Dicen que el fútbol es un deporte sin memoria, y puede que sea cierto. Eusebio Sacristán, desde luego, puede sentir que esa máxima se cumple por la forma en la que se puso fin a su etapa en la Real Sociedad, pero nadie podrá negar que fue él mismo quien dilapidó su propio éxito. Porque lo tuvo, y al margen del nivel de aceptación que tuviera su modelo futbolístico no se puede negar que iluminó a un equipo que estaba en una espiral bastante oscura. Cuando cogió el banquillo del que el club sacó a David Moyes, se encontró con un equipo con buena materia prima, no en vano seguía buena parte de la plantilla que había llegado a la Champions League un par de años antes, pero que estaba anímica y futbolísticamente hundido. En media temporada le devolvió la autoestima. En la siguiente, con tramos de muy buen fútbol, llevó a la Real a la parte alta de la tabla y a Europa. Pero ahí, en la siempre difícil temporada de tres competiciones, falló en casi todo.
Eusebio arrancó la temporada con un mensaje claro: el once tipo de la 2016-2017 era historia. Jugar Liga, Copa y Europa League obligaba a estirar la plantilla. Pero el técnico hizo de la política de rotaciones su primer problema. No solo no fue capaz de implicar a toda la plantilla, dejando un grupo de marginados bastante amplio y constantemente señalado, de lo que puedan dar fe por ejemplo Rubén Pardo o Aritz Elustondo, sino que además no fue capaz de replicar el nivel que dieron los puntales del equipo para llegar a la competición continental. En realidad, casi ningún jugador alcanzó lo que puede dar, y en eso, cuando es algo tan extendido en una plantilla, algo tiene que ver el entrenador. Esa falta de confianza en el grupo hizo que en sus últimos meses, ya sin la Copa, apostara de nuevo por un once tipo, pero eso acabó sobrecargando y agotando sobre todo a su centro del campo ideal, Illarra, Zurutuza y Xabi Prieto. Los tres tuvieron lesiones y problemas para llegar al minuto 90 con demasiada frecuencia.
Eso era, además, un mal endémico del equipo. A la Real de Eusebio le pesaba todo en los partidos. El técnico nunca fue capaz de frenar la sangría de goles que destrozó su esquema táctico primero y a sus dos porteros después. Falló en el cambio de sistema, cuando apostó por una defensa de cinco que naufragó en Villarreal, y no supo gestionar con qué hombres podía sustentar sus apuestas. El ejemplo claro es el momento en el que sentó a Rulli en aquel encuentro en el Estadio de la Cerámica y dejó a Toño a los pies de los caballos, con un sistema nuevo que apenas ensayó, ante un rival que olía la sangre y debajo de una portería que estaba siendo examinada con lupa después de los constantes errores de Rulli. No hay más que ver lo que dijeron, tras su cese, algunos jugadores de la plantilla como Juanmi o Elustondo, o la sangrante comparación de la exigencia física de sus entrenamientos que hicieron los cedidos Markel Bergara o Joseba Zaldua.
Pero lo que realmente cavó la tumba de Eusebio fue su falta de autocrítica. En su primera temporada fue capaz de amoldar su apuesta de toque a una mayor fortaleza defensiva, y eso de hecho fue lo que propició su mayor racha de victorias consecutivas, incluyendo una en San Mamés, pero en su campaña final siguió avanzando sin parecer darse cuenta de que lo hacía en dirección a un precipicio. Siempre hablaba de que la Real estaba en el camino correcto, de que perseverando se iban a lograr resultados. Y eso tenía su sustento en el gran poderío ofensivo que ha mostrado la Real, indudable por cantidad y por variedad de goleadores, pero no en un fútbol real. Cada balón a la espalda de la defensa era un drama. Con demasiada frecuencia asistíamos a partidos en los que un dominio abrumador de la pelota apenas se traducía en ocasiones de peligro. El primer tiro a puerta del rival era gol con frecuencia. Y los cambios rara vez servían para algo positivo. El ocasional espectáculo ofensivo no tenía el equilibrio necesario para que eso redundara con regularidad en éxitos en forma de triunfos y puntos.
Se puede decir que el resto de los entrenadores sabía cómo jugaba la Real mejor que el inquilino del banquillo de Anoeta. Cuando la fórmula funcionaba, era espléndida. Es lo que llegó al equipo txuri urdin a Europa, y lo que provocó picos de gran fútbol, como ante el Villarreal o en la primera parte ante el Barcelona. Pero Eusebio no supo aprender, no tuvo la capacidad de adaptarse, ni siquiera gestionó correctamente con la dirección deportiva la composición de una plantilla que para él tenía diferentes niveles, y perdió el rumbo que tan claro decía tener. Su apuesta fue una huida hacia adelante, un cerrar los ojos y confiar en los astros volvieran a alinearse por sí solos. Y con eso desplazó a algunos jugadores, quemó a otros y no fue capaz de mantenerse a flote. Tan dura fue su caída que Aperribay, un presidente tan poco incisivo con sus entrenadores, acabó cesándole después de desear que se mantuviera durante años en el equipo. Y, aunque le pese al técnico, fue un cese tan justo como necesario viendo la deriva en la que había caído la Real.
miércoles, mayo 23, 2018
martes, mayo 22, 2018
RESUMEN DE LA TEMPORADA 2017-2018 (2) Los jugadores
1. Rulli (2)
Partidos jugados: 34. Titular: 34. Minutos: 3.046.
Amarillas: 4.
Con diferencia, la mayor decepción de la temporada. A pesar de la clasificación europea, su nivel bajó la pasada temporada. Pero en esta ha sido terrible. Fallos de principiante, mala colocación, inseguridad absoluta no solo en sí mismo sino también en lo que transmite a la defensa. El partido en Rusia ante el Zenit es el mejor ejemplo del rendimiento de Rulli esta temporada. Alguna luz, como el partido que hizo en el Wanda Metropolitano, pero una sombra de lo que fue. La pregunta es si será capaz de parecerse al portero que sí convenció con creces en sus primeras temporadas en la Real. El de este año no vale para este equipo.
2. Carlos Martínez (-)
Partidos jugados: 2 Titular: 1. Minutos: 92.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
Qué lástima que un jugador que es todo coraje y bravura haya tenido una despedida deportivamente tan triste. Casos como el suyo son los que siembran dudas en el cuerpo médico de la Real, porque nunca se ha sabido si estaba o si había que esperarle. Solo pudo jugar los 90 minutos en Anoeta de la tristísima eliminación copera ante el Lleida, donde se le vio con una lógica falta de forma, y los instantes testimoniales de su despedida. El expreso de Lodosa es un grande y siempre lo será, es un jugador que recordaremos siempre por sus carreras en la banda y sus centros. Todo lo que no hemos podido ver esta temporada.
3. Llorente (5)
Partidos jugados: 34. Titular: 32. Minutos: 2.912.
Goles: 7. Asistencias: 0. Amarillas: 8. Doble amarilla: 1.
Su aportación goleadora en el comienzo de la temporada y el carácter demostrado para suplir las ausencias de los a priori centrales titulares, Navas y Martínez, hizo que nadie dudara de la idoneidad de su fichaje, pero ha sufrido más de lo que le habría gustado y ha sido tan irregular como la misma Real de todo el curso. Tiene cosas muy buenas, pero también algunas lagunas. Por bien que pueda haberlo hecho, el inmenso número de goles encajados por la Real esta temporada tiene que pasarle factura. En todo caso, termina su primer año de txuri urdin dando la sensación de que puede ser un jugador muy útil.
4. Illarramendi (7)
Partidos jugados: 44. Titular: 41. Minutos: 3.738.
Goles: 7. Asistencias: 6. Amarillas: 11. Doble amarilla: 1.
Uno de los principales afectados por la mala gestión de la plantilla. Su talento es innegable. Cuando ha estado bien, ha dirigido a la Real con la maestría de siempre, pero Eusebio le sobreexplotó. Adelantándole, como hizo el ex técnico realista cuando le colocó a Zubeldia por detrás en su centro del campo de tres hombres, le dio da una capacidad goleadora que se le intuía pero que hasta ahora no había explotado. Pero perdió control sobre el juego y eso le cansa más de lo que puede soportar para mantener su carácter decisivo. Pero es el líder en el campo. Mejor de 4, donde no hay nadie como él.
5. Zubeldia (5)
Partidos jugados: 30. Titular: 19. Minutos: 1.886.
Goles: 1. Asistencias: 2. Amarillas: 3. Doble amarilla: 1.
El canterano, en su primera temporada con dorsal del primer equipo, ha demostrado que es uno de esos jugadores que hace falta tener en una plantilla. Es el recambio natural de Illarramendi, aunque con él en el campo la apuesta es más de contención. No es un jugador de técnica deslumbrante, pero casi siempre está bien colocado y elige lo que sabe hacer. Y eso, aunque no parezca gran cosa, es algo que no todos los jugadores saben y manejan. Merece la camiseta que lleva y tiene todavía mucho margen de mejora, aunque habrá que ver cuál es su papel si Markel regresa de su cesión para quedarse.
6. Iñigo Martínez (1)
Partidos jugados: 16. Titular: 16. Minutos: 1.416.
Goles: 1. Asistencias: 1. Amarillas: 1.
Fracaso absoluto el de Iñigo Martínez a todos los niveles. Deportivamente no se notó cuando volvió al equipo. Se le esperaba como lo que era, el mejor central de la Real, para frenar la sangría de goles. Y naufragó. Sin influencia ni carácter, y por lo visto después con la cabeza fuera del equipo en todo momento. Marchándose al Athletic como lo hizo, en el último segundo del mercado, demostró lo mal profesional que es. Si no quería estar en la Real, no tendría que haber aceptado una de las capitanías. Ganar dinero está muy bien, pero Xabi Prieto le demostró todo lo que ha perdido marchándose. La pitada continua en Anoeta en el derbi, de ley.
6. Héctor Moreno (5)
Partidos jugados: 9. Titular: 9. Minutos: 796.
Goles: 1. Asistencias: 0. Amarillas: 2.
No ha rendido el mexicano como se esperaba, Fichaje de urgencia en el mercado de invierno precisamente para cubrir el hueco dejado por la huida de Martínez, se esperaba que cumpliera un rol al que desempeñó en su momento Schürrer, el de un central contundente y serio, líder en el campo y al quite para solventar errores ajenos. Pero no ha tenido nunca esa contundencia. No ha llegado a tener etiqueta de titular, aunque no se le puede negar que ha sido parte de la mejoría defensiva del equipo desde que Imanol tomó las riendas. Estuvo a punto de debutar marcando el primer balón que tocó. Se le ve gol en todo caso en jugadas de estrategia.
7. Juanmi (6)
7. Juanmi (6)
Partidos jugados: 39. Titular: 23. Minutos: 1.971.
Goles: 10. Asistencias: 3. Amarillas: 3.
El malagueño ha sido claramente uno de los que más ha notado el cambio en el rendimiento de la Real de Eusebio de la pasada temporada y de la presente. Y se notó cuando se despachó a gusto contra el ex técnico cuando este fue cesado. Pero el caso es que Juanmi lleva el gol en la sangre y no termina la temporada con malos números en absoluto. No tan espectaculares como los de la pasada campaña, pero sí suficientes como para seguir valorando sus desmarques y su olfato dentro del área. En todo caso, si esta es la peor versión de Juanmi podemos estar más que tranquilos con sus resultados en el futuro.
8. Januzaj (5)
Partidos jugados: 35. Titular: 23. Minutos: 2.0004.
Goles: 4. Asistencias: 6. Amarillas: 4.
Debía ser la estrella indiscutible del equipo y Eusebio no fue capaz de hacerle rendir a ese nivel. De hecho, le costó mucho darle acomodo en el once inicial. Detalles enseñó desde el principio, es evidente que es el jugador diferente de esta plantilla, el que tiene en la cabeza cosas que los demás ni imaginan. Pero lo ha enseñado demasiado a cuentagotas. Más y mejor con Imanol, pero lejos del papel que se le presumía cuando se hizo una inversión económica tan fuerte por él. No ha hecho olvidar a Vela, pero sí nos ha dejado claro que puede ser un jugador muy importante en este equipo. Eso sí, necesita más gol.
9. Agirretxe (3)
Partidos jugados: 13. Titular: 3. Minutos: 315.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
Decir esto de Agirretxe es tremendamente injusto, porque ha vivido lastrado por unas lesiones que ahora hacen dudar de su rendimiento futuro, pero un delantero vive del gol y el 9 de la Real ha cerrado la temporada sin ver puerta. No es que haya jugado tanto, pero sí que es verdad que se le ha escapado alguna que otra ocasión clara en los escasos minutos que tuvo. Ojalá esté para volver al máximo nivel, aunque sea para jugar un número limitado de partidos, pero ahora mismo da miedo pensar que eso no suceda y que la Real no sepa gestionarle. Ojalá empezar de cero le sirva para recuperar la confianza y volver a volar.
10. Xabi Prieto (6)
Partidos jugados: 34. Titular: 32. Minutos: 2.568.
Goles: 3. Asistencias: 8. Amarillas: 2.
Qué difícil es hacer un análisis en frío de la temporada de despedida de Xabi Prieto. Qué difícil. No ha sido el mejor año, pero ha demostrado el pedazo de jugador que es. Celebró a lo grande su partido 500 e hizo llorar a propios y extraños el día que se despidió de Anoeta. El capitán es un jugador insustituible, que de hecho Eusebio nunca supo suplir. Por eso lo exprimió hasta su lesión. Hubiera sido poético que su último toque en el mundo del fútbol fuera un gol de penalti, donde es leyenda indiscutible de la Liga, pero todos nos alegramos de que pudiera volver para despedirse de corto. No hay palabras para agradecer lo que supone para la Real.
11. Vela (3)
Partidos jugados: 17. Titular: 4. Minutos: 611.
Goles: 1. Asistencias: 1. Amarillas: 1.
Tampoco es fácil evaluar lo que Vela hizo en la media temporada con la que se despidió de la Real. Su rendimiento en estos meses fue francamente pobre, y lo que se le está viendo en la Liga americana demuestra que no ha perdido la enorme calidad que siempre ha tenido. Pero aquí estuvo cerca de arrastrarse hasta niveles casi indignos de su categoría. Pero, claro, se despidió de la Real como la leyenda que es, cerrando una gran victoria ante el Sevilla con un gol en el último minutos, su tanto final con la camiseta de txuri urdin y el único que deja en esta temporada. Pese a los sinsabores, historia pura del club.
12. Willian José (8)
Partidos jugados: 40. Titular: 37. Minutos: 3.163.
Goles: 20. Asistencias: 4. Amarillas: 4.
Temporadón de Willian José, hasta el punto de que fue convocado por Brasil antes del Mundial, en el que no estará y aunque no llegara a debutar. Su valor es incalculable no solo por lo que marca sino por lo que juega. Llegar a la veintena de goles entre todas las competiciones no es fácil y él lo ha hecho. Es el heredero directo y ya coronado de Xabi Prieto desde el punto de penalti, a pesar de que fallara ante el Celta el primero de los que ha lanzado desde que llegó a la Real. Vale mucho desde todos los puntos de vista. Su noche ante el Vardar, con cuatro goles, ya está en los libros de historia.
13. Toño Ramírez (2)
Partidos jugados: 7. Titular: 5. Minutos: 509.
Amarillas: 1.
Puede que en otras circunstancias Toño hubiera podido ser un buen portero suplente para la Real, pero no parece que las actuales hayan jugado a su favor. Esta vez Eusebio le dio la Copa, hizo una buena parada en Lleida y fue espectador atónito del ridículo del equipo, pero sobre todo le machacó en la Liga. Eligió el peor momento para ponerle por delante de Rulli, en Villarreal y con cambio de sistema, y falló. Y cuando Rulli se lesionó, volvió a fallar en Valencia. Incomprensible una renovación días antes de que se acabara fichando a Moyá, y ahora su situación es un esperpento con el que tendrá que lidiar Olabe. Tampoco se merece esto.
14. Pardo (5)
Partidos jugados: 10. Titular: 6. Minutos: 455.
Goles: 0. Asistencias: 1. Amarillas: 0. Roja directa: 1.
Pardo recordó en una entrevista en Noticias de Gipuzkoa que cuando Eusebio le quitó en el partido de Copa se fue convencido de que no iba a jugar más. Y efectivamente, hubo que esperar a que echaran al técnico para recuperarle, lejos de los nervios que el propio técnico le provocó dándole el partido del Zenit en Rusia y casi señalándole por el error que tuvo al principio. Es criminal el maltrato que se le ha hecho a un jugador que vale, y mucho, para esta Real. Imanol tuvo las narices de ponerle de titular ante el Atlético de Madrid, en uno de los mejores partidos del año, y eso demuestra que está para quedarse.
15. Elustondo (7)
Partidos jugados: 24. Titular: 22. Minutos: 1.972.
Goles: 3. Asistencias: 2. Amarillas: 2.
Otro de los damnificados de Eusebio sin que se supiera la razón. En los primeros tramos de la temporada, cuando las lesiones de Navas y Martínez le obligaron a ponerle, pareció de largo el mejor central. Pero siempre volvía al banquillo. A veces a la grada. Cuando Eusebio se fue, Imanol le recuperó para el lateral derecho, y acabó jugando por delante nada menos que de Odriozola. Eso dice mucho. Verle celebrar los goles que marca dice todavía más. Elustondo es lo que tiene que ser la Real en muchos sentidos, un canterano al que tendríamos que cuidar porque lo tiene todo para ser un jugador muy importante.
16. Canales (7)
Partidos jugados: 45. Titular: 32. Minutos: 2.659.
Goles: 5. Asistencias: 11. Amarillas: 5.
El caso más raro de esta Real es el de Canales. Meses y meses escuchando que su etapa en la Real ha acabado y, sin embargo, ha sido más titular e indiscutible que nunca. Y es un jugador extraño, que en muchos partidos deja la sensación de que hace muchas cosas con poco resultado, pero al final uno mira sus datos de asistencias y no queda más que quitarse el sombrero. Ahora la duda es si las lesiones de años anteriores, muchas y graves, han mermado tanto su potencial o si su resurgir ha tenido que ver precisamente con la búsqueda de un nuevo destino. En cualquier caso, su mejor año en la Real con diferencia.
17. Zurutuza (5)
Partidos jugados: 37. Titular: 31. Minutos: 2.645.
Goles: 1. Asistencias: 2. Amarillas: 2.
Llevamos ya tiempo diciendo que Zurutuza es el termómetro de la Real y por eso es lógico pensar que esta no ha sido la mejor temporada del de Rochefort. Cuando está bien, es un lujo. Cuando no está bien, habría que saber dosificarle. Y este curso Eusebio no ha sabido. La explosión goleadora de Illarramendi cuando se le adelantó para jugar a la misma altura del campo ha dejado en muy mal lugar los números anotadores de Zurutuza, que sigue teniendo ahí una asignatura pendiente. Es muy bueno, pero necesita recuperar la regularidad de sus mejores años.
18. Oyarzabal (8)
Partidos jugados: 43. Titular: 38. Minutos: 3.323.
Goles: 14. Asistencias: 8. Amarillas: 3.
Se mire como se mire, es la joya de la Real. Sus excepcionales números goleadores han acompañado su crecimiento en importancia dentro del campo. hasta el punto de que ha heredado ya de facto el 10 de Prieto, lo coja o no la próxima temporada. Indiscutible, lo que a su edad es un lujo que muy pocos jugadores pueden decir a lo largo de la historia de la Real, y necesario para todo. Corre, lucha, marca y asiste. Es un jugador muy completo, de esos que no llaman la atención de muchos pero que siempre están cuando se les necesita. Tampoco supo Eusebio cuando darle descanso, pero aún así ha hecho un temporadón.
19. Odriozola (7)
Partidos jugados: 41. Titular: 38. Minutos: 3.435.
Goles: 1. Asistencias: 4. Amarillas: 2. Doble amarilla: 1.
El premio de ir a Mundial quiere decir algo. Y aunque se le ha notado más agotado que en el curso de su irrupción, algo lógico si tenemos en cuenta la sobreexposición a la que le sometió Eusebio, y algo menos preciso en sus pases, algo que tiene que mejorar, es un puñal ofensivo como hay pocos no ya en la Liga española sino en todo el mundo. Pocos laterales tiene tanta influencia futbolística y anímica en un equipo como la que tiene Odriozola. El segundo año, tirando de tópico, es el más difícil, y aún así el balance que se puede hacer de su trabajo es notable.
20. Kevin Rodrigues (4)
Partidos jugados: 22. Titular: 20. Minutos: 1.784.
Goles: 1. Asistencias: 2. Amarillas: 1.
Apuesta clara y directa del club, Eusebio fue a muerte con él desde el principio pero a la vez le condenó. El sistema defensivo de la Real no le benefició y eso, unido a alguna que otra actuación no demasiado brillante, hizo que tuviera siempre la sensación de estar fallando atrás. Es voluntarioso y en unos cuantos partidos dio la sensación de estar capacitado para darle la vuelta a la situación, pero va a tener que trabajar mucho para recuperar la banda izquierda que heredó de Yuri y perdió a manos del repescado De la Bella. mucho mejor en ataque que en defensa, pero precisamente por eso no tiene que olvidar que es el lateral.
21. Bautista (5)
Partidos jugados: 20. Titular: 4. Minutos: 531.
Goles: 2. Asistencias: 1. Amarillas: 0.
Qué poco se ha confiado en Bautista, y aún así el canterano ha respondido de la única forma que sabe, peleando y marcando goles. No muchos, porque no ha tenido tantas oportunidades, pero se nota que lleva el gol en la sangre. No se le puede juzgar con dureza con lo poco que se le ha dado. El futuro para él es incierto, porque un chaval joven necesita jugar y parece difícil que en la Real pueda tener los minutos que busca. Pero si se queda, seguro que va a seguir peleando como si cada minuto que tiene es el último que disputa en su carrera. Guste más o menos, es los que siempre se agradece que salten al campo.
22. Raúl Navas (6)
Partidos jugados: 25. Titular: 25. Minutos: 2.223.
Goles: 1. Asistencias: 1. Amarillas: 4.
Quién sabe cómo habría sido la temporada de Navas de no haber mediado la lesión que sufrió en la segunda jornada ante el Villarreal. Ha sido el claro baremo del estado anímico y deportivo de la defensa de la Real. Si él no estaba bien, se podía dar por seguro que la Real iba a encajar goles, pero si andaba entonado, como lo ha estado en el tramo final de la temporada, era factible pensar en la portería a cero. Asustan un poco las desconexiones como la de su expulsión en Salzburgo, que a la postre fue decisiva en la eliminación europea, pero pocos jugadores son más fiables al corte, más aún si tenemos en cuenta que no es veloz
23. Guridi (-)
Partidos jugados: 4. Titular: 0. Minutos: 49.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
Temporada para olvidar la de Guridi, que por las lesiones apenas pudo participar. Arrancó arrastrando una de esas lesiones de indefinido periodo de recuperación que ni los servicios médicos ni el club saben explicar, lo que hizo que arrancara el curso sin dorsal del primer equipo. Se lo dieron en el mercado de invierno, pero no llegó a entrar nunca en la dinámica del grupo. Si realmente puede ser el recambio de Zurutuza, tendrá que demostrarlo la próxima temporada, porque en la que acaba de terminar no se le ha podido ver prácticamente nada.
24. De la Bella (6)
Partidos jugados: 26. Titular: 25. Minutos: 2.233.
Goles: 2. Asistencias: 1. Amarillas: 4.
Por un lado es difícil entender por qué la Real repescó a un jugador con el que ya no contaba, pero por otro es obvio que De la Bella es de los nuestros. Buen lateral, cumple siempre que juega aunque es obvio que ya no tiene el físico que le permitió ser uno de los carrilleros zurdos de la Liga, aunque su estilo sobrio le impida sobresalir tanto como los más alabados. No ha sido un año fácil para él por la confianza inicial hacia Kevin, pero siempre ha estado listo para jugar, lo que habla muy bien de él. Haber marcado dos goles en Europa es algo que no pueden decir muchos jugadores de la Real, mucho menos defensas.
25. Moyá (8)
Partidos jugados: 9. Titular: 9. Minutos: 765.
Amarillas: 0.
Qué diferente han parecido las cosas cuando en la portería ha habido alguien fiable. Fue un exceso hacerle debutar sin haber pisado siquiera Zubieta, prueba de la desesperación que había en el club por la situación generado por la lesión de Rulli y la floja respuesta de Toño, pero se ha acertado con él. Seguro, inteligente y firme, ha dejado algunas paradas sobresalientes pero sobre todo la sensación de que se podía confiar en quien estaba bajo palos. Y esa es la mejor manera de empezar a construir un equipo. Un buen fichaje que, además, ha dado rendimiento inmediato.
27. Gorosabel (6)
Partidos jugados: 5. Titular: 4. Minutos: 346.
Goles: 0. Asistencias: 2. Amarillas: 0.
Nada mala la irrupción de Gorosabel en el primer equipo, sobre todo si tenemos en cuenta que ha jugado en una posición en la que tenía tres jugadores en el primer equipo, Odriozola, Elustondo y Carlos Martínez. Él sí fue un recambio fiable cuando la política de rotaciones de Eusebio se puso en práctica, puede que el único que mereciera esa etiqueta desde el punto de vista del técnico
29. Guevara (-)
Partidos jugados: 1. Titular: 0. Minutos: 18.
Goles: 0. Asistencias: 0. Amarillas: 0.
El octavo jugador al que Eusebio dio la alternativa en el primer equipo, el segundo de la temporada después de Gorosabel lo hizo de manera absolutamente testimonial, con unos pocos minutos en el encuentro de ida de la única eliminatoria de Copa que jugó la Real. Siempre es una buena noticia que se produzca un debut, pero un rato no basta para evaluar si el chaval está preparado o no para dar el salto, aunque sea llevando en la espalda número del filial.
lunes, mayo 21, 2018
RESUMEN DE LA TEMPORADA 2017-2018 (1). Nunca unas expectativas tan altas fueron tan poco satisfechas
Durante muchos años, en la Real hubo cierto recelo, incluso miedo, a hablar de objetivos elevados. Y eso se rompió en la pasada pretemporada. Se hablaba de estar arriba, de soñar con un gran camino en la Europa League, de repetir una buena actuación en la Copa y se pronunció la palabra maldita: títulos. Se hablaba de la posibilidad de que la Real fuera campeona. Las dos competiciones de eliminatorias, la Copa y la Europa League, se fijaron como algo prioritario para este objetivo, ya que la Liga se antoja imposible en este fútbol de poderosos y millonarios gigantes. Habían pasado 30 años desde el último título, la Copa del Rey de 1987, y 29 desde la última final, en la misma competición. Y sí, el club hablaba de buscar un título y lo hacía en serio. Pero el fútbol nos despertó a bofetadas. Nunca unas expectativas tan altas fueron tan poco satisfechas. Un triste caminar en la Liga, un pobre resultado en Europa cuando se llegó a la fase de las eliminatorias y, sobre todo, una debacle humillante e inesperada en la Copa destrozaron el sueño.
Y eso que el arranque de la temporada fue inmejorable, confirmación de que el equipo estaba en condicional al menos de luchar por cotas importantes. La Real ganó sus tres primeros partidos de Liga y llegó a ser líder de Primera División, posición que no ocupaba desde la inolvidable temporada 2002-2003, y convirtió dos de sus tres primeros partidos en la Europa League en las mayores goleadas logradas en su devenir continental desde que se asomó a este escenario del fútbol internacional en los años 70. Pero ahí comenzaron a truncarse todos los objetivos. Tres derrotas consecutivas en la Liga y el desastre ante el Zenit mostraron que la Real tenía un gran problema defensivo. No era un equipo fiable ni seguro. Tenía dinamita arriba, pero su retaguardia era de cristal. Jugadores intocables en la primera temporada completa de Eusebio Sacristán estaban mostrando un nivel bajísimo y la política de rotaciones del técnico para afrontar las tres competiciones estaba muy lejos de funcionar como le hubiera gustado.
La mejor demostración de la montaña rusa emocional en la que se habían convertido los partidos de la Real fue el 4-4 de su encuentro ante el Betis en Anoeta en la séptima jornada de Liga. Al equipo txuri urdin se le había olvidado defender y sobrevivía porque veía gol con facilidad. En esas siete primeras jornadas de Liga, Rulli había encajado nada menos que 17 goles, una tendencia que Eusebio nunca llegó a revertir. Con momentos de alivio como las victorias en los derbis ante Alavés y Eibar, la situación de la Real se complicó hasta el extremo con dos fracasos consecutivos en Anoeta ante dos colistas, el empate a dos contra Las Palmas y la derrota por 0-2 ante el Málaga, y sobre todo con el histórico ridículo copero. Una eliminatoria encarrilada ante el Lleida con el 0-1 de la ida y con un 2-0 al descanso del partido de vuelta se convirtió en un drama incomparable. El equipo catalán marcó tres goles en media hora y echó a la Real a la primera de la competición que ansiaba ganar.
Ahí el proyecto de Eusebio quedó definitivamente herido de muerte, pero el club no lo quiso ver. Volcó todas sus apuestas en la Europa League, a pesar de que el equipo falló en los dos partidos ante el Zenit. La Real fue segunda en su grupo, lo que le arrebataba el factor campo para la eliminatoria, gracias a que en los dos partidos contra el equipo ruso este ni siquiera tuvo que ser mejor que los realistas, solo aprovechar sus clamorosos errores defensivos. Con la eliminación copera y el descanso europeo, el técnico minimizó la aportación de la segunda unidad de su plantilla, retomó su práctica de buscar un once tipo, la manera de proceder que tan buen resultado le dio un año antes. Pero esta vez las cosas no salían como entonces. Salvo tirones emocionales como la victoria ante el Sevilla en la despedida de Carlos Vela, que dejó la Real en el mercado de invierno para marcharse a la Liga americana, o la respuesta canterana y de orgullo que motivó la traición de Iñigo Martínez, que meses atrás había aceptado una de las capitanías del equipo, la trayectoria estuvo llena de sinsabores.
Sirva como ejemplo la victoria del Barcelona en Anoeta, que a la postre fue una de las causas de que esta temporada se haya perdido uno de los bienes más preciados que tenía la entidad, el récord de imbatibilidad. La Real destrozó al Barcelona en una primera parte memorable, en la que si no logró una ventaja más amplia fue porque de nuevo González González se encargó de ello. Pero en la segunda parte se hundió de tal manera que el Barcelona no solo remontó sino que además lo hizo con claridad, hasta llegar al 2-4. La Real cayó a la zona media de la clasificación, mirando más hacia abajo que hacia arriba y suspirando por el regreso de la competición europea como bálsamo de sus males domésticos. Pero la Europa League se convirtió en otra losa más y terminó de enterrar todas las ilusiones puestas en esta temporada. El rival que cayó en suerte, el Salzburgo, llegó a semifinales, pero, como el Zenit, no demostró ser mejor que la Real. Le bastó con aprovechar las flaquezas defensivas de la Real para empatar a dos en el descuento en Anoeta, y cuando estaba contra las cuerdas en terreno austriaco sacó provechó de un penalti cometido por Rulli, que además se lesionó al intentar pararlo sin éxito, y dejó fuera a la Real.
Estábamos en febrero y la temporada parecía acabada. Pero la Liga devolvió a la Real a la cruda realidad, la de que todavía era necesario asegurar la posición en Primera. Es verdad que el bajo nivel de puntos de los tres descendidos nunca puso en verdadero peligro la permanencia, pero el temor a que alguno de ellos encadenara dos o tres victorias seguidas y pusiera en apuros a los de Eusebio aumentó con la racha que siguió a la eliminación europea, una victoria en cinco partidos y cuatro puntos de quince posibles. El triunfo en Anoeta del Getafe, que protagonizó algo inédito al superar a la Real en los dos partidos de la Liga por 2-1 y después de que el equipo txuri urdin se adelantara en ambos encuentros, puso punto final a la era de Eusebio y, lo que es más trascendente, a la de Loren Juarros como director deportivo. La Real dio un giro salvaje en un domingo que tardará en olvidarse. Aunque tardó unos días en oficializarse, Roberto Olabe volvía a la dirección deportiva que dejó unos meses antes por causas que el club nunca quiso aclarar del todo y se le dio el mando del equipo temporalmente a un Imanol Alguacil que estaba llevando al Sanse a lo más alto.
La labor de Imanol fue sobresaliente. Por un lado, dio a la Real una espectacular seguridad defensiva, la misma que venía demostrando su Sanse. Y por otro, reactivó a jugadores apartados y dormidos. De esa manera, estuvo cuatro partidos sin encajar un gol, sumó tres victorias consecutivas, venció después en el derbi ante el Athletic y, a pesar de la triste derrota ante un descendido Málaga, consiguió lo imposible: que en la jornada 36 se jugara una final en Sevilla por la séptima plaza, que daba pasaporte europeo. Aquel partido se perdió, pero recuperar esa ilusión por hacer algo en mayo en una temporada que parecía muerta en febrero es algo que tiene mucho mérito. Y, al menos, la despedida ha sido digna, hasta con la enésima derrota en el Camp Nou. Xabi Prieto lo ha marcado todo. Absolutamente todo. No es muy frecuente despedir a una leyenda que haya disputado más de 500 partidos con la camiseta de la Real, cifra que celebró en la ya icónica imagen agarrando el escudo tras su gol ante el Villarreal. Solo hay cuatro más que hayan llegado a esa cifrra. El capitán se va y nos deja un poco huérfanos, pero nos ha recordado, aunque nunca lo olvidemos, qué significa la Real.
La temporada, en todo caso, ha sido mala. Es obligado reconocerlo. Nada de pensar, como hacía Eusebio, que el camino era correcto. No lo ha sido en toda la temporada. Y no corregirlo es lo que ha provocado tanta frustración. Toca aprender, coger fuerza y después del verano demostrar que esto ha sido un accidente.
Y eso que el arranque de la temporada fue inmejorable, confirmación de que el equipo estaba en condicional al menos de luchar por cotas importantes. La Real ganó sus tres primeros partidos de Liga y llegó a ser líder de Primera División, posición que no ocupaba desde la inolvidable temporada 2002-2003, y convirtió dos de sus tres primeros partidos en la Europa League en las mayores goleadas logradas en su devenir continental desde que se asomó a este escenario del fútbol internacional en los años 70. Pero ahí comenzaron a truncarse todos los objetivos. Tres derrotas consecutivas en la Liga y el desastre ante el Zenit mostraron que la Real tenía un gran problema defensivo. No era un equipo fiable ni seguro. Tenía dinamita arriba, pero su retaguardia era de cristal. Jugadores intocables en la primera temporada completa de Eusebio Sacristán estaban mostrando un nivel bajísimo y la política de rotaciones del técnico para afrontar las tres competiciones estaba muy lejos de funcionar como le hubiera gustado.
La mejor demostración de la montaña rusa emocional en la que se habían convertido los partidos de la Real fue el 4-4 de su encuentro ante el Betis en Anoeta en la séptima jornada de Liga. Al equipo txuri urdin se le había olvidado defender y sobrevivía porque veía gol con facilidad. En esas siete primeras jornadas de Liga, Rulli había encajado nada menos que 17 goles, una tendencia que Eusebio nunca llegó a revertir. Con momentos de alivio como las victorias en los derbis ante Alavés y Eibar, la situación de la Real se complicó hasta el extremo con dos fracasos consecutivos en Anoeta ante dos colistas, el empate a dos contra Las Palmas y la derrota por 0-2 ante el Málaga, y sobre todo con el histórico ridículo copero. Una eliminatoria encarrilada ante el Lleida con el 0-1 de la ida y con un 2-0 al descanso del partido de vuelta se convirtió en un drama incomparable. El equipo catalán marcó tres goles en media hora y echó a la Real a la primera de la competición que ansiaba ganar.
Ahí el proyecto de Eusebio quedó definitivamente herido de muerte, pero el club no lo quiso ver. Volcó todas sus apuestas en la Europa League, a pesar de que el equipo falló en los dos partidos ante el Zenit. La Real fue segunda en su grupo, lo que le arrebataba el factor campo para la eliminatoria, gracias a que en los dos partidos contra el equipo ruso este ni siquiera tuvo que ser mejor que los realistas, solo aprovechar sus clamorosos errores defensivos. Con la eliminación copera y el descanso europeo, el técnico minimizó la aportación de la segunda unidad de su plantilla, retomó su práctica de buscar un once tipo, la manera de proceder que tan buen resultado le dio un año antes. Pero esta vez las cosas no salían como entonces. Salvo tirones emocionales como la victoria ante el Sevilla en la despedida de Carlos Vela, que dejó la Real en el mercado de invierno para marcharse a la Liga americana, o la respuesta canterana y de orgullo que motivó la traición de Iñigo Martínez, que meses atrás había aceptado una de las capitanías del equipo, la trayectoria estuvo llena de sinsabores.
Sirva como ejemplo la victoria del Barcelona en Anoeta, que a la postre fue una de las causas de que esta temporada se haya perdido uno de los bienes más preciados que tenía la entidad, el récord de imbatibilidad. La Real destrozó al Barcelona en una primera parte memorable, en la que si no logró una ventaja más amplia fue porque de nuevo González González se encargó de ello. Pero en la segunda parte se hundió de tal manera que el Barcelona no solo remontó sino que además lo hizo con claridad, hasta llegar al 2-4. La Real cayó a la zona media de la clasificación, mirando más hacia abajo que hacia arriba y suspirando por el regreso de la competición europea como bálsamo de sus males domésticos. Pero la Europa League se convirtió en otra losa más y terminó de enterrar todas las ilusiones puestas en esta temporada. El rival que cayó en suerte, el Salzburgo, llegó a semifinales, pero, como el Zenit, no demostró ser mejor que la Real. Le bastó con aprovechar las flaquezas defensivas de la Real para empatar a dos en el descuento en Anoeta, y cuando estaba contra las cuerdas en terreno austriaco sacó provechó de un penalti cometido por Rulli, que además se lesionó al intentar pararlo sin éxito, y dejó fuera a la Real.
Estábamos en febrero y la temporada parecía acabada. Pero la Liga devolvió a la Real a la cruda realidad, la de que todavía era necesario asegurar la posición en Primera. Es verdad que el bajo nivel de puntos de los tres descendidos nunca puso en verdadero peligro la permanencia, pero el temor a que alguno de ellos encadenara dos o tres victorias seguidas y pusiera en apuros a los de Eusebio aumentó con la racha que siguió a la eliminación europea, una victoria en cinco partidos y cuatro puntos de quince posibles. El triunfo en Anoeta del Getafe, que protagonizó algo inédito al superar a la Real en los dos partidos de la Liga por 2-1 y después de que el equipo txuri urdin se adelantara en ambos encuentros, puso punto final a la era de Eusebio y, lo que es más trascendente, a la de Loren Juarros como director deportivo. La Real dio un giro salvaje en un domingo que tardará en olvidarse. Aunque tardó unos días en oficializarse, Roberto Olabe volvía a la dirección deportiva que dejó unos meses antes por causas que el club nunca quiso aclarar del todo y se le dio el mando del equipo temporalmente a un Imanol Alguacil que estaba llevando al Sanse a lo más alto.
La labor de Imanol fue sobresaliente. Por un lado, dio a la Real una espectacular seguridad defensiva, la misma que venía demostrando su Sanse. Y por otro, reactivó a jugadores apartados y dormidos. De esa manera, estuvo cuatro partidos sin encajar un gol, sumó tres victorias consecutivas, venció después en el derbi ante el Athletic y, a pesar de la triste derrota ante un descendido Málaga, consiguió lo imposible: que en la jornada 36 se jugara una final en Sevilla por la séptima plaza, que daba pasaporte europeo. Aquel partido se perdió, pero recuperar esa ilusión por hacer algo en mayo en una temporada que parecía muerta en febrero es algo que tiene mucho mérito. Y, al menos, la despedida ha sido digna, hasta con la enésima derrota en el Camp Nou. Xabi Prieto lo ha marcado todo. Absolutamente todo. No es muy frecuente despedir a una leyenda que haya disputado más de 500 partidos con la camiseta de la Real, cifra que celebró en la ya icónica imagen agarrando el escudo tras su gol ante el Villarreal. Solo hay cuatro más que hayan llegado a esa cifrra. El capitán se va y nos deja un poco huérfanos, pero nos ha recordado, aunque nunca lo olvidemos, qué significa la Real.
La temporada, en todo caso, ha sido mala. Es obligado reconocerlo. Nada de pensar, como hacía Eusebio, que el camino era correcto. No lo ha sido en toda la temporada. Y no corregirlo es lo que ha provocado tanta frustración. Toca aprender, coger fuerza y después del verano demostrar que esto ha sido un accidente.
domingo, mayo 20, 2018
Galería del Fuenlabrada - Real Sociedad B
Buen resultado de la Real Sociedad B en Fuenlabrada, en el partido de ida de la primera eliminatoria del play off de ascenso a Segunda División. Mereció más el Sanse en la primera mitad y sufrió algo más en la segunda. En ambas sufrió un muy mal arbitraje, con un colegiado más pendiente del banquillo txuri urdin que del juego contundente del Fuenlabrada. El 0-0 siempre tiene el peligro de la cada vez más absurda norma del valor doble de los goles en campo contrario en caso de empate, pero el equipo realista demostró por qué ha llegado hasta este punto.
En este enlace podéis ver algunas de las imágenes de este encuentro.
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sábado, mayo 19, 2018
PREVIA Barcelona - Real Sociedad. Imanol busca la hazaña de Expósito
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| Xabi Prieto, la pasada campaña en el Camp Nou. |
El contador se parará en 532. Ese será el número de partidos que Xabi Prieto tendrá en su historial, siempre con la Real Sociedad, después de los minutos que seguro tendrá en el Camp Nou. El capitán se despedirá del fútbol de corto, no así Carlos Martínez de la Real, que se queda en San Sebastián junto con los también lesionados Héctor Moreno, Guridi y Agirretxe. Estas ausencias limitan mucho las opciones de que la Real acabe la temporada con 20 de sus jugadores marcando al menos un gol, solo Pardo de entre los que viajan a Barcelona tiene su casillero por estrenar. Teniendo en cuenta estas bajas, Imanol, que también cierra su etapa en el banquillo del primer equipo, tan efímera como exitosa, sólo tenía que hacer un descarte entre los jugadores de campo, y el escogido ha sido Kevin Rodríguez. También se queda fuera de la convocatoria Toño Ramírez.
En el último partido oficial del curso, y teniendo en cuenta el rival, no se puede descartar ninguna opción para el once inicial, empezando por la portería. Da la impresión de que podría jugar Moyá, con Elustondo y De la Bella como laterales y Navas y Llorente por el centro. Illarramendi es innegociable en el centro del campo, y Pardo podría tener otra oportunidad ante un rival importante en lugar de Zurutuza. Canales, Oyarzabal y Willian José parecen filos y la plaza restante se la jugarían Juanmi y Januzaj. Para el banquillo quedarían Rulli, Odriozola, Zubeldia, Xabi Prieto y Bautista. En todo caso, nada parece descartable en este último partido de Liga y ante el campeón.
Como ya es sabido, no hay grandes objetivos clasificatorios. La Real es décima con 49 puntos y arranca la jornada final con la única posibilidad de superar a un equipo, el Eibar. Por detrás sí que hay varios que tienen a la Real a tiro, hasta el decimoquinto, el Levante, que tiene 46. El equipo de Imanol llegó al encuentro final habiendo sumado cuatro victorias en los últimos siete encuentros, los que ha dirigido el técnico que arrancó la temporada con el Sanse, con dos derrotas y un empate. Es decir, 13 de 21 puntos, un ritmo que sin duda habría dejado al equipo en Europa. El Barcelona es campeón desde hace ya dos jornadas y viene de ver frenado su récord de imbatibilidad con la derrota ante el Levante de la pasada jornada. El Camp Nou es el único estadio que no ha visto todavía un triunfo visitante en toda la Liga. La Real busca su quinta victoria a domicilio, después de las logradas en Balaídos, Riazor, Mendizorroza y el Estadio de Gran Canaria.
La historia señala Barcelona como el peor lugar para la Real. Por estadística global y por la de los últimos años. En la primera, el equipo txuri urdin tiene el demoledor balance de haber visitado el estadio del Barça en 70 ocasiones, con 60 victorias para el equipo local, siete empates y apenas tres triunfos realistas. El último de ellos, en la temporada 1994-1995. La estadística reciente es todavía más sangrante: las últimas 20 visitas de la Real al Camp Nou, 20, se han saldado con derrota. Ningún equipo ha perdido tantas veces allí de manera consecutiva. El triunfo más claro logrado por la Real es el 1-3 de la temporada 1978-1979, con goles de Satrústegui, Idígoras y Zamora. En el carrusel de goleadas que ha sufrido el conjunto realista en la Ciudad Condal, el 8-2 de la campaña 1950-1951 sigue siendo el correctivo más severo que ha vivido.
En el último duelo entre ambos, en la pasada temporada, la 2016-2017, la Real plantó cara y mereció sacar algo del Camp Nou. El equipo arrancó bien y tuvo una clarísima ocasión de Oyarzabal para adelantarse, pero pasado el cuarto de hora un disparo de Messi desde la frontal se convirtió en el 1-0. En el minuto 37, una jugada con varios rebotes la convirtió el astro argentino en el 2-0 que parecía augurar la goleada habitual. Pero la Real reaccionó. En el 42, un disparo de Iñigo Martínez rebotó en Umtiti y puso el 2-1. Había esperanza. En la siguiente jugada, en el 44, Messi dejó solo a Alcácer para hacer el 3-1 de disparo cruzado. Y ya en el descuento de estos minutos locos de la primera mitad, un sensacional pase de Willian José lo introdujo Xabi Prieto en la red con un sutil toque.marca de la casa. La Real no se rindió e hizo una muy brava segunda mitad, tuvo ocasiones pero se quedó sin premio.
martes, mayo 15, 2018
La Real podría cerrar la temporada con 20 goleadores individuales por primera vez
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| Willian José y Oyarzabal, máximos goleadores de la temporada. |
Así, el reparto de los goles que ha realziado la escuadra txuri urdin en las tres competiciones que ha jugado, Liga, Copa y Europa League, es el siguiente: Willian José (20), Oyarzabal (14), Juanmi (10), Illarramendi, Llorente (7), Canales (5), Januzaj (4), Aritz Elustondo, Xabi Prieto (3), De la Bella, Bautista, Navas (2), Odriozola, Zubeldia, Zurutuza, Kevin Rodrigues, Vela, Iñigo Martínez y Héctor Moreno (1). Willian José es el máximo goleador en Liga y Europa League, con 15 y 5 goles respectivamente, mientras que la efímera participación de la Real en la Copa hace que haya tres jugadores con un único tanto, Canales, Juanmi y Llorente.
En la práctica, lo que quiere decir que la Real tenga 19 goleadores diferentes es que ya han marcado todos los jugadores que tienen dorsal del primer equipo a excepción lógicamente de los tres porteros y de los ya mencionados Carlos Martínez, Guridi, Pardo y Agirretxe. También han llegado a jugar con los mayores dos potrillos del Sanse, Guevera y Gorosabel, y no lograron ver puerta tampoco en sus escasos minutos.
La mejor marca de la historia de la Real en cuanto a número de goleadores estaba en 17. Esos fueron sus anotadores en tres temporadas. Sucedió por primera vez en la temporada 1997-1998, batiendo el récord de quince que se había establecido en la temporada 1959-1960. Entonces, bajo el mando del alemán Bernd Krauss, la Real hizo 67 goles entre Liga y Copa, repartidos entre Kovacevic (20, Craioveanu (7), De Paula (6), De Pedro (5), Gracia, Loren, Aldeondo (4), Cvitanovic, Idiakez (3), Kühbauer, Mutiu (2), Antia, Aranzabal, Luis Pérez, Mutiu, Pikabea y Rekarte (1). Sabido es que aquella temporada llevó a la Real a la tercera posición de la Liga y a la clasificación para la Copa de la UEFA.
En la 1999-2000, que arrancó con Krauss y continuó con Javier Clemente, también fueron 17 los goleadores, aunque la Real solo convirtió 43 tantos entre Liga y Copa. Se repartieron entre De Paula (9), Idiakez (5), Jankauskas (4), Aranburu, Bonilla, De Pedro, Khoklhov (3), Pikabea, Sa Pinto (2), Aldeondo, Antía, Aranzabal, Bakero, Guerrero, Loren, Llorente y Rekarte (1). El ya batido récord se igualó por última vez en la temporada 2013-2014, con los X goles que marcó la Real entre Liga, Copa y Champions, con Jagoba Arrasate en el banquillo. Sus autores fueron Vela (21), Griezmann (20), Agirretxe (8), Seferovic (4), Pardo (3), Chory Castro, Ansotegi, Xabi Prieto, Iñigo Martínez, Mikel González, Javi Ros, Canales (2). Markel Bergara, Zurutuza, Elustondo, José Ángel y De la Bella (1).
La temporada que menos goleadores individuales tuvo fue la 1930-1931, con apenas seis jugadores que vieron puerta, aunque entonces fue en una temporada de solo 20 partidos y la forma de jugar al fútbol no tuviera nada que ver con la actual. Entonces el reparto fue entre Paco Bienzobas (15), Cholín (12), Garmendia (7), Custodio Bienzobas (6), Mariscal (5) e Ilundain (1). La Real no baja de los diez goleadores diferentes desde que en la temporada 1983-1984 los tantos se los repartieran entre solo nueve jugadores: López Ufarte (17), Uralde (15), Bakero (13), Zamora (5), Orbegozo (3), Begiristain, Larrañaga, Celayeta y Górriz (2). En el presente siglo, la cifra más baja fue la de los once goleadores de la pasada campaña, la 2016-2017, cuando los tantos los hicieron Juanmi (15), Willian José (14), Vela (10), Xabi Prieto (8), Oyarzabal, Iñigo Martínez (4), Yuri, Zurutuza, Bautista (3), Illarramendi y Navas (1).
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Actualidad,
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viernes, mayo 11, 2018
PREVIA Real Sociedad - Leganés. Un día de gloria y agradecimiento
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| Xabi Prieto, ante el Leganés la temporada pasada. |
Jueguen poco o mucho, la extraordinaria noticia es que tanto Xabi Prieto como Carlos Martínez están en la convocatoria para el encuentro en el que han de despedirse de Anoeta. Aunque Imanol quiere que la fiesta quede para después del partido, porque ganarlo es el mejor homenaje posible a los que dicen adiós, también sabe que despedirse en el campo es mucho más especial. El hueco en la lista lo tienen también gracias a que el técnico se lleva a todos los disponibles a excepción del tercer portero, Toño. Los que se quedan fuera son por lesión o molestias. El que más posibilidades tenía de haber llegado era Aritz Elustondo, pero Imanol decidió no forzar. Junto a él se quedan fuera Zubeldia, Guridi, Januzaj y Agirretxe, que salvo recuperación milagrosa para jugar en Barcelona en el último encuentro cerrará la temporada sin haber visto puerta.
El once es una auténtica incógnita en muchos sentidos. Moyá estará bajo palos, eso parece seguro, y a priori la defensa la deberían formar Navas y Llorente en el centro, sin descartar que entre Héctor Moreno por el segundo, y Odriozola y De la Bella en los laterales. Illarramendi y Zurutuza formarán el doble pivote, con opciones para que Pardo entre una vez cumplida su sanción. Y en ataque, si todo va según el guion más habitual, lo único que tendrá que decidir Imanol es el sustituto de Januzaj, toda vez que Oyarzabal, Canales y Willian José parecen fijos. Juanmi parece ser el que más opciones tiene de entrar también en el once. Rulli, los homenajeados Carlos Martínez y Xabi Prieto, Kevin Rodrigues y Bautista parecen tener menos opciones de entrar en el último once de la temporada en Anoeta.
A efectos clasificatorios, el partido no tiene ya demasiada importancia. Solo la de quedar lo más arriba posible, que, en realidad, no es poca cosa. La Real es undécima con 46 puntos, ya ocho por debajo de la séptima plaza con solo seis por jugar. El Leganés, decimoséptimo con 40, libre también de todo peligro. El equipo de Imanol pugna con Eibar y Girona por la novena plaza. Y por mejorar sus números en casa, ya afortunadamente enderezados, para ser el octavo equipo que alcanza las diez victorias como local. Con Imanol, la Real está invicta en su campo y lo ha ganado todo, tres victorias consecutivas en Anoeta. El Leganés solo supera a domicilio a los tres equipos que van a bajar a Segunda, con apenas doce puntos sumados, tres victorias y otros tantos empates. Llega a Anoeta después de lograr un solo punto de los últimos doce posibles y como visitante no gana desde la octava jornada de Liga, habiendo perdido sus últimos cuatro encuentros.
Con un único precedente, el de la temporada pasada, la estadística obliga a decir que la Real busca ganar su primer partido en Anoeta ante el Leganés. Y como la historia no deja demasiados datos que aportar, siendo como es esta una jornada de homenajes, es obligado hacer lo propio con el Leganés. No es nada habitual en el fútbol moderno que un equipo tenga gestos como los que ha tenido el equipo madrileño con la Real en la presente temporada. En el partido de la primera vuelta, el Leganés accedió a jugar en su propio estado con la camiseta suplente para facilitar que la Real no tuviera que saltar al campo con la publicidad de Qbao tras el escándalo vivido. Y en este encuentro de vuelta, en el que el cambio de camisetas tendría que haber sido al revés, ha renunciado a ejercer esa opción para que la despedida de Xabi Prieto sea de txuri urdin. Gracias, Leganés, Gracias por hacer que el fútbol siga siendo fútbol.
Como se ha dicho, el único precedente es de la temporada 2016-2017, y la Real, en plena lucha por Europa, no fue capaz de ganar. Tras gozar los dos equipos de alguna ocasión clara de gol, fue el Leganés el que se adelantó en el marcador. A le media hora de juego y tras una salida algo blanda de Rulli a los pies de Szymanowski, el propio jugador pepinero recogió el balón y a la media vuelta colocó una buena vaselina por encima del arquero argentino. Odriozola, el mejor de los realistas, estuvo en todas las jugadas. Pudo sufrir un penalti en la primera parte pero no se lo pitaron, y un gran caracoleo en el área en la segunda mitad, en el minuto 53, le permitió dar un espléndido pase atrás para que Juanmi hiciera el empate. La mejor ocasión para ganar la tuvo Willian José en el segundo palo a la salida de un córner, pero no enganchó bien el balón y el empate ya no se movió.
jueves, mayo 03, 2018
PREVIA Sevilla - Real Sociedad. La última bala
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| Zurutuza, en el partido de la pasada temporada. |
Imanol no ha tenido que elegir para hacer la convocatoria, no ha podido hacerlo, y se lleva a Sevilla los 17 jugadores disponibles que tiene del primer equipo, quitando a uno de los tres porteros, papel que otra vez vuelve a ser para Toño Ramírez. Para completar la convocatoria, entra Gorosabel, que regresa al primer equipo desde un tiempo largo de ausencia. Esto se debe a que uno de los jugadores predilectos de Imanol, Aritz Elustondo, acabó más que tocado en el derbi y se queda fuera por lesión, por lo que hay que reforzar el lateral diestro, la posición que más inquilinos ha tenido en esta temporada. Junto a Aritz se quedan en tierra Carlos Martínez, Guridi, Xabi Prieto y Agirretxe, además de Rubén Pardo, que cumplirá el partido de sanción por su expulsión ante el Athletic.
Qué difícil resulta saber qué once va a salir en el Sánchez Pizjuán. Si que da la sensación de que este puede ser el equipo titular en el que menos cambios haya desde que Imanol se hiciera cargo del primer equipo, pero aún así resulta complicado. Parece que jugará Moyá de nuevo bajo palos, con Odriozola y De la Bella en los laterales y Navas y Héctor Moreno en el centro. Illarramendi y Zurutuza volverán a comandar el centro del campo, y Juanmi parece el único que podría entrar en la línea de mediapuntas para la que parecen favoritos Oyarzabal, Januzaj y Canales, con Willian José, por supuesto, en punta. Menos opciones parecen tener Rulli, Gorosabel, Llorente, Kevin Rodrigues, Zubeldia y Bautista.
La Real es décima con 46 puntos, está a tres de la séptima plaza, aunque con el average perdido con el Getafe, que es el equipo que ocupa ese lugar. El Sevilla tiene dos más, 48, es octavo, pero tiene un partido menos, con lo que tiene la opción de sumar hasta doce puntos de aquí al final. El equipo txuri urdin llega a este encuentro sumando cuatro victorias en los últimos seis partidos, 13 de los últimos 18 puntos, mientras que el Sevilla lleva precisamente seis partidos sin lograr una victoria, lo que ha desembocado en el cese de Montella y la llegada de Caparrós. Solo hay cinco equipos que hayan sumado menos puntos como visitante que la Real, pero en los últimos tres encuentros lejos de Anoeta solo ha perdido uno. El Sevilla, por su parte, ha ganado la mitad de los 16 partidos que ha jugado como local, pero en los últimos cinco solo suma una victoria por dos empates y otras tantas derrotas.
La antigua maldición del sur que azotaba a la Real se ha visto algo revertida en los últimos años ante el Sevilla. Eso sí, los datos son negativos. De los 58 partidos que han jugado estos dos equipos en la ciudad hispalense, siempre en Primera, 33 se han saldado con triunfo sevillista, trece con victoria txuri urdin y los doce restantes acabaron en empate. La mayor goleada realista, 0-3, se produjo en dos de sus visitas, en la temporada 1976-1977, con doblete de Satrústegui y un gol más de Gaztelu, y en la 1983-1984, con tantos de Orbegozo, Uralde y López Ufarte. El 7-2 de la campaña 1934-1935 es el mayor correctivo sufrido ante el Sevilla por el conjunto realista. Desde el regreso a Primera en 2010, la Real casi ha puntuado tantas veces como se ha ido de vacío, dos victorias, un empate y cuatro derrotas.
La curiosidad es que el Sevilla-Real Sociedad de la pasada temporada, la 2016-2017, se jugó hace justo un año, el 5 de mayo y también en viernes. Y el equipo de Eusebio sacó un punto valioso con sufrimiento. A los 40 minutos, Sarabia adelantó al Sevilla aprovechando un error de Navas y una más que probable falta por juego peligroso sobre Martínez. La Real hizo una mala primera parte, pero se recuperó en la segunda. A los 61 minutos, Vela aprovechó un regalo de la defensa sevillista tras un buen centro de Canales para poner el empate en el marcador. La injusta expulsión de Zurutuza, en una jugada en la que muy probablemente ni siquiera tocó a Vitolo, que cayó poco después al suelo tras chocar con Odriozola, puso a la Real contra las cuerdas, otras más de González González, pero supo aguantar el empate que mereció en la segunda mitad y que mantenía al equipo txuri urdin en la carrera por Europa.
miércoles, mayo 02, 2018
'100 nombres que hicieron grande a la Real', un libro en el que perderse
La historia de la Real es tan maravillosa que no hay libro que sea capaz de abarcarla. Esfuerzos como el de Kike Marín en 100 nombres que hicieron grande a la Real son de los que nos ponen la piel de gallina. Porque la Real es eso, una emoción. En otros sitios vivirán del brillo de sus trofeos, de la grandilocuencia de sus cifras económicas o del número de páginas que y minutos que sus rutilantes estrellas ocupan en los medios de comunicación. Pero la Real es otra cosa, y para entenderlo en toda su magnitud el trabajo de Marín es tan irreprochable como necesario. De la A de Arconada a la Z de Zamora, como dice el subtítulo del libro, estas páginas son un canto de amor al fútbol más romántico, el que se construye desde el momento y no desde la estadística.
Tan inabarcable es la Real, que el propio Kike Marín se da cuenta de que con 100 nombres no le basta para decir todo lo que lleva dentro, todas las historias y personajes que sienten la necesidad de ensalzar como parte imborrable de nuestras vidas.No siempre hay un solo nombre en cada capítulo. Hay más de 100 en sus páginas. Porque uno lleva a otro. No podemos hablar de Kovacevic sin De Pedro. De Górriz sin Gajate. De Anoeta sin Atotxa. Y así con todo, porque la historia de la Real está viva, es puro sentimiento, y el autor del libro la recorre con la naturalidad de quien la ha vivido desde hace muchos años y de quien la conoce desde aquello que el tiempo no le ha permitido experimentar en primera persona.
La estructura del libro hace que su disfrute sea múltiple. Se puede leer de principio a fin. Se puede saltar de un capítulo a otro. Se puede recorrer el presente del equipo a través de presencias indiscutibles, como la de Illarramendi, y otras más debatibles como la de Juanmi (a pesar de su gol en Vigo, el que nos llevó a Europa hace un año, seguro que muchos no ven tan evidente su inclusión en este listado), la era del equipo campeón con las dos figuras inmortales ya citadas y otras como Celayeta, López Ufarte o Satrústegui. Nos permite conocer a los jugadores extranjeros más importantes, a Kovacevic, a Kodro, a Karpin,o a Aldridge. Y a presidentes Orbegozo o Uranga, entrenadores, desde el inolvidable Ormaetxea al gran Benito Díaz.
Pero si hay algo que 100 nombres que hicieron grande a la Real hace como pocos libros es recordarnos que la Real es mucho más que lo que se vive dentro del terreno de juego. Hay lugares, médicos, delegados, utilleros, periodistas, nombres que han construido la leyenda txuri urdin con la misma fortaleza que el once que todos nos sabemos de carrerilla, el de El Molinón. Aintzane Encinas nos recuerda que hay una sección femenina en el club de la que nos podemos sentir orgullosas, Parxi Alcorta la grandeza de la tradición más bonita que perdura en el fútbol actual, la de los cohetes para anunciar los goles, Plácido Eceiza el fervor de una afición organizada en grupos como la Peña Anastasio. Y así mil historias, que no cien, un millón en realidad, contadas a medio camino entre el amor a unos colores, el necesario rigor periodístico y el respeto a la historia.
Kike Marín ha sabido condensar en pequeñas píldoras de dos páginas vidas enteras dedicadas a la Real Sociedad, y a su vez trazar con ellas un recorrido histórico de más de cien años del que todos tendríamos que saber más para valorar todavía con más intensidad los logros de un equipo al que ninguno de nosotros podremos dejar de querer nunca. Con libros así, todo es más fácil. Son más de 200 páginas de pura emoción txuri urdin, de recuerdos comunes y personales, de hermosos descubrimientos y de emotivos recuerdos. Nunca estarán todos los que son, porque la Real es inagotable, pero los que están son suficientes para entenderlo. Una joya para degustar tantas veces como uno quiera.
Tan inabarcable es la Real, que el propio Kike Marín se da cuenta de que con 100 nombres no le basta para decir todo lo que lleva dentro, todas las historias y personajes que sienten la necesidad de ensalzar como parte imborrable de nuestras vidas.No siempre hay un solo nombre en cada capítulo. Hay más de 100 en sus páginas. Porque uno lleva a otro. No podemos hablar de Kovacevic sin De Pedro. De Górriz sin Gajate. De Anoeta sin Atotxa. Y así con todo, porque la historia de la Real está viva, es puro sentimiento, y el autor del libro la recorre con la naturalidad de quien la ha vivido desde hace muchos años y de quien la conoce desde aquello que el tiempo no le ha permitido experimentar en primera persona.
La estructura del libro hace que su disfrute sea múltiple. Se puede leer de principio a fin. Se puede saltar de un capítulo a otro. Se puede recorrer el presente del equipo a través de presencias indiscutibles, como la de Illarramendi, y otras más debatibles como la de Juanmi (a pesar de su gol en Vigo, el que nos llevó a Europa hace un año, seguro que muchos no ven tan evidente su inclusión en este listado), la era del equipo campeón con las dos figuras inmortales ya citadas y otras como Celayeta, López Ufarte o Satrústegui. Nos permite conocer a los jugadores extranjeros más importantes, a Kovacevic, a Kodro, a Karpin,o a Aldridge. Y a presidentes Orbegozo o Uranga, entrenadores, desde el inolvidable Ormaetxea al gran Benito Díaz.
Pero si hay algo que 100 nombres que hicieron grande a la Real hace como pocos libros es recordarnos que la Real es mucho más que lo que se vive dentro del terreno de juego. Hay lugares, médicos, delegados, utilleros, periodistas, nombres que han construido la leyenda txuri urdin con la misma fortaleza que el once que todos nos sabemos de carrerilla, el de El Molinón. Aintzane Encinas nos recuerda que hay una sección femenina en el club de la que nos podemos sentir orgullosas, Parxi Alcorta la grandeza de la tradición más bonita que perdura en el fútbol actual, la de los cohetes para anunciar los goles, Plácido Eceiza el fervor de una afición organizada en grupos como la Peña Anastasio. Y así mil historias, que no cien, un millón en realidad, contadas a medio camino entre el amor a unos colores, el necesario rigor periodístico y el respeto a la historia.
Kike Marín ha sabido condensar en pequeñas píldoras de dos páginas vidas enteras dedicadas a la Real Sociedad, y a su vez trazar con ellas un recorrido histórico de más de cien años del que todos tendríamos que saber más para valorar todavía con más intensidad los logros de un equipo al que ninguno de nosotros podremos dejar de querer nunca. Con libros así, todo es más fácil. Son más de 200 páginas de pura emoción txuri urdin, de recuerdos comunes y personales, de hermosos descubrimientos y de emotivos recuerdos. Nunca estarán todos los que son, porque la Real es inagotable, pero los que están son suficientes para entenderlo. Una joya para degustar tantas veces como uno quiera.
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