo el trabajo de los de Lillo. El técnico realista lo vio todo perdido e intentó un ataque a la desesperada, metiendo tres cambios de golpe. Pero el Hércules se puso 0-2, los dos goles de Rubén Navarro. Dominaba la Real, pero las ocasiones de gol más claras, todas, fueron visitantes. A poco más de diez minutos para el final, Xabi Prieto, a pase de Marcos, hizo el 1-2 y llevó a la grada el sueño de un empate agónico. Pero no fue posible. Lo que la Real puso sobre el campo, mucho corazón pero nada de juego, no fue suficiente. Los puestos de ascenso se quedaron a siete puntos de distancia. Y ya no estuvieron nunca más cerca que eso, a pesar de que era sólo la jornada 25.

En la primera vuelta, la Real recibió la derrota más abultada de la temporada y de su paso ya de tres años por la Segunda División. En un partido intenso, jugado de poder a poder y en realidad no resuelto hasta el tramo final, el Hércules ganó por 5-1. Un marcador muy abultado para los méritos de unos y de otros pero que resultó lógico porque la Real bajó los brazos en el tramo final del encuentro y permitió a los herculanos disfrutar de balones a la espalda de la defensa que no perdonaron. Griezmann, que no fue titular, hizo el 3-1 y, en realidad, abrió la puerta para luchar por el empate. Pero el equipo no se lo creyó y acabó humillado. Lasarte no supo encontrar la fórmula en un centro del campo en el que Markel fue titular y tampoco acertó al colocar a Mikel González en el lateral derecho como sustituto del sancionado Dani Estrada. A la Real se le fue el partido ambos flancos y lo mucho que remó hasta que dio el partido por perdido, algo que no se puede permitir, no sirvió de nada. El 5-1 lastra casi definitivamente el average particular. Pero el fútbol a veces da sorpresas. Y más si es domingo de resurrección.

(Nota: Partido importante y toca estar en Anoeta. La crónica del partido y sus correspondientes fotos las podréis ver el lunes)

domingo, noviembre 01, 2009

HÉRCULES 5 - REAL SOCIEDAD 1 Un castigo tan injusto como fácil de explicar

Castigo durísimo el que se ha traído la Real del, ya se puede decir con toda tranquilidad, campo más maldito para este equipo de toda la geografía española. En veinte visitas, ni una sola victoria. Y doce años que, pese a todo, llevaba sin perder, se han visto quebrados por la mayor goleada que ha encajado el conjunto txuri urdin en esta andadura en Segunda División que transita ya por su tercera etapa. El castigo ha sido, decía, duro. Pero tan duro como ha sido, y sin atender al desasosiego que genera un marcador así, se puede afirmar que ha sido muy injusto, porque no refleja en absoluto lo que ambos equipos mostraron sobre el terreno de juego. Y, a la vez, se puede decir que es muy fácil de explicar visto lo visto sobre el césped del Rico Pérez, en mucho mejor estado de lo que se temía en las horas previas al encuentro.

La Real ha perdido 5-1 ante el Hércules fundamentalmente por cuatro motivos. El primero, el agujero en el centro del campo que ha permitido maniobrar al conjunto local. El segundo, la carencia que tiene este equipo en los laterales, independientemente de quién juegue o lo bien que lo pueda hacer. El tercero, los despistes individuales, que a este equipo le suelen costar muchos puntos. Y el cuarto, la falta de acierto ante la portería contraria. La parte menos preocupante de una derrota tan contundente como ésta es que dos de los cuatro errores tiene fácil solución en el trabajo semanal que se hace en Zubieta. Con el último vamos a tener que convivir durante un tiempo, quizá durante toda la temporada. Y el otro, el tercero de ellos, encontrará remedio con un mayor compromiso o, en caso de no lograrse, con el cambio de piezas en el once inicial. Martín Lasarte, como tipo sensato que es (acierte o se equivoque), asumió tras el partido toda la responsabilidad de la derrota. La tiene en parte y, si aplica esa sensatez, encontrará fácil solución para muchas cosas.

El técnico desplegó un once muy novedoso y decidió prescindir de Agirretxe y Griezmann. Con ello, y gracias a la derrota, Lasarte se convertirá en protagonista de un debate muy difícil de digerir, y es si la Real está en condiciones de prescindir de dos jugadores de sus características (sobre todo en el caso del francés, ya que su recambio natural, Johantan Estrada, volvió a quedarse sin minutos; fue Nsue quien ocupó la banda izquierda). Desde fuera da la sensación de que Lasarte ha querido poner músculo sobre el campo para evitar lo que sucedió en Valencia contra el Levante. Lo ha conseguido a medias, porque la primera mitad, quizá incluso los primeros 60 minutos, han sido un precioso enfrentamiento futbolístico, de poder a poder entre dos de los mejores equipos de la categoría. La Real consiguió frenar la arrancada inicial del Hércules y se metió pronto en el partido, generando ocasiones de gol que podrían haber escrito un guión muy diferente. Sobre todo un cabezazo franco de Bueno, titular hoy por delante de Agirretxe, que se marchó elevado.

Entramos aquí en el primero de los errores. El Hércules se ha manejado con cierta comodidad en el campo de la Real, con lo que ha podido llevar peligro al área txuri urdin (que no a la portería de Bravo, que apenas se ha tenido que emplear en todo el partido más que para sacar el balón del fondo de la red). La explicación hay que encontrarla en el mal partido de Markel, titular hoy. Si no endereza su rumbo, Markel lleva camino de convertirse en una eterna promesa, y más teniendo en cuenta que la Real de esta temporada cuenta en su mediocentro con Elustondo y que desde el Sanse vienen pujando muy fuerte Ros (hoy en el banquillo), Illarramendi o Albistegi. Markel venía de hacer buenas actuaciones en segundas partes, pero su regreso al once ha sido tan desafortunado que el regreso de Elustondo le condenará seguramente al banquillo, quizá incluso a la grada, durante un tiempo. Lasarte lo vio claro y Markel se quedó en el vestuario en el descanso, para dar entrada a Agirretxe y reforzar el ataque.

Ese cambio, aunque no sirvió para solucionar el problema en el centro del campo, fue muy acertado porque le dio al equipo mayor potencial ofensivo estando por detrás en el marcador. Agirretxe hizo suya la frontal del área, de una forma que Bueno (acabó sustituído por Sergio) no había sido capaz de lograr. El nueve realista tuvo una muy buena ocasión para marcar, a la que respondió el meta Calatayud con una notable estirada. Para entonces el Hércules ya ganaba 1-0, tanto que había materializado mediada la primera mitad. Aquí entramos en el segundo de los errores que ha motivado la derrota: la falta de laterales. El primer gol alicantino es producto de un error de los dos jugadores de banda. De la Bella cierra en la jugada la línea de fondo, pero permite el centro desde fuera hacia el segundo palo. Allí, un Mikel González muy desplazado hacia el centro, no en vano es central, deja demasiado espacio al atacante para que anote el 1-0.

Carlos Martínez estaba señalado como el lateral derecho titular y único de este equipo tras la marcha de Gerardo, pero su lesión en el primer entrenamiento de la pretemporada abrió el debate. Dani Estrada, con algunos altibajos, había cubierto con soltura la carencia de la Real en el lateral. Su primera sanción por tarjetas ha demostrado que falta algo en la plantilla. O quizá que Lasarte tendría que haber ido metendo a Carlos Martínez poco a poco, ya que hoy se estrenaba en una convocatoria, por lo que es probable que también se hubiera visto como precipitado el darle los 90 minutos. Pero en la izquierda también hay un problema. De la Bella no termina de responder del todo y parece que el técnico no confía en Sarasola (como tampoco en otros dos de los potrillos subidos del Sanse este año, el central Esnaola y el delantero Viguera). Este problema parece tener mala solución si no es con un fichaje de invierno.

La Real en todo caso, demostró coraje con el marcador en contra y, con el cambio ofensivo introducido por Lasarte en el descanso, se fue a por el partido. No sólo a por el empate, sino que también parecía claro que se pensaba en ganar. Y ahí entraron en juego los otros dos errores. Primero, porque a la Real le ha faltado pegada. Ha llegado al área rival con facilidad, con buenas combinaciones en el centro del campo, pero sus tiros apenas han tenido peligro. Ni Xabi Prieto ni Aranburu han generado el miedo en la grada o en el equipo rival a pesar de sus buenas posiciones de tiro. El segundo de los errores ha sido el más decisivo de todos: el de los despistes individuales. Cuando más hacía la Real por empatar, Diego Rivas ha perdido un balón absurdo en el centro del campo y ha permitido el contraataque herculino que ha acabado con el 2-0. Y probablemente con el partido.

Griezmann ha saltado al campo por Nsue (muy activo pero sin mucha suerte) para solventar el problema en ataque. Y ha marcado un gol que, pese a todo, ha devuelto a la Real al partido. Digo pese a todo porque cuando el francés marcó el equipo txuri urdin ya perdía 3-0. El tercero fue una reproducción del problema del primer gol: Mikel González no es lateral (y hay que tomar nota de ello; aunque le salga alguna buena actuación en la banda, su rendimiento bajó mucho el año pasado porque se le sacó con demasiada frecuencia del centro de la zaga, entonces para la defensa de tres con la que jugó Lillo durante buena parte de la campaña), no siguió una pared bien trenzada por el Hércules y el delantero remató a placer. El 4-1 revivió el error del lateral, y el 5-1 el de concentración individual. Esta vez fue Labaka quien regaló un balón franco para que el resultado se convirtiera en la mayor goleada recibida por la Real en Segunda desde 1966 (el Deportivo le venció entonces por el mismo resultado).

Anunque la crónica deportiva tiene la costumbre (y el defecto) de magnificar lo que sucede en el campo, sea a favor o en contra, en función del resultado, lo cierto es que el 5-1 que señalaba hoy el marcador fue profundamente injusto. El partido fue igualado y se decidió por el buen hacer en el contragolpe de un magnífico equipo, el Hércules, que será sin duda uno de los rivlaes en la lucha por el ascenso, como ya lo fue el año pasado (cuando se convirtió en el equipo que más puntos sumó en la Segunda de 22 equipos sin lograr una de las tres primeras plazas y, por tanto, el billete a Primera). Lo que más duele, de hecho, no es ni la derrota ni la goleada, sino precisamente eso, que ha sido ante un rival directo. La Real ha tirado a la basura el gol average particular contra el Hércules, lo que ya le obliga, mirando a junio, a sumar un punto más que los alicantinos o a al menos igualar la goleada en su visita a Anoeta.

A la espera de lo que haga el Numancia esta tarde en su visita al Levante, la Real mantiene la tercera posición, y eso sigue siendo una buena noticia. Tan buena como mala es que las dos defensas del liderato que ha tenido que hacer el conjunto de Lasarte hasta ahora se hayan convertido en las dos derrotas realistas en esta Liga. El comienzo del tramo más duro de la campaña ha sido malo. Muy malo. Toca responder con autoridad en la segunda etapa, el sábado que viene ante el Recreativo en Anoeta. El 5-1 obliga a Lasarte a reflexionar para encontrar solucionar a los evidentes problemas que ha manifestado la Real hoy en Alicante. Pero que nadie se vuelva loco. Aunque la factura ha sido elevada, los problemas han sido cuatro. Muy fácilmente localizables y, algunos, subsanables con trabajo. Este equipo sigue mostrando detalles positivos y esos son los que nos pueden llevar a Primera. Si sabemos aprovecharlos y rentabilizarlos. El sábado, otra oportunidad de este larguísimo trayecto hasta junio de 2010.

sábado, octubre 31, 2009

PREVIA Hércules - Real Sociedad. Empieza el examen de nivel

Empieza el examen de nivel que la Real pasará durante las próximas cinco semanas (domingo, 12.00 horas, Rico Pérez; Canal +). En ese espacio de tiempo, el equipo de Martín Lasarte se va a enfrentar con cuatro de los siete primeros clasificados, y el primero será el Hércules. Quizá el más difícil por el presente del equipo alicantino y por el pasado realista en estadio. El rival txuri urdin no pierde como local desde hace un año y, para añadir más morbo estadístico al encuentro, la Real nunca ha sido capaz de ganarle allí en las 19 visitas que le ha rendido. Para este examen de nivel, además, Lasarte está obligado a presentar variaciones con respecto al once que ha venido jugando en los últimos partidos, en los que la Real ha encontrado el juego y el camino a seguir.

Dos son las bajas esenciales, que hay que sumar a la de Elustondo (que parece que podrá volver la próxima semana). Dani Estrada vio ante el Córdoba su quinta tarjeta amarilla de la temporada, síntoma de que todavía está aclimatándose al puesto de lateral y abusa de las faltas, pero también de que los árbitros amonestan a la Real con excesiva facilidad, demasiada teniendo en cuenta que este equipo es de todo menos violento. Zurutuza también causa baja, pero éste debido a una lesión que, además de motivar su cambio hace una semana en Anoeta, podría tenerle lejos del equipo entre dos y cuatro semanas. Cómo resolverá Lasarte estas dos ausencias es una incógnita que abre la puerta a un cambio de sistema además del obligado de nombres.

El técnico aseguró en su última rueda de prensa que el equipo podría jugar con tres centrales (como hizo Lillo la pasada campaña) a lo largo de la temporada, pero que no tener a Dani Estrada disponible limita las posibilidades de hacerlo en Alicante. En caso de salir con este esquema, Labaka, Ansotegi y Mikel González estarían atrás, con De la Bella y Carlos Martínez (que entra en la convocatoria por primera vez en la temporada; la duda es saber si está para aguantar los 90 minutos) en las bandas. Si siguen siendo cuatro los defensores, Mikel González y Carlos Martínez se jugarían el puesto de lateral derecho. Si gana el de Lodosa, el sacrificado en el centro volvería a ser Labaka.

La elección de la defensa condicionará lo que se vea en la faceta ofensiva. Parece seguro que Diego Rivas, Xabi Prieto, Griezmann y Agirretxe estarán sobre el campo. Pero eso deja una o dos plazas todavía por cubrir, en función del esquema. Markel Bergara podría tener su oportunidad, aunque Lasarte también podría optar por dar continuidad a Aranburu. La apuesta por Javi Ros (que se estrena en una lista esta temporada tras ilusionarnos en los últimos partidos de la pasada) parece más dudosa. En la mediapunta, el buen partido de Nsue hace una semana le da ventaja, aunque no hay que descartar que jueguen juntos Agirretxe y Bueno. Que el técnico hablara bien de Johnatan Estrada en la rueda de prensa previa al partido también hace pensar que podría tener su oportunidad, aunque parece más probable que sea en la segunda mitad antes que de inicio.

Cuando la Real bajó a Segunda, uno de los fantasmas que se esgrimieron fue el partido de las doce de la mañana. En ese horario, la Real sólo tiene el recuerdo de haber jugado alguna vez en Vallecas, y hace ya una década de aquello. El Rayo utilizó esa franja horaria para disputar sus partidos también en Primera, y así poder llevar gente al campo sin la competencia de Bernabéu o Calderón. El conflicto televisivo de los últimos años impidió que Canal + televisara partido alguno de la Real, que había firmado contrato con Mediapro (operador que, hasta esta temporada, no había ofrecido partidos de Segunda). Hasta hoy. La Real debuta en este horario casi dos años y medio después de consumar su ascenso, tras haber jugado ya 93 partidos en la división de plata.

El estado del terreno de juego del Rico Pérez también ha sido objeto de comentarios durante la semana y ojalá que no tenga que serlo durante y después del partido. Parece que ha mejorado en los últimos días gracias a una nueva siembra, pero el temor era encontrarse algo parecido al césped del Levante, campo en el que la Real cosechó su primera y hasta ahora única derrota de la temporada. El Hércules, invicto en los últimos quince partidos jugados como local, parece haberse aclimatado bien a un terreno en no muy buenas condiciones. Los alicantinos, además, tendrán en el once a un viejo conocido para le equipo txuri urdin, Delibasic.

Estadísticamente, Alicante es de las peores plazas para la Real. Allí jamás le ha ganado al Hércules (aunque el Rico Pérez vio una victoria txuri urdin el año pasado, ante el Alicante, este año en Segunda B) en los 19 partidos que ha disputado. De los catorce que jugó en Primera, sólo consiguió arrancar seis empates, todos ellos a cero o a uno y el último conseguido en la temporada 84-85. En Segunda, la estadística es algo más benévola con la Real, ya que logró dos igualadas en los cinco partidos jugados y, además, fue en sus dos últimas visitas. Viendo los datos con un prisma positivo, la Real no pierde en Alicante desde 1997 en la máxima categoría y desde 1948 en la división de plata. El peor resultado encajado allí por el conjunto donostiarra es el 4-1 que cosechó en Primera en la temporada 54-55 y en Segunda en la 46-47. La Real sólo ha conseguido marcar dos goles en Alicante en una ocasión, en el 4-2 de la campaña 48-49, que, eso sí, acabó en ascenso txuri urdin.

La pasada temporada, la Real debió romper ese maleficio alicantino y regresar del Rico Pérez con una victoria. No la mereció por juego, influído por la ausencia por lesión de Xabi Prieto, pero sí debió lograr los tres puntos gracias al gol de Labaka. El Hércules hizo mucho por empatar el partido, quizá incluso por ganarlo, pero ahí apareció Bravo. El partidazo del chileno es de los de recordar. Él debió ser el artífice de la victoria, el jugador que se habría llevado todos los titulares de la prensa al día siguiente. De la donostiarra alabándole, de la alicantina maldiciéndole. Pero apareció el árbitro. Hernández Hernández. Primero se inventó un penalti que Diego Rivas jamás cometió. Y como Bravo cometió la osadía de agrandar su espléndida actuación deteniéndolo, lo mando repetir. Ahí ya fue gol, el empate a uno definitivo. Fue la primera de unas cuantas actuaciones arbitrales perjudiciales para la Real. Aquel día se escapó el liderato para el equipo de Lillo. Casualmente, la condición con la que se presenta en Alicante el conjunto de Lasarte.

domingo, febrero 22, 2009

REAL SOCIEDAD 1 - HÉRCULES 2 En parada cardíaca

El corazón de la Real está en parada cardíaca. Hoy ha perdido cuando nadie lo esperaba. Sobre todo cuando el propio equipo realista no lo esperaba. Y es complicado saber por qué ha perdido. Lo que es evidente es que la carencia de gol de este equipo es lo que está matando lentamente (todavía no definitivamente) sus aspiraciones de subir a Primera División. El acierto de cara a portería y la capacidad de generar ocasiones es, claramente, lo que ha decidido el encuentro de hoy. El Hércules se ha llevado tres puntos sin merecerlo, por la afortunada circunstancia de anotar un gol en el primer minuto de juego. Los alicantinos han venido a defenderse y se han encontrado con el partido perfecto. No han tenido apenas llegadas al área de la Real, no han tocado el balón en campo rival y han marcado sus dos ocasiones de gol. Bravo ni siquiera ha tenido que intervenir. Pero el juego de la Real no genera llegadas claras y por eso marcar es complicadísimo.

La parada cardíaca se debe a que la Real deja pasar muchas oportunidades, y no es sólo un análisis en base al resultado. No es sólo que la Real haya perdido contra un rival directo (y el average particular), no. Es que no termina de dar el golpe sobre la mesa en el terreno de juego, que es donde debe darlo. Sobradamente conocido es que este equipo recibe bofetada tras bofetada. Cuando no son problemas institucionales son lesiones importantes, en otras ocasiones decisiones arbitrales que perjudican y en otras un cúmulo de circunstancias negativas en otros campos. Hoy se suma una más: el gol del primer minuto que ha marcado Rubén Navarro. No hay mejor forma de helar a un equipo que ya está obligado a jugar en un ambiente general demasiado frío. Otra bofetada más. Y pese a todo el equipo txuri urdin ha sabido encajar el golpe y ha asumido el papel que le correspondía, el de dominador del encuentro. Hasta ahí bien.

Pero, y ahí es donde llegan los auténticos problemas, sin ocasiones claras de gol. Ni por banda ni por dentro, y eso que Moha, que a priori partía desde la izquierda, se ha volcado en el centro, dejando la banda para Castillo. El repertorio ofensivo de la Real está demasiado limitado a momentos puntuales y balones colgados al área. Y lo malo es que los primeros son muy escasos y los segundos sin convicción. No consigue el equipo txuri urdin generar claras oportunidades a balón parado, y ahí se están yendo muchísimos puntos. Castillo ha asumido hoy el papel de lanzador y no ha encontrado ningún rematador. En juego sólo dos jugadores parecen ser capaces de desequilibrar, y hoy uno de ellos se ha quedado en el banquillo. Marcos ha sido uno de los tres cambios de Lillo en la segunda parte y él ha sido el autor de la jugada del 1-2, anotado por el otro jugador con el talento suficiente para marcar diferencias, Xabi Prieto.

La parada cardíaca ha venido acompañada de un encefalograma futbolístico totalmente plano (y que Lillo ha querido voltear con tres cambios simultáneos), por otra parte el ya habitual en Anoeta. Markel Bergara no está asumiendo el papel que algunos pensábamos que podía jugar en esta Real. Hablando claro, ni se acerca y se está convirtiendo en una de las mayores decepciones de la temporada. La prolongadísima baja de Elustondo parece haber hecho más daño a este incluso que la de Iñigo Díaz de Cerio. Y esa afirmación demuestra el enorme lastre con el que juega la Real, teniendo en cuenta que el 9 realista sigue siendo el máximo goleador de este equipo a pesar de no jugar desde el 8 de noviembre. Hoy eran dos los delanteros sobre el campo, aunque Agirretxe partía desde más atrás, pero así tampoco ha habido manera. Lo de la Real no es cuestión de delanteros, no es cuestión de esquemas. Parece una cuestión psicológica. La misma que afecta a un Necati que sigue sin estrenarse con la camiseta txuri urdin. Y ya hemos pasado la jornada 25.

En Anoeta el problema se agudiza y, de hecho, lo mejor de este equipo se ha visto lejos del estadio donostiarra. La Real ha llegado al descanso con el marcador a cero en nueve de los trece encuentros disputados en casa. La respuesta, a falta de fútbol, suele ser a base de corazón, pero ese corazón no llega (o no ha llegado hoy) para cubrir las necesidades de este equipo. De los siete encuentros en los que se ha visto con el marcador adverso ha perdido cinco. Sólo hubo respuesta en dos, en Zaragoza y en Tenerife, y apenas llegó para sacar sendos empates. Es el precio que tiene que pagar un equipo que juega sobre el alambre con resultados muy cortos. El dominio en el fútbol no le sirve para ganar los partidos, y eso es algo que merece una reflexión. Ser mejor que el rival, tampoco. Y superar todos los golpes que ha encajado en estos meses ya no es suficiente para estar al alcance de las primeras posiciones de la tabla. Y pese a todo, con el gol de Xabi Prieto se ha pensado en empatar. Alguno incluso ha creído posible ganar. A eso se tiene que agarrar la Real.

El líder, el Xerez, le mete trece puntos a la Real y el ascenso se queda a siete puntos. En Primera, con esa distancia, el Real Madrid cree que puede cazar nada menos que al Barcelona. ¿Podemos nosotros? No sé si ya me he quedado solo, pero sigo pensando que sí, y más viendo que en Segunda División nadie puede marcar las diferencias que sí se pueden ver en Primera. Todo vuelve a ser una cuestión de fe y el trabajo más importante parece más psicológico que futbolístico. Lo que está claro es que la derrota de hoy duele. Por el momento, por la forma en la que ha llegado y por el rival. Hoy era el día de adelantar al Hércules y se ha escapado a seis puntos, más el golaverage particular. La Real permanece en la octava posición con 36 puntos y está en un terreno muy peligroso, todavía no descolgada de los puestos de cabeza, pero con demasiados equipos por detrás que están muy cerca. El 15º clasificado está a tres puntos.

Puntos quedan muchísimos en juego, nada menos que 51. Suficientes más que de sobra para subir. Pero cada resultado adverso, cada bofetada en el marcador, obliga a una gesta aún mayor. La situación parece calcada a la que vivió la propia Real hace un año, tras las tres derrotas consecutivas que propiciaron el cese de Eizmendi. Y entonces el equipo txuri urdin fue capaz de llegar a la última jornada con posibilidades de subir. En el minuto 91 de la penúltima jornada incluso se veía en Primera. ¿Por qué este año no? ¿Y que hace falta para eso? Fe. Siempre fe. La que nos llevó en su día a ser campeones, la que nos despertó la ilusión hace menos tiempo en el subcampeonato de 2003. Y eso es lo mejor a lo que nos podemos agarrar ahora. Y con fe sacaremos el fútbol que tiene este equipo. Porque si el equipo deja de creer, el sueño está muerto. Qué curioso que la resurrección tenga que venir en Vitoria, el lugar donde murió la esperanza del año pasado.

sábado, febrero 21, 2009

PREVIA Real Sociedad - Hércules. Exigencia máxima, victoria necesaria

Nueva situación de máxima exigencia para la Real (domingo, 17.00 horas, Anoeta, Gol TV). Tras el escándalo arbitral en Anoeta de hace quince días ante el Zaragoza y la derrota en Murcia, el equipo txuri urdin sólo ha sumado uno de los últimos seis puntos posibles y los rivales por el ascenso se han escapado ligeramente. Y el Hércules es uno de ellos, por lo que la victoria es muy necesaria para los de Lillo. Son tres puntos, sólo tres puntos, pero no ganar supondría un duro golpe para la moral realista. En el partido, además, se pone en juego el golaverage particular, que podría resultar decisivo a final de temporada. Cada partido cuenta. Cada gol también. Y es una nueva oportunidad para que la Real demuestre si tiene lo necesario para dar la alegría que todo el mundo espera el 21 de junio.

Lillo pierde a un jugador, una semana más, por una sanción injusta. Labaka, expulsado por una falta que no existe en el reglamento (intentar dar al balón con la mano) y por una segunda amarilla a todas luces excesiva) no forma parte de la lista de convocados. Vuelve, en cambio, el sancionado de la semana pasada, Moha. En la enfermería sólo quedan los dos jugadores habituales, Díaz de Cerio y Elustondo (que ya ha vuelto a correr, aunque infiltrado). Con este panorama, el técnico realista sólo ha tenido que descartar a un jugador por decisión técnica. Y nadie puede sorprenderse ya a estas alturas de que el elegido haya sido Dramé. Lo que nadie sabe es por qué tipo de juego va a apostar Lillo ante el Hércules, aunque durante la semana ha dejado entrever que la presión al rival será algo más cerca de su propia área.

La baja de Labaka asegura un puesto en el once titular a Mikel González (que regresa después de tres semanas de ausencia en el equipo inicial) y Ansotegi. La duda es si Lillo apostará por una defensa de tres o de cuatro. Castillo jugará en cualquiera de los dos sistemas. En el centro del campo también hay incógnitas. El trivote que viene utilizando Lillo ha sido objeto de críticas. Aranburu es el único de los tres habituales (Diego Rivas y Markel completan esa línea) que tiene un puesto más o menos asegurado. Xabi Prieto también estará, sea por la derecha o por el centro y Abreu arriba. En lo demás puede haber sorpresas de todo tipo. Se ha hablado durante la semana de una dupla de ataque formada por el uruguayo y Necati, que además en algún entrenamiento ha dejado bastantes goles del turco, que todavía busca su primer tanto con la camiseta de la Real.

Una semana más se ha hablado poco del rival. Entre la rueda de prensa en la que Díaz de Cerio habló de su futuro (más que probable lejos de San Sebastián) y las vueltas que se le ha dado al sistema de juego, poco se ha dicho del Hércules. Con el 1-1 de la ida, la Real necesita ganar para poner de su lado el golaverage particular. Con el Zaragoza, el primer rival directo con el que ya se han jugado los dos partidos, está igualado, pero los escasos goles que marca la Real le dan ventaja de momento a los maños. Los de Lillo inician la jornada en la octava posición, a cuatro puntos de la tercera plaza, por lo que habrá que esperar como poco otra semana para meterse en los puestos de ascenso. En esta jornada, el encuentro de Anoeta es el único enfrentamiento directo entre los equipos que luchan por llegar a Primera, lo que hace aún más importante la victoria. De lograrse, la Real empataría a puntos con el Hércules y podría adelantar sólo al Salamanca, que tiene un punto más y recibe al Girona.

La estadística rema de forma indiscutible y rotunda del lado de la Real. Han sido quince los encuentros que el Hércules ha jugado en San Sebastián y todavía no sabe lo que es la victoria. El conjunto txuri urdin ha ganado en once de esos partidos, y los cuatro restantes han finalizado con empate. En Segunda División, los alicantinos sólo consiguieron arrancar un empate a cero en la primera de las cuatro visitas que rindieron a la Real. El resto, victorias locales. De esos partidos, destaca el 9-2 logrado en la temporada 48-49, temporada en la que la Real subió a Primera. En la máxima categoría, de los once encuentros jugados, ocho acabaron con victoria local. Destaca el 6-0 logrado en la temporada 85-86, con un hat trick de López Ufarte, un doblete de Bakero y el tanto restante de Zamora.

Por 2-1 venció la Real en el encuentro de la temporada pasada, que fue el primero que dirigió Lillo en el banquillo txuri urdin. Tras las tres derrotas consecutivas que le costaron el puesto a José Ramón Eizmendi, la Real estaba obligada a ganar. Y eso pesó en el equipo realista, que realizó un mal partido. Las cosas se complicaron cuando, a falta de media hora para el final, se adelantó el Hércules. Y cuando la Real, a falta de juego e ideas, sólo podía poner raza y corazón en el partido, logró la remontada. Empató Delibasic (y lo celebró con dedicatoria a Badiola, que había insinuado que iba a dejarle sin ficha para poder traer a Zigic) y Fran Mérida, en el único tanto que marcó con la camiseta de la Real, logró el tanto del triunfo. Con esa victoria, los de Lillo se colocaron a un punto de la tercera posición.

En la primera vuelta comenzaron las justas (por más que pese que se recuerde) quejas arbitrales de la Real. Labaka adelantó de cabeza al conjunto de Lillo, en una falta botada por Gerardo. A partir de ese momento, el Hércules tomó claramente el mando del partido, pero el equipo txuri urdin se mostró muy seguro atrás, minimizando las ocasiones de gol de los locales. Pero a poco más de diez minutos para el final apareció el colegiado, Hernández Hernández. Pitó un inexistente penalti a Diego Rivas. Lanzó Farinós y lo detuvo Bravo. Pero el árbitro, también sin motivo alguno, decidió que se repetiera el lanzamiento. A la segunda, Farinós no falló. Por la actuación arbitral, a la Real se le fueron dos puntos que tenía en el bolsillo. Fueron los primeros. Por desgracia, no los últimos.

domingo, septiembre 21, 2008

HÉRCULES 1 - REAL SOCIEDAD 1. Vuelan dos puntos y el liderato por el empeño arbitral

Tenía que llegar y sólo ha tardado un mes de competición. Dado el paupérrimo nivel de los árbitros españoles, y encima viviendo en la caverna de la Segunda División, era cuestión de tiempo que uno de estos nefastos colegiados privara a la Real de una victoria. Hoy lo ha hecho. Hernández Hernández decidió pitar un inexistente penalti en el tramo final del partido en el área txuri urdin. Y Bravo lo paró. Ya se sabe, penalti injusto, penalti que no se marca. Pero cuando se suma una nueva injusticia, la repetición del penalti en cuestión, ya es muy difícil salir indemne de semejante atropello. El empate final, inducido claramente por este despropósito arbitral no tiene hoy más efecto que dejar a la Real sin el liderato de la Segunda División. Y a efectos más sentimentales, de la primera victoria que podría haber conseguido la Real en Alicante frente al Hércules.

El nivel arbitral sigue siendo un drama y hay que seguir denunciándolo, más aún cuando se pone tanto empeño en perseverar en el error (parece que ha sido el asistente quien ha decidido la repetición del penalti). "Hay que aceptar las cosas como son", se limitó a decir Lillo, aunque después alertó de que "el penal clama al cielo". Bravo por su deportividad (y por la de todos los jugadores, la Real sigue siendo un ejemplo en este sentido, por muy maltratada que se pueda sentir) y por dejar el cabreo por dentro. La labor de denuncia es nuestra. Más cabreo demostró el técnico con la repetición del penalti, y llegó a mostrarse convencido de que si Bravo lo hubiera parado otra vez, se habría visto un tercer lanzamiento. Eso es duro de oír, aunque se pierda en la vorágine de una competición que devora las polémicas cada día. El caso es que siempre pasa algo en Alicante para que no se rompa al mal fario que arrastra la Real contra el Hércules como visitante.

El análisis del partido, obviamente, no se queda ahí. De hecho, hay muchos detalles a los que prestar atención, muchas lecciones que sacar y, sobre todo, mucho de lo que aprender. Y todo partiendo de una alineación, la de Lillo, que ha causado sorpresa. Lógicamente, es fácil hablar después del partido, pero lo cierto es que fue inesperada la revolución que planteó el técnico. Si se hubiera ganado, el entrenador habría recibido halagos. Como no se ha ganado, lo mismo alguien busca en los cambios la explicación. Pero se han visto buenas cosas que permiten estar satisfechos. El regreso a la línea de tres se intuyó durante la semana, pero era mucho más difícil prever la suplencia de uno de los hombres más en forma del equipo, de Castillo, y más teniendo en cuenta que su único recambio en la primera plantilla, Dramé, se había quedado en San Sebastián. Labaka, Ansotegi y Mikel González formaron la línea de tres y Diego Rivas fue titular por primera vez, junto a un Aranburu que volvía al once después de su lesión.

Los planes de Lillo se vieron trastocados por la lesión de Prieto, y probablemente también el torrente ofensivo que ha demostrado la Real hasta ahora en la competición. Lo suyo es una recaída de la lesión que le impidió entrenar con normalidad durante la semana. Es decir, que la violencia con la que se empleó el Murcia de Javier Clemente hace una semana en Anoeta ha tenido sus lamentables frutos. Por descontado, también hay que darle el mérito de ésto, además de a los jugadores murcianos, a un estamento arbitral que siempre está más pendiente de pitar penaltis absurdos o de mandarlos repetir que de frenar el uso de las patadas con saña como argumento futbolístico. El comienzo de la Real fue serio y solvente, la Real fue un equipo sólido que, eso sí, marcó en su primera llegada clara a gol. Una falta de Elustondo (bienvenida la pluralidad de lanzadores de esta plantilla) fue rematada a gol por Labaka, aunque al principio se dudó si había sido Díaz de Cerio, Ansotegi o incluso un jugador del Hércules en propia puerta.

Tras unos minutos de cierta comodidad, el Hércules se lanzó al ataque. Y ahí se erigió Bravo en protagonista del partido. Dos grandes paradas a Tuni (jugador pretendido por la Real hace no tanto tiempo). Siguió siendo el protagonista incluso con el penalti que, al final, el árbitro no le dejó detener. Una lástima, porque el partido era la confirmación de que este equipo tiene dos grandísimos porteros que pueden responder en cualquier situación. La Real, en todo caso, no ha sido la Real que gustó en muchas fases del partido frente al Murcia y que deslumbró en la segunda mitad de Zaragoza. Faltó mucha posesión de balón y se concedieron demasiadas ocasiones al rival. Eso provoca la sensación de que el empate puede ser justo, aunque no la forma en la que ha llegado. Sobre todo porque había, como dijo Lillo, sensación de que podía llegar el 0-2 y porque el fatídico penalti se produjo cuando el Hércules menos se aproximaba a la portería de Bravo.

El caso es que la Real, sin esa acción arbitral irresponsable, podría haber salido airosa de un partido tenso, con muchas llegadas del Hércules al área y sin jugar un futbol magnífico. La falta de balón ha impedido una victoria más clara. El equipo txuri urdin, en todo caso, puede salir contento porque se mantiene invicto, suma su segundo empate fuera de casa y mantiene la famosa media inglesa (victoria en casa, empate fuera) que, no lo olvidemos, garantiza el ascenso a final de temporada. La plantilla sigue demostrando que tiene mucho que ofrecer, que hay recambio incluso cuando faltan jugadores como Xabi Prieto (por lesión), Gerardo (que no ha entrado en el once para no forzar) o los dos últimos fichajes, Necati (que entró al final e incluso forzó una expulsión que ya no alteró el resultado en el marcador) y Dramé. Eso sigue valiendo mucho. Y con eso hay que quedarse. Porque va a ser muy difícil que esta Real pierda un partido. Alguno perderá, por supuesto, pero los rivales van a tener que sudar mucho para lograrlo.

Hoy acabamos con un cabreo importante porque, en la cuarta jornada de la temporada, ya podemos sumar dos puntos en ese ficticio casillero de puntos que se llevan volando las decisiones arbitrales (aunque el penalti a favor de la pasada semana ante el Murcia tampoco fue, la Real ganó con dos goles de ventaja). Pero, pese a todo, la jornada es positiva. El equipo txuri urdin sigue en puestos de ascenso, donde merece y donde debe estar, e incluso asciendo una posición. La Real es segunda la tabla, sólo por detrás de este Hércules que hoy, con méritos futbolísticos para puntuar, sólo lo ha podido conseguir gracias al árbitro. Y eso siempre deja sensación de impotencia.