martes, octubre 26, 2010

Reivindicaciones

No, no voy a hablar de los triunfadores del partido de anoche en Anoeta, no. Voy a hablar de los damnificados. Me veo en la obligación de hacerlo después de leer la crónica del encuentro que firma Jorge F. Mendiola en El Diario Vasco, en la que se habla de Diego Rivas en unos términos muy duros y, desde mi humilde punto de vista, injustos. Duro es que censuré sin siquiera citar su nombre (algo que se nota intencionado), no ya la actuación en un partido concreto, sino su capacidad para jugar a este deporte. Injusto es que se ponga ese feroz énfasis en él en un partido que otros jugadores estuvieron por debajo de su nivel, aunque la Real lo haya ganado con comodidad. No fue, evidentemente, la mejor actuación de Rivas con la camiseta txuri urdin. Pero es injusto hablar de él como se hace en esta crónica porque Diego Rivas es parte importante del equipo que devolvió la camiseta txuri urdin a su lugar, la Primera División. Eso, sea cual sea nuestra opinión sobre él, nos obliga a demostrarle una generosidad que falta en estas palabras.

"Si hay que poner un pero a la actuación local es la ausencia de calidad de algunos elementos, un déficit que ya se pudo apreciar el pasado domingo en el Ciutat de Valencia. No es de recibo que en el campo haya jugadores con tan limitadas aptitudes para ejecutar los más sencillos pases. Y mucho menos que encima se crezcan e intenten desplazamientos en largo o cambios de juego, pues el resultado es siempre el mismo: balón para el contrario. Por fortuna, el Depor tardó en descubrir de qué pie cojea la Real y no presionó al eslabón más débil de la cadena, que gozaba de amplios espacio para desarrollar su fútbol. O lo que sea. Pero Anoeta sí que se ha dado cuenta ya de que en Primera no se va a ningún sitio con tan modestas prestaciones y dedicó silbidos al que acostumbra a rifar la pelota, pone en riesgo al equipo y para colmo es lento". Eso es lo que dice la crónica.

Es fácil a la hora de escribir que nos dejemos llevar por nuestras filias y nuestras fobias hacia detemrinados jugadores. Pero hay que saber controlarse, y más cuando es un jugador propio. El caso es que estoy más o menos de acuerdo en el análisis del partido que hay en esas palabras. No me gusta que un jugador se lance a labores más allá de sus capacidades futbolísitcas, y es cierto que Rivas abusa de esos balones largos que rara vez llegan a su destino. Pero no creo que el jugador realista (que lo es, al menos hasta junio, aunque parezca que algunos le quieren fuera antes) se merezca este furibundo reproche. No sé tampoco si Anoeta le dedicó murmullos o silbidos como se dice en la crónica, porque por televisión no es tan fácil apreciar esos detalles. Lo que sí sé, porque yo estuve allí, es lo que le gritaba la gente en Alderdi Eder: "Rivas quédate". Me dirán que era el furor del ascenso, pero a Sergio, por ejemplo, no se lo gritaron. El caso es que Rivas está en una situación particular, porque Lasarte confía en él pero da la sensación de que Loren no quiere renovarle. Una significación periodística tan clara puede darnos una idea de lo que está pasando sin necesidad de leer entre líneas.

Yo no sé si renovaría a Diego Rivas. En primer lugar, tengo que decir que yo no le habría fichado al coste que tuvo para la Real hace cuatro años, cuando Bakero se encaprichó con él y empeó en traerlo tres millones de euros nada menos. El año del descenso demostró que su fichaje fue un error. Pero en Segunda, con entrenadores como Lillo y Lasarte, ha demostrado lo contrario, que tiene un hueco en este equipo. En Segunda, sin dudarlo. En Primera, seguramente también. A menos que los mediocentros de la Real y del Sanse se empeñen, como todavía no lo han hecho, en quitarle el puesto. Es obvio que Rivas no es un virtuoso, pero tiene otras cualidades. Xabi Prieto es inconstante y no por eso pierde valor. Carlos Martínez no centra bien más que de vez en cuando y no por hay que machacarle. ¿Por qué este contundente ataque a Rivas? Confieso mi perplejidad. Es tanta, que tenía que salir en defensa de uno de los jugadores más importantes del equipo que recordaremos todos los realistas dentro de muchos años cuando mencionemos que vivimos el ascenso de 2010, uno que ya se ha ganado a pulso un hueco en mi corazón txuri urdin a base de garra.

No puedo terminar esta entrada sin mencionar que los partidos de la Real están sirviendo para descubrir facetas del reglamento que se reescriben en Anoeta cada quince días. Entre otras decisiones esperpénticas de más o menos calado, el árbitro Paradas Romero, que desempeñó una labor pobre y muy por debajo de lo que tendría que admitir cualquier liga profesional, le sacó tarjeta amarilla a Griezmann por "salir del terreno de juego para celebrar un gol, saltando una valla publicitaria e introduciéndose en un vehículo de exposición". Eso dice el acta. Como Llorente también se salió del terreno de juego para celebrar el primer gol, tengo que entender que eso sólo no basta para ver la amarilla. Como Xabi Prieto también saltó la valla (lesionándose además) cuando marcó el gol del ascenso ante el Celta, intuyo que eso tampoco es suficiente para ser amonestado. Como el propio Xabi Prieto, De la Bella y otro jugador realista tambiñen se metieron en el coche y no vieron la amarilla, imagino que eso no es el factor determinante. ¿Qué hizo Griezmann que no hicieran sus compañeros? Marcar el gol. Igual es eso lo que molestó a este colegiado, que culminó con la tarjeta al canterano una actuación tan nefasta como anticasera. No me extraña que Lotina le felicitara sobre el campo y en su rueda de prensa. No me extraña.

lunes, octubre 25, 2010

REAL SOCIEDAD 3 - DEPORTIVO 0 La victoria más sencilla

Qué irónico es el fútbol cuando quiere. La Real no necesitó hacer un gran partido para conseguir la victoria más sencilla y abultada de esta temporada y casi de toda la era Lasarte, por aquello de que ahora estamos en Primera. El técnico uruguayo, el del ascenso, ganó con suma facilidad al Deportivo del técnico del descenso txuri urdin de hace tres años. El fútbol es así de irónico, sí. El triunfo realista llegó, como decía, sin buen juego pero sí con buenos jugadores. Marcó Llorente, haciendo justicia al buen trabajo realizado por el delantero y abriendo su cuenta anotadora de esta campaña. Marcó Griezmann, quien se enchufó en el partido a base de ocasiones y celebró a lo grande y con la misma originalidad de siempre su primer tanto en la máxima categoría del fútbol español. Y marcó Agirretxe, que aprovechó los pocos minutos que le dio Lasarte para reivindicar su papel en este equipo, y lo hizo recogiendo los frutos de otro jugador salido del banquillo, un Sarpong que participa y mucho en los goles de la Real. 3-0. Qué fácil. Quién lo iba a decir.

Lasarte dejó las posibles rotaciones de la semana para el partido de Copa. Era la opción más probable conociendo al técnico uruguayo, que, con la ausencia por lesión de Tamudo, decidió disponer sobre el césped a su once predilecto, con Zurutuza en la mediapunta, Griezmann por la izquierda y Diego Rivas y Aranburu en el doble pivote. Pese a la calidad del once inicial, lo cierto es que la Real saltó fría al campo. Ni la presión anunciada ni tampoco lo ya visto en los anteriores partidos de Anoeta. Y curiosamente, la Real marcó antes que nunca. Corría el minuto 17 cuando De la Bella, probablemente el mejor jugador del partido, puso un centro magnífico que cabeceó Llorene al fondo de la portería. El 8 realista fue el más enchufado en el partido y cuando está al cien por cien es sencillamente imprescindible por su capacidad de lucha y por su olfato goleador. Su tanto de hoy es una fusión de sus dos cualidades. Aranzubía pareció pecar de exceso de vista, pero el cabezazo picado junto al palo era impecable, lo mejor que podía salir de esa jugada. 1-0 y lo más difícil ya estaba hecho.

Y estaba hecho porque delante había poco rival. El Depor, que también había anunciado que saldría a por el partido y la verdad es que no lo hizo, sólo tuvo una llegada al área de Bravo en toda la primera mitad, un disparo de Desmarets que se marchó fuera. El chileno, inédito en los primeros 45 minutos. La Real tampoco se prodigó demasiado en ataque, en un partido lento, con ritmo casi de pretemporada, propio de un día tan frío como el lunes para jugar al fútbol. Llorente tuvo el segundo en un corner, ya muy cerca del descanso, cuando le cayó un balón servido desde el córner tras el fallo en cadena de la defensa deportivista. Muy poco más sucedió en la primera mitad, más allá de que el árbitro encendiera los ánimos de la grada desde el principio con decisiones absurdas, como dos saques de banda que claramente favorecían a la Real y que éste otorgó al Depor. A Zurutuza ni siquiera le fue necesario hacer un buen partido para concentrar las faltas del Depor, pero se notó mucho en la escasa profundidad de la Real que no fue el día de su mediocentro.

Fue, de hecho, el primer cambio de Lasarte. Entró al campo Markel Bergara para sustituir a Zurutuza y el mando del juego realista se lo repartieron Aranburu, algo más adelantado, y sobre todo Xabi Prieto. Estos partidos, con ventaja en el marcador y ante rivales no demasiado presionantes en el centro del campo, parecen hechos a la medida del 10 realista, y así lo entendió en los minutos centrales de la segunda mitad el propio jugador y el técnico de la Real. Antes, el Deportivo había lanzado su primer y único intento de sacar algo del partido, adelantando un poco sus líneas y haciendo retroceder a la Real. Lo desactivó Bravo, haciendo un paradón de escándalo, abajo, en un cabezazo de Riki. Un paradón más, por cierto, en una temporada absolutamente fantástica. Lo del chileno es espectacular, no hay otro término para él, porque es un portero que gana puntos. Hoy ha contribuido de forma decisiva a la victoria de la Real, por mucho que el abultado resultado ofrezca el riesgo de restarle mérito. Antes de eso, De la Bella tuvo una ocasión para redondear su gran partido, con un tiro lejano. Y Riki también tuvo el empate en un disparo desde fuera del área y que se marchó rozando el palo derecho de Bravo.

Antes de que el chileno salvara el encuentro, De la Bella y Griezamnn conectaron por primera vez en el partido y el centro del lateral estuvo a punto de rematarlo Llorente. Esa jugada acabó resultando clave, porque pareció reactivar al joven canterano francés, hasta entonces bastante desconectado del partido. Justo después de la parada de Bravo, dispuso de una maravillosa volea que sacó Aranzubía y apenas un minuto después entró veloz como una bala en el área para rematar de cabeza un magnífico centro de Xabi Prieto (que minutos después pudo marcar de cabeza tras una falta botada por Sarpong nada más pisar el verde). Es el primer gol de Griezmann en Primera, por decirlo de alguna manera su doctorado como jugador profesional, el paso adelante que iba ya necesitando. Y lo hizo con su calidad, con su capacidad de saber leer el desarrollo de los partidos y con ese instinto depredador que nos enamoró la pasada temporada. Estuvo a punto de hacer el tercero en un imposible caracoleo dentro del área que se marchó fuera por poco. Griezmann ha vuelto y es una de las mejores noticias que deja el partido, noticia que celebró Anoeta con una gran ovación al jugador cuando fue sustituido por Sarpong.

El holandés fue el segundo cambio. Agirretxe por Llorente el tercero. Y los dos cambios funcionaron tan bien como el primero. Si dar a Xabi Prieto el mando del partido sirvió para cercenar toda posibilidad del Depor de acercarse al área de la Real, los otros dos relevos sirvieron para crear el tercer y definitivo gol txuri urdin. Curiosamente, el gol llegó por otro error del árbitro, otro más que sumar a una larga lista de despropósitos como la tarjeta que le enseñó a Aranburu por no hacer falta o la obstrucción que se comió a Carlos Martínez al borde del área deportivista. Agirretxe iba a saltar para peinar un balón y fue empujado por la espalda. El árbitro no vio nada. Pero Sarpong, que es muy listo, sí lo vio. Corrió tras el balón, amedrentó a dos defensas con sus movimientos y dejó en bandeja el tercero a un Agirrretxe que, de forma inteligente, siguió la jugada a pesar de haber sufrido esa falta no pitada. Su tiro, además, fue espléndido. Esta semana tenía que llegar la hora de Agirretxe. Y con solo seis minutos en el primer partido, ya ha aprovechado la oportunidad. Como Sarpong, de momento un relevo de lujo que ha colaborado en un gol de la Real en las últimas tres jornadas.

Al final, un partido que comenzó frío en el día de la semana menos apropiado para el fútbol (y con una impresionante respuesta del público, más de 21.000 personas en la grada, chapeau para todos ellos), ha dejado grandes noticias para la Real. El 3-0 es la victoria más clara que ve Anoeta desde que en enero goleó 4-1 al Cádiz. Marcaron tres jugadores que necesitaban un gol. La defensa volvió a brillar, con dos laterales incansables y notables (a pesar de que Carlos Martínez erró muchos centros). Bravo dejó su portería a cero con otro paradón salvador. Buenas noticias, sí, que dejan a la Real con diez puntos y en undécima posición. La cara del equipo txuri urdin en Anoeta es la que esperábamos después de que el estadio donostiarra se convirtiera en un fortín la pasada temporada. Ahí sufrió el ahora líder Real Madrid y han perdido el tercer y el quinto clasificado, Villarreal y Espanyol. Ganar con esta facilidad a un rival de la parte baja de la tabla, esos que se suelen atragantar, también es una buena noticia. Falta la asignatura estrella de 2010, la más difícil, la que sólo se ha aprobado cuando hacía falta un día de grandeza: ganar fuera. ¿Y qué mejor que hacerlo en Málaga, ante el rival que le privó del ascenso en 2008? Allí ya ganó la Real cuando tuvo que hacerlo, por 0-2. Que se repita la historia, después del paréntesis de la Copa.

sábado, octubre 23, 2010

PREVIA Real Sociedad - Deportivo. Anoeta y la Real de verdad

La Real de Anoeta, la Real de verdad. Eso es lo que Martín Lasarte espera ver esta jornada en el encuentro ante el Deportivo (lunes, 21.00 horas, Anoeta; Gol TV y PPV), la Real que haga olvidar su cara más apática, esa que está ofreciendo fuera de casa. Porque el equipo, como local, presenta números e imagen casi inmejorables. Dos victorias en tres partidos, ante Villarreal y Espanyol, y la inmerecida derrota ante el Real Madrid. El partido tiene la peligrosa connotación de disputarse en lunes, fecha que no le ha traído demasiada suerte al equipo txuri urdin, y de ser la primera visita como entrenador rival de Miguel Ángel Lotina, quien ocupó el banquillo realista en la temporada del descenso. No es momento de nerviosismos (esta Real está muy por encima de aquella que bajó a Segunda), pero el partido se antoja importante porque el rival está en puestos de descenso y a tiro de la Real si vence en Anoeta. Una buena prueba para medir el potencial del equipo.

La convocatoria de Martín Lasarte no da muchas pistas sobre el once que se desplegará sobre el césped en esta siempre atípica fecha de lunes, porque los 18 elegidos son los mismos que se desplazaron a Valencia para medirse contra el Levante, con la única modificación, la ya prevista, de Agirretxe por el lesionado Tamudo (cuya fecha de reaparición, como la de Sutil, sigue sin conocerse con exactitud, aunque el caso del jienense es más preocupante). El canterano, máximo goleador de la pretemporada, vuelve a una lista después de cuatro jornadas de ausencia, con sólo quince minutos jugados, y esperará su oportunidad en el banquillo. Llorente se perfila como el delantero titular en la vuelta del técnico uruguayo a su esquema más habitual, el 4-2-3-1. Lo más probable es que Zurutuza regrese al once titular en la mediapunta. No se descartan más cambios, pero la próximidad del partido de Copa, el próximo jueves ante el Almería en Anoeta, y el buen rendimiento que el once tipo de Lasarte ha dado en el feudo donostiarra hacen pensar que lo más probable es que se repita el equipo que todos tenemos en mente.

De esta forma, jugarían Bravo en la portería; Carlos Martínez y De la Bella en los laterales (sigue sin haber suplentes específicos para ninguno de los dos en la convocatoria); Mikel González y Ansotegi en el centro de la zaga; Diego Rivas y Aranburu en el doble pivote; Griezmman y Xabi Prieto en las bandas, con Zurutuza por el centro y Llorente sólo en punta. Aunque esta alineación tiene muchas posibilidades de ser la escogida por el técnico, Sarpong sigue llamando a las puertas de la titularidad, después de intervenir decisivamente en los dos últimos goles marcados por la Real, ante el Levante y ante el Espanyol, y es un jugador que puede desenvolverse en ambas bandas. No hay que olvidar que, a pesar de su calidad, Xabi Prieto no está pasando por su mejor momento. No es descartable que Lasarte busque también un relevo en el doble pivote, aunque es más probable que la oportunidad para Elustondo o Markel llegue en el partido de Copa. Lo mismo se puede decir de Labaka en el centro de la defensa. Viguera completa la lista de 18 para el encuentro ante el Deportivo.

Tras tres derrotas consecutivas lejos de Anoeta y sólo un empate logrado en Almería, los partidos de casa se han convertido ya en finales para esta Real, una importancia que admitió el propio Lasarte en rueda de prensa. En casa los números son buenos, seis de nueve puntos posibles, un gol en los tres partidos y sólo el Real Madrid fue capaz de anotar en Anoeta. El recibimiento a Lotina será una incógnita. Sin cuentas pendientes entre la plantilla, porque los jugadores que quedan en ella son tan responsables como el técnico de aquel descenso, la respuesta la dará la afición. No sería de extrañar la división de opiniones o incluso un manto de indiferencia que diluya el pasado txuri urdin de Lotina antes y durante el partido. Jugar en lunes es otra piedra más en el camino. Será el segundo partido de esta temporada, después del empate a dos en Almería y la mala estadística histórica en el primer día de la semana. Curiosamente, el Depor fue rival de un partido en Anoeta jugado en lunes, en la temporada 97-98, y éste acabó con empate. Kovacevic falló un penalti en el último minuto que, de haber sido gol, al final habría dado a la Real el subcampeonato y la clasificación por primera vez a la Champions League.

La historia da un balance favorable a la Real, pero los datos generales son muy matizables. En total, el Deportivo ha visitado San Sebastián en 36 partidos de Liga, con 18 victorias locales, seis empates y doce triunfos del equipo gallego. El balance en Primera es más ajustado que en Segunda, con 14 victrorias y diez derrotas en la máxima categoría y cuatro victorias y dos derrotas en la de plata. Los seis empates llegaron en Primera. Pero en los partidos celebrados en Anoeta, desde su inauguración en 1993, la estadística es peligrosa para los locales. La Real sólo ha vencido en cuatro de los 14 encuentros disputados, mientras que el Depor se llevó cinco victorias y otros tantos empates (casualmente, todos ellos a un gol). El último triunfo txuri urdin llegó en la campaña 2005-2006, por 2-0, con tantos de Kovacevic y Jauregi, ante un Depor al que el árbitro obligó a jugar con una camiseta roja de la Real por esa nunca bien razonada coincidencia de colores. La victoria realista más abultada fue en la temporada 51-52, por 7-1 (dos goles de Pérez, Igoa y Alsúa, y uno de Barinaga). El Deportivo ganó 1-3 en cuatro ocasiones, dos en Primera (68-69 y 93-94) y dos en Segunda (39-40 y 63-64).

La última vez que Anoeta acogió un duelo entre Real Sociedad y Deportivo fue en la temporada 2006-2007, la del descenso txuri urdin, y el partido acabó con victoria visitante por 0-1. Hizo un buen partido aquella Real de Lotina, pero Germán Herrera dilapidó ocasiones casi imposibles de fallar que le dejó en bandeja Kovacevic. Savio hizo un partidazo. El Deportivo de Caparrós hizo un partido mediocre, pero ganó. Sólo llegó una vez a la portería de Bravo y la metió. Fue un balón colgado al área desde lejos en el que la defensa de la Real se asustó, reculó en exceso, eliminando toda capacidad de intervención a Bravo. El pase de gol fue con la mano, pero el gol valió. La grada estalló, con timidez pero estalló y sus objetivos fueron la directiva presidida por Fuentes, Rekarte y Herrera. La derrota ante el Deportivo fue el séptimo de los ocho partidos sin ganar que encadenó la Real entre enero y marzo, la tercera derrota consecutiva de este periodo. El equipo txuri urdin se quedaba con catorce puntos y la imposible misión de ganar nueve de los catorce partidos que quedaban para salvarse. Sólo ganó seis y empató tres y le faltaron seis puntos, esas dos victorias que completaban las nueve ansiadas, para seguir en Primera.

viernes, octubre 22, 2010

Los recuerdos de Lotina

Será el lunes cuando la Real se vea las caras por primera vez con un equipo entrenado por el técnico que tenía el equipo txuri urdin cuando rompió 40 años consecutivos en Primera y se marchó a Segunda. Como no podía ser de otra manera, los periódicos guipuzcoanos han publicado esta semana entrevistas con ese entrenador, con Miguel Ángel Lotina. En ellas, se recuerdan los pormenores de aquella fatídica temporada del descenso. Lotina habla de lo que él recuerda como las claves del descenso. Habla del mal comienzo (primero con José Mari Bakero, después con él), de esas ocho jornadas sin ganar (un empate y ¡siete derrotas!) entre enero y marzo, del partido de Pamplona y del penalti que Savio falló en Anoeta ante el Racing. Como dice, en Valencia, aunque había opciones matemáticas de permanencia, ya estábamos en realidad descendidos. Pero mi memoria va más allá y eso me lleva a preguntarme si quizá es que los recuerdos de Lotina son selectivos. Esa es la impresión que me han dejado sus palabras, y ya aviso que lo que yo tengo que decir de Lotina no es precisamente positivo.

A Lotina, por ejemplo, se le olvidan dos partidos que tengo grabados a fuego en mi memoria. Intrascendentes en la marejada de una larga temporada, pero cuyos puntos fueron tan decisivos como los que se escaparon en Pamplona. 18 de marzo de 2007. La Real visitó Villarreal, una semana después de romper esa racha de ocho partidos sin ganar y de ponerse a diez puntos de la permanencia ganando al Mallorca en Anoeta. Savio adelantó al equipo txuri urdin, que estaba jugando un buen partido. Los locales empataron en corner horriblemente defendido, talón de Aquiles de la Real esta campaña (y en eso siempre tiene algo que decir el entrenador, como esta temporada Lasarte). Era el minuto 57. Diez minutos después, Lotina hizo su segundo cambio. Entró Germán Herrera, salió Kovacevic. Con la Real a diez puntos de la salvación, sí. En el 78, el Villarreal se quedó con diez jugadores. El tercer cambio de Lotina no llegó hasta el minuto 87. Díaz de Cerio entró por Diego Rivas. Tres minutos de más o menos riesgo, diez minutos tirados a la basura. Si mirando al abismo no se es valiente, ¿cuándo se puede serlo?

La respuesta a esa pregunta es fácil: cuando los rivales dan facilidades. Eso sucedió en la siguiente salida de la Real, el 8 de abril de 2007, con el Espanyol pensando en una semifinal de Copa de la UEFA. Dejó en el banquillo a muchos titulares. En la grada, por ejemplo, a Tamudo y De la Peña. La Real saltó al césped de Montjuic con sus habituales tres mediocentros y con Germán Herrera sólo en punta. Germán Herrera. Darko y De Cerio esperaron en el banquillo. Los dos saltaron al campo en la segunda parte, el primero siete minutos antes de que el Espanyol se adelantara. El segundo lo hizo seis después de ese momento. El partido acabó 1-0 y la Real perdió sin haber generado apenas ocasiones de gol. Y con solo cuatro jugadores de Zubieta en su alineación titular, una de las cifras más bajas de los últimos años. Una Real desnaturalizada arrastró el escudo aquel día. Y perdió. Ni Villarreal ni Espanyol forman parte del recuerdo colectivo de los motivos del descenso. Para mí tienen una parte importante, porque son un empate y una derrota que pudieron (debieron) ser dos victorias y que llegaron en uno de los mejores momentos del equipo en Anoeta. Habría sido un espaldarazo tremendo, pero no lo fue.

Al margen de esos olvidos de Lotina, me hace gracia que defienda el fichaje de Herrera en el poco arrojo que tuvo la directiva de la Real para endeudarse en el mercado de invierno, algo que, dice, le "decepcionó". Si ya teníamos una situación económica catrastrófica, no quiero imaginarme qué habría pasado si se deja fichar a Lotina con total libertad y la Real tampoco se salva así. Me acuerdo del despilfarro que se le consintió a Clemente, el que posiblemente sentara las bases de la debacle deportiva y económica de la Real, y me echo a temblar. Toshack, cuando gastó, salvó a la Real y formó la base del equipo campeón (eso también dejó muchos réditos, en forma de Champions y traspaso de Xabi Alonso). Trajo a Westerveld, a Nihat y a Kovacevic. Clemente trajo, por ejemplo, a Collet, Peiremans y Arif. Beneficio cero, deportivo y económico. Lotina quería a Cardozo. Y como no pudo traerlo, fichó a Germán Herrera. No, la solución no era esa. La solución siempre estará en el Sanse. Si no podemos traer nada decente de fuera y con lo que produce Zubieta nos vamos a Segunda, que así sea. Pero así no. Eso, la forma y los actores, me dolió tanto como el descenso.

Estos recuerdos selectivos de Lotina le llevan a defender el fichaje de Víctor López por su experiencia y el corto vuelo que tenían acumulado todavía los hoy centrales titulares de la Real, Mikel González y Ansotegi. Víctor López o Juanito fueron titulares, por ejemplo, en aquellas ocho jornadas en las que la Real perdió siete partidos. El argentino fue titular en las últimas tres jornadas, en las que no se ganó ningún partido. Los que rotaban en la titularidad entonces eran, precisamente, Ansotegi y Mikel. Está claro que no tenían la experiencia que tienen ahora y que su progresión en los últimos años ha sido grande. ¿Habría sido peor aquella Real que bajó si hubieran jugado ellos? Seguramente no. Lotina también dice que Germán Herrera no era titular indiscutible. Cierto, pero de los 19 partidos que jugó, salió de inicio en nueve salió. Su aportación a la Real fue de un gol (en Zaragoza, se perdió), una asistencia (ante el Atlético en Anoeta, se ganó) y un rebote que acabó en el útlimo gol de la Real en Primera.

También dice el técnico en estas entrevistas que Jesuli habría sido determinante de no haberse lesionado. Jugó once partidos y no se le recuerda demasiado. Curiosamente, jugaba de extremo izquierdo, puesto en el que en invierno llegó Savio, que sí fue decisivo. El fichaje del brasileño, de hecho, fue la gran aportación de Lotina a la Real, pues fue él quien le convenció para que viniera. Justo es reconocérselo. Como decir que con Lotina se frenó la sangría de goles encajados que estaba viviendo la Real. Con Bakero habían sido 18 goles en ocho partidos, 2,25 por partido y con Lotina fueron 34 tantos en 23 encuentros, con una media de 1,1. Bien es cierto que la causa de esa cifra es precisamente lo que acabó matando a la Real. El trivote defensivo y la falta de ambición en ataque mandaron al equipo a Segunda. El equipo no marcó ni un solo gol en ¡17! de los 32 partidos que dirigió Lotina, y por eso su media en bajísima, sólo 0,9 goles por partido (29 tantos en esas 32 citas, una de Copa y el resto de Liga). Esos datos no son sólo insuficientes para permanecer en Primera, sino que además dejan un mal sabor de boca aparejado al descenso. Pese a todo, la afición pidió aquel año reiteradamente a Lotina que se quedara. Yo nunca lo entendí.

La creencia popular es que quien guarda mal recuerdo de Lotina es, al menos principalmente, porque aseguró que estaba dispuesto a seguir con la Real en Segunda cuando en realidad ya tenía firmado un precontrato con el Deportivo. Yo, por todo lo anterior, voy aún más lejos. Para mí Lotina es parte importante del descenso. No la única, probablemente no la principal y es que eso siempre recae en los jugadores, pero con otro entrenador la salvación habría sido posible. Él fracasó en la Real, y no sólo por lo que dictaba la clasificación tras la jornada 38. No sé si, en caso de que gane la Real el lunes, el club gallego decidirá la destitución de Lotina. Sería irónico, pues la Real ya fue su verdugo en su etapa en el Celta, cuando en enero de 2004 ganó 2-5 en Balaídos, con dos goles de Nihat, uno de Kovacevic, otro de Xabi Alonso y otro de Milosevic en propia puerta. Irónico, sí, que Lotina se cruce tanto en el camino de la Real. Era el técnico del Numancia que nos eliminó en la Copa, en el primero de los grandes fracasos realistas en la competición. El de Osasuna y Espanyol cuando se salvaron ambos de descender en la última jornada jugando contra una Real inofensiva (más en el primero de los casos y por voluntad propia). Y el técnico del descenso. Por mucha ironía que haya, eso no se me olvidará nunca.

miércoles, octubre 20, 2010

Imanol, es tu hora

Imanol, es tu hora. No se ha hablado prácticamente nada de ti en lo que llevamos de año. Normal, apenas te hemos visto. Con los fichajes de Llorente y Tamudo ya nos imaginábamos todos que ibas a tener menos minutos. Eso era evidente. Lo que no pensábamos muchos es que te fueras a quedar casi siempre fuera de los 18 elegidos para disputar cada partido. Yo por lo menos no lo creía, pero así están siendo las cosas. Hasta ahora has entrado en dos convocatorias y sólo has jugado un partido, apenas el cuarto de hora final contra el Real Madrid. Entraste esos dos días porque Llorente andaba fastidiado de la espalda y jugaste porque los blancos se pusieron por delante y tocaba intentar la remontada. Ahora volverás de nuevo a las convocatorias por la lesión de otro compañero, esta vez de Tamudo.

¿Por qué creo que es tu hora si no lo fue cuando faltó Llorente? Pues porque ahora disputamos tres partidos en sólo seis días. Y uno de ellos es de Copa, torneo que imagino que Lasarte no va a tirar pero que seguro que no le despierta tanto interés, al menos por el momento. Si hubiéramos ganado algo fuera de casa y tuviéramos diez o doce puntos, igual la Copa era más atractiva para todos. A mí me sigue gustando. Mucho. Pero resulta que estamos con siete puntos, sólo uno por encima del descenso. Resulta que el lunes recibimos al penúltim clasificado y que el domingo siguiente visitamos a un Málaga que hoy tiene los mismos puntos que la Real en la clasificación y todavía no sabrá lo que es ganar como local cuando llegue allí el equipo txuri urdin. Dos rivales más que directos ahora mismo. La Copa casi va a sonar a estorbo para muchos y será entendible que Lasarte dé minutos a los menos habituales. A ti, por ejemplo.

Por eso me da a mí que la Copa puede ser para ti una gran oportunidad. Creo que la vas a jugar, y ojalá sea de inicio, porque ya vivimos la temporada pasada lo que era colocar a un delantero en una situación de ninguneo, a Viguera, y su ausencia en el primer tramo de la temporada la notamos cuando hizo falta más adelante y nos encontramos a un jugador sin chispa y sin ritmo. En pretemporada fuiste el máximo goleador del equipo, aunque llegaran tres delanteros nuevos (todavía no hemos visto a Ifrán, y está cerca de debutar, así que por eso digo también que es tu hora... ahora o nunca, casi se podría decir). Demostraste que tenías hueco en el equipo, por lo menos en Segunda División, hace dos temporadas (cuando igualaste los goles de Abreu con menos minutos) y en la primera mitad de la pasada. Sí, ya sé que en la segunda vuelta no te salió nada. Pero ya has enseñado que puedes, ahora toca intentarlo en Primera y por eso me acuerdo de tu ausencia en cada convocatoria.

Imanol, es tu hora. Yo ya he sacado la cara por ti. Ahora te toca devolverme la confianza. Si Lasarte te pone en el campo, claro. Suerte.

domingo, octubre 17, 2010

LEVANTE 2 - REAL SOCIEDAD 1 75 minutos inexplicables, 15 minutos insuficientes

Dos partidos ha jugado hoy la Real. El primero ha durado 75 minutos y ha sido el peor no de esta temporada, no de la era de Martín Lasarte, sino en muchos, muchos, muchos años. Y se han visto partidos muy malos a la Real ante rivales realmente lamentables. Los últimos 15 minutos, ya con 2-0 para el Levante en el marcador, fueron lo que tendría que haber sido el partido, lo que se esperaba de una Real que tenía que reaccionar fuera de casa. Pero 15 minutos no pueden ser suficientes. No lo han sido hoy y no lo pueden ser para un equipo como la Real. Los 75 primeros minutos han pesado mucho. Y mucho se puede criticar al equipo por ellos. Muchísimo. Todos los calificativos negativos que puedan venir a la cabeza son aplicables a lo que ha hecho hoy el equipo de Lasarte en ese larguísimo, interminable y horrendo primer parcial del encuentro. Todos. Ý todos serían justos, individual y colectivamente. Por encima de todo, lo que se puede decir es que es inexplicable lo que ha hecho la Real, por mucho que al final se pudiera traer el empate de Valencia. Si era un partido para demostrar que se aprende de los errores, la Real lo que ha hecho es reafirmar el carácter crónico de los errores cometidos. Hoy la camiseta txuri urdin se ha arrastrado en el cesped del Ciutat de Valencia.

Lasarte decidió sacar a dos delanteros en el once, pero la Real no jugó con dos en punta. Tamudo fue el 9 y Llorente actuó como mediapunta, dejando a Zurutuza en el banquillo, con el recuperado Griezmann por la izquierda y con los habituales para conformar el resto del equipo. Esta versión de la Real no sólo no funcionó sino que empeoró lo que ya habíamos visto fuera de Anoeta. Durante 75 minutos, el encuentro txuri urdin fue aún peor que el que jugó en el mismo escenario hace justo un año. Peor y de largo. Sólo la línea de atrás parecía querer una victoria de la Real, con un De la Bella mejor en ataque que en defensa y un Carlos Martínez incansable como siempre. Y eso que el problema no fue de actitud, sino de calidad y de técnica. Errores absurdos en los pases, pérdidas de balón difíciles de entender, jugadas de estrategia lamentablemente defendidas, huecos inabarcables en el centro del campo, desconexión absoluta con los dos atacantes y extremos desaparecidos. Llorente no ha marcado todavía y Tamudo lleva tres semanas sin hacerlo. Con esta versión de la Real, y sin personalizar por ello en los delanteros, da pena ver que Agirretxe no tiene cabida ni siquiera entre los 18 que viajan.

Con este panorama, el 0-0 podría considerarse un milagro, pero se entiende en dos factores. El primero, la suerte de Bravo con sus palos. El Levante estrelló dos balones en la portería del chileno. El segundo factor es, precisamente, el escaso juego ofensivo del equipo local, que apenas tuvo otra jugada más, al margen de estas dos, para adelantarse en el marcador. El Levante estaba haciendo un mal partido, la Real un muy mal partido y el árbitro, Teixeira Vitienes, estaba siendo todavía peor que el soporífero espectáculo de bajísima calidad que se estaba viendo en Valencia. Pero del árbitro hablaremos luego, como poco cuando quede claro que la derrota tiene como principal culpable a la Real. Tantos córners concedidos tenían que acabar como acabaron, con un gol de córner. Como dijo Lasarte en la rueda de prensa, no es el primero que recibe el equipo en jugadas de estrategia. Y no es el primero que llegue por una marca blanda e insuficiente, como lo fue la de un Diego Rivas muy por debajo de su nivel durante casi todo el partido. Aranburu, por su parte, ni existió, y es un mal muy acusado en el capitán lejos de Anoeta. Quizá haya que buscar un relevo, al menos cuando el equipo salga de San Sebastián.

El segundo gol del Levante llegó por otro de los grandes males exhibidos por el equipo sobre el césped. Xabi Prieto pierde un balón de una forma asombrosamente fácil para el centro del campo levantino y permite un pase largo (rozando el fuera de juego, no se vio en las repeticiones) y segundo gol del Levante, con Ansotegi y Bravo vendidos. Visto lo visto, es un claro motivo de durísima crítica a la Real que un equipo como el Levante, con lo poco que ha demostrado hoy, le fuera ganando 2-0 al conjunto de Lasarte, que todavía no había sido capaz de disparar entre los tres palos. Sólo De la Bella había inquietado a la grada local, y que eso suceda justo cuando Lasarte apuesta por los dos delanteros es algo digno de reflexión. Ni Mallorca, ni Osasuna, ni Levante han hecho gran cosa ante el conjunto txuri urdin, y lo cierto es que los tres han ganado clara y fácilmente a la Real. La causa no hay que buscarla en los rivales, sino en la endeble mentalidad que tiene el equipo lejos de Anoeta. O los jugadores entienden que para sumar fuera hay que jugar con la misma intensidad que se mostró contra Villarreal, Real Madrid o Espanyol, o el paso por la Primera División va a ser mucho más complicado de lo que el potencial del equipo sugiere.

Y entonces empezó el segundo partido. En el minuto 75, Xabi Prieto disparó a puerta y salvó el portero. Era el primer tiro entre los tres palos de la Real. Poco después llegó el gol de Sarpong, tras un maravilloso pase del propio Xabi Prieto (¿por qué demonios no asume la responsabilidad el 10 realista en partidos que, como éste, en apariencia parecen diseñados para él?). Llorente tuvo el 2-2. Viguera, demasiado poco tiempo sobre el césped para el canterano, también. Ansotegi tuvo una ocasión más. En apenas quince minutos, cinco llegadas claras de gol, más una sexta que anuló el árbitro pitando un fuera de juego equivocado por tres metros como poco. ¿Cómo es posible que la Real sí sea capaz de jugar lo que se espera de ella en 15 minutos y en 75 deambule por el campo como si el partido no fuera con ella? Para entonces ya estaban sobre el césped Sarpong y Zurutuza. Sin el pelirrojo, la Real perdió el motor de su juego. Con él, la Real ni siquiera subió una marcha en su juego, ya sabemos que el fuerte de Zurutuza no es la velocidad, pero es que no le hizo falta para dominar. La Real es mucho mejor equipo que el Levante pero perdió por su indolencia y por su falta de atención. Visto lo visto, si hay hoy un jugador imprescindible en la Real es Zurutuza.

El árbitro, llegamos a él, resultó más decisivo de lo que muchos señalarán a lo largo de la semana. Que el rival fuera el Levante ya indicaba que el partido iba a ser tenso. Del Horno y Nano lo dejaron claro en las primera mitad, con dos entradas que en otros partidos, con otros jugadores, en semanas de protección a no se sabe qué jugadores, han sido tarjeta roja. Teixeira Vitienes dejó ambas en amarilla, flexibilizando de nuevo y como tantas otras veces el reglamento cuando la Real está sobre un terreno de juego, y después se permitió el lujo de perdonar la segunda a Del Horno por una falta sin balón a Carlos Martínez. Qué cosas que Del Horno fuera el autor del primer gol del Levante cuando ya tenía que estar fuera del partido. Todo ello sucedió en medio de un carrusel de inexistentes faltas que Teixeira Vitienes pitaba en contra de la Real, ante las caras de asombro de jugadores como Carlos Martínez o Diego Rivas. En la segunda mitad, y después de que Mikel González protestara una mano que la realización televisiva ni siquiera repitió, el colegiado consintió todas las triquiñuelas, malas artes y pérdidas de tiempo del Levante, esas que la Real ni sabe ni va a aprender a hacer, esas que con la connivencia arbitral dan puntos a equipos como el valenciano y que restarán alguno que otro a la Real en futuros partidos. El árbitro, y así que decirlo, ha sido un claro aliado del Levante.

No es una excusa, porque ha sido la Real la que ha perdido solita el partdo. Lasarte falló en su tardanza en reaccionar a la calamidad que se estaba viendo sobre el césped, pero hay jugadores que tienen que dar un paso adelante, Griezmann entre ellos (aunque no sea el mejor partido para juzgarle, pues salía de una lesión y su titularidad se pueda considerar hasta una sorpresa). O Xabi Prieto. O Aranburu lejos de Anoeta. El equipo terminó presionando y jugando, pero no es suficiente si no dura 90 minutos. No puede ser suficiente para enmascarar la debacle mostrada hoy en Valencia. Es una lección ya aprendida, pero una que estos jugadores no terminan de aplicar cuando les toca jugar fuera de casa. Ésta era una jornada para buscar la parte alta de la tabla y el fracaso ha sido absoluto. Ganando, la Real se habría colocado con diez puntos, a dos de Europa, a cinco del descenso y con un partido en Anoeta frente al colista en el horizonte. Perdiendo, se ha quedado en la decimocuarta posición, a dos puntos del descenso (uno, si el Sporting puntúa esta noche ante el Sevilla). Y lo dijo Lasarte antes de viajar a Valencia. No siempre se va a ganar en Anoeta. Como algunos no espabilen ante el calor de sólo unas decenas y no de miles de aficionados realistas como en Anoeta, la posición actual casi la vamos a tener que agradecer.

sábado, octubre 16, 2010

PREVIA Levante - Real Sociedad. Aprender de los errores

Toca comprobar si la Real ha aprendido de sus errores (domingo, 17.00 horas, Ciutat de Valencia; PPV), de sus errores de la presente temporada como visitante y de los errores que cometió la pasada temporada en el mismo escenario en el que se juega el partido de esta jornada. El equipo de Lasarte todavía no ha ganado lejos de Anoeta, donde sólo ha sumado uno de nueve puntos posibles, y dispone de una nueva oportunidad ante otro equipo recién ascendido, ante un rival que se moverá en principio en las mismas posiciones de la tabla que el conjunto txuri urdin. La Real tiene la ventaja de haber roto la dinámica negativa de tres derrotas consecutivas antes del parón liguero de dos semanas que todavía estamos viviendo. Esas tres derrotas y su todavía insuficiente trayectoria como visitante son los errores de esta temporada. Los de la pasada pasaron por intentar en Levante, en un mal césped, el fútbol que a la Real le hubiera gustado. Los partidos no son siempre como uno quiere. Y más con un rival tan agresivo y físico como el Levante. Esta temporada ya lo ha padecido el Real Madrid en este escenario.

Con lo visto durante la semana, resulta prácticamente imposible adivinar los planes de Lasarte para el partido de Valencia. La única información real que ha proporcionado el técnico es la convocatoria, y es la misma que dio para medirse hace dos semanas al Espanyol. Poco material para adivinar un once. Sin embargo, sí da pistas de las intenciones del técnico. Repetir lista quiere decir que Agirretxe sigue sin contar en los planes del entrenador, como tampoco Dani Estrada, que Griezmann está en condiciones de jugar (tal y como confirmó Lasarte en la rueda de prensa previa) a pesar de la lesión que sufrió con la selección sub-20 francesa, que Sutil no se ha recuperado de sus molestias y que Ifrán todavía no tendrá la oportunidad de debutar con la Real. No parece probable que haya cambios atrás, con lo que Bravo, Carlos Martínez, Ansotegi, Mikel González y De la Bella seguirán siendo fijos. Pero de ahí en adelante se abre un gran abanico de posibilidades.

La primera duda que tendrá que aclarar Lasarte es si mantiene su habitual esquema (4-2-3-1) o si opta por colocar de salida dos delanteros, manteniendo el doble pivote y sacrificando al mediapunta. Si se da la primera opción, hay tres jugadores que parecen disputarse la banda izquierda: el recuperado Griezmann, el ilusionante debutante Sarpong o el veterano Aranburu. Con esta última alternativa, quedaría vacante un puesto de mediocentro junto a Diego Rivas. Markel y Elustondo esperan una nueva oportunidad tras el fiasco de Pamplona, pero también Zurutuza podría retrasar su posición. De producirse ese movimiento de Zurutuza, quedaría abierta la puerta para sacar dos delanteros de inicio, aunque viendo que Agirretxe no se ha colado entre los 18 convocados parece complicado que veamos a Llorente y Tamudo juntos en el once inicial. Eso sí, no es descartable, y más teniendo en cuenta que parece un partido a la medida de Llorente y que Tamudo sigue siendo el máximo goleador txuri urdin. Xabi Prieto es fijo en la derecha, como Rivas también parece serlo en el mediocentro más defensivo.

Como ya sucedió la temporada pasada, la Real se enfrentará al Levante sobre un césped en muy malas condiciones, impropio de una Liga profesional que se considera la mejor del mundo. Hace un año, los de Lasarte no supieron aclimatarse a ese partido y al estilo de juego de los levantinos, rondando los límites del reglamento, estilo que sigue vivo. Durante la semana, se ha aireado el polémico duelo que se vivió en Anoeta la pasada temporada, un partido en el que Lasarte fue expulsado y salió del campo enfrentándose al banquillo rival, algunos de cuyos integrantes, según las crónicas periodísticas, ya habían protagonizado alguna que otra provocación a los realistas ya en Valencia en la primera vuelta. La Real ocupa la decimotercera posición de la tabla con siete puntos, los mismos que tiene el décimo, el Málaga. Está tres por encima del descenso, dos por encima del Levante y a tres de las posiciones europeas. Fuera de casa, la Real acumula un empate en Almería y dos derrotas consecutivas en Pamplona y Mallorca. Toca ya ganar como visitante, porque tras la segunda vuelta de la pasada campaña sigue siendo la asignatura pendiente del equipo de Lasarte.

Levante y Real Sociedad se han visto las caras en tierras valencianas en siete ocasiones. En Primera División sólo se han producido dos de esos duelos, los dos en la presente década y los dos con victoria local, 2-1 en la 2004-2005 (con un golazo de falta de Nihat) y 2-0 en la 2006-2007 (la Real bajó a Segunda División, el Levante se mantuvo un año más en la máxima categoría del fútbol español). Si en Primera la Real perdió siempre contra el Levante, en Segunda la estadística es favorable al conjunto txuri urdin. Cinco partidos y tres victorias blanquiazules, con la curiosidad de que estos dos equipos nunca han empatado en Valencia. La victoria más abultada de la Real se produjo en el regreso a la competición tras la Guerra Civil, en la temporada 39-40, concretamente en la fase de ascenso a Primera División. La Real venció 0-3, con dos goles de Terán y uno de Inciarte. Aquel triunfo no bastó para que los realistas lograran el billete de vuelta a la élite. El Levante logró su mayor goleada, 4-0, en la temporada 46-47.

Aquella y la de la temporada pasada son las dos victorias que logró el Levante sobre le Real jugando en Segunda. El lamentable estado del césped y un mal arbitraje contribuyeron a la que fue la primera derrota de la temporada para el equipo de Lasarte, pero en realidad la causa hay que buscarla en una pobre actuación txuri urdin. Ni un solo disparo entre los tres palos, mucha impotencia y, sobre todo, una incapacidad para responder a los retos que planteaba el partido. El Levante no fue claramente superior, pero entendió el partido mucho mejor. Su único gol llegó como consecuencia de un inocente penalti que cometió Diego Rivas al repeler un balón con el brazo. Eso sucedió al poco de comenzar la segunda mitad, y aunque la Real intentó estirarse y Lasarte movió sus fichas ofensivas, el equipo apenas tuvo un par de llegadas no demasiado claras. El Levante, con muy poquito, llegó a disparar dos veces a los palos de Bravo. El 1-0 fue justo y a la Real le costó el liderato que había conseguido una semana antes derrotando con brillantez al Salamanca en Anoeta.

miércoles, octubre 13, 2010

AQUELLOS MARAVILLOSOS CROMOS: Iñaki Alkiza

Este cromo pertenece al album de cromos de la temporada 1961-1962. Alquiza, dice el rotulo que se llama este jugador. En aquellos oscuros años de la historia, los nombres en euskera no estaban bien vistos. Muchos ya le conocimos cuando ese apellido se escribía con "k", cuando Iñaki Alkiza era el presidente de la Real. Su mandato se recuerda porque tomó dos de las decisiones más trascendentes de la historia moderna del club: la de convertir el club en Sociedad Anónima Deportiva y la de fichar jugadores extranjeros de nuevo, tras décadas sin que en vistiera un solo foráneo la camiseta txuri urdin. Y fue entonces cuando muchos nos enteramos de que Iñaki Alkiza también había sido jugador de la Real.

Lo más curioso es que Alkiza no jugó en la Real en la temporada 61-62 y su presencia en ese álbum no concuerda con lo que dice la historia. Pero en la Real sí jugó, ya lo creo que jugó. Debutó a finales de la temporada 55-56, y no pudo tener un mejor día para vestir por primera vez la camiseta realista. Fue en Madrid, en un épico 4-5 ante el Atlético de Madrid. Contando aquel, tras un paréntesis de una campaña en el Eibar y hasta el final de la temporada 60-61, disputó 73 partidos y marcó nueve goles (el primero de ellos en Copa ante el Jaén, en un escandaloso 7-0 de junio de 1958). Se retiró por un problema renal y, sin saberlo entonces, resulta que Alkiza se libró de vivir como jugador el último descenso a Segunda antes del que vimos hace tres años.

Estas tres imágenes dan idea del paso del tiempo. En la primera está entregando la insignia de oro y brillantes del club a su predecesor en la Presidencia, José Luis Orbegozo. Era el año 1983, cuando comenzó su mandato al frente de la Real, después de cuatro años como miembro de la junta dirigida por el propio Orbegozo. En la segunda imagen es él quien está recibiendo ese reconocimiento de manos de su hijo Bittor. Habían pasado nueve años, hasta 1992. La tercera es en el palco de Anoeta, cuando Iñaki Badiola, en 2008, reunió a todos los ex presidentes vivos del club. Pocos recordarán cómo se desenvolvía por la banda izquierda de Atotxa, pero muchos tenemos un grato recuerdo de él como presidente.

martes, octubre 05, 2010

Invisibles

El nefasto y bipolar periodismo deportivo que se hace en nuestro país, de bajísima calidad y cada vez más nula memoria, tiene a veces sus ventajas. Es ya notorio para todo el mundo que para que se destaque la acción de un jugador en un periódico deportivo, en un informativo de televisión, o en un programa de resúmenes de los partidos de la jornada, lo mejor es vestir de blanco o de blaugrana. Gracias a esto, por ejemplo, casi nadie vio el excepcional taconazo de Llorente a Xabi Prieto en la primera jornada, ante el Villarreal. Y gracias a esto, casi nadie contempló el antológico paradón que hizo Claudio Bravo ante el Espanyol. No es una pataleta decir aquello de "si lo llega a hacer Casillas...", no, porque Casillas, todo un porterazo, ya tuvo una intervención muy parecida hace un año, cuando el Real Madrid jugó en Sevilla. Y, sí, se repitió esa jugada en televisión hasta la saciedad. Los demás somos invisibles para quienes deciden qué se destaca y qué no en la pequeña pantalla.
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Mientras en Chile están comparando este prodigio con las paradas que hacía el portero Ed Warner en aquella serie de dibujos animados con la que crecimos tantos niños, Campeones (que efectivamente tiene una impulsándose con el brazo en el suelo en pleno salto, como Bravo el sábado), aquí apenas se le ha dado bombo. Sí entre quienes escriben sobre la Real, obviamente, pero no entre quienes siguen la Liga. Para aquellos que vemos con fervor e ilusión las andanzas de la Real, no hay sorpresa en lo que hizo Bravo. Admiración, sí. Sorpresa, no. Le hemos visto ya tantas veces romper las barreras de lo imposible para mantener su portería a cero que la del sábado es una más. Una de las grandes, pero una más al fin y al cabo. Normal que el chileno salga a la sala de prensa y proclame con absoluta tranquilidad que ha jugado partidos mejores que el del sábado. Pero viendo el lado positivo, esa invisiblidad es la que ha permitido que Bravo siga siendo portero de la Real. Es lo bueno de no ser mediáticos, que los fichajes de los grandes (y no olvidemos que la lista de grandes crece cuando uno está en Segunda) se pescan en otros caladeros.
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Aunque está claro que me gustaría que se reconocieran los méritos de la Real cuando los tiene, ser invisible, repito, me parece cada vez más positivo. Cuando menos hablen de uno, menos barbaridades se pueden decir. La parada de Bravo fue tan buena que obligó a que, aunque fuera de pasada, se hablara de él. Santi Cañizares, ex portero para más señas, es ahora comentarista en Canal +. Durante el resumen del partido que emitieron el domingo por la noche en esta canal, dijo que "por fin" Bravo hacía paradas salvadoras para la Real, dando a entender que no las había hecho esta temporada. Curioso, como poco. El caso es que en las seis jornadas que llevamos de Liga Bravo ha realizado paradas excepcionales, en todos los partidos salvo ante el Real Madrid, donde los dos goles que recibió fueron imparables. Será que esta invisibilidad que sufrimos hace que nadie vea sus paradones (como el que desvió al larguero en Mallorca, que no se lo contaron), pero es bastante chocante oír algo así de boca precisamente de un portero. Claro que en el mismo resumen proclamaron que la Real jugó mal, que el Espanyol mereció como poco el empate y que no hubo noticias en el partido de Tamudo, que gozó de tres claras ocasiones de gol.
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De puertas hacia fuera, somos invisibles. No podemos pelear contra eso. Es como atacar a los molinos de viento que Don Quijote veía como gigantes. A veces, nos cogeremos pequeños berrinches cuando la ignorancia se aplique a los discursos que escuchemos sobre la Real, plagados de errores, desconocimientos, infravaloraciones y lugares comunes. Pero qué le vamos a hacer. Quizá así nos podamos sentir incluso un poco más privilegiados de ser lo que somos y de seguir al equipo que seguimos. Al fin y al cabo, formamos parte de esa excelsa minoría que podremos contar en el futuro cómo nos llevamos las manos a la cabeza de asombro y admiración al ver este paradón de Bravo. No será la última vez que lo hagamos. Seguro que no. Y como no lo haga ante Madrid o Barcelona, Bravo seguirá como hasta ahora, como el resto de la Real: tan invisible ante el mundo exterior como el equipo txuri urdin en su conjunto.

sábado, octubre 02, 2010

REAL SOCIEDAD 1 - ESPANYOL 0 Revolución Sarpong, prodigioso Bravo

Victoria de la Real de nuevo por la mínima, de nuevo con Anoeta como talismán y con dos nombres propios cuya mención es inexcusable: Jeffrey Sarpong y Claudio Bravo. El primero revolucionó tanto al equipo como al partido y fue el causante directo, aunque no el goleador, de que la Real se llevara los tres puntos. Del segundo directamente se puede decir que está a un nivel que pueden alcanzar muy pocos porteros del mundo. Si el Espanyol no se llevó un punto fue por él. Prodigioso. Ambos pusieron la guinda a un buen encuentro de la Real, que se encontró con un Espanyol de un nivel bastante parejo. El equipo de Martín Lasarte supo jugar sus bazas e insistió a balón parado. Tuvo ocasiones de sobra para adelantarse en el marcador y, hasta que llegó el accidental gol de Forlín en propia puerta, estaba dejando la sensación de que perdía dos puntos, a pesar de las paradas de Bravo. El césped aguantó, Tamudo se llevó la ovación del público, Sarpong debutó de la mejor forma posible, la portería realista se quedó a cero y tres puntos más en el casillero. ¿Se puede pedir más?

Lasarte optó de salida a dar continuidad al equipo. Ni las tres derrotas ni las dudas que podía haber en el entorno sobre algunos elementos, los mismos de casi siempre (el juego, el delantero, el doble pivote...) le afectaron lo más mínimo y repitió el equipo que perdió en Mallorca. El técnico uruguayo no es de los que pierdan la confianza en los suyos con facilidad, y lo ha demostrado de nuevo en este encuentro, tras su peor racha como técnico. Repitió con la experiencia de Diego Rivas y Aranburu en el doble pivote y Tamudo jugó solo en punta contra su ex equipo. Y la apuesta esta vez sí funcionó en buena medida. La actitud del equipo fue diametralmente opuesta a la exhibida en Pamplona y Mallorca y, aunque durante los primeros minutos costó superar al Espanyol, poco a poco se fue imponiendo el conjunto txuri urdin y provocando bastantes ocasiones de gol. Aunque con un mal: casi todas se marcharon fuera de los tres palos. Quizá va siendo hora de que la Real piense que no hace falta buscar escuadras, que a veces el portero rival falla o un rebote te da un gol, como le sucedió al Real Madrid en Anoeta.

Bravo hizo en la primera parte el paradón habitual al que nos tiene acostumbrados, a disparo de un Osvaldo que intentó aprovechar una cierta soltura que tuvieron los jugadores espanyolistas en el centro del campo durante algunos minutos. Aranburu estuvo desaparecido y Diego Rivas pareció medir mal en muchos balones por alto. Y aunque el equipo barcelonés pareció saltar al campo con ganas de dominar, lo cierto es que se fue diluyendo poco a poco en esa faceta. Quizá al ritmo que ha ido marcando Zurutuza, que dejaba grandes detalles. Antes de la gran ocasión del Espanyol, Tamudo pudo marcar en dos ocasiones. La primera, al quedarse muy cerca de llegar a un centro tras un precioso regate de De la Bella. La segunda, rematando, esta vez sí, de cabeza otro centro de Carlos Martínez. Las mejores ocasiones de la Real llegaron de cabeza. Pudo marcar así Zurutuza, en una ocasión clarísima, a centro de Xabi Prieto y libre de marca. Pudo hacerlo Griezmann, en un imposible testarazo desde fuera del área. Y pudo hacerlo Ansotegi, en otra muy buena ocasión. Pero todos estos salvo el de Tamudo se marcharon fuera.

En la segunda mitad, los jugadores de la Real se terminaron de empeñar en lanzar cada uno un cabezazo fuera. Lo hizo de nuevo Ansotegi, también Mikel González. Tamudo pudo marcar con un disparo sin ángulo desde la banda derecha y Bravo hizo su primera parada antológica, cómo si no, tras un cabezazo de un balón enviado desde la esquina, en un nuevo error de medición en el salto de Diego Rivas, gafado ayer en esta tesitura. Para entonces, el árbitro ya había birlado dos penaltis a la Real, uno por un clamoroso agarrón a Tamudo y el otro por una mano dentro del área. Las cosas no cambian con el estamento arbitral en los partidos del conjunto txuri urdin y eso es preocupante. Llorente comenzó su pelea sin límites con la defensa del Espanyol sustituyendo a Tamudo y Sarpong entró por Griezmann. Ahí iba a estar la clave del partido. El holandés salto al campo demostrando una jerarquía inaudita en un joven debutante extranjero. Sacó varios corners, encaró en tres ocasiones a su par en la banda izquierda y se fue con éxito en todas ellas, aunque en una el campo se le hizo corto. Y lanzó la falta que Kameni tuvo que sacar de la escuadra antes de que Forlín introdujera el balón en el interior de su propia portería, con un extraño intento de despeje con la espuela.


Sarpong fue la gran noticia del partido, porque disipó en apenas diez minutos todos los miedos que pudiera haber de que se tratara de un nuevo Johantan Estrada. No es nada habitual que se forme una piña sobre un jugador cuando el gol es en propia puerta. Que ayer Sarpong fuera el centro de esa piña demuestra su importancia en el partido. Aunque el gol, logrado a cinco minutos del final, manda siempre en el fútbol, lo cierto es que Sarpong se quedó como el segundo gran protagonista del partido. El primero, indiscutiblemente, es Bravo y es hora de proclamarlo tan alto como se pueda porque parece que no vestir la camiseta del Real Madrid o del Barcelona merma su categoría en los medios de comunicación, que todavía no han hecho justicia con su impresionante estado de forma esta temporada. Ya con 1-0 en el marcador, hizo una prodigiosa estirada que salvó el partido. El balón cruzó el área desde la banda derecha de la defensa realista hasta la contraria. El chileno cruzó a la carrera toda la extensión de su portería para lanzarse a la desesperada y sacar el 1-1. Inevitable que la piel se ponga de gallina. Es un porterazo que ha alcanzado su cenit, que está por encima ahora mismo de todos los porteros de la Liga española (quizá tenga el mismo nivel el alabadísimo en los últimos días De Gea) y, probablemente, de las grandes ligas europeas.

Ellos dos coronaron una buena actuación conjunta de la Real. Eclipsaron el gran partido de un Zurutuza que crece a pasos agigantados en la Primera División y que se ha convertido en el gran argumento por el que Tamudo y Llorente no han jugado juntos todavía de inicio. Se le podría retrasar al mediocentro, pero perdería capacidad de influir en los partidos, y Lasarte parece ser muy consciente de ello. Mikel González y Ansotegi completaron un gran encuentro, acallando las críticas que ha recibido la defensa tras las derrotas en Pamplona y Mallorca. Labaka saltó por primera vez el campo esta temporada para sustituir a un fundido De la Bella, que se resarció de actuaciones anteriores con un magnífico rendimiento. Carlos Martínez, incansable como siempre. Xabi Prieto y Griezmann son jugadores necesarios en esta Real. El primero estuvo intermitente, el segundo necesita un gol para asentar su juego, pero ambos desprenden calidad y peligro en sus acciones casi siempre. Los menos destacados fueron los mediocentros y sobre todo un Aranburu que pareció perdido durante todo el encuentro.

La Real durmió en la duodécima posición con siete puntos, aunque seis de los ocho equipos a los que supera en la tabla jugarán este domingo. Está tres puntos por encima del descenso y, a falta de buena parte de la jornada, a dos de la zona europea. Con tres partidos en casa y otros tantos fuera, Lasarte ya puede sacar sus primeras conclusiones serias. Sabe que, como la temporada pasada, va a tener un equipo rocoso en Anoeta. Sabe que sus victorias seguirán siendo de marcadores cortos. Sabe que los equipos grandes lo van a pasar muy mal ante el conjunto txuri urdin. Y sabe que lejos de San Sebastián es donde está la gran asignatura pendiente de sus jugadores. Tendrá buenas oportunidades de puntuar en las tres próximas salidas, todas contra equipos de su lucha en la parte media-baja (Levante, Málaga y Hércules), con dos partidos intercalados que Anoeta no debería dejar escapar, ante Deportivo y Racing. No es mal comienzo sumar siete puntos en seis partidos y haber perdido en casa sólo de rebote, aunque sepa a poco el punto que ha sumado la Real lejos de Anoeta. Pero el camino es éste, el marcado ante el Villarreal, el Real Madrid y también ante el Espanyol.

jueves, septiembre 30, 2010

PREVIA Real Sociedad - Espanyol. Anoeta como antídoto

Anoeta se presenta como el mejor antídoto posible para que la Real ponga fin a su racha de tres derrotas consecutivas (sábado, 20.00 horas, Anoeta; Canal + Liga, Gol TV). Porque Anoeta, que estrena nuevo césped por primera vez en sus 17 años de vida, es el escenario en el que mejor se ha desenvuelto el equipo txuri urdin en lo que llevamos de temporada, y también desde que Martín Lasarte es su entrenador. Veremos si esta jornada contempla a la Real presionante e incisiva de las primeras jornadas o a la timorata y agazapada de las dos últimas. Y veremos también si Lasarte apuesta por un esquema de uno o dos delanteros. Lo que está claro es que, como dijo el propio delantero catalán, esto no es un Tamudo-Espanyol. Juega la Real y lo que busca son tres puntos que disipen las dudas que ha dejado la última semana de competición. Con Anoeta como antídoto, desde luego, si la afición mantiene la ilusión que demostró en el primer encuentro de Liga.

La convocatoria de Martín Lasarte para este partido no permite saber si habrá o no muchos cambios con respecto a los equipos que perdieron en Pamplona y Mallorca (en los que ocho jugadores fueron los mismos). Sí se cae de los 18 elegidos uno de los titulares del partido frente a Osasuna, Paco Sutil. Su puesto lo ocupará Sarpong, en busca de sus primeros minutos como jugador txuri urdin. No parece probable que el holandés forme parte del once inicial, por lo que, ante la ausencia de recambio en la convocatoria, se puede decir que hay cinco realistas que tienen el puesto casi asegurado: Bravo en la portería y las dos bandas, Carlos Martínez y Xabi Prieto por la derecha, y De la Bella y Griezmann por la izquierda. Y digo casi porque no hay que descartar tampoco que Mikel González ocupe alguna de las dos bandas de la defensa, como ya hizo en algunos partidos de la temporada pasada. Aunque lo más normal es que no haya muchos cambios, todo lo demás está en el aire.

Ansotegi y Mikel González siguen siendo los centrales que parten con ventaja, aunque la defensa de la Real no tiene la misma solvencia que en Segunda, normal por el salto de categoría, y Labaka podría tener su oportunidad para meter una variante en la línea más castigada durante la última semana. En el mediocentro se abre una gran incógnita. Hasta cinco jugadores se disputan los dos puestos. Diego Rivas y Aranburu son los que jugaron de inicio en Mallorca, pero Zurutuza disputó ahí los últimos minutos, cuando Lasarte optó por una variante más ofensiva con dos delanteros. Elustondo y Markel esperan una nueva oportunidad tras el desastre de Pamplona en el que tomaron parte. En todo caso, la principal duda en el once estriba en la presencia de uno o dos delanteros. Si juegan Tamudo y Llorente de inicio, Zurutuza podría retrasar su posición para seguir en el once. De jugar uno, Lasarte se encuentra con una difícil elección. Llorente, fichaje estrella que brilló en su debut, está ya recuperado, pero Tamudo es el máximo goleador. El dilema, de momento, sigue provocando la ausencia de Agirretxe en las convocatorias. Aunque Viguera sí está convocado, menos opciones tiene de ocupar de inicio la mediapunta.

Las miradas estarán puestas en dos frentes. Por un lado, Tamudo se enfrenta por primera vez al Espanyol, después de un último año en las filas pericas plagado de polémicas con la directiva espanyolista y el mismo entrenador que se sentará en el banquillo rival, Mauricio Pochettino, así como de la ovación de sus aficionados en el partido en que dijo adiós a aquella camiseta blanquiazul. El otro punto de interés será el césped de Anoeta, replantado esta semana tras el concierto de U2 en un trabajo contrareloj que terminó a poco más de un día antes del partido. La Real es decimosexta en la clasificación con cuatro puntos, los mismos que tiene el último equipo que ocupa posiciones de descenso, el Levante, y se encuentra a cinco puntos de la zona europea, que cierra precisamente el Espanyol, en sexta posición y con nueve puntos. Ese bagaje de puntos no es malo para el calendario que tenía la Real en este arranque liguero, pero sí lo es por el rendimiento que han dado los rivales que ha tenido fuera de casa, tres partidos en los que dio la sensación de que la Real podría haber sacado mucho más poniendo la actitud necesaria sobre el terreno de juego.

El Espanyol es uno de los clásicos de la Liga y ha visitado San Sebastián nada menos que en 62 ocasiones, sólo una de ellas en Segunda División (que se saldó con un contundente 3-0 para la Real en la temporada 62-63). En Primera, claro dominio txuri urdin con 40 victorias en 61 encuentros, por once triunfos visitantes y diez empates. En los trece partidos jugados en Anoeta, el balance es mucho más parejo, con cuatro victorias del Espanyol y siete de la Real. El conjunto barcelonés ha conseguido puntuar en sus tres últimas visitas a Anoeta, la penúltima de ellas, en la temporada 2005-2006, gracias a que Tamudo hizo el 0-1 definitivo en el último minuto del partido. La mayor victoria de la Real se produjo en las campañas 32-33 y 43-44, con sendos 6-1. En la primera de ellas marcaron Chivero, Urtizberea (tres), Tolete e Insausti y en la segunda lo hicieron en dos ocasiones tanto Ontoria como Unamuno y en una Bidegain y Pérez. El Espanyol llegó a su tope en Atotxa al ganar 1-4 en la temporada 34-35.

La última vez que el Espanyol visitó Anoeta fue, como en el caso de la mayoría de los equipos que pasarán por San Sebastián en esta Liga, en la temporada 2006-2007, la del descenso. Era la novena jornada del campeonato y el conjunto realista, ya entrenado por Miguel Ángel Lotina, seguía sin ganar. Se adelantó la Real en el marcador, con un tanto de Díaz de Cerio tras una buena dejada de cabeza de Gari Uranga. Fue una de las poquísimas ocasiones de gol que tuvo la Real, en un partido muy malo y en el que los cambios delataron que el técnico se conformó con un empate que no sacaba a la Real de los puestos de descenso. El Espanyol fue despertando poco a poco y aunque tampoco forzó demasiadas intervenciones de Bravo, sí dejó mejores sensaciones sobre el césped. Luis García anotó el empate a pocos minutos de iniciarse la segunda mitad y ya no se movió más el marcador. Tamudo jugó aquel día con la camiseta del Espanyol y tuvo un par de ocasiones para marcar. Mañana juega con la otra camiseta.

martes, septiembre 28, 2010

Más perros

"Quizá tenemos que aprender a ser más perro si cabe, aprender que el fútbol no siempre se juega de la misma manera y buscar diferentes alternativas en un mismo partido. Y esto el primero que me lo cuestiono soy yo". Esto lo dijo ayer Martín Lasarte, todavía en Mallorca, escenario del último y lamentbale partido de la Real. Y de esa sencilla frase se pueden sacar muchas lecturas. Las estrictamente futbolísticas ya las hemos sacado todos durante y después de los decepcionantes partidos contra Osasuna y Mallorca, creo que incluso el equipo también lo ha hecho aunque para comprobarlo habrá que esperar a las 20.00 horas del sábado. Pero como a pesar de las tres derrotas consecutivas, yo mantengo intacta la confianza en la capacidad del equipo, hay otra vertiente de esa expresión que me preocupa más. La del otro fútbol, ese que la Real no sabe practicar.

Ya dije al comienzo de la temporada que a este equipo le falta un Karpin, mucho más después de la salida del equipo de Carlos Bueno, el único jugador que aporta algo remotamente parecido al carácter de aquel ruso que pasó por la Real y dejó su huella en dos etapas diferentes. Eso era antes ser perro en el mundo del fútbol. Ahora no, ahora ser perro va de algo totalmente distinto, algo que reconozco que no me gusta y me preocupa a partes iguales. Veréis, temo que para ser perro haya que caer en armas, artes y artimañas que, por encima de todo, me parecen despreciables. Digo que lo temo porque, día tras día, aumenta la sensación de que todos son perros en este sentido menos la Real. Me preocupa, porque esas perrerías dan muchos más puntos de los que merecería un equipo que caiga en semejantes lodazales, puntos que acaban por marcar una diferencia con respecto a la Real.

Sé que la Real jugó muy mal en Pamplona y en Mallorca y que no mereció traerse nada. No estoy justificando el pobre rendimiento del equipo, no. Pero miro las estadísticas de faltas de ambos partidos y me echo a temblar. En ambos hubo un equipo noble, que jugó sin dar una mala patada, que intentó defender en lugar de hacer faltas. Ese fue la Real. Osasuna abusó de las infracciones. Cada balón que recibían Zurutuza o Xabi Prieto eran falta y apenas hubo castigo para sus acciones. En Mallorca no fue tan acusado, pero Rubén cometió una entrada sobre la que sólo cabía una discusión: si era sólo amarilla o si merecía la roja directa. El jugador malloquinista ya tenía una amonestación, con lo que se hubiera ido a la calle en cualquier caso. ¿Alguien ha visto una foto de esa acción? ¿En algún resumen se ha destacado esa jugada como una de las claves del partido? No. No ha tenido la menor relevancia en los juicios arbitrales de la semana. Las pocas tarjetas amarillas que vio no lastraron a Osasuna y el Mallorca no se quedó con diez jugadores aunque lo mereció. Mucha casualidad tiene que ser eso, y más cuando es un comportamiento que llevamos viendo ya demasiados años.

La Real no tiene un solo jugador que dé patadas. Rivas hace muchas faltas, sí, pero nunca va a dañar al rival. Tampoco tiene jugadores que monten escándalos sobre el césped, que levanten los brazos para echar al público encima del árbitro, que protesten airadamente las decisiones de los colegiados. Ni siquiera jugadores que se tiren habitualmente para engañar al trío arbitral y provocar penaltis o expulsiones, aunque Xabi Prieto tenga la fama de caer fácilmente al suelo (será que le pegan poco...). Los recogepelotas de Anoeta no desaparecen nunca, ni siquiera cuando se gana por la mínima y no hace falta que diga lo habitual que es eso en el fútbol español, da igual la categoría. Que le pregunten a De la Bella dónde tenía que buscar balones el sábado para sacar de banda. Lasarte no genera altercados para detener el juego, ni discute con banquillos o jugadores rivales. A nadie con la camiseta txuri urdin se le ocurriría jamás lanzar un balón al rectángulo de juego para que el árbitro detenga el partido porque no se puede disputar con dos balones. Eso lo hizo el madridista Pepe en Anoeta y debió ver su segunda tarjeta amarilla. Como Rubén, llegó al pitido final sobre el césped.

Son demasiados años ya con la sensación de que con la Real no hay justicia. No la hay dentro de los terrenos de juego, y no hará falta recordar que el equipo txuri urdin transformó su primer penalti a favor la temporada pasada en la jornada 39 o que en la semana en la que más expulsiones ha habido por proteger a las estrellas de la Liga nos dimos cuenta con la entrada de Rubén a De la Bella que éste no merece la misma consideración no ya que Messi, Cristiano Ronaldo o Iniesta, sino que por ejemplo el espanyolista Osvaldo, que sí forzó la expulsión del osasunista Lolo aunque por televisión parezca que ni le hace falta. Tampoco hay justicia con este equipo fuera de los terrenos de juego. Y no hay que irse a turbios sucesos como los que rodearon a los ascensos de Málaga, Zaragoza y Hércules, uno por cada una de las tres temporadas que pasó la Real en Segunda. Me acuerdo por ejemplo de que la Liga y la Federación quisieron dar la bienvenida al equipo txuri urdin en su regreso a Primera, aunque luego no pasara nada, con uno de los árbitros que más le había perjudicado en Segunda o de esos sorteos de Copa en los que a la Real siempre le toca uno de los rivales más complicados que le pueden tocar.

En este sentido, yo no quiero que la Real o sus jugadores sean más perros. Celebro que en en las filas realistas no haya carniceros o piscineros. Me gusta que, bien o mal, la Real de los jugadores y la de los directivos intenten ganar sus partidos sólo desde el fútbol. Lo que no me gusta es lo que se está imponiendo. Que quien se extralimita en su interpretación del regalmento no reciba su justo castigo. Ya van tres partidos en los que la Real ha salido perjudicada por las decisiones arbitrales (bien es cierto que ante el Real Madrid Zurutuza cometió un penalti por mano, y justo es reconocerlo), y en uno de ellos se le cayeron directamente dos puntos de su casillero, y eso sin contar la posibilidad de jugar 40 minutos contra un Mallorca con diez jugadores y sólo un gol de ventaja. Y el problema está donde siempre: en los comités, en los que mandan y en los árbitros. De los problemas del juego de la Real ya se encargará Lasarte. Pero los otros también quitan puntos y parece que nadie los quiere solucionar. La Real podrá ser uno de los damnificados de esta permisividad, pero al final si alguien pierde de verdad es el fútbol.

domingo, septiembre 26, 2010

MALLORCA 2 - REAL SOCIEDAD 0 Crédito dilapidado

La Real no ha tardado nada más que una semana en dilapidar todo el merecidísimo crédito que había acumulado en las tres primeras jornadas de Liga. Derrotar al Villarreal con justicia, empatar fuera en Almería marcando dos goles y merecer mucho más que una derrota de rebote ante el Real Madrid habían colocado al equipo txuri urdin en una muy buena posición. De puntos, aunque debía haber sumado más, y de ánimo, que estaba por las nubes continuando la alegría del ascenso. Pero no sacar nada ante el Madrid, desaparecer del campo ante Osasuna y regalar 45 minutos en Mallorca colocan a la Real en una situación mucho más dura de lo que podíamos presumir hace ocho días. Sólo ocho días. Mala actuación de la Real en Mallorca, sí, con algunos matices pero mala. Y lo peor es que las dos derrotas que ha cosechado el equipo de Lasarte fuera de casa, las dos con claridad en el juego y en el marcador, se han producido contra equipos que no le han pasado precisamente por encima con un gran fútbol. Han sido derrotas por defectos propios, defectos serios y profundos, más que por méritos de los rivales, que no han tenido más que aprovechar las facilidades de la Real.

Hoy no se encuentran argumentos en la alineación, en jugadores no habituales o en el planteamiento del entrenador. Los once elegidos fueron los mismos que ofrecieron un gran rendimiento ante el Real Madrid. Los mismos, con Tamudo en el ataque, Zurutuza en la mediapunta y Griezmann en la banda izquierda. Pero con una actitud radicalmente diferente a la que mostraron en Anoeta el pasado fin de semana. Es difícil entender que un equipo profesional, de Primera División y con hambre de gloria salte a un terreno de juego como lo hizo hoy en Mallorca la Real. O en Pamplona hace muy poquitos días. Porque todos hemos tenido claro desde el principio que la principal arma de la Real es la actitud. Pero si la Real ha llevado ilusión a Mallorca se ha debido de quedar en el hotel. La falta de acierto es perdonable, la de actitud no. Porque no tenerla facilita muchísimo el trabajo a los rivales. El Mallorca, en su primera ocasión de gol, ya se había adelantado en el marcador. ¿Cómo? Pues con mucha sencillez. Un balón al área, un control, un giro y un disparo. Mikel González no recibió ayuda alguna para evitarlo. Bravo probablemente ni vio el balón hasta que ya era tarde.

El resto de la primera parte fue exactamente lo mismo que los diez primeros minutos. Nada de nada. El Mallorca tuvo alguna ocasión, nada espectacular, aunque Bravo sí hizo una buena parada, lo habitual en su rendimiento. La Real sólo una, no demasiado clara. Un cabezazo de Ansotegi que forzó una parada de Aouate. El 1-0 era un castigo justísimo para una Real que decidió no comparecer en la primera mitad del partido. Justísimo. No hay otra forma de verlo. Tras el descanso, la Real salió con otra actitud. Griezmann tuvo el empate, pero su disparo, sin oposición y con el meta mallorquinista ya batido, se le fue arriba. La Real perdió en la primera mitad, pero ahí se acabó la posibilidad del empate. Ahí, unos minutos antes y unos minutos después. Lo anterior fue la vergonzosa actuación de Rubinos Pérez, que en una entrada de Rubén en la que la duda debía ser si la tarejta era amarilla o roja, acabó por perdonar la segunda amarilla al central mallorquinista. Lo posterior, el 2-0 del Mallorca en un corner lamentablemente defendido por la Real. Los dos de Cavenaghi, un delantero que todavía no había marcado. Como Osasuna el pasado martes, cero goles en tres partidos, tres a la Real en menos de uno.

Quedaban poco menos de treinta minutos para el final del partido cuando el 2-0 subió al marcador y éste estaba ya finiquitado. Si el partido no tuviera marcador, la segunda parte ha sido bastante correcta. La Real tuvo más posesión que el Mallorca, mucho más cerca del área rival y tuvo alguna que otra ocasión para marcar, en las botas de Llorente, Tamudo o Griezmann. Pero lo cierto es que el partido ya estaba perdido por la incomprensible y muy censurable primera mitad. El 1-0 obligó a Lasarte a arriesgar. Colocó a Llorente arriba junto a Tamudo, retransando a Zurutuza y sacando del terreno de juego a Aranburu. Arriesgó porque adelantó la línea defensiva y permitió al Mallorca vivir al contragolpe. En una de esas jugadas, Bravo pareció rozar con una gran estirada un trallazo del ex realista Víctor, antes de que se estrellara contra el larguero. Sin forzar demasiado a Aouate, lo cierto es que había más sensación de 3-0 que de 2-1. En favor de la Real hay que decir que no se rindió, pero su carencia de velocidad limitó mucho sus opciones de marcar algún gol.

Llorente, Viguera y Sutil, los tres cambios que introdujo Lasarte a la desesperada en la segunda mitad, no son jugadores que destaquen precisamente por su velocidad punta, y eso hace preguntarse, por ejemplo, por la capacidad de Sarpong, jugador al que todavía no hemos visto un solo minuto. A la falta de actitud de la primera parte, hubo que sumar un desacierto poco habitual. Las decenas de centros que metió Carlos Martínez en dirección al área del Mallorca sin que pudiera rematarse uno solo fue el paradigma de ese inexistente acierto. O la desaparición de Xabi Prieto, a quien, en la semana en la que ha sido nombrado mejor jugador de la Segunda División la pasada temporada, hay que seguir exigiéndole mucho más. Mala colocación para recoger rechaces y una sensación de cierto cansancio, más producto del resultado y de la acumulación de tres derrotas consecutivas que del trabajo físico que en realidad llevan los jugadores realistas en las piernas. Todo salió mal en la primera mitad y lastró la segunda. Por nombres, ninguno merece ser destacado.

La Real fue en Mallorca un equipo inane y anodino hasta que, en realidad, ya no sirvió para nada. Lo que sí sirve es buscar la causa de los errores. Parece obvio que, por el momento, la Real ha perdido la fortaleza defensiva que le caracterizó la pasada temporada. Nueve goles encajados en cinco partidos son muchísimos, sobre todo si tenemos en cuenta que portero y defensa no están siendo ni mucho menos lo peor de este equipo. Hoy la Real ha roto una buena racha que, de alguna manera, podía equilibrar esa fragilidad de la propia porteria y ha dejado de marcar por primera vez esta temporada. La derrota en Pamplona colocó en el disparadero a Markel y Elustondo, pero el debate se equivocó de camino. No era cuestión de nombres, era cuestión de actitud. Con estos dos canteranos llueve sobre mojado, y por eso se suscitó el debate, pero Aranburu (fallo suyo de marcaje en el segundo gol) y Diego Rivas tampoco tuvieron hoy el acierto y la actitud necesarias y la derrota fue tan inexorable como en el Reyno de Navarra. Al menos la Real demostró que también es capaz de jugar en el alambre, de llevar los partidos a la frontal del área rival sin regalar goles en contraataques.

A falta de lo que haga el Zaragoza esta noche contra el Atlético de Madrid, la Real se queda en la decimosexta posición, sólo un punto por encima de los puestos de ascenso. Si ganar o perder dos partidos lleva a cualquier equipo a distintas zonas de la clasificación con cierta facilidad, mucho más en el primer tramo de la temporada, cuando las distancias no son grandes. De hecho, la zona europea está a sólo cuatro puntos. El equipo de Martín Lasarte recibe el sábado a un Espanyol que se ha metido en los puestos nobles con tres victorias. Y la victoria es casi imprescindible para que el tradicionalmente pesimista entorno de la Real piense que el futuro del equipo está en las últimas plazas de la clasificación. En cualquier caso, son tres derrotas consecutivas. Dos muy merecidas, las dos últimas, y con una imagen muy pobre por parte de la Real. Mejorarla es el único camino posible para que la perspectiva cambie. Queda mucho.

sábado, septiembre 25, 2010

PREVIA Mallorca - Real Sociedad. Una oportunidad

La Real visita Mallorca (domingo, 17.00 horas, Iberostar Estadi, PPV) y afronta el partido, en palabras del propio Martín Lasarte, como una oportunidad. Una oportunidad de demostrar, por un lado, que el flojo equipo que se vio en Pamplona no es el que va a competir en la mayoría de las 38 jornadas de Liga y sí se asemejará más al que apabulló sin premio al Real Madrid o al que superó al Villarreal. Por otro, de despejar todas las dudas que pueda generar el conjunto a domicilio, continuación de las generadas en la segunda vuelta de la temporada pasada y agravadas sobre todo con la dura derrota en Pamplona pero también con el error que costó dos puntos en Almería. Ganando, la Real se instalará en la zona cómoda de la clasificación. Perdiendo, se acercará a los puestos bajos. Pero estamos en la quinta jornada y estas cábalas todavía no tienen mucho significado. La sensación que deje el equipo sí. Y ahí radica la oportunidad que tiene la Real en esta jornada.

Martín Lasarte es un técnico que habla claro, con las palabras pero también, y quizá sobre todo, con los hechos. Y siempre dice mucho con sus convocatorias. Repite la lista de Pamplona con una sola excepción. Regresa el capitán, Mikel Aranburu, al que dio descanso en el Reyno de Navarra, ocupando el lugar entre los 18 elegidos de Sarpong. El holandés no debutó ante Osasuna y Lasarte dejó un cambio por hacer en ese partido. Sintomático. Como también lo es la nueva ausencia de Agirretxe en la convocatoria. O la de Estrada. O que los más señalados por la derrota de la pasada jornada, Markel y Elustondo, estén en la expedición a Mallorca, aunque lo normal sea que recuperen su puesto en el once tanto Aranburu como Diego Rivas. Lasarte es un entrenador que se guía mucho por la confianza, y ésta no se gana o se pierde en un solo partido, al menos no para el uruguayo.

Las apuestas ahora mismo son que Lasarte repetirá el equipo que se midió al Real Madrid, con lo que jugarían Bravo en la portería; Mikel González y Ansotegi en el centro de la defensa; Carlos Martínez y De la Bella en las bandas; Diego Rivas y Aranburu en el doble pivote; con Zurutuza en la mediapunta, Xabi Prieto por la derecha, Griezmann en la izquierda y Tamudo en punta. Con Llorente totalmente recuperado, el puesto de delantero es el que más dudas concita. Jugar con dos arriba de momento parece complicado de inicio, y más fuera de casa, aunque no es descartable que Tamudo juegue algo más atrasado por detrás de Llorente. Lo que no sería descabellado es que Zurutuza, que jugó ante Madrid y Osasuna (aquí el partido completo), entrara en las rotaciones de esta semana con tres partidos, y, al margen de la variante con Tamudo y Llorente, su puesto podrían ocuparlo tanto Aranburu (lo que daría opción a que Elustondo siguiera en el equipo) o Viguera. La defensa sigue pareciendo intocable, al igual que Xabi Prieto. Sutil, que no estuvo fino en Pamplona, esperará su oportunidad en el banquillo.

La Real llega a Mallorca en la decimotercera posición con cuatro puntos, tres por debajo de la zona europea y uno por encima de los puestos de descenso. La pasada temporada el equipo de Lasarte no perdió nunca dos partidos consecutivos, como ya le ha sucedido en las dos últimas jornadas ante Real Madrid y Osasuna. Salió derrotada en tres consecutivos, con Lillo como técnico, en la temporada 2008-2009, en Murcia (2-0) y Vitoria (2-1) además de en Anoeta ante el Hércules (1-2). La pasada temporada jugó también dos partidos seguidos fuera y no ganó ninguno de los dos, perdió 1-0 en Girona y empató en Huesca a uno. Contra el Mallorca se dará la curiosa circunstancia de que jugarán tres ex jugadores realistas: Martí y Victor jugaron cedidos respectivamente por el Sevilla y el propio Mallorca en la segunda mitad de la primera temporada en la categoría de plata. Nsue, que es duda para este partido, pudo disfrutar de toda la temporada del ascenso. Tamudo lleva tres jornadas consecutivas marcando, pero la Real sólo ha logrado un punto en esos partidos. Cuando ya se prefiere destacar que Bravo ha encajado siete goles, una de las mejores noticias de la temporada hasta ahora es que el equipo txuri urdin ha marcado en todos los partidos.

No es Mallorca una plaza históricamente favorable para los intereses de la Real. Ha visitado la isla en 22 ocasiones (19 en Primera, tres en Segunda) y sólo ha conseguido tres victorias y siete empates. De los once triunfos bermellones destaca el duro 5-2 de comienzoa de la temporada 2005-2006. Los goles realistas aquel día los marcaron Álvaro Novo y Xabi Prieto. La mayor victoria realista se produjo en la temporada del subcampeonato, la 2002-2003, 1-3. De Pedro de penalti, Nihat y Kovacevic dieron el triunfo que metía nuevamente de lleno al equipo en la lucha por el título, una semana antes de recuperar el liderato a falta de cinco partidos para el final de la Liga. Todas las victorias de la Real en Mallorca se produjeron en Primera División, mientras que en Segunda, de los tres partidos jugados (todos en la década de los 40), sólo pudo arrancar un empate a uno en la temporada 45-46. En los últimos siete encuentros disputados, los de la última década, Mallorca y Real tienen un balance igualado: dos victorias para cada equipo y tres empates.

La última vez que la Real visitó Mallorca, en la temporada 2006-2007, fue cuando el coliseo balear tenía el nombre de Ono Stadi. El equipo que entrenaba José Mari Bakero llegó a la isla en la séptima jornada, en el puesto de colista, sin haber ganado todavía y nada menos que con cinco derrotas consecutivas tras el empate de la primera jornada en Bilbao. El partido fue de esos que llaman eufemísticamente serios, en los que las defensas se imponen a los ataques y en los que apenas pasan cosas. Al menos hasta el tramo final. Ayza Gámez expulsó a Gerardo, por una entrada espectacular pero sin mala intención, cuando quedaban veinte minutos por jugar. La Real pudo ganar con una ocasión de Kovacevic en el minuto 80. Y en el 87, en el 92 y en el 95, el Mallorca se estrelló contra los palos de la portería de Claudio Bravo, que debutó con la camiseta txuri urdin en ese partido con una buena estrella en su portería que se repitió a menudo durante la temporada. El resultado final, postes mediantes, 0-0. Fue el último partido liguero de Bakero, cesado días después tras caer la Real estrepitosamente en Málaga en partido de Copa.

martes, septiembre 21, 2010

OSASUNA 3 - REAL SOCIEDAD 1 Cuando perder duele más de lo normal

Si el sábado la Real invitaba a pensar que hay ocasiones en los que perder no duele tanto, hoy lo que ha pasado es que el equipo txuri urdin incita a sentir más dolor del normal por la derrota. Sí, hoy duele muchísimo. Duele perder así. Duele perder por el escenario y por el rival, porque aunque queramos quitarle hierro aun duele la herida de aquel día en el que la Real quedó condenada a descender a Segunda División en unas circunstancias muy duras. Por haber cobrado ventaja con un nuevo gol de Tamudo y haberla desperdiciado, sobre todo ante un rival que se desenvolvía sobre el campo con muchos nervios y con una grada cercana a la protesta multitudinaria. Por no conseguir que las rotaciones en el equipo dieran el efecto deseado. Por haber perdido la identidad que el sábado nos hizo grandes. Muchas cosas, y casi todas negativas. De las que tienen que hacer reflexionar, y más en el contexto positivo en el que ha comenzado la Real esta temporada. Así no se puede conseguir nada en un campo de fútbol. Absolutamente nada.

Martín Lasarte ha hecho una apuesta arriesgada en su once inicial y le ha salido francamente mal. Es duro personalizar, y es obvio que la culpa de la derrota de hoy no reside en uno o dos jugadores, pero está más que claro que los males de la Real hoy comenzaron en el centro del campo. El técnico uruguayo decidió prescindir en su equipo titular de los dos mediocentros titulares. Aranburu se quedó en San Sebastián y Diego Rivas en el banquillo del Reyno de Navarra. Y sin ellos para sostener el centro del campo, la defensa se vio más abandonada que nunca. Ni Markel ni Elustondo han dado todavía el necesario salto de calidad para jugar en este equipo, no lo habían dado en Segunda y hoy han impulsado los presagios más negativos sobre ambos en Primera. Y más teniendo en cuenta que por detrás empujan Illarramendi, Albistegi o Ros y que en enero llega Demidov, que puede jugar en el centro del campo. Hubo un tercer cambio en el once inicial, la entrada de Sutil en lugar de Griezmann, quien saltó al campo en la segunda mitad.

El partido empezó mal, muy mal. La defensa de la Real concedió una ocasión muy clara al Osasuna en un corner. Muy sorprendente por la fortaleza defensiva que tiene este equipo. Bravo gritaba desesperado. Fue el preludio de todo lo que supuso el partido, un ejercicio de impotencia como hacía tiempo que no vivía el conjunto txuri urdin, un "severo correctivo" en palabras del entrenador realista que ha llegado por perder todos los puntos de intensidad que el equipo había mostrado hasta ahora. Lo curioso es que, a pesar de haber encajado tres goles, lo mejor del equipo se puede ubicar en la portería, en un Bravo seguro al que el Osasuna tampoco exigió demasiado, y en unos centrales que estuvieron bastante bien en casi todas las facetas. El problema fue la falta de ayuda que tuvieron. Tampoco sería justo obviar en lo rescatable del equipo a Tamudo. Otro gol de pillo, aprovechando un cabezazo hacia atrás del centro del campo osasunista, de esos goles que le han convertido en el máximo anotador en activo de la Liga española. Y ya van tres. Pero, y ahí va un problema serio, sólo le han dado un punto a la Real.

El mayor de los problemas hoy del equipo txuri urdin ha sido no aprovechar esa ventaja, a los veinte minutos de partido y con todo a favor. Porque, y eso en fútbol es pecado, el Reyno de Navarra estaba ya muy cerca de silbar a los suyos, que hoy, paradojas de la vida, han batido su récord negativo de minutos sin marcar un gol en un inicio de Liga en toda su historia. Y luego han metido tres. ¿Cómo es posible? Muchas son las explicaciones. Para empezar, malas coberturas a los centrales, una frontal del área en la que todos los balones caían en los pies de Osasuna y una nula presión en el centro del campo. Mal, todo muy mal. El primer gol del equipo local llega por un centro fácil y sin que Elustondo presione desde la banda derecha. El segundo por una falta de compenetración entre De la Bella y Sutil, sobre todo por la falta de intensidad en el marcaje del extremo. Y el tercero, como ocurrió el sábado ante el Real Madrid, por la mala suerte de cuatro rebotes en una misma jugada que acabó además en falta de Aranda por saltar sobre De la Bella para anotar el gol.

Tan mal lo ha hecho la Real que nadie destacara la más que posible falta del tercer gol osasunista. Y no es que lo diga yo, es que el árbitro Velasco Carballo le dijo a De la Bella que "había visto medio falta pero que no habíamos protestado mucho". Para ahondar en la herida, no dudó en pitar una falta muy similar en el área contraria, diez minutos después, a Xabi Prieto. El arbitraje de hoy ha sido mucho más dañino para la Real que el del pasado sábado, a pesar de que nadie lo destacará en las crónicas. Y es que Osasuna se ha permitido el lujo de cortar todas las salidas de la Real con falta, de freír a Xabi Prieto a tarascadas, de mostrar gestos ofensivos en el rostro de jugadores como Soriano, Juanfran o Puñal. La Real ha hecho diez faltas. La primera en un salto ya le costó una tarjeta amarilla, a Markel. Los demás saltos con brazos vestidos de rojo no tuvieron consecuencia alguna.

El equipo de Lasarte ha tenido dos buenos momentos en el partido. Breves, sin excesos de calidad, pero buenos. El primero fue con el 0-1 en el marcador, y es ahí cuando se debió machacar el partido. Si hubiera llegado el 0-2, lo más probable es que el partido hubiera acabado en goleada. Pero no sólo llegó el 1-1, sino también el 1-2 en apenas cinco minutos, en una falta de concentración terrible y bastante difícil de olvidar. El otro momento bueno llegó en la segunda mitad, con la entrada en el campo de Griezmann, muy activo, y de Llorente. Pudo llegar el 2-2 en una falta lateral botada por el francés que tuvo que sacar Ricardo casi sobre la línea. En la siguiente jugada llegó el 3-1 y se acabó el partido, por mucho que siguiera luchando Llorente, como en él es costumbre. Es hasta doloroso que la derrota sucediera así, porque un 3-1 es un muy mal resultado para pensar en remontar un average particular que quién sabe si será importante al final de la temporada.

El palo es fuerte y tendrá consecuencias. Seguro que las tendrá en el once que saltará al campo en Mallorca el próximo domingo. Sin duda mañana cuando miremos la clasificación. La Real dormirá undécima con cuatro puntos, pero ocho de los nueve equipos que están por debajo en la tabla juegan mañana. Son pocos partidos y el dato no es trascendente, pero una media de un punto por partido no da para salvarse en la jornada 38. El equipo de Lasarte llegará a la próxima jornada para jugar su segundo partido consecutivo fuera de casa después de encajar dos derrotas seguidas. Y mirando a la clasificación tanto da que esas derrotas hayan llegado tras un enorme partido ante el Real Madrid o un horrendo encuentro ante el Osasuna. Pero ojo a los datos. En los dos partidos jugados fuera de casa, la Real ya ha encajado cinco goles. Menos mal que en Almería, pese al mal sabor de boca, se sumó un punto.

Está bastante claro que cuando la Real no juega con la intensidad debida, cualquiera le puede ganar. En Segunda y con más razón en Primera. Osasuna hoy no ha demostrado mucho más que ser eso, un equipo cualquiera. Pero eso le ha bastado para quedarse con los tres puntos. Y eso, por los recuerdos de hace algo más de tres años, duele más de lo normal. Mucho más.